¿Qué es el Dispensacionalismo?

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¿Qué es el Dispensacionalismo?

Por Michael J. Vlach, Ph.D.

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Introducción

Desde mediados de 1800, el sistema de teología conocido como el dispensacionalismo ha ejercido gran influencia sobre cómo los cristianos ven las doctrinas de la eclesiología y la escatología. En este artículo, examinaremos la historia del dispensacionalismo y una mirada a las creencias básicas asociadas con el sistema.

La Historia del Dispensacionalismo

Los teólogos continúan discutiendo sobre el origen de dispensacionalismo. Aquellos que son dispensacionalistas sostienen la opinión de que las creencias básicas del dispensacionalismo fueron sostenidas por los apóstoles y la primera generación de la iglesia. Aquellos que no son dispensacionalistas a menudo sostienen la opinión de que el dispensacionalismo es una teología nueva que comenzó en el siglo 19. Lo que es claro, sin embargo, es que el dispensacionalismo, como sistema, comenzó a tomar forma a mediados de los 1800.

1. John Nelson Darby. El comienzo del dispensacionalismo sistematizado está usualmente vinculado con John Nelson Darby (1800-1882), un ministro de los Hermanos de Plymouth. Estando en la Universidad de Trinidad en Dublín (1819), Darby vino a creer en una restauración y salvación futura del Israel nacional. Basado en su estudio de Isaías 32, Darby concluyó que Israel, en una dispensación futura disfrutarán de las bendiciones terrenales que fueron diferentes a las bendiciones divinas experimentadas por la iglesia. De esta manera vio una distinción evidente entre Israel y la iglesia. Darby también vino a creer en “inminente” rapto de la iglesia que es seguida por la Septuagésima Semana de Daniel en la cual Israel otra vez sería el centro del escenario en el plan de Dios. Después de este período, Darby creyó que habría un reino milenario en el cual Dios cumpliría con Sus promesas incondicionales con Israel.1 De acuerdo con Paul Enns: “Darby propuso el esquema del dispensacionalismo reparando que en cada dispensación clasifica al hombre bajo el rubro de alguna condición; el hombre tiene cierta responsabilidad ante Dios. Darby también reparó en que cada dispensación culmina con un fracaso”.2 Darby vió siete dispensaciones: (1) Condición Paradisíaca hasta el Diluvio; (2) Noé; (3) Abraham; (4) Israel; (5) los Gentiles; (6) el Espíritu; y (7) El Milenio. Por su propio testimonio, Darby dice que su teología dispensacional se formó completamente en 1833.  

2. El Movimiento de los Hermanos El Dispensacionalismo tomó forma en el Movimiento de los Hermanos a principios del siglo diecinueve en Gran Bretaña. Aquellos dentro del Movimiento de los Hermanos rechazaron un papel especial para el clero ordenado y destacaron a los dotados espirituales de los creyentes comunes y su libertad, bajo la guía del Espíritu, para enseñar y amonestar a cada uno por la Escritura. Los escritos de los Hermanos tuvieron un amplio impacto en el protestantismo evangélico e influenciaron a ministros en los Estados Unidos como D. L. Moody, James Brookes, J. R. Graves, A. J. Gordon, y C. I. Scofield.3

3. El Movimiento de la Convención de la Biblia. Comenzando en los 1870s, las convenciones diversas de la Biblia comenzaron a surgir en diversas partes de los Estados Unidos. Estas convenciones ayudaron esparcir el Dispensacionalismo. Las convenciones de Niagara (1870 – principios de 1900s) no comenzaron a promover el dispensacionalismo pero las ideas dispensacionales fueron a menudo promovidas en estas convenciones. Las Convenciones Americanas de la Biblia y Proféticas de 1878–1914 promovieron una teología dispensacional. 

4. El Movimiento del Instituto de la Biblia. A finales de los 1800s, varios institutos de la Biblia fueron fundados enseñado teología dispensacional incluyendo al Instituto de la Biblia Nyack (1882), El Boston Missionary Training School (1889), y El Instituto Bíblico Moody (1889).  

5. La Biblia de Referencia Scofield C.I. Scofield, un participante en las convenciones de Niagara, formó un panel de maestros de la convención de la Biblia en 1909 y produjo lo que llegó a ser conocido como la Biblia de Referencia Scofield. Este trabajo se hizo famoso en los Estados Unidos con sus notas teológicas al lado de la Escritura. Esta Biblia de referencia se convirtió en la máxima influencia en la extensión del dispensacionalismo.  

6. Dallas Theological Seminary Después de la Primera Guerra Mundial, se formaron muchas escuelas Bíblicas dispensacionales. Dirigido por el Dallas Theological Seminary (1924), el dispensacionalismo comenzó a ser promovido en trasfondos formales y académicos. Bajo Scofield, el dispensacionalismo introdujo un período escolástico que fue más tarde llevado adelante por su sucesor, Lewis Sperry Chafer. Una mayor promoción del dispensacionalismo tuvo lugar al escribirse la Teología Sistemática de ocho volúmenes de Chafer.  

Características Fundamentales del Dispensacionalismo 4

1. El enfoque hermenéutico que insiste en que un cumplimiento literal de Antiguo Testamento se promete a Israel Aunque el asunto de “interpretación literal” es hoy excesivamente discutido, muchos dispensacionalistas afirman que la interpretación literal coherente se aplicada a todas las áreas de la Biblia, incluyendo las promesas del Antiguo Testamento a Israel, es una marca distintiva del dispensacionalismo. Los Dispensacionalistas normalmente afirman que el progreso de la revelación, incluyendo la revelación del Nuevo Testamento, no cancela las promesas del Antiguo Testamento hechas al Israel nacional. Aunque hay un debate interno con respecto a cuánto la iglesia está relacionada con los pactos y promesas del Antiguo Testamento, los dispensacionalistas creen que el Israel nacional verá el cumplimiento literal de las promesas hecha con ella en el Antiguo Testamento.  

2. Creen que los pactos incondicionales y eternos hechos con el Israel nacional (Abrahámico, Davídico, y el Nuevo) han de cumplirse literalmente con el Israel nacional Aunque la iglesia puede participar en ellos o cumplir parcialmente con los pactos bíblicos, no asumen el control de los pactos con la exclusión del Israel nacional. Las promesas físicas y espirituales para Israel deben cumplirse con Israel.  

3. Un futuro distinto para el Israel nacional. “Sólo el Dispensacionalismo claramente ve un futuro distinto para el Israel étnico como nación”.5 Este futuro incluye una restauración de la nación con una función e identidad bien definida.  

4. La iglesia es distinta de Israel La iglesia no reemplaza o continúa a Israel, y no es nunca llamada Israel. Según los dispensacionalistas, la iglesia no existió en el Antiguo Testamento y no comenzó hasta el Día de Pentecostés (Hechos 2). Las promesas del Antiguo Testamento para Israel, entonces, no pueden cumplirse enteramente con la iglesia. Las evidencias a menudo usadas por los dispensacionalistas para demostrar que la iglesia es distinta de Israel incluyen: (a) Jesús vio a la iglesia como futuro en Mateo 16:18; (b) un elemento esencial de la iglesia – el bautismo de Espíritu – no comenzó hasta el Día de Pentecostés (compare 1 Cor. 12:13 con Hechos 2); (c) Cristo vino a ser la Cabeza de la iglesia como resultado de Su resurrección (Compare a Efes. 4:15; Col. 1:18 con Efes. 1:19-23); (d) los dones espirituales asociados con la iglesia (cf.. Efes. 4:7-12; 1 Cor. 12:11-13) no fueron dados hasta la ascensión de Cristo; (e) la naturaleza del “nuevo hombre” de la iglesia (cf.. Efes. 2:15) muestra que la iglesia es un organismo NT y no algo incorporado a Israel; (f) el fundamento de la iglesia es Jesucristo y los apóstoles y profetas del Nuevo Testamento (cf. Efes. 2:20); (g) el autor Lucas, mantiene a Israel y a la iglesia distintos. En este último punto, Fruchtenbaum afirma: “En el libro de Hechos, tanto Israel y la iglesia existen simultáneamente. El término Israel es usado veinte veces y ekklesia (iglesia) diecinueve veces, pero los dos grupos son siempre mantenidos distintos”.6

5. Múltiples sentidos de “simiente de Abraham” Según Feinberg, la designación “simiente de Abraham” es usada de diferentes maneras en la Escritura. Primero es usada en referencia a judíos étnicos y biológicos (cf. Los Romanos 9–11). En segundo lugar, es usado en un sentido político. En tercer lugar, es usado en un sentido espiritual para referirse a personas, ya sea judío o gentil, quienes están espiritualmente relacionados con Dios por la fe (cf. Romanos 4:11-12; Gálatas 3:7). Feinberg sostiene la opinión de que el sentido espiritual del título no asume el control del sentido físico hacia algo semejante a una extensión que la semilla física de Abraham ya no es más relacionada con los pactos bíblicos.

6. La filosofía de historia que enfatiza tanto los aspectos espirituales y físicos de los pactos de Dios Según John Feinberg, “los tratamientos no-dispensacionales de la naturaleza de los pactos y del futuro de Israel invariablemente enfatizan asuntos soteriológicos y espirituales, mientras que los tratamientos dispensacionales enfatizan tanto los aspectos espiritual /soteriológico y los aspectos sociales, económicos, y políticos de las cosas”.7

Otro significativo, aunque no necesariamente exclusivo que presenta el dispensacionalismo, incluye: (1) la autoridad de la Escritura; (2) la creencia en dispensaciones; (3) el énfasis en la profecía Bíblica; (4) Premilenialismo futurista; (5) pretribulacionismo; y (6) una perspectiva de inminencia que ve el regreso de Cristo como una posibilidad de “cualquier momento”.  

Las Variaciones Dentro del Dispensacionalismo

Los aspectos anteriormente citados caracterizan las creencias de aquellos dentro de la tradición dispensacional. Sin embargo, como Blaising escribe, “el Dispensacionalismo no ha sido una tradición estática”.8   NO hay ningún credo estándar que congele su desarrollo teológico en cualquier punto dado en la historia. Blaising ofrece tres formas de pensamiento dispensacional:  

1. El Dispensacionalismo Clásico (ca. 1850–1940s) El Dispensacionalismo Clásico se refiere a los puntos de vista de los dispensacionalistas británicos y americanos entre los escritos de Darby y La Teología Sistemática de ocho volúmenes de Chafer. Las notas interpretativas de la Biblia de Referencia Scofield son a menudo vistas como la representación clave de la tradición dispensacional clásica.9

Una característica importante del dispensacionalismo clásico es su idea dualística de redención. En esta tradición, Dios es visto como buscando dos propósitos diferentes. Uno está relacionado con el cielo y el otro con la tierra. La “la humanidad celestial debió estar hecha de todo los redimidos de todas las dispensaciones que serían resucitados de la muerte. Mientras que la humanidad terrenal tiene que ver con las personas que no habían muerto pero quiénes fueron preservadas por Dios de la muerte, la humanidad celestial estaba hecha de todos lo salvos que habían muerto, quienes Dios resucitaría de la muerte”.10

Blaising nota que la naturaleza divina, espiritual, e individualista de la iglesia en el dispensacionalismo clásico subrayado la perspectiva conocida de que la iglesia es un paréntesis en la historia de la redención.11 En esta tradición, hubo un pequeño énfasis en la actividad social o política para la iglesia.  

Teólogos clave: John Nelson Darby, C. I. Scofield, Lewis Sperry Chafer.

2. Dispensacionalismo Revisado o Modificado (ca.1950–1985) El Los dispensacionalistas revisados abandonaron el dualismo eterno de los pueblos celestiales y terrenales. El énfasis en esta rama de la tradición dispensacional fue sobre dos pueblos de Dios – Israel y la iglesia. Estos dos grupos están estructurados de manera diferente con papeles diferentes y responsabilidades dispensacionales, pero la salvación que cada uno recibe es la misma. La distinción entre Israel y la iglesia, como grupos antropológicos diferentes, continuará a todo lo largo de la eternidad.

Los dispensacionalistas revisados usualmente rechazan la idea de que hay dos pactos nuevos – uno para Israel y otro para la iglesia. También ven la iglesia y a Israel existiendo juntos durante el estado milenario y eterno.

Teólogos clave: John Walvoord, Dwight Pentecost, Charles Ryrie, Charles Feinberg, Alva J. McClain.  

3. ¿El Dispensacionalismo Progresivo (1986 –al presente) Qué significa el término “progresivo”? El título “dispensacionalismo progresivo” se refiere a la relación “progresiva” de las dispensaciones sucesivas una ala otra.12 Charles Ryrie nota que: “el adjetivo ‘progresivo’ se refiere a la tesis central de que los pactos Abrahámico, Davídico, y Nuevo se cumplen progresivamente hoy (así como teniendo cumplimientos en el reino milenario)”.13

“Una de las diferencias notables entre los dispensacionalistas progresivos y los anteriores, es que los progresistas no miran a la iglesia como una categoría antropológica en la misma clase de términos como Israel, Naciones Gentiles, judíos, y pueblos Gentiles. La iglesia no es una raza separada de la humanidad (en contraste a judíos y gentiles) ni es una nación en oposición junto a Israel y las naciones Gentiles. . . . La iglesia es la misma humanidad precisamente redimida (tanto judíos y como gentiles) existiendo en esta dispensación antes de la venida de Cristo”.14

Los dispensacionalistas progresivos ven más continuidad entre Israel y la iglesia que las otras dos variaciones dentro del dispensacionalismo. Hacen énfasis en que tanto Israel como la iglesia componen el “pueblo de Dios” y ambos están relacionados con las bendiciones del Nuevo Pacto. Esta igualdad espiritual, sin embargo, no quiere decir que no haya distinciones funcionales entre los grupos. Los dispensacionalistas progresivos no conforman la iglesia como Israel en esta época y ellos todavía ven una identidad bien definida futura y funcionan para el Israel étnico en el reino milenario entrante. Los dispensacionalista progresivos como Blaising y Bock ven un aspecto actual/aun no del reinado Davídico de Cristo, viendo al reino Davídico como siendo inaugurado durante la edad presente de la iglesia. El cumplimiento completo de este reinado espera a Israel en el milenio.

Teólogos clave: Craig A. Blaising, Darrell L. Bock, y Robert L. Saucy

1. Vea a Floyd Elmore, “Darby, John Nelson,” Dictionary of Premillennial Theology, Mal Couch, ed., (Grand Rapids: Kregel, 1996) 83-84.

2. Paul Enns, The Moody Handbook of Theology (Chicago: Moody, 1989) 516.

3. Vea Craig A. Blaising y Darrell L. Bock, Progressive Dispensationalism (Wheaton: Victor, 1993) 10.

4. Estos puntos esenciales del Dispensacionalismo son tomados de John S. Feinberg’s, “Systems of Discontinuity,” Continuidad y Discontinuidad: Perspectivas en la Relación Entre el Antiguo y Nuevo Testamentos, ed. John S. Feinberg (Wheaton: Crossway, 1988) 67-85. En este punto reconocemos lo bien conocido e indispensable del Dispensacionalismo como es planteado por Charles C. Ryrie. Según Ryrie, el Dispensacionalismo se basa en las tres siguientes características: (1) una distinción entre Israel y la iglesia; (2) una hermenéutica literal; y (3) una perspectiva que ve la gloria de Dios como el propósito subyacente de Dios en el mundo. Vea a Charles C. Ryrie, Dispensationalism (Chicago: Moody Press, 1995) 38-40.

5. Feinberg, 83.

6. Arnold G. Fruchtenbaum, Israelology: The Missing Link in Systematic Theology. Tustin: Ariel, 1994) 118.

7. Feinberg, 85.

8. Blaising y Bock, 21.

9. Blaising y Bock, 22.

10. Blaising y Bock, 24.

11. Blaising y Bock, 27.

12. Blaising y Bock, 49.

13. Charles C. Ryrie, “Update on Dispensationalism,” Issues in Dispensationalism, John R. Master and Wesley R. Willis, eds. (Chicago: Moody, 1994) 20.

14. Blaising y Bock, 49.

16 comentarios sobre “¿Qué es el Dispensacionalismo?

    apokalypsisioannou escribió:
    30 diciembre 2008 en 5:29 pm

    Me parece muy adecuado el sumario, gracias. ¿Te identificas con alguna de las escuelas dispensacionalistas (clásico, revisado, progresivo)? ¿Tienes algunas críticas a estos puntos de vista? ¿Qué opinas del Pacto Davídico y Nuevo Pacto “ya” inaugurados, pero “todavía no” consumados (Dispensacionalismo Progresivo)?

    Armando Valdez respondido:
    30 diciembre 2008 en 5:59 pm

    Gracias por tus comentarios, me identifico mas con el clasico pero aun estoy estudiando, creo que me falta mucho por aprender. Lo que entiendo es que Dios tratará con Israel en el futuro.

    Dios te bendiga!!

    apokalypsisioannou escribió:
    30 diciembre 2008 en 10:35 pm

    Ok. También estoy en plena investigación. Espero, dada la oportunidad, intercambiar ideas acerca del tema. La propuesta de los progresivos me parece atractiva, aunque necesito profundizar el asunto, especialmente la exégesis de varios textos que efectúa D. Bock en especial. ¡Dios te bendiga este 2009!

    Samuel Orlando Vega Iriarte escribió:
    5 abril 2009 en 7:01 pm

    Hola Michael, gracias por tu interés en ahondar sobre estos asuntos y publicarlos.
    Por parte de diversas fuentes he ido encontrando que se requiere una muy importante revisión del legado de C.I.Scofield.
    De hecho, hay reparos muy fuertes en cuanto al testimonio de C.I.Scofield, de quien se dice que su vida privada era diferente a su vida pública en una medida supremamente grande.
    Scofield abandonó a su esposa y a sus dos hijas infantes, y´una vez abandonadas nunca volvió proveer para el alimento ni manutención de ellas, ni siquiera después de ser ordenado pastor. Tampoco asistió al matrimonio de las dos, a quienes desheredó de la considerable herencia conseguida con las ventas de su “Biblia Anotada de Scofield”.
    Ahora bien, lo que se dice sobre la vida de Scofield, también se dice sobre su óptica y sobre sus enseñanzas.
    La idea de que el pacto abrahánico es un pacto incondicional en cuanto al Israel físico y nacional es una evidente torcedura del texto y del pensamiento de los patriarcas y los profetas, así como de los apóstoles. El pacto con Abraham se cumple en la vida, muerte y resurrección de Cristo Jesús, tal como claramente dice Hechos 13:32.
    El pacto de Abraham es para el Israel espiritual, para los verdaderos hijos de Abraham por la fe. La idea de que el Israel de la carne es el depositario de las promesas es una equivocada noción sobre cual es el pueblo de la carne y cual es el pueblo de la promesa. También es una equivocada noción sobre el contenido de la promesa. El contenido de la promesa es Cristo crucificado y resucitado. Las promesas materiales y territoriales del Israel de la carne fueron unas promesas condicionales que se cumplieron en parte pues dependían de la obediencia del pueblo.

    varyvar escribió:
    6 diciembre 2009 en 6:23 pm

    Armando:
    Yo he podido estudiar bastante de la verdad dispensacional, y tengo escritos originales del Clasico, Darby, Bellet, Mackintosh.y muchos otros.coloco este articulo del año 1800 para que lo comentemos con los otros lectores que se interesen responsablemente en este crucial asunto que ayuda a ordenar las escrituras en nuestros pensamientos.

    Hago un importante alcance, la enseñanza de J.N.Darby es sobre 3 dispensaciones y Scoofield habla de 7 dispensaciones. Para comprenderlo mejor es bueno preguntarse esto¿que es una dispensación? Tengo un interesante articulo que posteriomrntr a este se los puedo enviar.

    Los Pactos PDF Imprimir E-Mail
    Escrito por J.N. Darby

    LOS PACTOS

    El pacto es una palabra común en el lenguaje de una gran clase de Cristianos profesantes, y también en muchos verdaderos creyentes; Pero en su desarrollo y detalle, en cuanto al despliegue de sus principios, me parece que hay mucha oscuridad debido a una falta de simple atención a las Escrituras.

    El dar de la iglesia a Cristo antes de los mundos, y las posteriores bendiciones que nos han sido dadas y que están envueltas en ello, me parecen realmente que son muy claramente declaradas en las Escrituras, como en 1 Tim. 1:9-110. Pero poca atención se ha dado a lo que contiene este pacto, como administrado en dispensación, en su conexión con el carácter de la Iglesia. Sin debilitar, entonces, el fundamento sobre el cual descansa, o sacar piedras de éste para labrarlas para menos necesarios y apropiados usos, veamos la clara revelación presentada por la bendita Palabra, sobre aquello, que en sus grandes ramas, se fundamentan los pactos .

    El misterio de la voluntad de Dios, conforme a Su propósito, que Él se ha propuesto en Sí mismo, Él nos lo ha revelado; es decir, reunir todas las cosas en Cristo; Las que están en los cielos y en la tierra. Esto (sin embargo consistente con todo, y aún con lo típico de esto) estuvo oculto por edades y generaciones. De hecho, aunque intimaciones progresivas podían ser (mejores esperanzas que sustentaban a los creyentes en oscuras tinieblas, fue el caso en la profecía), los límites de los actuales tratos de Dios, en cuanto a la dispensación, fueron estrechados, y los términos de esto rebajados con la condición caída de esas crecientes tinieblas.

    La promesa de que la simiente de la mujer quebrantaría la cabeza de la serpiente, tenía un alcance más vasto y era una promesa más comprensiva, que cualquiera subsiguiente revelación de los detalles de sus resultados, en la esfera sujeta a su poder; esto tomó el carácter de la obra más alta. “Para esto el hijo de Dios fue manifestado, para destruir las obras del diablo”. El llamado y promesa a Abraham nuevamente tuvo un más amplio y pleno significado y propósito que cualquier trato con los Judíos, no solo en el monte Sinaí, sino aún en las previas libertades que los han constituido a ellos como una nación_ un pueblo marcado por Dios como el sujeto favorecido de Su mano fuerte, aunque Su mano podía manifestarse de una manera más poderosa todavía. Esto tuvo un directo y determinado objeto; no el pleno prospecto de la fe, sino los actos visibles hacia los sujetos de una presente liberación. La ley, dada en el monte Sinaí, tuvo un fundamento completamente diferente; y lo que estaba contenido en esta (como una figura para el tiempo de entonces) estaba basada sobre la obediencia del hombre, en cuanto a sus términos de promesa y bendición, y no en la supremacía de Dios, aunque fluía de esto.

    Si nos volvemos al cántico de Moisés, y al cántico del Cordero, veremos de una vez la diferencia característica (aún en los sujetos de alabanza) en las dispensaciones. Todo el cántico de Moisés, hermoso como es este, es acerca de la mano y el poder de Dios haciendo maravillas. “Tu diestra, OH Señor, ha venido a ser gloriosa en poder”. De la misma manera Apoc. 15, “Grandes y maravillosas son tus obras, OH Señor Dios Todopoderoso”. El cántico del Cordero es, “justos y verdaderos son tus caminos, Rey de las naciones”. Nosotros tenemos la mente de Cristo; y Cristo es la sabiduría y el poder de Dios, y la multiforme sabiduría de Dios es dada a conocer por medio de la iglesia; y así en la resurrección, cuando el Señor retorne, en la Iglesia será manifestado el poder de Dios en Cristo, “conforme a su gran poder, por medio del cual es capaz también de sujetar todas las cosas a Si mismo” Y entonces, de hecho (como es ahora conocido a la fe) siendo realmente vivificados, seremos manifestados, “y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales”.

    Pero ahora la Iglesia aprende, y el creyente, que si mira con asombro y admiración a la liberación efectuada por la diestra de Dios en el Mar Rojo, puede también cantar en un tono más alto y bendito; pero ahora esto tiene una más íntima y distinta lección que enseñar_ una peculiar, y privilegiada lección_ los caminos de Dios, el pensamiento de Dios; y por tanto este debe contentarse con sufrir. Este no es el tiempo, propiamente hablando, para que el poder sea ejercitado, sino para “ser renovados en el conocimiento conforme a la imagen de Aquel que o creó”. Ahora, en esto se encuentra a menudo en nosotros aquello que tiene sabor no a la santa sabiduría y gracia de los caminos de Dios; allí debe haber sufrimiento; este debe ser forjado en la comprensión de Sus pensamientos. A menudo hemos aprendido esto así. Por lo demás, los sufrimientos son la oportunidad para el perfecto despliegue de esta gracia en un espíritu y carácter completamente más allá de la sabiduría del hombre. Aquel que a través de la muerte destruyó al que tenía el poder de la muerte, es el modelo de la sabiduría a la cual la Iglesia es guiada. De este modo encontramos en el Salmo 139, que la sabiduría y el conocimiento de Dios, es mostrado en el poder manifestado en la debilidad, e ilustrado en la forma de los miembros de Cristo que es sacada de las partes más bajas de la tierra[1], y en “despertar para estar contigo”. Los malos después han de perecer. Entonces, guiando al pueblo que El ha redimido, los guía no en el triunfo de poder, completamente sobre las circunstancias a través de las cuales ellos han pasado, como fue el caso en la libertad de Egipto (cuando la presente destrucción de sus enemigos por poder fue efectuada); sino “Cuando Él ha puesto delante sus ovejas, él va delante y ellas lo siguen”. “Porque convenía a Aquel para quien y por quien son todas las cosas, y llevar muchos hijos a la gloria, hacer al capitán de su salvación perfecto a través de sufrimientos; porque el que santifica y los santificados son todos de uno; por esta causa Él no se avergüenza de llamarlos hermanos, diciendo, declararé tu nombre a mis hermanos, en medio de la congregación te alabaré”. Pienso por esto en nuestra comunión con el Padre y con Su Hijo Jesucristo, teniendo ahora la vida eterna que estuvo con el Padre; un lugar, no solamente de efectos en libertad, sino de comunión con Aquel que liberta. Entonces, digo, Jesús habiendo abierto el camino en gracia, y la gracia siendo de este modo plenamente manifestada, no nos permite eludir los sufrimientos por medio de los cuales somos formados interiormente; porque esta es comunión con, y ser conformados a, la imagen del Hijo.

    Pero mirando a la introducción de la Iglesia en el conocimiento de esta imagen, y la comunión con esto, quizás me he alejado demasiado de la simple cuestión de los pactos. Ahora, digo, que esta comunión con el Cabeza triunfante no formó parte de la revelación de los pactos, aunque claramente ha sido la intención y propósito establecido antes de la fundación del mundo, antes de las edades o dispensaciones que vinieron entre tanto, sino que esto estaba reservado para la revelación del Espíritu Santo, enviado aquí abajo a causa de la exaltación del Cabeza dentro del lugar santísimo, conforme al carácter y gloria de lo que la misma comunión debía ser. Y esto fue claramente necesario; porque hasta la glorificación del Hombre sufriente, no existía aquello de lo cual el Espíritu debía testificar como estando en existencia; tampoco había sido realizada esa obra por medio de la cual el pecador pudiese justamente comprender la comunión con la gloria en el lugar santísimo. Realmente esta gloria era el resultado de la paga del pecado, y fue adquirida por la excedente excelencia de aquello por lo cual el pecado era puesto a un lado. Esto no era el perfeccionamiento de la criatura, sino el cambio de esta dentro de aquello que él por naturaleza no podía heredar, porque carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios. Esta no era la forma de la gloria de la criatura, sino la comunión de la criatura con el Creador, una nueva, clara, e indefinida verdad, no casual, tampoco, a medias, sino indefinida y suprema; el conocimiento de aquello que es la actual porción de la Iglesia por medio del Espíritu Santo; conocido en Jesús, y en comunión con Él; el más alto vinculo de la gloria suprema; Una nueva y muy gloriosa verdad, en la cual Dios es revelado (como no puede serlo de otra manera), manifestado en carne, revelado personalmente.

    Ahora veremos en qué medida los pactos despliegan estas cosas. Los pactos abrahamicos (aunque más amplios en alcance y testimonio, como hemos visto, m que las bendiciones locales y promesas a Israel, como lo muestra plenamente el apóstol) no contenía ninguna de estas cosas. Ellos declaraban a la persona del Redentor, la Simiente prometida, y proponían la bendición a todas las naciones, pero estos no iban más allá de que Abraham fuese el heredero del mundo. Ahora que el velo está roto, podían manifestar cosas más brillantes; Pero en las promesas y pactos dados a Abraham, no se iba más allá de los límites de lo que pertenecía al primer Adán, porque el segundo Adán (quien es también el Señor del cielo) no había sido aun revelado, y se dio de Él simplemente testimonio como siendo la simiente de Abraham en quien vendría la bendición, cualquiera que esta fuese.

    Estas promesas y pactos están en Gén. 12 y 15, y son confirmados en los Cáp. 17, y 22. La primera promesa es: “Haré de ti una gran nación, y te bendeciré, y haré grande tu nombre; y serás bendición, y bendeciré a los que te bendigan, y maldeciré a los que te maldigan; y en ti serán benditas todas las familias de la tierra”: aquí no tenemos nada más allá de la tierra y de las familias en las cuales los hombres habían sido repartidos.

    En el Cáp. 15 tenemos la promesa de una simiente numerosa como las estrellas del cielo, y (después de declarar las circunstancias en las cuales ellos serían puestos inmediatamente) la concesión de la tierra desde el río de Egipto hasta el gran río Eufrates, todo esto es confirmado por el pacto del Señor en el cual El pasaba por en medio de las victimas divididas.

    En el Cáp. 17 Este es establecido como un pacto eterno con Abraham (el nombre de éste es cambiado de Abram a Abraham), y con su simiente después de él, por generaciones_ que Dios sería Dios para él, y para su simiente después de él, y que Él le daría a él y su simiente después de él, toda la tierra en la cual él era un extranjero, como una eterna posesión, y que sería su Dios. La circuncisión fue entonces dada a Abraham como siendo un sello.

    En el Cáp. 22 tenemos la confirmación de la promesa a la simiente. “De cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. 18 En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra,” En la última parte de esta promesa tenemos la confirmación de la bendición de las familias de la tierra a la simiente, es decir, a Cristo; promesa que fue dada originalmente en el Cáp.12 a Abraham. Aun así (cual sea la forma de su cumplimiento), esta no va más allá de la promesa original a las familias de la tierra; tampoco es Él, en quien esto debía cumplirse, revelado en otra manera que como la Simiente de Abraham. Las otras promesas, y el pacto formal, son acerca de la tierra, y de una simiente numerosa y prospera, que la heredaría, y que sería una bendición. En todo esto (aunque incondicionalmente esto establece eso) no tenemos nada más allá de lo que es terrenal. Las promesas y pactos en Abraham son establecidos sobre fundamentos que no pueden ser conmovidos_ no sobre la estabilidad de una profesada obediencia, sino sobre la estabilidad de la declarada promesa de Dios_ dos cosas inmutables en las cuales es imposible que Dios mienta, Su promesa, y Su juramento. Cuales sean las indicaciones de las circunstancias de la esperanza que pueda haber, los mismos pactos en sí mismos no expresan más. Estas cosas fueron confirmadas a Isaac, (Cáp.26,) y a Jacob (Cáp.28); Pero ningún detalle particular es agregado en cuanto a los términos en ellos.

    Cuando llegamos al monte Sinaí_ el primer pacto hecho con Israel como nación. Y aquí, como el pacto fue, por supuesto, limitado a la nación o a la simiente literal recientemente libertada, del mismo modo el sujeto de las promesas fue honor y bendición ante ese Dios de quien era la tierra. Este es el antiguo pacto, ya que después y más adelante leemos de un nuevo pacto, lo que implica (como se implica en sus términos) que este pacto fue o será hecho (o confirmado) con el mismo pueblo: ambos (cual sea su carácter) tratan con ellos como pueblo_ y tienen referencia con la tierra, aunque los pone sobre la tierra en relaciones con Dios. El nuevo pacto (aunque sus términos pueden introducir nuevos principios aplicables a los extranjeros) no puede decirse que es “como el pacto que hice con vuestros padres, el día cuando los saqué de la mano para guiarlos fuera de la tierra de Egipto,”, si no fuese este un pacto hecho con Israel_ el mismo pueblo con quien el pacto anterior fue hecho en el monte Sinaí. Quienquiera que examine Jer.31, del cual este muy importante testimonio es citado, verá enseguida que el nuevo pacto es para y con Israel, y además esto no es citado por el apóstol en ninguna epístola excepto en aquella a los Hebreos.

    El primer pacto, entonces, fue un pacto hecho con Israel; el segundo pacto es un pacto también hecho con Israel, pero no todavía cumplido en sus efectos. El uso que los apóstoles hacen de este muestra que el antiguo pacto fue defectuoso, y ellos no podían encontrar reposo en este_ y que estaba a punto de desaparecer, lo que los guiaba de esta forma al Mediador de un nuevo pacto, en la forma que ahora intentaré mostrar; Pero en ninguna manera hablando del pacto, como hecho con la nación, siendo introducido en cuanto al efecto allí descrito, o de aquello bajo lo cual ellos han venido, aunque la parte de Dios ha sido sellada.

    Tenemos, entonces, (pasando por alto, por ahora, los más amplios pactos abrahamicos) dos pactos con la casa de Israel sobre distintos y diferentes términos; el primero, en el monte Sinaí; el segundo, con Cristo como su mediador y sello.

    Ahora, en cuanto al pacto hecho con Israel en el monte Sinaí, sus términos son estos: el pueblo se comprometió a obedecer todo lo que Dios les mandara. “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. 6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso en presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le había mandado todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos.” Nada podría ser más claro que fue esta condición, “si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis”, etc. y el pueblo comprendió los términos claramente. Ahora, es importante notar que la condición anterior del pueblo ha sido desplegada como descansando plenamente en la gracia. Como tal esto fue manifestado en su libertad del poder y príncipe de este mundo, en la sanidad del agua que debieron beber; en el dar del sábado en el cual el maná sería una porción permanente_ pan dado diariamente, la necesaria y segura provisión de gracia; en las aguas dadas en el tiempo de su necesidad, aunque ellos murmuraron y tentaron al Señor, aun así les fue dada libremente de la roca; en el poder de la mediación e intercesión contra sus enemigos y en la derrota de estos, y con Dios siendo su bandera, y Josué su líder; en el ordenamiento del gobierno necesario en la casa de Dios.

    Pero aunque el verdadero fundamento sobre el cual ellos eran el pueblo de Dios, y eran conocidos y mostrados como tales, fue la gracia antes de que los términos en el monte Sinaí y sus pactos fuesen introducidos, aun así, para los sabios y seguros propósitos de Dios, y la segura (no digo toda) sabiduría que podemos ver en la exhibición del fracaso del hombre y el progresivo despliegue de la dispensación_ en esta sabiduría la obediencia condicional fue propuesta a Israel; y en esa estipulación ellos tomaron las promesas. La duración de esto es expresada por el ruido de aquellos que cantaban. El primer principio y fundamento de todo el sistema fue roto y quebrantado antes de que el mismo mediador retornase con el orden, carácter o medida, de esa obediencia que se había prometido. El pacto se perdió. Esto en lo que se refiere al pacto de obras que la obediencia del hombre emprendió. “Estos son tus dioses, OH Israel, que te sacaron de la tierra de Egipto.” Pero Dios estaba no solo mostrando el fracaso del hombre en obediencia, y las características de la perfección demandada por la ley, sino que estaba también allí, aunque estrecha la escena en que ellos eran desplegados, el progreso del despliegue de las dispensaciones. El primer pacto tenía ordenanzas acerca del servicio divino, un santo orden. Es importante notar aquí que, coincidente con el fracaso del hombre bajo principios naturales, se levantó el testimonio de otro fundamento, y de otras ordenanzas en gracia de la vida divina. Cuando digo coincidente con el fracaso, pienso mas bien en la exhibición y evidencia del fracaso, y entonces se ve la evidencia del esquema de la gracia. Progresivamente el carácter de la conexión entre Dios y el hombre se ha rebajado, y progresivamente el hombre se ha sumergido en un estado de desesperanza por haber roto la ley, un rechazado Dios de gloria, cuya mano se ha visto y mostrado en su favor como un pacto de Dios. Pero como la porción natural del hombre de este modo fue evidenciado como siendo sin esperanza, se levantó inmediatamente coincidentemente y respondiendo claramente a esa obra y orden de gracia sobre la cual el propósito y misericordia divina podían levantarse.

    El pacto de Israel en el monte Sinaí contenía la prueba que la obediencia del hombre era un fundamento sin ninguna esperanza, bajo cualquiera circunstancia, sobre la cual pudiesen descansar las relaciones con Dios; también contenía el completo desarrollo típico de aquello sobre lo que ciertamente aquellas relaciones podían descansar_ sobre lo que el confort, la paz, y la bendición divina podían refrescar el corazón del hombre, cansado de su propio camino, y este es el uso que hace el apóstol de esto. No es, he aquí, estos son los efectos del nuevo pacto sobre la tierra; sino que el antiguo pacto era defectuoso. Pero el fundamento del nuevo pacto ha sido puesto en la sangre del Mediador. No es para nosotros que los términos del pacto, citado de Jeremías por el apóstol, han sido cumplidos, o que nosotros somos Israel y Judá; sino que mientras el pacto está fundamentado, no sobre la obediencia de un pueblo vivo (al cual la bendición debe venir, y la sangre derramada de una victima por un mediador vivo) sino sobre la obediencia hasta la muerte del mismo Mediador, sobre la cual (como su seguro e inalterable fundamento de gracia) está fundamentado el pacto.

    Pero, como hemos visto, en el mismo acto de formar el pacto, y teniendo la obediencia del hombre pecador como su fundamento fue evidenciado como viniendo todo al fracaso, y que por tanto este mismo pacto llevaba consigo, por la buena y rica misericordia de Dios, el testimonio de otro fundamento distinto y más estable; como también del lugar en el cual hemos sido introducidos. El santo orden que acompañaba el pacto(o que el pacto tenía) era el tipo de las cosas celestiales. No se trata ahora de “vienen días en los cuales haré un nuevo pacto con la casa de Israel y Judá”; sino de una esperanza que entra detrás del velo; Y a esto, repito, se vuelve inmediatamente el apóstol. No estoy, por supuesto, negando la justicia práctica que acompañará esto a través del amor de esto en los corazones: ciertamente será así; sino de la manera en la cual estamos asociados con la introducción del nuevo pacto y de la revelación de aquello que aquel santo orden y modelo fue un tipo. Es justo esto_ hemos visto el pacto sellado con la muerte del Mediador, y por tanto el fin para nosotros ahora de toda esperanza de tener alguna asociación terrenal con Él, o alguna bendición sobre la tierra; la propia muerte del Mediador para este mundo es el fundamento de nuestra entrada, o porción en, el lugar que tenemos con Dios. Sobre esto, en Heb.9, el apóstol trabaja e insiste arduamente, y esta es realmente una característica distintiva de la dispensación. Entonces, si nos volvemos al Mediador, como siendo el fundamento en dar o sello del pacto para nosotros, y de considerarlo a Él como manteniéndolo para nosotros hacia Dios, nuevamente encontraremos el modelo de las cosas celestiales (introducidas en conexión con el antiguo pacto) ese lugar nos pertenece en virtud de nuestra conexión con el Mediador. El sumo sacerdote entra, en virtud de la sangre de la víctima mediadora (que en cumplimiento sabemos fue Él mismo) en el lugar santísimo; entonces, en el anti-tipo, necesariamente en resurrección y ascensión. Es en Su lugar especial de Sumo Sacerdote, en que Él lo ejerció claramente, donde Cristo ha entrado ahora por nosotros, en el cielo mismo.

    Esta, entonces, es nuestra porción en el nuevo pacto, en la medida que tenemos algún interés en el hecho que este haya sido sellado en la sangre del Mediador. Ese Mediador, habiendo entrado en los cielos, en el lugar santísimo, no ha cumplido actualmente, o no ha puesto en ejecución, el nuevo pacto con Israel y Judá, pero ciertamente este será cumplido plena y claramente. Pero en cuanto al modelo de las cosas en los cielos, este fue dado cuando el antiguo pacto, que dependía de su propia obediencia, fue dado en el monte Sinaí; del mismo modo ahora, cuando el nuevo pacto ha sido fundamentado en la sangre del Mediador (no todavía aceptado o reconocido en gracia por esa nación), las mismas cosas celestiales son manifestadas a la fe por la introducción del mediador en el lugar santísimo en resurrección. El velo de Su carne estando roto, y el mismo mediador habiendo muerto (el ejercicio del sacerdocio, y la ofrenda de Su propia sangre en el lugar santísimo, por medio de la cual tenemos acceso hasta allí, es necesariamente una obra de resurrección y ascensión), tenemos ahora libertad para entrar en el lugar santísimo por medio de la sangre de Jesús, por un camino nuevo y vivo a través del velo (es decir, de Su carne.) Durante el primero, este camino no fue manifestado, tampoco, además, fue la conciencia purificada de una vez y para siempre en vista a tener una porción allí. Ambas bendiciones son ahora la porción de los hijos de Dios, y toda nuestra porción ahora no está en un formal cumplimiento del nuevo pacto con Israel y Judá, sino completamente en los lugares celestiales con Cristo, conforme al modelo del tabernáculo, solo con esto añadido_ que el velo ha sido roto de arriba abajo.

    Entonces es con las circunstancias anexadas del pacto con las cuales nosotros tenemos que ver, no con las bendiciones formales en que los términos han tenido lugar bajo las condiciones del antiguo pacto, aunque algunas de ellas pueden, en un sentido, ser cumplidas en nosotros. De este modo el carácter distinto y celestial de la dispensación es muy claramente mostrado, y encontramos que nuestro lugar es estar identificados con el Mediador, como habiendo entrado detrás del velo, no en las bendiciones que resultan para Israel en consecuencia de Su derecho y poder para bendecir en gracia. Se declara generalmente que el sumo sacerdote salía y bendecía al pueblo en el día de expiación, cuando salía del lugar santísimo, pero no hay nada de esto en el relato de esto en las Escrituras, y para mí esto mas bien envuelve un error, porque su lugar en ese día no formaba parte de su oficio real, ya que en ese día de trataba mas bien de Su humillación o ascensión a la gloria, o de los oficios puramente sacerdotales_ muerte, confesión, intercesión y semejantes.

    Hay un pasaje en Lv.9, que (siendo de un carácter más comprensivo) parece abarcar esta parte del tema más claramente. Este capítulo abarca las ofrendas del sumo sacerdote al entrar en su oficio. Después Aarón ofrece sus ofrendas y habiendo presentado cada una de ellas, él bendice, y después desciende. Esta fue una bendición sacerdotal después de la ofrenda, pero antes de descender de allí, y entonces Moisés y Aarón (quienes muestran la unión de los oficios real y sacerdotal) salen del tabernáculo de la congregación (no necesariamente implicando el lugar santísimo, sino la casa, incluyendo el lugar santo y el santísimo), y bendicen al pueblo; y entonces la gloria de Dios aparece a todo el pueblo; y así se completa el testimonio público acerca de la completa aceptación del holocausto por parte de Dios. Esta, es una declaración más general de todo lo conectado con la institución del sacerdocio, parece más claramente poner ante nosotros las bendiciones sacerdotales del sacrificio ofrecido, y después (después del retorno de eso) la bendición real y sacerdotal para el pueblo; sobre lo cual la plena gloria viene como un testimonio público. Esto, sin embargo, lo destaco, aunque para mi este es un interesante tipo del orden de estas cosas, sobre las cuales ahora deseo detenerme, y presentar sus principales secciones para la consideración de otros, este es el lugar en el cual el fundamento del nuevo pacto en la sangre de Cristo nos ha introducido, no en aquel de los términos del pacto hecho con Israel y Judá, ni tampoco del pacto de Dios con Abraham, Isaac, y Jacob, porque la esfera de la ministración de ellos fue la tierra; sino que es dentro de la revelación posterior a la muerte del Mediador, y de Su entrar en el sumo sacerdocio en resurrección, ascensión y gloria._ un estado de cosas celestial, un lugar en lugares celestiales, en el cual tenemos comunión con Aquel que ha ido detrás del velo, algo previamente no revelado, aunque fundamentado en la muerte de Aquel que fue prometido y tipificado por las ordenanzas dadas con el antiguo pacto en cuanto a la constitución del tabernáculo de la congregación_ el velo entonces no estaba roto, y el camino al lugar santísimo no había sido aun manifestado, ni la comunión de una conciencia purificada establecida (la identidad del cuerpo de Cristo con Su Cabeza, y su privilegio, sentarse allí, como ahora representado por Él, todavía era algo desconocido); Confirmando de este modo en la forma más clara, en el ordenamiento de las dispensaciones, muchos principios a menudo aludidos en artículos anteriores. Hay muchos sujetos y principios de la más profunda importancia conectados con los pactos, que son aquí apenas aludidos (tal como la diferencia de la misma naturaleza y términos de ambos, cual pueda ser su aplicación, sobre el cual de hecho descansa prácticamente toda nuestra paz; el carácter incondicional de los pactos hechos con Abraham, como el fundamento de la infalible autorización para las esperanzas Judías, que no dependen de aquello que para su actual aflicción y la instrucción de la humanidad, ellos han fallado completamente) Todo esto, aunque no paso sin hacer alusión a ello, no me extiendo en este artículo, habiendo muy brevemente, y temo también, superficialmente, tratado de tocar estas secciones y características que muestran los pactos en su propio lugar, y que manifiestan a la vez nuestra posición conectada con ellos.

    Hay un pasaje conectado con este sujeto que he omitido, al cual ahora aludo. En la declaración de las restauradas bendiciones a Israel, en Ezeq. 36 el detalle de las cosas terrenales es muy claro; todo es restaurado en bendiciones israelitas. Entre ellas, sin embargo, encontramos una obra que debe hacerse entre ellos para calificarlos para coger y gozar estas bendiciones ante Dios. “Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. 28 Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios” (vv.25-28)

    Este no es expresamente el nuevo pacto, sino que es de hecho una más explícita declaración de la forma de las bendiciones que este contiene, y con las cuales está conectado. De allí el reproche a Nicodemo por parte del Señor, cuando (declarando en términos equivalentes a estos, lo que era necesario para que el hombre pudiese ver, y entrar en el reino de Dios) Nicodemo respondió “¿Cómo pueden ser estas cosas?” El Señor realmente muestra el carácter universal de la operación: “así es todo aquel que es nacido del Espíritu” Pero la aplicación en la conversación es Judía; eso era necesario para el goce de las cosas terrenales del reino de Dios, del cual las promesas y los pactos con Israel y sus padres eran la garantía y seguridad de parte de Dios. Entonces nuestro Señor añade la observación “si te he hablado de las cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las cosas celestiales?”_ Aun de estas otras y de más altas cosas, que pertenecen al reino en el cual se entra por el camino nuevo y vivo; entonces nuestro Señor, aunque no entonces revelando estas cosas enseguida, introduce Su muerte_ la muerte del Mediador, el Hijo del hombre, en quien se esperaban las cosas terrenales, que era también la puerta que abría el camino para las cosas celestiales (todavía no manifestadas), y ordenadas a causa del rechazo del Hijo del hombre por aquellos a quienes vino con bendiciones terrenales, “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así el Hijo del hombre debe ser levantado”; pero fundamentando cada esperanza de vida eterna entonces en este levantamiento, y abriendo esta al mundo. Porque como Enviado de la misericordia Él vino; y de este modo fue hecha la distinción entre lo terrenal y celestial.

    Difícilmente siento necesario añadir que tomo todo Heb.9 como teniendo un mismo sujeto, el pacto; y que el término testamento y testador son solo acomodaciones para el lector inglés que oscurecen o destruyen el sentido.

    J. N. DARBY

    Armando Valdez respondido:
    6 diciembre 2009 en 7:57 pm

    Gracias. estare leyéndolos.

    varyvar escribió:
    7 diciembre 2009 en 2:08 pm

    Armando:
    Despues de leer esto , me gustaria si pudiera Ud. indicarme cuales son los pensamientos expresados que esten fuera del contexto de la InspiracionDivina. Esta verdad dispensacional esta siendo atacada fuertemente y no permite en estos foros presentar una defensa apropiada con los escritos de quienes vieron inicialmente esta distincion revelada en las escrituras.Han quitado los articulos de los hermanos Plymouth que se han puesto a continuacion de los escritos que atacan esta verdad.Selo Pauloaireu los ha reducido a Word, al contrario de Eduardo quien mas grotezcamente ataca los ha quitado y no entra en un dialogo sobre el asunto, descalificando a todos los que nos interesa tener otros elementos para hacer un juicio mas justo del tema.
    Aun debe saberse que se confunde de lo dicho por Scoofield con la enseñanza de Darby y los hermanos(no solo él vio esto en 1800)Algunos puntos hay en comun pero en general es distintiva. Ademas aqui nunca se explicado cabalmente lo que es una dispensacion .Tengo unos escritos de Dayby y otros que responde esta pregunta si Ud. desea puedo enviarselos .espero su respuesta.
    Saludos

    Armando Valdez respondido:
    7 diciembre 2009 en 3:15 pm

    Enviemelos por favor. Solo deme tiempo porque tengo mucho trabajo en este momento y me ha sido imposible el estar publicando articulos a diario.

    Gracias!

    varyvar escribió:
    7 diciembre 2009 en 3:31 pm

    ¿QUÉ ES UNA DISPENSACIÓN?

    Extractos de J. N. Darby

    DISPENSACIONES Y PERÍODOS DE TIEMPO DISTINGUIBLES

    Si bien hay un período de tiempo distinguible desde la caída de Adán hasta el diluvio, el tal no constituye, estrictamente hablando, una dispensación.

    «Durante el período transcurrido entre la expulsión de Adán del paraíso terrenal y el diluvio, el hombre era una sola familia, una sola raza. No había ninguna idolatría. El hombre fue dejado a sus propios caminos (no sin testimonio, sino sin ninguna restricción desde afuera), y el mal se tornó insoportable: el diluvio puso fin a esto. Después de este evento, de este juicio de Dios, un nuevo mundo comenzó, y se introdujo el principio del gobierno. El que matare a otro hombre, sería él mismo ejecutado (Génesis 9:6): se puso así un tope a la violencia, un freno contra el pecado exterior. La corrupción del corazón en un mundo distanciado de Dios permaneció tal como siempre lo fue. Pero aunque aún no había naciones, el destino de varias razas, tal como lo ha sido hasta el tiempo actual, comenzaba a alborear al menos proféticamente. Noé fracasó en la posición en la cual había sido puesto después del diluvio, al igual que Adán en el paraíso, conforme el hombre siempre lo hizo» (J.N.Darby, Collected Writings 22:340).

    Puesto que muchos lectores han estado acostumbrados a pensar en la «inocencia» y en la «conciencia» como dispensaciones, y puesto que Darby no aceptaba la idea de que hubiese dispensaciones antes del diluvio, podemos preguntarnos: ¿Qué es lo que él entendía por una «dispensación»? Él no le atribuía a la palabra la importancia que algunas personas le dan:

    «Yo no me aferro a la palabra dispensación, aunque es generalmente empleada para especificar un cierto estado de cosas, establecido por la autoridad, durante un período determinado» (J.N.Darby, Collected Writings 1:169).

    Sea como fuere, es claro que Darby no pensaba que todo período de tiempo distinguible era una dispensación. Había un elemento necesario que precisaba estar presente para que una edad fuese una dispensación:

    «Una dispensación es cualquier trato ordenado de Dios en que el hombre ha sido puesto antes de su caída (*), y que, habiendo sido probado, ha fallado, y, por tanto, Dios se ha visto obligado a actuar por otros medios» («The Dispensations and the Remnants» Collectania, p. 41, 1839). (*N: del T.― Se refiere a una caída con respecto al dispuesto orden y camino de Dios, como por ejemplo cuando Noé se embriagó después de recibir el gobierno).

    De hecho, la introducción de una dispensación, dependía de la introducción del gobierno. En un mensaje con fecha de junio de 1839 dado en Leamington, J.N.D. señaló:

    «Antes de la propia dispensación de Dios, tenemos el mundo antediluviano: lo que no es exactamente una dispensación, sino un cuerpo de hombres dejados, en cierto sentido, a sí mismos. Había un testimonio, como en Enoc y en Noé, pero no un orden o sistema dispensado [administrado] mediante el cual Dios actuara en el gobierno de la tierra. Vemos aun en esto, que Dios actúa en la gracia de su propio carácter. Noé fue un testigo fiel; en él yacía el gran principio [de la fe], aunque esto no era estrictamente una dispensación» («The Dispensations and the Remnants» Collectania, p. 42).

    LA PALABRA AION

    Respecto de la palabra aion, edad, J. N. Darby escribió:

    «…formado por aion. Esta última palabra es empleada por autores de griego clásico para “la vida de un hombre”, y en la Escritura para “dispensación” (o curso de eventos en este mundo ordenados por Dios sobre la base de algún principio particular…» (J.N.Darby, Collected Writings 7:41).

    De nuevo vemos aquí que Darby entendía que a fin de que hubiese una dispensación, era necesario la introducción de algún principio particular por parte de Dios. Es insuficiente que uno meramente distinga un aion, o siglo, edad, y, estrictamente hablando, lo llame una dispensación. De modo que, estrictamente hablando, las dispensaciones tienen que ver con la prueba del primer hombre durante las edades desde el diluvio hasta la cruz, después de lo cual Dios estableció al segundo Hombre en resurrección. Esto ha de tenerse en cuenta también en vista del hecho de que J.N.D. a menudo empleaba la palabra dispensación de una manera convencional, cuando hablaba del presente período.

    Hebreos 9:26 y 1.ª Corintios 10:11

    Hay un número de interesantes comentarios que tratan de nuestro tema en las notas de J. N. Darby acerca de Hebreos 9:26 y 1.ª Corintios 10:11:

    “Pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado” (Hebreos 9:26).

    “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1.ª Corintios 10:11).

    J. N. Darby escribió:

    «El Señor, al hablar de su muerte, dijo: “Ahora es el juicio de este mundo” (Juan 12:31); y en Juan 15:24: “Pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre.” Por lo tanto, dice en Hebreos 9:26: “Pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre.” La cruz fue moralmente el fin del hombre; pero, al mismo tiempo, y por el mismo hecho en la muerte de Cristo, fue puesto el fundamento de la nueva creación conforme a la justicia de Dios. El mismo hecho que, de parte de Dios significó el fin del primer Adán, puesto que su raza rechazó al Hijo de Dios, ha puesto también el fundamento de la nueva condición del hombre en el segundo [último] Adán. Cristo fue hecho pecado en la cruz; el pecado fue juzgado allí, y el viejo hombre hecho a un lado para siempre» (J.N.Darby, Collected Writings 33:339, 340).

    “La consumación de los siglos” son todos los caminos de Dios con el hombre para probar su condición general. En este sentido general, el estado de inocencia comenzó; pero la relación propia es lo que viene después de la caída, pero no mirando al hombre como perdido, sino probando su estado y ver si era recuperable, o si estaba perdido y necesitaba ser salvo. Sin ley, bajo la ley, Dios manifestado en carne, fueron las grandes características de esto [de la prueba del primer hombre]. Por eso en Juan 12:31 el Señor dice: “Ahora es el juicio de este mundo.” Aunque siempre hubo un testimonio, antes del diluvio no había instituciones religiosas, excepto el hecho de los sacrificios. Después tuvo lugar el gobierno, las promesas a Abraham, mostrando la gracia que separaba a uno de un mundo idólatra y que lo hacía cabeza de una nueva raza [no es una descripción exacta]; la ley; los profetas, y, a lo último, la venida del Hijo, no su ofrecimiento. Entonces Dios puso el fundamento de sus propios propósitos en justicia (Letters of J.N.Darby 3:442).

    «La expresión “los fines de los siglos”, que se encuentra en 1.ª Corintios 10:11, es más bien extraña; pero para preservar el sentido del griego, no podríamos decir “los últimos tiempos” ni tampoco “el fin (la consumación) de los siglos”, y menos todavía “el fin del mundo”. El fin de los siglos aún no ha llegado; pero todas las diferentes dispensaciones por la cuales Dios se puso en relación con el hombre, en tanto estuvieron relacionadas con la responsabilidad del hombre, convergieron en un punto, y fueron llevadas a su fin en la muerte del Señor Jesús. Después de eso ―tan grande como había sido la longanimidad de Dios―, estableció una nueva creación. Hemos, pues, usado la traducción literal “los fines de los siglos” (J.N.Darby, Collected Writings 13:169).

    «Por eso se trataba moralmente de la consumación de los siglos» (J.N.Darby, Synopsis 5:224; véase Collected Writings 10:275; 27:393).

    «… por cuanto la historia moral del hombre ha terminado. La gracia no ha terminado» (J.N.Darby, Collected Writings 34:295; véase también 32:235; 29:194).

    «”En el fin del mundo”, es decir, en el fin de las dispensaciones ―no de la dispensación― “en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado”. En consecuencia, tomo la obra de Cristo como el fundamento sobre el cual yo ya estoy con Dios» (Notes and Jottings pág. 35).

    «Respecto 1.ª Corintios 10:11, no se trata de Israel, quien es la figura, sino de lo que le sucedió a Israel ―de los caminos de Dios con Israel―. Las mismas cosas que le sucedieron a Israel, fueron escritas para nuestra instrucción, quienes nos hallamos al final de las dispensaciones de Dios» (J.N.Darby, Collected Writings 26:248).

    Está claro por las Escrituras que el primer hombre ya no está más bajo prueba desde que Cristo fue rechazado, y por eso nos encontramos al final de las dispensaciones de Dios. De ahí que no haya ninguna prueba dispensacional ahora:

    «En 1.ª Corintios 10:11, no es “el fin del mundo”, sino “la consumación de los siglos”. El mundo ahora no está bajo ninguna dispensación, pero todo el curso de los caminos de Dios con él están terminados hasta que Él venga a juzgar. El hombre estuvo bajo responsabilidad desde Adán hasta Cristo, y entonces nuestro Señor dice: “Ahora es el juicio de este mundo”» (J.N.Darby, Collected Writings 26:248).

    ¿Y qué acerca del tiempo presente entonces?

    «La Escritura, el Señor mismo allí, habla de períodos llevados a cabo bajo Dios sobre diferentes principios (que son justamente llamados dispensaciones), mientras que uno de los períodos del autor nunca es llamado οικονομια, tampoco esta palabra se aplica ni significa nunca un período en absoluto. “Así será al fin de este siglo” (του αιωνος του) (Mateo 13:49), dice el Señor. Así Él apareció “en la consumación de los siglos” (επι συντελεια των αιωνον) (Hebreos 9). Ahora bien, αιων (aion), en esos pasajes, claramente significa, un período o curso de tiempo en que han regido ciertos principios de parte de Dios. Por eso, hasta el fin del siglo, el juicio, que extirpa de este mundo, no ha de ser ejecutado por los siervos del Señor; mientras que, al final del mismo, el juicio reunirá del reino del Hijo del Hombre todas las ignominias. Y por esta misma razón también este presente siglo es llamado, no, según mi juicio, una dispensación, sino un paréntesis, por cuanto el Señor Jesús habla de “este siglo” cuando estuvo en la tierra, del mismo modo que aquello que concluirá por el juicio al fin; pero éste era un período relacionado con Sus relaciones con los judíos, y que no será concluido hasta que esté Él mismo presente en persona; mientras que, en el intervalo, ha sido reunida la Iglesia de los primogénitos para el cielo» (J.N.Darby, Collected Writings 13:155).

    Las citas anteriores requieren meditación por parte del lector a fin de digerir su contenido. Pueden verse juntamente con el cuadro de «Las tres dispensaciones», el que ilustra estos pensamientos y puede ayudar a comprenderlos mejor.

    La palabra οικονομια (economía)

    Hay otra palabra en el Nuevo Testamento además de αιων (aion o edad, siglo) que tiene que ver con nuestro tema: οικονομια, la cual es traducida por mayordomía, dispensación o administración. Una tabla de su uso puede ayudarnos a entender su significado:

    TABLA 1

    VERSÍCULO

    REINA- VALERA 1960

    J. N. DARBY francés

    J. N. DARBY inglés

    W. KELLY

    Lucas 16:2, 3, 4

    mayordomía

    administration

    stewardship

    stewardship

    1.ª Corintios 9:17

    comisión

    administration

    dispensation

    administration

    Efesios 1:10

    dispensación

    administration

    dispensation

    administration

    Efesios 3:2

    administración

    administration

    administration

    administration

    Efesios 3:9

    dispensación

    administration

    administration

    administration

    Colosenses 1:25

    administración

    administration

    dispensation

    dispensation

    1.ªTimoteo 1:4

    edificación

    administration (*)

    dispensation

    dispensation

    (*) Textus Receptus: “edificación”

    Para Darby, la palabra οικονομια (economía) no significaba un período de tiempo:

    «Niego absolutamente que el estado adámico sea llamado una οικονομια, o que οικονομια signifique un período de tiempo en alguna parte» (J.N.Darby, Collected Writings 13:161).

    En relación con este hecho, Darby señaló:

    «Pero hay otra palabra empleada en la Escritura que da distintos períodos… que los cristianos en general llaman dispensaciones, cuando los principios sobre los cuales se llevan a cabo son distintos; me refiero a la palabra αιων (aion, edad, siglo) y a αιωςες. De éstos habla la Escritura, pero nunca habla en absoluto de οικονομια como de un período de tiempo» (J.N.Darby, Collected Writings 13:153, 154).

    No obstante, hay una administración venidera (Efesios 1:10) que estará vigente durante los mil años de reinado de Cristo, como lo podemos apreciar de la siguiente cita donde Darby dice que la palabra significa “administración”.

    «… οικονομια no significa cabeza de la creación en absoluto, sino administración;… Doy el pasaje literalmente: “dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación [Darby lit.: administración] del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. En él asimismo tuvimos herencia…” (Efesios 1:9-11, versión Reina-Valera 1960). Ahora bien, οικονομια, administración, aquí es una palabra de lo más simple posible. El tipo particular de administración es reunir todas las cosas en Cristo» (J.N.Darby, Collected Writings 13:155, 156).

    Con respecto al uso incorrecto de la palabra “dispensación” y el tiempo presente, Darby escribió:

    «Y nótese qué extraordinaria confusión introduce el Sr. Oliver en su crítica de esa palabra, diciendo que ‘La presente dispensación es la dispensación de la gracia de Dios’ (pág. 111). Pero este pasaje sólo habla de un ministerio confiado a Pablo, “habéis oído de la administración (ministerio, economía) de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros” (Efesios 3:2). Aquí podemos ver el significado que señalé, el sentido primitivo de la palabra; es alguien a quien se le ha confiado la distribución y administración en la casa. Pero ¿podría alguno decir que la presente dispensación, en el sentido ordinario de la palabra, fue confiada a Pablo? Sería ridículo.»

    En 1.ª Corintios 9:16,17 se dice que la palabra de evangelización es una administración (oikonomia) que le ha sido confiada. Una vez más déjeme preguntar: ¿era la presente dispensación, en el sentido en que todo el mundo lo toma, confiada a Pablo? El apóstol usó la palabra “administradores (o mayordomos)” (1.ª Corintios 4) en el mismo sentido, aplicándola al ministerio» (J.N.Darby, Collected Writings 1:289, 290).

    El tiempo durante el cual los santos están sentados en los lugares celestiales en Cristo Jesús (Efesios 2:6), entonces, estrictamente hablando, no es una dispensación: Asimismo, no es una administración; porque, si bien los santos son ahora llamados y sentados en los lugares celestiales, ellos no tienen gobierno que les haya sido encomendado, como lo tenía Israel. El período presente es un paréntesis, un «paréntesis celestial», como W. Kelly bien lo llamó. Estar sentados en los lugares celestiales, en Cristo Jesús, es un paréntesis celestial; no estaban los santos antes de Pentecostés en esta posición, ni lo estarán los santos después del arrebatamiento, aunque los santos de ahora, o sea nosotros, siempre lo estaremos.

    (J. N. Darby’s Teaching Regarding Dispensations, Ages, Administrations and the Two Parenthesis, R.A.H.)

    NOTA

    DISPENSACIÓN NO SIGNIFICA UNA EDAD, SIGLO O PERÍODO DE TIEMPO

    «Puesto que Efesios 1:10 contiene varias palabras y cláuslas que por lo general no se entienden, puede agregarse en esta nota que la palabra “dispensación” (οικονομια) no hace referencia a ningún período de tiempo particular o edad (lo cual en el Nuevo Testamento se expresa mediante la palabra αιων (aion). Significa «mayordomía» o más bien «administración», cuya forma particular aquí lo constituye la suma total, encabezamiento o reunión (ανακεφαλαιωσις) de todas las cosas, celestiales y terrenales, bajo Cristo. Esto tendrá lugar en “la era venidera”, cuando Cristo sea manifestado como Cabeza sobre todas las cosas, y los santos glorificados reinen con él. Tampoco es esta edad, durante la cual se le permite todavía a Satanás reinar como “el dios de este mundo”, el “príncipe de la potestad del aire”; ni es el estado eterno, cuando todo gobierno haya sido suprimido, y Cristo haya entregado el reino, para que Dios sea todo en todos. Se trata del milenio interviniente. Éste constituirá “la plenitud de los tiempos”, habiendo sido los previos períodos de tiempo la preparación necesaria para él. Mientras tanto ―una vez efectuada la redención a través de la sangre de Cristo― el Espíritu Santo sella al creyente, y constituye las arras de la herencia» (W. Kelly, Lectures on the Epistle of Paul, the Apostle, to the Ephesians, London: Morrish, p. 27, nota, sin fecha).

    varyvar escribió:
    7 diciembre 2009 en 4:05 pm

    «EL GOBIERNO»

    ES LA PRIMERA DISPENSACIÓN

    Extractos de J. N. Darby

    Capítulo V

    LA DISPENSACIÓN DEL GOBIERNO

    En 1836 Darby escribió «La apostasía de las sucesivas dispensaciones». En este escrito usó la palabra «dispensación» a menudo en forma convencional, aunque hizo las siguientes observaciones:

    «Aquí comienzan, propiamente hablando, las dispensaciones. Sobre la primera, que es Noé, seré muy breve: La debieron de haber caracterizado las restricciones y la piedad: el gobierno que tendría que haber reprimido la corrupción y la violencia. Pero lo primero que encontramos aquí es al patriarca que había sido salvado, ebrio, y a su hijo que se burla vergonzosamente de él, por lo cual cae sobre él justamente la maldición. Esto resultó en la idolatría: Josué 24» (Collected Writings 1:125).

    La introducción de la dispensación dependía de la introducción del gobierno. En un mensaje dado en Leamington en junio de 1839, Darby señaló:

    «Antes de la propia dispensación de Dios, tenemos el mundo anterior al diluvio; no exactamente una dispensación, sino un cuerpo de hombres librados, en cierto sentido, a sí mismos. Aquí había testimonio, como en Enoc y en Noé, pero no un orden o sistema dispensado mediante el cual Dios actuaba en el gobierno de la tierra» (The Dispensations and the Remnants, Collectania…pág. 42).

    Aquí vemos claramente qué entendía Darby esencialmente por dispensación. Una dispensación requiere «un orden o sistema dispensado mediante el cual Dios actuaba en el gobierno de la tierra.»

    En 1840, Darby ofreció en Ginebra una serie de once conferencias The Hopes of the Church of God, en las que dijo:

    «Pero (para entrar un poco más en la sucesión de las dispensaciones, y también en aquello que concierne al carácter de Dios al respecto) lo primero que observaríamos es el diluvio, porque hasta entonces no había habido, por decirlo así, gobierno en el mundo. La profecía que existía antes del diluvio tenía por objeto anunciar precisamente que Cristo habría de venir. Las enseñanzas de Dios siempre fueron con este propósito: “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares” (Judas 14).

    Continuemos. En el tiempo de Noé, tuvo lugar el gobierno de la tierra, y Dios que vino en juicio y encomendó el derecho de la espada al hombre» (Collected Writings, 2:374, 375).

    En efecto, la profecía antediluviana consistía en el hecho de que el Señor vendría en juicio. El Padre encomendó todo juicio en manos del Hijo (Juan 5). Pero antes de que ese juicio viniese, el gobierno había sido puesto en manos del hombre. En 1.ª Corintios 15 leemos un principio divino de los caminos de Dios, a saber, primero lo que es natural, y segundo lo que es espiritual. Así en cuanto al desarrollo de los caminos de Dios en gobierno sobre la tierra, estuvo primero en las manos del primer hombre.

    La prueba del hombre bajo el gobierno comenzó en el mundo posterior al diluvio, llamado “los cielos y la tierra que existen ahora” [Darby, en su versión inglesa, agrega en una nota: ‘Lit.: «los ahora cielos», en contraste con «el mundo de entonces», en el v. 6] en 2.ª Pedro 3:7), y la Escritura misma señala así el cambio. En Noé, el hombre comenzó a ser guiado por la mente de Dios en relación con la introducción del gobierno. Las dispensaciones, pues, tienen que ver con el mundo postdiluviano.

    «Paso por alto el tiempo anterior al diluvio, cuyo carácter general ofrece un triste contraste con el tiempo cuando la justicia ha de morar en los cielos nuevos y la tierra nueva, sin un gobierno que la mantenga y que la haga eficaz contra la oposición de una nación adversa o la debilidad de una que fracasa. Ninguno de ambos tiempos puede ser llamado propiamente una dispensación. Ambos son otro mundo distinto de aquel en el cual vivimos.

    Con Noé empezamos el curso de las dispensaciones, o de las manifestaciones de los caminos de Dios [*] para la manifestación final de la plena gloria de Cristo. Estos caminos consideran la tierra y, se hallan fundados, en lo que a bendición conferida se refiere, en el sacrificio de Cristo. Enoc, en efecto, fue tomado de en medio del mundo corrompido y tuvo una porción celestial en Cristo. Pero Noé fue preservado a través del diluvio, para comenzar un nuevo mundo, del cual fue la cabeza y el jefe.

    El nombre Noé es expresivo del reposo de la tierra, del alivio respecto a la obra de las manos del hombre, a causa de la tierra que el Señor había maldecido. Tres rasgos especiales acompañan y caracterizan esta posición: el sacrificio que hizo a un lado la maldición, la restricción del mal, y la promesa de bendición asegurada a la Creación en tanto la tierra permaneciere. Pero, en lo que a dispensación se refiere, Noé fue la cabeza de un nuevo sistema, en el cual existía el mal, pero en donde el mal había de ser refrenado, y la maldición, bajo la cual la tierra gemía, mitigada» » (Collected Writings, 5:384).

    Otro punto a considerar es el de Noé como tipo o figura de Cristo comparado con Adán como tipo:

    «El lector, de paso, puede observar a Adán como imagen de Aquel que había de venir, del postrer Adán; y asimismo a Noé como figura de Cristo, puesto que el gobierno del mundo y la represión del mal fueron entonces confiados al hombre» (Collected Writings, 22:340).

    LA REGLA DE VIDA DESPUÉS DEL DILUVIO

    En la primera parte del capítulo consideramos la regla de vida antes del diluvio. Aquellas cosas que constituían la regla de vida después del dilluvio debieron de haber continuado para afectar la conducta del hombre. En relación con Noé tres cosas fueron especialmente prominentes que los hombres debían haber aprendido, aunque el gobierno era lo que fue expresamente encomendado al hombre:

    1. SACRIFICIO: La ofrenda quemada, que señalaba a Cristo dándose a sí mismo completamente a

    Dios, para Su gloria, olor grato de reposo para Dios (Génesis 8:21).

    2. GOBIERNO: Para reprimir el mal, lo cual Cristo cumplirá (Génesis 9:1-7). Cristo también hará

    valer, si se lo requiere, la pena de muerte durante el milenio.

    3. EL ARCO: La promesa de bendición, que sólo Cristo puede cumplir (Génesis 9:8-12)

    FRACASO CARACTERÍSTICO

    No sólo las sucesivas edades, o períodos de tiempo, terminan en fracaso, como por ejemplo, la era anterior al diluvio terminó en violencia y corrupción, sino que al principio de un período de tiempo distinguible hay un pecado característico. Un pecado característico tiene un carácter tal que prefigura el carácter del fracaso que finalmente trae el juicio de Dios. Por eso, en la primera generación del hombre después de la caída, encontramos violencia en Caín que mata a Abel y la corrupción en presentar a Dios el fruto de la tierra por parte de aquél. Estas dos características llenaban la tierra cuando Dios envió el diluvio. El mismo modelo siguió después de la introducción del gobierno. Breve tiempo después, Noé fracasó en gobernarse a sí mismo cuando se emborrachó (Génesis 9:18-27). Él fracasó en gobernarse a sí mismo.

    Abraham, llamado por Dios a la tierra de la promesa, descendió a Egipto; y, cuando estuvo allí, negó la verdadera relación con su esposa. Asimismo, los hijos de Israel se salieron rápidamente del camino cuando Moisés estaba aún en el monte. Ellos se sentaron a comer y a beber y se levantaron a jugar y adoraron al becerro de oro. Si bien el Espíritu Santo vino con poder divino para formar y habitar la Iglesia, en presencia personal, y para morar en el creyente, pronto dos mintieron al Espíritu Santo (Hechos 5), actuando como si el Espíritu no estuviese allí en la especial capacidad por la que vino.

    (J. N. Darby’s Teaching Regarding Dispensations, Ages, Administrations and the Two Parenthesis, R.A.H.)

    LAS TRES ADMINISTRACIONES

    Extractos de J. N. Darby

    Capítulo VI

    Hay un número de temas sobre los que Darby hizo especial hincapié en relación con el desarrollo de los caminos de Dios para la manifestación de la gloria de Cristo, y que traeremos a consideración en relación con aquello conocido como «verdad dispensacional». Los puntos son:

    1. «Con Noé, comenzamos el curso de las dispensaciones, o de las manifestaciones de los caminos de Dios para la manifestación final de la plena gloria de Cristo.» (N. del T.― Darby tiene aquí en mente el gobierno en la tierra y el llamamiento terrenal).

    2. Una dispensación es «un orden o sistema dispensado por el cual Dios actuó en el gobierno de la tierra.» Llamaremos esto más bien una administración, a fin de distinguirla de dispensaciones tales como el sacerdocio, los jueces y el reinado, los cuales, obsérvese, no son períodos de tiempo.

    3. El llamamiento de Dios (introducido a través de Abraham).

    4. La combinación de gobierno con llamamiento (lo que se dio en Israel).

    5. La prueba del primer hombre terminó en la cruz.

    6. Por consecuencia, el misterio de Cristo y de la Iglesia, invisible para los profetas del Antiguo Testamento (Romanos 16:25-26; Colosenses 1:26; Efesios 3:9), es desplegado en el presente como un sistema celestial de gracia.

    7. Y, todo aquello en lo cual el hombre falló, será recompuesto y llevado a cabo para gloria de Dios por Cristo en la administración de la plenitud de los tiempos (Efesios 1:10), cuando Cristo reúna tanto lo celestial como lo terrenal, glorificando a Dios en el gobierno y en el llamamiento como parte de su condición de cabeza de las cosas terrenales.

    Los puntos 3 a 7 serán desarrollados en capítulos posteriores. Los adjunto aquí para ilustrar estas cosas en el diagrama que aparece al final de este capítulo, como también por su relación con el carácter especial de dos cosas que ocurrieron en relación con la prueba dispensacional del primer hombre, designadas como (1) y (2) en el diagrama. A fin de llegar a una terminología conveniente para describir estas dos cosas, que Darby no hizo específicamente, sugiero los siguientes puntos que nos servirán de ayuda para este fin

    a. La palabra «Trinidad» no se encuentra en la Escritura, pero ella indica la verdad que encontramos respecto de las tres personas de la Deidad. Análogamente, sería conveniente tener una palabra o designación que indique el carácter especial de (1), (2) y (3) en el diagrama al final del capítulo.

    b. Una administración (οικονομια) fue encomendada a Pablo personalmente; pero un período de responsabilidad (el período que va desde él mismo hasta el arrebatamiento) no le fue encomendado a él. Sin embargo, mientras que οικονομια no significa un período de tiempo, el hecho es que la administración de la plenitud de los tiempos (Efesios 1:10) será una administración por los 1000 años que Cristo administre todo ese período de tiempo; y esto muestra que una administración puede regir por un lapso de tiempo.

    c. Cristo glorificará a Dios en todas las cosas en las cuales el primer hombre falló mientras estuvo bajo prueba, incluyendo el fracaso bajo las dos previas administraciones. Cristo echará mano de la administración del gobierno y el llamamiento en perfección para gloria de Dios (la administración número (3) del diagrama al final).

    d. Téngase en cuenta que el milenio es el tiempo cuando Cristo hará efectivo lo que falta que sea hecho, en todas las cosas en que el primer hombre fracasó. Esto implica una o más administraciones previas que incluyen llamamiento y/o gobierno en que el primer hombre fracasó.

    e. El gobierno fue encomendado al hombre, como tal, y no meramente a Noé. Y fue la nación de Israel, como tal, la que recibió el gobierno y el llamamiento combinados. Éstos son principios especiales e importantes de los caminos de Dios con el hombre. De hecho, el gobierno y el llamamiento, junto con el fin de la prueba del primer hombre en la cruz y el consiguiente establecimiento del postrer Adán, constituyen la esencia de las enseñanzas de Darby, en cuanto a los caminos de Dios con el hombre.

    Mi sugerencia, pues, es que hubiese sido mejor haber designado como la primera administración [1] (así como una dispensación) el encargo del gobierno al hombre, a fin de tomar en cuenta los puntos anteriores y darle la fuerza distintiva para representar las enseñanzas de Darby al respecto. Sin embargo, cuando el gobierno y el llamamiento se combinaron en Israel, vino una nueva prueba del primer hombre. Ésta es la segunda [2] administración (así como una dispensación), para seguir la terminología empleada por Darby. Y durante el tiempo que Israel fue reconocido como el pueblo de Jehová, hubo otras dispensaciones subsidiarias, tales como la de los sacerdotes y los reyes. Éstos eran caminos adicionales en los que Dios se puso a sí mismo en relación con el pueblo. El Sacerdocio y el Reinado fueron instituciones dispensadas por Dios en relación con Su gobierno en la tierra en la nación llamada bajo el pacto de la ley. Ellos fueron incluidos bajo la administración que combinó gobierno y llamamiento en Israel, la cual continuó desde Moisés hasta el comienzo de los tiempos de los gentiles.

    A consecuencia del fracaso de Israel, el gobierno fue transferido a los gentiles (Daniel 2) y, de este modo, tuvo lugar un paréntesis terrenal de juicio sobre Israel.

    «El evento del que hablamos cambió todo el estado de la tierra, al separar el gobierno del llamamiento de Dios —dos cosas que habían estado por largo tiempo unidas en el pueblo judío bajo responsabilidad: una unión que, habiendo fracasado por la infidelidad del hombre cuando Dios mismo gobernaba sobre ellos, es decir, antes de que tuvieran un rey, había sido apuntalada y establecido de nuevo, bajo el reino de un hombre que fue un tipo escogido de Cristo (David). Desde el tiempo de la destrucción de Jerusalén, y del trono de David, el gobierno del mundo estuvo en manos de los gentiles; y los tiempos de los gentiles comenzaron (véase Daniel 2:37-38) bajo una responsabilidad, cuyos efectos están descriptos en los libros de Daniel, el Apocalipsis y Zacarías, y que están caracterizados en Daniel 4. … Todo el tiempo del dominio de ellos, Israel ha sido Lo-ammi: “no pueblo mío” (Collected Writings 2:149, 150 (1838).

    Pero con este cambio, los gentiles no tenían llamamiento; tampoco Israel tuvo más el gobierno que le fuera encomendado a la nación por Dios. Y así, pues, no hubo más una administración. El primer hombre había fallado en cumplir la administración de gobierno y llamamiento. La siguiente administración, en el sentido en el cual hemos venido hablando de ella, tendrá lugar cuando Cristo haga eficaz, para gloria de Dios, este fracaso del primer hombre cuando Él administre la plenitud de los tiempos (Efesios 1:10), es decir, el reino milenario.

    En la cruz, representantes del pueblo llamado (Israel) y del gobierno gentil (romano) echaron fuera al Cristo de Dios. De esta manera terminó la prueba del primer hombre. En consecuencia, Dios sacó a luz el gran secreto, el misterio, oculto desde siglos y generaciones (Colosenses 1:26; Romanos 16:25-26; Efesios 3:9), como un paréntesis celestial, un sistema celestial de gracia, entre Pentecostés y el arrebatamiento. Después que esta obra sea completada, tendrá lugar la última semana de Daniel. Pero en el tiempo presente, los santos tienen llamamiento, pero no gobierno. No hay ahora ninguna dispensación (es decir, administración).

    En medio de la septuagésima semana de Daniel, la bestia (Apocalipsis 13:1-10) recibirá autoridad de Satanás, lo que caracterizará una nueva forma de gobierno en la tierra, no de Dios, sino de Satanás. Aquí, entonces, vemos apostasía gubernativa. En este tiempo también los apóstatas de la cristiandad, así como también los apóstatas judíos, serán entregados a la mentira (2.ª Tesalonicenses 2) y adorarán a Satanás, a la bestia y al Anticristo (2.ª Tesalonicenses 2; Apocalipsis 13:11-18).

    En el momento en que el mal haya llegado a su máxima expresión, el juicio de este mundo, hecho efectivo por haber desechado a Cristo (“ahora es el juicio de este mundo”), el Segundo Hombre vendrá del cielo en llama de fuego y tomará venganza sobre aquellos que no conocen a Dios y que no obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesucristo (2.ª Tesalonicenses 1). Entonces nuestro Amado será públicamente establecido como Señor universal, ante quien toda rodilla se inclinará. En la tierra, todo Israel será salvo (Romanos 11:26; Isaías 66:8) pues ellos habrán sido introducidos en el vínculo del pacto por el acto soberano de Dios (Ezequiel 20:33-38; Jeremías 31:31-34; Hebreos 8:8-13). Entonces el Mesías reinará delante de sus ancianos en gloria (Isaías 24:23) y nosotros reinaremos con él (Apocalipsis 3:21; 2.ª Timoteo 2:12). Él recompondrá y realizará en perfección todo aquello en que el hombre fracasó, incluso en el sacerdocio y en el reinado, por lo que tomará el lugar de sacerdote sobre Su trono (Zacarías 6:13). Nuestro Señor Jesús se humilló a sí mismo hasta lo más bajo cuando glorificó a Dios y acabó la obra que se le dio que hiciese (Juan 17:4). En la cruz del Calvario Él mantuvo la gloria de Dios y es moralmente correcto que en la misma escena donde lo hizo, Él mismo lleve la gloria. Leemos:

    “Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de Jehová. El edificará el templo de Jehová, y él llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y habrá sacerdote a su lado; y consejo de paz habrá entre ambos” (Zacarías 6:12-13).

    La venida de Cristo en poder y gloria será la ocasión de la rotura de la imagen de Daniel 2. Ello indica el catastrófico final del imperio gentil y el establecimiento del gobierno en las manos de Cristo, administrado a través de Israel ahora restaurado, todo salvo, una nación llamada (véase Romanos 9:4). De este modo, en la administración de la plenitud de los tiempos, será restablecida una administración de gobierno y llamamiento (entonces bajo Cristo), que había sido interrumpida (debido al fracaso de Israel) por el paréntesis terrenal de juicio sobre la nación.

    Lo que hemos discutido en este capítulo es que en la Escritura hay solamente tres administraciones del gobierno de Dios en la tierra, pero que ha habido algunas dispensaciones subsidiarias de relación de Dios con su antiguo pueblo además de la ley (como sacerdotes, jueces y reyes). La primera administración fue de gobierno solamente; las últimas dos combinan gobierno y llamamiento. Estas tres administraciones están ilustradas en el diagrama debajo, y lo examinaremos con más detalle en otros estudios.

    Ampliar imagen

    (J. N. Darby’s Teaching Regarding Dispensations, Ages, Administrations and the Two Parenthesis, R.A.H.)

    NOTAS

    [1] N. del E.— En el escrito de Darby citado (Collected Writings 22:340), en donde declaró que el Sr. Oliver había introducido confusión respecto de la palabra “dispensación”, él se refirió a la derivación de la palabra οικονομια. No obstante su uso aquí, yo prefiero usar la palabra “administración” en vez de “dispensación” para describir el carácter único de lo que he llamado «las primeras dos administraciones»; pues la palabra “dispensación”, no es tan adecuada en este caso por cuanto Darby la utilizó para describir cierto número de los caminos de Dios en Su relación con el hombre más allá de los ítems designados (1) y (2) en el cuadro; y por eso “dispensación” no es una palabra que en este caso discrimine lo suficiente. Al mismo tiempo, no hay ningún problema en referirse a las primeras dos administraciones como dispensaciones (la dispensación del gobierno, y la dispensación del gobierno y el llamamiento combinados). Doy a continuación la cita completa de Darby:

    «Economía o administración… significa la administración de una casa; y si la tomamos en su sentido amplio, significa cualquier orden de cosas que Dios ha dispuesto, como cuando uno dice ‘economía animal’, ‘economía vegetal’. Es verdad que la palabra griega que significa ‘ley’, deriva de la misma raíz; pero es una derivación mucho más distante en significado. Nemo significa distribuir, dividir, alimentar; y por eso en una casa había un mayordomo y una economía, la administración, de la casa. Por tal motivo, cuando Dios había establecido cierto orden de cosas sobre la tierra, uno se había acostumbrado, muy correctamente, según me parece, a llamarlo una economía. La Palabra de Dios incluso hace uso de ello en Efesios 1:10. Es posible que haya cierto matiz de diferencia entre el uso Escriturario y el uso convencional del término. En general, la manera en que es usado en la Palabra de Dios es más estrictamente conforme a su significado original, y contiene más bien la idea de una activa administración. La palabra dispensación es a menudo usada de esta manera, y tiene el mismo significado etimológico. Dios dispensa sus favores. En el sentido convencional, economía significa un orden de cosas establecido por Dios: La economía judía, la presente economía, etc.

    Pero estas economías, hasta la venida de Cristo, en lo que se refiere a su curso, son libradas al hombre, y a su responsabilidad, aunque Dios puede obrar en secreto. Por ejemplo, el Señor habla así de la presente economía: “Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado” (Marcos 4:26-29). Exteriormente, todo continúa sin la intervención de Cristo, desde la siembra de la semilla hasta la siega. Pues bien, el tiempo que transcurrió desde la siembra de la semilla es lo que generalmente se llama la presente dispensación. Yo la he llamado «la dispensación de la Iglesia» por cuanto es el tiempo durante el cual la iglesia es llamada y existe aquí abajo, en contraste con los judíos y el sistema legal. Y uno ve que, aunque es Dios el que hace que el grano madure, exteriormente Él parece permitir que todo siga su propio curso. Por eso Satanás puede actuar en medio de todo esto; los hombres pueden dormir; y todo el estado de cosas puede volverse corrupto; y, de hecho, se ha vuelto corrupto, así como Israel se había vuelto corrupto; y también esta dispensación, este orden de cosas, se halla en un estado de ruina.»

    [2] N. del E.— Mientras tanto, el principio de llamamiento fue establecido en Abraham, pero ésta no fue una nueva dispensación porque el hombre como tal no estaba siendo probado por llamamiento en ese punto del tiempo.

    Despues podre enviarle mas articulos de otros hermanos que estaban asociados con Darby y que desarrollan quizas mas simple el tema, porque en realidad a Darby hay que leerlo una y otra vez para quedar claro.Por lo menos asi es para mi su lenguaje es muy alto para mi.

    Hay unos cuadros que lamentablemente no se copían , quizas para ello necesitaria su correo electronico para enviarle los diagramas.

    Esperare sus comentarios.

    Que la gracia de Dios le prospere en sus verdades preciosas.

    walmert escribió:
    6 mayo 2011 en 12:14 pm

    soy estudiante del dispensacionalismo y encuentro muy buenas referencias en cuanto a este tema, gracias por la colaboración.
    Dios les bendiga

    hugo cortes escribió:
    4 marzo 2013 en 4:38 pm

    el dispensacionalismo es una seria desviacion escritural , ya sea en su soteriologia o su escatologia , su error radica basicamente , en separar la revelacion sagrada en dos ; una para israel y otra para la iglesia , esta seudoteologia ataca escencialmente la escritura acerca del tema de israel debemos hacernos la sig.. pregunta ´´ quien es el verdadero israel segun la bilbia y como interpretaron las profesias del antiguo pacto los escritores inspirados del nuevo testamento acerca de israel … teniendo esto en claro podemos tener recien una sana exegesis acerca del tema … todo los demas no sirve de nada en interpretacion profetica , aun cuando aya sido expuesta por un gigante intelectual como lo fue john nelson darby y otros autores dispensacionalistas , no es la erudicion de ellos la que deba cautivar sino la enseñanza inequivoca de la sagrada palabra escrita , siempre ha existido un solo israel en el corazon del padre , jesus el verdaero hijo de abraham , el verdaero israel , y todos los que son de cristo ya sea antes o despues de su manifestacion encarnada son ahora el verdaero pueblo de Dios , el israel de Dios , los que eredan las promesas , el israel nacional solo era figura del verdaero , como todas las cosas del antiguo testamento , solo asi podemos entender que pablo aya enseñado que los gentiles creyentes ´´ ahora en cristo son conciudadnos de los santos y miembros de la familia de Dios ´´ la teoloogia de los dos pueblos cae inevitablemente existen dos escristos muy profundos acerca del tema uno es ´´ estudio de escatologia de jose grau leccion 41 ´´ el origen turvio del dispensacionalismo ´´ ( solo alli se encuantra bien documentado la vida de darby y sus enseñansas ) y el otro es ´´ israel en el plan de Dios ´´ escrito por david holweeda ´´ ( teologo reformado ) porfavor leanlo sera de gran bendicion la editorial es libros desafio ´´ porque no los que son hijos segun la carne son los hijos de Dios , sino que en issac te sera llamada desendencia ´´ rom 9 …

    J. Serrano. escribió:
    20 abril 2013 en 9:57 pm

    Hno. Varyvar, encuentro muy interesantes sus aportes, ruego por favor me envié la paginas donde pueda localizar de mejor manera la información que usted detalla. Si tiene en su poder libros en edición digital que puedan ser de ayuda, pues estaría muy agradecido con usted. le facilito mi dirección de correo: maestrojd@hotmail.com. Bendiciones

    Miguel Angel Hernandez Aros escribió:
    31 agosto 2015 en 3:53 am

    Hermano Hugo muy buena su reflecion,ya que es biblica y no palabrerias como los dispensacionalistas.

    Leonardo Mendoza escribió:
    19 enero 2016 en 12:58 am

    Con todo respeto, ningún dispensacionalismo es ortodoxo llámese progresivo, clásico, etc. El sistema bíblico es el Amilenial, el esquema de las dos eras o “dos siglos” (este siglo y el siglo venidero) hace imposible un sistema dispensacional, mas bien lo contradice. Atte: un ex-dispensacionalista.

    Carlos escribió:
    5 junio 2017 en 12:42 pm

    Porque si no el dispensacionalismo es inaceptable, con lo cual estoy de acuerdo, porque se sigue hablando de ley y gracia?, ya esta división es propia del dispensacionalismo.

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