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El Ministerio de Jóvenes Bíblicamente Fundamentado

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El Ministerio de Jóvenes Bíblicamente Fundamentado

por Brian Gilley

(Junio del 2007 – Volumen 13, Tema 6)

Perdiendo los Ingredientes

Estaba en Raleigh, Carolina del Norte, para el Día de Acción de Gracias con los Romines cuando se me ofreció mi primer vaso de té dulce – es decir, el té dulce de estilo realmente sureño. Estaba enamorado. ¡Qué brebaje tan asombroso! Procedí a beber el resto del jarro. Antes de ese día había probado té mil veces pero nunca me importó tanto. Hice el trabajo de apagar la sed bastante bien pero eso fue hasta que mi deseo llegó a su fin. Una vez que saboreé esta poción dulce (debió haber sido una parte té y otra parte melaza) me percaté que todo el té antes de aquella ocasión había estado perdiendo algo: El sabor correcto del té y mucha azúcar.

Algo falta en el ministerio evangélico moderno de jóvenes. A decir verdad, parece que faltan muchas cosas. ¿Cómo sería un grupo que tuviera los ingredientes correctos?

En este artículo que me gustaría señalar dos ingredientes perdidos en los ministerios de jóvenes de muchas iglesias evangélicas. Y muy similar al té dulce que la Sra. Romine hizo, estos ingredientes no son secretos. No son nada nuevo o revolucionarios. No, el hecho amargo es que han estado sentándose allí sobre el mostrador con tanta azúcar desde el principio de la iglesia.

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¿Reverencia o Relevancia?

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¿Reverencia o Relevancia?

11 de marzo, 2009
Posteado en Pastor´s corner, sermons

Tomado de Shepherds´Fellowship Pulpit Magazine

Me parece que para algunos hemos perdido “ temor del Señor,” incluso en la Iglesia.

Hubo un tiempo cuando las cosas eran quizá demasiado tensas, y uno hablaba en susurros en la Iglesia, y la risa se escuchaba raras veces. Pero hoy, muchas iglesias, en su intento como de ser de pensamiento “fresco” o “contemporáneo,” han perdido su enfoque.

No sugiero que nosotros tratemos de ser irrelevantes y no frescos, pero mi pregunta es “¿Hemos intercambiado la reverencia por la relevancia?”

Por ejemplo, usted tiene a los predicadores hablando con todo lujo de detalles sobre asuntos sobre sexo, yendo de programas para tener relaciones sexuales “diario por siete días” hasta versiones más extremas en las cuales hablan muy gráficamente acerca de actos sexuales específicos desde el púlpito.

El predicador que maldice

Entonces usted tiene el síndrome del “Predicador que maldice”. El pastor piensa que es estupendo para utilizar la profanidad en el púlpito así es que las personas le verán como uno de ellos.

¿Es esto todo realmente necesario? Creo que no.

Mire, he sido pastor por 35 años, y nunca hemos tenido un problema a alcanzar nuestra cultura y ver a personas venir a Cristo. Estoy totalmente a favor de ser verdadero y auténtico, pero también me pongo de pie en la plataforma para hablar la Palabra de Dios.

1 Pedro 4:11 dice: “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios”.

También se nos dice en la Escritura que cuidemos lo que decimos. Hablando de la lengua, Santiago escribe: “Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.” (Santiago 3:9-10).

La Iglesia primitiva lo tenía claro

La Iglesia tempranera, la Iglesia del libro de hechos, lo tenía claro, por supuesto. Y no olvidemos que ellos “trastornan el mundo entero” (vea Hechos 17:6). ¡Necesitamos eso hoy!

Los creyentes del primer siglo estaban llenos tanto del gozo y como de temor al Señor.

Hechos 2:46-47 nos dice: “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo.”

Esta frase “con alegría y sencillez de corazón” literalmente significa “¡con alegría no afectada!” Amo eso – no les dio miedo expresar alegría en su fe.

Pero también había un sentido o una reverencia y un temor entre estos creyentes. Hechos 2:43 dice: “Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles”.

¿Cuál es el temor al Señor?

Esto no quiere decir que usted debería tener miedo a Dios. Temer a Dios quiere decir que usted tiene un respeto sano o reverencia hacia El. Otra traducción lo describe como “un temor sano de desagradar a Dios.” En otras palabras, amo a Dios tanto que quiero hacer todo lo que pueda para abstenerme de desagradarle.

Mire, estoy totalmente a favor de la relevancia. Necesitamos hablar racionalmente a las personas que estamos alcanzando. Pero no aminoremos nuestro estándar para prolongar nuestro alcance.

No intercambiemos la reverencia por la relevancia.

Pienso que para nosotros tratar de vivir vidas piadosas es muy relevante, y muy diferente que lo que este mundo tiene que ofrecer. Eso es cómo trastornaremos al mundo, en lugar de que el mundo nos trastorne.

La Violación de Cantares de Salomón (3ª Parte)

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La Violación de Cantares de Salomón (3ª Parte)

Jueves, Abril 16, 2009

(Por John MacArthur)

Enfáticamente estoy de acuerdo con aquellos que dicen que la Cantares no es mera alegoría. Es mejor comprendido cuando lo tomamos literalmente, como cualquier otro texto de la Escritura. Muchos intérpretes que de otra manera los tengo en alta estima (incluyendo a Spurgeon y la mayoría de los Puritanos) desafortunadamente han hecho confundir más que aclarar el mensaje de Cantares tratándolo en una forma puramente alegórica que elimina su significado primario.

Cantares es, como he dicho desde el principio, un poema de amor entre Salomón y su prometida, celebrando su amor mutuo el uno al otro, incluyendo los deleites del trato sexual entre casados. Interpretar esto –o alguna otra porción de la Escritura –en una manera puramente alegórica es tratar con mayor autoridad la propia imaginación del intérprete que el significado simple del texto.

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¿Es Cristo Tu Señor?

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¿Es Cristo Tu Señor?

Arthur W. Pink

No te preguntamos: “¿Es Cristo Tu “Salvador?” Sino ¿Es El, de verdad y realmente tu Señor? Si él no es tu Señor, entonces con toda seguridad El no es tu “Salvador.” Aquellos que no han recibido A Cristo Jesús como su “Señor” y aun suponen que es su “Salvador,” están engañados, y su esperanza descansa sobre un fundamento de arena. Multitudes son engañadas acerca de este punto vital, y por consiguiente, si el lector aprecia su alma, le rogamos que haga una lectura más cuidadosa a este pequeño tratado.

Cuándo preguntamos, ¿Es Cristo tu Señor? No preguntamos, ¿crees en la Divinidad de Jesús de Nazareth? ¡Los demonios hacen eso (Mat. 8:28,29) ya a pesar de eso perecen! Usted puede firmemente quedar convencido de la Deidad de Cristo, y aún puede estar en sus pecados. Usted puede hablar de El con mucha reverencia, llamarle por sus títulos divinos en sus oraciones y aún puede no ser salvo. Usted puede abominar a aquellos que menosprecian Su persona y niegan Su divinidad, y sin embargo no tener ningún amor espiritual hacia El.

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Sana Doctrina, Sanas Palabras (3ª Parte) – Phil Johnson

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Sana Doctrina, Sanas Palabras (3ª Parte)

Miércoles, Marzo 11, 2009

(Por Phil Johnson)

Estas notas provienen de la conclusión del mensaje de Phil en la Shepherds´ Conference.

Hay dos clases de profanidad que cada cristiano necesita evitar. Uno es qué lo que la Biblia llama conversación tonta y sucia – palabras groseras, obscenas, sucias que usualmente hacen referencia a funciones corporales privadas. El otro es todo tipo de irreverencia, que van desde de aquello que quita importancia a las cosas sagradas hasta la blasfemia de utilizar el nombre del Señor en vano.

La Escritura no guarda silencio en cosas así. Éstas no son áreas grises. La blasfemia es un pecado grave, y eso incluye toda clase de frivolidad cuando usamos el nombre del Señor o hablamos de aquello que es sagrado. Haga un estudio del tercer mandamiento y preste especial atención a todos las cosas que la Escritura trata como un mal uso del nombre de Señor. Una vez que usted comprenda lo que dice la Biblia acerca de la irreverencia irrespetuosa, si usted no se ve forzado a eliminar toda clase de chacoteo acerca de cosas sagradas, usted debe tener un corazón de piedra. Leer el resto de esta entrada »

Sana Doctrina, Sanas Palabras (2a. Parte)- Phil Johnson

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Martes, 10 de Marzo de 2009

(Por Phil Johnson)

Éste es la segunda parte de las notas de Phil en su presentación de la mañana del viernes en la Shepherds’ Conference.

Ahora, esta es una introducción mucho más larga que la que originalmente tuve intención de dar, pero quiero hacer énfasis en que este problema es grave, y generalizado, y se mueve a través del movimiento evangélico con una velocidad atemorizante. Como una persona dijo, ya no es realmente una tendencia más; se ha convertido en una nueva norma.

Una cosa más acerca de la contextualización. (Hablé sobre este tema en la Shepherds’ Conference del año pasado): Si su enfoque hacia la contextualización es diseñado principalmente para que se ajuste cómodamente dentro de una cultura pagana – entonces usted tiene una visión hacia abajo de lo que Pablo quiso decir cuando habló de hacerse a todas las cosas a todos los hombres a fin de poder ganarlos por todos los medios.

Y eso es una de las lecciones prominentes de nuestro texto.

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Sana Doctrina, Sanas Palabras (1a Parte) – Phil Johnson

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(Por Phil Johnson)

Las siguientes son las notas de Phil del seminario impartido en la Shepherds´Conference en la mañana del viernes.

Esta mañana quiero ir a dos versículos en Tito 2 – versículos 7-8. Ésta es una amonestación de Pablo para Tito, su amigo, su socio, protegido, e hijo verdadero en la fe. Tito es uno de los héroes no alabados de la iglesia primitiva – un joven pastor cuyo apoyo fiel y trabajo constante detrás de bambalinas le hizo sumamente valioso para Pablo. Pablo le escribe a Tito con estas instrucciones (Tito 2:7-8): “presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros”

Escogí ese texto, francamente, porque estoy profundamente preocupado por la tendencia de tantos pastores últimamente de utilizar profanidad, palabras groseras y obscenas, temas viles, carnales, imágenes sexuales, lenguaje erótico, y chistes sucios. La mayoría de ustedes, lo sé, se dan cuenta de la tendencia de la que estoy hablando. Estoy tentado a llamarle la pornificación del púlpito. La justificación normalmente dada es que el lenguaje grosero y los temas sexuales son herramientas de contextualización. Es una forma de hacernos sonar más relevantes. Muchas voces en la iglesia son insistentes de que esto es de primera necesidad si queremos alcanzar a ciertos segmentos de nuestra cultura.

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