Discernimiento

La Suficiencia de la Escritura – Parte 2

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MPj04003010000[1] La Suficiencia de la Escritura – Parte 2

por Gary E. Gilley

(Septiembre de  1995 – Volumen 1, Numero 11)

En nuestro último artículo, tratamos de demostrar que a través de la influencia del neo-gnosticismo, en forma de Movimiento Carismático, aun muchos en los rangos fundamentales/conservadores han ajustado sutilmente su perspectiva de las Escrituras. Estos individuos defenderían a muerte su creencia en la infalibilidad y la inerrancia de la Palabra, pero se han suavizado, como veremos, en el área de la suficiencia. Cuando hablamos de la suficiencia de la Biblia, queremos decir que ella por si sola es adecuada para capacitarnos en la devoción a Dios. Sólo la Palabra revela la verdad de Dios para vivir. En el lado negativo, esto naturalmente significa que nada necesita ser añadido a las Escrituras por  nosotros para que conozcamos la verdad. Por consiguiente, cuando cualquier cosa, ya sea la sabiduría del hombre, la experiencia personal, el pragmatismo, la tradición, o la revelación directa es recomendada como un medio para conocer la verdad de Dios, entonces la suficiencia Bíblica se ha negado. Por esta definición encontramos que el panorama cristiano conservador literalmente se ha inundado con aquellos que afirman la creencia en la autoridad de la Escritura, negándola en la práctica por sus fuentes extra-bíblicas para obtener verdad y dirección. Antes de ir más allá, tal vez deberíamos hacer la pregunta: “¿Es Bíblica la suficiencia de la Biblia? ¿La Palabra dice ser suficiente?” En respuesta, se nos recuerda en 2 Ped 1:3, “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia” ¿Cómo se obtiene la vida y la santidad? Es consumada a través del conocimiento verdadero de Cristo, lo cual es encontrado sólo en la Palabra. 2 Tim 3:16,17 nos recuerda que las Escrituras son inspiradas por Dios y son útiles para la enseñanza, la amonestación, la corrección, y el entrenamiento en la justicia. ¿Por qué? Para poder ser aptos, preparados para toda buena obra. Tenemos que preguntarnos, si las Escrituras son adecuadas equiparnos para TODA buena obra, y si pueden conducirnos a TODO lo relacionado con la vida y la piedad, ¿qué más es necesario? ¿Por qué ir más allá de las Escrituras por las cosas de las cuales Dios dice que solamente las Escrituras nos suplen? En nuestro apoyo de la doctrina de la suficiencia Bíblica podemos hacer más que el texto de prueba. Todo el empuje de la Escritura implica que la Palabra por si sola nos enseña cómo vivir la vida y encontrar dirección. De hecho, la responsabilidad de presentar pruebas de que algo más allá de las Escrituras (visiones, sabiduría humana, tradición, etc.) es necesario, recae en aquellos que dudan de la suficiencia. Note la perspectiva de la Palabra de Dios como es encontrada en el Salmo 19. Se nos dice que es perfecta y convierte el alma. Es segura, haciendo sabio al sencillo. Es recta, alegrando el corazón. Es pura, iluminando los ojos. Es limpia, permanece por siempre. Es verdadera y justa totalmente. Es más deseable que el oro, es más dulce que la miel. No hay indicio aquí de que la Palabra es inadecuada para equiparnos para cualquier cosa que la vida nos traiga. El Salmista al alabar a las Escrituras  implica que no hay necesidad de ayuda de ninguna fuente externa. Éste es el cuadro que obtenemos a todo lo largo de la Biblia entera. La sabiduría humana, las observaciones y la experiencia no agregan nada a las Escrituras.

El misticismo es una de las fuerzas más sutiles que socava la suficiencia en la iglesia evangélica actual. La definición de John MacArthur es de ayuda: “el Misticismo busca la verdad internamente, evaluando el sentimiento, la intuición, y otras sensaciones internas más que las objetiva, observable información externa. …Su fuente de verdad son sentimientos espontáneos más que el hecho objetivo, … o la interpretación Bíblica sana” (Nuestro Suficiencia en Cristo; p.32).

El misticismo encontrado en lugares como el Vineyard Movement (el cuál examinaremos la próxima vez) es muy obvio, puesto que afirman una revelación directa de Dios. Por ejemplo, en Power Evangelism, John Wimber, el líder del VM dice que la misma base para el evangelismo de poder (un empuje principal del VM) es la creencia de que Dios directamente nos revela a nosotros cierta información. Por ejemplo, en un avión Wimber vio claramente escrito a través de la cara de un hombre, “en palabras bien definidas,” las palabras, “adulterio”. Al testificarle al hombre, el Espíritu le habló directamente a Wimber y le dijo: “Dile que si él no se aparta de su adulterio, voy a llevármelo” (pp75-82). Otros en el VM son igualmente claros: John White nos asegura que “Dios quiere hablarnos individualmente” (Some Said It Thundered PXIX). Paul Caín dijo que el Señor le apareció al lado de él en el asiento delantero de su coche y dijo: “si tú en realidad quieres el tipo de comunión íntima conmigo que tu profesas querer, debes recordar que camino a solas” (Ibid P39). Es por esto que Caín nunca se casó. Bob Jones (el profeta de VM) fue llevado al cielo donde él fue puesto ante el mismo trono de Dios en una visión (Ibid p70).

La mayor parte de nosotros descartamos tales relatos por la fuente. Nos damos cuenta de que los Carismáticos y las personas de la Viña tienen una perspectiva defectuosa de la revelación y ese es su problema principal. Pero ¿cómo manejamos el mismísimo tipo de misticismo por algunos en nuestro campo? Aquí es donde algunos se molestarán, pero le alentamos a leer lo que los siguientes hombres están diciendo y pregúntarse si su perspectiva de la Escritura es fundamentalmente diferente a la de los carismáticos. Sólo podemos tomarnos el tiempo para examinar a tres individuos, pero son tres de los nombres más grandes en el cristianismo. Más importante aún, son hombres que representan la línea principal del evangelicalismo. Para mí, su perspectiva de la revelación, que está dirigiendo a evangélicos cuyos ministerios son seguidos por millones, es absolutamente aterrador.

BILL HYBELS

Hybels es Pastor de Iglesia Willow Creek Community cerca de Chicago, probablemente la iglesia más grande en América. Él es también el cerebro detrás del movimiento de crecimiento de la iglesia “sensible al buscador” que ha redefinido cómo la iglesia debe funcionar. Su influencia es masiva. En el libro de Hybels, Honest to God, él cuenta que “publicando” es cómo se mantiene “conectado” a Dios. Ciertamente no hay nada erróneo con poner por escrito sus pensamientos acerca de Dios, o los entendimientos profundos de la Escritura. Pero es cuando Hybel decide escuchar a Dios cuando él entra en problemas. Después de que él ora, Hybels le pide a Dios que le hable. Él dice, “Señor, tu has hablado a tus hijos a través de la historia, y tú has dicho que Tú eres un Dios que no cambia. Habla conmigo ahora. Escucho. Soy accesible”. Él luego le hace a Dios cuatro preguntas y seguido, “obtengo impresiones que son tan fuertes y verdaderas que los pongo por escrito.” Su primera pregunta es, “¿Cuál es el siguiente paso en mi relación contigo?” Si él no siente nada él interpreta que esto quiere decir que todo está bien. En otras ocasiones Dios específicamente le cuenta sobre algún movimiento que hay que hacer y él lo toma. Sus otras preguntas son con relación al desarrollo del carácter, la vida familiar y el ministerio, Dios siempre da sugerencias específicas. Dios aun a menudo le pedirá que escriba o llame a alguien, o que regale una posesión, o empezar un ministerio nuevo. Hybels asegura que estos recordatorios no tienen que ser comprendidos, pero deben ser obedecidos. Él promete que estos “momentos de inspiración se convertirán en memorias preciosas” (vea a pp 20-26).

Debería ser notado que la metodología de Hybels es usada por cultos diversos (por ejemplo el Movimiento de Oxford) y aun el espiritismo. Esto no quiere decir que Hybels es un fanático religioso o un espiritista pero él usa sus métodos. La idea en estas religiones falsas es abrir la mente para la comunicación directa de Dios (o de los dioses). Lo que siempre ha hecho al cristianismo único es que ya tenemos la comunicación con Dios, no necesitamos más. En lugar de eso, debemos estudiar y obedecer lo que ya ha revelado Dios.

JAMES DOBSON

Me percato que en muchos círculos Dobson es virtualmente un intocable. Él ha hecho mucho bien a las familias, y él ciertamente respalda principios fuertes y grandes virtudes. Estaríamos de acuerdo con él en muchos asuntos, pero no con su perspectiva de la Biblia.

Dobson tiene el cuidado de evitar asuntos teológicos siempre que le sea posible. Él cree que su organización Enfoque a la Familia, es un ministerio para las familias y como tal, no tiene mucha necesidad de la doctrina. Por supuesto, esto es un error. Cómo una organización cristiana puede esperar instruir a los creyentes en asuntos familiares sin extraer sus principios de la Biblia. Ah, pero ese es el punto. Mientras que Dobson ciertamente limita el uso de las Escrituras, sus fuentes primarias son la psicología (su  enseñanza clave se preocupa de la necesidad de una buena autoestima, un concepto no bíblico y antibíblico, sacado directamente de la psicología humanística), la experiencia, el sentido común, y especialmente pertinente para nuestro tema de hoy: la revelación directa de Dios.

Esto es más obvio en su libro Straight Talk to Men and Their Wives. En el segundo capítulo de ese libro, Dobson discute la fuente de mucho de su ministerio. No proviene de las Escrituras, sino de las revelaciones directas del Señor hacia Dobson.

El Señor primero le habló al padre de Dobson haciéndole ver un proyecto unido entre él y su hijo que sería de importancia extrema. Sin embargo, lo que ese proyecto sería no fue revelado. Luego años más tarde, al apresurarse Dobson a la cama del hospital de su padre moribundo, el Señor le habló. Aunque la voz no fue audible, en cierta forma el Señor le dijo: “Tú vas a escribir un libro para maridos y padres, basados en la vida de tu papá. La inspiración sería derivaba de sus valores, sus dedicaciones, su andar Conmigo. Ésta es la empresa en conjunto de la cual hablé dos años atrás”. Luego Dobson le pidió al Señor más especificaciones. Él dijo al Señor: “¿Por qué debería depender de mi propio e insignificante entendimiento y sabiduría, cuándo puedo contactar los recursos del Creador de las familias. Dame los conceptos que tú quieres que yo comunique “. Es obvio hasta ese punto que el Dr. Dobson no cree que las Escrituras sean suficientes como para comunicar la voluntad de Dios acerca de las familias. Algo más fue necesario, y ese “algo” fue una palabra directa del Señor para Dobson. Dobson vuelve a escribir: “experimenté uno de esos momentos de quietud de conciencia cuándo supe que el Señor me había hablado”. He aquí las instrucciones de Dios: “¡si EE.UU. va a sobrevivir los increíbles peligros y estreses que ahora enfrenta, ha de ser porque los maridos y los padres otra vez coloquen a sus familias en el nivel más alto de su sistema de prioridades, reservando una porción de su tiempo y energía para el liderazgo dentro de su casa!” El énfasis del ministerio de Dobson desde ese tiempo se ha basado en esta revelación extra-bíblica, y no en la Palabra de Dios.

Otra vez podemos simpatizar con el ministerio básico de Dobson. Le damos apoyo en la batalla por la familia. Pero ¿debemos nosotros ignorar su perspectiva de las Escrituras? Sus conceptos no emergen de la Biblia, sino de sus experiencias místicas, entrenamiento clínico y así sucesivamente. ¿Debemos nosotros colocar la revelación de Dobson en el canon? Claro que no. Aun Dobson estaría de acuerdo que no. Pero, ¿escuchó él a Dios o no? Si así fue, entonces esa revelación debería conllevar una autoridad divina. Si no fue así, entonces él ha agregado a las Escrituras, algo que Juan nos advierte a nosotros que no hagamos (Apoc 22:18,19). Lo que nos preocupa aun más, es que hay poca protesta del pueblo de Dios en relación a tales cosas. ¿Por qué no ha de pedírsele cuentas a Dobson por tales puntos de vista? ¿Es posible que la comunidad evangélica se ha quedado dormida que ya no estamos alarmados cuando nuestros líderes reclaman revelación directa?

CHARLES STANLEY

El ministerio de Stanley y su influencia son inmensos. Él tiene un ministerio de televisión grande y de radio, él es el autor de numerosos libros, y es pastor de una de las iglesias Bautistas del Sur más grandes en el mundo. Él es muy respetado en los círculos evangélicos y ha tenido un impacto positivo en miles de vidas. Sin embargo, creo que Stanley está al borde del misticismo no-carismático. Él es con facilidad el más consistentemente místico de los tres líderes que estamos tratando.

En Su libro, Cómo Escuchar la Voz de Dios, Stanley, utiliza el mismo razonamiento de Hybels, declara que él cree que Dios nunca cambia, y puesto que él habló en el pasado, entonces él ha prometido hablarnos hoy (p133). Una declaración clara de cómo hace esto Dios es encontrada en la p. 128: “Muchas personas no creen totalmente que Dios hable hoy. Si pensamos obtener dirección sólo a través de la Escritura, entonces nos perdemos mucho de lo que Dios tiene para compartir, porque él hablará tantas veces a través de Su Espíritu, las circunstancias, y de otras personas. Debemos asegurarnos de quedar completamente convencidos y persuadidos de que Dios nos habla personalmente…”

¿Simplemente hasta dónde Stanley lleva esta idea de que Dios nos habla a nosotros hoy? Por poner un ejemplo, en una ocasión él estaba involucrado en un trato financiero. Cuando a él se le preguntó cuánto pagaría por la propiedad, “el Espíritu de Dios inmediatamente le habló Y dijo, ‘No Contestes eso.’” Stanley dice que “El Espíritu de Dios me habló muy claramente e inconfundiblemente, dándome la dirección correcta que necesitaba. …Cuando digo que el Espíritu Santo ‘habla,’ no quiero decir audiblemente. Más bien, él imprime Su voluntad en mi espíritu o mente, y le oigo en mí ser interior. Sin embargo aunque no es audible, la comunicación es precisa” (pp16,17). En otra ocasión un amigo, “me informó que Dios le había hablado esa mañana en oración y le había dado un mensaje en particular para mí. Tuve que pasar el día siguiente ayunando y orando antes de que tomara mi decisión” (p34).

No sólo Stanley y sus amigos reciben comunicación “precisa” de Dios en sus mentes, al menos en una de parte Dios a sus mentes, al menos en una ocasión Dios fue aun más directo. “Había estado más que inquieto en mi espíritu y supe que Dios estaba planeando algo, pero no sabía exactamente qué. Luego una noche, desesperado clamé a Dios, pediéndole que revelara Su propósito. Dios contestó rápidamente y sin rodeos, ‘voy a moverte’ Dije, ‘¿Cuándo?’ En un dos por tres la palabra septiembre brilló repentinamente a través de mi mente, e inmediatamente mi carga fue levantada”. Ese septiembre él se mudó a Atlanta. Él dice, “Dios se reveló a Sí mismo, no porque buscaba una visión o un sueño, sino porque buscaba Su mente. No obstante, fue una visión…” (p11).

Si existe una diferencia entre lo que Stanley dice y lo que Wimber dice, estamos muy perdidos en saber lo que es. Ambos reciben visiones e instrucción directa más allá de las Escrituras. ¿Reciben ambos visiones e instrucción directa del Señor? De hecho, Wayne Grudem, un teólogo de VM, escribió un libro entero, El Don de Profecía en el Nuevo Testamento y Hoy, promoviendo la misma visión exacta de revelación como la de Stanley, en casi las mismas palabras.

¿Cómo podrían los individuos a los cuales estamos comentando tener la seguridad de que no estén siendo engañados por lo que ellos piensan que es la dirección de Dios? Después de todo, la Biblia no ofrece técnicas para determinar la voz de Dios. Ellos dirían que la experiencia misma es la que le da autenticidad. Si uno cree que ha escuchado de Dios, y especialmente si las cosas dan resultado (pragmatismo), entonces aparentemente Dios ha hablado. ¿Es correcto? ¿Quiénes somos para cuestionar tales experiencias? ¿Y si asi es cómo reciben nuestros líderes la dirección de Dios, entonces por qué no nosotros? Más importante aún, ¿cómo tomarán tales puntos de vista de revelación la iglesia evangélica en los años venideros?

Irónicamente, Stanley da una advertencia a la que todos nosotros debiésemos prestar atención. “Satanás no da un golpe a la puerta principal y dice: ‘Hola, soy Satanás.’ Él viene por la puerta trasera usando el lenguaje más astuto, convencedor y persuasivo posible. La mejor manera en el mundo para engañar a los creyentes es encubrir un mensaje en un lenguaje religioso y declarar que contiene un nuevo y profundo entendimiento de Dios” (p56). Sólo podríamos orar para que hombres como Stanley se dieran cuenta de que ellos han sido engañados, y engañan a millones con respecto a la revelación de Dios.

La cristiandad evangélica no carismática definitivamente ha cobrado una inclinación mística en días recientes. Mientras que nunca niegan la autoridad de la Escritura como tal, muchos de nuestros nombres más grandes regularmente señalan experiencias místicas como la base para mucho de lo que hacen y creen. Mientras que documentaremos nuestras preocupaciones directamente de los escritos de estos líderes, le alentamos a examinarlos por usted mismo. Por favor recuerde que no estamos necesariamente en contra de los individuos que mencionaremos. Muchos son buenos cristianos que han sido grandemente usados por el Señor de muchas formas. Pero estamos preocupados de que su perspectiva débil de las Escrituras finalmente causará un daño grande en el cuerpo de Cristo. Estamos de acuerdo con la valoración de David Wells: “Conceder el estatus de revelación a cualquier cosa fuera de la Palabra de Dios inevitablemente tendrá como consecuencia el remover ese estatus de la Palabra de Dios. Lo que puede comenzar como una autoridad adicional paralela a la Palabra de Dios eventualmente suplantará su autoridad enteramente (“God in the Wasteland p.109). Recordemos también el compromiso de Martin Lutero: “si yo declaro con la voz más fuerte y con la exposición más clara cada porción de la verdad de Dios excepto por el único pedacito que el mundo y el diablo estén atacando en el momento, no estaré confesando a Cristo no importa cuán atrevidamente yo puedo profesar de Cristo” (Protestantes y Católicos,¿Están de Acuerdo? p165).

La Suficiencia de la Escritura – Parte 1

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La Suficiencia de la Escritura – Parte 1

Gary E. Gilley

(Agosto de 1995 – Volumen 1, Numero 10)

La infalibilidad es la creencia de que las Escrituras no contienen errores en el original. La infalibilidad garantiza la exactitud de los mensajes registrados contenidos en la Palabra.

Las Escrituras hoy están bajo ataque. Por supuesto, esto no es nada nuevo; podemos rastrear tales ataques hasta el Jardín del Edén. Lo que es nuevo en los círculos evangélicos es el paquete. Echemos un vistazo atrás a la historia reciente de la iglesia.

En los 1920 y 1930 las diferencias entre iglesias conservadoras y liberales encabezaron los Estados Unidos. Luego de esta controversia vinieron nuevas denominaciones, comunidades, escuelas, misiones, etc., que se separaron de aquellos que ya no creían en el cristianismo Bíblico. Estas organizaciones estaban fundadas por creyentes que querían mantenerse firmes y “contender ardientemente por la fe” (Judas 3). Uno de los grandes problemas en aquel entonces (al igual que hoy), es el desarrollar consensos en relación a lo  que es esencial en la fe. Es decir, ¿qué verdades doctrinales están más allá de la negociación? ¿Qué es lo que deben creer todos los cristianos que dicen ser ortodoxos, e inversamente qué es lo que puede dejarse a las convicciones individuales? En otras palabras, ¿qué es lo no negociable en la fe? Una serie de volúmenes, publicados originalmente en 1909, conocida como Los Fundamentos para Hoy (Fundamentals for Today) fue un intento de contestar estas preguntas. Escrito por algunos de los estudiosos conservadores más distinguidos y líderes de la iglesia del día, Los Fundamentos se ocuparon de las doctrinas de la Cristología y la Soteriología, pero casi la tercera parte de los ensayos se referían a la fiabilidad de la Escritura. Lo que emergió de esto fue lo que se vino a conocer como el movimiento fundamentalista. Un fundamentalista era uno que se apegaba a los fundamentos de la fe, primordialmente descritos en Los Fundamentos. Uno de aquellos fundamentos fue la creencia en una Biblia infalible e inerrante. Al pasar el tiempo aquellos conocidos como evangélicos se separaron completamente del fundamentalismo. Los evangélicos todavía se mantenían en los fundamentos de la fe, pero creían que había más lugar para negociar y trabajar con aquellos que negaban algo de lo esencial. Por supuesto, hoy hay muchos subgrupos bajo estos títulos, pero ese no es nuestro tema. Nuestro punto es que por definición, todo los fundamentalistas y evangélicos supuestamente se apegan a la creencia de que la Biblia es la misma Palabra de Dios, sin error en el original, y está en lo correcto en todo lo que afirma.

Sin embargo, mientras el campo fundamentalista ha continuado firmemente sosteniendo esta posición, ha habido cierta evidencia de debilitamiento en el lado evangélico. Por ejemplo, en 1976 Harold Lindsell, antiguo editor de Christianity Today y típico evangélico, escribió un libro llamado La Batalla por la Biblia. En este libro, él documentó la concesión que estaba teniendo lugar con respecto a la infalibilidad e inerrancia Bíblica en organizaciones evangélicas tales como el Seminario Fuller, la Convención Bautista del Sur, y la Iglesia Luterana –Sínodo Missouri. El libro no tuvo una buena acogida. Por ello, él continúo con La Biblia en la Balanza en un intento por mostrar el peligro que el mundo evangélico estaba enfrentando por su erosionada perspectiva de la Escritura. Él escribió, “hoy un número creciente de evangélicos no tienen el deseo de hacer a la inerrancia una prueba para la comunión” (p303). Su lamento a todo lo largo del libro es que el evangelicalismo estaba lentamente perdiendo su convicción de una Biblia inerrante. Sin embargo, él también creía que los fundamentalistas se mantenían firmes en las Escrituras. Pocos prestaron atención a las advertencias de Lindsell, y como consecuencia fue cada vez más difícil definir a un evangélico. Recientemente, en un esfuerzo inútil de definir el término, una publicación no admitio que un evangélico de hoy es alguien que dice serlo. Ya no hay más definiciones. Lindsell sugirió en 1979 que todos los cristianos que tienen el deseo de mantener una perspectiva ortodoxa de las Escrituras pueden querer regresar al término “fundamentalista” aun con todas sus connotaciones negativas (Ibid P320). Con esto felizmente estamos de acuerdo, si por el término queremos decir uno que sostiene lo esencial de la fe incluyendo una Biblia inerrante e infalible.

Sin embargo, nosotros que aceptamos la etiqueta fundamentalista tenemos nuestros problemas con relación a las Escrituras igualmente. Mientras firmemente sostenemos la infalibilidad e inerrancia, tristemente hemos transigido en la suficiencia. Por la suficiencia de la Escritura, queremos decir que la Biblia es adecuada para guiarnos a toda verdad relacionada con la vida y la santidad. Basados en pasajes tales como 2 Ped. 1:3; 2 Tim 3:15-4:2 y el Salmo 19 creemos que las Escrituras solas (a través del poder del Espíritu Santo) son capaces de enseñarnos cómo vivir la vida, cómo madurar en la santidad, cómo manejar los problemas y cómo conocer la verdad. La Biblia no necesita ayuda de la sabiduría y las experiencias de los hombres. Aún así, la inmensa mayoría tanto de evangélicos como fundamentalistas creen que las Escrituras son ya inadecuadas e incompletas en comunicar lo que el cristiano necesita saber para tratar con los asuntos de la vida. De esta forma creen que es necesario algo adicional a las Escrituras.

Una vez más, no hay nada nuevo acerca del pueblo de Dios creyendo que la Biblia es insuficiente para enfrentar sus necesidades. Col 2 describe una iglesia durante la era del NT que sintió que fue necesario añadirle varias cosas a las Escrituras para crecer hacia la madurez. La iglesia en Colosas aparentemente había caído bajo la influencia de las etapas iniciales del gnosticismo. El gnosticismo enseña que ciertos cristianos están al tanto de una fuente mística de conocimiento más allá de las Escrituras. Si uno quería avanzar hacia la madurez, según los gnósticos, tenía que contactarse con aquella fuente de conocimiento extra Bíblico a través de los métodos que enseñaban. Los colosenses, bajo esta influencia, estaban dejando atrás su instrucción inicial con respecto a la vida cristiana (v. 1-7) y estaban siendo engañados para añadir al menos cinco cosas a la Palabra de Dios:

LA FILOSOFÍA:

Colosenses 2:8-15 advierte del peligro de ser tomado cautivo a través de la filosofía y el engaño vano. “Filosofía” quiere decir “amor a la sabiduría” y el libro de Proverbios nos dice que el amor a la sabiduría es una búsqueda digna (Prov 4:6). Entonces, Dios no está en contra del amor a la sabiduría; Él está en contra del tipo de sabiduría errónea. Pablo advierte de una seudo-sabiduría que se identifica por tres características: 1) es de acuerdo a las tradiciones de los hombres. Es decir, ésta es una sabiduría que proviene de la mente de los hombres y no de la mente de Dios. 2) es de acuerdo a los principios elementales del mundo. Ésta es probablemente una referencia al intento de ganar sabiduría esotérica a través de un medio místico, algo que los gnósticos amaron (vea v.18). 3) No es de acuerdo a Cristo. La sabiduría verdadera es encontrada en Cristo, “en quién están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento” (v.3). Los Colosenses iban en busca de sabiduría en el lugar equivocado. Lo que estaban buscando lo encontrarían en Cristo, a través de la Palabra, no en las filosofías de los hombres. La iglesia de lo 1990 una vez más ha caído al pozo de la filosofía humana para descubrir cómo vivir la vida. Esto es más obvio en el intento por integrar la psicología humanística con las Escrituras. La así llamada psicología cristiana es la perspectiva de que la Biblia no es adecuada para satisfacer las necesidades personales y emocionales más profundas de las personas. La Biblia es suficiente para las preocupaciones espirituales y dificultades menores, pero las personas que tienen verdaderos problemas necesitan la ayuda de la psicología. Nos ocuparemos a fondo de este asunto en el futuro.

El LEGALISMO:

Todo el mundo piensa que sabe lo que es el legalismo, y nadie, incluyendo los fariseos, piensa que es legalista. Col. 2:16-17 describe el legalismo como especializarse en los menores. Es vivir de las sombras en lugar de la sustancia. Es la creencia de que el guardar ciertas reglas y rituales puede ganar el favor de Dios. Estas reglas y estos rituales casi siempre son cosas que no emergen directamente de la Palabra. Por consiguiente, el peligro recae en el hecho de que le hemos añadido nuestras ideas a las de Dios para madurar en la santidad. Nosotros, en esencia, declaramos que la Palabra de Dios es insuficiente para instruirnos sobre como vivir la vida; por lo tanto le debemos echar una mano.

El ASCETISMO:

El ascetismo se basa en un malentendido acerca de nuestros cuerpos humanos. Es la idea de que Dios quedará impresionado y nos haremos más santos si privamos nuestros cuerpos humanos de aun aquellas cosas que son buenas. La falla principal, como Pablo dice, es que es una “religión lograda por esfuerzo propio,” y así una vez más es una adición a la revelación de Dios (Col 2:20-23).

El PRAGMATISMO:

El pragmatismo no es específicamente mencionado en Col 2, pero no obstante impregna el pasaje entero. El pragmatismo es el error de determinar la verdad por lo que parece surtir efecto. Si algún método, o concepto parece ser exitoso, si las personas se sienten mejor, si responden al evangelio o van a la iglesia más a menudo, entonces debe ser de Dios. En lugar de que la Palabra de Dios determine cómo vivimos y lo que hacemos, el pragmatismo interviene y domina. Quizá, esto es más evidente en el movimiento de igle-crecimiento de hoy. Como John MacArthur dice, “los asistentes de la Iglesia son vistos como consumidores a los que tienen que vender algo que les agrade. Los pastores deben predicar lo que quieren las personas escuchar en vez de lo que Dios quiere que sea proclamado” (Nuestra Suficiencia en Cristo). Muchas más iglesias y líderes de iglesia están más preocupados acerca de qué es lo que funciona en vez de que es lo Bíblico.

El MISTICISMO:

La adición final a la Palabra de Dios es una acerca de la cual nos gustaría pasar más tiempo intercambiando opiniones. Pablo describe el misticismo/experiencia en Col 2:18,19. Los gnósticos enseñaron que ciertas elites habían recibido el don de inspiración directa a través del Espíritu Santo. Estos momentos de inspiración dieron lugar a las visiones, sueños, y encuentros con ángeles (vea Gnostic Gospels Pp49, 139-142, 163-166). Esto dividió la iglesia en dos clases, los ricos y los pobres (lo verdaderamente espirituales y lo no espirituales). Los paralelos con el movimiento moderno Carismático de nuestros días son difíciles de perder. Desde los 1960′s, la iglesia ha estado dividida en dos campos: Aquellos que poseen dones sobrenaturales y reciben revelación especial de Dios y aquellos que no los tienen. Mientras que hay numerosos errores en el movimiento Carismático, el corazón de sus problemas es encontrado directamente en estas palabras: Basan su teología en las experiencias en vez del fundamento de Jesucristo que es encontrado en Su Palabra. El resultado final es que tales personas son “defraudadas”. Pasan por alto la verdadera vida Bíblica debido a sus creencias. Desafortunadamente, la influencia del movimiento Carismático ha infiltrado a muchos que negarían cualquier participación en ese sistema. En nuestra siguiente carta, queremos documentar cómo la perspectiva de las Escrituras del movimiento Carismático sutilmente ha cambiado la perspectiva de la revelación de Dios de muchos evangélicos y fundamentalistas.

El Evangelismo del Llamado al Altar

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clip_image002 El Evangelismo del Llamado al Altar

Por Paul Alexander

Por lo que podemos ver desde nuestra percha pequeña aquí en DC, el método de invitación de llamado al altar está aún en uso hoy. Es decir, no es casi tan prominente como solía estar en la cumbre de las cruzadas de Billy Graham. Algunos han dejado de llamar a las personas a recorrer el pasillo y hacer una decisión pública por Cristo porque piensan que su teología insinúa que invitar a las personas a responder a Cristo es innecesario. Otros han dejado de llamar a las personas a pasar al frente porque piensan que todos los que alcanzan a oír ya son salvos.

Aún, hay muchas iglesias por ahí que cantan la última estrofa de Have Thine Own Way solo un vez más como para esperar al pecador convicto a que salga de la banca hacia una relación nueva con Cristo. Pero si bien esto es todavía algo popular, pensamos que el sistema de invitación ha hecho más daño que bien entre muchas iglesias evangélicas. No implementamos un llamado al altar en ningún servicio aquí en Capitol Hill Baptist, y desalentaríamos a otras iglesias a hacerlo también. Pero no nos abstenemos porque somos hiper-calvinistas o universalistas. Así que ¿Por qué menospreciar una tradición avalada por el tiempo?

1. El llamado al altar con demasiada facilidad confunde el acto físico de “pasar al frente” (caminando por un pasillo) con el acto espiritual de “venir a Cristo» (el arrepentimiento y la fe). Las personas son instadas a responder al llamado como si ese pasar al frente fuese el elemento crítico de convertirse. Pero lo que se requiere para la salvación no es caminar por el pasillo. Es arrepentimiento de pecado y fe en Jesucristo (Marcos 1:15). El arrepentimiento inicial y la fe – la conversión – pueden ocurrir dondequiera, en el banco de la iglesia o en el bar.

2. Esta confusión engaña a las personas acerca de su estado espiritual. Alienta a las personas a pensar que han respondido al evangelio salvándose de corazón solamente porque han respondido al llamado externamente y le han pedido que haga una oración en el altar. Pero esto no es necesariamente cierto. Simplemente no es el caso que solamente porque alguien responde al llamado después del sermón, este ha respondido al evangelio en arrepentimiento y fe. Hebreos 6 advierte que existen personas que no solo no han respondido al llamado, sino que “es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero” quien, a pesar de estas pruebas aparentemente convincentes, no gustan “de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación” (Heb 6:4-5, 9; Para un tratamiento histórico, vea a Evangelicalism Divided Carlisle, PA: Banner Of Truth, 2000 de Iain Murray). En otras palabras, hay un tipo de experiencia espiritual verdadera del Espíritu Santo, un oír verdadero de la palabra, y aun una observación del poder de Dios, no obstante esto no es salvación. ¿No es esto también el punto de la parábola del Sembrador (Marcos 4:1-20)? El movimiento espiritual temporal, externo y emocional no necesariamente implica una conversión interna.

3. Esta confusión a menudo obscurece los requisitos del arrepentimiento y la fe. Esto es a menudo como las personas son conducidas engañosamente a pensar que son cristianos cuando de hecho no lo son. Miles de sermones han sido predicados que han fracasado para presentar el arrepentimiento y la fe (Marcos 1:15) como la forma no negociable de responder al evangelio en salvación. Entonces las personas reciben instrucciones de responder al llamado para “aceptar a Jesús” (un lenguaje no encontrado en ninguna parte de la Biblia), y son alentadas sobre esa base a sentirse seguras de su salvación y aun alentadas a unirse a la membresía de la iglesia local, nunca se les dice que deben arrepentirse de sus pecados y que deben creer en el evangelio si han de ser perdonadas. Y aun si el arrepentimiento y la fe fueron predicados en el sermón, a menudo a las personas que pasan al frente no se les advierte que ellos –individualmente– deben arrepentirse de sus pecados y deben depositar su confianza en Jesucristo y deben llevar fruto bueno y duradero que confirme la autenticidad de su profesión inicial; (Mat. 7:15-27 Juan 15:8, 16). Solo son alentados a responder al llamado y “tomar una decisión por Cristo» o “aceptar a Jesús en su corazón”. Estas personas son así amablemente pero dañinamente engañadas en pensar que se salvan porque respondieron al llamado, hicieron una oración, y fueron recibidas en la membresía de una iglesia local en el acto. Sin arrepentimiento, sin fe, sin santidad confirmada – aunada a la falta de salvación.

4. Esta confusión alienta a las personas a basar su seguridad en un antiguo acontecimiento.  El caminar por el pasillo o la oración hecha se convierte en una piedra falsa de recuerdo que se evoca para asegurarse de ello a pesar de su falta de crecimiento o el estilo de vida manifiestamente pecaminoso. Pero la Biblia nos dice a nosotros que no basemos nuestra seguridad en una oración hecha o en el caminar por un pasillo en el pasado cada vez más distante. Nos dice que miremos nuestro amor presente y creciente hacia los demás (1 Juan 4:8,20)), la santidad presente y creciente de nuestros estilos de vida; (Mat. 7:15-27, 1 Juan 3:7-8, Heb 12:14), y la ortodoxia presente y creciente de nuestra doctrina (Gal. 1:6-9; 2 Tim 4:3; 1 Juan 4:2-3; 15). 

5. Esta confusión llevan a los falsos convertidos a una falsa seguridad en la membresía de la iglesia. Esto es terrible individualmente porque la persona piensa que él se salva pero no lo es.  Y es terrible colectivamente porque estos creyentes falsos son bienvenidos como miembros, comprometiendo la pureza de las listas de membresía de la iglesia y continuando en el pecado en maneras que comprometen la pureza del testimonio corporativo de la iglesia local en la comunidad. La iglesia es el programa de evangelismo de Dios (Juan 13:34-35). Darles la bienvenida a miembros no convertidos por el uso de métodos de evangelismo confusos es cederle el campamento al enemigo, haciendo del evangelismo algo más difícil.

6. El llamado al altar hace que la conversión parezca como una obra del hombre, cuándo de hecho es una obra de Dios. El arrepentimiento y la fe son dones de gracia que Dios otorga sobrenaturalmente, no por obras meritorias que los hombres realicen pasando al frente o haciendo una oración (Hechos 11:18; Efes 2:8-9; 2 Pedro 1:1).

7. El llamado al altar confunde a las personas con respecto a un lugar santo. Hace que la parte frontal de la iglesia parezca como el único lugar para verdaderamente “negociar” con Dios.  Pero una teología bíblica del lugar santo prohíbe tales nociones.  El interior de un edificio de la iglesia no es más sagrado que cualquier otro sitio ahora que Jesús ha resucitado y ha enviado a Su Espíritu en nuestros corazones. Mientras que la presencia de Dios solía ser localizada de manera representativa en el tabernáculo o en el templo del Antiguo Testamento, el nuevo pacto introduce al corazón de cada creyente a la presencia de Dios. Nuestros cuerpos humanos son los templos del Espíritu Santo, no nuestros edificios de la iglesia (1Cor 3:16-17; 6:18-20; Vea esp. 2 Cor 6:16). 

8. El llamado al altar confunde “el pasar al frente” con el bautismo. Confunde el “pasar al frente” como la profesión de fe pública inicial que Dios requiere.  Según la Biblia, el bautismo es la forma inicial en la cual nos identificamos nosotros públicamente con el pueblo de Dios (Mat. 28:18-20; Rom 6:1-6).

9. El llamado al altar distrae a los cristianos del punto central del servicio. La reunión semanal principal de la iglesia está dirigida a la edificación de los creyentes (1Cor 14:3, 4, 5, 6, 12, 17, 26). Pero llevar cabo el llamado al altar es a menudo para alentar al cristiano a aplicar el mensaje a los incrédulos y no a ellos mismos. En lugar de auto-examinar sus propios corazones, el llamado al altar a menudo deja a los cristianos examinar los corazones de otros – y salen afuera sintiéndose mejor de lo que debiesen acerca de sí mismos.

¿Pero nuestra reticencia para extender llamado al altar significa que nuestro celo evangelístico ha dejado de fluir? No. Siempre deberíamos invitar incrédulos a una relación con Cristo, ya sea en el domingo por la mañana en iglesia o en la tarde del sábado por los alrededores. ¡No limitemos nuestras invitaciones evangelísticas para los domingos al mediodía! Pero debemos ser precavidos en cómo los invitamos para que tanto nuestro mensaje y la respuesta requerida sea clara.

Al invitar a las personas a una relación con Cristo en el contexto de una reunión de la iglesia, primero debemos tener el cuidado de presentar el evangelio claramente – Dios, hombre, Cristo, respuesta. Dios es nuestro Creador santo y nuestro Juez justo. Todas las personas han pecado en contra de él, tanto en Adán como nuestro representante corporativo, y en nuestras vidas individualmente. Ese pecado merece muerte eterna – la separación de Dios en el Infierno. Pero Dios envió a Jesucristo a morir la muerte que merecíamos por nuestro pecado y nos reconciliemos con El. Y El requiere que nos arrepintamos de nuestros pecados – alejarnos de él – y creer en la divina justicia y el sacrificio substituto de Jesucristo. Cuándo los hacemos – y sólo entonces – Dios nos acredita la justicia de Cristo, y comienzan a llevar nuestro carácter en conformidad con Su Santidad.

Una vez que hemos presentado el evangelio claramente, necesitamos asegurarnos de que ninguna otra respuesta puede ser confundida con la respuesta correcta de la fe y el arrepentimiento verdadero, y perseverante. Para hacer eso, podemos necesitar suspender llamar a las personas al altar, o aun dejar de pedir la oración del pecador a las personas puesto que nunca encontramos a Pablo o a Pedro o a Jesús haciendo eso, ni ordenándonos a que hagamos eso. Si nuestra situación de la iglesia es tal que el pastor es incapaz de descontinuar tales prácticas sin hacer estragos en la unidad de la iglesia, entonces lo menos que debería hacerse es que el pastor explique públicamente que el pasar al frente o realizar una oración no deberían confundirse con la respuesta salvadora hacia el Evangelio. El arrepentimiento y la fe es la única respuesta de salvación – si importar si haya pasado al frente o haya hecho una oración.

Luego, sería sabio dirigir entrevistas individuales de membresía en las cuáles los miembros potenciales, los nuevos o antiguos convertidos, se les pide que den una explicación breve del evangelio y la respuesta correcta correspondiente, junto con algunas pruebas afirmativas de ese arrepentimiento en un estilo de vida piadoso en un período de tiempo. Esta práctica, a la vez potencialmente intimidante, lo vale, porque asegurará que los miembros potenciales hayan entendido y respondido al evangelio bíblicamente en salvación, y evidencia su sinceridad en un estilo de vida converso. Este cuidado los protegerá a las personas de un autoengaño espiritual, conservará la pureza de la membresía de la iglesia local, y protegerá la pureza del testimonio de la iglesia local en la comunidad al rechazar en la membresía a aquellos que no tienen el poder del evangelio para abandonar su pecado.

Para Lectura Adicional

Si a usted le gustaría leer más acerca del método en el evangelismo, vaya Mark 5 sobre Evangelismo en 9 Marks Ministries. Para más sobre el sistema de invitación, contacte a Christian Communicators Worldwide  para su folleto titulado Los Peligros del Sistema de Invitación, por Jim Ehrhard, o lea el folleto de Iain Murray titulado El Sistema de Invitación, publicado por Estandarte de la Verdad. Para un tratamiento histórico del método evangelístico y su papel en el movimiento ecuménico en los últimos 50 años, lea Evangelicalism Divided de Iain Murray (Carlisle, Pensilvania: El Estandarte de la Verdad, 2000). Si usted está interesado en las raíces históricas del sistema de invitación, lea Revival and Revivalism de Iain Murray (Carlisle, Pensilvania: El Estandarte de la Verdad, 1994).

Traducido por Armando Valdez

La Perspectiva Bíblica de la Autoestima

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La Perspectiva Bíblica de la Autoestima

por

Jay E. Adams

1 Amarás… ¿como a Ti mismo?

Los cristianos que han propagado estas enseñanzas de la “autoestima” hacen una exposición poco convincente al encontrar prácticas y principios de autoestima en la Biblia. Mientras que admitimos que fueron los psicólogos incrédulos los que tomaron la delantera, han hecho todo intento posible por obtener cierto apoyo bíblico. Las Escrituras son registradas de arriba abajo y los versículos son torcidos con el propósito de dar cierta clase de credibilidad bíblica a la teoría. Pero la Biblia es usada no para descubrir lo que Dios tiene que decir o lo que debemos creer; sino que, la perspectiva ya ha sido llevada a la Biblia cuando la búsqueda bíblica comenzó.

Esta metodología es siempre peligrosa. No obstante ha sido la especialidad de los cristianos que son psicólogos: adoptar un sistema pagano; luego se menciona la Biblia para apoyarla. Primero fue la perspectiva de Freud sobre la “identidad” que se suponía que se aproximaba a las enseñanzas de la Biblia sobre el pecado original. Luego, desde que Jung hizo declaraciones religiosas hoy y entonces, se dijo que el estaba “cercano” al cristianismo. (Por supuesto, que su pensamiento abiertamente se basaba en tales puntos de vista «religiosos» como aquellos encontrados en el Libro Tibetano de los Muertos fueron raras veces mencionados.) Luego, los puntos de vista de Carl Rogers sobre el escuchar y la aceptación fueron fácilmente comparadas a las ideas bíblicas (aun cuando declaraciones en Proverbios 18 y a otros lugares se oponían al pensamiento Rogeriano y a la práctica en ambas áreas). Luego el conductismo de Skinner fue conformado con declaraciones bíblicas acerca de la recompensa y el castigo (sin notar el hecho de que lo más reciente está condicionado por el programa de recompensa y castigo de Dios, y por consiguiente es totalmente diferente). Ahora, como la última moda pasajera, es el dogma de la autoestima que se dice ser similar o idéntico a la doctrina bíblica.

Esta inclinación por “encontrar” las últimas ideas psicológicas en las Sagradas Escrituras es peligrosa para varias razones:

1 La perspectiva extrabíblica recibe autoridad bíblica a los ojos de muchos cristianos. Para contestar la pregunta con la cual este capítulo comenzó, la razón por la que tantos cristianos son conducidos a la aceptación de puntos de vista psicológicos es que a estos puntos de vista se les da un molde bíblico y son apoyados por pasajes bíblicos que han sido torcidos fuera de su contexto y los han obligado a dar un servicio que nunca se pretendió que hicieran. Desafortunadamente, muchos cristianos son conducidos engañosamente a pensar que la Biblia realmente enseña cosas así.

2 Dios es tergiversado. Esto, claro está, es el hecho más peligroso de todo. Que los psicólogos cristianos (pocos de los cuales toman tiempo para volverse competentes en una exégesis seria) puedan utilizar la Palabra del Dios vivo en una moda tan arrogante como algunas veces lo hacen, y que cristianos sin discernimiento acepten fácilmente sus interpretaciones es tanto aterrador como abrumador. Los pasajes son distorsionados y malversados con descuido; a las Escrituras se les hacen decir lo que el intérprete quiere que ellas digan; y la Biblia, como si estuviera hecha de cera, es moldeada para que se ajuste a la última moda pasajera. Hay una cierta falta de reverencia evidente hacia Dios mismo en este proceso.

3 Cualquier sistema que se propone solucionar problemas humanos sin la Biblia y el poder del Espíritu Santo (como todos estos sistemas paganos lo hacen, incluyendo el sistema de la autoestima) es automáticamente condenado por la Sagrada Escritura misma. Ni Adler ni Maslow profesaron una fe cristiana. Ni su sistema depende en alguna manera del mensaje de salvación. Amor, gozo, paz, etc., son tratados como si no fueran fruto del Espíritu sino meramente el fruto de correctas perspectivas del yo que alguien puede lograr sin la Biblia o la obra del Espíritu en su corazón.

Por estas razones el sistema de la autoestima con sus correspondientes afirmaciones bíblicas debe ser rechazado. No proviene de la Biblia; los cristianos llamaron a la Biblia mucho después de que el sistema fuera desarrollado por otros que no tuvieron la intención de basar su sistema en la Palabra de Dios. Cualquier parecido entre la enseñanza bíblica y la enseñanza de los iniciadores de la autoestima son tanto inventados como accidentales.

Pero, debido a que los cristianos han tratado de hacer un caso bíblico para este substituto no bíblico de la forma en que Dios ayuda a los hombres, debemos tomar una postura firme sobre los pasajes principales que han sido metidos a la fuerza a disposición. Hay tres: 1) Mateo 22:36-40, 2) Romanos 6/Colosenses 3, y 3) Santiago 3:9.

Mateo 22:39b

Conjuntamente con estos versos, también tendremos necesidad de observar el pasaje paralelo en Lucas 10:25-37.

Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. – Mateo 22:36-40

Para los propósitos de nuestro debate, el verso más importante es Mateo 22:39b: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Este es probablemente el verso más citado por los defensores de la enseñanza de la autoestima. Trobisch, por ejemplo, le llamó una “orden de amarse a usted mismo,” [1] y dice:

El autoestima es así el prerrequisito y el criterio para nuestra conducta hacia nuestro prójimo. [2]

¡Esa es una declaración asombrosa! ¡Trobisch no nos dice sólo que Jesús nos ordenó amarnos a nosotros mismos, sino que no podemos amar a nuestro prójimo correctamente a menos que primero aprendamos a amarnos a nosotros mismos porque el criterio, o estándar, por el que determinamos decidir cómo amar al prójimo es cómo nos amamos a nosotros mismos!

Él tiene la temeridad para decir, “esto [el hallazgo de la psicología moderna de que el hombre debe procurar amarse a sí mismo] derrama luz nueva sobre el mandato que Jesús enfatizó colocándolo en el mismo orden de importancia que el amar a Dios”. En otras palabras, ¡Trobisch piensa que hasta que los psicólogos modernos descubrieron la verdad en otro lugar: este importante mandato bíblico – en este aspecto nuevo muy importante – estaba escondido y que no estaba correctamente comprendido! ¡Por casi 2000 años la iglesia había estado en tinieblas!

En verdad, el verso no dice nada sobre eso. Considere los hechos. Primero, que no hay ningún mandamiento aquí (o en cualquier otra parte de la Biblia) de amarse a sí mismo. ¿Le asombra eso? Escuchando hablar a los líderes de la imagen propia, usted pensaría que la Biblia contiene algo de eso. Pero de hecho no hay ningún mandamiento aquí o en otro lugar en la Escritura de amarse a sí mismo.

Cristo lo dejó perfectamente claro que él hablaba acerca de dos, y sólo dos mandamientos. En los versículos 39 y 40 El habla del “segundo” mandamiento y de “estos dos mandamientos”. No hay un tercer mandamiento. Toda la Sagrada Escritura puede ser colgada en dos clavijas: Amar a Dios y amar a su prójimo. ¡Pero las personas de la autoestima crean tres mandatos de Cristo de estos dos! No hay absolutamente ninguna excusa para tratar las Escrituras de esta manera.

Como si tal distorsión de la enseñanza francamente bíblica no fuese suficiente, van más allá y hacen los primeros dos mandatos depender de un supuesto «tercer” mandato. Según el grupo Adler/Maslow, las necesidades de bajo nivel deben ser satisfechas antes que las necesidades de nivel alto. Esto quiere decir que las necesidades de nivel 4 (la autoestima) deben ser suplidas antes que las necesidades de nivel 5 (auto-realización) lo puedan ser. O, para ponerlo en términos del versículo que está siendo forzado a entrar en el sistema Adler/Maslow, usted no puede amar a su prójimo (una actividad de nivel 5) hasta que usted primero aprenda a amarse a usted mismo (una actividad de nivel 4). Por esto es que Trobisch sostiene que “que el amor propio es así el prerrequisito” para amar a su prójimo. Él procede a decir:

Usted no puede amar a su prójimo, usted no puede amar a Dios a menos que usted primero se ame a sí mismo…Sin amor propio, no puede haber amor para los demás. [3]

Esta forma de pensar no es limitada a Walter Trobisch. Recuerde la declaración de Crabb sobre el asunto:

Para ser equilibrado, usted debe alcanzar la etapa de auto-realización. Para alcanzar esa etapa usted debe pasar primero a través de las otras cuatro etapas…. [4]

Ahora escuche a Philip Captain:

Realmente nuestra habilidad para amar a Dios y amar a nuestro prójimo es limitada por nuestra habilidad para amarnos a nosotros mismos. No podemos amar a Dios más de lo que amemos a nuestro vecino y no podemos amar a nuestro prójimo más de lo que nos amamos nosotros mismos. [5]

Captain aun pule la jerarquía con una distorsión suya: El amor hacia Dios está bajo la dependencia del amor hacia el prójimo, lo cual a su vez está bajo la dependencia del amor hacia uno mismo.

En cada una de estas construcciones el escritor está completamente convencido de que el amor hacia Dios y al prójimo es contingente en el amor hacia uno mismo. Pero en el pasaje bíblico no sólo no existe un tercer mandamiento, sino que ni siquiera existe una relación dependiente establecida entre los dos mandamientos. Ambas afirmaciones de la autoestima son llevadas al texto para cambiar la forma del mismo; entonces, en su forma cambiada, el texto es metido a la fuerza en el sistema.

Jesús realmente presupone un amor propio en este pasaje. Él dice, “amarás a tu prójimo como a ti mismo.” El mandato es amar a tu prójimo como tú ya mismo te amas. El verso podría ser traducido [del griego] literalmente, “tú debes amar a tu prójimo como tú ya mismo te amas”.

Ese mismo amor propio que es presupuesto por Jesús es asimismo presupuesto en el argumento de Pablo en Efesios 5:28, 29, dónde él insta a los maridos a amar a sus esposas “como a sus mismos cuerpos”. Él procede a decir:

Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia – Efesios 5:29

En otras palabras, todo el argumento de Pablo se conecta con el hecho de que ya exhibimos amor hacia nosotros mismos.

Lucas 10:29

Comparando Lucas 10:29 con Mateo 22:36-40, aparece una adición contextual importante. Lucas nos dice:

Pero él [el intérprete de la ley], queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?

Después de esto Jesús contó la parábola del Buen Samaritano.

¿Cuál fue el problema del intérprete de la ley? ¿Estaba el sufriendo una baja autoestima? Todo lo contrario. Lucas dice que “queriendo justificarse a sí mismo”. Esto es decir que la pregunta que él hizo, “¿Y quién es mi prójimo?” no fue realmente hecha para pedir información sino para confundir a Jesús. Y note que él quiso confundirlo a fin de que él pudiera justificar sus propios actos pecaminosos. Hizo la pregunta, por consiguiente, fuera de un interés propio. Él estaba a gusto en la condición en la que estaba y no quería dar su tiempo o dinero a su prójimo. Él deseaba permanecer absorto en sí mismo.

La parábola del Buen Samaritano ciertamente no fue diseñada para fomentar un mayor interés propio, sino justo lo contrario. El mismo punto de la parábola es que uno debe amar a su prójimo – o sea alguien necesitado – como a sí mismo. Él debe cuidar de las necesidades de los demás y aun debe tomarse muchas molestias por los demás. Jesús no dijo que con el fin de involucrarse en tal actividad de alto nivel como el samaritano hizo, uno primero debe llegar a un lugar donde todas sus necesidades en niveles inferiores fuesen satisfechas. ¿Qué del sacerdote y el Levita? ¿Estaban deprimidos? ¿Tenían baja autoestima? Claro que no. Probablemente se consideraban mucho mejores que el samaritano. Su problema era el mismo del intérprete de la ley: Se amaban tanto a sí mismos que no se tomarían muchas molestias por alguien más.

Trobisch nos dice que nuestro amor hacia nosotros mismos es el “criterio” así como también el prerrequisito para amar a los demás. Él explica esto diciendo: “es la vara medidora que Jesús nos da para amar a los demás.[6] Lo Que él afirma es que cuando Jesús dijo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, él quiso decir “Haz las mismas cosas a los demás que haces para ti mismo”. Pero eso no sería correcto por varias razones. Primero, los criterios para amar a los demás son los Diez Mandamientos que Jesús aquí resumía en dos:

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.” – Lucas 10:27

Al decir esto todos los libros de la Biblia (la ley y los profetas) podrían ser resumidos en esos dos mandamientos, él también señalaba las Escrituras como el ejercicio de los mandamientos en la vida diaria. En efecto, entonces, Jesús decía que los criterios para amar a Dios y a los demás han de encontrarse en la Biblia – y no en nosotros.

Claramente debemos amar a nuestro prójimo como la Biblia manda, y no haciendo las mismas cosas que hacemos a nosotros mismos. Fuera de un amor propio, no hacemos sólo buenas cosas, sino toda clase de cosas dañinas y pecaminosas a nosotros mismos: Cometemos adulterio, mentimos, cometemos robo, comemos demasiado, nos suicidamos, etc. Las cosas que hacemos para nosotros mismos, entonces, no son los criterios para amar a los demás.

Entonces ¿Qué quieren decir las palabras de Jesús “como a ti mismo”? No hay pensamiento de criterio en ellos, puesto que, explícitamente, los criterios han de ser encontrados en Los Diez Mandamientos y en su ejercicio en toda la Escritura. El pensamiento tiene que ver con intensidad, fervor, y cantidad de amor. Note cuidadosamente que Jesús dice que el segundo mandamiento es justo como el primero (Mateo 22:39). ¿Con respecto a que son semejantes? Primero, que ambos hablan de amar; ambos son mandamientos a amar. Pero esto no puede ser la semejanza principal de la cual Jesús señalaba; es demasiado obvio hacer este punto. Hay una segunda forma en la cual los dos mandatos son semejantes. El mandamiento de Jesús de amar a Dios “con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (v 37) quiere decir con todo lo que usted es y todo lo que usted tiene. Quiere decir amar a Dios genuinamente y sinceramente, fervientemente e incondicionalmente. Es en relación a esto que los dos mandamientos “justamente” se parecen. ¡Cuando a usted se le manda amar a su prójimo como a “ti mismo,” quiere decir ¡amar tan incondicionalmente como usted se ama a usted mismo!

Ya tenemos un amor ferviente, dedicado, genuino, y sincero para nosotros mismos. Con los pecadores, este amor es casi siempre excesivo. Ahora, dice Jesús, extiende la misma cantidad de amor hacia tu prójimo: Ámele “como a usted mismo”. El argumento equivale precisamente a la argumento que Pablo hace para un marido amando a su esposa “lo mismo que” él ya ama su propio cuerpo. ¿Cómo debe hacerse eso? En lo misma actitud ferviente, sustanciosa, y de corazón con la cual un hombre cuida de él mismo (no necesariamente haciendo aquello mismo para su esposa que él se hace para sí mismo).

Es claro que Mateo 22, supuestamente el pasaje más firme que apoya la autoestima, es de hecho el pasaje que realmente señala al movimiento mismo. Cualquier consideración seria de este pasaje completamente repudia el tipo de enseñanza de amor propio que vemos hoy.

Para resumir este capítulo, debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Pero Mateo 22:39 no contiene un mandamiento de amarse uno mismo, puesto que no necesitamos preocuparnos en amarnos a nosotros mismos si verdaderamente amamos a Dios y a nuestro prójimo. Puesto que el cumplimiento de estos dos mandatos es el cumplimiento de todo, siempre haremos lo correcto para nosotros mismos. El amor, en la Biblia, es cuestión de dar: “De tal manera amó Dios al mismo, que ha dado…” (Juan 3:16); “Él me amó y se dio …” (Gal. 2:20); “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella…” (Efes 5:25). Porque es de mayor bendición dar que recibir, los proponentes del autoestima (quiénes defienden el obtener de los demás y dar a si mismos antes que dar a Dios y los demás) substraen una bendición enriquecedora de aquellos que siguen su énfasis no bíblico. No hay necesidad de preocuparse en como amarse a uno mismo, por tanto tiempo como uno trata primero de amar a Dios y a su prójimo en un modo bíblico, todo el mórbido interés por sí mismo correcto aparecerá como un subproducto. Por esto es que la Biblia nunca nos ordena amarnos. Puesto que la Biblia guarda silencio al respecto, deberíamos hacerlo también.

2 ¿De un Valor Infinito?

Romanos 6:1-13/Colosenses 3:1-10

Ahora es tiempo de ver Romanos 6/Colosenses 3. Primero debemos pensar acerca de las secciones de las dos cartas de Pablo. En los pasajes paralelos encontrados en Romanos 6 y Colosenses 3 el creyente recibe instrucciones de “considerarse” a sí mismo muerto al pecado y vivo para Dios. A él se le asegura que él es una persona nueva a los ojos de Dios y que la vieja persona que el solía ser está legalmente muerta. Además, él es exhortado a ser, en la vida diaria, la persona nueva que él es tal y como es considerada a los ojos de Dios en Cristo.

Los teóricos de la imagen propia se han dado prisa en atacar estos pasajes, volviéndolos hacia sus propósitos y dándole poca o ninguna consideración a los propósitos para los cuales fueron escritos. Es claro aun que en una lectura superficial de los dos capítulos que Pablo no tuvo intención alguna de enseñar una doctrina de autoestima. Y ningún cristiano alguna vez ha encontrado tal enseñanza en estos pasajes por un período de 1900 años hasta que los psicólogos humanistas les “alertaron” de los dogmas que ellos ahora profesan de encontrar tan explícitamente lo que allí enseñan. No obstante, los defensores de la autoestima toman consuelo en lo que ellos piensan que pueden decir estos pasajes.

Un defensor celoso de las afirmaciones del sistema:

Nuestra imagen propia como cristianos, por consiguiente, debe ser de nosotros mismos como personas que han rechazado decisivamente la manera de vivir antigua que es llamada el hombre viejo, y permanentemente han adoptado el nuevo método de vivir el cuál es designado el hombre nuevo.

En apoyo a esto él se refiere a Romanos 6:11:

“Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.”

Luego, para establecer su punto, él insiste que:

Ésta es una declaración bíblica tan clara de la imagen propia cristiana como uno puede encontrar cualquier parte.[1]

Si el profesor que hizo esa declaración está en lo correcto, y si no hay una clara “declaración bíblica” de la doctrina supuestamente encontrada, entonces el movimiento está en un problema serio. La realidad es que no hay nada claro acerca de la imagen propia en el pasaje en absoluto.

De cierto, Colosenses 3 y Romanos 6 nos dicen que Dios nos ve a nosotros “en Cristo” que nuestra posición ante El como el Juez es perfecta; ninguna falla puede ser encontrada. Hemos sido completamente perdonados cuando creímos, y ahora Dios nos ve como personas completamente nuevas en Su Hijo. En El todos los antiguos caminos se han ido y los nuevos caminos se han quedado para siempre. Todo esto es asombrosamente claro. Pero lo que es también claro es que Pablo no nos dice a nosotros esto para “hacer que nos sintamos bien acerca de nosotros mismos” o «para apapacharnos” o «subir nuestra autoestima”. Su propósito es urgirnos a convertirnos en nuestro diario vivir lo que ya se nos es contado que somos en Cristo. En otras palabras, él quiere que nosotros veamos que en nosotros mismos nos quedamos mucho más cortos de lo que estamos en Cristo.

Escuche Romanos 6:1-2:

¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?

¡El verso 2 suena más como una exhortación que como aun halago! El profesor que citó Romanos 6:11 fue selectivo; para dar el sentido completo, él debería haber citado los siguientes versos también. Versículos 12 y 13 continúan el pensamiento de Pablo:

No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.

Lo que es claro es que el propósito de Pablo al instarnos “a considerarnos” muertos al pecado y vivos para la justicia en Cristo debe obligarnos a vivir de una manera diferente. El “Así también” con el cuál el verso 12 empieza (en algunos textos griegos) introduce la conclusión a la que deberíamos llegar del hecho indicado en el verso 11. Pablo no dice, “por eso ustedes deben sentirse bien acerca de ustedes mismos”. Él dice: “en la vida diaria comiencen a vivir a la altura del estándar alto de su posición legal en Cristo”.

Pablo, escribiéndole a los Colosenses, indica:

Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios… Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno”. – Colosenses 3:3,5, 8-10

Otra vez, se afirma el hecho de que la vida antigua ha sido reemplazada por la vida nueva en Cristo. Y otra vez, justamente como lo fue antes, lo que Pablo hace de esto es que: puesto que esto es cierto en Cristo, comiencen a vivir en esta realidad en sus asuntos diarios. No hay ni siquiera una ligera insinuación en estos pasajes acerca de mirarnos a nosotros mismos como personas de gran valor o acerca de ganar una mejor imagen propia. Todo lo que él está haciendo es sostener en alto el ideal (nuestra posición perfecta en Cristo) e instarnos a aproximarnos más plenamente a ello en nosotros mismos.

¿Nos autorizan estos pasajes a decir alguna cosa como lo que el siguiente escritor cristiano dice?

…Debemos vernos a nosotros mismos como excepcionalmente maravillosos, inherentemente valiosos. 2

¡Seguramente no! El propósito de estos pasajes es mostrarnos la gran vacío que hay entre lo que somos contados o considerados en Cristo (la justificación) y lo que somos en realidad en nosotros mismos en nuestro diario vivir (la santificación), para instarnos a cerrar ese vacío. Ellos son diseñados no para mantenernos satisfechos con nosotros mismos a fin de que nos podamos aceptarnos como lo que somos, sino para destruir cualquier autosatisfacción que pueda existir y para motivarnos a hacer un mayor progreso en la vida cristiana. ¡Nada podría ser mejor diseñado para reducir a fondo cualquier sentido de orgullo, valía, o satisfacción para la cual pudiésemos aferrarnos y retrasar nuestra perfección en Cristo y luego pedirnos que comparemos nuestra función real con ella! Romanos 6 y Colosenses 3 eficazmente atacan la enseñanza de la autoestima mas que reforzarla.

Estos pasajes, entonces, no fueron escritos para hacernos sentir mejor acerca de nosotros mismos sino para mostrarnos cómo nos ve Dios en Jesús a fin de estimularnos a una vida cristiana más consistente. Hay un gran potencial en la vida nueva que tenemos en Cristo, pero nunca comenzaremos a darnos cuenta de eso si holgazaneamos pensando qué tan dignos somos.

Santiago 3:9

Ahora iremos a Santiago 3:9 y su trasfondo del Antiguo Testamento encontrado en Génesis 1:27 y 9:6:

Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios – Santiago 3:9

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó… El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre. – Gen 1:27; 9:6.

Las palabras operantes en estos versos son “imagen” y “semejanza”. Los pensadores de imagen propia se dan prisa en señalar (correctamente) que en estos pasajes se dice que el hombre es hecho a la imagen de Dios no sólo antes de la caída sino también después. Puesto que Efesios 4:24 y en Colosenses 3:10 se nos dice que la imagen de Dios y la semejanza están siendo renovadas en el creyente, es cierto que la imagen completa y semejanza no permanecen después de la caída; no obstante algo que los escritores de Génesis 9 y Santiago 3 pueden llamar “la imagen” de Dios y “la semejanza” aun permanece. No es importante discutir las distinciones entre que es lo que se podría llamar la semejanza moral e intelectual del hombre y su semejanza constitucional en este punto, puesto que no contribuyen a nada a la pregunta en estudio. Lo que es seguro es que, en algún sentido, el hombre aun tiene la semejanza de Dios.

Más aún, nos deja observar que las penalidades y advertencias así como también las reprensiones y las exhortaciones son aducidas al hecho de que el hombre es el portador de la imagen de Dios. Aquellos que maldicen a otras personas o atentan contra sus vidas corren un gran peligro simplemente por ese hecho. Los proponentes de la autoestima han interpretado estas sanciones bíblicas en una manera inaceptable.

Escuche para algunos argumentos de la autoestima:

¿Significa esto (la caída del hombre) que el hombre ahora se convirtió en un ser de ningún valor? Nada puede estar más allá de la verdad. Aun después de que la caída del hombre era todavía considerado un ser de un valor infinito...Las Escrituras… afirman que aun el hombre caído aun es portador de la imagen de Dios. [3]

Otro escribe:

Aun los escritores del Nuevo Testamento reconocen la imagen de Dios en el hombre. Santiago advierte en contra de maldecir porque se hecho a la imagen de Dios.

Él cree que esto – es el fundamento para la autoestima. Somos creados por la mano de Dios y a Su imagen. [4]

Un tercero habla con entusiasmo acerca de – la nobleza, la singularidad, el significado, la valía y el significado del hombre.

Todos ellos, nos aseguran – a descansar en el ser hechos a la imagen de Dios. [5]

Es verdad que el hombre todavía está a la imagen de Dios en algún sentido (aunque la imagen moral e intelectual ha sido tan deformada que debe ser restaurada), pero ¿Qué es lo que quiere decir esto? El hecho mismo no dice absolutamente nada acerca de la autoestima. En ninguno de los contextos en el cuál la imagen de Dios en el hombre es mencionada hace que el escritor utilice ese hecho para enseñar las cosas que hemos estado leyendo en las citas de arriba. ¿Cómo puede ser posible extrapolar la idea de que el hombre es “de infinito valor” del hecho de que él fuese creado a la imagen de Dios? El solo concepto no sigue lógicamente al otro. Además, la naturaleza del hombre, la cual lleva la imagen de Dios, no es nunca sostenida como una razón para tener una alta autoestima.

Entonces ¿Por qué somos advertidos firmemente en contra de cometer agresión a Dios al agredir al hombre, el portador de imagen de Dios? Aquí está el punto crucial del asunto, y es aquí donde los escritores de la autoestima se pierden.

Considere esto: Le muestro una foto de mi esposa. ¡Si usted la maldice, se burla de ella, escupe en ella y la rompe – ¡usted tendrá que responderme!

“¿Por qué?” Usted preguntará. “Después de todo, es sólo una foto”.

¡Sí, pero es una foto de mi esposa! Eso es lo que marca la diferencia.

La foto misma – el papel y la tinta, etc.- No es de mucho valor. Vale sólo algunos centavos. Lo que me incumbe no es la foto misma sino lo que esta representa.

Inherentemente el hombre vale poco; él no es ciertamente de un “valor infinito”. Ningún ser finito creado, ya sea caído o no caído, no redimido o redimido, lo puede ser. Las advertencias de Génesis 9 y Santiago 3 no son debido al hecho del valor infinito del hombre; ¡Más bien, resultan del hecho del valor infinito de Dios! Deshonrar al hombre y maltratarle debe deshonrar y maltratar a Dios porque él es hecho a la imagen de Dios. Eso es lo que trae la advertencia y el castigo. Es la imagen y semejanza del Único o la que es portador lo que tiene importancia – no del hombre quien porta la imagen y semejanza. Él es meramente una foto.

Recientemente un estudiante del seminario le dijo a un criminal en prisión quien pensaba que él era “nadie”:

William, usted es alguien. Dios le hizo a Su imagen. Usted tiene es de un valor infinito a Sus ojos. [6]

¿Por qué no le dijo él que él es un pecador que esta en una condición desesperada, apartado de la gracia gratuita de Cristo, que el Dios infinito que se encarnó y murió en una cruz para pagar la pena de pecadores como él, y mediante la fe él ahora podría tener vida eterna?

Puesto que hemos encontrado tales declaraciones como “valor infinito” aplicada al hombre en más de un lugar, sigamos esa línea de pensamiento un poco más. Se hacen afirmaciones extrañas hacia el hombre, afirmaciones que uno esperaría escuchar sólo de panteístas o humanistas que colocan al hombre en el trono de Dios. Aquí hay simplemente unas cuantas:

… el ser humano es una criatura gloriosa, digna de un valor infinito. [7]

Dios quiere que nosotros nos veamos como un regalo suyo hacia el mundo. [8]

Somos algo precioso que Dios ha hecho. Somos algo exquisito que él ha planificado. [9]

¿Dónde está el precedente bíblico para usar tal lenguaje? Ciertamente nada como eso puede ser encontrado en toda la Biblia. ¿Esperaría usted que algún escritor, hablando en el nombre de Dios, que tuviese el cuidado de hablar como la Biblia lo hace? A estos escritores, y muchos más como ellos, parecen haberse quitado de encima toda cohibición en su deseo de glorificar al hombre.

Aquí hay lo que un tercer escritor opina:

Por la creación, cada ser humano es una persona única, de gran valor y dignidad. [10]

Dejaré estas declaraciones, todas hechas por profesantes evangélicos que están profundamente involucrados en propagar la enseñanza de la autoestima, hablar por ellos mismos. Cuando usted pueda encontrar alguna cosa como lo que están diciendo en las Escrituras usted debería tomarla en serio. Hasta entonces usted debería tachar sus palabras como totalmente equivocadas.

Mateo 6:26, 10:31; Lucas 12:7

¿Ocasionalmente el entusiasta de la autoestima se referirá a Mateo 6:26, “No valéis vosotros mucho más que ellas?” O Mateo 10:31, “más valéis vosotros que muchos pajarillos.” O Lucas 12:7, “más valéis vosotros que muchos pajarillos.” ¡El entusiasta luego establecerá el punto diciendo que “¡esta es una declaración acerca del gran valor del hombre!” Los pasajes se usan para mostrar el “el valor infinito” del hombre a Dios. ¿Pero es esto así?

Examínelos de cerca; note lo qué dice Jesús realmente. Hagamos dos preguntas: 1) ¿Cuánto valor se dice que debe tener el hombre? 2) ¿A Quién dice que le es de valor?

En los pasajes Jesús es explícito: Dos pajarillo son vendidos por un centavo, y cinco por dos centavos. Se dice que el hombre es más valioso que “muchos pajarillos”. Esto quiere decir que si “muchos” pajarillos significan 500 pajarillos, usted vale $2.50 a lo sumo; ¡Si quiere decir a 1000 pajarillos, su valor excede a $5.00! El punto no es el gran valor del hombre sino el gran alcance del cuidado providencial de Dios. Si se extiende hasta pajarillos, los cuales valen tan poco, entonces seguramente se extiende hacia el hombre, quien vale más.

La respuesta a la segunda pregunta, ¿A Quién dice que le es de valor? Emerge de la primera. Puesto que Jesús discute el valor en términos monetarios, es claro que él habla del valor del hombre (contra del valor de un pájaro) hacia otros hombres. El pájaro vale un tanto así para el hombre; un hombre vale más. El valor del hombre para Dios no está en cuestión. El argumento de menor hacia el mayor en la escala de la persona tiene que ver con la providencia de Dios y no con el valor del hombre. Si, en Su bondad infinita, Dios cuida pues de las aves del aire, ¿no cuidará El de usted?, ¿quién, a los ojos de los hombres vale más?

Si los entusiastas de la imagen propia desean decir que Dios cuenta el valor del hombre para El de manera monetaria, y que este valor tiene importancia en comparación a los pajarillos, el hecho es que ¡a duras penas hizo un cálculo para alentar la autoestima de uno! La comparación sólo puede servir para enfriar el entusiasmo, y no para alentarlo.

La realidad es que estos versos no enseñan nada acerca de la autoestima.

3 ¿Qué Enseña La Biblia?

Hasta ahora he intentado evaluar el movimiento de la autoestima bíblicamente y mostrar que, colocándolo en la balanza de Dios, se encuentra deficiente. Usted podría pensar que el libro terminara en este punto, llegando a una conclusión natural. Sin embargo, si lo dejara hasta aquí, todo lo que he logrado sería en vano. No es suficiente incendiar una casa; también hay que erigir otro su lugar. Esto es lo que ahora trataré de hacer.

¿Cuál es la alternativa bíblica para el enfoque de la autoestima? En una sección anterior discutí Mateo 6, en donde Jesús mismo colocó por adelante dos formas de vida contrastantes: La forma pagana y la forma cristiana. La forma pagana tuvo como su prioridad volviéndose segura y significativo a través de la acumulación de “cosas” para satisfacer “necesidades”. La forma cristiana pone a Dios y a Su imperio primero. Pero ¿cómo? ¿Qué es lo que marca la diferencia?

La auto-negación: 2 Timoteo 3:2, Mateo 16:24-25

Jesús expone la auto-negación en vez de la auto-afirmación como la forma para entrar en una relación correcta con Dios. Rara vez nosotros leemos en la literatura de la autoestima acerca de la auto-negación, el único énfasis es en el ego que fluye a través del Nuevo Testamento. Echaremos un vistazo en algunos de los pasajes cruciales referente a este énfasis bíblico e intentaremos comprender lo que dice Dios, relacionándolo todo al enfoque de la autoestima.

En 2 Timoteo 3:2 leemos de “amadores de sí mismos” (philautoi). Aquí esta la palabra enlistada junto con un montón de otras aberraciones pecaminosas que Timoteo tendrá que evitar durante los días de su próximo ministerio. La advertencia de Pablo es oportuna para los ministros hoy. Probablemente hay un tipo de amor propio que es claramente condenado en las Escrituras. Puesto que la palabra philautoi ocurre sólo en 2 Timoteo 3:2, en una lista, sin más explicación, no podemos descubrir nada acerca de su significado exacto en el contexto. Todo lo que podemos decir es que conserva una mala compañía con tales características: “avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios”

Una consideración prudente de la lista en 2 Timoteo 3 le guiará a la conclusión de que cada una de los elementos en ella (y es mucho más grande lo que he considerado aquí) se podría mencionar ya sea para tener un enfoque egocéntrico o para aumentar tal enfoque. Es fácil de ver los peligros del egocentrismo estudiándolo. Y nos debería afligir pensar acerca de los niños en Grand Rapids o de otro sitio estimulándolos a pensar que merecen una “palmadita en la espalda” y darles a entender que se “sientan buenos” acerca de ellos mismos, con lo cual los introduciría en la misma senda egoísta que Dios condena. Muchos de los problemas señalados en la lista 2 Timoteo 3 podrían aparecer en sus vidas más tarde como resultado de alentar, en vez de reprimir, las tendencias pecaminosas que son propias en la naturaleza humana caída (cf. Proverbios 22:15).

Lo correcto que se ha de promover, según la Palabra de Dios, es la auto-negación. El mandato para negar el ego ocurre seis veces explícitamente en los Evangelios, pero el concepto está en todas partes en las Escrituras. Eso es lo que el Señor daba a entender cuando El ordenó a Sus discípulos a olvidarse de sus intereses y poner Sus asuntos primero (“buscar primeramente el reino de Dios y Su justicia”).

¿Qué dice Dios acerca del ego? Él dice, “niéguese a sí mismo”:

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. –Mateo 16:24,26

Esto no quiere decir que una persona deba negar de sí mismo alguna cosa en particular, como algunos erróneamente suponen (“dejaré la goma de mascar “para la cuaresma”), sino que quiere decir negar su propio ego (Literalmente “para decirse que no a usted mismo” o “repudiarse uno mismo”). Si alguna cosa pudiese estar en contraste conciso con el mandato de Cristo a negar el ego que el énfasis de auto-afirmación, auto complacencia del que hemos estado leyendo en la literatura de autoestima, yo no sé lo que es entonces.

Tal como Jesús puso por encima la forma Gentil en contra de la forma cristiana de la vida en Mateo 6, aquí también El contrasta dos caminos completamente diferentes e irreconciliables. El hecho interesante que no debería faltar es la forma antitética de Jesús de indicar este asunto: No hay lugar para el compromiso. Bastante opuesto de los integracionistas eclécticos, quienes quieren unir y mezclar tanto como se pueda lo que el mundo tiene que decir con las enseñanzas bíblicas, Jesús mismo se aparta de la forma de vida pagana (Mateo 6) y de aquellos que no niegan el ego y le siguen, sino que en lugar de eso quieren “salvar sus vidas”. Esta antítesis ocurre en cada uno de los relatos del Evangelio (Marcos 8:34-38; Lucas 9:23-25; Juan 12:25). Jesús dice, “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” – Mateo 16:25. Es difícil de ver cómo pueden afrontar esto lo integracionistas.

Las palabras traducidas “vida” y “alma” (beauton y psuche) ambos significan “ego” y se refieren a lo mismo. De hecho, son usados de forma intercambiable. (Cf. Mateo 16:26 con Lucas 9:25. En Mateo se usa Psuche, considerando que en Lucas es beauton.) Cristo nos dice a nosotros no sólo que digamos no a nosotros mismos y sí a El (“sígame”), sino que El afirma que le debemos hacer morir el ego “tomando nuestra cruz” (Lucas agrega “cada día”). Llevar la cruz no quiere decir hacer algún sacrificio en particular, ni se refiere a alguna carga en particular (“mi marido es mi cruz”). En aquel día, alguien que leyera esas palabras, sabría explícitamente que llevar la cruz quería decir una y solamente una cosa: La ejecución de un criminal infame. Jesús, por tanto, esta diciendo: “usted debe tratarse a ustedes mismos, con todas sus formas pecaminosas, prioridades, y deseos, como a un criminal, y hacer morir su ego todos los días”. ¡Eso dice algo acerca de la imagen propia que Cristo espera que nosotros tengamos!

Esa es una medicina amarga para todos nosotros, y especialmente para los proponentes de la autoestima. Pero es la única cura para una iglesia que progresivamente se vuelve enferma – de sí misma. La paradoja aparente es que la persona que enfoca la atención en sí misma perderá todo lo que él quiera conservar para sí mismo, mientras que la persona que pone primero a Cristo y Sus intereses es el que gana todo lo que el otro pierde. Ésta es la misma verdad que Jesús enseñó en Mateo 6. Allí los gentiles celosos buscaban con cautela y preocupación (y nunca realmente encontraban satisfacción en ello) las cosas que el cristiano, quien se olvida de sus “necesidades” y pone a Cristo primero, encuentra por “añadidura”.

Un Contraste: Juan 12:25

En Juan 12:25 leemos esto:

“El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.”

Aquí hay una advertencia fuerte. Ciertamente, la promoción de la autoestima es la misma advertida que se da en contra: “Cualquiera que ame el yo… lo perderá”. En lugar de amarse así mismo, Cristo dice, que en este mundo deberíamos eliminar el yo, o, como él le dice aquí, “aborrecerla,” para conservarlo para la eternidad.

Las dos palabras “perderá” y “aborrece” significan realmente la misma cosa y nos ayudan a interpretar una a la otra. Significan poner a un lado los deseos, intereses, y preocupaciones propias (aun las legítimas) para hacer cumplir el mandato de Cristo. “aborrecer” su vida quiere decir “amarla menos,” como explícitamente lo hace en Lucas 14:26:

Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.

Sabemos que la palabra “aborrece” en todos estos pasajes tiene tal significado de frase paralela en Mateo 10:37, donde en lugar de “aborrecer” leemos:

El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí.

“Aborrecer” a otra persona o nuestro propio ser equivale a anteponer a Cristo y Su reino antes que a los demás ó a uno mismo.

Este punto de negar el yo no es un asunto periférico. Golpea duramente el corazón del pensamiento de la autoestima y el amor propio. En la enseñanza del amor propio la idea no es meramente que tanto Cristo y el yo pueden ser puestos en el mismo nivel de prioridad (de las palabras de Jesús es claro que aun esto es imposible; Él nos llama a escoger entre los dos), sino que antes de que podamos amar y servir a Cristo primero debemos ser servidos y amados, y nos debemos amar a nosotros mismos. ¿Puedo haber alguna enseñanza más explícitamente opuesta a lo que Jesús dijo?

Las consecuencias del dogma de la autoestima son muy serias. Estas palabras de Jesús dan advertencia de la privación eterna. Uno se pregunta cuántos jóvenes serán desviados del buen camino, guiado a apartarse del discipulado de Cristo, el cuál demanda que eliminar nuestro “yo,” porque se les dijo que “se sintieran bien acerca de ellos mismos” en vez de decirles que haya un criminal adentro de ellos que necesita ser ejecutado diariamente. El peligro es obvio según las palabras del psicólogo que argumentó en contra de las palabras de su cliente, diciéndole a ella que el “colocar la prioridad de aceptarse a sí mismo es el primer paso que muchos de nosotros necesitamos tomar” en vez de primero buscar el reino de Dios.

Dios quiere que nosotros “eliminemos” nuestro egoísmo en este mundo postrándonos mismos incondicionalmente a el servicio y amor de Cristo y de Su imperio. Habiendo realizado una obra teatral de niños satírica, “una palmadita en la espalda,” y alentándolos a escribir ensayos sobre lo que les agrada de ellos mismo, son actividades que dirigen toda la atención al yo. Tal énfasis tan equivocado puede ser devastador para la educación cristiana. [1]

El discipulado: Lucas 14:25-27

Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.

Déjeme decir una palabra más acerca del pasaje de Lucas 14:25-27. El discipulado, el tema en cuestión en todos los pasajes que hemos estado estudiando en este capítulo, significa el abandono de todas las ataduras – aun los seres más queridos y más cercanos en la vida. No siempre quiere decir que debamos abandonar a todos los demás para seguir a Cristo, sino que quiere decir que le debemos tener tal lealtad hacia El que debemos estar listos en todo momento, si nos llama a hacer eso. Jesús especialmente lo señala, como si ésta fuera la parte más difícil de todo lo que debemos hacer, que el discípulo debe renunciar “aun a su propia vida también”. El punto más grande que se ha de señalar a las personas es el agradar a Cristo, seguirle, y cumpliendo con Su voluntad. ¡Eso no confundirá a los niños – o a los demás – o les inducirá al mal camino! Alguien, incluyendo yo, que se interponga en medio del camino está equivocado.

No puede haber duda acerca del hecho de que Cristo se preocupó por el yo; no es como si El ignorara el tema. Ciertamente, él pensó que eso era tal importancia que El habló de ello en la conexión más cercana posible al discipulado y a las declaraciones definitivas hechas acerca de ello. Aún en todo esto El no dio indicación del gran valor del hombre, ni dio lugar para atenuar las circunstancias: “Usted puede renunciar a todas sus relaciones y me puede seguir después de que todas sus necesidades hayan sido satisfechas y usted haya aprendido a amarse a sí mismo”. ¡La misma idea suena ridícula cuando usted la coloca en la boca de Jesús! Anteponga A Cristo al yo.

2 Corintios 5:15, Romanos 14:7-8

Y por supuesto hay también otros pasajes que hablan de anteponer a Cristo al yo. Tome por ejemplo, 2 Corintios 5:15:

y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos

Allí lo tiene usted: Uno ya no debe vivir para sí, como él lo hizo antes de venir a Cristo. La forma de vida antigua fue postergada en Cristo, y ahora debe ser postergada en nuestras vidas. El centro de la vida ahora debe ser “para mí el vivir es Cristo” si bien una vez era “para mí el vivir es mi yo”. ¿Qué podría ser más claro?

Ahora considere Romanos 14:7-8:

Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

Otra vez, el punto central del pasaje es que Cristo debe llevar el lugar de yo en la vida del cristiano. No es que éste suceda en algún sentido sustantivo, por supuesto, pero en términos de los deseos y la voluntad y cosas por el estilo. Comer y guardar los días (v 6) no son un asunto en particular; afecta a otras personas, a otros incluyendo nuevos convertidos. Ningún cristiano debe vivir en consideración a sí mismo. “¿Qué hay del bienestar del reino y del honor de Cristo?” Es el tipo de pregunta que él debería hacerse. Su respuesta debe ser, “viviré en tal camino, cuando haya que tomar una decisión, gustosamente serviré a Cristo y a los demás primero”. Él debe vivir para Cristo, y, como Pablo dice: si fuera necesario, morir por El.

Interesantemente, la última parte del verso 7 habla convincentemente del asunto del suicidio: “ninguno muere para sí.” Liddon dice que estas palabras quieren decir –

Para darle la bienvenida o buscar la muerte como un alivio a los problemas de esta vida. De este egoísmo en la muerte, el suicidio es la expresión máxima. [2]

Las palabras de Liddon son importantes. Todo el punto de Pablo es que no debemos hacer nada – vivir o morir – por nuestro yo; todo debe hacerse para Cristo. Un suicidio muere para sí mismo; ningún suicidio podría hacerse por Cristo. Es debido a este verso que se sabe que el suicidio es un acto del hombre antiguo, del pensamiento egocéntrico, que aún a veces (entre los estoicos y algunos existencialistas modernos) se motivado a hacer.

Holliday, quien se pegó un tiro, y Wanda Williams, quien se ahorcó, ambos cometieron actos egoístas de homicidio. Le restaron importancia a los seres queridos, o los estudiantes, o a cualquier otro. Pensaban en ellos mismos como ciertamente sus notas suicidas indican. No fue la baja autoestima que los liquidó, sino una consideración demasiada alta por su yo. Dijeron, efectivamente, “soy demasiado bueno para ser tratado así. Ya no lo soportaré”.

Las Escrituras nos enseñan que los cristianos no poseen nada ni aun sus vidas, puesto que Cristo las ha comprado. ¡En el momento en que usted entienda mal ese hecho, y piense que cualquier cosa, aun su ego, es realmente suyo, usted no lo poseerá – sino que le posee!

La conclusión

El amor mismo es la misma cesación de la vida guiada por la voluntad propia, egoísta y egocéntrica. Por eso es que viviendo para Cristo y para los demás y amándoles nos alejará de nosotros mismos. Las búsqueda de la autoestima desvía la atención de uno hacia los demás y así destruir el amor cristiano. En vez de echar los cimientos del amor (estratos sobre los cuales edifican, como dice el esquema Adler/Maslow), erosionan todo lo que vale la pena. El amor – preocupación dirigida hacia los demás – a solas nos pone en libertad del yo.

En contra del énfasis moderno que hemos estado estudiando: la Biblia enseña que usted correctamente no puede llevarse bien con usted mismo (“encontrarse” o “salvarse”) hasta que usted aprenda a amar a los demás. Como siempre, el pensamiento pagano pone al revés el mandato de Dios.

Jesús deshizo el mito de que podemos amar a los demás sólo después de que primero nos hayamos amado a nosotros diciendo:

“Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman.” (Lucas 6:32).

En efecto, refiriéndose a los “pecadores” (i.e., los enemigos de Dios), él tipificó, de una vez por todas, la postura de “yo te amo a ti, si tu primero me amas” como impía.

Para un cristiano, la alternativa para el amor propio, la autoestima, la valía propia, y cualquier otra enseñanza egocéntrica que pueda aparecer en el futuro es claramente la negación del yo. Cuando usted trata de ganarse a sí mismo, usted sólo lo perderá; cuando usted esté dispuesto a perderse para Cristo, usted se salvará. Es tan simple – y tan profundo.

Notas

¿Amarás… como a Ti Mismo?

1 Walter Trobisch, Love Yourself (Downers Grove: Inter-Varsity Press, 1976), page 11.

2 Ibid., p. 11.

3 Ibid.

4 Lawrence Crabb, Effective Biblical Counseling (Grand Rapids: Zondervan, 1977), p. 81.

5 Philip A. Captain, Eight Stages of Christian Growth (Englewood Cliffs: Prentice Hall, 1984).

6 Trobisch, op. cit., p. 11.

¿De un Valor Infinito?

1 Anthony A. Hoekema, The Christian Looks at Himself (Grand Rapids: Eerdmans, 1975), p. 45.

2 Robert Morey, Death and the Afterlife (Minneapolis: Bethany, 1985), p. 37.

3 Hoekema, op. cit., p. 22.

4 Bruce Narramore, You’re Someone Special (Grand Rapids: Zondervan, 1978), p. 23.

5 Morey, op. cit., p. 37.

6 Bruce Rathbun, un estudiante del Westminster Theological Seminary en Filadelfia. Reportó en El Presbyterian Journal, abril. 24 de 1985. El nuevo evangelismo de palmaditas de Schuller ha tenido éxito ampliamente. En un tratado evangelístico titulado: “Usted Es Especial” se lee: “¡Usted es especial ciertamente! ¡La Biblia revela el interés total de Dios en usted como un individuo… ¡sí!, ¡usted es de valor para Dios”! (Ted Grifiin, Good News Publishers, n.d., #6C04).

7 Robert H. Schuller, Self Steem: The New Reformation (Waco: Word Books, 1982), p. 151.

8 Rouner, Arthur, You Can Learn to Like Yourself (Grand Rapids: Baker Book House, 1978), p. 4.

9 Ibid., p. 5

10 Dennis J. De Haan, Daily Bread, feb. 1985.

¿Qué Enseña La Biblia?

1. Para información acerca de una programa escolar verdaderamente cristiano, en el cual el énfasis no sea en el yo sino en el ministerio a los demás en el nombre de Cristo, vea see my Back to the Blackboard (Presbyterian and Reformed Publishing Co., 1982).

2. 2 H. P. Liddon, Explanatory Analysis of St. Paul’s Epistle to the Romans (London: Longman’s Green and Co., 1899), p. 262.

En La Perspectiva Bíblica de la Autoestima, Jay Adams responde a la influencia asombrosa de la “psicología cristiana” dentro de los círculos evangélicos de hoy. A pesar de la persuasión religiosa, muchas personas parecen oponerse a lo que perciben que es un enemigo compartido: La baja autoestima. ¡Pero nuestra búsqueda para las respuestas nos ha guiado demasiado lejos en la dirección equivocada, fuera de nuestra posición verdadera en Cristo, y hacia un énfasis peligroso en el yo! Adams examina los fundamentos Bíblicos con una exposición clara y aguda de las Sagradas Escrituras relevantes, y le ofrece a la Iglesia y a cada creyente una perspectiva verdaderamente Bíblica.

Jay Edward Adams se crió en Baltimore, Maryland. Él se especializó en el griego en la Johns Hopkins University, y ha estudiado en el Reformed Episcopal Seminary, Temple University School of Practical Theology, y en la Universidad de Missouri. Él ha pastoreado iglesias en Pensilvania y Nueva Jersey, dentro de varias denominaciones presbiterianas conservadoras. Él fuel miembro de la facultad de la Universidad de Missouri antes de unirse al Westminster Theological Seminary en Filadelfia, y luego al Christian Counseling and Educational Foundation. Él ahora pastorea una iglesia en Carolina del Sur. Sus libros sobre consejería Bíblica son bien respetados.

Traducción por Armando Valdez © 2008

Pragmatismo: ¿Tendencia ó Trampa?

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Pragmatismo: ¿Tendencia o Trampa?

Pragmatism: Trend or Trap?

Tomado de Pulpit Magazine

(Por John MacArthur)

trojan_horse Por la gracia de Dios, he sido el pastor de la misma iglesia por casi cuarenta años. De esa posición ventajosa, he presenciado el nacimiento y el crecimiento de tendencias amenazadoras dentro de la iglesia, algunas de las cuales han convergido bajo lo que llamaría el pragmatismo evangélico – un acercamiento hacia el ministerio que es generalizado en la cristiandad contemporánea.

¿Qué es el pragmatismo? Básicamente es una filosofía que dice que los resultados determinan el significado, la verdad, y el valor – lo que funcione se convierte en una pregunta más importante que lo que es verdad. Como cristianos, nos sentimos llamados a confiar en lo que el Señor dice, predicamos ese mensaje a los demás y le dejamos los resultados a El. Pero muchos han hecho a un lado esto. Buscando relevancia y éxito, le han dado la bienvenida a un enfoque pragmático y han recibido el caballo de Troya proverbial.

Déjeme tomar algunos minutos para explicar un poco de la historia guiándolo hasta la trinchera actual del enfoque pragmático en la iglesia evangélica y mostrarle por qué no es tan inocente como aparenta.

La Historia Reciente

Los 1970s, en su mayor parte, fueron años de avivamiento espiritual en América. La esparcimiento del evangelio a través de los campus de muchos colegios y universidades marcaron un movimiento fresco y dinámico del Espíritu Santo para llevar a las personas a la salvación en Cristo. Los bautismos masivos fueron transmitidos en ríos, lagos, y en el mar, varias versiones nuevas de la Biblia inglesa fueron lanzadas al mercado, y las publicaciones cristianas y programas radiales experimentaron un crecimiento notable.

Tristemente, el avivamiento evangélico ferviente desaceleró y fue sombreada por la avaricia y la depravación de los años ochenta y años noventa. La cultura circundante rechazó los estándares bíblicos de moralidad, y la iglesia, en vez de afirmar su cualidad distintiva y llamar al mundo al arrepentimiento, suavizó su postura sobre la santidad. El fracaso en mantener una identidad característicamente bíblica fue profunda – condujo a la apatía espiritual general y a una disminución marcada en la asistencia de la iglesia.

Los líderes de la iglesia reaccionaron a la indiferencia del mundo, no por un regreso hacia la predicación fuertemente bíblica que enfatizaba el pecado y el arrepentimiento, sino por un acercamiento pragmático para «hacer» iglesia – un acercamiento conducidos más por el mercadeo, la metodología, y el buscar resultados mas que por la doctrina bíblica. El nuevo modelo del ministerio giraba en hacer a los pecadores sentirse a gusto y cómodos en la iglesia, luego convenciéndoles de los beneficios de convertirse en un cristiano. El anterior silencio ha dejado paso a la conformidad y al apaciguamiento cultural.

Aun el ministerio de la iglesia ha cambiado por sí mismo. El entretenimiento ha secuestrado a muchos púlpitos a través del país; los enfoques contemporáneos agasajan los antojos inconstantes de los creyentes profesantes; y muchas iglesias locales se han convertido en nada menos que clubes sociales y centros comunitarios donde el enfoque está en las necesidades sentidas del individuo. Aun en la radio cristiana, programas de participación del público con llamadas telefónicas, música, y psicoterapia en vivo comienzan a reemplazar la enseñanza de la Biblia como elemento básico. «Cualquier cosa que funcione», el mantra del pragmatismo, se ha convertido en el nuevo estandarte del evangelicalismo.

La Controversia del Declive

Usted pudiera sorprenderse al enterarse de que lo que vemos ahora no es nuevo. El predicador famoso de Inglaterra, Charles Haddon Spurgeon, trató con una situación similar 100 años atrás. Entre iglesias que alguna vez fueron sólidas, Spurgeon y otros pastores fieles notaron una actitud conciliatoria hacia una cooperación abierta con el movimiento modernista. ¿Y qué motivó al compromiso? Trataron de encontrar aceptación adoptando las tendencias «sofisticadas» de la cultura. ¿Suena eso familiar para usted?

Un artículo, publicado anónimamente en la revista mensual de Spurgeon The Sword and The Trowel, notaba que cada avivamiento de la fe evangélica verdadera que había sido seguida por una generación o dos desviada de la sana doctrina, finalmente fue dirigida a una apostasía al por mayor. El autor comparó que esta dirección de la verdad hacia un declive, y así le designó «declive». El ataque del modernismo a la iglesia echaron a perder noventa por ciento de las principales denominaciones dentro de una generación a la muerte de Spurgeon. Spurgeon mismo, alguna vez el heraldo famoso y venerado de la Unión Bautista, fue marginado por la sociedad y  eventualmente se retiró de su membresía

Los Efectos del Pragmatismo

Muchos líderes de la iglesia de hoy han acogido la sutileza del pragmatismo sin reconocer los peligros que plantea. En lugar de atacar de frente la ortodoxia, el pragmatismo evangélico da servicio de labios a la verdad al mientras que silenciosamente menosprecian los fundamentos de la doctrina. En lugar de exaltar a Dios, denigran en efecto las cosas que son preciadas a El.

En primer lugar, hay en la moda hoy una tendencia de hacer el fundamento de la fe otra cosa aparte de la Palabra de Dios. La experiencia, la emoción, la moda, y la opinión popular son a menudo más autoritativas que la Biblia en determinar lo que muchos cristianos creen. Desde la revelación privada e individual a una mezcla de psicología secular con «principios» bíblicos, los cristianos escuchan la voz de la serpiente que una vez le dijo a Eva, «la Palabra de Dios no tiene todas las respuestas». La consejería cristiana refleja ese sentido, frecuentemente ofrecen nada más que una terapia experimental y antibíblica de autoayuda en lugar de respuestas sólidas de la Biblia.

La obra misionera cristiana está a menudo plagado de pragmatismo y compromiso, porque mucho en las misiones evidentemente han concluido que lo que obtiene resultados es más importante que lo que Dios dice. Eso es verdad entre iglesias locales igualmente. Se ha puesto de moda renunciar a la proclamación y la enseñanza de la Palabra de Dios en los servicios de adoración. En lugar de eso, las iglesias sirven un régimen insignificante de drama, música, y otras formas de entretenimiento.

En segundo lugar, el pragmatismo evangélico tiende a conmover el centro de la fe lejos del Hijo de Dios. Usted ha visto esto repetidamente si observa seguido la televisión religiosa. El evangelio de riqueza, salud y  prosperidad apoyado por muchos tele-evangelistas son el ejemplo máximo de esta tipo de fe de fantasía. Este evangelio falso apela imperturbablemente a la carne, corrompiendo todas las promesas de la Sagrada Escritura y alienta la avaricia. Hacen de las bendiciones materiales el objeto de los deseos del cristiano y no Jesucristo.

La fe-fácil maniobra el mensaje de manera diferente, pero el efecto es lo mismo. Es la promesa del perdón sin las demandas duras del evangelio, el mensaje perfecto para los pragmatistas. Ha hecho mucho para popularizar el «creer» pero poco para provocar una fe sincera.

Cristo ya no es el centro del mensaje. Mientras que Su nombre es mencionado de vez en cuando, el centro real es  hacia dentro, y no hacia arriba. Las personas son estimuladas a mirar hacia dentro; para intentar comprenderse; para enfrentarse con sus problemas, sus daños, sus decepciones; tener sus satisfechas sus necesidades, conceder sus deseos, sus demandas suplidas. Casi todas las versiones populares del mensaje promueven y legalizan una perspectiva egocéntrica.

En tercer lugar, hoy la Cristiandad es contagiada por una tendencia para mirar el resultado de la fe como algo menos que el estándar de Dios de vida piadosa. Derribando la importancia de vida piadosa – tanto por el precepto como por el ejemplo – la doctrina bíblica de la conversión es socavada. Piense acerca de esto: ¿Qué más pudo hacer Satanás para intentar destruir la iglesia que el socavar la Palabra de Dios, desplazando a Cristo como foco central, y minimizando la vida santa?

Todas esas cosas ocurren lentamente y firmemente dentro de la iglesia hoy mismo. Trágicamente, la mayoría de los cristianos parecen inconscientes de los problemas, satisfechos con una cristianismo que está muy de moda y altamente visible. Pero la iglesia verdadera no debe ignorar esas amenazas. Si peleamos por mantener la pureza doctrinal con un énfasis en un ministerio y predicación bíblica, podemos conquistar los ataques externos. Pero si el error es permitido en la iglesia, muchos más en las iglesias se declinarán al grado de sufrir el mismo destino que las denominaciones que oyen, pero ignoran, la súplica apasionada de Spurgeon.

Hágalo su petición habitual de oración para que el Señor eleve la autoridad de Su Palabra, la gloria de Su Hijo, y la pureza de Su pueblo en la iglesia evangélica. Que el Señor nos avive y nos manténganos lejos del terreno resbaladizo del pragmatismo.

El Arrepentimiento

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El Arrepentimiento

Gary Gilley

Si hay un elemento del mensaje del evangelio que es minimizado hoy en día es la doctrina del arrepentimiento. Algunos lo han eliminado totalmente; otros han distorsionado y suavizado su significado. Algunos lo han hecho sobre fundamentos teológicos, otros por razones más pragmáticas. En el nivel pragmático tenemos que admitir que el arrepentimiento no se desarrolla muy bien en una sociedad narcisista y orientada al yo. Muchos están muy contentos en recibir a Cristo obteniendo vida eterna sin ninguna interferencia fundamental en sus estilos de vida pecaminosos. Si el arrepentimiento es echado a la mezcla, todo cambia. Si el mensaje del evangelio es que Jesucristo murió por nuestros pecados, nuestra respuesta al evangelio es creer y poner nuestra fe en El para perdón de pecados. Pero, ¿es posible confiar en nuestro Señor para perdón y la justicia correspondiente de Dios (2 Cor. 5:21) y al mismo tiempo continuar aferrándonos a nuestros pecados e ídolos? En otras palabras, ¿podemos volvernos a Cristo para perdón y no tener ninguna intención de volvernos del pecado? Pablo no lo creía (Hechos 26:18-20). La palabra bíblica para volvernos del pecado es “arrepentimiento”, la cual, como intentaré demostrar, es esencial para la experiencia de la salvación. El arrepentimiento no es un paso adicional de fe, representa los dos lados de la misma moneda.

El entendimiento de que la salvación es el resultado de la sola gracia de Dios, recibida a través de solo la fe en Cristo solamente, fue la piedra angular de la reforma y es universalmente reconocida por todos los verdaderos cristianos fundamentales/evangélicos. Sin embargo, todos los aspectos de esta triple declaración de las solas están bajo ataque hoy dentro de los círculos evangélicos. Por ejemplo, el evangelio son las buenas noticias que Dios ha provisto el regalo del perdón, la redención y la reconciliación, solo por gracia. Pero, mientras que todas las ramas cristianas defienden la idea de la gracia, se está haciendo cada vez más popular el entendimiento de que la gracia puede ser administrada a través de ciertos sacramentos u obtenida como resultado de ciertos esfuerzos de nuestra parte. Por consecuencia, algunos negarían que la salvación esta basada en Cristo y su sangre derramada, pero algunos afirman que aun aquellos que nunca han escuchado acerca de Cristo o de la cruz pueden encontrar la redención. Afortunadamente, aun cuando estas herejías están ganando popularidad aun se mantienen al margen de la iglesia conservadora. Aun no han penetrado profundamente al corazón del cristianismo que cree en la Biblia.

De una naturaleza más divisiva es la batalla reciente sobre la segunda de las “solas”- una vez más, todos los verdaderos evangélicos están de acuerdo que la gracia de Dios es recibida a través de la fe sin obras de ningún tipo. El debate es sobre la naturaleza de la fe salvadora. Exactamente, ¿Qué es la fe? En el pasado, desde la reforma hasta la mitad del siglo veinte, había solo la cuestión entre los creyentes conservadores de que la fe salvadora incluía un volver del pecado y volverse a Dios. Algunas citas representativas de un amplio rango de perspectivas teológicas pueden ayudar a demostrar este hecho. No aprueba la teología de cada individuo mencionado abajo: Ellos solamente sirven para mostrar el amplio rango de acuerdo sobre el tema entre líderes cristianos importantes del pasado:

Charles Spurgeon (Bautista Reformado)

“Cristo Jesús ni vino con el fin de que usted pudiera continuar en el pecado y escapar de su penalidad; el no vino tampoco para prevenir la enfermedad mortal, sino para alejar lejos esa enfermedad… Cristo ni vino para salvarnos en nuestros pecados, sino para salvarnos de nuestros pecados”[i]

William Booth (Metodista)

“El principal peligro del siglo veinte será: la religión sin el Espíritu Santo, el cristianismo son Cristo, el perdón sin arrepentimiento, la salvación sin la regeneración, y el cielo sin el infierno”.[ii]

A.W. Tozer (Evangélico – Alianza Cristiana Misionera)

“Los cuasi-cristianos siguen un cuasi-Cristo. Ellos quieren Su ayuda pero no Su intervención. Lo halagarán pero nunca lo obedecerán.”[iii]

“Es totalmente dudoso que un hombre pueda ser salvo quien venga a Cristo pidiendo Su ayuda, pero sin la intención de obedecerle en absoluto”.[iv]

Benjamín Warfield (Anglicano)

“No podemos decir que creemos en aquello que desconfiamos demasiado para comprometernos a ello”[v]

J.I. Packer (Anglicano)

“El arrepentimiento que Cristo demanda a Su pueblo consiste en una negación firme de poner limites a los reclamos que El pueda hacer sobre sus vidas… El no tiene ningún interés en reunir una vasta muchedumbre de profesantes quienes se dispersen tan pronto como se enteren lo que realmente demanda seguirle.”[vi]

Más recientemente, sin embargo, algunos se han levantado un desafío de este entendimiento de nuestra gran salvación. El Catecismo Menor de Westminster de 1647 (el cual representa el entendimiento teológico de los cristianos conservadores de esa época y aun permanece representativo de muchos el día de hoy) declara: “El arrepentimiento para vida es una gracia evangélica… Y al comprender la misericordia de Dios en Cristo, para aquellos que se arrepienten, el pecador se aflige y aborrece sus pecados, de manera que se aparta de todo ellos y se vuelve hacia Dios.” Y, “EL arrepentimiento para vida principalmente consiste en dos cosas: volverse del pecado y abandonarlos”.[vii]

Algunos, como Charles Ryrie, por el otro lado, han declarado que el arrepentimiento no es nada más que un cambio de mente acerca de Cristo y no tiene nada que ver con el cambiar nuestras mentas acerca del pecado[viii]. Otros, como Zane Hodges, van más allá y dicen que la predicación del arrepentimiento a un crédulo es agregar obras al evangelio[ix]. Mientras que ambos hombres estarían de acuerdo en que la salvación es salvación no solo para justicia y vida eterna sino también salvación (liberación, rescate) del pecado, no creen que cuando un incrédulo se vuelve a Dios este debe también por lo tanto y de acuerdo a estos hombres, pueda volverse a Cristo, confiar en El para salvación, y pedir perdón y aun no tener una intención ni desear absolutamente volverse del pecado. Ya aun ser salvos del pecado y declarados justos.

Algo seriamente esta mal aquí. ¿Es parte del mensaje del evangelio el volverse del pecado así como el volvernos a Dios o no lo es? Como hemos visto, hombres piadosos están formados en ambos lados del tema. Pero las declaraciones de hombres, mientras que sirven como un punto de referencia, no son la fuente final de la verdad. Por esto debemos volvernos a las Escrituras.

La Conversión

Hay tres palabras griegas, epistrepho, metamelomai y metanoeo, encontradas en el Nuevo Testamento que tratan con el concepto de volverse del pecado y volverse a Dios. La primera de estas palabras es episthrepho a menudo traducida “dar la vuelta, regresar o ser convertido”. Alrededor de la mitad de sus usos involucran un cambio físico o secular. Por ejemplo, el demonio exorcizado de un hombre dice: Volveré (epistrepho) a mi casa de donde salí (Mat. 12:44). El resto de los usos de epistrepho tienen una implicación teológica o espiritual –es este el que queremos examinar.

“El significado básico de epistrepho es volverse en el sentido físico, mental o espiritual del término; y esto por lo tanto cuando la palabra se mueve en el mundo del pensamiento y de la religión, significa un cambio de perspectiva y una nueva dirección dada ala vida o a la acción”[x]. Un cambio de cualquier clase involucra dos cosas: volverse de algo y volverse hacia algo. En la esfera de la conversión espiritual (epistrepho) significa, por una parte, un cambio hacia Dios. “Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron (epistrepho) al Señor.” (Hechos 9:35). “Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió (epistrepho) al Señor.” (Hechos 11:21). “Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten (epistrepho) a Dios” (Hechos 15:19). “Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto (epistrepho) al Pastor y Obispo de vuestras almas.” (1 Ped. 2:25). Aun en el evangelio de Juan, donde a menudo encontramos el concepto del arrepentimiento, si no la palabra, nos topamos con epistrepho. “Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; Para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, Y se conviertan (epistrepho), y yo los sane.” (Juan 12:40). A mi entender, pocos tendrían problema con la idea de que la fe salvadora involucra un cambio hacia Dios.

Por el otro lado, una persona no puede volverse a alguien o a algo sin antes volverse de algo. Es en este punto que mucho de la controversia irrumpe. Cuando una persona se convierte a Dios por la gracia salvadora ¿de se convierte ella? Un examen de los textos clave claramente revela que cuando uno se convierte a Dios, simultáneamente se convierte del pecado. Miremos las Escrituras: En 1 Tesalonicenses 1:9 Pablo escribe: “porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis (epistrepho) de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero”. Al convertirse a Dios, los tesalonicenses se convirtieron de sus ídolos. ¿Puede uno convertirse a Dios y aun continuar y aun aferrase a sus ídolos? Pablo no lo creía. Convertirse a Dios de los ídolos es un paquete –ligado inseparablemente.

Cuando Pablo predicaba el evangelio en Iconio el fue claro: “Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis (epistrepho) al Dios vivo” (Hechos 14:15). Es obvio que Pablo no preveía a alguien convirtiéndose a Dios sin antes convertirse de “estas vanidades”. Y recuerde, esto fue en el contexto de la predicación del evangelio, no dando instrucciones sobre la santificación.

En la conversión de Pablo el fue comisionado a los gentiles con el propósito de “para que abras sus ojos, para que se conviertan (epistrepho) de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.” (Hechos 26:18). El evangelio predicado, a través del poder del Espíritu Santo, preparará a las personas a ver la verdad con el fin de que puedan convertirse de algo hacia algo. Se convertirán de la oscuridad (pecado, maldad) a la luz (justicia), del dominio o señorío de Satanás al dominio o señorío de Dios. Y justo cuando no malentendamos la comisión de Pablo, note como él lo aplica a su propio ministerio: el fue a los gentiles predicando: “anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen (metanoeo- vea el significado de esta palabra) y se convirtiesen (epistrepho) a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento (metanoeo)” (Hechos 26:20). Pablo no vaciló en llamar al arrepentimiento y a la conversión. El no veía incongruencia entre la fe y el arrepentimiento del pecado. No había pasos separados, sino que eran parte y conjunto de una misma cosa: el evangelio.

El Diccionario de Teología del Nuevo Testamento (una fuente y estándar valioso para el estudio de palabras) dice esto: “Cuando un hombre es llamado en el Nuevo Testamento para conversión, significa fundamentalmente una nueva conversión de la voluntad humana hacia Dios, un retorno a casa de la ceguera y error hacia el Salvador de todos (Hechos 26:18; 12 Ped. 2:25)… La conversión involucra un cambio de señores. Uno quien hasta entonces había estado bajo el señorío de Satanás (Efesios 2:1-2) viene hacia el señorío de Dios, se lleva a cabo una rendición de vida a Dios en fe incluyendo toda su ser (Hechos 26:20).”[xi]

Un Lamento

La siguiente palabra griega que debemos considerar es metamelomai, una palabra que es a menudo confundida con el verdadero arrepentimiento. No lleva la idea de un cambio de mente o de arrepentimiento, sino más bien un nivel de sentir que de un nivel cognitivo. La idea básica de metamelomai parece ser un lamento, un lamento que puede o no puede llevar a alguien a convertirse a Dios. Por ejemplo, Judas “sintió remordimiento” (metamelomai) de su traiciona Jesús pero el no se arrepintió (Mat. 27:3). Es importante señalar que muchos usan el relato de Judas para probar que el arrepentimiento no es parte de la fe salvadora. Ellos dicen: “Miren a Judas, el se “arrepintió”, pero obviamente no se hizo cristiano”. Sin embargo, la palabra no es metanoeo (arrepentimiento) sino metamelomai (lamento). Judas estaba triste por sus acciones –por cosas que no resultaron como las había esperado. Pero el no estaba arrepentido –el no se volvió de sus pecados hacia Dios para perdón. Ni tampoco se convirtió (epistrepho) en el sentido de convertirse a Dios. El simplemente sintió remordimiento.

En 2 Corintios 7:8, 9 la distinción es clara. Pablo escribe: “Porque aunque os contristé con la carta, no me pesa (metamelomai), aunque entonces lo lamenté (metamelomai); porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os contristó. Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento (metanoia)”.

El verdadero arrepentimiento puede incluir aspectos de lamento y remordimiento y lo más probable que así será, pero estrictamente hablando, el arrepentimiento es un cambio de mente acerca de algo.

Arrepentimiento

El verbo más importante en nuestro estudio es la palabra griega metanoeo. Esta es la palabra mas a menudo traducida como “arrepentimiento” en el Nuevo Testamento. El uso secular significa el cambio de mente acerca de algo –que es algo que depende del contexto. En el uso del Nuevo Testamento, como lo veremos, metanoeo siempre tiene una referencia al cambio de mente acerca del pecado en tal manera que el individuo realmente se vuelve del pecado.

El Arrepentimiento en el Antiguo Testamento

Un número de palabras en los registros del Antiguo Testamento son traducidos o llevan el significado de “arrepentirse” o “arrepentimiento”. Walter Kaiser escribe que “el uso antiguo profético del término “arrepentimiento” “volverse” al Señor, aparece en 1 Samuel 7:3:[xii]

“Habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a él servid, y os librará de la mano de los filisteos.”

Note que Samuel llama al pueblo no solo a volverse a Dios sino también a volverse de sus ídolos. Este es el entendimiento típico del Antiguo Testamento del concepto del arrepentimiento y el mensaje constante de los profetas. “Jehová amonestó entonces a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos” (2 Reyes 17:13). Al arrepentimiento del Antiguo Testamento incluye un volverse del pecado y volverse a Dios. Este tema es llevado al Nuevo Testamento y es también un mensaje constante y consistente.

El Arrepentimiento en el Nuevo Testamento

Antes de que exploremos el significado y uso del arrepentimiento en el Nuevo Testamento debemos primero examinar el pasaje favorito de aquellos que niegan que el arrepentimiento tiene lugar en el momento de la salvación. En Hechos 16 tenemos el relato del carcelero de Filipos quien, debido a una poderosa manifestación de Dios, pide a Pablo y a Silas: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” (vv. 30, 31). Puesto que Pablo dice “cree” y no menciona el arrepentimiento o el convertirse del pecado a Dios, la conclusión es que el arrepentimiento es un acto innecesario, de hecho es una agregar obras para la salvación. Si el arrepentimiento fuera necesario Pablo lo hubiera mencionado. ¡Caso cerrado!

Peor no tan rápido. De acuerdo, la salvación es través de la fe solamente en Cristo solamente, pero hay un ciertos de asuntos que tenemos que investigar aquí. Esta simple respuesta de Pablo: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo” hacen surgir una serie de preguntas: “¿Qué quiere decir con creer? ¿Quién es el Señor Jesucristo? ¿Qué quiere decir son ser salvo? El carcelero quería ser salvo, pero, ¿salvo de que?

La salvación significa “rescate” o “liberación”. Podemos asumir que el carcelero quiso ser salvo de su pecado y de sus consecuencias. Implícitamente, si no que explícitamente, esto es arrepentimiento. Pero más relacionado a esta discusión es que información adicional con respecto al evangelio ha sido proporcionada. Es cierto que Pablo no menciona el arrepentimiento, peor también es cierto que el no menciona la gracia, la cruz, la resurrección, la muerte substitutoria de Cristo, y muchos otros aspectos del mensaje del evangelio. ¿Significa esto que estos temas no están relacionados y son innecesarios? Prácticamente hablando puedo ir con un incrédulo y decirle “cree en el Señor Jesucristo” y el puede afirmar fe en Cristo. Pero sin más información el nunca podría conocer quien es Cristo o que es lo que ha hecho. El podría “creer” pero no ser salvo.

Seguramente en nuestros esfuerzos evangelísticos bien podemos no pedirle a alguien que crea en Cristo sin antes primero explicarle todo el evangelio –y tampoco lo hizo Pablo. En el siguiente versículo se nos dice: “Y le hablaron la palabra del Señor a él” (v. 32). No sabemos el contenido de esta instrucción, pero podemos confiar que antes que el carcelero verdaderamente colocara su fe en Cristo el conoció el evangelio desde el principio hasta el fin. El punto es que es muy difícil e incorrecto, basar una doctrina en un pasaje sencillo, tal como este lo es, en el cual no conozcamos exactamente que fue lo que se dijo.

Por el otro lado, mientras que no sabemos los detalles de lo que se le dio al carcelero, no sabemos el contenido de algunos sermones apostólicos. En Pentecostés, en el primero sermón de Pedro concluye con esta invitación: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38). Pedro no perdió el tiempo, en su siguiente oportunidad el demandó: “arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados” (Hechos 3:19). Ni es solo una doctrina de los labios de Pedro. Pablo proclamó en el Areópago: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). Después cuando Pablo estaba defendiendo su comisión apostólica al Rey Agripa el explica que el Señor lo envió “para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí (Cristo), perdón de pecados y herencia entre los santificados.” (Hechos 26:18). El evangelio que Pablo predicó llamaba a los hombres a convertirse (epistrepho), por la fe, de las tinieblas a la luz y del dominio de Satanás al dominio de Dios. Ahora, antes de que comencemos a decir lo que esto significa, todo o que tenemos que hacer es ir a los versos 19 y 20 y ver lo que Pablo quiere decir. “…no fui rebelde a la visión celestial, sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen (metanoeo) y se convirtiesen (epistrepho) a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.” Sin preguntar Pablo veía su ministerio llamando a hombres y mujeres a arrepentirse y convertirse a Dios el cual resultaba en una vida transformada.

Pero ¿qué significa arrepentimiento?

Seguramente nadie puede estar en desacuerdo con las palabras claras de la Escritura. Así que ¿cuál es el problema? El debate recae ampliamente en el área de la definición. La palabra griega más importante (metanoeo) significa cambio de mente acerca de algo. Charles Ryrie y los demás como él enseñan que el arrepentimiento es un cambio de mente acerca de quien es Jesucristo. Al arrepentimiento, en su entendimiento, no tiene nada que ver con el pecado. Cambiar nuestras mentes acerca de Cristo es parte de la fe salvadora, pero cambiar nuestras mentes acerca del pecado y de su señorío sobre nuestras vidas son “obras”, como ellos dicen. ¿Es esto cierto? ¿El arrepentimiento no tiene ninguna referencia al pecado? Bueno, la única manera de saberlos es estudiando la Escritura misma.

Examinando el uso del verbo “arrepentirse” (metanoeo) y el sustantivo “arrepentimiento” (metanoia) podemos determinar como es usada la palabra en el Nuevo Testamento. No todas las referencias que examinaremos están en el contexto de la salvación o del evangelio, porque no es nuestra intención en este punto unir el arrepentimiento y la fe salvadora (lo haremos después). En este punto simplemente queremos ver como los escritores del Nuevo Testamento usaron las palabras metanoeo/metanoia. Cuando los lectores originales del Nuevo Testamento encontraron la palabra “arrepentirse” ¿Qué creyeron que significaba?

Metanoeo y Metanoia en los Evangelios

Anteriormente señalé el concepto del Antiguo Testamento del arrepentimiento (y la conversión). Esta más allá de la duda que cuando los profetas del Antiguo Testamento llamaron al arrepentimiento, estaban llamando al pueblo a convertirse de sus pecados. La idea de “cambiar su mente” acerca de Cristo sería completamente extraña para los escritores del Antiguo Testamento. Esto debemos tenerlo en mente al irnos al los evangelios. Cuando Juan el bautista y Jesús vinieron predicando el arrepentimiento ¿Qué fue lo que su audiencia entendió acerca de su significado? Seguramente la primer cosa que cruzó por sus mentes fue arrepentirse del pecado y convertirse a Dios. A menos que Juan, Jesús o los escritores de los evangelios específicamente redefinieran el arrepentimiento en otros términos, podríamos esperar que el arrepentimiento llevara la misma connotación que había tenido por siglos. Pero no vemos tal cambio.

En el Nuevo Testamento el significado de metanoeo/metanoia no es definido por el contexto en numerosos pasajes. En otras palabras, las palabras mismas son usadas pero su significado específico es discutible (Mat. 3:2; 3:8, 11; 4:17; Mar. 1:15; Luc. 3:8; 16:30). Como ejemplo, Juan el bautista llamó al pueblo a “arrepentíos por que el reino de los cielos se ha acercado” (Mat. 3:2). Jesús aun no había venido a escena cuando Juan pronunció estas palabras, entonces, podríamos esperar que el pueblo judío vieran de la misma manera lo que veían en mensajes similares de los profetas del Antiguo Testamento, i.e., volverse del pecado y volverse a Dios. Dando el beneficio de la duda, no podemos probar que esto fue lo que quiso decir Juan.

Por el contrario, en muchos otros casos el contexto en el cual metanoeo/metanoia son usados, el sujeto es claramente el pecado y la necesidad de convertirse de ello (Mat. 9:13; 11:20; 12:41; Mar. 1:4; 2:17; Luc. 3:3; 5:32; 6:12; 10:13; 11:32; 13:3, 5; 15:7, 10; 17:3). Algunos pasajes representativos dicen: “Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento” (Lucas 15:7); “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.” (Luc. 15:10); “Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.” (Luc. 17:3, 4). En la Gran Comisión, Jesús informa a sus discípulos: “que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones” (Luc. 24:47). En cada uno de estos casos es irrefutable que el arrepentimiento/arrepentirse significa un cambio de mente o convertirse del pecado. Ni una sola vez es definido el arrepentimiento como un cambio de mente acerca de Jesús.

Metanoeo y Metanoia en el Libro de los Hechos

Al dejar la escena Jesús, encontramos a los apóstoles, en obediencia a la Gran Comisión, predicando arrepentimiento. De los once usos de mentanoeo/metanoia en el libro de los Hechos, dos (5:31; 8:22) están en el contexto del pecado en general. Hablando a Simón el mago, por ejemplo, quien decía ser un creyente pero había cometido un gran pecado, Pedro dice: “Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón” (hechos 8:22). Simón debía convertirse de su pecado si quería ser perdonado.

En Hechos 11:18; 13:24; 19:4 el contexto no es suficientemente específico para determinar dogmáticamente que el arrepentimiento significa convertirse del pecado, sin embargo esto sería la conclusión más probable en cada caso.

Las otras cinco referencias son todos en el contexto de la salvación. Hemos visto en algunas de ellas antes pero note cuidadosamente cada contexto. En Hechos 2:38 los judíos se les dice que se arrepientan para el perdón de pecados. En Hechos 3:19 se les dice que se arrepientan para que sus pecados sean borrados. Hechos 17:30 dice que Dios llama a hombres en todo lugar a arrepentirse. En Hechos 20:21 Pablo dice que el predicó tanto a judíos como a griegos la necesidad del “arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo”. En Hechos 26:20 esta la declaración de la misión de Pablo la cual es llamar a hombres a arrepentirse y convertirse a Dios. En ninguno de estos ejemplos el arrepentimiento es redefinido como un cambio de mente acerca de quien es Jesús. En el menos tres de los casos metanoeo/metanoia están definitivamente en el contexto del pecado y el perdón de pecados. Nuestra conclusión a través del libro de los Hechos es que nada ha cambiado –el arrepentimiento aun significa lo que siempre ha significado: convertirse de pecado.

Metanoeo y Metanoia en Apocalipsis

Cada mención de metanoeo/metanoia en Apocalipsis esta en el contexto inmediato del pecado (2:5, 16, 21, 22; 3:3, 19; 9:20, 21; 16:19,11). Apocalipsis 2:21 dice: “Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.” Apocalipsis 9:21 dice así: “y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos.”. Esto es instructivo puesto que Apocalipsis es el último libro del Nuevo Testamento escrito y encontramos que el significado del arrepentimiento ha permanecido constante. En cada pasaje claramente definido en el Nuevo Testamento, el arrepentimiento tiene siempre el significado de convertirse del pecado. Metanoeo/metanoia no son siempre usados en referencia a la salvación sino siempre conlleva la connotación de convertirse del pecado.

Metanoeo y Metanoia en las Epístolas

En las epístolas metanoia es encontrada varias veces. Ocasionalmente, su significado es indeterminado (Rom. 2:4; 2 Tim. 2:25; Heb. 6:1, 6). En otros casos el pecado es indiscutiblemente el contexto (2 Cor. 7:9, 10; Heb. 12:17). El único uso de metanoeo en las epístolas es 2 Corintios 12:21; “que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido”. Aquí, una vez más, el arrepentimiento es usado en el contexto del pecado. Ninguna vez encontramos lo contrario. Ninguna vez encontramos arrepentimiento haciendo alguna referencia a cambiar nuestras mentes acerca de quien es Cristo. El contexto, cuando puede ser determinado, siempre esta en la esfera del pecado; en ningún pasaje esta la idea de convertirse del pecado extraña a su contexto.

Con esto en mente 2 Pedro 3:9 debe ser considerado cuidadosamente: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (metanoea).” Si, cuando las Escrituras nos llaman al arrepentimiento, significa convertirse del pecado y volverse a Dios como hemos demostrado, entonces, decir a los pecadores que no deben volverse del pecado (solo deben cambiar su mente acerca de Cristo para ser salvos) es un evangelio falso. La salvación es a través de la fe solamente. La fe salvadora significa que nos hemos convertido de nuestros ídolos y del pecado en el cual hemos confiado siendo salvos habiendo sido esclavos por mucho tiempo y convertirnos a Cristo en fe, con el fin de recibir el perdón y la libertad de esos pecados (Rom. 6:12-14) y la justicia de Dios (2 Cor. 5:21). Ser salvos seguramente significa que somos salvos de algo para algo. Somos salvos del pecado para la justicia encontrada en Cristo.

Sin embargo, los oponentes del arrepentimiento rápidamente notan que metanoeo/metanoia es rara vez usada en referencia a la salvación en las epístolas. Por tanto, ellos concluyen, que no es parte del evangelio. ¿Cómo refutamos esto? De varias maneras:

1) El libro de los Hechos registra el mismo período de tiempo durante el cual muchas de las epístolas fueron escritas. Por ejemplo cuando Pablo hablo las palabras registradas en Hechos 26:20 diciendo que su ministerio había sido llamar a las personas a “arrepentirse y convertirse a Dios”, el ya había escrito 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Corintios, Gálatas, y similarmente Romanos. Mientras que el menciona el arrepentimiento solo cuatro veces en estas cinco epístolas. Sin embargo él proclama en Hechos 26:18-20 que llamar a los hombres y mujeres al arrepentimiento siempre había sido su ministerio por todo el tiempo.

2) El Nuevo Diccionario Internacional de Teología del Nuevo Testamento tiene un excelente comentario en este punto:

El hecho de que este grupo de palabras no ocurre a menudo en los escritos Paulinos (solo 5 veces) y no todos en los Joanianos (aparte de Apocalipsis), no significa que la idea de la conversión no esté presente ahí sino que solamente que mientras tanto se ha desarrollado una terminología mas especializada. Tanto Pablo como Juan están de acuerdo en la idea de la conversión mediante esa fe. Pablo habla de la fe como “siendo de Cristo”, como “la muerte y resurrección del hombre junto con Cristo”, como “la nueva creación”, como “vistiéndose del nuevo hombre”. La literatura joanina representa la nueva vida en Cristo como el “nuevo nacimiento”, como pasando de la muerte a la vida y de la oscuridad a la luz, o como la victoria de la verdad sobre la falsedad y el amor sobre el odio.[xiii]

3) Puesto que la Escritura nunca contradice la Escritura es un precedente peligroso marcar una parte de la Escritura en contra de otra. Debemos reconocer las distinciones de su contexto, pero rechazar una enseñanza cara de doctrina solo porque no es encontrado en ciertos pasajes favoritos es un serio error. Por ejemplo, nuestro Señor ni una sola vez utilizó la palabra “gracia” (y es solamente encontrada cuatro veces en los cuatro evangelios, y nunca es usada en la primera epístola de Juan) pero ¿quien lo descartaría de su lugar de prominencia en el mensaje del evangelio? Es posible aislar las Escrituras. Si, Es cierto que las epístolas fueron escritas principalmente para enseñar doctrina a la iglesia –pero esto no significa que la doctrina no pueda ser encontrada en otras partes de la Escritura. El arrepentimiento, definido como convertirse del pecado como parte de la fe salvadora, es claramente enseñado en muchos pasajes de las Escrituras. Quienes somos para redefinir esa palabra, o eliminarla totalmente, solo porque no es encontrada en pasajes en los cuales algunos dicen que debe estar (tales como el evangelio de Juan)

Estudios de Palabras

En realidad el peso de la prueba están en aquellos quienes deben luchar con los llamados claros al arrepentimiento encontrados en la Escritura (e.g. Hechos 2:38; 3:19; 26:18, 20). Hay solo en realidad tres opciones cuando es examinada la evidencia. Pedro y pablo sabía de que estaban hablando y llamaban a las personas a la fe a convertirse de sus pecados y volverse a Dios. O, estos hombres y otros más estaban en un error en lo que enseñaban (una posición impensable). O, el arrepentimiento significa algo más, i.e. cambiar la mente acerca de quien es Jesús. ¿Cuál de estas es?

Creemos que hemos mostrado una prueba conclusiva de que en cada caso, donde puede ser determinado su significado, metanoeo/metanoia en el Nuevo Testamento significa convertirse del pecado. Por el otro lado, no hay ni un solo uso claro de cualquier palabra para arrepentimiento que específicamente y exclusivamente cambie la mente acerca de Cristo. ¡Ni uno!

Sigamos adelante y examinemos las definiciones dadas por los expertos sobre estudio de palabras:

Estudio de Palabras de West: El Arrepentimiento en el Nuevo Testamento “incluye no solo el acto de cambiar la actitud hacia una opinión sobre el pecado sino también renunciar a él… El acto de arrepentimiento es basado primero que todo principalmente sobre una comprensión de el carácter del pecado, la culpa del hombre con respecto a ellos, y el deber del hombre de apartarse de ellos”[xiv]

Vines: “En el NT el asunto tiene referencia principalmente al “arrepentimiento” del pecado, y este cambio de mente incluye tanto volverse del pecado como volverse a Dios.”[xv]

El Nuevo Diccionario Internacional de Teología del Nuevo Testamento: “convertirse (en el OT) significa dar completamente una nueva dirección al hombre como un todo y volverse a Dios. Esto incluye apartarse de la maldad… (en el NT) el entendimiento intelectualmente predominante de metanoia como cambio de mente juega un apequeña parte en el NT. Más aún la decisión del hombre a darle la vuelta es enfatizada. Es claro que no estamos preocupados por un cambio externo simplemente ni con un simple cambio intelectual de ideas.”[xvi]

Kittel: el arrepentimiento es una “conversión radical, una transformación de naturaleza, un volverse definitivo de la maldad, un cambio decidido a Dios en obediencia total”.

Conclusión

Algunos han concluido que incluir el arrepentimiento como parte de la fe salvadora es “obras de justicia”. Esto es, es un acto en el que un hombre deben agregar a la fe con el fin de ser salvo. Hemos mostrado desde la Escritura que ese no es el caso. Además, de acuerdo a la Escritura, el arrepentimiento es un don de Dios (vea Hechos 11:18; 2 Tim. 2:25). As1= nadie puede confiar en Cristo para salvación a menos que Dios lo capacite para hacerlo, así, nadie se arrepiente si Dios no le concede el arrepentimiento. El arrepentimiento no es una obra más de lo que lo la fe es.. El punto es, cuando una persona verdaderamente se convierte a Cristo el también se convierte del pecado. Esto es claro en la enseñanza de la Palabra de Dios.

Tomado del libro:

This Little Church Went To Market


[i] Charles Spurgeon, Metropolitan Tabernacle Pulpit Vol. 11, (Banner of Truth 1992), p. 138.

[ii] Como se cita en The Day Drawing Near, Vol. 2 no. 2, p. 4.

[iii] A.W. Tozer, Man: The Dwelling Place of God (Harrisburg: Christian Publications, 1966), p. 143.

[iv] A.W. Tozer, The Root of Righteous (Harrisburg: Christian Publications, 1955), p. 85

[v] Benjamin B. Warfield, Biblical and Theological Studies (Presbyterian & Reformed, 1952), p. 403.

[vi] J.I. Packer, Evangelism and the Sovereignty of God (Downers Grove: Inter-Varsity Press, 1961), p. 403.

[vii] The Westminster Shorter Catechism section LXXXVII

[viii] Vea Charles Ryrie, So Great Salvation (Chicago: Moody Press, 1997), pp. 96-99.

[ix] Vea Zane Hodges, The Gospel Under Siege (Dallas: Redención Viva, 1981).

[x] William Barclay, Turning to God (Philadelphia: The Westminster Press, 1964), p. 20.

[xi] Colin Brown (Editor General), The New International Dictionary of New Testament Theology, Vol. 1 (Grand Rapids: Zondervan, 1979), p. 355.

[xii] Walkter C. Kaiser, Jr. Toward an Old Testament Theology (Grand Rapids: Zondervan, 1978), p. 137.

[xiii] Ibíd., p. 359.

[xiv] Kenneth Wuest, Studies in the Vocabulary of the Greek New Testament (Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans, 1976), p. 28.

[xv] Vines Complete Expository Dictionary of Old and New Testament (Grand Rapids: Eerdmans, 1985), pp. 1002-1003.

[xvi] Gerhard Kittle, Theological Dictionary of the New Testament (Grand Rapids: Eerdmans, 1985), pp. 1002-1003

¿Pueden los Cristianos Ser Poseídos por Demonios?

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¿Pueden Los Cristianos se Poseídos por Demonios?

Tomado de Pulpit Magazine
Can Christians Become Demon-Possessed?

Posted: 23 May 2008 01:47 AM CDT

clip_image001(Por John MacArthur)

Debemos recordar, primero que nada, que la Palabra de Dios es nuestra única fuente confiable de verdad acerca de Satanás y los demonios.

El erudito y teólogo de Princeton Dr. Charles Hodge correctamente advirtió:

Ninguna cantidad de aprendizaje, ni superioridad de talento, ni aun la pretensión a la inspiración, puede justificar un alejamiento de… las verdades enseñadas por hombres cuya inspiración Dios ha testificado. Todos los maestros deben ser llevados a este estándar; y aun si un ángel del cielo enseñare algo contrario a las Escrituras, este debe ser considerado anatema, Gal. 1:8. Es un asunto de gratitud constante que tengamos tal estándar mediante el cual probar a los espíritu si son o no de Dios (Comentario sobre la Epístola a los Romanos [Grand Rapids: Eerdmans, 1972], p. 395).

¿Que dice la Palabra de Dios, la piedra de toque de la verdad? ¿Pueden los demonios habitar o morar espacialmente en un verdadero creyente? ¿Pueden pasar a través de una puerta abierta y convertirse en un ocupante ilegal? Los proponentes de hoy del movimiento de guerra espiritual dicen que sí, pero ellos basan sus respuestas sobre experiencias subjetivas, y no de la Palabra de Dios. La Biblia deja en claro que tal afirmación no tiene base justificable.

No hay ningún ejemplo claro en la Biblia donde un demonio haya alguna vez habitado o invadido a un verdadero creyente. Nunca en las epístolas del Nuevo Testamento son advertidos a los creyentes acerca de la posibilidad de ser habitados por demonios. Ni vemos a ninguno reprendiendo, obligando, o echando demonios fuera de un verdadero creyente. Las epístolas nunca instruyen a los creyentes a echar fuera demonios, ya sea de un creyente o de un incrédulo. Cristo y los apóstoles fueron los único quienes echaron fuera demonios, y en cada ejemplo las personas posesionadas por demonios fueron incrédulos.

La enseñanza colectiva de la Escritura es que los demonios nunca pueden morar espacialmente dentro de un verdadero creyente. Una clara implicación de 2 Corintios 6, por ejemplo, es que el Espíritu Santo no puede cohabitar junto con demonios:

¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo” (vv. 15-16).

En Colosenses 1:13, Pablo dice que Dios “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”. La salvación nos lleva a una verdadera liberación y protección de Satanás. En Romanos 8:37, Pablo dice que conquistamos de forma aplastante a través de Cristo. En 1 Corintios 15:57, él dice que Dios nos lleva en victoria. En 2 Corintios 2:14, el dice que Dios siempre nos lleva en triunfo. En 1 Juan 2:13, Juan dice que hemos vencido al maligno. Y en 4:4, el dice que el Espíritu Santo que esta en nosotros es mas mayor que Satanás. ¿Cómo puede alguien afirmar estas verdades gloriosas, y aun cree que los demonios pueden morar dentro de un creyente genuino?

POSESION DEMONIACA Y LA VERDADERA CONVERSION

Muchas de las voces principales dentro del movimiento de guerra espiritual de hoy son muy rápidas en granizar cada profesión de fe en Cristo como prueba de la salvación. Esto refleja la creencia-fácil que ha barrido esta generación.

Una comprensión cuidadosa de la doctrina de la conversión deja en claro que los demonios no pueden habitar nunca o poseer a un creyente. Jonathan Edwards escribe acerca de la verdadera conversión:

La Escrituras describen la conversión en términos que implican o significan un cambio de naturaleza: nacer de nuevo, ser nuevas criaturas, levantándose de los muertos, ser renovados en el espíritu de la mente, morir al pecado y vivir para la justicia, dejar al antiguo hombre y vestir se del nuevo, ser participantes de la naturaleza divina, etc..

Continúa diciendo que si no hay un verdadero cambio duradero en las personas que creen que son convertidas, su religión es vana, no importa la experiencia que haya tenido. La conversión es un volverse de todo el hombre del pecado a Dios. Dios puede refrenar a gente inconversable pecado, claro, pero en la conversión el se vuelve de corazón y naturaleza del pecado a la santidad. La persona convertida se vuelve enemigo del pecado.

¿Qué, entonces hace que una persona que dice que ha experimentado la conversión, peor cuyas emociones religiosas pronto mueran, dejándolo en la misma persona que era antes? El parece tan egoísta, mundano, insensato, perverso y poco cristiano como nunca. Esto habla fuerte en contra de él que cualquier experiencia religiosa que pudiera hablar por el.

En Cristo Jesús, ni la circuncisión o la incircuncisión, ni una experiencia dramática ni reservada, ni un testimonio maravilloso o embotado cuenta para nada. La única cosa que cuenta es una nueva creación (The Experience That Counts! p. 99).

En Mateo 12, Cristo reprendió a aquellos quienes le seguían solo por presenciar grandes señales y prodigios:

Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación (vv. 43-45).

En lugar de responder con señales y prodigios espectaculares, Cristo señaló su necesidad de salvación. Muchas personas aparentan tener sus vidas en orden. Pero en realidad, no han confiado en Cristo como Salvador y Señor. Sus almas aun están “desocupadas” –esto es, el Espíritu Santo aun no mora en ellos. Aun están abiertos a una invasión demoníaca. Esto no puede ser cierto en aquellos cuyos cuerpos son templos del Espíritu Santo (cf. 2 Cor. 6:16)

De acuerdo a 1 Pedro 1:5, cuando Cristo reina en la vida personal, esa persona es guardada por el poder de Dios. Como resultado: “el maligno no lo toca” (1 Juan 5:18). Cuando el Espíritu Santo habita en una persona, ningún demonio puede establecer la casa como ocupante. El morar de los demonios es solo una evidencia de una falta de salvación genuina.

(Para más acerca de lo que La Biblia dice acerca de Satanás y los Demonios, ve el libro de John Macarthur Equipados Para la Batalla .

¿Cómo Elegir Una Nueva Iglesia?

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¿Qué cosas debo buscar al elegir una nueva iglesia?

Escuchamos respecto al elegir la compra de una casa que es una de las decisiones mas importantes que una persona pudiera tomar. En este mundo temporal puede ser cierto. Sin embargo, elegir donde usted y sus hijos aprenderán las cosas de Dios y servir al Señor Jesucristo tiene ramificaciones eternas. Cada semana en Gracia a Vosotros recibimos cartas de personas pidiendo que les recomendemos una buena iglesia en su área. Estas peticiones indican tres tipos de persona buscando tomar una sabia decisión: Aquellos quienes se van a mudar o se están mudando, nuevos creyentes buscando elegir una buena iglesia y aquellos cuya iglesia actual se ha apartado de los principios bíblicos. Tales circunstancias nos fuerzan a considerar que es lo realmente importante en una iglesia.

¿Es Esta Iglesia Adecuada Para Mí?

¿Cual es el criterio bíblico que necesita para estar consciente de cuando considerar una nueva iglesia? Comparemos la búsqueda de una iglesia con la búsqueda de una casa nueva. Cuando buscamos una casa, las personas típicamente preguntan: ¿Cuánto cuesta? ¿Cumple las necesidades de la familia? ¿Qué tan bien esta construida? ¿Qué clase de vecinos hay? ¿Tiene una atmósfera cálida y hogareña? ¿Es propicia para la hospitalidad? Similarmente, antes de elegir una nueva iglesia usted necesita considerara su fundamento, estructura, función y entorno.

Antes de que consideremos estos componentes importantes, por favor dese cuenta que ninguna iglesia ha de ser perfecta. Algunas iglesias locales pueden parecer estar en excelentes condiciones, ¡mientras que otras pueden estar en obvio declive! Muchas caen entre los extremos. Usted debe buscar la voluntad de Dios y ser guiado por el Espíritu Santo en seleccionar una iglesia. También usted necesita evaluar que tanto usted y su familia puedan contribuir para ese ministerio, para que no sea solamente otra iglesia, sino una verdadera iglesia.

Investigando Su Fundamento

Jesús dijo que el hombre sabio edifica su casa sobre la roca y el hombre insensato edifica su casa sobre la arena (Mat 7:24-27). Cuando la tormenta viene, la estabilidad del fundamento determina tanto la dirección y la durabilidad de la estructura. Ya sea que usted esté buscando una casa donde vivir o una iglesia donde adorar, su fundamento es crucial.

Hay cuatro principales componentes que hacen el fundamento de una iglesia local fuerte:

Una Correcta Perspectiva de la Escritura. Cuando se investiga el potencial de una iglesia local, ponga una atención en particular a su perspectiva de la Biblia. ¿Sostienen la inspiración e inerrancia de las Escrituras? ¿Creen que la Biblia es la única regla de fe y práctica (2 Tim,. 3:16; 2 Ped. 1:20-21)?

Un Énfasis en la Enseñanza y la Predicación de la Biblia. Observe que clase de predicación se efectúa. ¿Es principalmente expositiva, tópica, o evangelística en naturaleza? ¿Es una dieta repetitiva de mensajes de salvación cada semana, son creyentes que están siendo alimentados por la Palabra (Hechos 20:27; 1 Tim. 4:13-16; 2 Tim. 4:1-5)? Debe haber un fuerte compromiso en una enseñanza bíblica de alta calidad.

Solidez Doctrinal. Justo como usted esperaría una solidez en el fundamento de una casa, así usted debe investigar la postura doctrinal de las iglesias que usted visite. ¿Cual es la postura que mantienen sobre temas importantes de la fe cristiana tales como el nacimiento virginal y la deidad de Jesucristo; la depravación del hombre; la obra de Cristo en la cruz, Su muerte, sepultura, y resurrección corporal; la salvación por gracia a través de la fe solamente; la segunda venida de Cristo; y las ordenanzas del bautismo y la comunión?

Práctica Doctrinal. Observe si la iglesia practica las doctrinas que afirma creer y enseñar. Como Santiago dijo a la iglesia en general: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” (Santiago 1:22; cf. Lucas 6:46; Juan 13:17).

Examinando Su Estructura

Una vez que usted esta satisfecho con los aspectos del fundamento de la iglesia, usted necesita ver sus componentes estructurales. Recientemente caminaba frente a una casa nueva bajo construcción. Noté algunos postes que no estaban verticales, parecían no estar correctamente y las vigas estaban torcidas e irregulares. ¡Estos eran defectos estructurales notorios en una casa que se anunciaba como una casa construida por “lo último de los verdaderos artesanos!”

Los componentes estructurales de una iglesia local proporcionan no solo su fortaleza, sino también imponen el carácter y dirección de su ministerio. Estos componentes incluyen:

El Gobierno de la Iglesia. Busque que los líderes de la iglesia funcionen de acuerdo a los principios del Nuevo Testamento (1 Tim. 3:1-13; 5:17-20; Tito 1:4-9; Heb. 13:7, 17). ¿Entiende la centralidad de Cristo como la cabeza de la iglesia y Su deseo de gobernar Su iglesia a través de la pluralidad de hombres piadosos (Efes. 1:22; 4:15; 5:23; Col. 1:18; 1 Cor. 11:3)?

Evidencia de Orden. El ministerio de la iglesia, incluyendo sus servicios, enseñanza y administración, deben tener un sentido evidente de orden. Algunos servicios de la iglesia exhiben mucha falta de planeación como lo hacen las casas con planos mal estudiados. Algunas iglesias tratan con los recursos del Señor y trabajan sin planeación que traen vergüenza al nombre de Cristo. Como Pablo dijo al hablar de la iglesia: “pero hágase todo decentemente y con orden” (1 Cor. 14:40).

Objetivos y Metas Funcionales. Al investigar en su nueva iglesia, encuentre si el liderazgo tiene metas. ¿Tiene la iglesia planes para futuro progreso y dirección? ¿Tiene en mente métodos en particular de alcanzar esas metas? Como iglesia, nosotros necesitamos hacer como dijo Pablo: “de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire” (1 Cor. 9:26).

El Tamaño. Cuando se compra una casa, algunas personas prefieren la calidez y lo pintoresco de una casa pequeña en un lugar quieto y silencioso. Otros prefieren vivir en una estructura grande en un área urbana. Lo mismo es cierto cuando consideramos el tamaño de una iglesia. Algunos cristianos aman involucrarse en un ministerio urbano grande con cientos o aun miles de personas. Otros se sienten perdidos en la inmensidad de tal ministerio y simpatizan mejor en una congregación más pequeña. Una vez más, encontrar su huequito en el Cuerpo de Cristo requiere la dirección del Espíritu Santo en su vida.

Viendo Como Funciona

Cuando este satisfecho en como el fundamento y estructura deben ser, el comprador de casa sabio observará que tan funcional es la casa. ¿Cumpla el propósito para la cual ha sido diseñada? ¿Suple las necesidades de la familia?

Al ir observando como funciona la iglesia, busque el énfasis en la adoración vea si el liderazgo hace hincapié en la importancia de honrar y glorificar a Dios en todas las cosas (1 Cor. 10:31; Col. 3:17). También observe la participación de los miembros en lo individual. ¿Ejercitan sus dones espirituales entre el Cuerpo de Cristo (Rom. 12:3-8; Efes. 4:11-13; 1 Ped. 4:10-11), o esperan a que el pastor haga todo?

¿Enfatiza la iglesia el evangelismo como una de sus funciones principales? Son las misiones locales y foráneas una parte importante de su ministerio (Mat., 28:19-20; Marcos 16:15; Hechos 1:8)? ¿Qué hay acerca del discipulado? ¿Puede ver que los miembros y líderes de la iglesia buscan hacer discípulos y reproducirse así mismos en las vidas de los demás (2 Tim. 2:2; Tito 2:3-7; Mat. 28:19-20)?

Una iglesia local fuerte esta marcada por amor. ¿Se cuidan los miembros sinceramente los unos a los otros? ¿Ministran las necesidades de los demás? Al irse poniendo al tanto con la iglesia, ¿siente usted que los miembros se están amando los unos a los otros como Cristo lo ordenó (Juan 13:34-35)? ¿Nota que las amistades se forman fácilmente? (cf. Heb. 10:24-25; Fil. 2:1-4; Efes. 4:1-3).

El liderazgo de la iglesia que usted eligió deben comprometerse a la enseñanza y apoyar el diseño de Idos para la familia (Efes. 5:22-6:4; Col. 3:18-21; Tito 2:1-8; 1 Ped. 3:1-7). ¿Contribuye el programa de la iglesia a fortalecer la familia?

Comprobando Su Entorno

Si usted ha ido alguna vez de caza, usted sabrá como se siente andar a través de la atmósfera del lugar. Se pueden sentir frío y triste o calido y acogedor. Puede tener una sensación hogareña o puede ser impersonal casi de la misma manera que un museo.

Indudablemente usted ha tenido la misma experiencia cuando asiste a varias iglesias. Ciertos factores evidentes contribuyen a la atmósfera general de la iglesia local. Estos componentes de su entorno son normalmente manifestados en actitudes.

Una Visión Alta de Dios. Proverbios 9:10 dice: “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría”. Debe ser obvio que las personas, desde el liderazgo hasta abajo, se enfoquen en la gloria y majestad de Dios. ¿Toman a Dios con seriedad y lo exaltan en todo lo que hacen? Su perspectiva de Dios afectará todo aspecto de sus vidas y ministerio. Pregúntese usted mismo si Dios es el enfoque de su adoración o si están preocupados por sí mismos o alguien más.

La Presencia de una Fe Sincera. ¿Es obvio para usted que la iglesia vive y opera por la fe? ¿Tienen las personas la voluntad de confiar en Dios (Heb. 11:1, 6; Efes. 3:20; 2 Cor. 5:7; 1 Tes. 5:24)?

Espíritu de Sacrificio. Puede usted ver que los miembros de la iglesia desean sacrificarse a sí mismos y sus posesiones para el avance del reino de Dios (Rom. 12:1; 2 Cor. 8:3; Mat. 6:33)? ¿Puede percibir que se sacrificarían el por el otro (Fil. 2:3-4; Juan 15:13; Efes. 5:1-2)?

Actitudes Correctas Hacia el Pastor y los Demás Líderes. Al hablar con las personas, sea sensible a que consideración les tienen a sus líderes. ¿Aprecian y estiman al pastor y líderes “en mucha estima y amor por causa de su obra” (1 Tes. 5:13)? Están totalmente detrás de ellos, dando su apoyo espiritual, emocional y material (1 Tim. 5:17-18; Heb. 13:7, 17)?

Espíritu de Unidad. Esto es a menudo la actitud más obvia que irradia de la congregación local. Un desconocido normalmente es rápidamente capaz de sentir si una iglesia esta unida en su ministerio. Eso tiene un gran efecto en su testimonio a la comunidad y lo refleja en el nombre de nuestro Señor (Juan 13:34-35; 1 Cor. 1:10-17; 3:1-9; Efes., 4:1-6; Fil. 2:1-5; 4:1-5).

¿Soy Adecuado Para Esta Iglesia?

Hemos visto el fundamento, la estructura, la funcionalidad y los componentes del entorno de una iglesia vital y saludable. Ahora mírese a sí mismo y pregúntese: ¿Hay oportunidades para mí de servir y ejercitar mis dones espirituales? ¿Tiene este cuerpo local una necesidad que mediante la voluntad de Dios pueda yo suplir? ¿Estoy dispuesto a tomarlo que la iglesia pueda hacer por mí, pero también a que puedo hacer por el Señor cuando sirva en esta iglesia? Estoy dispuesto a dar mi tiempo, dinero, energía y oraciones para contribuir a el éxito de esta iglesia (Marcos 12:30; Rom. 12:1)?

Una casa no es una casa has que todos los miembros de la familia contribuyen a su éxito. Lo mismo es verdad de una iglesia local. Solo cuando cada miembro en la familia de Dios ejercita su dones espirituales, los hijos de Dios se sentirán en casa en Su iglesia.

La decisión que usted tome acerca de a que iglesia asistir afectará grandemente su vida espiritual y las vidas de sus hijos. De hecho, las decisiones que usted tome ahora afectarán a sus descendientes y a las generaciones que vengan. Esa es una realidad en que pensar.

Recuerde que ninguna iglesia cumplirá perfectamente todos estos criterios. No existe una iglesia perfecta. También, recuerde que cada iglesia tendrá su propia armonía de las características que hemos examinado. La clave es encontrar una iglesia que las tenga en un balance adecuado, no poniendo demasiado énfasis en alguna o restándoles énfasis a las demás. Un ministerio equilibrado es un ministerio controlado por el Espíritu. Si usted encuentra una iglesia que posea la mayoría pero no todas las características que he mencionado, no la descarte inmediatamente. Considere si Dios quiere usarlo para ayudarle a mejorar ese cuerpo local al ejercitar usted sus propios dones espirituales.

Elegir una iglesia es una de las decisiones más significativas que usted pueda tomar –una que alcanzará hasta la eternidad. Cada uno de nosotros puede tomar tanto tiempo y esfuerzo en esa decisión así como los tomamos al decidir sobre nuestra morada terrenal.

John Macarthur

La Estrategia de Satanás: El Engañador

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LA ESTRATEGIA DE SATANAS

El Engañador

 

Juan 8:44, Apocalipsis 12:9, 2ª Corintios 11:3; 2ª Juan 7; Genesis 3:1-7

 

1) El Objetivo de Satanás: Tu Mente

 

Cuando Satanás quiso conducir al primero hombre y a la primera mujer al pecado, comenzó atacando la mente de la  mujer. Esto queda claro en 2ª Corintios 11:3.

 

Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad Cristo.

 

¿Por qué le interesa a Satanás atacar tu mente? Porque la mente que tienes es la parte de la imagen de Dios mediante la cual El se comunica contigo, revelándote su voluntad. Es lamentable que algunos cristianos hayan restado importancia al papel de la mente, porque la Biblia destaca su importancia.

 

Leer: Colosenses 3:9-10;  Efesios 4:17-24; Romanos 12:2

 

Dios renueva nuestra vida mediante la renovación de nuestra mente, que a su vez se renueva mediante la verdad. Esa verdad es la Palabra de Dios. 

 

Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. (Juan 17:17)

 

Si Satanás consigue que tú creas una mentira, podrá comenzar a trabajar en tu vida para conducirte al pecado. Es por eso por lo que ataca a la mente, y por eso debemos proteger nuestra mente de los ataques del maligno.

 

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo que justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. (Filipenses 4:8)

 

Tus pensamientos afectan tus sentidos y tu voluntad.

El medico te dice «tu eres lo que comes», La Biblia dice. «Tu eres lo que piensas»

 

Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. (Proverbios 23:7)

 

Satanás buscará tu mente, porque tu mente afecta todo tu ser. Si Satanás captura tu mente, el podrá trabajar en tu vida.

 

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.  Isaías 26:3

 

 

 

2) El Arma de Satanás: Las Mentiras

 

Satanás se acercó a Eva como la serpiente, el sutil engañador.

 

… la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. (Apocalipsis 12:9)

 

Es importante notar los pasos que Satanás siguió para convencer a Eva de que creyera su mentira.

 

  1. Cuestionó la Palabra de Dios. «Así que Dios os ha dicho…» No negó que Dios les había hablado; se limitó a cuestionar si Dios había dicho realmente lo que Eva pensaba que había dicho. La sugerencia de Satanás era: «A lo mejor habéis malentendido lo que ha dicho Dios. Tienes derecho a volver a pensar en lo que dijo.» Vale la pena darse cuenta de que mediante esta sugerencia, Satanás está también poniendo en tela de juicio la bondad  de Dios. «Si Dios te amara de verdad, no te privaría de nada». Esta fue la misa técnica que intentó con el Señor cuando estaba en el desierto: «Si eres el Hijo amado de Dios, ¿cómo es que tienes tanta hambre?»

 

  1. Negó la Palabra de Dios. «¡No moriréis!» Hay un solo pequeño paso entre cuestionar la Palabra de Dios y negarla. Por supuesto, ni Adán ni Eva sabía por experiencia lo que era la muerte. Lo único a que podían aferrarse era la Palabra de Dios, pero eso era todo lo que necesitaban. Si Eva no hubiera escuchado a Satanás cuestionando la Palabra de Dios, jamás habría caído en la trampa, cuando éste dio el siguiente paso: negarla.

 

  1. Proporcionó una mentira sustituta. «¡Seréis como Dios!» Adán y Eva había sido creados a imagen de Dios, pero Satanás les tentó con un privilegio aún mayor: ¡ser iguales a Dios! Esta fue, por supuesto, la gran ambición de Satanás cuando aún era Lucifer, el siervo angélico de Dios.

 

Leer: Isaías 14:12-14

 

Satanás es un ser creado, una criatura, pero quería ser adorado y servido como el Creador. Fue esa actitud la que le llevó a rebelarse contra Dios e intentar establecer su propio reino. «Seréis como Dios» es la mentira gigantesca que ha controlado a la humanidad desde la caída del hombre.

 

«… ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrado y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.» Romanos 1:25

 

Satanás anhela adoración y servicio, ¡y Jesucristo no le iba a conceder una cosa ni la otra!

 

Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito esta: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás» (Mateo 4:8-10)

La mentira de Satanás: «seréis como Dios», motiva y controla buena parte de nuestra civilización actual. El hombre está intentando elevarse, aunque sea tirándose de los cordones de los zapatos. Intenta construir una utopía en este mundo trasladándola quizá al espacio exterior. Por medio de la educación la psiquiatría, las religiones de uno u otro tipo (la mayoría de las cuales ignoran a Jesucristo, el pecado y la salvación), por medio de un mejor entorno natural, el hombre desafía a Dios y así mismo. Está siguiéndole el juego a  Satanás.

 

¿Cómo respondió Eva a la sugerencia de Satanás? Lo hizo cometiendo tres errores que llevaron a pecar.

 

•1)      Se apartó de la Palabra de Dios. En el versículo 2, Eva omitió la expresión «de todo». Lo que Dios había dicho, en Génesis 2:16 fue: «De todo árbol del huerto podrás comer». Parece ser que Eva le iba atrayendo la sugerencia de Satanás, la que decía que Dios les estaba negando ciertas cosas. Cuando comenzamos a cuestionar u olvidar la gracia de Dios. Y su bondad, nos resultará mucho más sencillo desobedecer su voluntad.

 

•2)      Añadió algo ala Palabra de Dios. En el mandamiento original de Dios no encontramos la expresión «ni le tocaréis». Puede que sí las pronunciara, pero desde luego no están registradas en el texto. Eva no sólo redujo la gracia contenida en las palabras de Dios, omitiendo el «de todo», sino que convirtió el mandamiento en algo más insoportable añadiéndole el «ni le tocaréis». «Y sus mandamientos no son gravosos» (1ª Jn. 5:3). Satanás quiere convencernos de que so lo son, y que él tienen algo mejor que ofrecernos.

 

•3)      Cambió la Palabra de Dios. Dios no había dicho: «para que no muráis», Dijo: «porque el día que de él  comieres, ciertamente morirás» (Gn. 2:17). El castigo por la desobediencia, tal y como lo presentó el enemigo, no parecía tan severo; por consiguiente, Eva podía considerar la posibilidad de desobedecer a la voluntad de Dios, obedeciendo ala de Satanás.

 

Una vez que hemos tratado de este modo a la Palabra de Dios estamos abiertos de par en par para que el enemigo llevo a cabo su última jugarreta,. Se limitó permitir a que Eva pensara en aquel árbol aparte de la Palabra de Dios. «¡Échale un buen vistazo! ¡Aprécialo como es realmente!» Era «bueno para comer…codiciable para alcanzar la sabiduría» (Gn. 3:6). Eva tenía que tomar una decisión: ¿la Palabra de Dios o la palabra de Satanás? Rechazó la Palabra divina, creyó a Satanás y pecó. Usted y yo hemos estado padeciendo toda la vida las consecuencias de ese pecado, igual que el resto de la raza humana.

 

Dios cumple sus propósitos para este mundo por medio de la verdad, y Satanás los suyos por medio de las mentiras.

 

Cuando el hijo de Dios cree la verdad divina, el Espíritu de Dios puede obrar con poder; porque el Espíritu Santo es «el Espíritu de verdad» (Jn. 16:13). Pero cuando una persona se cree una mentira, Satanás comienza a trabajar en esa vida, «porque es mentiroso y padre de mentira» (Jn. 8:44). La fe en la verdad divina conduce a la victoria, la fe puesta en las mentiras de Satanás nos lleva a la derrota.

Sin embargo Satanás nunca dirá a nadie: «¡Esto es mentira!» El es la serpiente,  el engañador, y siempre disfraza sus mentiras como si fueran verdades de Dios.

 

Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. (2ª Cor, 11:13-14)

 

Satanás no se acercó a Eva manifestando su verdadera naturaleza, sino que s disfrazó usando a la serpiente. Satanás es un falsificador, un imitador

También existen:

 

  • * Cristianos falsificadores.

 

«en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos» (2ª Corintios 11:26)

 

«El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.» (Mateo 11:38)

 

«Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.» (Juan 8:44)

 

  • * Imitaciones del evangelio

 

«Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.» (Galatas 1:8)

 

  • * Falsos ministros del evangelio

 

Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. (2ª Corintios 11:14-15)

 

  • * Imitación de la justicia (Romanos 10:3)

 

Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios (Romanos 10:3)

 

  • * Iglesia falsa «Iglesia de Satanás»

 

Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. (Apocalipsis 2:9)

 

  • * Doctrinas falsificadas (1ª Timoteo 4:1)

 

«Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,» (2ª Timoteo 4:1)

 

Todo esto acabará, por supuesto, cuando entre en escena un imitador de Cristo, el anticristo, que acaparará para Satanás la adoración y servicio de todo el mundo.

 

Y entonces se manifestará aquel inicuo… cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentiroso, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden. (2ª Tesalonicenses 2:8-10)

 

Y la adoraron a la bestia, el anticristo todos los moradores de la tierra. Apocalipsis 13:8

El objetivo de Satanás es su mente, y su arma son las mentiras ¿Cuál es su propósito?

 

3. El Propósito de Satanás: que tú ignores la voluntad de Dios.

 

 

Satanás ataca la Palabra de Dios porque ésta manifiesta la voluntad divina.

 

Lámpara es mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. (Salmo 119:105)

 

El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón. (Salmo 40:8)

 

Alejados de la Palabra de Dios, no podemos comprender bien su voluntad. Y la voluntad divina es la expresión de su amor hacia nosotros.

 

El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de sus corazón por todas las generaciones. (Salmo 33:11)

 

La voluntad de Dios nace de sui propio corazón. No se trata de algo impersonal, sino de algo que para el Señor es muy personal. El tiene una comprensión personal de cada uno de sus hijos e hijas, de su naturaleza, sus nombres, sus actos, en función de la cual obra sus planes en ellos.

 

  • * Dios desea que conozcamos su voluntad. (Hechos 22:14)
  • * Dios desea que comprendamos su voluntad. (Efesios 5:17)
  • * Dios quiere que esa comprensión de su voluntad nos llene y nos dirija, (Colosenses 1:9)

 

El resultado de todo esto es que los creyentes viven de corazón haciendo la voluntad de Dios (Efesios 6:6)

La voluntad de Dios no es una obligación, sino una delicia. El cristiano se goza en descubrir la voluntad de Dios, obedeciéndola luego de todo corazón., la voluntad de Dios es lo que nutre.

 

Mi comida es  que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. (Juan 4:34)

 

Tú y yo debemos  orar (como hizo Epafras) para que estemos:

 

Firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere (Colosenses 4:12)

 

Si Satanás consigue que tú no conozcas la voluntad de Dios, te arrebatará todas las gloriosas bendiciones que Dios ha preparado para tu vida. Tomarás decisiones equivocadas, te verás inmerso en actividades pecaminosas, y llevarás un tipo de vida erróneo. Y, por triste que sea decirlo, ¡influirás a otros para que también practiquen lo malo!

 

Los cristianos ignorantes de la voluntad de Dios se perderán de disfrutar la paz y el poder de Dios. No crecerán a su máxima potencialidad, ni podrán conseguir lo que Dios ha planeado para ellos. En lugar de viajar en primera clase, acabarán en segunda o en tercera, quejándose durante todo el viaje. Viven como mendigos, porque se han aislado de la gran riqueza de Dios. Y ven pasar sus vidas (peor aún, ¡la malgastan!) en lugar de invertirlas.

 

Pero el que hace la voluntad de Dios permanecerá para siempre (1ª Juan 2:17)

 

 

4. Tu defensa: La Palabra inspirada de Dios

 

Solo la Palabra inspirada de Dios puede revelar y derrotar las mentiras del diablo. Nosotros no podemos razonar con Satanás, ni (como Eva descubrió) conversar con él sin que nos influya. La sabiduría del hombre no es rival  para la astucia de Satanás. Nuestra única defensa es la Palabra inspirada de Dios.

 

Fue esta arma la que empleó nuestro Señor cuando fue tentado por Satanás en el desierto.

 

1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.(A)  2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.  3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.   4 El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.(B) 5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo,  6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está:  A sus ángeles mandará acerca de ti,(C) y,  En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.(D)  7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.(E)  8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. 10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.(F)  11 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían. (Mateo 4:1-11)

 

Nuestro Señor no utilizó su divino poder para derrotar a Satanás. Usó la misma arma que nosotros tenemos disponible hoy en día: La Palabra de Dios.

Si tú y yo pretendemos derrotar las mentiras de Satanás, debemos depender de la Palabra divina, este hecho nos hace asumir ciertas responsabilidades.

 

  • 1) Debemos conocer la Palabra de Dios. No existe ningún motivo por el que el creyente deba ignorar el contenido de su Biblia. Hoy día la Palabra de Dios esta disponible para todos. Tenemos al Espíritu Santo que nos enseña las verdades de la Palabra (Juan 16:13-15) Esto significa que debemos dedicar tiempo para estudiar, leer y profundizar en la Biblia. Nadie podría dominar al cien por ciento la Palabra de Dios a pesar de dedicarle toda una vida de estudio, pero deberíamos a prender todo lo que podamos. Debemos buscar voluntariamente tiempo para ello. Del mismo modo que un mecánico estudia los manuales, o el cirujano sus textos de medicina, el cristiano debe estudiar la Palabra de Dios. El estudio bíblico no es un lujo, sino una necesidad.

      Disponemos de una cantidad enorme de recursos para estudiar la Biblia:

  • * La Iglesia local, (pastores y maestros)
  • * Comentarios Bíblicos y libros de estudio de la Biblia
  • * Expositores de la Radio
  • * Seminarios
  • 2) Debemos memorizar la Palabra de Dios. Nuestro Señor cuando estuvo en el desierto, ¡no tenía a mano una concordancia! Pero recordó los libros de Moisés, seleccionó Deuteronomio y citó tres versículos de ese libro para hacer callar a Satanás.

 

En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti. (Salmo 119:11)

 

La ley de su Dios está en su corazón; por tanto, sus pies no resbalarán. (Salmo 37:31)

 

El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón. (Salmo 40:8)

 

Si no tienes un programa sistemático para memorizar la Biblia, ¡comienza a hacerlo ya!

 

  • 3) Debemos meditar en la Palabra de Dios. La meditación es para el hombre interior lo que la digestión para el exterior. Si tú no fueras capaz de digerir tus alimentos, enfermarías y morirías.

 

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. (Josué 1:8)

 

Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. (Salmo 1:2)

 

¿Realmente te deleitas en la Palabra de Dios, o la lees solo por obligación? ¿Pasas tiempo leyéndola? Reflexiona en los siguientes versículos:

 

¿Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Mas que la miel en a mi boca (Salmo 119:103)

 

Me anticipé al alba, y clamé, esperé en tu palabra. Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, para meditar en  tus mandatos. (Salmo 119:114)

 

Mejor me es la ley de tu boca que millares de oro y plata (Salmo 119:72)

 

Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro. (Salmo 119:127)

 

¡Aquí tenemos a un santo que prefería tener la Palabra de Dios antes que comida, sueño o dinero! Temprano por la mañana, y por la noche, meditaba en la Palabra y enriquecía su alma. Este tipo de cristiano es el que es capaz de usar la Palabra de Dios para derrotar a Satanás y a sus mentiras.

 

  • 4) Debemos usar la Palabra de Dios. La mente del creyente debería ser como una «computadora espiritual». Debería estar tan saturada de las Escrituras que, cada vez que se enfrentara a una tentación, recordara automáticamente la porción de la Biblia que trata sobre este tema. El ministerio del Espíritu Santo es traer a nuestra mente la Palabra cuando lo necesitamos.

 

Mas el Consolador, El Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. (Juan 14:26)

 

¡PERO EL ESPIRITU SANTO NO NOS PUEDE RECORDAR ALGO QUE NO HEMOS APRENDIDO!

 

Debemos permitirle que, antes que nada, nos enseñe la Palabra. Debemos memorizar la Escrituras que El nos abra. Entonces el Espíritu divino podrá recordarnos lo que hemos aprendido., usando esas verdades para derrotar a Satanás. Por favor, recuerda que  ¡Satanás conoce la Biblia mejor que nosotros! ¡Y que es capaz de citarla!

            El Espíritu de Dios te ayudará a utilizar la Palabra en la lucha contra el diablo. El Espíritu te mostrará cuando Satanás esta «usando» la Biblia para promocionar sus propias mentiras, como hizo con Jesús en el desierto. Satanás citó el Salmo 91:11,12, pero adaptándolo a su propias intenciones, omitiendo el «en todos tus caminos». Dios promete protegernos cuando estemos en sus caminos. Si nosotros, por pura tontería, nos apartamos de ellos, Dios no esta obligado a cuidar de nosotros. Esto explica porqué Jesús respondió: «También esta escrito…» (Mat. 4:7)

Jesús comparaba un pasaje de las Escrituras con otro. Tomaba en consideración el mensaje global de la Biblia, y no se ceñía (como hacia Satanás) a un `pasaje determinado. A Satanás le encanta sacar versículos fuera de su contexto y usarlos para «corroborar» sus falsas pretensiones. Usted y yo debemos tener una visión global de las Escrituras, si queremos detectar las mentiras de Satanás y superarlas.

 

También es importante que contemplemos el mundo que nos rodea usando «los ojos» de la Biblia. Debemos poder decir:

 

Porque por fe andamos, no por vista (2ª Cor. 5:7)

 

Es posible que la propuesta de un negocio «parezca buena» a la mente natural, pero si no se basa en las verdades de la Palabra de Dios, fracasará.

El matrimonio «puede estar bien» desde el punto de vista humano, pero si contradice a la Palabra de Dios, es incorrecto.

 

Haz un inventario:

 

  • 1) ¿Dedico un tiempo cada día a leer la Palabra de Dios y meditar en ella?
  • 2) ¿Intento memorizar las Escrituras de una forma sistemática?
  • 3) ¿Pienso automáticamente en algún pasaje bíblico cuando me siento tentado o cuando debo tomar alguna decisión, o cuando debo telefonear a mis amigos cristianos par a obtener una guía celestial?
  • 4) ¿Creo que soy más capaz que antes de detectar las mentiras de Satanás?
  • 5) Ahora que soy creyente ¿sigue habiendo mentira en mi mente?
  • 6) ¿Conozco la voluntad de Dios para mi vida? ¿de verdad deseo conocerla?
  • 7) ¿Me deleito en la ley de Dios y la practico de corazón?
  • 8) ¿Soy culpable de mentir? ¿Por qué lo hago?
  • 9) ¿Estoy dispuesto a aceptar como verdad todo lo que dice la Palabra de Dios sobre mi vida? ¿O pregunto de vez en cuando «¿De verdad ha dicho Dios eso?» ¿Discuto su Palabra?
  • 10) La Palabra de Dios, ¿me resulta cada día más maravillosa? ¿La disfruto más que los placeres naturales de la vida, incluyendo la comida y el sueño?

 

 Adaptado de La Estrategia de Satanás de Warren W. Wiersbe

 

 

La Vida Guiada por un Propósito

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La Vida Guiada por un Propósito
(Una Vida con Propósito – Título del libro original)

Artículo escrito por:

Paul Alexander, Ministerios 9Marks. http://www.9marks.org

 

I. Introducción 

Los libros sobre cómo vivir la vida cristiana están a diez centavos la docena. Los tramos de librerías cristianas se doblan por el peso de miríadas de títulos prometiendo liberación de la esclavitud, secretos para vivir libre de deudas, llaves para amar a otras personas y todo un conglomerado de otros asuntos prácticos. Pero el que ha penetrado más profundamente en la actualidad es la reciente publicación de Rick Warren ‘Una Vida con Propósito’. Aún más que su predecesor «Una Iglesia con Propósito». El libro sobre La Vida se ha vuelto un fenómeno popular lleno de plumas, casi hasta el punto de volverse un movimiento en sí mismo. Así como el de la Iglesia vendió más de un millón de copias en menos de diez años, el de la vida ha reportado ventas de 11 millones de copias en menos de dos años- ¡eso es 15,068 copias todos los días por dos años! Los pastores le dan el visto bueno desde el púlpito, citándolo ampliamente y exhortando a los grupos de estudio bíblico que lo lean juntos. Pero el de La Vida ha trascendido la comunidad evangélica, elevándose a ambas listas de los bestsellers tanto del New York Times como de Wall Street Journal, y siendo presentado en las mesas de distribución de Barnes & Nobles e incluso en los pasillos de Wal-Mart. Si hay algún libro cristiano que ha sido espectacularmente popular entre ambos círculos, el evangélico y la cultura en general, es éste. 

 

II. Sumario del libro

 

‘Una vida con propósito’ está diseñado como un diario espiritual de 40 días- un capítulo por día- con la meta de contestar la pregunta «¿Para qué rayos estoy aquí?» (Pág.15). La pregunta es lo suficientemente amplia como para ser dirigida tanto al creyente como al no creyente por igual, lo que podría explicar en parte la amplitud de su atracción. La primera sección de Warren sirve como un detonador para la pregunta. Su meta es preparar al lector para responder las dos preguntas que Dios le formulará en el último día: ¿Qué hiciste con Jesús, y qué hiciste con lo que Dios te dió (p34)? Ya que la vida se trata de darle la gloria a Dios (p53), la pregunta a ser contestada es «¿Cómo puedo darle la gloria a Dios?» (Pág. 55). La respuesta es adorándolo, amando otros creyentes, ser como Cristo, servir a otros con nuestros dones y hablarles de El a otros ( Pág. 55-57). El resto de las cinco secciones encarnan estas ideas respectivamente. El sumario más útil lo da el mismo Warren en la Pág. 306, extraído del gran mandamiento (Mat. 22:37-40) y la gran comisión (Mat. 28:18-20). 

1.      

 «Ama a Dios con todo tu corazón»- Tú fuiste planificado para el placer de Dios, así que tu propósito es amar a Dios a través de la adoración.

2.       «Ama a tu prójimo como a ti mismo»- Tú fuiste formado para servir, así que tu propósito es mostrar amor a otros a través del ministerio.

3.       «Ve y haz discípulos»- Tú fuiste hecho para una misión, así que tu propósito es compartir el mensaje de Dios a través del evangelismo.

4.       «Bautizándolos…»- Tú fuiste formado para la familia de Dios, así que tu propósito es identificarte con Su iglesia a través de la confraternidad.

5.       «Enseñándoles que guarden todas las cosas…»- Tú fuiste creado para ser como Cristo, así que tu propósito es crecer hasta madurar a través del discipulado (todos los énfasis son suyos). 

La adoración no se trata de lo que nos agrada, sino de lo que hace a Dios sonreír. Dios sonríe cuando le amamos, confiamos, obedecemos y alabamos, y cuando usamos nuestras habilidades para Su gloria ( Pág. 70-76). «El corazón de la adoración es la rendición… Ofrecerte a ti mismo a Dios, de eso es que se trata la adoración» (Pág. 78, citando Rom. 12:1-2). Ya que «Dios quiere ser tu mejor amigo», Warren da algunas sugerencias prácticas para desarrollar esa amistad a través de la oración, meditación, honestidad y obediencia ( Pág. 85-113). 

 

La confraternidad es simbolizada por el bautismo y diseñada para enseñarnos cómo amar ( Pág. 117-129). Como la vida de un cuerpo está contenida en las células, «todo cristiano necesita estar envuelto en un pequeño grupo dentro de su iglesia… Es aquí que la verdadera comunidad se lleva a cabo, no en las grandes reuniones» (p139). La verdadera confraternidad está caracterizada por autenticidad, mutualidad, simpatía y misericordia (p143). Pero cultivar este tipo de comunidad requiere honestidad, humildad, cortesía, confidencialidad y frecuencia (Pág. 145-151). También requiere una habilidad para restaurar las relaciones rotas y proteger la unidad de la iglesia (Pág. 152-167). 

 

El discipulado se trata de «tomar en serio los valores, actitudes y carácter de Dios» (Pág.172). Crecemos tomando buenas decisiones (Pág.174), permitiéndole a Dios que transforme nuestra forma de pensar a través de Su Espíritu y nuestro arrepentimiento (Pág.182), aguardando en la palabra de Dios (Pág.185-192) y perseverando a través de problemas y tentaciones (Pág.192-223).  

 

El ministerio es nuestro servicio a creyentes (ver p281). No es un extra opcional de la vida cristiana (Pág. 233), y en gran parte es lo que da sentido y significado a nuestras vidas (Pág. 228, 232). Empezamos a entender cómo Dios pretende que nosotros sirvamos cuando entendemos nuestra CONFIGURACION (forma, perfil): nuestros dones espirituales, corazón, habilidades, personalidad y experiencia (Pág. 236-256). Sin embargo, el servicio cristiano maduro entiende que Dios a menudo nos llama a ministerios secundarios basado en «donde sea que nos necesiten en el momento» más que en nuestra CONFIGURACION (Pág. 257-270). 

 

El evangelismo es nuestro servicio a los inconversos (p281). Llenar a plenitud el mandato evangelístico que Dios te ha dado requerirá abandonar tu agenda de vida por la de Dios (p286). Pero fracasar en hacerlo significará desperdiciar tu vida (p285). El evangelismo personal, entonces, debe ser acometido compartiendo el mensaje de tu vida, que incluye tu testimonio, las lecciones de tu vida, tus pasiones piadosas, y las buenas nuevas (Pág. 289-295); y debe ser acompañado por una preocupación global creciente por el inconverso, que es idealmente alcanzable participando de un corto viaje misionero. 

 

Balancear estos cinco propósitos es la clave para perseverar y tener éxito en la vida cristiana. «Bienaventurados son los balanceados; ellos durarán más que todo el mundo» (Pág. 305). Para alcanzar ese balance, necesitamos discutir estas ideas con otras, registrar las lecciones de nuestra vida a través de la disciplina de la escritura en diarios y escribir una declaración de un propósito específico en la vida que incluya cada uno de estos cinco propósitos bíblicos (Pág. 305-319). 

 

III. Datos adicionales de ayuda

 

Warren incluso da al lector cristiano cuidadoso, muchos argumentos para estar de acuerdo con él.  

 

Primero, él combate el egocentrismo y el individualismo errado, característico de los americanos hoy día. La primera oración de su primer capítulo es: «No es acerca de usted» (Pág. 17), es un respiro de aire fresco, especialmente en medio del humo de métodos evangelísticos y estrategias de mercadeo de la iglesia que vende el evangelio como baratija apelando a las masas. El señala correctamente más adelante que por naturaleza estamos absortos en nosotros y casi toda la propaganda nos anima a pensar en nosotros mismos (Pág. 299). Su prescripción de «dependencia momento-a-momento de Dios» nos exhorta a que nuestra mirada fija en el yo sea redirigida hacía Cristo. 

 

En segundo lugar, Warren se cuida de mantener la autoridad de la Escritura. El explica desde el mismo comienzo que el discernir nuestro propósito en la vida debe venir de una revelación y no de especulación (Pág.19-20). El día 24 de este diario espiritual, titulado «Transformado por la Verdad», expone la importancia de la absorción de la Biblia para avanzar en la santificación progresiva, clamando en términos no inciertos que «la verdad me transforma» (Pág.192).  

 

Tercero, Warren muestra un nivel alentador en centralizarlo todo en Dios diciendo al lector que «la última meta del universo es mostrar la gloria de Dios» (Pág. 53) 

 

Cuarto, Warren recuerda al lector que «la adoración no es para su beneficio» (Pág. 66) ¡Tantas divisiones en la iglesia local de hoy serían enmendadas si esta verdad fuera expuesta más ampliamente! Warren promulga una visión universal bíblica que dice que «cada actividad humana, excepto el pecado, puede ser hecho para el agrado de Dios si se hace con una actitud de alabanza» (Pág. 74). El también acierta cuando dice que «el error más común que los cristianos hacen en la adoración hoy es buscar una experiencia en vez de buscar a Dios. Ellos buscan un sentimiento, y si sucede, ellos concluyen que ellos han adorado. ¡Error! De hecho, Dios muchas veces remueve nuestros sentimientos para que no dependamos de ellos. Buscar un sentimiento, aún el sentimiento de cercanía a Cristo, no es adoración» (Pág. 10). ¡Amén! 

 

Quinto, Warren entiende correctamente la centralidad de la congregación local para el crecimiento del creyente individual cuando él afirma que «el amor no puede ser aprendido en el aislamiento» (Pág. 124). Y él entiende correctamente la prioridad de la iglesia local en el plan evangelístico de Dios cuando él dice que «La iglesia es la agenda de Dios para el mundo» (Pág. 132). Sexto, en una cultura donde el confort es el rey, Warren es de ayuda al recordarnos que «La última meta de Dios para su vida en la tierra no es el confort, sino el desarrollo del carácter» (Pág. 173). Y finalmente, Warren es grandioso en la naturaleza y necesidad de una actitud de siervo en los creyentes maduros (Pág. 257-264). El explota el mito de que el servicio sin egoísmo es una parte opcional de la madurez cristiana, y despierta el lector a entender que «cumplir con su misión evangelística requerirá que usted abandone su agenda y acepte la agenda de Dios para su vida… Usted doblega sus derechos, expectaciones, sueños, planes y ambiciones delante de El» (Pág. 286). 

 

IV. Dificultades 

 

Pero hay algunos puntos de vulnerabilidad, unos pocos que podrían probar ser peligrosos al lector o dañinos al argumento de Warren. 

 

A) Dificultades Interpretativas 

 

Para comenzar por el principio, necesitamos leer el último capítulo de Warren, donde él comenta sobre Hch. 13:36 como el versículo de motivación primario para el libro. Hch. 13:36-37 es parte del argumento evangelístico de Pablo para entender a Jesús como el Mesías, que él presentó en la sinagoga judía en Antioquía de Pisidia en su primer viaje misionero. Y dice así «David, después de haber servido el propósito de Dios en su propia generación, durmió y fue puesto con sus padres y sufrió descomposición; pero Aquel a quien Dios levantó no sufrió descomposición.» Warren usa la primera parte del versículo 36 para señalar que él dedicó su vida a cumplir los propósitos de Dios sobre la tierra. ¡No hay mayor epitafio que esta declaración! Imagínelo esculpido en su tumba: Que usted sirvió al propósito de Dios en su generación. Mi oración es que las personas pueda decir esto de mí cuando yo muera. También es mi oración que las personas pueda decir lo mismo de usted. Por eso escribí este libro para usted. Esta frase es la definición última de una vida bien vivida. Usted hace lo eterno e infinito (el propósito de Dios) en una forma contemporánea (en su generación). De esto se trata una vida con propósito» (Pág. 318). 

 

Es cierto, David sirvió a los propósitos de Dios en su generación. Pero el punto del pasaje no es «David era bueno, así que sean como él.» El punto es la supremacía de Cristo sobre David como se muestra en Su resurrección, la cual probó que Jesús es el Mesías- el verdadero y eterno Rey de Israel. La aplicación, entonces, no es que nosotros debemos imitar a David, sino que debemos exaltar a Cristo. El versículo motivador se malinterpreta como un moralismo. 

 

B) Dificultades Evangelísticas

 

1. Ambiguedad de la audiencia.

 

La dificultad más significante tiene que ver con la ambigüedad de la audiencia de Warren y la manera en que él busca evangelizar al lector inconverso. Warren parece dirigir su libro a ambos, creyentes y no creyentes por igual. La pregunta «¿Para qué rayos estoy aquí?» es igualmente dirigida a cristianos y no cristianos; el hecho de que Warren intente dirigirse por lo menos a inconversos está claro partiendo de la oración para recibir a Cristo que él ofrece en Pág. 58-59. Sin embargo, Warren le dice al lector en la Pág. 44 que «la buena nueva es que Dios quiere que usted pase las pruebas de la vida, de manera que El nunca permite que las pruebas que usted enfrente sean más grandes que la gracia que El le da para manejarlas.» ¿A quién le habla Warren aquí- creyentes, no creyentes o ambos? Warren continúa: «Cada vez que usted pasa una prueba, Dios se da cuenta y hace planes para recompensarle en la eternidad.» Pero Dios no hace eso para los no creyentes, ¿o sí? U otra vez, «Si usted trata cada día como algo de mucho valor, Dios le promete tres recompensas en la eternidad» (Pág. 45). Pero esto simplemente no es cierto para aquéllos que no se han arrepentido ni han creído en el evangelio. El carruaje parece estar en frente del caballo. 

 

2. El evangelio no es claramente presentado

 

La presentación del evangelio en las Pags. 58-59 sirve de punto de apoyo para el libro, donde Warren termina su compendio sobre la pregunta del propósito de la vida en el capítulo siete y comienza exponiendo los cinco propósitos bíblicos de La Vida con Propósito en los capítulos que restan. Lo que queremos ver en este punto fundamental, entonces, es una articulación clara de ambos, tanto del evangelio como de la respuesta de salvación al mismo (arrepentimiento y fe) de manera que el no creyente continúe leyendo bajo la asunción moralísta de que ser un niño bueno llevando a cabo estos cinco propósitos, es lo que lo salvará del poder y penalidad de su pecado. Pero el arrepentimiento es tibiamente presentado en los siguientes términos: «Vivir el resto de su vida para la gloria de Dios requerirá un cambio de sus prioridades, su horario, sus relaciones, y todo lo demás. A veces significará escoger un sendero difícil en vez de uno fácil» (Pág. 57). Todo esto es cierto, por supuesto. Pero aquí no se menciona ni el pecado ni el arrepentimiento. Es cierto, Warren sí requiere el cambio. Pero el arrepentimiento bíblico es siempre apartarse específicamente del pecado, no sólo de prioridades amorales o relaciones de valores neutrales. El continúa diciéndole al inconverso que «La verdadera vida comienza por comprometerse completamente a Jesucristo. Si usted no está seguro de que lo ha hecho, todo lo que necesita hacer es recibir y creer {cita Juan 1:12}» (Pág. 58). Todavía no hay arrepentimiento. Warren puede intentar comunicar la necesidad de arrepentimiento del pecado hablando de un cambio en las prioridades y relaciones, pero el socava esa intención diciendo «TODO lo que necesita hacer es creer.» Eso no es todo- usted necesita arrepentirse también. 

 

Creer es presentado en los siguientes términos: «Crea que Dios le ha escogido para tener una relación con Jesús, quien murió en la cruz por usted. Crea que no importa lo que usted haya hecho, Dios quiere perdonarle» (Pág. 58). Sin embargo, no se hace ninguna conexión clara entre la muerte de Cristo y el perdón del lector. De hecho, no hay ni siquiera explicación alguna de por qué el no creyente necesitaría el perdón. Una vez dado, Warren dice claramente que «Jesús murió en la cruz por usted.» Pero un no creyente bíblicamente analfabeto ni siquiera sabe todavía que él merece morir por sus pecados. El todavía queda en el aire haciéndose las preguntas fundamentales del evangelio. «¿De qué necesito yo que me perdonen?» ¿Quién es Jesús? ¿Por qué Jesús tuvo que morir por mí en la cruz? ¿Realmente merezco la muerte por mis pecados? ¿Cómo pudo Jesús morir la muerte que yo merecía? ¿Por qué Dios acepta la muerte de Jesús como la mía? ¿Por qué no podía morir otra persona en vez de Jesús?» Sin responder esas preguntas, la frase «Jesús murió en la cruz por usted» queda abierta a ser interpretada por el lector post-moderno en cualquier forma que él escoja. El evangelio todavía no ha sido identificado bíblicamente. 

 

Recibir a Cristo es presentado de la siguiente manera: «Reciba a Jesús en su vida como su Señor y Salvador. Reciba Su perdón por sus pecados. Reciba Su Espíritu, quien le dará el poder de cumplir el propósito de su vida {citando Juan 3:36 MSG}» (Pág. 58). Aquí el pecado y el perdón son verbalmente mencionados, lo cual es magnífico, pero todavía no hay una explicación clara de quién es Jesús, ni por qué nuestro pecado sin arrepentimiento ofende a Dios e impide nuestra relación con El (i.e., por Su santidad), ni de la ira santa que nuestro pecado sin arrepentimiento saca de El, ni la muerte como consecuencia de esa ira, y de la penalidad por nuestro pecado, ni de la relación de la muerte de Cristo con el perdón de los pecados de otra persona para su reconciliación con Dios.  

 

Con el evangelio dejado al olvido y no arrepentimiento requerido, el resto del libro está construido en la precaria asunción de la conversión del lector. «Usted es un hijo de Dios y usted da gozo (placer) a Dios como ninguna otra cosa que El haya creado» (Pág. 63). 

 

A este punto alguien muy bien podría objetar: «¡Dale un chance al hermano, por favor! ¡El les dijo que Jesús murió por ellos! ¿Qué más tú quieres que haga, sentar al inconverso en una clase de seminario antes de que pueda convertirse?» Quizás nuestro amigo tan franco tiene algo de razón. Después de todo, nadie realmente entiende todas las implicaciones de tomar la decisión de seguir a Cristo al momento de arrepentirse y creer. Sin embargo, la persona y obra de Jesucristo son exactamente los objetos donde el inconverso debe poner su fe. La fe que salva no es ciega. No, de hecho, es una forma de fe que tiene sus ojos bien abiertos- abiertos por el Espíritu Santo a la santidad innegociable y a la indoblegable justicia de Dios; a la realidad y atrocidad de mi pecado a los ojos de Dios; a la ira justa y aterrorizante de Dios hacia mi pecado; a la necesidad de un eterno  otro que sufriera mi sentencia eterna de condenación, de modo que yo pudiera ser absuelto para siempre; y a mi necesidad de arrepentirme de mis pecados y confiar en la muerte de Cristo como la provisión de Dios para mi perdón y reconciliación con El. La presentación de Warren del evangelio simplemente no le da al inconverso suficiente para continuar. 

 

3. La seguridad de salvación es insinuada prematuramente.

 

Warren continúa: «Donde sea que usted esté leyendo esto, yo le invito a inclinar su cabeza y susurrar quietamente la oración que cambiará su eternidad. ‘Jesús, yo creo en Ti y yo Te recibo.’ Adelante. Si usted sinceramente dijo esa oración en serio, ¡felicidades! ¡Bienvenido a la familia de Dios! Usted está listo ahora para descubrir y comenzar a vivir el propósito de Dios para su vida» (Pág. 58-59). 

 

El resto del libro, entonces, asume que el lector inconverso elevó la oración y hecho esto ahora es un cristiano bona fide.  

 

Aún si el evangelio y su respuesta requerida han sido suficientemente explicados, al inconverso ahora se le dice que su seguridad interna de salvación y la afirmación de su conversión por otros dependen en la mera sinceridad de su oración. «Si usted sinceramente dijo esa oración en serio, ¡felicidades! ¡Bienvenido a la familia de Dios! Usted está listo ahora para descubrir y comenzar a vivir el propósito de Dios para su vida» (Pág. 58-59). Pero nunca se nos dice en la Escritura que si hacemos una oración una vez, debiéramos sentirnos seguros de nuestra salvación (esto no es lo que 1 Juan 1:9 enseña). Ni se nos dice jamás que una oración «cambiará nuestra eternidad.» Elevar una oración no debe ser la exhortación que demos a las personas para su seguridad de salvación. Conoceremos a otros y a nosotros mismos por nuestros frutos (Mat. 7:15-27; 1 Juan 2:3-6, Santiago 2:14-26; 2 Pedro 1:10-11). La conversión genuina sólo se discierne por el fruto que el verdadero arrepentimiento produce con el tiempo. 

 

4. Los propósitos degeneran en moralismos

 

Si todo esto es cierto, entonces el resto del libro es mero moralismo para el lector inconverso, aunque los propósitos son claramente bíblicos, porque la persona que oró la oración de Warren no está realmente convertida. El no ha escuchado una clara presentación del evangelio. El no ha escuchado cómo responder «salvíficamente» al evangelio por las gracias del arrepentimiento de pecado y confianza en Cristo. Sin embargo, está siendo invitado a que haga  de «el agradar a Dios, la meta de su vida» (Pág. 76), habiéndosenos dicho que «vivir con un propósito es la única manera de vivir» (Pág. 312). Warren le dice al inconverso cómo él debe vivir, pero no le dice claramente lo que debe hacer para ser salvo o dónde él puede encontrar el poder para vivir semejante vida. Tal ambigüedad oscurece el evangelio de la gracia y confunde a los inconversos en lo que se refiere a ser un cristiano. Hacer una oración, aunque incluya una articulación de arrepentimiento, no es lo que salva. Es la persona y el trabajo redentor de Cristo lo que salva; nuestro continuo arrepentimiento y creencia, ambos regalos de Dios (Hch. 11:18; Efe. 2:9-9; 2 Ped. 1:1), son los que nos sumergen en la corriente de la gracia redentora de Dios. Una oración- incluso una sincera- puede o no ser evidencia de la fe salvadora de la que escribe Santiago en Stgo. 2. 

 

Ciertamente, Warren está en lo correcto en su intento de compartir el evangelio antes de comenzar a exponer los propósitos de la vida cristiana. Pero, animando la seguridad de salvación, donde no hay ni siquiera el botón, mucho menos el fruto de arrepentimiento, es uno de los mayores problemas en el evangelismo americano de hoy. Los propósitos que Warren propaga son propósitos solidamente bíblicos y cada cristiano debería preocuparse con los mismos. El problema es que se convierten en moralismos en la ausencia de una presentación clara del evangelio.  

 

5. La conversión es confundida con vivir con propósito.

 

Porque la presentación del evangelio es nebulosa, la conversión es confundida facilmente con vivir con un propósito. «No hay habilidades no-espirituales, sólo mal usadas. Empiece a usar las suyas para el placer de Dios» (Pág. 75). Yo estoy seguro que Warren no intenta comunicar que usar nuestras habilidades para el placer de Dios es la esencia de la salvación, pero así es que se lee a los ojos de un inconverso sin una estructuración del evangelio más transparente. Empezando a usar mis habilidades para el placer de Dios no es una respuesta de salvación al evangelio si no está acompañada por arrepentimiento. Esto es justicia por obras. U otra vez, «¿Hará usted el agradar a Dios la meta de su vida?» (Pág. 76). Es una buena pregunta, pero porque el evangelio no ha sido presentado claramente, podría ser fácilmente entendido como implicando que yo seré salvo y mi vida mejorará si yo sólo hago del agradar a Dios la meta de mi vida, a pesar de mi corazón no arrepentido. Aún antes de su presentación del evangelio, Warren confunde la idea de vivir con propósito con la realidad de la conversión. «Nada importa más que saber los propósitos de Dios para su vida y nada puede compensar que no conozcamos estos propósitos… La peor tragedia no es la muerte, sino la vida sin propósito» (Pág. 30). Pero, ciertamente, la peor tragedia no es la muerte ni la vida sin propósito, sino ambas vida y muerte sin responder al evangelio en arrepentimiento y fe. 

Sin embargo alguien podría todavía decir, «¿No es la vida con propósito como Warren la define- adoración, evangelismo, comunión, discipulado y ministerio- realmente lo mismo que arrepentimiento? Si alguien está haciendo todas esas cosas, ¿cómo puede usted decir que no están teniendo un estilo de vida de arrepentido? ¡Deje el juego de palabras y proceda con el cumplimiento de la Gran Comisión!» Quizás nuestro amigo bocón está en lo correcto otra vez. Quizás todo esto es simplemente un asunto de terminología, y Warren solamente no está usando el vocabulario que a mí me gustaría que él usara. Sin embargo, no puedo dejar de pensar que cada uno de esos propósitos puede ser llevado a cabo hipócritamente. Las personas lo hacen todos los días. Ellos leen sus biblias, cantan himnos en la iglesia con lágrimas en sus ojos, dan dinero para las misiones, tal vez incluso comparten su fe en el trabajo y van a cortos viajes misioneros, mientras albergan y esconden años de pecados sin arrepentimiento debajo del piso de sus corazones. El arrepentimiento no es solamente hacer todas las cosas externamente. También es apartarse de todo lo malo internamente. 

 

El arrepentimiento no se trata más hasta la página 182, como parte de la santificación progresiva. «Para ser como Cristo usted debe desarrollar la mente de Cristo. El NT le llama a esto arrepentimiento de transformación mental, que en griego literalmente significa ‘cambiar su mente.’ «Usted se arrepiente cada vez que usted cambia su manera de pensar y adopta la manera de pensar de Dios» (Pág.182). Ciertamente ésta es una presentación más correcta del arrepentimiento, aunque todavía le hace falta la conexión específica con el pecado. Ahora bien ¿el arrepentimiento sólo debe suceder después de la conversión? No, el arrepentimiento es parte de la conversión; significa que llamar a los inconversos a salvación es fundamental para la fiel predicación del evangelio de Cristo (Marcos 1:14-15). El pastor cristiano, por lo tanto, está sobre terreno peligroso al seguir a Warren cuando espera llamar claramente a las personas al arrepentimiento del pecado, después que los haya convencido de que se arrepintieron sin el arrepentimiento. Cuando dilatamos el llamado al arrepentimiento, confundimos el significado de ambos, evangelismo y conversión; inconscientemente, engañando personas con la que ellos han compartido el evangelio fielmente sin requerir arrepentimiento, o que ellos han respondido moderadamente al evangelio sin entregarlo.  

 

6. La conversión es confundida con un profundo deseo de agradar a Dios.

 

«Lo que Dios mira es la actitud de tu corazón- ¿complacerlo a El es tú más profundo deseo?… ¿Harías de complacer a Dios la meta de tu vida? No hay nada que Dios no haga por la persona totalmente absorta con esta meta» (Pág. 76). Esto suena grandioso, y yo estoy de acuerdo con que Dios no mira meras apariencias externas, pero a El sí le importan nuestros afectos y actitudes. La integridad o sinceridad de mi deseo de agradar a Dios no es fundamentalmente lo que Dios busca cuando salva- de lo contrario la salvación no sería totalmente por gracia, como Warren afirmaría apasionadamente, y millones de musulmanes devotos estarían camino al cielo, lo que Warren negaría apasionadamente. Una persona puede tener un profundo deseo de agradar a Dios, pero sin arrepentimiento del pecado y la creencia en Jesucristo solamente como el único Quien ha pagado la penalidad por ese pecado, nadie es convertido. 

 

También a veces cuando Dios mira mi corazón El ve pecado- orgullo, codicia, amargura, ira, lujuria- las nueve yardas completas, a pesar de que soy un cristiano. Los elementos de mi vieja naturaleza todavía están todos dentro de mí, a pesar de que me entristece y a veces me avergüenza tener que admitirlo, y a pesar de que Dios ha dado el tiro final a mi vieja naturaleza en la muerte y resurrección de Cristo. Entonces, ¿y qué si agradar a Dios no es siempre mi más profundo deseo? ¿Qué piensa Dios de mí entonces? Lo que Dios mira en mi corazón no puede ser solamente mis deseos. Si ése fuera el caso, sería imposible para cualquier persona ser salvo. Pero gloria a Dios, lo que El mira es la justicia de Su propio Hijo perfecto, que El acreditó a mi cuenta por gracia a través de la fe, para que yo pueda ser absuelto ante la vara de Su indoblegable justicia (2Cor. 5:21). Eso es lo que significa ser convertido. Solamente ahora podemos nosotros comenzar a pensar acerca de vivir con un propósito, a la luz del evangelio de la gracia de Dios en Cristo. 

 

C) Peligros del Discipulado

 

1. Sólo el evangelio tiene el poder de empuje para el individuo cristiano.

 

El objetivo primario de Warren es mostrar al lector «cómo vivir una vida con propósito- una vida guiada, controlada y dirigida por los propósitos de Dios» (Pág. 30). La definición asume que el propósito tiene poder para llevar al creyente hacia delante en la vida cristiana. Sin embargo, aún los propósitos de Dios no tienen poder de empuje para cumplirse ellos mismos. Dios cumple sus propósitos a través del instrumental de Su palabra efectiva. Así lo leemos en Isa. 55:10-11.

 

Porque así como la lluvia y la nieve caen del cielo y no se devuelven sin mojar la tierra y hacerla concebir y germinar, y proveyendo de semilla al sembrador y de pan al que come; así será Mi palabra que sale de mi boca; no volverá a Mí vacía, sin cumplir lo que Yo deseo y sin tener éxito en los asuntos para los que Yo la envío. 

 

Este pasaje de Isaías es la razón por la que no podemos resolver la dificultad simplemente igualando los propósitos de Dios con el evangelio: la distinción entre los dos es clarificada aquí en que la palabra de Dios es lo que cumple los propósitos de Dios. Los dos son claramente distintos en la misma mente de Dios- Dios envía Su palabra para cumplir Sus propósitos. Vemos el mismo instrumental activo del evangelio en el NT (Hch. 20:32; Rom. 1:16; 1 Cor. 1:18; Col. 1:5-6; Heb. 4:12; Stgo. 1:18; 1 Ped. 1:23-25). 

 

Lo que esto significa, sin embargo, es que el evangelio es lo que habilita nuestra participación en los propósitos de Dios. La vida cristiana no es, por lo tanto, llevada (guiada) por propósito; es llevada (guiada) por el evangelio. 

 

2. La primacía del evangelio es sustituida por la primacía del propósito.

 

La definición de La Vida con Propósito (la vida guiada por propósito) (Pág. 30) también asume que no hay nada más fundamental por lo que un cristiano debe ser guiado que los propósitos de Dios como los entiende y define Warren. Sin embargo, detrás de todos esos propósitos está el evangelio. 

 

El evangelio no solamente capacita nuestra participación en los propósitos de Dios; también regula e informa nuestra participación en esos propósitos, determinando con quién buscamos unidad, por quién somos discipulados, con quién cooperamos en el evangelismo, cómo andamos en la tarea del evangelismo, y la forma en que vamos cumpliendo ambos el Gran Mandamiento y la Gran Comisión. Cuando la primacía del evangelio es sustituida (reemplazada) por el propósito, el evangelio cesa de regular nuestra participación en esos propósitos. Nos arriesgamos a adquirir esa clase de ecumenismo errado que viene de unirnos con otras iglesias alrededor del propósito del evangelismo, sin asegurarnos primero que se comparte un entendimiento bíblico común, ambos dentro de las iglesias que cooperan con los asuntos de nuestro evangelismo.  

 

Nos arriesgamos a ofrecer una adoración que desagrada a Dios porque viene ante Su presencia con la mala percepción de nuestro mérito más que con el reconocimiento de nuestra rebelión. Nos arriesgamos a tener una comunión basada más en asuntos demográficos comunes o incluso metas en común que en un entendimiento y experiencia comunes en el poder transformador del evangelio. Nos arriesgamos a llevar a cabo un discipulado que enseña santidad a través del esfuerzo en vez de la gracia. Nos arriesgamos a adquirir un amor que es demasiado tolerante para ofender. 

 

Nada de esto es para insinuar en lo más mínimo que ya sea Warren o Saddleback ha cometido cualquiera de estos errores haciendo el propósito primario. Pero no es difícil ver el potencial por estos errores en comentarios como éste: «Si nos concentramos en amarnos el uno al otro y cumplir los propósitos de Dios, tenemos como resultado la armonía» (p162). Hasta cierto punto esto es verdad; pero es reduccionista. Warren obviamente intenta fomentar la unidad aquí, pero ni el amor ni la unidad es distintivamente cristiano si no está regulada por un entendimiento correcto y común de lo que el evangelio cristiano es y de la respuesta que éste acarrea. 

 

3. La adoración se malinterpreta como rendición.

 

Warren articula una vista fuertemente activa de la adoración en la Pág.74. Pero en la Pág. 75 él iguala ofrecerse uno mismo a Dios con rendición, y en Pág. 77 él dice «El corazón de la adoración es la rendición» (citando Rom. 12:1-2). Sin embargo, ofrecerse uno mismo como específicamente un sacrificio vivo es diferente a la idea totalmente pasiva de la rendición. Warren clama que «rendirse a Dios no es una resignación pasiva, fatalismo, o una excusa para la holgazanería» (Pág. 80). Pero sólo una página más adelante él elabora que «Usted déjelo todo y permita que Dios trabaje» (Pág. 81), como un sumario de lo que significa depender (confiar en) del Señor sin sentir como si usted necesitara sentirse en control. Warren sí dice al final del capítulo que a veces la rendición significará «hacer tareas inconvenientes, desagradables, con un alto costo o aparentemente imposibles» (Pág. 84). Pero usar el lenguaje de rendición para hablar acerca de cosas que requieren actividad es más confuso que de ayuda. 

 

4. «La verdadera comunión» se descentraliza de la congregación reunida.

 

«El cuerpo de Cristo, como su propio cuerpo, es en realidad una colección de muchas células pequeñas. La vida del cuerpo de Cristo, como su cuerpo, está contenida en las células. Por esta razón, cada cristiano necesita estar involucrado en un pequeño grupo dentro de su iglesia… Aquí es donde la verdadera comunión toma lugar, no en las grandes reuniones» (Pág.139). Sin embargo ekklesia, la palabra griega para iglesia, significa «reunión». La iglesia es la comunidad de Dios, el programa de Dios para ambos evangelismo y discipulado. Jesús pudo haber reunido doce discípulos, pero no se nos manda en ningún sitio en la escritura a formar pequeños grupos, ni se nos dice que la «verdadera comunión» sucede en ningún otro sitio que no sea donde se reúne la iglesia, la ekklesia. La participación en pequeños grupos puede ser sabia y de ayuda, pero la estructura de estos grupos no es mandada bíblicamente. La ekklesia es donde crecemos, en parte, tal vez, porque es ahí donde aprendemos a amar personas muy diferente a nosotros, personas con quien tal vez hemos compartido poca cosa fuera del evangelio. Cuando rompemos la iglesia en células o pequeños grupos, son casi siempre basados en afinidad o geográficamente. Pero fomentar la idea de que la «verdadera» comunión sólo pasa en grupos basados en afinidad o geografía ignora y casi parece contradecir el poder de unidad del evangelio en medio del pueblo que comparte poco o nada en común excepto la fe salvadora en Cristo.  

 

La autenticidad, mutualidad, simpatía y misericordia son todas ingredientes indispensables de la comunidad cristiana. Pero la responsabilidad- confrontación y confesión de pecado conocido, junto con la exhortación a arrepentirse y crecer- está extrañamente ausente. Entonces se nos dice que la comunidad requiere compromiso, honestidad, humildad, cortesía, confidencialidad y frecuencia     (Pág. 145-151); pero nunca se nos dice que nuestra comunión es distintivamente en el evangelio de Jesucristo. Puedo encontrar lo que sea desde autenticidad hasta frecuencia en un club rotario si yo quisiera. Sin el evangelio- sin el arrepentimiento perseverante del pecado y creencia continua en la muerte y resurrección expiatoria sustitutiva como la que me absuelve de mi pecado delante de Dios- no hay nada distintivamente cristiano acerca de ninguna comunidad- o aún acerca de aquéllos que la hacen. 

 

5. El discipulado es reducido a decisiones.

 

«Permitimos a Cristo que viva a través de nosotros. ‘Este es el secreto: Cristo vive en ti.’ ¿Cómo sucede esto en la vida real? A través de las decisiones que tomamos. Escogemos hacer lo correcto en situaciones y entonces confiamos en el Espíritu de Dios para que nos dé Su poder, amor, fe y sabiduría para hacerlo… Dios espera que usted actúe primero» ( Pág. 174, 175). Estoy de acuerdo que las buenas decisiones son parte de nuestro avance en la santificación progresiva. Pero si Dios esperara que nosotros actuemos primero, El estuviera esperando un tiempo bien largo. Nosotros necesitamos la gracia hasta para tomar la decisión, y la gracia viene de Dios que actúa primero en y para nosotros. Dios nunca espera que usted actúe primero (Eze. 36:26-27; Rom. 5:8-10; Efe. 2:1-6; Fil. 2:12-13). 

 

6. El ministerio es identificado erróneamente como el sendero al significado (o a la importancia).

 

«En el reino de Dios, usted tiene un lugar, un propósito, un rol y una función qué cumplir. Esto le da a su vida un gran significado y valor» (Pág. 228). «El servicio es el sendero para el verdadero significado» (Pág. 232). Warren parece estar insinuando que vivir una vida centrada en los demás es la manera de vivir que más vale la pena. Sin embargo hablando en términos de significado personal es engañoso. El significado personal en la vida cristiana viene de nuestro estatus inmutable como hijos de Dios, no de la tarea que Dios nos da para hacer o el éxito cambiante con que nos topamos. Una vez empezamos a buscar nuestro sentido o significado en nuestro ministerio, somos más susceptibles a un orgullo nauseabundo o un profundo desaliento. El significado personal viene del evangelio y de lo que Dios ha hecho por nosotros- perdón, reconciliación a Dios, Su amor sacrificial por nosotros- no de lo que Dios nos da para que «hagamos por El» en el ministerio. 

 

7. Los dones son identificados como garantías de los deseos de Dios para nosotros.

 

«Lo que yo puedo hacer, Dios quiere que yo lo haga… Dios nunca le pedirá que dedique su vida a una tarea para la cual no tiene talento. Por otra parte, las habilidades que usted sí tiene son un fuerte indicativo de lo que Dios quiere que usted haga con su vida» (Pág. 243-244). «Usar su ‘forma’ es el secreto para ambos plenitud de frutos y realización en el ministerio… Usted será lo más efectivo cuando usted use sus dones y habilidades espirituales en el área que su corazón desee, y de la manera que mejor exprese su personalidad y experiencias. Mientras mejor le quede, más exitoso será usted» (Pág. 248). Tal vez, pero ¿y qué de Moisés y Jeremías (Ex. 3:11; 4:10; Jer. 1:6)? De seguro que ellos eran buenos haciendo otras cosas. Pero esas cosas no eran a las que Dios los había llamado para hacer. Yo entiendo lo que Warren quiere decir- usualmente Dios trabaja de acuerdo a los dones y pasiones que El nos hadado; de acuerdo. Pero decir sin calificación que Dios quiere que yo haga lo que yo puedo hacer es engañoso- no deja lugar ya sea para esperar en el tiempo de Dios para hacer aquello en lo que soy bueno, o hacer algo en lo que me siento totalmente incapacitado pero que como quiera tiene que ser hecho. A veces Dios nos llama a hacer precisamente esas cosas en las que nos sentimos totalmente incapacitados sólo para probar que El es El Unico que merece el crédito. 

 

8. El evangelismo es separado de la predicación.

 

Warren dice que «su testimonio personal es más efectivo que un sermón, porque los inconversos ven pastores como vendedores profesionales, pero lo ven a usted como un ‘cliente satisfecho’, así que le dan a usted más credibilidad. Las historias personales también son más fáciles de relatar que principios (o reglamentos) y a las personas le encanta escucharlas. Ellas capturan nuestra atención y las recordamos por más tiempo… Otro valor de su testimonio es que traspasa la defensa intelectual» (p290). Sin embargo, Pablo no puede concebir el compartir el evangelio fuera de la predicación del evangelio (Rom. 10:14). El testimonio personal bien podría ser una manera efectiva de compartir el evangelio, si de hecho el evangelio es la parte más prominente de nuestro testimonio, si es explicado suficientemente para que sea entendido por el inconverso de una manera bíblicamente inerrante, y si la respuesta apropiada de arrepentimiento y creencia es tanto explicada como implicada. Pero si el testimonio personal es apenas una historia personalizada de cómo mi vida mejoró después de que yo oré una oración ambigua, o si el evangelio no es explicado y el arrepentimiento y la creencia no son traídos, entonces el testimonio es tan ineficaz como golpear las personas en la cabeza con una biblia de estudio. 

 

Warren también lamenta aquí que «los inconversos ven los pastores como vendedores profesionales.» Sin embargo el mismo Warren perpetúa esta percepción presentando todos los beneficios de la Vida Guiada por Propósito y siendo ligero con el arrepentimiento. La introducción es representante del libro, prometiendo al inconverso que la perspectiva de la Vida Guiada por Propósito «reducirá su estrés, simplificará sus decisiones, aumentará su satisfacción, y lo más importante, lo preparará para la eternidad» (Pág. 9). Un poco más adelante, en una sección titulada «Los Beneficios de una Vida con Propósito,» Warren anuncia el paradigma de ser guiado por propósito como capaz de dar significado a su vida, simplificar su vida, enfocar su vida, motivar su vida y prepararlo para la eternidad (Pág. 30-33). Al final del día, el acercamiento al evangelismo se trata de vender a los inconversos el evangelio mostrándoles cómo suplir a sus necesidades a medida que ellos las perciben y las definen, en vez de predicarles la cruz de Cristo y llamar a las personas al arrepentimiento y a la fe. 

 

V. Conclusión

 

Otra vez, nada de esto es para menospreciar los cinco propósitos que Warren promueve. Los propósitos mismos son sólidamente bíblicos. Ni tampoco es nada de esto para impugnar los motivos de Warren para escribir el libro {1}. La dificultad es que a pesar de que el evangelio no es presentado claramente al lector inconverso que Warren presume alcanzar, cualquier persona que «ore la oración» is después de todo inmediatamente afirmado en su conversión y exhortado en su seguridad. Sin embargo aún si el evangelio ha sido presentado claramente, el efecto del método evangelístico de Warren es producir convertidos cuestionables, y el efecto del modelo ser guiado por propósito es reemplazar la primacía del evangelio con la primacía del propósito. El resultado es una confusión de conversión con vivir con propósito, dando al libro entero un sabor moralizado que encaja con la hermenéutica que lo dio a luz. 

 

El evangelio solo capacita e informa nuestra participación en los propósitos de Dios. Solamente el evangelio, entonces, debe ser proclamado como el que tiene el poder de guiar la vida cristiana y solamente el evangelio debe gozar la primacía en la vida cristiana. Lo que necesitamos es una Vida Guiada por el Evangelio. 

 

{1} En sus palabras, él quiere «explicar los propósitos de Dios para nuestras vidas en las maneras más simples» («Una Fenómeno con Propósito: Una Entrevista con Rick Warren» {ModRef: Enero/Febrero 2004, vol. 13, #1}). 

Contendiendo por la Fe

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Contendiendo Por la Fe

Tomado del libro: Mas Alla de la Seducción

Dave Hunt

 

Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. (Judas v .3)

Con los muchos recursos del mundo moderno a nuestro alcance,  nos es muy fácil contentarnos con poner en marcha un programa de la televisión cristiana o con hojear una revista o un libro cristiano para consultar las opiniones de expertos en lugar de reflexionar cuidadosamente las  cuestiones por nosotros mismos. El cristianismo nunca tuvo la intención de devenir una secta en la que se siga ciegamente al guía. Es responsabilidad y privilegio del cristiano individual sumergirse en la Palabra de Dios, estudiarla diligentemente, meditar acera de ella, y vivir por ella. La vida cristiana es una entrega de veinticuatro horas diarias y de siete días a la semana, no un juego que jugar parte del tiempo. No es un club al que unirse y que tenga sus rutinas en ciertas horas de días especiales en unas propiedades designadas y exentas de impuestos para que aquellos que asiste de manera constante (o incluso esporádica) puedan sentir la satisfacción de haber cumplido con su deber y luego volver a vivir la vida en el mundo real.

Un depósito sagrado

Nunca fue la intención de Dios que un cuerpo de especialistas de élite fuesen los únicos propietarios de la verdad bíblica, sino que cada cristiano conociese por sí mismo lo que cree y por qué lo cree, sobre la base de sus estudio personal de la Palabra de Dios. «La Biblia,» ha dicho con razón Carl F. Henry, «ha de llegar a ser la lectura prioritaria para nosotros y para esta generación»[1]. La fe es una cuestión individual. Y no han de ser los pastores, evangelistas o teólogos los únicos «defensores de la fe»; esta es la solemne responsabilidad de cada creyente.

 Es la Palabra de Dios la que ministra una verdadera fe a nuestros corazones: «la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Rom. 10:17). Esta Palabra que Dios ha hablado al hombre, que no osaríamos descubrir ni malinterpretar, comprende la fe que todos han de creer a fin de conocer a Dios y de ser salvados de su juicio sobre los pecadores.

 Los «santos» a los que ha sido dada esta fe para que la guarden y diseminen no son una clase especial que haya recibid este honroso título por voto oficial después que hayan muerto. Las epístolas Nuevo Testamento fueron escritas a los santos que entonces vivían en Roma, Corinto, Efeso, y también a nosotros en la actualidad, porque «llamados a ser santos» es la designación de cada cristiano (Rom. 1:7; 1 Cor. 1:2; Efes. 1:1, etc.). Nosotros, por tanto, hemos de vivir vidas  santificadas, consagradas totalmente a Dios. Como nos lo recuerda J.I. Packer: «La santidad esta ordenada: Dios la quiere, Cristo la demanda, las Escrituras la prescriben. Hay un huracán de textos y una andanada de argumentos teológicos dispuestos a demostrar este punto»[2]. Y se nos ha dado a cada uno de nosotros, como santos, el sagrado depósito de defender la fe no solo del ataque de los de fuera de la Iglesia, sino también de la más peligrosa subversión de los que están dentro (Hech. 20:28-32; Apoc. 2:12-29; 2 Ped. 2:1-3).

 

Al cuestión fundamental

Todos los cristianos estarían de acuerdo en la importancia suprema que se le da la fe. La Biblia nos asegura que somos «salvos por la fe» (Efes. 2:8) y que el justo «por la fe vivirá» (Rom. 1:17), y nos recuerda que «sin fe es imposible agradar a Dios» (Heb. 11:6). Finalmente, se nos manda que tomemos «el escudo de la fe», la defensa esencial del cristiano contra todas las armas del enemigo de su alma (Efes. 6:16). Evidentemente, para el cristianismo bíblico es esencial tener una visión correcta de qué es la fe. Por consiguiente, errar o confundirse en el área de la fe es algo muy grave.

De modo que es comprensible que en sus planes para seducir a la raza humana, Satanás haga de la fe el objetivo  primordial de su ataque, intentando destruirla o al menos desacreditarla en las mentes de algunas personas, o, como el Sumo Engañador que es, adormilar a otros en una falsa seguridad, o que es ciertamente un engaño mortífero. Desafortunadamente, mucha de la actual enseñanza acerca de la fe que se da en la Iglesia ha venido a facilitar las cosas a Satanás. A menudo aquellos que ponen el énfasis sobre la fe parecen ser los menos bíblicos, y tuercen las Escrituras para que concuerden con sus ideas peculiares. El resultado de esto es que muchos cristianos están tan confundidos acerca de la fe que son incapaces tanto de ayudar a los buscadores sinceros como de refutar a los críticos.

 

Uno de los errores más básicos que se acepta no sólo en el mundo sino también dentro de la Iglesia es que la fe es una especie de fuerza. Un autor de gran difusión y maestro bíblico muy popular declara: «La Palabra de Dios en tu boca produce una fuerza llamada «fe»… genera una fuerza espiritual llamada fe.»[3] Muchos cristianos que buscan el poder de Dios para bendecirles no dejan que su Palabra les corrija y se preocupan poco de la pureza doctrinal. Chuck Swindoll se lamenta de que «La sustancia -el contenido bíblico que ha resistido el paso del tiempo – esta más y más brillando por su ausencia.»[4]

 

La idea de una fuerza impersonal es atrayente porque la podemos emplear para nuestros propios fines; pero el Dios personal de la Biblia quiere usarnos a nosotros: para nuestro bien y para su gloria. La primera gracia interior que produce la fe genuina es la obediencia, la sumisión al señorío de Cristo, y no una obsesión con el poder. David Wilkerson nos advierte: «¡Cristo es hecho un extraño en medio de nosotros, cuando queremos su poder más que su pureza!»[5] Uno de los más populares «maestros de la fe» pervierte la Gran Comisión de Cristo de ir y, bajo su autoridad, enseñar a todos los que crean «que guarden todas las cosas que os he mandado» (Mat. 28:18-20) parafraseándolo de manera que diga: «Jesús dijo: «Todo poder me ha sido dado: por tanto, tomadlo y empleadlo.»»[6] Este «maestro de la fe» que dice que «la fe es vuestra sierva» también dice que la fe es «una fuerza como la gravedad»[7] que podemos usar porque somos «parte de Dios» y tenemos todas sus «capacidades»[8]. Para reprender este error, Tozer escribió:

 

Si solo creemos con suficiente intensidad, lo conseguiremos de alguna manera. Esa es a letra de la popular canción. Lo que creas o es importante. Solamente cree.

Subyaciente a esto está la idea nebulosa de que la fe es un poder omnipotente flotando por el universo y que cualquiera puede conectarse a voluntad. Cuando entra la fe, salen el pesimismo, el temor, la derrota y el fracaso; entran el optimismo, la confianza, el dominio personal y un éxito infalible en la guerra, el amor, los deportes, los negocios y la política.

Lo que pasa por alto en todo esto es que la fe es buena sólo cuando comprende la verdad…[9]

 

El punto central es la verdad: qué y en quién  uno cree determina si la fe ha sido mal dirigida o no. «Vivir una vida de fe implica el no saber nunca a donde vas a ser llevado -dijo Oswald Chambers. Pero significa, además, amar y conocer a Aquel que está guiándote.»[10] La verdadera fe reposa  en el amor y el cuidado de Dios, y nos alivia de toda carga y produce «la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento» (Fil. 4:7). La falsificación secular de la fe recibe el nombre de «actitud mental positiva». La influencia del movimiento de AMP y de motivación al éxito ha sido potenciada con libros que han sido éxitos de librería como The Power of Positive Thinking [11](Norman Vincent Pale, Facwcett Crest, 1983), The Magic of Believing[12] (Claude Bristol, Prentice-Hall, 1948), Success Through a Posiive Mental Attitude[13] (Napoleón Hill y W. Clamen Stone, Prentice-Hall, 1960), y una multitud de otros libros del mismo género. Desafortunadamente, esta seductora mezcla de verdades y errores ha invadido la Iglesia, y la fe ha sido confundida con una actitud mental positiva. Tomemos por ejemplo los «12 Principios Mágicos» de Norman Vincent Pale:

 

Cuando venga un pensamiento negativo, practica su cancelación con un pensamiento y afirmación positivas.

Practica grandes afirmaciones: «La vida es buena.» «Creo.» «La gente es maravillosa.» «Dios me ama.» Afirmaciones como estas te elevan a un área de poder infinito.[14]

 

En esta clase de razonamiento la verdad no es un factor. Todos, tanto santos como pecadores, paganos o cristianos, sin distinción de creencias religiosas, son apremiados a «afirmar y meditar acerca de ti origen divino. Di a ti mismo… «soy hijo de Dios»»[15] en lugar de basarse en la verdad de la Palabra de Dios y de la realidad objetiva, la «magia» de Peale parece querer crear aquello que se afirma. La enseñanza de que la ferviente creencia o afirmación de que algo sucederá hace que suceda (o que no suceda) ha conducido a muchas personas a confundir el poder metafísico de la mente con la fe. Y desde luego esto es lo que Peale dice claramente: «El pensamiento positivo es sencillamente otro nombre para la fe»[16]. No es sorprendente que Charles Colson condene «el abaratado evangelio actual que nos asegura que nuestra actitud mental puede introducir significado y orden» y lo compare con la herejía de los «gnósticos del primer siglo».[17]

 

Una fe que mueve montañas

 

Muchos cristianos sinceros se imaginan que la fe es creer que aquello que piden en oración sucederá. Esto no es fe, sino presunción. Si lo que pedimos en oración acontece porque hemos creído que sucedería, entonces e realidad Dios no ha tenido parte verdadera alguna en la respuesta  a nuestra oración, sino que hemos producido los resultados por el poder de nuestra propia creencia. Hay una inmensa diferencia entre creer que aquello que pido en oración sucederá porque creo que sucederá y creer que Dios lo hará suceder como respuesta a mi fe en El. El reconocimiento de esta diferencia es de crucial importancia si vamos a comprender qué quería decir Jesús cuando declaró:

 

Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. (Marcos 11:22-24).

 

Muchos cristianos concluyen erróneamente que la fe es un poder que capacita a aquellos que lo poseen a mover montañas con solo ordenarlo y a conseguir cualquier deseo sencillamente por medio de una confesión positiva. Que esto no es así debería quedar claro en base del hecho de que Cristo introduce toda esta declaración con estas palabras: «Tened fe en Dios». En lugar de tratarse de un poder que nosotros dirigimos, la fe es confianza en Dios y en lo que El hará. El elemento clave en la fe es conocer la voluntad de Dios. Desde luego, nadie querría llevar a cabo por medio del poder de la fe nada contrario a la voluntad de Dios, aunque fuese posible. Ni daría Dios fe a nadie para creer lo que es contrario a su voluntad. El intentar creer lo que o estamos seguros que sea su voluntad sería una presunción. Evidentemente, no puedo tener fe en Dios para mandar en su nombre a una montaña que se mueva de sitio, excepto si sé cuando y a dónde es la voluntad de Dos moverla, y que yo soy su instrumento escogido para ello. Tampoco puedo creer que recibiré aquello por lo cual oro excepto si sé que es la voluntad de Dios y que estoy en una relación de pureza y obediencia que le permitirá bendecirme de esta manera (1 Jn. 3:22; 5:14, 15). Dave Wilkerson escribe: «La iglesia antes confesaba sus pecados, ahora confiesa sus derechos»[18]. Totalmente de acuerdo con esta reprensión. Charles Colson añade:

 

Un popular devocionario cita el Salmo 65:9: «El río de Dios esta lleno de aguas», y lo parafrasea así: «Lleno mi mente hasta rebosar con pensamientos de prosperidad y éxito. Afirmo que Dios es mi fuente y Dios es ilimitado.»

Esta es solo una adaptación religiosa de la perspectiva del evangelio de nuestra cultura (se el número uno, el ganador se lo lleva todo, Dios ayuda a los que se ayudan); es una herejía.[19]

 

La fe y los medios cristianos de comunicación

 

El mortífero error de que la fe es una fuerza que explotar y emplear está ampliamente diseminado no solo en los medios de comunicación seculares, como la serie de películas de Guerra de las Galaxias, sino, sorprendentemente en la radio y televisión y en libros y revistas de línea cristiana. En toda consideración acerca de cómo la Iglesia puede volver a un cristianismo bíblico, se ha de hacer frente al enorme potencial de los medios cristianos de comunicación, bien para ayudar en este proceso de corrección, bien para acelerar en la diseminación de la herejía.

 

La televisión es la rama más poderosa de los medios de comunicación. Por ello, es alarmante observar que la mayor parte de los medios cristianos de comunicación, en lugar de estar bajo la dirección de un grupo representativo de líderes eclesiales, están controlados por un puñado de individuos. Y ellos tienen una total autoridad sobre este medio sin precedentes para diseminar bien la verdad, bien la apostasía, y están aislados de toda corrección procedente del cuerpo de Cristo. Los que querrán confrontar las posturas de estos líderes son por lo general excluidos de las redes y emisoras. (Con esto no se quiere negar que haya también excelente programación en la televisión cristiana, con un sólido contenido bíblico que alienta a los televidentes, que impulsa a la verdadera adoración y que anima a los cristianos a andar más de cerca con Dios.) Naturalmente, es responsabilidad de cada televidente individual – o del lector de libros como este – discernir por sí mismos que es de Dios y conforme a su Palabra, y qué no es de Dios.

 

Con independencia de cuanto o cuan poco tiempo pase el televidente medio mirando la televisión cristiana, ahí esta el potencial para influir sobre el cuerpo de Cristo de una manera mucho más poderosa que cualquier otro medio de comunicación. Esta es la única «iglesia» a la que asisten muchas personas, y para los que sí frecuentan un centro local de comunión, el pastor y los ancianos difícilmente pueden competir con el espectáculo de la televisión o corregir en un sermón de treinta minutos e un domingo las falsas enseñanzas que se están absorbiendo durante horas a diario. En menor grado, pero todavía significativo, la radio, los libros, las revistas y las películas de línea cristiana contribuyen a este grave problema. Si la iglesia cristiana como un todo ha de regresar al cristianismo bíblico, este regreso deberá tener lugar tanto dentro de los medios cristianos de comunicación como en las congregaciones locales.

 

La televisión cristiana y la carismanía

 

La mayoría de los televidentes no son conscientes de que la Confesión Positiva y la enseñanza del Rhema, que dominan tanto en la televisión cristiana, bien lejos de ser representativos del cristianismo bíblico, no son aceptadas por ninguna denominación principal. Además, esta falsa enseñanza ha sido también rechazada por las principales denominaciones pentecostales (como las Asambleas de Dios)[20]. La fe es desde luego predicada, pero casi siempre como un poder para conseguir salud, riqueza y bendición personal. La fe que tiene un contenido moral – que demanda santidad y obediencia y que produce paz y gozo – es demasiadas veces descuidada. Y aunque la Palabra es enfatizada, también es a menudo retorcida y maltratada por aquellos que pretenden ser sus principales proponentes.

 

La enseñanza carismática extremista que domina en la mayor parte de la televisión cristiana no debería ser confundida con el pentecostalismo de la línea antigua, que generalmente se opone a ella. En su excelente tesis para obtener el grado de maestría en la Universidad Oral Roberts, Daniel Ray McConell explicaba el meollo del problema:

 

Uno busca en vano la llamada «teología carismática». Sencillamente, no existe (ni jamás ha existido). Se ha cortado el cordón umbilical con la Madre iglesia y el bebé carismático esta yendo de acá para allá, buscando en lugares extraños y peligrosos y de algunos individuos bastante peculiares el sostenimiento doctrinal necesario para su propia supervivencia. Innecesario es decir que el proceso de destete podría ser verdaderamente peligroso[21].

 

Cuando las exóticas enseñanzas y prácticas de lo que Chuck Smith ha dado en Lamar «Carismanía»[22] dominan las ondas, la situación se vuelve extremadamente peligrosa para toda la iglesia. Mucha de la televisión cristiana sigue derramando a diario un diluvio de enseñanza que la mayoría de los líderes eclesiales consideran que está en un serio error. Las protestas de preocupados pastores y televidentes no han dado lugar a ningún cambio. Y reina la confusión en el cuerpo de Cristo a nivel mundial. Se trata de una cuestión tan importante que exige una cuidados consideración de las principales herejías involucradas. Para ello, será necesario examinar unas enseñanzas específicas de los que pretenden adherirse tanto a la Biblia que se llaman a sí mismos maestros de la «Palabra». El propósito de esta breve pero necesaria digresión que quiere documentar estos errores es el de potenciar nuestra consideración del cristianismo bíblico, que destacará  una forma mucho más delineada en contraste con las erróneas interpretaciones de las Escrituras que predominan en el movimiento de la Confesión Positiva.

 

La «confesión positiva de la Palabra de Dios»

 

El segmento del cristianismo de crecimiento más rápido en los últimos años ha tenido lugar entre las iglesias relacionadas con el movimiento de la Confesión Positiva o el Movimiento de Fe. No constituye todavía una nueva denominación, pero desde luego representa enseñanzas innovadoras fuera de la corriente central del cristianismo. McConell señala que «cualquier nuevo movimiento religioso [dentro del protestantismo] ha de soportar el escrutinio en base de dos criterios: la fidelidad bíblica y la ortodoxia histórica»[23]. Lamentablemente, el movimiento de la Confesión Positiva falla en ambos criterios. Las raíces históricas de este movimiento (designados por Charles Farah como «Teología de la Fórmula de la Fe»[24]) arrancan del ocultismo y más recientemente en el Nuevo Pensamiento y su brote, las sectas de la Ciencia de la Mente. Su base bíblica se encuentra solo en las peculiares interpretaciones de sus propios líderes, o en la teología cristiana generalmente aceptada. Sus creencias básicas se pueden resumir de forma breve tal como sigue:

 

  1. La fe es una fuerza que tanto Dios como el hombre pueden usar. «La fe es una fuerza como la electricidad o la gravedad»[25] y es la sustancia de la que Dios crea todo lo que existe[26]. Dios usa la fe, y el mismo modo nosotros podemos, exactamente de la misma manera producir los mismos resultados obedeciendo las mismas «leyes de la fe»[27] que Dios aplicó en la creación. «Tú tienes la misma capacidad [que Dios] morando o residiendo en tu interior.»[28] «Tenemos todas las capacidades de Dios. Tenemos su fe.»[29]
  2. La fuerza de la fe se libera pronunciando palabras. «Las palabras son la cosa más poderosa del universo»[30] porque son  que «transportan fe o temor y producen conforme a su naturaleza».[31] Dios opera por medio de estas mismas leyes. «Dios tenía fe en sus propias palabras… Dios tenía fe en su fe, porque El pronunció palabras de fe y se cumplieron.»[32] «Esta fuerza de fe fue transportada por palabras…»[33] «…la fe como la de Dios… es liberada por las palabras de tu boca.»[34] «El poder creativo estaba en boca de Dios. Está también en la tuya.»[35]
  3. El hombre es un «pequeño dios» de la especie de Dios. «El hombre fue designado o creado por Dios para que fuese el dios de este mundo.»[36] «Adán era el dios de este mundo… [pero] se vendió a Satanás, y Satanás vio a serlo en su lugar.»[37] «Fuimos creados para ser dioses sobre la tierra, pero recordad que se debe escribir con una «d» minúscula.»[38] «Adán fue creado de la especie de Dios… para gobernar como un dios… pronunciando palabras.»[39] «El hombre fue creado en la clase de Dios… Somos una clase de Dios… Dios mismo nos engendró de lo más interior de su ser.»[40] «Estamos en Dios; de modo que esto nos hace parte de Dios (2 Cor. 5:17).»[41]
  4. Cualquiera, sea ocultista o cristiano, puede emplear la fuerza de la fe. Debido a que el hombre es un pequeño dios «de la especie de Dios: muy capaz de operar al mismo nivel de fe que Dios»[42] y «debido a que todos los hombres son seres espirituales,»[43] por ello cualquiera, sea cristiano o pagano, puede liberar esta «fuerza de la fe» pronunciando palabras si tan sólo cree en sus palabras tal como Dios cree las suyas[44]. «Dios es un Dios de fe. Dios liberó su fe en Palabras»[45] y nosotros debemos hacer lo mismo: «Todo lo que tu digas [positivo o negativo] acontecerá»[46] «Las cosas espirituales son creadas mediante palabras. Incluso  las cosas naturales, físicas, son creadas mediante palabras.»[47]
  5. Consigues lo que confiesas. La clave vital es la confesión, o hablar en voz alta, y por ello liberar la fuerza de la fe. «Recibes lo que dices»[48]. «Solo por la confesión de la boca puede liberarse el poder de la fe, permitiendo que sucedan cosas tremendas»[49]. «Recuerda, la clave para recibir los deseos de tu corazón es hacer que las palabras de tu boca concuerdan con lo que deseas.»[50] «Todo lo que salga de tu boca se producirá en tu vida»[51]. «Son [sus dos hijos] de unos treinta y pico de años en la actualidad, y no creo haber orado por ellos más de una docena de veces en todo estos años. ¿Por qué? Porque puedes tener lo que digas -¡y yo lo había dicho!»[52]
  6. Nunca hagas una confesión negativa. Le lengua «puede matarte, o puede liberar en ti la vida de Dios… tanto, si crees correcta como incorrectamente, sigue siendo la ley.»[53] Hay poder en «la diabólica cuarta dimensión.»[54] Si confiesas enfermedad, la recibes, si confiesas salud, la recibes; todo aquello que dices, recibes.[55] «La fe es como una semilla… las plantas pronunciándola.» [56]«La palabra hablada… libera poder -poder para bien o poder para mal.» [57]Por ello, es muy importante no decir nunca nada negativo sino sólo hacer una confesión positiva; de ahí el nombre del movimiento de la Confesión Positiva.

 

Puntos de vista distorsionados.

 

Aunque los líderes de la Confesión Positiva parece ser sinceros cristianos y en ocasiones predican un evangelio claro y bíblico, no puede abrigarse duda alguna de que sus errores son sumamente graves y que podrían ciertamente ser fatales, si no para ellos, ciertamente entonces para algunos de sus seguidores que los llevan a sus conclusiones lógicas. Tienen una perspectiva falsa de la fe: en lugar de confiar en Dios como su objeto, se trata de una fuerza metafísica. Tienen una perspectiva falsa de Dios: el no es suficiente en Sí mismo, sino que sólo puede hacer lo que hace empleando esta fe-fuerza universal en obediencia a ciertas leyes cósmicas. Tienen una perspectiva errada del hombre: es un pequeño dios  de la especia de Dios y que tiene los mismos poderes que Dios y que puede emplear  la misma fuerza de la fe obedeciendo las mismas leyes que Dios también ha de obedecer. Tienen también una perspectiva errada de la redención y de la cruz de Cristo, como veremos más adelante. Evidentemente, es cosa sumamente grave estar errado en unas cuestiones tan vitales. Lloyd-Jones nos recuerda:

 

El hombre como una doctrina inestable será inestable en toda su vida. Uno descubre casi invariablemente que si un hombre está errado en las grandes verdades centrales de la fe, está errado en todos los demás puntos.[58]

                                  

La enseñanza de que somos diese está creciendo entre los evangélicos y está dejando en su estela una devastadora confusión. Aunque algunos de los que enseñan esta doctrina parecen a la vez proclamarla y rechazarla, otros líderes del movimiento de la Confesión Positiva afirman esta enseñanza más y más abiertamente en la radio y en la televisión[59]. En su último libro, uno de los autores de más venta en este movimiento declara:

 

¿De donde sacó Satanás el título de ser el dios de este mundo? Lo consiguió de Adán… Adán era dio sobre la tierra, pero lo escribimos con una «d» minúscula…

Algunas personas tienen una imagen de Dios como de más de cien metros de altura y con los brazos tan grandes como un edificio. Pero, ¿por qué iba Dios a hacer al hombre de un tamaño diferente al suyo? Estoy convencido de que El hizo al hombre tal como El es…

Fuimos creados para ser dioses sobre la tierra, pero recordad que se debe escribir con una «d» minúscula.[60]

 

Solo hay un Dios verdadero. El ha dicho: «Yo soy Dios, y o hay más» (Isa. 45:22). Naturalmente, hay muchos falsos dioses. Esto es lo que se significa cuando se escribe dios con una «d» minúscula. Y ninguno de ellos escapará al juicio de Dios, porque El ha dicho de todos los dioses:

 

Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos (Jer. 10:11)

 

Torcimiento de las Escrituras y universalismo

 

¿Cómo puede ser posible un error así cuando los líderes en este movimiento afirman poner tanto énfasis en la Palabra de Dios? Ello se ha conseguido torciendo la Palabra de Dios para hacer que se acomode a sus creencias. Por ejemplo, la frase «dijo Dios», que aparece con cada acto de creación (GN. 1:3, 6, 9, 11, 14, 20, 24, 26) es citada como prueba de que hay poder en la pronunciación de las palabras.[61] Al contrario, lo que Dios dijo («Sea la luz… Produzca la tierra hierba verde», etc.) sucedió no porque Dios  lo dijera, sino porque fue Dios quien lo dijo. Cualquiera otro que no fuese Dios podría repetir estas palabras todas las veces que quisiera y no se crearía nada. Además, Dios podría crear o llevar a la acción simplemente ordenándolo; El no tiene siquiera que decirlo. El poder está en Dios, no en las palabras. Pero al poner el énfasis en las palabras, se sigue que el hombre podría emular las poderosas obras de Dios. Si Dios lo hace todo por la fe en el poder de las palabras que El pronuncia, entonces claro que el hombre puede hacer lo mismo, porque igualmente tiene a disposición palabras que pronunciar con « fe ». El líder reconocido del movimiento de la Confesión Positiva escribe:

 

Dios tenía fe en sus propias palabras… Jesús tenía fe también en sus propias palabras….

El tenía aquella fe de la clase de Dios, y luego les dijo a los discípulos -y a nosotros -: Tened vosotros esa clase de fe.[62]

 

Salomón escribió: «La muerte y la vida están en poder de la lengua» (Pro. 18:21). Un rey como Salomón -y él estaba escribiendo a su hijo, que llegaría ser rey en su puesto -tenían el poder de condenar o de perdonar. A menudo, un testigo ante el tribunal tiene el mismo poder un chismoso puede hacer la vida desgraciada e incluso destruir matrimonios y empleos. Sin embargo, los «maestros de la fe» interpretan las palabras de Salomón como significando que hay algún poder metafísico inherente en as palabras que es liberado cuando son pronunciadas, y que inevitablemente llevarán a su cumplimiento lo que se diga, sea positivo o negativo.

 

En el mundo del ocultismo, el «poder mental» metafísico de la propia creencia se refuerza pronunciándolo en voz alta. Este acto libera lo que los ocultistas denominan el «poder creativo de la palabra hablada» y trae a la existencia todo lo que uno dice o decreta., esta idea ocultista es la base de los mantras, encantamiento y maleficios. No obstante, los maestros de la fe siguen exponiendo esta tesis antibíblica y oculista y la hacen pasar como enseñanza de las Escrituras en sus ministerios en el púlpito, la radio y la televisión, y en libros como The Tongue -A Creative Force[63] y You Can Have What You Say.[64]

 

Hebreos 11:3 dice: «Por al fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios», peor los maestros de la fe tuercen esta declaración así: «Entendemos que fue por la fe que Dios  constituyó el universo» Con este simple retorcimiento, la fe deja de ser la creencia del hombre en Dios y en lo que El ha revelado, y se transforma en una fuerza que Dios empleó para hacer el universo, fuerza que el hombre también puede emplear siguiendo la misma «le de la fe». La atención s e aparta sutilmente de Dios dirigiéndola hacia la fe, y los resultados son devastadores. Entre las miles de cartas recibidas de lectores de La Seducción de la Cristiandad, la siguiente es típica:

 

No es sorprendente que mi Confesión Positiva fallase. Pasé tantos años de mi vida cristiana intentando conseguir la fe que moviese una montaña, cuando todo el tiempo lo que necesitaba era ¡fe en el Dios que mueve montañas![65]

 

El elemento más herético involucrado es la enseñanza de que el poder de la fe es una fuerza universal que funciona para cualquiera que siga «la ley de la fe». Que uno tenga o no una relación con Dios por medio de Jesucristo es irrelevante cuando se trata de obrar «milagros» por medio de las «leyes de la cuarta dimensión (esto es, del espíritu).» Así, los no cristianos, e incluso los ocultistas, [66]pueden enseñar esta universal «ley de fe» del mismo modo que se pretende que lo hizo Dios al crear el cosmos. El líder reconocido de la Confesión Positiva escribe:

 

Jesús dijo que tenía la clase divina de fe; alentó a sus discípulos a que ejercieran esta clase de fe; y dijo que «cualquiera» podría hacerlo.

¿Porqué dijo «cualquiera«?… La razón es que los hombres son eres espirituales…

Solía inquietarme cuando veía a la gente inconversa consiguiendo resultados, y los miembros de mi iglesia no los conseguían. Luego me di cuenta de qué era lo que estaban haciendo los pecadores. Estaban cooperando con esta ley de Dios, la ley de la fe.[67]

 

Depositando fe en tu fe

 

Esta versión carismática de la metafísica de la Ciencia de la Mente está logrando una creciente credibilidad en la Iglesia. Es una herejía sumamente grave. El objeto de la fe viene a ser la fe misma como fuerza cósmica. Se centra la atención en depositar la fe en la fe y se desarrollan técnicas para ello en lugar de tener fe en Dios, que es lo que enseñó Jesús. Para funcionar como los dioses que Dios quiso  fuésemos, hemos de desarrollar fe en nuestra fe tal como Dios, según se afirma, tienen fe en su fe.

 

En ninguna parte de la Biblia se nos dice que  tengamos «fe en nuestra fe». Tenemos fe en Dios -una confianza total absoluta, incuestionable -debido a que El es digno de confianza y todo poderoso. Tal como dice W.H. Griffith Thomas en su excelente comentario sobre Romanos: «No hay valor ni mérito en la fe, porque deriva su eficacia no de la persona que confía sino de la persona en quien se confía»[68]. La «fe en la fe» no es sólo un concepto antibíblico y un absurdo carente de lógica, sino que además destruye la fe en Dios. A. W. Tozer advirtió:

 

La fe en la fe es una fe desviada. Esperar el cielo por medio de una fe así es conducir en las tinieblas para atravesar un profundo abismo por un puente que no llega al otro lado.[69]

 

En un libro de 1986 titulado How to Have Faith in Your Faith (Como tener fe en su Propia Fe), uno de los líderes del movimiento de la fe explica que debido a que «la fe en Dios viene por el oír la palabra de Dios», así «la fe en tu fe viene de oírte a ti mismo hablar tu fe»[70]. En  su folleto titulado Having Faith in Your Faith (Teniendo fe en tu fe), el principal líder en el movimiento de la Confesión Positiva escribe:

 

Esto es lo que has de aprender a hacer para conseguir cosas de Dios Tener fe en tu fe.

Para conseguir fe en tu espíritu te serviría de ayuda decir en voz alta: «Fe en mi fe». Sigue diciéndolo hasta que penetre en tu corazón. Se que sonará a extraño la primera vez que lo digas; tu mente casi se rebela en contra de ello[71].

 

¡Naturalmente que nuestra mente debería rebelarse contra esta enseñanza! Pero se nos apremia que echemos a un lado la razón y el sentido común y la clara verdad de la Palabra de Dios, y que en lugar de ello comencemos a repetir esta frase hasta que por fin la aceptemos. Esto es una técnica de lavado de cerebro que ha llevado a miles de cristianos al engaño y al desencanto final, y que ha llevado a muchos  a una negación de Dios y a una total pérdida de fe en El. Los tales han «confesado» una y otra vez su curación y prosperidad, no ha  recibido ni lo uno ni lo otro, se han sentido condenados por su falta de fe, y finalmente lo han abandonado todo. Muchos, en cambio, se han librado de este pernicioso engaño volviéndose de la fe en la fe a la fe en Dios. Cosa típica es el siguiente extracto de una carta que fue recibida hace poco tiempo:

 

Como anterior seguidor de las enseñanzas de la Palabra de Fe, mi vida fue un infierno sobre la tierra durante tres años. Esto quedó complicado por el hecho de que durante este tiempo estuve bajo una especie de «niebla» mística: totalmente fuera de contacto de la realidad…

Hace tres años, cuando abandoné la iglesia «de la Palabra» donde era organista, me encontraba en una librería de libros usados y compré un viejo himnario de Ciencia Cristiana. Me quedé asombrado al ver que sus cánticos serían perfectamente apropiados para una iglesia «de la Palabra».

Desde entonces, siempre que veo a mis viejos amigos de aquella iglesia, no dudo en decirles que su religión es una forma pentecostalizada de la Ciencia Cristiana, que es la contrapartida americana del brahmanismo (hinbduismo)…[72]

 

La conexión de la ciencia cristiana

 

En ocasiones, los principales maestros de la fe enseñan el sencillo evangelio de que Cristo murió por nuestros pecados. Es esta mezcla de aparente ortodoxia y de error directo lo que hace que su enseñanza sea tan conducente a la confusión. Aunque parece ser una dura acusación designar el movimiento de la Confesión Positiva como una forma carismática de la Ciencia Cristiana, que a su vez es una versión americanizada del hinduismo, esta acusación la han hecho muchos y puede ser documentada comparando sencillamente las similitudes en las creencias que les son comunes. Los líderes en este movimiento son conscientes de estas similitudes y niegan la acusación:

 

¿Saben algo? A veces, cuando comienzo a enseñar acerca de esto, hay gente que dice que suena a Ciencia Cristiana. Una señora dio un apalmada a su marido durante un servicio en Texas y dijo (mi mujer les oyó): «Eso suena a Ciencia Cristiana…»

No es Ciencia Cristiana. Me gusta lo que dice el Hermano Hagin: ¡«Es sentido cristiano»[73]

 

La Confesión Positiva es básicamente el Nuevo Pensamiento enfervorizado y revestido de lenguaje evangélico/carismático. El Nuevo Pensamiento, que surgió en América a fines del siglo pasado, puede ser remontado a su vez a Phineas P. Quimby (1802-1866), cuyos «estudios en mesmerismo (hipnosis), espiritismo y fenómenos semejantes… constituyeron la base para una nueva estructura en el mundo del pensamiento»[74] y que «fue considerado como el fundador del movimiento  (del Nuevo Pensamiento).»[75] Este mesmerista de Nueva Inglaterra, que sanó a Mary Baker Patterson (posteriormente Hedí) en 1862[76], debe ser reconocido como el genio que revistió al antiguo chamanismo (hechicería) con términos científicos para formar lo que el llamó «La Ciencia de Cristo o Verdad»[77] y que más adelante llamó «Ciencia Cristiana»[78].

 

No puede dudarse de que la señora Hedí no solo tomó el término de «ciencia cristiana» de Quimby, sino que también derivó de él la mayoría de las ideas que más adelante pretendió haber recibido por «revelación». Estas, posteriormente, llegaron a ser la base de la secta Ciencia de la Mente que formó que hoy día se conoce como Ciencia Cristiana.

 

La influencia de Quimby se mantiene en las muchas iglesias de la Ciencia de la Mente que ahora forman la Alianza Internacional del Nuevo Pensamiento., en su Congreso Nacional de  1986, el presidente de la Alianza, el ministro de la Iglesia Cristiana de la Unidad Blaine C. Mays, declaró:

 

Finalmente esta saliendo. Cuando un va a oírles (a Norman Vincent Peale y a Robert Schuller), lo que dan es el mensaje del Nuevo Pensamiento.

El enfoque de Schuller del pensamiento posibilista no es más que la religión del Nuevo Pensamiento, aunque el líder de la Catedral d Cristal de California del Sur no lo reconozca[79].

 

No es una mera coincidencia que la Confesión Positiva, lo mismo que el pensamiento Positivo/Posibilista, suene de una manera tan semejante a la Ciencia Cristiana. Sus raíces son innegablemente las mismas. Como lo observa McConnel, E.W. Kenyon, el verdadero fundador de la Confesión Positiva, «se adherió a un cientificismo religioso peligrosamente cercano a la Ciencia Cristiana»[80]. No solo Charles Capps, sino también Frederick Price [81]y Kenneth Hagin admiten también las perturbadoras similitudes, pero no parecen comprender la razón., Hagin escribe:

 

Cuando predico acerca de la mente, algunas congregaciones se asustan. Inmediatamente piensan en la Ciencia Cristiana.[82]

 

Contendiendo por la fe

 

En tanto que busquemos la fe como un poder que podemos emplear para lograr bendiciones para nosotros y para otros, estamos negando la verdadera fe y poniéndonos a merced de aquel que vendrá «con gran poder y señales y prodigios mentirosos» (2 Ts. 2:9).

 

Pablo nos advierte de que la oposición a la verdad de Dios contra la que tenemos que guardarnos y confrontar en los últimos días no provendrá  primariamente de los que rechazan lo sobrenatural, sino de los que parecen obrar milagros. Refiriéndose a Janes y Jambres, los magos de faraón que «resistían a Moisés» duplicando con poderes satánicos los milagros que Dios hacía por medio de Moisés y Aarón, Pablo afirma que habrá similares obradores de milagros que «residen a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe» (2 Tim. 3:8).

 

Es evidente por las Escrituras que los milagros genuinos también continuarán en los últimos años. En caso contrario, lo que pareciese milagroso sería automáticamente  identificado como procedente de Satanás, por cuando los milagros han cesado, se nos ha advertido que necesitaremos discernimiento parta distinguir entre los verdaderos milagros de Dios y las astutas falsificaciones de Satanás., esta advertencia es solemne, y no osaremos ignorarla. Una vez más Pablo nos recuerda que la verdad es primordial. La cuestión es lo que creemos, no simplemente que creamos. Esto nos debe a que causemos que ocurra o que venga a existir aquello que creemos, sino porque o bien creeremos la  verdad de Dios (la fe), o la mentira de Satanás.

 

Hemos de ser muy cuidadoso en no torcer la Palabra de Dios para ajustarla a nuestros deseos o teoría egoístas o incluso bienintencionadas, sino que debemos dejar que ella nos esneñe y conduzca. Y debemos apartarnos de todo aquel mensaje que centre su mensaje primario en el hombre y no en Dios, que busque más conseguir bendiciones para el yo que crucificar el yo y glorificar a Dios. Con pasión, Charles Colson escribe lo siguiente:

 

Para la iglesia, ésta debería ser una hora de oportunidad. Solo la iglesia puede dar una visión moral a unas personas sin rumbo; sólo la iglesia puede llenar el vacío y demostrar que hay un Dios viviente y soberano que es la fuente de la Verdad.

Pero, la iglesia presenta casi tantos problemas como la cultura, porque la iglesia ha comprado el mismo sistema de valores: fama, éxito, materialismo y celebridad… El ensimismamiento en estos valores ha pervertido también el mensaje de la iglesia. El ayudante de un célebre pastor de los medios de comunicación dijo sin vacilar, al preguntársele la clave del éxito de su director: «Les damos a la gente lo que quieren».

Esta herejía se encuentra en la raíz del más peligroso mensaje que se predica en la actualidad: el evangelio de lo que a mí me conviene.[83]

 

No osaremos mantenernos en silencio -¡no debemos! -, ni nos dejaremos llevar del miedo a hablar por temor a ofender o a causar divisiones, mientras se falsea la fe una vez dada a los santos. No debemos contemporizar, porque ello no ayuda sino que estorba la causa de la verdad. Dejar de contender ardientemente por la fe deshonra a Dios, y aunque puede evitar que surjan sentimientos heridos y egos dañados, destruye almas por las que Cristo murió. Si el amor de Cristo gobierna nuestros corazones, entonces contendremos ardientemente por la fe que El nos ha dado.

 


[1] «Shall We Fear God?», Una entrevista con el teólogo Carl F, Henry en Cornestone Vol. 12, no. 69, p. 13.

[2] J.I. Packer, «Put Holiness First», en Christian Life, mayo, 1985, p. 47.

[3] Charles Capps, Seedtime and Harvest (Harrison House, 1986), p. 23.

[4] Charles R. Swindoll, Growing Deep in the Christian Life (Multnomah Press, 1986), p. 406.

[5] David Wilkerson, Last Day Ministries, Tratado LD #45, Lindale, TX.

[6] Kenneth Copeland, «Questions and Ansers, n Believer’s Voice of Victory, junio 1986, p. 14.

[7] Kenneth Copeland, en una entrevista en Trinity Broadcasting Network (TBN) con Paul y Jan Crouch, 5 de febrero de 1986.

[8] Kenneth Copeland, Believer’s Voice, op. cit.

[9] Tozer, Gems From Tozer (Christian Publications, 1969), p. 54.

[10] Oswald Chambers, En Pos de lo Supremo (Terrasa: Editorial CLIE, 1993), lectura para el 19 de marzo.

[11] Norman Vincent Peale The Power of Positive Thinking (Fawcett Crestm 1983).

[12] Charles Bristol, The Magiz Of Believing (Prentice-Hall, 1948).

[13] Napolen Hill y W. Clement Stone, Success Through a Positive Mental Attitude (Prentice-Hall, 1960).

[14] Norman Vincent Peale, «Confident Living», en Salesman-s Opportunity, mayo, 1974, p. 63.

[15] Ibid.

[16] Norman Vincet Pale, «What Dies It Take to Be a Christian?», en Plus. The Magazine of Positive Thinking, abril, p. 3.

[17] Charles Colson¸ Who Speaks for God?, (Crossway, 1985), p. 36.

[18] Wilkerson, Last Days.

[19] Colson, Who Speaks?, p. 36.

[20] The Believer and Positive Confession, publicado en 1980 por Las Asambleas de Dios (Springfield, MO: Gospel Publishing House).

[21] Daniel Ray McConell, «The Kenyon Connection: A Theological and Historical análisis of the Cultic Origin of the Faith Movement» (tesis sometida a la Facultad de Teología, Oral Roberts University, Tulsa, Oklahoma, mayo de 1982), p. 2.

[22] Check Smith, Charisma vs Charismania (Harvest House, 1983).

[23] McConell, Connection, p. 1.

[24] Charles Farah, Jr., «A Critical Análisis: The «Roots and Fruits» of Faith-Formula Theology» (trabajo leído ante la Society of Pentecostal Studies [Sociedad de Estudios Pentecostales], otoño de 1980).

[25] Kenneth Copeland en una entrevista en Trinity Broadcasting Network (TB) con Paul y Jan Crouch, 5 de febrero de 1986.

[26] Charles Capps, The Tongue – A Creative Force (Harrison House, 1976), pp. 12, 19, 129; Kenneth Copeland, The Power of the Tongue (KCP Publications, 1980), pp. 4, 5.

[27] Capps, The Tongue, pp. 131, 132.

[28] Ibid., pp, 17, 26.

[29] Coppeland, Believer’s Voice, op. cit.

[30] Capps, The Tongue, pp. 7, 129.

[31] Ibid., p. 135; Copeland, The Power, p. 3.

[32] Kenneth Hagin, Having Faith in Your Faith (Rhema, 1980), pp. 2, 4; Keneth Copeland’s Reference Bible, pp. XLVII, LVI; Capps, The Tongue, pp. 131, 132. etc.

[33] Capps, Seedtime, p. 53.

[34] Capps, The Tongue, p. 30.

[35] Ibid., p. 56.

[36] Robert Milton, God’s Laws of Success (Word of Faith Publishing, 1983), pp. 170, 171; Kenneth E. Hagin, Plead Your Case (Tulsa, 1985), p. 3. Charles Capps, God’s Image of You (Harrison House, 1985), p. 34; y muchos otros.

[37] Hagin, Faith, p. 3.

[38] Capps, Image, p. 34.

[39] Copeland, The Power, pp. 5, 7.

[40] Kennet Copeland en una entrevista en Trinity Broadcasting Network (TBN) con Paul y Jan Crouch, 5 de febrero de 1986.

[41] Copeland, Believer’s Voice, op., cit.

[42] Capps, The Tongue, p. 130.

[43] Hagin, Faith, p. 3; Paul Yonggi Cho, The Fourth Dimension, Volume Two (Brisge Publishing, 1983), pp. 37-39.

[44] Hagin, Faith, p. 3, 4.

[45] Capps, The Tongue, p. 132.

[46] Ibid., p. 24.

[47] Kenneth E. Hagin, Words (Faith Library, 1979), p. 12.

[48] Hagin, Words, p.10; Don Gossett, What You Say Is What Yu Get (Revell, 1976), pp. 12, 13, etc.: Frances Hunter, How to Develop Your Faith (Hunter Books, 1979), pp. 17-20; Capps, Tongue, pp. 139-143.

[49] Cho, Fourth, Volume Two, p. 32.

[50] Gloria Copeland, God’s Will Is Prosperity (Harrison House, 1976), p. 85.

[51] Milton, Laws, p. 114.

[52] Hagin, Words, pp. 9, 10.

[53] Capps, The Tongue, pp. 128, 141.

[54]Cho, Fourth, Volume Two, p. 36; Capps, Tongue, p. 137.

[55] Kenneth E. Hagin, New Thresholds of Faith (Kenneth Hagin Ministries, 1974), p. 51; Capps, The Tongue, pp. 55-78; 90-92; Capps, Seedtime, pp. 18-21, etc.

[56] Capps, Seedtime, p. 16.

[57] Don Basham, «On the Tip of My Tongue: How your words can curse and destroy, or bless and restore», en New Wine, junio, 1986, p. 6.

[58] «The Wisdom of Martín-Lloyd Jones» (seleccionado por Dick Alderson), en The Banner of Truth, agosto/septiembre, 1986, p. 7.

[59] Kenneth Copeland, programa «Praise the Lord» d ela Trinity Broadcasting Network (TBN), 5 de febrero de 1986.

[60] Capps, Image, p. 28-34.

[61] New Wine, junio de 1986. este número completo de esta revista fue dedicado a promover este error; Capps, The Tongue, pp. 13-16, etc.

[62] Hagin, Faith in Faith, pp. 2, 3.

[63] Capps The Tongue

[64] Kenneth  E. Hagin, You Can Have What You Say (Faith Library Publications, 1980).

[65] Carta en Archivo

[66] Cho, Fourth, Volume Two, pp. 36-41, 64.

[67] Hagin, Faith in Faith, pp.3 ,4.

[68] W.H. Griffith-Thomas, St. Paul´s Epistle to the Romans (Eerdmans, 1974), p.64.

[69] Tozer, Of God and Men (Christian Publications, 1960), p.57.

[70] Charles Capps, How To Have Faith in Your Faith (Harrison House, 1986), p. 64.

[71] Hagin, Faith in Faith, p. 5

[72] Carta en archivo

[73] Capps, The Tongue, p. 27.

[74] Horatio W. Dresse, ed., The Quimby Manuscrits (Citadel, 1980), p.9.

[75] Charles S. Braden, Spirits in rebellion: The Rise and Development of New Though (SMU Pres, 1966), p. 20.

[76] Edwin Franden Dakin, Mrs. Hedí: The Biography of a Virginal MInfçd (Scribner, edición 1929-1968), pp. 35-37, 43, 44.

[77] Dresser, Quimby, p. 131.

[78] Ibid, pp. 388-391.

[79] Houston Chronicle, 2 agosto 1986, Sección 6, p.2.

[80] McConnell, Connection, p. 95.

[81] Frederick Price, Faith, Foolishness or Presumption? (Tulsa, 1979), p.16.

[82] Hagin, Right and Wrong Thinking (Tulsa, 19866), p.30.

[83] Colson, Who Speaks?, p. 36.

¿Cuando Debe una Persona Dejar una Iglesia?

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La Siguiente pregunta fue hecha a John Macarthur, Jr, pastor de Grace Community Church, Sun Valley, California.

 

Pregunta

 

¿Cuando debe una persona dejar una iglesia?

 

Respuesta

 

El salir de una iglesia no es algo que deba hacer a la ligera. Demasiadas personas abandonan las iglesias para razones insignificantes. Los desacuerdos sobre asuntos sencillos de preferencia nunca son una razón buena para retirarse de una iglesia sana y que cree en la Biblia. A los cristianos se les ordena respetar, honrar, y  obedecer a aquellos a quienes Dios ha colocado en posiciones de liderazgo en la iglesia (Heb.13:7, 17). Sin embargo, a veces llega a ser necesario dejar una iglesia por conciencia propia  o fuera deber de obedecer a Dios antes que a los hombres. Tales circunstancias incluirían:

 

  • Si una herejía en alguna verdad fundamental es enseñada desde el púlpito (Gal. 1:7-9).
  • Si los líderes de la iglesia toleran seriamente doctrina errada de cualquiera que se le haya dado autoridad para enseñar la confraternidad (Rom. 16:17).
  • Si la iglesia es caracterizada por una indiferencia insensible por la Escritura, tales como el negarse a disciplinar a miembros que han estado pecando evidentemente (1 Cor. 5:1-7)
  • Si una vida sin santidad es tolerada en la iglesia (1 Cro. 5:9-11).
  • Si la iglesia esta seriamente fuera del paso de un modelo bíblico para la iglesia (2 Tes. 3:5, 14)
  • Si la iglesia esta marcada por una gran hipocresía, dando servicio de labios a un cristianismo bíblico pero negándose a reconocer su poder verdadero (2 Tim. 3:5)

 

Esto no es sugerir que estas son solo las únicas circunstancias bajo las cuales las personas son permitidas a dejar una iglesia. Ciertamente o hay nada malo en moverse su membresía solo porque otra iglesia ofrece mejor enseñanza y más oportunidades para crecer y servir. Pero aquellos quienes transfieren su membresía por tales razones deben tener un gran cuidado en no sembrar discordia o división en la iglesia que están dejando. Y tales cambios deben hacerse escasamente. La membresía en la iglesia es una comisión que debe tomarse muy seriamente.

 

 

Tomado de:

www.biblebb.com y

www.gospelgems.com