La Perspectiva Bíblica de la Autoestima

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La Perspectiva Bíblica de la Autoestima

por

Jay E. Adams

1 Amarás… ¿como a Ti mismo?

Los cristianos que han propagado estas enseñanzas de la “autoestima” hacen una exposición poco convincente al encontrar prácticas y principios de autoestima en la Biblia. Mientras que admitimos que fueron los psicólogos incrédulos los que tomaron la delantera, han hecho todo intento posible por obtener cierto apoyo bíblico. Las Escrituras son registradas de arriba abajo y los versículos son torcidos con el propósito de dar cierta clase de credibilidad bíblica a la teoría. Pero la Biblia es usada no para descubrir lo que Dios tiene que decir o lo que debemos creer; sino que, la perspectiva ya ha sido llevada a la Biblia cuando la búsqueda bíblica comenzó.

Esta metodología es siempre peligrosa. No obstante ha sido la especialidad de los cristianos que son psicólogos: adoptar un sistema pagano; luego se menciona la Biblia para apoyarla. Primero fue la perspectiva de Freud sobre la “identidad” que se suponía que se aproximaba a las enseñanzas de la Biblia sobre el pecado original. Luego, desde que Jung hizo declaraciones religiosas hoy y entonces, se dijo que el estaba “cercano” al cristianismo. (Por supuesto, que su pensamiento abiertamente se basaba en tales puntos de vista “religiosos” como aquellos encontrados en el Libro Tibetano de los Muertos fueron raras veces mencionados.) Luego, los puntos de vista de Carl Rogers sobre el escuchar y la aceptación fueron fácilmente comparadas a las ideas bíblicas (aun cuando declaraciones en Proverbios 18 y a otros lugares se oponían al pensamiento Rogeriano y a la práctica en ambas áreas). Luego el conductismo de Skinner fue conformado con declaraciones bíblicas acerca de la recompensa y el castigo (sin notar el hecho de que lo más reciente está condicionado por el programa de recompensa y castigo de Dios, y por consiguiente es totalmente diferente). Ahora, como la última moda pasajera, es el dogma de la autoestima que se dice ser similar o idéntico a la doctrina bíblica.

Esta inclinación por “encontrar” las últimas ideas psicológicas en las Sagradas Escrituras es peligrosa para varias razones:

1 La perspectiva extrabíblica recibe autoridad bíblica a los ojos de muchos cristianos. Para contestar la pregunta con la cual este capítulo comenzó, la razón por la que tantos cristianos son conducidos a la aceptación de puntos de vista psicológicos es que a estos puntos de vista se les da un molde bíblico y son apoyados por pasajes bíblicos que han sido torcidos fuera de su contexto y los han obligado a dar un servicio que nunca se pretendió que hicieran. Desafortunadamente, muchos cristianos son conducidos engañosamente a pensar que la Biblia realmente enseña cosas así.

2 Dios es tergiversado. Esto, claro está, es el hecho más peligroso de todo. Que los psicólogos cristianos (pocos de los cuales toman tiempo para volverse competentes en una exégesis seria) puedan utilizar la Palabra del Dios vivo en una moda tan arrogante como algunas veces lo hacen, y que cristianos sin discernimiento acepten fácilmente sus interpretaciones es tanto aterrador como abrumador. Los pasajes son distorsionados y malversados con descuido; a las Escrituras se les hacen decir lo que el intérprete quiere que ellas digan; y la Biblia, como si estuviera hecha de cera, es moldeada para que se ajuste a la última moda pasajera. Hay una cierta falta de reverencia evidente hacia Dios mismo en este proceso.

3 Cualquier sistema que se propone solucionar problemas humanos sin la Biblia y el poder del Espíritu Santo (como todos estos sistemas paganos lo hacen, incluyendo el sistema de la autoestima) es automáticamente condenado por la Sagrada Escritura misma. Ni Adler ni Maslow profesaron una fe cristiana. Ni su sistema depende en alguna manera del mensaje de salvación. Amor, gozo, paz, etc., son tratados como si no fueran fruto del Espíritu sino meramente el fruto de correctas perspectivas del yo que alguien puede lograr sin la Biblia o la obra del Espíritu en su corazón.

Por estas razones el sistema de la autoestima con sus correspondientes afirmaciones bíblicas debe ser rechazado. No proviene de la Biblia; los cristianos llamaron a la Biblia mucho después de que el sistema fuera desarrollado por otros que no tuvieron la intención de basar su sistema en la Palabra de Dios. Cualquier parecido entre la enseñanza bíblica y la enseñanza de los iniciadores de la autoestima son tanto inventados como accidentales.

Pero, debido a que los cristianos han tratado de hacer un caso bíblico para este substituto no bíblico de la forma en que Dios ayuda a los hombres, debemos tomar una postura firme sobre los pasajes principales que han sido metidos a la fuerza a disposición. Hay tres: 1) Mateo 22:36-40, 2) Romanos 6/Colosenses 3, y 3) Santiago 3:9.

Mateo 22:39b

Conjuntamente con estos versos, también tendremos necesidad de observar el pasaje paralelo en Lucas 10:25-37.

Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. – Mateo 22:36-40

Para los propósitos de nuestro debate, el verso más importante es Mateo 22:39b: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Este es probablemente el verso más citado por los defensores de la enseñanza de la autoestima. Trobisch, por ejemplo, le llamó una “orden de amarse a usted mismo,” [1] y dice:

El autoestima es así el prerrequisito y el criterio para nuestra conducta hacia nuestro prójimo. [2]

¡Esa es una declaración asombrosa! ¡Trobisch no nos dice sólo que Jesús nos ordenó amarnos a nosotros mismos, sino que no podemos amar a nuestro prójimo correctamente a menos que primero aprendamos a amarnos a nosotros mismos porque el criterio, o estándar, por el que determinamos decidir cómo amar al prójimo es cómo nos amamos a nosotros mismos!

Él tiene la temeridad para decir, “esto [el hallazgo de la psicología moderna de que el hombre debe procurar amarse a sí mismo] derrama luz nueva sobre el mandato que Jesús enfatizó colocándolo en el mismo orden de importancia que el amar a Dios”. En otras palabras, ¡Trobisch piensa que hasta que los psicólogos modernos descubrieron la verdad en otro lugar: este importante mandato bíblico – en este aspecto nuevo muy importante – estaba escondido y que no estaba correctamente comprendido! ¡Por casi 2000 años la iglesia había estado en tinieblas!

En verdad, el verso no dice nada sobre eso. Considere los hechos. Primero, que no hay ningún mandamiento aquí (o en cualquier otra parte de la Biblia) de amarse a sí mismo. ¿Le asombra eso? Escuchando hablar a los líderes de la imagen propia, usted pensaría que la Biblia contiene algo de eso. Pero de hecho no hay ningún mandamiento aquí o en otro lugar en la Escritura de amarse a sí mismo.

Cristo lo dejó perfectamente claro que él hablaba acerca de dos, y sólo dos mandamientos. En los versículos 39 y 40 El habla del “segundo” mandamiento y de “estos dos mandamientos”. No hay un tercer mandamiento. Toda la Sagrada Escritura puede ser colgada en dos clavijas: Amar a Dios y amar a su prójimo. ¡Pero las personas de la autoestima crean tres mandatos de Cristo de estos dos! No hay absolutamente ninguna excusa para tratar las Escrituras de esta manera.

Como si tal distorsión de la enseñanza francamente bíblica no fuese suficiente, van más allá y hacen los primeros dos mandatos depender de un supuesto “tercer” mandato. Según el grupo Adler/Maslow, las necesidades de bajo nivel deben ser satisfechas antes que las necesidades de nivel alto. Esto quiere decir que las necesidades de nivel 4 (la autoestima) deben ser suplidas antes que las necesidades de nivel 5 (auto-realización) lo puedan ser. O, para ponerlo en términos del versículo que está siendo forzado a entrar en el sistema Adler/Maslow, usted no puede amar a su prójimo (una actividad de nivel 5) hasta que usted primero aprenda a amarse a usted mismo (una actividad de nivel 4). Por esto es que Trobisch sostiene que “que el amor propio es así el prerrequisito” para amar a su prójimo. Él procede a decir:

Usted no puede amar a su prójimo, usted no puede amar a Dios a menos que usted primero se ame a sí mismo…Sin amor propio, no puede haber amor para los demás. [3]

Esta forma de pensar no es limitada a Walter Trobisch. Recuerde la declaración de Crabb sobre el asunto:

Para ser equilibrado, usted debe alcanzar la etapa de auto-realización. Para alcanzar esa etapa usted debe pasar primero a través de las otras cuatro etapas…. [4]

Ahora escuche a Philip Captain:

Realmente nuestra habilidad para amar a Dios y amar a nuestro prójimo es limitada por nuestra habilidad para amarnos a nosotros mismos. No podemos amar a Dios más de lo que amemos a nuestro vecino y no podemos amar a nuestro prójimo más de lo que nos amamos nosotros mismos. [5]

Captain aun pule la jerarquía con una distorsión suya: El amor hacia Dios está bajo la dependencia del amor hacia el prójimo, lo cual a su vez está bajo la dependencia del amor hacia uno mismo.

En cada una de estas construcciones el escritor está completamente convencido de que el amor hacia Dios y al prójimo es contingente en el amor hacia uno mismo. Pero en el pasaje bíblico no sólo no existe un tercer mandamiento, sino que ni siquiera existe una relación dependiente establecida entre los dos mandamientos. Ambas afirmaciones de la autoestima son llevadas al texto para cambiar la forma del mismo; entonces, en su forma cambiada, el texto es metido a la fuerza en el sistema.

Jesús realmente presupone un amor propio en este pasaje. Él dice, “amarás a tu prójimo como a ti mismo.” El mandato es amar a tu prójimo como tú ya mismo te amas. El verso podría ser traducido [del griego] literalmente, “tú debes amar a tu prójimo como tú ya mismo te amas”.

Ese mismo amor propio que es presupuesto por Jesús es asimismo presupuesto en el argumento de Pablo en Efesios 5:28, 29, dónde él insta a los maridos a amar a sus esposas “como a sus mismos cuerpos”. Él procede a decir:

Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia – Efesios 5:29

En otras palabras, todo el argumento de Pablo se conecta con el hecho de que ya exhibimos amor hacia nosotros mismos.

Lucas 10:29

Comparando Lucas 10:29 con Mateo 22:36-40, aparece una adición contextual importante. Lucas nos dice:

Pero él [el intérprete de la ley], queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?

Después de esto Jesús contó la parábola del Buen Samaritano.

¿Cuál fue el problema del intérprete de la ley? ¿Estaba el sufriendo una baja autoestima? Todo lo contrario. Lucas dice que “queriendo justificarse a sí mismo”. Esto es decir que la pregunta que él hizo, “¿Y quién es mi prójimo?” no fue realmente hecha para pedir información sino para confundir a Jesús. Y note que él quiso confundirlo a fin de que él pudiera justificar sus propios actos pecaminosos. Hizo la pregunta, por consiguiente, fuera de un interés propio. Él estaba a gusto en la condición en la que estaba y no quería dar su tiempo o dinero a su prójimo. Él deseaba permanecer absorto en sí mismo.

La parábola del Buen Samaritano ciertamente no fue diseñada para fomentar un mayor interés propio, sino justo lo contrario. El mismo punto de la parábola es que uno debe amar a su prójimo – o sea alguien necesitado – como a sí mismo. Él debe cuidar de las necesidades de los demás y aun debe tomarse muchas molestias por los demás. Jesús no dijo que con el fin de involucrarse en tal actividad de alto nivel como el samaritano hizo, uno primero debe llegar a un lugar donde todas sus necesidades en niveles inferiores fuesen satisfechas. ¿Qué del sacerdote y el Levita? ¿Estaban deprimidos? ¿Tenían baja autoestima? Claro que no. Probablemente se consideraban mucho mejores que el samaritano. Su problema era el mismo del intérprete de la ley: Se amaban tanto a sí mismos que no se tomarían muchas molestias por alguien más.

Trobisch nos dice que nuestro amor hacia nosotros mismos es el “criterio” así como también el prerrequisito para amar a los demás. Él explica esto diciendo: “es la vara medidora que Jesús nos da para amar a los demás.[6] Lo Que él afirma es que cuando Jesús dijo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, él quiso decir “Haz las mismas cosas a los demás que haces para ti mismo”. Pero eso no sería correcto por varias razones. Primero, los criterios para amar a los demás son los Diez Mandamientos que Jesús aquí resumía en dos:

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.– Lucas 10:27

Al decir esto todos los libros de la Biblia (la ley y los profetas) podrían ser resumidos en esos dos mandamientos, él también señalaba las Escrituras como el ejercicio de los mandamientos en la vida diaria. En efecto, entonces, Jesús decía que los criterios para amar a Dios y a los demás han de encontrarse en la Biblia – y no en nosotros.

Claramente debemos amar a nuestro prójimo como la Biblia manda, y no haciendo las mismas cosas que hacemos a nosotros mismos. Fuera de un amor propio, no hacemos sólo buenas cosas, sino toda clase de cosas dañinas y pecaminosas a nosotros mismos: Cometemos adulterio, mentimos, cometemos robo, comemos demasiado, nos suicidamos, etc. Las cosas que hacemos para nosotros mismos, entonces, no son los criterios para amar a los demás.

Entonces ¿Qué quieren decir las palabras de Jesús “como a ti mismo”? No hay pensamiento de criterio en ellos, puesto que, explícitamente, los criterios han de ser encontrados en Los Diez Mandamientos y en su ejercicio en toda la Escritura. El pensamiento tiene que ver con intensidad, fervor, y cantidad de amor. Note cuidadosamente que Jesús dice que el segundo mandamiento es justo como el primero (Mateo 22:39). ¿Con respecto a que son semejantes? Primero, que ambos hablan de amar; ambos son mandamientos a amar. Pero esto no puede ser la semejanza principal de la cual Jesús señalaba; es demasiado obvio hacer este punto. Hay una segunda forma en la cual los dos mandatos son semejantes. El mandamiento de Jesús de amar a Dios “con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (v 37) quiere decir con todo lo que usted es y todo lo que usted tiene. Quiere decir amar a Dios genuinamente y sinceramente, fervientemente e incondicionalmente. Es en relación a esto que los dos mandamientos “justamente” se parecen. ¡Cuando a usted se le manda amar a su prójimo como a “ti mismo,” quiere decir ¡amar tan incondicionalmente como usted se ama a usted mismo!

Ya tenemos un amor ferviente, dedicado, genuino, y sincero para nosotros mismos. Con los pecadores, este amor es casi siempre excesivo. Ahora, dice Jesús, extiende la misma cantidad de amor hacia tu prójimo: Ámele “como a usted mismo”. El argumento equivale precisamente a la argumento que Pablo hace para un marido amando a su esposa “lo mismo que” él ya ama su propio cuerpo. ¿Cómo debe hacerse eso? En lo misma actitud ferviente, sustanciosa, y de corazón con la cual un hombre cuida de él mismo (no necesariamente haciendo aquello mismo para su esposa que él se hace para sí mismo).

Es claro que Mateo 22, supuestamente el pasaje más firme que apoya la autoestima, es de hecho el pasaje que realmente señala al movimiento mismo. Cualquier consideración seria de este pasaje completamente repudia el tipo de enseñanza de amor propio que vemos hoy.

Para resumir este capítulo, debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Pero Mateo 22:39 no contiene un mandamiento de amarse uno mismo, puesto que no necesitamos preocuparnos en amarnos a nosotros mismos si verdaderamente amamos a Dios y a nuestro prójimo. Puesto que el cumplimiento de estos dos mandatos es el cumplimiento de todo, siempre haremos lo correcto para nosotros mismos. El amor, en la Biblia, es cuestión de dar: “De tal manera amó Dios al mismo, que ha dado…” (Juan 3:16); “Él me amó y se dio …” (Gal. 2:20); “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella…” (Efes 5:25). Porque es de mayor bendición dar que recibir, los proponentes del autoestima (quiénes defienden el obtener de los demás y dar a si mismos antes que dar a Dios y los demás) substraen una bendición enriquecedora de aquellos que siguen su énfasis no bíblico. No hay necesidad de preocuparse en como amarse a uno mismo, por tanto tiempo como uno trata primero de amar a Dios y a su prójimo en un modo bíblico, todo el mórbido interés por sí mismo correcto aparecerá como un subproducto. Por esto es que la Biblia nunca nos ordena amarnos. Puesto que la Biblia guarda silencio al respecto, deberíamos hacerlo también.

2 ¿De un Valor Infinito?

Romanos 6:1-13/Colosenses 3:1-10

Ahora es tiempo de ver Romanos 6/Colosenses 3. Primero debemos pensar acerca de las secciones de las dos cartas de Pablo. En los pasajes paralelos encontrados en Romanos 6 y Colosenses 3 el creyente recibe instrucciones de “considerarse” a sí mismo muerto al pecado y vivo para Dios. A él se le asegura que él es una persona nueva a los ojos de Dios y que la vieja persona que el solía ser está legalmente muerta. Además, él es exhortado a ser, en la vida diaria, la persona nueva que él es tal y como es considerada a los ojos de Dios en Cristo.

Los teóricos de la imagen propia se han dado prisa en atacar estos pasajes, volviéndolos hacia sus propósitos y dándole poca o ninguna consideración a los propósitos para los cuales fueron escritos. Es claro aun que en una lectura superficial de los dos capítulos que Pablo no tuvo intención alguna de enseñar una doctrina de autoestima. Y ningún cristiano alguna vez ha encontrado tal enseñanza en estos pasajes por un período de 1900 años hasta que los psicólogos humanistas les “alertaron” de los dogmas que ellos ahora profesan de encontrar tan explícitamente lo que allí enseñan. No obstante, los defensores de la autoestima toman consuelo en lo que ellos piensan que pueden decir estos pasajes.

Un defensor celoso de las afirmaciones del sistema:

Nuestra imagen propia como cristianos, por consiguiente, debe ser de nosotros mismos como personas que han rechazado decisivamente la manera de vivir antigua que es llamada el hombre viejo, y permanentemente han adoptado el nuevo método de vivir el cuál es designado el hombre nuevo.

En apoyo a esto él se refiere a Romanos 6:11:

“Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Luego, para establecer su punto, él insiste que:

Ésta es una declaración bíblica tan clara de la imagen propia cristiana como uno puede encontrar cualquier parte.[1]

Si el profesor que hizo esa declaración está en lo correcto, y si no hay una clara “declaración bíblica” de la doctrina supuestamente encontrada, entonces el movimiento está en un problema serio. La realidad es que no hay nada claro acerca de la imagen propia en el pasaje en absoluto.

De cierto, Colosenses 3 y Romanos 6 nos dicen que Dios nos ve a nosotros “en Cristo” que nuestra posición ante El como el Juez es perfecta; ninguna falla puede ser encontrada. Hemos sido completamente perdonados cuando creímos, y ahora Dios nos ve como personas completamente nuevas en Su Hijo. En El todos los antiguos caminos se han ido y los nuevos caminos se han quedado para siempre. Todo esto es asombrosamente claro. Pero lo que es también claro es que Pablo no nos dice a nosotros esto para “hacer que nos sintamos bien acerca de nosotros mismos” o “para apapacharnos” o “subir nuestra autoestima”. Su propósito es urgirnos a convertirnos en nuestro diario vivir lo que ya se nos es contado que somos en Cristo. En otras palabras, él quiere que nosotros veamos que en nosotros mismos nos quedamos mucho más cortos de lo que estamos en Cristo.

Escuche Romanos 6:1-2:

¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?

¡El verso 2 suena más como una exhortación que como aun halago! El profesor que citó Romanos 6:11 fue selectivo; para dar el sentido completo, él debería haber citado los siguientes versos también. Versículos 12 y 13 continúan el pensamiento de Pablo:

No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.

Lo que es claro es que el propósito de Pablo al instarnos “a considerarnos” muertos al pecado y vivos para la justicia en Cristo debe obligarnos a vivir de una manera diferente. El “Así también” con el cuál el verso 12 empieza (en algunos textos griegos) introduce la conclusión a la que deberíamos llegar del hecho indicado en el verso 11. Pablo no dice, “por eso ustedes deben sentirse bien acerca de ustedes mismos”. Él dice: “en la vida diaria comiencen a vivir a la altura del estándar alto de su posición legal en Cristo”.

Pablo, escribiéndole a los Colosenses, indica:

Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios… Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno”. – Colosenses 3:3,5, 8-10

Otra vez, se afirma el hecho de que la vida antigua ha sido reemplazada por la vida nueva en Cristo. Y otra vez, justamente como lo fue antes, lo que Pablo hace de esto es que: puesto que esto es cierto en Cristo, comiencen a vivir en esta realidad en sus asuntos diarios. No hay ni siquiera una ligera insinuación en estos pasajes acerca de mirarnos a nosotros mismos como personas de gran valor o acerca de ganar una mejor imagen propia. Todo lo que él está haciendo es sostener en alto el ideal (nuestra posición perfecta en Cristo) e instarnos a aproximarnos más plenamente a ello en nosotros mismos.

¿Nos autorizan estos pasajes a decir alguna cosa como lo que el siguiente escritor cristiano dice?

Debemos vernos a nosotros mismos como excepcionalmente maravillosos, inherentemente valiosos. 2

¡Seguramente no! El propósito de estos pasajes es mostrarnos la gran vacío que hay entre lo que somos contados o considerados en Cristo (la justificación) y lo que somos en realidad en nosotros mismos en nuestro diario vivir (la santificación), para instarnos a cerrar ese vacío. Ellos son diseñados no para mantenernos satisfechos con nosotros mismos a fin de que nos podamos aceptarnos como lo que somos, sino para destruir cualquier autosatisfacción que pueda existir y para motivarnos a hacer un mayor progreso en la vida cristiana. ¡Nada podría ser mejor diseñado para reducir a fondo cualquier sentido de orgullo, valía, o satisfacción para la cual pudiésemos aferrarnos y retrasar nuestra perfección en Cristo y luego pedirnos que comparemos nuestra función real con ella! Romanos 6 y Colosenses 3 eficazmente atacan la enseñanza de la autoestima mas que reforzarla.

Estos pasajes, entonces, no fueron escritos para hacernos sentir mejor acerca de nosotros mismos sino para mostrarnos cómo nos ve Dios en Jesús a fin de estimularnos a una vida cristiana más consistente. Hay un gran potencial en la vida nueva que tenemos en Cristo, pero nunca comenzaremos a darnos cuenta de eso si holgazaneamos pensando qué tan dignos somos.

Santiago 3:9

Ahora iremos a Santiago 3:9 y su trasfondo del Antiguo Testamento encontrado en Génesis 1:27 y 9:6:

Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios – Santiago 3:9

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó… El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre. – Gen 1:27; 9:6.

Las palabras operantes en estos versos son “imagen” y “semejanza”. Los pensadores de imagen propia se dan prisa en señalar (correctamente) que en estos pasajes se dice que el hombre es hecho a la imagen de Dios no sólo antes de la caída sino también después. Puesto que Efesios 4:24 y en Colosenses 3:10 se nos dice que la imagen de Dios y la semejanza están siendo renovadas en el creyente, es cierto que la imagen completa y semejanza no permanecen después de la caída; no obstante algo que los escritores de Génesis 9 y Santiago 3 pueden llamar “la imagen” de Dios y “la semejanza” aun permanece. No es importante discutir las distinciones entre que es lo que se podría llamar la semejanza moral e intelectual del hombre y su semejanza constitucional en este punto, puesto que no contribuyen a nada a la pregunta en estudio. Lo que es seguro es que, en algún sentido, el hombre aun tiene la semejanza de Dios.

Más aún, nos deja observar que las penalidades y advertencias así como también las reprensiones y las exhortaciones son aducidas al hecho de que el hombre es el portador de la imagen de Dios. Aquellos que maldicen a otras personas o atentan contra sus vidas corren un gran peligro simplemente por ese hecho. Los proponentes de la autoestima han interpretado estas sanciones bíblicas en una manera inaceptable.

Escuche para algunos argumentos de la autoestima:

¿Significa esto (la caída del hombre) que el hombre ahora se convirtió en un ser de ningún valor? Nada puede estar más allá de la verdad. Aun después de que la caída del hombre era todavía considerado un ser de un valor infinito...Las Escrituras… afirman que aun el hombre caído aun es portador de la imagen de Dios. [3]

Otro escribe:

Aun los escritores del Nuevo Testamento reconocen la imagen de Dios en el hombre. Santiago advierte en contra de maldecir porque se hecho a la imagen de Dios.

Él cree que esto – es el fundamento para la autoestima. Somos creados por la mano de Dios y a Su imagen. [4]

Un tercero habla con entusiasmo acerca de – la nobleza, la singularidad, el significado, la valía y el significado del hombre.

Todos ellos, nos aseguran – a descansar en el ser hechos a la imagen de Dios. [5]

Es verdad que el hombre todavía está a la imagen de Dios en algún sentido (aunque la imagen moral e intelectual ha sido tan deformada que debe ser restaurada), pero ¿Qué es lo que quiere decir esto? El hecho mismo no dice absolutamente nada acerca de la autoestima. En ninguno de los contextos en el cuál la imagen de Dios en el hombre es mencionada hace que el escritor utilice ese hecho para enseñar las cosas que hemos estado leyendo en las citas de arriba. ¿Cómo puede ser posible extrapolar la idea de que el hombre es “de infinito valor” del hecho de que él fuese creado a la imagen de Dios? El solo concepto no sigue lógicamente al otro. Además, la naturaleza del hombre, la cual lleva la imagen de Dios, no es nunca sostenida como una razón para tener una alta autoestima.

Entonces ¿Por qué somos advertidos firmemente en contra de cometer agresión a Dios al agredir al hombre, el portador de imagen de Dios? Aquí está el punto crucial del asunto, y es aquí donde los escritores de la autoestima se pierden.

Considere esto: Le muestro una foto de mi esposa. ¡Si usted la maldice, se burla de ella, escupe en ella y la rompe – ¡usted tendrá que responderme!

“¿Por qué?” Usted preguntará. “Después de todo, es sólo una foto”.

¡Sí, pero es una foto de mi esposa! Eso es lo que marca la diferencia.

La foto misma – el papel y la tinta, etc.- No es de mucho valor. Vale sólo algunos centavos. Lo que me incumbe no es la foto misma sino lo que esta representa.

Inherentemente el hombre vale poco; él no es ciertamente de un “valor infinito”. Ningún ser finito creado, ya sea caído o no caído, no redimido o redimido, lo puede ser. Las advertencias de Génesis 9 y Santiago 3 no son debido al hecho del valor infinito del hombre; ¡Más bien, resultan del hecho del valor infinito de Dios! Deshonrar al hombre y maltratarle debe deshonrar y maltratar a Dios porque él es hecho a la imagen de Dios. Eso es lo que trae la advertencia y el castigo. Es la imagen y semejanza del Único o la que es portador lo que tiene importancia – no del hombre quien porta la imagen y semejanza. Él es meramente una foto.

Recientemente un estudiante del seminario le dijo a un criminal en prisión quien pensaba que él era “nadie”:

William, usted es alguien. Dios le hizo a Su imagen. Usted tiene es de un valor infinito a Sus ojos. [6]

¿Por qué no le dijo él que él es un pecador que esta en una condición desesperada, apartado de la gracia gratuita de Cristo, que el Dios infinito que se encarnó y murió en una cruz para pagar la pena de pecadores como él, y mediante la fe él ahora podría tener vida eterna?

Puesto que hemos encontrado tales declaraciones como “valor infinito” aplicada al hombre en más de un lugar, sigamos esa línea de pensamiento un poco más. Se hacen afirmaciones extrañas hacia el hombre, afirmaciones que uno esperaría escuchar sólo de panteístas o humanistas que colocan al hombre en el trono de Dios. Aquí hay simplemente unas cuantas:

… el ser humano es una criatura gloriosa, digna de un valor infinito. [7]

Dios quiere que nosotros nos veamos como un regalo suyo hacia el mundo. [8]

Somos algo precioso que Dios ha hecho. Somos algo exquisito que él ha planificado. [9]

¿Dónde está el precedente bíblico para usar tal lenguaje? Ciertamente nada como eso puede ser encontrado en toda la Biblia. ¿Esperaría usted que algún escritor, hablando en el nombre de Dios, que tuviese el cuidado de hablar como la Biblia lo hace? A estos escritores, y muchos más como ellos, parecen haberse quitado de encima toda cohibición en su deseo de glorificar al hombre.

Aquí hay lo que un tercer escritor opina:

Por la creación, cada ser humano es una persona única, de gran valor y dignidad. [10]

Dejaré estas declaraciones, todas hechas por profesantes evangélicos que están profundamente involucrados en propagar la enseñanza de la autoestima, hablar por ellos mismos. Cuando usted pueda encontrar alguna cosa como lo que están diciendo en las Escrituras usted debería tomarla en serio. Hasta entonces usted debería tachar sus palabras como totalmente equivocadas.

Mateo 6:26, 10:31; Lucas 12:7

¿Ocasionalmente el entusiasta de la autoestima se referirá a Mateo 6:26, “No valéis vosotros mucho más que ellas?” O Mateo 10:31, “más valéis vosotros que muchos pajarillos.” O Lucas 12:7, “más valéis vosotros que muchos pajarillos.” ¡El entusiasta luego establecerá el punto diciendo que “¡esta es una declaración acerca del gran valor del hombre!” Los pasajes se usan para mostrar el “el valor infinito” del hombre a Dios. ¿Pero es esto así?

Examínelos de cerca; note lo qué dice Jesús realmente. Hagamos dos preguntas: 1) ¿Cuánto valor se dice que debe tener el hombre? 2) ¿A Quién dice que le es de valor?

En los pasajes Jesús es explícito: Dos pajarillo son vendidos por un centavo, y cinco por dos centavos. Se dice que el hombre es más valioso que “muchos pajarillos”. Esto quiere decir que si “muchos” pajarillos significan 500 pajarillos, usted vale $2.50 a lo sumo; ¡Si quiere decir a 1000 pajarillos, su valor excede a $5.00! El punto no es el gran valor del hombre sino el gran alcance del cuidado providencial de Dios. Si se extiende hasta pajarillos, los cuales valen tan poco, entonces seguramente se extiende hacia el hombre, quien vale más.

La respuesta a la segunda pregunta, ¿A Quién dice que le es de valor? Emerge de la primera. Puesto que Jesús discute el valor en términos monetarios, es claro que él habla del valor del hombre (contra del valor de un pájaro) hacia otros hombres. El pájaro vale un tanto así para el hombre; un hombre vale más. El valor del hombre para Dios no está en cuestión. El argumento de menor hacia el mayor en la escala de la persona tiene que ver con la providencia de Dios y no con el valor del hombre. Si, en Su bondad infinita, Dios cuida pues de las aves del aire, ¿no cuidará El de usted?, ¿quién, a los ojos de los hombres vale más?

Si los entusiastas de la imagen propia desean decir que Dios cuenta el valor del hombre para El de manera monetaria, y que este valor tiene importancia en comparación a los pajarillos, el hecho es que ¡a duras penas hizo un cálculo para alentar la autoestima de uno! La comparación sólo puede servir para enfriar el entusiasmo, y no para alentarlo.

La realidad es que estos versos no enseñan nada acerca de la autoestima.

3 ¿Qué Enseña La Biblia?

Hasta ahora he intentado evaluar el movimiento de la autoestima bíblicamente y mostrar que, colocándolo en la balanza de Dios, se encuentra deficiente. Usted podría pensar que el libro terminara en este punto, llegando a una conclusión natural. Sin embargo, si lo dejara hasta aquí, todo lo que he logrado sería en vano. No es suficiente incendiar una casa; también hay que erigir otro su lugar. Esto es lo que ahora trataré de hacer.

¿Cuál es la alternativa bíblica para el enfoque de la autoestima? En una sección anterior discutí Mateo 6, en donde Jesús mismo colocó por adelante dos formas de vida contrastantes: La forma pagana y la forma cristiana. La forma pagana tuvo como su prioridad volviéndose segura y significativo a través de la acumulación de “cosas” para satisfacer “necesidades”. La forma cristiana pone a Dios y a Su imperio primero. Pero ¿cómo? ¿Qué es lo que marca la diferencia?

La auto-negación: 2 Timoteo 3:2, Mateo 16:24-25

Jesús expone la auto-negación en vez de la auto-afirmación como la forma para entrar en una relación correcta con Dios. Rara vez nosotros leemos en la literatura de la autoestima acerca de la auto-negación, el único énfasis es en el ego que fluye a través del Nuevo Testamento. Echaremos un vistazo en algunos de los pasajes cruciales referente a este énfasis bíblico e intentaremos comprender lo que dice Dios, relacionándolo todo al enfoque de la autoestima.

En 2 Timoteo 3:2 leemos de “amadores de sí mismos” (philautoi). Aquí esta la palabra enlistada junto con un montón de otras aberraciones pecaminosas que Timoteo tendrá que evitar durante los días de su próximo ministerio. La advertencia de Pablo es oportuna para los ministros hoy. Probablemente hay un tipo de amor propio que es claramente condenado en las Escrituras. Puesto que la palabra philautoi ocurre sólo en 2 Timoteo 3:2, en una lista, sin más explicación, no podemos descubrir nada acerca de su significado exacto en el contexto. Todo lo que podemos decir es que conserva una mala compañía con tales características: “avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios”

Una consideración prudente de la lista en 2 Timoteo 3 le guiará a la conclusión de que cada una de los elementos en ella (y es mucho más grande lo que he considerado aquí) se podría mencionar ya sea para tener un enfoque egocéntrico o para aumentar tal enfoque. Es fácil de ver los peligros del egocentrismo estudiándolo. Y nos debería afligir pensar acerca de los niños en Grand Rapids o de otro sitio estimulándolos a pensar que merecen una “palmadita en la espalda” y darles a entender que se “sientan buenos” acerca de ellos mismos, con lo cual los introduciría en la misma senda egoísta que Dios condena. Muchos de los problemas señalados en la lista 2 Timoteo 3 podrían aparecer en sus vidas más tarde como resultado de alentar, en vez de reprimir, las tendencias pecaminosas que son propias en la naturaleza humana caída (cf. Proverbios 22:15).

Lo correcto que se ha de promover, según la Palabra de Dios, es la auto-negación. El mandato para negar el ego ocurre seis veces explícitamente en los Evangelios, pero el concepto está en todas partes en las Escrituras. Eso es lo que el Señor daba a entender cuando El ordenó a Sus discípulos a olvidarse de sus intereses y poner Sus asuntos primero (“buscar primeramente el reino de Dios y Su justicia”).

¿Qué dice Dios acerca del ego? Él dice, “niéguese a sí mismo”:

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. –Mateo 16:24,26

Esto no quiere decir que una persona deba negar de sí mismo alguna cosa en particular, como algunos erróneamente suponen (“dejaré la goma de mascar “para la cuaresma”), sino que quiere decir negar su propio ego (Literalmente “para decirse que no a usted mismo” o “repudiarse uno mismo”). Si alguna cosa pudiese estar en contraste conciso con el mandato de Cristo a negar el ego que el énfasis de auto-afirmación, auto complacencia del que hemos estado leyendo en la literatura de autoestima, yo no sé lo que es entonces.

Tal como Jesús puso por encima la forma Gentil en contra de la forma cristiana de la vida en Mateo 6, aquí también El contrasta dos caminos completamente diferentes e irreconciliables. El hecho interesante que no debería faltar es la forma antitética de Jesús de indicar este asunto: No hay lugar para el compromiso. Bastante opuesto de los integracionistas eclécticos, quienes quieren unir y mezclar tanto como se pueda lo que el mundo tiene que decir con las enseñanzas bíblicas, Jesús mismo se aparta de la forma de vida pagana (Mateo 6) y de aquellos que no niegan el ego y le siguen, sino que en lugar de eso quieren “salvar sus vidas”. Esta antítesis ocurre en cada uno de los relatos del Evangelio (Marcos 8:34-38; Lucas 9:23-25; Juan 12:25). Jesús dice, “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” – Mateo 16:25. Es difícil de ver cómo pueden afrontar esto lo integracionistas.

Las palabras traducidas “vida” y “alma” (beauton y psuche) ambos significan “ego” y se refieren a lo mismo. De hecho, son usados de forma intercambiable. (Cf. Mateo 16:26 con Lucas 9:25. En Mateo se usa Psuche, considerando que en Lucas es beauton.) Cristo nos dice a nosotros no sólo que digamos no a nosotros mismos y sí a El (“sígame”), sino que El afirma que le debemos hacer morir el ego “tomando nuestra cruz” (Lucas agrega “cada día”). Llevar la cruz no quiere decir hacer algún sacrificio en particular, ni se refiere a alguna carga en particular (“mi marido es mi cruz”). En aquel día, alguien que leyera esas palabras, sabría explícitamente que llevar la cruz quería decir una y solamente una cosa: La ejecución de un criminal infame. Jesús, por tanto, esta diciendo: “usted debe tratarse a ustedes mismos, con todas sus formas pecaminosas, prioridades, y deseos, como a un criminal, y hacer morir su ego todos los días”. ¡Eso dice algo acerca de la imagen propia que Cristo espera que nosotros tengamos!

Esa es una medicina amarga para todos nosotros, y especialmente para los proponentes de la autoestima. Pero es la única cura para una iglesia que progresivamente se vuelve enferma – de sí misma. La paradoja aparente es que la persona que enfoca la atención en sí misma perderá todo lo que él quiera conservar para sí mismo, mientras que la persona que pone primero a Cristo y Sus intereses es el que gana todo lo que el otro pierde. Ésta es la misma verdad que Jesús enseñó en Mateo 6. Allí los gentiles celosos buscaban con cautela y preocupación (y nunca realmente encontraban satisfacción en ello) las cosas que el cristiano, quien se olvida de sus “necesidades” y pone a Cristo primero, encuentra por “añadidura”.

Un Contraste: Juan 12:25

En Juan 12:25 leemos esto:

“El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.

Aquí hay una advertencia fuerte. Ciertamente, la promoción de la autoestima es la misma advertida que se da en contra: “Cualquiera que ame el yo… lo perderá”. En lugar de amarse así mismo, Cristo dice, que en este mundo deberíamos eliminar el yo, o, como él le dice aquí, “aborrecerla,” para conservarlo para la eternidad.

Las dos palabras “perderá” y “aborrece” significan realmente la misma cosa y nos ayudan a interpretar una a la otra. Significan poner a un lado los deseos, intereses, y preocupaciones propias (aun las legítimas) para hacer cumplir el mandato de Cristo. “aborrecer” su vida quiere decir “amarla menos,” como explícitamente lo hace en Lucas 14:26:

Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.

Sabemos que la palabra “aborrece” en todos estos pasajes tiene tal significado de frase paralela en Mateo 10:37, donde en lugar de “aborrecer” leemos:

El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí.

“Aborrecer” a otra persona o nuestro propio ser equivale a anteponer a Cristo y Su reino antes que a los demás ó a uno mismo.

Este punto de negar el yo no es un asunto periférico. Golpea duramente el corazón del pensamiento de la autoestima y el amor propio. En la enseñanza del amor propio la idea no es meramente que tanto Cristo y el yo pueden ser puestos en el mismo nivel de prioridad (de las palabras de Jesús es claro que aun esto es imposible; Él nos llama a escoger entre los dos), sino que antes de que podamos amar y servir a Cristo primero debemos ser servidos y amados, y nos debemos amar a nosotros mismos. ¿Puedo haber alguna enseñanza más explícitamente opuesta a lo que Jesús dijo?

Las consecuencias del dogma de la autoestima son muy serias. Estas palabras de Jesús dan advertencia de la privación eterna. Uno se pregunta cuántos jóvenes serán desviados del buen camino, guiado a apartarse del discipulado de Cristo, el cuál demanda que eliminar nuestro “yo,” porque se les dijo que “se sintieran bien acerca de ellos mismos” en vez de decirles que haya un criminal adentro de ellos que necesita ser ejecutado diariamente. El peligro es obvio según las palabras del psicólogo que argumentó en contra de las palabras de su cliente, diciéndole a ella que el “colocar la prioridad de aceptarse a sí mismo es el primer paso que muchos de nosotros necesitamos tomar” en vez de primero buscar el reino de Dios.

Dios quiere que nosotros “eliminemos” nuestro egoísmo en este mundo postrándonos mismos incondicionalmente a el servicio y amor de Cristo y de Su imperio. Habiendo realizado una obra teatral de niños satírica, “una palmadita en la espalda,” y alentándolos a escribir ensayos sobre lo que les agrada de ellos mismo, son actividades que dirigen toda la atención al yo. Tal énfasis tan equivocado puede ser devastador para la educación cristiana. [1]

El discipulado: Lucas 14:25-27

Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.

Déjeme decir una palabra más acerca del pasaje de Lucas 14:25-27. El discipulado, el tema en cuestión en todos los pasajes que hemos estado estudiando en este capítulo, significa el abandono de todas las ataduras – aun los seres más queridos y más cercanos en la vida. No siempre quiere decir que debamos abandonar a todos los demás para seguir a Cristo, sino que quiere decir que le debemos tener tal lealtad hacia El que debemos estar listos en todo momento, si nos llama a hacer eso. Jesús especialmente lo señala, como si ésta fuera la parte más difícil de todo lo que debemos hacer, que el discípulo debe renunciar “aun a su propia vida también”. El punto más grande que se ha de señalar a las personas es el agradar a Cristo, seguirle, y cumpliendo con Su voluntad. ¡Eso no confundirá a los niños – o a los demás – o les inducirá al mal camino! Alguien, incluyendo yo, que se interponga en medio del camino está equivocado.

No puede haber duda acerca del hecho de que Cristo se preocupó por el yo; no es como si El ignorara el tema. Ciertamente, él pensó que eso era tal importancia que El habló de ello en la conexión más cercana posible al discipulado y a las declaraciones definitivas hechas acerca de ello. Aún en todo esto El no dio indicación del gran valor del hombre, ni dio lugar para atenuar las circunstancias: “Usted puede renunciar a todas sus relaciones y me puede seguir después de que todas sus necesidades hayan sido satisfechas y usted haya aprendido a amarse a sí mismo”. ¡La misma idea suena ridícula cuando usted la coloca en la boca de Jesús! Anteponga A Cristo al yo.

2 Corintios 5:15, Romanos 14:7-8

Y por supuesto hay también otros pasajes que hablan de anteponer a Cristo al yo. Tome por ejemplo, 2 Corintios 5:15:

y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos

Allí lo tiene usted: Uno ya no debe vivir para sí, como él lo hizo antes de venir a Cristo. La forma de vida antigua fue postergada en Cristo, y ahora debe ser postergada en nuestras vidas. El centro de la vida ahora debe ser “para mí el vivir es Cristo” si bien una vez era “para mí el vivir es mi yo”. ¿Qué podría ser más claro?

Ahora considere Romanos 14:7-8:

Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

Otra vez, el punto central del pasaje es que Cristo debe llevar el lugar de yo en la vida del cristiano. No es que éste suceda en algún sentido sustantivo, por supuesto, pero en términos de los deseos y la voluntad y cosas por el estilo. Comer y guardar los días (v 6) no son un asunto en particular; afecta a otras personas, a otros incluyendo nuevos convertidos. Ningún cristiano debe vivir en consideración a sí mismo. “¿Qué hay del bienestar del reino y del honor de Cristo?” Es el tipo de pregunta que él debería hacerse. Su respuesta debe ser, “viviré en tal camino, cuando haya que tomar una decisión, gustosamente serviré a Cristo y a los demás primero”. Él debe vivir para Cristo, y, como Pablo dice: si fuera necesario, morir por El.

Interesantemente, la última parte del verso 7 habla convincentemente del asunto del suicidio: “ninguno muere para sí.” Liddon dice que estas palabras quieren decir –

Para darle la bienvenida o buscar la muerte como un alivio a los problemas de esta vida. De este egoísmo en la muerte, el suicidio es la expresión máxima. [2]

Las palabras de Liddon son importantes. Todo el punto de Pablo es que no debemos hacer nada – vivir o morir – por nuestro yo; todo debe hacerse para Cristo. Un suicidio muere para sí mismo; ningún suicidio podría hacerse por Cristo. Es debido a este verso que se sabe que el suicidio es un acto del hombre antiguo, del pensamiento egocéntrico, que aún a veces (entre los estoicos y algunos existencialistas modernos) se motivado a hacer.

Holliday, quien se pegó un tiro, y Wanda Williams, quien se ahorcó, ambos cometieron actos egoístas de homicidio. Le restaron importancia a los seres queridos, o los estudiantes, o a cualquier otro. Pensaban en ellos mismos como ciertamente sus notas suicidas indican. No fue la baja autoestima que los liquidó, sino una consideración demasiada alta por su yo. Dijeron, efectivamente, “soy demasiado bueno para ser tratado así. Ya no lo soportaré”.

Las Escrituras nos enseñan que los cristianos no poseen nada ni aun sus vidas, puesto que Cristo las ha comprado. ¡En el momento en que usted entienda mal ese hecho, y piense que cualquier cosa, aun su ego, es realmente suyo, usted no lo poseerá – sino que le posee!

La conclusión

El amor mismo es la misma cesación de la vida guiada por la voluntad propia, egoísta y egocéntrica. Por eso es que viviendo para Cristo y para los demás y amándoles nos alejará de nosotros mismos. Las búsqueda de la autoestima desvía la atención de uno hacia los demás y así destruir el amor cristiano. En vez de echar los cimientos del amor (estratos sobre los cuales edifican, como dice el esquema Adler/Maslow), erosionan todo lo que vale la pena. El amor – preocupación dirigida hacia los demás – a solas nos pone en libertad del yo.

En contra del énfasis moderno que hemos estado estudiando: la Biblia enseña que usted correctamente no puede llevarse bien con usted mismo (“encontrarse” o “salvarse”) hasta que usted aprenda a amar a los demás. Como siempre, el pensamiento pagano pone al revés el mandato de Dios.

Jesús deshizo el mito de que podemos amar a los demás sólo después de que primero nos hayamos amado a nosotros diciendo:

“Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman.” (Lucas 6:32).

En efecto, refiriéndose a los “pecadores” (i.e., los enemigos de Dios), él tipificó, de una vez por todas, la postura de “yo te amo a ti, si tu primero me amas” como impía.

Para un cristiano, la alternativa para el amor propio, la autoestima, la valía propia, y cualquier otra enseñanza egocéntrica que pueda aparecer en el futuro es claramente la negación del yo. Cuando usted trata de ganarse a sí mismo, usted sólo lo perderá; cuando usted esté dispuesto a perderse para Cristo, usted se salvará. Es tan simple – y tan profundo.

Notas

¿Amarás… como a Ti Mismo?

1 Walter Trobisch, Love Yourself (Downers Grove: Inter-Varsity Press, 1976), page 11.

2 Ibid., p. 11.

3 Ibid.

4 Lawrence Crabb, Effective Biblical Counseling (Grand Rapids: Zondervan, 1977), p. 81.

5 Philip A. Captain, Eight Stages of Christian Growth (Englewood Cliffs: Prentice Hall, 1984).

6 Trobisch, op. cit., p. 11.

¿De un Valor Infinito?

1 Anthony A. Hoekema, The Christian Looks at Himself (Grand Rapids: Eerdmans, 1975), p. 45.

2 Robert Morey, Death and the Afterlife (Minneapolis: Bethany, 1985), p. 37.

3 Hoekema, op. cit., p. 22.

4 Bruce Narramore, You’re Someone Special (Grand Rapids: Zondervan, 1978), p. 23.

5 Morey, op. cit., p. 37.

6 Bruce Rathbun, un estudiante del Westminster Theological Seminary en Filadelfia. Reportó en El Presbyterian Journal, abril. 24 de 1985. El nuevo evangelismo de palmaditas de Schuller ha tenido éxito ampliamente. En un tratado evangelístico titulado: “Usted Es Especial” se lee: “¡Usted es especial ciertamente! ¡La Biblia revela el interés total de Dios en usted como un individuo… ¡sí!, ¡usted es de valor para Dios”! (Ted Grifiin, Good News Publishers, n.d., #6C04).

7 Robert H. Schuller, Self Steem: The New Reformation (Waco: Word Books, 1982), p. 151.

8 Rouner, Arthur, You Can Learn to Like Yourself (Grand Rapids: Baker Book House, 1978), p. 4.

9 Ibid., p. 5

10 Dennis J. De Haan, Daily Bread, feb. 1985.

¿Qué Enseña La Biblia?

1. Para información acerca de una programa escolar verdaderamente cristiano, en el cual el énfasis no sea en el yo sino en el ministerio a los demás en el nombre de Cristo, vea see my Back to the Blackboard (Presbyterian and Reformed Publishing Co., 1982).

2. 2 H. P. Liddon, Explanatory Analysis of St. Paul’s Epistle to the Romans (London: Longman’s Green and Co., 1899), p. 262.

En La Perspectiva Bíblica de la Autoestima, Jay Adams responde a la influencia asombrosa de la “psicología cristiana” dentro de los círculos evangélicos de hoy. A pesar de la persuasión religiosa, muchas personas parecen oponerse a lo que perciben que es un enemigo compartido: La baja autoestima. ¡Pero nuestra búsqueda para las respuestas nos ha guiado demasiado lejos en la dirección equivocada, fuera de nuestra posición verdadera en Cristo, y hacia un énfasis peligroso en el yo! Adams examina los fundamentos Bíblicos con una exposición clara y aguda de las Sagradas Escrituras relevantes, y le ofrece a la Iglesia y a cada creyente una perspectiva verdaderamente Bíblica.

Jay Edward Adams se crió en Baltimore, Maryland. Él se especializó en el griego en la Johns Hopkins University, y ha estudiado en el Reformed Episcopal Seminary, Temple University School of Practical Theology, y en la Universidad de Missouri. Él ha pastoreado iglesias en Pensilvania y Nueva Jersey, dentro de varias denominaciones presbiterianas conservadoras. Él fuel miembro de la facultad de la Universidad de Missouri antes de unirse al Westminster Theological Seminary en Filadelfia, y luego al Christian Counseling and Educational Foundation. Él ahora pastorea una iglesia en Carolina del Sur. Sus libros sobre consejería Bíblica son bien respetados.

Traducción por Armando Valdez © 2008

Las Doctrinas de la Gracia y la Pasión para las Almas de los Hombres

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Las Doctrinas de la Gracia y la Pasión para las Almas de los Hombres
John A. Broadus

“Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos”.
Romanos 9:3

clip_image002La preocupación para la salvación de otros no es impedida por una creencia en lo que llamamos las doctrinas de la gracia; no es impedida al creer en la soberanía divina, la predestinación y la elección. Muchas personas tienen una aversión intensa de las ideas que se expresan mediante estas frases. Muchas personas se apartan y nunca aceptarlas, porque esas ideas están en sus mentes asociadas con una noción de indiferencia apática. Dicen que si la predestinación es cierta, entonces se deduce que un hombre no puede hacer nada por su salvación; que si él ha de salvarse él se salvará, y él no tiene nada que ver con eso, y no hay necesidad de preocuparse, ni necesita que alguien se preocupe por él.

Ahora, esto en absoluto es así, y probaré que no lo es, por el hecho de que Pablo mismo, el gran oráculo de esta doctrina en la Sagrada Escritura, haya pronunciado estas palabras de preocupación apasionada ardiente por la salvación de otros, muy cerca de los pasajes en los cuales él ha enseñado las doctrinas en duda. Mire de nuevo el texto, regrese unas cuantas frases y usted encontrará el mismo pasaje en el cual muchos tropiezan: “Y a los que predestinó” – hay personas que tiemblan ante estas mismas palabras – “a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó”.

Justo poco después de que él pronunció estas palabras de las cuales los hombres quieren argüir que el hombre que cree no necesita sentirse preocupado por su salvación o por la salvación de otros, simplemente un poco de después, vienen las palabras apasionadas del texto. Esto no es todo, pues usted encontrará simplemente después del texto, dónde él habla de Esaú y Jacob, que Dios hizo una diferencia entre ellos antes de que naciesen, y donde El habla de que Dios levantó a Faraón para poder mostrar su poder en él, y que el nombre de Dios pudiera ser declarado a través de toda la tierra. “De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece”. Algunas buenas personas medianamente tiemblan en la conclusión a esto, lo cual les parece ser inevitable de tal clase de lenguaje. Pero yo digo que la conclusión ha de estar mal, para el hombre inspirado que pronunció este lenguaje, sólo unos momentos antes había pronunciado estas palabras del texto.

Y cada vez que usted encuentre su corazón o el corazón de su amigo inclinado a echarse atrás de estas grandes enseñanzas de la Sagrada Escritura con respecto a la soberanía y la predestinación, entonces oro para que usted no argumente en contra de ello, sino que se vuelva a este lenguaje de preocupación por la salvación de otros, tan intensamente apasionado que los hombres se pregunten y piensan con seguridad que no puede querer decir lo que dice. El problema es que en este y en muchos casos sacamos conclusiones injustificadas de las enseñanzas de la Biblia, y luego echamos todo nuestro desprecio a esas conclusiones sobre las verdades de las cuales obtuvimos como conclusión. Ahora, digo que cualquier cosa que sea cierta, a favor o en contra de las doctrinas de la predestinación del apóstol y la soberanía divina sobre la salvación, no es verdad que harán que un hombre sea descuidado en lo que se refiere a su salvación o a la de los demás; en vista de que no tuvieron tal efecto en el mismo Pablo, sino que justo en medio de estos dos grandes pasajes vienen las palabras maravillosas del texto.

[extracto de su sermón titulado, “La Preocupación Intensa por la Salvación de los Demás” en Sermons and Addresses ( Hodder & Stoughton : New York, 1886 )]

31 Días Para Orar por Su Pastor

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31 Días para Orar por Su Pastor

SC2009 En algunos lugares se reconoce en este mes el día del pastor. Sin duda los pastores tienen una importante y grandísima labor, pues se trata de la responsabilidad de predicar, enseñar y aplicar la Palabra del Dios Altísimo. Que Dios siga levantando pastores fieles a su Palabra esa es la gran necesidad que tienen las iglesias hoy. En relación a esto publico esta guía de oración tomada de la página Revive Our Hearts de la excelente autora Nancy Leigh Demoss, que Dios nos de un corazón intercesor por los pastores de nuestras iglesias. Dios les siga bendiciendo.
“Hermanos, orad por nosotros”

(1 Tes 5:25)

“Deje que el pensamiento llegue a lo profundo del corazón de cada iglesia, de que su ministro será tal como le hagan sus oraciones. . . Qué tan llena de riesgos es la condición de ese ministro. . . aquel cuyo corazón no esté alentado, cuyas manos cuyas manos no son fortalecidas, y quién no es sustentado por las oraciones de su pueblo! . . . “Es un temor desgastante que a los ministros se les permita entrar al púlpito sin antes ser precedido, acompañado, y seguido por las oraciones fervorosas de las iglesias. No es de extrañarse que el púlpito sea tan impotente, y los ministros muchas veces desalentados cuando hay tan pocos que sostengan en alto sus manos. . . . Cuando las iglesias dejan de orar por los ministros, los ministros ya no serán una bendición para las iglesias”.

Gardiner Spring (1785-1873)

No hay mayor regalo que usted pueda dar a su pastor y a los líderes espirituales de su iglesia que orar por ellos. Los pastores no pueden ganar la batalla a solas; Necesitan que intercesores comprometidos les levanten en oración ferviente y específica. Imagine cómo podría ser el poder de Dios liberado en nuestras iglesias si orásemos fielmente por nuestros pastores. ¡Los pastores son humanos – afrontan los mismos retos que su pueblo afronta, ¡con algunas cosas adicionales! Se cansan en el ministerio, son tentados a pecar, y puede ser difícil hallar un balance entre sus muchos papeles y responsabilidades. Necesitan el ánimo y el apoyo de aquellos a quienes guían. La oración por su pastor(es) es crucial para la salud espiritual de su pastor, su familia, y su iglesia. Dios recompensará sus esfuerzos por cubrirlo de oración. ¡Si usted quiere alentar a sus líderes espirituales (¡y a sus esposas!) Hágales saber que esta orando por ellos. Pregúnteles periódicamente sobre cualquier petición específica de oración y asegúreles que usted orará por consiguiente. Utilice la siguiente guía de oración acompañada de Textos Bíblicos, como sugerencias prácticas para orar por aquellos que proveen liderazgo espiritual al rebaño.

Día 1 Ore para que su pastor ame a Dios de todo corazón, alma, mente y fuerza. Pida que Espíritu de Dios obre en su corazón en el poder y que él valore y siga las prioridades bíblicas. (Deut. 6:5; Mat. 6:33)

Día 2 Ore para que su pastor cultive un carácter fortalecido e integridad inflexible. Ore para que su testimonio sea genuino, y que él nunca haga cualquier cosa de la cual tenga que esconder a los demás de otros. (1 Tim. 1:5, 3:7; Efes. 6:10-12)

Día 3 Ore por su andar personal con Dios – que su alma y su espíritu sean alimentados y fortalecidos en su tiempo de quietud con Dios, más allá de la preparación de su sermón. Ore para que él pase más tiempo en la Palabra de Dios que leyendo artículos y libros cristianos. (Mar. 1:35; 2 Tim. 2:15-16)

Día 4 Ore para que su pastor aconseje y enseñe con discernimiento a través del uso sabio de la Sagrada Escritura y que surta efecto la fe en el poder de Dios. Ore para que sea protegido de los efectos de actitudes pecaminosas o negativas que él encuentre cuando aconseje. (Mal. 2:7; Stgo. 1:5-6; Juan 17:15)

Día 5 Pida a Dios que proteja el matrimonio de su pastor y lo mantenga fuerte como un modelo de la relación de Cristo con la Iglesia. Ore para que su pastor tiernamente aprecie mucho y guíe a su esposa, y que ella respete y aliente a su marido, sometiéndose a su liderazgo. (Efes. 5:23-33) (Si su pastor no está casado, ore por sus relaciones con sus seres queridos y aquellos que les sean cercanos)

Día 6 Ore para que Dios proteja a la esposa de su pastor de resentimiento cuando su marido sea criticado. Ore para que su oración y su vida devocional sean consistentes, y que ella proteja su mente y corazón. (Heb. 12:15; Prov. 4:23)

Día 7 Ore para los niños de su pastor, y especialmente que las presiones del ministerio no los desalienten o los irriten. Ore para que su pastor no provea un liderazgo piadoso en la casa basado en el miedo al que piensen los demás, sino según la verdad bíblica. (Efes. 6:4; Col. 3:20-21) (Si su pastor no tiene hijos, pídale que Dios le dé muchos “hijos espirituales” cuando comparta el Evangelio.)

Día 8 Pida a Dios protección para su pastor de los estratagemas malvados de Satanás. Ore para que él no se corrompa cuando el roce sus hombros con el mundo en el transcurso del ministerio. (Juan 17:15; Is. 54:17; 2 Cor. 2:11; 1 Pedro 3:12; Prov. 9:9-10, 91:9-11)

Día 9 Ore para que Dios edifique un cerco de protección en el matrimonio de su pastor, y que él y su esposa sean conscientes del potencial de cualquier relación impropia. Ore para que su tiempo familiar sea protegido. (Ezeq. 22:30a; 2 Cor. 10:4-5; Mat. 19:6)

Día 10 Ore para que su pastor use el discernimiento en el uso de correos electrónicos, Internet, y los medios de comunicación. Pídale a Dios que proteja su corazón en relación al uso del tiempo libre. Ore para que se mantenga moralmente puro y que él lleve puesta la armadura de Dios a fin de que él no caiga en la tentación sexual. (Rom. 13:14; 1 Pedro 1:16; Efes. 6:10-18; 2 Cor. 10:4)

Día 11 Ore para que Dios traiga alentadores y amigos piadosos para su pastor y para su familia, para fortalecerlos en el ministerio y provea camaradería significativa en tiempos de descanso. (Fil. 2:19-25)

Día 12 Ore para que su pastor no sea humilde y auténtico en su fe debido al orgullo o la hipocresía. Ore para que él tenga motivos puros y dar a Dios la gloria por cada logro o victoria. (Miq 6:8; Gal. 6:14; Juan 7:17-18; 1 Cor. 10:13)

Día 13 Ore que su pastor haga elecciones sabias de estilo de vida para proteger su salud, especialmente en las áreas del ejercicio, comer moderadamente, y obteniendo suficiente descanso. Pida por tiempos de relajación y renovación que equilibren el estrés de ministerio. (Rom. 12:1-2; 1 Cor. 9:27, 10:13, 6:19-20; Stgo. 3:1-2)

Día 14 Ore para que su pastor enfoque la atención en la Palabra de Dios y camine en el temor del Señor como él – más que en el temor del hombre – cuando prepare sermones. Ore para que él trate de complacer a Dios en vez de a los hombres, y busque la santidad en vez de la alabanza de los hombres. (Hech. 6:4; Prov. 19:23; 2 Tim. 2:15; Heb. 11:6; 2 Tim. 4:1-2)

Día 15 Alabe a Dios por el liderazgo de su pastor y ore para que él tome decisiones piadosas. Ore para que él guíe con un corazón de pastor, y que él siempre hable la verdad en amor. (1 Retes 3:9 1 Pedro. 5:2; Rom. 12:6-8; Jer. 3:15)

Día 16 Ore para que su pastor sea valiente en el púlpito al proclamar a Cristo, y el confiado en el uso de la Palabra de Dios. Pídale a Dios para que le ayude a predicar con un entendimiento profundo, con transparencia y con humildad. (Col. 1:28, 4:3a; Efes. 6:19)

Día 17 Ore para que su pastor sea un “un hombre de la Gran Comisión” – comprometido al evangelismo personal y preparando a los santos para buscar a los perdidos. Ore para que él tenga un buen corazón para desarrollar un programa próspero de misiones en su iglesia. (Rom. 10:15; Mat. 28:19-20; Lucas 19:10)

Día 18 Ore para que su pastor sea un hombre de oración y adoración, y que él lleve el dirija con el ejemplo – enseñándole a la congregación a cómo andar en una relación cercana con el Padre. (1 Tes. El 5:17; Hechos 1:14a; Mat. 4:10; Marc 1:35; Lucas 22:46)

Día 19 Ore para que su pastor use el tiempo de una manera sabia, y que él busque la perspectiva de Dios para su horario, protegiendo su tiempo en interrupciones innecesarias. (Efe. 5:15-16; Col. 4:5 ; Sal. 90:12; Juan 9:4)

Día 20 Ore por una divina unción fresca en el ministerio de su pastor. Pídale que la obra de Dios sea poderosamente evidente tanto en su vida personal y como en la vida espiritual de la congregación. (1 Cor. 9:27; 2 Tim. 1:7; Rom. 15:18-19a)

Día 21 Ore para que su pastor no ceda al desánimo, sino que trate con conflicto y la crítica inevitable sometiéndose a las manos de Dios, quien juzga con justicia. (1 Ped. 2:23)

Día 22 Ore para que su pastor practique el liderazgo del siervo, edificando a la congregación con sabiduría y sirviendo con el amor “agape” de Dios. (Gal. 5:13b; Efes 6:7; Lucas 10:43b 45, 9:23-24; Juan 13:5-9; Fil. 2:3-4)

Día 23 Ore para la unidad espiritual entre el personal de la iglesia y el liderazgo espiritual de la iglesia (ancianos, diáconos, etc.). Ore para que el enemigo no se le permita crear divisiones, contiendas, o mal entendidos entre los líderes de la iglesia. (Rom. 14:19; 1 Cor. 12:25)

Día 24 Ore para que Dios le de a su pastor una visión clara y bíblica de lo que su iglesia puede y debería ser para Su gloria, y que él comunique esa visión claramente y confiadamente a la iglesia. (Prov. 29:18; Juan 15:16, 17:17; 2 Tim. 3:5; Mal. 3:11)

Día 25 Ore para que su pastor busque a Dios para un avivamiento personal, y un avivamiento en su iglesia y la comunidad. (2 Cron.7:14; Sal. 69:32)

Día 26 Ore que su pastor piense bíblicamente, con la mente de Cristo. (1 Cor. 2:16; Col. 2:6 8; Efes. 4:17)

Día 27 Ore para que él busque seriamente la voluntad de Dios y esté comprometido a la obediencia inmediata y total – preparado para que Dios obre poderosamente a través de su ministerio. (2 Cor. 10:3-5; Lucas 9:23-24)

Día 28 Ore para que él luche por la excelencia personal y crea a Dios en todo lo él quiera hacer en la congregación. (2 Pedro 1:3; Col. 3:23-24)

Día 29 Ore para que su pastor sea un hombre de fe y de amor apasionado para con Dios, sin entregarse a las preocupaciones, miedos, o a un espíritu tenso y ansioso. (1 Juan 4:18; Prov. 3:5-6)

Día 30 Pida a Dios que provea las necesidades financieras de su pastor y su familia. Ore para que él sea un mayordomo sabio de sus finanzas personales y de los fondos de la iglesia. (Fil. 4:19; Heb. 13:5; 1 Tim. 6:11; Sal. 37:25)

Día 31 Pida a Dios que sane cualquier daño que su pastor haya sufrido en el ministerio. Ore para que él sirva al Señor con gozo, y motive a la congregación a adorar a Dios en un espíritu rendido y gozoso. (Isa. 61:3)

¡Prediquemos A Cristo!

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¡Prediquemos A Cristo!

Let Us Preach Christ!

(Por Charles Spurgeon)

Tomado de Pulpit Magazine

clip_image002El post de hoy proviene de un sermón de 1884 por Spurgeon. Sin embargo a pesar de un siglo de antigüedad, su punto es tan relevante hoy como cuando fue predicado por primera vez.

Ustedes (como predicadores) no tienen ni un medio mas para hacer el bien, excepto la salvación de Jesús, y no hay nada más digno de mencionar.

Escuché el otro día acerca de una congregación que era tan pequeña que apenas alguien venía a escuchar al predicador. En lugar de echarse la culpa, y predicar mejor, el ministro dijo que él pensaba que él no estaba haciendo mucho bien por medio de sermones y reuniones de oración, y por eso él fundaría un club, y si las personas entraban, y jugaban damas, eso les podría hacer bien. ¡Cuánto de este tipo de cosas se está siendo intentado el día de hoy! ¿Vamos a convertir almas en un sistema nuevo, – debemos? ¿Debemos nosotros también tener a un substituto para el pan? – ¿Y una bebida más sana que agua pura? . . .

Tener esperanza de alguna vez llevar a pecadores a la santidad y al cielo por cualquier enseñanza y no por la que empieza y termina en Jesucristo es desviarse del rumbo. Ninguno otro nombre es dado entre los hombres por medio del cual puedan salvarse. Si usted tiene que tratar con personas altamente instruidas y educadas, nada es tan bueno para ellas como el predicarles a Jesucristo; y si las personas son ignorantes e impuras, nada es mejor para ellas que la predicación de Jesús.

El otro día un joven dijo a otro: “yo voy a predicar a tal lugar, ¿Qué clase de personas son? ¿Qué clase de doctrina les convendrá?” Habiendo escuchado esto, le aconsejé, – “Usted predica a Jesucristo, y eso les convendrá, estoy seguro, si son personas instruidas les vendrá bien; si son ignorantes les vendrá bien – Dios les bendecirá”.

Cuando el gran crítico Bíblico, Bengel, se estaba muriendo, él envió por un joven estudiante de teología, a quién él dijo: “ando de capa caída en espíritu; dígame algo bueno para animarme”. “Muy señor mío,” dijo el estudiante, “yo soy una persona tan insignificante, qué le puedo decir a un “gran hombre” como usted?” “Pero si usted es un estudiante de teología,” dijo Bengel, “usted debe tener una buena palabra para decirle a un hombre moribundo; dígalo sin temor”. “pues bien, Señor,” dijo él, “¿qué le puedo decir a usted, excepto que la sangre de Jesucristo le limpia de todo pecado?” Bengel dijo, “joven, déme su mano; esa es la misma palabra que quería oír”.

Un texto simple del evangelio es la palabra que cada hombre necesita el cual está en temor a la ira divina, y él puede estar sentado justo a su lado en este momento, o él está en la misma oficina con usted, y necesita que usted le cuente sobre Cristo. Haga eso, y bendiga su alma. Usted puede comprender las Escrituras en esta manera, y Dios puede hacer de usted una gran bendición para los que le rodean.

¿Deberían los Cristianos Jugar a la Lotería?

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¿Deberían los Cristianos Jugar a la Lotería?

Should Christians Play the Lottery?

(Por John MacArthur)

Tomado de Pulpit Magazine

clip_image002El “post” de hoy es adaptado de una copia de una sesión de preguntas y respuestas de hace algunos años atrás en la Iglesia Grace Community.

Personalmente, no veo que el jugar juegos de azar como una expresión legítima de mi mayordomía de lo que Dios me ha dado.

No hay un versículo en la Biblia que explícitamente dice, “no jugarás juegos de azar”. (Alguien siempre dice [refiriéndose a Hechos 1], “pues bien, digo, aun los discípulos echaron suertes”. Correcto. Esa fue una manera por la cual pudieron determinar la voluntad de Dios porque Dios habló a través de ese método – eso es un poco diferente.)

Pero no creo que la Biblia permita el jugar juegos de azar (incluyendo la Lotería) como una forma de mayordomía. También opino que en su fin social, la Lotería es un desastre y le diré por qué. Las personas que compran los boletos son personas que pueden darse el lujo de comprar los boletos. Personas de mediana clase ya están literalmente consumiendo esas cosas. Caen de lleno en las manos de personas que necesitan aprender a trabajar productivamente y no aferrarse a la esperanza. Es otra expresión de “los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas”.

La Biblia apoya ganar dinero por herencia, por trabajar duro, y por una inversión sabia, pero nunca apoya enriquecerse jugando juegos de azar o por dinero rápido. La Lotería no es una forma legítima de ganarse la vida o invertir para el futuro, ni es una buena costumbre de mayordomía; y no es una forma legítima de financiar la educación a expensas de personas ya pobres que van a desperdiciar su manutención en ello.

¿Es Injusta la Elección Divina?

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¿Es Injusta la Elección Divina?

Is Divine Election Unfair?

(Por John MacArthur)

Tomado de Pulpit Magazine

clip_image001 A pesar de la claridad con la cuál la Escritura se ocupa de este tema, muchos cristianos profesantes de hoy luchan en su aceptación de la soberanía de Dios – especialmente en lo que se refiere a Su obra de elección en la salvación. Su protesta más común, claro, es que la doctrina de la elección es injusta. Pero tal objeción proviene de una idea humana de justicia, en vez un entendimiento objetivo y divino de la justicia verdadera. Con el fin de ocuparnos correctamente del asunto de la elección, debemos dejar a un lado todas las consideraciones humanas y en lugar de eso, debemos enfocar la atención en la naturaleza de Dios y Su estándar justo. La justicia divina es donde el debate debe comenzar.

¿Qué es la justicia divina? Afirmándolo de manera simple, es un atributo esencial de Dios por medio del cual El infinitamente, perfectamente, e independientemente hace exactamente lo que él quiere hacer cuando y cómo quiere El hacerlo. Porque El es el estándar de Justicia, por definición, entonces cualquier cosa que El haga es intrínsecamente justa. Como William Perkins dijo, hace muchos años: “no debemos pensar que Dios hace algo porque es bueno y correcto, sino más bien ese algo es bueno y justo porque Dios lo determinó y lo hizo”.

Por esto Dios nos define lo que es la justicia, porque El es por naturaleza justo, y lo que él hace refleja esa naturaleza. Su misma libre voluntad y nada más está detrás de Su justicia. Esto quiere decir que cualquier cosa que El quiera, es justa; y es justa, no por algún estándar externo de Justicia, sino simplemente porque El lo determina.

Debido a que la justicia de Dios es una emanación de Su carácter, no está sujeta a las suposiciones humanas caídas de lo que la justicia debería ser. El Creador no está en deuda con la criatura, ni aun lo que El en su gracia le place dar. Dios no actúa a causa de obligación y compulsión, sino de Su prerrogativa independiente. Eso es lo que quiere decir ser Dios. Y porque él es Dios, Sus acciones libremente determinadas son inherentemente correctas y perfectas.

Decir que la elección es injusta no es sólo equivocado, fracasa en reconocer la misma esencia de justicia verdadera. Aquello que es justo, y bueno, es aquello que Dios está dispuesto a hacer. Así, si Dios está dispuesto a escoger a aquellos que El salvará, es intrínsecamente justo para El hacer eso. No podemos imponer nuestras ideas de justicia encima de nuestra comprensión de cómo obra Dios. En lugar de eso, debemos ir a las Escrituras para ver cómo Dios Mismo, en Su rectitud perfecta, decide actuar.

Traducido por Armando Valdez

¿Responde Dios las Oraciones de los Incrédulos?

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¿Responde Dios las Oraciones de los Incrédulos?

Does God answer the prayers of unbelievers?

Tomado de Pulpit Magazine

clip_image002Dios es soberano y puede elegir responder cualquier oración que a El le plazca. Pero la Escritura claramente indica que Dios no escucha o responde cualquier oración. De hecho, la Escritura da al menos quince razones para una oración sin respuesta. Dios no responde la oración de aquellos:

1. Quienes tienen motivos personales o egoístas.

Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites (Santiago 4:3).

2. Quienes guardan iniquidad en su corazones.

Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado (Sal. 66:18).

3. Aquellos que permanecen en pecado.

Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. (Isaías 59:2).

Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye. (Juan 9:31).

4. Aquellos que ofrecen un servicio indigno a Dios.

En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio,(C) ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas? dice Jehová de los ejércitos (Malaquías 1:7-9)

5. Aquellos que le dan la espalda a Dios.

Así ha dicho Jehová acerca de este pueblo: Se deleitaron en vagar, y no dieron reposo a sus pies; por tanto, Jehová no se agrada de ellos; se acordará ahora de su maldad, y castigará sus pecados. Me dijo Jehová: No ruegues por este pueblo para bien. Cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no lo aceptaré, sino que los consumiré con espada, con hambre y con pestilencia. (Jeremías 14:10-12)

6. Aquellos que rechazan el llamado de Dios

Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, Extendí mi mano, y no hubo quien atendiese, Sino que desechasteis todo consejo mío Y mi reprensión no quisisteis… Entonces me llamarán, y no responderé; Me buscarán de mañana, y no me hallarán. (Proverbios 1:24-25, 28)

7. Aquellos que no prestan atención a la ley de Dios.

El que aparta su oído para no oír la ley, Su oración también es abominable (Proverbios 28:9).

Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír; y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos. Y aconteció que así como él clamó, y no escucharon, también ellos clamaron, y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos (Zacarías 7:11-13)

8. Aquellos que hacen oídos sordos al lamento del pobre.

El que cierra su oído al clamor del pobre, También él clamará, y no será oído. (Proverbios 21:13).

9. Aquellos que son violentos.

Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. (Isaías 1:15; vea también 59:2-3).

10. Aquellos que adoran ídolos.

Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo traigo sobre ellos mal del que no podrán salir; y clamarán a mí, y no los oiré. E irán las ciudades de Judá y los moradores de Jerusalén, y clamarán a los dioses a quienes queman ellos incienso, los cuales no los podrán salvar en el tiempo de su mal. Porque según el número de tus ciudades fueron tus dioses, oh Judá; y según el número de tus calles, oh Jerusalén, pusiste los altares de ignominia, altares para ofrecer incienso a Baal. Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración; porque yo no oiré en el día que en su aflicción clamen a mí. (Jeremías 11:11-14; vea también Ezequiel 8:15-18)

11. Aquellos que no tienen fe.

Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. (Santiago 1:6-7)

12. Aquellos que viven en hipocresía.

Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. (Lucas 12:1).

13. Aquellos que son orgullosos de corazón.

Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes (Santiago 4:6; 1 Pedro 5:5).

14. Aquellos que son arrogantes.

El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido (Lucas 18:11-14).

15. Aquellos que maltratan al pueblo de Dios.

Has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, Para que yo destruya a los que me aborrecen. Clamaron, y no hubo quien salvase; Aun a Jehová, pero no los oyó. (Sal. 18:40-41).

Vosotros que aborrecéis lo bueno y amáis lo malo, que les quitáis su piel y su carne de sobre los huesos; que coméis asimismo la carne de mi pueblo, y les desolláis su piel de sobre ellos, y les quebrantáis los huesos y los rompéis como para el caldero, y como carnes en olla. Entonces clamaréis a Jehová, y no os responderá; antes esconderá de vosotros su rostro en aquel tiempo, por cuanto hicisteis malvadas obras. (Miqueas 3:2-4)

Así que, ¿Dios responde las oraciones de los incrédulos? Responder estrictamente si o no es difícil sin antes considerar la respuesta en varias maneras. Sin embargo, es notable que los principios arriba mencionados representen algunas de las características clave de un incrédulo. Así en forma segura podemos decir que, en general, Dios no responde las oraciones de un incrédulo.