El Día del Señor en el Antiguo Testamento

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ESJ-2019 0612-002

El Día del Señor en el Antiguo Testamento[1]

Por Paul M. Henebury

La expresión “el Día del Señor” a veces se piensa que se refiere al tiempo del fin de esta era[2] Incuestionablemente, hay pasajes que se refieren al escatón, y los veremos, pero no todo uso de la frase puede ser incluido en los últimos días; la plaga de langostas en Joel 1 es un buen ejemplo de ello. En Joel 1 el Día del Señor habla de Yahweh usando cosas en el mundo natural para castigar a Su pueblo. En Joel 1:4 y 2:25 se dan cuatro descripciones de las langostas (que podrían describir cuatro variedades separadas de langostas). Esto parece relacionar a Joel 1 y 2. Además, Joel 1:6 representa los dientes de las langostas como colmillos de león, lo cual es figurativo, así que debemos tomar en cuenta los símiles cuando leemos acerca de la aparición del ejército en Joel 2:4 como si fueran caballos[3] Por razones como estas, Tomás Finley cree que Joel 1:5-2:25 describe una infestación contemporánea de langostas[4].

Finley puede tener razón, pero algunas cosas en Joel 2 no se ajustan a su visión fácilmente. La última referencia al Día en Joel 2:31 habla del sol y la luna siendo oscurecidos antes del Día del Señor. Y Joel 3:14-16 incluye el mismo fenómeno, así como Yahweh mismo viniendo a liberar Su remanente; y Él viene a “morar” en Sión (Joel 3:17). Estos son usos escatológicos de la frase y describen los eventos que rodean la segunda venida.

En cuanto a las circunstancias de Joel 2:1-15, lo primero que llama la atención del intérprete es el cambio al tiempo futuro en el capítulo 2.[5] El cambio en los tiempos verbales no significa en sí mismo que el profeta esté mirando hacia un futuro lejano, sino que indica fuertemente un conjunto de circunstancias diferentes a las del capítulo 1. Joel todavía usa las imágenes de la langosta, pero ahora más por analogía. Lo más sorprendente es el uso de símiles por parte de Joel. Por ejemplo,

4 Su aspecto, como aspecto de caballos, y como gente de a caballo correrán.

5 Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como pueblo fuerte dispuesto para la batalla.

6 Delante de él temerán los pueblos; se pondrán pálidos todos los semblantes.

7 Como valientes correrán, como hombres de guerra subirán el muro; cada cual marchará por su camino, y no torcerá su rumbo. Joel 2:4-7

Si esta es una descripción de un ejército entrenado que viene, ¿por qué decir que son “como caballos”, “como hombres fuertes,” “como hombres poderosos”? La respuesta habitual es el empleo del caph veritatis, donde la expresión se refiere a la manera en que algo es (o debería ser) en realidad.[6] Esto puede ser así, pero no es fácil de decir que se usa en el versículo 4. Uno podría decir que los hombres eran en verdad poderosos (Joel 2:7), pero no se puede decir que eran caballos y en realidad galopaban (Joel 2:4).

Otro punto que vale la pena considerar es Joel 2:6; un soldado entrenado (digamos un asirio o un griego) trataría de matar al enemigo, no de dominarlo para que se retorciera en agonía. Tal vez esta es la parte espeluznante de una invasión que Joel decidió mencionar, pero ¿por qué no mencionar todos los cadáveres (por ejemplo, Jeremías 41:9)? Tal vez sea porque este ejército inflige dolor pero no muerte? Tal es el ejército infernal descrito en Apocalipsis 9:1-10.

Usos Escatológicos Lejanos

Después del Día de Yahweh en Joel 2:11 viene la bendición de Dios que recuerda la bendición del Nuevo Pacto (Joel 2:15-27 cf. Amós 9:13-15; Os. 2:16-23; Isa. 55:10-13; 66:10-13). Esto indica la posibilidad real de que Joel 2 es una profecía de la tribulación, segunda venida y restauración de Israel. El Día del Señor en este contexto cubre los dos primeros, tal como lo hace en Joel 3.

Si estamos a través de la Biblia primero encontramos la frase en Isaías 2:12-22. En ese lugar el Día de Yahweh (Isa. 2:12) connota un tiempo cuando los hombres serán humillados y sólo Yahweh será exaltado (Isa. 2:17). La tierra será sacudida, y la gente verá “la gloria de su majestad” (Isa. 2:21). En ese tiempo la gente “y se meterá en las cavernas de las rocas y en las hendiduras de las peñas,” (Isa. 2:21) para esconderse de Dios. Así que hay buenas razones para pensar que “el Día del Señor” en Isaías 2 se refiere a la segunda venida. El escenario de Isaías 13:6, 9 es también escatológico (por ejemplo, Isaías 13:10), e Isaías 58:13 puede situarse en el mismo contexto general, aunque en este caso forma parte de una carga ética.

Amós 5:18, 20 y Abdías 15 son un poco más difíciles de decidir. Abdías 15-21 recuerda el uso de Sofonías en Sofonías 2 (ver abajo). Parece que el cumplimiento del oráculo de Abdías en todas las naciones ocurrirá en el escatón[7] Amós alude a la gente deseando tontamente que el Día del Señor llegara, lo cual implica que ellos pensaron que era el tiempo en que Yahweh pondría todo en orden; repartiendo castigos a los enemigos de Israel mientras recompensaban a los judíos. Por lo tanto, deben haber creído que era el gran Día de la venida de Yahweh. Pero Zacarías 14:1 y Malaquías 4:5 son escatológicos. De hecho, ambos se enfocan en eventos específicos en el futuro tiempo de angustia. Zacarías tiene a Yahweh viniendo en persona y luchando por Israel, Sus pies tocando el Monte de los Olivos (Zacarías 14:1-4). Malaquías 4:5 promete la llegada de Elías “antes de la venida del Día grande y terrible del Señor”. Por lo tanto, para Zacarías y Malaquías, el Día de Yahweh es un período más corto antes e incluyendo la segunda venida. El uso del término por parte de Sofonías se remonta al tiempo del fin. Su libro está saturado con el tema del Día de la Ira de Dios que viene antes de la bendición del Nuevo Pacto.

Aunque en Sofonías 2 hay una lista de muchas ciudades y estados que experimentarán el Día del Señor, el tenor del libro implica que el profeta está mirando los juicios que vendrán en los últimos días[8] Al comienzo del tercer capítulo Dios castiga a Jerusalén, llamándola “la ciudad rebelde… contaminada…opresora” (Sofonías 3:1). El lenguaje cargado de fatalidad continúa hasta Sofonías 3:9 cuando se asume un nuevo tema de esperanza. Por lo tanto, Sofonías 3:1, aunque podría ser visto a la luz de su entorno ANE [antes de nuestro siglo], todavía se relaciona con el Día de clausura antes de la era del reino.

Usos Claros De Proximidad

Sin embargo, hay lugares en los Profetas donde el término “el Día del Señor” se refiere a asuntos que no estaban a siglos del tiempo del profeta. Es decir, el “Día del Señor” no es un concepto escatológico en ciertos lugares. En Jeremías 46:10 la expresión es usada para la devastación de los egipcios en Carquemis a manos del ejército de Nabucodonosor. Los dos usos en Ezequiel (Ezequiel 13:5; 30:3) tienen sentido en un entorno antiguo, y sólo pueden ser empujados hacia nuestro futuro con manipulación.

Además, los marcadores geográficos en Sofonías 1:11; 2:4-8, 12-13 podían ser leídos en términos de cumplimiento cercano en la historia del Antiguo Testamento. Pero estos marcadores (por ejemplo, las ciudades) se tratan de tal manera que apuntan a la consumación final. Por ejemplo, en Sofonías 2:11 se dice que las naciones se vuelven a Yahweh después de que Él haya “reducido a la nada” a todos sus ídolos. Por lo tanto, aquí las cuestiones contemporáneas se responden en términos de resultados finales.

En Resumen

La expresión “el día del Señor” en el Antiguo Testamento se refiere a la aparición de Yahvé en el juicio[9] y se aplica en general de dos maneras. Se usa para describir el juicio inminente de Dios contra una nación en los tiempos del Antiguo Testamento. La forma que tomó el juicio varió, pero el resultado fue devastador. El otro uso del término se refiere al tiempo final del juicio de Dios antes de que el reino del Nuevo Pacto sea inaugurado. Puede referirse a todo el tiempo de la tribulación, o a una parte de ella. Incluso puede incluir la segunda venida en sí misma. Los casos del Día de Yahvé que ocurrieron en el pasado (por ejemplo, las langostas en Joel 1) son a veces presagios del Día Escatológico[10].


[1]  Vea también los tratamientos de los libros individuales. Aprecio que bien podría prestarse “el Día de Yahvé”, pero retendré principalmente la terminología más común

[2] E.g. J. Dwight Pentecost, Things to Come, 230-231; Arnold G. Fruchtenbaum, “Day of the Lord,” en Dictionary of Premillennial Theology (Grand Rapids: Kregel, 1996), general editor, Mal O. Couch, 87-88

[3] Patterson nota que tanto la palabra italiana como la alemana para langostas se refieren a su apariencia de caballo. Ver Richard D. Patterson, “Joel,” in EBC, editato por Frank E. Gaebelein, Vol. 7, 249 n. 4

[4] Thomas J. Finley, Joel, Amos, Obadiah, 41

[5] Duane A. Garrett, Hosea, Joel, 333-334

[6] Ibid, 338-339

[7] Thomas J. Finley, Joel, Amos, Obadiah, 370-371

[8] Esto no excluye los juicios contemporáneos contra estos lugares.

[9] Véase William J. Dumbrell, The Search for Order, 108, aunque Dumbrell permite la posibilidad de bendecir en relación con el Día del Señor.

[10]  Es interesante que el Nuevo Testamento utilice el término sólo para referirse al segundo sentido escatológico del “Día del Señor”, aunque de nuevo el término cubre varios acontecimientos

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