Discernimiento

¿Porqué Orar Si Dios Es Soberano? (Parte 2)

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¿Porqué Orar Si Dios Es Soberano? (Parte 2)

Viernes, Enero 23, 2009

Tomado de Pulpit Magazine

(Por Matt Waymeyer)

¿Por qué Orar?

En esta serie, consideraremos cinco razones de por qué los creyentes deberían orar a la luz de la soberanía de Dios.

1. Dios nos ha ordenado que oremos.

La razón más obvia de orar es que Dios nos ha ordenado que oremos. Esto es evidente a todo lo largo de las enseñanzas tanto de Jesús como del apóstol Pablo. Jesús enseñó a Sus discípulos cómo orar en Mateo 6:9-13, introduciendo la oración con las palabras, “Vosotros, pues, oraréis así” (v. 9). Luego, El instruyó a Sus discípulos a ser persistentes en sus oraciones (Lucas 11:5-13). En Lucas 18:2-8, Jesús les dijo una parábola “sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar” (Lucas 18:1). Y al arribar al Huerto de Getsemaní, El les instruyó, “orad para que no entréis en tentación” (Lucas 22:40).

El apóstol Pablo exhortó a los Tesalonicenses a “orad sin cesar” (1 Tes 5:17); él instruyó a los Filiepenses: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” (4:6); él encargó a los Colosenses: “Perseverad en la Oración" (4:2); él le escribió a los Efesios: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí” (6:18-19a); y él urgió a Timoteo “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres” (1 Tim 2:1).

El punto está claro: Dios nos ha ordenado que oremos, y nuestra respuesta a esta orden ante todo debe ser de obediencia. Aun si nunca alcanzamos una comprensión evidente de la relación entre la soberanía de Dios y las oraciones del hombre, el hecho de que Dios lo haya mandado debería ser suficiente para movernos a orar. Cuando Dios le prometió a Abraham un hijo a través del cual él se convertiría en una gran nación (Gen 21:12b) y luego le ordenó a él que sacrificara a ese mismo hijo (Gen 22:2), Abraham se inclinó de modo respetuoso de rodillas en sumisión ante Su Creador y simplemente obedeció lo que fue ordenado por El (Gen. 22:3-10). El creyente que hace la pregunta “¿por qué orar?” Debe seguir su ejemplo y debe hacer lo mismo.

2. Jesús modeló una vida de oración.

Una segunda razón de porque los creyentes debería ofrecer oraciones de petición y de intercesión hacia Dios es que tal oración fue modelada por Jesús que “…se apartaba a lugares desiertos, y oraba.” durante Su ministerio (Lucas 5:16). El ejemplo coherente de oración ferviente de Jesús hacia el Padre es evidente a todo lo largo de los relatos del evangelio. Durante Su ministerio en Galilea, Marcos registra que: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.” (Marcos 1:35). Después de alimentar a lo cinco mil en Betsaida, Jesús “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mat 14:23).

En la noche antes de que él escogiese a los doce discípulos, Jesús se marchó a la montaña a orar, y El “pasó la noche orando a Dios" (Lucas 6:12). Posteriormente Lucas se refiere a un tiempo “mientras Jesús oraba aparte” (9:18), y “Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar” (Lucas 9:28). Y quien podría olvidar Su oración en el Huerto de Getsemaní (Mat. 26:39-44t; Marcos 14:35-39; Lucas 22:41-45) o la “oración sumo sacerdotal” de Juan 17? ¿Y qué creyente puede olvidarse de apreciar el hecho de que El vive para interceder aun hoy a nuestro beneficio (Heb 7:25)?

Al ofrecer oraciones de petición y de intercesión, Jesús no estaba ignorando o negando la soberanía de Su Padre. Esto es obvio en varias de las oraciones de Jesús, no al menos las que incluyen Sus oraciones en el Huerto de Getsemaní (Mat. 26:39-44; Marcos 14:35-39; Lucas 22:41-45). Como Hunter escribe: “El sabía que el mediante determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios El sería llevado a la muerte siendo clavado a la cruz (Hechos 2:23). Él dijo a los discípulos incrédulos esto al menos tres veces. Aún en Getsemaní, como Marcos dice, ‘se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora.’ (14:35)” (The God Who Hears, 51). En otras palabras, si bien Jesús estaba bien consciente de que Su muerte en el calvario había sido predeterminada por Dios, El aún decidió presentar una petición a Su Padre de que esta copa podría pasar de él.

Si los seguidores de Cristo deben ser imitadores de él y “andar como él anduvo” (1 Juan 2:6), también deben ser caracterizados por la oración ferviente por ellos mismos y por aquellos a su alrededor. Saber que Jesús oró como una forma de vida bien no puede aclarar la tensión que existe en las mentes de los creyentes entre la soberanía de Dios y las oraciones de los hombres, pero los debería motivar a imitar al Único que no vio disparidad entre Sus oraciones y la soberanía de Su Padre.

El Secreto (Una Crítica) – Parte 2

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clip_image002El Secreto (Una Crítica) – Parte 2

(Agosto del 2007 – Volumen 13, Tema 8)

Las Conexiones de El Secreto con el cristianismo

El Nuevo Pensamiento

En mi investigación para este artículo me sorprendí de encontrarme con que hemos estado abajo este camino en el pasado.  De hecho, virtualmente todo el “secreto” fue revelado en la mitad de los 1800 a partir de Phineas Quimby quien enseñó que: “las enfermedades físicas son causadas por un pensamiento erróneo ó por falsas creencias. La enfermedad es simplemente un ‘error’ creado no por Dios, sino por el hombre.’  Elimine las creencias falsas, enseñó Quimby, y el culpable principal de la enfermedad por lo tanto será removido, produciendo un cuerpo sano”. [1]

El movimiento del Nuevo Pensamiento desarrollado de las ideas de Quimbly a finales de los 1860. “Según el Nuevo Pensamiento, los seres humanos pueden experimentar salud, éxito, y vida abundante usando sus pensamientos para definir las condiciones de sus vidas. Los proponentes del Nuevo Pensamiento se inclinaron a la ‘ley de la atracción’ (la misma ley detrás de El Secreto) la cual es la idea de que nuestros pensamientos atraen las cosas que desean o se esperan”.[2]

En el Nuevo Pensamiento, Dios es una fuerza universal. Dios es panteísta y el hombre es visto como un ser divino, por consiguiente el hombre tiene un potencial ilimitado.[3] Y la muerte es inexistente, siendo una entrada a la cuarta dimensión de la vida.

Tres movimientos religiosos principales fueron engendrados del Nuevo Pensamiento: La Ciencia Cristiana, la Iglesia Unida de Ciencia Religiosa y la Escuela Unidad del Cristianismo. Estas son colectivamente conocidas como las “ciencias de la mente”.[4]

Sabemos por consiguiente desde la historia lo que la ley de atracción atrae la atención; atrae sistemas religiosos falsos, el sistema que Pablo llamó “doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1).

El Movimiento de Palabra de Fe

El Secreto enseña que nosotros “podemos crear nuestra propia felicidad a través de la ley de la atracción”.  Ya sea dinero, salud, prosperidad o felicidad, todo puede ser nuestro si solamente aprendemos a usar El Secreto. Se nos dice que: “la Enfermedad no puede vivir en un cuerpo humano que está en un estado emocionalmente sano”. Pero cuidado: “Si usted tiene una enfermedad y usted están enfocando la atención en eso y hablando con personas acerca de eso, usted va a crear más células de enfermedad”.

Tal retórica debería sonar familiar para alguien débilmente consciente del Movimiento de Palabra de Fe, a menudo llamado, “el Evangelio de Prosperidad”. Este grupo ha estado infiltrándose al Cristianismo bíblico por años y es ahora el segmento más rápido de crecimiento del Cristianismo en el mundo. Algunos han estimado que hasta un 90 por ciento de aquellos que afirman ser cristianos en África son de una variedad del Evangelio de Prosperidad.

Personalidades conocidas dentro del movimiento incluyen a Kenneth Hagin (ya fallecido), Kenneth Copeland, Robert Tilton, Paul Yonggi Cho, Benny Hinn, Marilyn Hickey, Frederick Price, John Avanzini, Charles Capps, Jerry Savelle, Morris Cerullo y por supuesto, Paul y Jan Crouch.

Como se sobreentiende por el título “Palabra de Fe,” los defensores de este movimiento creen que la fe funciona como una fuerza o poder poderoso.  A través de la fe podemos obtener cualquier cosa que queremos – la salud, la riqueza, el éxito, cualquier cosa. Sin embargo, esta fuerza es liberada sólo a través de la palabra hablada. Al hablar palabras de fe, el poder es descargado para cumplir con nuestros deseos.

En Cristianismo en Crisis, Hank Hanegraaff resume el tema de Hagin tal y como se halla en su folleto Cómo Escribir Su Boleto con Dios:

En el capítulo inicial, titulado “Jesús Se me Apareció,” Hagin afirma que mientras él estaba “en el Espíritu,” Jesús le dijo a Hagin que consiguiera un lápiz y una hoja de papel.  Él entonces le dijo: “escribe: 1, 2, 3, 4”. Jesús entonces supuestamente le dijo a Hagin que “si alguien, donde sea, tome estos cuatro pasos y ponga estos cuatro principios en funcionamiento, él siempre recibirá cualquier cosa que él quiera de Mí o de Dios Padre”. Eso incluye cualquier cosa que usted quiera financieramente.  La fórmula es simple: “Dígalo, Hágalo, Recíbalo, y Cuéntelo”.

1.  El paso número uno es: “Dígalo”. “Positivo o negativo, es decisión del individuo. Según lo que el individuo diga, recibirá eso”.

2.  El paso número dos es: “Hágalo”. “Su acción le derrota o le levanta. Según su acción, usted recibe o usted deja de recibir”.

3.  El paso número tres es: “Recíbalo”. Debemos conectarnos a la “central eléctrica del cielo”. “¡La fe es el contacto, alabe a Dios! Simplemente conéctese”.

4.  El paso número cuatro es: “Cuéntelo para que otros puedan creer”.  Este paso final podría ser considerado el programa de alcance del movimiento de Fe.[5]

Kenneth Copeland indica la fórmula de fe así: “Todo lo que conlleva es  1) ver o visualizar cualquier cosa que usted necesite, ya sea físico o financiero; 2) apueste su afirmación en la Escritura; y 3) llámelo a la existencia”. [6]

Paul Yonggi Cho, tomando prestado de lo oculto, ha desarrollado lo qué él llama la “Ley de Incubación”. He aquí cómo surte efecto: “Primero haga una meta bien definida, luego trace una imagen mental, vívida y gráfica, para visualizar el éxito. Luego incúbelo a la realidad, y finalmente llámelo a la existencia a través del poder creativo de la palabra hablada”.[7]

Si una confesión positiva de fe libera cosas buenas, una confesión negativa puede salir en un tiro por la culata. Capps dice que la lengua “lo puede matar, o puede liberar la vida de Dios dentro de usted”.  Esto es así porque, “la Fe es una semilla. . . Usted la planta hablándola”. Hay poder en “la cuarta dimensión maligna” dice Cho.

Hagin nos dice que si usted confiesa enfermedad usted obtiene enfermedad, si usted confiesa salud usted obtiene salud, cualquier cosa que usted diga la obtendrá. La palabra hablada libera poder – poder para bien o poder para mal, es la perspectiva comúnmente sostenida del movimiento. Es fácil de ver por qué el título “Confesión Positiva” es a menudo aplicado a este grupo.

Como usted podría adivinar las enseñanzas del movimiento de “Palabra de Fe” son muy atractivas para algunos. Si podemos producir cualquier cosa que nuestros corazones deseen simplemente demandando lo que queremos por fe; si podemos manipular el universo y quizá aun a Dios, entonces tenemos a nuestro genio personal simplemente esperando a cumplir con nuestros deseos. Las similitudes entre las enseñanza de la Palabra de Fe y El Secreto son inconfundibles.

Una Respuesta Bíblica

Satanás a menudo tomará alguna verdad, una enseñanza sana o practica y mezclará su veneno en ella (2 Corintios 11:3,14,15).  Por esta razón no se nos permite nunca el lujo de ser ingenuos. Debemos ser precavidos de no ser engañados con mentiras e imitaciones huecas que están en nuestro sistema mundano (Colosenses 2:8).

Más en concreto, Dios condena todas las formas de adivinación, brujería y hechicería que son intentos de manipular el mundo de los espíritus, incluyendo a Dios mismo (Levítico 19:31; Deuteronomio 18:9-14; 1 Samuel 28:3,9; 2 Reyes 23:24; Isaías 8:19-20; Hechos 19:18-19; Jeremías 27:8-9). El Secreto definitivamente entra dentro de esta prohibición ya que trata de enseñar métodos para controlar el universo lo cual está prohibido por Dios.

Aun aquellos que han perdido la conexión de la brujería con El Secreto no deberían haber perdido el egoísmo y los factores de avaricia, puesto que la Escritura claramente condena ambas cosas (Mateo 6:19; 1 Timoteo 6:7-10; Hebreos 13:5). Al observar el DVD uno es claramente herido con lo egocentrismo y la avaricia de El Secreto. En ningún momento nadie visualiza ayudar a los pobres o a los enfermos o a los necesitados. Las cosas que son atractivas son la salud personal, la riqueza y la felicidad. En El Secreto “Usted” está en el centro del universo, aun el universo mismo.  Más en concreto – usted es Dios. Por si acaso alguien se perdió esto, lea cuidadosamente las palabras de Rhonda Byrne:

“Usted es Dios en un cuerpo físico. Usted es Espíritu en carne. Usted es Vida Eterna expresándose como Usted. Usted es un ser cósmico. Usted es todo poder. Usted es toda sabiduría. Usted es toda inteligencia. Usted es perfección. Usted es magnificencia. Usted es creador, y usted esta creando la creación de Usted en este planeta.”[8]

Byrne concluye su libro con esta declaración:

“La tierra enciende su órbita para Usted. Los océanos decaen y fluyen para Usted. Las aves cantan para Usted. El sol se levanta y eso se pone para Usted. Las estrellas salen al encuentro de Usted. Cada cosa bella que usted ve, cada cosa maravillosa que usted experimenta, está todo allí para Usted. Eche un vistazo alrededor. Nada de eso puede existir, sin Usted.  No importa lo que piense que usted era, ahora usted sabe la Verdad de Quién Es Usted en Realidad. Usted es el amo del Universo. Usted es el heredero al reino. Usted es la perfección de la vida. Y ahora usted sabe El Secreto.”[9]

Pero, algunos podrían preguntar, ¿qué daño hace? Alguien ha sugerido lo siguiente,

El peligro para la sociedad no es simplemente que debería creer cosas equivocadas, aunque eso es muy suficiente, sino que debería volverse crédulo, y perder la costumbre de probar cosas e indagar acerca de ellas, para luego hundirse de nuevo al salvajismo….Eso puede tener poca importancia para mí, en mi castillo de nube de ilusiones dulces y mentiras piadosas; pero importa demasiado que para el Hombre que yo haya hecho a mis vecinos preparados para engañar. El hombre crédulo es padre del mentiroso y del tramposo.[10]

Más importante aún, las enseñanzas de El Secreto no son bíblicas. Vivir en la esfera de tales mentiras es vivir falsamente y, a pesar de la cláusula de exención de responsabilidad de El Secreto, hay un Juez de este universo y lo que hacemos y lo que vivimos le interesa a El.

El propósito de la vida es glorificar Dios, no al ego. El gran problema del género humano es el pecado y no el pensamiento negativo. Junto con Isaías clamamos: “Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? !!A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.” (Isaías 8:19-20).

[1] Ron Rhodes, The Challenge of the Cults and New Religions ( Grand Rapids: Zondervan, 2001), pp. 104-105

[2] Ibid., p. 105.

[3] Ibid., p. 106.

[4] Ibid., p. 107.

[5] Hank Hanegraaff, Christianity in Crisis (Eugene, Oregon: Harvest House Publishers, 1993), p. 74, 75.

[6] Ibid., p. 80.

[7] Ibid., pp. 83,84.

[8] Rhonda Byrne, The Secret ( New York, NY: Atria Books, 2006), p. 164.

[9] Ibid. p. 83.

[10] W. K. Clifford, “The Ethics of Belief” lo puede ver en www.skeptic.com/eskeptic/07-03-07.html

El Secreto (Una Crítica) – Parte I

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clip_image002El Secreto (Una Crítica) – Parte 1

Gary E. Gilley

¿Ha escuchado usted El Secreto? Está muy de moda a lo largo de nuestra sociedad y aun se ha infiltrado en la iglesia. Desde programas informales de entrevistas diarios hasta el mundo comercial, El Secreto (detallado tanto en libro como en DVD) ha hecho impacto. La inspiración detrás del Secreto vino en 2004 cuando un libro antiguo llamado La Ciencia de Enriquecerse llegó a las manos de una mujer llamada Rhonda Byrne. Byrne experimentaba un período difícil en su vida y el mensaje de este libro rejuveneció su imaginación. Durante el curso de los siguientes dos meses, Byrne leyó centenares de libros y estudió las vidas de grandes líderes en la historia. Ella descubrió y afirma, que muchos grandes del pasado (e.g. Churchill, Einstein, Emerson), así como del presente (e.g. Jack Canfield, autor y co-creador de la serie best-seller Caldo de Pollo para el Alma), se dio cuenta de la información encontrada en El Secreto. En el pasado, aquellos mantuvieron en privado esta información. Byrne, sin embargo, quiso diseminar lo que ella había aprendido para las masas. Así empezó su nueva misión en la vida – para propagar el conocimiento que ella había descubierto para los confines del mundo. Y así empezó el viaje de El Secreto.

El Secreto, escrito por la Sra. Byrne, es uno de los libros más rápidos vendidos de la historia. A partir del 8 de mayo de 2007, había vendido 5.3 millones de copias y su editor publicista, Simon y Schuster, dijo que vende 150,000 a la semana. Además hay un video sobre demanda versión Web, (también disponible en DVD).  Las series se estrenaron en marzo del 2006 y el DVD ha vendido 1.5 millones de copias. (Usted puede observar los primeros 24 minutos del DVD en línea gratis en You Tube). Por supuesto, no perjudicó la causa de Byrne cuándo Oprah dedicó unas dos horas del programa para el proyecto, y anunció que ella había estado utilizando El Secreto toda su vida y simplemente no lo sabía.

¿Qué es esto?

En el corazón de El Secreto está la “ley de la atracción” que es, simplemente, que nuestros pensamientos controlan el universo. A través de la ley de atracción obtenemos nuestros deseos. Cuando sabemos lo que queremos, creyéndolo ocurrirá y nos veremos en abundancia, lo atraeremos.  “Funciona todo el tiempo, con toda persona”.[1]

Los “expertos” en el DVD y el libro nos aseguran que “la ley de atracción es realmente obediente”. De hecho es como “tener el universo como su catálogo y usted lo hojea y escoge, ‘Pues Bien me gustaría tener esta experiencia y a mí me gustaría aquel producto y a mí me gustaría tener a una persona como esa’…usted simplemente coloca su orden con el universo. Es realmente tan fácil”.

¿Cómo es que la ley de atracción surte efecto? Todo ello se remonta a su mente. “Lo que usted piense acerca de usted lo atraerá. Su vida es una manifestación física de los pensamientos que pasan en su cabeza”. La teoría es que lo semejante atrae a lo semejante, por consiguiente todo lo que hay en su vida es lo que usted atrae, bueno o malo.

Puesto que tenemos miles de pensamientos todos los días (hasta 60,000 se nos dice), ¿cómo sabemos lo que estamos atrayendo?  Después de todo, es imposible atraer cada cosa que atraviesa nuestras mentes. La clave recae no sólo sobre nuestras mentes sino en nuestros sentimientos. Son nuestros sentimientos los que nos hacen saber lo que atraemos a nuestras vidas. “Si usted se siente bien que su futuro está en camino con lo que usted desea. Cuando usted se encuentra mal usted está creando un futuro que se está saliendo del camino de sus deseos”.

Es altamente importante, entonces, estar en contacto con sus sentimientos porque “cualquier cosa que usted esté pensando y sintiendo hoy estará creando su futuro. Y usted obtiene exactamente lo que usted está sintiendo, no tanto lo que usted está pensando”.

Éste sería un buen punto para distinguir entre el optimismo general y el pensamiento positivo del mensaje de El Secreto. La mayoría de la gente estaría de acuerdo que nuestro punto de vista sobre la vida tendrá un impacto profundo sobre cómo vivimos. Aquellos que tienen mucho entusiasmo por la vida, altamente motivados y excitados acerca de los prospectos por delante de ellos probablemente lograrán mucho más, y harán aquello con mucha más alegría, que aquellos que simplemente resisten o aun temen su existencia. Creo que podría generalmente estar de acuerdo que nuestros pensamientos puedan tener un efecto real en nuestra salud. Si bien el jurado aún está deliberando, algunos estudios han concluido que la tensión, el temor, el dolor, la depresión y la ansiedad son factores principales en ciertas enfermedades. Pero eso no es lo mismo que decir que nuestros pensamientos “crean” el futuro.  Nuestros pensamientos, en gran medida, contribuirán a cómo no sentimos y juntos pueden afectar el futuro pero ellos no producen “exactamente” lo que pensamos y sentimos.

La Escritura también coloca una gran importancia a la mente – el cómo pensamos y lo que pensamos es crucial.  Como cristianos sabemos que es a través de “la renovación de nuestras mentes” que nuestras vidas son transformadas (Romanos 12:2). Recibimos instrucciones de llevar “cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo”, queriendo decir que cada filosofía y cada creencia que está en contra de la verdad de la Palabra de Dios deben ser desafiadas y derrotadas no sea que ellas conformen nuestro pensamiento y nuestras vidas al del mundo. Es por estas razones que Pablo nos reconviene a pensar o hacer hincapié en las cosas que son verdaderas, honestas, justas, puras, amables, de buen nombre; si hay virtud, si algo digno de alabanza (Filipenses 4:8). Esto no es una llamada aun “pensamiento positivo” sino a un pensamiento bíblico. Así es que la Escritura no niega el papel de la mente para forjar nuestras vidas – eleva el papel de la mente. Pero también lo limita. Nuestros pensamientos tienen poder pero no todo poder. Afectan pero ellos no crean o determinan. El poder, la creación y el destino final recaen en las manos de Dios no en las mentes de las personas. El pensamiento positivo tiene nublado estas líneas por años, pero El Secreto borra las líneas y con ellos toda duda. Con El Secreto nosotros somos el árbitro y el juez final. Nuestros futuros están en nuestras manos – Dios es eliminado enteramente.

Cómo usarlo

El Secreto le ofrece un plan de tres pasos a manejar el universo.

Paso #1 – Pregunte.  Haga una orden del universo…El universo responde a sus pensamientos. “Está algo así como colocar su pedido con el universo. Es realmente tan fácil”.

Paso #2 – Crea.  Crea que es ya suyo, “y el universo comenzará a reacomodarse a sí mismo haciéndolo posible para usted”.

Paso #3 – Reciba.  “Comience a sentirse maravilloso acerca de eso, sienta la forma en que usted sentirá una vez llegue; siéntalo ahora”.

El problema con implementar estos pasos simples, nos dice Byrne, es que no hemos pensado de esta manera en el pasado. Así que ¿cómo cambiamos nuestro pensamiento a fin de que podamos comenzar a atraer las cosas que queremos?  Hay dos componentes importantes. Primero debemos ser “agradecidos”. Cuando usted es agradecido usted comenzará a atraer más de las cosas buenas que usted desea. Sin lugar a dudas el agradecimiento es una característica que es correcta y bíblica. Sin embargo, el agradecimiento en el sistema de El Secreto es meramente una herramienta manipuladora para ejercer presión sobre el universo para darnos más – más de lo que queremos.

El segundo componente es visualizar, “cuando usted visualiza usted materializa”.  En el DVD se da un ejemplo de visualizar un coche completamente nuevo. Usted debe verse ya sentado en el coche, disfrutando de un paseo, emocionándose por la experiencia. Es este poder de visualizar que da como resultado el materializar el coche.

¿Cómo ocurre esto? Por lo que no es nuestro trabajo preocuparse cómo ocurre; es nuestro trabajo ajustar nuestros deseos al universo para “los comos son el dominio del universo; siempre sabe la forma más breve, más rápida, más acelerada, más armoniosa entre usted y su sueño”. “Si usted lo voltea hacia el universo usted será asombrado y deslumbrado por lo que se le entregue. Aquí es donde la magia y los milagros ocurren”. Es en este punto en El Secreto que encontramos el universo impersonal tomando sobre las cualidades personales (y Divinas).  “El universo conoce, efectúa la entrega, produce magia y milagros. Es de nosotros pedir, creer, recibir y visualizar; es del universo traer nuestros deseos a nosotros”.

Pero tenga cuidado. Si usted ve y visualiza cosas negativas usted las recibirá igualmente. De hecho usted debe tener el cuidado ni de aun utilizar palabras negativas como “no lo haga, ó no”.  Por ejemplo, “si usted piensa deuda, aun si usted piensa salir de deudas, usted atrae la deuda”. Byrne llega inclusive a indicar: “los pensamientos imperfectos son la causa de los males de toda la humanidad, incluyendo la enfermedad, la pobreza, y la infelicidad”. De hecho “cualquier cosa en la que enfocamos la atención nosotros creamos, así que si estamos realmente enojados por una guerra que está ocurriendo o una contienda o sufriendo, le añadimos la energía a ello…y todo esto solo agrega resistencia”. Por consiguiente, los movimientos opuestos a la guerra crean más guerra. El movimiento antidroga crea más drogas, porque nos enfocamos en lo que no queremos.

Además, Byrne aconseja que debiéramos eludir a aquellos que están en estas condiciones no sea que seamos infectados por sus pensamientos negativos.

Las Enseñanzas Espirituales de El Secreto

Mientras que El Secreto afirma poco ser una religión, ciertamente tiene alusiones religiosas. De hecho El Secreto es claramente panteísta tal como es evidente de las siguientes citas:

“Todo en el universo es energía” [y] “todo en el universo está conectado; es simplemente un campo de energía, y la energía es Dios; es la misma descripción simplemente con terminología diferente”.

“[nuestro ser físico] justamente sujeta nuestro espíritu, y su espíritu es tan grande, llena el cuarto; usted es vida eterna, usted es fuente de energía, usted es Dios manifestado en forma humana, hecho a la perfección”.

“Bíblicamente, podríamos decir que somos la imagen y semejanza de Dios. Podríamos decir que somos otra manera en que el universo se hace consciente de sí mismo”.

Note la frase: Todo en el universo es energía; la energía es Dios; usted es Dios; usted es el universo. Esto es teología de panteísmo puro (Dios es todo) y monismo (todo es uno). Tal teología encaja bien con las religiones del este (como el budismo o el hinduismo) y su contraparte de la novela del Occidental en lo que solió ser llamado el Movimiento de la Nueva Era. Pero esta perspectiva de Dios y del universo no es cristiana y ciertamente no bíblica.

Extraído directamente de sus raíces panteístas El Secreto da a las personas los mismos atributos de Dios. Mientras que la Escritura nos dice que Dios es el creador, El Secreto dice que tenemos voz igual: “Usted tiene el potencial y el poder de Dios para crear su mundo, y usted lo es”. “Somos creadores de nuestro universo, y cada deseo de lo que queremos crear pasará en nuestras vidas”.

Y somos omnipotentes: “Usted es el diseñador de su destino; usted es el autor; usted escribe la historia; la pluma está en sus manos, y el resultado es cualquier cosa que usted escoja”. “¿Hay límites para esto?  Absolutamente no; somos seres ilimitados, no tenemos cielo raso, las capacidades y los talentos y los dones, el poder que está en cada individuo en este planeta es ilimitado”. Un contribuyente para el DVD aun hace la afirmación oscura de que “usted tiene bastante poder en su cuerpo humano para iluminar una ciudad entera por casi una semana”.

Adicionalmente somos nuestro juez final: “Su propósito es lo que usted dice que es; su misión es la misión que usted se da; su vida será la que usted cree y nadie nos juzgará, ni ahora ni nunca”.

Los atributos que Dios afirma para sí en la Escritura son adscritos a seres humanos en El Secreto, por consiguiente Dios no es necesitado y no es deseado en el sistema. ¿Quién necesita a un Dios cuando somos Dios? Quien necesita a un Dios omnipotente, infinitamente sabio, justo y creador cuándo nosotros, a través de la ley de la atracción, tenemos todo poder, podemos conectarnos con un universo infinitamente sabio para crear nuestro mundo y nadie puede juzgarnos sobre lo que hacemos.

Los enlaces de El Secreto con otras religiones.

Mientras que El Secreto es claramente antitético al Cristianismo, tiene muchos puntos en común con otras religiones. A continuación se presentan algunas referencias rápidas.

El paganismo

Algunos años atrás muchos hablaron del Movimiento de la Nueva Era. Usted no escucha mucho acerca de esto hoy porque el Movimiento de la Nueva Era se ha vuelto representativo de la mayoría; es decir, sus ideas se han infiltrado a nuestra sociedad. El Movimiento de la Nueva Era es básicamente paganismo siendo introducido en el mundo del mundo occidental. Era una creencia en el mundo espiritual como los paganos siempre han creído. Hoy escuchamos que el mundo occidental es más espiritual en cualquier otro momento en la historia reciente, pero esta espiritualidad es mayormente una comprensión pagana de conexión con los espíritus.

Podemos ver lo que el paganismo es observando su forma cruda en el mundo hoy. Un ejemplo excelente es lo que el africano erudito evangélico de religiones tradicionales Africanas Yusufu Turaki nos dice.[2]

1) Las religiones africanas son pragmáticas. Las personas quieren una religión que pueden usar para encontrar sus necesidades y les provean sus deseos.[3]

2) Las religiones africanas no son sistemas cognitivamente orientados con doctrinas esotéricas y reglas o regulaciones estrictas. Más bien son existenciales y experimentales – más sentimiento que entendimiento.[4]

3) Hay cinco creencias fundamentales de las religiones africanas.  Una creencia en:[5]

þ Los poderes místicos impersonales.[6]

þ Los seres espirituales.[7]

þ Muchas divinidades (esto es por qué los africanos pueden creer en Jesús sin negar a sus otros dioses).

þ Un Ser Supremo (Dios).

þ Una jerarquía de poderes y seres espirituales.

4) Los africanos desean una religión de poder.[8]

5) Incluso cuando los africanos se convierten en cristianos, hay una tendencia a que el cristianismo se vea tan sólo como un primer paso a misterios más grandes y a poder.[9]

6) En las religiones africanas Dios es manipulado, en el cristianismo El es alabado.[10]

7) Los africanos creen que las palabras tienen un poder innato.[11]

8) Los africanos usan la magia para manipular el mundo y a los espíritus alrededor de ellos.[12]

De esta idea breve de las creencias paganas modernas del día de hoy es fácil reconocer que El Secreto tiene muchas características coincidentes.

Hinduismo

La ley de la atracción tiene creencias similares como el hinduismo, especialmente como es relacionado al karma. El karma enseña que finalmente recibimos lo que merecemos, lo que atraemos – bueno o malo. Cuando las cosas horribles o grandes cosas ocurren, según el karma, ocurren porque nuestras acciones pasadas les dan permiso. Finalmente obtenemos exactamente lo que merecemos o atraemos.

Mientras que el karma está más preocupado con la moralidad, eventualmente todos nosotros atraemos exactamente lo que merecemos aunque puede tomar muchas vidas (reencarnaciones). Con la ley de atracción atraemos no tanto lo que merecemos como lo que queremos (El Secreto no tiene nada que ver con lo bueno y lo malo) y nosotros hacemos eso en nuestras vidas….Eso resulta ser un sistema conveniente para los occidentales que quieren todo para ayer y están entusiasmados con el pensamiento y práctica oriental.

Wicca

Al igual que El Secreto, Wicca ve a Dios como una fuerza impersonal. Wicca es una religión animista que enseña que todo está imbuido de una fuerza vital o una energía. Para los practicantes de Wicca la magia es esencialmente la idea de que las fuerzas o los espíritus pueden ser manipulados para lograr objetivos personales. La magia es “el arte o la ciencia de provocar un cambio para que suceda de conformidad con la voluntad”.[13] La similitud a El Secreto es obvia.

Muchos creen que los adherentes del Wicca son adoradores a Satanás, pero ese no es el caso. Realmente niegan la realidad de Satanás por la misma razón que El Secreto rechaza la negativa: “creemos que darle un nombre al mal es darle poder al mal”. [14]

Gnosticismo

El Gnosticismo antiguo, así como también su contraparte moderna, el neo-gnosticismo, prolifera en secretos y misterios. El Gnosticismo fue una versión falsificada del cristianismo comenzando en el segundo siglo el cual estaba lleno de secretos esotéricos disponibles sólo para un grupo de elite de líderes que estaban al corriente. El Secreto favorece simplemente una atmósfera completa de secretos conocidos por algunos. La minoría sin embargo están dispuestos a compartir lo que saben – por un precio.

Trataremos los vínculos de El Secreto con el Cristianismo en nuestro siguiente artícilo.

[1] A Menos que se indique, todas las citas son tomadas del DVD de El Secreto.

[2] Yusufu Turaki, Foundations of African Traditional Religion and Worldview ( Nairobi, Kenya : WorldAlive Publishers Limited, 2006).

[3] Ibid., pp. 15,107,117.

[4] Ibid., pp 19,33.

[5] Ibid., pp. 23-29.

[6] Ibid., p. 24.

[7] Ibid., pp. 68-70; 81-87.

[8] Ibid., pp. 35-36; 47-48; 56-57; 89-96.

[9] Ibid., p. 96.

[10] Ibid., p. 78.

[11] Ibid., pp. 97-98.

[12] Ibid., pp. 99-104.

[13] Areopagus Journal; July-August 2006, p. 24.

[14] Ibid, p. 23

Aclarando el Calvinismo – Parte 7

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clip_image002Aclarando el Calvinismo (Parte 7)

20 de enero, 2009

(Por Phil Johnson)

Parte VII: Una segunda mirada a uno de los versículos más cortos en la Biblia

Hemos estado viendo cinco implicaciones doctrinales de un verso muy corto, 1 Juan 4:19: “le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Llegamos al punto tres. Este versículo no sólo resalta la perversidad de nuestro estado caído; y nos enseña acerca de la prioridad electiva de la elección de Dios; pero, en tercer lugar, nos muestra –

3. LA PARTICULARIDAD DE SU OBRA SALVADORA

¿Qué quiero decir por eso? Mire el versículo de nuevo: “le amamos a él, porque él nos amó primero”. Esas palabras expresan la convicción de Juan de que Dios ha hecho algo especial por nosotros. “Le amamos. . .” Pero no todo el mundo le ama. Dios ha hecho algo en nuestro beneficio y en nuestros corazones que él no hace por todo el mundo. Él ha demostrado un amor particular para nosotros.

El apóstol Juan estaba siempre muy al tanto de este hecho. Él se glorió del conocimiento de que el amor de Jesús por él era un amor especial. Esa es la implicación de su descripción favorita personal: “aquel discípulo a quien Jesús amaba” (Juan 21:7). Juan volvió a usar esa frase una y otra vez porque él se deleitó con el conocimiento de que Cristo le amó en particular. Dios lo había redimido en particular. Él no fue simplemente el beneficiario de una buena voluntad general que Dios tiene para toda creación; él estaba convencido de que el amor de Cristo para con él era personal y especial. Jesús le amó en particular.

¿Sabe qué? Cada Arminiano nacido de nuevo dirá eso también: Él me ama en particular. Él me ama con un amor especial. No soy simplemente un perro, lamiendo las migajas del amor general de Dios por todo el género humano. Soy uno de los hijos que él ha sentado en Su mesa. Él tiene un amor especial para mí. Cada Arminiano creyente podría referirse a sí mismo, como lo hizo el apóstol Juan: “aquella persona a quien Jesús ama”.

Por cierto, yo creo con todo mi corazón que Dios tiene un amor general de Dios para cada uno de la raza humana. “Sus misericordias sobre todas Sus obras” (el Salmo 145:9). Hechos 17:25: “pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.”– y esas son señales de bondad y buena voluntad genuina que se extiende hacia todo el que haya nacido. Dios aun ama a Sus enemigos (Mateo 5:45) “que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.”

Pero el amor de Dios para el elegido es un amor particular. Él los ama con el amor de un Padre para con Sus hijos. Él les ama a cada uno excepcionalmente. Él los ama en una forma especial. Su amor para con ellos es la clase más alta y sagrada de amor conocido por el hombre. Ningún amor mayor posiblemente puede ser extendido para cualquier criatura. Y ese gran amor queda al descubierto en una forma particular. Es una clase sacrificial de amor que no hará escala en nada para conservar su objeto. “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”. El amor de Cristo lo movió a dar la vida por Sus amigos.

Mire de nuevo algunos v. 9-10: “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.” La prueba de Su amor electivo – y lo que amorosamente garantiza la salvación de Su pueblo – es la obra expiatoria de Cristo.

Dios dio a Cristo para morir por ellos con el fin de ser propiciación para sus pecados. Eso simplemente quiere decir que él satisfizo la justicia en su beneficio. Él satisfizo la ira de Dios en su beneficio. Él llevó su culpabilidad. Él murió en su lugar, a fin de que no tuviesen que sufrir el castigo por sus pecados. Él llevó la ira de Dios en su nombre. Él pagó totalmente la pena de sus pecados. Él fue su substituto. El murió por ellos en particular.

Así es que hablemos de “la expiación limitada”. Alguno de ustedes piensa, he ahí una doctrina que ningún Arminiano presupone. Realmente, pienso que cualquiera que cree que la expiación fue substitutoria presupone una doctrina Calvinista de la expiación. Y los Arminianos históricos y evangélicos si creen en la expiación substitutoria. Cristo sufrió en mi lugar. Él no fue un substituto para el castigo de Judas, porque si lo que dijo Jesús acerca de que Judas es cierto, Judas está en el infierno ahora mismo, sufriendo la ira de Dios por el mismo.

No me gusta la expresión “expiación limitada,” porque sugiere que la expiación es limitada en su suficiencia.

Déjeme aclarar esto a usted: Ningún calvinista verdadero cree eso. Si a usted tiene la idea de que el calvinismo establece algún límite en el valor o la suficiencia de la expiación, olvide esa idea. Cualquier calvinista que niega que la muerte de Cristo fuera suficiente para hacer expiación por los pecados de todo el mundo es un calvinista malo. El sacrificio de Cristo fue infinito en su suficiencia, “abundantemente suficiente como para expiar los pecados de todo el mundo”. (De hecho, esa frase, “abundantemente suficiente como para expiar los pecados de todo el mundo,” es citado directamente de los cánones del Sínodo de Dort, lo cual es la declaración original del calvinismo.) La muerte de Cristo es infinitamente suficiente y aquél sacrificio pudo haber expiado los pecados de todo el mundo, si eso hubiese sido el plan de Dios.

¿Pero fue ese el plan de Dios? O ¿Fue Su muerte el objeto central y supremo la salvación de aquellos que Dios había amado con un amor especial desde antes de la fundación de mundo? Creo que esas preguntas están definitivamente resueltas para siempre por 1 Timoteo 4:10: “esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.” En el diseño de Dios, la obra expiatoria de Cristo tiene un significado especial para el elegido, porque fue la manera por la cual él aseguró y garantizó su salvación para siempre. “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” (Juan 10:11). Y los Arminianos afirman la esencia básica de esa verdad – la expiación de Cristo es eficaz sólo para aquellos que realmente creen.

Note: Cuando Juan escribe: “le amamos, porque él nos amó primero,” él se dirige a aquellos que fueron los objetos particulares de la obra redentora de Cristo. Mire de nuevo el versículo 9: “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.” Éste fue el propósito de Dios en la muerte de Su Hijo: “para que vivamos por é”. Él emprendió esta obra salvadora por nosotros en particular, porque somos objetos especiales de Su amor eterno.

Hay más. Aquí hay una cuarta doctrina que encontramos enseñada en este versículo:

4. EL PODER DE SU AMOROSA LIBERACIÓN

Mire de nuevo el versículo: “le amamos porque él nos amó primero”. Juan dice que el amor de Dios por nosotros es la causa de – la causa eficaz – nuestro amor para con El. Otra vez, él no dice simplemente que el amor de Dios sea un motivo o un incentivo para nuestro amor. Más bien, el punto de Juan es que el amor de Dios es la causa productiva real de nuestro amor.

Recuerde que es imposible que una persona no regenerada espiritualmente ame a Dios. El corazón de la carne caída es por definición un enemigo de Dios. No tiene poder para cambiar por sí mismo, más que un leopardo puede cambiar sus manchas. Es la naturaleza de un pecador amar el pecado, y nada es más contrario a un corazón pecaminoso que el amor a Dios. Así es que es moralmente imposible para el pecador amar a Dios.

“¿Quién, pues, podrá ser salvo?” Recuerda usted la respuesta de Jesús a esa pregunta? “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.” (Mateo 19:26). Él hace lo imposible. Su amor por nosotros es tal que él nos compra y nos busca y nos persuade amorosamente para amarle. Y para hacer posible ese amor, El aun bondadosamente nos da corazones nuevos que son capaces de amar. Esa es la promesa que él hace para Su pueblo en Ezequiel 36:

25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.

26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

Eso habla de la obra regeneradora de Dios, por medio de la cual El nos resucita a un estado de vida espiritual vibrante e ilumina nuestras mentes para comprender Su verdad, y nos hace atractivas las glorias de Su amor para nosotros para que las encontremos absolutamente irresistibles.

De hecho, esa es exactamente la expresión que algunas veces usamos para hablar de esta verdad: La gracia irresistible.

Algunas personas entienden mal ese término y se imaginan que hay algún tipo de fuerza violenta o coerción involucrada en la atracción de Dios de nosotros a Cristo. Pero la gracia irresistible no es algo que nos empuje en contra de nuestras voluntades hacia Cristo; es algo que nos lleva voluntariamente a él.

Es similar a mi amor por mi esposa. La encuentro irresistible. Pero ella no fuerza mi amor por ella. Ella no utiliza alguna restricción aparte del puro atractivo de sus encantos a los que me llevan a ella. Pero ella es irresistible para mí.

La gracia salvadora de Dios es irresistible para el elegido en el mismísimo sentido. Hablamos de eso como “la gracia eficaz,” porque siempre asegura su objeto. Dios siempre obtiene un amor recíproco de aquellos en quienes él ha establecido Su amor redentor. Como Pablo escribió a en 2 Corintios 5:14: “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron”. Murió por nosotros, así es que de ahora en adelante no podemos vivir para nosotros mismos.

Piense acerca de lo que esto quiere decir: No podemos tomar crédito personal por amar a Dios. Nuestro amor por Dios es un fruto del Espíritu, según Gálatas 5:22. Es la obra de Dios en nosotros. “Le amamos, porque él nos amó primero – nuestro amor por El es el fruto natural de Su gran amor por nosotros. Así es que usted puede ver el poder de Su liberación amorosa.

Aquí hay una quinta lección doctrinal de este simple versículo: También nos recuerda de –

5. LA PERFECCIÓN DE SU PLAN REDENTOR

Simplemente considere las primeras dos palabras de nuestro versículo: “amamos”. De nuevo, eso habla de un corazón completamente transformado. Al principio, no amamos. “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”. Eso es Tito 3:4 5. Habla una vez más de esa obra regeneradora que convierte nuestros corazones fríos, sin amor y de piedra en corazones que son capaces de un amor verdadero para con Dios.

E inherente a la misma misericordia que obtuvo nuestra salvación es una garantía que perseveraremos en ese amor hasta el final. Le amamos. Somos completamente libres de que la enemistad pecaminosa aquella que una vez nos mantuvo hostiles hacia El. Y El nos ama. Él no permitirá que nada ni nadie nos arrebate de Su mano.

Note los versículos 17-18:

17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.

18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

Ese amor es un fruto del propio Espíritu de Dios, y por eso es un amor permanente. Echa fuera nuestro miedo; nos da la audacia aun en el día de juicio. No se desvanecerá o disminuirá. ¿Por qué? “pues como él es, así somos nosotros en este mundo.” Este amor nos conforma a Su imagen, y nos mantiene conformándonos a Su imagen, hasta que esa meta es perfectamente lograda. En otras palabras, el mismo amor que garantizó nuestra salvación del pecado en primer lugar garantiza nuestra perseverancia en la fe.

Notas Sobre el Supralapsarianismo e Infralapsarianismo

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Notas sobre Supralapsarianismo e Infralapsarianismclip_image001o

“¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?” (Romanos 9:21).

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Derechos de autor ©    1998, 2000

por Phillip R. Johnson.

Todos los derechos reservados.
(En especial gracias a Larry Wing por alentarme a poner esto en línea.)
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Esta página considera cuatro formas principales de ordenar los elementos soteriológicos del decreto eterno de Dios – con un enfoque particular en la diferencia entre el supralapsarianismo y el infralapsarianismo. He resumido las diferencias en una comparación paralela abajo. Las notas explicativas le siguen.

Resumen de Puntos de Vista

Supralapsarianismo

Infralapsarianismo

Amyraldismo

Arminianismo

1. Elegir a algunos, condenar al resto2. Crear

3. Permitir la Caída

4. Proveer la salvación para los elegidos

5. Llamar a los elegidos a la salvación

1. Crear2. Permitir la Caída

3. Elegir a algunos, dejar a los demás

4. Proveer la salvación para los elegidos

5. Llamar a los elegidos a la salvación

1. Crear2. Permitir la Caída

3. Proveer la salvación suficiente para todos

4. Elegir a algunos, dejar al resto

5. Llamar a los elegidos a la salvación

1. Crear2. Permitir la Caída

3. Proveer salvación para todos

4. Llamar a la salvación

5. Elegir a todos los que creen

La distinción entre infralapsarianismo y supralapsarianismo tiene que ver con el orden lógico de los decretos eternos de Dios y no el tiempo de la elección. Ningún lado sugiere que el elegido fue escogido después de que Adán pecó. Dios hizo su elección antes de la fundación del mundo (Efes. 1:4) – mucho antes de que Adán pecase. Ambos infras y supras (y aún muchos Arminianos) están de acuerdo en esto.

EL SUPRALAPSARIANISMO es la perspectiva de que Dios, contemplando al hombre aun no caído, escogió a algunos para recibir vida eterna y rechazar a todos los demás. Así es que un supralapsariano diría que el reprobado (no-elegido) – las vasijas de ira preparadas para destrucción (Rom. 9:22) – fue primero ordenado para ese papel, y luego los medios por los cuales este cayó en pecado fueron ordenados. En otras palabras, el supralapsarianismo sugiere que el decreto de la elección de Dios lógicamente precede a Su decreto de permitir la caída de Adán – a fin de que su condenación sea ante todo un acto de la soberanía divina, y sólo subordinadamente un acto de justicia divina.

El Supralapsarianismo es algunas veces equivocadamente igualado con la “doble predestinación.” El término “doble predestinación” mismo es a menudo usado en una forma engañosa y ambigua. Algunos lo usan para decir nada más que la perspectiva de que el destino eterno de tanto el elegido como del reprobado está decidido por el decreto eterno de Dios. En ese sentido del término, todos los calvinistas genuinos sostienen una “doble predestinación” – y el hecho de que el destino del reprobado esté eternamente decidido es claramente una doctrina bíblica (cf. 1 Pedro 2:8; Romanos 9:22; Judas 4). Pero más a menudo, la expresión “doble predestinación” es utilizada como un término peyorativo para describir la perspectiva de aquellos que sugieren que Dios es tan activo en mantener al reprobado fuera del cielo como El lo está al llevar dentro al elegido. (Hay una forma aun más siniestra de “doble predestinación,” lo cual sugiere que Dios es tan activo en hacer al reprobado tan malo como El lo está al santificar al elegido.)

Esta perspectiva (de que Dios está tan activo en condenar al no-elegido como lo está al redimir al elegido) es mas adecuadamente llamada “Igualdad final” (cf. R.C. Sproul, Cosen by God, 142). Es de hecho una forma de hyper-Calvinismo y no tiene nada que ver con el calvinismo verdadero e histórico. Sin embargo quien sostiene tal perspectiva también sostendrá el esquema supralapsariano, la perspectiva misma no es una ramificación necesaria del supralapsarianismo.

El Supralapsarianismo es también algunas veces erróneamente igualado con el hiper-calvinismo. Todos los hyper-Calvinistas son supralapsarianos, sin embargo no todos los supras son hiper-calvinistas.

El Supralapsarianismo es algunas veces llamado calvinismo “elevado”, y sus adherentes más extremos tienden a rechazar la noción de que Dios tiene algún grado de buena voluntad sincera o de compasión significativa hacia el no-elegido. Históricamente, una minoría de calvinistas ha sostenido esta perspectiva.

Pero el comentario de Boettner de que “no hay más de un calvinista entre cien que sostenga la perspectiva del supralapsariano,” es sin duda una exageración. Y en la década pasada o poco más, la perspectiva del supralapsariano parece haber ganado popularidad.

EL INFRALAPSARIANISMO (también conocido algunas veces como “sublapsarianismo”) sugiere que el decreto de Dios de permitir la caída lógicamente precede a Su decreto de elección. Así es que cuando Dios escogió al elegido y pasó por alto al no-elegido, El los contemplaba como criaturas caídas.

Estas son las dos principales perspectivas Calvinistas. Bajo el esquema del supralapsariano, Dios primero rechaza al reprobado fuera de Su soberano deleite bueno; luego El decreta el medio de su condenación a través de la caída. En el orden del infralapsariano, el no-elegido es primero visto como criaturas caídas, y está condenado solamente por su pecado. Los Infralapsarianos tienden a hacer énfasis en el “pasar por alto” de Dios del no-elegido (la preterición) en Su decreto de elección.

Robert Reymond, el mismo un supralapsariano, propone el siguiente perfeccionamiento de la perspectiva del supralapsariano:

Supralapsarianismo Modificado de Reymond
  1. Elegir a algunos hombres pecadores, reprobar al resto.
  2. Aplicar los beneficios redentores a los elegidos.
  3. Proveer la salvación para los elegidos.
  4. Permitir la Caída.
  5. Crear

Note que además de reordenar los decretos, la perspectiva de Reymond deliberadamente enfatiza que en el decreto de elección y reprobación, Dios contempla a los hombres como pecadores. Reymond escribe: “En este esquema, a diferencia del anterior [el orden-supra clásico], Dios es representado tan discriminativo entre hombres vistos como pecadores y no entre hombres vistos simplemente como hombres. (Vea a Robert Reymond, Systematic Theology of the Christian Faith, 489). El refinamiento de Reymond evita la crítica más comúnmente igualada en contra del supralapsarianismo – que el supralapsariano tiene a Dios condenando a hombres a la perdición antes de que El aun los contemple como pecadores. Pero la perspectiva de Reymond también deja sin responder la pregunta de cómo y por qué Dios considera a todos los hombres como pecadores aun antes de que estuviese determinado que la raza humana caería. (Algunos aun podría sostener la opinión de que los refinamientos de Reymond dan como resultado una posición que, en cuanto que la distinción crucial esté afectada, es implícitamente infralapsariana.)

Todo los principales Credos Reformados tampoco son explícitamente infralapsarianos, o si no cuidadosamente evitan un lenguaje que favorezca cualquier perspectiva. Ningún credo principal toma la supra-posición. (Todo este asunto fue apasionadamente discutido a todo lo largo de la Asamblea Westminster. William Twisse, un presidente y supralapsariano ardiente de la Asamblea, hábilmente defendió su perspectiva. Pero la Asamblea optó por un lenguaje que claramente favorece la posición infra, pero sin el supralapsarianismo condenatorio.)

“Bavinck ha señalado que ‘la presentación del supralapsariano no ha sido incorporada en una sola Confesión Reformada’ sino que lo infra-posición ha recibido un lugar oficial en las Confesiones de las iglesias» (Berkouwer, Divine Election, 259).

El debate de los dos puntos de vista (en su Teología Sistemática) de Louis Berkhof es de ayuda, aunque él parece favorecer el supralapsarianismo. Tomo lo posición Infra, como lo hace Turretin, la mayoría de los teólogos de Princeton, y la mayor parte de los líderes del Westminster Seminary (e.g., John Murray). Estos asuntos estaban en el corazón de la controversia de la “gracia común” en el primera parte del Siglo Veinte. Herman Hoeksema y aquellos que le siguieron tomó una posición supralapsariana tan rígida que finalmente negaron el mismo concepto de la gracia común.

Finalmente, vea la gráfica (arriba), la cual compara estos dos puntos de vista con el Amyraldismo (un tipo de calvinismo de cuatro puntos) y el Arminianismo. Mis notas en cada perspectiva (debajo) identifican a algunos de los defensores principales de cada perspectiva.

NOTAS SOBRE EL ORDEN DE LOS DECRETOS
© 1994, 1997, 2000 por Phillip R. Johnson

Supralapsarianismo

  • Beza mantuvo esta perspectiva. Aunque a él a menudo se le acredita el formular la posición del supralapsariano, él no lo hizo.
  • Otros proponentes históricos incluyen a Gomarus, Twisse, Perkins, Voetus, Witsius, y Comrie.
  • Louis Berkhof ve un valor en ambos puntos de vista, pero parece inclinarse ligeramente por el supralapsarianismo (Teología Sistemática, 120-25).
  • Karl Barth sintió que el supralapsarianismo era casi más correcto que el infralapsarianismo.
  • La Teología sistemática de la Fe Cristiana de Robert Reymond toma la perspectiva del supralapsariano e incluye una larga defensa del supralapsarianismo.
  • Turretin dice que el supralapsarianismo es “más rudo y menos adecuado” que el infralapsarianismo. Él cree que “no parece estar suficientemente de acuerdo con la bondad inefable de Dios” (Elenctic Theology, vol. 1, 418).
  • Herman Hoeksema y el liderazgo entero de las Iglesias del Protestantes Reformadas (incluyendo a Homer Hoeksema, Herman Hanko, y David Engelsma) son supralapsarianos categóricos – a menudo argumentando tanto implícitamente y explícitamente que el supralapsarianismo es el único esquema lógicamente coherente. Esta presunción claramente contribuye al rechazo del rechazo de la PRC sobre la gracia común.
  • De hecho, las mismas discusiones usadas a favor del Supralapsarianismo han sido utilizadas en contra de la gracia común. Así es que el supralapsarianismo puede tener en ello una tendencia que es hostil a la idea de gracia común. (Es un hecho que virtualmente quienes niegan la “gracia común” son supralapsarianos.)
  • El Supralapsarianismo es la posición de todos los que se mantienen firmes en el tipo más rudo de “doble predestinación”.
  • Es difícil de encontrar a los exponentes del supralapsarianismo entre los teólogos sistemáticos principales. Pero la ola entre algunos de los autores más modernos puede estar repintando hacia la perspectiva Supra. Berkhof tuvo simpatía a la perspectiva; Reymond expresamente lo defiende.
  • A R.. Webb dice que el supralapsarianismo es: “aborrecible para la metafísica, para las éticas, y para las Escrituras. No es propuesto en ningún credo Calvinista y puede ser cargado a la cuenta de sólo en algunos extremistas (Christian Salvation, 16). Mientras tengo simpatía para las infra-convicciones de Webb, pienso que él exagera un tanto el caso en contra del supralapsarianismo. [Webb es un presbiteriano sureño del siglo 19.]

Infralapsarianism

  • Esta perspectiva es también llamada “sublapsarianismo”.
  • Juan Calvino dijo algunas cosas que parecen indicar que él habría simpatizado con esta perspectiva, aunque el debate no ocurrió durante su vida (vea Calvinismo de Calvino,. Trad. Henry Cole, 89ff; También a William Cunningham, Los Reformadores y la Teología de la Reforma, 364ff)
  • G. T. Shedd, Charles Hodge, L. Boettner, y Anthony Hoekema mantuvieron esta perspectiva.
  • Tanto R. L. Dabney como William Cunningham se inclinan decididamente a esta perspectiva pero se resisten a sostener el punto. Creen que todo el debate va más allá de la Escritura y es por consiguiente innecesario. Dabney, por ejemplo, dice “ésta es una pregunta que nunca debió haber surgido” (Teología Sistemática, 233). Twisse, el supralapsariano, virtualmente esta de acuerdo con esto. Él llamó la diferencia “meramente un apogeo logicus, un punto de lógica. Y ¿no es una por mera locura hacer una brecha de unidad o amor en la iglesia simplemente sobre un punto de lógica?” (Citado en Cunningham, Los Reformadores, 363). G.C. Berkouwer también está de acuerdo: “No enfrentamos aquí a una controversia que le debe su existencia a una violación de los linderos establecidos por la revelación”. Berkouwer se pregunta si estamos “obedeciendo la enseñanza de la Escritura si nos rehusamos a hacer una elección en este punto” (Divine Election, 254-55).
  • Thornwell no está de acuerdo que el asunto esté sujeto a discusión. Él dice que el asunto “requiere algo más que una pregunta de método lógico. Es realmente una cuestión de significado moral más alto. . . . La condena y la horca son partes del mismo proceso, pero es algo más que una pregunta de arreglo ya sea que un hombre estará colgado antes de que él sea condenado” (Collenting Writings, 2:20). Thornwell es vehementemente infralapsariano.
  • El Infralapsarianismo fue afirmado por el sínodo de Dort pero sólo se sobreentendió en los estándares de Westminster. Twisse, un supralapsariano, fue el primer presidente de la Westminster Assembly, lo cual evidentemente decidió el curso más sabio que fue ignorar la controversia totalmente (aunque la inclinación de la Westminster fue discutiblemente infralapsariano). La Confesión de Westminster, por consiguiente, junto con la mayor parte de los Credos Reformados, implícitamente afirmaron lo que el Sínodo de Utrecht (1905) más tarde explícitamente declararía: “Que nuestras confesiones, ciertamente con relación a la doctrina de la elección, siguen la presentación infralapsariana, pero ésta no implica en absoluto dar a entender una excepción o una condenación de la presentación del supralapsariano”.

Amyraldismo

  • Amyraldismo (es la ortografía favorcida, no AmyraldIANismo).
  • Amyraldismo es la doctrina formulada por Moise Amyraut, un teólogo francés de la escuela Saumur. (Esta misma escuela engendró otra gran cantidad de desviación irritante de ortodoxia Reformada: La perspectiva de Placaeus implicando la imputación mediata de la culpabilidad de Adán).
  • Haciendo el decreto para expiar el pecado de manera lógica antecediendo al decreto de la elección, Amyraut podría mirar la expiación tan hipotéticamente universal, pero eficaz para el elegido. Por eso la perspectiva es algunas veces llamada “universalismo hipotético».
  • El puritano Richard Baxter aceptó esta perspectiva, o alguna muy cercana a ello. Él parece haber sido el único líder Puritano principal que no fue un calvinista minucioso. Algunos disputarían si Baxter fue un Amyraldiano verdadero. (Vea, e.g. George Smeaton, The Apostles’ Doctrine of the Atonement [Edinburgh : Banner Of Truth, 1991 Reprint], Apéndice, 542.) Pero Baxter pareció considerarse a sí mismo como un Amyraldiano.
  • Ésta es una forma sofisticada de formular el “calvinismo de los cuatro puntos,” mientras todavía dan razón de un decreto eterno de elección.
  • Pero el Amyraldism no debería ser comparado con todas las marcas del así llamado “calvinismo de los cuatro puntos”. En mi experiencia, los así mismos llamados de “los cuatro puntos” son incapaces de articular alguna explicación coherente de cómo la expiación puede ser universal pero la elección incondicional. Así que no quiero glorificar su posición llamándola Amyraldismo. (¡Esto sería como comprometer la doctrina de la soberanía divina como Moise Amyraut! La mayoría de los que se llaman de los cuatro puntos, son en realidad cripto-arminianos.)
  • A. H.Strong mantuvo esta perspectiva (Teología Sistemática, 778). Él la llamó (incorrectamente) “sublapsarianismo”.
  • Henry Thiessen, evidentemente siguiendo a Strong, también etiquetó incorrectamente esta perspectiva como “sublapsarianismo” (y la contrastó con el “infralapsarianismo”) en la edición original de su Lectures on Systematic Theology (343). Su debate en esta edición es muy confuso y patentemente equivocado por puntos. En las ediciones posteriores de su libro esta sección fue completamente re-escrita.

Arminianismo

  • Henry Thiessen argumentó a favor de esencialmente de esta perspectiva en la edición original de su Teología Sistemática. La edición revisada ya no defiende explícitamente este orden de los decretos, pero el Arminianismo fundamental de Thiessen es aún claramente evidente.
  • La mayoría de los teólogos Arminianos se rehúsan a ocuparse del decreto eterno de Dios, y los Arminianos extremos aun niegan el mismo concepto de un decreto eterno. Aquellos que reconocen el decreto divino, sin embargo, deben terminar haciendo de la elección dependiente de la respuesta del creyente al llamado del evangelio. Ciertamente, éste es el quid entero de Arminianismo.

Aclarando el Calvinismo – Parte 4

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15 de enero, 2009

(Por Phil Johnson)

Parte IV: Una recomendación más, y una explicación de por qué este asunto es importante para mí.

Aquí hay una recomendación para su iPod: Si usted es alguien que es resistente al calvinismo, o que usted no siente completamente comprender mucho acerca de eso, y usted quiere una sola y simple visión general de la sustancia y la historia del calvinismo, le di un mensaje a nuestros estudiantes de universidad casi dos años atrás titulado “La Historia del calvinismo,” donde me esmeré en cubrir toda la base en un solo disparo. Está en el Internet con el resto de mis sermones, y usted puede descargarlo gratis. La dirección es swordandtrowel.org, busque el título “The Story of Calvinism”.

En ese mensaje, expliqué que no siempre he sido un calvinista. Crecí en una familia que habían sido metodistas Wesleyanos por generaciones – y aun después de que me convertí en un cristiano, pasaron varios años antes de que finalmente llegase al punto en donde podría afirmar la doctrina bíblica de la elección sin tratarla de explicar.

Una de las cosas que primero me pusieron a pensar seriamente acerca de la soberanía de Dios fue un incidente en una clase de escuela dominical de la universidad, en una Iglesia Bautista Sureña, en Durant, OK, donde tuve a un maestro de escuela dominical que odiaba el calvinismo con una pasión y no desperdiciaba ninguna oportunidad para argumentar en contra de la soberanía de Dios. Y su énfasis continuo en el tema me puso a pensar mucho acerca de eso.

Luego un domingo, mientras este tipo tomaba peticiones de oración, una chica en la clase levantó su mano y preguntó: “¿Deberíamos orar nosotros en realidad por nuestros parientes perdidos?” Pareciera que es un desperdicio de esfuerzo pedirle a Dios su salvación si El no puede hacer más de lo que El ya ha hecho para salvarlos”.

Lúcidamente recuerdo la apariencia en la cara de este maestro Dominical de la Escuela. Ésta fue claramente una pregunta que nunca se le había ocurrido. Así es que él pensó acerca de eso por un momento, y usted podría verle dándole vueltas a su cabeza cambiando de dirección mientras él intentaba pensar en una buena razón para orar por la salvación del perdido. Y finalmente, él dijo, “pues bien, bravo, creo que usted está en lo correcto.” Desde ese domingo en adelante, él nunca aceptó más peticiones de oración por los seres queridos perdidos de las personas.

Eso justamente no me pareció muy correcto para mí. Justamente había hecho un estudio de la Biblia sobre Romanos 10:1, donde Pablo dice: “Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.” Es más, comencé a preguntarme por qué deberíamos orar acerca de cualquier cosa en el área de las relaciones humanas si Dios nunca se entromete en la santidad del libre albedrío humano. Usted sabe: ¿Por qué debería orar para que Dios mueva a mi maestra de inglés a mirar con buenos ojos mi trabajo cuando ella califica mi trabajo si ella es finalmente soberana sobre su corazón? Esas fueron preguntas que no podría contestar, y yo en realidad luché contra preguntas como esas.

Pero entre más estudié la Biblia, más parecía desafiar mis ideas acerca del libre albedrío y la soberanía de Dios. Una por una durante un período de más de 10 años, las doctrinas de la elección, y la soberanía de Dios, y la depravación total de los pecadores se hicieron cada vez más evidentes para mí desde la Escritura.

Cada vez que uno de mis argumentos en contra de las doctrinas calvinistas se van de pique, y que yo abrace alguna doctrina que esta desesperadamente tratando de argumentar, nunca me siento como si experimentara algún cambio radical muy importante. Parecía más bien como si estuviera resolviendo un conflicto continuo en mi mente. Porque me mantuve descubriendo que las ideas principales subyacentes a las doctrinas de la gracia son verdades que siempre había afirmado: Dios es soberano, Cristo murió por mí, Dios me amó antes de que le amase, El me buscó y me llamó e inició mi reconciliación mientras aún era Su enemigo. Esas fueron verdades que creía aún cuando fui un Arminiano vulgar. Aceptar el Calvinismo fue natural – porque todo lo que estaba haciendo era librar mi mente de ideas equivocadas y de mis suposiciones defectuosas acerca del libre albedrío humano y otras nociones semejantes, las cuales no se enseñan en la Biblia – así que puedo afirmar de todo corazón lo que yo en realidad creí de cualquier manera: Que Dios es Dios, y El hace todo por Su buen placer, y nadie le puede hacer actuar de otra manera, y El está en control y a cargo no importa cuanto ruido traten de hacer los malhechores. Y no sólo El esta a cargo, El hace todas las cosas para mi bien y para Su gloria.

Aclarando el Calvinismo (Parte I)

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Aclarando el Calvinismo (Parte 1)

13 de enero, 2009

(Por Phil Johnson)

Tomado de Pulpit Magazine

Este artículo es adaptado de una trascripción de un seminario reciente en la Conferencia de Pastores, titulada: ”Calvinistas del Closet” con título de nobleza.

Parte I: ¿Es el Arminianismo Una Herejía Condenable?

Amo las doctrinas de la gracia y no huyo de la etiqueta “calvinista”. Creo en la soberanía de Dios. Estoy convencido de que la Escritura enseña que Dios es completamente soberano no sólo en la salvación (efectivamente llamando y concediendo fe para aquellos que El escoge); sino que también en cada detalle de la obra de Providencia. “Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó” (Romanos 8:30). Y El hace que “todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” (Romanos 8:28). Simplemente, El “hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Efesios 1:11).

Eso es lo que quieren decir las personas comúnmente cuando hablan de “calvinismo”. Cuando acepto esa etiqueta, no juro lealtad al hombre Juan Calvino. No afirmo todo lo que él enseñó, y no condena todo lo que él condenó. Estoy convencido que Calvino fue un hombre piadoso y uno de los exponentes bíblicos y mentes teológicas más finas que han existido, pero él no tuvo siempre la razón. De hecho, mis convicciones son bautistas, así es que de ninguna manera soy uno de los seguidores devotos de Calvino. En otras palabras, cuando acepto la etiqueta “calvinista,” es sólo para bien de conveniencia. No digo ¨”yo soy de Calvino” en el sentido de Corintio.

Además, yo no soy uno de los que llevan el calvinismo como con un chip grande en su hombro, retando a las personas a pelearse conmigo acerca de él. Es cierto que puedo ponerme enérgico acerca de ciertos puntos de doctrina – especialmente cuando alguien ataca un principio que va al corazón del evangelio, como la expiación sustitutoria, o el pecado original, o la justificación por la fe y el principio de la justicia imputada. Cuando uno de esos principios es desafiado, estoy listo para pelear. (Y también tengo interés en dar una paliza cualquier cosa que suceda como la última moda pasajera evangélica.)

Pero el calvinismo no es uno de esos asuntos donde pierdo la calma y me molesta. Discutiré con usted, pero si usted anda ansioso de una pelea es probable que me encuentre difícil de provocar. Pasé muchos años como un Arminiano mismo pretendiendo que la verdad en estos asuntos es fácil y obvia.

Ahora, no se haga de una idea equivocada. Yo pienso que la verdad de la soberanía de Dios es evidente y finalmente ineludible en la Escritura. Pero es una verdad difícil de enfrentarse, así es que soy compasivo con aquellos que luchan contra eso. Soy lo suficientemente Calvinista para creer que Dios ha decretado (al menos por lo pronto) que algunos de mis hermanos deban sostener opiniones Arminianas.

Con el paso de los años probablemente he escrito al menos dos veces así como mucho material intentando bajar el tono de hiper-calvinistas enojados así como discutir con Arminianos. Eso no es porque pienso que el hiper-calvinismo sea un error más serio que el Arminianismo. De hecho, diría que los dos errores son sorprendentemente similares. Pero no oigo muy muchas voces de precaución que se planteen en contra de los peligros del hiper-calvinismo , y ya hay grandes cantidades de calvinistas allí afuera desafiando a los Arminianos, así es que he intentado expresarme públicamente lo más posible en contra de las tendencias de los hipers.

Es por eso que soy probablemente todo un militante menos que lo que usted podría esperar en lo que se refiere a atacar los errores del Arminianismo. Además, he llegado mucho más lejos respondiendo objeciones Arminianas con enseñanza paciente e instrucción bíblica imparcial y razonable – en lugar de discusiones enfadadas y anatemas instantáneas.

¿Por qué no tomar un acercamiento más pasivo, indulgente, fraternal, para todos los desacuerdos teológicos? Porque creo firmemente que hay algunos errores teológicos que se merecen una firme y decidida anatema. Ese es el punto de Pablo en Gálatas 1:8-9; y es el mismo punto que el apóstol Juan hace en 2 Juan, versículos 7-11. Cuando alguien enseña un error que fatalmente corrompe la verdad del evangelio, “sea anatema”.

Pero déjeme ser claro aquí: El simple Arminianismo no entra en esa categoría. No es justo ponerle una etiqueta de herejía flagrante al Arminianismo, como algunos de mis hermanos calvinistas más celosos parecen propensos a hacer. Hablo del Arminianismo histórico, evangélico, de las variedades clásicas y metodistas – El arminianismo, no pelagianismo, o teísmo manifiesto, o no importa qué herejía haya inventado Clark Pinnock en esta semana – sino el Arminianismo evangélico verdadero. El arminianismo está ciertamente equivocado; y argumentaría que es inconsistente consigo mismo. Pero en mi opinión, la variedad del Arminianismo común y corriente no está tan fatalmente equivocado que necesitamos consignar a nuestros hermanos Arminianos a las llamas eternas o aun automáticamente negarles compañerismo en a ellos de nuestros pastores.

Si usted piensa que comienzo a sonar como a un apologista para el Arminianismo, no lo estoy definitivamente. Yo pienso que el Arminianismo es un error profundo. Sus tendencias pueden ser verdaderamente siniestras, y cuando es permitido sembrarse, eso conduce a las personas a una herejía flagrante. Pero lo que estoy diciendo es que el mero Arminianismo mismo no es una herejía condenable. Es simplemente excesivamente inconsistente con las principales doctrinas del evangelio que los Arminianos mismos creen y afirman.

Pero mientras estoy sonando como un defensor del Arminianismo, permítame también decir esto: Quedan muchísimos calvinistas ignorantes e inconsistentes allí afuera, también. Con el aumento del Internet es más fácil que nunca para los laicos autodidactas de involucrarse en un diálogo teológico y debatir a través de foros de la Internet. Pienso que eso es en su mayor parte bueno, y lo promuevo. Pero la Internet lo hace más fácil para las personas dispuestas pero ignorantes para agruparse y reforzar la ignorancia del uno al otro incesantemente. Y temo que eso ocurre bastante.

Los hiper-calvinistas parecen especialmente susceptibles a esa tendencia, y hay nidos de ellos aquí y allí – especialmente en la Internet. Y cada vez más frecuentemente en estos días encuentro a las personas, quienes han sido influenciados por el extremismo en la Internet, importunando ideas hiper-calvinistas e insistiendo en que si alguien es un Arminiano, esa persona no es realmente cristiana en absoluto. Comparan al Arminianismo con pura salvación por obras. Sugieren que el Arminianismo implícitamente niega la expiación. O insisten en que el Dios adorado por los Arminianos es un Dios completamente diferente del Dios de la Escritura.

Eso realmente es retórica al tope – completamente innecesaria – y arraigada en la ignorancia histórica. Un par de años atrás, cuando inicié a mi weblog, mencioné esa tendencia en la primera entrada que coloqué y que titulé: “Calvinismo Rápido y Sucio”. Al final de esa entrada, dije esto: Mi consejo para los jóvenes calvinistas es aprender teología de los autores calvinistas tradicionales históricos, no de blogs y ni de los foros de debate en la Internet. Algunos de los foros pueden ser de ayuda porque conducen a recursos más importantes. Pero si usted piensa acerca de la Internet como un substituto para el seminario, usted corre un riesgo muy alto de desequilibrarse.

Sin embargo, lea a autores calvinistas tradicionales, y usted tendrá problema en encontrar a solo uno que estimó al Arminianismo por sí sola como una herejía condenable. Hay una razón para eso: Es porque mientras que el Arminianismo es desconcertante e inconsistente, no es necesaria y detestablemente erróneo. La mayoría de los mismos Arminianos – y aún estoy hablando de las variedades clásicas y wesleyanas, no pelagianismo haciéndose pasar por Arminianismo – la mayoría de los Arminianos mismos enfáticamente afirman la verdad del evangelio que está de hecho arraigada en presuposiciones Calvinísticas.

LA MUERTE Y LA VIDA DEL MAS ALLA

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LA MUERTE Y LA VIDA DEL MAS ALLA

Thomas Montgomery

El hablar acerca de la muerte es de suma importancia para poder entender el destino final del hombre y la vida del más allá. Sin un entendimiento correcto de la naturaleza del hombre y una comprensión de la definición que la Biblia da a la muerte, no es posible investigar en forma debida el asunto de la vida después de la muerte, sea en el cielo o en el infierno.

En este folleto trataremos especialmente con la enseñanza bíblica acerca del alma, el seol, el hades y el infierno.

Con frecuencia escuchamos las estadísticas acerca de la muerte en el mundo: Que 3 personas mueren por segundo, 180 personas cada minuto, 11,000 personas cada hora, 260,000 personas cada día y 95’000,000 cada año. Todos nosotros tendremos que llegar a esta cita final.

Una encuesta en el estado de Iowa en los E.U.A., realizada en 1977 mostró que 65% de los encuestados pensaban que irían al cielo. Aunque la gran mayoría de los encuestados se consideraban como “fuera de peligro”, sin embargo, el 31% decían estar seguros de conocer a otros que sí irían al infierno. Un año después, una encuesta en el estado de Minnesota reveló que solamente 4% consideraban que irían al infierno. Pero, como en el caso anterior, más del 20% de los habitantes del estado también pensaban que otros seguramente irían allá. En 1988 otra encuesta realizada por la revista Newsweek indicó que el 76% de los norteamericanos pensaban que tenían una gran posibilidad de ir al cielo, y sólo el 6% pensaban que probablemente estarían en el infierno. Una encuesta similar en Australia en el año de 1988 indicó que sólo un 39% de la población creía en el infierno. Otro estudio estadístico semejante realizado en Gran Bretaña en 1989, manifestó que sólo un 24% de la población creía en el infierno. Estas estadísticas son sólo un pequeño reflejo de la confusión y la incredulidad que existe respecto a estos temas.

En la actualidad muchas sectas se dedican con regocijo a anunciar y publicar en su literatura, que el infierno no existe. Un ejemplo de esto son los testigos de Jehová y algunas otras sectas, quienes niegan la enseñanza bíblica sobre el alma y por lo tanto terminan rechazando también la doctrina del infierno. Según los testigos de Jehová, el hombre es un “alma” tal como los animales son “almas”. Por lo tanto, al morir un hombre, su “alma” también muere; es decir, deja de existir o vuelve a la nada. En su libro titulado Usted puede vivir para siempre en el paraíso en la Tierra, los testigos afirman lo siguiente:

El hombre es un alma. Por eso, como esperaríamos, cuando el hombre muere, su alma muere. (pág. 78)

En la muerte, el espíritu del hombre, su fuerza vital, o de vida que se sostiene por la respiración “sale”. Ya no existe. …Tanto el hombre como la bestia regresan al polvo del cual están hechos. (pág. 77)

Puesto que el alma humana es el hombre mismo, entonces no puede ser ninguna cosa parecida a una sombra que viva dentro del cuerpo, o que pueda salir del cuerpo. (pág. 73)

Cuando alguien se ha sumido en un sueño muy profundo, entonces no recuerda nada. Algo similar sucede en el caso de los muertos. No sienten nada. Ya no existen. (pág. 80)

Según la Biblia, los muertos entran a un estado de inconsciencia completa. (pág. 77)

Toda esta confusión tiene que ver con la cuestión de la naturaleza del hombre y con la definición de la palabra muerte. La única fuente veraz de información sobre estos asuntos es la Palabra de Dios. Si los hombres consideran que el infierno es un hecho o una fantasía, es lo de menos; lo que importa es lo que Dios dice. Nuestro propósito en este folleto es examinar lo que Dios dice en su Palabra sobre estos asuntos. Primero vamos a tratar con la naturaleza del hombre.

LA NATURALEZA DEL HOMBRE

Génesis 1:26 dice: “Y dijo Dios: Hagamos al hombre á nuestra imagen, conforme á nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrando sobre la tierra.” El versículo 27 añade “y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó…”. Estos versículos enseñan que el hombre no es igual a los animales. “Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fué el hombre en alma viviente.” (Génesis 2:7) El hombre es distinto de los animales por la determinación especial que Dios tomó antes de formarlo. La diferencia entre los hombres y los animales es evidente por la “imagen de Dios” que el hombre porta.

Hablando de la naturaleza nueva que se imparte al hombre que es regenerado, Efesios 4:24 dice: “Y vestir el nuevo hombre que es creado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad”. Se encuentra la misma idea en Col.3:10; “Y revestídoos del nuevo, el cual por el conocimiento es renovado conforme á la imagen del que lo creó”. En estos textos se puede notar la gran diferencia que existe entre el hombre y los animales. El hombre es un ser racional y moral que posee mente, emociones y voluntad. La imagen de Dios significa simplemente que el hombre refleja a su creador en las capacidades y habilidades, las cuales le distinguen del resto de la creación. La nobleza, la dignidad, el significado y el valor del hombre descansan en el hecho de que es portador de la imagen de Dios. Los versículos anteriormente citados se refieren al hecho de que la imagen que fue parcialmente perdida en la caída, es restaurada en principio por la regeneración.

La Biblia habla del hombre como alma, cuerpo y espíritu. 1 Tes.5:23 dice así: “Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo”. (Más adelante examinaremos el uso de estas tres palabras.) Cabe señalar aquí que estas palabras son usadas aquí con el propósito de distinguir entre la parte “material” y la parte “inmaterial” del hombre. La Biblia habla del hombre como compuesto tanto de lo material como de lo inmaterial, de lo visible y lo invisible, de lo físico y lo espiritual. Si la Biblia no enseñara que el hombre posee su “lado” inmaterial, no usaría las palabras alma y espíritu en la forma que lo hace. El argumento que dice que el espíritu es la “fuerza de vida” y nada mas, es una simplificación y un error que no corresponde al uso bíblico de la palabra espíritu. Aquellos que afirman que el alma no puede salir del cuerpo, están negando la clara enseñanza de la Biblia.

La Biblia enseña en muchos textos la naturaleza “dualista” (material e inmaterial) del hombre. Lea por favor los siguientes textos:

“Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios: Mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo á la ley del pecado que está en mis miembros.” (Romanos 7:22-23) Note aquí que el apóstol hace una clara distinción entre el “hombre interior” y sus miembros o cuerpo físico.

“Que os dé, conforme á las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu.” (Efesios 3:16) Note otra vez la referencia al “hombre interior” como distinto del cuerpo.

“Por tanto, no desmayamos: antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior empero se renueva de día en día.” (2 Corintios 4:16) Note el contraste entre el “hombre exterior” como deteriorándose y desgastándose, y el “hombre interior” como siendo renovado continuamente.

“Conozco á un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé: Dios lo sabe) fué arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco tal hombre, (si en el cuerpo, ó fuera del cuerpo, no lo sé: Dios lo sabe,) Que fué arrebatado al paraíso, donde oyó palabras secretas que el hombre no puede decir.” (2 Corintios 12:2-4) Este texto refuta la idea de los testigos quienes sostienen que el alma no puede salir del cuerpo. Note aquí que tenemos expresada claramente la idea de que el hombre mismo puede salir del cuerpo, que puede estar dentro y fuera del cuerpo y permanecer consciente. Además, note que una persona fuera de su cuerpo puede ser arrebatada al tercer cielo, es decir al “paraíso” o la presencia de Dios.

“Porque sabemos, que si la casa terrestre de nuestra habitación se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos.” (2 Corintios 5:1) Note que aquí el apóstol habla del cuerpo humano como “una habitación terrestre”, es decir, una “tienda” o “tabernáculo” donde mora el hombre, pero el cuerpo físico se distingue del hombre mismo.

Vea también el versículo cuatro donde el apóstol vuelve a hacer referencia al cuerpo, como un tabernáculo en donde mora el hombre: “Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo, gemimos agra-vados; porque no quisiéramos ser desnudados; sino sobrevestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.” (2 Corintios 5:4) Note que cuando Pablo habla de “ser desnudados” se refiere a la existencia misma del alma sin el cuerpo, es decir “desnuda”.

“Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo, que entre tanto que estamos en el cuerpo, peregrinamos ausentes del Señor; (Porque por fe andamos, no por vista;) Mas confiamos, y más quisiéramos partir del cuerpo, y estar presentes al Señor. Por tanto procuramos también, ó ausentes, ó presentes, serle agradables.” (2 Corintios 5:6-9) En este pasaje volvemos a observar que existe tal cosa como “salir del cuerpo”, lo cual implica claramente que el hombre mismo es más que el cuerpo físico, y que sobrevive aún después de que éste se deshace. Note también que Pablo dice que, cuando un creyente “parte (sale) del cuerpo”, de inmediato se encuentra ante la presencia del Señor.

“Conforme á mi mira y esperanza, que en nada seré confundido; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será engrandecido Cristo en mi cuerpo, ó por vida, ó por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne (cuerpo), esto me será para fruto de la obra, no sé entonces qué escoger; Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de ser desatado, y estar con Cristo, lo cual es mucho mejor: Empero quedar en la carne (cuerpo) es más necesario por causa de vosotros.” (Filipenses 1:20-24) Note que en el contexto, Pablo está escribiendo desde la cárcel en Roma ante la posibilidad de morir martirizado, el apóstol expresa aquí un fuerte deseo de morir y ser desatado del cuerpo y estar con Cristo. Si la muerte significara el cese de la existencia como dicen algunas sectas, entonces ¿Porqué dijo Pablo que quería morir y estar con Cristo? Tales declaraciones serían ridículas si al morir terminara nuestra existencia. Además, ¿Porqué diría que la muerte es “ganancia”?

“Porque tengo por justo, en tanto que estoy en este tabernáculo (cuerpo), de incitaros con amonestación: Sabiendo que brevemente tengo de dejar mi tabernáculo (cuerpo), como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado. También yo procuraré con diligencia, que después de mi fallecimiento, vosotros podáis siempre tener memoria de estas cosas.” (2 Pedro 1:13-15) Note aquí que la muerte “mí fallecimiento” es descrito claramente como dejar este tabernáculo o cuerpo.

EL ALMA

Ahora examinaremos el uso de la palabra alma en la Biblia. Esta palabra tiene más de un solo sentido y se usa en varias maneras en la Biblia. Todo intento de limitar su uso a un solo significado fracasa y carece del apoyo bíblico. Todas las sectas usan este “método” de interpretación. Es decir, se fijan en algunos textos que en forma superficial parecen apoyar sus ideas falsas, e ignoran y pasan por alto todos los demás textos que contradicen su doctrina. Por ejemplo, algunas sectas tratan de limitar el sentido de la palabra “alma” diciendo que siempre es “el principio de vida” o “la vida física”.

1 La palabra hebrea “nephesh” traducida como “alma” se refiere al principio “invisible” de vida que anima tanto los cuerpos de los animales como los cuerpos de los hombres. Vea Génesis 1:20-21, 24, 30, etc. donde la palabra hebrea “nephesh” es traducida como “ánima viviente”, “cosa viviente”, “seres vivientes”, etc.. En Géne-sis 2:7 dice refiriéndose a Adán “y fue el hombre en alma viviente”.

2 La palabra nephesh no sólo es usada para referirse al principio de vida; también es usada para describir la parte invisible del hombre y va más allá de la “fuerza de vida”. En este sentido la palabra se refiere a la parte del hombre que porta la imagen de Dios y que le distingue de los animales:

En Amós 6:8 la Biblia dice: “El Señor Jehová juró por su alma.” (Amós 6:8) (Aquí, el significado de la palabra nephesh o “alma” no puede ser el principio de vida física, porque Dios no tiene un cuerpo físico.) “ Empero si él se determina en una cosa, ¿quién lo apartará? Su alma deseó, é hizo.” (Job 23:13) El Salmo 11:5 dice:“Jehová prueba al justo; Empero al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece.” (Salmo 11:5) Estos versículos claramente implican que el alma corresponde a los elementos de mente, emociones y voluntad, y por lo tanto su significado no puede ser limitado sólo al principio de vida física.

La imagen de Dios que existe en el hombre incluye los elementos de mente, emociones y voluntad; estos elementos están relacionados con la palabra alma. Por ejemplo, en Levítico 16:29 Jehová dijo a los israelitas: “Y esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo…afligiréis vuestras almas…” Esto no puede significar afligiréis vuestro “principio de vida”. El Salmo 42:2 dice: “Mi alma tiene sed de Dios…” Deuteronomio 10:12 dice que el hombre sirve y ama a Dios “con toda su alma”. El segundo libro de Samuel 11:11 distingue claramente entre la vida del alma y la vida del cuerpo cuando dice: “…por vida tuya y por vida de tu alma, que yo no haré tal cosa”. Si tratamos de poner la frase “principio de vida” o “vida física” en muchos textos que usan la palabra “nephesh”, resulta obvio que esta palabra tiene más de un sólo significado.

3. La Biblia habla en varios textos de que en la muerte el alma sale del cuerpo. “Y acaeció que al salírsele el alma, (pues murió) llamó su nombre Benoni.” (Génesis 35:18) “Y midióse sobre el niño tres veces, y clamó á Jehová, y dijo: Jehová Dios mío, ruégote que vuelva el alma de este niño á sus entrañas. Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió á sus entrañas, y revivió.” (1 Reyes 17:21-22) Note la forma en que la muerte y la resurrección de este niño son explicadas. Al morir su alma salió y en su resurrección, su alma regresó al cuer-po.

4. En el Nuevo Testamento la palabra griega “psuche” (alma) es usada en la misma forma. Por ejemplo en Apo.6:9-11 el apóstol Juan vio en una visión celestial almas, las almas de personas muertas que estaban bajo el trono. “Y cuando él abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos por la palabra de Dios y por el testimonio que ellos tenían. Y clamaban en alta voz diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre de los que moran en la tierra? Y les fueron dadas sendas ropas blancas, y fuéles dicho que reposasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completaran sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos”. Note que aquí se refieren a las almas de personas cuyos cuerpos están muertos, pero estas almas: Claman, hablan y están vestidas de ropas blancas, es decir, sus almas están conscientes después de la muerte, y están en el cielo.

“Y no temáis á los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: temed antes á aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.” (Mateo 10:28) Note el lector que cuando el cuerpo físico muere, el alma no muere. Si al morir el alma ya no existiera o volviera a la nada, esta declaración de la boca de nuestro Señor Jesucristo no tendría significado alguno. Cabe señalar que la palabra traducida como “destruir” no significa “aniquilar”. La palabra griega “apollumi” no significa el cese de la existencia. El diccionario griego de Thayer da el significado de esta palabra como: “entregar a la miseria eterna”. Según los testigos de Jehová, en la muerte el cuerpo y el alma se vuelven nada, pero Cristo dice que tanto el cuerpo como el alma pueden sufrir algo peor que el sepulcro, es decir el castigo en el infierno.

EL ESPIRITU

Ahora examinaremos brevemente el uso de la palabra espíritu en la Biblia:

1. La palabra hebrea “ruach” es usada para hablar acerca del viento en Gén.8:1

2. La misma palabra “ruach” es usada para hablar de Dios tanto en el Nuevo como en el Antiguo Testamento. Juan 4:24 dice: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” La palabra griega usada aquí es “pneuma”. En este pasaje la palabra se refiere a la naturaleza inmaterial e invisible de Dios.

3. Los ángeles de Dios como seres inmateriales e invisibles son llamados “espíritus” en Heb.1:14, “¿No son todos espíritus administradores, enviados para servicio á favor de los que serán herederos de salud?”

4. La fuerza de vida que anima tanto a los hombres como a los animales, es llamada “espíritu” en Gén.7:22 “aliento de espíritu de vida”. Sin embargo, el lado invisible o inmaterial del hombre no puede ser limitado sola-mente a una “fuerza de vida”, porque hay muchos textos que atribuyen cualidades que van más allá de esta limitación.

5. La palabra griega “pneuma” (espíritu) es usada para describir el “hombre interior”, en la misma forma que la palabra alma. Vea por favor los siguientes ejemplos:

“Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.” (1 Corintios 2:11) Note aquí que el espíritu no puede ser simplemente la fuerza de vida porque “sabe” las cosas del hombre, o en otras palabras, se refiere a su facultad de entendimiento.

Marcos 8:12 se refiere a Cristo como “gimiendo en su espíritu…” “Y conociendo luego Jesús en su espíritu que pensaban así..” (Marcos 2:8).

Mateo 26:41 dice: “…el espíritu a la verdad está presto más la carne débil.” (Note que en estos ver-sículos la palabra espíritu se refiere a las facultades de la mente: “conociendo en su espíritu”; de las emociones: “gimiendo en su espíritu”; y de la voluntad: “el espíritu está presto”. Esto es igual a lo que antes hemos visto en cuanto al alma.

“ El tal sea entregado á Satanás para muerte de la carne (cuerpo), porque el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.” (1 Corintios 5:5) Aquí tenemos el caso de una persona cuyo cuerpo es entregado a muerte para que su espíritu sea salvo. Si el espíritu es nada más que una “fuerza de vida”, ¿porqué dice aquí que el espíritu puede ser salvo? Si la palabra “espíritu” no se refiere al hombre como distinto del cuerpo, entonces la distinción en este pasaje entre la destrucción de la carne [cuerpo] y la salvación del espíritu no tiene sentido).

“ …la doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en el cuerpo como en el espíritu…” (1 Corintios 7:34) Los testigos de Jehová dicen en el libro citado anteriormente, lo siguiente: “El espíritu es algo diferente de nuestra alma . El espíritu es nuestra fuerza de vida. Esta fuerza de vida se halla en cada una de las células corporales de los humanos y los animales”. Si esto fuera verdadero, entonces ¿Cómo es que el espíritu puede ser mantenido santo, cómo dice el texto que acabamos de citar?

“ Así que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios.” (2 Corintios 7:1) Si la definición de los testi-gos fuera verdad, ¿cómo podríamos santificar y limpiar nuestra “fuerza de vida”? Por otra parte, si el “espíritu” en estos versículos es el “alma” o el “hombre interior” o el centro de su mente, emociones y voluntad; la santificación viene a ser algo factible.

6. La palabra espíritu es usada para hablar del hombre después de la muerte del cuerpo. Lucas 24:37 y 39 dice: “Entonces ellos espantados y asombrados, pensaban que veían espíritu.… Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy: palpad, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.” Aquí Cristo enseña claramente que el espíritu del hombre puede existir sin el cuerpo, lo cual contradice la idea de que al morir el alma entre en un estado de inconsciencia.

Otro texto en Hebreos 12:22-23 dice: “Mas os habéis llegado al monte de Sión, y á la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, y á la compañía de muchos millares de ángeles, Y á la congregación de los primogénitos que están alistados en los cielos, y á Dios el Juez de todos, y á los espíritus de los justos (salvos) hechos perfectos.” Note aquí que se refiere a los espíritus como perfeccionados y viviendo ahora en la Jerusalén celestial, es decir el cielo.

“En el cual también fué y predicó á los espíritus encarcelados; Los cuales en otro tiempo fueron desobe-dientes, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé…” (1 Pedro 3:19-20) Nuevamente tenemos que cuestionar que, si el espíritu es nada más que la “fuerza de vida”, ¿Cómo puede ser encarcelado, como la Biblia dice que sucedió a estos hombres que vivieron en el tiempos de Noé?

EL ALMA-ESPIRITU

Podemos resumir la enseñanza bíblica sobre el alma y el espíritu con los siguientes puntos:

1. Las palabras “alma” y “espíritu” deberían ser entendidas como sinónimas, es decir, no se refieren a enti-dades distintas sino a diferentes funciones o relaciones que el hombre posee en su parte inmaterial. Esto resulta obvio por el uso intercambiable de las palabras, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. (Vea por ejemplo Lucas 1:46 y 47.) Entonces podemos concluir que el alma y el espíritu no son distintos en su esencia sino en su función.

2. El alma-espíritu del hombre es el asiento de la mente y el intelecto. (Vea 1 Cor.2:11 y Mar.2:8.)

3. El alma-espíritu del hombre es también el asiento de sus emociones. (Vea 2 Cor.2:13, Mat.26:38, Mar.8:12, Luc.1:47, Hech.17:16 y 2 Pe.2:8.)

4. El alma-espíritu del hombre es también el asiento de su voluntad. (Vea Mat.26:41, Exodo 35:21.)

5. El alma-espíritu del hombre es el asiento de la adoración interna. (Vea Juan 4:24, Rom.1:9, Fil.3:3.)

6. En la hora de la muerte el alma y el espíritu salen del cuerpo. En este sentido, la muerte significa la separación del “hombre interior” y el “hombre exterior”. Los siguientes textos afirman este punto:

“ Y apedrearon á Esteban, invocando él y diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu.” (Hech.7:59)

“Y el polvo se torne á la tierra, como era, y el espíritu se vuelva á Dios que lo dió.” (Eclesiastés 12:7) Note aquí que el alma-espíritu regresa a Dios para ser juzgado.

“¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres suba arriba, y que el espíritu del animal descienda debajo de la tierra?” (Eclesiastés 3:21).

“Y como Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, dió el espíritu.” (Juan 19:30) “Entonces Jesús, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.” (Lucas 23:46)

LA MUERTE

Ahora estamos listos para entender que la definición que muchas sectas dan a la idea de la muerte es falsa. Por lo general las sectas definen la muerte como el cese de la existencia, como un estado de completa inconsciencia o algo parecido. Pero la definición bíblica es de una “separación”. Esta definición de separación es válida tanto cuando tratamos con la muerte física, como con la muerte espiritual y con la muerte eterna como comprobaremos con los siguientes textos:

1. Respecto a la muerte física Santiago 2:26 dice: “Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta.” Aquí podemos ver que la muerte física sucede cuando hay una separación del espíritu-alma y el cuerpo.

2. La muerte espiritual consiste de la separación de la persona y Dios. En Efesios 2:1 el hombre no perdona-do es descrito como “muerto en delitos y pecados”. Está separado de la gracia, el perdón y el conocimiento de Dios, es decir; no ha sido aceptado, reconciliado y colocado en una relación personal con Dios a través de Cristo. Esta separación espiritual es la muerte que sufrieron Adán y Eva en el jardín de Edén como consecuencia de su pecado. (Vea Gén.2:17, 3:3, 8 y 23.) Note que el primer uso de la palabra muerte en Génesis, no significó el cese de la existencia y mucho menos la aniquilación, sino la separación de Dios. En la parábola del hijo pródigo, el padre describió la condición de su hijo en al siguiente manera: “Este mi hijo muerto era y ha revivido; se había perdido y es hallado..” (Luc.15:24) En otras palabras estuvo separado (muerto) de su padre y regresó (revivió), pero sería absurdo decir que mientras estuvo fuera, el hijo haya dejado de existir. En Lucas 9:60 Cristo dijo lo siguiente respecto a los que están muertos espiritualmente: “Deja que los muertos entierren a sus muertos.” Esto lo dijo respecto a los parientes incrédulos de un hombre que quería ser su discípulo.

3. La muerte eterna es la separación final y definitiva de Dios, de todos aquellos que mueren separados de Cristo y es llamada también la “muerte segunda” en el libro de Apocalipsis 20:12-14: “Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos: y otro libro fué abierto, el cual es de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar dió los muertos que estaban en él; y la muerte y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos; y fué hecho juicio de cada uno según sus obras. Y el infierno y la muerte fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda.” Esta muerte también consiste de una separación, pero en este caso es una separación eterna entre Dios y el hombre, lo cual es enseñado también en los siguientes textos:

“Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad.” (Mateo 7:23) Aquí se describe una separación eterna que ocurrirá en el día del juicio.

“Y entró el rey para ver los convidados, y vió allí un hombre no vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí no teniendo vestido de boda? Mas él cerró la boca. Entonces el rey dijo á los que servían: Atado de pies y de manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.” (Mateo 22:11-14) En este pasaje vemos la misma idea de separación cuando los impíos son echados fuera.

“En llama de fuego, para dar el pago á los que no conocieron á Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; Los cuales serán castigados de eterna perdición (excluidos) de la presencia del Señor, y por la gloria de su potencia.” (2 Tesalonicenses 1:8-9) Aquí la perdición significa la separación eterna de Dios y su gloria.

“Entonces dirá también á los que estarán á la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y para sus ángeles: E irán éstos al tormento eterno, y los justos á la vida eterna.” (Mateo 25:41 y 46) En este pasaje la muerte eterna es el apartamiento o separación de Cristo, lo cual resulta en el tormento eterno.

4. Es obvio que la palabra muerte no es usada para referirse al cese de la existencia, porque en la Biblia los incrédulos son descritos como “muertos” mientras que están vivos en este mundo. Al mismo tiempo, los creyentes son descritos como recibiendo vida en el momento de la regeneración y por supuesto, esto no quiere decir que no existían antes de ser regenerados. Los siguientes versículos demuestran más allá de cualquier duda este punto:

“El que tiene al Hijo, tiene al vida: el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.” (1 Juan 5:12) “Pero la que vive en delicias, viviendo está muerta.” (1 Timoteo 5:6) Muchas sectas dicen que la muerte equivale a la no existencia, pero este texto comprueba que no es así.

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida.” (Juan 5:24) Es evidente en este texto que, aquellos que pasaron de muerte a vida ya existían y no estaban aniquilados. Cualquier definición de la muerte que no sea “separación”, resulta en que estos versículos enseñan tonterías. Si el lector hace una sustitución de la frase “cese de existencia” o “aniquilación” en cada uso de la palabra muerte, puede distinguir el error.

“Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; por gracia sois sal-vos.” (Efesios 2:5, vea también los vers.1 al 3.)

Ya hemos aclarado el significado bíblico de la naturaleza del hombre y el hecho de que su alma-espíritu sobreviven a la muerte física. Ahora se hace necesario hablar sobre lo que ocurre al alma-espíritu y al cuerpo, después de la muerte. Esto nos conduce a considerar el uso bíblico de las palabras “seol”, “hades” y “gehenna”.

“SEOL”

1. Los diccionarios hebreos dan la siguiente definición a la palabra “seol”:

a. “El mundo de abajo donde el hombre desciende en la muerte.” (El diccionario hebreo de Brown, Driver and Briggs, pág. 982)

b. El mundo del más allá, la esfera o dimensión en que se mueven los muertos, el hades. (Diccionario Hebreo-Inglés del Antiguo Testamento, pág. 337)

c. El lugar en donde se reúnen las almas que han partido después de la muerte. ((Comentario de Keil and Delitzsch pág. 33)

d. En el Antiguo Testamento, el hombre no deja de existir en la muerte sino que su alma desciende al seol. (El Nuevo Diccionario de la Biblia, pág. 380, George Eldon Ladd)

2. Los testigos de Jehová dicen que la palabra hebrea “seol” y su correspondiente griego “hades”, no significan más que la tumba o el sepulcro, y por consiguiente, cuando el hombre muere deja totalmente de existir. Ya hemos visto que la muerte no significa el cese de la existencia. Una parte del problema deriva de que la palabra “seol” no ha sido traducida en forma consistente provocando mucha confusión. Ha sido traducida en varias maneras en el español: 11 veces como infierno, 4 veces como profundo, 3 veces como abismo, 2 veces como fosa, 2 veces como osario, 31 veces como sepulcro y 12 veces como sepultura.

Por otro lado, la versión KJV en inglés traduce la palabra “seol” 31 veces como infierno, 31 veces como sepulcro y 3 veces como fosa. Es a causa de esta confusión en la traducción de la palabra que los testigos de Jehová y otras sectas han tratado de decir que significa tumba o sepulcro.

¿Cómo es eso? ¿Porqué tan distinta y variada versión de una misma palabra? Esto se debe a la dificultad de los occidentales en captar la mentalidad hebrea y su dinamismo idiomático; la expresión de dicha lengua no es estática en modo alguno en estos vocablos y conceptos claves.

3. Ahora procederemos a mostrar que “seol” no significa sepulcro o tumba: El primer motivo para no identificar “seol” con la tumba o el sepulcro es que, cuando los autores de la Biblia querían referirse a la tumba o el sepulcro, usaron la palabra “queber”. No usaron las palabras “queber” y “seol” como sinónimas. En la versión griega del Antiguo Testamento (La Septuaginta), “seol” nunca es traducida como “mneema” (que es la palabra griega para sepulcro), siempre es traducida como “hades”. Si el sentido de tumba o sepultura fuese tan obvio como parecen sostener los testigos, ¿Cómo se explica que judíos que hablaban griego en Alejandría, varios siglos antes de Cristo, no acertaran a traducir la palabra como sepulcro? ¿No será simple-mente porque ese no es su significado?

Segundo, enseguida enlistaremos diecisiete diferencias entre las palabras hebreas “queber” y “seol” que comprueban este punto.

1) La palabra griega sepultar o enterrar nunca es usada en relación con el “seol”, sino con “queber”. (Gén.23:4, 6, 9, 19-20; 49:30-31)

2) La palabra “queber” se encuentra en sentido plural en la Biblia, (vea Ex.14:11 “sepulcros”), pero la palabra “seol” nunca se encuentra en la forma plural.

3) Mientras que el sepulcro o “queber” está ubicado en un lugar específico (Ex.14:11), “seol” no tiene una ubicación específica, aunque “seol” está localizado en las partes más bajas de la tierra (como comprobaremos más adelante). Aún así, uno puede llegar al “seol” desde cualquier punto de la tierra. No es necesario tener un sepulcro para ir al “seol”.

4) Podemos comprar un sepulcro “queber” (vea Gén.23:4-20), pero la Escritura nunca habla de alguien comprando o vendiendo el “seol”.

5) Podemos escoger nuestra sepultura “queber” (vea Gén.23:6), pero en las Escrituras no vemos a nadie es-coger un mejor “seol” que otro.

6) Mientras que podemos echar un cuerpo en el sepulcro (queber), no podemos echar a nadie en el “seol” (Gén.50:13).

7) Podemos edificar un monumento encima del sepulcro (queber), pero no hay monumentos en el “seol” (Gén.35:20).

8) Podemos abrir y cerrar un sepulcro (queber), pero el “seol” no puede ser ni abierto, ni cerrado por los hombres (2Rey.23:16).

9) Podemos tocar un sepulcro (queber), pero en las Escrituras no se dice que alguien pueda tocar el “seol” (Num.19:16,18).

10) Podemos quitar o descubrir cuerpos y huesos en el sepulcro (queber), pero las Escrituras no hablan de que los hombres puedan quitar o descubrir algo en el “seol” (2 Reyes 23:16).

11) Los sepulcros (queber) pueden ser robados, pero el “seol” no puede ser robado por ningún hombre (Jer. 8:1).

12) Podemos adornar un sepulcro (queber), pero el “seol” no puede ser adornado por los hombres (Gén.35:20).

13) Podemos hablar de llenar un sepulcro donde ya no pueda entrar nadie, pero no podemos llenar el “seol” (Prov.27:20).

14) Podemos ver un sepulcro (queber) pero el “seol” siempre es invisible.

15) Podemos visitar el sepulcro de nuestros seres queridos, pero las Escrituras nunca hablan de que uno pueda visitar el “seol”.

16) El “seol” es ubicado siempre como bajo la tierra, o en el bajo mundo; mientras que los sepulcros están o en cuevas o en hoyos o en la superficie de la tierra:

“Caerán en los sitios bajos de la tierra.” (Sal.63:9)

“Has librado mi alma del hoyo profundo (seol).” (Sal.86:13)

“Del estruendo de su caída hice temblar las gentes, cuando les hice descender á la fosa (seol)… toma-ron consolación en la tierra baja (en lo profundo de la tierra” v. 1960). (Ez.31:16)

“También ellos descendieron con él á la fosa (seol)…” (Ez. 31:17)

“Serán entregados a la muerte, a la tierra baja (a lo profundo de la tierra).” (Ez.31:14)

“Todos ellos cayeron muertos a cuchillo, los cuales descendieron incircuncisos a los más profundos lugares de la tierra.” (Ez.32:24)

“De en medio del infierno (seol) hablarán á él los fuertes de los fuertes, con los que le ayudaron, que descendieron …, y yacen con los incircuncisos muertos á cuchillo.” (Ezequiel 32:21)

Para llegar al “seol” uno tiene que descender, en Gén.37:35 se refiere a descender hasta la sepultura, pero la palabra traducida como “sepultura” es la palabra hebrea “seol”.

17) Mientras que los cuerpos están inconscientes en el sepulcro “queber”, las almas que están en el “seol” están conscientes. (Vea Ez.32:21, Isa.14:9-20.)

EL SEOL Y SUS HABITANTES

Las siguientes declaraciones son hechas con respecto al “seol”:

1. Como ya hemos visto, el “seol’ es hacia abajo o en las “partes más bajas de la tierra”. Por ejemplo Job 11:8 habla en sentido figurativo de algo más profundo que el “seol”. (Vea también Amós 9:2.)

2. Según Isaías 38:10 el seol tiene puertas, vea también Mateo 16:18 donde se dice que el “hades” (la palabra griega correspondiente al vocablo hebreo “seol”) tiene puertas. Apocalipsis 1:18 declara que Cristo tiene las llaves del hades.

3. Es un lugar donde uno puede reunirse con sus antepasados, su pueblo o su tribu. Así lo indican los siguientes versículos:

“Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de días y fué unido á su pueblo.” (Génesis 25:8)

“Y exhaló Isaac el espíritu, y murió, y fué recogido á sus pueblos, viejo y harto de días; y sepultároslo Esaú y Jacob sus hijos.” (Génesis 35:29)

“Y levantáronse todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso tomar consolación,

y dijo: Porque yo tengo de descender á mi hijo enlutado hasta la sepultura (seol). Y llorólo su padre.” (Génesis 37:35)

“Y como acabó Jacob de dar órdenes á sus hijos, encogió sus pies en la cama, y espiró: y fué reunido con sus padres.” (Génesis 49:33)

“Y muere en el monte al cual subes, y sé reunido á tus pueblos; al modo que murió Aarón tu hermano en el monte de Hor, y fué reunido á sus pueblos.” (Deuteronomio 32:50)

“Mas ahora que ya es muerto, ¿para qué tengo de ayunar? ¿podré yo hacerle volver? Yo voy á él, mas él no volverá á mí.” (2 Samuel 12:23)

Según estos versículos y otros semejantes, en el Antiguo Testamento la muerte significaba la separación de los vivos, pero el reunirse con los parientes que ya habían partido (muerto).

4. Al momento de la muerte el hombre se convierte en un “rephaim”. Esta palabra hebrea significa fantasma, un espíritu descarnado o sombra. Job 26:5 se refiere a “las sombras” que tiemblan en lo profundo.

La prohibición del Antiguo Testamento en Deuteronomio 18:9-14 respecto a los hechiceros, sortílegos y agoreros que consultan a los muertos, resultaría absurda si los muertos estuvieran inconscientes. La “necromancia” es un intento de comunicarse con las almas que ya han partido al “seol”. El intento por parte de Saúl de comunicarse con Samuel cuando éste ya había muerto (vea 1 Sam.28:7-25), demuestra que Saúl creía que Samuel esta-ba consciente y vivo en el “seol”. Además, el Diccionario Hebreo-Inglés define la palabra “rephaim” como los espíritus que han partido (pág.324). El diccionario hebreo de Brown Driver y Briggs definen la palabra “rephaim” como “sombras o fantasmas y el nombre usado para hablar de las personas descarnadas que habitan el seol”.

El significado de esta palabra deja claro que cuando el cuerpo muere, el alma-espíritu pasa a un nuevo tipo de existencia y experiencia. Su existencia ahora es como una criatura espiritual, ahora experimenta lo que los ángeles y demás espíritus descarnados experimentan. Este concepto aparece también en el Nuevo Testamento en textos como Luc.24:37-39: “Entonces ellos espantados y asombrados, pensaban que veían espíritu. Mas él les dice: ¿Por qué estáis turbados, y suben pensamientos á vuestros corazones? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy: palpad, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo”. La creencia en la existencia de fantasmas o espíritus, implica inevitablemente la convicción de que el hombre sobrevive a la muerte del cuerpo.

5 Los habitantes del “seol” pueden comunicarse los unos con los otros y hacer comentarios acerca de aquellos que van llegando allí. (Vea Ezequiel 32:21, Isa.14:9-11.)

6 En el “seol” todas las experiencias relacionadas con la vida en este mundo ya no son posibles. En el “seol” ya no tienen conocimiento ni noticias de lo que está pasando en la tierra de los vivos. Han entrado en una nueva dimensión de existencia muy distinta de la que experimentaron cuando vivían en sus cuerpos físicos. (Vea Salmo 6:5, Ecle. 9:5 y 10.)

El libro de Eclesiastés es uno de los favoritos de aquellos que quieren enseñar que los muertos están inconscientes o dormidos. Una lectura del libro de Eclesiastés manifestará de inmediato, que el tema del libro es la vanidad de la vida sin Dios (vea Ecle.1:1-3). La perspectiva de Salomón reflejada en este libro es la de este mundo sin Dios, por lo tanto es la perspectiva humanista, carnal o atea. La palabra vanidad es usada 36 veces en el libro para expresar la realidad de lo que es una vida sin Dios. La frase “bajo el sol”, es usada repetidas veces para enfatizar la realidad de la naturaleza temporal y momentánea de la vida sin Dios. El argumento del predicador en Eclesiastés 9 es que, si no hay una vida más allá del presente entonces, tanto la vida como la muerte no significan nada. De hecho, en el mismo capítulo Salomón compara la muerte de los seres humanos con la de los animales, como si no existiera ninguna diferencia entre ellos. Esto lo hace porque desde la perspectiva humanista (ilustrada por la frase “debajo del sol”), todo lo que el hombre hace a fin de cuentas es “vanidad”. El argumento del libro es que sin Dios esta vida es transitoria e incierta, es vana y vacía porque no satisface ni aprovecha; todo el trabajo del hombre es fatigoso y aburrido. Si Dios no existe, entonces todo está destinado a ser olvidado, incluso nosotros mismos. Entonces, es desde esta perspectiva materialista que debemos considerar las declaraciones del libro de Eclesiastés sobre el estado de los muertos.

7. El juicio de Dios no termina cuando los impíos mueren en sus pecados. Deuteronomio 32:22 dice: “Por-que fuego se ha encendido en mi ira, Y arderá hasta las profundidades del seol…” (Deuteronomio 32:22, Versión 1960). El Salmo 116:3 se refiere a que algunos habitantes del seol padecen angustia y dolor. El libro de Job dice en cuanto a los impíos:

“La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve; Y el seol á los pecadores.” (Job 24:19 Versión 1960) David dice en Salmo 9:17, “Los malos serán trasladados al seol (infierno), todas las gentes que se olvidan de Dios.” (Salmos 9:17 Versión 1960) El libro de proverbios dice respecto a la mujer adúltera que “sus pasos conducen al seol” (Prov. 5:5 Versión 1960)) y que “sus convidados están en lo profundo del seol” (Prov. 9:18 Versión 1960). Sería muy difícil limitar el significado de estas advertencias simplemente al sepulcro, si así fuera, entonces ¿Porqué son dirigidas estas advertencias solamente a los malos y no a los justos?

Queda claro que cualquier intento de definir la palabra “seol” como “sepulcro” es un grave error.

“HADES”

En el Nuevo Testamento la palabra “hades” es usada como sinónimo de la palabra hebrea “seol”. Ya comen-tamos acerca de la versión griega del Antiguo Testamento (La Septuaginta) en donde la palabra “hades” es usada 71 veces, de las cuales en 64 ocasiones es una traducción de la palabra hebrea “seol”. Entonces, podemos obser-var que la enseñanza neotestamentaria acerca del “hades” es muy parecida a lo que el Antiguo Testamento enseña sobre el “seol”, la única diferencia es que el Nuevo Testamento aclara algunos detalles que no están tan manifiestos en el Antiguo Testamento.

En primer lugar es necesario aclarar lo que el “hades” no significa:

1 El “hades” no significa la muerte. La palabra griega para la muerte es “thanatos”. También el “hades” y la “muerte” se encuentran en textos tales como Apo.1:18 donde resulta evidente que no son sinónimos.

2 El “hades” tampoco es el sepulcro. La palabra griega para sepulcro es “mneema”. Todos los argumentos que demuestran que el seol no es el sepulcro se aplican de igual manera a la palabra “hades”.

3 El “hades” no es el infierno, es decir no es el lugar final del castigo eterno. La palabra griega “gehenna” es la que se usa para hablar del lugar del tormento eterno. [No queremos negar que exista tormento en el hades, sino sólo queremos distinguir entre el lugar de tormento eterno del cuerpo y el alma (la gehenna), y el lugar de tormento temporal donde están las almas descarnadas (hades)].

4 El “hades” no es el cielo, porque la palabra griega para decir cielo en el Nuevo Testamento es “ouranos”. Además, el cielo es el lugar donde van las almas de los justos después de la muerte para esperar hasta el día de la resurrección.

5 El “hades” no es la aniquilación, el cese de la existencia o el sueño del alma. En el momento de la muerte el alma va al “hades” y el cuerpo es sepultado. Entonces, la descripción de los muertos como personas dormidas, es una descripción figurativa para referirse al cuerpo, más no al alma. La Biblia no habla en ningún lugar de que el alma entre en un estado de inconsciencia como si estuviera dormida. El cuerpo en el sepulcro está inconsciente, pero el alma en el “hades” sigue consciente. Los textos que ya hemos visto, y los que citaremos más adelante en este folleto acerca de la sobrevivencia del alma después de la muerte, comprueban este punto.

La descripción en las Escrituras del cuerpo muerto como “dormido” es usado debido a que en un tiempo futuro (en el día del juicio) será resucitado para que la persona íntegra sea juzgada. En el tiempo antiguo no sólo los hebreos sino también los griegos y los egipcios usaban la metáfora de “dormirse” para referirse figurativamente a la muerte; de igual manera como en el lenguaje en español algunas personas se refieren a los muertos como “descansando”, “reposando”, etc. ya que la persona fallecida parece estar solamente dormida.

Habiendo dicho lo que no es el Hades, veamos ahora su significado en sentido positivo:

1. El Nuevo Testamento toma el concepto del Antiguo Testamento respecto al “seol” y lo amplifica. Esto no debe sorprendernos, puesto que vemos algo semejante en el Nuevo Testamento con relación a otras doctrinas y enseñanzas del Antiguo. El Nuevo Testamento es una revelación más clara y amplia que la del Antiguo. Durante el período intertestamentario los judíos creían que el “seol” estaba dividido en dos secciones. Una parte en don-de los impíos eran castigados por sus pecados y la otra (llamada “el seno de Abraham” o el “paraíso”) donde los justos experimentaban gozo y paz.

Tomando en cuenta el principio de la revelación progresiva, es de esperarse que el “hades” tuviera un signi-ficado más amplio en el Nuevo Testamento que en el Antiguo. Tampoco debe sorprendernos que las epístolas expliquen más ampliamente lo que sucede con el alma después de la muerte, llevando el concepto aún más allá de lo revelado en los cuatro evangelios. Antes de la ascensión de Cristo, tanto los creyentes como los incrédulos fueron al “seol” o al “hades”. Después de la resurrección de Cristo, el Nuevo Testamento enseña que los creyentes después de morir entran inmediatamente al cielo para estar con El ( vea Fil.1:23). Están presentes con el Señor en su habitación celestial (2 Cor.5:1-8), adorando con las huestes angélicas del cielo (Heb.12:22-23), ante el altar de Dios (Apo.6:9-11).

Si vemos Hech.2:31 resulta claro que Cristo fue al “hades” antes de su resurrección, mientras que estuvo en el “hades”, el apóstol Pedro dice que Cristo proclamó su victoria y la redención consumada a “los espíritus encarcelados” [en el “hades”] (1 Pe.3:18-19). En Lucas 23:43 “el paraíso” está ubicado todavía, en la sección del “hades” reservada para los justos, pero en el tiempo cuando el apóstol Pablo escribió 2 Cor.12:2-4, es dado por un hecho que el paraíso ha sido quitado del “hades” y ahora está ubicado en el tercer cielo (es decir, en la presencia de Dios.)

Según la enseñanza neotestamentaria, ahora, después de que Cristo ha consumado la obra de la redención, los creyentes al momento de su muerte van al cielo para esperar la resurrección de sus cuerpos y el estado eterno (la glorificación). En el tiempo del Antiguo Testamento esto no era posible debido a que Cristo no había consu-mado su obra, y los creyentes iban al “hades” (a la parte llamada “el seno de Abraham”) con el fin de esperar la terminación de la obra de Cristo.

2. Pero ¿Qué sucede ahora con los impíos? En el momento de la muerte los impíos descienden al “hades” el cual es un lugar temporal de tormento en donde esperan la resurrección final de sus cuerpos y su castigo eterno.

3. Veamos algunos textos con el fin de demostrar que el “hades” es un lugar de tormento.

Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con es-plendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado á la puerta de él, lleno de llagas, Y deseando hartarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Y aconteció que murió el mendigo, y fué llevado por los ángeles al seno de Abraham: y murió también el rico, y fué sepultado. Y en el infierno (hades) alzó sus ojos, estando en los tormentos, y vió á Abraham de lejos, y á Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía á Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama. Y díjole Abraham: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; mas ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Y además de todo esto, una grande sima está constituída entre nosotros y vosotros, que los que quisieren pasar de aquí á vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Y dijo: Ruégote pues, padre, que le envíes á la casa de mi padre; Porque tengo cinco hermanos; para que les testifique, porque no vengan ellos también á este lugar de tormento. Y Abraham le dice: A Moisés y á los profetas tienen: óiganlos. El entonces dijo: No, padre Abraham: mas si alguno fuere á ellos de los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen á Moisés y á los profetas, tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos. (Lucas 16:19-31)

Note que él que enseña aquí acerca del “hades” es el Señor Jesucristo. Entonces esto es lo que Cristo creyó acerca del “hades”; esto es importante. Aunque en la actualidad, muchas sectas quieren decirnos que este pasaje es una “parábola”, (es decir, que Jesús estaba hablando en sentido figurado o simbólico y que este pasaje no es una historia real sino una ficción), la verdad es que la palabra “parábola” no se encuentra aquí. Además, en este mismo sentido, Cristo dio el nombre del mendigo y se refirió a los cinco hermanos del rico. También Abraham es un personaje histórico y real. El “hades” es un lugar real. Entonces, lo que tenemos aquí no es una parábola, sino que es la narración de la historia de dos hombres y la explicación del destino de ambos después de la muerte. Si este pasaje no enseña la verdad acerca del “hades”, entonces no está enseñando nada. Esto es exactamente lo que quieren decir muchas sectas, que el pasaje no está enseñando nada.

Podemos resumir la enseñanza de este pasaje en los siguientes puntos:

a. El alma (la persona misma) sigue consciente después de la muerte (separación) de su cuerpo. Ya hemos visto que los habitantes del “seol” están conscientes. En este pasaje Cristo afirma lo mismo de aquellos que están en el “hades”. (Hay que tomar en cuenta lo que ya se ha dicho, que “hades” es la palabra griega que se traduce de la palabra hebrea “seol”.)

b. En el momento de la muerte, los creyentes van de inmediato a un lugar de felicidad y los perdidos van a un lugar de sufrimiento.

c. El hades” es un lugar de tormento y de fuego. Esta realidad es afirmada cuando menos cuatro veces en este pasaje. “En el hades alzó sus ojos estando en los tormentos” (vers.23). “Estoy atormentado en esta llama” (vers.24). “tu atormentado” (vers.25). “Este lugar de tormento” (vers.28).

d. Cuando Abraham contesta al rico diciéndole “a Moisés y a los profetas tienen, óiganlos”, está indicando un punto importantísimo. La frase “Moisés y los profetas”, era usada para hablar de toda la enseñanza del Anti-guo Testamento. El Antiguo Testamento era la única Biblia que existía en ese entonces. Esto implica clara-mente que el Antiguo Testamento enseña que el “seol” es un lugar de tormento. Por lo tanto, Cristo no estaba contradiciendo la enseñanza del Antiguo Testamento al decir que el “hades” es un lugar de tormento. El “ha-des” y el “seol” son esencialmente el mismo lugar, es decir, un lugar de tormento.

e. Este pasaje es una advertencia, la única advertencia que los hombres van a recibir. El énfasis en los versículos 27 al 31 es que, si los hombres no quieren creer en la realidad del sufrimiento en el “hades”, Dios no les dará ninguna otra prueba de esta triste realidad.

f. Si no tenemos en este pasaje la suficiente evidencia de que el “hades” es un lugar de tormento, entonces solamente podemos ser convencidos en la misma manera en que el rico fue convencido, es decir, yendo allí y sufriendo lo que el rico sufrió. Es un hecho lamentable que tantas personas no creerán esta verdad hasta que sea demasiado tarde.

g. Aquellos que no creen la enseñanza de este pasaje, no creen la enseñanza de la Palabra de Dios. Nadie que sea verdaderamente honesto, puede concluir que estos versículos enseñan algo distinto de lo que dicen.

Otro texto que enseña que el “hades” es un lugar de tormento es Mat.11:23-24: “Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos (hades) serás abajada; porque si en los de Sodoma fueran hechas las maravillas que han sido hechas en ti, hubieran quedado hasta el día de hoy. Por tanto os digo, que á la tierra de los de Sodoma será más tolerable el castigo en el día del juicio, que á ti.”

De este texto podemos concluir las siguientes cosas:

a. Que la palabra “hades” es usada para establecer un contraste directo con el cielo.

b. Entrar al “hades” implica entrar a un estado de juicio. Si no entendemos de esta manera el texto, la amenaza de castigo carece de significado.

c. Hay diferentes grados de sufrimiento en el “hades”, de otra manera sería absurdo hablar de un castigo más tolerable que otro.

“GEHENNA”

Esta palabra griega es usada para describir el destino final de los impíos después del día de la resurrección y el juicio. Mientras que el “seol” y el “hades” describen el “estado intermedio” de las almas descarnadas, entre la muerte y la resurrección; la gehenna es un lugar para el castigo futuro en el estado eterno. Enseguida daremos una lista de textos en donde esta palabra es usada:

“Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere á su hermano, Raca, será culpado del concejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno (gehenna) del fuego.” (Mateo 5:22)

“Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno (gehenna).” (Mateo 5:29)

“Y no temáis á los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: temed antes á aquel que puede
destruir el alma y el cuerpo en el infierno (gehenna).”
(Mateo 10:28)“Mas os enseñaré á quién temáis: temed á aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno (gehenna): así os digo: á éste temed.” (Lucas 12:5)

“¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y la tierra por hacer un prosé
lito; y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del infierno (gehenna) doble más que vosotros.”
(Mateo 23:15)

“¡Serpientes, generación de víboras! ¿cómo evitaréis el juicio del infierno (gehenna)?” (Mateo 23:33)“Y si tu mano te escandalizare, córtala: mejor te es entrar á la vida manco, que teniendo dos manos irá la Gehenna, al fuego que no puede ser apagado; Donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo: mejor te es entrar á la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en la Gehenna, al fuego que no puede ser apagado; Donde el gusano de ellos no muere,y el fuego nunca se apaga. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo: mejor te es entrar al reino de Dioscon un ojo, que teniendo dos ojos ser echado á la Gehenna; Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.” (Marcos 9:43-48)

Gehenna es la palabra que Cristo usó más frecuentemente para referirse al infierno. Como veremos en las siguientes evidencias, esta palabra es correctamente traducida como “infierno”.

1 La palabra gehenna viene del hebreo (Valle de Ben Hinnom), su significado original fue “Ge (Ben) Hinnom” que quiere decir “el valle de los hijos de hinnom”. La forma abreviada fue “ge-hinnom” que en el griego se traduce como “gehenna”. Originalmente esta palabra se refería al lugar en donde los judíos apóstatas sacrifica-ban y practicaban su idolatría. El valle de Hinnom fue un lugar ofensivo y repulsivo a los judíos piadosos. Pos-teriormente, este mismo lugar se convirtió en el basurero de la ciudad de Jerusalén. En el tiempo de Cristo, los judíos echaban en ese valle no sólo la basura, pero también los cuerpos de animales muertos y los cadáveres de criminales. El fuego de la gehenna ardía día y noche, no se apagaba, y los gusanos no dejaban de comer la carne podrida. En el tiempo de Cristo, esta palabra fue usada para referirse al lugar de tormento sin fin. El valle de hinnom se convirtió entonces en un símbolo de la realidad de la morada eterna de los impíos en un lugar de tormento; el lugar donde va el cuerpo y el alma de los impíos después del día del juicio. Para los judíos en el tiempo de Cristo, la gehenna significaba el basurero eterno donde los impíos serían arrojados después del día del juicio.

2 La Enciclopedia Estándar de la Biblia, dice que la gehenna se refiere “al lugar del castigo eterno de los impíos” (Vol.II pág.1182). La Enciclopedia Bíblica de Literatura Teológica y Eclesiástica, define la gehenna como “el lugar de castigo eterno”. Alfredo Edersheim el erudito más destacado por su amplio conocimiento del Talmud hebreo, dijo que “en el tiempo de Cristo la gehenna fue entendida como un lugar de castigo consciente y eterno, después de la resurrección”. (“La Vida Y Los Tiempos De Jesús El Mesías”, Tomo II pág.791 a 796).

3. Cristo enseñó las siguientes cosas respecto a la gehenna:

a. La gehenna es el lugar de juicio. (Mat.23:33)

b. El castigo de la gehenna es siempre ubicado después de la resurrección y el fin del mundo. (Mat.10:28 y Apo.20:10-15)

c. La gehenna es el lugar en donde el cuerpo y el alma serán castigados. (Mat.10:28, Mar.9:43-48)

d. La gehenna es un lugar de tormento consciente y eterno. Este punto es fácil de demostrar por el uso continuo en el Nuevo Testamento de palabras descriptivas de la gehenna que no pueden tener otra expli-cación. Las tres palabras usadas con más frecuencia para describir la gehenna son: “fuego”, “tormento” y “eterno” (enseguida daremos una lista de versículos). Aunque la palabra gehenna no se encuentra en cada uno de ellos, sin embargo, es evidente que son descripciones de ese lugar:

“El fuego nunca se apagará.” (Mat.3:12)

“Gehenna (infierno) de fuego” (Mat.5:22)

“El horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mat.13:42 y 50)

“Ser echado en el fuego eterno” (Mat.18:8)

“Ser echado en la gehenna (infierno) de fuego” (Mat.18:9)

“Apartaos de mí, malditos al fuego eterno” (Mat.25:41)

“En la gehenna, al fuego que no puede ser apagado” (Mar.9:43 y 45)

“El fuego nunca se apaga” (Mar.9:48)

“Quemará en fuego que nunca se apagará” (Luc.3:17)

“En llama de fuego, para dar el pago a los que no conocieron a Dios” (1 Tes.1:8)

“Sufriendo el juicio del fuego eterno” (Judas 7)

“Será atormentado con fuego y azufre” (Apo.14:10)

“Fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego ardiendo en azufre” (Apo.19:20)

“Fue lanzado en un lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta y serán atormentados día y noche para siempre jamás” (Apo.20:10)

“El que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego” (Apo.20:15)

“Su parte será en el lago ardiendo con fuego y azufre que es la muerte segunda.” (Apo.21:8)

“El humo del tormento de ellos sube para siempre jamás (por los siglos de los siglos)… y no tienen reposo día ni noche.” (Apo.14:11)

Es evidente de estos textos, que el fuego relacionado con la gehenna es:

I. Eterno (Mat.18:8, 25:41, Judas 7)

II. Inextinguible (Mat.3:12, Mar.9:43, Luc.3:17)

III. Y resulta en un tormento consciente y no en la aniquilación. Esto es obvio de Mat.25:41 y 46 en donde Cristo pone en contraste la vida eterna con el tormento eterno:

“E irán éstos al tormento eterno, y los justos á la vida eterna.” (Mateo 25:46) Aquí la palabra griega “aionios” o “eterno” se refiere tanto al tormento eterno como a la vida eterna, de tal manera que resulta imposible darle a esta palabra dos significados distintos. El infierno es tan eterno como el cielo.

4. Algunas sectas tratan de decir que la gehenna significa la aniquilación o el cese de la existencia, esto porque en varios textos gehenna es descrita como la segunda muerte. (Vea por ejemplo: Apo.20:6, 14-15 y 21:8.) Enseguida daremos cinco motivos por los cuales gehenna no puede significar la aniquilación.

a. Como ya vimos en la sección sobre la muerte, ésta no significa aniquilación. Si tratamos de sustituir la ecuación “la muerte = aniquilación” en los textos que usan la palabra muerte, resulta obvio que ese no es su significado.

b. Si la segunda muerte significa aniquilación, entonces tiene que significar la “segunda aniquilación”. Y si la primera aniquilación no resultó ser definitiva, ¿Porqué deberíamos creer que la segunda lo será? No es posible aniquilar dos veces a la misma persona.

c. Dos textos en el libro de Apocalipsis identifican la segunda muerte con el lago de fuego (vea Apo.21:8 y 20:14). Hay por lo menos tres ejemplos en la Escritura en donde el fuego no consume a sus víctimas. El primero es en Ex.3:2 cuando la zarza ardía en fuego y la zarza no se consumía. El segundo ejemplo es Daniel 3:19 cuando el horno se encendió siete veces más, pero la Escritura dice respecto a los tres creyentes, que el fuego no les quemó ni siquiera la ropa (Dan.3:27). El tercer ejemplo está en Apo.19:20 donde dice que la bestia y el falso profeta fueron lanzados vivos en un lago de fuego y azufre, y después de los mil años mencionados en el capítulo 20:7, todavía están vivos y siguen siendo atormentados en el mismo lugar (Apo.20:10).

d. Apocalipsis 20:6 declara que la segunda muerte no tiene potestad y no afectará a los creyentes. Esto implica que la segunda muerte tiene el poder de hacer daño a los inconversos (no creyentes). Pero la aniquilación no haría ningún daño a nadie. Un castigo que uno no puede experimentar, no puede ser ningún castigo; nadie puede ser castigado si no existe.

e. La segunda muerte es el castigo final del pecado, pero si la convertimos en algo parecido a la aniquilación, entonces ya no hay ningún castigo, y mucho menos podríamos hablar de grados de castigo en la manera que la Biblia lo hace. (Vea Mat.11:22-24; Rom.2:5-6 y 2:8-9; Apo.18:6-7; Heb.10:28-31, etc.) Además, cuando Cristo fue castigado por el pecado y murió, no fue aniquilado. El castigo que Cristo experimentó consistió de sufrimiento, dolor, miseria, separación del Padre, etc. pero no fue la aniquilación. (Vea los siguientes textos: Mat.26:46; 1Pe.2:21, 24, 3:18; Isa.53:4-11 y note especialmente en este texto de Isaías el uso de las palabras:

“azotado”, “herido”, “abatido”, “molido”, “angustiado”, “afligido” y “castigado”). Repito entonces, que Cristo no fue aniquilado, sino que sufrió en su cuerpo y en su alma hasta la muerte. (Vea 1 Pe.4:1, Fil.2:8). Cuando murió, su alma fue al “hades”; nunca dejó de existir. (Vea Hech.2:25-28, 31). Entonces, si el sufrimiento de Cristo fue real cuando El fue hecho pecado en lugar de los que creen en El, esto nos indica que el sufrimiento en la gehenna de los inconversos, (sufrimiento ocasionado por sus pecados), también será real.

5. La gehenna es el “justo juicio de Dios” (Rom.2:5), es lo que el pecado merece, es la retribución, la recompensa, el pago del pecado, es el castigo que los pecadores no arrepentidos merecen. Las palabras descriptivas que enseguida listaremos confirman esta horrible realidad:

a. La gehenna es descrita como “una prisión” o cárcel eterna. (Mat.18:34-35; Luc.12:58-59, 2 Pe.2:4, Jud.6). Aunque estos dos últimos textos se refieren a ángeles encarcelados, esto no cambia la realidad, porque según Apocalipsis 20:14, todos aquellos que estén en el hades serán arrojados a la gehenna. Cristo dice en Mat.25:41 que los hombres serán arrojados al fuego eterno “preparado para el diablo y sus ángeles”. En la gehenna, los hombres perdidos serán encarcelados en cuerpo y alma hasta que paguen la deuda infinita de sus pecados. Siendo ésta infinita, indica que jamás saldrán de allí.

b. La gehenna es descrita como “un abismo”. (Vea Apo.9:1-2, 11:7, 20:1) Note que en 9:2 dice que de este abismo sale humo, como de un gran horno. En Lucas 8:31 los demonios le rogaban a Cristo que no les man-dase ir al abismo.

c. La gehenna es descrita como “las tinieblas de afuera”.

Mat.8:12 habla de aquellos que serán “echados a las tinieblas de afuera”. Mat.22:13 dice, “atadle los pies ylas manos y echadle a las tinieblas de afuera”.Mat.25:30 dice, “al siervo inútil, echadle en las tinieblas de afuera”.

2 Pe.2:17 se refiere a aquellos para los cuales les está reservada eternamente, “la oscuridad de las tinieblas”.

d. La gehenna es descrita como “fuego”. Aquí solamente resta señalar que el fuego del infierno es la ira de Dios. Vea Isa.30:33 donde dice que “el soplo de Jehová, como torrente de azufre enciende el fuego”. (Vea también Isaías 33:14; 66:24, Nahum 1:6.) Este fuego no puede ser apagado.

e. La gehenna es descrita como el lugar del “lloro y el crujir de dientes”. (Vea Mat.8:12, 13:42, 22:13, 24:51 y 25:30). La palabra lloro o llanto es la palabra más fuerte para hablar de una persona sufriendo. El crujir de dientes es el fruto del dolor, la angustia y el enojo por parte de aquellos que se encuentran en el infierno. Es el resultado de todos los factores que en breve hemos tocado en este estudio sobre la gehenna. Es el producto del remordimiento, la agonía, la vergüenza, la desesperación y la ira eterna de Dios.

f. La gehenna es descrita como un “gusano que no muere”. (Vea Mar.9:43-48.) El gusano que no muere signi-fica que la persona misma no deja de existir, sino que está siendo atormentada perpetuamente. El fuego no se apaga y el gusano no se muere, porque la persona no deja de existir, ni de sentir el dolor y el castigo de sus pecados. En el contexto de este versículo, Cristo compara dos clases de sufrimiento. Primero habla del sufri-miento ocasionado por la pérdida de una parte principal del cuerpo. Luego habla del sufrimiento ocasionado por la eternidad del infierno (gehenna).

Podríamos añadir más argumentos, pero al repasar lo expresado, tenemos confianza de que lo señalado es sufi-ciente para satisfacer a cualquiera que puede ser satisfecho; aquellos que son obstinados y rebeldes no estarían satisfechos aunque se incluyera más. Entonces, aquí concluimos nuestra argumentación.

¿HAY ALGUIEN QUE DESEE IR AL INFIERNO?

Como vimos al principio de este folleto, pocas personas piensan que pueden ir al infierno. De hecho, hasta muy pocos creen que otros irán al infierno. Pareciera que sería difícil encontrar candidatos para enviarlos allí. La mayoría de las personas piensa que solamente los más viles pecadores irán al infierno, como por ejemplo dicta-dores como Hitler, o asesinos múltiples, o abusadores de mujeres y niños, o narcotraficantes y políticos corruptos. Pero, una vez más le decimos que la realidad es muy distinta a lo que mucha gente piensa. La mayoría supone que casi todo el mundo escapará del infierno, cuando Cristo dijo en Mat.7:13-14 todo lo contrario. Escuche bien sus palabras:“Entrad por la puerta estrecha: porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva á per-dición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva á la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7:13-14)

Sin lugar a dudas, Cristo enseña aquí que no es una minoría sino la gran mayoría de la gente que irá al infierno. Y podemos añadir que a menos que usted entre por la puerta estrecha, usted también irá a ese lugar. ¿Está usted preparado para ir al infierno? Debería estarlo, pues si no ha entrado por la puerta estrecha que es Cristo, usted está en el camino ancho que conduce al infierno. Cabe repetir aquí otra enseñanza de Cristo:

“Y si tu mano te escandalizare, córtala: mejor te es entrar á la vida manco, que teniendo dos manos ir á la Gehenna, al fuego que no puede ser apagado; Donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo: mejor te es entrar á la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en la Gehenna, al fuego que no puede ser apagado; Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo: mejor te es entrar al reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado á la Gehenna; Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.” (Marcos 9:42-49)

Aquí se nos enseña que el pecado es lo que conduce al infierno. ¿Está usted dispuesto a ir al infierno por toda la eternidad a cambio de unos cuantos placeres y lujuria terrenal? ¿Está dispuesto a sufrir eternamente el des-agrado y menosprecio de Dios a cambio de algunos pecados que a fin de cuentas no le pueden satisfacer? La gran mentira del pecado es que ofrece a los hombres más satisfacción que la que pudieran recibir de parte de Dios. Los que van a la perdición son engañados por el pecado creyendo que el futuro prometido por el pecado, es más satisfactorio que el reino de Dios. El poder del pecado consiste de esta mentira. El pecado dice a los hombres que el camino de Cristo es difícil y desdichado. ¿Cree usted que el pecado le hará feliz? Si así es, usted nunca lo dejará, jamás se arrepentirá e inevitablemente sufrirá el castigo del pecado en el infierno. El engaño de pecado es el poder que el diablo usa para cegar y endurecer a los incrédulos. Entonces, si usted no tiene miedo del pecado, nunca tendrá miedo del infierno hasta que sea demasiado tarde.

Los únicos que entran por la puerta estrecha son aquellos cuyos ojos han sido abiertos para ver el engaño del pecado y la verdad de Dios. Toda la miseria de la raza humana comenzó cuando Adán y Eva creyeron a la mentira del diablo con respecto al pecado, cuando dijo: “no morirán”. Satanás les convenció que la vida pecaminosa sería más placentera que la obediencia a Dios y de que a fin de cuentas, no tendrían que sufrir por su pecado (desobediencia). El diablo continúa diciendo esta mentira a todos los hombres hasta el día de hoy, pero como hemos visto de la Palabra de Dios; el pecado les traerá consecuencias eternas a todos los que no se arrepientan.

En los dos textos que citamos anteriormente, el arrepentimiento del pecado y la fe en Cristo como el único acceso al cielo, son las condiciones para escapar del infierno. Cristo es la puerta y el camino al cielo, porque en su encarnación vino a este mundo y sufrió el castigo infinito del pecado en sustitución de todos aquellos que creen en El. El hecho de que Cristo sufrió es la prueba más grande de que aquellos que no se someten a El como Señor y Salvador, sufrirán el infierno como la paga del pecado. La muerte y el sufrimiento de Cristo, es la prueba más grande de que Dios es justo y santo, y como tal tiene que castigar el pecado. Con el fin de poder perdonar a los creyentes, Dios se vio obligado a castigar los pecados de ellos en la persona de Cristo como su sustituto. Amigo mío piénselo bien, si Dios castigó a su propio Hijo amado, ¿Qué le hará a usted cuando usted muera en sus pecados? Si usted no le da la espalda al pecado y confía en Cristo, ciertamente que su lugar es el infierno. ¡Vuélvase a Cristo y sométase a El como Señor y dueño de su vida! ¡Pídale, ruéguele que cambie su corazón y le conceda el poder para dejar el pecado y entregarse a El! ¡Confíe en Cristo como aquel que sufrió “el infierno” en lugar de los pecadores! No se tarde porque el peligro del infierno es real y usted está al borde mismo de este abismo. Ojalá fueras aterrorizado hoy por el infierno, porque si no es así, ciertamente que tendrás que soportarlo por la eternidad.

Por Qué el Cristianismo Bíblico Es Intolerable en una Epoca de “Tolerancia”

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clip_image002Por Qué el Cristianismo Bíblico Es Intolerable en una Epoca de “Tolerancia”

John MacArthur

www.gty.org

Tomado de aquí

En estos tiempos postmodernos, la tolerancia es la virtud suprema de la plaza pública. Las personas tolerantes pueden ser pensadoras de mente amplia, liberales, y caritativos para cada cosmovisión – cada cosmovisión, es decir, excepto el Cristianismo bíblico. Las demandas autoritativas de Jesucristo trascienden el umbral de la tolerancia postmoderna.

En esta era posmoderna, una virtud es estimada por encima de de la demás: La tolerancia. De hecho, la tolerancia pronto puede ser la única virtud secular que la sociedad abrace. Muchas virtudes tradicionales (incluyendo la humildad, el autocontrol, y la castidad) ya han caído del favor público y en algunos sectores son abiertamente despreciadas o incluso son consideradas como transgresiones.

En lugar de eso, con la beatificación de la tolerancia, lo que una vez fue prohibido ahora es promovido. Lo que una vez fue universalmente estimado inmoral hoy ahora se celebra. La infidelidad marital y el divorcio han sido normalizados. La profanidad es bastante común. El aborto, la homosexualidad, y las perversiones morales de todas las clases son defendidas por grupos grandes defensores y tácitamente alentados por los medios de comunicación populares. La noción moderna de “tolerancia” sistemáticamente se esta volviendo en moralidad en su cabeza.

Simplemente el único tabú es la ingenua y políticamente incorrecta idea de que “el estilo de vida alternativo”, la religión, o una perspectiva diferente de otra persona está mal.

Una excepción principal a esa regla sobresale rigurosamente: Está muy bien ser intolerante del cristianismo bíblico. De hecho, aquellos que se imaginan ser los defensores de la tolerancia religiosa hoy son a menudo los adversarios más sinceros del cristianismo evangélico. Un ejemplo clásico de esto es el sitio Web de www.religioustolerance.org. Página tras página en ese sitio Web golpea duramente al cristianismo basado en la Biblia. Es uno de los sitios más anticristianos en la Internet.

¿Por qué es? ¿Por qué encuentra el cristianismo bíblico auténtico tal oposición feroz entre los supuestos campeones de la “tolerancia religiosa” de hoy?

Es porque el cristianismo es diametralmente opuesto a las ideas postmodernas que han hecho esto una época de “tolerancia”. Aquí hay seis conceptos cruciales que colocan al cristianismo en contra del mismo espíritu de nuestra época:

1. La Objetividad

El cristianismo verdadero comienza con la premisa de que hay una fuente de verdad fuera de nosotros. La Palabra de Dios es verdad (Salmo 119:160; Juan 17:17). Es objetivamente verdad – queriendo decir que es verdad si se habla subjetivamente a cualquier persona o no, es cierto, independientemente de cómo alguien se sienta sobre ello, es cierto en un sentido absoluto.

Por supuesto esta generación existencial encuentra tal punto de vista completamente desagradable al gusto. La gente prefiere buscar la verdad dentro de sí mismos. Si se contempla el significado de la Escritura para todos, por lo general es sólo en términos de “lo que este versículo significa para mí” – como si el mensaje de la Escritura fuera único para cada individuo.

Pero el Cristianismo auténtico considera la Escritura como la revelación objetiva de la verdad absoluta. Es la Palabra de Dios para la humanidad, y su significado verdadero es determinado por Dios; no es algo que se moldea según las preferencias de oyentes individuales.

2. La Racionalidad

El cristianismo bíblico se basa también en la convicción que la revelación objetiva de la Escritura es racional. La Biblia tiene sentido. No contiene contradicciones, no hay errores, y no tiene principios infundados. Cualquier cosa que contradiga la Escritura es falsa.

Esa clase de racionalidad es antitética para el toda la esencia del pensamiento postmoderno. La gente hoy es adiestrada para glorificar la contradicción, aceptar aquello que es absurdo, prefiera aquellos que es subjetivo, y dan lugar los sentimientos (en vez del intelecto) determinan lo que creen. Pero tal irracionalidad no es nada menos que un rechazo abierto al mismo concepto de la verdad.

Como cristianos, se sabe que Dios no puede mentir (Tito 1:2). Él no se contradice. Su verdad es perfectamente intrínsicamente coherente. Esa clase de racionalidad blanco y negro es una de las razones principales de que el cristianismo bíblico es intolerable en una generación que rechaza la razón.

3. La Veracidad

El cristianismo auténtico se basa en la convicción de que la revelación objetiva de Dios (la Biblia) abordada racionalmente produce la verdad divina en una medida suficientemente perfecta. Todo lo que necesitamos saber para la vida y la santidad está allí para nosotros en la Escritura. No necesitamos buscar principios para la vida piadosa o exitosa a través de alguna otra fuente. La Escritura no es sólo es verdad en su totalidad; es también el estándar más alto de toda verdad – la regla por la cual todas las afirmaciones de verdad deben ser medidas.

Tal convicción es la misma antítesis de la noción postmoderna de “tolerancia”. Y esa es otra razón principal de por qué el cristiandad ha sido señalado por los proponentes de la “tolerancia” postmoderna.

4. La Autoridad

Debido a que los cristianos creen que la Escritura es verdad, enseñan sus preceptos con autoridad y sin disculpa.

La Biblia hace afirmaciones atrevidas, y los cristianos fieles la afirman atrevidamente y sin compromiso. Eso también, es una profunda amenaza para la “tolerancia” de una sociedad que ama su pecado y piensa acerca del compromiso como algo bueno.

5. La Incompatibilidad

La Escritura dice: “ninguna mentira procede de la verdad” (1 Juan 2:21). Como cristianos, sabemos que todo lo que contradice la verdad es por definición falso. En otras palabras, la verdad es incompatible con el error.

Jesús mismo afirmó la exclusividad absoluta del cristianismo. Él dijo: “yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Esa clase de exclusividad es completamente incompatible con las nociones postmodernas de la “tolerancia”.

Además, como cristianos entendemos que cualquier cosa que se oponga a la Palabra de Dios o se aparte de ella en cualquier forma es un peligro para la misma causa de la verdad. Los cristianos genuinos por consiguiente esquivan la pasividad hacia errores conocidos – y eso también ha colocado a los defensores postmodernos de la “tolerancia” en contra de nosotros.

6. La Integridad

Puesto que todo lo anteriormente citado es verdadero, el cristianismo genuino ve la integridad como una virtud esencial y a la hipocresía como un vicio horrible. Tal mentalidad es prácticamente la antítesis de la “tolerancia” postmoderna, y es aún otra razón por la que nuestra sociedad desprecia nuestra fe.

Desafortunadamente, la iglesia en nuestra generación está a la deriva de estas convicciones fundamentales y ya ha comenzado a aceptar ideas postmodernas sin cuestionar nada. El evangelicalismo está perdido rápidamente se le pierde su paso, y la iglesia es cada vez más como el mundo. Cada vez menos cristianos están dispuestos a oponerse a las tendencias, y los efectos han sido desastrosos. La subjetividad, la irracionalidad, la mundanalidad, la incertidumbre, el compromiso, y la hipocresía ya se han hecho comunes entre iglesias y organizaciones que en un tiempo constituyeron el pensamiento prevaleciente evangélico.

La única cura, estoy convencido, es un rechazo consciente y al por mayor de valores postmodernos y un regreso para estos seis distintivos del cristianismo bíblico. Debemos ser fieles para proteger el tesoro de verdad que nos ha sido confiado a nosotros (2 Timoteo 1:14). Si no lo hacemos, ¿quién lo hará?

Traducción: Armando Valdez

Guía Bíblica en Práctica

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Guía Bíblica en Práctica

Gary E. Gilley

Algunos meses atrás escribí una serie de artículos sobre la voluntad de Dios ocupándose de asuntos sobre como encontrar Su voluntad y si El nos habla hoy o no aparte de las Escrituras. La posición que he tomado es la que llamaría un entendimiento total de sola Scriptura de la vida cristiana. Esto quiere decir que Dios habla hoy exclusivamente a través de la autoritativa e inspirada Palabra la cual no necesita ningún suplemento adicional de alguna otra fuente. Esto no es negar la “revelación general” de la creación de Dios que nos dice algo sobre el poder y la gloria del Creador (Salmo 19:1-6; Romanos 1:20). Pero en lo que se refiere a “la revelación específica” no esperamos que nuestro Señor nos hable aparte de las Escrituras. Su guía no debe ser buscada en visiones, sueños, ángeles u otras manifestaciones sobrenaturales. Ni debemos nosotros buscar internamente corazonadas, impulsos, “pequeñas voces,” o la paz de Dios. Aun las circunstancias, las oportunidades, las “puertas abiertas”, y el buen consejo, aunque de gran ayuda en nuestra toma de decisiones, no son autoritativas. Somos sabios para considerar cuidadosamente estos asuntos externos pero estos no llevan el peso de la Escritura ni constituyen un mandato de Dios. 

Si nosotros aceptamos esta tesis de sola Scriptura, ¿cómo le hacemos para “encontrar” la voluntad específica de Dios para nuestras vidas? Lo hacemos examinando las enseñanzas de las mismas Escrituras. Podemos comenzar por notar en que hay un número de ejemplos en el Nuevo Testamento en los cuales el Señor específicamente indica Su voluntad para nosotros:

· Es la voluntad de Dios que seamos llenos del Espíritu Santo – “Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. 18No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu (Efesios 5:17-18). En el momento de la conversión cada hijo de Dios es inmediatamente habitado (1 Corintios 6:19), bautizado (1 Corintios 12:13), regenerado (Tito 3:5-6) y sellado por el Espíritu Santo (Efesios 1:13; 4:30). Estos ministerios del Espíritu Santo traen al creyente a la presencia única de Dios, nos unen con Cristo y Su cuerpo, crean dentro de nosotros una naturaleza nueva y aseguran nuestra posición en Cristo. Ninguno de estos es un equipo opcional para el cristiano. El ministerio del llenar del Espíritu, por otra parte, no es automático, es condicional. Llenarse del Espíritu tiene la intención de ser controlado por El. Cuando el creyente vive en obediencia humilde para con el Señor él es lleno, o se controla, por el poder del Espíritu Santo. Es la voluntad expresa de Dios que seamos llenos del Espíritu.

· Es la voluntad de Dios que seamos santificados – “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Tesalonicenses 4:3). El término “santificación” quiere decir “ser apartado” y, cuando se usa en un trasfondo cristiano, lleva la connotación de ser apartado para un propósito santo. En el contexto inmediato del texto Primera Tesalonicenses el Señor está llamando a la pureza moral. Es la voluntad expresa de Dios que Su pueblo viva moralmente vidas puras.

· Es la voluntad de Dios que seamos agradecidos – “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” (1 Tes. 5.18). El agradecimiento parece ser contrario a nuestra carne y así también no es una cualidad natural, pero Dios quiere que Sus hijos sean agradecidos. Es más instructivo esto en Efesios 5:20 Pablo menciona agradecimiento como resultado de la llenura del Espíritu Santo y Colosenses 3:16 habla de “cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” como producto de ser habitados por la palabra de Cristo. El agradecimiento no es ser humanamente confeccionado; es un subproducto del control del Espíritu y de la Palabra en nuestras vidas. Es la voluntad expresa de Dios que Su pueblo sea agradecido.  

· Algunas veces es la voluntad de Dios que suframos – “Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal” (1 Pedro 3:17). No está siempre en el plan de Dios que suframos por Su causa pero cuando es así, debemos sufrir por nuestro testimonio piadoso, no por el comportamiento pecaminoso. Es algunas veces la voluntad expresa de Dios que suframos por El.

Estas son, claro es, las declaraciones generales que son ciertas para todos los cristianos de todos los tiempos – y no es una lista exhaustiva. A estos mandamientos de la “voluntad de Dios” podríamos agregar todos los requisitos revelados, las demandas y los mandatos encontrados en la Palabra que es aplicable para el creyente del Nuevo Testamento. En conclusión – encontramos la voluntad de Dios a través del estudio cuidadoso de la Palabra de Dios. Esto incluiría todo desde un marido amando a su esposa como Cristo amó la iglesia (Efesios 5:25) hasta cristianos no demandándose el uno al otro (1 Corintios 6:1-8) hasta la restauración de un creyente caído (Gálatas 6:1-2).

¿Encontrando la Voluntad de Dios?

Lo que descubrimos es que Dios no ha encubierto Su voluntad a nosotros necesitando de una fórmula secreta para desenredar Sus misterios. Su voluntad para nosotros es encontrada justo en las páginas de la Escritura lista para ser extraída hasta para el deleite de todos los hijos de Dios habitados por el Espíritu dispuestos a leer y aplicar la revelación Divina. La meta, como es expresada en el Nuevo Testamento, no es encontrar la voluntad de Dios sino hacer la voluntad de Dios. Puesto que Dios quiere que usted haga Su voluntad, asegúrese de que El no la haya escondido y luego enviarlo hacia alguna clase de caza de tesoro cósmico para encontrarlo. Él no nos desafía a que descubramos las pistas que conducirán a Su plan para nuestras vidas. Más bien, Su voluntad es claramente impresa en las páginas de la Escritura. Fue con este fin que Pablo le dijo a Timoteo procurara “con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15). Muchos tienen simplemente pocos deseos de hacer la obra “diligente” y necesaria para correctamente manejar la palabra de verdad y andan buscando atajos. El Señor no nos llama por atajos; en lugar de eso se requiere “la diligencia”.

¿Qué es que funciona el entendimiento de sola Scriptura de la voluntad de Dios y a la toma decisiones en la práctica? Tal vez la mejor forma para acercarse esto es usar un ejemplo real. Demos marcha atrás hacia mi decisión de enseñar en Brasil como he mencionado en un artículo anterior. Como usted recordará recibí instrucciones de ir a Brasil por 17 días para ministrar a pastores brasileños en un retiro, presentando una serie de seminarios prácticos enfocados a las tendencias contemporáneas mirando que hoy enfrenta la iglesia y a predicar en varias iglesias. Además, tenía oportunidad de observar los ministerios de tanto de brasileños y misioneros y ofrecer consejo. 

Obviamente, éstas son todas cosas buenas – ciertamente parecería ser la voluntad de Señor ir allá. Pero contrarrestar lo positivo fue un número de negativas. Se requeriría centenares de horas para preparar los materiales necesitados para el viaje, en parte porque mis presentaciones PowerPoint y notas todas tendrían que ser traducidas al portugués – una tarea enorme que personalmente no podría hacer. Tendría que llevar a un ejército pequeño de ayudantes para lograr una tarea tan enorme. Por otra parte estoy en una posición única en que un número de personas en mi iglesia habla y escribe portugués (ciertamente inusual para una iglesia en los campos de maíz de Illinois). Los voluntarios se pusieron en fila para producir los materiales y hacer el trabajo de traducción – parecería que Dios se agradara del trabajo, pero hubo otros obstáculos.

En primer lugar, tenía que irme de mi iglesia dos semanas y media y perder tres domingos, algo que ni yo ni los ancianos de la iglesia encontraron deseable. ¿Y qué acerca de todos los demás proyectos en los que estoy involucrado como el escribir, aconsejar, prepararme enseñando materiales y cosas por el estilo? Mientras otros miembros de la administración y otros ancianos podrían llenar el púlpito y ministrar para las necesidades inmediatas de la gente mientras me ausentaba, ninguno de ellos podría manejar estos otros proyectos para mí. Me convencía de una carga de trabajo casi infranqueable – y volvería a casa exhausto. También habría una buena probabilidad de que adquiriría alguna clase de “insecto” exótico mientras estaba en Brasil, algo que a menudo consigo al viajar al extranjero (en esto resulté exitoso otra vez). Luego estaba la situación financiera. Éste era un viaje costoso y, al igual que con la mayoría de los ministerios de esta naturaleza, el gasto sería toda mío.

Entonces, mientras se que un ministerio en Brasil presentaba una oportunidad maravillosa a la vez ofrecía muchas dificultades – la decisión no estaba arreglada de antemano.  Ciertamente habría sido agradable si el Señor audiblemente me dijese qué hacer. Excepto eso, pude haber utilizado algún presentimiento o corazonada fidedigna. Habría sido feliz con simplemente un poco de “paz de Dios” guiándome, pero como siempre estaba simultáneamente en paz y ansioso sobre cualquier decisión. El examen de las circunstancias y las “puertas abiertas” guiaba en ambas formas y, como mencioné antes, el consejo piadoso fue de poca ayuda. Así que ¿Qué debía hacer?

Al final, elegí hacer el viaje, ¿pero sobre qué base? Dios no me había hablado tampoco audiblemente o místicamente. La paz fue elusiva como lo fue el buen consejo. Las puertas estaban abiertas en todas las direcciones. Los obstáculos fueron igualmente evidentes a cada paso. Aun la Escritura no contenía versículos diciendo: “usted debe (ó, no debes) ir a Brasil”. ¿Cómo podía tomarse la decisión correcta – una que traería mas honra a Dios?

La Toma De Decisiones Bíblica

De hecho esa última pregunta es engañosa. Yo pregunté, “¿Cómo podía tomarse la decisión correcta – una que traería mas honra a Dios?” Eso presupone que sólo hay una decisión correcta que pudo haber sido hecha para traer honra a Dios. ¿Pero es cierto eso? El haber elegido yo quedarme en casa, asistir a mi congregación local, predicar y enseñar la Palabra en los Estados, enfocar la atención en mi ministerio extendido de escritura y pasar tiempo de calidad con mi familia, ¿no haría una decisión que glorificase a Dios?  ¿Desobedecería al Señor y así estar viviendo en rebelión (sombras de Jonás) si había tomado esta ruta? Muchos dirían sí, pero creo que la Biblia dice no.

Busque un ejemplo en cómo fueron las decisiones hechas en el Nuevo Testamento:

· La donación financiera debía hacerse con base en la elección del corazón (2 Corintios 9:7).

· El viajar a otro país o pueblo (excepto en pocas ocasiones cuando Dios audiblemente entró) fue dejado al individuo (1 Corintios 16:5-7; Hechos 20:16).

· El consumo de comidas diversas fue determinado por la convicción del que comía (Romanos 14:2-4; 1 Corintios 8).

· La observancia, o el incumplimiento, de días santos especiales era una decisión personal – que no siempre era compartido con otras personas piadosas (Romanos 14:5-9).

· El matrimonio, después de que una obediencia correcta a los mandatos bíblicos y principios, fue dejado a los deseos del individuo (1 Corintios 7:39-40).

· Aquellos en el liderazgo de la iglesia deberían aspirar al cargo (1 Timoteo 3:1).

· Aquellos en los negocios, mientras dejándole lugar a la voluntad soberana de Dios por el contrario, eran libres de ejercer su actividad ya que la habían considerado oportuna (Santiago 4:13-17).

En ninguno de estos ejemplos, y muchos más que podríamos listar, pudimos encontrar al creyente buscando la voluntad específica de Dios. Nada de corazonadas e impulsos o experiencias de paz interior entran en juego. Estos individuos se ocuparon de sus asuntos obedeciendo la voluntad revelada de Dios, haciendo lo que estimaron ser lo más sabio y mejor para una situación dada, siempre conocedores y abiertos al hecho de que Dios podría cambiar sus planes.  El cristiano del Nuevo Testamento no siempre operó desde una posición de certeza absoluta, ni parecieron tener necesidad de hacer eso. No fue raro para Pablo, por ejemplo, tomar un curso de acción porque a él le “…pareció bien” (1 Tesalonicenses 3:1 RVA), o porque “…creí necesario” (Filipenses 2:25 RVA), o “si conviene” (1 Corintios 16:4 RVA). 

Éste fue el proceso de toma de decisiones típico en el Nuevo Testamento por personas piadosas. Al vivir en obediencia a la voluntad revelada de Dios, hicieron decisiones basadas en la mejor información que tuvieron al ver que podían honrar a Dios. Al final hicieron elecciones sabias, informadas según sus deseos, mientras vivieron de conformidad con la Palabra de Dios y siempre mantuvieron como su meta la gloria de su Señor. En ese momento no hay evidencia de que se atormentaron sobre la posibilidad de estar fuera de la voluntad de Dios. Estaban en la voluntad de Dios en virtud de sus vidas obedientes. Ellos, por consiguiente, tuvieron la libertad de hacer elecciones sabias y piadosas según la mejor información que tuvieron a su disposición. En cualquier situación dada un número de decisiones pudieron haber sido tomadas, las cuales todas igualmente honraban el Señor.

Conclusión:

Encerremos todo de esto en mi elección sobre el viaje para Brasil. Según mi leal saber y entender vivía en la voluntad de Dios en virtud del hecho de que me esforzaba por vivir en obediencia a la Escritura. La pasión de mi vida es traer gloria a nuestro Señor. Si me quedé en casa o me encaminé a Brasil no cambiaría tampoco estas cosas – me creí estar en la voluntad de Dios como es descrita en la Palabra. Así es que no me atormenté sobre mi estatus ante Dios. Cualquier decisión, creí, podía y debía traer honra a El Salvador. Pero saqué en conclusión que he gastado virtualmente mi vida entera en los Estados Unidos. América ha sido el foco de la mayor parte de mis esfuerzos en el ministerio – a pesar de de existen grandes necesidades en otros lugares – necesidades que el Señor me ha puesto para suplir. No pretendía que mi ministerio en Brasil sería muy impactante; aún supe que el Señor usa muchos instrumentos diferentes, tan débiles como personalmente podría ser, para cumplir con nuestros propósitos. Creí que tenía algo que contribuir para los cristianos en Brasil. Además, la iglesia que pastoreo es sana con un número de buenos líderes para manejar excelentemente el ministerio en el frente doméstico sin mí presencia por algunas semanas (de hecho mucho más tiempo que eso pero odio admitirlo). Las finanzas estaban en orden y mi carga de trabajo podría ser manejada si haría buen uso de mi tiempo al viajar.

Al fin decidí ir a Brasil porque quise ir y porque creí sería el mejor uso de mi tiempo para la gloria de Dios. Viendo atrás todavía creo fue la mejor opción. Sin embargo, si hubiese escogido rechazar el viaje, pude haber hecho eso para la gloria de Dios igualmente. Cualquier elección era buena. Cualquier elección le agradaba a Dios (2 Corintios 5:9). Ninguna elección me colocaría fuera de Su voluntad. 

Al intentar tomar las decisiones que honren a Dios debemos libremente examinar las circunstancias, los sentimientos, la lógica, etcétera, pero nunca podemos concluir que de cosas el Señor definitivamente nos guía en una forma particular. El cuadro bíblico es del pueblo de Dios tomando decisiones sabias basadas en los principios y mandatos evidentes de las Escrituras. Al mismo tiempo siempre estuvieron dispuestos a inclinarse ante la voluntad de un Dios soberana que en cualquier momento podía cambiar su dirección. Tales cristianos no se preocuparon de perderse de la voluntad de Dios porque vivían en la voluntad revelada de Dios y confiaban en el Señor para tomar la iniciativa para asegurarse de que ellos estaban donde El quería que ellos estuvieran. En el Nuevo Testamento no se nos da instrucciones de buscar la voluntad de Dios sino de tomar decisiones sensatas basadas en los principios y mandatos bíblicos. La comprensión de estos principios le da al hijo de Dios la libertad maravillosa y la gran confianza en su búsqueda de vidas que agraden a su Señor.

Traducción: Armando valdez

La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 5

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Gary E. Gilley

Recibí recientemente el catálogo de otoño para 2005 de Quaker Books. El promo encontrado en el catálogo para el libro Creeds and Quakers (Credos y los Cuáqueros) se lee como sigue:

La autoridad espiritual Cuáquera no recae sobre sistemas de creencia – en credos – sino sobre la comunicación directa entre Amigos individuales y el Espíritu Divino. Todos las demás formas de autoridad, “sean palabras escritas [incluyendo la Escritura, supongo] casa-pináculo o una jerarquía clerical,” no pueden reemplazar esta comunión directa.

Ésta es la teología Cuáquera histórica en la cual la “luz interna” emanando del Espíritu Divino conlleva una autoridad final, aun sobre la Escritura. Mientras apasionadamente negado por la mayoría, creo que sobre una base objetiva gran parte del evangelicalismo no está sólo esta siendo dirigido hacia la misma dirección, sino que ya está allí ahora. Pocos si acaso evangélicos, o aun carismáticos respecto a esto, serían tan obvios como los Amigos (Cuáqueros). Casi todos colocarían la autoridad final en la Escritura al llenar sus declaraciones doctrinales, pero cuando la goma cubre el camino, la autoridad final para muchos, al igual que con los Cuáqueros, no descansa sobre el registro de la Palabra de Dios, sino sobre voces internas y corazonadas subjetivas. Esto está bien ilustrado en los escritos de Henry Blackaby que ha hecho mucho para promover la vida subjetiva y mística del cristiano (no clásica) que cualquier otro líder no-carismático moderno. En un libro co-escrito con su hijo Richard, él escribe: “Cada vez que Dios habla, su Palabra se convierte en una estrella norte para su vida.  No cambia. Es segura. Al cumular usted un registro de Dios hablándole por años, usted tendrá un cuadro claro de dónde Dios lo está guiando. Esto le dará una seguridad poderosa al continuar Dios guiándole en el futuro”.1 Esta es una declaración atemorizante cuando usted se percata de que los Blackaby no hablan de las Escrituras sino de una supuesta comunicación privada, no-verbal de Dios que se le da estatus similar a las Escrituras. Note la capitalización de “Palabra” en referencia a estos mensajes extrabíblicos de Dios. También note que estos mensajes toman características de la Escritura al convertirse en palabra de Dios que nos guía, nos da seguridad del futuro, y es aun puesta por escrita para una posterior referencia.2

 

Los Blackaby está siendo coherentes en reconocer hacia donde su punto de vista los guía. En realidad, han adoptado y han popularizado una teología que permite adiciones a la Palabra de Dios. Si uno toma la posición de Blackaby, esto tiene sentido perfecto y es, de hecho, inevitable. Si Dios habla específicamente a cada uno de nosotros, dando instrucciones en cada asunto importante, tenemos que preguntarnos ¿qué papel juega la Escritura? Para algunos, la Biblia se vuelve un libro muerto de historias antiguas y de la teología formal. Una vez que dominan con maestría esas cosas, están listos para seguir adelante hacia la palabra de Dios “fresca” recibida hoy a través de voces internas directas dentro de sus almas. Bajo este panorama, la Escritura se vuelve secundaria a lo mucho y muy probablemente innecesaria (excepto por la doctrina básica). Pronto caemos en la cuenta para descubrir que hemos aceptado la perspectiva del Cuáquero de la revelación y la autoridad.

Algunos preguntarán, “¿No es cierto que la mayor parte de los hijos de Dios en la Escritura escucharon de Dios directamente? ¿Fue esta la norma en la Biblia, no deberíamos esperar lo mismo hoy?” ¿Dios no se ha vuelto mudo?

Primero, el hecho de que algo haya sucedido en la Biblia no necesariamente quiere decir que se vuelva normativo para todos los tiempos. Dios a menudo hizo cosas específicas para personas específicas en tiempos específicos que no se repetirán, aun en la Escritura. Sólo con una persona (Moisés) habló “cara a cara” como si hablar a un amigo (Éxodo 33:11: Deuteronomio 34:10). Sólo en las manos de Moisés, Elías y Eliseo hizo Dios realizar grandes milagros en el Antiguo Testamento; sólo en una ocasión entregó Dios Sus Leyes; y así sucesivamente.

En lo que se refiere al asunto de que Dios habla a casi todo el mundo en las Escrituras, eso simplemente no es cierto. El creyente común en cualquier Testamento nunca oyó una palabra personal de Dios, y aun la mayor parte de los personajes clave nunca oyeron la voz de Dios personalmente. Cuando Dios habló en la Escritura casi siempre trató con el concepto general de lo que Dios estaba desempeñando en Su programa de redención o la vida de Su pueblo en general. Usted buscará en vano al tratar de encontrar a Dios hablando a personas qué trabajo hacer, cuántos burros ha de comprar, o qué tierra a comprar – exceptúe en lo que estuviese relacionado con el asunto principal de los tratos de Dios con Su pueblo.

La afirmación es hecha por algunos de que los creyentes durante los tiempos bíblicos oyeron la voz de Dios de forma regular. La implicación es que Dios personalmente habló y dirigió a casi a todo el mundo que vivió durante los días en que la Escritura fue escrita – y lo hizo todo el tiempo. Y, si eso es cierto, ¿por qué no deberíamos nosotros esperar lo mismo hoy? En respuesta necesitamos tomar un panorama objetivo de la Escritura para ver si esta aseveración puede ser confirmada. En esta visión general descartaremos el escuchar la Palabra de Dios a través de los profetas – los portavoces señalados de Dios antes del cierre de la Escritura. Andamos buscando aquellos que personalmente oyeron la voz de Dios (o de ángeles enviados por El) ya sea audiblemente o en palabras internas directas de impulsos o corazonadas.

La primera cosa que encontramos es literalmente miles de personalidades menos conocidas de las cuales no sabemos nada de este aspecto de sus vidas.  Ni Matusalén, ni Jabez, ni Josué el sacerdote, ni demás innumerables, escucharon la voz de Dios para nuestro conocimiento. Mientras éste es un argumento en silencio (para aquellos en ambos lados del debate) deberíamos esperar que el registro bíblico nos transmita fielmente la vida normal del creyente de entonces. Si la norma fuese para que la persona común escuchara a Dios hablar regularmente y personalmente esperaríamos a un testimonio de esto en la Escritura. Pero tal registro no es encontrado. Así es que debemos regresar de nuestra búsqueda de personajes principales en tiempos bíblicos.

Abajo vemos una cierta cantidad de personajes importantes encontrados en el Antiguo Testamento que nunca escucharon directamente de Dios según lo que sabemos:

Caleb, Ester, Mordecai, Rut, Joab, Ezequías, Josías, Josafat, Jonatán, la mayoría de los jueces, Esdrás, Nehemías, Sadrac, Mesac y Abed-Nego (aunque pudieron haber sido confortados por el Hijo de Dios en medio del fuego). Además todas las categorías de líderes clave nunca escucharon de Dios personalmente, incluyendo a ninguno de los hijos de Jacob excepto José, ninguno de los reyes de Judá después de Salomón, ninguno de los jueces excepto por Gedeón, ninguno de los exiliados restituidores y ninguno de los grandes hombres o líderes militares de David. Éste es simplemente un ejemplo; muchos más podrían ser citados.

Por supuesto hubo varios individuos usualmente importantes, que si escucharon de Dios directamente, o de una representación angélica. Además de los profetas que podríamos listar:

· Noé y sus hijos (Génesis 6:13; 7:1; 8:15; 9:1,8,18)

· Job (Job 38-42)

· Abrahám (16 Veces)

· Abimelec (1 vez) (Génesis 20:3)

· Isaac (2 Veces) (Génesis   26:2, 24)

· Rebeca (1 vez) (Génesis 25:23)

· Jacob (8 Veces) (Génesis 28:12,13; 31:11,13,14; 32:1, 24-32; 35:1; 35:10; 46:2-4)

· Agar (1 vez) (Génesis 16:13)

· Sara (1 vez) (Génesis 18:10-15) (Ella oyó a Dios hablando con Abraham)

· El Faraón (1 vez) (Génesis 41:25)

· Labán (1 vez) (Génesis 31:24)

· Moisés (en menos 85 veces)

· Aarón (Éxodo 4:27; 6:13; 12:1; Levítico 10:8; 11:1; 13:1; 15:1; Números 2:1; 4:1,17; 12:4; 18:1; 19:1; 20:12)

· Miriam (1 vez) (Números 12:4)

· Josué (Deuteronomio 31:23; Josué 1:2-9; 3:7; 4:1, 15; 5:2,9,15; 6:2; 7:10-15; 8:1, 18; 11:6; 20:1)

· Gedeón (Jueces 6:14-36; 7:2-9)

· Manoa y su esposa (1 vez) (Jueces 13)

· Samuel (1 vez antes del comienzo de su ministerio profético) (1 Samuel 3:10-14)

· David (1 Samuel 23:2, 10-12; 30:8; 2 Samuel 21; 5:19-25; 21:1)

· Salomón (3 Veces) (1 Reyes 3:5-14; 9:2-9; 11:11-13)

· Simeón (Lucas 2:25)

· María (Lucas 1:30)

· José (Mateo 1:20; 2:13)

· Zacarías (Lucas 1:13)

· Los Magos (Mateo 2:12)

· Los Pastores (Lucas 2:10)

· Las mujeres en la Tumba (Marcos 16:6)

Más allá de estos pocos individuos, encontrar a un individuo no-profético en la Escritura que escuchó directamente de Dios se convierte en una tarea difícil. Algunas observaciones adicionales deberían ser hechas. Primero, con algunas excepciones, aquellos citados arriba jugaron papeles sumamente importantes en el desarrollo del programa de Dios. En segundo lugar, cuando Dios habló, El lo hizo en una voz audible o, en ocasiones, a través de una visión o un sueño. No hay registro en el cual el Señor habló a través de una voz interna e inaudible en alguna parte del corazón o la mente del individuo. En segundo lugar, estas revelaciones de Dios son inevitablemente de significado profundo, no sólo para el individuo, sino a menudo a muchos más igualmente.

La argumentación de que Dios habló a casi todo el mundo todo el tiempo, guiando y dirigiendo, simplemente no pasa la prueba de un estudio cuidadoso de las Escrituras. Aun con aquellos a quienes Dios habló, sólo con Noé, Abraham, Moisés, Jacob, Aarón, Josué, David y Salomón Dios habló más de dos veces en todas sus vidas. Adicionalmente, la noción de que la revelación de Dios a menudo vino en una “pequeña voz interna” no es garantizada. Aun en una sola ocasión en la cual Dios habló en una “pequeña voz” a Elías es a menudo malentendida. En 1 Reyes 19:12-13 nos encontramos con que Elías escuchó un “silvo apacible y delicado” del viento. Fuera de esa brisa suave vino la “voz” de Dios. El texto realmente no dice que fuese una “pequeña voz”. No dice absolutamente nada acerca de la intensidad del sonido de la voz. Pero aun si fuese una voz tranquila, fue todavía una voz audible. ¿Cuántos cristianos, en base a este mal entendimiento de este pasaje, han afirmado que también han escuchado la voz de Dios? Mantienen haber escuchado una voz interna, poco audible – algo así como Elías. Pero Elías no oyó nada de eso. Fue la voz de Dios – clara y bien definida. 

Pero ¿qué acerca del Nuevo Testamento y especialmente el libro de Hechos? ¿No es evidencia abrumadora la guía directa de Dios en las vidas de los santos de la época de iglesia? Realmente, no. Un estudio detallado de las Escrituras del Nuevo Testamento no revela lo que muchos afirman.

Virtualmente todos los relatos del Nuevo Testamento de Dios hablando y dando instrucción directa son encontrados en el libro de Hechos. Esto en sí es significativo, pero lo reservaré hasta después. Si le damos nuestra atención al libro de Hechos encontramos trece ocasiones bien definidas en las cuales Dios habló directamente a individuos (dos de estos a través de ángeles): 8:26-29; 9:4, 10; 10:3, 11-16; 12:7-8; 13:2-4; 16:6,9-10; 18:9; 21:4, 11; 22:17-21; 23:11. El Señor usó métodos variados para comunicarse en estas ocasiones incluyendo visiones, ángeles, profecía, y palabras directas de Jesús o del Espíritu Santo. De estas trece revelaciones, ocho de ellas fueron a dos apóstoles (Pablo y Pedro). Las otras tres se esparcieron entre Felipe, Ananias, Agabo, Cornelio y la iglesia en Antioquía.

Un número de cosas sobresale acerca de estas palabras especiales del Señor. Primero, Dios toma la iniciativa en cada una. Los recipientes no buscaban revelaciones del Señor, y en dos ocasiones (Saulo y Cornelio) incrédulos al final estaban recibieron el mensaje. Segundo, debería ser notable que ninguno de estos individuos necesitara aprender un método para escuchar a Dios y, en cada caso, los oyentes no habían tenido duda de que fue el Señor quien hablaba. Esto es especialmente interesante en el caso del incrédulo Saulo que inmediatamente trata a Jesús como “Lord”. También, en cada caso que podemos percibir, el mensaje fue dado en una voz audible. No hay terminología como “sentí al Señor guiándome” o “tuve paz acerca de lo que debía hacer”. Lo que Dios tuvo que decir fue claro y más allá de mal entenderlo o de mal interpretarlo.

Usando simplemente el libro de Hechos, inmediatamente deberíamos reconocer un contraste fuerte entre lo que tenía lugar allí y lo que está siendo afirmado hoy. En Hechos no encontramos a cada creyente escuchando del Señor todo el tiempo acerca de todo.  Realmente, encontramos a seis personas y una congregación que escuchó de un miembro de la Trinidad o un ángel (dos mientras aun eran no salvos), y las cosas que oyeron fueron de gran significado espiritual en el plan de Dios.  En Hechos, nadie tuvo que aprender a escuchar la voz de Dios ni alguien fue guiado por medio de corazonadas o impulsos. La voz de Dios fue inconfundible y Su mensaje fue más claro que el agua. En Hechos nadie es alentado o adiestrado a buscar la voz de Dios; más bien solo se ocupaban de sus asuntos cuando Dios intervino.

Hechos es un libro de sucesos. Nos dice lo que hizo Dios; no siempre explica por qué hizo Dios lo que hizo ni lo hace ser necesariamente una norma para nosotros hoy. Este hecho se pone aun más interesante cuando dejamos Hechos y comenzamos a estudiar las epístolas. Las epístolas, a diferencia de Hechos, no se especializan en relatos históricos, pero en lugar de eso enfocan la atención en instruir al creyente con respecto a cómo vivir en la era del Nuevo Testamento. El silencio con respecto a acontecimientos milagrosos y de escuchar la voz de Dios es casi ensordecedor en las epístolas. Nadie es designado, adiestrado o impulsado a buscar la voz de Dios. En lugar de eso, ellos (y nosotros) reciben instrucciones de poner atención a la Escritura (cp. 2 Timoteo 3:15-4:4). La doctrina, la verdad y la instrucción, como es encontrada en el Antiguo Testamento y la enseñanza de los apóstoles, son el pan de cada día de las epístolas. Me parece que si el Señor tuvo algo mejor que ofrecer (ó más) más allá de las Escrituras, él habría tenido por regla decirlo en las epístolas. En lugar de eso, él inspiró a Pablo a escribir, “predica la Palabra”. 

Fowler White representa mi sentir:

La Biblia no nos da razón para pretender que Dios hablará a Sus hijos hoy aparte de las Escrituras. Aquellos que enseñan de otra manera necesitan explicar a los hijos de Dios cómo pueden ser estas palabras “frescamente habladas del cielo” tan necesarias y estratégicas para los propósitos más elevados de Dios para sus vidas cuando su Padre no hace nada para asegurar de que alguna vez realmente escucharán esas palabras. Ciertamente, deben explicar por qué esto no es apagar el Espíritu. Además, la promesa de tal guía inevitablemente distrae la atención de las Escrituras, en particular sobre las preocupaciones prácticas y apremiantes de la vida. En la Biblia la iglesia oye la voz real de Dios; en las Escrituras, sabemos que El nos dice Sus mismas palabras. Los defensores de palabras “frescamente habladas del cielo” deberían tener cuidado: De distraer la atención de las Escrituras, ellos apagan al Espíritu que habla en ellas.3

 

Creo que nuestro mandato hoy es éste: En vez de buscar comunicación extrabíblica de Dios, necesitamos diligentemente aprender a manejar la Palabra de Verdad – para que podamos ser aprobados por “Dios como obreros que tienen de que avergonzarse” (2 Timoteo 2:15).  Me gusta la forma en que el Puritano inglés, Thomas Watson, lo dijo: “aquellos que dejan a la luz de la Palabra y siguen la luz dentro de ellas, como algunos dicen, prefiere lo brillante de la luciérnaga antes del astro rey”.4

[1] Henry and Richard Blackaby, Hearing God’s Voice (Broadman & Holman: Nashville, 2002), p. 230.

[2] Ibid., pp. 227, 229, 230, 241.

[3] Fowler White, “Does God Speak Today Apart from the Bible?”, in The Coming Evangelical Crisis, ed. John H. Armstrong (Chicago: Moody Press, 1996), p. 87.

[4] Don Kistler, ed., The Puritan Pulpit: Thomas Watson (Soli Deo Gloria Publications, 2004), p. 141.

La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 4

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Gary E. Gilley

Los anteriores artículos explicaron que la comprensión subjetiva, mística de la dirección del Señor a través de revelaciones internas, en lugar de la Escritura, no están bíblicamente fundamentados. Este artículo se ocupa de algunas de las preguntas que a menudo surgen sobre el tema.

P. Muchos en el movimiento carismático creen que Dios habla hoy a través de profecías y palabras de conocimiento. Insisten en que tal revelación no está en contradicción con la Palabra escrita y que no debería recibir un estatus igual o adición a la Sagrada Escritura. ¿Cómo difiere esta perspectiva carismática de revelación de la perspectiva no-carismática de que Dios habla y da dirección a través las corazonadas y voces internas?

R. No mucho si acaso. En esencia, una teología carismática de revelación ha sido adoptada casi completamente por la mayoría de la comunidad evangélica. Lo que hace falta por ambos grupos es que la revelación de Dios, no importa qué formato o escenario, es aun la revelación de Dios. No es posible para Dios dar revelación que no sea autoritativa y que demande obediencia. Toda revelación de Dios conlleva la autoridad de la Escritura. Ahora, es verdad que Dios no ha elegido intercalar toda Su revelación encima de las páginas de la Biblia. Es posible, por ejemplo, durante los tiempos bíblicos que el Señor le habló a Sus siervos pero no eligió incluir esa conversación en las Escrituras. No obstante, cualquier cosa que él dijo en esos momentos llevó la autoridad y todo el peso de la Palabra escrita. Hoy muchos afirman escuchar de Dios, pero lo que escuchan no tiene el estatus y el significado de Escritura. Esto es lógicamente imposible. Ya sea que Dios ha hablado o no lo haya hecho. Si El ha hablado, ese mensaje es tan autoritativo como la Escritura. Estoy de acuerdo con John MacArthur que escribió: “Dios reservó la revelación divina para tiempos especiales, la cual fue incluida en la Palabra escrita, y desde ese tiempo la revelación ha cesado”.1

P. Creo que Dios da revelación extrabíblica hoy. Mi único problema es cómo discernir la voz de Dios de la mía u de otra fuente. ¿Cómo puedo hacer eso?

R. El libro Hearing God’s Voice (Esuchando la Voz de Dios) de Henry y Richard Blackaby, fue escrito mayormente para ocuparse de esta pregunta, pero aun estos expertos en la materia fallaron pobremente en una solución. Ellos sugieren que, para escuchar la voz de Dios, se requiere de fe,2 así como la convicción de que Dios habla aparte de la Escritura.3 Podemos esperar de cristianos nuevos,4 que le escriben, y aquellos que no están en el hábito de escuchar de Dios, estar un poco desorientados por algún rato,5 pero esperanzadamente todo eso cambiará y gradualmente vendremos a reconocer cuándo habla Dios nos habla.6 Y “mientras más cercano usted este de Dios, más fácilmente usted reconocerá Su voz”.7

Nada de esto es de ayuda. El problema es que toda esta conversación está fuera de lugar con lo que encontramos en la Escritura. Primero, virtualmente cada vez que Dios habló en la historia bíblica el recipiente no tuvo ninguna duda de que él escuchaba la voz de Dios – no importando cual haya sido su condición espiritual o nivel de fe. Con excepción del niño Samuel, virtualmente todo el mundo, incluyendo a los incrédulos (e.g. Faraón, Balaam y Saúl), inmediatamente supieron que Dios hablaba. Adicionalmente, ninguna fórmula o ninguna instrucción son encontradas en la Palabra para enseñarnos a cómo percibir la voz de Dios. Aprender a escuchar la voz de Dios simplemente no es enseñado como una habilidad que debamos desarrollar. El no-carismático y no-cesacionista moderno (aquellos que creen que la revelación aun se sigue dando hoy, principalmente a través de formas inaudibles directas) ha creado una categoría de revelación no encontrada en la Escritura. Ellos ahora deben tratar de defender su perspectiva a través de la experiencia porque ninguna defensa bíblica es posible.

Debe reconocerse que casi todo el mundo es un cesacionista de algún tipo. Nadie dice: “todo es válido”. Pero si no establecemos la línea limítrofe en la Escritura no existen criterios por los cuales decidir dónde trazar la línea. Si Dios hubiera pretendido una revelación más allá de las páginas del Nuevo Testamento El nos hubiese provisto una manera por la cual percibir Su voz.  Si Dios hubiera determinado cambiar Su modo de revelación de comunicación verbal a sentimientos internos y voces, habríamos esperado alguna notificación de este cambio. Nosotros también habríamos esperado algunas instrucciones por las cuales pudiésemos descifrar Su mensaje. Él no hizo nada de esto. Por consiguiente debemos concluir que Dios no eligió lanzar una forma única de comunicación después del cierre del canon de la Escritura. Los problemas que encontramos hoy con respecto a la dirección de Dios se remontan a este asunto fundamental.

P. Se nos ha dicho que Dios habla hoy, ya sea a través de voces internas directas o de palabras de profecía, pero que estos mensajes pueden ser parcialmente de Dios y parcialmente de nuestros pensamientos. ¿De qué el valor son estos tipos de comunicaciones cuando no podemos estar seguros qué parte de ellos son realmente las Palabras de Dios?

R.  Tales supuestos mensajes de Dios no son de ningún valor en absoluto y pueden ser un verdadero peligro. Si no sabemos qué porción o parte de un pensamiento, sueño o profecía es de Dios o de alguna otra fuente, ¿cómo debemos nosotros percibir lo que Dios está tratando de decir? Si creemos que Dios nos dice a nosotros que nos casemos con Suzy, mudarnos para Virginia, comprar un edificio comercial ó iniciar un negocio nuevo, pero también sabemos que al menos la mitad de ese mensaje podría ser buenos deseos de nosotros, ¿cómo saber que parte de ellos obedecer (recuerde: ¿Cuándo Dios manda debemos obedecer)?  Una vez más, un problema verdadero en este punto es que nada en la Escritura contesta esta pregunta. Cuando Dios habló en el registro bíblico fue un mensaje completo y comprensible. Nadie cuestionó qué tanto de lo que precisamente oyeron fue su imaginación y que tanto fue de Dios. Ni hay alguna fórmula dada para discernir la diferencia. Los No-cesacionistas han entrado en un tierra de sombras de la cual no hay ayuda bíblicamente. Son abandonados a su suerte.

P. Primera de Corintios 14:29 menciona profetas del Nuevo Testamento que hablan y luego tienen a otros en el cuerpo de la iglesia que interprete lo que tenían que decir. ¿Qué quiere decir esto?

R.  Primero debe darse por entendido que la profecía de palabra tenga un significado dual. Puede querer decir predicción, como cuando las profecías revelaron algún acontecimiento futuro, o predicación, como cuando un mensaje de Dios con respecto al vivir para El es comunicado. Este pasaje parece referirse con predicación, lo cuál por sí mismo viene en dos variedades. Por un lado, allí está la predicación o proclamación de las Escrituras, tal como se hace hoy. Hubo también predicación divinamente inspirada en la cual Dios dio un mensaje de verdad a través de ciertos individuos. Esta mayoría este pasaje probablemente establece referencias para ambos tipos de predicación. Debería ser recordado que la iglesia es edificada sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas (Efesios 2:20), pues fueron estos dos tipos de personas dotadas que nos dieron la Palabra de Dios inspirada. Hebreos 1:1,2 se lee: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas es estos postreros días nos ha hablado por el Hijo…” Luego en el capítulo dos, los versículos tres y cuatro, el autor de Hebreos continúan éste pensamiento escribiendo: “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, m nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad”.  Lo que es interesante es que este pasaje habla de aquellos que comunicaron la Palabra de Dios en el Nuevo Testamento como un grupo de personas selectas que escucharon estas palabras del Señor y fue autentificado por señales milagrosas. En 2 Pedro 3:2 recibimos instrucciones: “para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles”. Pedro señala a los profetas del Antiguo Testamento que nos dieron el cuerpo inspirado del Antiguo Testamento y a los apóstoles que nos dieron el texto inspirado del Nuevo Testamento. Cada indicación es que la revelación del Nuevo Testamento fue proporcionada a través de los apóstoles y algunos otros cercanamente relacionados con ellos (Marcos, Lucas, Santiago, Judas y posiblemente el escritor de Hebreos). Juan advierte en la misma conclusión del Nuevo Testamento que no debemos agregar a las profecías del libro de Apocalipsis (22:18, 19). Puesto que Apocalipsis es el último libro en el canon es difícil de imaginar cómo cualquier profecía adicional hoy no violara esta advertencia. 

Cuando Pablo da la exhortación encontrada en 1 Corintios 14:29 él pudo estarse refiriendo a tanto a los que están predicando las Escrituras ya reveladas y a aquellos que afirmaban una palabra inspirada del Señor. Debería ser recordado en ese punto el canon del Nuevo Testamento aun no se cerraba y que Dios aún estaba dando Su Palabra inspirada y autoritativa. Uno de los problemas que los primeros creyentes de siglo tuvieron que afrontar fue el asunto de los falsos profetas y apóstoles que afirmaban una autoridad divina. Por esta razón Pablo habló de falsos apóstoles (2 Corintios 11:13) y señales apóstol verdaderos (2 Corintios 12:12). En Corinto hubo aquellos que se presumían como portavoces divinos para Dios, aun apóstoles. ¿Cómo debían los cristianos probar estas afirmaciones? Pablo dijo que “juzgaran” en lo que estos hombres afirmaban haber recibido de Dios. ¿Cómo debían ellos hacer eso? Primero, determinando si estos individuos si tenían las señales de un apóstol verdadero. Luego, debían discernir su mensaje para ver si era sano. ¿Cómo debían de ocuparse de hacer esto? ¿Debían ellos ir en busca de algún sentimiento subjetivo de afirmación del Espíritu Santo? Nada indica que ese fuera el caso. Más bien, como siempre: “…escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.” (Hechos 17:11).  En otras palabras, aun cuando la revelación estaba todavía siendo dada, lo que las personas afirmaban haber escuchado de parte de Dios tenían que pasar por alto el escrutinio de la Escritura. Ahora que “la fe que ha sido una vez dada a los santos.” (Judas 3) y la profecía inspirada ha sido declarada completa (Apocalipsis 22:18-19), ya no hay una necesidad de una revelación más para el pueblo de Dios.

P. A menudo me siento motivado a testificar o a darle una cantidad de dinero específica a alguien. Si Dios no me dijera que haga estas cosas entonces ¿de dónde se originan estos impulsos?

R. impulsos son impulsos. Sin duda alguna nos damos cuenta de que los incrédulos tienen impulsos también; ¿De dónde vienen?  Intentar determinar que la fuente de los impulsos no tiene sentido, pero la mayoría de los impulsos simplemente provienen de nuestros pensamientos. Vemos a una persona que necesita Cristo; sabemos el poder y la gloria del evangelio; deseamos contarles a otros acerca de la verdad. ¿Qué tan extraño sería sentir un deseo de contarle a las personas sobre el Señor? El hecho de que seamos motivados a compartir el evangelio o cualquier otra cosa no quiere decir hemos recibido comunicación extrabíblica de Dios. 

P. ¿Cuál es el punto de orar si el Señor no va a hablarnos durante nuestro tiempo de oración? ¿Por qué preocuparnos?

R. Hasta hace poco la mayoría de los cristianos reconocían la oración como nuestra comunicación para con Dios y las Escrituras como la comunicación de Dios para con nosotros. Pero debido a la influencia de Henry Blackaby y muchos otros, cada vez más los creyentes esperan que Dios les hable durante su tiempo de oración. Blackaby escribe: “En las Escrituras, la oración se replantea a menudo como una conversación de dos vías en donde las personas oyen a Dios responder a sus oraciones… La clave para que Dios nos transforme no es encontrada en lo que decimos cuando oramos sino cuándo escuchamos. Al hablarnos Dios, no podemos permanecer sin cambio”.8 El apoyo bíblico para este tipo de comprensión de la oración es pobre. El texto más ampliamente usado del Nuevo Testamento en su defensa es Romanos 8:26-27 acerca del cual Blackaby dice: “[la voluntad del Espíritu Santo] revela los pensamientos del Padre y ayuda a los creyentes de para saber cómo orar”.9 Pero una lectura cuidadosa de estos versículos en contexto no da la interpretación de Blackaby. No se nos promete que el Espíritu Santo nos revelará a nosotros la mente de Dios cuando vayamos a la oración. Más bien, la promesa es que el Espíritu Santo intercederá con el Padre en nuestro beneficio a fin de que nuestras oraciones sean presentadas al Padre de tal manera que estén en conformidad con la voluntad de Dios. Esto es necesario porque a menudo “no sabemos orar como deberíamos» y el Espíritu debe conformar nuestras oraciones a la voluntad de Dios. 

Sería más útil en este asunto estudiar las oraciones del Nuevo Testamento (e.g. Efesios 1:15-23, 3:14-21; Colosenses 1:9-14; Filipenses 1:9-11). En estas oraciones no hay mención de orar unas cuantas palabras y luego sentarse a escuchar la voz de Dios. Las oraciones del Nuevo Testamento son la comunicación del corazón y la mente del creyente hacia el Señor. No es una comunicación de dos vías. Este concepto es completamente extraño en el Nuevo Testamento. No estoy negando que en la Bible Dios en ocasiones, habló a individuos cuando oraban. Pero éste no es el patrón normal dado y, hacerle la norma es distorsionar el propósito expresado de la oración, la cual es para que nosotros hablemos a Dios. 

P. A menudo escucho acerca de alguien entrando en o estando en la presencia del Señor. ¿Qué quiere decir eso y cómo puedo saber cuándo estoy en la presencia de Dios?

R. El Nuevo Testamento enseña que los cristianos tienen la morada de Espíritu Santo (1 Corintios 6:19) y por consiguiente están todo el tiempo en la presencia del Señor. No hay nada que podamos hacer para estar más en la presencia de Dios de la que estamos justo ahora. Cuando un líder de adoración invita a la audiencia a entrar en la presencia del Señor o alguien le pide al Señor venir a Su presencia, está errando. En Hebreos 4:16, sobre la base en la obra terminada de Cristo, el hijo de Dios es invitado a acercarse al trono de la gracia. Es decir, nosotros ahora tenemos acceso directo a Dios y nosotros somos alentados a tomar ventaja de ese acceso en oración. Esto no quiere decir que estemos más cercanos a la presencia de Dios durante la oración; quiere decir que debido a que Cristo es nuestro Sumo Sacerdote tenemos el privilegio de la presencia de Dios todo el tiempo y nosotros seguramente podemos acercarnos a El en la oración. 

Aquellos que hablan de haber experimentado la presencia de Dios usualmente se refieren a un sentimiento subjetivo que tienen en el cuál ellos creen que han encontrado a Dios en alguna forma única. Algunas preguntas muy importantes deberían ser dirigidas a tales experiencias. Primero, ¿como qué siente la presencia de Dios? Mientras que alguien podría decir que sintieron paz o santidad o se abrumaron, nada en el Nuevo Testamento nos dice como se puede sentir a Dios. Aquellos que encontraron a Dios en una manera especial en las Escrituras no describen sentimientos de Dios sino reuniones tangibles directas con El. Tales experiencias con Dios fueron raras aun en tiempos bíblicos, aun involucrando a los personajes más importantes en la Escritura. El pueblo de Dios no vivió para estos encuentros ni los esperaron.  ¿Quiere decir esto que vivieron vidas vacías, huecas, emotivamente deprimidas? De ningún modo. Soy recordado de los hombres en camino a Emmaus que no reconocieron que habían estado hablando con Jesús hasta después de que Jesús desapareció. Inmediatamente se volvieron el uno al otro y dijeron: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” (Lucas 24:32). Tales experiencias, en el cual nuestro corazón “ardía…en nosotros” cuando es expuesto a la verdad absoluta, deberían ser comunes en la vida del creyente.  Esto no quiere decir que hayamos entrado en la presencia de Dios (estamos ya en la presencia de Dios) pero que nuestros corazones han estado tocados por Su verdad. Estos momentos deberían generar pasión verdadera para con Dios, no porque la presencia de Dios está más cercana a nosotros, sino porque nuestros corazones han sido atraídos más de cerca de El en amor.

P. Si la evidencia de la presencia del Espíritu Santo no es una experiencia emocional en particular entonces ¿cuál es la evidencia del Espíritu Santo en mi vida?

R. Bíblicamente, la evidencia del Espíritu Santo en nuestras vidas no son sentimientos sino una transformación espiritual. Dos pasajes importantes, ambos a menudo usados fuera de contexto, nos ayudan aquí. Romanos 8:14-16 habla del Espíritu Santo conduciendo en nuestras vidas, pero la conducción aquí es hacia la santificación. Es a través del poder del Espíritu que ganamos la victoria sobre las acciones del cuerpo (vv. 12-13). En Gálatas 5:16-25 reconocemos la presencia del Espíritu Santo por el fruto espiritual que El produce en nuestras vidas. La semejanza a Cristo es la marca del Espíritu Santo, no un tipo particular de encuentro emocional.

P. ¿Esta usted diciendo que Dios no tiene una voluntad o plan para mi vida? ¿No sería tal punto de vista un deísmo práctico en el cual Dios nos creó, puso en movimiento ciertas cosas, dictó algunos preceptos morales y luego se aleja y no dejó a nuestra suerte?

R. De nuevo, debemos distinguir entre la voluntad soberana de Dios, La revelada (voluntad moral) y Su voluntad individual. Dios soberanamente predomina sobre todas las cosas. En Su providencia y su omnisciencia el Señor tiene todas las cosas planificadas a detalle según Su propósito y para Su gloria – y eso incluye Su voluntad para nuestras vidas. La voluntad soberana de Dios son las cosas secretas que le pertenecen, según Deuteronomio 29:29a, y no pueden ser conocidas por nosotros hasta que son reveladas con el tiempo. La voluntad revelada o moral de Dios es Su voluntad común para todas las personas como se registra en la Escritura. Es la voluntad revelada de Dios que nos pertenece y debe ser observada (Deuteronomio 29:29b). Cuándo se habla de la voluntad individual de Dios será correcto preguntar si Dios le tiene un plan soberano conocido sólo para El de nuestras vidas. La respuesta para esa pregunta es sí. La pregunta real que las personas están haciendo en lo que se refiere a la voluntad individual es: “¿cómo puedo saber la voluntad soberana de Dios para mi vida?” Quieren saber si Dios les ha dado un medio en el que puedan asaltar las puertas del cielo y pueden desatar los consejos secretos de Dios. Si es así, ¿cuáles son esos medios? Lo que he intentado mostrar es que la Escritura no da tal fórmula; más bien el Señor diseña para nosotros los principios y las instrucciones por medio de lo que podemos tomar decisiones sabias que están en conformidad con la voluntad (revelada) de Dios. Como alguien ha dicho: “la insistencia de Jesús y la Escritura no es en la importancia de descubrir la voluntad de Dios, sino siempre en la necesidad de hacerla.”

El cuadro bíblico es que Dios está sumamente involucrado en nuestras vidas en formas que no podemos imaginar, y en muchos casos nunca se sabrá durante esta vida (Romanos 8:28). En este tiempo andamos “por fe, no por vista” (2 Corintios 5:7).

En nuestro artículo final sobre este tema, examinaremos la noción descaminada de que los personajes de la Escritura vivieron en constante comunicación directa con Dios.

1 John MacArthur, www.biblebb.com/files/MAC/NEWREV.HTM

 

2 Blackaby, pp. 52-53.

 

3 Ibid., p. 213.

 

4 Ibid., p. 257.

 

5 Ibid., p. 214.

 

6 Ibid., p. 235.

 

7 Ibid., p. 210.

 

8 Ibid., pp. 34, 122.

 

9 Ibid., p. 37 (vea también las pp. 116, 124, 137).