¿Por qué Eres Tú el Que se Avergüenza?

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¿Por qué Eres Tú el Que se Avergüenza?

Por Jordan Standridge

¿Alguna vez has llegado a casa después de un largo tiempo fuera, te has mirado en el espejo y has descubierto que tenías algo en los dientes?

Una vez llegué a casa después de un día entero fuera y encontré algo verde en mis dientes. Inmediatamente me puse a pensar en todos mis supuestos amigos que debían haber visto ese bosque creciendo en mi boca y no dijeron nada.

¡Quiero decir que el "amigo" con el que almorcé y que fue testigo de la catástrofe que estaba ocurriendo decidió que le daba más vergüenza decirme que tenía un bosque creciendo entre mis dientes que el hecho de que yo tuviera el bosque en mis dientes durante el resto del día!

Dejando de lado las bromas, esta es la sensación que tengo cuando alguien me dice que tiene miedo o vergüenza de compartir el Evangelio.

¡Tú no eres el que tiene el problema! ¡Tú eres el que tiene la solución al problema!

Una simple lectura de las escrituras te mostrará cuan "vergonzosa" es la condición del incrédulo.

Efesios 2:1-3 describe a un grupo de hombres muertos que se dirigen hacia el infierno.

2 Timoteo 2:26 describe a personas que están fuera de sus cabales, y como un perro con correa que es llevado por el mismo Diablo.

¡Y miramos a las personas que están en esta terrible condición y somos nosotros los que actuamos avergonzados! Obviamente, Pablo no nos señala esto con fines de burla, sino que lo hace para provocar compasión en nuestros corazones. Pero es notable que podamos saber que esta es su condición espiritual y aún así, mirarlos y hablarles con vergüenza en nuestros corazones.

Creo que 2 Timoteo 2:25 y Romanos 1:18 son versículos hermanos. Obviamente, fueron escritos por la misma persona. Pero es notable para mí cómo son espejos perfectos el uno del otro. Porque ambos explican en términos ligeramente diferentes la razón por la que la gente no cree en el Evangelio.

2 Timoteo 2:25 nos dice lo que la gente se pierde. Justo antes de decirnos que son controlados por el diablo como vimos antes en el versِículo 26, dice:

…y volviendo en sí, escapen del lazo del diablo, habiendo estado cautivos de él para hacer su voluntad..

En otras palabras, Pablo dice que el evangelista comparte el Evangelio, con la esperanza de que Dios conceda al oyente el arrepentimiento. Entonces el pecador arrepentido llegará al conocimiento de la verdad. No es primero la verdad y luego el arrepentimiento. No es la evidencia convincente de que Dios existe y luego el arrepentimiento. Es Dios concediendo a la persona nuevos ojos para ver el horror de su pecado y entonces ellos creerán la verdad.

Pablo le dice a Timoteo que para llegar a ser cristiano una persona necesita que Dios le conceda el arrepentimiento.

La razón por la que no creen, la razón por la que están "fuera de sus cabales" y en las garras del diablo (2 Tim. 2:26 ) es que aman su pecado y no se arrepienten.

Romanos 1:18 también nos dice que los incrédulos saben que Dios existe, pero suprimen la verdad en la injusticia.

El pecado es la razón por la que no quieren ni pueden reconocer la clara existencia de Dios. Ellos están "fuera de sus sentidos" debido a lo intoxicante que es el pecado para ellos.

Esta es una situación impactante. Pero, lamentablemente, olvidamos lo terrible que es su situación. Nos vemos atrapados en la vida, moviéndonos de reunión en reunión, de práctica deportiva en práctica deportiva, cruzando caminos con gente a nuestro alrededor, que están "fuera de sus sentidos" y en el "lazo del diablo" y estamos demasiado avergonzados para hacerles saber cómo pueden ser salvados.

Lo repito, no nos burlamos. En todo caso, lloramos. Pero no debemos vivir la vida como si ésta no fuera la situación en la que nos encontramos. Estamos rodeados de personas que están bajo la ira de Dios. Que están al borde del infierno. Y la razón por la que lo están es porque aman desesperadamente su pecado y no quieren dejarlo.

Es tonto entonces, o mejor aún, es cegadoramente tonto que el creyente sea el que se avergüence. No es mi intención ofenderte. Pero es hora de que nos preguntemos realmente en qué creemos. ¿Creemos lo que dice la Biblia sobre la condición de las personas que nos rodean?

Una clara comprensión de esto nos llevará a la humildad y no al orgullo. Humildad porque no sólo estuvimos en la misma condición en la que ellos están actualmente, sino porque reconocemos que es Dios es su rica misericordia quien concede el arrepentimiento (2 Tim. 2:25 ). No creeríamos si no fuera porque la misericordia de Dios nos abrió los ojos, ya sea directamente a través de su palabra, o a través de algún predicador fiel que nos declaró la verdad sin reparos.

La próxima vez que veas a alguien con algo entre los dientes ponte en su lugar, hazle saber que allí hay un bosque creciendo. Y lo que es más importante, la próxima vez que tengas la tentación de avergonzarte egoístamente del Evangelio, imagínate a los incrédulos de la forma en que la Biblia los presenta, como los que están bajo la ira de Dios y que son los únicos que deberían avergonzarse, y adviérteles suavemente y con humildad sobre su condición sin ninguna vergüenza.

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