Exponiendo las Herejías de la Iglesia Católica: La Misa

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Exponiendo las Herejías de la Iglesia Católica: La Misa

Por John MacArthur

El escritor de Hebreos es ineludiblemente claro acerca del carácter singular del sacrificio de Cristo.

“Porque Cristo no entró en un lugar santo hecho por manos, una representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros, y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo. Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio, así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan. (Hebreos 9:24-28, énfasis añadido)

La Escritura no vacila sobre la finalidad del sacrificio de Cristo en nuestro favor. Él vino a hacer una oferta por una sola vez por los pecados, nunca para ser repetida. Fue un contraste con el pacto mosaico, el cual necesitaba un sistema de constantes sacrificios. Pero ninguno de los sacrificios del Antiguo Testamento en realidad podría expiar el pecado. Sólo podían servir como recordatorio de la liberación de Dios y el presagiaba el sacrificio definitivo de Cristo el cual vencería al pecado.

En la práctica de la misa, la Iglesia Católica Romana ha restablecido un sistema bíblico de sacrificios repetidos, blasfemando a Cristo y pervirtiendo Su obra en la cruz.

¿Qué tan importante es la misa al catolicismo? El Catecismo de la Iglesia Católica se refiere a ella como “la fuente y cumbre de la vida cristiana.” Es decir, es el origen y el punto culminante de la fe católica. No es periférico —es el corazón y el alma de todo el sistema.

En su libro The Faith of Millions, John O’Brien, un sacerdote católico, explica el procedimiento de la misa.

Cuando el sacerdote pronuncia las tremendas palabras de la consagración, el llega a los cielos, trae abajo a Cristo de Su trono, y lo pone a nuestro altar para ser ofrecido de nuevo como Víctima por los pecados del hombre. Es un poder mayor que el de los monarcas y emperadores: es mayor que el de los santos y de los ángeles, mayor que el de los Serafines y Querubines. De hecho, es incluso mayor que el poder de la Virgen María. Mientras que la Santísima Virgen fue el agente humano por el que Cristo se encarnó una sola vez, el sacerdote trae a Cristo desde el cielo, y lo hace presente en nuestro altar como la eterna víctima por los pecados del hombre, no una vez sino mil veces! El sacerdote habla y ¡he aquí! Cristo, el Dios eterno y omnipotente, inclina la cabeza en humilde obediencia a la orden del sacerdote.

En pocas palabras, la Iglesia católica no permitirá quitar a Cristo de la cruz. En la misa, la sustancia del pan y el vino supuestamente son transformados en el cuerpo y la sangre de Jesús, dejándolo como un sacrificio repetido, incompleto por los pecados. Él no es Señor y Salvador, Él es la Víctima eterna, eternamente ligado al altar por el poder del sacerdote, de manera visible y omnipresente simbolizado en el crucifijo católico.

Eso es una negación directa de la enseñanza de Pablo en Romanos 6:8-10.

Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con El, sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre El. Porque por cuanto El murió, murió al pecado de una vez para siempre; pero en cuanto vive, vive para Dios.(énfasis nuestro)

Al negar el sacrificio singular de Cristo, el catolicismo impregna su sacerdocio con poder ilegítimo artificial y autoridad, esclavizando a sus seguidores a un sistema repetitivo de ofrendas ineficaces e impías por el pecado. Es esencialmente paganismo espolvoreado con suficiente terminología cristiana para engañar a las almas, convenciéndolas de que la muerte de Cristo en la cruz no fue suficiente para lograr su salvación. En efecto, la misa anula el verdadero significado de la cruz.

En Light from Old Times [Luz de los Viejos Tiempos], JC Ryle explica las implicaciones teológicos y espirituales – e imperfecciones –de la misa Católica.

Cualquiera que sea lo que el hombre piense o diga, la doctrina romana de la presencia real, si se busca a sus legítimas consecuencias, oscurece toda doctrina principal del evangelio, y daña e interfiere con el sistema de la verdad de Cristo. Conceda por un momento que la Cena del Señor es un sacrificio, y no un sacramento –admita que cada vez que las palabras de la consagración se utilizan el cuerpo natural y la sangre de Cristo están presentes en la mesa de la comunión bajo las formas del pan y del vino –admita que todo el que come el pan consagrado y bebe ese vino consagrado realmente come y bebe el cuerpo natural y la sangre de Cristo –admita por un momento estas cosas, y luego vea qué resultado de consecuencias trascendentales resultan de estas premisas. Usted estropear la bendita doctrina de la obra terminada de Cristo cuando murió en la cruz. Un sacrificio que necesita ser repetido no es una cosa perfecta y completa. Usted estropea la función sacerdotal de Cristo. Si hay sacerdotes que puedan ofrecer un sacrificio aceptable a Dios sino Él, el gran Sumo Sacerdote es despojado de Su gloria.Usted estropea la doctrina bíblica del ministerio cristiano. Usted exalta a hombres pecadores en la posición de mediadores entre Dios y el hombre. Usted da a los elementos sacramentales del pan y el vino un honor y una veneración que nunca pretendieron recibir y produce una idolatría para ser aborrecido de los fieles cristianos. Por último, pero no menos importante, derribar la doctrina verdadera de la naturaleza humana de Cristo. Si el cuerpo nacido de la Virgen María puede estar en más lugares que uno, al mismo tiempo, no es un cuerpo como el nuestro, y Jesús no era “el último Adán” en la verdad de nuestra naturaleza.

En términos simples, la misa no tiene nada que ver con el evangelio cristiano, nada que ver con la vida cristiana, y nada que ver con la iglesia cristiana. Rechaza la verdadera naturaleza bíblica de Dios, Cristo, el pecado, la salvación, la expiación y el perdón. Le roba a la cruz de su significado y lo sustituye por una idolatría superficial y centrada en el hombre. Es una mentira, un fraude, una fabricación condenable que esclaviza los corazones y lleva a la gente al infierno.


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5 comentarios sobre “Exponiendo las Herejías de la Iglesia Católica: La Misa

    ricardo escribió:
    21 abril 2014 en 4:00 pm

    Los Sacramentos son SIGNOS VISIBLES DE ALGO INVISIBLE, nos recuerdan una y otra vez las practicas de Fe de los Católicos, sin demeritar ninguna de las verdades de la Biblia; es permanecer en una tradición y apostolado que no se cansa de peregrinar en medio de la indiferenciada y del pecado de la Acedia, dejémonos de vainas y reconozcamos que esto no es de solo escritura, es de la verdad hecha vida en cada uno de nosotros con el misterio del amor. Si no crees por lo menos respeta y deja de tener ese espíritu que solo habla de division.

    guero64 escribió:
    1 noviembre 2014 en 4:02 pm

    Me sorprendió lo que escribió el Señor Ryle:

    “Cualquiera que sea lo que el hombre piense o diga, la doctrina romana de la presencia real, si se busca a sus legítimas consecuencias, oscurece toda doctrina principal del evangelio, y daña e interfiere con el sistema de la verdad de Cristo.”

    En primer lugar, es imposible que un ser humano “daña e interfiere con el sistema de la verdad de Cristo.” La verdad es la verdad, a pesar lo que yo pienso. Quizás en los últimos día solo habrá un solo creyente autentico, pero ese no hace daño a Cristo – solo a los no-creyentes.

    En segundo lugar, se me hace también que Señor Ryle ignora Escrituras con respecto a la presencia real de Cristo en la Eucaristía:

    “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.” (1 Corintios 10:16–17, RVR60)

    “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.” (1 Corintios 11:26–30, RVR60)

    Si vamos a construir argumentos de las Escrituras, hay que leer todo y nada mas las partes que dicen lo que queremos.

    Emma Amezcua escribió:
    10 diciembre 2014 en 1:28 am

    En verdad q mal escribio esta persona sobre la verdad de la vida. Jesus mismo dijo en la ultima cena q se repitiera lo que El mismo hizo para comemoral de El. Es un acto de amor para todos y estar siempre con El. Es reconxiliarse con El cuando se arrepiende de hacer un pecado. Q alcazo despues de su muerte muchos de nosotros asemos pecados? Falta de comprension de las Escrituras tiene este hombre. Le falta mucho que aprender de la verdad q se a revelado y dado. Los catolicos son los unicos q llevan a cavo la voluntad de Cristo como lo ha dejado. Y solo repite lo q por lealtad se le dio. Estudi mas y deje de decir cosas q no deven.

    saul martin camarillo rosas escribió:
    27 febrero 2016 en 10:40 am

    Es importante primero aclarar, que solo soy un simple católico.
    Dicho esto, es importante saber quien es ese sr. Que apuesta a la ignorancia de quienes lean sus escritos, que muy pocos argumentos tiene, porque por ejemplo, en cuanto a Cristo hombre, dice que es imposible que se pueda multiplicar tantas veces, se olvida el tal señor, que en Jesús hay dos naturalezas la humana y la divina, pero veo que su conocimiento renuncia a la que mas nos convendría reconocer, que es por supuesto la divina, ya que desde ahí se hace presente a los que lo consagran en la Misa. y si no, entonces lo reto a que me responda, como le hace el diablo para estar en tantos lugares al mismo tiempo y constituirse en el gran tentador y engañador de todo el genero humano, incluido él que evidentemente ya sucumbió a sus engaños.

    Sin embargo, mas importante es insistir en que Jesús mismo, cumple lo que promete, y he aquí que dice con la autoridad de un Dios: todo aquel que come mi cuerpo y bebe mi sangre, tiene la vida eterna. porque todo el que come mi cuerpo y bebe mi sangre, aunque haya muerto, no morirá para siempre porque yo lo resucitare en el ultimo día. si Dios promete esto, en la persona de Cristo, como hacerle, pues para que se cumpla, !ha¡… pues muy simple. surge ahí la figura del sacerdote, (sucesor de Pedro y los apóstoles en cuanto a la misión de perpetuar la celebración de la ultima cena.)
    Yo si me quedo con las palabras de Cristo mismo, ” te doy gracias Padre, porque has revelado estas cosas a los humildes de corazón, y se las has negado a los sabios y entendidos.
    Mi alma agradecida está porque solo soy un simple católico creyente, que sí confiesa lo que cree y que si defiende lo que confiesa.

    Franz escribió:
    5 noviembre 2016 en 2:33 am

    Está claro que la misa católica es un ritual en el cual se realiza un sacrificio. Por medio del dogma de la transustanciación (totalmente anti bíblico) se considera que el cura tiene el poder de convertir una hostia en el cuerpo de Cristo y un vaso de vino en su sangre y de esta forma lo ofrece al Padre como un sacrificio por los pecados de todos.
    Los rituales sacrificiales cruentos o con derramamiento de sangre (los in-cruentos son anti-bíblicos) fueron establecidos por Dios en la ley Mosaica para el perdón de los pecados de la persona que llevó la ofrenda, o sea, solo podían presentar esta ofrenda los Israelitas porque la ley fue dada para ellos. Esta obligación era vigente mientras estaba vigente la ley Mosaica pero dicha ley ya no está vigente desde el momento en que Cristo resucitó, que es cuando comienza el periodo de la salvación por la sola Gracia, por medio de la fe en Cristo Jesús.
    Ahora quien es digno de presentar una ofrenda humana en sacrificio por los pecados cuando ya no estamos bajo la ley? Es más, son todos los curas del mundo Israelitas para sujetarse a la ley Mosaica, presentar una ofrenda en sacrificio humano? Ni siquiera se trata de volver al pasado, al tiempo de la ley sino de intentar mezclar dos cosas que no se pueden juntar, la Ley y la Gracia.
    O te salvas por la Ley o por la Gracia, y si por la Gracia no tienes nada que hacer realizando rituales de la Ley que fueron dados a los Israelitas y no para los gentiles, como son todos los curas del mundo porque no se de curas que sean de descendencia Israelita.
    He ahí la explicación de porqué la misa es un ritual herético y satánico.

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