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El Papel de las Mujeres en el Ministerio – 1ª. Parte

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clip_image002El Papel de las Mujeres en el Ministerio – 1ª. Parte


Gary E. Gilley

Alguien ha dicho que hay dos puntos de vista de la creación de las mujeres, uno sostenido por las mujeres, el otro por los hombres. ¡Las mujeres dicen que Dios hizo al hombre, lo vio, y dijo, “puedo hacer algo mejor que eso!” Así que El hizo a la mujer. Los hombres opinan que después de que Dios hizo a las bestias y al hombre, El descansó, luego El creó a la mujer, y ni la bestia, ni el hombre, ni Dios han descansado desde entonces.

Haciendo las bromas a un lado, pocos temas son más controversiales hoy que el papel de las mujeres en la sociedad, el ministerio y la casa. Esto es cierto incluso, tal vez especialmente, entre cristianos evangélicos. Opiniones que se consideraban incuestionablemente ciertas algunas décadas atrás ahora son discutibles. Incluso la interpretación de pasajes bíblicos pertinentes, por mucho tiempo considerada estable, ahora está siendo desafiada. Leer el resto de esta entrada »

El Crecimiento de la Iglesia y la Disciplina de la Iglesia

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clip_image001El Crecimiento de la Iglesia y la Disciplina de la Iglesia

Por Gary E Gilley

Indudablemente la actividad más descuidada e incomprendida que cualquier iglesia puede emprender es la de disciplinar a sus miembros.  Nuestra sociedad iguala el amor con la tolerancia.  “Vive y deja vivir” es su mantra; “¿Qué derecho tienes de juzgarme?” Es nuestro reto.  Estas actitudes, claro está, se han infiltrado en las mentes de los cristianos. Únalo al hecho de que la mayoría de los cristianos nunca han presenciado una disciplina de la iglesia bíblicamente basada y nosotros fácilmente lo podemos comprender por qué aun los creyentes sólidos se ponen nerviosos en la simple mención de la letra “D”. Tampoco estoy al tanto de algún seminario sobre crecimiento de la iglesia adoptando la disciplina como una medio para sacar a las masas.  De hecho, la disciplina de la iglesia es incompatible al movimiento sensible al buscador puesto que una meta de la disciplina de la iglesia es la pureza, la cual no es una característica atractiva para la mayoría de los incrédulos y aun para muchos cristianos. Esto, por consiguiente, nos debería dar razón seria para la reflexión cuando nos damos cuenta de que las generaciones pasadas consideraron la disciplina de la iglesia una de las marcas de la iglesia verdadera.  Ciertamente la disciplina ha sido objeto de abuso en el pasado y las instrucciones bíblicas a menudo ignoradas, pero la disciplina siempre ha sido una característica de la iglesia. Es nuestra generación la que está fuera de ritmo tanto con la iglesia histórica y como con las enseñanzas de la Escritura. ¿Qué ha provocado este cambio en la iglesia moderna? Hay dos culpables, por lo que veo: La falta de instrucción bíblica en relación con la disciplina de la iglesia y una perspectiva modificada del pecado. Leer el resto de esta entrada »

¿Porqué Orar Si Dios Es Soberano? (Parte 4)

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clip_image001¿Porqué orar si Dios Es Soberano? (Parte 4)

Martes, Enero 27, 2009

Tomado De Pulpit Magazine

(Por Matt Waymeyer)

El post de hoy concluye nuestra serie sobre este tema importante, con una quinta y última razón de por qué los creyentes deberían orar a la luz de la soberanía de Dios.

5. Dios ha decretado la oración como un medio por el cual El cumple con sus propósitos eternos.

En este punto, algunos pueden preguntarse cómo es que la Escritura puede enseñar a que Dios providencialmente hace que sucedan todas las cosas de conformidad con Su propósito eterno y que las oraciones de los hombres pueden tener un afecto significativo en el despliegue de la historia universal. La contradicción aparente entre estas dos verdades desaparece, sin embargo, cuando uno se da cuenta de que “el mismo Dios que ha decretado el fin también ha decretado que Su fin será logrado a través de Su medio señalado, y uno de estos es la oración” (La Soberanía de Dios, 167). En otras palabras, Dios en Su sabiduría infinita tuvo el gusto de decretar que la oración sea un medio a través del cual El cumple con su buen deleite en y a través de Su creación. Como A.W. Pink escribe:

Dios ha decretado que ciertos acontecimientos vendrán a pasar, pero El también ha decretado que estos acontecimientos vendrán a suceder a través del medio que El haya señalado para su realización. Dios ha elegido a algunos para ser salvos, pero El también ha decretado que éstos serán salvados a través de la predicación del Evangelio. El Evangelio, entonces, es uno de los medios señalados para la resolución del consejo eterno del Señor; Y la oración es otro. Dios ha decretado el medio así como también el fin, y entre los medios está la oración (Ibid., 171).

Comprender esta relación entre la soberanía de Dios y las oraciones de los hombres comienza con el reconocer la naturaleza amplia del propósito eterno de Dios. Richard Pratt escribe:

El plan de Dios es tan amplio que no sólo incluye los destinos finales de las cosas sino que también incluye lo secundario, los procesos creación que obran juntos para lograr estos fines. Por ejemplo, Dios no se limita simplemente solo a ordenar que la luz brille sobre la tierra cada día; Él también utiliza al astro rey, la luna, las estrellas, y muchas otras cosas para lograr ese fin. Dios no se limita a determinar que alguien se recupere de una enfermedad; Él utiliza a los doctores y la medicina para lograr la curación. Como el dramaturgo de historia, Dios simplemente no escribió un final para el libro del tiempo. Él escribió cada palabra en cada página a fin de que todos los acontecimientos conduzcan al final grandioso (Pray With Your Eyes Open, 109-10).

En otras palabras, “todas las cosas” que Dios lleva a cabo “según el consejo de Su voluntad” (Efes 1:11) incluyen el medio que El usa para lograr Sus fines. Dios usa el astro rey para traer luz a la tierra, él utiliza a los doctores para restaurar a las personas con salud, y él usa la oración para llevar a cabo muchas cosas que El ha tenido en mente en la eternidad pasada.

Cuando alguien quiere cruzar la calle en forma segura, usa el paso de peatones y mira a ambos lados antes de hacer eso; cuando alguien desea que sus miembros familiares se vuelvan a Cristo por salvación, trata de proclamarles el evangelio; cuando alguien quiere proveer para su familia, trabaja duro en su lugar de trabajo. Y asimismo, cuando alguien desea que tal y tal cosa sucedan, clama a Dios para que lo lleve a cabo, reconociendo que la oración es un medio a través del cual Dios lleva acabo Sus propósitos aquí en la tierra.

Varios ejemplos en la Escritura señalan que Dios ha decretado que la oración sea un medio para cumplir con sus planes eternos. Primero, cuando Abraham residió temporalmente en Gerar en Génesis 20, él mintió y le dijo al Rey Abimelec que Sara era su hermana, en este momento Abimelec hizo a Sara pasar a su harén de esposas (v. 2). En respuesta, Dios cerró todos los vientres del grupo familiar de Abimelec y amenazó al rey con más juicio si él no regresaba a Sara a Abraham (vv. 7, 17). Sin embargo, al mismo tiempo en que Dios avisó a Abimelec de este juicio, también le dijo: “porque es profeta, y orará por ti, y vivirás” (v. 7). En otras palabras, Dios reveló al rey que Su plan era que Abraham orara e intercediera por el Rey a fin de que el juicio divino fuese retirado. Luego, en el versículo 17, el plan preordenado de Dios se fructificó: “Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos.”.

Un segundo ejemplo puede ser encontrado al final del libro de Job. Dios le dirigió la palabra al amigo de Job, Elifaz temanita, diciendo:

“Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job. Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente..” (Job 42:7-8)

Luego, como el versículo 9 revela, Elifaz: “e hicieron como Jehová les dijo; y Jehová aceptó la oración de Job.” De esto es claro que Dios no sólo decretase que Su ira hacia Elifaz sería apartada, sino que El también decretó que el medio que El usaría para lograr el fin incluiría la oración intercesora de Su siervo Job.

Un tercer y ejemplo final de la ordenación de la oración de Dios como un medio para cumplir Sus fines puede ser encontrado en la promesa de Dios a Israel de restauración futura en Jeremías 29. En el versículo 11a, el Señor le dijo a Israel que El sabía los planes que El tenía para ella. En otras palabras, el Dios que sabía el fin desde el principio no era ajeno a lo que El había tenido en mente para el futuro de Israel. Él continuó diciéndole a Israel que Sus planes eran “de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” (v. 11b). ¿Qué ocurrirá en el futuro cuando el plan de Dios se desarrolle y El providencialmente lo ocasione? Él continuó:

“Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar.” (vv. 12-14).

Dios restaurará a Su pueblo en respuesta a sus oraciones, pero estas oraciones – en vez de ser una intrusión en el plan eterno de Dios – son de hecho parte del plan de Dios. Ambos el medio y el fin – las oraciones y la restauración – han sido ordenados por El y serán llevadas a cabo por El (cf. Ezequiel 36:37).

Las oraciones de petición y de intercesión, entonces, no deberían ser consideradas como intentos de alterar los propósitos eternos de Dios. Como Pratt escribe, “Intentar alterar los decretos eternos de Dios a través de la oración es como tratar de alcanzar la luna en una cama elástica; es imposible. Nuestras peticiones no pueden interrumpir el plan de Dios para el universo más de lo que una cama elástica puede quebrantar el poder de la gravedad de la tierra” (Pray Whit Your Eyes Open, 109). En lugar de eso, la oración debería ser comprendida como “una de muchas causas secundarias a través de las cuales Dios cumple con Su plan” (Ibid., 110).

Es obvio, entonces, que uno no necesita negar la soberanía de Dios para comprometerse a una vida de oración ferviente. Para que tal vida comience en una sumisión obediente al mandato de Dios y al modelo de Cristo, fluirá del reconocimiento de que Dios es capaz y está dispuesto a responder las oraciones de Sus hijos, y que eso descansa en la seguridad de que Dios tiene soberanamente ordenado la oración como un medio para cumplir con Sus propósitos.

¿Porqué Orar si Dios es Soberano? (Parte 3)

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clip_image002¿Porqué Orar si Dios es Soberano? (Parte 3)

Lunes, Enero 26, 2009

Tomado de Pulpit Magazine

(Por Matt Waymeyer)

Hasta ahora, hemos considerado dos razones para orar a la luz de la soberanía de Dios. Hoy consideraremos dos más.

3. Dios puede responder nuestras oraciones.

En vez de obstaculizar las oraciones de los creyentes, la soberanía de Dios debe motivarlos a orar, pues “la oración crece de la certeza de la omnipotencia y la soberanía de Dios” (The God Who Hears, 47). Dicho de otra manera, si Dios no reina en la soberanía sobre Su creación y no es capaz de lograr lo que desea en y a través de El, ¿por qué preocuparse pidiéndole lo que El es incapaz de entregar?

Por ejemplo, si un niño de cinco años de edad repetidamente le pregunta a su madre que haga que deje de llover en una mañana del sábado, esto puede crear un precioso recuerdo, pero en última instancia la petición del niño es un error. Por mucho que su madre pudiese alterar el clima, ella simplemente carece de habilidad para hacer eso, y por consiguiente, pedirle a ella eso tiene poco sentido. Pero cuando los hijos de Dios ante el trono de gracia, vienen con la seguridad completa de que su Padre celestial puede llevar a cabo lo que El se complace en hacer, pues nada es demasiado difícil para El. Y esto los debe motivar a orar.

“Ser digno de orar,” escribe Hunter, “Dios ante todo tiene que tener el poder para hacer lo que le pedimos. En segundo lugar, El debe tener la soberanía sobre la creación para hacer lo que El quiere hacer” (The God Who Hears, 48). Así que quizás la pregunta: “¿Porqué orar si Dios es soberano?” ¿Podría ser reemplazado con la pregunta, “¿Porqué orar si Dios no es soberano?” Los creyentes deben venir a su Dios presentándole sus peticiones porque El tiene tanto la autoridad y la capacidad para conceder lo que le han pedido en sus peticiones y oraciones intercesoras.

4. Dios realmente responde la oración.

La cuarta razón por la que los creyentes deberían orar es que Dios no sólo puede, sino que realmente cambia el curso de la historia en respuesta a la oración. Jesús dijo, “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” Como Wayne Grudem señala, Jesús “hace una clara conexión entre buscar cosas de Dios y recibirlas. Cuando pedimos, Dios responde (Systematic Theology, 377).

La Escritura está llena de ejemplos de Dios concediendo a Su pueblo lo que han solicitado en sus oraciones de petición e intercesión. Primero de Crónicas 4:10a registra la oración de Jabez la cual dice: “E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: !!Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe!” En respuesta a la oración de Jabez, “Y le otorgó Dios lo que pidió.” (v. 10b). En Éxodo 32:10, Dios le dijo a Moisés sobre Sus intenciones de destruir al pueblo de Israel por su idolatría. Pero Moisés intercedió en nombre de Israel (vv. 11-13), y en respuesta a su oración Dios cedió y no los destruyó. (v.14). Y como Santiago registra, Dios respondió a las oraciones fervientes de Elías al iniciar y poner fin un período de tres y medio años de sequía (Santiago 5:17-18; cf. Génesis 18:22-33; 32:26 Daniel 10:12; Amos 7:1-6; Hechos 4:29-31; 10:31; y 12:5-11).

Al mismo momento que es reconocido que Dios sea soberano, luego, también debe ser admitido que “La oración eficaz del justo puede mucho.” (Santiago 5:16b; Cf. 4:2). De hecho, inmediatamente después de contestar la pregunta de cómo orar en Lucas 11:2-4, Jesús procede a contestar la pregunta de por qué orar dando dos razones – porque Dios recompensa la diligencia en la oración concediendo peticiones (Lucas 11:5-10), y porque Dios se deleita con darle buenos regalos a Sus hijos (Lucas 11:11-13).

En palabras de Richard Pratt, entonces, “la Oración es un esfuerzo humano poderoso que significativamente puede afectar no sólo las vidas de los individuos sino el mismo curso de la historia universal” (Pray with Your Eyes Open, 112). Esta verdad, sin duda, debería ser un motivo poderoso para que los hijos de Dios oren. Como Grudem escribe:

Si estuviésemos realmente convencidos de que la oración cambia la manera en que Dios actúa, y que Dios puede producir cambios notables en el mundo en respuesta a la oración,…entonces oraríamos mucho más de que lo oramos. Si oramos poco, es probablemente porque realmente no creemos que la oración logre mucho en absoluto (Systematic Theology, 377).

¿Porqué Orar Si Dios Es Soberano? (Parte 2)

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¿Porqué Orar Si Dios Es Soberano? (Parte 2)

Viernes, Enero 23, 2009

Tomado de Pulpit Magazine

(Por Matt Waymeyer)

¿Por qué Orar?

En esta serie, consideraremos cinco razones de por qué los creyentes deberían orar a la luz de la soberanía de Dios.

1. Dios nos ha ordenado que oremos.

La razón más obvia de orar es que Dios nos ha ordenado que oremos. Esto es evidente a todo lo largo de las enseñanzas tanto de Jesús como del apóstol Pablo. Jesús enseñó a Sus discípulos cómo orar en Mateo 6:9-13, introduciendo la oración con las palabras, “Vosotros, pues, oraréis así” (v. 9). Luego, El instruyó a Sus discípulos a ser persistentes en sus oraciones (Lucas 11:5-13). En Lucas 18:2-8, Jesús les dijo una parábola “sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar” (Lucas 18:1). Y al arribar al Huerto de Getsemaní, El les instruyó, “orad para que no entréis en tentación” (Lucas 22:40).

El apóstol Pablo exhortó a los Tesalonicenses a “orad sin cesar” (1 Tes 5:17); él instruyó a los Filiepenses: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” (4:6); él encargó a los Colosenses: “Perseverad en la Oración" (4:2); él le escribió a los Efesios: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí” (6:18-19a); y él urgió a Timoteo “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres” (1 Tim 2:1).

El punto está claro: Dios nos ha ordenado que oremos, y nuestra respuesta a esta orden ante todo debe ser de obediencia. Aun si nunca alcanzamos una comprensión evidente de la relación entre la soberanía de Dios y las oraciones del hombre, el hecho de que Dios lo haya mandado debería ser suficiente para movernos a orar. Cuando Dios le prometió a Abraham un hijo a través del cual él se convertiría en una gran nación (Gen 21:12b) y luego le ordenó a él que sacrificara a ese mismo hijo (Gen 22:2), Abraham se inclinó de modo respetuoso de rodillas en sumisión ante Su Creador y simplemente obedeció lo que fue ordenado por El (Gen. 22:3-10). El creyente que hace la pregunta “¿por qué orar?” Debe seguir su ejemplo y debe hacer lo mismo.

2. Jesús modeló una vida de oración.

Una segunda razón de porque los creyentes debería ofrecer oraciones de petición y de intercesión hacia Dios es que tal oración fue modelada por Jesús que “…se apartaba a lugares desiertos, y oraba.” durante Su ministerio (Lucas 5:16). El ejemplo coherente de oración ferviente de Jesús hacia el Padre es evidente a todo lo largo de los relatos del evangelio. Durante Su ministerio en Galilea, Marcos registra que: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.” (Marcos 1:35). Después de alimentar a lo cinco mil en Betsaida, Jesús “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mat 14:23).

En la noche antes de que él escogiese a los doce discípulos, Jesús se marchó a la montaña a orar, y El “pasó la noche orando a Dios" (Lucas 6:12). Posteriormente Lucas se refiere a un tiempo “mientras Jesús oraba aparte” (9:18), y “Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar” (Lucas 9:28). Y quien podría olvidar Su oración en el Huerto de Getsemaní (Mat. 26:39-44t; Marcos 14:35-39; Lucas 22:41-45) o la “oración sumo sacerdotal” de Juan 17? ¿Y qué creyente puede olvidarse de apreciar el hecho de que El vive para interceder aun hoy a nuestro beneficio (Heb 7:25)?

Al ofrecer oraciones de petición y de intercesión, Jesús no estaba ignorando o negando la soberanía de Su Padre. Esto es obvio en varias de las oraciones de Jesús, no al menos las que incluyen Sus oraciones en el Huerto de Getsemaní (Mat. 26:39-44; Marcos 14:35-39; Lucas 22:41-45). Como Hunter escribe: “El sabía que el mediante determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios El sería llevado a la muerte siendo clavado a la cruz (Hechos 2:23). Él dijo a los discípulos incrédulos esto al menos tres veces. Aún en Getsemaní, como Marcos dice, ‘se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora.’ (14:35)” (The God Who Hears, 51). En otras palabras, si bien Jesús estaba bien consciente de que Su muerte en el calvario había sido predeterminada por Dios, El aún decidió presentar una petición a Su Padre de que esta copa podría pasar de él.

Si los seguidores de Cristo deben ser imitadores de él y “andar como él anduvo” (1 Juan 2:6), también deben ser caracterizados por la oración ferviente por ellos mismos y por aquellos a su alrededor. Saber que Jesús oró como una forma de vida bien no puede aclarar la tensión que existe en las mentes de los creyentes entre la soberanía de Dios y las oraciones de los hombres, pero los debería motivar a imitar al Único que no vio disparidad entre Sus oraciones y la soberanía de Su Padre.

El Secreto (Una Crítica) – Parte 2

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clip_image002El Secreto (Una Crítica) – Parte 2

(Agosto del 2007 – Volumen 13, Tema 8)

Las Conexiones de El Secreto con el cristianismo

El Nuevo Pensamiento

En mi investigación para este artículo me sorprendí de encontrarme con que hemos estado abajo este camino en el pasado.  De hecho, virtualmente todo el “secreto” fue revelado en la mitad de los 1800 a partir de Phineas Quimby quien enseñó que: “las enfermedades físicas son causadas por un pensamiento erróneo ó por falsas creencias. La enfermedad es simplemente un ‘error’ creado no por Dios, sino por el hombre.’  Elimine las creencias falsas, enseñó Quimby, y el culpable principal de la enfermedad por lo tanto será removido, produciendo un cuerpo sano”. [1]

El movimiento del Nuevo Pensamiento desarrollado de las ideas de Quimbly a finales de los 1860. “Según el Nuevo Pensamiento, los seres humanos pueden experimentar salud, éxito, y vida abundante usando sus pensamientos para definir las condiciones de sus vidas. Los proponentes del Nuevo Pensamiento se inclinaron a la ‘ley de la atracción’ (la misma ley detrás de El Secreto) la cual es la idea de que nuestros pensamientos atraen las cosas que desean o se esperan”.[2]

En el Nuevo Pensamiento, Dios es una fuerza universal. Dios es panteísta y el hombre es visto como un ser divino, por consiguiente el hombre tiene un potencial ilimitado.[3] Y la muerte es inexistente, siendo una entrada a la cuarta dimensión de la vida.

Tres movimientos religiosos principales fueron engendrados del Nuevo Pensamiento: La Ciencia Cristiana, la Iglesia Unida de Ciencia Religiosa y la Escuela Unidad del Cristianismo. Estas son colectivamente conocidas como las “ciencias de la mente”.[4]

Sabemos por consiguiente desde la historia lo que la ley de atracción atrae la atención; atrae sistemas religiosos falsos, el sistema que Pablo llamó “doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1).

El Movimiento de Palabra de Fe

El Secreto enseña que nosotros “podemos crear nuestra propia felicidad a través de la ley de la atracción”.  Ya sea dinero, salud, prosperidad o felicidad, todo puede ser nuestro si solamente aprendemos a usar El Secreto. Se nos dice que: “la Enfermedad no puede vivir en un cuerpo humano que está en un estado emocionalmente sano”. Pero cuidado: “Si usted tiene una enfermedad y usted están enfocando la atención en eso y hablando con personas acerca de eso, usted va a crear más células de enfermedad”.

Tal retórica debería sonar familiar para alguien débilmente consciente del Movimiento de Palabra de Fe, a menudo llamado, “el Evangelio de Prosperidad”. Este grupo ha estado infiltrándose al Cristianismo bíblico por años y es ahora el segmento más rápido de crecimiento del Cristianismo en el mundo. Algunos han estimado que hasta un 90 por ciento de aquellos que afirman ser cristianos en África son de una variedad del Evangelio de Prosperidad.

Personalidades conocidas dentro del movimiento incluyen a Kenneth Hagin (ya fallecido), Kenneth Copeland, Robert Tilton, Paul Yonggi Cho, Benny Hinn, Marilyn Hickey, Frederick Price, John Avanzini, Charles Capps, Jerry Savelle, Morris Cerullo y por supuesto, Paul y Jan Crouch.

Como se sobreentiende por el título “Palabra de Fe,” los defensores de este movimiento creen que la fe funciona como una fuerza o poder poderoso.  A través de la fe podemos obtener cualquier cosa que queremos – la salud, la riqueza, el éxito, cualquier cosa. Sin embargo, esta fuerza es liberada sólo a través de la palabra hablada. Al hablar palabras de fe, el poder es descargado para cumplir con nuestros deseos.

En Cristianismo en Crisis, Hank Hanegraaff resume el tema de Hagin tal y como se halla en su folleto Cómo Escribir Su Boleto con Dios:

En el capítulo inicial, titulado “Jesús Se me Apareció,” Hagin afirma que mientras él estaba “en el Espíritu,” Jesús le dijo a Hagin que consiguiera un lápiz y una hoja de papel.  Él entonces le dijo: “escribe: 1, 2, 3, 4”. Jesús entonces supuestamente le dijo a Hagin que “si alguien, donde sea, tome estos cuatro pasos y ponga estos cuatro principios en funcionamiento, él siempre recibirá cualquier cosa que él quiera de Mí o de Dios Padre”. Eso incluye cualquier cosa que usted quiera financieramente.  La fórmula es simple: “Dígalo, Hágalo, Recíbalo, y Cuéntelo”.

1.  El paso número uno es: “Dígalo”. “Positivo o negativo, es decisión del individuo. Según lo que el individuo diga, recibirá eso”.

2.  El paso número dos es: “Hágalo”. “Su acción le derrota o le levanta. Según su acción, usted recibe o usted deja de recibir”.

3.  El paso número tres es: “Recíbalo”. Debemos conectarnos a la “central eléctrica del cielo”. “¡La fe es el contacto, alabe a Dios! Simplemente conéctese”.

4.  El paso número cuatro es: “Cuéntelo para que otros puedan creer”.  Este paso final podría ser considerado el programa de alcance del movimiento de Fe.[5]

Kenneth Copeland indica la fórmula de fe así: “Todo lo que conlleva es  1) ver o visualizar cualquier cosa que usted necesite, ya sea físico o financiero; 2) apueste su afirmación en la Escritura; y 3) llámelo a la existencia”. [6]

Paul Yonggi Cho, tomando prestado de lo oculto, ha desarrollado lo qué él llama la “Ley de Incubación”. He aquí cómo surte efecto: “Primero haga una meta bien definida, luego trace una imagen mental, vívida y gráfica, para visualizar el éxito. Luego incúbelo a la realidad, y finalmente llámelo a la existencia a través del poder creativo de la palabra hablada”.[7]

Si una confesión positiva de fe libera cosas buenas, una confesión negativa puede salir en un tiro por la culata. Capps dice que la lengua “lo puede matar, o puede liberar la vida de Dios dentro de usted”.  Esto es así porque, “la Fe es una semilla. . . Usted la planta hablándola”. Hay poder en “la cuarta dimensión maligna” dice Cho.

Hagin nos dice que si usted confiesa enfermedad usted obtiene enfermedad, si usted confiesa salud usted obtiene salud, cualquier cosa que usted diga la obtendrá. La palabra hablada libera poder – poder para bien o poder para mal, es la perspectiva comúnmente sostenida del movimiento. Es fácil de ver por qué el título “Confesión Positiva” es a menudo aplicado a este grupo.

Como usted podría adivinar las enseñanzas del movimiento de “Palabra de Fe” son muy atractivas para algunos. Si podemos producir cualquier cosa que nuestros corazones deseen simplemente demandando lo que queremos por fe; si podemos manipular el universo y quizá aun a Dios, entonces tenemos a nuestro genio personal simplemente esperando a cumplir con nuestros deseos. Las similitudes entre las enseñanza de la Palabra de Fe y El Secreto son inconfundibles.

Una Respuesta Bíblica

Satanás a menudo tomará alguna verdad, una enseñanza sana o practica y mezclará su veneno en ella (2 Corintios 11:3,14,15).  Por esta razón no se nos permite nunca el lujo de ser ingenuos. Debemos ser precavidos de no ser engañados con mentiras e imitaciones huecas que están en nuestro sistema mundano (Colosenses 2:8).

Más en concreto, Dios condena todas las formas de adivinación, brujería y hechicería que son intentos de manipular el mundo de los espíritus, incluyendo a Dios mismo (Levítico 19:31; Deuteronomio 18:9-14; 1 Samuel 28:3,9; 2 Reyes 23:24; Isaías 8:19-20; Hechos 19:18-19; Jeremías 27:8-9). El Secreto definitivamente entra dentro de esta prohibición ya que trata de enseñar métodos para controlar el universo lo cual está prohibido por Dios.

Aun aquellos que han perdido la conexión de la brujería con El Secreto no deberían haber perdido el egoísmo y los factores de avaricia, puesto que la Escritura claramente condena ambas cosas (Mateo 6:19; 1 Timoteo 6:7-10; Hebreos 13:5). Al observar el DVD uno es claramente herido con lo egocentrismo y la avaricia de El Secreto. En ningún momento nadie visualiza ayudar a los pobres o a los enfermos o a los necesitados. Las cosas que son atractivas son la salud personal, la riqueza y la felicidad. En El Secreto “Usted” está en el centro del universo, aun el universo mismo.  Más en concreto – usted es Dios. Por si acaso alguien se perdió esto, lea cuidadosamente las palabras de Rhonda Byrne:

“Usted es Dios en un cuerpo físico. Usted es Espíritu en carne. Usted es Vida Eterna expresándose como Usted. Usted es un ser cósmico. Usted es todo poder. Usted es toda sabiduría. Usted es toda inteligencia. Usted es perfección. Usted es magnificencia. Usted es creador, y usted esta creando la creación de Usted en este planeta.”[8]

Byrne concluye su libro con esta declaración:

“La tierra enciende su órbita para Usted. Los océanos decaen y fluyen para Usted. Las aves cantan para Usted. El sol se levanta y eso se pone para Usted. Las estrellas salen al encuentro de Usted. Cada cosa bella que usted ve, cada cosa maravillosa que usted experimenta, está todo allí para Usted. Eche un vistazo alrededor. Nada de eso puede existir, sin Usted.  No importa lo que piense que usted era, ahora usted sabe la Verdad de Quién Es Usted en Realidad. Usted es el amo del Universo. Usted es el heredero al reino. Usted es la perfección de la vida. Y ahora usted sabe El Secreto.”[9]

Pero, algunos podrían preguntar, ¿qué daño hace? Alguien ha sugerido lo siguiente,

El peligro para la sociedad no es simplemente que debería creer cosas equivocadas, aunque eso es muy suficiente, sino que debería volverse crédulo, y perder la costumbre de probar cosas e indagar acerca de ellas, para luego hundirse de nuevo al salvajismo….Eso puede tener poca importancia para mí, en mi castillo de nube de ilusiones dulces y mentiras piadosas; pero importa demasiado que para el Hombre que yo haya hecho a mis vecinos preparados para engañar. El hombre crédulo es padre del mentiroso y del tramposo.[10]

Más importante aún, las enseñanzas de El Secreto no son bíblicas. Vivir en la esfera de tales mentiras es vivir falsamente y, a pesar de la cláusula de exención de responsabilidad de El Secreto, hay un Juez de este universo y lo que hacemos y lo que vivimos le interesa a El.

El propósito de la vida es glorificar Dios, no al ego. El gran problema del género humano es el pecado y no el pensamiento negativo. Junto con Isaías clamamos: “Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? !!A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.” (Isaías 8:19-20).

[1] Ron Rhodes, The Challenge of the Cults and New Religions ( Grand Rapids: Zondervan, 2001), pp. 104-105

[2] Ibid., p. 105.

[3] Ibid., p. 106.

[4] Ibid., p. 107.

[5] Hank Hanegraaff, Christianity in Crisis (Eugene, Oregon: Harvest House Publishers, 1993), p. 74, 75.

[6] Ibid., p. 80.

[7] Ibid., pp. 83,84.

[8] Rhonda Byrne, The Secret ( New York, NY: Atria Books, 2006), p. 164.

[9] Ibid. p. 83.

[10] W. K. Clifford, “The Ethics of Belief” lo puede ver en www.skeptic.com/eskeptic/07-03-07.html

¿Por qué Orar si Dios es Soberano? (Parte I)

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¿Por qué Orar Si Dios Es Soberano? (Parte 1)

22 de enero, 2009

Publicado originalmente en Pulpit aquí

(Por Matt Waymeyer)

* Matt pastorea Community Bible Church en Vista, California. Él es graduado del Master´s Seminary, y un contribuyente frecuente para Pulpit.

La historia es contada acerca un pequeño pueblo en el sur. Por largos años, este pueblo había estado “seco” en lo referente a que ningún tipo de alcohol se había vendido alguna vez o servido allí. Pero un día un hombre de negocios en el área decidió construir una taberna. En respuesta a esta taberna nueva, un grupo de cristianos de una iglesia local preocupó y planearon que una reunión de oración por toda la noche pidiendo a Dios que interviniera. Poco después de la reunión de oración de esa noche, un relámpago golpeó la taberna y se quemó hasta el suelo.

En la secuela del fuego, el dueño de la taberna demandó a la iglesia, afirmando que las oraciones de la congregación fueron responsables de su pérdida. Pero la iglesia contrató a un abogado para defenderse en los tribunales de que ello no habían sido responsables. Después de su revisión inicial del caso el juez que presidía empezó el juicio con una declaración oficial. Él dijo: “No importa que tan público se haga este caso, una cosa está clara: El dueño de la taberna cree en la oración, y los cristianos no lo hacen”.

Es muy fácil descartar el poder de la oración, ¿no es así? Es muy fácil ir a la deriva pensando que la oración es un sentimiento agradable, pero al final, una pérdida de tiempo porque realmente no hace ninguna diferencia de cualquier manera.

Para algunas personas, esta clase de falta proviene de una incredulidad y duda de que Dios realmente pueda contestar la oración. Para otros, sin embargo, la pregunta que paraliza su vida de oración es ésta: ¿Si Dios es soberano, por qué orar?

En otras palabras, si de cualquier manera Dios simplemente hace lo qué El quiere, ¿por qué ofrecer oraciones de petición y de intercesión? ¿Por qué molestarse en pedir que Dios haga tal y cual cosa cuando todo ha sido ordenado por El de antemano? ¿Si la oración consta de pedirle a Dios que cambie Sus propósitos eternos, no es esa una tarea débil en el mejor de los casos y arrogante en el peor de los casos?

Aunque no hay respuestas fáciles a estas preguntas, la Escritura no guarda silencio sobre este asunto. Mi propósito aquí es examinar la enseñanza de la Biblia sobre la soberanía de Dios y lo oraciones del hombre con el fin de responder la pregunta: “Si Dios es soberano, ¿por qué orar?” Esto se hará definiendo brevemente lo que quiere decir que Dios es soberano y luego ofreciéndole cinco respuestas a la pregunta sobre por qué las personas deberían orar.

Dios Es Soberano

Cuando las personas hacen planes, no es raro que esos planes fracasen o se frustren de una manera u otra. En contraste a Sus criaturas, sin embargo, el Dios Todopoderoso siempre hace aquello que El se ha propuesto. En pocas palabras, Dios es soberano.

Esta verdad, quizá es visto de forma más clara según las palabras de Isaías 46:9-11, donde Dios demostró Su superioridad sobre los ídolos babilónicos declarando:

“Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.”

En este pasaje, Dios indica que tanto lo que El se propone como lo que El desea que suceda y luego hace que esos propósitos sucedan. En otras palabras, Dios providencialmente trae en el tiempo e historia lo que El soberanamente ha decretado en la pasada eternidad. Como el apóstol Pablo escribe que Dios “hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Eph 1:11).

La verdad de la soberanía de Dios sobre Su creación es enseñada a todo lo largo de la Escritura. El salmista declara: “Todo lo que Jehová quiere, lo hace, En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos” (Sal. 135:6; Cf. 115:3; Dan. 4:35); Proverbios 19:21 dice: “Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá”; Y Proverbios 21:1 dice: “Como los repartimientos de las aguas, Así está el corazón del rey en la mano de Jehová; A todo lo que quiere lo inclina.” Como W. Bingham Hunter escribe: “Desde una perspectiva bíblica, su libro de historia universal debería ser prologado con 2 Reyes 19:25: ‘¿Nunca has oído que desde tiempos antiguos yo lo hice, y que desde los días de la antigüedad lo tengo ideado? Y ahora lo he hecho venir´”.