¿Qué es la Iluminación del Espíritu Santo?
¿Qué es la Iluminación del Espíritu Santo?
por Robb Brunansky
¿Cómo podemos saber, como creyentes, si hemos recibido la mente de Cristo por medio del Espíritu de Dios que mora en nosotros? En 1 Corintios 2:12, Pablo nos dice que Dios ha revelado la mente de Cristo por el Espíritu «para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente». Este versículo explica el propósito de que los creyentes reciban la mente de Cristo. Dios quiere que conozcamos la mente de Cristo para que entendamos lo que Él nos ha concedido gratuitamente por medio de la cruz.
Lo que Pablo describe en este versículo es lo que los teólogos llaman la iluminación del Espíritu en nuestra mente. Anteriormente vimos la revelación que el Espíritu dio a los apóstoles, pero ahora vemos la iluminación que el Espíritu da a todos los creyentes. Dicho de manera sencilla, la iluminación del Espíritu es la capacidad de entender correctamente la Palabra de Dios. El Espíritu reveló la Palabra por medio de los apóstoles y profetas, pero esa revelación no era suficiente en sí misma, porque sin la iluminación del Espíritu no podemos entender lo que la Palabra de Dios quiere decir con lo que dice. El don del Espíritu es esencial para entender la mente de Cristo.
¿Cómo, entonces, podemos entender el significado de la Palabra de Dios?
La respuesta es crucial, porque cualquiera puede citar o incluso memorizar las Escrituras, pero eso no significa que entendamos su verdadero significado. Solo el Espíritu de Dios nos capacita para oír o leer la revelación divina y entenderla e interpretarla correctamente.
Hace muchos años, recuerdo que intentaba analizar con alguien la doctrina de la justificación solo por la fe. Yo le hacía una pregunta al respecto, y él me respondía citando un versículo. Esa conversación era frustrante porque no llegaba al fondo del problema.
El problema no era que alguno de nosotros no supiera lo que decían las Escrituras, sino que no estábamos de acuerdo en su significado. Ambos podíamos estar de acuerdo en que Santiago 2 o Romanos 4 eran la palabra inspirada de Dios, e incluso podríamos haber coincidido en que cierta traducción expresaba con precisión la intención del texto griego original, pero aun así quedaba una pregunta vital: ¿qué significa realmente ese texto? Llegar al significado del texto no requiere solamente un intelecto humano, sino la iluminación divina del Espíritu que inspiró esa Escritura.
Ahora bien, debemos entender dos cosas acerca de la iluminación del Espíritu que nos ayudarán a conocer lo que Dios nos ha dado gratuitamente en Su Palabra.
Primero, la iluminación del Espíritu no elimina la necesidad del esfuerzo humano para entender las Escrituras. Este punto es de vital importancia. Alguien podría decirme: «Pastor, ¿usted cree en la iluminación del Espíritu de Dios en su mente antes de predicar?». Y yo le respondería: «Absolutamente, sí creo. Dependo totalmente de la iluminación del Espíritu para acertar en cualquier cosa en un sermón o en cualquier otro contexto en el que esté tratando con la Palabra de Dios». Y él podría replicar: «Entonces, ¿por qué necesita dedicar tanto tiempo a estudiar y prepararse? ¿Por qué no simplemente sube al púlpito después de haber orado y deja que el Espíritu ilumine su mente sobre la marcha?». Y la respuesta es que la iluminación del Espíritu no opera de manera independiente del esfuerzo humano.
Hay dos pasajes que dejan claro este punto. El primero está en 2 Timoteo 2:7, donde Pablo afirma su convicción en la iluminación del Espíritu para abrir nuestro entendimiento al significado de la Palabra de Dios. Aquí Pablo le dice a Timoteo: «el Señor te dará entendimiento en todo» lo que ya ha sido revelado. El entendimiento viene del Señor, no de los hombres.
Sin embargo, Pablo comienza el versículo con un mandato: «Considera lo que digo». Esto nos muestra que la iluminación no es automática. No basta con abrir la Biblia para recibir un entendimiento inmediato del Espíritu Santo. Más bien, Dios diseñó la iluminación de tal manera que usemos nuestra mente para reflexionar en Su Palabra a fin de entenderla. Cuando consideramos la Palabra de Dios y meditamos en ella con oración, el Espíritu capacita a los creyentes para entenderla.
El segundo pasaje está en 2 Timoteo 2:15, donde Pablo le dice a Timoteo que debe procurar con diligencia presentarse a Dios aprobado, y que debe verse a sí mismo como un obrero al manejar la palabra de verdad. Estudiar y entender las Escrituras requiere diligencia. No hay lugar para la pereza en la vida de quienes desean entender y comunicar correctamente la verdad divina.
Esta diligencia es lo que permitirá a Timoteo manejar «con precisión la palabra de verdad». Timoteo necesitaba ser diligente y trabajar arduamente. Pablo creía en la iluminación del Espíritu, pero también sabía que el Espíritu usa medios para iluminar nuestra mente, y uno de los medios que Él usa es nuestro estudio diligente y nuestra meditación en la Palabra de Dios.
Así que vemos que la iluminación es necesaria para entender la Palabra de Dios, pero no elimina la necesidad del estudio diligente y la meditación en las Escrituras.
Segundo, la meta de la iluminación no es solamente una comprensión más clara del texto de las Escrituras, sino de las realidades que esos textos describen.
Pablo dice en 1 Corintios 2:12 que Dios nos dio Su Espíritu «para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente». Una de esas cosas es la Palabra de Dios, pero la Palabra de Dios contiene promesas divinas que solo se experimentan y se hacen realidad a medida que vivimos nuestra fe y caminamos con el Señor.
Por ejemplo, la Biblia nos promete paz por medio de la cruz de Cristo: paz con Dios y con los demás, y paz en nuestro propio corazón y mente. Una de las metas de la iluminación es que entendamos que Dios, por Su gracia, nos ha dado paz por medio de Cristo. Debemos tener una comprensión intelectual del significado y la aplicación de esta paz.
Sin embargo, otra meta va más allá de una comprensión intelectual de esta paz: llegar a experimentarla. Dios ha revelado en Su Palabra que nos ha dado esta paz, y Él quiere que conozcamos esta paz en nuestra vida.
Así que el Espíritu nos ilumina para entender el significado de las Escrituras, no solo para que nuestra mente capte ese significado, sino para que ese significado impregne nuestra vida y nos transforme de adentro hacia afuera. Dios ha dado el Espíritu a los cristianos para que conozcamos, entendamos y experimentemos las cosas que Él nos ha dado gratuitamente en el evangelio.
Ese es, entonces, el propósito de recibir la mente de Cristo: que conozcamos que Dios nos ha dado gratuitamente en Cristo cosas que el Espíritu revela en la Palabra y que nos transforman radicalmente a medida que entendemos la Palabra.
