Calvinismo

Un Bautista de la Convención Bautista del Sur Analiza la Doctrina Bíblica de la Elección

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Un Bautista de la Convención

 

 

 

Bautista del Sur analiza la Doctrina

 

 

 

Bíblica de la Elección

 

La Elección es el propósito de la Gracia de Dios, de acuerdo al cual El regenera, santifica, y glorifica a los pecadores…”

[Mensaje y Fe de los Bautistas, Artículo V – (1850)]

Por ERNEST C. REISINGER 521 WILDWOOD PARKWAY CAPE CORAL, FLORIDA 33904

 

Capítulo 1

 

La Importancia de la Doctrina

J. James L. Sullivan, escribió en Abril de 1975:

Las doctrinas Bautistas son más importantes de lo que nos damos cuenta. No solamente expresan nuestras creencias, sino que también determinan hacia dónde vamos. Hasta le dan forma a nuestros planes ya sean locales o nacionales. La Doctrina es para la iglesia lo que es la columna vertebral en el cuerpo humano. Le da unidad y estabilidad; y provee de fortaleza para soportar los ataques de la oposición, y aun de la persecución.

Las doctrinas son de suma importancia ya sean de forma oral o escrita. Las doctrinas sistematizan las expresiones de fe. Expresan nuestra experiencia en una forma entendible. Proclaman a otros nuestro testimonio Cristiano. Las doctrinas constituyen el marco dentro del cual llevamos a cabo nuestras actividades diarias.

La iglesia que se rehúsa a enseñar doctrina debilita a sus miembros, trabaja contra su unidad, invita a la inestabilidad en su congregación, merma convicción dentro de sus miembros e inhabilita su progreso futuro. Es imposible que exageremos la importancia de la doctrina. Esta verdad es necesaria que se exponga constantemente delante de cada creyente. (Florida Baptist Witness, April 17, 1975).

Resumen de Principios

Las siguientes son extracciones de las reglas fundamentales del Seminario Teológico Bautista del Sur escritas en Abril 30, 1858: “ Cada Profesor de la Institución debe ser un miembro regular de una iglesia Bautista; y todo aquel que acepte un profesorado en este Seminario, se considerará por su aceptación, como de acuerdo con y nunca en contra del Resumen de Principios que se exponen” (Mueller: Historia del Seminario Bautista del Sur, BROADMAN PRESS: p 238).

I. LAS ESCRITURAS

Las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos fueron dadas por inspiración de Dios, y constituyen la única y suficiente regla autoritativa del conocimiento, de la fe y de la obediencia salvadores.

 

II. DIOS

Hay un único Dios, el Creador, Preservador y Gobernador de todas las cosas, que tiene en y por sí mismo, todas las perfecciones, siendo además infinito en ellas; y todas las criaturas le deben su amor, reverencia y obediencia.

III. LA TRINIDAD

Dios se revela a nosotros como Padre, Hijo y Espíritu Santo cada uno con atributos personales distintos, pero sin división de naturaleza, esencia o ser.

IV. PROVIDENCIA

Dios desde la eternidad, decreta o permite todas las cosas que suceden, y sostiene, dirige, y gobierna perpetuamente todas las criaturas y todos los eventos; pero sin ser de modo alguno el autor o cómplice del pecado de modo que se destruyese la libre voluntad y la responsabilidad de las criaturas inteligentes.

V. ELECCION

La Elección es la selección eterna que Dios hace de personas para vida eterna

– no por causa de algún mérito que Dios haya visto de antemano en ellos, sino por causa de su misericordia en Cristo – como consecuencia de lo cual son llamados, justificados y glorificados.

VI. LA CAIDA DEL HOMBRE

Dios originalmente creó al hombre a Su propia imagen, y libre del pecado; pero, por la tentación de Satanás, el hombre transgredió el mandamiento de Dios, cayó de sus estado original de santidad y justicia; con el resultado que su posteridad heredó una naturaleza corrupta y completamente opuesta a Dios y a Su ley, bajo condenación, y tan pronto como tienen capacidad de acción moral, son transgresores.

VII. EL MEDIADOR

Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, es el mediador divino designado entre Dios y el hombre. Habiendo tomado en Si mismo la naturaleza humana, pero sin pecado, El cumplió perfectamente la ley, sufrió y murió en la cruz por la salvación de los pecadores. Fue sepultado, y resucitó al tercer día, y ascendió a Su Padre, a cuya diestra está para interceder por los Suyos. El es el único Mediador, el Profeta, Sacerdote y Rey de la Iglesia y Soberano del Universo.

VIII. REGENERACION

La Regeneración es un cambio de corazón, producido por el Espíritu Santo, que da vida al que está muerto en delitos y pecados alumbrando sus mentes espiritualmente y salvíficamente para entender la Palabra de Dios, y renovando toda su naturaleza, de modo que pueden amar y practicar la santidad. Esto es obra únicamente de la libre y especial gracia de Dios.

IX. ARREPENTIMIENTO

El Arrepentimiento es una gracia evangélica, dentro de una persona que por el Espíritu Santo, que le sensibiliza con respecto a su naturaleza impía y de su pecado, para que se humille por esta causa, con dolor genuino, aborrecimiento de ello, y auto-aversión, con un propósito y meta de caminar delante de Dios para agradarle en todas las cosas.

X. FE

La fe que salva es el creer, en todo aquello que por la autoridad de Dios está revelado en Su Palabra concerniente a Cristo; aceptando y confiando solamente en El para la justificación y la vida eterna. Esta fe es forjada en el corazón por el Espíritu Santo, y viene acompañada por todas las otras gracias salvadoras, y lleva a una vida de santidad.

XI. JUSTIFICACION

La justificación es la completa absolución por gracia que Dios da a los pecadores, que creen en Cristo, de todo pecado, por medio de la satisfacción que Cristo ha hecho; no por cosa alguna que ellos hayan hecho o que haya sido logrado en ellos; sino por causa de la obediencia y satisfacción de Cristo, recibiendo ellos esta justificación pero descansando en El y en Su justicia por la fe.

XII. SANCTIFICACION

Aquellos que han sido regenerados también son santificados, por la palabra de Dios y el Espíritu que habita en ellos. Esta santificación es progresiva por medio de la fortaleza Divina, la cual todos los santos buscan obtener, esperando una vida celestial en cordial obediencia a todos los mandamientos de Cristo.

XIII. PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS

Aquellos a quienes Dios ha aceptado en el Amado, y santificado por Su Espíritu, nunca caerán totalmente o finalmente del estado de gracia, sino que ciertamente perseverarán hasta el fin; y aunque pueden caer en pecado, por negligencia y tentación, contristar al Espíritu y deteriorar sus gracias y consuelo, traer reproche a la Iglesia, y juicio temporal sobre sí mismos, serán traídos de nuevo al arrepentimiento, y mantenidos por el poder de Dios por medio de la fe para salvación.

XIV. LA IGLESIA

El Señor Jesús es la Cabeza de la Iglesia, la cual está compuesta de todos sus verdaderos discípulos, y en El hay supremo poder para su gobierno. De acuerdo con este mandamiento, los Cristianos deben asociarse en sociedades particulares o iglesias; y a cada una de estas iglesias El ha dado la autoridad necesaria para administrar este orden, disciplina y la adoración que El ha encomendado. Los oficiales regulares de una Iglesia son Obispos o Ancianos, y Diáconos.

XV. BAUTISMO

El Bautismo es una ordenanza del Señor Jesús, obligatoria para cada creyente, en la cual el creyente es inmerso en agua en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, como una señal de su participación en la muerte y resurrección de Cristo, de la remisión de pecados, y del ofrecimiento de su vida al Señor, para vivir y caminar en vida nueva. Es un prerrequisito para poder entrar en la comunión de la Iglesia y participar de la Cena del Señor.

XVI. LA CENA DEL SEÑOR

La Cena del Señor es una ordenanza de Jesucristo, para ser administrada con los elementos de pan y vino, y que debe ser observada por sus iglesias hasta el fin del mundo. No es de ningún modo un sacrificio, sino que está designada para conmemorar su muerte, para confirmar la fe y otras gracias de los Cristianos, y para ser un medio de unión y renovación de su comunión con El y también con su iglesia.

XVII. EL DIA DEL SEÑOR

El día del Señor es una institución Cristiana de observancia regular, y debe ser empleada en la adoración y la devoción espiritual, tanto pública como privada, descansando de las actividades mundanas y diversiones, exceptuando las obras de misericordia y necesidad.

XVIII. LIBERTAD DE CONCIENCIA

Dios solamente es Señor de la conciencia, y El la ha dejado libre de las doctrinas y mandamientos de hombres, que sean de alguna forma contrarias a Su palabra, o que no estén contenidos en ella. Como los magistrados civiles son ordenados por Dios, se les debe sujeción en todo lo que sea legal, no solamente por ira sino por causa de la conciencia.

XIV. LA RESURRECCION

Los cuerpos de los hombres después de la muerte vuelven al polvo, pero sus espíritus vuelven inmediatamente a Dios – los justos para descansar con El; los impíos, para ser reservados en oscuridad para el juicio. En el día final, los cuerpos de los muertos, tanto justos como injustos, serán resucitados.

XX. EL JUICIO

Dios ha determinado un día, en el cual juzgará al mundo por Jesucristo, cuando cada uno recibirá de acuerdo a sus obras: los impíos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna.

 

Capítulo 2

 

Lo que dicen los Principios con respecto a la Elección

Consideremos de nuevo el Artículo V del Resumen de Principios:

“La Elección es la selección eterna que Dios hace de personas para vida eterna – no por causa de algún mérito previsto en ellos de antemano, sino por pura misericordia en Cristo – en consecuencia de lo cual ellos son llamados, justificados, y glorificados” (énfasis agregado).

 

¿Qué tan importante es esta Doctrina de la Elección????? Así de Importante: SI NO FUERA POR LA DOCTRINA DE LA ELECCIÓN, NADIE SE SALVARÍA!!!!!

LO QUE LA ELECCIÓN NO ES

o        No ocurre después de la Salvación, sino que es Para Salvación. II Tes. 2:13, 14; Efes. 1:4; Rom. 8:29, 30.

o        No es excluyente de los medios con que se ofrece la Salvación. II Tes. 2:14; Efes. 1:5, 13; II Tim. 2:10; I Ped. 1:2.

o        No hace acepción de personas. Rom. 9:18-24.

o        La Fama, riqueza, sabiduría, posición, etc, no hizo que Dios se inclinara por algunos y los eligiera (Job 34:19).

o       

Al ser Todos culpables, nadie podría ser salvo si Dios no hubiese
mostrado gracia a algunos.

 

 

o        No significa “elección para salvación sin considerar nada más”, sino que es para salvación por medio de la redención de Cristo, aplicada por el Espíritu por medio del Evangelio. Juan 6:37; Rom. 10:17; I Tes. 1:4, 5; II Tes. 2:13, 14; Hech 13:48.

o        No es opuesta al Evangelio, sino que el Evangelio es el medio para completar el propósito de la elección.

o        No es un enemigo de la justicia, sino que con el uso de los medios designados hace que los que una vez eran impíos vivan piadosamente.

 

Efes. 1:4; I Tes. 1:4-10.

o        No está basada en fe o en obras que Dios haya visto de anticipado en alguien, más bien produce fe y obras. Rom. 9:11-16; 11:5, 6; Filip. 1:6; II Tim. 1:9; Efes. 2:8-10; Hech 13:48; I Cor. 3:5; Rom. 12:3; Efes 4:7; Hech 5:31; II Tim. 2:25.

o        No cierra la puesta de la salvación, sino que abre la puerta a todos los que vengan a Cristo. Juan 6:37, 44, 63, 65; 10:9; 14:6.

o        No es un estorbo para la predicación del evangelio, sino que asegura el éxito del evangelio. Isa. 55:11; Juan 10:27; 6:37, 45; 17:20, 21;Hech 15:14; 16:14; 18:27; II Tim. 2:9, 10.

o        No [es] solamente de los Judíos. Rom. 9:24; 11:5-8, 11, 12, 25; Jn 11:52.

o        No [es] solamente para servicio, sino para salvación. II Tes. 2:13, 14; II Tim. 2:10.

o        No es fatalismo, sino que es la obra de Dios. I Tes. 1:4; Rom. 8:28, 30.

o        No destruye el llamado “libre albedrío”. El albedrío del hombre es su deseo, intención o selección. Su selección es el pecado. Jn 3:19, 20; 5:40; 3:11; 2:2, 3; 4:17-19; Jer. 17-9; 13:23; etc. El hombre en su estado natural escoge “libremente” el pecado y por la gracia de Dios, los elegidos son habilitados para escoger libremente a Cristo — Salm. 65:4; 110:3; Jn 6:44, 65; Hechs 13:48.

o        No es anti-misionera, sino que da fundamento a las misiones. Jn 6:37; 17:20,21; II Tim. 2:10; Isa. 55:11; II Ped. 3:9, 15.

o        No destruye la responsabilidad del hombre. Los hombres son responsables sea cual sea la cantidad de luz que posean, sea la conciencia (Rom. 2:15), la naturaleza (Rom. 1:19, 20), la ley escrita (Rom. 2:1727), o el evangelio (Marc 16:15, 16). La incapacidad del hombre para hacer justicia no le exime de su responsabilidad, del mismo modo que a Satán no le exime su incapacidad de hacer el bien.

o        No hace a Dios injusto. Su bendición hacia un gran número de pecadores indignos con la salvación no es injusticia para con el resto de pecadores igualmente indignos. Si un juez perdona algún convicto, ¿es esto injusticia para el resto de convictos? I Tes. 5:9.

o        No desalienta a los pecadores convencidos, sino que les invita a acercarse a Cristo. “el que tenga sed, venga y beba” (Apoc. 17:17).  El mismo Dios que hace que haya convicción de pecado es el mismo Dios que salva al convicto. El Dios que salva es el Dios que ha elegido para salvación, y es el mismo que hace la invitación.

o        No desalienta la oración. Por el contrario, nos acerca a Dios, porque solamente es El quien salva. La oración verdadera es el clamor del Espíritu; y de esta manera está en armonía con la voluntad de Dios..

 

Rom. 8:26.

o        No es de los hombres. Algunos dicen: “Dios puede votar, el diablo puede votar, y el hombre puede votar” La Biblia enseña que la elección no es del diablo ni de los hombres, sino “de Dios.” I Tes. 1:4; Jn 10:16; I Jn 4:10, 19.

o        No es por razonamiento, sino por Revelación. Al principio no es grata a la razón humana, pero cuando se acepta la Palabra de Dios, entonces se vuelve la única forma “razonable.” Mat. 20:15.

 

Estoy perplejo de que muchas personas no sepan que la ELECCION está en la Biblia. Y estoy más asombrado aún de que no se discuta o se enseñe o se predique con respecto a la ELECCION. Pero pienso que en la antigüedad a algunos debió parecerles importante, puesto que está presente dentro de las Confesiones Bautistas a lo largo de los siglos.

Ahora bien, no solamente está dentro de nuestros ARTICULOS DE FE, sino que está presente en muchos de nuestros himnos…

En este capítulo, solamente quiero tratar un solo punto, que es: que todo aquel que crea en la Biblia debe creer en la elección. Puede ser que no entiendan lo que la Biblia enseña acerca de esto. Puede ser que no estén de acuerdo con respecto a lo que la Biblia enseña con respecto a esto, pero no pueden negar que está en la Biblia.”

Las palabras Elegir – Elección – Predestinación – Escogidos – Predestinar y Presciencia demandan que creamos que la Biblia enseña de alguna forma la doctrina de la elección.

Escrituras donde lo encontramos:

Mateo 24:22 ” Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de LOS ESCOGIDOS, aquellos días serán acortados ”

Mateo 24:24 “. . de tal manera que engañarán, si es posible, aun á los ESCOGIDOS. ”

Mateo 24:31 “. . . y juntarán SUS ESCOGIDOS de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro. ”

Marcos 13.20, 22, 27

Romanos 8.28-33 ” ¿Quién acusará á LOS ESCOGIDOS DE DIOS? Dios es el que justifica. ”

Romanos 9:11 ” Porque no siendo aún nacidos, ni habiendo hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme á LA ELECCIÓN, no por las obras sino por el que llama, permaneciese”

Romanos 11:5, 7 ” Así también, aun en este tiempo ha quedado un remanente por LA ELECCIÓN DE GRACIA. ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel aquello no ha alcanzado; mas LOS ELEGIDOS lo han alcanzado: y los demás fueron endurecidos ”

Romanos 11:28 “. . . mas cuanto á LA ELECCIÓN, son muy amados por causa de los padres. ”

Col. 3.12 ” Vestíos pues, como ESCOGIDOS DE DIOS, santos y amados… ”

I Tes. 1:4 ” Conociendo, hermanos amados de Dios, vuestra ELECCIÓN: ”

II Tes. 2:13 “. . . de que DIOS OS HAYA ESCOGIDO desde el principio para salvación. . . ”

II Tim. 2:10 ” Por tanto, todo lo sufro por amor de LOS ESCOGIDOS, para que ellos también consigan la salud que es en Cristo Jesús con gloria eterna. ”

Titus 1 “. . . según la fe de los ESCOGIDOS DE DIOS. . . ”

II Peter 1:10 “. . . procurad tanto más de hacer firme vuestra vocación y ELECCIÓN . . .”

Ver también Isaías. 42:1; 45:4; 65:9; 65:22.

Los pasajes anteriores establecen el hecho de que la Biblia está llena de la bendita doctrina de la elección. Puede decirse lo mismo de la palabra “escogidos”. (Efesios 1:4, Salmos 65:4). El punto es este: cualquiera que crea en la Biblia tiene entonces que creer que la elección nos ha sido revelada por Dios. En capítulos posteriores consideraremos:

                        Los beneficios y la bendición de esta verdad

                        El impulso que da al evangelismo

                        Cómo asegura el éxito del evangelio

                        Cómo honra a Dios y hace humilde al hombre

 

Advertencias

1                    No haga comentarios derogatorios con respecto a lo que está en la Biblia, ya sea que lo entienda o no.

2                    No rechace lo que la Biblia enseña con respecto a este tema, especialmente si usted no ha estudiado a fondo lo que la Biblia enseña acerca de esto.

3                    No se haga aficionado de ninguna doctrina en especial. Aunque esta doctrina es de vital importancia, es solamente una doctrina y no debe tomarse de forma separada al resto de las verdades Cristianas.

4                    No rechace ninguna doctrina por el hecho de que haya sido mal utilizada y mal entendida. Todas las doctrinas cristianas han sido pervertidas antes.

 

Capítulo 3

Antinomia (¿Qué significa?)

Muchas enseñanzas en la Biblia que parecen ser contradictorias unas de otras son en realidad antinomias. Aquí hay una Hechos 2:23:

” A éste, entregado por determinado consejo y providencia de Dios -­100% Soberanía de DIOS prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificándole;” 100% Responsabilidad Humana

Ni todos los demonios del infierno, ni hombre alguno en la tierra podía evitar que Jesús muriera en la Cruz – ¿Por qué? Porque estaba determinado por el consejo y providencia de Dios – Esto es 100% Soberanía Divina Y a la vez al hombre se culpa de la muerte de Cristo: ” prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificándole ” Esto es -­100% Responsabilidad Humana

Estas dos cosas son igualmente ciertas – ambas están en la Biblia – y no tenemos ningún problema en nuestra mente si las consideramos de forma separada, PERO, no podemos (en nuestra mente) poner estas dos cosas juntas.

NO LO INTENTE – estos dos conceptos son amigos y no necesitamos reconciliarlos nosotros. No podemos reconciliar LA SOBERANIA DIVINA y la RESPONSABILIDAD HUMANA, pero Dios sí puede hacer lo que nosotros no podemos hacer. La ANTINOMIA reside con nosotros- no con Dios.

Providencia

Consideremos el Articulo IV del Resumen de Principios:

“Dios desde la eternidad decreta o permite todas las cosas que suceden, y mantiene dirige y gobierna todas las criaturas y todos los eventos; aunque no es en ningún sentido ni el autor ni propiciador del pecado como para destruir el libre albedrío y la responsabilidad del hombre”

Es aquí cuando la mayoría de personas encuentran un gran problema, y especialmente los predicadores, puesto que estamos llamados a predicar todo el consejo de Dios. ¿Qué vemos en las Escrituras? Un Dios que es Absolutamente Soberano en Creación – Redención y Providencia. Y justamente acabamos de ver que la Biblia claramente enseña que el hombre es 100% responsable. Debemos evitar los siguiente errores:

1                    Tratar estos temas muy superficialmente, es decir no darles la importancia debida. Si usted hace esto, usted predica a un Dios que es algo menos que Soberano (no el Dios de la Biblia) y un hombre que es algo menos que responsable. Ambas cosas son ciertas en un 100% – así que créalas – enséñelas y predíquelas. Muchas veces aparecen hasta en un mismo versículo. Ejemplo: Juan 6:37 “Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera.” II Tim 2:19. ” Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor á los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo ”

2                    Otro error es no estar dispuesto a ir hasta donde la Biblia va en estos asuntos, utilizando razonamientos humanos, lógica o especulación, tratando de explicar más allá de lo que la Biblia revela. Deut. 29:29 es un buen lugar para acampar. ” Las cosas secretas pertenecen á Jehová nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley “ .

3                    Tercero, y probablemente el error más común es tratar de reconciliar estos temas para que no parezcan contradictorias la Soberanía de Dios y la Responsabilidad del hombre.

 

Lo que tenemos aquí es un antinomia (puede ser que esta sea una palabra nueva en su vocabulario). ¿Qué es antinomia? El Diccionario dice: “una contradicción entre dos conclusiones que parecen igualmente lógicas, razonables o necesarias”. En el caso de la teología bíblica deberíamos decir “una apariencia de contradicción”. Para ponerlo de otra forma – Una antinomia es cuando miramos a dos enunciados diferentes, ambos bien claros e igualmente verdaderos, cuando los consideramos por separado, pero que no podemos unirlos o reconciliarlos. Este es el caso de la Soberanía de Dios y la responsabilidad humana. Ambas están en la Biblia – ambas son verdaderas – pero no podemos hacer que haya concordancia entre ellas.

El gran predicador bautista Charles Haddon Spurgeon, fue cuestionado una vez si él podía reconciliar estas dos doctrinas de la Soberanía de Dios y la Responsabilidad del hombre. Respondió: “Yo no lo intentaría, no tengo por qué reconciliar a dos amigos.” Amigos? Sí, amigos. Están en el mismo libro, La Biblia.

Literatura recomendada sobre este tópico:

A Southern Baptist Looks at Predestination, by P. H. Mell Abstract of Systematic Theology, by James P. Boyce Manual of Theology by John L. Dagg Election, by Charles H. Spurgeon Evangelism and the Sovereignty of God, by J. I. Packer The Sovereignty of God, by A. W. Pink The Reformed Doctrine of Predestination, by Loraine Boettner

 

Capítulo 4

El Amor de la Elección de Dios expresado en un Himno

 

“Escogido fui de Dios”

 

 

 

Escogido fui de Dios en el Amado
En lugares Celestiales su protección me da
Antes de la creación el plan fue hecho
Por Su Santa Voluntad

 

 

Escondido en Cristo estoy nadie me apartará
Y las fuerzas de este mundo, no me podrán dañar
Vivo y ando en este mundo con seguridad
Porque me escogió mi Dios
Himno Nº 326 del Himnario Bautista

-Victor Garrido­

 

La Elección es una doctrina tan importante que si no fuera por la doctrina de la ELECCION nadie podría ser salvo, la muerte de Cristo no tendría efecto alguno, no podría salvar a alguno.

Deseo mostrar que esta doctrina no solo está en la Biblia, sino que nuestros antepasados Bautistas la creyeron, la enseñaron y la predicaron.

“Del lado divino, vemos que las Escrituras enseñan una elección eterna de hombres para vida eterna basada simplemente en el beneplácito de Dios.”

 

John A. Broadus, antiguo presidente de
The Southern Baptist Theological Seminary

 

 

“Todo aquel que Dios escogió en Cristo es traído por el Espíritu de Cristo. Todo el que es predestinado es llamado por el Espíritu en un momento dado, justificado en un momento dado, y será glorificado cuando el Señor regrese.”

 

B. H. Carroll, fundador y primer presidente del
Southwestern Baptist Theological Seminary

 

 

“Dios, de Su propósito, ha determinado desde la eternidad salvar a un número definido de individuos de la humanidad, no por causa de mérito alguno en ellos o por sus obras, ni por algún valor de ellos, sino por Su propia Buena Voluntad.”

 

James P. Boyce, fundador y primer presidente de
The Southern Baptist Theological Seminary

 

 

“La doctrina de la elección significa que Dios salva de acuerdo a un propósito eterno. Esto incluye toda la influencia del evangelio, la obra del Espíritu y así, esto lleva al hombre al arrepentimiento de sus pecados y a aceptar a Cristo. En cuanto a la libertad del hombre se refiere, la doctrina de la elección no significa que Dios decreta salvar al hombre en irrespeto de su voluntad. Más bien significa que Dios se ha propuesto llevar al hombre de tal forma que él pueda aceptar libremente el evangelio que se ofrece y ser salvo.”

 

W. T. Conner, profesor de teología,
Southwestern Baptist Theological Seminary

 

 

“No dudo en decir que seguida a la doctrina de la crucifixión y la resurrección de nuestro bendito Señor – ninguna doctrina tenía tanta importancia en la iglesia primitiva como la doctrina de la elección por gracia.”

Charles Haddon Spurgeon, llamado el “príncipe de los predicadores,” en un sermón sobre Mateo 24:24 (Abril 22, 1860)

 

Si Spurgeon estaba en lo cierto (y lo está) han habido muchísimos predicadores que han evitado una verdad bíblica muy importante y prominente. Spurgeon dijo: “Hay un prejuicio en la mente del hombre contra esta doctrina, y a pesar de que muchas otras doctrinas son bien recibidas por los que profesan ser Cristianos, algunos con cautela, otros con gran placer, parece ser que esta doctrina en particular es de las menos cómodas y se ignora o se desecha”.

Si estuviéramos en los tiempos de Spurgeon, me pregunto qué diría al saber que los púlpitos guardan silencio con respecto a esto, y los que están en las bancas permanecen ignorantes del asunto.

Las antiguas Confesiones Bautistas, tales como, la Confesión Bautista de 1689 (Confesión de Londres): La Confesión de Filadelfia de 1742; La Confesión de New Hampshire – todas estas confesiones son muy claras con respecto a esta bendita doctrina de la Elección Soberana.

No hay otra doctrina tan cruelmente rechazada y mal interpretada en toda la Biblia. Uno de nuestros ancestros dijo, “De labios hostiles nunca escucharemos una opinión favorable con respecto a la doctrina de la elección”

La forma en que se trata la doctrina de la elección por parte de manos de sus enemigos es muy similar a la que recibían los Cristianos primitivos de los Emperadores Romanos paganos. Los Cristianos primitivos eran vestidos con pieles de animales y lanzados a las fieras salvajes para que los despedazaran. Así se hace con la doctrina de la elección frecuentemente, dejándola en ridículo y presa de ataques erróneos.

 

Capítulo 5

 

 

La Elección de Gracia Divina
Expresada en un Himno

 

 

Grande amor sublime eterno,
Más profundo es que la mar;
Y más alto que los cielos,
Insondable es y sin par.

 

 

 

El me abrirá la puerta y así entrar podré
Redención El ha comprado y perdón me da por fe

 

 

 

Grande amor sublime eterno,
Soy indigno pecador;
Más el Hijo incomparable,
dio su vida en mi favor

 

 

 

Nº 177 del Himnario Bautista
Frederick A. Blom; 1930

 

 

En este capítulo quiero hacer algunos comentarios generales para desechar

prejuicios que tienen aquellos que nunca han ido a la Biblia para buscar lo

que dice concerniente a esto.

1. LA ELECCION PRECEDE A LA SALVACION.

La Elección no es posterior a la salvación sino que es para salvación. ‘¿Qué pues? Lo que buscaba Israel aquello no ha alcanzado; mas LOS ELEGIDOS LO HAN ALCANZADO: y los demás fueron endurecidos; ‘ (Rom. 11:7).

‘Mas nosotros debemos dar siempre gracias á Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación… ‘ (II Tes. 2:13).

Conclusión – si los elegidos obtienen la salvación, y como la elección es

para salvación – la elección es anterior a la salvación.

2. LA ELECCION NO DAÑA A NADIE

La Elección no debe analizarse desde el punto de los que van a la perdición, porque la elección es PARA salvación. Ni tampoco la no­elección es responsable de la condenación de los pecadores. El pecado lleva al hombre al infierno, y todos los hombres son pecadores por naturaleza y por práctica.

No ayuda en nada pensar que como la elección es para salvación, la no­elección es para condenación. El PECADO es la causa de la condenación; la Elección, entonces, no daña sino que trae salvación a muchos.

3. LA ELECCION ES LA MADRE DE UNA VIDA SANTA.

La Elección no impide la salvación de alguno que quiera ser salvo. Pero debe hacerse la importante diferencia entre simplemente desear escapar del infierno y un deseo verdadero de ser salvo del pecado. El deseo de librarse del infierno es un deseo natural – nadie quiere castigo. El deseo de ser salvo del pecado es un deseo espiritual y es un resultado de la obra de convicción del Espíritu Santo – la gracia electora de Dios es la causa de este deseo de ser salvo del pecado.

‘. . . Según nos escogió en él (en Cristo) antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor; ‘Efes. 1:4.

Si no fuera por la obra redentora de Cristo, no existiría el banquete del evangelio; si no fuera porque el Espíritu Santo hace una obra de convicción y conversión, no habría invitados. Una simple invitación presentada por un hombre no trae a nadie a los pies de Cristo, sino la obra del Espíritu Santo.

4. LA ELECCION ES EL FUNDAMENTO DE LA GRACIA.

El amor elector pertenece al método de gracia. En la epístola a los Romanos que un remanente de entre los judíos fue salvado ‘. . . de acuerdo a la elección de GRACIA. ‘ La actitud de los hombres hacia la elección es realmente la verdadera prueba de su creencia en la salvación por gracia. Aquellos que niegan la elección no pueden afirmar de forma consistente que creen en la salvación por gracia. Una prueba simple está en los Credos de la Cristiandad. Las denominaciones que creen en salvación por obras, en ceremonias religiosas o rituales no tienen un buen lugar para la doctrina de la Elección. Pero aquellos que creen en la salvación por pura gracia, sin méritos humanos, también han fallado a veces en incluir esta bendita doctrina en sus Credos escritos o Confesiones. Por esto es que nosotros lo tenemos como Artículo Quinto en nuestros ARTICULOS DE FE y por eso es que estoy llamando nuestra atención – nosotros creemos en la salvación por Gracia Soberana.

 

Los Elegidos son manifiestos

Los elegidos se llegan a manifestar al final por medio de su arrepentimiento, fe y buenas obras. Estas gracias, siendo forjadas en el hombre por Dios, no son la causa de su salvación, sino que son evidencias de la elección. (Vea I Tes. 1:3-10; II Pedro 1:5-10).

‘Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor; Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad ‘(Filip 2:12, 13).

‘¿Y Dios no hará justicia á sus escogidos, que claman á él día y noche, aunque sea longánime acerca de ellos? ‘ (Lucas 18:7).

El hombre que no ora a Dios, que no se arrepiente de sus pecados, confiando en la Persona y obra de Cristo, y el hombre que no tiene deseos de hacer el bien no puede afirmarse que sea uno de los elegidos de Dios.

 

Capítulo 6

 

 

La Cadena Dorada de la Teología
Va desde la pasada eternidad (predestinados)
a la eternidad futura (glorificados)

 

“Y Á LOS QUE PREDESTINÓ, Á ÉSTOS TAMBIÉN LLAMÓ; Y Á LOS QUE LLAMÓ, Á ÉSTOS TAMBIÉN JUSTIFICÓ; Y Á LOS QUE JUSTIFICÓ, Á ÉSTOS TAMBIÉN GLORIFICÓ.”

ROMANOS 8:30

Elección y Destino

I.    ¿ESTÁ EL DESTINO EN MANOS DEL CRISTIANO ANTES DE QUE SEA SALVO? La frase que escuchamos tan frecuentemente – que el destino de cada hombre está en sus propias manos – es una negación de la tónica [¿?] y enseñanza bíblicas. La Biblia enseña claramente que de ningún modo el destino de un Cristiano estaba en sus propias manos, ni antes ni después de ser salvo. Si su destino estuviera en sus propias manos, entonces quiere decir que el creyente se considera regenerado por sí mismo de la MUERTE espiritual y, si eso es cierto, la salvación es por mérito humano y no por gracia. Si el destino del creyente estaba en sus manos, entonces él es su propio benefactor y puede estar agradecido consigo mismo por su propia sabiduría que le permitió determinar correctamente su propio destino. Eso ni siquiera lo pensemos!

Juan 1:13 ” Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios. ” Esta escritura pone en silencio un pensamiento como el que se ha expuesto. (Lea Efes. 2:1-10; I Tim. 1:9; Santiago 1:18).

II. ¿ESTÁ EL DESTINO EN MANOS DEL CRISTIANO UNA VEZ QUE ES SALVO? Si fuera así, entonces le correspondería al cristiano mismo mantener su salvación o perderla. La Biblia dice que los Cristianos son sostenidos por el poder de Dios por medio de la fe (lea I Pedro 1:15; Salmo 37:28; Juan 10:27-29; Filipl. 1:6′ Heb. 13:5).

Y si el destino de un Cristiano no está seguro en sus propias manos después de haber sido salvo, ¿cómo puede pensarse que sí lo estuviera antes de su conversión? Mat. 24:24 “Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y darán señales grandes y prodigios; de tal manera que engañarán, si fuera posible, aun á los escogidos.” Este versículo por sí mismo nos responde la pregunta. Nos enseña que los escogidos no pueden ser engañados de forma definitiva Mat. 24:22 “Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. ” Este texto nos enseña que el rigor del castigo divino se ve afectado- ¿POR QUÉ? Por causa de los escogidos. En ambos versículos se puede notar que el destino está controlado por Dios.

III.   ¿ESTÁ EL DESTINO EN LAS MANOS DEL CRISTIANO DESPUÉS DE LA MUERTE? El Cristiano muere, su cuerpo se consigna en una tumba y se vuelve polvo. ¿Está el destino ahora en sus manos? Si fuera así, qué esperanza tendría de salir de la tumba con un cuerpo inmortal e incorruptible?? Ninguna.

La teoría de que el destino está en las manos del hombre engendra auto­confianza y auto-justificación; la creencia de que el destino está en las manos de Dios engendra AUTO-ABNEGACION y Fe en Dios.

La Cadena Dorada de la Teología prueba que el destino está en las manos del OMNISCIENTE – TODOPODEROSO DIOS del cielo y de la tierra. Esta Cadena Dorada está expresada en nuestro versículo bíblico, Romanos 8:30 “Y á los que predestinó, á éstos también llamó; y á los que llamó, á éstos también justificó; y á los que justificó, á éstos también glorificó.” Por favor notemos que este versículo empieza en la eternidad pasada y se extiende hasta la eternidad futura. Con razón el gran apóstol dijo en el versículo 33 “¿Quién acusará á los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ”

 

Capítulo 7

 

 

Evangelismo y Elección
¿Dónde está la esperanza de éxito del evangelismo?

 

LA DOCTRINA DE LA ELECCION es lo que asegura que la obra evangelizadora tendrá éxito. Es el FUNDAMENTO y ESPERANZA de la labor MISIONERA

Si la esperanza de los misioneros y predicadores estuviera puesta en su propio poder y habilidad para convertir pecadores, o, si nuestra esperanza estuviera en el poder de que los que están muertos en su pecado puedan revivir por sí mismos, no tendríamos esperanza alguna. Pero cuando la esperanza del trabajador está en la obra del Espíritu Santo, que es el único que puede despertar, trabajamos con esperanza y expectación … de lo que Dios hará, y seguros de que El efectivamente llamará a Sus ovejas por Su propio poder y POR MEDIO de la oración y la predicación.

Dios eligió los medios de salvación así como eligió a las personas para salvación. Su Palabra revela que El quiso salvar a los Suyos por medio de la predicación y el testimonio: “Id y haced discípulos a todas las naciones…” (Mateo 28:19–20).

Debemos siempre recordar que la predicación y la oración son los medios y no la causa de la salvación de nadie. La causa es el amor elector de Dios— “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su Hijo unigénito para que todo aquel que en El cree no se pierda mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

¿Quién “todo aquel”?

“Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera” (Juan 6:37).

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” (Juan 10:27).

¿Por qué hay algunos que No Creen?

“Mas vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.” (Juan 10:26).

El Padre dio a Su Hijo las ovejas, y nos ha enviado a nosotros a predicar y testificar porque El ha determinado esta forma para llamarlos.

“. . . Como le has dado la potestad de toda carne, para que dé vida eterna á todos los que le diste” (Juan 17:2).

Sus ovejas vendrán—Cristo rogó por ellos

“Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son:” (Juan 17:9).

Jesús rogó por las futuras ovejas que vendrían.

“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.” (Juan 17:20).

“Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo; para que vean mi gloria que me has dado: por cuanto me has amado desde antes de la constitución del mundo.” (Juan 17:24).

¿Por qué es tan importante el amor de la elección de Dios para el predicador y el misionero?

 

Esta es la doctrina que nos asegura el éxito de nuestros esfuerzos misioneros.

 

 

 

Los más grandes predicadores y evangelistas en la Historia del Cristianismo
en el pasado, creían en la doctrina bíblica de la Elección:

 

 

John Bunyan, autor de El Progreso del Peregrino, y un gran predicador.George Whitefield, el gran evangelista, que jamás puso sus pies en sueloAmericano.John Paton – Misionero a New Hebrides.Jonathan Edwards – William Carey – Charles Haddon Spurgeon y otros.

Fue la esperanzadora doctrina de la elección la que Dios usó para animar al
Apóstol Pablo cuando tenía miedo de ir a Corinto, Dios le dijo, “… Tengo mucho
pueblo en esta ciudad” (Hechos 18:9,10)

No, la doctrina de la Elección no impide el evangelismo si se entiende correctamente, más bien, garantiza el éxito del mismo y debe ser el mayor incentivo que tenemos.

 

Capítulo 8

 

Sublime Gracia

Si usted no cree en la doctrina bíblica de la ELECCIÓN, es porque usted no ha entendido lo que significa ser salvado por GRACIA SOBERANA. Tendrá entonces que componer otro himno para en vez de cantar OH GRACIA ADMIRABLE dulce es, decir OH DECISIÓN dulce es! Tenemos que entender que ó es por GRACIA ó es por alguna otra cosa, y , como es SOLO POR GRACIA, tiene entonces que ser por AMOR QUE DIOS HA ELEGIDO.

 

¡Sublime Gracia de Su amor!
Que un infeliz salvó,
Fui ciego mas hoy miro yo,
Perdido y El me halló

 

 

 

Su gracia me enseñó a temer,
Mis dudas ahuyentó,
¡Oh, cuán precioso fue a mi ser
Cuando El me transformó!

 

 

 

–John Newton (1779)
Y cuando en Sión por siglos mil
Brillando esté cual sol;
Yo cantaré por siempre allí,
Su amor que me salvó.

 

 

(añadido luego)

 

 

RESUMEN

 

 

 

¿QUÉ TAN IMPORTANTE ES LA DOCTRINA BÍBLICA DE LA
ELECCIÓN DE LOS SANTOS?

 

1                    Si no fuera por la Elección amorosa de Dios nadie se podría salvar, es decir, si al hombre se le deja elegir por sí mismo, el hombre no elige buscar a Dios.

2                    Nadie se convence claramente, como debe ser, de que nuestra salvación fluye de la Fuente de Misericordia Gratuita hasta que se da cuenta del Amor Incondicional y Soberano de Dios. Cuando se ignora esta verdad bíblica se disminuye la gloria divina y la verdadera humildad. Por otra parte, el entendimiento de la Elección honra a Dios y hace al hombre humilde. De esta forma, un punto de vista bíblico de la Elección trae Alabanza, Reverencia, Admiración y Adoración a Dios; y trae humildad, diligencia, consolación y seguridad a los creyentes.

 

¿QUIEN HACE LA ELECCIÓN Y CUANDO?

La Biblia responde con mucha claridad: II Tes. 2:13 “DIOS OS HA ESCOGIDO DESDE EL PRINCIPIO. Efesios 1:4 dice, ““Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor; La expresión, “antes de la fundación del mundo” se encuentra en Juan 17:24, cuando Jesús habla del amor eterno del Padre por Su Hijo. Está también en I Pedro 1:20, donde se refiere a la determinación eterna de la mente divina con respecto a la muerte de Cristo. Hay otras muchas expresiones similares (ver Apocalipsis 13:8; 2 Tes 2:13; 2 Timoteo 1:9). La Elección es definitiva!

¿POR QUÉ FUE HECHA LA ELECCIÓN?

La respuesta en las Escrituras se da en Efes. 1:5, “Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo á sí mismo, SEGÚN EL PURO AFECTO DE SU VOLUNTAD.” Y, Efes. 1:11, ” En él digo, en quien asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados CONFORME AL PROPÓSITO DEL QUE HACE TODAS LAS COSAS según el consejo de su voluntad,.”

Una cosa es cierta: Dios NO eligió porque haya previsto fe y arrepentimiento en aquellos que escogió. Esto no puede ser porque la elección precede a la fe y al arrepentimiento. [Afirmar que la elección se debe a la fe que los pecadores tendrían equivale a decir que el hombre es el que da el primer paso. La Biblia dice que nosotros le amamos porque El nos amó primero y no a la inversa.] “Porque á los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo”

Por favor notemos bien que este versículo no dice lo que Dios conoció de antemano, sino a quienes conoció. Al decir que desde antes los conoció significa que los amó; y no que esto dependía de que El sabía lo que ellos iban a hacer, en vez de esto se dice que los amó desde antes.

Gracias a Dios los fundadores de iglesias bautistas de antaño reconocieron la importancia de esta doctrina y así lo expresaron:

La Elección es la selección eterna que Dios hizo de algunas personas para vida eterna – no por causa de algún mérito visto de antemano en ellos, sino por su pura misericordia en Cristo – en consecuencia de lo cual son llamados, justificados y glorificados.

Para aquellos que deseen estudiar más acerca de este tema, les sugiero leer a Charles H. Spurgeon, Arthur W. Pink y James P. Boyce.

¿Qué es un Cristiano Bíblico?

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¿QUE ES UN CRISTIANO BIBLICO?

Albert N. Martin

Hay muchos asuntos respecto a los cuales la ignorancia total y la indiferencia completa no son  trágicas ni fatales. Estoy seguro de que hay pocos de nosotros que pueden explicar todos los  procesos por los que una vaca color café come hierba verde y produce leche blanca-¡pero aún así podemos disfrutar de la leche! Muchos de nosotros ignoramos completamente la teoría de la  relatividad de Einstein, y si se nos pide que la expliquemos estaríamos realmente en dificultades. Pero no sólo ignoramos la teoría de Einstein, sino que también la mayoría de nosotros somos bastante indiferentes a ella, y sin embargo nuestra ignorancia e indiferencia no son trágicas ni fatales.

No obstante, hay otros asuntos respecto a los cuales la ignorancia y la indiferencia son tanto trágicas como fatales. Uno de ellos es la respuesta a la pregunta: “¿Qué es un cristiano bíblico?” En otras palabras, ¿cuándo tiene un hombre o una mujer el derecho, según las Escrituras, de llamarse ”cristiano”?

Uno no puede asumir ligeramente que él o ella es un verdadero cristiano. Una conclusión falsa sobre esto es trágica y fatal. Es por esto que quiero presentarles cuatro aspectos de la respuesta que la Biblia ofrece a la pregunta: “¿Qué es un cristiano bíblico?”

De acuerdo a la Biblia, un cristiano es una persona que ha enfrentado auténticamente el problema de su propio pecado. Una de las muchas cosas que distingue la fe cristiana de las otras religiones del mundo es que el cristianismo es esencial y fundamentalmente una religión de pecadores. Cuando el ángel le anunció a José el nacimiento venidero de Jesucristo, lo hizo con las siguientes palabras: “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21). El apóstol Pablo escribió en 1 Timoteo 1:15: “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.” El Señor Jesucristo mismo dijo en Lucas 5:31-32: “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.” Un cristiano es uno que ha enfrentado auténticamente el problema de su propio pecado.

Cuando nos dirigimos a las Escrituras, hallamos que cada uno de nosotros tiene un problema  personal doble con respecto al pecado. Por un lado, tenemos el problema de un expediente o archivo malo; y por el otro, el problema de un corazón malo. Si comenzamos en Génesis 3 con el  trágico relato de la rebelión del hombre contra Dios y su caída, y luego rastreamos la doctrina bíblica del pecado hasta el libro de Apocalipsis, veremos que no es una simplificación excesiva decir que todo lo que la Biblia enseña acerca de la doctrina del pecado se puede reducir a estas dos categorías fundamentales-el problema de un expediente malo y el problema de un corazón malo.

¿A qué me refiero con “el problema de un expediente o archivo malo”? Estoy utilizando esa terminología para describir lo que las Escrituras nos presentan como la doctrina de la culpa humana debida al pecado. Las Escrituras nos dicen con claridad que obtuvimos un expediente malo mucho antes de nosotros existiéramos en la tierra: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos
pecaron (Romanos 5:12).

¿Cuándo pecaron “todos”? Todos nosotros pecamos en Adán. El fue señalado por Dios para  representar a toda la raza humana. Cuando él pecó, nosotros pecamos en él y caímos con él en su primera transgresión. Es por esto que el apóstol Pablo escribe en 1 Corintios 15:22: “Porque así  como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” El hombre fue creado sin pecado en el huerto de Edén; pero desde el momento en que Adán pecó, nosotros también fuimos
acusados con culpa. Caímos en él en su primera transgresión y somos parte de una raza que se encuentra bajo condenación.

Más aún, las Escrituras enseñan que después que nacemos nuestras transgresiones personales acarrean culpa adicional. La Palabra de Dios enseña que “ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque” (Eclesiastés 7:20); cada pecado cometido incurre en culpa adicional. Nuestro expediente en los cielos está echado a perder. El Dios Todopoderoso juzga la totalidad de nuestra experiencia humana por un criterio que es absolutamente inflexible. Este criterio toca no sólo nuestras obras externas, sino también nuestros pensamientos y las inclinaciones de nuestro corazón, de tal manera que el Señor Jesús dijo que el albergar ira injusta es la esencia misma del asesinato, y la mirada con intención lujuriosa es adulterio (Mateo 5:22,28).

Dios está guardando un expediente detallado. Ese expediente se encuentra entre “los libros” que serán abiertos en el día del juicio (Apocalipsis 20:12). En esos libros están registrados todos los pensamientos, inclinaciones, intenciones, obras y aspectos de la experiencia humana que sean contrarios al criterio de la ley santa de Dios, ya sea por quedarnos cortos al mismo o por transgredirlo. Tenemos el problema de un expediente malo-según tal expediente nosotros somos culpables. Somos en verdad culpables de pecados reales cometidos en contra del Dios vivo y verdadero. Es por esta razón que las Escrituras nos dicen que toda la raza humana es culpable delante del Dios Todopoderoso (Romanos 3:19). ¿Alguna vez se ha convertido el problema de tu propio expediente malo en una preocupación apremiante y urgente? ¿Has enfrentado la verdad de que el Dios Todopoderoso te juzgó culpable cuando tu padre Adán pecó, y que te considera culpable de cada palabra que has hablado contraria a la santidad, justicia y pureza perfecta? El conoce todo objeto que has tocado y tomado contrario a la santidad de la propiedad. El conoce cada palabra pronunciada en contra de la verdad perfecta y absoluta. ¿Alguna vez te ha quebrantado esto, de tal manera que has reconocido el hecho de que el Dios Todopoderoso tiene todo el derecho de llamarte a su presencia y requerir que le des cuenta de cada acción contraria a su ley que ha traído culpa a tu alma?

Pero el problema de un expediente malo no es nuestro único problema. Tenemos un problema adicional-el problema de un corazón malo. La Biblia enseña que el problema de nuestro pecado surge no solamente de lo que hemos hecho, sino también de lo que somos. Cuando Adán pecó, él no sólo se hizo culpable delante de Dios, sino que también se contaminó y corrompió en su naturaleza.

Esta contaminación se describe en Jeremías 17:9: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Jesús la describe en Marcos 7:21: “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos”; y luego El menciona los diversos pecados que pueden verse en cualquier periódico a diario-asesinato, adulterio, blasfemia, orgullo. Jesús dijo que estas cosas proceden de una fuente viva de corrupción, el corazón humano. Nota cuidadosamente que El no dijo: “Porque de fuera, por la presión de la sociedad y sus influencias negativas, viene el asesinato, el adulterio, el orgullo y el hurto.” Esto es lo que los llamados sociólogos expertos nos dicen. Ellos afirman que es “la condición de la sociedad” lo que produce el crimen y la rebelión; Jesús dice que es la condición del corazón humano.

Cada uno de nosotros tiene por naturaleza un corazón que las Escrituras describen como

“perverso”, una fuente de todas las formas de iniquidad. Romanos 8:7 afirma: “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden.” Pablo no dice que los designios de la carne, es decir, los designios de una mente que nunca ha sido regenerada por Dios, tienen algo de enemistad; él los llama enemistad. “Los designios de la carne son enemistad contra Dios.” La disposición natural de cada corazón humano puede ilustrarse como un puño alzado contra el Dios vivo. Este es el problema interno de un corazón malo-un corazón que ama el pecado, un corazón que es la fuente del pecado, un corazón que es enemistad contra Dios.

¿Alguna vez se ha convertido el problema de tu corazón malo en una apremiante preocupación personal para ti? No estoy preguntando si crees o no en la pecaminosidad humana en teoría. Tú puedes estar de acuerdo en que hay tales cosas como una naturaleza y un corazón pecaminosos. Mi pregunta es: ¿alguna vez han venido a ser tu expediente y tu corazón malos asuntos de profunda, interna y apremiante preocupación para ti? ¿Has conocido lo que es una conciencia real, personal e interna del horror de tu culpa en la presencia de un Dios santo? ¿Has visto el carácter espantoso de un corazón que es “engañoso… mas que todas las cosas, y perverso”?

Un cristiano bíblico es una persona que ha tomado en serio su problema personal del pecado.

El grado en que podemos sentir el terrible peso del pecado difiere de una persona a otra. El tiempo que toma que una persona sea llevada a concientizarse de su expediente y corazón malos, varía. Hay muchas variables, pero Jesucristo, como el gran Médico, nunca ha traído su virtud sanadora sobre alguien que no se reconozca a si mismo pecador. El dijo: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mateo 9:13). ¿Eres tú un cristiano bíblico-uno que ha tomado en serio su propio problema del pecado?Un cristiano bíblico es aquel que ha considerado seriamente el único remedio divino para el pecado.

En la Biblia se nos dice una y otra vez que el Dios Todopoderoso ha tomado la iniciativa de hacer algo por el hombre, el pecador. Los versículos que algunos de nosotros aprendimos en nuestra juventud enfatizan la iniciativa de Dios en proveer un remedio para la pecaminosidad del hombre: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito”; “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”; “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó” (Juan 3:16; 1 Juan 4:10; Efesios 2:4).

Un aspecto único de la fe cristiana es que ésta no es un esquema religioso de auto-ayuda en el que te arreglas a ti mismo con la ayuda de Dios. De la misma manera como uno de los principios exclusivos de la fe cristiana es que Cristo es el único Salvador de pecadores, así también es un principio exclusivo de la fe cristiana que toda nuestra ayuda viene de arriba y nos encuentra donde estamos. No podemos levantarnos a nosotros mismos por las orejas; en misericordia, Dios interviene en la situación humana y hace algo que nunca hubiéramos podido hacer por nosotros mismos.

Cuando vamos a las Escrituras, hallamos que el remedio divino tiene por lo menos tres simples pero profundamente maravillosos puntos focales: (a) En primer lugar, el remedio de Dios para el pecado está unido a una persona. Cualquiera que comience a tomar en serio el remedio divino para la pecaminosidad humana notará en las Escrituras que el remedio no se encuentra en un conjunto de ideas, como si fuera simplemente otra filosofía, ni se encuentra en una institución, sino que está unido a una persona ‘Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito”; dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Juan 3:16; Mateo 1:21). Jesús mismo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi” (Juan 14:6).

El remedio divino para el pecado está unido a una pérsona, y esa persona no es otra que nuestro Señor Jesucristo-el Verbo eterno que se hizo hombre, uniendo una naturaleza humana real, a su naturaleza divina. Aquí está la provisión de Dios para el hombre con su expediente y corazón malos: un Salvador que es tanto Dios como hombre, con las dos naturalezas unidas en una persona para siempre. Si tu problema personal del pecado ha de ser remediado de una manera bíblica, será  remediado únicamente teniendo tratos personales con la persona de Jesucristo. Tal es un aspecto  único de la fe cristiana: el pecador en toda su necesidad, unido al Salvador en toda la plenitud de su gracia; el pecador en su miserable necesidad, y el Salvador en su poder omnipotente, unidos  directamente en el evangelio. ¡Tal realidad es la gloria de las buenas nuevas de Dios para los  pecadores!

(b) En segundo lugar, el remedio de Dios para el pecado está centrado en la cruz sobre la cual Jesucristo murió. Cuando vamos a las Escrituras hallamos que el remedio divino está centrado de manera exclusiva en la cruz de Jesucristo. Cuando Juan el Bautista señala a Jesús haciendo uso de la imagen del Antiguo Testamento del cordero sacrificial, él dice: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Jesús mismo dijo: “El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:28).

La verdadera predicación del evangelio está tan centrada en la cruz que Pablo llama la palabra o mensaje de la cruz. La predicación de la cruz es “locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” (1 Corintios 1:18). Cuando Pablo fue a Corinto-un centro de intelectualismo y filosofía griega pagana-él no siguió sus patrones prescritos de retórica, sino que dijo que se había propuesto “no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” (1 Corintios 2:2).

No se debe pensar de la cruz como una idea abstracta o un símbolo religioso; el significado de la cruz es lo que Dios declara que significa. La cruz fue el lugar en el que Dios, por imputación, apiló los pecados de su pueblo sobre su Hijo. En la cruz la maldición fue cargada sustitutivamente. Usando el lenguaje del apóstol Pablo: “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición” (Gálatas 3:13), y “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21).

La cruz no es un símbolo nebuloso e indefinible de amor desprendido; por el contrario, la cruz es el despliegue monumental de cómo Dios puede ser justo y aún perdonar pecadores culpables. Dios, habiendo imputado los pecados de su pueblo a Cristo en la cruz, pronuncia juicio sobre su Hijo como el representante de su pueblo. Allí en la cruz, Dios derrama las copas de su ira sin misericordia hasta que su Hijo clama: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Salmo 22:1; Mateo 27:46).

En el Calvario, Dios está mostrando en el mundo visible lo que está ocurriendo en el mundo invisible y espiritual. El cubre los cielos con oscuridad total para dar a conocer a toda la humanidad que está sumergiendo a su Hijo en las tinieblas de afuera, en el infierno que tus pecados y los míos merecen. Jesús queda suspendido en la cruz con la postura de un criminal culpable; la sociedad sólo tiene un veredicto para él: “Fuera con éste”-“Crucifícale”-“Entréguenle a la muerte”-y Dios no interviene. Dios está demostrando en el teatro de lo que los hombres pueden ver, lo que El está haciendo en el reino de lo que no pueden ver. El está tratando a su Hijo como un criminal. Está haciendo a su Hijo sentir en las profundidades de su alma toda la furia de la ira que estaba dirigida a nosotros.

(c) En tercer lugar, el remedio de Dios para el pecado es adecuado para todos los hombres, y se ofrece a todos los hombres sin discriminación. Antes de nosotros tener conciencia alguna de nuestro pecado, es muy fácil pensar que Dios puede perdonar pecadores. Pero cuando tú y yo comenzamos a tener idea de todo lo que el pecado es, nuestros pensamientos cambian. Nos vemos a nosotros mismos como pequeños gusanos del polvo, criaturas cuya vida y aliento mismo, están sostenidos en las manos de Dios, en quien “vivimos, y nos movemos, y somos” (Hechos 17:28).

Empezamos a tomar en serio el que nos atrevimos a desafiar al Dios que encerró a ángeles en tinieblas eternas cuando se rebelaron contra El. Confesamos que este Dios santo ve las efusiones de nuestros corazones humanos horribles y corruptos. Entonces decimos: “Oh Dios, ¿cómo puedes Tú ser algo más que justo? Si me das lo que mis pecados merecen, ¡no hay para mi otra cosa que ira y juicio! ¿Cómo puedes perdonarme y seguir siendo justo? ¿Cómo puedes ser un Dios de justicia y hacer otra cosa que no sea confinarme a castigo eterno con esos ángeles que se rebelaron?”

Cuando empezamos a sentir la realidad de nuestro pecado, el perdón se convierte en el problema más difícil con el cual nuestra mente ha tenido que luchar. Es entonces que necesitamos conocer que en una persona, y tal persona crucificada, Dios ha provisto el remedio adecuado para todos los hombres, el cual es ofrecido a todos los hombres sin discriminación.

Si fueran dadas condiciones para la disponibilidad de Cristo entonces diríamos: “Seguramente yo no satisfago tales condiciones; de seguro que no califico.” La maravilla de la provisión de Dios es que viene con estos términos y sin trabas: “A todos los sedientos:

Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche” (Isaías 55:1); “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).

¡Contempla la belleza de la libre oferta de misericordia en Jesucristo! No necesitamos que Dios venga de los cielos y nos diga que nosotros, por nombre, tenemos libertad de venir; tenemos una oferta de misericordia libre de trabas en las palabras de su propio Hijo: “Venid a mí todos los que
estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Un cristiano bíblico es aquel que se ha conformado de todo corazón a las condiciones para obtener la provisión de Dios para el pecado.

Las condiciones divinas son dos: arrepiéntete y cree. Acerca de los inicios del ministerio de Jesús encontramos lo siguiente: “Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentios, y creed en el evangelio” (Marcos 1:14-15). Después de su resurrección, Jesús le dijo a sus discípulos “que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lucas 24:47). El apóstol Pablo testificó “a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hechos 20:21).

¿Cuáles son las condiciones divinas para obtener la provisión divina? Debemos arrepentimos y debemos creer. Aunque sea necesario discutir éstos como conceptos separados, no debemos pensar que el arrepentimiento está siempre divorciado de la fe o que la fe está siempre divorciada del arrepentimiento. La verdadera fe está permeada de arrepentimiento, y el verdadero arrepentimiento está permeado de fe. Los dos están interconectados entre sí de tal manera que, donde quiera que haya una verdadera apropiación de la provisión divina, hallarás un penitente con fe y un creyente arrepentido.

¿Qué es el arrepentimiento? La definición del Catecismo Menor de Westminster es excelente: “El arrepentimiento para vida es una gracia salvadora, por la cual un pecador, con un verdadero sentimiento de su pecado, y comprendiendo la misericordia de Dios en Cristo, con dolor y aborrecimiento de su pecado, se aparta del mismo para ir a Dios, con pleno propósito y esfuerzo para una nueva obediencia.”

El arrepentimiento es el hijo pródigo volviendo en sí en un país lejano. En lugar de permanecer en casa bajo el gobierno de su padre, le pidió tempranamente su herencia a su padre y se fue a un país lejano, donde ésta fue desperdiciada. Reducido a la miseria por sus pecados, volvió en si y dijo: “¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros” (Lucas 15:17-19).

Cuando el hijo pródigo reconoció su pecado, él no se sentó y pensó sobre el asunto, ni escribió una poesía sobre ello o envió telegramas a su padre. La Escritura dice que “levantándose, vino a su padre” (v.20). Dejó a aquellos compañeros que fueron sus amigos en el pecado; aborreció todo lo que perteneció a ese estilo de vida y le volvió la espalda. ¿Y qué le atrajo de nuevo a casa? Fue la confianza en que había un padre misericordioso con un gran corazón y con un gobierno justo para su hogar feliz y amoroso. El no escribió diciendo: “Padre, las cosas se me están poniendo difíciles aquí; mi conciencia me está atacando por las noches. ¿Por qué no me envías dinero para ayudarme o vienes a visitarme para hacerme sentir bien?” ¡De ninguna manera! El no necesitaba simplemente sentirse bien; necesitaba él mismo venir a ser bueno. Por ello dejó aquel país lejano.

Fue una bella pincelada en el cuadro de nuestro Señor cuando El dijo: “Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó” (v.20). El hijo pródigo no vino orgulloso hacia su padre, hablando acerca del tomar la decisión de regresar a su casa.

Hoy nos encontramos con la idea de que las personas pueden “pasar al frente”, hacer una pequeña oración y hacerle un favor a Dios tomando una decisión. Esto no tiene nada que ver con la verdadera conversión. El verdadero arrepentimiento involucra el reconocimiento de que he pecado contra el Dios del cielo, Aquel que es grande y misericordioso, santo y amoroso, y que no soy digno de ser llamado su hijo. No obstante, en el momento en que estoy preparado para dejar mi pecado y darle la espalda, dispuesto a regresar humildemente, preguntándome si habrá alguna misericordia para mi, entonces, ¡maravilla de maravillas!-el Padre me encuentra, me echa sus brazos de amor reconciliador y misericordia. Y aclaro, esto lo hace no de una manera sentimental, sino que El cubre a los pecadores penitentes con amor -perdonador y redentor.

Pero el padre no echó sus brazos alrededor del cuello del hijo pródigo cuando éste todavía estaba atendiendo cerdos y en ¡OS brazos de rameras. ¿Estoy hablando a algunos cuyos corazones están casados con el mundo y que aman los caminos del mundo? Quizás tú muestras quién eres en realidad con tu vida personal, o en tu relación con tus padres, o en tu vida social, en la cual tomas tan ligeramente la santidad del cuerpo.

Quizás algunos de ustedes están involucrados en fornicación, o en tocarse los unos a los otros, o en mirar aquello en la televisión y en el cine que alimenta sus pasiones, y sin embargo invocan el nombre de Cristo. Vives con un hato de cerdos y luego el domingo vas a la casa de Dios. ¡Qué vergüenza! Deja la hacienda de los cerdos y tus guaridas de pecado. Abandona tus prácticas y hábitos de indulgencia carnal. El arrepentimiento es estar lo suficientemente dolido como para dejar tu pecado. Nunca conocerás la misericordia perdonadora de Dios mientras estés casado a tus pecados.

El arrepentimiento es el divorcio del alma del pecado, pero siempre estará unido a la fe. ¿Qué es la fe? La fe es echar el alma sobre Cristo tal y como El es ofrecido en el evangelio. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). La fe es comparada con el beber de Cristo, porque en mi sed del alma yo bebo de El. La fe es comparada con el mirar a Cristo, el seguir a Cristo y el huir a Cristo. La Biblia usa muchas analogías, y el resumen de todas ellas es éste: en la miseria de mi necesidad me lanzo sobre el Salvador, confiando en El para que sea todo lo que ha prometido ser a pecadores necesitados.

La fe no lleva nada a Cristo, sino sólo una mano vacía que toma a Cristo y todo lo que hay en El. ¿Qué hay en Cristo? ¡Pleno perdón de todos mis pecados! Su obediencia perfecta es puesta a mi cuenta. Su muerte es tomada como la mía. En El se encuentra el don del Espíritu. La adopción, la santificación y finalmente la glorificación están todas en El; y la fe, al tomar a Cristo, recibe todo lo que está en El. “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención” (1 Corintios 1:30).

¿Qué es un cristiano bíblico? Un cristiano bíblico es aquel que ha obedecido de todo corazón las condiciones para obtener la provisión divina para el pecado. Esas condiciones son el arrepentimiento y la fe. Me gusta pensar en ellas como la bisagra sobre la que se mueve la puerta de la salvación. La bisagra tiene dos placas, una está atornillada a la puerta, y la otra lo está al marco de la puerta. Estas están unidas entre sí por un perno, y sobre esta bisagra la puerta gira. Cristo es esa puerta, pero ninguno entra a través de El si no se arrepiente y cree.

No hay bisagra hecha exclusivamente de arrepentimiento. El arrepentimiento que no está unido a la fe es un arrepentimiento legalista. Termina en ti mismo y tu pecado. De la misma manera, no hay verdadera bisagra hecha exclusivamente de fe. Una fe confesada que no esté unida al arrepentimiento es una fe espuria, porque la verdadera fe es una fe en Cristo para salvarme no en el pecado, sino del pecado. El arrepentimiento y la fe son inseparables, y “si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lucas 13:3). Se nombra a los incrédulos entre aquellos que “tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21:8).

Un cristiano bíblico es una persona que manifiesta en su vida que sus declaraciones de arrepentimiento y fe son reales.

Pablo predicó que los hombres debían arrepentirse y volverse a Dios haciendo obras dignas de arrepentimiento (Hechos 26:20). Dios se propuso que haya tales obras: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:8-10).

Pablo dice en Gálatas que la fe obra a través del amor. Donde haya verdadera fe en Cristo, el amor genuino a Cristo será implantado. Y donde haya amor a Cristo, allí habrá obediencia a Cristo. “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama… El que no me ama, no guarda mis palabras” (Juan 14:21-24). Somos salvos confiando en Cristo, no por amarle y obedecerle; pero una confianza que no produzca amor y obediencia no es verdadera fe salvadora.

La verdadera fe obra por el amor, y lo que el amor produce no es la habilidad de sentarse en una noche estrellada y escribir poesía acerca de lo excitante de ser un cristiano. La fe verdadera trabaja moviéndote a regresar a tu hogar y a obedecer a tus padres, guiándote a amar a tu cónyuge y a los hijos como la Biblia te dice que lo hagas, a regresar a tu escuela o trabajo adoptando una actitud firme por la verdad y la justicia en contra de toda la presión de tus compañeros.

La fe verdadera te hace estar dispuesto a ser tomado como un tonto o loco-dispuesto a ser considerado anticuado o fuera de moda-porque crees que hay criterios morales y éticos que son eternos e inmutables. Estás dispuesto a creer en la castidad y la santidad de la vida humana, y a permanecer firme contra el sexo prematrimonial y el asesinato de los bebés en el vientre de sus madres. Porque Jesús dijo: “el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles” (Marcos 8:38).

¿Qué es un cristiano bíblico? No es uno que simplemente dice: “Oh, sí, yo sé que soy pecador, con un expediente y un corazón malos. Sé que la provisión de Dios para los pecadores se halla en Cristo y en su cruz, y que es adecuado y ofrecido libremente a todos. Yo sé que viene a todos los que se arrepienten y creen.” Eso no es suficiente.

¿Te has TU arrepentido y creído? Y si profesas arrepentimiento y fe, ¿puedes hacer que esa profesión sea comprobada-no por una vida de perfección, sino-por una vida de propósito y esfuerzo para la obediencia a Jesucristo?

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Fadre que está en los cielos” (Mateo 7:21). En Hebreos 5:9 leemos: “Vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.” 1 Juan 2:4 declara: “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él.”

¿Puedes hacer que tu pretensión de ser cristiano se compruebe con la Biblia? ¿Manifiesta tu vida los frutos del arrepentimiento y la fe? ¿Posees una vida de unión a Cristo, obediencia a Cristo y confesión de Cristo? ¿Está tu conducta marcada por adherencia a los caminos de Cristo? No de manera perfecta-¡no! Cada día debes orar: “Perdóname mis transgresiones, como perdono a aquellos que pecan contra mí.” Pero al mismo tiempo puedes también orar: “Porque para mi el vivir es Cristo” o, en las palabras del himno:

Jesús, mi cruz he tomado
para dejarlo todo y seguirte a ti.

Un verdadero cristiano sigue a Jesús. ¿Cuántos de nosotros somos cristianos bíblicos y verdaderos? Te dejo a ti que respondas en las recámaras profundas de tu propia mente y corazón.

Pero recuerda, responde con aquella respuesta con la que estarás dispuesto a vivir por toda la eternidad. No te conformes con ninguna otra respuesta que no sea aquella que te hallará confortable en la muerte, y seguro en el día del juicio.

La Elección

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La Elección

Es verdad que no se puede convertir en un discurso sobre el libre albedrío (eso lo sabemos muy bien) pero sí se puede convertir en un discurso sobre la gracia inmerecida: y el tema de la gracia inmerecida es de resultados prácticos, cuando las verdaderas doctrinas del amor inmutable de Dios son presentadas para que obren en los corazones de los santos y de los pecadores.

Ahora, yo confío que hoy, algunos de ustedes que se asustan con el simple sonido de esta palabra, dirán: “voy a escucharla con objetividad; voy a hacer a un lado mis prejuicios; voy a oír simplemente lo que este hombre tiene que decir.” No cierren sus oídos ni digan de entrada: “es doctrina muy elevada.” ¿Quién te ha autorizado a que la llames muy alta o muy baja? ¿Por qué te quieres oponer a la doctrina de Dios? Recuerda lo que les ocurrió a los muchachos que se burlaban del profeta de Dios, exclamando: “¡Calvo, sube! ¡Calvo, sube!” No digas nada en contra de las doctrinas de Dios, para evitar que salga del bosque una fiera y te devore a ti también. Hay otras calamidades además del manifiesto juicio del cielo: ten cuidado que no caigan sobre tu cabeza.

Haz a un lado tus prejuicios: escucha con calma, escucha desapasionadamente: oye lo que dice la Escritura. Y cuando recibas la verdad, si a Dios le place revelarla y manifestarla a tu alma, que no te dé vergüenza confesarla. Confesar que ayer estabas equivocado, es solamente reconocer que hoy eres un poco más sabio. Y en vez de que sea algo negativo para ti, da honor a tu juicio, y demuestra que estás mejorando en el conocimiento de la verdad. Que no te dé vergüenza aprender, y hacer a un lado tus viejas doctrinas y puntos de vista, y adoptar eso que puedes ver de manera más clara en la Palabra de Dios. Pero si no ves que esté aquí en la Biblia, sin importar lo que yo diga, o a qué autoridades hago referencia, te suplico, por amor de tu alma, que rechaces lo que digo. Y si desde este púlpito alguna vez oyes cosas contrarias a la Sagrada Palabra, recuerda que la Biblia debe ser lo primero, y el ministro de Dios debe estar sometido a Ella.

Nosotros no debemos estar por sobre la Biblia cuando predicamos, sino que debemos predicar con la Biblia sobre nuestras cabezas. Después de todo lo que hemos predicado, estamos muy conscientes que la montaña de la verdad es más alta de lo que nuestros ojos pueden discernir. Nubes y oscuridad rodean su cima, y no podemos distinguir su pico más elevado. Sin embargo, vamos a tratar de predicar lo mejor que podamos.
Pero como somos mortales y sujetos a equivocarnos, ustedes mismos deben juzgarlo todo. “Probad los espíritus si son de Dios;” y si estando de rodillas reflexionando maduramente, ustedes son guiados a rechazar la elección (cosa que yo considero totalmente imposible) entonces deséchenla. No escuchen a quienes predican la elección, sino crean y confiesen aquello que ven que es la Palabra de Dios. No puedo agregar nada más a manera de introducción.
 

 

Entonces, en primer lugar, voy a referirme a la veracidad de esta doctrina: “de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación.” En segundo lugar, voy a tratar de demostrar que esta elección es absoluta: “Él os haya escogido desde el principio para salvación,” no para santificación, sino “mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.” En tercer lugar, esta elección es eterna porque el texto dice: “de que Dios os haya escogido desde el principio.” En cuarto lugar, es personal: “Él os haya escogido.” Y luego vamos a reflexionar sobre los efectos de esta doctrina: ver lo que produce; y finalmente, conforme la capacidad que nos dé Dios, vamos a intentar considerar sus consecuencias, y ver si en efecto es una doctrina terrible que conduce a una vida licenciosa. Tomaremos la flor, y como verdaderas abejas, vamos a comprobar si hay algo de miel allí; si algo bueno está contenido en ella, o si es un mal concentrado y sin mezcla.
I. En primer lugar debo demostrar que la doctrina es VERDADERA. Permítanme comenzar con un argumentum ad hominem (argumento al hombre); voy a hablarles de acuerdo a sus diferentes posiciones y cargos. Algunos de ustedes pertenecen a la Iglesia de Inglaterra, y me da gusto ver que hay muchos presentes hoy aquí. Aunque ciertamente digo de vez en cuando cosas muy duras acerca de la Iglesia y el Estado, sin embargo yo amo a la vieja Iglesia, pues hay en esa denominación muchos ministros piadosos y santos eminentes. Ahora, yo sé que ustedes son grandes creyentes en lo que los Artículos declaran como doctrina correcta. Les voy a dar una muestra de lo que los Artículos afirman en lo relativo a la elección, de tal forma que si creen en los Artículos, no pueden rechazar esta doctrina de la elección. Voy a leer un fragmento del Artículo 17 que se refiere a la Predestinación y a la Elección:
 

 

“La predestinación para vida es el propósito eterno de Dios, por medio del cual (antes que los cimientos del mundo fueran puestos) Él ha decretado de manera permanente por Su consejo secreto para nosotros, liberar de la maldición y condenación a aquellas personas que Él ha elegido en Cristo de entre toda la humanidad, y traerlos por medio de Cristo a la salvación eterna, como vasos hechos para honra. De donde quienes han sido dotados con bendición tan excelente de Dios, son llamados de acuerdo al propósito de Dios por Su Espíritu que obra en el momento debido; ellos obedecen el llamado por la gracia; son justificados gratuitamente; son hechos hijos de Dios por adopción; son conformados a la imagen del Unigénito Hijo Jesucristo; ellos caminan religiosamente en buenas obras, y al final, por la misericordia de Dios, alcanzan la dicha eterna.”

Entonces, pienso que cualquier miembro de esa denominación, si en efecto es un creyente sincero y honesto en su Madre Iglesia, debe ser un pleno creyente de la elección. Es verdad que si ve otras partes del Ritual anglicano, encontrará cosas contrarias a las doctrinas de la gracia inmerecida, y totalmente ajenas a la enseñanza de la Escritura. Pero si mira a los Artículos, no puede dejar de ver que Dios ha elegido a Su pueblo para vida eterna. Sin embargo no estoy tan perdidamente enamorado de ese libro como pueden estarlo ustedes; y sólo he utilizado este Artículo para demostrarles que si pertenecen a la iglesia oficial de Inglaterra no deberían objetar de ninguna manera esta doctrina de la predestinación.

Otra autoridad humana por la cual puedo confirmar la doctrina de la elección, es el antiguo credo de los Valdenses. Si leen el credo de los antiguos Valdenses, que elaboraron en medio del ardiente fuego de la persecución, verán que estos renombrados profesantes y confesores de la fe cristiana, recibieron y abrazaron muy firmemente esta doctrina, como parte de la verdad de Dios. He copiado de un viejo libro un de los Artículos de su fe:

“Que Dios salva de la corrupción y de la condenación a aquellos que Él ha elegido desde la fundación del mundo, no a causa de ninguna disposición, fe, o santidad que Él hubiera previsto de antemano en ellos, sino por su pura misericordia en Cristo Jesús Su Hijo, dejando a un lado a todos los demás, según la irreprensible razón de Su soberana voluntad y justicia.”

Entonces no es una novedad lo que yo predico; no es una doctrina nueva. Me encanta proclamar estas viejas doctrinas poderosas, que son llamadas con el sobrenombre de Calvinismo, pero que son segura y ciertamente la verdad revelada de Dios en Cristo Jesús. Por esta verdad yo hago una peregrinación al pasado, y conforme avanzo, veo a un padre tras otro, a un confesor tras otro, a un mártir tras otro, ponerse de pie para darme la mano. Si yo fuera un pelagiano, o un creyente de la doctrina del libre albedrío, tendría que caminar por muchos siglos completamente solo. Aquí y allá algún hereje de carácter no muy honorable podría levantarse y llamarme hermano. Pero tomando estas cosas como la norma de mi fe, yo veo la tierra de los antepasados poblada por mis hermanos; veo multitudes que confiesan lo mismo que yo, y reconocen que esta es la religión de la propia iglesia de Dios.

También les doy un extracto de la antigua Confesión Bautista. Nosotros somos Bautistas en esta congregación (por lo menos la mayoría de nosotros) y nos gusta ver lo que escribieron nuestros propios antecesores. Hace aproximadamente unos doscientos años los Bautistas se reunieron, y publicaron sus artículos de fe, para poner un fin a ciertos reportes en contra de su ortodoxia que se habían difundido por el mundo. Voy a referirme ahora a este viejo libro (que yo acabo de publicar) y puedo leer lo siguiente:
Artículo Tercero: “Por el decreto de Dios, para manifestación de Su gloria, algunos hombres y algunos ángeles son predestinados o preordenados para vida eterna por medio de Jesucristo, para alabanza de Su gracia gloriosa; otros son dejados para actuar en sus pecados para su justa condenación, para alabanza de Su justicia gloriosa. Estos hombres y estos ángeles que son así predestinados y preordenados son particularmente e inmutablemente designados, y su número es tan exacto y definido, que no puede ser ni aumentado ni disminuido. Aquellas personas que están predestinadas para vida, Dios, desde antes de la fundación del mundo, de acuerdo a Su eterno e inmutable propósito, y al secreto consejo y buen agrado de Su voluntad, los ha elegido en Cristo para gloria eterna por Su gracia inmerecida y amor, sin que haya ninguna cosa en la criatura como una condición o causa que haya movido a Dios para esa elección.”
En lo que concierne a estas autoridades humanas, la verdad, no les doy mucha importancia. No me importa lo que digan, ya sea a favor o en contra de esta doctrina. Solamente me he referido a ellas como un tipo de confirmación de la fe de ustedes, para mostrarles que a pesar de que me tachen de hereje y de hipercalvinista, tengo el respaldo de la antigüedad. Todo el pasado está de mi lado. El presente no me importa. Déjenme el pasado y tendré esperanza en el futuro. Si el presente me ataca, no me importa. Aunque un sinnúmero de iglesias aquí en Londres hayan olvidado las grandes y fundamentales doctrinas de Dios, no importa. Si tan sólo un pequeño grupo de nosotros nos quedamos solos manteniendo firmemente la soberanía de nuestro Dios, si nuestros enemigos nos atacan, ¡ay! y aun nuestros propios hermanos, que debieran ser nuestros amigos y colaboradores, no importa. Basta con que podamos contar con el pasado; el noble ejército de mártires, el glorioso escuadrón de los confesores, son nuestros amigos; los testigos de la verdad vienen a defendernos. Si ellos están de nuestro lado, no podremos decir que estamos solos, sino que podemos exclamar: “Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal.” Pero lo mejor de todo es que Dios está con nosotros.

 

 

La única gran verdad es siempre la Biblia, y únicamente la Biblia. Queridos lectores, ustedes no creen en ningún otro libro que no sea la Biblia ¿no es cierto? Si yo pudiera demostrar esto basándome en todos los libros de la cristiandad; si yo pudiera recurrir a la Biblioteca de Alejandría, para comprobar su verdad, no lo creerían más de lo que ustedes creen porque está en la Palabra de Dios.

He seleccionado unos cuantos textos para leerlos. Me gusta citar abundantemente los textos cuando temo que ustedes pueden desconfiar de una verdad, a fin de que estén lo suficientemente convencidos para que no haya lugar a dudas, si es que en verdad no creen. Permítanme entonces mencionar un catálogo de textos en los que el pueblo de Dios es llamado elegido. Naturalmente, si el pueblo es llamado elegido, debe haber una elección. Si Jesucristo y Sus apóstoles estaban acostumbrados a describir a los creyentes por medio del título de elegidos, ciertamente debemos creer que lo eran, pues de lo contrario el término no significa nada.
Jesucristo dice: “Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos que él escogió, acortó aquellos días.” “Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos.” “Y entonces enviará sus ángeles, y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.” (Marcos 13: 20, 22, 27) “¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? (Lucas 18: 7) Podríamos seleccionar muchos otros textos, que contienen la palabra “elegido,” o “escogido,” o “preordenado,” o “designado,” o la frase “mis ovejas,” o alguna descripción similar, mostrando que el pueblo de Cristo es diferente del resto de la humanidad.
 

 

Pero ustedes tienen sus concordancias, y no los voy a importunar con más textos. A través de las epístolas, los santos son constantemente llamados “los elegidos.” En su carta a los Colosenses, Pablo dice: “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia.” Cuando le escribe a Tito, se llama a sí mismo: “Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos.” Pedro dice: “Elegidos según la presciencia de Dios Padre.” Y si vamos a Juan, encontraremos que le gusta mucho esa palabra. Dice: “El anciano a la señora elegida;” y habla de: “tu hermana, la elegida.” Y sabemos dónde está escrito: “La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros.” Ellos no se avergonzaban de esa palabra en aquellos días; no tenían miedo de hablar de ella.

En nuestros días esa palabra ha sido revestida con una diversidad de significados, y las personas han mutilado y desfigurado la doctrina, de tal forma que la han convertido en una verdadera doctrina de demonios, lo confieso. Y muchos que se llaman a sí mismos creyentes, se han pasado a las filas del antinomianismo. Pero a pesar de esto, ¿por qué he de avergonzarme de eso, si los hombres la pervierten? Nosotros amamos la verdad de Dios aun en medio del tormento, de la misma manera que cuando es ensalzada. Si hubiera un mártir que nosotros amáramos antes de que fuera llevado al suplicio, lo amaríamos todavía más mientras está siendo atormentado.

Cuando la verdad de Dios está siendo atormentada, no por eso la vamos a catalogar como una falsedad. No nos gusta verla en el suplicio, pero la amamos aun cuando es martirizada, pues podemos discernir cuáles deberían haber sido sus justas proporciones si no hubiera sido atormentada y torturada por la crueldad e invenciones de los hombres. Si ustedes leen muchas de las epístolas de los padres de la antigüedad, encontrarán que siempre escriben al pueblo de Dios como “elegido.” Ciertamente, el término conversacional común usado por los primitivos cristianos entre sí, en muchas de las iglesias, era el de “elegido.” A menudo usaban el término para llamarse entre sí, mostrando que era una creencia general que todo el pueblo de Dios era manifiestamente “elegido.”

Ahora vamos a unos textos que prueban positivamente esta doctrina. Abran sus Biblias en el evangelio de Juan 15: 16, y allí verán que Jesucristo ha elegido a Su pueblo, pues Él dice: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.” Y luego en versículo 19: “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.” Luego en el capítulo 17, versículos 8 y 9: “Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son.” Leemos en Hechos 13: 48: “Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.” Pueden intentar retorcer este versículo, pero dice: “ordenados para vida eterna” tan claramente, que no cabe ninguna duda en su interpretación; y nos tienen sin cuidado los diferentes comentarios que se hacen sobre él. Creo que casi no es necesario que les recuerde el capítulo 8 de Romanos, pues confío que ustedes conocen muy bien ese capítulo y lo entienden. En el versículo 29 y siguientes, dice: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios?” Tampoco sería necesario leer todo el capítulo 9 de Romanos. En tanto que ese capítulo permanezca en la Biblia, ningún hombre será capaz de probar el arminianismo; mientras eso esté escrito allí, ni las más violentas contorsiones de esos textos podrán exterminar de la Escritura, la doctrina de la elección.

Leamos algunos versículos como éstos: “(pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), se le dijo: El mayor servirá al menor.” Luego pasemos al versículo 22: “¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria. Luego pasemos a Romanos 11:7: “¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos,” y en el versículo 5 del mismo capítulo, leemos: “Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.” Sin duda todos ustedes recuerdan el pasaje de 1 Corintios 1: 26-29: “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.” También recuerden el pasaje en 1 Tesalonicenses 5: 9: “Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.” Y luego tienen el texto que estamos analizando, el cual, pienso, sería suficiente. Pero, si necesitan más textos, pueden encontrarlos buscándolos con calma, si no hemos logrado eliminar sus sospechas de que esta doctrina no es verdadera.

Me parece, amigos míos, que esta sobrecogedora cantidad de versículos debería hacer temblar a quienes se atreven a burlarse de esta doctrina. ¿Qué diremos de aquéllos que a menudo la han despreciado, y han negado su divinidad, que han atacado su justicia, y se han atrevido a desafiar a Dios y lo llaman un tirano Todopoderoso, cuando han escuchado que Él ha elegido a un número específico para vida eterna? ¿Puedes tú, que rechazas esa doctrina, quitarla de la Biblia? ¿Puedes tú tomar el cuchillo de Jehudí y extirparla de la Palabra de Dios? ¿Quieres ser como la mujer a los pies de Salomón que aceptó que el niño fuera dividido en dos mitades, para que puedas tener tu mitad? ¿Acaso no está aquí en la Escritura? ¿Y no es tu deber inclinarte ante ella, y mansamente reconocer que no la entiendes: recibirla como la verdad aunque no puedas entender su significado?

No voy a intentar demostrar la justicia de Dios al haber elegido a algunos y haber pasado por alto a otros. No me corresponde a mí, vindicar a mi Señor. Él hablará por Sí mismo y en efecto lo hace: “Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?” ¿Quién es aquél que dirá a su padre: “qué has engendrado?” O a su madre: “¿qué has traído al mundo?” “Yo Jehová, y ninguno más que yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto.” ¿Quién eres tú para que alterques con Dios? Tiembla y besa Su vara; inclínate y sométete a Su cetro; no impugnes Su justicia, ni denuncies Sus actos ante tu propio tribunal, ¡oh, hombre!

Pero hay quienes dicen: “Dios es cruel cuando elige a uno y pasa por alto a otro.” Entonces, yo les preguntaría: ¿Hay alguien el día de hoy que desea ser santo, que desea ser regenerado, que desea abandonar el pecado y caminar en santidad? “Sí, hay,” dice alguien, “Yo quiero.” Entonces Dios te ha elegido a ti. Sin embargo otro dice: “No; yo no quiero ser santo; no quiero dejar mis pasiones ni mis vicios.” ¿Por qué te quejas, entonces, de que Dios no te haya elegido a ti? Pues si hubieras sido elegido, no te gustaría, según lo estás confesando. Si Dios te hubiera elegido hoy a la santidad, tú dices que no te importa. ¿Acaso no estás reconociendo que prefieres la borrachera a la sobriedad, la deshonestidad a la honestidad?
Amas los placeres de este mundo más que la religión; ¿entonces, por qué te quejas que Dios no te haya elegido para la religión? Si amas la religión, Él te ha elegido para la religión. Si la deseas, Él te ha elegido para ella. Si no la deseas, ¿qué derecho tienes de decir que Dios debió haberte dado aquello que no deseas? Suponiendo que tuviera en mi mano algo que tú no valoras, y que yo dijera que se lo voy a dar a tal o cual persona, tú no tendrías ningún derecho de quejarte de que no te lo estoy dando a ti. No podrías ser tan necio de quejarte porque alguien más ha obtenido aquello que a ti no te importa para nada.
De acuerdo a la propia confesión de ustedes, hay muchos que no quieren la religión, no quieren un nuevo corazón y un espíritu recto, no quieren el perdón de sus pecados, no quieren la santificación; no quieren ser elegidos a estas cosas: entonces, ¿por qué se quejan? Ustedes consideran todo esto como cosas sin valor, y entonces ¿por qué se quejan de Dios, que ha dado esas cosas a quienes Él ha elegido? Si consideras que esas cosas son buenas y tienes deseos de ellas, entonces están disponibles para ti. Dios da abundantemente a todos aquellos que desean; y antes que nada, Él pone el deseo en ellos, de otra forma nunca lo desearían. Si amas estas cosas, Él te ha elegido para ellas, y puedes obtenerlas; pero si no es así, quién eres tú para criticar a Dios, cuando es tu propia voluntad desesperada la que te impide amar estas cosas. ¿Cuando es tu propio yo el que te hace odiarlas?

 

 

Supongan que un hombre que va por la calle dice: “Qué lástima que no haya un asiento disponible para mí en la capilla, para poder oír lo que este hombre tiene que decir.” Y supongan que dice: “Odio a ese predicador; no puedo soportar su doctrina; pero aún así, es una lástima que no haya un asiento disponible para mí.” ¿Esperarían ustedes que alguien diga eso? No: de inmediato dirían: “a ese hombre no le importa. ¿Por qué habría de preocuparle que otros alcancen lo que valoran y que él desprecia?”

No amas la santidad, no amas la justicia; si Dios me ha elegido para estas cosas, ¿te ha ofendido por eso? “¡Ah! Pero,” dice alguien, “yo pensé que eso significa que Dios ha elegido a unos para ir al cielo y a otros para ir al infierno.” Eso es algo totalmente diferente de la doctrina evangélica. Él ha elegido a unos hombres a la santidad y a la justicia y por medio de ellas, al cielo. No debes decir que los ha elegido simplemente para ir al cielo y a los otros para ir al infierno. Él te ha elegido para la santidad, si amas la santidad. Si cualquiera de ustedes quiere ser salvado por Jesucristo, Jesucristo le ha elegido para ser salvado. Si cualquiera de ustedes desea tener la salvación, ese ha sido elegido para la salvación, si la desea sinceramente y ardientemente. Pero si tú no la deseas, ¿por qué habrías de ser tan ridículamente tonto de quejarte porque Dios da eso que no quieres a otras personas?

II. De esta forma he tratado de decir algo en relación a la verdad de la doctrina de la elección. Y ahora, rápidamente, déjenme decirles que la elección es ABSOLUTA: esto es, no depende de lo que nosotros somos. El texto dice: “de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación;” pero nuestros oponentes afirman que Dios elige a unos hombres porque son buenos, que los elige a causa diversas obras que han hecho. Ahora, en respuesta a esto, nosotros preguntamos, ¿qué obras son esas por las que Dios elige a Su pueblo? ¿Acaso es lo que llamamos comúnmente “obras de la ley,” obras de obediencia que la criatura puede llevar a cabo? Si es así, nosotros les respondemos: “si los hombres no pueden ser justificados por las obras de la ley, no parece muy claro que puedan ser elegidos por las obras de la ley; si no pueden ser justificados por sus buenas obras, tampoco pueden ser salvados por esas obras.” Por tanto el decreto de la elección no pudo haber sido formado sobre la base de buenas obras.

“Pero,” dicen otros, “Dios lo eligió porque conocía de antemano su fe.” Ahora, Dios es el que da la fe, por tanto no pudo haberlos elegido a causa de su fe, que Él conocía de antemano. Supongamos que hubiera veinte mendigos en la calle, y yo determinara darle dinero a uno de ellos. ¿Podría alguien decir que yo decidí darle a ese dinero, que yo elegí dárselo, porque conocía de antemano que él aceptaría ese dinero? Eso sería una tontería. De igual manera, decir que Dios eligió a unos hombres porque conocía de antemano que ellos habrían de tener la fe, que es la salvación en germen, sería tan absurdo que no vale la pena ni escucharlo.
La fe es el don de Dios. Toda virtud viene de Él. Por tanto, la fe no pudo haberlo llevado a elegir a los hombres, porque es Su don. La elección, estamos convencidos de ello, es absoluta, y completamente independiente de las virtudes que adornan a los santos posteriormente. Aunque un hombre fuera tan santo y devoto como Pablo; aunque fuera tan valiente como Pedro, o tan amante como Juan, aun así no podría exigirle nada a su Hacedor. Todavía no he conocido a ningún santo de ninguna denominación, que haya pensado que Dios lo salvó porque vio de antemano que tendría estas virtudes y méritos.
 

 

Ahora, mis queridos hermanos, las mejores joyas que un santo puede lucir jamás, si son joyas elaboradas por su propio diseño, no son de purísima calidad. Hay siempre un poco de barro mezclado en ellas. La gracia más elevada que pudiéramos poseer, tiene algo de mundano mezclado en ella. Sentimos esto en la medida que nos refinamos más, cuando tenemos mayor santificación, y nuestro lenguaje debe ser siempre:

“Yo soy el primero de los pecadores; Jesús murió por mí.”


Nuestra única esperanza, nuestro único argumento, pende de la gracia manifestada en la persona de Jesucristo. Y tengo la certeza que debemos rechazar y desechar completamente cualquier pensamiento que nuestras virtudes, que son dones de nuestro Señor, sembradas por su diestra, pudieran ser la causa de Su amor. Y debemos cantar en todo momento:

“¿Qué había en nosotros que mereciera la estima O que produjera deleite en el Creador?
Fue únicamente, Padre, y siempre debemos cantar, Porque pareció bueno a Tus ojos.”


“Tendré misericordia del que tendré misericordia:” Él salva porque quiere salvar. Y si me preguntaran por qué me ha salvado a mí, sólo puedo decir, porque Él quiso hacerlo. ¿Acaso había algo en mí que me pudiera recomendar ante Dios? No, hago a un lado todo, no había nada recomendable en mí. Cuando Dios me salvó, yo era el más bajo, perdido y arruinado de la raza. Estaba ante Él como un bebé desnudo bañado en mi propia sangre. Verdaderamente, yo era impotente para ayudarme a mí mismo. ¡Oh, cuán miserable me sentía y me reconocía! Si ustedes tenían algo que los hiciera aceptables a Dios, yo nunca lo tuve. Yo estaré contento de ser salvado por gracia, por pura gracia, sin ninguna otra mezcla. Yo no puedo presumir de ningún mérito. Si tú puedes hacerlo, muy bien, yo no puedo. Yo debo cantar:

“Gracia inmerecida únicamente de principio a fin, Ha ganado mi afecto y mantenido mi alma muy firme.”


III. En tercer lugar, esta elección es ETERNA. “De que Dios os haya escogido desde el principio para salvación. ¿Puede decirme alguien cuándo fue el principio? Hace años creíamos que el principio de este mundo fue cuando Adán fue creado; pero hemos descubierto que miles de años antes de eso, Dios estaba preparando la materia caótica para hacerla una adecuada morada para el hombre, poniendo razas de criaturas sobre la tierra, que murieron y dejaron tras sí las marcas de Su obra y Su maravillosa habilidad, antes de crear al hombre. Pero eso no fue el principio, pues la revelación apunta a un período cuando este mundo fue formado, a los días cuando las estrellas matutinas fueron engendradas; cuando, como gotas de rocío de los dedos de la mañana, las estrellas y las constelaciones cayeron goteando de la mano de Dios; cuando, de Sus propios labios, salió la Palabra que puso en marcha a las pesadas órbitas; cuando con Su propia mano envió a los cometas, que como rayos, vagaron por el cielo, hasta encontrar un día su propia esfera. Regresaremos a edades remotas, cuando los mundos fueron hechos y los sistemas formados, pero ni siquiera nos hemos acercado al principio todavía. Hasta que no hayamos ido al tiempo cuando todo el universo dormía en la mente de Dios y no había nacido todavía, hasta que entremos en la eternidad donde Dios el Creador vivía solo, y todas las cosas dormían dentro de Él, toda la creación descansaba en Su omnipotente pensamiento gigantesco, no habremos todavía adivinado el principio. Podemos caminar hacia atrás, y atrás, y atrás, a lo largo de todas las edades. Podemos volver, si se nos permite usar esas extrañas palabras, a lo largo de eternidades enteras, y sin embargo nunca llegar al principio. Nuestras alas se podrían cansar, nuestra imaginación se podría extinguir; y aunque pudiera superar al rayo que brilla majestuosamente, con poder y velocidad, pronto se cansaría mucho antes de poder alcanzar el principio.
Pero Dios eligió a Su pueblo desde el principio; cuando el intocado éter no había sido sacudido por el aleteo del primer ángel, cuando el espacio no tenía orillas, o más aún, cuando no existía, cuando reinaba el silencio universal, y ni una sola voz ni ningún susurro turbaba la solemnidad del silencio, cuando no había ningún ser, ni movimiento, ni tiempo, ni nada sino sólo Dios, solo en Su eternidad; cuando no se escuchaba el himno de ningún ángel, y no se tenía la asistencia de los querubines, mucho antes que nacieran los seres vivientes, o que las ruedas de la carroza de Jehová fueran formadas, aún antes, “en el principio era el Verbo,” y en el principio el pueblo de Dios era uno con el Verbo, y “en el principio Él los escogió para vida eterna.” Entonces nuestra elección es eterna. No me voy a detener para demostrar esto, solamente paso por estos pensamientos de manera rápida para beneficio de los jóvenes principiantes, para que puedan entender lo que queremos decir por elección eterna y absoluta.
 

 

IV.

A continuación, la elección es PERSONAL. Aquí también, nuestros oponentes han intentado derribar la elección diciéndonos que es una elección de naciones y no de personas. Pero aquí el apóstol nos dice: “Dios os ha escogido desde el principio.” Decir que Dios no ha elegido a personas sino a naciones es la tergiversación más miserable que se haya hecho sobre la tierra, pues la mismísima objeción que se presenta en contra de la elección de personas, se puede presentar en contra de la elección de una nación. Si no fuera justo elegir a una persona, sería todavía más injusto elegir a una nación, puesto que las naciones no son sino la unión de multitudes de personas, y elegir a una nación parecería todavía un crimen mayor y gigantesco (si la elección fuera un crimen) que elegir a una persona. Ciertamente elegir a diez mil sería considerado algo peor que elegir a uno; distinguir a toda una nación del resto de la humanidad, parece una mayor extravagancia en los actos de la divina soberanía, que elegir a un pobre mortal y pasar por alto a otro.
Pero ¿qué son las naciones sino hombres? ¿Qué son los pueblos enteros sino combinaciones de diferentes unidades? Una nación está constituida por ese individuo, y por ese otro, y por aquél otro. Y si me dices que Dios eligió a los judíos, yo respondo entonces, que Él eligió a este judío, y a ese judío y a aquel judío. Y si tú dices que Él elige a Inglaterra, entonces yo digo que Él elige a este hombre inglés, y a ese hombre inglés y a aquel hombre inglés. Así que después de todo se trata de la misma cosa. Entonces, la elección es personal: así debe ser. Cualquiera que lea este texto, y otros textos similares, verá que la Escritura continuamente habla del pueblo de Dios, considerando a cada individuo, y habla de todos ellos como siendo los sujetos especiales de la elección.
 

 

“Hijos somos de Dios por la elección, Los que creemos en Jesucristo; Por un designio eterno
Gracia soberana recibimos aquí.”


Sabemos que es una elección personal.

V. El otro pensamiento es (pues mi tiempo vuela muy rápidamente y me impide detenerme sobre estos puntos) que la elección produce BUENOS RESULTADOS. “De que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.” ¡Cuántos hombres confunden completamente la doctrina de la elección! ¡Y cómo hierve mi alma cuando recuerdo los terribles males que se han acumulado por la perversión y el rechazo de esa gloriosa porción de la verdad gloriosa de Dios! ¡Cuántos no hay por ahí que se han dicho a sí mismos: “yo soy un elegido,” y se han sentado perezosamente, y peor aún han dicho: “yo soy el elegido de Dios,” y con ambas manos han hecho la maldad! Rápidamente han corrido a todo tipo de inmundicia, porque han dicho: “yo soy el hijo escogido de Dios, y por tanto independientemente de mis obras, puedo vivir como se me dé la gana, y hacer lo que yo quiera.” ¡Oh, amados! Permítanme solemnemente advertir a cada uno de ustedes que no lleven esa muy lejos; o más bien, que no conviertan esa verdad en un error, pues no la podemos estirar mucho. Podemos pasar por sobre los límites de la verdad; podemos convertir eso que tenía la intención de ser dulce para nuestro consuelo, en una terrible mezcolanza para nuestra destrucción.

Les digo que ha habido miles de personas que han ido a la ruina por entender de manera equivocada la elección; que han dicho: “Dios me ha elegido para el cielo y para vida eterna;” pero a ellos se les ha olvidado que está escrito que Dios los ha elegido: “mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.” Esta es la elección de Dios: una elección para santificación y para fe. Dios elige a Su pueblo para que sea santo, y para que sea un pueblo de creyentes. ¿Cuántos de mis lectores son creyentes? ¿Cuántos miembros de mi congregación pueden poner su mano en el corazón y decir: “Yo confío en Dios que he sido santificado?” ¿Hay alguien entre ustedes que pueda decir: “yo soy un elegido” mientras yo pueda recordarle cómo blasfemó la semana pasada?

Uno de ustedes dice: “yo confío ser uno de los elegidos” pero yo le recuerdo acerca de un acto de depravación cometido dentro de los últimos seis días. Alguien más dice: “yo soy un elegido” pero yo puedo mirarle a la cara y decirle: “¡elegido!” ¡tú no eres mas que un maldito hipócrita! Otros dirán: “yo soy elegido” pero yo puedo recordarles que ellos se olvidan del propiciatorio y no oran. ¡Oh, amados hermanos! Nunca piensen que son elegidos a menos que sean santos. Pueden venir a Cristo como pecadores, pero no pueden venir a Cristo como personas elegidas mientas no puedan ver su santidad. No malinterpreten lo que estoy diciendo; no digan “yo soy un elegido,” pensando que pueden vivir en pecado. Eso es imposible. Los elegidos de Dios son santos. No son puros, no son perfectos, no son sin mancha; pero tomando su vida en su conjunto, son personas santas. Son marcados y son distintos de los demás: y ninguna persona tiene el derecho de considerarse elegido excepto en su santidad. Puede ser elegido, y estar todavía en las tinieblas, pero no tiene derecho de creerse elegido; nadie puede verlo, no hay ninguna evidencia. Puede ser que el hombre viva algún día, pero por lo pronto está muerto. Si ustedes caminan en el temor de Dios, tratando de agradarlo y obedeciendo Sus mandamientos, no tengan la menor duda que el nombre de ustedes está escrito en el libro de la vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo.

Y para que esto no resulte muy elevado para ti, considera la otra señal de la elección, que es la fe, “creer la verdad.” Quienquiera que crea la verdad de Dios, y crea en Jesucristo, es un elegido. Con frecuencia me encuentro con pobres almas, que tiemblan y se preocupan en relación a este pensamiento: “¡Cómo, y si yo no soy un elegido!” “Oh, señor,” dicen ellos, “yo sé que he puesto mi confianza en Jesús; sé que creo en Su nombre y confío en Su sangre; pero ¿y si a pesar de eso no soy un elegido?” ¡Pobre criatura querida! No sabes mucho acerca del Evangelio, pues de lo contrario jamás hablarías así, pues todo aquel que cree es elegido. Quienes son elegidos, son elegidos para santificación y fe; y si tú tienes fe, tú eres uno de los elegidos de Dios; puedes saberlo y debes saberlo, pues es una certeza absoluta. Si tú, como un pecador, miras a Jesucristo el día de hoy, y dices:

“Nada en mis manos traigo, Simplemente a Tu cruz me aferro,”


tú eres un elegido. No tengo miedo que la elección asuste a los pobres santos o a los pecadores. Hay muchos teólogos que le dicen a la persona que pregunta: “la elección no tiene nada que ver contigo.” Eso es muy malo, porque la pobre alma no debe ser callada de esa manera. Si pudieras silenciar esa alma, podría estar bien, pero va a seguir pensando al respecto, y no lo podrá evitar. Díganle más bien: si tú crees en el Señor Jesucristo, tú eres un elegido. Si te abandonas a Él, tú eres un elegido. Yo te digo hoy, (yo, el primero de los pecadores) yo te digo en Su nombre, si vienes a Dios sin ninguna obra de tus manos, entrégate a la sangre y a la justicia de Jesucristo; si quieres venir ahora y confiar en Él, tú eres un elegido: has sido amado por Dios desde antes de la fundación del mundo, pues no podrías haber hecho eso a menos que Dios no te hubiera dado el poder de hacerlo y no te hubiera elegido para que lo hicieras.

Ahora pues eres salvo y estás seguro si sólo vienes y te entregas a Jesucristo, y deseas ser salvo y ser amado por Él. Pero no pienses de ninguna manera que algún hombre puede ser salvo sin fe y sin santidad. No piensen, queridos oyentes, que algún decreto, promulgado en las oscuras edades de la eternidad, va a salvar sus almas, a menos que crean en Cristo. No se queden ahí tranquilos imaginando que ustedes van a ser salvos, sin fe y sin santidad. Esa es la herejía más abominable y maldita, que ha llevado a la ruina a miles de personas. No utilicen la elección como una almohada sobre la que pueden recostarse y dormir, pues eso los llevará a la ruina. Dios no lo quiera que yo les prepare almohadas muy confortables para que ustedes puedan descansar cómodamente en sus pecados. ¡Pecador! No hay nada en la Biblia que pueda atenuar tus pecados. Pero si estás condenado ¡oh, hombre! Si estás perdida ¡oh, mujer! Tú no vas a encontrar en esta Biblia ni una gota que refresque tu lengua, ni una doctrina que disminuya tu culpa; tu condenación será enteramente por tu culpa, y tu pecado será merecidamente recompensado, porque tú crees que no estás condenado. “Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas.” “Y no queréis venir a mí para que tengáis vida.”

No se imaginen que la elección excusa el pecado (no sueñen con eso) ni se arrullen en la dulce complacencia del pensamiento de su irresponsabilidad. Ustedes son responsables. Debemos proclamar ambas cosas. Debemos aceptar la soberanía divina, y debemos reconocer la responsabilidad humana. Debemos aceptar la elección, pero debemos hablar a sus corazones, debemos proclamar la verdad de Dios ante ustedes; debemos hablarles a ustedes, y recordarles esto, que si bien es cierto que está escrito: “En Mí está tu ayuda;” también está escrito: “Te perdiste, oh Israel.”

VI.

Ahora, finalmente, cuáles son las verdaderas y legítimas tendencias de un correcto concepto de la doctrina de la elección. Primero, les diré cómo moverá a los santos la doctrina de la elección bajo la bendición de Dios; y en segundo lugar, qué hará por los pecadores si Dios bendice esa doctrina a favor de ellos.
Primero, yo pienso que para un santo es una de las doctrinas más despojadoras de todo el mundo, para quitar toda la confianza en la carne, y toda seguridad en cualquier otra cosa excepto en Jesucristo. Cuán a menudo nos envolvemos en nuestra justicia propia, y nos adornamos con falsas perlas y las piedras preciosas de nuestras propias obras y logros. Comenzamos a decir: “Ahora voy a ser salvo, porque poseo esta evidencia y la otra.” En vez de eso, solamente la fe desnuda salva. Esa fe, y únicamente ella nos une al Cordero sin tomar en cuenta las obras, aunque la fe produce obras. Cuán a menudo nos recargamos en alguna obra, que no es la de nuestro Amado, o confiamos en algún poder que no es el poder que viene de lo alto. Entonces si queremos despojarnos de este falso poder, debemos considerar la elección.
Haz una pausa, alma mía, y considera esto. Dios te ha amado antes de que tuvieras un ser. Dios te amó cuando estabas muerto en tus delitos y pecados, y envió a Su Hijo para que muriera por ti. Él te compró con Su preciosa sangre antes de que pudieras balbucear Su nombre. ¿Acaso, entonces, puedes estar orgulloso?

Repito, no conozco nada, nada, que sea más humillante para nosotros que esta doctrina de la elección. A veces me he postrado ante ella, mientras trato de comprenderla. He abierto mis alas, y como el águila, me he remontado hacia el sol. Mi ojo ha sido firme, y mi ala vigorosa, durante un tiempo; pero, conforme me acercaba a ella, un pensamiento se adueñaba de mí: “Dios os ha escogido desde el principio para salvación,” y me he perdido en su resplandor, he sentido vértigo ante ese poderoso pensamiento y de esa altura que marea se ha desplomado mi alma, postrada y quebrantada, balbuciendo: “Señor, yo no soy nada, soy menos que nada. ¿Por qué yo? ¿Por qué yo?

 

 

Queridos amigos, si quieren ser humillados, estudien la elección, pues los hará humildes bajo la influencia del Espíritu de Dios. Aquel que está orgulloso de su elección no es un elegido; y aquel que es humillado por ella, puede creer que es elegido. Tiene todas las razones para creer que lo es, pues es uno de los efectos más benditos de la elección, que nos ayuda a humillarnos ante Dios.

De nuevo. La elección en el cristiano debe hacerlo muy intrépido y muy osado. Nadie será tan intrépido como aquel que cree que es un elegido de Dios. ¿Qué le importan a él los hombres, si es elegido por su Hacedor? ¿Qué le importan los gorjeos despreciables de algunos gorrioncitos cuando sabe que él es un águila de categoría real? ¿Acaso le importará que el mendigo lo señale, cuando corre por sus venas la sangre real del cielo? Si toda la tierra se levanta en armas, él habita en perfecta paz, pues él está en el lugar secreto del tabernáculo del Todopoderoso. “Yo soy de Dios,” afirma, “yo soy diferente a los demás hombres. Ellos son de una raza inferior. ¿Acaso no soy noble? ¿Acaso no soy uno de los aristócratas del cielo? ¿Acaso no está escrito mi nombre en el libro de Dios?” ¿Le preocupa el mundo? De ninguna manera: como el león que no se preocupa por el ladrido del perro, él sonríe frente a sus enemigos; y cuando estos se le acercan demasiado, se mueve y los hace pedazos. ¿Qué le importan sus enemigos? “Se mueve entre sus adversarios como un gigante; mientras los hombrecillos caminan mirándolo hacia arriba sin entenderlo.”
Su rostro es de hierro, su corazón es de pedernal: ¿qué le importan los hombres? Más aun, si una rechifla universal se levantara desde todo el mundo, él se sonreiría de eso, pues diría:
 

 

“El que ha hecho de Dios su refugio, Encontrará su más segura morada.”


“Soy uno de Sus elegidos. Soy escogido de Dios y estimado; y aunque el mundo me aborrezca, no tengo miedo.” ¡Ah! Ustedes que confiesan la fe pero que están con el mundo, algunos de ustedes son tan flexibles como los sauces. Hay pocos cristianos como robles hoy día, que pueden resistir la tormenta; y les diré por qué. Es porque ustedes mismos no creen que son elegidos. El hombre que sabe que es elegido, será demasiado orgulloso para pecar; no se humillará para cometer los actos que hace la gente común. El creyente de esta verdad dirá: “¿Que yo comprometa mis principios? ¿Que yo cambie mi doctrina? ¿Que haga a un lado mis puntos de vista? ¿Que esconda lo que creo que es cierto? ¡No! Puesto que yo sé que soy uno de los elegidos de Dios, aun ante los ataque de los hombres voy a decir la verdad de Dios, sin importarme lo que digan los hombres.” Nada puede hacer a un hombre más osado que sentir que es un elegido de Dios. Quien sabe que ha sido elegido de Dios, no temblará ni tendrá miedo.

Más aún, la elección nos hace santos. Nada puede hacer a un cristiano más santo, bajo la influencia llena de gracia del Espíritu Santo, que el pensamiento que él es elegido. “¿Pecaré yo, dice, sabiendo que Dios me ha elegido a mí? ¿Acaso voy a transgredir después de tanto amor? ¿Acaso me apartaré después de tanta misericordia y tierna bondad? No, mi Dios; puesto que Tú me has elegido, yo te amaré; yo viviré para Ti:

“Ya que Tú, mi Dios eterno, Te has convertido en mi Padre.”


Yo me voy a entregar a Ti para ser tuyo para siempre, por la elección y por la redención, entregándome a Ti, y consagrándome solemnemente a tu servicio.”


Y ahora, por último, para los inconverso. ¿Qué les dice la elección a ustedes? Primero, ustedes, impíos, los voy a excusar por un momento. Hay muchos de ustedes a quienes no les gusta la elección, y yo no puedo culparlos por ello, pues he escuchado a muchos predicadores predicar sobre la elección, que han terminado diciendo: “No tengo ni una sola palabra que decir al pecador.” Ahora, yo digo que ustedes deben sentir desagrado por una predicación así, y yo no los culpo por eso. Pero, yo digo, tengan ánimo, tengan esperanza, oh ustedes pecadores, porque hay una elección. Lejos de desanimarse y perder la esperanza, es una cosa muy alentadora y llena de gozo que haya una elección. ¿Qué pasaría si yo les dijera que nadie puede ser salvo, que nadie está ordenado para vida eterna? ¿Acaso no temblarían, torciendo sus manos con desesperación, diciendo: “entonces, cómo seremos salvos, si no somos elegidos?”


Pero, yo les digo, que hay una multitud de elegidos, incontables. Todo un ejército que ningún mortal puede contar. Por lo tanto ¡ten ánimo, tú pobre pecador! Desecha tu abatimiento. ¿Acaso no puedes tú ser elegido como cualquier otro? Pues hay innumerables muchedumbres de elegidos. ¡Hay gozo y consuelo para ti! Por tanto no sólo te pido que tengas ánimo, sino que vayas y pruebes al Señor. Recuerda que si no fueras elegido, no perderías nada al hacerlo. ¿Qué dijeron los cuatro leprosos? “Vamos pues ahora, y pasémonos al ejército de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos.”
¡Oh, pecador! Ven al trono de la misericordia que elige. Puedes morir en este instante. Ve a Dios; y aun suponiendo que Él te rechazara, suponiendo que con Su mano en alto te ordenara que te vayas (algo imposible) aun así no perderías nada con ir; no estarás más condenado por eso. Además, suponiendo que estás condenado, tendrías por lo menos la satisfacción de alzar tus ojos desde el infierno y decir: “Dios, yo te pedí misericordia y Tú no quisiste dármela; la busqué pero Tú rehusaste otorgarla.” ¡Eso nunca lo dirás, oh pecador! Si tú vinieras a Él y le pidieras, tú vas a recibir lo que pides; ¡porque nunca ha rechazado a nadie! Pero aunque hay un número definido de elegidos, sin embargo es cierto que todos los que buscan, pertenecen a ese número.
 

 


Debes ir y buscar; y si sucede que tú resultes ser el primero en ir al infierno, diles a los demonios que pereciste de esa manera; diles a los diablos que tú eres uno rechazado, después de haber venido como un pecador culpable a Jesús. Te digo que eso deshonraría al Eterno (con todo respeto a Su nombre) y Él no permitiría que tal cosa sucediera. Él es muy celoso de Su honor y no podría permitir que un pecador dijera algo como eso.


Pero, ¡ah, pobre alma! No basta con que pienses así, que no vas a perder nada si vienes; hay todavía un pensamiento más: ¿amas la elección el día de hoy? ¿Estás dispuesto a admitir su justicia? Dices: “siento que estoy perdido; lo merezco; si mi hermano es salvo yo no puedo murmurar al respecto. Si Dios me destruye, lo merezco; pero si Él salva a la persona que está sentada junto a mí, Él tiene todo el derecho de hacer lo que le plazca con lo suyo, y yo no he perdido nada por eso.” ¿Puedes decir eso con toda honestidad desde lo profundo de tu corazón? Si es así, entonces la doctrina de la elección ha tenido su efecto correcto en tu espíritu, y tú no estás lejos del reino de Dios. Estás siendo traído donde debes estar, donde el Espíritu quiere que estés; y siendo esto así el día de hoy, puedes irte en paz; Dios ha perdonado tus pecados.
No sentirías así si no hubieras sido perdonado; no sentirías así si el Espíritu de Dios no estuviera haciendo Su obra en ti. Entonces, regocíjate en esto. Deja que tu esperanza descanse en la cruz de Cristo. No pienses en la elección, sino en Jesucristo. Descansa en Jesús: Jesús al inicio, en todo momento, y por toda la eternidad.
 

 

 

Tomado de www.spurgeon.com.mx

 

 

 

Sermón predicado el Domingo 2 de Septiembre, 1855

por Charles Haddon Spurgeon

En la Capilla New Park Street, Southwark, Londres.

“Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.” 2 Tesalonicenses 2: 13, 14.
–>Si no hubiera ningún otro texto en la sagrada Palabra excepto éste, pienso que todos deberíamos estar obligados a recibir y reconocer la verdad de esta grandiosa y gloriosa doctrina de la eterna elección que Dios ha hecho de Su familia. Pero parece que hay un prejuicio muy arraigado en la mente humana en contra de esta doctrina. Y aunque la mayoría de las otras doctrinas son recibidas por los cristianos profesantes, algunas con cautela, otras con gozo, sin embargo esta doctrina parece ser despreciada y descartada con frecuencia.

En muchos de nuestros púlpitos se consideraría gran pecado y alta traición, predicar un sermón sobre la elección, porque no podrían convertir su sermón en lo que ellos llaman un discurso “práctico.” Creo que ellos se han apartado de la verdad en este asunto. Cualquier cosa que Dios ha revelado, la ha revelado con un propósito. No hay absolutamente nada en la Escritura que no se pueda convertir, bajo la influencia del Espíritu de Dios, en un discurso práctico: pues “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil” para algún propósito de provecho espiritual.

 

 

Los Cinco Puntos del Calvinismo

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Los Cinco Puntos Del Calvinismo

por W.J.Seaton

Prefacio

Escasamente hay otra palabra que promueva semejante sospecha, desconfianza, y aun animosidad entre Cristianos profesantes como es la palabra Calvinismo.  Y sin embargo mucho del celo que es asestado en contra de este sistema y a esos que lo sostienen y predican es muy seguramente un celo el cual no es conforme a conocimiento.  Los siguientes artículos han sido escritos con la esperanza de que mucho del abuso que es lanzado al sistema teológico Calvinista sea retirado, y qué la verdad de esa grandiosa   enseñanza, la cual era el apoyó de nuestros padres en la fe, y la fuerza de la iglesia en una era mucho más gloriosa que la de nosotros, sea vista claramente.

Introducción

Debemos de tener nuestro punto de empiece en Holanda en el año 1610. Santiago Arminio, un profesor Holandés, se acababa de morir y sus enseñanzas se habían formulado en cinco puntos principales de doctrina por sus seguidores- conocidos como Arminianos.  Hasta este punto, las iglesias de Holanda, en común con las otras  Iglesias Protestantes principales en Europa, se habían subscrito a las Confesiones de fe de Belga, y de Heidelberg, las  cuales fueron establecidas firmemente en las enseñanzas de la Reforma. Sin embargo, los Arminianos querían cambiar esta posición, y ellos presentaron sus cinco puntos en forma de demostración o protesta al parlamento Holandés.  Los cinco puntos del Arminianismo fueron, hablando ampliamente, como siguen:

I. Libre albedrío o habilidad humana.  Esto enseñaba que El Hombre aunque afectado por la caída, no estaba totalmente incapaz de escoger bienes espirituales, y era capaz de ejercitar fe en Dios en orden para recibir el evangelio y así-traerse asimismo a la posesión de la salvación.

II. Elección condicional- Esto enseñaba que Dios tendía sus manos sobre aquellos individuos que El sabia-o previo- que responderían al evangelio.  Dios eligió aquellos que salvados por su libre voluntad y en su estado natural caído- que era, por supuesto, de acuerdo con el primer punto del Arminianismo, no completamente caído de todos modos.

III. Redención Universal, o Expiación Universal- Esto enseñaba que Cristo murió para salvar a todo hombre; pero solamente en manera potencial.  La muerte de Cristo hacia posible  a Dios  perdonar a los pecadores, pero solamente con la condición de que creyeran.

IV. La obra del Espíritu Santo en la regeneración limitada por la voluntad humana.  Esto enseñaba que El Espíritu Santo, cuando empezaba a obrar para traer a una persona a Cristo, podía ser resistido eficazmente, y Su propósito frustrado.  El no podía impartir vida al menos que el pecador estuviera dispuesto a que esta vida fuera impartida.

V. Caerse de la gracia.  Esto enseñaba que un hombre salvo podía perder finalmente la salvación.  Esto es, por supuesto, la consecuencia lógica, y natural del sistema. Si el hombre tiene que tomar la iniciativa en su salvación, tiene que retener la responsabilidad para la consecuencia final.

Los cinco puntos del Arminianismo fueron presentados al Estado y un Sínodo  Nacional de la iglesia, fue llamado a reunirse  en Dort en 1618 para examinar las enseñanzas de Arminio a la luz de las Escrituras.  El Sínodo de Dort se reunió por 154 sesiones por un periodo de siete meses, pero al final no pudo encontrar terreno en cual reconciliar el punto de vista Arminiano con el  expuesto en la Palabra de Dios.  Reafirmando la posición inconfundible propuesta en la Reforma, y formulada por el teólogo Francés Juan Calvino, el Sínodo de Dort formulo sus Cinco Puntos Calvinistas para contradecir el sistema Arminano.  Estos a veces son puestos en la forma de un acróstico en la palabra  ‘TULIP’ así como sigue:

T   Total Depravity  –  Depravación Total (esto es Inhabilidad Total)

U   Unconditional Election  –  Elección Incondicional

L   Limited Atonement  –  Expiación Limitada

I    Irresistible Calling  –  Llamamiento Irresistible

P   Perseverance of the Saints  –  Perseverancia de los Santos

Así como ya se puede ver, estos asimismo se asientan en completa oposición a los cinco puntos del Arminianismo.  El hombre es totalmente incapaz de salvarse asimismo a cuenta de la caída en el Jardín del Edén siendo una caída total.  Si siendo incapaz de salvarse asimismo, entonces Dios debe salvar.  Si Dios debe salvar, entonces Dios debe de ser libre para salvar al que Él desea.  Si Dios a decretado de salvar a quien Él desea, entonces es por esos por quien Cristo hizo expiación en la Cruz.  Si Cristo murió por ellos, entonces el Espíritu Santo los llamara efectivamente a esa salvación.  Si la salvación entonces desde el principio ha sido de Dios, el final también será de Dios  y los santos perseveraran un gozo eternal.

Estos son los así-llamados cinco puntos del Calvinismo.  Ahora proseguiremos a examinarlos con mas detalle, firmemente basados como lo son en la Palabra de Dios,  y sostenidos tenasmente, por nuestros antepasados en ‘la fe una vez entregada a los santos’.  Por esa fe debemos contender ardientemente.  Veremos la verdad de la que Charles Haddon Spurgeon quiso decir cuando declaro, ‘No es una novedad, entonces, lo que estoy predicando; no una nueva doctrina.  Amo proclamar esas fuertes, antiguas doctrinas que tienen por sobre nombre Calvinismo, pero las cuales son de seguro y verdaderamente la verdad revelada de Dios así como lo es en Cristo Jesús.

I.  Depravación Total:

Cuando venimos a considerar el primero de los cinco puntos principales del Calvinismo, seguramente lo que nos debe impresionar es el hecho de que este sistema empieza con algo que debe ser fundamental en el asunto de la salvación, y esto es, una evaluación correcta de la condición del individuo que se debe salvar. Si tenemos vistas  deficientes y ligeras sobre el pecado; entonces estamos propensos a tener vistas defectuosas para la salvación del pecador.  Si creemos que la caída del hombre en el Huerto del Edén era meramente parcial, entonces lo mas seguro es de que estaremos satisfechos con una salvación que es atribuible, parte al hombre, y parte a Dios.  !Que tan llenas de sentido común están las palabras de J. C. Ryle en este asunto! “Hay muy pocos errores y doctrinas falsas”, dijo él, “de las cuales el principio no pueda ser rastreado a vistas erróneas sobre la corrupción de la naturaleza humana.  Vistas erróneas de una enfermedad siempre traerán, con ellas vistas erróneas del remedio.  Vistas erróneas de la corrupción de la naturaleza humana siempre traerán consigo vistas erróneas del gran antidote y cura de esa corrupción”.

Enteramente apercibidos de que esto era el caso, los teólogos de la Reforma y esos que formularon las enseñanzas Reformadas en estos cinco puntos en el Sínodo de Dort, basando sus datos firmemente en las Escrituras, pronunciaron que el estado natural del hombre es un estado de depravación total y por consiguiente,  había inhabilidad total de parte del hombre para ganar, o contribuir, a su salvación.

Cuando los Calvinistas hablan de depravación total, sin embargo no se refieren a que cada hombre es tan malvado como pueda ser, ni que el hombre sea incapaz de reconocer la voluntad de Dios; ni tampoco de que sea incapaz de hacer algún bien hacia su prójimo o aun dar lealtad externa a la adoración de Dios.  Lo que sí quieren decir es que cuando el hombre cayo en el Huerto del Edén cayo en su ‘totalidad’.  La personalidad completa del hombre ha sido afectada por la caída, y el pecado se extiende al completo de las facultades- la voluntad, el  entendimiento, el afecto y todo lo demás.  Creemos que esto es irrefutablemente enseñado por la Palabra de Dios a la cual ahora nos referimos.  Lo siguiente es meramente una selección de las Escrituras que confirman la enseñanza Calvinista de la depravación total.

La Biblia enseña con  absoluta claridad que el hombre, por naturaleza, esta MUERTO! “ Así que como por un hombre el pecado entro en el mundo, y la muerte por el pecado; y así la muerte paso a todos los hombres, porque todos han pecado”. [Rom. 5:12]  Nos enseña de que los hombres están ESCLAVIZADOS: “Que con mansedumbre corrija a los que se oponen: si quizás Dios les dé que se arrepientan para conocer la verdad; y se zafen del lazo del diablo en que están cautivos a voluntad de el [II Tim. 2:25].  Nos enseña que el hombre esta CIEGO, y SORDO: ‘ … mas  a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; Para que viendo, vean y no echen de ver; y oyendo oigan y no entiendan [Marcos 4:11].  Nos enseña que NO ESTAMOS INSTRUIDOS, “mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios porque le son locura; y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente” [I Cor. 2:14].  La Biblia habla de nosotros que somos PECAMINOSOS POR NATURALEZA: (i)  Por  Nacimiento: “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre” [Salmos 51:5].  (ii)  Por Practica: “Y vio Jehová que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” [Gen. 6:5].

Esto entonces, es el estado natural del hombre.  Entonces debemos preguntar; ¿pueden los muertos levantarse a sí mismos?  ¿Pueden los ciegos darse vista a sí mismos, o los sordos darse el oír? ¿ Pueden los esclavos redimirse a sí mismos?  ¿Puede el no instruido enseñarse a sí mismo? ¿ Puede el naturalmente pecaminoso cambiarse a sí mismo?  Seguro que no!  “¿Quién puede sacar  algo limpio de lo impuro?” pregunta Job; y el contesta, “Nadie!”  [Job 14:4].  “¿Puede el Etiope cambiar su piel o el leopardo sus manchas?”  pregunta Jeremías; “Si pueden” él concluye, “entonces también vosotros podéis hacer el bien, estando habituados a hacer el mal.”  [Jer. 13:23].

¿Puede la Palabra de Dios mostrar mas plenamente de lo que ya lo hace de que la depravación es total?  ¿Y que nuestra inhabilidad de desear o procurar la salvación es también total?  El retrato es uno de muerte- muerte espiritual.  Somos como Lázaro en la tumba; estamos ceñido de manos y pies; la corrupción se ha apoderado de nosotros.  Así como  cuando no había ni vislumbre de vida en el cuerpo muerto de Lázaro, así no hay ‘una chispa receptiva interna’  en nuestros corazones.  Pero el Señor hace el milagro- con ambos los físicamente muertos, y los espiritualmente muertos; porque han sido restituidos-hechos vivos que estaban muertos en delitos y pecados. [Efesios 2:1]. La  salvación, por su mera naturaleza debe “ser del Señor.”

II.               Elección Incondicional

Nuestro aceptamiento o rechazo de la depravación total como una declaración Bíblica de la  condición natural del hombre determinara mayormente nuestra actitud hacia el siguiente punto que se reviso en el Sinodo de Dort.  Elección incondicional ha sido bien declarado en la Confesión de Fe Bautista de 1689, la cual aquí citamos como un sumario conveniente.  También esta declarado  en casi términos idénticos en la Confesión de Westminister y en los Treinta y Nueve Artículos de la Iglesia de Inglaterra y en todas las confesiones mayores.

“Esos de la humanidad que han sido predestinados a vida” dice la Confesión Bautista, “Dios antes que la fundación del mundo fuera puesta, de acuerdo con Su eterno e inmutable propósito, y el consejo secreto y buen placer de Su voluntad, había escogido en Cristo a Gloria sempiterna, por Su mera  gracia gratuita y amor sin ninguna otra cosa en la criatura como condición o causa moviéndolo a hacerlo’.  [Capitulo 3, Articulo 5].

La doctrina de elección incondicional sigue naturalmente de la doctrina de depravación completa.  Si el hombre ,si en verdad, esta muerto y prisionero , y ciego etc., entonces el remedio para todas estas condiciones debe descansar fuera del hombre mismo (Esto es, con Dios).  Nos preguntamos en él ultimo capitulo; “puede el muerto levantarse así mismo?”  Y la respuesta inevitablemente debe ser:  “por supuesto que no”.  Sin embargo hombres y mujeres son levantados de su muerte espiritual- “nacidos de nuevo” como lo pone el evangelio según San Juan; y como son incapaces de llevar a cabo esta obra por ellos mismos, entonces tenemos que concluir que era Dios quien los levanto.  Por el otro lado como muchos hombres y mujeres no han sido vivificados, tenemos que igualmente concluir que eso es porque Dios no los ha levantado.  Si el hombre es incapaz de salvarse a sí mismo teniendo en cuenta que la caída de Adán siendo una caída total, y si solo Dios puede salvar, y si no todos son salvos, entonces la conclusión debe ser que Dios no ha escogido salvar a todos.

Esta no es una filosofía siega, pero es sacada, construida sobre, apoyada por, y revelada en las Escrituras de Dios.  El tema es uno que es tan vasto como el océano mismo; pero no podemos hacer mas que citar solo unos pocos versos claves y escritos que actúan  como mapas y compás a través de estos poderosos mares.

La historia de la Biblia es la historia de elección incondicional. Es extraño que los que se oponen a esta doctrina fallan en reconocer esto.  Algunos creyentes tienen dificultad en creer que Dios pueda pasar a algunos y escoger a otros, y sin embargo no parecen tener dificultad en creer que Dios llamo a Abraham del pagano Ur de los Caldeos y dejo a los otros en su paganismo.  ¿Porque debería Dios escoger a la nación de Israel como Su “gente peculiar”? No hay necesidad de especular, porque Deuteronomio 7:7 nos da la prepuesta: “No por ser vosotros mas que todos los pueblos os ha querido Jehová, y os ha escogido; porque vosotros erais los mas pocos de todos los pueblos: Sino porque Jehová os amo,…’ porque debería Dios, completamente desatendiendo las leyes familiares de Israel, escoger al hijo menor Jacob, en lugar de Esau el mayor?  Otra vez, “a  la ley y al testimonio”.  Rom. 9:11-13 “…para que el propósito de Dios conforme a la elección, .. A Jacob ame mas a Esau aborrecí.”

¿Cuál era la doctrina que Jesús predico en la sinagoga en Nazaret sino la doctrina de elección incondicional? “Mas en verdad os digo, que muchas viudas había en Israel en los tiempos de Elías, … Pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a Sarepta de Sidon a una mujer viuda.”  [Lucas 4:25-27].  Sabemos los resultados de la predicación de nuestro Señor de ese mensaje.  “Y le llevaron hasta la cumbre del monte para despenarle.”

Falta de espacio prohíbe un relato completo de la selección soberana de Dios de Su pueblo; pero la verdad es clara: “No me elegisteis vosotros a mí mas yo os elegí a vosotros;  [Juan 15:6];  O no tiene potestad el alfarero para hacer de la misma masa un vaso para honra, y otro par vergüenza?” [Rom. 9:21]  “Tendré misericordia del que tendré misericordia, [Rom 9:15].  “Según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo,”  habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos [Efesios 1:4-5]; y así sucesivamente (etcétera).

Concecionamos que hay una “clase de elección” que es sostenida por muchos creyentes hoy día.  Hablando bastamente esta basada en Rom. 8:29; “Porque a los que antes conoció, también predestino, etc.? El caso corre algo así:  Dios previo a esos que iban a aceptar a Cristo, y por consiguiente los “eligió” para vida eterna.  En contra de esta mira señalamos que:

1.                  El preconocimiento de Dios del que aquí se habla esta en conexión a la  gente y no en conexión a  alguna acción que la gente hizo.  La Escritura indica; ‘A los que conoció’…etc.. Otra vez Dios habla así por medio de Amos:  “Solo a ti he conocido de todas las naciones de la tierra? Esto quiere decir, irrespectivamente de alguna acción buena o mala obrada por ellos, Dios los “conoció”  en el sentido que Los amo y escogió para ser de Él.  Así es como El previo a sus escogidos.

2.                  No hará nada el decir que Dios nos eligio porque vio algo que íbamos a hacer- eso es, aceptar a Su Hijo.  No somos escogidos porque obramos tal obra santa de “aceptar” a Cristo, sino somos escogidos para que podamos estar capacitados para ‘aceptarlo’ a Él.   “Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparo para que anduviésemos en ellas.” [Efe. 2:10]

3.                  Tampoco hará el decir que Dios previo a los que iban a creer.  Hechos 13:48 hace esto lo abundantemente claro: ‘Y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.  La elección no es a causa de nuestro creer, pero nuestro creer es a causa de haber sido elegidos- “ordenados para vida eterna”.

4.                  Otra vez, el decir que ejercemos fe al aceptar a Cristo, y que Dios previo esta fe, y por eso nos eligió, solo nos lleva a un paso mas atrás; porque, ¿de donde agarramos esa fe, para ejercer?  La Escritura nos da la respuesta: “Es un don de Dios, y no de nosotros mismos.”

Seguramente, en lugar de discutir en contra de estas cosas, deberíamos estar haciendo lo que El Espíritu Santo por el Apostal Pedro nos ordeno a hacer: “da diligencia hacer tu llamado y elección segura.”

III.             Expiación Limitada

Este tercer punto no solamente nos trae al punto central de los cinco, pero también a la verdad central del evangelio, esto es,  al propósito de la muerte de Cristo en la cruz.  Esto no es accidental.  Los teólogos que se  han puesto la tarea de defender las verdades de la Reforma Protestante en contra de los ataques del partido Arminiano estaban siguiendo una línea Bíblica y lógica en sus formulaciones y habían llegado ya al mero punto de vuelta de la salvación.  Primero que todo sé habían preguntado ¿“A quien se va a salvar”?  La respuesta fue “Al Hombre”.  Pero la enseñanza de la Biblia concerniendo al hombre mostraba que el hombre, en su estado natural, es totalmente incapaz de salvarse a sí mismo.  De este modo, tenemos la enseñanza de la Biblia que ha puesto al  hombre debajo del titulo general de depravación total, o inhabilidad total.  Segundo como algunos hombres y mujeres son indudablemente salvos, entonces tiene que haber sido Dios Mismo quien los salvo en contra-distinción del resto de la humanidad.  Esto es elección:  “Para que él propósito de Dios conforme a la elección,  permaneciese…” [Rom 9:11].  Sin embargo, esta elección no mas “marco la casa, a la cual la salvación debe viajar”, así como lo pone Spurgeon, y una expiación completa, y perfecta y satisfactoria todavía era requerida, para los pecados de los elegidos, para que Dios fuera, no solamente un Salvador,  sino un Dios justo, y un Salvador”.  Esta expiación, como todos confesamos, fue realizada por la sumisión voluntaria de Cristo a la muerte en la cruz donde sufrió bajo la justicia de este Dios justo, y procuro la salvación que el cómo Salvador había ordenado.  En la cruz, entonces,- y sin duda todos aceptamos esto- Cristo soporto el castigo, y procuro la salvación.

La pregunta ahora se levanta: por quien soporto el castigo, y por quien procuro la salvación?  Hay tres avenidas por las cuales podemos viajar respecto a esto:

1.                  Cristo murió para salvar a todo hombre, sin distinción.

2.                  Cristo murió para salvar a nadie en particular.

3.                  Cristo murió para salvar a cierto numero

El primer punto de vista es el sostenido por “Universalistas” a saber, Cristo murió para salvar a todos los hombres, y así, muy lógicamente asumen, todos los hombres serán salvos.  Si Cristo ha pagado la deuda del pecado, ha salvado, rescatado, dado Su vida por todos los hombres, entonces todos los hombres serán salvos.  El segundo punto de vista es la “Arminiana”, que Cristo procuro una salvación potencial para todos los hombres.  Cristo murió en la cruz, este parecer dice, pero aunque pago la deuda de nuestros pecados, su obra en la cruz no es eficaz hasta que el hombre se “decida por” Cristo y así de ese modo ser salvo.  La tercera vista de la Expiación es la “Calvinista”, y dice que Cristo murió positivamente y efectivamente para salvar a cierto numero de pecadores que merecían él infiernó en quienes El Padre había puesto su libre elegible amor.  El Hijo paga la deuda por estos elegidos, hace satisfacción por ellos a la justicia del Padre, y imputa Su propia justicia a ellos para que sean completos en Él.

La muerte de Cristo, entonces, no mas pudo haber sido por una de estas tres rezones:  para salvar a todos; para salvar a nadie en particular; para salvar a un numero en particular.  La tercera vista es la que sostienen los Calvinistas. Y generalmente es llamada expiación limitada, o redención particular.  Cristo murió para salvar a un numero particular de pecadores; esto es, aquellos “según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo”  [Efe. 1:4] aquellos a quien el Padre  “Le ha dado del mundo [Juan 17:9]; aquellos por quien El mismo dijo derramaba su sangré: “Porque, esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados.” [Mat. 26:28

Esta ultima vista, afirmamos, hace justicia al propósito de Cristo de venir a esta tierra a morir en  la cruz.  “Llamaras su nombre Jesús, porque salvara a su gente de sus pecados.”  No a los Judíos, seguramente, porque los Judíos no son salvos como gente. Jesús “amo a la Iglesia y se entrego a sí mismo por ella”. [Efe 5:25].  “El cual fue entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación. [Rom. 4:25].  A quienes El Espíritu Santo se refiere cuando dice, “Nuestro”.  El mundo?  Si es así, entonces los Universalistas están correctos, porque Cristo fue, entonces, “Entregado por los delitos [del mundo] y resucitado para justificación [del mundo]; así el mundo esta justificado ante Dios.  “Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados.  [I Cor. 15:22].  Esto otra vez solo puede significar que toda la posteridad de Adán muere en Adán, que a la verdad así es, porque “la muerte a pasado a todos los hombres”.  Pero toda la posteridad de Cristo- la Iglesia que se dio a sí mismo por ella- son vivificados en Él.  Por que es esto?  Seguramente, es porque se dio a sí mismo por ellos!  “Con su conocimiento justificara mi siervo justo a muchos, y él llevara las iniquidad de ellos [Is. 53:11].  Y cuando efectúa esto, mientras cuelga en la cruz, dice el profeta Isaías en ese grandioso capitulo 53 de su profecía, “del trabajo de su alma vera y será saciado”.  El trabajo de su alma mientras derrama su alma en ofrenda por nuestros pecados produce hijos espirituales a la gloria de su Nombre, y será satisfecho cuando vea esta obra completada.

No pasamos por alto el hecho de que hay algunos Escritos los cuales se refieren al “mundo”, y muchos han tomado esto como su punto de empiece en la cuestión de redención.  Sin embargo, cuando comparamos escritura con escritura, vemos que el uso de la palabra “mundo” no necesita implicar “cada hombre y mujer en el mundo”.  “Miren el mundo a ido en pos de Él” dijeron de Jesús; cada persona, sin embargo, no había ido en pos de Cristo.  La expresión significa “cada clase de persona” y normalmente Gentiles como Judíos.  La cuestión prevaleciente siempre debe ser la intención Divina; intentó Dios salvar a todo hombre, o no?  Si El no intenta salvar a todo hombre sin excepción sino no mas a los elegidos, entonces, la obra de Cristo en la Cruz es un glorioso éxito, y bien creemos:  “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí…” [Juan 6:37].  Sí, por otra parte, era la intención de Dios salvar al mundo entero, entonces la expiación de Cristo ha sido un gran fracaso, porque vastos números de humanidad no han sido salvos.  Cristo pago nuestra deuda!  Deuda de qué?  Del mundo o de los elegidos? Seguramente, si un hombre a sido redimido por un redentor, entonces la ley que ha quebrado tiene que ser satisfecha por causa del trabajo del Fiador a su favor.

Si Tu has procurado mi descargo

Y libremente soportado en mi lugar

La completa ira Divina;

Dios no demandara dos veces el pago

Primero de la sangrienta mano de mi Fiador,

Y después otra vez de la mía.

IV.           Gracia Irresistible

Este cuarto punto de la creencia del sistema Calvinista es, otra vez, el resultado lógico de todo lo que ha pasado antes que esto.  Si los hombres son incapaces de salvarse a sí mismos a causa de su naturaleza caída, y si Dios ha propuesto salvarlos, y Cristo a realizado su Salvación, entonces lógicamente sigue que Dios también debe proveer los medios para llamarlos a los beneficios de esa salvación que Él a procurado para ellos.  El sistema teológico Calvinista, sin embargo, aunque lógicamente cuerdo, es mas que un sistema de pura lógica.  Es un sistema de pura creencia Bíblica que se sostiene firmemente en la Palabra de Dios.  Su doctrina de gracia irresistible, entonces, no es ideada por los hombres que redactaron los cinco puntos de Calvinismo en el Sínodo de Dort, sino es la revelación revelada en la Palabra Santa de Dios.  Por ejemplo, Romanos 8:30:  “y los que predestinó a estos también llamó”,  Dios no solamente, eligió hombres y mujeres para salvación; Él también llamó a esos a quien le plació elegir.

Que quiere decir gracia irresistible?  Sabemos que cuando el evangelio sale afuera en una Iglesia, o al aire libre, o por medio de leer la Palabra de Dios, no todos atienden a ese llamado.  No todos son convencidos del pecado y de su necesidad de Cristo.  Esto explica el hecho de que hay dos llamamientos.  No nomás hay un llamamiento externo; también hay un llamamiento interno.  El llamamiento externo puede ser descrito como “palabras del predicador”; y este llamamiento, cuando sale, puede obrar un resultado de diferentes formas en un numero de diferentes corazones produciendo un numero de diferentes resultados,  No obstante una cosa no hará; no obrara una obra de salvación en el alma de un pecador.  Porque una obra de salvación para ser labrada, el llamamiento externo debe ser acompañado por el llamamiento interior del Espíritu Santo de Dios.  Porque Él es quien, “redarguye de pecado,  justicia y juicio”.  Y cuando el Espíritu Santo llama a un hombre, o mujer, o una persona joven por su gracia, ese llamamiento es irresistible: no puede ser frustrado; es la manifestación de la gracia irresistible de Dios.

Esto es probado una y otra vez, en la Palabra de Vida de Dios, como por ejemplo en los siguientes versos y porciones.

1.                  “Todo lo que el Padre me da vendrá a mí; y  al que a mí viene no le echo fuera” [Juan 6:37]. Nótese que son aquellos a quien El Padre a “dado a Cristo”- los elegidos- que “vendrán” a el; y cuando vienen a El no serán “rechazados”.

2.                  Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere.  [Juan 6:44]  Aquí nuestro Señor simplemente esta diciendo que es imposible que el hombre venga a Él por ellos mismos; el Padre los debe traer.

3.                  Todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene a mí [Juan 6:45].  El hombre puede oír el llamamiento externo; pero son esos los que han “aprendido del Padre” que responderán y vendrán a Cristo:  Así que, con Simón Pedro:  “Bienaventurado eres Simón hijo de Jonás, porque no te lo revelo sangre ni carne sino mi Padre que esta en el Cielo?”

4.                  “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.” [Rom. 8:14]

5.                  Mas cuando plugó a Dios, que me aparto desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia…”  [Gal. 1:15]

6.                  “Mas vosotros sois linaje escogido… para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.”  [1 Ped. 2:9]

7.                  “Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su Gloria eterna por Jesús Cristo…” [1. Ped. 5:9]

Una sobresaliente ilustración de esta enseñanza de gracia irresistible, o llamamiento eficaz, es ciertamente el incidente que leemos en Hechos 16, El apóstol Pablo predica el evangelio a un grupo de mujeres a las orillas  del rió en Filipo; y así cuando lo hace, “una cierta mujer llamada Lidia estaba oyendo; el corazón de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.” Pablo, el predicador, hablo al oído de Lidia- el llamamiento externo; pero el Señor hablo al corazón de Lidia- el llamamiento interno de gracia irresistible.

Los Arminianos creen que los hombres y mujeres pueden y lo hacen, resistir al llamamiento del evangelio de Dios, y, por eso contienden, que no puede haber semejante doctrina como gracia irresistible.  Nosotros creemos que no nomás los hombres y mujeres pueden resistir el evangelio de Dios, pero lo hacen, y deben por sus mismas naturalezas, resistirlo.  Por eso debe de haber tal doctrina como la doctrina de gracia irresistible.  En otras palabras, alguna influencia mayor qué nuestra naturaleza- mayor que nuestra resistencia- debe ser traída para producir sobre nuestras almas, si no para siempre la perdición, porque “El hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios”.  Hay tres grandes fuerzas trabajando en el asunto de la salvación del hombre:

1.                  La voluntad del hombre

2.                  La voluntad del diablo

3.                  La voluntad de Dios

¿Cuál voluntad será la vencedora?  Si la voluntad de Dios no es

victoriosa en el asunto de nuestra salvación, entonces, la voluntad del Diablo tiene que ser porque el Diablo es mas fuerte que nosotros.  Tomas Watson, un viejo Puritano del siglo 17, pone el asunto vivido en estas palabras, “Dios cabalga hacia adelante conquistando en el carruaje de su Evangelio… Conquista el orgullo del corazón, y hace a la voluntad que se levanto como un Fuerte Real en contra de Él, rendirse y inclinarse a su gracia; Hace al corazón de piedra sangrar.  O!  Es un llamamiento poderoso!  ¿Porque entonces algunos hombres parecen hablar de una persuasión moral?  ¿Que Dios en la conversión de un pecador solo persuade moralmente y no mas?  ¿Si Dios en la conversión solo persuadiera moralmente y no mas, entonces no pone tanto poder en el salvar al hombre como el diablo lo hace al destruirlos.  ¿Cuál voluntad será la vencedora?  ¿Nuestra voluntad? ¿Pero acaso no sobresale, a la verdad, como un “fuerte real” en contra del Señor; “Y no queréis venir a mí para que tengáis vida”. ¿La voluntad del diablo?  Entonces quien será salvo jamás, porque su voluntad siempre deberá  ser mas fuerte que la nuestra.  Pero seguramente este es el evangelio, que “él mas fuerte que el fuerte aparezca, conquistando, y para conquistar en el carruaje de su Evangelio; y Él si conquista!  Él conquista a satanás, y Él conquista al hombre débil también para la alabanza de Su gracia irresistible.

V.              Perseverancia De Los Santos

Y ahora, el punto final- la perseverancia de los santos.  Otra vez, por vía de sumario, vamos a referirnos a la Confesión Bautista, la cual esta de acuerdo a este punto con las otras confesiones históricas de fe. ‘A esos quienes Dios a aceptado en El Amado’, así dice, ‘efectivamente llamados y santificados por su Espíritu, y habiéndoles sido dado la preciosa fe de Sus elegidos, ni puedan totalmente ni finalmente caer del estado de gracia, pero ciertamente perseveraran en ella hasta el fin, y ser eternamente salvados, viendo que los dones y llamamientos de Dios son sin arrepentimiento…”.

Otra vez permítanos enseñar que esto es exactamente lo que la Escritura nos enseña.  “Porque a los que antes conoció, también predestino, para que fuesen hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos”; y aun más, “y a los que predestino a estos también llamo; y a los que llamo a estos también justifico, y a los qué justifico, a estos también glorificó. ¿Pues que diremos a esto?  ¿Sí Dios por nosotros  quien contra nosotros?…Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida… ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” [Rom. 8:27].

Y otra vez, vamos a reconocer el hecho que todo lo que los hombres en el Sínodo de Dort ( y esos que enseñan igualmente) estaban haciendo, estaban poniendo en compás chico en una forma sistemática, la enseñanza del evangelio de Dios de la gracia libre y soberana. Si el hombre no se puede salvar a sí mismo, entonces, Dios tiene que salvarlo.  Si todos no son salvos, entonces Dios no ha salvado a todos.  Si Cristo ha hecho satisfacción por los pecados, entonces es por los pecados de aquellos que son salvos.  Si Dios intenta revelar esta salvación en Cristo a los corazones de esos a quien él escogió salvar, entonces, Dios proveerá el medio de hacerlo efectivamente.  Si, por consiguiente, habiendo ordenado para salvar, murió para salvar, y llamó a la salvación a esos quienes nunca podrían salvarse a sí mismos, El también preservara a los salvos para la vida eterna para la Gloria de Su Nombre.

Así siguiendo la depravación total, y elección incondicional, y expiación limitada, y un llamamiento eficaz, tenemos- la perseverancia de los santos.  “El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” [Fil. 1:6].  La palabra de Dios esta repleta con referencias a esta bendita verdad.  “Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre:  Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero”.  [Juan 6:39]  “Y yo les doy vida eterna, y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano” [Juan 10:28].  “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho mas estando reconciliados, seremos salvos por su vida. [Rom. 5:10].  “Ahora pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.” [Rom. 8:1]

Este es el distintivo del creyente, que el pertenece a Cristo; que esta perseverando en las cosas de Cristo; “qué esta dando toda diligencia para hacer su llamado y elección segura”.  El creyente en Cristo puede caer en tentación, pero el Señor no lo dejara ser tentado mas de lo que no pueda resistir, sino con la tentación dará también la salida; para que el creyente venga adelante, y siga adelante otra vez en las cosas pertenecientes a su salvación para la gloria de Cristo.  Esos versos incomparables de Romanos 8:28-39 enseñan la lógica Divina en la salvación eterna de Dios; la lógica que el Calvinismo simplemente declara.  La salvación que empieza en la mente y propósito de Dios debe terminar en el cumplimiento de Su infrustrable propósito que esos “a quien antes conoció” están eternamente unidos con su Salvador.

Conclusión

Esto, entonces, en un muy amplio bosquejo, es la enseñanza que es a veces llamada Calvinismo.  Lejos de ser una innovación del hombre, es la doctrina de la Palabra de Dios claramente formulada, y expuesta.

La pregunta perenne, sin embargo, es seguro que se levantara:  “Acaso no este Calvinismo estorba a la obra del evangelio?”  El vistazo más casual a la historia de la Iglesia de Cristo en este mundo es suficiente para invalidar semejante opinión.  El evangelio de Cristo a florecido mas donde y cuando la gente del Señor han sostenido estas doctrinas de gracia cerca de sus corazones.  Pensamos en el celo de William Carey que lo trajo de su zapatería a evangelizar para Cristo en la India.  Carey era un Calvinista sólido, como también Fuller, otro gran Bautista que ayudó a formar la Asociación Bautista Misionera.  Considere estas palabras del pió David Brainerd, el hombre que creyó que los Indios Rojos de América así como los hombres blancos tenían almas; “yo entonces tengo dos deseos”, escribe él en su diario, “mi propia santificación, y la reunión de los elegidos de Dios”.  Uno de los más grandes evangelistas de los tiempos modernos era el Calvinista George Whitefield, sin embargo su Calvinismo nunca estorbó su predicación del evangelio de Cristo: ‘Con ese divino patetismo’, se decía de el, ‘exhortaba al pecador a volver a Cristo!’.

El Calvinismo, si podemos usar la palabra sin ser malentendidos, era el evangelio de Robert Murray  M’Cheyne, como lo era de Andre Bonar, y William Burns, ese gran líder de avivamiento, y misionero a China.  Mártires, Reformadores, lideres de la iglesia de Cristo aquí en la tierra, cuando dicen del evangelio que predicaron y murieron por él, hablan  del evangelio de la gracia salvadora de Dios a su rebaño escogido.  ¿Cómo puede uno empezar a ponerlos en lista?  Lutero, Calvino, Tyndale, Latimer, Knox, Wishart, Perkins, Putherford, Bunyan, Owen, Charnock, Goodwin, Flavel, Watson, Henry, Watts, Edwards, Whitefield , Newton, Spurgeon, son sino pocos de la noble armada de testigos  de Dios  de la verdad de la gracia soberana. Fue algo de su obra para el Señor estorbada por lo que ellos creían?  Y que es lo que creían?  Ellos creían que Dios era Señor Soberano.  Se atrevieron a creer que adoraban y servían a un Rey que “obra todas las cosas según el consejo de su voluntad”.  Bien lo puso ese príncipe de predicadores, Charles Haddon Spurgeon, cuando dijo, “eh conocido  hombres morderse  el labio, y fruncir los dientes en rabia cuando eh estado predicando la soberanía de Dios… los doctrinarios de ahora  permitirán un Dios, pero no debe ser Rey!” Estorbó Spurgeon al evangelio?  Y sin embargo, cuantos se levantaron en contienda  en contra de el por su doctrina!  “Se nos menosprecia como hiper’s” él podría decir, “escasamente un ministro nos mira o habla favorablemente  de nosotros; porque sostenemos vistas fuertes sobre la divina soberanía de Dios, y Sus escogimientos divinos y amor especial hacia Su gente”.

Tal vez una palabra de ese mismo gigante de la iglesia deba establecer una exhortación de cierre ante nosotros para tomar agarre firme sobre estas benditas verdades de la Palabra de Dios, y decirlas en adelante para la Gloria de Su Nombre.  “ La antigua verdad que Calvino predicó, que Agustin predicó, que Pablo predicó, es la verdad que debo yo predicar ahora, de otra manera seré falso a mi conciencia y a mi Dios.  No puedo moldear la verdad, yo no sé de tal cosa como de mondar las orillas ásperas de una doctrina.  El evangelio de John Knox es mi evangelio; ese que retumbo por Escocia, deberá retumbar por Inglaterra otra vez”.  Amen y Amen.



Sabiduría Practica para Calvinistas

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Sabiduría Práctica para Calvinistas

Pautas Prácticas y Teológicas
para Aquellos que Abrazan las “Doctrinas de la Gracia”

Los siguientes puntos prácticos y teológicos, puede ser aplicados a cada creyente con respecto a su tradición teológica en particular, son especialmente dirigidos a aquellos que se adhieren a la teología Reformada/ Calvinista.

 

I. Reconozca que la Salvación es mas Amplia que el Campo Calvinista

1. Todos nosotros, en algún tiempo o en otro, fuimos arminianos en nuestro pensamiento. Un arminiano profesante puede ser tan no regenerado como un Calvinista profesante, pero la afiliación a la teología arminiana no necesariamente lo excluye del reino de Dios. Es preocupante escuchar algunos calvinistas llevar a todos los arminianos al abismo más profundo, mientras se olvidan que ellos también, al mismo tiempo, eran arminianos. Aunque el gran evangelista del siglo XVIII, George Whitefield, tuviera sus diferencias con el fiel arminiano John Wesley, él pudo ver la mano de Dios en el ministerio de Wesley y contarlo como un hermano en Cristo. Así, debemos tener paciencia con nuestros hermanos y reconocer que tanto la madurez ética como la teológica llevan tiempo. De hecho, hay algunas verdades, que por el motivo que sea, nosotros podemos aún no estar listos para recibir – como Jesús dijo a Sus propios discípulos, “tengo muchas más cosas que decirles, pero aun no las podéis sobrellevar ahora” (Juan 16:12).

2. Dios nos manda que nos aceptemos uno al otro en Cristo, a pesar de nuestras diferencias (Romanos 14:1; 15:7). Si Cristo ha aceptado a nuestros hermanos arminianos, ¿Quiénes somos nosotros para rechazarlos? El predicador bautista del siglo 19 Charles H. Spurgeon una vez dijo:

Nosotros le damos la mano a cada hombre que adora al Señor a Jesucristo, sea quien sea  o pueda ser. La doctrina de la elección, como el gran acto de elección mismo, tiene la tendencia a dividir, no entre Israel mismo, sino entre Israel y los egipcios – no entre santos, sino entre santos y los hijos del mundo. Un hombre puede ser evidentemente de la familia elegida de Dios, y aun siendo elegido, pueden no creer en la doctrina de la elección. Creo que hay muchos que son llamados a la salvación, que no creen en el llamamiento eficaz, y hay muchos que perseveran hasta el fin, que no creen en la doctrina de la perseverancia final. Esperamos que los corazones de muchos sean mucho mejores que sus cabezas. Nosotros no dejamos sus falacias a ninguna oposición voluntariosa a la verdad como lo es en Jesús, sino simplemente al error en sus juicios, que oramos que Dios corrija. Esperamos que si ellos nos cree erróneamente también, ellos intercambiarán la misma cortesía cristiana; y cuando nos encontramos alrededor de la cruz, nosotros esperamos que nosotros nos sentiremos como siempre de que somos uno en Jesucristo (New Park Street Pulpit [London: Passmore & Alabaster, Vol.6] p.303).

En otro lugar, el dijo también:

Sea lejos de mí imaginarme que Sion no contenga a ninguno sino solo cristianos calvinistas dentro de sus paredes, o a ningún salvo que no sostenga nuestros puntos de vista (citado en Ian Murray, The Forgotten Spurgeon [Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1966] p.65).

3. La Mayoría de los Arminianos rechazan las Doctrinas de la Gracia fuera de una gran ignorancia, malentendido o tergiversación por parte de un sincero pero mal informado Calvinista. Pero, a menudo no están rechazando el calvinismo genuino, sino distorsiones del mismo. Su corazón puede estar correcto, mientras su cabeza puede estar equivocada.

 

 

 

 

4. El Calvinismo no es el Evangelio. Uno no es salvo mediante un adecuado entendimiento de la elección, la soberanía divina, o el alcance de la expiación. Estos temas, sin duda, son importantes, pero no son la base del Evangelio; están indirectamente relacionadas al Evangelio (como muchas de las otras enseñanzas del Evangelio) pero no son su esencia. El puritano John Bradford, declaró: “Deje a un hombre ir a la escuela gramática de la fe y el arrepentimiento, antes de que vaya a la universidad de la elección y la predestinación.” En la misma manera que es erróneo quitarle al evangelio, así es incorrecto agregar al mensaje del evangelio su teología particular. Una vez más, esto no es negar que los cinco puntos del Calvinismo no son asuntos importantes; sino simplemente señalar que el hacer mandatorio para la salvación el tener un correcto entendimiento de la elección, el llamado eficaz o el alcance de la expiación (sin importar que tan ciertas puedan ser), los hacen culpables de agregarle al evangelio. Este es normalmente el error de los jóvenes y celosos calvinistas (aunque no siempre), y en  las palabras de Santiago: “Hermanos míos, esto no debe ser así” (Santiago 3:10).

II. No Cometa el Error de Aceptar Todo lo “Reformado” o “Calvinista”.

1. La Sola Escritura es el estandar final de autoridad para doctrina y práctica (Isaías 8:20; Hechos 17:11; 1 Tesalonicenses 5:21), no Lutero, Calvino, Owen, o muchos de los otros grandes teólogos reformados. Esto no es negar que estos hombres –y hombres de otras tradiciones teológicas –han hecho grandes contribuciones espirituales a la iglesia, sino solamente que ellos no son los jueces finales de la verdad. Yo se que muchos reformadores pueden asentir esto, pero ¿cuantos verdaderamente lo practican? Si aceptamos todo lo que este bajo la bandera “Reformada” o “Calvinista”, sin ninguna investigación seria de la Biblia, ¿estaremos verdaderamente practicando la “Sola Scriptura”?  No hagamos un papa de Calvino, Lutero o de cualquier otro simple mortal (Jeremías 17:5).

2. Sea cuidadoso al aceptar todo un sistema de teología (e.g., teología del Pacto, Dispensacionalismo). A menudo, la verdad es encontrada en el medio –y normalmente, un sistema de teología contiene partes de la verdad, pero no toda. Parece que Dios ha esparcido Su verdad a través de varias tradiciones teológicas (Bautista, Presbiteriano, Luterano, etc.) para que no pongamos nuestra confianza en hombre so instituciones sino en el testimonio de la Palabra de Dios.

3. La verdad es que, algunos aspectos de la teología Reformada son erróneos..

A. El Bautismo Infantil. Para una evaluación y refutación de esta doctrina, vea, Paul K. Jewett, Infant Baptism & The Covenant of Grace (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1978); T.E. Watson, Baptism Not For Infants (Worthing, England: Henry E. Walter, 1962); Alexander Carson, Baptism: Its Mode and Subjects (Grand Rapids: Kregel Publications [Reprint]); Greg Welty, A Critical Evaluation of Infant Baptism (Fullerton, CA: Reformed Baptist Publications, n.d.).

B. El Pacto de Gracia.Para una crítica sobre esta perspectiva, vea, see Jon Zens, “Is There A ‘Covenant of Grace’?” Baptist Reformation Review (Autumn – 1977, Vol.6/No.3), pp.43-53; Richard L. Mayhue, “Hebrews 13:20: Covenant of Grace or New Covenant: An Exegetical Note,” The Master’s Seminary Journal (Fall – 1996, Vol.7/No.2), pp.251-257.

C. La Perspectiva Reformada de la Ley.Para una evaluación y crítica de la perspectiva tradicional de la Ley y sus relación con el creyente bajo el Nuevo Pacto, vea Douglas J. Moo, “The Law of Christ as the Fulfillment of the Law of Moses: A Modified Lutheran View,” [Chapter 5] in The Law, The Gospel, and the Modern Christian (Grand Rapids: Zondervan, 1993); “‘This is My Beloved Son, Hear Him!’: The Foundation for New Covenant Ethics and Ecclesiology,” [ed. Jon Zens] Searching Together (Summer – Winter, 1997, Vol.25/1,2,3); Fred G. Zaspel, “Divine Law: A New Covenant Perspective,” Reformation & Revivial [Journal] (Summer – 1997, Vol.6/No.3); Stephen Westerholm, Israel’s Law and the Church’s Faith (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1988); John G. Reisinger, Tablets of Stone (Southbridge, MA: Crowne Publications, 1989).

D. Teonomía.Para ser justo, no todo quien es reformado acepta la Teonomía  o el Reconstruccionimso Cristiano. He notado, sin embargo, que muchos quienes abrazan las Doctrinas de la Gracia, cometen un desafortunado error al  aceptar la Teonomía. Para una crítica de este sistema antibíblico, vea Jon Zens, “Moses in the Millennium: An Appraisal of Christian Reconstructionism,” Searching Together (Vol. 17:2,3,4 – 1988); [eds. William S. Barker & W.R. Godfrey] Theonomy: A Reformed Critique (Grand Rapids: Zondervan, 1990).

E. Los Reformadores Protestantes Persiguieron a los Anabautistas y a los Católicos  así como sancionaron el uso de la Espada en Contra de sus Oponentes. Los Reformadores no tenían ninguna autoridad bíblica para maldecir, perseguir, y aun asesinar a tales grupos como los Anabautistas y los Católicoromanos. Puesto que esto ya no es una práctica entre aquellos que son reformados, muchos son los teólogos reformados prominentes quienes piensan que esto fue perfectamente aceptable –aun hasta el punto de citar la Escritura para su justificación (e.g., Lutero, Zwinglio, Calvino, etc.). Esto,  una vez más, demuestra cuan importante es no aceptar todo lo que viene de la pluma de nuestros héroes reformados puesto que no solo erraron en su interpretación de la Escritura en partes, sino que algunas veces se comprometieron en grandes actos de pecado. El último historiador William Warren Sweet, estaba en lo correcto cuando dijo:

Hay una noción esparcida entre los grupos protestantes de que la separación de la iglesia y el estado y así como la libertad religiosa, era uno de los productos inmediatos de la reforma, que los protestantes antiguos fueron defensores de una tolerancia grande y que la libertad religiosa solamente un desarrollo lógico de los principios sostenidos por todos los reformadores. Justo en donde esta noción surgió es difícil decirlo, y ningún historiador acreditado de nuestros tiempos lo aprobaría. Lo cierto es  que el resurgimiento del protestantismo fue acompañado un arrebato sin precedente de intolerancia (Religion in Colonial America, p.320).

J.C. Ryle, un auto favorito entre muchas personas reformadas, es absolutamente sincero en indicar:

Cualquier religión, tal la Mahometana, quienes hicieron convertidos con la espada, no son de arriba sino de abajo. Cualquier forma de cristianismo que haga quemar a hombres en la estaca, con el propósito de promover sus propios éxitos, lleva sobre ella el sello de apostasía. Eso es lo que hace verdadero y cierto a una religión la cual hace la mayoría para esparcir la paz verdadera (Expository Thoughts on the Gospels [Vol.4], pp.387-388).

A la luz de estas declaraciones, uno se pregunta ¿que pensaría Ryle y que pensarían aun los reformadores el día de hoy,  de Calvino, quien quemó en la estaca a Michael Servetus, o de la complicidad de Zwinglio en ahogar a los anabautistas? Estos hombres, verdaderamente, ¡debieron haber sabido mejor que nada, del cometer tales actos malignos en contra de otros seres humanos –particularmente en el nombre del Príncipe de Paz! Pero, como el viejo adagio dice: “EL mejor de los hombres, es a lo mucho hombre”. Para más de esto, vea Leonard Verduin, The Reformers and Their Stepchildren (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1964); Leonard Verduin, The Anatomy of A Hybrid (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1976); William R. Estep, The Anabaptist Story (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans [Revised], 1996).

F. Clericalismo Rígido / Eclesiología Antibíblica. Los reformadores protestantes así como la mayoría de las iglesias reformadas de hoy, han sido incapaces de romper con el clericalismo estricto el cual han heredado tanto de Roma como de Constantino. Los reformadores estaban en lo correcto en su soteriología (doctrina de la salvación), pero estaban equivocados en su eclesiología (doctrina de la iglesia). Ellos redescubrieron el evangelio, pero fueron incapaces de recuperar completamente la eclesiología del Nuevo Testamento. Así en muchos aspectos, la reforma fue solamente una reforma parcial. No solo los reformadores fracasaron en romper con el clericalismo rígido de su pasado (incluyendo el error del bautismo infantil), sino la asistencia de la iglesia en los territorios protestantes fue obligatoria. Así, los creyentes y los incrédulos fueron forzados a reunirse juntos bajo la misma membresía de la iglesia:

Es una de las increíbles paradojas de la historia que los reformadores, quienes recapturaron efectivamente y bravamente el evangelio de la gracia de su distorsión medieval y restauraron el mensaje central de la justificación por la fe, debieron haber retenido la iglesia masiva de la multitud mezclada, l iglesia territorial del compromiso Constantino, el la cual la fe verdadera no fue un requisito para la membresía (H. Bender, These Are My People, p.70).

Desafortunadamente, mucho de la eclesiología dentro de nuestras denominaciones Reformadas históricas está cargado de prácticas y tradiciones abrigadas que corren en contra de Nuevo Testamento. Para un estudio adicional, vea Alexander Strauch, Biblical Eldership (Littleton, CO: Lewis & Roth Publishers, 1986); William A. Beckham, The Second Reformation (Houston, TX: Touch Publications, 1995); Greg Ogden, The New Reformation (Grand Rapids: Zondervan, 1990); Frank A. Viola, Rethinking the Wineskin (Brandon, FL: Present Testimony Ministry, 1997); Alex R. Hay, The New Testament Order for Church and Missionary (Published by the New Testament Missionary Union, 1947).

III. No vea Ningún Período de la Historia de la Iglesia como Perfecta (e.g., la Reforma Protestante del siglo 16), Ni a ningún grupo en Particular de cristianos (e.g., los Reformadores, Puritanos, Anabautistas).

1. Debemos valorar las contribuciones espirituales de los diferentes hombres y diferentes períodos de tiempo dentro de la historia de la iglesia, pero nunca idolatrarlos..

2. Debemos desear mirar tanto lo bueno como los fracasos de nuestros héroes teólogos espirituales.

3. Debemos procurar buscar protegernos del error de un espíritu dividido así como también del crear un papa virtual de Calvino o de Lutero –algo que, a propósito, el apóstol Pablo nos dijo explícitamente que no hiciéramos (1 Corintios 1:10-13; 3:1-6; 4:1).

4. Cuando fracasemos en darnos cuenta de los defectos de nuestros héroes espirituales y teólogos, o cuando seamos culpables de idolatrar el pasado, nosotros acabamos por:

A. Hacer del hombre la medida o estándar de justicia en lugar del Señor Jesucristo.

B. Fracasamos en ver el progreso de la historia de la iglesia y terminamos encadenados al pasado –no reconociendo que cada período de la historia tiene su única contribución y bendición (incluyendo la nuestra en el siglo veintiuno).

C. Hacer romance con el pasado (“los viejos buenos tiempos”). Terminamos viendo a la historia desde una perspectiva romántica, más que de la realidad, la cual incluye tanto grandes logros como grandes caídas. Si aun en la Biblia registra los fracasos y pecados de los más grandes santos (ej.,Calvino, Lutero, etc.), ¿Porqué nosotros deberíamos ignorar los fracasos de los santos menos grandes a través de la historia de la iglesia (ej. Calvino, Lucero, etc)? Quizás uno de las razones principales de porque Dios permitió el registro los fracasos de carios personajes bíblicos, es que no debemos idolatrar tales personas ni tomar partidos teológicos alrededor de ellos. Para aquellos que deseen echar un vistazo a nuestros héroes puritanos y reformados –no con el propósito de desacreditarlos, sino con el propósito de ver un cuadro real –recomiendo los siguientes: Thomas N. Smith, “The Perils of Puritanism,” Reformation & Revivial [Journal]: Puritanism I (Spring – 1996, Vol.5/No.2), pp.83-99; Jon Zens, “What Can We Learn From Reformation History?” Baptist Reformation Review (Autumn – 1978, Vol.7/No.3), pp.1-13; Leonard Verduin, The Reformers and Their Stepchildren (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1964).

IV. Debido a que Hemos Sido Dados a un Entendimiento Bíblico más Grande, los Calvinistas Deben ser Modelos de Humildad y Amor.

1. Considere la gracia y las bendiciones las cuales Dios ha prodigado sobre usted: El habría podido escoger crearlo como un ratón o aun una cucaracha, pero en lugar de eso, eligió crearlo como miembro de raza humana; El pudo elegir plantarle en el lugar más alejado y más áspero de este planeta pero, en lugar de eso, eligió redimirlo y adoptarlo como Su hijo a través de Cristo Jesús; y El pudo haberlo dejado en su confusión arminiana, pero en lugar de eso, eligió revelarle en su gracia las Doctrinas de la Gracia. Por tanto, ¿Tiene usted alguna excusa para el orgullo y arrogancia hacia los demás-especialmente sus hermanos arminianos? Como el apóstol Pablo dijo: “Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?” (1 Corintios 4:7)

2. A causa de la tendencia de convertirse en orgullos respecto a las Doctrinas de la Gracia (1 Corintios 8:1), debemos continuamente recordarnos las palabras de nuestros Señor: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” (Juan 13:34-35), cf. Juan 15:12,17; Romanos 123,10; 1 Corintios 13:4,13; Efesios 4:1-3, 32; Filipenses 2:1-4; Colosenses 4:6; 1 Pedro 3:8; 1 Juan 3:14-18; 4:11). Para un estudio adicional, recomiendo sumamente: Jonathan Edwards, Charity and its Fruits (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust [Reprint], 1969).

3. Procure cultivar y mejorar características espirituales tales como la paciencia, la bondad, y la no venganza. Robert Chapman, a quien Spurgeon consideró ser el hombre más santo que el conoció, una vez dijo: “Hay muchos que predican de Cristo, pero no muchos que vivan a Cristo. MI gran objetivo sería vivir como Cristo” (Robert L. Peterson, Robert Chapman: A Biography [Neptune, NJ: Loizeaux Brothers, 1995] p.29). Esto, de igual manera, debe ser la meta de el calvinista (o cualquier creyente en cuanto a esto).

4. La única manera de invertir la suposición común de que los calvinistas son altaneros y orgullosos, es simplemente no comportarse de esta manera.

5. Aunque lo que se apegan a las preciosas Doctrinas de la Gracia deben estar listos siempre para articular y explicar sus creencias, debemos ser cuidadosos en no buscar debates o disputas con nuestro hermanos arminianos –como Pablo nos recuerda en Efesios 4:3, “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.” Permítame recordar que no siempre tendremos que tener la última palabra, ni es necesario siempRe “ganar el debate” –como Spurgeon sabiamente advierte a sus estudiantes en el Colegio Pastoral:

Con toda probablidad, la conversación sensata llevará algunas veces a la controversia, y aquí muchos buenos hombres corren sobre un gancho. El ministros sensible debe ser particularmente amable en argumentos. El, sobre todos los hombres, no debe cometer el error de imaginarse que hay fuerza en su temperamento y poder en hablar molesto. Un pagano que se paró en una multitud en Calcuta, escuchando a un misionero disputar con un brahmán, dijo que él sabia quien estaba en lo correcto pero el no entendía el lenguaje –el sabía que el que estaba mal era el que había perdido la calma primero. Pero la mayor parte, esa es una manera segura de juzgar. Tratar de evitar debatir con las personas. Establezca su opinión y deje que los demás lo hagan también. Si usted ve que un palo esta torcido, y usted quiere que las personas vea cuan torcido esta, coloque una barra recta bajo ella; eso será suficiente. Pero si usted esta entrando en controversia, use argumentos fuertes y palabras muy suaves. Frecuentemente usted no podrá convencer a los hombres estirando su razón, pero usted puede persuadirlos ganando su afecto (Lectures to My Students [Grand Rapids: Baker Book House Reprint, 1977] Vol.1, p.188).

6. el amor cristiano, sin embargo, no excluye una audacia apropiada y humilde. Proverbios 28:1 nos recuerda que: Mas el justo está confiado como un león. (cf. hechos 4:29,31; Filipenses 1:14).


V. No Haga Mayor en los Menores. Sea cuidadoso Donde Planta su Bandera.

1. Hay algunos asuntos o controversias no dignas de involucrarse –al menos no al punto de interrumpir la unidad y la paz de la iglesia.

2. Si usted termina enfatizando sobre cosas no esenciales en verdad, usted ignorará aquellas que son importantes y dignas de sus esfuerzos – o las personas tenderán a no tomarlo en serio en asuntos vitales debido a su propensión a excederse en asuntos insignificantes. Estos será la contraparte espiritual o teológica del “aullido del lobo”. Estoy asombrado de como muchos cristianos están obsesionados en aclamar a Estados Unidos como una “nación cristiana” o quienes ocupa la mayor parte de su tiempo advirtiendo a otros cristianos de la amenaza del humanismo secular o de la última teoría de conspiración, y aun no poder definir la doctrina de la justificación (Martin Lutero creía que la justificación era un artículo del cual la iglesia se mantiene de pie o cae). Muchas de estas mismas personas quieren que los diez mandamientos sean la base moral de nuestro país, ¡pero no pueden ni siquiera nombrarlos! Para ser sinceros, si el diablo lo puede desviar a perseguir asuntos no edificantes o no esenciales, el ha ganado el día.

3. No permita que los demás lo arrastren a controversias teológicas personales..

4. En muchos casos, aquellos quienes están en constante fricción con los demás sobre asuntos teológicos relativamente menores, lo hacen porque: (1) Espiritualmente son inmaduros; (2) Les falta discernimiento en reconocer lo que es esencial o no esencial; y (3) Están comprometidos a disputas sin importancia porque no están verdaderamente comprometidos en una guerra espiritual genuina. Semejante a soldados, durante un tiempo de descanso, quienes se concentran en pequeños detalles insignificantes como sacarle brillo a los zapatos o hacer algo para que sus uniformes siempre estén almidonados porque en realidad no existe una guerra real. Por tanto, ellos pasan mucho de su tiempo concentrándose en deberes insignificantes. Realmente, el cristiano quien persigue “vanas palabrerías” (1 Timoteo 1:3-7) pasan bajo la mano disciplinadora de Dios puesto que, a diferencia de un soldado quien sirve durante su tiempo de descanso, nuestra guerra aun no termina, sino que continua rugiendo hasta que Cristo regrese (2 Corintios 10:3-4; Efesios 6:10-18; 1 Pedro 5:8-9)

VI. Reconozca Que Usted Puede Aprender de Aquellos que Están Fuera del Campo Reformado.

Hace algunos años, un joven calvinista me dijo: “¡Yo solo leo autores reformados!” Mi inmediata respuesta fue: “¿Por qué se limita?” Aparentemente, el pensaba que Dios solo enseña a través de aquellos que son reformados o que ellos son los únicos quienes tienen algo digno que decir. La verdad es que, Dios puede usar al santo más pequeño o menos educados para enseñar Su verdad –incluyendo a los hermanos arminianos. Esto no necesariamente significa que estemos de acuerdo con todo aquel con el que conversemos. Significa, sin embargo,  que debemos estar dispuestos a escuchar a aquellos que están fuera de nuestra tradición teológica y aceptar lo que esté de acuerdo con la Escritura y rechazar lo que no este de acuerdo. No limite los caminos de los cuales estén disponibles para su instrucción y santificación.

VII.  Busque ser un Hombre/Mujer del Texto de la Escritura.

Aquello que separa a los hombres de los jóvenes, teológicamente hablando, es la capacidad de definir y defender su propia teología del texto bíblico. Algunos cristianos afirman su punto en base a la filosofía o afirmaciones teológicas generales, pero el cristiano quien es capaz de articular sus puntos de vista desde la Escritura misma se mantendrá por delante de los demás porque, no solo tiene un adecuado punto de partida, sino que sus argumentos llevaran un mayor peso debido a que provienen de la Palabra de Dios. En lugar de hablar en vagas generalidades acerca de asuntos espirituales y teológicos, serán capaces de apoyar sus opiniones exegéticamente y con precisión porque están diariamente estudiando el contenido de la Escritura. A sus propios estudiantes, Spurgeon sabiamente les advertía:

Hay un solo libro que ustedes tienen, y ese es su Biblia; y un ministro con su Biblia es como David con su onda y su piedra, totalmente equipado para la batalla. Ningún hombre puede decir que no tiene nada que trazar mientras que las Escrituras están a su alcance.  En la Biblia tenemos una biblioteca perfecta, y aquel que la estudia profundamente será un mejor estudioso que si hubiera devorado toda la biblioteca de Alejandría. Para entender la Biblia debe haber ambición, debemos familiarizarnos con ella, tan familiar como el ama de casa con su aguja o el marinero con su nave. Debemos conocer su función general, e contenido de cada libro, los detalles de sus historias, sus doctrinas, sus preceptos y todo acerca de ella… Un hombre que no tiene su Biblia entre sus dedos y en centro de su corazón es campeón de nuestro Israel; usted no puede competir con él: usted puede tener un arsenal, pero su conocimiento Bíblico le vencerá; porque es como la espada de Goliat de la que David dijo: “No hay ninguna como esa” (Lectures to My Students [Vol.1], pp.195-196).

VIII. Al Comprar Libros, Sea Selectivo y Compre Solo los Mejores.

La biblioteca de un hombre es un buen indicador de sus pensamientos y teología. El creyente sabio, por tanto, no debe desperdiciara su dinero o tiempo en lo sensacional o superficial. Aunque las palabras de Salomón en Eclesiastés 12:12 son ciertas (“No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne”), esto no minimiza el valor de asegurar libros valiosos los cuales ayudarán a documentar nuestras mentes y a aclarar el significado de la Escritura (2 Timoteo 4:13)

IX. El Calvinista, Por Sobre Todos, Debe Buscar Ser Productivo en Su Andar por Cristo.

1. El Conocimiento conlleva responsabilidad. Entre mas conocimiento obtiene uno de la Palabra de Dios, mas responsable se hace en vivir en obediencia a ello y a manifestar  los frutos de los cuales surgen de ese conocimiento. Por tanto, no hay excusa para un calvinista improductivo y perezoso. ¡No sea una vaca gorda espiritual!

2. No coloque niveles bajo de gracia dentro de su vida. Busque la excelencia en su andar cristiano –como Pablo nos urgió en Romanos 12:11 “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” (cf. 1 Corintios 15:58; 1 Tesalonicenses 4:9-10; Hebreos 6:10-12).

3. Practique el Discipulado. Me sorprende cuanta personas crecen en las Doctrinas de la Gracia y sobresalen en el su apego a la revelación de Dios, pero nunca hacen un esfuerzo en discipular a otros. Piense en los muchos experimentados y más viejos cristianos que nunca comparten su sabiduría y conocimiento a los jóvenes. En mi opinión, esto es un desperdicio de riqueza espiritual y recursos intelectuales los cuales Dios a dado a cada uno de nosotros, así como un mal servicio al cuerpo de Cristo. Para más sobre tutoría y disicpulado, vea Paul D. Stanley & J. Robert Clinton, Connecting (Colorado Springs, CO: NavPress, 1992); Bill Hull, The Disciple Making Church (Grand Rapids: Fleming H. Revell, 1990).

4. Sea optimista acerca de su futuro y servicio a Cristo – al igual que Guillermo Carey, el fundador de las misiones modernas, quien dijo: “espere grandes cosas de Dios, procure grandes cosas para Dios”

5. El Calvinista debe buscar ser un modelo de hospitalidad y amor (Romanos 12:13; 1 Pedro 4:9).

6. Sea generoso y liberal en darse a otros (Deuteronomio 15:10; 2 Corintios 8:1-4; 9:7). William S. Plumer, “L que no es liberal con lo que tiene, hace pero se engaña a sí mismo cuando piensa que sería mas liberal si tuviera más” Henry Ward Beecher, “En este mundo lo que nos hace ricos no es lo que tomamos sino lo que damos.”

X. Desarrolle una Teología De Escuchar.

1. Tan a menudo como platiquemos con otros creyentes, tendemos a hablar sin poner atención al otro porque no hemos aprendido el valor y la disciplina de saber escuchar. Santiago 1:19 nos dice,”Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse”.

2. Estoy persuadido que la mayoría de nuestras controversias doctrinales a través de la historia de la iglesia pudieron haberse resuelto o podían quizás haberse a los cristianos si hubieran estado mas dispuestos a escuchar cuidadosamente el uno al otro.

3. Aprenda a ser paciente con las equivocaciones verbales de otros – “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo”. (Santiago 3:2).

4. Tan difícil como pueda parecer, aprenda a valorar de la crítica que usted reciba de otro. Spurgeon sabiamente advirtió a sus estudiantes del Colegio Pastoral de Londres a no ver la crítica tan necesariamente mala::

Usted debe poder soportar la crítica, o no es conveniente que usted sea la cabeza de una congregación; y usted debe permitir al crítico que lo haga sin tener que contarlo entre sus enemigos mortales, o usted se mostrará ser muy delicado. Es siempre sabio mostrar una doble bondad en donde usted ha sido severamente manejado por uno que piensa que es su deber hacerlo, porque el  probablemente sea un hombre honesto y digno de ganar… Las mejores personas están a veces fuera de nuestro alcance y dicen cosas poco amables; debemos sentirnos contentos si nuestros amigos pudieran olvidar lo que dijimos cuando éramos tercos e irritables, y seríamos como Cristo actuar sobre los demás de esta forma como desearíamos que lo hicieran con nosotros… Un amigo sensato que lo critique ampliamente semana tras semana sería un mayor bendición para usted que miles de admiradores indiscriminados si usted tiene un amplio sentido en sobrellevar este trato, y suficiente gracia para estar agradecido por ello. Cuando estaba predicando en Surrey Gardens, un desconocido censor muy capaz me enviaba semanalmente una lista de mis malas pronunciaciones y otros tropiezos en mis discursos. El nunca firmó con su nombre, y esta era mi única razón de queja en contra de el, porque me dejó en deuda con quien no podía reconocerle. Tome esta oportunidad de confesarle mis obligaciones a él, por mi genio afable y un evidente deseo de beneficiarme, el me marcó implacablemente todo lo que el suponía que había dicho incorrectamente. Con respecto a algunas de estas correcciones el estaba equivocado, pero en la mayor parte estaba en lo correcto, y sus observaciones me permitieron percibir y evitar muchos errores. Busqué sus memorándums semanales con mucho interés, y confié en todo lo mejor de el (Lectures to My Students [Vol.2], pp.169-170,175).

5. La Crítica:

A. Le mantendrá humilde. La crítica ayuda a desinflar los egos hinchados.

B. Le informará y lo educará.

C. Le mantendrá dependiente de su padre celestial.

D. Le ayudará a confirmar que usted no es un hombre que busque agradar a los demás – como Jesús advirtió a sus discípulos: “!Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas”. (Lucas 6:26).

XI. No Permita que Sus Faltas Pasadas Obstaculicen Su Servicios a Dios.

1. Es importante recordar que al más grande de los hombres dentro de la historia redentora tuvo sus faltas y defectos, pero aun fueron usados por Dios. Por lo tanto, “vamos adelante a la perfección (Hebreos 6:1; cf. Filipenses 3:12,14).

2. No permita fijarse en los fracasos y pecados de vida cristiana, sino mire la gran obra de santificación que Dios esta haciendo en su vida. ¡Los soldados no se detienen! John Owen, “Piense en la culpa del pecado, para que pueda ser humilde. Piense en el poder del pecado, para que pueda buscar fortaleza en contra de el. No Piense mas en le pecado… a fin de que no se enrede más en el”

3. Mientras que es posible que un cristiano pueda actuar hipócritamente por ocasiones, un creyente genuino no vivirá continuamente una vida de hipocresía (1 Juan 3:9-10). Henry Scudder, en su clásico obra, El Diario Vivir del Cristiano, escribe:

La rectitud que forma parte de la santificación, no es completamente perfecta en esta vida; pero es mezclado con alguna hipocresía, oponiéndose una contra la otra. Tiene grados, a veces más, a veces menos. . . Un hombre no debe ser llamado a un hombre recto, ni un hipócrita, a causa de unos pocas actos en donde él puede mostrar la rectitud o la hipocresía: un hipócrita puede hacer algunos actos justos, en los cuales él no disimule, aunque él no puede decirse que las haga en rectitud; como Jehu destruyó la casa malvada de Ahab, y de los sacerdotes idólatras de Baal, con todo el corazón (2 Reyes 10). Y el mejor hombre puede cometer ciertos actos hipócritas y engañosos, como hizo David en el asunto de Urías, (1 Reyes 15:5). No es el tener hipocresía lo que denota a un hipócrita, sino el reinar de ello, lo cual es, cuando no es visto, confesado, lamentado, y opuesto. Un hombre debe juzgar su rectitud  más que su voluntad, y la inclinación de su alma, y sus buenos deseos y verdaderos esfuerzos de hacer el bien en el curso de su vida, más que por un acto en especial, o por su poder para hacerlo. David fue estimado como un gran hombre conforme al corazón de Dios, contaminó su alma y estropeó su reputación. (pp. 159-160)

 

 

XII. Reconozca que Su Más Grande Poder es encontrado en la Oración.

 

E.M. Bounds una vez dijo: “Darle a la oración un lugar secundario es hacer a Dios secundario en los asuntos de la vida” En su libro: The Weapon of Prayer (Grand Rapids: Baker Book Houser Reprint, 1991), el dice aun más:

 

El hombre a quien Cristo encomendó las fortunas y destino de SU iglesia fueron hombres de oración. A ninguna otra clase de hombres Dios se ha comprometido en este mundo. Los apóstoles fueron prominentemente hombres de oración. Ellos se dieron así mismos a la oración. Ellos hicieron de la oración su función principal. Fue primero su punto de importancia y primero en sus resultados. Dios nunca ha y no comprometerá los intereses de peso de Su reino a hombres que no oren, a quienes no hagan de la oración un factor destacado y controlador de sus vidas. Los hombres que no oran nunca alcanzarán eminencia de devoción. Los hombres piadosos son siempre hombres de oración. Los hombres que no sean hombre prominentemente de oración nunca se hacen notar pro una simplicidad o fuerza en su fe. La piedad no florece en ningún lugar tan rápidamente y tan completamente como en lo secreto. En lo secreto es el jardín de la fe (p.33).

 

Escrito por Darryl M. Erkel