Vida Cristiana
Los Cristianos y los Arboles de Navidad
Los Cristianos y los árboles de Navidad
¿Deberían tener los cristianos árboles de Navidad?
Por
John MacArthur
Tomado de Grace to You
Al acercarse el tiempo de navidad, preguntas como ésta surgen algunas veces. Como todo en la vida, es importante abordar estos asuntos con discernimiento bíblico.
En este caso, no vemos nada incorrecto con el árbol de Navidad tradicional. Sin embargo, algunos han enseñado que está mal que alguien tenga un árbol de Navidad en su casa. ¿Pero son válidas sus razones? No pensamos así. Consideremos las dos objeciones más comunes que las personas hacen en contra de tener un árbol de Navidad.
Primero, algún objetan en base a que los árboles de Navidad tienen orígenes paganos. Se cree que Bonifacio, aquel misionero inglés a Alemania en el siglo octavo, instaló el primer árbol de Navidad. Él supuestamente reemplazó los sacrificios al roble sagrado del dios Odin con un arbol adornado en tributo para Cristo. Pero ciertos otros relatos afirman que Martin Lutero introdujo el árbol de Navidad iluminándolo con velas. Basado en esa información usted podría decir que el árbol de Navidad tiene un pedigrí cristiano distinguido.
Sin embargo, aun si un trasfondo pagano fuera claramente establecido, esto necesariamente no signifique que no nos debería disfrutar el uso de un árbol de Navidad. Quizá la siguiente analogía ayudará.
Durante la Segunda Guerra Mundial las Fuerzas Armadas americanas destinaron una cierta cantidad de islas remotas Hacia el Pacífico Sur para pistas de aterrizaje temporales y depósitos de suministros. Antes de ese tiempo que las personas tribales indígenas nunca habían visto la tecnología moderna de cerca. Los aviones de carga grandes y abalanzándose se llenaron de un montón de bienes materiales, y por primera vez los isleños vieron encendedores (los cuales consideraron ser milagrosos), jeeps, refrigeradores, radios, herramientas mecánicas, y muchas variedades de comida.
Cuando la guerra se acabó, los isleños concluyeron que los hombres que trajeron cargamento eran dioses, así es que comenzaron a construir santuarios para los dioses del cargamento. Esperaron que los dioses del cargamento regresasen con más bienes.
La mayoría de la gente aun no sabe de esta superstición religiosa. De modo semejante, pocos saben alguna cosa acerca de la adoración a los árboles. Cuando un niño saca un regalo grande de debajo del árbol de Navidad y desenvuelve un avión de carga modelo grande, nadie mira aquel objeto como un ídolo. Ni miramos el árbol de Navidad como siendo alguna clase del dios de regalo. Comprendemos la diferencia entre un juguete y un ídolo tal como claramente comprendamos la diferencia entre un ídolo y un árbol de Navidad. No vemos razón válida para hacer alguna conexión entre árboles de Navidad y los ídolos de madera o el culto de árboles. Aquellos que insisten en hacer tales asociaciones deberían tomar nota de las advertencias en la Escritura en contra de juzgar el uno al otro en cosas dudosas (vea a Romanos 14 y 1 Corintios 10:23-33).
Otra objeción común es la afirmación de que los árboles de Navidad son prohibidos en la Escritura. Jeremías 10 es comúnmente utilizado para apoyar este punto de vista. Pero una mirada más de cerca de este pasaje demostrará que no tiene nada que ver con los árboles de Navidad y tiene todo que ver con la adoración de ídolos. El versículo 8 dice: “Enseñanza de vanidades es el leño.”.
El culto al ídolo es una violación evidente de Los Diez Mandamientos. Exodo 20:3-6 dice: “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás;(A) porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. «.
No hay conexión entre la adoración de ídolos y el uso de árboles de Navidad. No deberíamos estar preocupados por discusiones sin base en contra de las decoraciones de Navidad. Más bien, deberíamos estar enfocados en el Cristo de la Navidad y mostrando toda diligencia en recordar la razón verdadera para la época.
¿Cual es el Significado Verdadero de la Navidad?
¿Cuál es el significado verdadero de Navidad?
John Macarthur
Tomado de www.gty.org
La respuesta justamente le puede asombrar.
Para muchos, la Navidad es el tiempo para pensar acerca de Jesucristo como un bebé en un pesebre. Mientras el nacimiento de Cristo es un acontecimiento especial y milagroso, no es el foco primario. La verdad central de la historia de Navidad es ésta: El Niño de la Navidad es Dios.
Dios en un Pesebre
La Navidad no se trata de la infancia del Salvador; se trata de Su deidad. El nacimiento humilde de Jesucristo no estaba nunca dirigido a encubrir la realidad de que Dios había nacido en el mundo.
Pero la versión de la Navidad del mundo moderno hace justamente eso. Y consecuentemente para la mayor parte de la humanidad, la Navidad no tiene significado legítimo en absoluto.
No supongo que alguien alguna vez pueda penetrar lo que significa para Dios ser nacido en un pesebre. ¿Cómo puede uno explicar al Todopoderoso convertirse en un infante diminuto? Nuestras mentes no pueden comenzar a entender lo que estuvo involucrado al volverse Dios un hombre.
Ni alguien puede explicar cómo Dios podría convertirse en un bebé. Pero él lo hizo. Sin abandonar Su naturaleza divina o minimizando a Su deidad, él nació en nuestro mundo como un infante diminuto.
Él fue totalmente humano, con todas las necesidades y las emociones que son comunes a todos nosotros. Pero él fue también completamente Dios – todo sabio y todo poderoso.
Por casi 2,000 años, el debate ha estado tomando fuerza acerca de quién es Jesús realmente. Las sectas y los escépticos han ofrecido explicaciones diversas. Dicen que él es un dios de tantos, un ser creado, un ángel elevado, un buen maestro, un profeta, etcétera. El hilo común de todas esas teorías es que hacen a Jesús menos que Dios. Pero la prueba bíblica es apabullante de que este niño en el pesebre fuese la encarnación de Dios.
Un pasaje en particular, escrito por el apóstol Pablo, capta el ser de la naturaleza divina de Jesús y acentúa las verdades que hacen de la Navidad verdaderamente maravillosas.
Colosenses 1:15-20 dice,
El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz)
¿Una Ilusión fantasmal?
Pablo les escribía a los cristianos en Colosas. La ciudad estaba bajo la influencia de lo qué llegó a ser conocido como el gnosticismo. Sus adherentes se imaginaron que eran los únicos que tenían acceso a la verdad, la que le creían tan complicada que la gente común no lo podría saber. Entre otras cosas, enseñaron el dualismo filosófico – la idea que la materia es mala y el espíritu es bueno. Creían que puesto que Dios es espíritu, él es bueno, pero él nunca podría hacerse materia, lo cual es malo.
Por esto también concluyeron que Dios no podría ser el creador del universo físico, porque si Dios se hizo materia, él sería responsable del mal. Y enseñaron que Dios nunca podría convertirse en un hombre, porque como hombre él tendría que morar en un cuerpo hecho de materia maligna.
Aquellos pre-gnósticos no creían la encarnación diciendo que Jesús fue un buen ángel cuyo cuerpo humano fue sólo una ilusión. Esta enseñanza y otras semejantes se extendieron por la iglesia primitiva; muchas de las epístolas del Nuevo Testamento específicamente refutan las ideas pregnósticas. De hecho, el apóstol Juan atacó el fundamento de la enseñanza gnóstica cuando escribió: “En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios” (1 Juan 4:2-3).
El apóstol Pablo refutó esa misma herejía cuando él escribió, “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.” (1:16). Él específicamente afirmó que Jesús es Dios en carne y hueso – el Creador de todo.
De Tal Padre Tal Hijo
Irónicamente, algunos de las sectas que niegan la deidad de Jesús tratan de usar a Colosenses 1:15 20 para apoyar su perspectiva. Sugieren, por ejemplo, que la frase “la imagen del Dios invisible” (v. 15) da a entender que Jesús fue meramente un ser creado que portó la imagen de Dios en el mismo sentido como toda la humanidad. Pero la verdad es que aunque fuimos creados en la semejanza de Dios, sólo nos parecemos a él. Jesús, por otra parte, es la imagen exacta de Dios.
La palabra griega traducida “imagen” significa una copia perfecta, una copia precisa, un duplicado. Pablo decía que Dios Mismo está completamente manifiesto en la persona de Su Hijo, quien es nada menos que Jesucristo. Él es la imagen exacta de Dios. Jesús Mismo dice: “él que me ha visto Ha Visto al Padre” (Juan 14:9).
Hebreos 1 hace un paralelo con Colosenses 1:15-20 en varios puntos cruciales. Referente a la declaración de que Cristo es la imagen de Dios, por ejemplo, Hebreos 1:3 hace una afirmación idéntica: “siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia”. Cristo es para Dios como el brillo calido de la luz lo es para el sol. Él trae a Dios de una posición cósmica a los mismos corazones de los hombres y mujeres. Él da luz y vida. Él revela el mismo ser de Dios. No pueden estar divididos, y ni uno ni otro alguna vez han existido sin el otro – son uno (Juan 10:30).
La Sagrada Escritura repetidamente dice que Dios es invisible (Juan 1:18; 5:37; 1 Timoteo 1:17; y Colosenses 1:15). Pero a través de Cristo el Dios invisible ha sido hecho visible. El parecido completo de Dios se trasluce en él. Colosenses 1:19 toma la verdad un paso más allá: “por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud”. Él no es simplemente un contorno de Dios; Él es totalmente Dios. Colosenses 2:9 es aún más explícito: “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”. Nada le falta. Ningún atributo está ausente. Él es Dios en el sentido posible más completo, la imagen perfecta.
El Heredero Legal
En Colosenses 1:15 Pablo dice que Jesús es: “el primogénito de toda creación”. Aquellos que niegan la deidad de Cristo le han dado mucha importancia a esa frase, asumiendo que esta significa que Jesús fue un ser creado. Pero la palabra traducida “primogénito” describe el rango de Jesús, no Su origen. El primogénito en una familia hebrea era el heredero, el de mayor categoría, el que tenía el derecho de la herencia. Y en una familia real, él tuvo el derecho de gobernar.
Así es que Cristo es el que hereda toda la creación y el derecho para predominar sobre ello. No quiere decir primer nacido en orden, porque no lo fue.
En el Salmo 89:27 Dios dice de David: “Yo también le pondré por primogénito, El más excelso de los reyes de la tierra”. Allí el significado de “primogénito” es dado sin rodeos: “Lo más excelso de los reyes de la tierra”. Eso es lo que significa primogénito – Cristo es “rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis 17:16).
Hebreos 1 de nuevo tiene una declaración paralela. El verso dos dice Dios ha señalado a Su Hijo “heredero de todas las cosas”. Él es el Primero, el Hijo de Dios que tiene el derecho a la herencia, la Persona de mayor categoría, el Señor de todo, heredero de toda creación.
El Creador y el Rey
La afirmación de que “primer nacido” significa que Cristo es un ser creado ignora completamente el contexto de Colosenses 1:15. Recuerde, usted ya ha visto a los versos 16-17 explícitamente nombrarlo como Creador de todo. Cristo no es parte de la creación; Él es el Creador, el mismo brazo de Dios, activo desde el principio al llamar a la existencia al universo y a todas las criaturas. Juan 1:3 dice: “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” Eso no podría ser cierto si él fuera por Sí Mismo un ser creado.
Hebreos 1:2 también identifica a Cristo como el Creador. Cristo es la Persona de la Trinidad a través de la cual el mundo se hizo y para quién se le dio forma.
El tamaño del universo es incomprensible.
¿Quién lo hizo así? Algunos científicos dicen que hubo esta explosión grande que eventualmente formó un pantano primario, y … la Ciencia no lo puede explicar. Dios creó todo.
¿Quién?
El bebé de Belén. Él hizo todo.
El Segundo Mandamiento: «No te harás imagen…»
Por Thomas Montgomery
“No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra: No te inclinarás á ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, á los que me aborrecen, Y que hago misericordia en millares á los que me aman, y guardan mis mandamientos.” (Exodo 20:4-6)
El segundo mandamiento prohíbe la adoración del Dios verdadero en una manera falsa y prohíbe también la fabricación de imágenes.
Imágenes: En esta prohibición están incluidos los ídolos, imágenes y muñecos de oro, plata, yeso, etc. que se encuentran en los templos católicos. Este mandamiento trata con la adoración de Dios a través de las imágenes. El texto dice: “No te inclinarás ante ellas, ni las honrarás”. Es importante señalar que este mandamiento no prohíbe el arte, la pintura o la escultura, sino que prohíbe el uso de imágenes religiosas en la adoración de Dios.
Algunas personas creen que se prohíbe que hagamos imágenes de cualquier cosa. Si esto fuera así, entonces estaría prohibido sacar fotos, ver la televisión, el cine, los periódicos, revistas e incluso el uso del dinero, pues aún los billetes traen imágenes. Tal interpretación de este mandamiento es absurda. El mandamiento incluye cualquier semejanza de las cosas en el cielo, en la tierra y en las aguas debajo de la tierra para adorar al Señor.
Entonces, no importa si es un crucifijo, un dibujo, una medalla, un escapulario, un cristo, una virgen o algún supuesto santo. También cualquier otro objeto que “sirva” para dar protección contra los peligros, accidentes, enfermedades o para hacer huir a los malos espíritus (brujerías y supersticiones tales como los amuletos, los signos del horóscopo, etc.). Todas estas cosas son prohibidas por Dios en el segundo mandamiento.
Igualmente prohíbe el uso de figuras y estatuas de Jesucristo como hombre, porque todas ellas se hacen en la semejanza del hombre ideal, tal y como es concebido por los hombres. En este punto debemos advertir acerca del peligro de que un mal uso del material didáctico en la escuela dominical se convierta en una transgresión de este mandamiento.
¿Para qué sirven las imágenes?
¿Qué dicen aquellos que hacen uso de las imágenes y estatuas en la adoración para defenderse y justificar el uso de tales objetos? ¿Cuál es su propósito? Su respuesta a estas preguntas siempre es la misma: dicen que las imágenes nos ayudan en la adoración de Dios. Los grupos católicos dicen que tales objetos nos ayudan a acordarnos de Dios y a estar conscientes de su presencia. En otras palabras dicen que los ídolos son una manera para dar sustancia y realidad a nuestro concepto de Dios. Dicen que sin imágenes, sin cuadros y sin estatuas, la adoración resulta más difícil. Las imágenes son una representación visible de Dios que nos ayudan a concentrarnos en El.
Los católicos dicen que no adoran a la imagen o al ídolo sino al “espíritu” que representa. Esta es la misma respuesta que dan todos los idólatras en todas partes del mundo. Dicen que no tienen la intención de venerar a la imagen, sino que están adorando a su dios a través o mediante el uso de la imagen. Debemos tomar en cuenta lo siguiente: siempre cuando los hombres han hecho imágenes o ídolos visibles de sus dioses, más tarde han llegado a pensar que las imágenes mismas han estado habitadas por dichos dioses. Siempre las imágenes llegan a ser el centro de la adoración en lugar de aquello que supuestamente representan. En vez de ayudar a los adoradores, las imágenes los han llegado a confundir. Todo esto resulta por fin en que los adoradores se postran ante sus ídolos y los adoran.
Algunas veces se disculpa esta transgresión del segundo mandamiento argumentando que no se está adorando al ídolo, sino sólo venerándolo. Sin embargo, las mismas personas que veneran no pueden explicar cuál es la diferencia entre adorar y venerar. La verdad es que por más que quisieran demostrarlo, en realidad no existe ninguna diferencia entre adorar y venerar.
¿Por qué Dios prohíbe las imágenes? ¿Por qué prohíbe Dios la fabricación de ídolos o la adoración por medio de imágenes?
Vamos a dar cuatro respuestas.
En primer lugar, Dios prohíbe cualquier intento de hacer una imagen o una representación visible de El, porque no es posible hacer una imagen verdadera de El; nada es capaz de representarlo. La naturaleza y el carácter de Dios no pueden ser representados por medio de ninguna imagen. En otras palabras, Dios como Espíritu, no tiene ninguna semejanza a las cosas materiales de este mundo. Cristo dijo en Jn.4:24, “Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.
Aún más importante, Dios como un ser vivo, infinito y personal, prohíbe que hagamos una representación visible de El. Cualquier intento de representar al “Dios infinito” por medio de cosas “finitas” no sólo fracasa sino que es un grave pecado. Ofende fuertemente a Dios pues le ubica al nivel de una criatura y aún más bajo. Las imágenes deshonran a Dios porque empañan su gloria. “Porque habiendo conocido á Dios, no le glorificaron como á Dios, ni dieron gracias; antes se desvanecieron en sus discursos, y el necio corazón de ellos fue entenebrecido. Diciéndose ser sabios, se hicieron fatuos, Y trocaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, y de aves, y de animales de cuatro pies, y de serpientes” (Romanos 1:21-23).
Una imagen verdadera de Dios no se ha de encontrar en todo el universo. Por lo tanto, no sólo hacer, sino concebir imágenes de Dios es en sí mismo un acto impío. Corrompe su majestad y gloria y se les imagina como no es. Dios se ha manifestado por medio de sus atributos. Su gloria consiste de la suma o la totalidad de estos atributos: su santidad, su justicia, su soberanía, su amor, su omnipotencia, su ira, etc. (Vea Exodo 33:18-19 y 34:5-8).
Todos aquellos que fabrican ídolos junto con aquellos que los respetan y veneran, manifiestan abiertamente que no conocen a Dios y que no saben nada de su gloria. Por ejemplo, cualquier persona que entiende la realidad de la omnipresencia de Dios (que Dios está en todas partes), no puede hacer ni mucho menos adorar a un ídolo. ¿No sería ridículo postrarse ante un cuadro del presidente de México cuando uno estuviera en la presencia del presidente mismo? La naturaleza espiritual de Dios y su omnipresencia dan por hecho que Dios no puede ser adorado ni honrado a través de ningún ídolo ni imagen. No es necesario hacer una representación física de alguien cuando éste ya está presente.
Además, no es posible representar ninguno de los atributos de Dios por medio de imágenes. Por ejemplo, la existencia eterna de Dios no puede ser representado por ningún ídolo. La santidad de Dios no puede representarse por ninguna imagen. La justicia de Dios no puede ser representada por ningún dibujo. Es imposible representar la soberanía de Dios por alguna semejanza. Su misericordia y su amor tampoco se pueden representar por medio de cosas visibles. En la profecía de Isaías, Dios pregunta: “¿A qué pues haréis semejante á Dios, ó qué imagen le compondréis?” (Isaías 40:18).
Solo aquellos que tienen ideas falsas y conceptos erróneos de Dios pueden honrar las imágenes que supuestamente le representan. Solamente aquellos que no saben nada de su verdadera naturaleza y carácter son engañados y caen en este pecado. Dios toma sus imágenes como un intento de disminuir su verdadera gloria y blasfemar su persona gloriosa. De hecho, Dios mismo dice en Exodo 20:5 que tales personas no le aman sino por el contrario, le aborrecen. Muchas personas se escandalizan con la idolatría de las tribus antiguas del mundo, quienes adoraban piedras, troncos, volcanes, supuestos extraterrestres, etc. sin darse cuenta que ellos están cayendo en el mismo error.
En segundo lugar, Dios prohíbe las imágenes porque enseñan mentiras. Cada imagen o representación de Dios no es sólo una mentira acerca de El, sino que también enseña mentiras acerca de El. Las imágenes no solo sugieren ideas falsas acerca de Dios, sino que imprimen en la mente humana errores de todo tipo respecto a su carácter y su voluntad. En Romanos capítulo 1 el apóstol Pablo explica cómo los idólatras cambian la verdad de Dios por una mentira (1:25). Habacuc 2:18 dice lo mismo: “¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición, que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?” Cada ídolo o imagen enseña mentiras porque representa a Dios en una manera falsa y así le blasfema. Cualquier persona que piense debe darse cuenta de que Dios como un ser vivo, eterno, infinito y personal, no puede ser representado por un pedazo de madera o yeso. Las imágenes mienten porque pretenden representar a Dios cuando en realidad no lo hacen.
Las imágenes mienten en primer lugar, porque limitan a Dios quitándole sus atributos. Limitar a Dios es lo mismo que negarlo. Segundo, mienten porque distorsionan su carácter. Muy lejos de revelar el carácter verdadero de Dios, las imágenes le presentan en una manera equivocada y deforme. Tercero, las imágenes mienten porque obscurecen la verdad acerca de Dios. Es decir, ocultan al Dios verdadero en lugar de revelarlo. Cuarto, las imágenes mienten porque le reducen a un nivel meramente humano; peor aún, “le encierran” en un pedazo de yeso y dan la idea de que puede ser controlado y manejado por los hombres. Quinto, las imágenes mienten acerca de Dios porque niegan su verdad y su gloria.
Cabe señalar aquí que el Nuevo Testamento enseña que Satanás está detrás de cada ídolo que los hombres han hecho. (Vea 1Cor.10:19-20.) Sea que los hombres se percaten de ello o no, la Biblia dice que es el “padre de mentiras” quien inspira la fabricación y la adoración de las imágenes mentirosas. El diablo quiere que los hombres crean que Dios es semejante a una piedra o a un muñeco de madera. Todas las personas que respetan y veneran las imágenes, honran y sirven al diablo y no a Dios. Su “sinceridad” y su ignorancia no les excluye de estar transgrediendo el mandamiento divino.
En tercer lugar, Dios prohíbe las imágenes porque destruyen la naturaleza verdadera de la adoración. La naturaleza misma de la adoración excluye el uso de imágenes ¿Por qué? Porque Dios quiere que se postren ante El y no ante una imagen. Dios quiere que le adoremos con todo nuestro corazón; quiere la veneración que viene del alma y del espíritu, no un rito externo que no es más que el movimiento de nuestros labios o nuestro cuerpo. Millones de personas se han acercado a un ídolo y se han inclinado ante él; sin embargo, estas mismas personas jamás se han inclinado ante el Dios verdadero, ni tampoco se someterán a El.
Por otra parte, no es posible adorar a Dios a menos que lo hagamos en la manera que El ha señalado. No es posible adorar a Dios a menos que sea en espíritu y en verdad. Es por ello que la idolatría destruye la adoración verdadera. En Colosenses 2:20-23 el apóstol nos advierte respecto de aquellos que practican un “culto voluntario” en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres. La frase “culto voluntario” se refiere a lo que es de invención humana, o sea una forma de adoración que no ha sido autorizada por Dios. Todos aquellos que ofrecen a Dios su particular “culto voluntario”, en realidad no están adorando a Dios del todo. Y no hay duda de que el uso de imágenes en la adoración o cualquier práctica no autorizada por Dios es reprobado por la instrucción apostólica.
El cuarto motivo por el cual Dios prohíbe las imágenes es porque destruyen la naturaleza verdadera de la fe. La verdadera fe cristiana está basada en la revelación que Dios nos ha dado de sí mismo en su palabra escrita. Dios se ha manifestado no por medio de una imagen, sino por medio de un libro y por medio de una persona. El libro es la Biblia y la persona es el Señor Jesucristo.
El cristianismo verdadero consiste de una relación viva y personal con Dios (el Dios verdadero de la Biblia). Entramos a esta relación personal con Dios por medio de la fe en Cristo. El lado positivo de este segundo mandamiento es que creamos en Cristo, que creamos en Dios tal como se ha manifestado en la persona y la obra de Cristo. De acuerdo a 2 Cor.4:4-6, Dios ha manifestado su verdad y su gloria en la persona y la obra de Cristo. Hebreos capítulo 1 nos dice que Cristo es el resplandor de su gloria y la misma imagen de su sustancia. En Juan 14 Cristo dijo a sus discípulos: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Cristo es la única manifestación “visible” de Dios. Cristo es Dios hecho carne.
Ahora surge la pregunta ¿Cómo podemos ver a Jesucristo? La respuesta es que podemos verle a través de la Biblia con los ojos de la fe. Dios nos da entendimiento espiritual, ojos para ver, oídos para oír y un corazón para creer. La fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios. La fe significa creer, confiar y someternos a Cristo, tal como lo vemos en la palabra de Dios. Las imágenes desvían la atención de los hombres fuera de la palabra de Dios y no les permiten ver la verdad acerca de la persona y obra de Cristo. Detrás de cada imagen está la incredulidad, está un corazón incrédulo que no cree la palabra de Dios, ni tampoco en Cristo. La verdadera fe en Cristo es el don de Dios; no es el resultado o el producto del uso de imágenes inventadas por los hombres.
Las imágenes mentales de Dios:
No todas las imágenes falsas de Dios están solo en los templos católicos o paganos; también existen en las mentes y los corazones de los hombres incrédulos. Con frecuencia se oye decir frases como la siguiente: “Me gusta pensar en Dios como ‘el gran arquitecto o artista’ o yo no pienso en Dios como un juez, sino sólo como un padre amoroso”. Es importante señalar que quienes se sienten libres para pensar de Dios como a ellos les gusta, también están quebrantando el segundo mandamiento. No tenemos el derecho para pensar en Dios como nos guste.
La triste realidad es que todos los que no conocen al Dios verdadero fabrican o inventan un Dios falso en sus mentes. El mundo está lleno de personas que sostienen ideas falsas acerca de Dios, y esto es debido a que se niegan a creer lo que Dios ha dicho de sí mismo en su palabra. Es en este sentido que podemos hablar del dios de la imaginación del hombre. Cada uno debe preguntarse ¿Cuál es la imagen de Dios que tengo en mi mente? ¿Acaso no tendremos una imagen falsa de Dios en nuestros corazones? Cuántas personas preferirían que Dios fuera como ellos piensan y no como en realidad es.
¿Cuáles son algunas de las características de este “dios” imaginario, que existe solo en la mente de los hombres? En breve podemos decir que es un dios más semejante a un hombre que al Dios verdadero. Es un dios compuesto de puro amor, que ama a todos los hombres sin importar sus pecados, un dios que no castiga el pecado en el infierno, un dios impotente y frustrado que no es capaz de hacer su voluntad, un dios débil e indulgente que puede ser dirigido, manipulado y aún sobornado por los hombres. Es el dios que existe sólo para cumplir los caprichos y deseos de ellos, un dios de bolsillo que tiene que sujetarse al supuesto “libre albedrío” de los hombres; en fin, un dios que no es santo ni soberano y realmente indigno del nombre “dios”.
Aquí queda al descubierto la fuente y el origen de toda idolatría. A los hombres incrédulos y rebeldes, les gusta fabricar para sí mismos un dios semejante a ellos.
La idolatría y la ira de Dios:
Todas las personas que adoran ídolos o que respetan las imágenes religiosas en cualquier sentido son señaladas por Dios como los objetos especiales de su ira y su castigo. Dios dice en Exodo 5:20 que todos los idólatras le aborrecen y en Deut.7:9 Dios dice que dará el pago en su cara a quienes le aborrecen, destruyéndoles. Dice que no dilatará el castigo a quien odia, sino que en su cara le dará el castigo. Entonces, la idolatría es un pecado que despierta la ira de Dios en una forma especial.
Cuando Exodo 20 dice que visitará la maldad de la idolatría sobre ellos y sobre sus hijos hasta la tercera y cuarta generación, quiere decir que hay una maldición especial que viene sobre los idólatras en forma perpetua. Es decir que es una maldición generacional la cual se extiende tan lejos como los propios idólatras alcanzan a ver. Esto resulta en dejar a sus descendientes a sí mismos para que cometan la misma idolatría, el mismo pecado; lo cual produce una maldición interminable.
¡Con razón debemos entonces guardar la advertencia apostólica, “Hijitos, guardaos de los ídolos¡” (1 Jn.5:21).
Porque la Teología Tiene Importancia
POR QUE LA TEOLOGIA TIENE IMPORTANCIA
Bob Kauflin
¿Por qué hablar acerca de la teología en esta convención? Ésta es la Cumbre de los Músicos Cristianos y no la Cumbre de los Teólogos Cristianos. Las personas pasean llevando guitarras. Usted puede asistir a los talleres para vocalistas, para teclados, bajo y batería. No hay clases sobre panorama del Antiguo Testamento o de Escatología o de la Doctrina de Dios. La meta es inspirarle y equiparle en el área de la música.
Aun en la Cumbre de los Músicos Cristianos, la teología tiene importancia.
La teología no es el tema más popular entre los cristianos, especialmente los músicos cristianos. La palabra misma evoca imágenes de hombres viejos orgullosos estudiando libros gruesos, discutiendo acerca de temas secundarios que nadie alguna vez comprenderá de alguna forma.
La teología literalmente quiere decir “el estudio de Dios,” en particular como él se ha revelado a sí mismo en la Escritura. Incluye no sólo el estudiar la Biblia, sino el entender cómo las diferentes partes de la Biblia encajan.
Los músicos cristianos necesitan saber teología. Pero déjeme citarle 4 objeciones antes de decirle el por qué.
1. Las personas solo discuten acerca de la teología.
Sí. En parte porque somos pecaminosos. Pero en su mayor parte porque hay algunas verdades que son dignas de defender y pelear por ellas. Aun hasta morir por ellas.
2. La teología solo hace la vida complicada.
Depende de lo que usted quiere decir por complicado. Si usted piensa que el conocer cómo tocar sus instrumentos lo hace complicado, entonces sí, la teología hace la vida complicada. Y le puedo decir que el conocer bien a Dios implica más trabajo que conocer su guitarra o su teclado. Pero si pudiésemos llegar a comprender a Dios completamente, él no sería mucho de un dios. Si Dios es realmente Dios, nuestras mentes serán expandidas hasta sus límites al intentar comprenderle mejor.
La teología no lo hace complicado. Realmente hace la vida más simple. Nos protege de leer en voz alta versículos fuera de su contexto o leer sólo nuestros pasajes favoritos. La teología nos dice qué le importa a Dios y nos ayuda a evitar hacer decisiones basadas en el impulso en vez de la verdad. La teología nos dice qué significan palabras tales como gloria, evangelio, salvación, y amor. La teología nos ayuda a comprender lo que estamos realmente haciendo cada domingo. Lo que complica la vida no es la teología sino la ignorancia de la teología.
3. Estudiar Teología Enorgullece a las personas.
No debería. Mientras mejor conozcamos a Dios, más humilde deberíamos ser. Entre más nos percatemos de lo que sabemos siempre nos encontraremos más pequeños por lo que no sabemos. Escuche al teólogo Pablo:
!!Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! !!Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.
4. De Cualquier Manera nunca lo Sabremos Todo.
Justo porque no podemos saber todo acerca de Dios, no quiere decir que no podamos saber algunas cosas verdaderamente. Dios se ha revelado a nosotros en su Palabra y nos ha dado su Espíritu a fin de que le podamos conocer.
La Escritura es la revelación divina. No es una colección de opiniones sobre como diferentes personas ven las cosas y que nos dicen más acerca de las personas que de las cosas. No. Nos da el conocimiento perfecto de Dios de sí mismo y de toda verdad. Nos es dado en una forma en que podemos comprender. La razón por la que Dios nos lo dio es que él quiere que nosotros le conozcamos. Para no adivinar. Para no tener impresiones ambiguas. Y seguramente no para ser conducidos al error. Él quiere que nosotros conozcamos. (David Wells, The Courage to Be Protestant)
En lugar de causar problemas, la teología, correctamente aplicada, soluciona los problemas. Les dice a nuestras mentes que piensen para que nuestros corazones puedan saber qué sentir y nuestras voluntades pueden saber qué hacer, todo para que podamos amar más a Dios completamente y apasionadamente.
He aquí tres razones de porque la teología debería tener importancia para los músicos cristianos:
1. Usted es ya un teólogo.
Cada cristiano, músico u otra cosa, es ya un teólogo. La pregunta es, ¿es usted un buen teólogo o uno malo?
Somos buenos teólogos si lo que decimos y pensamos acerca de Dios se ajusta con lo que la Escritura dice y afirma. Somos malos teólogos si nuestra visión de Dios es ambigua, o si pensamos que Dios realmente no presta atención al pecado, o si vemos a Jesús como un buen ejemplo y no como un Salvador, o si nuestro dios es muy pequeño para superar el mal o demasiado grande para preocuparnos por nosotros.
¿Cómo se convierte usted en un buen teólogo? Primero, leyendo, estudiando, y meditando en la Biblia, la auto-revelación de Dios. Muchos de nosotros estudiamos nuestras Biblias como si hiciésemos ejercicio. Sabemos que es bueno para nosotros. Intentamos hacerlo. Hablamos como si nosotros en realidad tuviésemos una rutina normal. Y la mayoría de las veces olvidamos hacerlo.
Usted también se convierte en un buen teólogo por los libros de texto escritos por aquellos que han leído, estudiado, y han meditado en la Biblia.
He conocido a las personas que no leen los libros de teología porque no quieren que su comprensión de la Biblia sea influenciada por alguien más. Lo que dicen es: “Dios posiblemente no podría usar a otra persona para ayudarme a comprender su Palabra con más claridad.” Eso es ridículo. Necesito toda la ayuda que puedo obtener. Así es que hágalo.
- El Conocimiento del Dios Santo — A.W. Tozer
- Conociendo a Dios y Teología Concisa — J.I. Packer
- Teología Sistemática—Wayne Grudem
- Worship Matters –Escribí este libro como “Teología 101” para músicos y líderes de adoración.
2. Dios se revela a sí mismo primordialmente a través de palabras, no por música.
Al igual que yo, usted probablemente ha tenido encuentros profundos con Dios durante el culto musical.
2 Cron. 5:13 “cuando sonaban, pues, las trompetas, y cantaban todos a una, para alabar y dar gracias a Jehová, y a medida que alzaban la voz con trompetas y címbalos y otros instrumentos de música, y alababan a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, porque su misericordia es para siempre; entonces la casa se llenó de una nube, la casa de Jehová.”
O ¿qué tal cuando David tocó la lira para el Rey Saúl (1 Samuel 16:23)? ¿No ha experimentado usted una paz inusual o ha sentido la cercanía de Dios en una forma inesperada mientras la música se toca? Cuando eso ocurre es un don de Dios.
Pero equivocadamente podemos empezar a asumir que las palabras restringen el Espíritu, mientras que la música nos permite experimentar a Dios en formas frescas y poderosas. Somos atraídos por ese mundo excitante de emociones, incertidumbre e impulsos espontáneos que son difíciles de definir definitivamente experimentadas.
Si Dios hubieses querido que nosotros le conociéramos primordialmente a través de la música, la Biblia sería una banda sonora, no un libro.
Ser movido emotivamente por la música es diferente de ser transformado espiritualmente por la verdad absoluta. La música nos afecta y nos ayuda de muchas formas, pero no reemplaza la verdad acerca de Dios. Por sí misma, la música nunca nos puede ayudar a comprender el significado de la auto-existencia de Dios, la naturaleza de la Encarnación, o la expiación substitutoria de Cristo.
Para ponerlo de manera simple, la verdad excede a las melodías. Si queremos conocer a Dios mejor, tendremos que estudiar su Palabra.
¿Qué sucedería si fuésemos tan dedicados para estudiar y escuchar a Dios como lo somos para estudiar y escuchar música? Los resultados podrían ser radicales.
3. Ser buenos teólogos nos hace mejores a los músicos.
No digo que debiésemos estudiar teología a fin de que podamos convertirnos en mejores músicos. Sino que ser un mejor músico es simplemente un fruto de ser una buen teólogo. He aquí algunas de las cosas que la teología nos enseña:
- La teología nos enseña qué se quiere decir con la música.
Se quiere decir que la música prolonga y expresa emociones fuertes para Dios. La música quiere decir ofrecer palabras, no minimizarlas o eliminarlas. La música quiere decir edificar y expresar unidad en la iglesia, no desalentarla o dividirla. La música, con todos sus estilos, variaciones, y géneros, significa darnos un cuadro de la gloria y la creatividad de Dios. La música no derriba a Dios, o en cierta forma manipular la presencia de Dios sino que hace a Dios surgir,. Esa es la obra del Espíritu Santo, y él nos hace estar concientes de la presencia de Dios con o sin música.
- La teología nos enseña que el culto es más que música.
Las palabras que usamos para traducir “adoración” en el Antiguo y Nuevo Testamento tiene que ver con postrarse, mostrar reverencia, y servir a Dios en toda vida. Sólo pocas veces es asociada la adoración con la música. La música es una expresión de mi adoración a Dios, no la suma total de él o aun la mejor parte de él. Dios es adorado cuando los esposos aman a sus esposas, cuándo los niños obedecen y honran a sus padres, cuando compartimos el evangelio, cuando nos comprometemos a una iglesia local, cuándo servimos a los demás, cuándo somos generosos y alegres en medio de las pruebas. Adoramos a Dios cuando echamos mano de su gracia para resistir la murmuración, la pornografía, y la ira.
- La teología nos enseña que Jesús es mejor que la música.
La música me puede dar comodidad temporal. Jesús me puede dar comodidad duradera.
2 Timoteo 2:16 Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia.
La música no me puede llevar a la presencia de Dios – Jesús si puede y lo hizo.
Heb. 10:19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo.
La música no murió por mis pecados para reconciliarme con Dios. Jesús lo hizo.
1 Pedro 3:18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;
La música no es mediadora entre Dios y yo. Jesús si.
1Tim 2:5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.
La música sólo puede hacerme SENTIR esperanzador. Jesús resucitó de entre los muertos para darme una esperanza VERDADERA POR SIEMPRE.
1 Pedro 1:3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos.
Así es que practiquemos nuestros instrumentos, desarrollemos nuestras habilidades, busquemos nuestra excelencia en la música con pasión. Pero recordemos que somos músicos cristianos, llamados para amar a Dios con todos nuestros corazones, almas, MENTES, y fuerzas.
Tratemos de no ser sólo los mejores músicos que podamos ser, sino los mejores teólogos que podamos ser. Y que el nombre de Jesús sea honrado en nuestras vidas al utilizar nuestros sones para Su gloria.
Traducido por Armando Valdez
Como Buscar Una Iglesia
26 de Marzo, 1998
Por
Don Goertzen, Pastor Asociado
Indian Hills Community Church
Lincoln, Nebraska
El propósito de este artículo es proveer algunas sugerencias prácticas para encontrar una iglesia con Enseñanza Bíblica, ya sea que usted sea nuevo en un área o esté intentando ayudar a un amigo o a alguien a encontrar una iglesia. Lo siguiente son algunas sugerencias.
Para efectos de este tratado asumimos que la iglesia es:
1 Evangélica (cree en el Evangelio de la gracia para la salvación).
2 Cree en la Biblia (cree que las Escrituras son inerrantes y suficientes para los creyentes).
3 La Interpretación y la Enseñanza
El asunto más importante es encontrar una iglesia que interprete y enseñe la Palabra con consistencia. Sin embargo la mayoría de las iglesias dirán que interpretan y enseñan la Palabra consistentemente, usted necesitará limitar la investigación y considerar sólo iglesias que interpreten la Biblia en una manera consistentemente y literal. Esta restricción excluye a todas las “iglesias del pacto (teología),” aun así muchas iglesias del pacto creen en el Evangelio verdadero de la gracia. ¿Cuales son las distinciones de la teología del Pacto? Esto puede necesitar una breve explicación. ¡La prueba para descubrir si una iglesia es “del Pacto” es muy simple (aunque los temas son geniales!).
Dos Preguntas Reveladoras
Usted simplemente pregunte:
1 “¿Cree usted en el Rapto de la Iglesia?” Si dicen que sí (hasta aquí muy bien), la segunda pregunta es:
2 “¿Cuándo cree usted que el Rapto ocurrirá?”
3 Las respuestas probables son:
A) Antes;
B) En la mitad de; O
C) Al final de la tribulación de siete años.
Si dicen “antes de la tribulación” usted sabrá que la iglesia no se basa en la teología del Pacto. ¡Es tan simple como eso! La creencia en y el tiempo del Rapto puede parecer ser un asunto trivial, pero el principio básico fundamental se hace evidente con estas preguntas.
El Sistema de Interpretación
Estas preguntas revelan el sistema de interpretación de la Biblia que se utiliza. La interpretación es el mismo fundamento para comprender la Palabra de Dios. ¡La Biblia es verdad! Si las partes de la Biblia fuesen alegoría (los teólogos del Pacto afirman que las profecías proféticas son alegóricas) entonces esa parte de la Escritura sería inútil en la comprensión de la verdad. Mientras que los argumentos sobre esta cuestión de interpretación han llenado centenares de volúmenes de libros, la diferencia fundamental entre estos puntos de vista es que los teólogos del Pacto no hacen una distinción entre Israel y la Iglesia. Creen que Israel es la Iglesia del Antiguo Testamento y que la Iglesia es el Nuevo Israel. La suposición necesaria para rescindir de las declaraciones claras de la promesa a Abraham (vea Génesis 12, 15, 17) en el Antiguo Testamento es el fracaso del Israel nacional en cumplir con su obligación a la obediencia a Dios. Esto, sostienen los teólogos del Pacto: “le da a Dios el derecho” para cambiar los términos de la promesa incondicional que hizo a Abraham y reemplaza el Israel étnico con un “Israel espiritual” haciendo el reino un “reino espiritual” del corazón. Sin embargo, el testimonio del Señor es claro:
“Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente” (Jeremías 31:35,36). Lea el contexto entero de este pasaje. Note que la supervivencia de Israel como una nación es tan segura como el fenómeno de la noche y el día.
En una incongruencia notable, los de la teología del Pacto creen que las promesas hechas a Israel fueron literales en la provisión de un Salvador pero castigan a Israel y les niegan cualquier bendición en el futuro. Debe notarse que con Israel en la tierra en estos días, la perspectiva de que la tierra es una simple figura para el cielo y un reino espiritual en los corazones de los hombres, se erosiona en las mentes de algunos teólogos.
El Calvinismo Vs. El Arminianismo
Este asunto tiene relación en cómo vemos a Dios y cómo nos vemos a nosotros. Primero, debemos examinar el papel de Dios (se asume un Dios trinitario). ¿Es Dios soberano o está sujeto a cualquier condición externa de Sí mismo? La descripción en “taquigrafía” de estos dos principales puntos de vista puede estar resumida como calvinismo o Arminianismo. Los calvinistas (el nombre es tomado de Juan Calvino, alrededor de 1550 D. C.) creen en la soberanía de Dios sobre todas las cosas, aun en la salvación del perdido. Los Arminianos (el nombre es tomado de Jacob Arminius, 1560-1609. D.C) creen que Dios ajusta Su plan basado en lo que el hombre hace. Un punto de aclaración: Una forma muy popular de Arminianismo opina que Dios mira adelante y ve lo que un hombre hará y luego lo elige (o lo pasa por alto) para la salvación con base en la elección del hombre. Mientras que la batalla se enfurece sobre este punto, la tendencia popular es hacia una teología Arminiana centrada en el hombre. Esto es evidente en el programa de esfuerzo personal que se ha vuelto tan popular en los últimos diez años. El resultado (Arminiano) es que el hombre ha dejado de estar bajo la dependencia de la verdad absoluta y ha sido tomado cautivo por los pensamientos, planes, ideas y las soluciones propuestas por hombres los cuales solucionan sus problemas. No hay una simple prueba para esta perspectiva pero la siguiente pregunta puede cubrir el asunto: “¿Cree usted en la elección de Dios para la salvación?” Por supuesto que la respuesta debería ser sí.
El Asunto del Señorío
Un tercer asunto que se ha sido vuelto a visitar y se ha popularizado en los últimos 25 años ha venido a conocerse como el debate del “señorío”. El “Dispensacionalismo” (nombre para el primer punto en este artículo) es a menudo asociado a un “anti-señorío” o a campo del “Evangelio Sin Señor”. Esto es desafortunado y no tiene una conexión teológica excepto que algunos maestros de dispensacionalistas sostienen un punto de vista de anti- señorío del Evangelio. Los proponentes de la “gracia” (perspectiva anti-señorío) ven a la salvación sólo como una transacción legal y no esperan un cambio de corazón o de acciones. No hay un compromiso evidente de parte del presunto cristiano. ¡Según este punto de vista usted no podría distinguir a un cristiano de una persona no cristiana – seguramente no por examinando su vida! Aunque hay varios grados de diferencias sobre este punto sostenidas por maestros diversos, una pregunta simple a preguntar es: “¿Ve usted la obra de Dios en la salvación como un paso o dos (o más)?”. El punto de vista de dos pasos es como sigue: Paso uno: Salvado (la justificación es un término legal); y el paso dos: Santificado (apartado) para el servicio de Dios. En otras palabras, uno puede aceptar a Jesús como Salvador ahora y luego más tarde puede someterse a El como Señor. La perspectiva correcta de la salvación es que es un paquete de un solo paso. A nosotros nos ha sido concedido todo lo relacionado con la vida y la piedad en la salvación (vea a Efesios 1). El crecimiento y la madurez es el proceso normal al crecer en la relación con Cristo.
Los Dones Espirituales
La última consideración es la perspectiva sobre los dones espirituales. Dos puntos de vista representativos son estos: 1) los dones de la iglesia temprana son todos repetidos el día de hoy. Esto incluye los dones de apostolado, sanidades, hablar en lenguas, etc. La perspectiva que mantenemos 2) es que los dones milagrosos dejaron de ser dados después de que los apóstoles dejaron la escena. Así es que la pregunta es “¿Cree usted que los dones milagrosos son dados hoy, tales como los dones de sanidad y las lenguas?” Al igual que la pregunta acerca del Rapto, el asunto realmente decisivo no está si uno habla en lenguas o no, sino que si Dios continúa revelándose a los individuos como El lo hizo en los tiempos bíblicos.
La Escritura claramente demuestra que los dones temporales se usaron para validar el ministerio de los apóstoles (vea 1 Corintios14:22 y 2 Corintios 12:12). Otras “revelaciones de Dios” que son experimentadas por creyentes son subjetivas y personales y no están abiertas a estudio o revisión como lo son las Escrituras.
Los Puntos Doctrinales
Una palabra final acerca de estos puntos doctrinales. Una cosa es relajadamente sostener un punto de vista incorrecto. Y otra es tener una iglesia opuesta al punto de vista correcto. La claridad de una perspectiva en un tema doctrinal dado es una consideración válida en seleccionar una iglesia. No todas las iglesias serán fuertemente Dispensacionalistas, Calvinistas, del Señorío y no-Carismáticas en un mismo grado. Debe haber un compromiso básico para la perspectiva correcta que debería ser evidente antes de seleccionar una iglesia para su familia.
Otros Factores Importantes
Aunque sólo nos hemos ocupado de asuntos doctrinales, hay muchas otros temas que factorizan una elección de la iglesia.
1. La posición (esto tiene que ver con potencial de envolvimiento).
2. La filosofía del ministerio de la iglesia (qué ve la iglesia como importante y cómo llevan a cabo ese trabajo).
3. ¿Cómo ve la iglesia su papel en la sociedad? ¿Cuál es el gobierno de la iglesia? ¿Cuál es el nivel de envolvimiento del cuerpo en el ministerio?
4. ¿Cuál es la calidad y el enfoque del culto en los servicios?
5. ¿Son las personas que dirigen y las que asisten a la iglesia, personas que usted puede usar como modelos a seguir?
6. ¿Cuál es el testimonio de la iglesia en la comunidad? ¿Es conocida por su enseñanza de la Biblia y por el evangelismo?
7. ¿Parece el liderazgo ser agresivo con respecto a sus tareas? ¿Motivan a las personas a prestar servicio de corazón?
8. ¿Hay un buen grupo de creyentes nuevos en la iglesia?
9. ¿El ambiente hace sentirse a uno bienvenido?
10. ¿Hay oportunidades para mí (y la familia) de participar y prestar servicio durante la semana?
11. ¿Es suficiente la calidad del sermón y de la enseñanza de la iglesia para mí (y la familia) para crecer?
12. Eligen “amigos” mas que una Buena Iglesia.
No hemos mencionado nada acerca de los amigos o el estilo del ministerio. Los amigos vendrán cuando prestemos servicio juntos. El estilo de predicación debería ser juzgado con la pregunta: “¿Puedo crecer bajo la enseñanza de este ministerio?” En su búsqueda por una buena iglesia usted le puede añadir más cosas a su lista que son importantes para usted y que no hemos incluido aquí. Las doctrinas no deberían ser negociables en su elección de una iglesia. Si las doctrinas y el liderazgo parecen bíblicos como los hemos discutido, es probable que usted haya descubierto una buena iglesia.
INDIAN HILLS COMMUNITY CHURCH
1000 South 84th St., Lincoln, NE 68510-4499…Phone: 402-483-4541 …Web site: http://www.ihcc.org
Tomado de www.biblebb.com
Traducido por Armando Valdez
¿Santos Gigantes?
(Por John MacArthur)
Si usted alguna vez ha visitado las grandes catedrales en Europa, usted pensaría que los apóstoles fueron más que santos de vidrio con dibujos de colores vivos con acabado brilloso que representan un grado exaltado de espiritualidad. Pero realmente, fueron hombres mucho muy comunes.
Es una lástima que tantas veces han sido puestos en pedestales como figuras magníficas de mármol, o representados en pinturas como un cierto tipo de dioses romanos. Eso los deshumaniza. Fueron simplemente doce hombres – humanos en todos los aspectos – completamente comunes y nosotros no deberíamos perder el contacto de quiénes realmente fueron.
Así que ¿Qué los capacitó a esos hombres para ser apóstoles? La verdad es que, no fue alguna habilidad intrínseca o cualquier talento sobresaliente de ellos. Fueron galileos. No fueron de la elite. Los galileos fueron consideradas personas de clase baja, rurales, incultas. Fueron plebeyos, don nadie. ¡Pero esos don nadie se convertirían en los líderes preeminentes de la iglesia recién nacida – su mismo fundamento!
Ahora cuando vamos al liderazgo de la iglesia, hay ciertas cualidades evidentes morales y espirituales que los hombres deben cumplir. La Biblia establece un estándar sumamente alto (vea 1 Timoteo 3:2-7; Tito 1:6-9; Hebreos 13:7).
¿Pero sabe usted algo? El estándar no es más inferior para el resto de la iglesia. Los líderes deben ser ejemplos para todos los demás que se esfuerzan por encontrar el mismo estándar. No hay tal cosa como un estándar “inferior” aceptable para miembros de la iglesia enlistados. De hecho, en Mateo 5:48, Jesús dijo a todos los creyentes, “sed perfectos, como vuestro Padre en los cielos es perfecto”.
¡Eso es mucho pedir! Francamente, nadie cumple tal estándar. Humanamente hablando, nadie “califica” cuando el estándar es perfección absoluta. Qué alegría hay en saber que es Dios mismo es quien debe salvar a los pecadores, los debe santificar, y luego los debe transformar a los descalificados en instrumentos que él puede utilizar.
Los doce eran como el resto de nosotros; fueron seleccionados de lo indigno y lo incompetente. Fueron, como Elías, hombres sujetos “a pasiones semejantes a las nuestras” (Santiago 5:17). No se elevaron a un nivel más alto de servicio porque fueran un tanto diferentes de nosotros. Más bien, su transformación en vasijas de honor fue una obra divina y su influencia increíble es un resultado del mensaje divino que predicaron.
Por Qué Dios Nos Escoge
¿Alguna vez usted se ha desalentado y decepcionado cuando su vida espiritual y testimonio sufren por el fracaso o el pecado personal? ¡Tendemos a pensar que somos un don nadie sin valor – y abandonarnos a eso sería cierto! Pero anímese – los don nadie sin valor son simplemente el tipo de personas que Dios utiliza. ¡Si usted piensa esto, eso es todo lo que El tiene que trabajar!
¿Pero usted alguna vez se ha detenido a considerar por qué es cierto eso? Óigalo bien: Dios escoge lo humilde, lo bajo, lo manso, y lo débil para que no haya nunca ninguna duda acerca de la fuente del poder cuando sus vidas cambien el mundo. No es el hombre; es la verdad de Dios y el poder de Dios en el hombre. La próxima vez que usted lea los evangelio o el libro de los Hechos, tome algunos minutos para considerar la obra de Dios en los apóstoles. ¡Fueron lentos para creer, para comprender, y tenían memorias terribles! ¿Le suena familiar?
No se preocupe – eso es perfectamente consistente con la forma en que el Señor siempre trabaja. 1 Corintios 1:20-21 dice: “¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.” Esa es la misma razón por la cual no hubo filósofos, ni escritores brillantes, ni debatientes famosos, ni maestros distinguidos, y ningún hombre que se halla distinguido como grandes oradores ente los dice que Cristo escogió. Se convirtieron en grandes líderes espirituales y grandes predicadores bajo el poder del Espíritu Santo, pero no por tener ciertas habilidades de oratoria innata, habilidades de liderazgo, o aptitudes académicas que tuvieran. Su influencia está en deuda con una cosa y nada mas que una: El poder del mensaje que predicaron.
En un nivel humano, el evangelio fue considerado un mensaje tonto y los apóstoles fueron estimados como predicadores poco sofisticados. Su enseñanza estaba debajo de la elite. Fueron meros pescadores y don nadie de la clase obrera. Los peones. Gentuza. ¡Esa fue la valoración de sus contemporáneos y esa ha sido la opinión de la mayoría de la iglesia genuina de Cristo a lo largo de la historia y hasta el día de hoy! “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles “ (v. 26).
Pero piense acerca de esto: “sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia” (vv. 27-29). Los instrumentos favoritos de Dios son personas don nadie, a fin de que ningún hombre pueda jactarse ante Dios. En otras palabras, Dios escoge a quien él escoge para El recibir así la gloria. Él escoge instrumentos débiles para que nadie le atribuya poder a los instrumentos sino más bien a Dios quien esgrime los instrumentos. Aquellos que persiguen su propia gloria tristemente encontrarán la estrategia de Dios inaceptable – y se perderán de la gloria verdadera y el gozo verdadero.
Con la excepción notable de Judas, los apóstoles no fueron así. Ciertamente lucharon contra el orgullo y la arrogancia como cada ser humano caído. Pero la pasión que conducía sus vidas se convirtió en la gloria de Cristo. Y fue esa pasión, sometida a la influencia del Espíritu Santo – no cualquier habilidad innata o cualquier talento humano – la que explica por qué dejaron un impacto tan imborrable en el mundo.
Traducido pro Armando Valdez
La Autoridad y la Suficiencia de la Escritura
La Autoridad y la Suficiencia de la Escritura
Por Gary E. Gilley
(Agosto del 2005 – el Volumen 11, Tema 8)
Quizá el asunto más importante que esta enfrentando la iglesia hoy es el asunto de la autoridad. ¿Quién o qué tiene el derecho y la autoridad de determinar qué creemos y cómo debemos vivir? La respuesta a esa pregunta, no mucho tiempo atrás, fue muy elemental – al menos para los cristianos evangélicos. La Palabra de Dios era la autoridad final sobre todas las áreas de fe y práctica. Uno de los gritos de guerra de la Reforma fue sola Scriptura – la Escritura solamente. Esto simplemente quiere decir que la base final de autoridad y verdad es la Escritura. La Escritura tiene la última palabra sobre todo lo que creemos y cómo vivimos esas creencias. Más que eso, la Biblia fue vista como suficiente. Es decir, lo que la Palabra tiene que decir es útil para equiparnos para toda buena obra (2 Timoteo 3:17). Nadie afirma que la Escritura es exhaustiva en todos los temas – o aun señala alguno (e.j., las matemáticas). Pero donde no da instrucciones directas proporciona principios por los cuales podríamos examinar y evaluar todas las cosas “que pertenecen a la vida y la piedad” (2 Pedro 1:3). Que la Escritura afirma de sí mismo tal autoridad y suficiencia es ampliamente aceptado basada en numerosos pasajes (e.g., Juan 17:17; Marcos 12:24; Lucas 11:25; 16:27-31; Hebreos 4:12; Santiago 1:25; 1 Pedro 2:2; Hechos 20:20-32; Salmo 19, 119; 2 Timoteo 3:15-17; 2 Pedro 1:3; Mateo 5:17-20; 12:18-27; 26:52-54; Lucas10:25-26; 16:17). Pero, en la mayoría de los casos, la iglesia evangélica hoy no cree esto. La autoridad y la suficiencia de la Palabra de Dios están siendo suplantadas a cada paso. Sin embargo, antes de que observemos la iglesia moderna, demos marcha atrás y consideremos el pasado reciente. Lo que esta transcurriendo hoy tiene un anillo familiar a eso. Esto ya ha sucedido antes – y esto no hace mucho tiempo.
LA EPISTEMOLOGÍA
El asunto de la autoridad mayormente se ocupa de la epistemología, es decir, el cómo descubrimos y determinamos la verdad. Sin correr a velocidad de conejo filosófico de los cuales hay muchos, la respuesta es que nuestro conocimiento de la verdad debe venir de una fuente. Estando reducidas las posibilidades «básicas», las fuentes de la verdad están limitadas a tres:
Los Seres Humanos
Si uno cree que los seres humanos son la fuente final de la verdad quedamos todavía con la pregunta epistemológica de cómo descubrimos esta verdad. James Draper y Kenneth Keathley dan esta visión general útil:
La persona manteniéndose firme en la razón humana (o el racionalismo) cree que ella misma es su autoridad final. La pregunta entonces es ¿cuál es el método que el individuo usará para probar sus afirmaciones de la verdad. Las opciones disponibles para él pueden ser clasificadas bajo tres encabezamientos: El racionalismo, el empirismo, y el misticismo. El racionalista cree que él o ella pueden determinar cuál es la verdad por la razón solamente, por habilidades innatas o naturales dentro de la mente humana. El empírico coloca su confianza en la experimentación y en la observación de fenómenos de sentido, afirmando como verdad sólo aquello que puede ser físicamente demostrado. Finalmente, tenemos al místico, quien niega el racionalismo y empirismo porque él reconoce que el individuo no es capaz de conseguir la verdad final tampoco por la razón o la observación. El místico, sin embargo, cree que el individuo posee habilidades extra-racionales que le permiten intuir la verdad. La verdad, según el místico, no puede ser conocida objetivamente; solo puede ser encontrada subjetivamente. No importa cuál de los tres enfoques sean empleados por la razón humana, todos ellos tienen en común esto: Hacen al individuo el árbitro final de la verdad. [1]
La Religión
Dentro de la tradición cristiana esto es mejor representado por la Iglesia Romana. Según la teología católica, es la Iglesia la que nos ha dado la Biblia y, por consiguiente, la autoridad final descansa en la Iglesia. La Iglesia Romana técnicamente no afirmaría sostener puntos de vista en contra de la Escritura, pero es la Iglesia la que interpreta la Escritura y tiene libertad de agregarle. Por consiguiente, cualquier contradicción aparente, decir por ejemplo el rezarle a María o a los santos, se resuelve con la afirmación de Roma respecto a la autoridad.
La Revelación
Si Dios existe, no es difícil de creer que él se haya comunicado a la humanidad. La Biblia mantiene ser esa revelación. Los cristianos conservadores a todo lo largo de las épocas, y especialmente desde la Reforma, han reconocido la afirmación exclusiva de que las Escrituras son la Palabra de Dios completa y final para esta era. Esto no es decir que no han existido muchos usurpadores para esta afirmación.
El Ayer y el Hoy
Uno de los grandes retos enfrentados por los cristianos en el pasado no tan distante se basó en varias fuentes: El racionalismo alemán, la alta crítica, la iluminación del pensamiento, etc., Finalmente evolucionando en lo que nosotros llamamos hoy el liberalismo cristiano. El padre del liberalismo es usualmente reconocido como Friedrich Schleiermacher (1768-1834), profesor de teología en la Universidad de Berlín. Uniéndosele a muchos sistemas filosóficos populares con la Cristiandad, Schleiermacher vino a desconfiar de cualquier forma de autoridad. Pero él no quiso negar el cristianismo, reconociendo que el género humano necesita religión. Él sacó en conclusión que la revelación proposicional acerca de Dios puede ser defectuosa o aún inexistente pero, puesto que el hombre necesita una experiencia religiosa, el caparazón del cristianismo debe ser retenido. La Biblia puede ser poco fiable, con errores, poco confiable para desarrollar entorno de vida, pero aún es posible experimentar a Dios a través de expresiones religiosas. El fundamento puede estar ausente, pero en cierta forma las paredes aun están firmes. Tales personas están convencidas de que encuentran a Dios cuando se conectan con la “chispa sagrada” encontrada en cada ser humano, a través de prácticas místicas, o través de experiencias subjetivas. Son indiferentes con la autoridad la Escritura – para ellos la Biblia está plagada de errores, pero eso no tiene importancia con tal de que puedan tener una relación existencial con Dios – o al menos, así es lo que piensan. William James, ciertamente no es cristiano evangélico, hizo de nuevo una observación astuta cien años atrás acerca de la invasión del pensamiento liberal dentro de la Cristiandad:
El avance del liberalismo, así llamado, en el cristianismo, durante los últimos cincuenta años, medianamente puede ser llamado una victoria de conciencia sana dentro de la iglesia sobre la morbosidad con la cual la antigua teología de las llamas del infierno estaba más armoniosamente relacionada. Tenemos ahora a congregaciones enteras cuyos predicadores, lejos de exagerar nuestra conciencia de pecado, parecen dedicarse más bien a menospreciarlo. Ignoran, o aun niegan, el castigo eterno, e insisten en la dignidad en vez de la depravación del hombre. Consideran la preocupación continua del cristiano anticuado con la salvación de su alma como algo enfermizo y reprensible en vez de admirable; y una actitud sanguínea y ‘muscular’, la cuál para nuestros antepasados habría parecido puramente pagana, se ha convertido ante sus ojos un elemento ideal del carácter cristiano. No estoy cuestionando si son correctos o no lo son, sólo señalo el cambio. [2]
La valoración de James hace a un moderno tocar el timbre para ella. El liberalismo antiguo ha estado disminuyendo en las últimas décadas, pero ciertamente no se ha desvanecido. Más bien, se ha combinado con otros hilos teológicos errantes y se ha transformado en varias formas. Tome por ejemplo los comentarios recientes el columnista afiliado y el sacerdote Episcopal liberal, Tom Ehrich, escribe:
Describa a una congregación suburbana próspera, colóquela entre casas grandes y colegios privados, poblado por profesionales y jóvenes familias, una vez conocida por su vitalidad intelectual, ahora agréguele su adhesión a la ortodoxia de la Biblia. La predicación allí, dice un miembro, raras veces se desvía de una palabra por la explicación palabra por palabra de textos asignados. Las clases de educación de adultos tienden a ser “conducidas por personas que consideran que la Biblia es “inerrante” y no permiten cuestionar. Nunca escuchamos una exploración abierta y honesta de lo que significa vivir como un cristiano en el mundo de hoy”. Claramente, alguna suerte de retirada está en proceso. Al igual que todas las retiradas, afirma base moral elevada. Pero lo que veo en la “tierra del libre y la casa del valiente” es la conformidad dogmática (miedo a la libertad) y la intolerancia (miedo al otro). Lo que me preocupa es el surgimiento de un grupo base de liderazgo religioso que no vacila en convertir el miedo en furia, el odio y echándole toda la culpa a. Ellos, de todas las personas, deberían tener mejor criterio. Deberían saber que la respuesta al miedo es fe, no odio. Deberían saber que Jesús no señaló a los enemigos, ni lanzó cruzadas de moral o guerras de cultura de salario. Él no ejercitó un control mental con sus discípulos. Él no insistió en una forma de pensar o de creer, él no fue legalista, rígido o conformista (énfasis mío). [3]
¡Esto suena como a los discursos rimbombantes del liberalismo pasado de moda – pero ¡espere! Muchos dentro del evangelicalismo hacen eco de la misma tonada. Declararse a favor de la verdad es tanto como fuera de moda. John MacArthur señala el punto: “ya no se estima necesario luchar por la verdad. De hecho, muchos evangélicos ahora lo consideran maleducado y falto de amor afirmar cualquier punto de doctrina “. [4]
El liberalismo ha unido fuerzas con el posmodernismo para desafiar las enseñanzas de la Biblia. Entretanto, muchos en el evangelicalismo están sentados al lado queriendo ser tolerantes y tratando de amedrentar e intimidar a cualquiera que defienda el discernimiento. Es poco admirable entonces que una ola nueva de liberalismo esté pasando sobre el cristianismo. La iglesia sensible al buscador es vista por muchos como simplemente el liberalismo antiguo disfrazado, pero eso no es totalmente cierto. La iglesia sensible al buscador tiene evade muchas verdades bíblicas, [5] pero aún acepta las doctrinas más cardenalicias y aún busca proclamar el evangelio, aunque su mensaje a menudo está fuera de balance con el Nuevo Testamento. Pero la iglesia sensible al buscador ha dado a luz a un movimiento nuevo llamado la iglesia emergente. La iglesia emergente toma en conclusión lógica lo qué la iglesia sensible al buscador inició. Vistiendo todo en un atuendo religioso postmoderno la iglesia emergente rápidamente está rechazando y socavando casi toda la teología bíblica. En otras palabras la iglesia emergente es el nuevo liberalismo nuevo. El evangelicalismo cosecha lo que ha sembrado.
Pero qué acerca de todo el interés espiritual que es evidente. Libros cristianos y éxitos musicales. Mega-iglesias llenas a reventar. Algunos proclaman que podemos estar en el centro del máximo avivamiento desde Pentecostés. En respuesta, estoy de acuerdo con una evaluación de la encuesta Gallup de hace algunos años atrás. “Tenemos un avivamiento de sentimientos, pero no del conocimiento de Dios. La iglesia de hoy está siendo dirigida más por sentimientos que por convicciones. Valoramos más el entusiasmo que el compromiso informado”. [6]
¿Si esto es cierto por qué pocos están notándolo? Déjeme hacer algunas sugerencias:
1. Porque los comercializadores de este acercamiento al cristianismo se han vuelto expertos en dar a las personas lo que desean. Michael Horton escribe: “a todo lo largo de la literatura profética, notamos un tema común – los falsos profetas dicen a las personas lo que quieren oír, bautizandolo con nombre de Dios, y sirviéndolo como la última palabra de Dios hacia Su pueblo”. [7]
2. Porque la centralidad de la Palabra de Dios ha estado sutilmente reemplazada con substitutos inferiores pero agradables. La enseñanza y la predicación sistemática de la Biblia han sido desplazadas en muchas iglesias por el entretenimiento, el drama, los conciertos, los actos cómicos, y cosas por el estilo. Por una cantidad de décadas la teoría psicológica ha estado usurpando la autoridad de la Escritura. El propósito de muchas iglesias ya no es la santificación y la salvación sino más bien la terapia. Y, progresivamente, el misticismo y las revelaciones extra-bíblicas reemplazan la Biblia.
3. Porque tantos dentro del evangelicalismo van a la deriva con la marea de opinión y pensamiento mundano. Pascal dijo: “Cuándo todo está se mueve a la vez, nada parece moverse, tal como en buque de tabla. Cuando todo el mundo se mueve hacia la depravación, nadie parece moverse, pero si alguien se detiene, éste pone de manifiesto a los demás que se apresuran actuando como un punto fijo”.[8] Comentando sobre esta declaración Douglas Groothious escribió: “El punto fijo en un mundo que cambia es la verdad bíblica y todo lo que está de acuerdo con ella” [9] Precediendo a esta declaración de Pascal, Groothuis dice esto: “se nos ha dicho que los cristianos deben intercambiar su énfasis de la verdad objetiva a la experiencia común, de la discusión racional a la recurso subjetivo, de la ortodoxia doctrinal a las prácticas relevantes. He razonado… que esta maniobra es ni más ni menos que fatal para la integridad cristiana y el testimonio bíblico. Es también filosóficamente ilógica. Tenemos algo mucho mejor por ofrecer”. [10]
Pedro nos dice: “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder” (2 Pedro 1:3a). ¿Cómo son encontradas esta vida y esta piedad? “mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia” (1:3b). ¿Y dónde es encontrado el conocimiento de Cristo? En la preciosa Palabra de Dios. No es extraño que Pedro nos alentó a “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 Pedro 2:2). ¿Por qué alimentarse en el abrevadero de la sabiduría mundana o de la experiencia mística cuando tenemos la revelación final, completa e infalible de Dios que puede “hacernos sabios para la salvación” (2 Timoteo 3:15), y prepararos “para toda buena obra” (2 Timoteo 3:17)? Estoy de acuerdo con Groothuis, nosotros los cristianos creyentes de la Biblia tenemos algo mejor que ofrecer.
[1] James T. Draper Jr. & Kenneth Keathley, Biblical Authority (Nashville: Broadman & Holman Publishers, 2001) pp. 2-3.
[2] William James, The Varieties of Religious Experiences (New York: Longmans, Green, and Co., 1922) p. 91.
[3] Tom Ehrich, “Fear-based Faith Helps No One,” (Springfield, IL: The State Journal Register, May 22, 2005) p. 15.
[4] John MacArthur, Why One Way? (Word Publishing Group, 2002) pp. 47-48.
[5] Vea mi libro, This Little Church Went to Market.
[6] J. P. Moreland, Love Your God with All Your Mind (Colorado Springs: NavPress, 1997) p. 19.
[7] Don Kistler, General Editor, Sola Scriptura! Michael Horton, Forward (Soli Deo Gloria Publications, 2000) P. XV.
[8] Citado por Douglas Groothuis, Truth Decay (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2000) p. 265.
[9] Ibid.
[10] Ibid.
Traducido por Armando Valdez
La Suficiencia de la Escritura – Parte 2
La Suficiencia de la Escritura – Parte 2
por Gary E. Gilley
(Septiembre de 1995 – Volumen 1, Numero 11)
En nuestro último artículo, tratamos de demostrar que a través de la influencia del neo-gnosticismo, en forma de Movimiento Carismático, aun muchos en los rangos fundamentales/conservadores han ajustado sutilmente su perspectiva de las Escrituras. Estos individuos defenderían a muerte su creencia en la infalibilidad y la inerrancia de la Palabra, pero se han suavizado, como veremos, en el área de la suficiencia. Cuando hablamos de la suficiencia de la Biblia, queremos decir que ella por si sola es adecuada para capacitarnos en la devoción a Dios. Sólo la Palabra revela la verdad de Dios para vivir. En el lado negativo, esto naturalmente significa que nada necesita ser añadido a las Escrituras por nosotros para que conozcamos la verdad. Por consiguiente, cuando cualquier cosa, ya sea la sabiduría del hombre, la experiencia personal, el pragmatismo, la tradición, o la revelación directa es recomendada como un medio para conocer la verdad de Dios, entonces la suficiencia Bíblica se ha negado. Por esta definición encontramos que el panorama cristiano conservador literalmente se ha inundado con aquellos que afirman la creencia en la autoridad de la Escritura, negándola en la práctica por sus fuentes extra-bíblicas para obtener verdad y dirección. Antes de ir más allá, tal vez deberíamos hacer la pregunta: “¿Es Bíblica la suficiencia de la Biblia? ¿La Palabra dice ser suficiente?” En respuesta, se nos recuerda en 2 Ped 1:3, “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia” ¿Cómo se obtiene la vida y la santidad? Es consumada a través del conocimiento verdadero de Cristo, lo cual es encontrado sólo en la Palabra. 2 Tim 3:16,17 nos recuerda que las Escrituras son inspiradas por Dios y son útiles para la enseñanza, la amonestación, la corrección, y el entrenamiento en la justicia. ¿Por qué? Para poder ser aptos, preparados para toda buena obra. Tenemos que preguntarnos, si las Escrituras son adecuadas equiparnos para TODA buena obra, y si pueden conducirnos a TODO lo relacionado con la vida y la piedad, ¿qué más es necesario? ¿Por qué ir más allá de las Escrituras por las cosas de las cuales Dios dice que solamente las Escrituras nos suplen? En nuestro apoyo de la doctrina de la suficiencia Bíblica podemos hacer más que el texto de prueba. Todo el empuje de la Escritura implica que la Palabra por si sola nos enseña cómo vivir la vida y encontrar dirección. De hecho, la responsabilidad de presentar pruebas de que algo más allá de las Escrituras (visiones, sabiduría humana, tradición, etc.) es necesario, recae en aquellos que dudan de la suficiencia. Note la perspectiva de la Palabra de Dios como es encontrada en el Salmo 19. Se nos dice que es perfecta y convierte el alma. Es segura, haciendo sabio al sencillo. Es recta, alegrando el corazón. Es pura, iluminando los ojos. Es limpia, permanece por siempre. Es verdadera y justa totalmente. Es más deseable que el oro, es más dulce que la miel. No hay indicio aquí de que la Palabra es inadecuada para equiparnos para cualquier cosa que la vida nos traiga. El Salmista al alabar a las Escrituras implica que no hay necesidad de ayuda de ninguna fuente externa. Éste es el cuadro que obtenemos a todo lo largo de la Biblia entera. La sabiduría humana, las observaciones y la experiencia no agregan nada a las Escrituras.
El misticismo es una de las fuerzas más sutiles que socava la suficiencia en la iglesia evangélica actual. La definición de John MacArthur es de ayuda: “el Misticismo busca la verdad internamente, evaluando el sentimiento, la intuición, y otras sensaciones internas más que las objetiva, observable información externa. …Su fuente de verdad son sentimientos espontáneos más que el hecho objetivo, … o la interpretación Bíblica sana” (Nuestro Suficiencia en Cristo; p.32).
El misticismo encontrado en lugares como el Vineyard Movement (el cuál examinaremos la próxima vez) es muy obvio, puesto que afirman una revelación directa de Dios. Por ejemplo, en Power Evangelism, John Wimber, el líder del VM dice que la misma base para el evangelismo de poder (un empuje principal del VM) es la creencia de que Dios directamente nos revela a nosotros cierta información. Por ejemplo, en un avión Wimber vio claramente escrito a través de la cara de un hombre, “en palabras bien definidas,” las palabras, “adulterio”. Al testificarle al hombre, el Espíritu le habló directamente a Wimber y le dijo: “Dile que si él no se aparta de su adulterio, voy a llevármelo” (pp75-82). Otros en el VM son igualmente claros: John White nos asegura que “Dios quiere hablarnos individualmente” (Some Said It Thundered PXIX). Paul Caín dijo que el Señor le apareció al lado de él en el asiento delantero de su coche y dijo: “si tú en realidad quieres el tipo de comunión íntima conmigo que tu profesas querer, debes recordar que camino a solas” (Ibid P39). Es por esto que Caín nunca se casó. Bob Jones (el profeta de VM) fue llevado al cielo donde él fue puesto ante el mismo trono de Dios en una visión (Ibid p70).
La mayor parte de nosotros descartamos tales relatos por la fuente. Nos damos cuenta de que los Carismáticos y las personas de la Viña tienen una perspectiva defectuosa de la revelación y ese es su problema principal. Pero ¿cómo manejamos el mismísimo tipo de misticismo por algunos en nuestro campo? Aquí es donde algunos se molestarán, pero le alentamos a leer lo que los siguientes hombres están diciendo y pregúntarse si su perspectiva de la Escritura es fundamentalmente diferente a la de los carismáticos. Sólo podemos tomarnos el tiempo para examinar a tres individuos, pero son tres de los nombres más grandes en el cristianismo. Más importante aún, son hombres que representan la línea principal del evangelicalismo. Para mí, su perspectiva de la revelación, que está dirigiendo a evangélicos cuyos ministerios son seguidos por millones, es absolutamente aterrador.
BILL HYBELS
Hybels es Pastor de Iglesia Willow Creek Community cerca de Chicago, probablemente la iglesia más grande en América. Él es también el cerebro detrás del movimiento de crecimiento de la iglesia “sensible al buscador” que ha redefinido cómo la iglesia debe funcionar. Su influencia es masiva. En el libro de Hybels, Honest to God, él cuenta que “publicando” es cómo se mantiene “conectado” a Dios. Ciertamente no hay nada erróneo con poner por escrito sus pensamientos acerca de Dios, o los entendimientos profundos de la Escritura. Pero es cuando Hybel decide escuchar a Dios cuando él entra en problemas. Después de que él ora, Hybels le pide a Dios que le hable. Él dice, “Señor, tu has hablado a tus hijos a través de la historia, y tú has dicho que Tú eres un Dios que no cambia. Habla conmigo ahora. Escucho. Soy accesible”. Él luego le hace a Dios cuatro preguntas y seguido, “obtengo impresiones que son tan fuertes y verdaderas que los pongo por escrito.” Su primera pregunta es, “¿Cuál es el siguiente paso en mi relación contigo?” Si él no siente nada él interpreta que esto quiere decir que todo está bien. En otras ocasiones Dios específicamente le cuenta sobre algún movimiento que hay que hacer y él lo toma. Sus otras preguntas son con relación al desarrollo del carácter, la vida familiar y el ministerio, Dios siempre da sugerencias específicas. Dios aun a menudo le pedirá que escriba o llame a alguien, o que regale una posesión, o empezar un ministerio nuevo. Hybels asegura que estos recordatorios no tienen que ser comprendidos, pero deben ser obedecidos. Él promete que estos “momentos de inspiración se convertirán en memorias preciosas” (vea a pp 20-26).
Debería ser notado que la metodología de Hybels es usada por cultos diversos (por ejemplo el Movimiento de Oxford) y aun el espiritismo. Esto no quiere decir que Hybels es un fanático religioso o un espiritista pero él usa sus métodos. La idea en estas religiones falsas es abrir la mente para la comunicación directa de Dios (o de los dioses). Lo que siempre ha hecho al cristianismo único es que ya tenemos la comunicación con Dios, no necesitamos más. En lugar de eso, debemos estudiar y obedecer lo que ya ha revelado Dios.
JAMES DOBSON
Me percato que en muchos círculos Dobson es virtualmente un intocable. Él ha hecho mucho bien a las familias, y él ciertamente respalda principios fuertes y grandes virtudes. Estaríamos de acuerdo con él en muchos asuntos, pero no con su perspectiva de la Biblia.
Dobson tiene el cuidado de evitar asuntos teológicos siempre que le sea posible. Él cree que su organización Enfoque a la Familia, es un ministerio para las familias y como tal, no tiene mucha necesidad de la doctrina. Por supuesto, esto es un error. Cómo una organización cristiana puede esperar instruir a los creyentes en asuntos familiares sin extraer sus principios de la Biblia. Ah, pero ese es el punto. Mientras que Dobson ciertamente limita el uso de las Escrituras, sus fuentes primarias son la psicología (su enseñanza clave se preocupa de la necesidad de una buena autoestima, un concepto no bíblico y antibíblico, sacado directamente de la psicología humanística), la experiencia, el sentido común, y especialmente pertinente para nuestro tema de hoy: la revelación directa de Dios.
Esto es más obvio en su libro Straight Talk to Men and Their Wives. En el segundo capítulo de ese libro, Dobson discute la fuente de mucho de su ministerio. No proviene de las Escrituras, sino de las revelaciones directas del Señor hacia Dobson.
El Señor primero le habló al padre de Dobson haciéndole ver un proyecto unido entre él y su hijo que sería de importancia extrema. Sin embargo, lo que ese proyecto sería no fue revelado. Luego años más tarde, al apresurarse Dobson a la cama del hospital de su padre moribundo, el Señor le habló. Aunque la voz no fue audible, en cierta forma el Señor le dijo: “Tú vas a escribir un libro para maridos y padres, basados en la vida de tu papá. La inspiración sería derivaba de sus valores, sus dedicaciones, su andar Conmigo. Ésta es la empresa en conjunto de la cual hablé dos años atrás”. Luego Dobson le pidió al Señor más especificaciones. Él dijo al Señor: “¿Por qué debería depender de mi propio e insignificante entendimiento y sabiduría, cuándo puedo contactar los recursos del Creador de las familias. Dame los conceptos que tú quieres que yo comunique “. Es obvio hasta ese punto que el Dr. Dobson no cree que las Escrituras sean suficientes como para comunicar la voluntad de Dios acerca de las familias. Algo más fue necesario, y ese “algo” fue una palabra directa del Señor para Dobson. Dobson vuelve a escribir: “experimenté uno de esos momentos de quietud de conciencia cuándo supe que el Señor me había hablado”. He aquí las instrucciones de Dios: “¡si EE.UU. va a sobrevivir los increíbles peligros y estreses que ahora enfrenta, ha de ser porque los maridos y los padres otra vez coloquen a sus familias en el nivel más alto de su sistema de prioridades, reservando una porción de su tiempo y energía para el liderazgo dentro de su casa!” El énfasis del ministerio de Dobson desde ese tiempo se ha basado en esta revelación extra-bíblica, y no en la Palabra de Dios.
Otra vez podemos simpatizar con el ministerio básico de Dobson. Le damos apoyo en la batalla por la familia. Pero ¿debemos nosotros ignorar su perspectiva de las Escrituras? Sus conceptos no emergen de la Biblia, sino de sus experiencias místicas, entrenamiento clínico y así sucesivamente. ¿Debemos nosotros colocar la revelación de Dobson en el canon? Claro que no. Aun Dobson estaría de acuerdo que no. Pero, ¿escuchó él a Dios o no? Si así fue, entonces esa revelación debería conllevar una autoridad divina. Si no fue así, entonces él ha agregado a las Escrituras, algo que Juan nos advierte a nosotros que no hagamos (Apoc 22:18,19). Lo que nos preocupa aun más, es que hay poca protesta del pueblo de Dios en relación a tales cosas. ¿Por qué no ha de pedírsele cuentas a Dobson por tales puntos de vista? ¿Es posible que la comunidad evangélica se ha quedado dormida que ya no estamos alarmados cuando nuestros líderes reclaman revelación directa?
CHARLES STANLEY
El ministerio de Stanley y su influencia son inmensos. Él tiene un ministerio de televisión grande y de radio, él es el autor de numerosos libros, y es pastor de una de las iglesias Bautistas del Sur más grandes en el mundo. Él es muy respetado en los círculos evangélicos y ha tenido un impacto positivo en miles de vidas. Sin embargo, creo que Stanley está al borde del misticismo no-carismático. Él es con facilidad el más consistentemente místico de los tres líderes que estamos tratando.
En Su libro, Cómo Escuchar la Voz de Dios, Stanley, utiliza el mismo razonamiento de Hybels, declara que él cree que Dios nunca cambia, y puesto que él habló en el pasado, entonces él ha prometido hablarnos hoy (p133). Una declaración clara de cómo hace esto Dios es encontrada en la p. 128: “Muchas personas no creen totalmente que Dios hable hoy. Si pensamos obtener dirección sólo a través de la Escritura, entonces nos perdemos mucho de lo que Dios tiene para compartir, porque él hablará tantas veces a través de Su Espíritu, las circunstancias, y de otras personas. Debemos asegurarnos de quedar completamente convencidos y persuadidos de que Dios nos habla personalmente…”
¿Simplemente hasta dónde Stanley lleva esta idea de que Dios nos habla a nosotros hoy? Por poner un ejemplo, en una ocasión él estaba involucrado en un trato financiero. Cuando a él se le preguntó cuánto pagaría por la propiedad, “el Espíritu de Dios inmediatamente le habló Y dijo, ‘No Contestes eso.’” Stanley dice que “El Espíritu de Dios me habló muy claramente e inconfundiblemente, dándome la dirección correcta que necesitaba. …Cuando digo que el Espíritu Santo ‘habla,’ no quiero decir audiblemente. Más bien, él imprime Su voluntad en mi espíritu o mente, y le oigo en mí ser interior. Sin embargo aunque no es audible, la comunicación es precisa” (pp16,17). En otra ocasión un amigo, “me informó que Dios le había hablado esa mañana en oración y le había dado un mensaje en particular para mí. Tuve que pasar el día siguiente ayunando y orando antes de que tomara mi decisión” (p34).
No sólo Stanley y sus amigos reciben comunicación “precisa” de Dios en sus mentes, al menos en una de parte Dios a sus mentes, al menos en una ocasión Dios fue aun más directo. “Había estado más que inquieto en mi espíritu y supe que Dios estaba planeando algo, pero no sabía exactamente qué. Luego una noche, desesperado clamé a Dios, pediéndole que revelara Su propósito. Dios contestó rápidamente y sin rodeos, ‘voy a moverte’ Dije, ‘¿Cuándo?’ En un dos por tres la palabra septiembre brilló repentinamente a través de mi mente, e inmediatamente mi carga fue levantada”. Ese septiembre él se mudó a Atlanta. Él dice, “Dios se reveló a Sí mismo, no porque buscaba una visión o un sueño, sino porque buscaba Su mente. No obstante, fue una visión…” (p11).
Si existe una diferencia entre lo que Stanley dice y lo que Wimber dice, estamos muy perdidos en saber lo que es. Ambos reciben visiones e instrucción directa más allá de las Escrituras. ¿Reciben ambos visiones e instrucción directa del Señor? De hecho, Wayne Grudem, un teólogo de VM, escribió un libro entero, El Don de Profecía en el Nuevo Testamento y Hoy, promoviendo la misma visión exacta de revelación como la de Stanley, en casi las mismas palabras.
¿Cómo podrían los individuos a los cuales estamos comentando tener la seguridad de que no estén siendo engañados por lo que ellos piensan que es la dirección de Dios? Después de todo, la Biblia no ofrece técnicas para determinar la voz de Dios. Ellos dirían que la experiencia misma es la que le da autenticidad. Si uno cree que ha escuchado de Dios, y especialmente si las cosas dan resultado (pragmatismo), entonces aparentemente Dios ha hablado. ¿Es correcto? ¿Quiénes somos para cuestionar tales experiencias? ¿Y si asi es cómo reciben nuestros líderes la dirección de Dios, entonces por qué no nosotros? Más importante aún, ¿cómo tomarán tales puntos de vista de revelación la iglesia evangélica en los años venideros?
Irónicamente, Stanley da una advertencia a la que todos nosotros debiésemos prestar atención. “Satanás no da un golpe a la puerta principal y dice: ‘Hola, soy Satanás.’ Él viene por la puerta trasera usando el lenguaje más astuto, convencedor y persuasivo posible. La mejor manera en el mundo para engañar a los creyentes es encubrir un mensaje en un lenguaje religioso y declarar que contiene un nuevo y profundo entendimiento de Dios” (p56). Sólo podríamos orar para que hombres como Stanley se dieran cuenta de que ellos han sido engañados, y engañan a millones con respecto a la revelación de Dios.
La cristiandad evangélica no carismática definitivamente ha cobrado una inclinación mística en días recientes. Mientras que nunca niegan la autoridad de la Escritura como tal, muchos de nuestros nombres más grandes regularmente señalan experiencias místicas como la base para mucho de lo que hacen y creen. Mientras que documentaremos nuestras preocupaciones directamente de los escritos de estos líderes, le alentamos a examinarlos por usted mismo. Por favor recuerde que no estamos necesariamente en contra de los individuos que mencionaremos. Muchos son buenos cristianos que han sido grandemente usados por el Señor de muchas formas. Pero estamos preocupados de que su perspectiva débil de las Escrituras finalmente causará un daño grande en el cuerpo de Cristo. Estamos de acuerdo con la valoración de David Wells: “Conceder el estatus de revelación a cualquier cosa fuera de la Palabra de Dios inevitablemente tendrá como consecuencia el remover ese estatus de la Palabra de Dios. Lo que puede comenzar como una autoridad adicional paralela a la Palabra de Dios eventualmente suplantará su autoridad enteramente (“God in the Wasteland p.109). Recordemos también el compromiso de Martin Lutero: “si yo declaro con la voz más fuerte y con la exposición más clara cada porción de la verdad de Dios excepto por el único pedacito que el mundo y el diablo estén atacando en el momento, no estaré confesando a Cristo no importa cuán atrevidamente yo puedo profesar de Cristo” (Protestantes y Católicos,¿Están de Acuerdo? p165).
La Suficiencia de la Escritura – Parte 1
La Suficiencia de la Escritura – Parte 1
Gary E. Gilley
(Agosto de 1995 – Volumen 1, Numero 10)
La infalibilidad es la creencia de que las Escrituras no contienen errores en el original. La infalibilidad garantiza la exactitud de los mensajes registrados contenidos en la Palabra.
Las Escrituras hoy están bajo ataque. Por supuesto, esto no es nada nuevo; podemos rastrear tales ataques hasta el Jardín del Edén. Lo que es nuevo en los círculos evangélicos es el paquete. Echemos un vistazo atrás a la historia reciente de la iglesia.
En los 1920 y 1930 las diferencias entre iglesias conservadoras y liberales encabezaron los Estados Unidos. Luego de esta controversia vinieron nuevas denominaciones, comunidades, escuelas, misiones, etc., que se separaron de aquellos que ya no creían en el cristianismo Bíblico. Estas organizaciones estaban fundadas por creyentes que querían mantenerse firmes y “contender ardientemente por la fe” (Judas 3). Uno de los grandes problemas en aquel entonces (al igual que hoy), es el desarrollar consensos en relación a lo que es esencial en la fe. Es decir, ¿qué verdades doctrinales están más allá de la negociación? ¿Qué es lo que deben creer todos los cristianos que dicen ser ortodoxos, e inversamente qué es lo que puede dejarse a las convicciones individuales? En otras palabras, ¿qué es lo no negociable en la fe? Una serie de volúmenes, publicados originalmente en 1909, conocida como Los Fundamentos para Hoy (Fundamentals for Today) fue un intento de contestar estas preguntas. Escrito por algunos de los estudiosos conservadores más distinguidos y líderes de la iglesia del día, Los Fundamentos se ocuparon de las doctrinas de la Cristología y la Soteriología, pero casi la tercera parte de los ensayos se referían a la fiabilidad de la Escritura. Lo que emergió de esto fue lo que se vino a conocer como el movimiento fundamentalista. Un fundamentalista era uno que se apegaba a los fundamentos de la fe, primordialmente descritos en Los Fundamentos. Uno de aquellos fundamentos fue la creencia en una Biblia infalible e inerrante. Al pasar el tiempo aquellos conocidos como evangélicos se separaron completamente del fundamentalismo. Los evangélicos todavía se mantenían en los fundamentos de la fe, pero creían que había más lugar para negociar y trabajar con aquellos que negaban algo de lo esencial. Por supuesto, hoy hay muchos subgrupos bajo estos títulos, pero ese no es nuestro tema. Nuestro punto es que por definición, todo los fundamentalistas y evangélicos supuestamente se apegan a la creencia de que la Biblia es la misma Palabra de Dios, sin error en el original, y está en lo correcto en todo lo que afirma.
Sin embargo, mientras el campo fundamentalista ha continuado firmemente sosteniendo esta posición, ha habido cierta evidencia de debilitamiento en el lado evangélico. Por ejemplo, en 1976 Harold Lindsell, antiguo editor de Christianity Today y típico evangélico, escribió un libro llamado La Batalla por la Biblia. En este libro, él documentó la concesión que estaba teniendo lugar con respecto a la infalibilidad e inerrancia Bíblica en organizaciones evangélicas tales como el Seminario Fuller, la Convención Bautista del Sur, y la Iglesia Luterana –Sínodo Missouri. El libro no tuvo una buena acogida. Por ello, él continúo con La Biblia en la Balanza en un intento por mostrar el peligro que el mundo evangélico estaba enfrentando por su erosionada perspectiva de la Escritura. Él escribió, “hoy un número creciente de evangélicos no tienen el deseo de hacer a la inerrancia una prueba para la comunión” (p303). Su lamento a todo lo largo del libro es que el evangelicalismo estaba lentamente perdiendo su convicción de una Biblia inerrante. Sin embargo, él también creía que los fundamentalistas se mantenían firmes en las Escrituras. Pocos prestaron atención a las advertencias de Lindsell, y como consecuencia fue cada vez más difícil definir a un evangélico. Recientemente, en un esfuerzo inútil de definir el término, una publicación no admitio que un evangélico de hoy es alguien que dice serlo. Ya no hay más definiciones. Lindsell sugirió en 1979 que todos los cristianos que tienen el deseo de mantener una perspectiva ortodoxa de las Escrituras pueden querer regresar al término “fundamentalista” aun con todas sus connotaciones negativas (Ibid P320). Con esto felizmente estamos de acuerdo, si por el término queremos decir uno que sostiene lo esencial de la fe incluyendo una Biblia inerrante e infalible.
Sin embargo, nosotros que aceptamos la etiqueta fundamentalista tenemos nuestros problemas con relación a las Escrituras igualmente. Mientras firmemente sostenemos la infalibilidad e inerrancia, tristemente hemos transigido en la suficiencia. Por la suficiencia de la Escritura, queremos decir que la Biblia es adecuada para guiarnos a toda verdad relacionada con la vida y la santidad. Basados en pasajes tales como 2 Ped. 1:3; 2 Tim 3:15-4:2 y el Salmo 19 creemos que las Escrituras solas (a través del poder del Espíritu Santo) son capaces de enseñarnos cómo vivir la vida, cómo madurar en la santidad, cómo manejar los problemas y cómo conocer la verdad. La Biblia no necesita ayuda de la sabiduría y las experiencias de los hombres. Aún así, la inmensa mayoría tanto de evangélicos como fundamentalistas creen que las Escrituras son ya inadecuadas e incompletas en comunicar lo que el cristiano necesita saber para tratar con los asuntos de la vida. De esta forma creen que es necesario algo adicional a las Escrituras.
Una vez más, no hay nada nuevo acerca del pueblo de Dios creyendo que la Biblia es insuficiente para enfrentar sus necesidades. Col 2 describe una iglesia durante la era del NT que sintió que fue necesario añadirle varias cosas a las Escrituras para crecer hacia la madurez. La iglesia en Colosas aparentemente había caído bajo la influencia de las etapas iniciales del gnosticismo. El gnosticismo enseña que ciertos cristianos están al tanto de una fuente mística de conocimiento más allá de las Escrituras. Si uno quería avanzar hacia la madurez, según los gnósticos, tenía que contactarse con aquella fuente de conocimiento extra Bíblico a través de los métodos que enseñaban. Los colosenses, bajo esta influencia, estaban dejando atrás su instrucción inicial con respecto a la vida cristiana (v. 1-7) y estaban siendo engañados para añadir al menos cinco cosas a la Palabra de Dios:
LA FILOSOFÍA:
Colosenses 2:8-15 advierte del peligro de ser tomado cautivo a través de la filosofía y el engaño vano. “Filosofía” quiere decir “amor a la sabiduría” y el libro de Proverbios nos dice que el amor a la sabiduría es una búsqueda digna (Prov 4:6). Entonces, Dios no está en contra del amor a la sabiduría; Él está en contra del tipo de sabiduría errónea. Pablo advierte de una seudo-sabiduría que se identifica por tres características: 1) es de acuerdo a las tradiciones de los hombres. Es decir, ésta es una sabiduría que proviene de la mente de los hombres y no de la mente de Dios. 2) es de acuerdo a los principios elementales del mundo. Ésta es probablemente una referencia al intento de ganar sabiduría esotérica a través de un medio místico, algo que los gnósticos amaron (vea v.18). 3) No es de acuerdo a Cristo. La sabiduría verdadera es encontrada en Cristo, “en quién están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento” (v.3). Los Colosenses iban en busca de sabiduría en el lugar equivocado. Lo que estaban buscando lo encontrarían en Cristo, a través de la Palabra, no en las filosofías de los hombres. La iglesia de lo 1990 una vez más ha caído al pozo de la filosofía humana para descubrir cómo vivir la vida. Esto es más obvio en el intento por integrar la psicología humanística con las Escrituras. La así llamada psicología cristiana es la perspectiva de que la Biblia no es adecuada para satisfacer las necesidades personales y emocionales más profundas de las personas. La Biblia es suficiente para las preocupaciones espirituales y dificultades menores, pero las personas que tienen verdaderos problemas necesitan la ayuda de la psicología. Nos ocuparemos a fondo de este asunto en el futuro.
El LEGALISMO:
Todo el mundo piensa que sabe lo que es el legalismo, y nadie, incluyendo los fariseos, piensa que es legalista. Col. 2:16-17 describe el legalismo como especializarse en los menores. Es vivir de las sombras en lugar de la sustancia. Es la creencia de que el guardar ciertas reglas y rituales puede ganar el favor de Dios. Estas reglas y estos rituales casi siempre son cosas que no emergen directamente de la Palabra. Por consiguiente, el peligro recae en el hecho de que le hemos añadido nuestras ideas a las de Dios para madurar en la santidad. Nosotros, en esencia, declaramos que la Palabra de Dios es insuficiente para instruirnos sobre como vivir la vida; por lo tanto le debemos echar una mano.
El ASCETISMO:
El ascetismo se basa en un malentendido acerca de nuestros cuerpos humanos. Es la idea de que Dios quedará impresionado y nos haremos más santos si privamos nuestros cuerpos humanos de aun aquellas cosas que son buenas. La falla principal, como Pablo dice, es que es una “religión lograda por esfuerzo propio,” y así una vez más es una adición a la revelación de Dios (Col 2:20-23).
El PRAGMATISMO:
El pragmatismo no es específicamente mencionado en Col 2, pero no obstante impregna el pasaje entero. El pragmatismo es el error de determinar la verdad por lo que parece surtir efecto. Si algún método, o concepto parece ser exitoso, si las personas se sienten mejor, si responden al evangelio o van a la iglesia más a menudo, entonces debe ser de Dios. En lugar de que la Palabra de Dios determine cómo vivimos y lo que hacemos, el pragmatismo interviene y domina. Quizá, esto es más evidente en el movimiento de igle-crecimiento de hoy. Como John MacArthur dice, “los asistentes de la Iglesia son vistos como consumidores a los que tienen que vender algo que les agrade. Los pastores deben predicar lo que quieren las personas escuchar en vez de lo que Dios quiere que sea proclamado” (Nuestra Suficiencia en Cristo). Muchas más iglesias y líderes de iglesia están más preocupados acerca de qué es lo que funciona en vez de que es lo Bíblico.
El MISTICISMO:
La adición final a la Palabra de Dios es una acerca de la cual nos gustaría pasar más tiempo intercambiando opiniones. Pablo describe el misticismo/experiencia en Col 2:18,19. Los gnósticos enseñaron que ciertas elites habían recibido el don de inspiración directa a través del Espíritu Santo. Estos momentos de inspiración dieron lugar a las visiones, sueños, y encuentros con ángeles (vea Gnostic Gospels Pp49, 139-142, 163-166). Esto dividió la iglesia en dos clases, los ricos y los pobres (lo verdaderamente espirituales y lo no espirituales). Los paralelos con el movimiento moderno Carismático de nuestros días son difíciles de perder. Desde los 1960′s, la iglesia ha estado dividida en dos campos: Aquellos que poseen dones sobrenaturales y reciben revelación especial de Dios y aquellos que no los tienen. Mientras que hay numerosos errores en el movimiento Carismático, el corazón de sus problemas es encontrado directamente en estas palabras: Basan su teología en las experiencias en vez del fundamento de Jesucristo que es encontrado en Su Palabra. El resultado final es que tales personas son “defraudadas”. Pasan por alto la verdadera vida Bíblica debido a sus creencias. Desafortunadamente, la influencia del movimiento Carismático ha infiltrado a muchos que negarían cualquier participación en ese sistema. En nuestra siguiente carta, queremos documentar cómo la perspectiva de las Escrituras del movimiento Carismático sutilmente ha cambiado la perspectiva de la revelación de Dios de muchos evangélicos y fundamentalistas.
El Evangelismo del Llamado al Altar
El Evangelismo del Llamado al Altar
Por Paul Alexander
Por lo que podemos ver desde nuestra percha pequeña aquí en DC, el método de invitación de llamado al altar está aún en uso hoy. Es decir, no es casi tan prominente como solía estar en la cumbre de las cruzadas de Billy Graham. Algunos han dejado de llamar a las personas a recorrer el pasillo y hacer una decisión pública por Cristo porque piensan que su teología insinúa que invitar a las personas a responder a Cristo es innecesario. Otros han dejado de llamar a las personas a pasar al frente porque piensan que todos los que alcanzan a oír ya son salvos.
Aún, hay muchas iglesias por ahí que cantan la última estrofa de Have Thine Own Way solo un vez más como para esperar al pecador convicto a que salga de la banca hacia una relación nueva con Cristo. Pero si bien esto es todavía algo popular, pensamos que el sistema de invitación ha hecho más daño que bien entre muchas iglesias evangélicas. No implementamos un llamado al altar en ningún servicio aquí en Capitol Hill Baptist, y desalentaríamos a otras iglesias a hacerlo también. Pero no nos abstenemos porque somos hiper-calvinistas o universalistas. Así que ¿Por qué menospreciar una tradición avalada por el tiempo?
1. El llamado al altar con demasiada facilidad confunde el acto físico de “pasar al frente” (caminando por un pasillo) con el acto espiritual de “venir a Cristo» (el arrepentimiento y la fe). Las personas son instadas a responder al llamado como si ese pasar al frente fuese el elemento crítico de convertirse. Pero lo que se requiere para la salvación no es caminar por el pasillo. Es arrepentimiento de pecado y fe en Jesucristo (Marcos 1:15). El arrepentimiento inicial y la fe – la conversión – pueden ocurrir dondequiera, en el banco de la iglesia o en el bar.
2. Esta confusión engaña a las personas acerca de su estado espiritual. Alienta a las personas a pensar que han respondido al evangelio salvándose de corazón solamente porque han respondido al llamado externamente y le han pedido que haga una oración en el altar. Pero esto no es necesariamente cierto. Simplemente no es el caso que solamente porque alguien responde al llamado después del sermón, este ha respondido al evangelio en arrepentimiento y fe. Hebreos 6 advierte que existen personas que no solo no han respondido al llamado, sino que “es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero” quien, a pesar de estas pruebas aparentemente convincentes, no gustan “de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación” (Heb 6:4-5, 9; Para un tratamiento histórico, vea a Evangelicalism Divided Carlisle, PA: Banner Of Truth, 2000 de Iain Murray). En otras palabras, hay un tipo de experiencia espiritual verdadera del Espíritu Santo, un oír verdadero de la palabra, y aun una observación del poder de Dios, no obstante esto no es salvación. ¿No es esto también el punto de la parábola del Sembrador (Marcos 4:1-20)? El movimiento espiritual temporal, externo y emocional no necesariamente implica una conversión interna.
3. Esta confusión a menudo obscurece los requisitos del arrepentimiento y la fe. Esto es a menudo como las personas son conducidas engañosamente a pensar que son cristianos cuando de hecho no lo son. Miles de sermones han sido predicados que han fracasado para presentar el arrepentimiento y la fe (Marcos 1:15) como la forma no negociable de responder al evangelio en salvación. Entonces las personas reciben instrucciones de responder al llamado para “aceptar a Jesús” (un lenguaje no encontrado en ninguna parte de la Biblia), y son alentadas sobre esa base a sentirse seguras de su salvación y aun alentadas a unirse a la membresía de la iglesia local, nunca se les dice que deben arrepentirse de sus pecados y que deben creer en el evangelio si han de ser perdonadas. Y aun si el arrepentimiento y la fe fueron predicados en el sermón, a menudo a las personas que pasan al frente no se les advierte que ellos –individualmente– deben arrepentirse de sus pecados y deben depositar su confianza en Jesucristo y deben llevar fruto bueno y duradero que confirme la autenticidad de su profesión inicial; (Mat. 7:15-27 Juan 15:8, 16). Solo son alentados a responder al llamado y “tomar una decisión por Cristo» o “aceptar a Jesús en su corazón”. Estas personas son así amablemente pero dañinamente engañadas en pensar que se salvan porque respondieron al llamado, hicieron una oración, y fueron recibidas en la membresía de una iglesia local en el acto. Sin arrepentimiento, sin fe, sin santidad confirmada – aunada a la falta de salvación.
4. Esta confusión alienta a las personas a basar su seguridad en un antiguo acontecimiento. El caminar por el pasillo o la oración hecha se convierte en una piedra falsa de recuerdo que se evoca para asegurarse de ello a pesar de su falta de crecimiento o el estilo de vida manifiestamente pecaminoso. Pero la Biblia nos dice a nosotros que no basemos nuestra seguridad en una oración hecha o en el caminar por un pasillo en el pasado cada vez más distante. Nos dice que miremos nuestro amor presente y creciente hacia los demás (1 Juan 4:8,20)), la santidad presente y creciente de nuestros estilos de vida; (Mat. 7:15-27, 1 Juan 3:7-8, Heb 12:14), y la ortodoxia presente y creciente de nuestra doctrina (Gal. 1:6-9; 2 Tim 4:3; 1 Juan 4:2-3; 15).
5. Esta confusión llevan a los falsos convertidos a una falsa seguridad en la membresía de la iglesia. Esto es terrible individualmente porque la persona piensa que él se salva pero no lo es. Y es terrible colectivamente porque estos creyentes falsos son bienvenidos como miembros, comprometiendo la pureza de las listas de membresía de la iglesia y continuando en el pecado en maneras que comprometen la pureza del testimonio corporativo de la iglesia local en la comunidad. La iglesia es el programa de evangelismo de Dios (Juan 13:34-35). Darles la bienvenida a miembros no convertidos por el uso de métodos de evangelismo confusos es cederle el campamento al enemigo, haciendo del evangelismo algo más difícil.
6. El llamado al altar hace que la conversión parezca como una obra del hombre, cuándo de hecho es una obra de Dios. El arrepentimiento y la fe son dones de gracia que Dios otorga sobrenaturalmente, no por obras meritorias que los hombres realicen pasando al frente o haciendo una oración (Hechos 11:18; Efes 2:8-9; 2 Pedro 1:1).
7. El llamado al altar confunde a las personas con respecto a un lugar santo. Hace que la parte frontal de la iglesia parezca como el único lugar para verdaderamente “negociar” con Dios. Pero una teología bíblica del lugar santo prohíbe tales nociones. El interior de un edificio de la iglesia no es más sagrado que cualquier otro sitio ahora que Jesús ha resucitado y ha enviado a Su Espíritu en nuestros corazones. Mientras que la presencia de Dios solía ser localizada de manera representativa en el tabernáculo o en el templo del Antiguo Testamento, el nuevo pacto introduce al corazón de cada creyente a la presencia de Dios. Nuestros cuerpos humanos son los templos del Espíritu Santo, no nuestros edificios de la iglesia (1Cor 3:16-17; 6:18-20; Vea esp. 2 Cor 6:16).
8. El llamado al altar confunde “el pasar al frente” con el bautismo. Confunde el “pasar al frente” como la profesión de fe pública inicial que Dios requiere. Según la Biblia, el bautismo es la forma inicial en la cual nos identificamos nosotros públicamente con el pueblo de Dios (Mat. 28:18-20; Rom 6:1-6).
9. El llamado al altar distrae a los cristianos del punto central del servicio. La reunión semanal principal de la iglesia está dirigida a la edificación de los creyentes (1Cor 14:3, 4, 5, 6, 12, 17, 26). Pero llevar cabo el llamado al altar es a menudo para alentar al cristiano a aplicar el mensaje a los incrédulos y no a ellos mismos. En lugar de auto-examinar sus propios corazones, el llamado al altar a menudo deja a los cristianos examinar los corazones de otros – y salen afuera sintiéndose mejor de lo que debiesen acerca de sí mismos.
¿Pero nuestra reticencia para extender llamado al altar significa que nuestro celo evangelístico ha dejado de fluir? No. Siempre deberíamos invitar incrédulos a una relación con Cristo, ya sea en el domingo por la mañana en iglesia o en la tarde del sábado por los alrededores. ¡No limitemos nuestras invitaciones evangelísticas para los domingos al mediodía! Pero debemos ser precavidos en cómo los invitamos para que tanto nuestro mensaje y la respuesta requerida sea clara.
Al invitar a las personas a una relación con Cristo en el contexto de una reunión de la iglesia, primero debemos tener el cuidado de presentar el evangelio claramente – Dios, hombre, Cristo, respuesta. Dios es nuestro Creador santo y nuestro Juez justo. Todas las personas han pecado en contra de él, tanto en Adán como nuestro representante corporativo, y en nuestras vidas individualmente. Ese pecado merece muerte eterna – la separación de Dios en el Infierno. Pero Dios envió a Jesucristo a morir la muerte que merecíamos por nuestro pecado y nos reconciliemos con El. Y El requiere que nos arrepintamos de nuestros pecados – alejarnos de él – y creer en la divina justicia y el sacrificio substituto de Jesucristo. Cuándo los hacemos – y sólo entonces – Dios nos acredita la justicia de Cristo, y comienzan a llevar nuestro carácter en conformidad con Su Santidad.
Una vez que hemos presentado el evangelio claramente, necesitamos asegurarnos de que ninguna otra respuesta puede ser confundida con la respuesta correcta de la fe y el arrepentimiento verdadero, y perseverante. Para hacer eso, podemos necesitar suspender llamar a las personas al altar, o aun dejar de pedir la oración del pecador a las personas puesto que nunca encontramos a Pablo o a Pedro o a Jesús haciendo eso, ni ordenándonos a que hagamos eso. Si nuestra situación de la iglesia es tal que el pastor es incapaz de descontinuar tales prácticas sin hacer estragos en la unidad de la iglesia, entonces lo menos que debería hacerse es que el pastor explique públicamente que el pasar al frente o realizar una oración no deberían confundirse con la respuesta salvadora hacia el Evangelio. El arrepentimiento y la fe es la única respuesta de salvación – si importar si haya pasado al frente o haya hecho una oración.
Luego, sería sabio dirigir entrevistas individuales de membresía en las cuáles los miembros potenciales, los nuevos o antiguos convertidos, se les pide que den una explicación breve del evangelio y la respuesta correcta correspondiente, junto con algunas pruebas afirmativas de ese arrepentimiento en un estilo de vida piadoso en un período de tiempo. Esta práctica, a la vez potencialmente intimidante, lo vale, porque asegurará que los miembros potenciales hayan entendido y respondido al evangelio bíblicamente en salvación, y evidencia su sinceridad en un estilo de vida converso. Este cuidado los protegerá a las personas de un autoengaño espiritual, conservará la pureza de la membresía de la iglesia local, y protegerá la pureza del testimonio de la iglesia local en la comunidad al rechazar en la membresía a aquellos que no tienen el poder del evangelio para abandonar su pecado.
Para Lectura Adicional
Si a usted le gustaría leer más acerca del método en el evangelismo, vaya Mark 5 sobre Evangelismo en 9 Marks Ministries. Para más sobre el sistema de invitación, contacte a Christian Communicators Worldwide para su folleto titulado Los Peligros del Sistema de Invitación, por Jim Ehrhard, o lea el folleto de Iain Murray titulado El Sistema de Invitación, publicado por Estandarte de la Verdad. Para un tratamiento histórico del método evangelístico y su papel en el movimiento ecuménico en los últimos 50 años, lea Evangelicalism Divided de Iain Murray (Carlisle, Pensilvania: El Estandarte de la Verdad, 2000). Si usted está interesado en las raíces históricas del sistema de invitación, lea Revival and Revivalism de Iain Murray (Carlisle, Pensilvania: El Estandarte de la Verdad, 1994).
Traducido por Armando Valdez
La Esperanza y el Dinero
La Esperanza y el Dinero
(Por John MacArthur)
A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos (1 Tim. 6:17)
Un verdadero peligro que afrontan los cristianos estadounidenses es la tentación en centrar su esperanza en la incertidumbre de las riquezas. Basar su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, en lugar de Dios, es absurdo. Proverbios 11:28 advierte que “El que confía en sus riquezas caerá”. Proverbios 23:4–5 añade: “No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas Como alas de águila, y volarán al cielo.”
En vez de confiar en las riquezas, los creyentes deben centrar su esperanza en Dios, quien ricamente nos suple de todas las cosas para disfrutar. Dios provee mucho más seguridad que cualquier inversión terrenal. Salmo 50:10–12 describe Su riqueza incalculable: “Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados. Conozco a todas las aves de los montes, Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece. Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; Porque mío es el mundo y su plenitud.” Dios no es un tacaño; Él ricamente suple a Sus hijos de todas las cosas para disfrutarlas. Eclesiastés 5:18–20 se lee:
“He aquí, pues, el bien que yo he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte. Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios. Porque no se acordará mucho de los días de su vida; pues Dios le llenará de alegría el corazón.”
La forma más alta de alegría para el creyente debe traer gloria hacia el Señor. La felicidad verdadera, entonces, se origina cuando los creyentes le prestan atención a las palabras de Jesús en Mateo 6:19–21:
“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”
Más tarde, en ese mismo pasaje, Jesús da la orden tres veces para no estar ansiosos (vv. 25, 31, 34). Cuando confiamos en Dios en lugar de las riquezas, no tenemos razón para preocuparnos.
El post de hoy es adaptado del comentario de John sobre 1 Timoteo. (Moody, 1995).
El Antídoto Divino Contra la Impureza Sexual
EL ANTÍDOTO DIVINO CONTRA LA IMPUREZA SEXUAL
Por
Albert N. Martin
Cuando el evangelio llegó al mundo greco-romano en el primer siglo, arribó a un mundo que estaba lleno de nocivo y amargo fruto del paganismo y de la adoración idolátrica. Una de las extensiones más abominables de este amargo fruto del paganismo fue la impureza sexual y la inmoralidad. Parte del ritual de adoración en muchos de los templos paganos involucraba entrar en actos sexuales ilícitos con aquellos que habían sido apartados para esta dimensión de la llamada “adoración de los dioses”.
Siendo estos los hechos, no debe sorprendernos la atención que se presta en el cuidado pastoral de la iglesia primitiva, como aparece en Hechos y en las epístolas, al tema de la impureza sexual. En otras palabras, en la mente de los apóstoles no existía la idea de que este problema de la inmoralidad, impureza y desviación sexual sería automáticamente resuelto doquiera que el evangelio se enraizara en el corazón de un hombre o en medio de un grupo de hombres y mujeres que se constituyeron en una iglesia de Cristo. Antes bien, ellos atacaron el tema directamente en el lenguaje más explícito y con una multitud de perspectivas por las cuales armar al pueblo de Dios para resistir la tremenda presión de avanzar en esta característica dominante de la vida y la religión pagana, llamada impureza sexual.
Por ejemplo, cuando hubo un concilio en Jerusalén en el que la iglesia y sus líderes se reunieron con los delegados de la iglesia de Antioquía, juntamente con los apóstoles, le envió un decreto a todas las iglesias. Estas eran las palabras que tenían que ir a las iglesias de todo el mundo greco-romano: “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación [término general para cualquier forma de impureza sexua]; de las cuales cosas sí os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien” (Hechos 15:28-29).
Nos suena extraño que a estas iglesias infantes se tuviera que dirigir una regulación, no sólo acerca de la libertad cristiana y cosas indiferentes (carne ofrecida a ídolos, animales estrangulados), sino que también necesitaban una directriz específica con respecto a la prohibición de la fornicación. Se tenía que mandar un mensaje a todas las iglesias para que se abstuvieran de la impureza sexual. Tan torpe se habían convertido las conciencias de los hombres de esa generación como fruto de la religión pagana y de la adoración de los ídolos, que el concepto de que la impureza sexual es algo ofensivo a Dios se había borrado de la conciencia de ellos.
Más aún, vemos en un pasaje como 1 Tesalonicenses que aunque Pablo estuvo en la ciudad por un breve tiempo (aproximadamente tres semanas), una de sus notas dominantes mientras estuvo allí dando instrucciones prácticas en cuanto a los frutos del evangelio fue este tema:
“Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor (4:1-4).
Vemos que Pablo no se pasó de fastidioso hablando de este tema; no tomó el punto de vista de que el asunto iba a surgir automáticamente bajo la impresión general y el poder del evangelio; antes bien, y como ya hemos indicado, enfrentaron el tema directa y explícitamente.
En un sentido muy real, nosotros, en esta civilización occidental del siglo XXI, hemos degenerado al nivel de las antiguas perspectivas y prácticas paganas como existían en el mundo greco-romano del primer siglo. Y por tanto, como pueblo de Dios, necesitamos desesperadamente tener nuestras mentes y perspectivas apegadas a las Escrituras en este tema de la pureza sexual. Por un lado, todo el sistema del mundo está en contra del criterio de Dios, y no necesito hablar de los detalles para demostrar esa declaración. Vivimos con las evidencias innegables de la verdad de esa aseveración. Sin embargo, al reaccionar en contra de la impureza del mundo, la iglesia del primer siglo fue vulnerable a una perspectiva igualmente impía: el ascetismo. Somos siempre víctimas de los extremos, y en la reacción en contra del hedonismo y la entrega a la sensualidad en el primer siglo, una de las primeras herejías calificada como “doctrina de demonios” fue la idea de que la sexualidad humana era esencialmente impura y que el camino para ser santo era vivir por encima de la expresión de la sexualidad. Por ende, desde una perspectiva pastoral he estado interesado en dirigirme a ustedes con este tema para que nosotros, como pueblo de Dios, podamos estar armados con todo principio y motivación bíblicos posibles que nos guarden de ser absorbidos por la arrolladora corriente de la inmoralidad en nuestros días, y que podamos, por el otro lado, ser guardados de la perspectiva que igualmente deshonra a Dios llamada el ascetismo, que nos introduciría en las llamadas doctrinas de demonios que rebaja todas las facultades y apetitos que Dios nos ha dado.
Si les preguntara cuál es el gran capítulo del amor, espero que ustedes me refirieran a 1 Corintios 13. Si les preguntara cuál es el gran capítulo de la resurrección, espero que me dijeran, 1 Corintios 15. Si fuéramos a hablar del capítulo que traza el panorama de la salvación desde la elección hasta el sello del Espíritu, espero que supieran que es Efesios 1. Pero si les preguntara qué sección de la Palabra de Dios es la cuenca más rica en el NT sobre principios que nos guarden de la impureza sexual, ¿cuál sería su respuesta? Confío que su respuesta sería 1 Corintios 6:12-20. Esta es la destilación más rica de la mente del Espíritu de Dios con referencia al tema de la pureza sexual.
En esta sección de su Palabra, Dios nos da una gran colación de los principios que de ser guardados siempre en oración ante nosotros, pueden ser usados por Dios para ayudarnos a alcanzar una vida de pureza en medio de una época impura.
Cuando Pablo escribió este pasaje, no lo hizo en el vacío. Todo lo que dijo en este capítulo con respecto a cómo podemos huir de la fornicación está unido a la doctrina general de la sexualidad humana. Todas las cosas específicas de los versículos del 12 al 20 encajan dentro del marco general de la enseñanza bíblica respecto a la sexualidad humana. Por ello debemos ver, aunque sea brevemente, este marco general, para así evitar tener una visión distorsionada de lo que el apóstol está diciendo en este pasaje.
TRES REALIDADES FUNDAMENTALES SOBRE LA SEXUALIDAD HUMANA:
Pablo asume tres realidades fundamentales sobre la sexualidad humana:
1. Nuestra sexualidad, incluyendo nuestra capacidad para el placer sexual, se origina en Dios y no en el diablo.
Esto lo sabemos de los primeros capítulos de Génesis.
“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creo” (1:27).
Todo lo que está incluido en la masculinidad y feminidad, con toda la capacidad del placer sexual, se originó en la mente de Dios y vino a existencia por la actividad creadora de Dios. Y por ende, el primer capítulo concluye con estas palabras: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (v. 31). Esto incluye al hombre como hombre, con su masculinidad distintiva y sus capacidades masculinas distintivas para el placer sexual, e incluye a la mujer en toda su feminidad y toda su capacidad para el placer sexual. De ello Dios dijo: “Es bueno, me gusta lo que he hecho”.
Si nosotros no comenzamos cualquier discusión de la pureza sexual con este punto, terminaremos en algún error en el camino. Nuestra sexualidad tuvo su origen en Dios y no en el diablo. Esto que leímos en Gn. 1:27 es precisamente amplificado en el capítulo 2. Dios vio al hombre en toda su masculinidad sin su contraparte y dijo: “Le haré ayuda idónea para él” (v. 18). Obviamente Dios hizo a Adán con sus órganos sexuales y su capacidad para el placer sexual; y cuando dijo que iba a hacer su contraparte, no hizo una criatura asexual o andrógena, hizo una mujer con todo lo que constituye una mujer, incluyendo su sexualidad distintiva y capacidad para el placer sexual.
“Y de la costilla que Jehová Dios tomó al hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban” (vv. 22-25).
Ellos se vieron a sí mismos como habiendo venido de la mano de su creador en toda la sexualidad plenamente desarrollada de masculinidad y feminidad. Más aún, el relato de la creación no termina poniendo una cortina sobre ellos por su desnudez, sino quitándola. Y esta es la última palabra de la creación prístina y gloriosa: que Adán y Eva se amaban maritalmente sin avergonzarse, y Dios aún sonriendo dijo: “Es bueno, me gusta lo que he hecho”.
Permíteme preguntarte: ¿Tienes algún problema con eso? ¿Te sonrojas y arden tus oídos al escuchar al predicador hablando de esa manera? Todo lo que he hecho es exponer la Biblia brevemente. Si eres más quisquilloso que Dios, necesitas ordenarte; en algún punto tienes manías en tu sique y en tu forma de pensar sobre la dignidad y, reverentemente añado, la majestad de la sexualidad humana.
Todo lo que Pablo dice para ayudarnos a huir de la fornicación en 1 Corintios 6 asume este primer elemento del mayor general de la enseñanza bíblica: que nuestra sexualidad, incluyendo nuestra capacidad para el placer sexual, tiene su origen en Dios y no en el diablo. Por tanto, nunca debemos tomar la posición de que el placer sexual es sucio y malo o que es el trato necesario para preservar la raza humana.
En la medida en que ustedes, jóvenes, crecen y se desarrollan, Dios ha ordenado que las muchachas lleguen al punto que digan: “¡Varones, mm!” y los muchachos: “¡Hembras, mm!” Esa percepción y deseo en desarrollo hasta su cumplimiento en la intimidad sexual que emerge de su sexualidad humana, no viene del infierno, ni del abismo, ni del diablo. Viene de Dios, que te hizo a su imagen y semejanza.
2. El Dios que nos concibió en su mente y nos creó con nuestra sexualidad es el único que tiene el derecho de regular sus funciones legítimas.
Antes que el pecado entrara, el hombre no tenía la libertad de regularse por sus impulso y anhelos. Dios les ordenó con revelación proposicional explícita: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla” (Gn. 1:28). Ellos debían tener intimidad sexual, concebir y tener hijos por mandamiento divino. En el capítulo 2 se presenta que fueron unidos en la intimidad total de la unión sexual por la misma mano de Dios. Él es el único que tiene derecho de regular las funciones legítimas de nuestra sexualidad. No debemos regular sus funciones por el consenso de la sociedad ni la opinión de los llamados “expertos”. Él ha expresado claramente, tanto en los relatos de la creación como en la economía mosaica, que él tiene el derecho de regular la actividad sexual del hombre. Vemos en todas las regulaciones levíticas cómo Dios metía sus narices en toda la vida sexual de su pueblo, dándoles directrices específicas sobre muchos detalles acerca de cómo debían conducirse. Muchas de esas cosas no tienen aplicación para nosotros; eran parte de su sistema de tipos y sombras. Pero el principio es éste: Cuando Dios hizo pacto con su pueblo, él dice que parte de ese arreglo pactual es: “Yo tengo el derecho de regular los detalles de sus actividades sexuales”. Por eso vemos en el decálogo la expresa prohibición: “No cometerás adulterio” (Ex. 20:14). Solo el Dios que nos hizo tiene el derecho de regular las funciones legítimas de nuestra sexualidad.
3. El Dios que creó nuestra sexualidad generalmente tiene el propósito de que sea consumada gozosamente en deliciosa autoentrega dentro de los límites del matrimonio.
Pablo presenta esto abundantemente claro en 1 Corintios 7. Comienza diciendo que “el marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido” (v. 3). Debe haber respeto de las necesidades mutuas. Dentro de los límites del matrimonio tiene que haber esa autoentrega frecuente que satisface esas necesidades.
“Sea bendita tu fuente, y regocíjate con la mujer de tu juventud, amante cierva y graciosa gacela; que sus senos te satisfagan en todo tiempo, su amor te embriague para siempre” (Pr. 5:18-19; Biblia de las Américas).
“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla” (He. 13:4)
La Escritura enseña claramente que el Dios que creó nuestra sexualidad generalmente tiene el propósito de que sea gozosamente consumada en deliciosa autoentrega dentro de los límites del matrimonio. Si tienes problemas con mis palabras, hay algo extraño en tus pensamientos sobre la sexualidad humana. ¡Gozosamente consumada! No el mero cumplimiento de un deber para que el hombre no vaya a otra mujer. Esa es la perspectiva de algunas mujeres cristianas: “Si me quieres, aquí estoy, así que si vas y persigues a otra mujer, no me culpes”. Ese no es el concepto de la Biblia. Lee Cantar de los Cantares, y también Proverbios 5.
Dije también “generalmente”. Algunas veces nuestra sexualidad debe ser sublimada en soltería impuesta sobre nosotros por la providencia divina. Algunas veces debe ser subyugada para fines más elevados (1 Corintios 7 habla de esto). Por eso hablé de “generalmente”. Usé mis palabras cuidadosamente y con propósito.
Con esos conceptos fundamentales condicionando todo lo que sigue, comencemos a considerar siete trompetazos que nos llaman a una vida de pureza sexual. Para cambiar la ilustración, miremos a las siete murallas que por la gracia de Dios podemos construir a nuestro alrededor para mantenernos limpios de una vida de impureza sexual.
SIETE MURALLAS CONTRA LA IMPUREZA SEXUAL:
1. Debo tener la convicción de que un patrón o estilo de vida de impureza sexual me excluirá del cielo.
“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1 Co. 6:9-11).
“No os dejéis engañar”, cualquiera cuyo estilo de vida esté marcado por impureza sexual de cualquier tipo está excluida del cielo. ¿Cómo podemos permanecer firmes? Tenemos que poseer esta convicción grabada en la profundidad de nuestra alma por el poder del Espíritu Santo: El patrón o estilo de vida de impureza sexual, me excluirá del cielo y me arrojará al infierno. Debes comenzar con este principio fundamental.
Pido a los jóvenes que me escuchen. Todos a su alrededor están diciendo: “Todos lo hacen; no hay nada de malo en ello”. Alguno dirá: “Si el predicador está enseñando que mi sexualidad es un don de Dios y que no es sucio, ¿por qué debo esperar cuatro, cinco, seis, ocho y diez años hasta que Dios me dé un esposo o una esposa?” Te diré por qué – porque el Dios que te hizo dice que debes hacerlo. Si te entregas a un patrón de impureza sexual y continúas impenitente en ese estado, éste te llevará directamente al infierno.
Cuando ustedes, muchachos, llenos de curiosidad sobre cómo luce una mujer, vayan a la tienda a buscar algo para sus padres, y vean esas revistas satinadas con mujeres, ¡no se acerquen a esa suciedad y asquerosidad! Escuchen a su pastor. Ese puede ser el primer estirón de brazo, la primera visión de pornografía que puede ser el anzuelo con que el diablo puede eventualmente atarte con cadenas y causar que tenga una vida cristiana miserable. Aun si no eres cristiano, dí “¡no! no tengo nada que ver con ello.” Huye de eso como si huyeras del infierno mismo.
Si alguien se acerca a ustedes, muchachas, y les dice: “Mira, esta novela romántica es tremenda, debes leer esto” – novelas llenas de descripciones de besos apasionados y todo lo demás, que parecen tener romances inocentes; no es así, están calculadas para despertar en ti deseos y apetitos que están empezando a emerger en tu mente, alma y cuerpo juvenil; y no debes tenerlos despiertos, porque así te harás más vulnerable. Oh, jóvenes y preciosas vírgenes, deseo que tengan el gozo que mi hija tendrá dentro de veinte días, parándose ante la iglesia como una virgen pura para entregarse a su marido. Deseo que tus padres sientan el gozo que tendrá al entregar una hija que ha sido guardada. Eso no quiere decir que los de ustedes que pasaron por el camino del libertinaje son rechazados por nosotros. El próximo versículo dice: “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (v. 11). Hay algunos de aquí que dirán: “Oh, si hubiera oído esa advertencia antes. Fui ciado en un hogar en el que se me decía que el sexo es sucio, y en mi curiosidad y pubertad me metí en cosas en las que nunca debí meterme. No puedo dar marcha atrás. ¿Hay esperanza para mí?” Sí, había corintios que llegaron a introducirse en los templos y participaron de esa adoración de los dioses paganos donde hombres se asociaban con prostitutas del templo: mujeres con mujeres, mujeres con hombres. Había personas sentadas en la iglesia cuando Pablo escribió la epístola que sabían muy bien en qué consistía esa adoración pagana. “Y esto erais algunos”.
Y si en este momento está inmerso en un curso de impureza sexual de cualquier tipo, escucha: “No os dejéis engañar” (Biblia de las Américas). No te dejes engañar por lo que el mundo está diciéndote: “Todo está bien”. No te dejes engañar por lo que muchas llamadas iglesias cristianas están diciéndote: “Todo está bien”. Las preferencias sexuales no son un asunto de libertad. El curso de actividades sexuales contrarias a la voluntad de Dios sin arrepentimiento te llevará directo al infierno. Necesitamos cargar nuestras conciencias con esa verdad día tras día. Nunca la quites de tu conciencia hasta que llegues al cielo. Allá podrás no temer de la impureza sexual. Pero hasta que llegues allá, continúa cargando tu conciencia con esa verdad. Pablo sabía que los corintios la necesitaban; y estaba escribiendo a una iglesia de personas que profesaban ser discípulos.
No jueguen, jóvenes. No digan: “Yo sé hasta dónde llegar”. Si comienzas a jugar con tus pasiones y a debatir con tus hormonas, vas a perder el debate; y todo lo que obtendrás será una conciencia sangrante y la pérdida de la pureza, y en muchos casos, una esclavitud miserable. Si tuviera libertad de hablarte sin vergüenza ni indiscreción, no creerías lo que puedo narrarte sobre lo que he tenido que escuchar en mi estudio en el curso de los años, sobre la horrible esclavitud de la pornografía y perversiones de todo tipo. Le he dicho más de una vez a mi esposa: “Oh, querida, si pudiera regresar a la inocencia de mis veinte”. El cuarto de consejería ha sido una horrible educación sobre lo que pasa cuando los cristianos se descuidan y no cargan sus conciencias con esta tremenda verdad fundamental. “Ese camino lleva al infierno. Yo voy al cielo. No voy a caminar en él, ni a mirar en su dirección, ni a jugar con él; le daré la espalda. Mi rostro mira a Dios, a Cristo, al cielo, a la pureza y a la santidad”. Como hombre casado puedo disfrutar a plenitud la gozosa entrega del amor marital santificado. Como mujer cristiana puedo disfrutar la gozosa entrega de amor con el esposo que Dios me dio. Y si estoy desprovisto en este momento de un esposo o esposa, puedo conocer la consoladora promesa de Dios: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla” (1 Co. 10:13, Biblia de las Américas).
Nadie necesita ser sexualmente impuro por la razón de que tenga impulsos sexuales. El camino a la pureza no es negar la realidad de esos impulsos; es encontrar gracia en Jesucristo para encausarlos por los canales ordenados por el Dios vivo.
2. Debo tener la convicción de que mi cuerpo, incluyendo mis partes y capacidades sexuales, existe para el servicio del Señor.
“Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo” (1 Co. 6:12-13).
Algunas personas dicen: “Tengo un estómago; le da hambre; Dios hizo los alimentos para satisfacer esa necesidad, por ello las viandas son para el vientre y el vientre para las viandas. Así también tengo un cuerpo, el cual tiene apetitos y capacidades sexuales, por tanto tengo que satisfacer esos apetitos del modo que yo escoja, ¿no es así?”
“No”, dice Pablo. Ese paralelismo es incorrecto. El cuerpo no se hizo para la impureza sexual, sino para el servicio de Dios, y el Señor es para el cuerpo. El paralelismo no es apetito sexual-fornicación, fornicación-apetito sexual, sino apetito sexual canalizado para el servicio del Señor y el Señor comprometido con el cuidado y la preservación del cuerpo, incluyendo sus partes y capacidades sexuales. ¿Y cómo sabemos eso? “Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder”
(v. 14). A Dios le servimos en el cuerpo ahora y en el mundo venidero. De lo que sé de las Escrituras, nuestro cuerpo no es para la fornicación, sino para el servicio del Señor.
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Ro. 12:1)
¿Le has dicho al Señor: “Oh, Señor Jesucristo, quiero que este cuerpo sea para tu servicio. Quiero que todas sus facultades, capacidades, fuerza y energía se gasten haciendo tu voluntad”? No pongas entre paréntesis tus facultades sexuales. No debemos pensar como paganos, sino como cristianos. Presenta todo tu cuerpo. Debes tener la convicción de que tu cuerpo, incluyendo sus capacidades y órganos sexuales, existen para el servicio de Dios. Encontrarás como un gran medio de la gracia el desarrollar el hábito cada día de consagrar ante él todos los miembros de tu cuerpo, especialmente a la hora del baño, estando en completa desnudez entre tú y Dios. “Señor, toma mis ojos; que sólo miren las cosas que te agradan. Toma mis oídos; así como los limpio ahora con agua y jabón, límpialos de todo lo que han escuchado que no debieron. Toma mis manos para que hagan tu voluntad”. Y así presentas a Dios todo lo que eres y desarrollas el pensamiento de que el cuerpo sirve para el servicio de Señor, incluyendo sus capacidades sexuales.
¿Pueden ver, jovencitas, qué gran incentivo es éste para que se mantengan puras? Puede que un joven empiece a mostrar interés en ti; y quizás él no esté bien instruido en las Escrituras. [La gracia no niega la existencia de las hormonas]. Cuando él vaya a tomar libertades que no le son debidas, dile con misericordia: “Juan, Pedro, Miguel (cualquiera sea su nombre)…este cuerpo existe para el servicio del Señor. Esas partes que tú deseas tocar y tentar son territorio prohibido. Están guardadas para la hora en que en el servicio a Cristo pueda entregarlas gozosamente al hombre que Dios me dé como esposo”.
¿Has encontrado eso ofensivo? ¿Encuentras chocante que alguien te hable así en una asamblea cristiana? A Pablo aparentemente no. Porque en el contexto de urgirles a huir de la fornicación, les dio este tremendo segundo incentivo; el conocimiento y la convicción de que sus cuerpos, incluyendo sus partes sexuales, existen para el servicio del Señor.
¿Ven lo contrario que es esto al pensamiento del mundo? El mundo dice: “Ese cuerpo es mío; es mi propio terreno de juego, y es asunto mío el cómo lo use”. Esa es la filosofía del mundo; pero no es cierta. Dios hizo el cuerpo; es su dueño por creación, y como dice al final del pasaje, le pertenece a Dios por redención. Necesitas pensar como Dios dice que eres en realidad.
3. Debo tener la convicción de que mi unión con Cristo incluye mi cuerpo, y que no es cancelada ni suspendida en una experiencia sexual ilícita.
“¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo” (v. 15).
Pablo está aseverando y asumiendo que la doctrina de la unión del creyente con Cristo incluye el cuerpo. Tú y yo, que somos el pueblo de Dios, unidos a Cristo por la fe, estamos unidos a él en la totalidad de nuestra humanidad – cuerpo y alma – de una forma que no podemos entender ni expresar con precisión. Nota lo que Pablo dice: “¿No sabéis que vuestros cuerpos [incluyendo esas partes que son empleadas en las relaciones sexuales] son miembros de Cristo?” ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo [los que están en unión con el puro y santo Hijo de Dios en el privilegio redentor] y los haré miembros de una ramera?” ¡Tal pensamiento es detestable! Cuando un creyente tiene una experiencia sexual ilícita, su unión con Cristo, incluyendo su cuerpo, no es cancelada ni suspendida. Ese es el horror de la impureza sexual. Cuando un creyente cae en este tipo de pecado, una de las marcas de su caída es que él quitó deliberadamente en su mente el pensamiento de esta realidad.
El tener tal pensamiento ante nosotros nos impedirá entrar al templo pagano, pasar quince minutos con las prostitutas y quitarnos los miembros de Cristo y hacerlos miembros de una ramera. Alimenta tu alma de la realidad de tu unión con Jesucristo. Es sólo cuando te olvidas de esa realidad que eres vulnerable a los pecados de la impureza sexual.
4. Debo tener la convicción de que no existe la actividad sexual casual y sin compromiso.
“¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él”
(vv. 16-17).
No olvidemos las implicaciones. La idea del sexo recreativo, casual y sin compromiso no es algo que comenzó ahora; es una reversión del concepto greco-romano que regía en los días de Pablo. Pero su enseñanza aquí enfatiza que tal cosa no existe. Si pasas quince minutos con las prostitutas del templo, vienes a ser un solo cuerpo con ella; se efectúa una atadura misteriosa con esa intimidad sexual.
¿De dónde sacas eso, Pablo? Lo obtuve de la institución original de la sexualidad humana en Génesis
2:24: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” Cuando dos personas, en compromiso mutuo, consumen, celebran y demuestran sacramentalmente ese compromiso en el acto sexual inicial, esa es la consumación del matrimonio; y dentro de la relación matrimonial cada encuentro sexual entre el esposo y la esposa debe ser una afirmación de ese contexto total.
Pablo, al repetir la última frase, está diciendo que aun la intimidad sexual que se sostiene fuera del contexto del compromiso mutuo de por vida, no niega de ninguna manera el nivel misterioso que está involucrado en la intimidad sexual. Si vamos a ser guardados de la presión que nos rodea en el área de la inmoralidad sexual, debemos tener la convicción de que no hay tal cosa como actividades sexuales recreativas, casuales y sin compromiso. Tal cosa es imposible.
Queridos jóvenes, escúchenme. Hay muchos adultos en esta congregación que hubieran deseado creer esto antes de creer en la mentira de que podían dar rienda suelta al sexo recreativo, casual y sin compromiso, porque los fantasmas de esas intimidades estarán con ellos hasta la tumba. Y aunque sepan, el v. 11, que han sido lavados, santificados y justificados, nunca pueden borrar a plenitud los remanentes de la unión que ocurre en las intimidades sexuales ilícitas, porque Dios ha ordenado que esas relaciones nunca sean recreativas, casuales y sin compromiso. Y no hay libros ni charlas que puedan cambiar esa institución divina.
5. Debo tener la convicción de que la impureza sexual es una forma única de autodestrucción.
“Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca” (v. 18).
La declaración “cualquier otro pecado está fuera del cuerpo” no debe ser tomada en abstracción como una aseveración absoluta. La codicia no es cometida fuera del cuerpo, sino en el corazón. El orgullo, la envidia y los celos no están fuera del cuerpo. Lo que creo que Pablo está diciendo es que toda forma de pecado que sea de manera particular un pecado fuera del cuerpo, viene de fuera del cuerpo. ¿Cuáles son esos pecados? Las borracheras, ese pecado que hace tanto daño al cuerpo, vienen de fuera del él. La Biblia pone la glotonería en el mismo tipo de pecado que la borrachera, y lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Las personas cavan su propia tumba con los dientes, por los resultantes paros cardíacos, hipertensión arterial y todos los demás frutos físicamente destructivos de la glotonería. Pecan contra sus propios cuerpos por la comida que viene fuera de éste. La glotonería es altamente destructiva para el cuerpo.
Pero lo que Pablo está diciendo es que, entre los pecados que destruyen el cuerpo, el de la impureza sexual es único. Son sus propios apetitos y órganos sexuales los que involucrados en un uso ilegítimo se convierten en su propia destrucción. Las mismas capacidades dadas por Dios vienen a ser nuestros asesinos y destructores.
Salomón advirtió a su hijo de uno de los resultados de acercarse a una ramera: su cuerpo quedaría consumido (Pr. 5:11). No se puede hablar de las “víctimas” del sida, la gonorrea y la sífilis, sino de los justos recipientes del juicio de Dios. Amigo, aunque no seas cristiano, es de tu interés personal evitar la impureza sexual. Y si tú, hijo de Dios, quieres, al igual que Pablo, que Cristo sea magnificado en tu cuerpo, debes orar para ser librado de la impureza sexual.
6. Debo tener la convicción de que mi cuerpo es el santuario mismo de Dios por un acto soberano de la gracia y el poder de Dios.
“O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios?” (v. 19a)
En este versículo hallamos dos verdades: (a) El cuerpo es el santuario mismo de Dios, y (b) éste ha sido constituido así por la actividad soberana y la gracia de Dios.
Cuando Dios intervino redentoramente en nuestras vidas no dijo que habitaría en todo nuestro cuerpo, excepto en las partes privadas y órganos sexuales. El Espíritu Santo mora en la totalidad de tu humanidad redimida; el cuerpo es convertido en el santuario de Dios. Dondequiera que vayas, allí va Dios, porque eres el lugar de su morada. Él ha prometido que habitaría en el corazón del humilde y contrito de espíritu. La bendición que corona el nuevo pacto es que quitaría nuestro corazón de piedra, nos daría uno de carne y colocaría su Espíritu dentro de nosotros. ¿Y de quién obtuvieron esto? “El cual tenéis de Dios.” Esto es así porque Dios vino a ti cuando tu cuerpo y alma no eran otra cosa que el santuario y hogar de las influencias demoníacas del paganismo. “Esto erais algunos”, con sus cuerpos y almas ardiendo con pasiones ilícitas; entregados a un curso de autodestrucción que les dirigiría al infierno. ¿Y qué pasó? Dios hizo que el evangelio llegara a ustedes, abrió sus ojos enceguecidos y sus sordos oídos, y les capacitó para abrazar a su Hijo, y al hacerlo, puso el Espíritu de adopción dentro de ustedes, “el cual tenéis de Dios”, en gracia y misericordia.
¡Qué profanación tan horrible del templo santo! ¿Ven cómo la motivación de la gracia es más poderosa que cualquier mandamiento? El apóstol hubiera podido simplemente presentar las implicaciones del séptimo mandamiento, pero no hace eso. Utiliza un antídoto lleno de motivaciones evangélicas y realidades redentoras.
Tú y yo necesitamos aprender a vivir con esa convicción; decirnos a nosotros mismos cada mañana al levantarnos; “Este cuerpo es el santuario de Dios, y es así por la gracia soberana de Dios”.
7. Debo tener la convicción de que mi cuerpo, incluyendo mis órganos sexuales, es la propiedad adquirida de Cristo.
“¿… Y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio” (vv. 19b-20a).
Ahora Pablo toma la cruz y la planta justo en medio de este problema de inmoralidad en Corinto. “No sois vuestros”, no solamente porque fueron creados por otro, sino porque fueron comprados. Tal es el lenguaje de la redención. El precio nos lo dice Pedro: “No con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo” (1 Pedro 1:18-19).
El apóstol les dice: “¿Cómo podéis acercarse al templo donde están esas prostitutas, ustedes que invocan a Cristo?” En lenguaje actual; “¿Cómo podéis estar en el asiento trasero de un automóvil y utilizar sus cuerpos como terreno de juego?”
O tú, hombre de negocios, ¿cómo puedes convencerte de tener sexo recreacional ante la excusa de que “Dios entiende que todos los hombre tienen necesidades”? ¿Cómo puedes hacerlo, sabiendo que todo lo que eres es propiedad del Dios encarnado? ¡Qué implicaciones tiene esto!
Jóvenes, entienda esto: la gracia no neutraliza las hormonas. La gracia batalla contra el pecado, no contra la naturaleza. Cuando en la providencia de Dios tienes el privilegio de comenzar a desarrollar una relación con un joven o una joven, y encuentran que sus intereses comunes son el deseo de agradar a Cristo; y entonces comienzan a ver que hay otros intereses comunes por los que se atraen, es inevitable (a menos que por algún lado haya un corto circuito y algo tenga que ser enmendado) que habrá una búsqueda por los primeros niveles de intimidad: el tocarse, agarrase las manos, los brazos, los besos. Luego surgirán los anhelos por plenas y largas expresiones de intimidad. ¿Qué es lo que les librará del sexo prematrimonial? El hecho de que seas cristiano no es una garantía en sí misma, porque hubo cristianos en Corinto que cayeron en este pecado. Lo que te librará, por la gracia de Dios, será esta convicción: SOY PROPIEDAD REDIMIDA DE CRISTO.
Cuando el joven, en su debilidad, permite que sus deseos naturales dados por Dios se exceden de los límites de una conducta decorosa y comienza a manosear donde no debe, tu responsabilidad es decirle: “Juan, Pedro (cualquiera sea su nombre), tú sabes que creo haber empezado a amarte, y que busco a honrar a Dios en nuestra relación, lo que buscas tocar no es tuyo ni mío, estos senos fueron comprados en la cruz de Cristo para ser guardados hasta el día de bodas, cuando pueda con gozo presentárselas a mi esposo; y si ése eres tú, quiero ser capaz de hacerlo con buena conciencia. Son propiedad de Cristo; no tengo ningún derecho de dártelos”.
Y si una joven te dice; “Tú no confirmas tu amor en la manera en que los otros lo hacen”. Necesitas decirle a la jovencita María: “No hay nada que ame más que abrazarte, besarte y tocarte, pero mis manos no son mías, fueron compradas por precio. Mis labios no son míos, fueron comprados por precio. Y los estoy preservando conforme a las directrices del dueño, hasta que los pueda entregar a la esposa escogida de Dios. Y hasta ese día no voy a violar los derechos del dueño.”
¿Suena eso cruel e irracional? ¿De qué otra forma podemos interpretar el pasaje? “No sois vuestros”. ¿Cuál es el contexto? No es una lección general sobre santificación o dedicación, sino el del antídoto contra la impureza sexual. Es el reconocimiento de que no soy mío, de que fui comprado por precio, lo que Dios utiliza para preservarme. Eso es lo que guardará a una pareja a través de todas las vicisitudes de una larga vida juntos, aun cuando es perfectamente posible que parejas felizmente casadas experimenten infatuación con otras personas y tener las hormonas procurando profundamente “carne extraña”. La gracia no te inmuniza contra ese fenómeno peculiar llamado infatuación.
¡Cuánto se necesita tener la convicción de haber sido comprados por Cristo en esta generación que piensa que si algo se desea entonces es correcto! Una vez me haya comprometido con un esposo o esposa, debo mantener sagrada toda dimensión de erotismo para ser canalizada sola, total, plena y gozosamente a mi esposo o esposa, pero a ellos y sólo a ellos. No debe haber fantasías de la mente dirigidas a ninguna otra mujer u hombre, NADA QUE CONLLEVE ESTIMULACIÓN ERÓTICA. Todo debe ser guardado 100% al cónyuge dado por Dios.
Planta la cruz en medio de tus hormonas y ora que Dios haga que la cruz crezca y florezca en medio de ellas.
CONCLUSIÓN
Este es el antídoto Pablo ofrece con sus siete ingredientes mezclados. Y en medio de ellos incluye dos imperativos: uno es negativo y el otro positivo. En el v. 18 dice: Huid de la fornicación”. Algunas partes de la Biblia nos llaman a resistir ciertas cosas. Pero cuando se habla de impureza sexual, Dios dice CORRE. Ni siquiera permanezcas debatiendo el asunto. Conocemos el ejemplo clásico: José. Creo que fue en cierto modo ingenuo. La primera vez que la esposa de Potífar le sugirió algo, debió ir donde su esposo y decirle: “Tu mujer puso sus ojos en mí, y antes de que algo suceda y quede atrapado en una situación embarazosa, habla con ella o trasládame a otro lugar”. Creo que fue ingenuo en dejar que las cosas pasaran día tras día tras día. El hecho es que no sucumbió; huyó y fue puesto en prisión. [Es mejor ir a la prisión con una buena conciencia que caer en el corazón de una relación ilícita, porque la Escritura dice que el pecado te seguirá y te hallará]. “El que encubre sus pecados, no prosperará” (Pr. 28:13). Huye de la impureza sexual – eso incluye todo lo que alimente los deseos eróticos.
Alguno dirá: “Pero es que si huyo de todo, la gente pensará que estoy loco. Ni siquiera podré ver televisión, porque encuentro que hasta los comerciales son eróticos. Me avergüenzo aun decírselo a mi esposa”. Amigo, avergüénzate y díselo, si así tienes que hacer lo que la Biblia dice de huir de la fornicación: “No puedo ni siquiera ver la revista Time. Pues no lo veas. No andes quejándote de tus fracasos, ¡huye de la fornicación! Si tienes que evitar personas, evítalas. El hecho es que el antídoto de este texto sólo funciona mientras se está corriendo.
Huir es el mandamiento negativo. El apóstol concluye entonces en el positivo: “Glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo”. No es suficiente llegar simplemente al final de la semana y decir: “Lo logré, ninguna fornicación”. Debe ser un compromiso positivo con la glorificación de Dios en mi cuerpo. La mejor manera de vencer un pecado es encaminarnos en dirección opuesta por la senda de justicia. El que tenga ese compromiso será el menos vulnerable a las actividades sexuales ilícitas.
Glorificar a Dios en nuestro cuerpo significa que aceptamos la descripción divina del origen de nuestra sexualidad. No nos avergoncemos de ella. Si no tienes la visión divina de la sexualidad no vas a presentar el asunto en oración a Dios. Te avergonzaría el hacerlo.
Preséntale tu cuerpo como un sacrificio vivo (Ro. 12:1). Preséntale tus mismos miembros a Dios (Ro. 6:19). Desde la cabeza hasta los pies, presenta toda la facultad en consagración sagrada y pídele que guarde tus miembros de ser utilizados para la injusticia. Eso es lo que significa glorificar a Dios en el cuerpo.
Si eres casada, harás lo que dice en 1 Corintios 7 y Proverbios 5, con gozo te entregarás a tu marido, porque eres un gran preservativo contra la impureza sexual, y si retienes lo que le es debido, vivirá en vulnerabilidad.
E igualmente ustedes, maridos, aprendan a entender las necesidades de la esposa. Comunícate con ella con respecto a su sexualidad. ¿Estás satisfaciendo sus necesidades? Discute esto libre y abiertamente; oren juntos sobre ello. Glorifiquen a Dios en sus cuerpos.
A los que no están casados, vayan a Dios y digan: “Señor, me hiciste con estos deseos y apetitos, pero en tu providencia no me has dado el canal de la realización normal. Dame gracia para contenerme y ser puro. Dame gracia para no aceptar la filosofía del mundo”. Eso es lo que significa glorificar a Dios en tu cuerpo.
Esto que hemos visto es la aplicación del evangelio al problema de la impureza sexual. Enfatizo esto porque si no eres cristiano, si no eres alguien en quien mora el Espíritu Santo, si no eres unos a quien el pensamiento de Cristo crucificado es una fuerte motivación para resistir todas las presiones del mundo y de tu propia carne, hay pocas probabilidades de que puedes mantenerte sexualmente puro en esta era. Si un creyente necesita todas las motivaciones y dinámicas del evangelio para poder hacerlo, ¿qué esperanza hay para ti si no eres cristiano? Huye a Cristo para que seas de él, para que puedas ser guardado del estilo de vida que te llevará al infierno.
Y tú, hijo de Dios, “el que piensa estar firme, mire que no caiga”. Si piensas que no necesitas todos los ingredientes de este antídoto, Dios te puede hacer aprender hasta las amarguras de tu alma lo insensato que eres. Que Dios nos ayude a brillar como luz en medio de una generación inmoral, mostrando que el antídoto de Dios es suficiente para guardarnos puros en una época impura.
El autor es pastor de
Trinity Baptist Church Montville, New Jersey
- ← Anterior
- 1
- …
- 190
- 191
- 192
- 193
- Siguiente →