Oración

¿Porqué Orar si Dios es Soberano? (Parte 3)

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clip_image002¿Porqué Orar si Dios es Soberano? (Parte 3)

Lunes, Enero 26, 2009

Tomado de Pulpit Magazine

(Por Matt Waymeyer)

Hasta ahora, hemos considerado dos razones para orar a la luz de la soberanía de Dios. Hoy consideraremos dos más.

3. Dios puede responder nuestras oraciones.

En vez de obstaculizar las oraciones de los creyentes, la soberanía de Dios debe motivarlos a orar, pues “la oración crece de la certeza de la omnipotencia y la soberanía de Dios” (The God Who Hears, 47). Dicho de otra manera, si Dios no reina en la soberanía sobre Su creación y no es capaz de lograr lo que desea en y a través de El, ¿por qué preocuparse pidiéndole lo que El es incapaz de entregar?

Por ejemplo, si un niño de cinco años de edad repetidamente le pregunta a su madre que haga que deje de llover en una mañana del sábado, esto puede crear un precioso recuerdo, pero en última instancia la petición del niño es un error. Por mucho que su madre pudiese alterar el clima, ella simplemente carece de habilidad para hacer eso, y por consiguiente, pedirle a ella eso tiene poco sentido. Pero cuando los hijos de Dios ante el trono de gracia, vienen con la seguridad completa de que su Padre celestial puede llevar a cabo lo que El se complace en hacer, pues nada es demasiado difícil para El. Y esto los debe motivar a orar.

“Ser digno de orar,” escribe Hunter, “Dios ante todo tiene que tener el poder para hacer lo que le pedimos. En segundo lugar, El debe tener la soberanía sobre la creación para hacer lo que El quiere hacer” (The God Who Hears, 48). Así que quizás la pregunta: “¿Porqué orar si Dios es soberano?” ¿Podría ser reemplazado con la pregunta, “¿Porqué orar si Dios no es soberano?” Los creyentes deben venir a su Dios presentándole sus peticiones porque El tiene tanto la autoridad y la capacidad para conceder lo que le han pedido en sus peticiones y oraciones intercesoras.

4. Dios realmente responde la oración.

La cuarta razón por la que los creyentes deberían orar es que Dios no sólo puede, sino que realmente cambia el curso de la historia en respuesta a la oración. Jesús dijo, “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” Como Wayne Grudem señala, Jesús “hace una clara conexión entre buscar cosas de Dios y recibirlas. Cuando pedimos, Dios responde (Systematic Theology, 377).

La Escritura está llena de ejemplos de Dios concediendo a Su pueblo lo que han solicitado en sus oraciones de petición e intercesión. Primero de Crónicas 4:10a registra la oración de Jabez la cual dice: “E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: !!Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe!” En respuesta a la oración de Jabez, “Y le otorgó Dios lo que pidió.” (v. 10b). En Éxodo 32:10, Dios le dijo a Moisés sobre Sus intenciones de destruir al pueblo de Israel por su idolatría. Pero Moisés intercedió en nombre de Israel (vv. 11-13), y en respuesta a su oración Dios cedió y no los destruyó. (v.14). Y como Santiago registra, Dios respondió a las oraciones fervientes de Elías al iniciar y poner fin un período de tres y medio años de sequía (Santiago 5:17-18; cf. Génesis 18:22-33; 32:26 Daniel 10:12; Amos 7:1-6; Hechos 4:29-31; 10:31; y 12:5-11).

Al mismo momento que es reconocido que Dios sea soberano, luego, también debe ser admitido que “La oración eficaz del justo puede mucho.” (Santiago 5:16b; Cf. 4:2). De hecho, inmediatamente después de contestar la pregunta de cómo orar en Lucas 11:2-4, Jesús procede a contestar la pregunta de por qué orar dando dos razones – porque Dios recompensa la diligencia en la oración concediendo peticiones (Lucas 11:5-10), y porque Dios se deleita con darle buenos regalos a Sus hijos (Lucas 11:11-13).

En palabras de Richard Pratt, entonces, “la Oración es un esfuerzo humano poderoso que significativamente puede afectar no sólo las vidas de los individuos sino el mismo curso de la historia universal” (Pray with Your Eyes Open, 112). Esta verdad, sin duda, debería ser un motivo poderoso para que los hijos de Dios oren. Como Grudem escribe:

Si estuviésemos realmente convencidos de que la oración cambia la manera en que Dios actúa, y que Dios puede producir cambios notables en el mundo en respuesta a la oración,…entonces oraríamos mucho más de que lo oramos. Si oramos poco, es probablemente porque realmente no creemos que la oración logre mucho en absoluto (Systematic Theology, 377).

¿Porqué Orar Si Dios Es Soberano? (Parte 2)

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¿Porqué Orar Si Dios Es Soberano? (Parte 2)

Viernes, Enero 23, 2009

Tomado de Pulpit Magazine

(Por Matt Waymeyer)

¿Por qué Orar?

En esta serie, consideraremos cinco razones de por qué los creyentes deberían orar a la luz de la soberanía de Dios.

1. Dios nos ha ordenado que oremos.

La razón más obvia de orar es que Dios nos ha ordenado que oremos. Esto es evidente a todo lo largo de las enseñanzas tanto de Jesús como del apóstol Pablo. Jesús enseñó a Sus discípulos cómo orar en Mateo 6:9-13, introduciendo la oración con las palabras, “Vosotros, pues, oraréis así” (v. 9). Luego, El instruyó a Sus discípulos a ser persistentes en sus oraciones (Lucas 11:5-13). En Lucas 18:2-8, Jesús les dijo una parábola “sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar” (Lucas 18:1). Y al arribar al Huerto de Getsemaní, El les instruyó, “orad para que no entréis en tentación” (Lucas 22:40).

El apóstol Pablo exhortó a los Tesalonicenses a “orad sin cesar” (1 Tes 5:17); él instruyó a los Filiepenses: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” (4:6); él encargó a los Colosenses: “Perseverad en la Oración" (4:2); él le escribió a los Efesios: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí” (6:18-19a); y él urgió a Timoteo “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres” (1 Tim 2:1).

El punto está claro: Dios nos ha ordenado que oremos, y nuestra respuesta a esta orden ante todo debe ser de obediencia. Aun si nunca alcanzamos una comprensión evidente de la relación entre la soberanía de Dios y las oraciones del hombre, el hecho de que Dios lo haya mandado debería ser suficiente para movernos a orar. Cuando Dios le prometió a Abraham un hijo a través del cual él se convertiría en una gran nación (Gen 21:12b) y luego le ordenó a él que sacrificara a ese mismo hijo (Gen 22:2), Abraham se inclinó de modo respetuoso de rodillas en sumisión ante Su Creador y simplemente obedeció lo que fue ordenado por El (Gen. 22:3-10). El creyente que hace la pregunta “¿por qué orar?” Debe seguir su ejemplo y debe hacer lo mismo.

2. Jesús modeló una vida de oración.

Una segunda razón de porque los creyentes debería ofrecer oraciones de petición y de intercesión hacia Dios es que tal oración fue modelada por Jesús que “…se apartaba a lugares desiertos, y oraba.” durante Su ministerio (Lucas 5:16). El ejemplo coherente de oración ferviente de Jesús hacia el Padre es evidente a todo lo largo de los relatos del evangelio. Durante Su ministerio en Galilea, Marcos registra que: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.” (Marcos 1:35). Después de alimentar a lo cinco mil en Betsaida, Jesús “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mat 14:23).

En la noche antes de que él escogiese a los doce discípulos, Jesús se marchó a la montaña a orar, y El “pasó la noche orando a Dios" (Lucas 6:12). Posteriormente Lucas se refiere a un tiempo “mientras Jesús oraba aparte” (9:18), y “Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar” (Lucas 9:28). Y quien podría olvidar Su oración en el Huerto de Getsemaní (Mat. 26:39-44t; Marcos 14:35-39; Lucas 22:41-45) o la “oración sumo sacerdotal” de Juan 17? ¿Y qué creyente puede olvidarse de apreciar el hecho de que El vive para interceder aun hoy a nuestro beneficio (Heb 7:25)?

Al ofrecer oraciones de petición y de intercesión, Jesús no estaba ignorando o negando la soberanía de Su Padre. Esto es obvio en varias de las oraciones de Jesús, no al menos las que incluyen Sus oraciones en el Huerto de Getsemaní (Mat. 26:39-44; Marcos 14:35-39; Lucas 22:41-45). Como Hunter escribe: “El sabía que el mediante determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios El sería llevado a la muerte siendo clavado a la cruz (Hechos 2:23). Él dijo a los discípulos incrédulos esto al menos tres veces. Aún en Getsemaní, como Marcos dice, ‘se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora.’ (14:35)” (The God Who Hears, 51). En otras palabras, si bien Jesús estaba bien consciente de que Su muerte en el calvario había sido predeterminada por Dios, El aún decidió presentar una petición a Su Padre de que esta copa podría pasar de él.

Si los seguidores de Cristo deben ser imitadores de él y “andar como él anduvo” (1 Juan 2:6), también deben ser caracterizados por la oración ferviente por ellos mismos y por aquellos a su alrededor. Saber que Jesús oró como una forma de vida bien no puede aclarar la tensión que existe en las mentes de los creyentes entre la soberanía de Dios y las oraciones de los hombres, pero los debería motivar a imitar al Único que no vio disparidad entre Sus oraciones y la soberanía de Su Padre.

El Secreto (Una Crítica) – Parte 2

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clip_image002El Secreto (Una Crítica) – Parte 2

(Agosto del 2007 – Volumen 13, Tema 8)

Las Conexiones de El Secreto con el cristianismo

El Nuevo Pensamiento

En mi investigación para este artículo me sorprendí de encontrarme con que hemos estado abajo este camino en el pasado.  De hecho, virtualmente todo el “secreto” fue revelado en la mitad de los 1800 a partir de Phineas Quimby quien enseñó que: “las enfermedades físicas son causadas por un pensamiento erróneo ó por falsas creencias. La enfermedad es simplemente un ‘error’ creado no por Dios, sino por el hombre.’  Elimine las creencias falsas, enseñó Quimby, y el culpable principal de la enfermedad por lo tanto será removido, produciendo un cuerpo sano”. [1]

El movimiento del Nuevo Pensamiento desarrollado de las ideas de Quimbly a finales de los 1860. “Según el Nuevo Pensamiento, los seres humanos pueden experimentar salud, éxito, y vida abundante usando sus pensamientos para definir las condiciones de sus vidas. Los proponentes del Nuevo Pensamiento se inclinaron a la ‘ley de la atracción’ (la misma ley detrás de El Secreto) la cual es la idea de que nuestros pensamientos atraen las cosas que desean o se esperan”.[2]

En el Nuevo Pensamiento, Dios es una fuerza universal. Dios es panteísta y el hombre es visto como un ser divino, por consiguiente el hombre tiene un potencial ilimitado.[3] Y la muerte es inexistente, siendo una entrada a la cuarta dimensión de la vida.

Tres movimientos religiosos principales fueron engendrados del Nuevo Pensamiento: La Ciencia Cristiana, la Iglesia Unida de Ciencia Religiosa y la Escuela Unidad del Cristianismo. Estas son colectivamente conocidas como las “ciencias de la mente”.[4]

Sabemos por consiguiente desde la historia lo que la ley de atracción atrae la atención; atrae sistemas religiosos falsos, el sistema que Pablo llamó “doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1).

El Movimiento de Palabra de Fe

El Secreto enseña que nosotros “podemos crear nuestra propia felicidad a través de la ley de la atracción”.  Ya sea dinero, salud, prosperidad o felicidad, todo puede ser nuestro si solamente aprendemos a usar El Secreto. Se nos dice que: “la Enfermedad no puede vivir en un cuerpo humano que está en un estado emocionalmente sano”. Pero cuidado: “Si usted tiene una enfermedad y usted están enfocando la atención en eso y hablando con personas acerca de eso, usted va a crear más células de enfermedad”.

Tal retórica debería sonar familiar para alguien débilmente consciente del Movimiento de Palabra de Fe, a menudo llamado, “el Evangelio de Prosperidad”. Este grupo ha estado infiltrándose al Cristianismo bíblico por años y es ahora el segmento más rápido de crecimiento del Cristianismo en el mundo. Algunos han estimado que hasta un 90 por ciento de aquellos que afirman ser cristianos en África son de una variedad del Evangelio de Prosperidad.

Personalidades conocidas dentro del movimiento incluyen a Kenneth Hagin (ya fallecido), Kenneth Copeland, Robert Tilton, Paul Yonggi Cho, Benny Hinn, Marilyn Hickey, Frederick Price, John Avanzini, Charles Capps, Jerry Savelle, Morris Cerullo y por supuesto, Paul y Jan Crouch.

Como se sobreentiende por el título “Palabra de Fe,” los defensores de este movimiento creen que la fe funciona como una fuerza o poder poderoso.  A través de la fe podemos obtener cualquier cosa que queremos – la salud, la riqueza, el éxito, cualquier cosa. Sin embargo, esta fuerza es liberada sólo a través de la palabra hablada. Al hablar palabras de fe, el poder es descargado para cumplir con nuestros deseos.

En Cristianismo en Crisis, Hank Hanegraaff resume el tema de Hagin tal y como se halla en su folleto Cómo Escribir Su Boleto con Dios:

En el capítulo inicial, titulado “Jesús Se me Apareció,” Hagin afirma que mientras él estaba “en el Espíritu,” Jesús le dijo a Hagin que consiguiera un lápiz y una hoja de papel.  Él entonces le dijo: “escribe: 1, 2, 3, 4”. Jesús entonces supuestamente le dijo a Hagin que “si alguien, donde sea, tome estos cuatro pasos y ponga estos cuatro principios en funcionamiento, él siempre recibirá cualquier cosa que él quiera de Mí o de Dios Padre”. Eso incluye cualquier cosa que usted quiera financieramente.  La fórmula es simple: “Dígalo, Hágalo, Recíbalo, y Cuéntelo”.

1.  El paso número uno es: “Dígalo”. “Positivo o negativo, es decisión del individuo. Según lo que el individuo diga, recibirá eso”.

2.  El paso número dos es: “Hágalo”. “Su acción le derrota o le levanta. Según su acción, usted recibe o usted deja de recibir”.

3.  El paso número tres es: “Recíbalo”. Debemos conectarnos a la “central eléctrica del cielo”. “¡La fe es el contacto, alabe a Dios! Simplemente conéctese”.

4.  El paso número cuatro es: “Cuéntelo para que otros puedan creer”.  Este paso final podría ser considerado el programa de alcance del movimiento de Fe.[5]

Kenneth Copeland indica la fórmula de fe así: “Todo lo que conlleva es  1) ver o visualizar cualquier cosa que usted necesite, ya sea físico o financiero; 2) apueste su afirmación en la Escritura; y 3) llámelo a la existencia”. [6]

Paul Yonggi Cho, tomando prestado de lo oculto, ha desarrollado lo qué él llama la “Ley de Incubación”. He aquí cómo surte efecto: “Primero haga una meta bien definida, luego trace una imagen mental, vívida y gráfica, para visualizar el éxito. Luego incúbelo a la realidad, y finalmente llámelo a la existencia a través del poder creativo de la palabra hablada”.[7]

Si una confesión positiva de fe libera cosas buenas, una confesión negativa puede salir en un tiro por la culata. Capps dice que la lengua “lo puede matar, o puede liberar la vida de Dios dentro de usted”.  Esto es así porque, “la Fe es una semilla. . . Usted la planta hablándola”. Hay poder en “la cuarta dimensión maligna” dice Cho.

Hagin nos dice que si usted confiesa enfermedad usted obtiene enfermedad, si usted confiesa salud usted obtiene salud, cualquier cosa que usted diga la obtendrá. La palabra hablada libera poder – poder para bien o poder para mal, es la perspectiva comúnmente sostenida del movimiento. Es fácil de ver por qué el título “Confesión Positiva” es a menudo aplicado a este grupo.

Como usted podría adivinar las enseñanzas del movimiento de “Palabra de Fe” son muy atractivas para algunos. Si podemos producir cualquier cosa que nuestros corazones deseen simplemente demandando lo que queremos por fe; si podemos manipular el universo y quizá aun a Dios, entonces tenemos a nuestro genio personal simplemente esperando a cumplir con nuestros deseos. Las similitudes entre las enseñanza de la Palabra de Fe y El Secreto son inconfundibles.

Una Respuesta Bíblica

Satanás a menudo tomará alguna verdad, una enseñanza sana o practica y mezclará su veneno en ella (2 Corintios 11:3,14,15).  Por esta razón no se nos permite nunca el lujo de ser ingenuos. Debemos ser precavidos de no ser engañados con mentiras e imitaciones huecas que están en nuestro sistema mundano (Colosenses 2:8).

Más en concreto, Dios condena todas las formas de adivinación, brujería y hechicería que son intentos de manipular el mundo de los espíritus, incluyendo a Dios mismo (Levítico 19:31; Deuteronomio 18:9-14; 1 Samuel 28:3,9; 2 Reyes 23:24; Isaías 8:19-20; Hechos 19:18-19; Jeremías 27:8-9). El Secreto definitivamente entra dentro de esta prohibición ya que trata de enseñar métodos para controlar el universo lo cual está prohibido por Dios.

Aun aquellos que han perdido la conexión de la brujería con El Secreto no deberían haber perdido el egoísmo y los factores de avaricia, puesto que la Escritura claramente condena ambas cosas (Mateo 6:19; 1 Timoteo 6:7-10; Hebreos 13:5). Al observar el DVD uno es claramente herido con lo egocentrismo y la avaricia de El Secreto. En ningún momento nadie visualiza ayudar a los pobres o a los enfermos o a los necesitados. Las cosas que son atractivas son la salud personal, la riqueza y la felicidad. En El Secreto “Usted” está en el centro del universo, aun el universo mismo.  Más en concreto – usted es Dios. Por si acaso alguien se perdió esto, lea cuidadosamente las palabras de Rhonda Byrne:

“Usted es Dios en un cuerpo físico. Usted es Espíritu en carne. Usted es Vida Eterna expresándose como Usted. Usted es un ser cósmico. Usted es todo poder. Usted es toda sabiduría. Usted es toda inteligencia. Usted es perfección. Usted es magnificencia. Usted es creador, y usted esta creando la creación de Usted en este planeta.”[8]

Byrne concluye su libro con esta declaración:

“La tierra enciende su órbita para Usted. Los océanos decaen y fluyen para Usted. Las aves cantan para Usted. El sol se levanta y eso se pone para Usted. Las estrellas salen al encuentro de Usted. Cada cosa bella que usted ve, cada cosa maravillosa que usted experimenta, está todo allí para Usted. Eche un vistazo alrededor. Nada de eso puede existir, sin Usted.  No importa lo que piense que usted era, ahora usted sabe la Verdad de Quién Es Usted en Realidad. Usted es el amo del Universo. Usted es el heredero al reino. Usted es la perfección de la vida. Y ahora usted sabe El Secreto.”[9]

Pero, algunos podrían preguntar, ¿qué daño hace? Alguien ha sugerido lo siguiente,

El peligro para la sociedad no es simplemente que debería creer cosas equivocadas, aunque eso es muy suficiente, sino que debería volverse crédulo, y perder la costumbre de probar cosas e indagar acerca de ellas, para luego hundirse de nuevo al salvajismo….Eso puede tener poca importancia para mí, en mi castillo de nube de ilusiones dulces y mentiras piadosas; pero importa demasiado que para el Hombre que yo haya hecho a mis vecinos preparados para engañar. El hombre crédulo es padre del mentiroso y del tramposo.[10]

Más importante aún, las enseñanzas de El Secreto no son bíblicas. Vivir en la esfera de tales mentiras es vivir falsamente y, a pesar de la cláusula de exención de responsabilidad de El Secreto, hay un Juez de este universo y lo que hacemos y lo que vivimos le interesa a El.

El propósito de la vida es glorificar Dios, no al ego. El gran problema del género humano es el pecado y no el pensamiento negativo. Junto con Isaías clamamos: “Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? !!A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.” (Isaías 8:19-20).

[1] Ron Rhodes, The Challenge of the Cults and New Religions ( Grand Rapids: Zondervan, 2001), pp. 104-105

[2] Ibid., p. 105.

[3] Ibid., p. 106.

[4] Ibid., p. 107.

[5] Hank Hanegraaff, Christianity in Crisis (Eugene, Oregon: Harvest House Publishers, 1993), p. 74, 75.

[6] Ibid., p. 80.

[7] Ibid., pp. 83,84.

[8] Rhonda Byrne, The Secret ( New York, NY: Atria Books, 2006), p. 164.

[9] Ibid. p. 83.

[10] W. K. Clifford, “The Ethics of Belief” lo puede ver en www.skeptic.com/eskeptic/07-03-07.html

¿Por qué Orar si Dios es Soberano? (Parte I)

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¿Por qué Orar Si Dios Es Soberano? (Parte 1)

22 de enero, 2009

Publicado originalmente en Pulpit aquí

(Por Matt Waymeyer)

* Matt pastorea Community Bible Church en Vista, California. Él es graduado del Master´s Seminary, y un contribuyente frecuente para Pulpit.

La historia es contada acerca un pequeño pueblo en el sur. Por largos años, este pueblo había estado “seco” en lo referente a que ningún tipo de alcohol se había vendido alguna vez o servido allí. Pero un día un hombre de negocios en el área decidió construir una taberna. En respuesta a esta taberna nueva, un grupo de cristianos de una iglesia local preocupó y planearon que una reunión de oración por toda la noche pidiendo a Dios que interviniera. Poco después de la reunión de oración de esa noche, un relámpago golpeó la taberna y se quemó hasta el suelo.

En la secuela del fuego, el dueño de la taberna demandó a la iglesia, afirmando que las oraciones de la congregación fueron responsables de su pérdida. Pero la iglesia contrató a un abogado para defenderse en los tribunales de que ello no habían sido responsables. Después de su revisión inicial del caso el juez que presidía empezó el juicio con una declaración oficial. Él dijo: “No importa que tan público se haga este caso, una cosa está clara: El dueño de la taberna cree en la oración, y los cristianos no lo hacen”.

Es muy fácil descartar el poder de la oración, ¿no es así? Es muy fácil ir a la deriva pensando que la oración es un sentimiento agradable, pero al final, una pérdida de tiempo porque realmente no hace ninguna diferencia de cualquier manera.

Para algunas personas, esta clase de falta proviene de una incredulidad y duda de que Dios realmente pueda contestar la oración. Para otros, sin embargo, la pregunta que paraliza su vida de oración es ésta: ¿Si Dios es soberano, por qué orar?

En otras palabras, si de cualquier manera Dios simplemente hace lo qué El quiere, ¿por qué ofrecer oraciones de petición y de intercesión? ¿Por qué molestarse en pedir que Dios haga tal y cual cosa cuando todo ha sido ordenado por El de antemano? ¿Si la oración consta de pedirle a Dios que cambie Sus propósitos eternos, no es esa una tarea débil en el mejor de los casos y arrogante en el peor de los casos?

Aunque no hay respuestas fáciles a estas preguntas, la Escritura no guarda silencio sobre este asunto. Mi propósito aquí es examinar la enseñanza de la Biblia sobre la soberanía de Dios y lo oraciones del hombre con el fin de responder la pregunta: “Si Dios es soberano, ¿por qué orar?” Esto se hará definiendo brevemente lo que quiere decir que Dios es soberano y luego ofreciéndole cinco respuestas a la pregunta sobre por qué las personas deberían orar.

Dios Es Soberano

Cuando las personas hacen planes, no es raro que esos planes fracasen o se frustren de una manera u otra. En contraste a Sus criaturas, sin embargo, el Dios Todopoderoso siempre hace aquello que El se ha propuesto. En pocas palabras, Dios es soberano.

Esta verdad, quizá es visto de forma más clara según las palabras de Isaías 46:9-11, donde Dios demostró Su superioridad sobre los ídolos babilónicos declarando:

“Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.”

En este pasaje, Dios indica que tanto lo que El se propone como lo que El desea que suceda y luego hace que esos propósitos sucedan. En otras palabras, Dios providencialmente trae en el tiempo e historia lo que El soberanamente ha decretado en la pasada eternidad. Como el apóstol Pablo escribe que Dios “hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Eph 1:11).

La verdad de la soberanía de Dios sobre Su creación es enseñada a todo lo largo de la Escritura. El salmista declara: “Todo lo que Jehová quiere, lo hace, En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos” (Sal. 135:6; Cf. 115:3; Dan. 4:35); Proverbios 19:21 dice: “Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá”; Y Proverbios 21:1 dice: “Como los repartimientos de las aguas, Así está el corazón del rey en la mano de Jehová; A todo lo que quiere lo inclina.” Como W. Bingham Hunter escribe: “Desde una perspectiva bíblica, su libro de historia universal debería ser prologado con 2 Reyes 19:25: ‘¿Nunca has oído que desde tiempos antiguos yo lo hice, y que desde los días de la antigüedad lo tengo ideado? Y ahora lo he hecho venir´”.

El Secreto (Una Crítica) – Parte I

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clip_image002El Secreto (Una Crítica) – Parte 1

Gary E. Gilley

¿Ha escuchado usted El Secreto? Está muy de moda a lo largo de nuestra sociedad y aun se ha infiltrado en la iglesia. Desde programas informales de entrevistas diarios hasta el mundo comercial, El Secreto (detallado tanto en libro como en DVD) ha hecho impacto. La inspiración detrás del Secreto vino en 2004 cuando un libro antiguo llamado La Ciencia de Enriquecerse llegó a las manos de una mujer llamada Rhonda Byrne. Byrne experimentaba un período difícil en su vida y el mensaje de este libro rejuveneció su imaginación. Durante el curso de los siguientes dos meses, Byrne leyó centenares de libros y estudió las vidas de grandes líderes en la historia. Ella descubrió y afirma, que muchos grandes del pasado (e.g. Churchill, Einstein, Emerson), así como del presente (e.g. Jack Canfield, autor y co-creador de la serie best-seller Caldo de Pollo para el Alma), se dio cuenta de la información encontrada en El Secreto. En el pasado, aquellos mantuvieron en privado esta información. Byrne, sin embargo, quiso diseminar lo que ella había aprendido para las masas. Así empezó su nueva misión en la vida – para propagar el conocimiento que ella había descubierto para los confines del mundo. Y así empezó el viaje de El Secreto.

El Secreto, escrito por la Sra. Byrne, es uno de los libros más rápidos vendidos de la historia. A partir del 8 de mayo de 2007, había vendido 5.3 millones de copias y su editor publicista, Simon y Schuster, dijo que vende 150,000 a la semana. Además hay un video sobre demanda versión Web, (también disponible en DVD).  Las series se estrenaron en marzo del 2006 y el DVD ha vendido 1.5 millones de copias. (Usted puede observar los primeros 24 minutos del DVD en línea gratis en You Tube). Por supuesto, no perjudicó la causa de Byrne cuándo Oprah dedicó unas dos horas del programa para el proyecto, y anunció que ella había estado utilizando El Secreto toda su vida y simplemente no lo sabía.

¿Qué es esto?

En el corazón de El Secreto está la “ley de la atracción” que es, simplemente, que nuestros pensamientos controlan el universo. A través de la ley de atracción obtenemos nuestros deseos. Cuando sabemos lo que queremos, creyéndolo ocurrirá y nos veremos en abundancia, lo atraeremos.  “Funciona todo el tiempo, con toda persona”.[1]

Los “expertos” en el DVD y el libro nos aseguran que “la ley de atracción es realmente obediente”. De hecho es como “tener el universo como su catálogo y usted lo hojea y escoge, ‘Pues Bien me gustaría tener esta experiencia y a mí me gustaría aquel producto y a mí me gustaría tener a una persona como esa’…usted simplemente coloca su orden con el universo. Es realmente tan fácil”.

¿Cómo es que la ley de atracción surte efecto? Todo ello se remonta a su mente. “Lo que usted piense acerca de usted lo atraerá. Su vida es una manifestación física de los pensamientos que pasan en su cabeza”. La teoría es que lo semejante atrae a lo semejante, por consiguiente todo lo que hay en su vida es lo que usted atrae, bueno o malo.

Puesto que tenemos miles de pensamientos todos los días (hasta 60,000 se nos dice), ¿cómo sabemos lo que estamos atrayendo?  Después de todo, es imposible atraer cada cosa que atraviesa nuestras mentes. La clave recae no sólo sobre nuestras mentes sino en nuestros sentimientos. Son nuestros sentimientos los que nos hacen saber lo que atraemos a nuestras vidas. “Si usted se siente bien que su futuro está en camino con lo que usted desea. Cuando usted se encuentra mal usted está creando un futuro que se está saliendo del camino de sus deseos”.

Es altamente importante, entonces, estar en contacto con sus sentimientos porque “cualquier cosa que usted esté pensando y sintiendo hoy estará creando su futuro. Y usted obtiene exactamente lo que usted está sintiendo, no tanto lo que usted está pensando”.

Éste sería un buen punto para distinguir entre el optimismo general y el pensamiento positivo del mensaje de El Secreto. La mayoría de la gente estaría de acuerdo que nuestro punto de vista sobre la vida tendrá un impacto profundo sobre cómo vivimos. Aquellos que tienen mucho entusiasmo por la vida, altamente motivados y excitados acerca de los prospectos por delante de ellos probablemente lograrán mucho más, y harán aquello con mucha más alegría, que aquellos que simplemente resisten o aun temen su existencia. Creo que podría generalmente estar de acuerdo que nuestros pensamientos puedan tener un efecto real en nuestra salud. Si bien el jurado aún está deliberando, algunos estudios han concluido que la tensión, el temor, el dolor, la depresión y la ansiedad son factores principales en ciertas enfermedades. Pero eso no es lo mismo que decir que nuestros pensamientos “crean” el futuro.  Nuestros pensamientos, en gran medida, contribuirán a cómo no sentimos y juntos pueden afectar el futuro pero ellos no producen “exactamente” lo que pensamos y sentimos.

La Escritura también coloca una gran importancia a la mente – el cómo pensamos y lo que pensamos es crucial.  Como cristianos sabemos que es a través de “la renovación de nuestras mentes” que nuestras vidas son transformadas (Romanos 12:2). Recibimos instrucciones de llevar “cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo”, queriendo decir que cada filosofía y cada creencia que está en contra de la verdad de la Palabra de Dios deben ser desafiadas y derrotadas no sea que ellas conformen nuestro pensamiento y nuestras vidas al del mundo. Es por estas razones que Pablo nos reconviene a pensar o hacer hincapié en las cosas que son verdaderas, honestas, justas, puras, amables, de buen nombre; si hay virtud, si algo digno de alabanza (Filipenses 4:8). Esto no es una llamada aun “pensamiento positivo” sino a un pensamiento bíblico. Así es que la Escritura no niega el papel de la mente para forjar nuestras vidas – eleva el papel de la mente. Pero también lo limita. Nuestros pensamientos tienen poder pero no todo poder. Afectan pero ellos no crean o determinan. El poder, la creación y el destino final recaen en las manos de Dios no en las mentes de las personas. El pensamiento positivo tiene nublado estas líneas por años, pero El Secreto borra las líneas y con ellos toda duda. Con El Secreto nosotros somos el árbitro y el juez final. Nuestros futuros están en nuestras manos – Dios es eliminado enteramente.

Cómo usarlo

El Secreto le ofrece un plan de tres pasos a manejar el universo.

Paso #1 – Pregunte.  Haga una orden del universo…El universo responde a sus pensamientos. “Está algo así como colocar su pedido con el universo. Es realmente tan fácil”.

Paso #2 – Crea.  Crea que es ya suyo, “y el universo comenzará a reacomodarse a sí mismo haciéndolo posible para usted”.

Paso #3 – Reciba.  “Comience a sentirse maravilloso acerca de eso, sienta la forma en que usted sentirá una vez llegue; siéntalo ahora”.

El problema con implementar estos pasos simples, nos dice Byrne, es que no hemos pensado de esta manera en el pasado. Así que ¿cómo cambiamos nuestro pensamiento a fin de que podamos comenzar a atraer las cosas que queremos?  Hay dos componentes importantes. Primero debemos ser “agradecidos”. Cuando usted es agradecido usted comenzará a atraer más de las cosas buenas que usted desea. Sin lugar a dudas el agradecimiento es una característica que es correcta y bíblica. Sin embargo, el agradecimiento en el sistema de El Secreto es meramente una herramienta manipuladora para ejercer presión sobre el universo para darnos más – más de lo que queremos.

El segundo componente es visualizar, “cuando usted visualiza usted materializa”.  En el DVD se da un ejemplo de visualizar un coche completamente nuevo. Usted debe verse ya sentado en el coche, disfrutando de un paseo, emocionándose por la experiencia. Es este poder de visualizar que da como resultado el materializar el coche.

¿Cómo ocurre esto? Por lo que no es nuestro trabajo preocuparse cómo ocurre; es nuestro trabajo ajustar nuestros deseos al universo para “los comos son el dominio del universo; siempre sabe la forma más breve, más rápida, más acelerada, más armoniosa entre usted y su sueño”. “Si usted lo voltea hacia el universo usted será asombrado y deslumbrado por lo que se le entregue. Aquí es donde la magia y los milagros ocurren”. Es en este punto en El Secreto que encontramos el universo impersonal tomando sobre las cualidades personales (y Divinas).  “El universo conoce, efectúa la entrega, produce magia y milagros. Es de nosotros pedir, creer, recibir y visualizar; es del universo traer nuestros deseos a nosotros”.

Pero tenga cuidado. Si usted ve y visualiza cosas negativas usted las recibirá igualmente. De hecho usted debe tener el cuidado ni de aun utilizar palabras negativas como “no lo haga, ó no”.  Por ejemplo, “si usted piensa deuda, aun si usted piensa salir de deudas, usted atrae la deuda”. Byrne llega inclusive a indicar: “los pensamientos imperfectos son la causa de los males de toda la humanidad, incluyendo la enfermedad, la pobreza, y la infelicidad”. De hecho “cualquier cosa en la que enfocamos la atención nosotros creamos, así que si estamos realmente enojados por una guerra que está ocurriendo o una contienda o sufriendo, le añadimos la energía a ello…y todo esto solo agrega resistencia”. Por consiguiente, los movimientos opuestos a la guerra crean más guerra. El movimiento antidroga crea más drogas, porque nos enfocamos en lo que no queremos.

Además, Byrne aconseja que debiéramos eludir a aquellos que están en estas condiciones no sea que seamos infectados por sus pensamientos negativos.

Las Enseñanzas Espirituales de El Secreto

Mientras que El Secreto afirma poco ser una religión, ciertamente tiene alusiones religiosas. De hecho El Secreto es claramente panteísta tal como es evidente de las siguientes citas:

“Todo en el universo es energía” [y] “todo en el universo está conectado; es simplemente un campo de energía, y la energía es Dios; es la misma descripción simplemente con terminología diferente”.

“[nuestro ser físico] justamente sujeta nuestro espíritu, y su espíritu es tan grande, llena el cuarto; usted es vida eterna, usted es fuente de energía, usted es Dios manifestado en forma humana, hecho a la perfección”.

“Bíblicamente, podríamos decir que somos la imagen y semejanza de Dios. Podríamos decir que somos otra manera en que el universo se hace consciente de sí mismo”.

Note la frase: Todo en el universo es energía; la energía es Dios; usted es Dios; usted es el universo. Esto es teología de panteísmo puro (Dios es todo) y monismo (todo es uno). Tal teología encaja bien con las religiones del este (como el budismo o el hinduismo) y su contraparte de la novela del Occidental en lo que solió ser llamado el Movimiento de la Nueva Era. Pero esta perspectiva de Dios y del universo no es cristiana y ciertamente no bíblica.

Extraído directamente de sus raíces panteístas El Secreto da a las personas los mismos atributos de Dios. Mientras que la Escritura nos dice que Dios es el creador, El Secreto dice que tenemos voz igual: “Usted tiene el potencial y el poder de Dios para crear su mundo, y usted lo es”. “Somos creadores de nuestro universo, y cada deseo de lo que queremos crear pasará en nuestras vidas”.

Y somos omnipotentes: “Usted es el diseñador de su destino; usted es el autor; usted escribe la historia; la pluma está en sus manos, y el resultado es cualquier cosa que usted escoja”. “¿Hay límites para esto?  Absolutamente no; somos seres ilimitados, no tenemos cielo raso, las capacidades y los talentos y los dones, el poder que está en cada individuo en este planeta es ilimitado”. Un contribuyente para el DVD aun hace la afirmación oscura de que “usted tiene bastante poder en su cuerpo humano para iluminar una ciudad entera por casi una semana”.

Adicionalmente somos nuestro juez final: “Su propósito es lo que usted dice que es; su misión es la misión que usted se da; su vida será la que usted cree y nadie nos juzgará, ni ahora ni nunca”.

Los atributos que Dios afirma para sí en la Escritura son adscritos a seres humanos en El Secreto, por consiguiente Dios no es necesitado y no es deseado en el sistema. ¿Quién necesita a un Dios cuando somos Dios? Quien necesita a un Dios omnipotente, infinitamente sabio, justo y creador cuándo nosotros, a través de la ley de la atracción, tenemos todo poder, podemos conectarnos con un universo infinitamente sabio para crear nuestro mundo y nadie puede juzgarnos sobre lo que hacemos.

Los enlaces de El Secreto con otras religiones.

Mientras que El Secreto es claramente antitético al Cristianismo, tiene muchos puntos en común con otras religiones. A continuación se presentan algunas referencias rápidas.

El paganismo

Algunos años atrás muchos hablaron del Movimiento de la Nueva Era. Usted no escucha mucho acerca de esto hoy porque el Movimiento de la Nueva Era se ha vuelto representativo de la mayoría; es decir, sus ideas se han infiltrado a nuestra sociedad. El Movimiento de la Nueva Era es básicamente paganismo siendo introducido en el mundo del mundo occidental. Era una creencia en el mundo espiritual como los paganos siempre han creído. Hoy escuchamos que el mundo occidental es más espiritual en cualquier otro momento en la historia reciente, pero esta espiritualidad es mayormente una comprensión pagana de conexión con los espíritus.

Podemos ver lo que el paganismo es observando su forma cruda en el mundo hoy. Un ejemplo excelente es lo que el africano erudito evangélico de religiones tradicionales Africanas Yusufu Turaki nos dice.[2]

1) Las religiones africanas son pragmáticas. Las personas quieren una religión que pueden usar para encontrar sus necesidades y les provean sus deseos.[3]

2) Las religiones africanas no son sistemas cognitivamente orientados con doctrinas esotéricas y reglas o regulaciones estrictas. Más bien son existenciales y experimentales – más sentimiento que entendimiento.[4]

3) Hay cinco creencias fundamentales de las religiones africanas.  Una creencia en:[5]

þ Los poderes místicos impersonales.[6]

þ Los seres espirituales.[7]

þ Muchas divinidades (esto es por qué los africanos pueden creer en Jesús sin negar a sus otros dioses).

þ Un Ser Supremo (Dios).

þ Una jerarquía de poderes y seres espirituales.

4) Los africanos desean una religión de poder.[8]

5) Incluso cuando los africanos se convierten en cristianos, hay una tendencia a que el cristianismo se vea tan sólo como un primer paso a misterios más grandes y a poder.[9]

6) En las religiones africanas Dios es manipulado, en el cristianismo El es alabado.[10]

7) Los africanos creen que las palabras tienen un poder innato.[11]

8) Los africanos usan la magia para manipular el mundo y a los espíritus alrededor de ellos.[12]

De esta idea breve de las creencias paganas modernas del día de hoy es fácil reconocer que El Secreto tiene muchas características coincidentes.

Hinduismo

La ley de la atracción tiene creencias similares como el hinduismo, especialmente como es relacionado al karma. El karma enseña que finalmente recibimos lo que merecemos, lo que atraemos – bueno o malo. Cuando las cosas horribles o grandes cosas ocurren, según el karma, ocurren porque nuestras acciones pasadas les dan permiso. Finalmente obtenemos exactamente lo que merecemos o atraemos.

Mientras que el karma está más preocupado con la moralidad, eventualmente todos nosotros atraemos exactamente lo que merecemos aunque puede tomar muchas vidas (reencarnaciones). Con la ley de atracción atraemos no tanto lo que merecemos como lo que queremos (El Secreto no tiene nada que ver con lo bueno y lo malo) y nosotros hacemos eso en nuestras vidas….Eso resulta ser un sistema conveniente para los occidentales que quieren todo para ayer y están entusiasmados con el pensamiento y práctica oriental.

Wicca

Al igual que El Secreto, Wicca ve a Dios como una fuerza impersonal. Wicca es una religión animista que enseña que todo está imbuido de una fuerza vital o una energía. Para los practicantes de Wicca la magia es esencialmente la idea de que las fuerzas o los espíritus pueden ser manipulados para lograr objetivos personales. La magia es “el arte o la ciencia de provocar un cambio para que suceda de conformidad con la voluntad”.[13] La similitud a El Secreto es obvia.

Muchos creen que los adherentes del Wicca son adoradores a Satanás, pero ese no es el caso. Realmente niegan la realidad de Satanás por la misma razón que El Secreto rechaza la negativa: “creemos que darle un nombre al mal es darle poder al mal”. [14]

Gnosticismo

El Gnosticismo antiguo, así como también su contraparte moderna, el neo-gnosticismo, prolifera en secretos y misterios. El Gnosticismo fue una versión falsificada del cristianismo comenzando en el segundo siglo el cual estaba lleno de secretos esotéricos disponibles sólo para un grupo de elite de líderes que estaban al corriente. El Secreto favorece simplemente una atmósfera completa de secretos conocidos por algunos. La minoría sin embargo están dispuestos a compartir lo que saben – por un precio.

Trataremos los vínculos de El Secreto con el Cristianismo en nuestro siguiente artícilo.

[1] A Menos que se indique, todas las citas son tomadas del DVD de El Secreto.

[2] Yusufu Turaki, Foundations of African Traditional Religion and Worldview ( Nairobi, Kenya : WorldAlive Publishers Limited, 2006).

[3] Ibid., pp. 15,107,117.

[4] Ibid., pp 19,33.

[5] Ibid., pp. 23-29.

[6] Ibid., p. 24.

[7] Ibid., pp. 68-70; 81-87.

[8] Ibid., pp. 35-36; 47-48; 56-57; 89-96.

[9] Ibid., p. 96.

[10] Ibid., p. 78.

[11] Ibid., pp. 97-98.

[12] Ibid., pp. 99-104.

[13] Areopagus Journal; July-August 2006, p. 24.

[14] Ibid, p. 23

La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 2

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Gary E. Gilley

En el práctico libro de Dave Swavely, Decisions Decisions escribe:

Muchos cristianos, que dirían que no creen en una revelación nueva, esencialmente buscan revelación nueva en su toma de decisiones. Pueden tener una teología de “cesacionismo” en su perspectiva de la revelación, pero en su práctica diaria contradicen esa teología intentando escuchar a Dios decir algo que no está en la Biblia. Y sugeriría que su teología es correcta, así es que le deberían permitir que esta forjara su vida práctica. Dios habla hoy, pero él habla a través de su Palabra.1

 

¿Pero no podemos contar con ambas alternativas?  ¿No podemos tener la revelación completa de Dios en la Biblia y revelaciones extrabíblicas, que no se acerquen totalmente a la revelación y a la par?  O. Palmer Robinson sugiere que:

¿Y por qué no ambos? ¿Por qué no la iluminación de la Escritura combinada con revelaciones nuevas del Espíritu? Simplemente porque si usted dice necesitar para ambos, usted ha dado a entender la insuficiencia de la misma. Usted se ha posicionado en la estructura del antiguo pacto, en un tiempo donde nuevas revelaciones se requerían debido a lo incompleto del antiguo.  Pero Cristo es la última palabra.2

 

Por el otro lado de la cerca están aquellos que dicen que tal teología es un Deísmo práctico, despojándonos de un Dios personal que está obrando en nosotros individualmente. La Escritura, dirían, es incuestionablemente la Palabra inspirada de Dios – pero es la Palabra de Dios para todo el mundo igualmente. Cuando leo que el “Señor es mi pastor” o que Cristo murió por nuestros pecados, éstas son declaraciones verdaderas, pero son ciertas para cada creyente no sólo para mí. Preguntan ¿Qué le parece a usted si su esposa dijese que ella le ama pero ella ama igualmente a todos los que ella conoce?  ¿Le haría eso sentirse especial o justo? Así los es Dios y nosotros. Él sostiene que ama al mundo y El ha hablado en general a todos (a través de la Biblia), pero también necesitamos palabras personales – las palabras solo para nosotros, para afirmar nuestra relación personal. Y la parte de esa palabra personal incluye la dirección. Si el Señor realmente me ama y El es infinitamente sabio, entonces necesito Sus instrucciones íntimas. No es suficiente, de nuevo, que él le haya dado instrucciones amplias, principios y la orientación a todo el mundo.  Necesito algo más, algo solamente para mí, algo privado. Las Escrituras me dicen que Dios me guía en los caminos de rectitud – y eso es bueno.  Pero necesito de Su dirección en asuntos más específicos como la selección de un trabajo, con que persona se casaré, qué casa he de comprar y docenas de otras preocupaciones. No necesito Su ayuda para escoger qué ropa he de llevar puesta o que ruta he debería tomar hacia la iglesia (aparentemente hay un umbral debajo del cual soy capaz de hacer mis propias elecciones), pero para las decisiones grandes de la vida necesito un mensaje personal.

Lo que estas personas están diciendo parece tener sentido pero ¿están en lo correcto? Parecería que un número de pasajes de la Escritura señalan que no lo son.  Lo que si, como Garry Friesen dice, las impresiones no son autoritativas pero ¿son realmente son solo impresiones?3 ¿Qué si no son mensajes de Dios del todo?, es decir, los incrédulos tienen impresiones, ¿no es así?  ¿Cuál es la fuente de sus impresiones?  Veamos lo que la Biblia dice.

Pero ¿Qué Acerca de Aquellos Textos Bíblicos?

El salmo 19 nos enseña hay dos fuentes de revelación: de naturaleza (vv. 1-6) y de la Escritura (vv. 7-14).  La “revelación general” de la naturaleza, hablando a rostro firme de la gloria de Dios, aun tiene serias limitaciones. Romanos 1:20 confirma que la naturaleza es capaz de revelar al género humano el poder eterno y la naturaleza divina de Dios; por consiguiente aun aquellos que no saben nada de Jesucristo están sin excusa cuando rechazan a Dios. Pero la revelación general es incapaz de exponer una multitud de cosas incluyendo a Jesucristo, la cruz, la gracia, la vida eterna, etc. Para cosas así necesitamos la “revelación específica” de la Escritura. Estas dos revelaciones generales y específicas, han sido reconocidas por el pueblo de Dios a todo lo largo de las épocas como los medios normales en los cuales Dios se comunica con nosotros. Ocasionalmente, el Señor se abre paso en otras formas, ya sea por ángeles, visiones, sueños y aun burros, pero éstas son excepciones raras como hemos explorado en artículos previos. Pero estos han estado agregados en otra forma de comunicación, uno que no es encontrada en la Palabra – eso de la voz interna de Dios en una forma u otra. Mientras que ya hemos encontrado que esta voz interior está ausente en la Escritura (la “voz aun pequeña” que Elías escuchó en 1 Reyes 19:12-13 a menudo es presentada como evidencia de la voz interior de Dios, pero aun una mirada rápida al pasaje demuestra que ésta fue una voz “externa” literal, no una impresión interna), aun hay un número de textos que parecerían señalar que Dios guía en esta época del Nuevo Testamento aparte de la Escritura. Es decir, para ser claro, Dios parece en estos pasajes comunicar instrucciones específicas acerca de nuestras vidas individuales a través de fuentes extrabíblicas, la mayoría a través de las circunstancias, impresiones y consejo divino. Que en la toma de decisiones debería ser sabio el cristiano en poner atención cuidadosa a estos asuntos no está en debate. La pregunta es si Dios realmente comunica Su voluntad autoritativa particular a un individuo en particular a través de esta manera en particular. Creo que la respuesta es un claro “no”.

Pero ¿qué acerca de los textos que parecen implicar que Dios tiene una voluntad específica y que El nos guiará en ella si encontramos ciertas condiciones? Estos textos bíblicos incluyen: Proverbios 3:5, 6; Colosenses 1:9-10; 3:15; Filipenses 4:6, 7; Romanos 8:14, 16; Salmo 32:8; Juan 16:12-14; Efesios 5:17. Echemos una ojeada rápida a lo que predomina en estos para ver lo que realmente enseñan en contexto. 

Romanos 8:14 – “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” Una interpretación común de este versículo es que una de las formas en que sabemos que somos hijos de Dios es a través de la guía interior del Espíritu Santo en nuestras vidas. Si hemos nacido de nuevo deberíamos esperar que el Espíritu Santo confirme nuestra condición espiritual por la constante recepción de la guía extrabíblica y sobrenatural del Espíritu Santo acerca de las decisiones personales. Pero el contexto del pasaje no tiene nada que ver con la toma de decisiones y todo lo que tiene que ver con la vida piadosa. La prueba de nuestra conversión, dice Pablo, es la guía del Espíritu Santo en nuestras vidas – pero esa guía está hacia la vida justa y no hacia la toma de decisiones (vv. 9-13).

Romanos 8:16 – “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.” Pero ¿no habla este versículo de un testimonio interno del Espíritu Santo?  Aun si nosotros reconocemos que el contexto tiene que ver con la evidencia de una vida espiritual y no a la toma de decisiones, ¿no estará diciendo Pablo que un cristiano sabrá que él es salvo porque el Espíritu Santo en cierta forma le habla a su corazón? Bueno en primer lugar, aun si eso fuera cierto, no es nos dice cómo es que el Espíritu Santo nos “da testimonio a nuestro espíritu”. Muchos llegan a la conclusión de que este testimonio es una impresión o voz interna por la cual sentimos la presencia de Dios a través del Espíritu Santo y así sabemos que somos salvos. Pero no creo que la interpretación pueda ser confirmada de este versículo. Para empezar, el versículo no dice que el Espíritu Santo testifica a nuestro espíritu sino “con” nuestro espíritu (nota: en inglés es “con” en lugar de “a”, en la versión Actualizada [RVA] dice: “El Espíritu mismo da testimonio juntamente con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios”). En otras palabras, cuando el Espíritu Santo y nuestro espíritu están de acuerdo, sabemos que nos salvamos. Cuando el testimonio del espíritu del creyente, en lo que se refiere a por qué cree él que es un hijo de Dios, está de acuerdo con el testimonio del Espíritu Santo (el evangelio inspirado en espíritu como es registrado en la Biblia), entonces él sabe que él es un hijo de Dios. Estoy de acuerdo con Don Matzat en este versículo:

Los maestros de la Biblia generalmente están de acuerdo que cuando el apóstol Pablo nos dice que seamos guiados por el Espíritu, él no está hablando de alguna invasión externa momentánea del Espíritu Santo en nuestra conciencia, diciéndonos qué hacer y cómo hacerlo. Ni se esta refiriendo a nuestro esfuerzo de llamar por medios mágicos el Espíritu en algún encuentro místico. Pablo simplemente nos dice que vivamos según nuestra vida nueva en Cristo, la cual es Cristo morando en nosotros por Su Espíritu Santo, o ser “guiados por el Espíritu” en oposición a el vivir según nuestra antigua naturaleza pecaminosa, o sea “guiado por la carne”.4

 

Salmo 37:4 – Con Base en este versículo, “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón,” algunos concluyen que los creyentes viviendo en conformidad con el Señor pueden confiar en sus deseos para guiarlos. Se registra que Calvino dice: “ama a Dios y actúa como te plazca”. Pero esta interpretación presiona el versículo demasiado lejos y está en contra de otros textos bíblicos. La comprensión normal de este versículo es que, cuando nos deleitamos en el Señor, dará como resultado un cambio de nuestros deseos a fin de que estén en armonía con los deseos de Dios para con nosotros. Pero el Salmo no sigue diciendo que nuestros deseos son ahora completamente confiables. Nuestra carne está en guerra con el Espíritu mientras estemos en estos cuerpos humanos (Gálatas 5:16-18), haciendo siempre difícil saber que los deseos de nuestro corazón son puros. Pablo pareció luchar contra estar en deseos conflictivos en una base normal (Romanos 7:14-25) y él quiso ir a España, pero nunca lo hizo (Romanos 15:24, 28). Aun Jesús quiso evitar la Cruz pero eligió someterse por sí mismo a la voluntad del Padre (Mateo 26:36-46). Los deseos del cristiano comprometido pueden ser un buen punto de partida en nuestro proceso de toma de decisiones, pero bíblicamente no podemos afirmar que nuestros deseos hayan sido implantados por el Espíritu, o que son guías infalibles.

Filipenses 4:6-7 comparado con Colosenses 3:15 son versículos que han sido usados por multitudes de creyentes que buscan la “paz de Dios” en su toma de decisiones. El argumento va como sigue: El juez final (gobernante) para conocer la voluntad de Dios es la paz de Dios. Si el Señor quiere que nosotros tomáramos acción él indicará Su aprobación dándonos Su paz. Por otra parte, si no estamos en la voluntad de Dios, el Señor hará evidente esto a través de una intranquilidad en nuestros corazones.

Como joven intentando aplicar la teoría de la “paz de Dios” a mi vida, me encontré con algunos problemas muy prácticos. Por ejemplo, nunca podría obtener la paz de Dios cuando hacía compras grandes. “Deseaba” un coche nuevo (¿era esto un deseo de Dios o no?) pero era demasiado para un avariento tener “paz” en gastar grandes cantidades de dinero. Estaba paralizado. No tuve paz acerca en comprar el coche pero ninguna paz en no comprándolo también. En cierta forma la teoría de paz (y aun la teoría del deseo respecto a esto) no funcionaba para mí. Asumí que era demasiado estúpido y demasiado pecaminoso también discernir la paz de Dios. Entonces observé personas clamando la paz de Dios sobre lo más estúpida de las decisiones – las decisiones que regresarían a obsesionarlos. No fue sino hasta años más tarde que fui aliviado al regresar a estos pasajes y descubrir que no estaban en el contexto de la toma de decisiones en absoluto. Ambos pasajes hablaban de paz (o la falta de conflicto) entre el creyente y otras personas y/o Dios, no alguna paz interna que indicaría cuándo hemos hecho las decisiones correctas. La armonía con nuestro prójimo y con Dios viviendo Su voluntad revelada es el contexto y no la toma de decisiones.

2 Corintios 2:12-13 – ¿Y qué acerca de aquellas puertas abiertas? En este pasaje se lee: “Cuando llegué a Troas para predicar el evangelio de Cristo, aunque se me abrió puerta en el Señor, no tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado a mi hermano Tito; así, despidiéndome de ellos, partí para Macedonia.” Los versículos que hablan de puertas abiertas (vea también, Hechos 14:27; 1 Corintios 16:8, 9; Colosenses 4:3) nos “abren la puerta” para examinar el papel que jugaban las circunstancias en la voluntad específica de Dios. ¿Son las circunstancias la manera de Dios de comunicarnos Su voluntad? La Escritura no señala que lo sean. Uno de los problemas con las circunstancias es su naturaleza subjetiva; es decir, podemos leer en ellas simplemente acerca de alguna cosa que deseamos. Si no podemos encontrar un buen trabajo en nuestra ciudad natal, es esta una manera de Dios de decirnos que nos mudemos o Su manera de sacar el materialismo de nuestras almas? ¿Si interpretamos que es la voluntad de Dios que nosotros debamos movernos, simplemente donde me está dirigiendo El?  Ciertamente el Señor fue directo con llamar a Pablo para Macedonia, pero esa fue una maniobra única por parte del Señor de incluir una visión, no simplemente un cambio en las circunstancias. Por supuesto, si el Señor abre una puerta, o cierra una (algo nunca mencionado en la Biblia), necesitamos fijarnos bien. Pero aun estas puertas abiertas no son autoritativas. Pablo oró por puertas abiertas para el evangelio, pidiendo oportunidad para propagar las buenas noticias, pero en 2 Corintios 2:12-13 Dios le había dado una puerta abierta que él decidió ignorar porque él tenía otras cosas en mente. En el mejor de los casos, las circunstancias representan oportunidades (o la falta de ellas) que nos pueden ayudar a en nuestras decisiones pero no son mandatos de Dios. Si yo creo que he sido “llamado” a predicar pero nadie parece ser llamado (o dispuesto) para escuchar, el examen de esa circunstancia puede resultar ser más útil. Pero eso ni confirma ni invalida si debo ser un pastor, aunque podría suministrar datos útiles en mis elecciones vocacionales.

Proverbios 3:5-6 – “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos,

Y él enderezará tus veredas.

Esto es seguramente uno de los pasajes más amados en la Palabra y con razón. Durante los grandes momentos de estrés y duda ¿que creyente no ha leído o citado estas palabras con gran consuelo? Pero ¿simplemente qué se les ofrece a aquellos que confían y reconocen el Señor? La comprensión del pasaje es torcida por la KJV (Versión Rey Jaime) traduciendo la frase final, la cual dice: “y él guiará tus caminos”. La implicación, al menos para muchos, es que el Señor nos dirigirá en Su voluntad perfecta y específica para nuestras vidas si nosotros confiamos en El. El problema con esta comprensión del pasaje es que la palabra “caminos” no se refiere no a la voluntad específica en el uso del Antiguo Testamento, pero habla del camino general de la vida. En Proverbios 4:18 se nos habla de la “senda de los justos”. Y en Proverbios 15:19 se nos dice que “Mas la vereda de los rectos, como una calzada.” Proverbios 11:5 da una promesa similar 3:6 cuando dice: “La justicia del perfecto enderezará su camino.” Lo que tenemos entonces no es una promesa de una dirección individual a través del confiar en Dios, sino una descripción del tipo de vida que conduce el confiar. Es una vida en conformidad a la voluntad moral o revelada de Dios. Aquellos que se apoyan en El van en dirección correcta en el camino de la vida. Viven como Dios quiere que el justo viva. Friesen dice esto bien: “el punto de Proverbios 3:5-6, entonces, es que aquellos que confían en Dios, y confían en Su sabiduría en vez de su propio entendimiento mundano, y reconocen a Dios en cada parte de su vida, cosecharán una vida que tiene éxito mediante los estándares de Dios.5

Juan 14:26 – “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

John 16:12-14 – “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Muchos toman estos versículos como teniendo aplicación universal. Pero ¿debemos nosotros leer estos pasajes como una promesa para todos los creyentes en todo momento, o son estas promesas peculiares para los apóstoles e indicadores de que la revelación del Nuevo Testamento pronto la recibirían a través del Espíritu Santo? Juan 14:12 especialmente ha sido usado por muchos para dar apoyo ya sea a una revelación permanente o a una iluminación única, pero tal interpretación es dificultosa por la frase final que promete: “él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” Jesús claramente hablaba de instrucciones dadas a los apóstoles mientras él andaba entre ellos. Mucho de lo que él les enseñó trascendía su comprensión. Este discurso encontrado en Juan 14-16 contiene cierta teología de la más profunda alguna vez dada por nuestro Señor y trascendió fácilmente la comprensión de los apóstoles. Él por consiguiente les promete que en el futuro un Ayudante vendría: el Espíritu Santo, quien traerá estas cosas de vuelta a su memoria y aun los guiaría a una revelación nueva (16:13-14). No creo que Jesús esté estableciendo referencias para la toma de decisión individual con respecto a las áreas de rutina de la vida. Sino mas bien, creo que él habla del método por el cual el Señor transmitiría la verdad del Nuevo Testamento para la iglesia (vea a 1 Corintios 2:9-10).

Una Aplicación Personal

Al escribir este artículo estoy sentado sobre una terraza en Brasil. Algunos meses atrás fui invitado por algunos pastores brasileños a venir a su país y ministrar en una conferencia de pastores, predicar en varias iglesias y enseñar temas teológicos contemporáneos en un seminario. Cuando se me invitó, tuve que tomar una decisión. Las oportunidades para presentar la Palabra, enseñar y animar el liderazgo brasileño de la iglesia y a otros creyentes fueron enormes. Pero por otra parte el viaje era costoso y tendría que apartarme de mi iglesia y de mi familia por 17 días. ¿Cómo debía yo decidir “la voluntad del Señor” sobre este punto? Una puerta de oportunidad estaba abierta, pero perdería el derecho a otras oportunidades. Podría buscar la paz del Señor pero yo estaba entre la espada y la pared de mi dilema usual – cualquier cara de la moneda de la paz era difícil de encontrar. Busqué el consejo de mis ancianos de la iglesia y ellos dijeron: “haga cualquier cosa que usted desee” – de gran ayuda fueron. Si sólo el Señor me dijera qué hacer, o mínimo me diera algunas corazonadas fuertes, entonces podría saber qué hacer, pero ninguna de las corazonadas aparecía. Al fin tomé la decisión de venir a Brasil, una decisión que creo que fue una que honró al Señor. Pero si el Señor no me estaba “guiando” a venir a Brasil, ¿cómo sabría yo si estaba en Su voluntad? Sin presentimientos, sin corazonadas, sin la paz de Señor, o circunstancias definitivas, ¿cómo sé que hice la decisión correcta? O ¿podía haber permanecido en casa y aun estar en Su voluntad?  Hasta la próxima.

[1] Dave Swavely, Decisions, Decisions, (Phillipsburg, New Jersey: P&R Publishing, 2003), p. 65.

[2] As quoted in Swavely, pp. 30-31.

[3] Garry Friesen, Decision Making and the Will of God (Portland, Oregon: Multnomah Press, 1983), p. 131.

[4] Don Matzat, The Lord Told Me, I Think, (Eugene, Oregon: Harvest House, 1996), p. 64.

[5] Garry Friesen, p. 98.

La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 1

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clip_image002La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 1

Por Gary E. Gilley

Una escuela universitaria de graduados evangélica prestigiosa le pidió al Profesor X que aceptara una posición como decano. Al tratar de determinar la voluntad de Dios al respecto, el Profesor X escribe: “Al leer Hechos 10 en El Mensaje de Peterson, leí las palabras, ‘Si Dios dijo que está bien, entonces está bien.’  Sentí al Señor aplicando esta Escritura a mi situación; supe entonces que estaba autorizado para ir”. Un autor cristiano muy respetado escribe: “cuándo sentimos la mano del Maestro y oímos Su voz en nuestras habitaciones, le deberíamos seguir” (énfasis mío). Un escritor de devocionales clásicos en uno de sus libros, acopió una historia sobre la historia del Señor llevando la delantera a través de impresiones internas y de voces audibles. Él escribe: “es positivamente estimulante, y al mismo tiempo humillante, estar en la compañía de hombres tan íntimamente familiarizados con Dios que esperan en El y aun dirigirlos hasta en que casa han de visitar, qué corriente tomar, o a qué desconocido hablarle en la calle”. 

Este concepto de cómo guía el Señor es muy común hoy de que los ejemplos anteriores citados probablemente no conmocionen a ninguno de mis lectores.  Y éste no es simplemente un fenómeno moderno – tales puntos de vista pueden ser rastreados a todo lo largo de la historia de la iglesia.  Por ejemplo tome al pastor Puritano Cotton Mather (1663-1728), una de las figuras religiosas más influyentes en la historia americana. Mientras doctrinalmente sano en su mayoría, Mather tuvo una creencia extraña en lo que él llamó “fe particulares”.  Él quiso decir por el término: “un grado pequeño de Espíritu de Profecía concedida por Dios para la elite devocional para abundar en la oración secreta” (el énfasis es de él).1 Mather creía que los ángeles administraban estas “fes particulares” las cuales garantizarían respuestas a la oración y a proveer una dirección divina infalible. Por largos años él tuvo una fe absoluta en “las direcciones divinas,” hasta que un gran número de mensajes supuestamente de Dios probaron ser falsos. Esto incluyó la muerte de su esposa y la condición espiritual de su hijo.  Debido a la desilusión con las “fe particulares” la propia fe de Mather casi desmayó. Él supuso por un tiempo que el problema realmente recaía en los ángeles (quiénes él creía que transmitían estos mensajes de Dios). Quizá, él meditaba, que ellos mismos realmente pueden desconocer el futuro. Por supuesto, esto no solucionó el problema. Si Dios lo dirigía mediante ángeles y aun esa dirección era falible, ¿de quien era la dirección? Finalmente él se dio cuenta que él había interpretado mal estas impresiones, se volvió cuidadoso y las abandonó como si no tuviesen valor.2

 

Somos confrontados con el mismo dilema.  ¿Dirige Dios a sus hijos por medios extrabíblicos o no? ¿Hasta qué punto sería tal dirección fidedigna? ¿Pudieron ser las direcciones extrabíblicas (si existiesen) ser completamente, parcialmente o de ningún modo confiables?  ¿Cómo lo sabríamos?  Nuestra única esperanza para una respuesta comprensiva, como siempre, no está en los testimonios y en las experiencias de las personas sino en un examen de la suficiente Palabra de Dios.

La Voluntad de Dios para Mi Vida

Constantemente oímos sin intención en círculos cristianos que alguien está buscando la voluntad de Dios para su vida. Es más probable hablar de las decisiones importantes – con quién casarse, a que escuela asistir, qué vocación a de seguir, etc. Otros buscan la voluntad de Dios para preocupaciones menores: Qué coche o casa han de comprar, a cual iglesia asistir, tomar vacaciones. Hemos sido enseñados que la voluntad de Dios puede ser comprobada a través sentimientos divinos directos, corazonadas, impresiones o sueños. Si estos fallan podemos volvernos hacia los ayunos, lanzar moneda al aire o abrir la Biblia al azar y seguir el primer versículo que nos de sentido. Para estar seguro, estos métodos están usualmente acoplados con un análisis de circunstancias, un consejo sabio, y la paz de Dios. Pero, he aquí surge una pregunta seria – ¿formula la Biblia tales métodos?  ¿Es así cómo dice Dios que debemos discernir Su voluntad?

El primer paso en contestar estas preguntas es descubrir lo que las Escrituras tienen que decir acerca de la voluntad de Dios.  La mayoría de los cristianos usan el término “la voluntad de Dios” en tres maneras bien definidas. Primero, está la voluntad soberana de Dios en el cual nuestro Señor se reconoce como quien está en control de todas las cosas en el universo. Efesios 1:11 dice: “…habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad”. Mientras ciertos aspectos de la soberanía de Dios nos son revelados en la Escritura, otras partes no se nos dan revelado en este tiempo (Deuteronomio 29:29). No obstante, la Palabra es clara en que Dios gobierna sobre todas las cosas y Sus planes nunca pueden ser frustrados. Descansar en esta verdad trae una paz duradera a los corazones de los hijos de Dios no obstante las circunstancias.

En segundo lugar, la Escritura habla de la voluntad revelada de Dios que se nos da a conocer a nosotros sobre cómo espera Dios que nosotros vivamos. Pablo escribe: “Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Tesalonicenses 4:1-3). Éste es simplemente un ejemplo de la voluntad revelada de Dios para las vidas. Es la voluntad revelada de Dios que seamos santificados o, en este contexto, vivir en pureza. Es Su voluntad revelada que le amemos y que amemos nuestro prójimo. Es la voluntad revelada de Dios que le adoremos y le obedezcamos, y así sucesivamente. La Biblia claramente enseña tanto la voluntad soberana y la voluntad revelada de Dios.

Es en la tercera comprensión de la voluntad de Dios, la específica o individual, en la cual exige nuestra atención. Esto está definido por Garry Friesen como “el plan ideal, detallado de la vida de Dios excepcionalmente diseñado para cada creyente”.3 El va más allá en este asunto escribiendo: “Este plan de vida abarca cada decisión que hacemos y es la base de la guía diaria de Dios. Esta guía es dada a través del Espíritu Santo residiendo en el interior quien progresivamente le revela el plan de vida de Dios al corazón del creyente en particular. El Espíritu usa muchas medios para revelar este plan de vida como veremos, pero él siempre da confirmación al punto de cada decisión”.4 La mayoría de los que adoptan este punto de vista están contentas en suponer que Dios revela Su voluntad sólo para las decisiones principales, pero otros llevan esto hasta el extremo de creer de que Dios tiene una voluntad, la cuál debemos encontrar, para incluso la cosa mas diminuta, como cuáles zapatos debemos ponernos hasta qué ruta tomar para llegar al trabajo. 

La pregunta sobre la mesa es que si la “teoría de la voluntad individual de Dios” puede ser apoyada por la Escritura. Que Dios está obrando detrás de las escenas, llevando la delantera y dirigiendo nuestras vidas, no es la pregunta. La pregunta es si la Biblia enseña que Dios tiene voluntades específicas para cada uno de nosotros – las elecciones específicas que él quiere que nosotros tomemos en toda clase de cosas – y ya sea que si ésta voluntad(es) deberán ser percibidas de diversos medios extrabíblicos. Creo, en contra de la mayoría de los cristianos, que la respuesta a esta pregunta es un rotundo “No”.

La Evidencia Bíblica

Creo que el apoyo para mi posición puede ser encontrada primero desde el silencio de la Escritura. La Biblia en ninguna parte enseña que Dios tiene una voluntad específica para la vida de cada creyente que ha de ser encontrada a través de medios extrabíblicos. Sí, tenemos numerosos ejemplos en la Palabra en los cuales Dios específicamente dirigió a Su pueblo a tomar un curso de acción. Pero yo haría algunas de objeciones en este punto:

· El hecho de que algunos individuos recibieron una guía directa de Dios no quiere decir que dicha guía fuese normativa entonces, y ahora. Si ciertas cosas ocurriesen en la Santa Palabra ¿significaría que ellas sucederán en todo tiempo o que necesariamente nos ocurrirán? La burra de Ballam habló con él pero yo no espero que mi perro me hable. Pedro caminó sobre el agua por algún momento pero yo no lo intentaría. Elías anunció hizo llamar fuego del cielo, pero aun no puedo encender mi parrilla del gas a la mitad de tiempo. Aun si pudiese ser probado que fue usual para Dios revelar Su voluntad específica a las personas en tiempos bíblicos, necesariamente no prueba que algo semejante sea el plan de Dios par hoy. La evidencia por el ejemplo es una evidencia débil en el mejor de los casos.

· En segundo lugar, estos ejemplos son tan lejanos de lo que la mayoría de la gente piensa. Sí, Dios habló y se dirigió a Moisés en forma regular, David y Pedro en ocasiones, Salomón dos o tres veces y un montón de otros en una instancia singular. Pero no hay prueba, en cualquier Testamento, que el vasto número de creyentes alguna vez recibió tal guía. Con raras excepciones, sólo los personajes principales en la historia bíblica disfrutaron de la supervisión directa de Dios – las masas, aun los piadosos, vivieron sus vidas enteras sin una palabra personal del Señor. 

· Aun la guía dada a los personajes cruciales de la Escritura fue rara y reservada a un puñado de decisiones. Dios habló más a menudo en tiempos bíblicos a través de los profetas, pero aun los principales profetas podrían andar por años sin una palabra de Dios. Muchos que caminaron poderosamente con Dios y lograron mucho para Su gloria nunca escucharon una sola vez a Dios, para nuestro conocimiento. Pienso acerca de Nehemías, Esdras, Ester, Rut, el gran hombre David y miles de otros – la lista parece casi no tener fin. De hecho, la inmensa mayoría de los santos encontrados en la Escritura nunca personalmente escucharon de Dios respecto a sus vidas individuales y decisiones. De los únicos que sabemos fueron las excepciones y no la regla.

· Aun las excepciones recibieron guía sólo para las asuntos más importantes – casi exclusivamente asuntos relacionados con el gran esquema del plan de Dios.  Exceptuando lecciones y/o mensajes pretendidos para una audiencia más amplia, no escuchamos acerca de ningún ejemplo en las cuales a un personaje bíblico le fuere dicho específicamente qué decisiones tomar concerniente a las asuntos normales de la vida como el comprar casa, inversiones, o aun con quien casarse excepto por el caso de Isaac (y eso fue indirecto) y Oseas como una lección objetiva para Israel. No fue simplemente la norma en la Biblia para el pueblo de Dios que recibiera instrucción específica de forma regular del Señor. La mayoría nunca recibió tal instrucción una sola vez – y aparentemente nunca la esperó.

· Mientras que Dios eligió ocasionalmente dar especial dirección a unos cuantos líderes importantes del Nuevo Testamento, nunca encontramos a esos individuos buscando tal guía (o siéndoles ordenado a hacer eso).   Pedro estaba durmiendo en el techo, Pablo fue llevado a un país diferente, Felipe estaba involucrado en una campaña de predicación. Todos ellos estaban ocupados sirviendo al Señor cuando el Señor eligió reencauzarlos.  De hecho, la última vez que encontramos un ejemplo del pueblo de Dios buscando Su voluntad específica está en Hechos 1:24-26 con la elección de Matías para ser un apóstol. Y aquí no escucharon la voz de Dios, o aun sintieron impulso sino confiaron en un juego de azar. Es enteramente cuestionable para mí que la decisión correcta fue hecha a través de esta metodología. Posteriormente Cristo escogería con cuidado a Pablo como el reemplazo de Judas, dejándole poco lugar a que Matías fuese parte de los Doce.5

Dios Dando Dirección

Suponiendo por el momento que Dios, en esta era del Nuevo Testamento, hubiese cambiado de planes y hubiese hecho la dirección extrabíblica por medio del Espíritu Santo la norma, exactamente ¿cómo deberíamos esperar que esto tuviese?  La mayoría de los evangélicos fuera de los círculos carismáticos no esperan que Dios se comunique con ellos a través de profetas, voces audibles, visiones, sorteos, visitas angélicas o del Urim y Thumim  (Exodo 28:30), aún éstos fueron instrumentos usados en los tiempos bíblicos cuando Dios eligió dar dirección desde la Palabra escrita. Hoy la mayor parte de los evangélicos creen que Dios guía a través de otros medios, usualmente altamente subjetivos como las corazonadas, recordatorios, puertas abiertas o paz (o una falta de ella). En la Escritura, cuando Dios eligió comunicarse, la transmisión fue objetiva. Mientras hubo ocasiones cuando la interpretación de estos mensajes fue complicada, no hubo nunca ninguna duda de que Dios había hablado (a través de algún medio comprensible). No escuchamos acerca de Isaías, por ejemplo, diciendo: “Dios me habló anoche, me parece, y creo que él quiere que ustedes los israelitas hagan tal y tal cosa, pero de todas formas, no estoy absolutamente seguro de esto. Después de todo, es a menudo difícil de decir cuando la voz de Dios se aparta de mi y aparecen mis pensamientos. Y, claro está, hay siempre ese problema molesto de interpretación. Sé lo que oí, pero posiblemente puedo confundir el mensaje. Mi profecía entonces puede ser 50% de Dios y 50 % de mi imaginación, pero colocaré las líneas ante ustedes y les dejaré que disciernan si son de El y que tanto realmente ha dicho el Espíritu Santo a través de mí”.6

Nunca escuchamos acerca de Dios hablando de esta manera en la Biblia pero a nosotros se nos ha dicho que es común hoy, especialmente en círculos carismáticos y místicos. Y el problema se pone aun más complicado en trasfondos poco carismáticos, puesto que los no-carismáticos a menudo esperan a Dios guiarles y hablarles en formas que nunca son mencionadas en la Escritura.  Iremos en vano en busca de ejemplos en las cuales Dios condujo a Su pueblo por corazonadas y señales. E igualmente, iremos en vano en busca de ocurrencias de creyentes del Nuevo Testamento preguntándole a Dios por Su voluntad individual o, respecto a eso, explicando sus decisiones como producto de la voluntad individual de Dios comunicada a ellos a través de los sentimientos. Tome el ejemplo de los individuos de Santiago 4:13-17 que arrogantemente anunciaron sus planes comerciales sin hacer caso de la voluntad de Dios. Santiago no reprende a estos creyentes por tener el descuido de no buscar primero la voluntad de Dios sobre el asunto; él simplemente dice que nuestros planes siempre deben estar sujetos a la voluntad soberana de Dios. El Señor está en libertad de ajustarle o cancelarle cualquiera de nuestros planes y el creyente debe vivir en reconocimiento de este hecho. La implicación es que, puesto que ninguno de nosotros puede saber la voluntad de Dios por adelantado, humildemente debemos aceptar Su voluntad cuando queda de manifiesto. Éste es el patrón encontrado en el Nuevo Testamento. En 1 Corintios 7, el apóstol Pablo se ocupa de una de las decisiones más importantes en la vida – el matrimonio.  Qué oportunidad tan perfecta para diseñar los pasos para el discernimiento de la voluntad de Dios. En lugar de eso el apóstol inspirado por el Espíritu Santo, después de algún consejo relacionado con la situación actual, deja la decisión de con quien debería uno casarse ala creyente individual (vv. 8-9, 20-21).  Entonces para completar las cosas, él aun deja la decisión en lo que se refiere a con quien él debe casarse al individuo, con tal de que él se case con otro creyente (v. 39). ¿Por qué el apóstol no aprovechó esta excelente oportunidad para dar los principios para encontrar la voluntad individual de Dios?  Quiero decir, fuera de nuestra relación con el Señor, ¿qué podría ser más importante que el con quien (si alguien fuera) deberíamos casarnos?  Pero encontramos esta decisión dejada al creyente dentro de los parámetros bíblicos.

Conclusión:

Buscar la voluntad individual del Señor está fuera del alcance de la enseñanza del Nuevo Testamento que el Professor Bruce K. Waltke escribió un libro sugiriendo que es básicamente una noción pagana en vez de una bíblica.7 El escribe:

Cuando tratamos de “encontrar” la voluntad de Dios, tratamos de descubrir un conocimiento oculto por actividad sobrenatural. Si vamos a encontrar Su voluntad en una elección específica, tendremos que penetrar la mente divina para obtener Su decisión.  “El descubrimiento” en este sentido es realmente una forma de adivinación. La idea fue común en religiones paganas. De hecho, fue la preocupación de los reyes paganos. Pero esa clase de comportamiento pagano es de la que nos salvó Cristo.8

 

¿Está en lo correcto Waltke o ha exagerado su caso?  Eso puede ser resuelto sólo por un examen de la Escritura. ¡Hasta la próxima!

Traducción: Armando Valdez

[1] Kenneth Silverman, The Life and Times of Cotton Mather (New York: Harper & Row, 1984) p. 173. 

[2] Ibid., pp. 173-190.

[3] Garry Friesen, Decision Making and the Will of God (Portland, Oregon: Multnomah Press, 1983), p. 35.

[4] Ibid.

[5] Vea Apocalipsis 21:14 el cual fuertemente implica que el círculo íntimo de los apóstoles del Cordero fue limitado a doce.  Los otros individuos mencionados en el Nuevo Testamento como apóstoles (e.g. Bernabé), creo que fueron apóstoles (o enviados) de la iglesia y no fueron al mismo nivel de los Doce.

[6] Vea el artículo previo de Think on These ThingsThe Lord Told Me, I Think,” tratando con esta forma de profecía moderna de hoy.

[7] Mientras que el libro de Waltke Encontrando la Voluntad de Dios,¿ una Noción Pagana? Tiene un número de comentarios penetrantes que no obstante lo encontré en conjunto decepcionante con Waltke a menudo apoyando las mismas cosas que él se dispuso a desmentir.

[8] Bruce K. Waltke, Encontrando la Voluntad de Dios,¿ una Noción Pagana? (Grand Rapids: William B. Eerdmans, 1995),   p. 11.