Eclesiología

Porque Amo a la Iglesia (Parte 3)

Posted on Actualizado enn

Por Qué Amo A la Iglesia (Parte 3)

Why I Love the Church (Part 3)

(Por John MacArthur)

Tomado de Pulpit Magazine

La Iglesia Es el Resultado de un Plan Eterno

clip_image001 En Tito 1:2, el apóstol Pablo escribe de la “la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos”. En este contexto, el apóstol Pablo describía su ministerio, un ministerio de evangelismo y salvación “conforme a la fe de los escogidos de Dios” – la iglesia (v. 1).

Y como Pablo describe su ministerio, él esboza el propósito redentor de Dios, de la elección (“los escogidos de Dios” v. 1), para la salvación (“el conocimiento de la verdad,” v. 1), para la santificación (“en la esperanza de la vida eterna,” v.1 (“que es de acuerdo a la santidad,” v.1), para la gloria final. 2). Todo esto es obra de Dios (cf. Rom. 8:29-30), algo que él “prometió desde antes del principio de los siglos”.

En otras palabras, en la pasada eternidad, antes de que cualquier cosa fuese creada – antes de que el tiempo comenzase – Dios determinó comenzar y terminar Su plan redentor. Las personas estaban escogidas. Sus nombres estaban por escrito que podrían ser traídos a la fe, para la santidad, y para glorificarse. Dios “lo prometió” esto antes de que el tiempo comenzase.

¿A quién hizo Dios la promesa? Esto estaba antes del tiempo, y por consiguiente antes de la creación. Así que no existían aun las personas u otras criaturas entonces. ¿A quién, entonces, hizo Dios esta promesa?

Encontramos la respuesta en 2 Timoteo 1:9. Allí leemos que Dios “con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos” . Ese verso finaliza con la misma frase que encontramos en Tito 1:2: “Antes del principio de los siglos”. Y aquí el apóstol dice que el eterno propósito de Dios – esta misma promesa que estaba hecho antes del comienzo de los tiempos – nos fue dado en Cristo Jesús”. El compromiso eterno de nuestra salvación, el convenio divino de redención, implicó una promesa hecha por el Padre para el Hijo de Dios antes de que el tiempo comenzara.

Ésta es una realidad asombrosa. En el misterio de la Trinidad que vemos que hay un amor inefable y eterno entre los Miembros de la Trinidad. Jesús se refiere a esto en Su gran oración sacerdotal: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.” (Juan 17:24).

Ese amor debe encontrar una expresión. El amor verdadero siempre busca formas de darse. Y en una comprobación de Su amor perfecto para con Su Hijo, el Padre hizo un compromiso para el Hijo de Dios. ¿Y cuál fue ese compromiso? Él le prometió al Hijo de Dios personas redimidas – justificados, santificados, y glorificados. Él prometió traer a los redimidos a la gloria, para que pudiesen morar en el mismo lugar donde el Padre y el Hijo han morado desde entonces antes de que el tiempo comenzara – el mismo reino de Dios. Y este cuerpo humano colectivo de los llamados – un pueblo para Su nombre (Hechos 15:14) de cada tribu, pueblo, lengua y nación. (Apoc. 13:7) – formarían un templo vivo para el Espíritu Santo (Efes. 2:21-22), convirtiéndose en el mismo lugar de la morada de Dios.

Esa es la promesa eterna que el Padre hizo para el Hijo de Dios. ¿Por qué? Como una expresión de Su amor. Lo redimidos de la humanidad, entonces, son un regalo de generación en generación.

Con esto en mente, considere las palabras de Jesús en Juan 6:37 “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.”. Eso, una vez más, afirma la invencibilidad absoluta de la iglesia. Cada individuo que sea redimido – a cada uno que se le el regalo de fe, el perdón, y la justificación delante de Dios por la gracia – es un el regalo de amor del Padre para el Hijo de Dios. Y no uno de ellos podrá en ser echado. ¿Aceptaría Cristo un regalo de amor de Su Padre?

Además, la importancia de la doctrina de elección emerge de todo esto. Los redimidos son escogidos y dados para el Hijo de Dios por el Padre como un regalo. Si es un creyente, no lo es porque usted es más listo que sus vecinos incrédulos. Usted no se vino a la fe a través de su ingeniosidad. Usted fue atraído a Cristo por el Padre Eterno (Juan 6:44, 65). Y cada individuo que venga a la fe está llevado por Dios y es recibido como una dádiva de amor del Padre para el Hijo de Dios, como parte de un pueblo redimido – la iglesia – ofrecidas al Hijo de Dios antes de que el tiempo comenzara.

El significado completo del propósito eterno de Dios se hace más claro en su estado actual revelado a nosotros en el libro de Apocalipsis. De allí tomamos un destello del cielo, y ¿qué es lo que usted supone que hace allí la iglesia triunfante? ¿Qué ocupación tienen los santos glorificados a todo lo largo de la eternidad? Adoran y glorifican al Cordero, alabándole y sirviéndole – y aun reinando con él (Apocalipsis. 22:3-5). El cuerpo humano colectivo es descrito como Su prometida, pura e inmaculada y vestida lino fino blanco (Apoc. 19:7-8). Morando con El eternamente donde no hay noche, ni lágrimas, ni ningún pesar, y ningún dolor (21:4). Y le glorifican y le sirven al Cordero por siempre. Esa es la plenitud del propósito de Dios; Esa es la razón por la que la iglesia es Su regalo hacia Su Hijo.

Ahora esta promesa eterna implicó una promesa recíproca del Hijo de Dios para el Padre. La redención no estaba al lado de ningún instrumento de trabajo del Padre a solas. Para lograr el plan divino, el Hijo de Dios tendría que entrar en el mundo como miembro de la raza humana y pagar las consecuencias por el pecado. Y el Hijo de Dios se sometió completamente a la voluntad del Padre. Eso es lo que quiso decir Jesús en Juan 6:38-39: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.”

La redención del pecado no podría ser comprada por sacrificios animales o de alguna otra manera. Por eso el Hijo de Dios vino a la tierra para el propósito expreso de morir por el pecado. Su sacrificio en la cruz fue un acto de sumisión hacia la voluntad del Padre. En Hebreos 10:4-9 menciona este mismo punto:

…porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí. Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último.

Así es que el Hijo de Dios se sometió a la voluntad del Padre, demostrando Su amor para con el Padre. Y el edificio de la iglesia es por consiguiente no sólo la expresión de amor del Padre para con el Hijo de Dios, sino que también la expresión del Hijo de Dios de amor para con el Padre.

Todo esto significa que la iglesia es algo tan monumental, tan vasta, tan trascendente, que nuestras mentes pobres apenas pueden comenzar a apreciar su significado en el plan eterno de Dios. Nuestra salvación como individuos es casi incidental. La meta verdadera del plan de Dios no es meramente para llevarnos al cielo. Sino el drama de nuestra salvación tiene un propósito aun más grandioso: Es una expresión de amor eterno dentro de la Trinidad. Somos sólo el regalo.

Hay una cosa más digna de notar más sobre el plan eterno del Padre acerca de la iglesia. Romanos 8:29 dice que a los que el Padre eligió para darle al Hijo de Dios él también los predestinó a ser conformados a la imagen del Hijo de Dios. No sólo que él los justificaría, los santificaría, los glorificaría, y los llevaría al cielo para que para siempre jamás y pudieran decir, “digno es el Cordero” – sino que El también determinó que se harían como el Hijo de Dios. Tanto como sea posible que parezca para una humanidad finita asemejarse a una deidad encarnada, seremos como Jesucristo. Esto es “a fin de que él sería el (prototokos) primogénito entre muchos hermanos” (Rom. 8:29). Prototokos se refiere no a alguien que nació primero en una cronología, sino el primero en el rango de una clase. En otras palabras, Cristo es lo supremo sobre una hermandad entera de personas que son como El.

Nuestra glorificación instantáneamente nos transformará en la semejanza de Cristo. Juan escribió, “pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2). Pablo le dice a los Gálatas, “hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Galatas. 4:19). Estamos siendo conformados a la imagen de Cristo. Y las buenas noticias son que esta meta será lograda. La iglesia emergerá de todas sus pruebas triunfante, gloriosa, inmaculadamente formadas con el fin de conocer a su novio.

¿Cómo no podemos gozarnos con esta perspectiva? ¿Cómo pueden ser apáticos los cristianos acerca de la iglesia?

Un nuevo cristiano exuberante se puso de pie para dar un testimonio en una reunión pública. Él había notado que la congregación, en su mayor parte de creyentes mayores, parecían haber perdido el gozo de su salvación. Él dijo simplemente, “Esta semana leeré el fin del libro, y ¿sabe qué? ¡Al final, ganamos!” Esa es una perspectiva bastante buena de la escatología. La iglesia finalmente es invencible. Los propósitos de Dios no pueden ser frustrados.

Hay una conclusión fascinante en todo esto. Pablo lo describe en 1 Corintios 15:24-28:

Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

Describa la escena. Todos los enemigos de Cristo serán destruidos y derrotados. Todas las cosas serán colocadas en sometimiento para el Hijo de Dios. El Padre le ha dado a El el gran regalo de amor, la iglesia, para ser su prometida y para estar sometida a El. Cristo está en el trono. Todas las cosas le están ahora sujetas – excepto el Padre, quien puso todas las cosas bajo Su Hijo. “Entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos” (v. 28).

En otras palabras, cuando el Hijo de Dios lleve la iglesia a la gloria y el Padre se los de al Hijo de Dios como Su regalo eterno de amor, entonces el Hijo dará la vuelta y dará a El todo, incluyéndose El mismo, de nuevo al Padre.

Ésta es una mirada impactante de nuestro futuro. Éste es el plan de Dios para la iglesia. Somos un pueblo llamado para Su nombre, redimido, y conformado a la imagen de Su Hijo, hecho para ser una expresión inmensa, incomprensible, incomparable de amor entre las Personas de la Trinidad. La iglesia es un regalo que es intercambiado. Éste es el plan eterno de Dios para la iglesia. Debemos estar profundamente agradecidos, entusiasmados y emocionados de ser parte de ella.

Traducido por Armando Valdez

Porque Amo a la Iglesia (Parte 2)

Posted on Actualizado enn

La Iglesia Está Siendo Edificada por el Señor Mismo

Por John Macarthur

Why I Love the Church (Part 2)

Tomado de Pulpit Magazine

clip_image001 La iglesia es la contraparte de Nuevo Testamento del Templo del Antiguo Testamento. No estoy refiriéndome a un edificio de iglesia, sino al cuerpo humano de todos los verdaderos creyentes.

Es un edificio espiritual (1 Pedro 2:5), el lugar de residencia del Espíritu Santo (1 Cor. 3:16-17; 2 Cor. 6:16), el lugar donde la gloria de Dios es manifestada más claramente en la tierra, el núcleo correcto y el punto focal del culto de la vida espiritual y la adoración para la comunidad de los redimidos.

Dios mismo es el arquitecto y el constructor de este templo. En Efesios 2:19-22, Pablo escribe,

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”

Es imposible exagerar la importancia de la iglesia en el plan eterno de Dios. La iglesia es Su edificio (1 Cor. 3:9). Además, él es el Señor inmutable, soberano, omnipotente del cielo. Su Palabra no puede regresar vacía sino que sino siempre cumplirá lo que El diga (Isa. 55:11). Él es siempre fiel y no se puede negar a sí mismo (2 Tim. 2:13). Su propósito soberano siempre se llevará a cabo, y Su voluntad finalmente se cumplirá (Isa. 46:10). Su plan es invencible e inconmovible, y llevará a cabo todo lo que él ha hablado (v. 11). Y él ha hablado de edificar la iglesia en las palabras más triunfantes.

Por ejemplo, en Mateo 16:18 Cristo dicho, “edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. Él conoce por nombre a Sus ovejas (Juan 10:3) – El escribió sus nombres desde antes de la fundación de mundo. (Apoc. 13:8) – El personalmente garantiza que las puertas del Hades no prevalecerán en contra de la iglesia que El edifica.

“Las puertas del Hades” era una expresión del judío para la muerte. El Hades es el lugar de los muertos, y las puertas del Hades representan el portal en ese lugar – la muerte misma. El Hades es también el dominio del diablo. Hebreos 2:14 se refiere a Satanás como el mismo “que tuvo el poder de muerte,” y el verso 15 dice que utiliza ese poder para mantener a las personas en el miedo y en esclavitud todas sus vidas. Pero ahora Cristo ha quebrantado ese poder, y ha liberado a Su pueblo del dominio de Satanás – en esencia, El ha derribado las puertas del Hades. Y por consiguiente el poder de muerte – el arma más firme que Satanás esgrime – no puede impedir el triunfo final de la iglesia que El edifica.

Aun hay más significado para el simbolismo “las puertas de Hades”. Las puertas son las medidas preventivas más defensivas y vitales de una ciudad amurallada. Las palabras de Cristo por consiguiente ilustran a la iglesia combatiente, asaltando las mismas puertas del infierno, salvando victoriosamente a personas del poder de la muerte. De esta manera Cristo asegura el triunfo de la misión evangelística de la iglesia. Él edifica la iglesia, y la obra no será frustrada.

La promesa de Cristo en este pasaje no debería ser malinterpretada. Él no sugiere que cualquier iglesia en particular será infalible. Él no enseña que cualquier de los obispos de la iglesia será libre del error. Él no garantiza que esta o aquella iglesia individual no apostatará. Él no le promete éxito y prosperidad a cada congregación. Pero El garantiza que la iglesia – el cuerpo universal de creyentes bajo la dirección de Cristo – el esposo, el cuerpo y la plenitud de Aquel que lo llena todo –será un ser visible y un testimonio en este mundo en tanto que este mundo dure. Y todos los enemigos de la verdad juntos nunca conseguirán derrotar o destruir a la iglesia.

Note también que la iglesia es una obra en curso. Cristo aun edifica Su iglesia. Estamos aún siendo unidos (Efes. 2:21). La iglesia está todavía bajo construcción (v. 22). Dios aun no la tiene terminada. Las imperfecciones y las manchas en la iglesia visible están todavía siendo refinadas por el Maestro de Obras.

Y aquí hay algo notable: El plan para el producto terminado es una diseño que se trazó en la eternidad pasada.

Traducido por Armando Valdez

Porqué Amo a la Iglesia

Posted on Actualizado enn

Por Qué Amo A la Iglesia (Parte 1)

Why I Love the Church (Part 1)

Tomado de Pulpit Magazine

(Por John MacArthur)

Nota de la redacción: Corrimos esta serie de artículos aproximadamente hace un año en el Púlpito. Sin embargo, a consecuencia del artículo y el debate de ayer, parece apropiado que esta serie aparezca de nuevo. Esperamos que disfrute al recordarle estas grandes verdades.

clip_image001Un joven pensando en convertirse al Catolicismo Romano me escribió para explicarme por qué él pensaba en salirse del protestantismo:

“Los protestantes no parecen apreciar a la Iglesia. La Biblia describe a la Iglesia como una institución que Cristo fundó y amó. La Iglesia es todo para los católicos; y no es nada para la mayoría de mis amigos protestantes.”

De manera, en la publicación del 15 de julio de 1998 de Christianity Today (Cristiandad Hoy) incluyó un artículo por Timothy George, decano de Beeson Divinity School en Samford University: “Lo Que Me Gustaría Decirle al Papa Acerca de la Iglesia”. El subtítulo del artículo: “Respondiendo a las principales críticas de los Católicos que tienen en contra de los evangélicos: Que no tenemos doctrina de la iglesia”. El Dr. George citado de un sermón por Dietrich Bonhoeffer, en el cual Bonhoeffer notó que la palabra iglesia “suena a los protestantes como una frase muy infinitamente común, más o menos indiferente y superflua, que no hace que su corazón lata mas fuerte; algo a lo cual muchas veces se le asocia con un sentido de aburrimiento”.

Seamos honestos: Hay también mucha verdad en esas críticas para descartarlos ligeramente. Los evangélicos son muy propensos a la indiferencia acerca de la iglesia. Algunos evangélicos viven al margen de la iglesia, asistiendo y observando sin que nunca realmente se conviertan en parte integral del cuerpo. Muchos que profesan fe en Cristo permanecen completamente apáticos acerca de la iglesia. Como el autor que Michael Griffiths notó:

“Una proporción alta de personas que “van a la iglesia” ha olvidado de que se trata todo. Todas las semanas asisten a los servicios en un edificio especial y experimentan su rutina particular, avalada por el tiempo, pero consideran poco el propósito de lo que están haciendo. La Biblia habla acerca de lo “la novia de Cristo” pero la iglesia hoy tiene la apariencia de una Cenicienta harapienta. Necesita reafirmar los elementos no negociables y esenciales que Dios diseñó para ser comprometida”. [God ‘s forgetful Pilgrims ( Grand Rapids : Eerdmans, 1978 )]

Él está en lo correcto. Peor aún, sé de personas de tiempo completo en el servicio cristiano, empleado por organizaciones evangélicas paraeclesiásticas, quienes no tienen ninguna intervención en absoluto con alguna iglesia local. Esto es para vergüenza del movimiento enteramente evangélico.

Por supuesto, el remedio para la apatía evangélica acerca de la iglesia no es un regreso a la eclesiología torcida y extrabíblica de la Iglesia Católica Romana. Los protestantes evangélicos deben acercarse a la eclesiología de la misma manera que la soteriología -desde la perspectiva de la Sagrada Escritura solamente. Desafortunadamente aun entre muchos protestantes, muchos de los conceptos populares acerca de la iglesia están cargados de tradiciones humanas, supersticiones, y otros remanentes de la Iglesia Católica medieval. La Sagrada Escritura a solas puede darnos una apreciación y entendimiento sano del verdadero papel y naturaleza de la iglesia.

Amo la iglesia. Soy amante empedernido e incurable de la iglesia. Me emociona más allá de toda expresión servir a la Iglesia. Aunque estoy también involucrado en algunos ministerios paraeclesiásticos, no intercambiaría mi ministerio en la iglesia para todos ellos juntos. La iglesia lleva el primer lugar en mis prioridades de ministerio, y todos los ministerios paraeclesiásticos a los que sirvo están subordinados, y crecen de mi ministerio en la iglesia.

De hecho, mi vida entera ha sido en la iglesia. Mi papá fue un pastor, como lo fueron mis abuelos por tres generaciones más antes de él. Así es que un amor profundo por la iglesia prácticamente corre en mi sangre.

En una serie breve de artículos próximos, voy a esbozar algunas razones bíblicas por las que amo a la iglesia.

Traducido por Armando Valdez

9 Marcas de Una Iglesia Saludable

Posted on Actualizado enn

9 Marcas de Una Iglesia Saludable

Tomado de www.9marks.org

image La Misión de las 9 Marcas

Creemos que la iglesia local es el punto focal del plan de Dios para manifestar su gloria a las naciones. Nuestra visión e simple: iglesias que reflejen el carácter de Dios. Nuestra misión es cultivar y animar iglesias caracterizadas por estas nueve marcas:

1. Predicación Expositiva

Esta es la predicación la cual expone lo que la Escritura dice en un pasaje en particular, explicando cuidadosamente su significado y aplicándolo a la congregación. Es un compromiso escuchar la Palabra de Dios y recuperar y recuperar la centralidad de ella en nuestra adoración.

2. Teología Bíblica

Pablo encarga a Tito a “enseñar lo que este de acuerdo a la sana doctrina” (Tito 2:1). Nuestra preocupación de ser no solo con el como enseñamos, sino que es lo que enseñamos. La Teología Bíblica es un compromiso de conocer al Dios de la Biblia tal y como El se ha revelado en la Escritura.

3. Entendimiento Bíblico de las Buenas Nuevas

El evangelio es el corazón del cristianismo. Pero las buenas nuevas no son que Dios quiera satisfacer las necesidades de las personas o el ayudarlas a desarrollar una auto-imagen mas sana. Nos hemos rebelado pecaminosamente en contra de nuestro Creador y Juez. Pero el bondadosamente envió a Su Hijo a morir la muerte que merecíamos por nuestro pecado, y El ha acreditado la absolución de Cristo a aquellos que se arrepienten de sus pecados y creen en la muerte y resurrección de Jesús. Esas son las buenas nuevas.

4. Entendimiento Bíblico de la Conversión

El cambio espiritual de cada persona necesita es tan radical, tan cerca a la nuestra raíz, que solo Dios puede hacerlo. Necesitamos que Dios nos convierta. La conversión no necesita ser una experiencia emocionalmente candente. Pero si debe evidenciarse de fruto santo si ha de ser lo que la Biblia considera una verdadera conversión.

5. Entendimiento Bíblico del Evangelismo

El como alguien comparte el evangelio esta cercanamente relacionado al como el entiende el evangelio. Presentarlo como algo adicional que proporciona a los no cristianos algo que ellos naturalmente desean (i.e. gozo o paz) es presentar una media verdad, lo cual provoca falsas conversiones. Toda la verdad es que nuestra necesidad mas profunda es la vida espiritual, y que la nueva vida solo viene al arrepentiros de nuestros pecado y creer en Jesús. Presentamos el evangelio abiertamente, y dejamos la conversión a Dios.

6. Entendimiento Bíblico de la Membresía

La membresía debe reflejar un compromiso vivo a una iglesia local en asistencia, dar, oración y servicio, de otro modo sería sin sentido, sin valor e incluso peligroso. No debemos permitir mantener la membresía de personas en nuestras iglesias por razones sentimentales o por una falta de atención. Ser miembro es estar intencionalmente viajando juntos como extranjeros en un este mundo mientras nos dirigimos a nuestro hogar celestial.

7. Disciplina Bíblica de la Iglesia

La disciplina de la iglesia nos da los parámetros de la membresía de la iglesia. La idea hoy en día parece negativa a las personas –“¿no nos prohíbe el Señor juzgar?” Pero si no podemos decir como un cristiano debe vivir, ¿Cómo podemos decirle a el o ella como vivir? Cada iglesia local realmente tiene una responsabilidad bíblica de jugar la vida y la enseñanza de sus líderes, y aun de sus miembros, especialmente al grado en que cada uno pueda comprometer el testimonio de la iglesia al evangelio.

8. Promoción del Discipulado y Crecimiento Cristiano

Existe hoy una penetrante preocupación con el crecimiento de la iglesia –no solamente con el crecimiento numérico, sino con el crecimiento de los miembros. Aunque muchos cristianos miden otras cosas, la única señal observable de crecimiento es una vida de santidad creciente, teniendo su raíz en una abnegación cristiana- estos conceptos son casi extintos en la iglesia moderna. Recuperar el verdadero discipulado para hoy edificará a la iglesia y promoverá un testimonio mas clara al mundo.

9. Entendimiento Bíblico del Liderazgo

En lo que a menudo están de acuerdo los bautistas del siglo dieciocho y los presbiterianos es con respecto que si debe haber una pluralidad de ancianos en cada iglesia local. Esta pluralidad de ancianos no es solo bíblica, sino práctica –tiene un gran beneficio en complementar los dones del pastor para asegurar una guía apropiada de la iglesia de Dios.

Al identificar y promover estas nueve marcas, no intentamos imponer una lista exhaustiva y autoritativa. Hay otras marcas importantes de las iglesias saludables, como la oración y el compañerismo. Las cuales queremos seguir también nosotros, y queremos que usted las siga también con nosotros. Pero estas nueve marcas son las que creemos que son las mas descuidadas hoy en la mayoría de las iglesias locales, con las mas dañinas ramificaciones. Únase a nosotros en cultivar iglesias que reflejen el carácter de Dios.

Baje el libro Completo de las 9 Marcas de una Iglesia Saludable

¿Cómo Elegir Una Nueva Iglesia?

Posted on Actualizado enn

¿Qué cosas debo buscar al elegir una nueva iglesia?

Escuchamos respecto al elegir la compra de una casa que es una de las decisiones mas importantes que una persona pudiera tomar. En este mundo temporal puede ser cierto. Sin embargo, elegir donde usted y sus hijos aprenderán las cosas de Dios y servir al Señor Jesucristo tiene ramificaciones eternas. Cada semana en Gracia a Vosotros recibimos cartas de personas pidiendo que les recomendemos una buena iglesia en su área. Estas peticiones indican tres tipos de persona buscando tomar una sabia decisión: Aquellos quienes se van a mudar o se están mudando, nuevos creyentes buscando elegir una buena iglesia y aquellos cuya iglesia actual se ha apartado de los principios bíblicos. Tales circunstancias nos fuerzan a considerar que es lo realmente importante en una iglesia.

¿Es Esta Iglesia Adecuada Para Mí?

¿Cual es el criterio bíblico que necesita para estar consciente de cuando considerar una nueva iglesia? Comparemos la búsqueda de una iglesia con la búsqueda de una casa nueva. Cuando buscamos una casa, las personas típicamente preguntan: ¿Cuánto cuesta? ¿Cumple las necesidades de la familia? ¿Qué tan bien esta construida? ¿Qué clase de vecinos hay? ¿Tiene una atmósfera cálida y hogareña? ¿Es propicia para la hospitalidad? Similarmente, antes de elegir una nueva iglesia usted necesita considerara su fundamento, estructura, función y entorno.

Antes de que consideremos estos componentes importantes, por favor dese cuenta que ninguna iglesia ha de ser perfecta. Algunas iglesias locales pueden parecer estar en excelentes condiciones, ¡mientras que otras pueden estar en obvio declive! Muchas caen entre los extremos. Usted debe buscar la voluntad de Dios y ser guiado por el Espíritu Santo en seleccionar una iglesia. También usted necesita evaluar que tanto usted y su familia puedan contribuir para ese ministerio, para que no sea solamente otra iglesia, sino una verdadera iglesia.

Investigando Su Fundamento

Jesús dijo que el hombre sabio edifica su casa sobre la roca y el hombre insensato edifica su casa sobre la arena (Mat 7:24-27). Cuando la tormenta viene, la estabilidad del fundamento determina tanto la dirección y la durabilidad de la estructura. Ya sea que usted esté buscando una casa donde vivir o una iglesia donde adorar, su fundamento es crucial.

Hay cuatro principales componentes que hacen el fundamento de una iglesia local fuerte:

Una Correcta Perspectiva de la Escritura. Cuando se investiga el potencial de una iglesia local, ponga una atención en particular a su perspectiva de la Biblia. ¿Sostienen la inspiración e inerrancia de las Escrituras? ¿Creen que la Biblia es la única regla de fe y práctica (2 Tim,. 3:16; 2 Ped. 1:20-21)?

Un Énfasis en la Enseñanza y la Predicación de la Biblia. Observe que clase de predicación se efectúa. ¿Es principalmente expositiva, tópica, o evangelística en naturaleza? ¿Es una dieta repetitiva de mensajes de salvación cada semana, son creyentes que están siendo alimentados por la Palabra (Hechos 20:27; 1 Tim. 4:13-16; 2 Tim. 4:1-5)? Debe haber un fuerte compromiso en una enseñanza bíblica de alta calidad.

Solidez Doctrinal. Justo como usted esperaría una solidez en el fundamento de una casa, así usted debe investigar la postura doctrinal de las iglesias que usted visite. ¿Cual es la postura que mantienen sobre temas importantes de la fe cristiana tales como el nacimiento virginal y la deidad de Jesucristo; la depravación del hombre; la obra de Cristo en la cruz, Su muerte, sepultura, y resurrección corporal; la salvación por gracia a través de la fe solamente; la segunda venida de Cristo; y las ordenanzas del bautismo y la comunión?

Práctica Doctrinal. Observe si la iglesia practica las doctrinas que afirma creer y enseñar. Como Santiago dijo a la iglesia en general: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” (Santiago 1:22; cf. Lucas 6:46; Juan 13:17).

Examinando Su Estructura

Una vez que usted esta satisfecho con los aspectos del fundamento de la iglesia, usted necesita ver sus componentes estructurales. Recientemente caminaba frente a una casa nueva bajo construcción. Noté algunos postes que no estaban verticales, parecían no estar correctamente y las vigas estaban torcidas e irregulares. ¡Estos eran defectos estructurales notorios en una casa que se anunciaba como una casa construida por “lo último de los verdaderos artesanos!”

Los componentes estructurales de una iglesia local proporcionan no solo su fortaleza, sino también imponen el carácter y dirección de su ministerio. Estos componentes incluyen:

El Gobierno de la Iglesia. Busque que los líderes de la iglesia funcionen de acuerdo a los principios del Nuevo Testamento (1 Tim. 3:1-13; 5:17-20; Tito 1:4-9; Heb. 13:7, 17). ¿Entiende la centralidad de Cristo como la cabeza de la iglesia y Su deseo de gobernar Su iglesia a través de la pluralidad de hombres piadosos (Efes. 1:22; 4:15; 5:23; Col. 1:18; 1 Cor. 11:3)?

Evidencia de Orden. El ministerio de la iglesia, incluyendo sus servicios, enseñanza y administración, deben tener un sentido evidente de orden. Algunos servicios de la iglesia exhiben mucha falta de planeación como lo hacen las casas con planos mal estudiados. Algunas iglesias tratan con los recursos del Señor y trabajan sin planeación que traen vergüenza al nombre de Cristo. Como Pablo dijo al hablar de la iglesia: “pero hágase todo decentemente y con orden” (1 Cor. 14:40).

Objetivos y Metas Funcionales. Al investigar en su nueva iglesia, encuentre si el liderazgo tiene metas. ¿Tiene la iglesia planes para futuro progreso y dirección? ¿Tiene en mente métodos en particular de alcanzar esas metas? Como iglesia, nosotros necesitamos hacer como dijo Pablo: “de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire” (1 Cor. 9:26).

El Tamaño. Cuando se compra una casa, algunas personas prefieren la calidez y lo pintoresco de una casa pequeña en un lugar quieto y silencioso. Otros prefieren vivir en una estructura grande en un área urbana. Lo mismo es cierto cuando consideramos el tamaño de una iglesia. Algunos cristianos aman involucrarse en un ministerio urbano grande con cientos o aun miles de personas. Otros se sienten perdidos en la inmensidad de tal ministerio y simpatizan mejor en una congregación más pequeña. Una vez más, encontrar su huequito en el Cuerpo de Cristo requiere la dirección del Espíritu Santo en su vida.

Viendo Como Funciona

Cuando este satisfecho en como el fundamento y estructura deben ser, el comprador de casa sabio observará que tan funcional es la casa. ¿Cumpla el propósito para la cual ha sido diseñada? ¿Suple las necesidades de la familia?

Al ir observando como funciona la iglesia, busque el énfasis en la adoración vea si el liderazgo hace hincapié en la importancia de honrar y glorificar a Dios en todas las cosas (1 Cor. 10:31; Col. 3:17). También observe la participación de los miembros en lo individual. ¿Ejercitan sus dones espirituales entre el Cuerpo de Cristo (Rom. 12:3-8; Efes. 4:11-13; 1 Ped. 4:10-11), o esperan a que el pastor haga todo?

¿Enfatiza la iglesia el evangelismo como una de sus funciones principales? Son las misiones locales y foráneas una parte importante de su ministerio (Mat., 28:19-20; Marcos 16:15; Hechos 1:8)? ¿Qué hay acerca del discipulado? ¿Puede ver que los miembros y líderes de la iglesia buscan hacer discípulos y reproducirse así mismos en las vidas de los demás (2 Tim. 2:2; Tito 2:3-7; Mat. 28:19-20)?

Una iglesia local fuerte esta marcada por amor. ¿Se cuidan los miembros sinceramente los unos a los otros? ¿Ministran las necesidades de los demás? Al irse poniendo al tanto con la iglesia, ¿siente usted que los miembros se están amando los unos a los otros como Cristo lo ordenó (Juan 13:34-35)? ¿Nota que las amistades se forman fácilmente? (cf. Heb. 10:24-25; Fil. 2:1-4; Efes. 4:1-3).

El liderazgo de la iglesia que usted eligió deben comprometerse a la enseñanza y apoyar el diseño de Idos para la familia (Efes. 5:22-6:4; Col. 3:18-21; Tito 2:1-8; 1 Ped. 3:1-7). ¿Contribuye el programa de la iglesia a fortalecer la familia?

Comprobando Su Entorno

Si usted ha ido alguna vez de caza, usted sabrá como se siente andar a través de la atmósfera del lugar. Se pueden sentir frío y triste o calido y acogedor. Puede tener una sensación hogareña o puede ser impersonal casi de la misma manera que un museo.

Indudablemente usted ha tenido la misma experiencia cuando asiste a varias iglesias. Ciertos factores evidentes contribuyen a la atmósfera general de la iglesia local. Estos componentes de su entorno son normalmente manifestados en actitudes.

Una Visión Alta de Dios. Proverbios 9:10 dice: “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría”. Debe ser obvio que las personas, desde el liderazgo hasta abajo, se enfoquen en la gloria y majestad de Dios. ¿Toman a Dios con seriedad y lo exaltan en todo lo que hacen? Su perspectiva de Dios afectará todo aspecto de sus vidas y ministerio. Pregúntese usted mismo si Dios es el enfoque de su adoración o si están preocupados por sí mismos o alguien más.

La Presencia de una Fe Sincera. ¿Es obvio para usted que la iglesia vive y opera por la fe? ¿Tienen las personas la voluntad de confiar en Dios (Heb. 11:1, 6; Efes. 3:20; 2 Cor. 5:7; 1 Tes. 5:24)?

Espíritu de Sacrificio. Puede usted ver que los miembros de la iglesia desean sacrificarse a sí mismos y sus posesiones para el avance del reino de Dios (Rom. 12:1; 2 Cor. 8:3; Mat. 6:33)? ¿Puede percibir que se sacrificarían el por el otro (Fil. 2:3-4; Juan 15:13; Efes. 5:1-2)?

Actitudes Correctas Hacia el Pastor y los Demás Líderes. Al hablar con las personas, sea sensible a que consideración les tienen a sus líderes. ¿Aprecian y estiman al pastor y líderes “en mucha estima y amor por causa de su obra” (1 Tes. 5:13)? Están totalmente detrás de ellos, dando su apoyo espiritual, emocional y material (1 Tim. 5:17-18; Heb. 13:7, 17)?

Espíritu de Unidad. Esto es a menudo la actitud más obvia que irradia de la congregación local. Un desconocido normalmente es rápidamente capaz de sentir si una iglesia esta unida en su ministerio. Eso tiene un gran efecto en su testimonio a la comunidad y lo refleja en el nombre de nuestro Señor (Juan 13:34-35; 1 Cor. 1:10-17; 3:1-9; Efes., 4:1-6; Fil. 2:1-5; 4:1-5).

¿Soy Adecuado Para Esta Iglesia?

Hemos visto el fundamento, la estructura, la funcionalidad y los componentes del entorno de una iglesia vital y saludable. Ahora mírese a sí mismo y pregúntese: ¿Hay oportunidades para mí de servir y ejercitar mis dones espirituales? ¿Tiene este cuerpo local una necesidad que mediante la voluntad de Dios pueda yo suplir? ¿Estoy dispuesto a tomarlo que la iglesia pueda hacer por mí, pero también a que puedo hacer por el Señor cuando sirva en esta iglesia? Estoy dispuesto a dar mi tiempo, dinero, energía y oraciones para contribuir a el éxito de esta iglesia (Marcos 12:30; Rom. 12:1)?

Una casa no es una casa has que todos los miembros de la familia contribuyen a su éxito. Lo mismo es verdad de una iglesia local. Solo cuando cada miembro en la familia de Dios ejercita su dones espirituales, los hijos de Dios se sentirán en casa en Su iglesia.

La decisión que usted tome acerca de a que iglesia asistir afectará grandemente su vida espiritual y las vidas de sus hijos. De hecho, las decisiones que usted tome ahora afectarán a sus descendientes y a las generaciones que vengan. Esa es una realidad en que pensar.

Recuerde que ninguna iglesia cumplirá perfectamente todos estos criterios. No existe una iglesia perfecta. También, recuerde que cada iglesia tendrá su propia armonía de las características que hemos examinado. La clave es encontrar una iglesia que las tenga en un balance adecuado, no poniendo demasiado énfasis en alguna o restándoles énfasis a las demás. Un ministerio equilibrado es un ministerio controlado por el Espíritu. Si usted encuentra una iglesia que posea la mayoría pero no todas las características que he mencionado, no la descarte inmediatamente. Considere si Dios quiere usarlo para ayudarle a mejorar ese cuerpo local al ejercitar usted sus propios dones espirituales.

Elegir una iglesia es una de las decisiones más significativas que usted pueda tomar –una que alcanzará hasta la eternidad. Cada uno de nosotros puede tomar tanto tiempo y esfuerzo en esa decisión así como los tomamos al decidir sobre nuestra morada terrenal.

John Macarthur

La Vida Guiada por un Propósito

Posted on

La Vida Guiada por un Propósito
(Una Vida con Propósito – Título del libro original)

Artículo escrito por:

Paul Alexander, Ministerios 9Marks. http://www.9marks.org

 

I. Introducción 

Los libros sobre cómo vivir la vida cristiana están a diez centavos la docena. Los tramos de librerías cristianas se doblan por el peso de miríadas de títulos prometiendo liberación de la esclavitud, secretos para vivir libre de deudas, llaves para amar a otras personas y todo un conglomerado de otros asuntos prácticos. Pero el que ha penetrado más profundamente en la actualidad es la reciente publicación de Rick Warren ‘Una Vida con Propósito’. Aún más que su predecesor “Una Iglesia con Propósito”. El libro sobre La Vida se ha vuelto un fenómeno popular lleno de plumas, casi hasta el punto de volverse un movimiento en sí mismo. Así como el de la Iglesia vendió más de un millón de copias en menos de diez años, el de la vida ha reportado ventas de 11 millones de copias en menos de dos años- ¡eso es 15,068 copias todos los días por dos años! Los pastores le dan el visto bueno desde el púlpito, citándolo ampliamente y exhortando a los grupos de estudio bíblico que lo lean juntos. Pero el de La Vida ha trascendido la comunidad evangélica, elevándose a ambas listas de los bestsellers tanto del New York Times como de Wall Street Journal, y siendo presentado en las mesas de distribución de Barnes & Nobles e incluso en los pasillos de Wal-Mart. Si hay algún libro cristiano que ha sido espectacularmente popular entre ambos círculos, el evangélico y la cultura en general, es éste. 

 

II. Sumario del libro

 

‘Una vida con propósito’ está diseñado como un diario espiritual de 40 días- un capítulo por día- con la meta de contestar la pregunta “¿Para qué rayos estoy aquí?” (Pág.15). La pregunta es lo suficientemente amplia como para ser dirigida tanto al creyente como al no creyente por igual, lo que podría explicar en parte la amplitud de su atracción. La primera sección de Warren sirve como un detonador para la pregunta. Su meta es preparar al lector para responder las dos preguntas que Dios le formulará en el último día: ¿Qué hiciste con Jesús, y qué hiciste con lo que Dios te dió (p34)? Ya que la vida se trata de darle la gloria a Dios (p53), la pregunta a ser contestada es “¿Cómo puedo darle la gloria a Dios?” (Pág. 55). La respuesta es adorándolo, amando otros creyentes, ser como Cristo, servir a otros con nuestros dones y hablarles de El a otros ( Pág. 55-57). El resto de las cinco secciones encarnan estas ideas respectivamente. El sumario más útil lo da el mismo Warren en la Pág. 306, extraído del gran mandamiento (Mat. 22:37-40) y la gran comisión (Mat. 28:18-20). 

1.      

 “Ama a Dios con todo tu corazón”- Tú fuiste planificado para el placer de Dios, así que tu propósito es amar a Dios a través de la adoración.

2.       “Ama a tu prójimo como a ti mismo”- Tú fuiste formado para servir, así que tu propósito es mostrar amor a otros a través del ministerio.

3.       “Ve y haz discípulos”- Tú fuiste hecho para una misión, así que tu propósito es compartir el mensaje de Dios a través del evangelismo.

4.       “Bautizándolos…”- Tú fuiste formado para la familia de Dios, así que tu propósito es identificarte con Su iglesia a través de la confraternidad.

5.       “Enseñándoles que guarden todas las cosas…”- Tú fuiste creado para ser como Cristo, así que tu propósito es crecer hasta madurar a través del discipulado (todos los énfasis son suyos). 

La adoración no se trata de lo que nos agrada, sino de lo que hace a Dios sonreír. Dios sonríe cuando le amamos, confiamos, obedecemos y alabamos, y cuando usamos nuestras habilidades para Su gloria ( Pág. 70-76). “El corazón de la adoración es la rendición… Ofrecerte a ti mismo a Dios, de eso es que se trata la adoración” (Pág. 78, citando Rom. 12:1-2). Ya que “Dios quiere ser tu mejor amigo”, Warren da algunas sugerencias prácticas para desarrollar esa amistad a través de la oración, meditación, honestidad y obediencia ( Pág. 85-113). 

 

La confraternidad es simbolizada por el bautismo y diseñada para enseñarnos cómo amar ( Pág. 117-129). Como la vida de un cuerpo está contenida en las células, “todo cristiano necesita estar envuelto en un pequeño grupo dentro de su iglesia… Es aquí que la verdadera comunidad se lleva a cabo, no en las grandes reuniones” (p139). La verdadera confraternidad está caracterizada por autenticidad, mutualidad, simpatía y misericordia (p143). Pero cultivar este tipo de comunidad requiere honestidad, humildad, cortesía, confidencialidad y frecuencia (Pág. 145-151). También requiere una habilidad para restaurar las relaciones rotas y proteger la unidad de la iglesia (Pág. 152-167). 

 

El discipulado se trata de “tomar en serio los valores, actitudes y carácter de Dios” (Pág.172). Crecemos tomando buenas decisiones (Pág.174), permitiéndole a Dios que transforme nuestra forma de pensar a través de Su Espíritu y nuestro arrepentimiento (Pág.182), aguardando en la palabra de Dios (Pág.185-192) y perseverando a través de problemas y tentaciones (Pág.192-223).  

 

El ministerio es nuestro servicio a creyentes (ver p281). No es un extra opcional de la vida cristiana (Pág. 233), y en gran parte es lo que da sentido y significado a nuestras vidas (Pág. 228, 232). Empezamos a entender cómo Dios pretende que nosotros sirvamos cuando entendemos nuestra CONFIGURACION (forma, perfil): nuestros dones espirituales, corazón, habilidades, personalidad y experiencia (Pág. 236-256). Sin embargo, el servicio cristiano maduro entiende que Dios a menudo nos llama a ministerios secundarios basado en “donde sea que nos necesiten en el momento” más que en nuestra CONFIGURACION (Pág. 257-270). 

 

El evangelismo es nuestro servicio a los inconversos (p281). Llenar a plenitud el mandato evangelístico que Dios te ha dado requerirá abandonar tu agenda de vida por la de Dios (p286). Pero fracasar en hacerlo significará desperdiciar tu vida (p285). El evangelismo personal, entonces, debe ser acometido compartiendo el mensaje de tu vida, que incluye tu testimonio, las lecciones de tu vida, tus pasiones piadosas, y las buenas nuevas (Pág. 289-295); y debe ser acompañado por una preocupación global creciente por el inconverso, que es idealmente alcanzable participando de un corto viaje misionero. 

 

Balancear estos cinco propósitos es la clave para perseverar y tener éxito en la vida cristiana. “Bienaventurados son los balanceados; ellos durarán más que todo el mundo” (Pág. 305). Para alcanzar ese balance, necesitamos discutir estas ideas con otras, registrar las lecciones de nuestra vida a través de la disciplina de la escritura en diarios y escribir una declaración de un propósito específico en la vida que incluya cada uno de estos cinco propósitos bíblicos (Pág. 305-319). 

 

III. Datos adicionales de ayuda

 

Warren incluso da al lector cristiano cuidadoso, muchos argumentos para estar de acuerdo con él.  

 

Primero, él combate el egocentrismo y el individualismo errado, característico de los americanos hoy día. La primera oración de su primer capítulo es: “No es acerca de usted” (Pág. 17), es un respiro de aire fresco, especialmente en medio del humo de métodos evangelísticos y estrategias de mercadeo de la iglesia que vende el evangelio como baratija apelando a las masas. El señala correctamente más adelante que por naturaleza estamos absortos en nosotros y casi toda la propaganda nos anima a pensar en nosotros mismos (Pág. 299). Su prescripción de “dependencia momento-a-momento de Dios” nos exhorta a que nuestra mirada fija en el yo sea redirigida hacía Cristo. 

 

En segundo lugar, Warren se cuida de mantener la autoridad de la Escritura. El explica desde el mismo comienzo que el discernir nuestro propósito en la vida debe venir de una revelación y no de especulación (Pág.19-20). El día 24 de este diario espiritual, titulado “Transformado por la Verdad”, expone la importancia de la absorción de la Biblia para avanzar en la santificación progresiva, clamando en términos no inciertos que “la verdad me transforma” (Pág.192).  

 

Tercero, Warren muestra un nivel alentador en centralizarlo todo en Dios diciendo al lector que “la última meta del universo es mostrar la gloria de Dios” (Pág. 53) 

 

Cuarto, Warren recuerda al lector que “la adoración no es para su beneficio” (Pág. 66) ¡Tantas divisiones en la iglesia local de hoy serían enmendadas si esta verdad fuera expuesta más ampliamente! Warren promulga una visión universal bíblica que dice que “cada actividad humana, excepto el pecado, puede ser hecho para el agrado de Dios si se hace con una actitud de alabanza” (Pág. 74). El también acierta cuando dice que “el error más común que los cristianos hacen en la adoración hoy es buscar una experiencia en vez de buscar a Dios. Ellos buscan un sentimiento, y si sucede, ellos concluyen que ellos han adorado. ¡Error! De hecho, Dios muchas veces remueve nuestros sentimientos para que no dependamos de ellos. Buscar un sentimiento, aún el sentimiento de cercanía a Cristo, no es adoración” (Pág. 10). ¡Amén! 

 

Quinto, Warren entiende correctamente la centralidad de la congregación local para el crecimiento del creyente individual cuando él afirma que “el amor no puede ser aprendido en el aislamiento” (Pág. 124). Y él entiende correctamente la prioridad de la iglesia local en el plan evangelístico de Dios cuando él dice que “La iglesia es la agenda de Dios para el mundo” (Pág. 132). Sexto, en una cultura donde el confort es el rey, Warren es de ayuda al recordarnos que “La última meta de Dios para su vida en la tierra no es el confort, sino el desarrollo del carácter” (Pág. 173). Y finalmente, Warren es grandioso en la naturaleza y necesidad de una actitud de siervo en los creyentes maduros (Pág. 257-264). El explota el mito de que el servicio sin egoísmo es una parte opcional de la madurez cristiana, y despierta el lector a entender que “cumplir con su misión evangelística requerirá que usted abandone su agenda y acepte la agenda de Dios para su vida… Usted doblega sus derechos, expectaciones, sueños, planes y ambiciones delante de El” (Pág. 286). 

 

IV. Dificultades 

 

Pero hay algunos puntos de vulnerabilidad, unos pocos que podrían probar ser peligrosos al lector o dañinos al argumento de Warren. 

 

A) Dificultades Interpretativas 

 

Para comenzar por el principio, necesitamos leer el último capítulo de Warren, donde él comenta sobre Hch. 13:36 como el versículo de motivación primario para el libro. Hch. 13:36-37 es parte del argumento evangelístico de Pablo para entender a Jesús como el Mesías, que él presentó en la sinagoga judía en Antioquía de Pisidia en su primer viaje misionero. Y dice así “David, después de haber servido el propósito de Dios en su propia generación, durmió y fue puesto con sus padres y sufrió descomposición; pero Aquel a quien Dios levantó no sufrió descomposición.” Warren usa la primera parte del versículo 36 para señalar que él dedicó su vida a cumplir los propósitos de Dios sobre la tierra. ¡No hay mayor epitafio que esta declaración! Imagínelo esculpido en su tumba: Que usted sirvió al propósito de Dios en su generación. Mi oración es que las personas pueda decir esto de mí cuando yo muera. También es mi oración que las personas pueda decir lo mismo de usted. Por eso escribí este libro para usted. Esta frase es la definición última de una vida bien vivida. Usted hace lo eterno e infinito (el propósito de Dios) en una forma contemporánea (en su generación). De esto se trata una vida con propósito” (Pág. 318). 

 

Es cierto, David sirvió a los propósitos de Dios en su generación. Pero el punto del pasaje no es “David era bueno, así que sean como él.” El punto es la supremacía de Cristo sobre David como se muestra en Su resurrección, la cual probó que Jesús es el Mesías- el verdadero y eterno Rey de Israel. La aplicación, entonces, no es que nosotros debemos imitar a David, sino que debemos exaltar a Cristo. El versículo motivador se malinterpreta como un moralismo. 

 

B) Dificultades Evangelísticas

 

1. Ambiguedad de la audiencia.

 

La dificultad más significante tiene que ver con la ambigüedad de la audiencia de Warren y la manera en que él busca evangelizar al lector inconverso. Warren parece dirigir su libro a ambos, creyentes y no creyentes por igual. La pregunta “¿Para qué rayos estoy aquí?” es igualmente dirigida a cristianos y no cristianos; el hecho de que Warren intente dirigirse por lo menos a inconversos está claro partiendo de la oración para recibir a Cristo que él ofrece en Pág. 58-59. Sin embargo, Warren le dice al lector en la Pág. 44 que “la buena nueva es que Dios quiere que usted pase las pruebas de la vida, de manera que El nunca permite que las pruebas que usted enfrente sean más grandes que la gracia que El le da para manejarlas.” ¿A quién le habla Warren aquí- creyentes, no creyentes o ambos? Warren continúa: “Cada vez que usted pasa una prueba, Dios se da cuenta y hace planes para recompensarle en la eternidad.” Pero Dios no hace eso para los no creyentes, ¿o sí? U otra vez, “Si usted trata cada día como algo de mucho valor, Dios le promete tres recompensas en la eternidad” (Pág. 45). Pero esto simplemente no es cierto para aquéllos que no se han arrepentido ni han creído en el evangelio. El carruaje parece estar en frente del caballo. 

 

2. El evangelio no es claramente presentado

 

La presentación del evangelio en las Pags. 58-59 sirve de punto de apoyo para el libro, donde Warren termina su compendio sobre la pregunta del propósito de la vida en el capítulo siete y comienza exponiendo los cinco propósitos bíblicos de La Vida con Propósito en los capítulos que restan. Lo que queremos ver en este punto fundamental, entonces, es una articulación clara de ambos, tanto del evangelio como de la respuesta de salvación al mismo (arrepentimiento y fe) de manera que el no creyente continúe leyendo bajo la asunción moralísta de que ser un niño bueno llevando a cabo estos cinco propósitos, es lo que lo salvará del poder y penalidad de su pecado. Pero el arrepentimiento es tibiamente presentado en los siguientes términos: “Vivir el resto de su vida para la gloria de Dios requerirá un cambio de sus prioridades, su horario, sus relaciones, y todo lo demás. A veces significará escoger un sendero difícil en vez de uno fácil” (Pág. 57). Todo esto es cierto, por supuesto. Pero aquí no se menciona ni el pecado ni el arrepentimiento. Es cierto, Warren sí requiere el cambio. Pero el arrepentimiento bíblico es siempre apartarse específicamente del pecado, no sólo de prioridades amorales o relaciones de valores neutrales. El continúa diciéndole al inconverso que “La verdadera vida comienza por comprometerse completamente a Jesucristo. Si usted no está seguro de que lo ha hecho, todo lo que necesita hacer es recibir y creer {cita Juan 1:12}” (Pág. 58). Todavía no hay arrepentimiento. Warren puede intentar comunicar la necesidad de arrepentimiento del pecado hablando de un cambio en las prioridades y relaciones, pero el socava esa intención diciendo “TODO lo que necesita hacer es creer.” Eso no es todo- usted necesita arrepentirse también. 

 

Creer es presentado en los siguientes términos: “Crea que Dios le ha escogido para tener una relación con Jesús, quien murió en la cruz por usted. Crea que no importa lo que usted haya hecho, Dios quiere perdonarle” (Pág. 58). Sin embargo, no se hace ninguna conexión clara entre la muerte de Cristo y el perdón del lector. De hecho, no hay ni siquiera explicación alguna de por qué el no creyente necesitaría el perdón. Una vez dado, Warren dice claramente que “Jesús murió en la cruz por usted.” Pero un no creyente bíblicamente analfabeto ni siquiera sabe todavía que él merece morir por sus pecados. El todavía queda en el aire haciéndose las preguntas fundamentales del evangelio. “¿De qué necesito yo que me perdonen?” ¿Quién es Jesús? ¿Por qué Jesús tuvo que morir por mí en la cruz? ¿Realmente merezco la muerte por mis pecados? ¿Cómo pudo Jesús morir la muerte que yo merecía? ¿Por qué Dios acepta la muerte de Jesús como la mía? ¿Por qué no podía morir otra persona en vez de Jesús?” Sin responder esas preguntas, la frase “Jesús murió en la cruz por usted” queda abierta a ser interpretada por el lector post-moderno en cualquier forma que él escoja. El evangelio todavía no ha sido identificado bíblicamente. 

 

Recibir a Cristo es presentado de la siguiente manera: “Reciba a Jesús en su vida como su Señor y Salvador. Reciba Su perdón por sus pecados. Reciba Su Espíritu, quien le dará el poder de cumplir el propósito de su vida {citando Juan 3:36 MSG}” (Pág. 58). Aquí el pecado y el perdón son verbalmente mencionados, lo cual es magnífico, pero todavía no hay una explicación clara de quién es Jesús, ni por qué nuestro pecado sin arrepentimiento ofende a Dios e impide nuestra relación con El (i.e., por Su santidad), ni de la ira santa que nuestro pecado sin arrepentimiento saca de El, ni la muerte como consecuencia de esa ira, y de la penalidad por nuestro pecado, ni de la relación de la muerte de Cristo con el perdón de los pecados de otra persona para su reconciliación con Dios.  

 

Con el evangelio dejado al olvido y no arrepentimiento requerido, el resto del libro está construido en la precaria asunción de la conversión del lector. “Usted es un hijo de Dios y usted da gozo (placer) a Dios como ninguna otra cosa que El haya creado” (Pág. 63). 

 

A este punto alguien muy bien podría objetar: “¡Dale un chance al hermano, por favor! ¡El les dijo que Jesús murió por ellos! ¿Qué más tú quieres que haga, sentar al inconverso en una clase de seminario antes de que pueda convertirse?” Quizás nuestro amigo tan franco tiene algo de razón. Después de todo, nadie realmente entiende todas las implicaciones de tomar la decisión de seguir a Cristo al momento de arrepentirse y creer. Sin embargo, la persona y obra de Jesucristo son exactamente los objetos donde el inconverso debe poner su fe. La fe que salva no es ciega. No, de hecho, es una forma de fe que tiene sus ojos bien abiertos- abiertos por el Espíritu Santo a la santidad innegociable y a la indoblegable justicia de Dios; a la realidad y atrocidad de mi pecado a los ojos de Dios; a la ira justa y aterrorizante de Dios hacia mi pecado; a la necesidad de un eterno  otro que sufriera mi sentencia eterna de condenación, de modo que yo pudiera ser absuelto para siempre; y a mi necesidad de arrepentirme de mis pecados y confiar en la muerte de Cristo como la provisión de Dios para mi perdón y reconciliación con El. La presentación de Warren del evangelio simplemente no le da al inconverso suficiente para continuar. 

 

3. La seguridad de salvación es insinuada prematuramente.

 

Warren continúa: “Donde sea que usted esté leyendo esto, yo le invito a inclinar su cabeza y susurrar quietamente la oración que cambiará su eternidad. ‘Jesús, yo creo en Ti y yo Te recibo.’ Adelante. Si usted sinceramente dijo esa oración en serio, ¡felicidades! ¡Bienvenido a la familia de Dios! Usted está listo ahora para descubrir y comenzar a vivir el propósito de Dios para su vida” (Pág. 58-59). 

 

El resto del libro, entonces, asume que el lector inconverso elevó la oración y hecho esto ahora es un cristiano bona fide.  

 

Aún si el evangelio y su respuesta requerida han sido suficientemente explicados, al inconverso ahora se le dice que su seguridad interna de salvación y la afirmación de su conversión por otros dependen en la mera sinceridad de su oración. “Si usted sinceramente dijo esa oración en serio, ¡felicidades! ¡Bienvenido a la familia de Dios! Usted está listo ahora para descubrir y comenzar a vivir el propósito de Dios para su vida” (Pág. 58-59). Pero nunca se nos dice en la Escritura que si hacemos una oración una vez, debiéramos sentirnos seguros de nuestra salvación (esto no es lo que 1 Juan 1:9 enseña). Ni se nos dice jamás que una oración “cambiará nuestra eternidad.” Elevar una oración no debe ser la exhortación que demos a las personas para su seguridad de salvación. Conoceremos a otros y a nosotros mismos por nuestros frutos (Mat. 7:15-27; 1 Juan 2:3-6, Santiago 2:14-26; 2 Pedro 1:10-11). La conversión genuina sólo se discierne por el fruto que el verdadero arrepentimiento produce con el tiempo. 

 

4. Los propósitos degeneran en moralismos

 

Si todo esto es cierto, entonces el resto del libro es mero moralismo para el lector inconverso, aunque los propósitos son claramente bíblicos, porque la persona que oró la oración de Warren no está realmente convertida. El no ha escuchado una clara presentación del evangelio. El no ha escuchado cómo responder “salvíficamente” al evangelio por las gracias del arrepentimiento de pecado y confianza en Cristo. Sin embargo, está siendo invitado a que haga  de “el agradar a Dios, la meta de su vida” (Pág. 76), habiéndosenos dicho que “vivir con un propósito es la única manera de vivir” (Pág. 312). Warren le dice al inconverso cómo él debe vivir, pero no le dice claramente lo que debe hacer para ser salvo o dónde él puede encontrar el poder para vivir semejante vida. Tal ambigüedad oscurece el evangelio de la gracia y confunde a los inconversos en lo que se refiere a ser un cristiano. Hacer una oración, aunque incluya una articulación de arrepentimiento, no es lo que salva. Es la persona y el trabajo redentor de Cristo lo que salva; nuestro continuo arrepentimiento y creencia, ambos regalos de Dios (Hch. 11:18; Efe. 2:9-9; 2 Ped. 1:1), son los que nos sumergen en la corriente de la gracia redentora de Dios. Una oración- incluso una sincera- puede o no ser evidencia de la fe salvadora de la que escribe Santiago en Stgo. 2. 

 

Ciertamente, Warren está en lo correcto en su intento de compartir el evangelio antes de comenzar a exponer los propósitos de la vida cristiana. Pero, animando la seguridad de salvación, donde no hay ni siquiera el botón, mucho menos el fruto de arrepentimiento, es uno de los mayores problemas en el evangelismo americano de hoy. Los propósitos que Warren propaga son propósitos solidamente bíblicos y cada cristiano debería preocuparse con los mismos. El problema es que se convierten en moralismos en la ausencia de una presentación clara del evangelio.  

 

5. La conversión es confundida con vivir con propósito.

 

Porque la presentación del evangelio es nebulosa, la conversión es confundida facilmente con vivir con un propósito. “No hay habilidades no-espirituales, sólo mal usadas. Empiece a usar las suyas para el placer de Dios” (Pág. 75). Yo estoy seguro que Warren no intenta comunicar que usar nuestras habilidades para el placer de Dios es la esencia de la salvación, pero así es que se lee a los ojos de un inconverso sin una estructuración del evangelio más transparente. Empezando a usar mis habilidades para el placer de Dios no es una respuesta de salvación al evangelio si no está acompañada por arrepentimiento. Esto es justicia por obras. U otra vez, “¿Hará usted el agradar a Dios la meta de su vida?” (Pág. 76). Es una buena pregunta, pero porque el evangelio no ha sido presentado claramente, podría ser fácilmente entendido como implicando que yo seré salvo y mi vida mejorará si yo sólo hago del agradar a Dios la meta de mi vida, a pesar de mi corazón no arrepentido. Aún antes de su presentación del evangelio, Warren confunde la idea de vivir con propósito con la realidad de la conversión. “Nada importa más que saber los propósitos de Dios para su vida y nada puede compensar que no conozcamos estos propósitos… La peor tragedia no es la muerte, sino la vida sin propósito” (Pág. 30). Pero, ciertamente, la peor tragedia no es la muerte ni la vida sin propósito, sino ambas vida y muerte sin responder al evangelio en arrepentimiento y fe. 

Sin embargo alguien podría todavía decir, “¿No es la vida con propósito como Warren la define- adoración, evangelismo, comunión, discipulado y ministerio- realmente lo mismo que arrepentimiento? Si alguien está haciendo todas esas cosas, ¿cómo puede usted decir que no están teniendo un estilo de vida de arrepentido? ¡Deje el juego de palabras y proceda con el cumplimiento de la Gran Comisión!” Quizás nuestro amigo bocón está en lo correcto otra vez. Quizás todo esto es simplemente un asunto de terminología, y Warren solamente no está usando el vocabulario que a mí me gustaría que él usara. Sin embargo, no puedo dejar de pensar que cada uno de esos propósitos puede ser llevado a cabo hipócritamente. Las personas lo hacen todos los días. Ellos leen sus biblias, cantan himnos en la iglesia con lágrimas en sus ojos, dan dinero para las misiones, tal vez incluso comparten su fe en el trabajo y van a cortos viajes misioneros, mientras albergan y esconden años de pecados sin arrepentimiento debajo del piso de sus corazones. El arrepentimiento no es solamente hacer todas las cosas externamente. También es apartarse de todo lo malo internamente. 

 

El arrepentimiento no se trata más hasta la página 182, como parte de la santificación progresiva. “Para ser como Cristo usted debe desarrollar la mente de Cristo. El NT le llama a esto arrepentimiento de transformación mental, que en griego literalmente significa ‘cambiar su mente.’ “Usted se arrepiente cada vez que usted cambia su manera de pensar y adopta la manera de pensar de Dios” (Pág.182). Ciertamente ésta es una presentación más correcta del arrepentimiento, aunque todavía le hace falta la conexión específica con el pecado. Ahora bien ¿el arrepentimiento sólo debe suceder después de la conversión? No, el arrepentimiento es parte de la conversión; significa que llamar a los inconversos a salvación es fundamental para la fiel predicación del evangelio de Cristo (Marcos 1:14-15). El pastor cristiano, por lo tanto, está sobre terreno peligroso al seguir a Warren cuando espera llamar claramente a las personas al arrepentimiento del pecado, después que los haya convencido de que se arrepintieron sin el arrepentimiento. Cuando dilatamos el llamado al arrepentimiento, confundimos el significado de ambos, evangelismo y conversión; inconscientemente, engañando personas con la que ellos han compartido el evangelio fielmente sin requerir arrepentimiento, o que ellos han respondido moderadamente al evangelio sin entregarlo.  

 

6. La conversión es confundida con un profundo deseo de agradar a Dios.

 

“Lo que Dios mira es la actitud de tu corazón- ¿complacerlo a El es tú más profundo deseo?… ¿Harías de complacer a Dios la meta de tu vida? No hay nada que Dios no haga por la persona totalmente absorta con esta meta” (Pág. 76). Esto suena grandioso, y yo estoy de acuerdo con que Dios no mira meras apariencias externas, pero a El sí le importan nuestros afectos y actitudes. La integridad o sinceridad de mi deseo de agradar a Dios no es fundamentalmente lo que Dios busca cuando salva- de lo contrario la salvación no sería totalmente por gracia, como Warren afirmaría apasionadamente, y millones de musulmanes devotos estarían camino al cielo, lo que Warren negaría apasionadamente. Una persona puede tener un profundo deseo de agradar a Dios, pero sin arrepentimiento del pecado y la creencia en Jesucristo solamente como el único Quien ha pagado la penalidad por ese pecado, nadie es convertido. 

 

También a veces cuando Dios mira mi corazón El ve pecado- orgullo, codicia, amargura, ira, lujuria- las nueve yardas completas, a pesar de que soy un cristiano. Los elementos de mi vieja naturaleza todavía están todos dentro de mí, a pesar de que me entristece y a veces me avergüenza tener que admitirlo, y a pesar de que Dios ha dado el tiro final a mi vieja naturaleza en la muerte y resurrección de Cristo. Entonces, ¿y qué si agradar a Dios no es siempre mi más profundo deseo? ¿Qué piensa Dios de mí entonces? Lo que Dios mira en mi corazón no puede ser solamente mis deseos. Si ése fuera el caso, sería imposible para cualquier persona ser salvo. Pero gloria a Dios, lo que El mira es la justicia de Su propio Hijo perfecto, que El acreditó a mi cuenta por gracia a través de la fe, para que yo pueda ser absuelto ante la vara de Su indoblegable justicia (2Cor. 5:21). Eso es lo que significa ser convertido. Solamente ahora podemos nosotros comenzar a pensar acerca de vivir con un propósito, a la luz del evangelio de la gracia de Dios en Cristo. 

 

C) Peligros del Discipulado

 

1. Sólo el evangelio tiene el poder de empuje para el individuo cristiano.

 

El objetivo primario de Warren es mostrar al lector “cómo vivir una vida con propósito- una vida guiada, controlada y dirigida por los propósitos de Dios” (Pág. 30). La definición asume que el propósito tiene poder para llevar al creyente hacia delante en la vida cristiana. Sin embargo, aún los propósitos de Dios no tienen poder de empuje para cumplirse ellos mismos. Dios cumple sus propósitos a través del instrumental de Su palabra efectiva. Así lo leemos en Isa. 55:10-11.

 

Porque así como la lluvia y la nieve caen del cielo y no se devuelven sin mojar la tierra y hacerla concebir y germinar, y proveyendo de semilla al sembrador y de pan al que come; así será Mi palabra que sale de mi boca; no volverá a Mí vacía, sin cumplir lo que Yo deseo y sin tener éxito en los asuntos para los que Yo la envío. 

 

Este pasaje de Isaías es la razón por la que no podemos resolver la dificultad simplemente igualando los propósitos de Dios con el evangelio: la distinción entre los dos es clarificada aquí en que la palabra de Dios es lo que cumple los propósitos de Dios. Los dos son claramente distintos en la misma mente de Dios- Dios envía Su palabra para cumplir Sus propósitos. Vemos el mismo instrumental activo del evangelio en el NT (Hch. 20:32; Rom. 1:16; 1 Cor. 1:18; Col. 1:5-6; Heb. 4:12; Stgo. 1:18; 1 Ped. 1:23-25). 

 

Lo que esto significa, sin embargo, es que el evangelio es lo que habilita nuestra participación en los propósitos de Dios. La vida cristiana no es, por lo tanto, llevada (guiada) por propósito; es llevada (guiada) por el evangelio. 

 

2. La primacía del evangelio es sustituida por la primacía del propósito.

 

La definición de La Vida con Propósito (la vida guiada por propósito) (Pág. 30) también asume que no hay nada más fundamental por lo que un cristiano debe ser guiado que los propósitos de Dios como los entiende y define Warren. Sin embargo, detrás de todos esos propósitos está el evangelio. 

 

El evangelio no solamente capacita nuestra participación en los propósitos de Dios; también regula e informa nuestra participación en esos propósitos, determinando con quién buscamos unidad, por quién somos discipulados, con quién cooperamos en el evangelismo, cómo andamos en la tarea del evangelismo, y la forma en que vamos cumpliendo ambos el Gran Mandamiento y la Gran Comisión. Cuando la primacía del evangelio es sustituida (reemplazada) por el propósito, el evangelio cesa de regular nuestra participación en esos propósitos. Nos arriesgamos a adquirir esa clase de ecumenismo errado que viene de unirnos con otras iglesias alrededor del propósito del evangelismo, sin asegurarnos primero que se comparte un entendimiento bíblico común, ambos dentro de las iglesias que cooperan con los asuntos de nuestro evangelismo.  

 

Nos arriesgamos a ofrecer una adoración que desagrada a Dios porque viene ante Su presencia con la mala percepción de nuestro mérito más que con el reconocimiento de nuestra rebelión. Nos arriesgamos a tener una comunión basada más en asuntos demográficos comunes o incluso metas en común que en un entendimiento y experiencia comunes en el poder transformador del evangelio. Nos arriesgamos a llevar a cabo un discipulado que enseña santidad a través del esfuerzo en vez de la gracia. Nos arriesgamos a adquirir un amor que es demasiado tolerante para ofender. 

 

Nada de esto es para insinuar en lo más mínimo que ya sea Warren o Saddleback ha cometido cualquiera de estos errores haciendo el propósito primario. Pero no es difícil ver el potencial por estos errores en comentarios como éste: “Si nos concentramos en amarnos el uno al otro y cumplir los propósitos de Dios, tenemos como resultado la armonía” (p162). Hasta cierto punto esto es verdad; pero es reduccionista. Warren obviamente intenta fomentar la unidad aquí, pero ni el amor ni la unidad es distintivamente cristiano si no está regulada por un entendimiento correcto y común de lo que el evangelio cristiano es y de la respuesta que éste acarrea. 

 

3. La adoración se malinterpreta como rendición.

 

Warren articula una vista fuertemente activa de la adoración en la Pág.74. Pero en la Pág. 75 él iguala ofrecerse uno mismo a Dios con rendición, y en Pág. 77 él dice “El corazón de la adoración es la rendición” (citando Rom. 12:1-2). Sin embargo, ofrecerse uno mismo como específicamente un sacrificio vivo es diferente a la idea totalmente pasiva de la rendición. Warren clama que “rendirse a Dios no es una resignación pasiva, fatalismo, o una excusa para la holgazanería” (Pág. 80). Pero sólo una página más adelante él elabora que “Usted déjelo todo y permita que Dios trabaje” (Pág. 81), como un sumario de lo que significa depender (confiar en) del Señor sin sentir como si usted necesitara sentirse en control. Warren sí dice al final del capítulo que a veces la rendición significará “hacer tareas inconvenientes, desagradables, con un alto costo o aparentemente imposibles” (Pág. 84). Pero usar el lenguaje de rendición para hablar acerca de cosas que requieren actividad es más confuso que de ayuda. 

 

4. “La verdadera comunión” se descentraliza de la congregación reunida.

 

“El cuerpo de Cristo, como su propio cuerpo, es en realidad una colección de muchas células pequeñas. La vida del cuerpo de Cristo, como su cuerpo, está contenida en las células. Por esta razón, cada cristiano necesita estar involucrado en un pequeño grupo dentro de su iglesia… Aquí es donde la verdadera comunión toma lugar, no en las grandes reuniones” (Pág.139). Sin embargo ekklesia, la palabra griega para iglesia, significa “reunión”. La iglesia es la comunidad de Dios, el programa de Dios para ambos evangelismo y discipulado. Jesús pudo haber reunido doce discípulos, pero no se nos manda en ningún sitio en la escritura a formar pequeños grupos, ni se nos dice que la “verdadera comunión” sucede en ningún otro sitio que no sea donde se reúne la iglesia, la ekklesia. La participación en pequeños grupos puede ser sabia y de ayuda, pero la estructura de estos grupos no es mandada bíblicamente. La ekklesia es donde crecemos, en parte, tal vez, porque es ahí donde aprendemos a amar personas muy diferente a nosotros, personas con quien tal vez hemos compartido poca cosa fuera del evangelio. Cuando rompemos la iglesia en células o pequeños grupos, son casi siempre basados en afinidad o geográficamente. Pero fomentar la idea de que la “verdadera” comunión sólo pasa en grupos basados en afinidad o geografía ignora y casi parece contradecir el poder de unidad del evangelio en medio del pueblo que comparte poco o nada en común excepto la fe salvadora en Cristo.  

 

La autenticidad, mutualidad, simpatía y misericordia son todas ingredientes indispensables de la comunidad cristiana. Pero la responsabilidad- confrontación y confesión de pecado conocido, junto con la exhortación a arrepentirse y crecer- está extrañamente ausente. Entonces se nos dice que la comunidad requiere compromiso, honestidad, humildad, cortesía, confidencialidad y frecuencia     (Pág. 145-151); pero nunca se nos dice que nuestra comunión es distintivamente en el evangelio de Jesucristo. Puedo encontrar lo que sea desde autenticidad hasta frecuencia en un club rotario si yo quisiera. Sin el evangelio- sin el arrepentimiento perseverante del pecado y creencia continua en la muerte y resurrección expiatoria sustitutiva como la que me absuelve de mi pecado delante de Dios- no hay nada distintivamente cristiano acerca de ninguna comunidad- o aún acerca de aquéllos que la hacen. 

 

5. El discipulado es reducido a decisiones.

 

“Permitimos a Cristo que viva a través de nosotros. ‘Este es el secreto: Cristo vive en ti.’ ¿Cómo sucede esto en la vida real? A través de las decisiones que tomamos. Escogemos hacer lo correcto en situaciones y entonces confiamos en el Espíritu de Dios para que nos dé Su poder, amor, fe y sabiduría para hacerlo… Dios espera que usted actúe primero” ( Pág. 174, 175). Estoy de acuerdo que las buenas decisiones son parte de nuestro avance en la santificación progresiva. Pero si Dios esperara que nosotros actuemos primero, El estuviera esperando un tiempo bien largo. Nosotros necesitamos la gracia hasta para tomar la decisión, y la gracia viene de Dios que actúa primero en y para nosotros. Dios nunca espera que usted actúe primero (Eze. 36:26-27; Rom. 5:8-10; Efe. 2:1-6; Fil. 2:12-13). 

 

6. El ministerio es identificado erróneamente como el sendero al significado (o a la importancia).

 

“En el reino de Dios, usted tiene un lugar, un propósito, un rol y una función qué cumplir. Esto le da a su vida un gran significado y valor” (Pág. 228). “El servicio es el sendero para el verdadero significado” (Pág. 232). Warren parece estar insinuando que vivir una vida centrada en los demás es la manera de vivir que más vale la pena. Sin embargo hablando en términos de significado personal es engañoso. El significado personal en la vida cristiana viene de nuestro estatus inmutable como hijos de Dios, no de la tarea que Dios nos da para hacer o el éxito cambiante con que nos topamos. Una vez empezamos a buscar nuestro sentido o significado en nuestro ministerio, somos más susceptibles a un orgullo nauseabundo o un profundo desaliento. El significado personal viene del evangelio y de lo que Dios ha hecho por nosotros- perdón, reconciliación a Dios, Su amor sacrificial por nosotros- no de lo que Dios nos da para que “hagamos por El” en el ministerio. 

 

7. Los dones son identificados como garantías de los deseos de Dios para nosotros.

 

“Lo que yo puedo hacer, Dios quiere que yo lo haga… Dios nunca le pedirá que dedique su vida a una tarea para la cual no tiene talento. Por otra parte, las habilidades que usted sí tiene son un fuerte indicativo de lo que Dios quiere que usted haga con su vida” (Pág. 243-244). “Usar su ‘forma’ es el secreto para ambos plenitud de frutos y realización en el ministerio… Usted será lo más efectivo cuando usted use sus dones y habilidades espirituales en el área que su corazón desee, y de la manera que mejor exprese su personalidad y experiencias. Mientras mejor le quede, más exitoso será usted” (Pág. 248). Tal vez, pero ¿y qué de Moisés y Jeremías (Ex. 3:11; 4:10; Jer. 1:6)? De seguro que ellos eran buenos haciendo otras cosas. Pero esas cosas no eran a las que Dios los había llamado para hacer. Yo entiendo lo que Warren quiere decir- usualmente Dios trabaja de acuerdo a los dones y pasiones que El nos hadado; de acuerdo. Pero decir sin calificación que Dios quiere que yo haga lo que yo puedo hacer es engañoso- no deja lugar ya sea para esperar en el tiempo de Dios para hacer aquello en lo que soy bueno, o hacer algo en lo que me siento totalmente incapacitado pero que como quiera tiene que ser hecho. A veces Dios nos llama a hacer precisamente esas cosas en las que nos sentimos totalmente incapacitados sólo para probar que El es El Unico que merece el crédito. 

 

8. El evangelismo es separado de la predicación.

 

Warren dice que “su testimonio personal es más efectivo que un sermón, porque los inconversos ven pastores como vendedores profesionales, pero lo ven a usted como un ‘cliente satisfecho’, así que le dan a usted más credibilidad. Las historias personales también son más fáciles de relatar que principios (o reglamentos) y a las personas le encanta escucharlas. Ellas capturan nuestra atención y las recordamos por más tiempo… Otro valor de su testimonio es que traspasa la defensa intelectual” (p290). Sin embargo, Pablo no puede concebir el compartir el evangelio fuera de la predicación del evangelio (Rom. 10:14). El testimonio personal bien podría ser una manera efectiva de compartir el evangelio, si de hecho el evangelio es la parte más prominente de nuestro testimonio, si es explicado suficientemente para que sea entendido por el inconverso de una manera bíblicamente inerrante, y si la respuesta apropiada de arrepentimiento y creencia es tanto explicada como implicada. Pero si el testimonio personal es apenas una historia personalizada de cómo mi vida mejoró después de que yo oré una oración ambigua, o si el evangelio no es explicado y el arrepentimiento y la creencia no son traídos, entonces el testimonio es tan ineficaz como golpear las personas en la cabeza con una biblia de estudio. 

 

Warren también lamenta aquí que “los inconversos ven los pastores como vendedores profesionales.” Sin embargo el mismo Warren perpetúa esta percepción presentando todos los beneficios de la Vida Guiada por Propósito y siendo ligero con el arrepentimiento. La introducción es representante del libro, prometiendo al inconverso que la perspectiva de la Vida Guiada por Propósito “reducirá su estrés, simplificará sus decisiones, aumentará su satisfacción, y lo más importante, lo preparará para la eternidad” (Pág. 9). Un poco más adelante, en una sección titulada “Los Beneficios de una Vida con Propósito,” Warren anuncia el paradigma de ser guiado por propósito como capaz de dar significado a su vida, simplificar su vida, enfocar su vida, motivar su vida y prepararlo para la eternidad (Pág. 30-33). Al final del día, el acercamiento al evangelismo se trata de vender a los inconversos el evangelio mostrándoles cómo suplir a sus necesidades a medida que ellos las perciben y las definen, en vez de predicarles la cruz de Cristo y llamar a las personas al arrepentimiento y a la fe. 

 

V. Conclusión

 

Otra vez, nada de esto es para menospreciar los cinco propósitos que Warren promueve. Los propósitos mismos son sólidamente bíblicos. Ni tampoco es nada de esto para impugnar los motivos de Warren para escribir el libro {1}. La dificultad es que a pesar de que el evangelio no es presentado claramente al lector inconverso que Warren presume alcanzar, cualquier persona que “ore la oración” is después de todo inmediatamente afirmado en su conversión y exhortado en su seguridad. Sin embargo aún si el evangelio ha sido presentado claramente, el efecto del método evangelístico de Warren es producir convertidos cuestionables, y el efecto del modelo ser guiado por propósito es reemplazar la primacía del evangelio con la primacía del propósito. El resultado es una confusión de conversión con vivir con propósito, dando al libro entero un sabor moralizado que encaja con la hermenéutica que lo dio a luz. 

 

El evangelio solo capacita e informa nuestra participación en los propósitos de Dios. Solamente el evangelio, entonces, debe ser proclamado como el que tiene el poder de guiar la vida cristiana y solamente el evangelio debe gozar la primacía en la vida cristiana. Lo que necesitamos es una Vida Guiada por el Evangelio

 

{1} En sus palabras, él quiere “explicar los propósitos de Dios para nuestras vidas en las maneras más simples” (“Una Fenómeno con Propósito: Una Entrevista con Rick Warren” {ModRef: Enero/Febrero 2004, vol. 13, #1}). 

Evidencia Bíblica de la Pluralidad del Liderazgo

Posted on Actualizado enn

Evidencia Bíblica de la Pluralidad del Liderazgo

Evidencia de Pluralidad entre Pastores/Ancianos/Apacentadores

A. Donde un Anciano/Superintendente/pastor es mencionado en el Nuevo testamento, es predominantemente referenciado en la forma plural

Iglesia de Jerusalén

  • 1. Hechos 11:30 lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo
  • 2. Hechos 15:2 Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.
  • 3. Hechos 15:4 Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos.
  • 4. Hechos 15:6 Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto.
  • 5. Hechos 15:22-23 Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos; y escribir por conducto de ellos: Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia, salud.
  • 6. Hechos 16:4 Y al pasar por las ciudades, les entregaban las ordenanzas que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que las guardasen.

 Iglesia de Listra, Iconnio y Antioquía

  1. Hechos 14:23 Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.
  2. 1ª Timoteo 4:14 No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.

 Iglesia de Efeso

  1. Hechos 20:17 Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.
  2. Hechos 20:28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.
  3. 1 Timoteo 5:17 Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.

Iglesia de Filipos

  1. Filipenses 1:1 Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos

Iglesia de Creta

  1. Tito 1:5 Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé

Otras Iglesias

  1. Santiago 5:14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.
  2. 1ª Pedro 5:1 Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada…
  3. 1ª Pedro 5:2,3 Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.

B. No existen ejemplos donde se haga una clara indicación de un solo  Anciano/Pastor/Superintendente/Apacentador sobre la iglesia.

C. Todas las referencias singulares para Anciano/Pastor/Superintendente/Apacentador son totalmente compatibles con la pluralidad.

  • 1ª Timoteo 3:1-2 Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar
  • 1ª Timoteo 5:19 Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos.
  • Tito 1:6 el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía…
  • Tito 1:7 Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas.
  • 1ª Pedro 5:1 Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada.

Evidencia de Pluralidad Entre Diáconos

 A. Donde un diácono (s) es mencionado en el Nuevo Testamento, el oficio es predominantemente referenciado en la forma plural.

  • 1. Hechos 6:1-7 En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. 3Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos. Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.
  • 2. Filipenses 1:1 Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos…
  • 3. 1ª Timoteo 3:8 Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas.
  • 4. 1ª Timoteo 3:10 Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.

 

 La única referencia en singular para Diácono (singular) es completamente compatible con la pluralidad.

1ª Timoteo 3:12 Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas.

Evidencia de la Pluralidad Entre los Apóstoles y Sus Delegados

A. Jesús escogió a doce apóstoles.

  • Mateo 10:2-4 2Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; 3Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, 4Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó.
  1. Marcos 3:14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar.
  2. Lucas 6:13 Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles.
  3. Juan 6:70 Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?

B. En Hechos y en las epístolas se hace a menudo referencia a los apóstoles en la forma plural.

  •  Hechos 1:2 hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido.
  • Hechos 1:26 Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.
  • Hechos 2:37; 2:42-43; 4:33; 4:35-37; 5:2; 5:12; 5:18; 5:29; 5:40; 6:6; 8:1; 8:14; 8:18; 9:27; 11:1; 14:4; 14:14; 15:2; 15:4; 15:6; 15:22-23; 16:4.
  • Rom. 16:7; 1 Cor. 4:9; 1 Cor. 9:5; 1 Cor. 12:28-29; 1 Cor. 15:7; 1 Cor. 15:9; 2 Cor., 11:13; Gal. 1:17; Gal. 1:19; Efes. 2:20; Efes. 3:5; Efes. 4:11; 1 Tes 2:6; 2 Ped. 3:2; Judas 1:17;

C. Existe una evidencia ocasional de ministerio singular, sin embargo una rendición de cuentas en curso a la pluralidad es convincentemente clara.

Referencias Singulares

  • Rom 1:1; Rom 11:13; 1 Cor 1:1; 1 Cor 9:1-2; 1 Cor. 15:9; 2 Cor. 1:1; 2 Cor. 12:12; Gal 1:1; Efes 1:1; Col. 1:1; 1 Tim 1:1; 1 Tim 2:7;  2 Tim 1:1; 2 Tim 1:11; Tito 1:1; Heb 3:1; 1 Ped 1:1; 2 Ped 1:1;

Rendición de Cuentas Explícita

  • Gálatas 2:1-15
  • Hechos 15:2 Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.
  • Hechos 15:4 Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos.
  • Hechos 15:6 Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto.
  • Hechos 15:22-23 22Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos; 23y escribir por conducto de ellos: Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia, salud.
  • Hechos 16:4 Y al pasar por las ciudades, les entregaban las ordenanzas que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que las guardasen.

D. Aun en la apariencia de un ministerio singular, permanece un contexto de equipo y referencia.

Pablo y Bernabé

  • Hechos 14:14 Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces…
  • Hechos 15:2 Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.

Pablo y Otros

  1. Hechos 16:17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.
  2. Hechos 16:19 Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades;
  3. Romanos 16:21 Os saludan Timoteo mi colaborador, y Lucio, Jasón y Sosípater, mis parientes.
  4. 2 Corintios 8:23 En cuanto a Tito, es mi compañero y colaborador para con vosotros; y en cuanto a nuestros hermanos, son mensajeros de las iglesias, y gloria de Cristo.
  5. Filip 2:25; Col 1:17; 1 Tes 3:2; Col. 4:7; Fil 1:24;