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4 Conceptos Erróneos Sobre la Guerra Espiritual

Traducción:

Por Costi Hinn

Costi W. Hinn

Costi W. Hinn es pastor de enseñanza en The Shepherd’s House Bible Church en Chandler, Arizona, y fundador y presidente de For The Gospel, un ministerio en línea dedicado a proveer sana doctrina bíblica para la gente común. Es autor de varios libros, entre ellos Knowing the Spirit, God, Greed, and the (Prosperity) Gospel, More Than a Healer y Walking in God’s Will. Junto con su esposa, Christyne, es coautor de varios libros infantiles. Actualmente está terminando su doctorado en The Master’s Seminary. Él y Christyne son padres de seis hijos.

Hay una lista corta de creencias cristianas que encierran tanto misterio como la guerra espiritual. Aunque algunas cosas son muy claras en la Biblia en cuanto a los demonios y la actividad demoníaca, ¡hay un elemento sobrenatural en el ámbito invisible que hace humilde incluso al estudiante de teología más preparado!

Al mismo tiempo, parece que muchas personas tienen una variedad de opiniones basadas en sus experiencias, lo cual no es necesariamente algo negativo, pero puede dar lugar a muchos conceptos erróneos.

Algunas personas culpan al diablo de todo, mientras que otras lo ignoran por completo. Ambos enfoques te dejarán confundido acerca de la guerra espiritual.

Así que permíteme guiarte a través de cuatro cosas en las que los cristianos se equivocan acerca de esta batalla. Fíjate si te reconoces en alguna de ellas.

Concepto erróneo #1: Hay un demonio detrás de cada dificultad

Imagina una llanta ponchada, un dolor de cabeza, una pelea con tu cónyuge o una multa por exceso de velocidad, y el pensamiento inmediato: «¡El enemigo debe estar atacándome!». Sí, podría ser. Pero tal vez fuiste dejando para después cambiar las llantas, aunque en tu último cambio de aceite te advirtieron que estaban muy gastadas. Tal vez no has estado tomando suficiente agua, le hiciste un comentario sarcástico a tu cónyuge e ibas a 60 millas por hora en una zona de 35…

Creo que necesitamos ser sabios y estar atentos a los ataques satánicos, y a la vez ser realistas en cuanto a las posibles causas detrás de los momentos difíciles. El discernimiento implica honestidad acerca de nuestro propio pecado, conciencia de las estrategias demoníacas y humildad cuando simplemente estamos pecando y culpando al diablo por ello.

Podría haber un demonio detrás de esa prueba, pero no necesitamos identificar un demonio detrás de cada dificultad para confiar en Dios en medio de ella.

Concepto erróneo #2: La guerra espiritual requiere un enfrentamiento dramático

Al pensar en la guerra espiritual, muchas personas se imaginan gritos, expulsión de demonios o encontrar las palabras exactas que harán huir a Satanás. Yo solía ser muy supersticioso en esto y temía que, si no decía la fórmula correcta en mis oraciones, los demonios no podrían ser detenidos.

Pero cuando observas la armadura de Dios en Efesios 6:10-18, encuentras la verdad, la justicia, la fe, la salvación, la Palabra de Dios y la oración como armas (aunque técnicamente la oración no forma parte de la armadura) que podemos usar para resistir al enemigo. Puede que esas cosas nunca te hagan viral con un video de liberación dramático, pero te equiparán para estar firme en la vida diaria como un cristiano común y corriente.

Tu confianza descansa en la obra consumada de Cristo. El volumen de tu voz no le añade nada a Su autoridad.

Concepto erróneo #3: Ganar la guerra cultural significa ganar la guerra espiritual

Los cristianos deben involucrarse en la vida pública con convicción, verdad y amor, y yo argumentaría que la guerra cultural es una parte enorme de la estrategia de Satanás de «robar, matar y destruir» (Juan 10:10).

Pero aun así, Pablo dice que nuestra lucha «no es contra sangre y carne». Tenemos que aplicar esto a la manera en que pensamos acerca de la guerra cultural. No son las personas las que son los demonios (¡aunque estén poseídas por ellos!), ¡son los demonios los que son los demonios!

Esa persona con la que estás furioso todavía necesita el evangelio, ¡y solo el evangelio cambiará su corazón y su mente! Y aunque la política es algo en lo que los cristianos deben participar, una victoria política aun así no puede lograr lo que logra la conversión. ¡Los votantes conservadores también necesitan a Cristo! Puedes detener el aborto, legislar la moralidad con base en las Escrituras (lo cual haría un mundo mejor), cambiar las leyes sobre el matrimonio y el género, y aun así estar desprovisto de Jesucristo en tu vida.

Además, puedes confrontar el mal, defender la verdad y, sin embargo, mostrar un odio impío hacia las personas del otro lado del espectro político en nombre de «ganar la guerra cultural», y literalmente estarle haciendo el juego a la estrategia divisiva del diablo, porque lo reduces todo a la política y no al evangelio.

¡Ganar la guerra cultural (o cualquier batalla ideológica) es una consecuencia del ministerio del evangelio, del evangelismo y de la predicación de Cristo! No olvides que la batalla es por las almas, no por los partidos políticos.

Concepto erróneo #4: La guerra espiritual es tarea de alguien más

A veces escucho a cristianos poner la excusa de que la guerra espiritual es «para los pastores», o que se da principalmente «en el campo misionero», o que deben librarla los cristianos con «dones especiales». Pero cuando observas el Nuevo Testamento, encuentras mandato tras mandato para todos los cristianos. Pablo le dice a Timoteo: «Pelea la buena batalla de la fe» (1 Timoteo 6:12); a los efesios: «Revístanse con toda la armadura de Dios» (Efesios 6:11), y que puedan «estar firmes contra las insidias del diablo» (Efesios 6:11-14). Pedro advierte que nuestro adversario «anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar», y luego manda a los cristianos: «resístanlo firmes en la fe» (1 Pedro 5:8-9). Santiago es igual de directo al decir: «Por tanto, sométanse a Dios. Resistan, pues, al diablo y huirá de ustedes» (Santiago 4:7).

Tienes la responsabilidad de orar, conocer las Escrituras, resistir la tentación y estar firme en la fe. No puedes delegar tu obediencia a tu pastor.

Entonces, ¿qué concepto erróneo has estado cargando? Abre tu Biblia y deja que Dios lo corrija. Dios te ha dado todo lo que necesitas para pelear la buena batalla. Asegúrate de pelearla a Su manera.


Fuente

Traducido al español por Armando Valdez para evangelio.blog.

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