Todos los Artículos
La Mente Oculta y Eterna de Cristo
La mente oculta y eterna de Cristo
por Robb Brunansky
Las palabras finales en 1 Corintios 2 —«nosotros tenemos la mente de Cristo»— son algunas de las palabras más conmovedoras del Nuevo Testamento.
Las Escrituras tienen mucho que decir acerca de la mente. La Palabra de Dios describe al pecador en su condición natural con una «mente depravada» en Romanos 1:28, con una mente en «la vanidad de su mente» en Efesios 4:17, con una mente corrompida en Tito 1:15, y con una mente carnal («engreído vanamente por su mente carnal») en Colosenses 2:18.
Es por eso que a los creyentes se nos exhorta en las Escrituras a renovar nuestra mente. Efesios 4:23 nos dice «que sean renovados en el espíritu de su mente». Como creyentes, no debemos —y de hecho no podemos— continuar pensando como solíamos hacerlo antes de ser convertidos. Leer el resto de esta entrada »
«Hágase tu voluntad» como «Venga tu reino»
«Hágase tu voluntad» y «Venga tu reino»
Excurso para profundizar 4
Michael J. Svigel
Robert Yarbrough escribe: «Fundamental para el Padre Nuestro, y por implicación para toda oración cristiana, es el reconocimiento del reinado de Dios, el anhelo de verlo cumplirse y la comprensión de su reinado como la mismísima voluntad de Dios haciéndose en esta tierra precisamente tal como sabemos que se hace en su morada trascendente».^1 En consonancia con esta lectura, muchos han visto la tercera petición del Padre Nuestro, «hágase tu voluntad», en aposición a la segunda petición, «venga tu reino». Es decir, el reino de Dios viene cuando —y en la medida en que— la voluntad de Dios se cumple en la tierra y en el cielo.
Por ejemplo, Grant Osborne considera que la tercera petición resume las dos anteriores: en última instancia escatológica, pero con una aplicación presente. Escribe: «En el presente no podemos implantar su voluntad perfecta y guiar a la gente de este mundo a abrazarla. Pero podemos proclamar su nombre y guiar a quienes nos rodean a seguir su voluntad más plenamente. Esto preparará su consumación en el futuro, cuando Dios intervenga en la historia humana para conducir su creación hacia su voluntad consumada».^3 Aunque algunos comentaristas enfatizan más la aplicación personal, espiritual y realizable de la manifestación del reino al hacer la voluntad de Dios, incluso ellos reconocen que la respuesta plena a la oración aguarda una venida futura del reino escatológico. Leer el resto de esta entrada »
Una Hermenéutica de Rendición
Una hermenéutica de rendición
Brad Klassen
Pocas máximas son tan conocidas como «las acciones valen más que las palabras». Es uno de los principios de conducta ética más ampliamente aclamados en cualquier ámbito de la vida. Como era de esperar, incluso se encuentra entretejido en varias de las antiguas fábulas de Esopo (c. 620-564 a. C.), incluida la de «El viajero jactancioso»:
Cierto hombre que visitó tierras extranjeras no podía hablar de otra cosa cuando regresó a su hogar, salvo de las maravillosas aventuras que había vivido y las grandes hazañas que había realizado en el extranjero. Una de las proezas que relató fue un salto que había hecho en una ciudad llamada Rodas. Aquel salto fue tan extraordinario, dijo, que ningún otro hombre podría saltar siquiera cerca de esa distancia. Muchísimas personas en Rodas lo habían visto hacerlo y confirmarían que lo que decía era verdad. «No hacen falta testigos», dijo uno de los oyentes. «Supón que esta ciudad es Rodas. Ahora muéstranos qué tan lejos puedes saltar».
Sí, las acciones valen más que las palabras. Leer el resto de esta entrada »
Refinando el discurso dispensacional: Reconsiderando cuatro expresiones comunes
Refinando el discurso dispensacional: Reconsiderando cuatro expresiones comunes
Por Mark Snoeberger
(Publicado en el Detroit Baptist Seminary Journal 27, 2022)
Introducción
Hace quince años, mi difunto mentor Rolland McCune me pasó una estafeta: su clase de teología dispensacional. El Dr. McCune enseñaba rutinariamente que al dispensacionalismo le faltaba todavía un buen siglo para alcanzar el estatus de un sistema completamente asentado, y nos animaba a nosotros, a quienes llamaba «los jóvenes novatos», a formar parte de ese desarrollo continuo. Es con ese estímulo que escribo este artículo.
Mi objetivo no es apartar sustancialmente el sistema dispensacional de lo que históricamente ha sido. Eso ocurrió, creo yo, con el desarrollo del dispensacionalismo progresivo en la década de 1990. No digo esto para abrir una línea de combate con quienes adoptan ese enfoque, sino simplemente para asegurar a mis lectores que no he abandonado, en las sugerencias que expongo a continuación, lo que Charles Ryrie denominó «dispensacionalismo normativo», o lo que ha llegado a conocerse más ampliamente como «dispensacionalismo tradicional». Creo, sin embargo, que el dispensacionalismo tradicional puede afinar algunas de sus expresiones habituales para que el sistema sea expresado con mayor cuidado y comprendido con mayor exactitud, tanto por sus defensores como por sus detractores. Ese es el propósito de este ensayo. Leer el resto de esta entrada »
El apocalipticismo inglés de los siglos XVII y XVIII
El apocalipticismo inglés de los siglos XVII y XVIII
(DISPENSACIONALISMO ANTES DE DARBY)
William C. Watson
I. Introducción
A menudo se sostiene que el sionismo cristiano y el dispensacionalismo son doctrinas de origen reciente [2], gestadas fundamentalmente a lo largo de la era victoriana. Me cuesta trabajo aceptar tal premisa a la luz de los continuos hallazgos realizados durante décadas de investigación en torno al clero inglés de los siglos XVII y XVIII. Nadie pone en duda la presencia de milenaristas en el seno de la Reforma protestante del siglo XVI, aun cuando con frecuencia se les circunscriba a los márgenes anabaptistas radicales. Asimismo, figuraron de manera prominente entre los puritanos del siglo XVII; no obstante, multitud de académicos modernos alegan que el puritanismo se adscribía al historicismo (entendiendo que se hallaban inmersos en una serie de eventos apocalípticos desplegados a lo largo de la historia eclesiástica), al preterismo (alegando que los sucesos proféticos tuvieron lugar casi enteramente en el pasado) o al posmilenarismo (confiando en que la Iglesia misma inauguraría una era utópica). Leer el resto de esta entrada »
El poder de predicar a Cristo crucificado, Parte 1
El poder de predicar a Cristo crucificado, Parte 1
por Robb Brunansky
Hemos llegado a un nuevo capítulo en 1 Corintios, donde el apóstol Pablo continúa abordando las divisiones en la iglesia de Corinto. En 1 Corintios 1:18-25, vimos cómo la naturaleza del evangelio, en y por sí misma, es contraria a los caminos y a la sabiduría del mundo. Luego, Pablo muestra en los versículos 26-31 que esta descripción del evangelio de Cristo crucificado como la sabiduría y el poder de Dios concuerda con la experiencia de salvación de los corintios.
Hay una cosa más de la que Pablo quiere hablar a este respecto: su propio ministerio personal entre ellos. Comenzó a hablar de esto en 1:17, pero hizo una pausa para resaltar la naturaleza del evangelio. Ahora está listo para explicar su ministerio entre los corintios y el ejemplo que dio. La naturaleza del evangelio, la experiencia de los corintios y la predicación de Pablo exponen la jactancia de ellos como la necedad que en verdad es. Leer el resto de esta entrada »
¿Apelar a mi propia justicia?
¿Apelar a mi propia justicia?
por Dan Crabtree
¿Debemos orar al Señor pidiéndole que nos trate conforme a nuestra propia justicia? ¿Deberíamos pedir: «Padre, por favor ayúdame porque soy inocente en esto»? ¿Podemos decir humildemente: «Oh Dios, por favor dame lo que merezco»?
Nuestro impulso cristiano inmediato, bueno y humilde es decir: «No, por supuesto que no. Debo orar para que Dios me trate según la justicia de Cristo, la cual es mucho mayor de lo que merezco». Amén a eso. Como ora David en el Salmo 143:2: «Y no entres en juicio con Tu siervo, / Porque no es justo delante de Ti ningún ser humano». Leer el resto de esta entrada »
Qué Es La Sana Doctrina Y Por Qué La Iglesia No Puede Perderla

Qué Es La Sana Doctrina Y Por Qué La Iglesia No Puede Perderla
Por Gary Gilley
Sentado en mi sala de estar, conversaba con un matrimonio joven después de haber compartido una buena comida y de disfrutar de una plática centrada en el último año o dos de sus vidas. Luego, la conversación derivó hacia el tema de la iglesia. Habiendo conocido a esta joven pareja y habiéndoles ministrado durante años, en ese momento ya no estaban bajo mi pastoreo ni eran miembros de nuestra iglesia. Cuando se presentó la oportunidad de profundizar en el tema, les pregunté a qué iglesia estaban asistiendo. No me sorprendió cuando respondieron que a ninguna. Habían estado saltando de congregación en congregación, pero nada cumplía con sus criterios, si es que tenían alguno. Lo que sí captó mi atención fue la afirmación de que habían madurado como cristianos después de haber dejado de asistir a la iglesia. La esposa estaba satisfecha con un estudio bíblico ocasional junto a un par de amigas; y el esposo simplemente estaba complacido, o tal vez una palabra más acertada sería apático. La enseñanza teológica sana no era, al parecer, necesaria para su andar con Dios, ni tampoco lo eran la comunión, el ministerio o la vida en el cuerpo. Su actitud era: «¿quién necesita la iglesia?».
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Principios Hermenéuticos Y La Historia Bíblica: Un Enfoque Dispensacional
Michael J. Vlach
Shepherds Theological Seminary, Cary, NC¹
Este artículo aborda el asunto de los principios de interpretación para entender la historia bíblica desde una perspectiva dispensacional. Las cuestiones específicas que se tratan son: (1) el uso consistente de la hermenéutica gramático-histórica en toda la Escritura; (2) la interpretación contextual consistente de las profecías del Antiguo Testamento; (3) la prioridad del pasaje; y (4) Jesús como el medio del cumplimiento del Antiguo Testamento. La aplicación de estos principios conduce a una comprensión correcta de la gran narrativa de la Biblia, desde Génesis 1 hasta Apocalipsis 22.
Introducción
La historia bíblica y la hermenéutica están intrínsecamente conectadas. Como bien señala Mark Yarbrough: «Al enseñar la historia de la Biblia, las personas inevitablemente preguntan, y con razón, acerca de la hermenéutica, es decir, sobre la naturaleza de la interpretación».² Esto significa que «uno debe proponerse contar la historia de la Biblia con apego a los principios básicos de la interpretación».³ Yarbrough tiene razón. Leer el resto de esta entrada »
Lógica falsa: La necedad de afirmar que el NT es necesario para interpretar correctamente el AT — Parte 1
Lógica falsa: La necedad de afirmar que el NT es necesario para interpretar correctamente el AT — Parte 1
POR PAUL MARTIN HENEBURY
“Solo se permiten nuestras interpretaciones del NT”
Entre quienes gustan de criticar el premilenialismo dispensacional, uno se encuentra con un mantra popular: que el AT necesita ser interpretado por el NT. La lógica parece bastante directa. Puesto que el NT presenta a Jesucristo, y los escritos apostólicos desarrollan la doctrina de Cristo, entonces uno debe volver al AT con la enseñanza del NT en mano para así descubrir el significado de Dios.
Este razonamiento parece tan evidente para sus promotores que, según ellos, una persona tendría que ser un “troglodita teológico” para estar en desacuerdo. Y, sin embargo, yo sí estoy en desacuerdo.
“¿Puede Cambiar Un Homosexual?” Una Pregunta De Consejería En El Ministerio Pastoral
“¿Puede Cambiar Un Homosexual?” Una Pregunta De Consejería En El Ministerio Pastoral
John D. Street, Jr.
Doctor en Ministerio, Westminster Theological Seminary
Conferencista Distinguido e Investigador Fellow
The Master’s Seminary
Anciano, Grace Community Church
Presidente de la Junta Directiva, Asociación de Consejeros Bíblicos Certificados
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La transformación redentora constituye la dinámica esencial de la renovación espiritual integral y duradera. En el contexto del discurso cristiano contemporáneo, sin embargo, ha surgido una tensión hermenéutica y pastoral significativa en torno a la naturaleza y el alcance de esta transformación en quienes alguna vez se identificaron como homosexuales y que ahora profesan fe salvadora en Jesucristo. La cuestión teológica en juego no es si Dios está dispuesto y es capaz de redimir a las personas que han incurrido en conducta homosexual; las Escrituras afirman inequívocamente su poder soberano y su voluntad de salvar a todos los que se arrepienten y creen (cf. Rom. 10:9–13; 1 Tim. 1:15–16). Más bien, la indagación crítica concierne a si el acto salvífico de la regeneración conlleva intrínsecamente una transformación de la orientación sexual —es decir, si la orientación ontológica y moral de la persona es reconstituida en Cristo. El autor sostiene que en la conversión auténtica, tanto la práctica externa como la percepción interna del yo y de la sexualidad son renovadas fundamental y perdurablemente por el poder redentor de Cristo, cuya gracia redefine la personalidad humana conforme a su santidad. Leer el resto de esta entrada »
El evangelio terapéutico y el debilitamiento de la justificación
El evangelio terapéutico y el debilitamiento de la justificación
por Gary Gilley
Volumen 32, Número 5, junio de 2026
En un pasado no muy lejano, prácticamente todos los estudiosos de las Escrituras estarían de acuerdo en que la iglesia existe para dos propósitos básicos: la evangelización y la edificación. Estamos llamados a compartir el evangelio con las almas perdidas («¿Cómo, pues, invocarán a Aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en Aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?» Romanos 10:14) y debemos discipular a aquellos que vienen a Cristo («Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones» Mateo 28:19). La edificación se lleva a cabo cuando la iglesia local se reúne para recibir la enseñanza de la Palabra y ministrarse unos a otros (Efesios 4:11-16; 1 Corintios 12). Pero para evangelizar verdaderamente a los perdidos se presupone que el evangelista conoce el mensaje del evangelio. ¿Pero qué pasa si el mensaje que muchos, si no la mayoría, están proclamando es una mutilación del evangelio bíblico? ¿Qué pasa si el mensaje de la justificación —las buenas nuevas de cómo, a través de la obra de la cruz de Jesucristo, aquellos que están muertos en sus pecados pueden ahora ser declarados justos ante un Dios santo— se ha cambiado por cómo las personas con problemas pueden encontrar la buena vida, autorrealizarse, mejorar su autoestima y ser prósperas? ¿Es este evangelio terapéutico que acabo de describir lo mismo que el evangelio de la redención enseñado en la Biblia? El enfoque de este artículo es trazar un contraste entre el evangelio bíblico y el evangelio terapéutico. Uno puede salvar; el otro no. Uno ofrece la reconciliación con Dios; el otro, la reconciliación con uno mismo. Uno ofrece vida abundante, incluso eterna, en la presencia de un Dios santo; el otro pretende señalar el camino hacia la felicidad. El primer paso en nuestro análisis es trazar los contornos del evangelio terapéutico. Leer el resto de esta entrada »
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