El Premilenarismo Histórico En Inglaterra A Fines Del Siglo XVII Y Principios Del XVIII
El Premilenarismo Histórico En Inglaterra A Fines Del Siglo XVII Y Principios Del XVIII
POR WILLIAM WATSON
En la década de 1970 se hizo una oleada de estudios sobre el apocalipticismo inglés, pero ninguno pasó más allá del final del Interregno (1660). [673] El consenso de los estudiosos de fines del siglo XX era que la especulación milenarista se había extinguido hacia finales del siglo XVII. [674] El decano de los estudios apocalípticos ingleses, Crawford Gribben, me dijo que «el milenarismo del siglo XVIII es una especie de agujero negro». [675] Sin embargo, sigo encontrando, dentro de ese «agujero negro», a quienes predicaron y escribieron sobre el tema. Puede que las obras escatológicas hayan sido más abundantes a mediados del siglo XVII, pero siguieron apareciendo durante la Restauración Estuardo y hasta el siglo XVIII; algunas incluso para justificar la Restauración Estuardo y la alta iglesia de Inglaterra. [676]
John Birchensha, en The History of Scripture (1660), dividió la historia en edades o dispensaciones, y llamó a la primera la de «los Patriarcas», pero advirtió a sus lectores que debían
Procura informarte de aquellas cosas que pertenecen a tu Dispensación presente. No busques en tu época el cumplimiento de aquellas cosas que, según ha declarado la Escritura, no se realizarán sino hasta tiempos futuros. Ten cuidado de no aplicar a los gentiles que vivirán antes de la conversión de los judíos aquellas promesas que fueron hechas a los judíos (y que no se les cumplirán antes de que sean restaurados de su cautiverio presente). [677]
Luego dividió la historia cristiana en periodos: «del año 29 al año 381» (de la crucifixión a Teodosio), «de 381 a 1641» [de Teodosio a la guerra civil inglesa, que serían los 1260 días/años de Daniel], y después «la venida de Cristo… el recogimiento de los judíos… la destrucción de la Babilonia mística». [678] Si el dispensacionalismo comenzó con Darby en el siglo XIX, ¿por qué dedica Birchensha bastante más de cien páginas a tratar del hombre de pecado o Anticristo, la bestia de diez cuernos que sube del mar, el dragón que dio su poder a la bestia, la herida mortal de su cabeza que fue sanada, la bestia de dos cuernos que sube de la tierra, la imagen y el número de la bestia, la gran ramera de Babilonia, el ejército de langostas que sale del abismo, la muerte de los dos testigos, la batalla de Armagedón, el intento de calcular el año de la venida de Cristo mediante el estudio de las semanas de Daniel, la abominación desoladora, las distintas resurrecciones, los terremotos y las estrellas que caen a la tierra, el regreso de los judíos a su propia tierra, la caída de Babilonia, la venida de Cristo para inaugurar el Milenio, el reinado de los santos con Él y la última resurrección para juicio? [679] Birchensha adoptó un punto de vista premilenarista histórico: consideraba que el papa era el Anticristo; que los 1260 días de Daniel eran años (de 381 a 1641, los años en que gobernó la bestia); que las langostas semejantes a escorpiones que salen del abismo en Apocalipsis 9 eran los jesuitas salidos del infierno; que la batalla de Armagedón era la guerra civil inglesa (cuando por fin los santos comenzaron a defenderse); que la mujer que huyó al desierto eran los santos perseguidos; que los que adoran a la bestia eran los seguidores de la monarquía Estuardo, y que quedaba «muy poco tiempo antes de la venida de Cristo». [680]
Birchensha creía que 1660, el año de la publicación de su obra, correspondía al momento de Apocalipsis 11 en que tiene lugar la matanza de los testigos (Apocalipsis 11:1-12). Esperaba que, con la restauración de la monarquía Estuardo, ocurriera algo semejante a la matanza de San Bartolomé en Francia. Sin embargo, justo cuando las cosas parecieran estar en su peor momento, «el Señor Jesús aparecerá para la plena y perfecta liberación de Sus siervos, como el Señor lo ha dicho por medio de Sus profetas». [681]
Las edades y dispensaciones según Birchensha
«La primera fecha del tiempo terminó con la destrucción del mundo antiguo de los hombres impíos y la salvación de Noé…
La segunda fecha del tiempo son los 430 años de la esclavitud de los israelitas en Egipto… desde el tiempo en que Abraham…
La tercera fecha del tiempo fue… desde el tiempo de la repartición de la tierra hasta el tiempo de Saúl…
La cuarta fecha del tiempo fue… desde que los judíos entraron en la tierra hasta que [edificaron] el templo…
La quinta fecha del tiempo son las setenta semanas mencionadas por Daniel, que son 490 años… y terminaron en… Cristo…
La sexta fecha del tiempo son las siete semanas mencionadas en Daniel… para reconstruir Jerusalén hasta el Mesías Príncipe…
La séptima fecha del tiempo son las sesenta y dos semanas mencionadas en Daniel, después de las cuales se le quitaría la vida al Mesías…
La octava fecha del tiempo es una semana, a la mitad de la cual cesó el sacrificio diario, pues Cristo vivió tres años y medio después de Su bautismo. Así el Señor dio a conocer a Su pueblo el tiempo en que habría de realizar, y realizó, grandes obras». [682]
Birchensha admitía que «el día y la hora en que Cristo vendrá nadie los sabe, sino solo el Padre», pero luego afirmaba que es posible acercarse a una fecha, «pues el Espíritu Santo ha consignado en las Escrituras muchas fechas de tiempos por las cuales podemos llegar a un conocimiento cercano del tiempo». Creía que, estudiando los números de la Biblia, «los que vivieran en tiempos posteriores podrían saber con certeza cuánto duraron aquellas edades y dispensaciones». [683]
Birchensha creía que la Tierra Prometida había estado «desolada» desde que las legiones romanas expulsaron a los judíos de su hogar, pues «estar desolada significa que una tierra está sin sus propios habitantes (aunque la posea el enemigo) y permanece infructuosa, como en Ezequiel 12:19-20… tal maldición había de caer sobre su tierra, que mientras sus enemigos la poseyeran, sería estéril e infructuosa». [684] Sumando las semanas (de años) de Daniel al momento en que Antíoco Epífanes profanó el templo, Birchensha determinó que Cristo regresaría en 1661. Aunque «nadie sabe el día ni la hora», pensaba que era posible determinar el año. [685]
Es digna de mención la descripción que hace Birchensha de la vida en los días inmediatamente anteriores al regreso de Cristo:
En aquellos días la tierra quedará vacía. Muchos lugares que antes estaban poblados… quedarán muy vacíos, y la tierra… será asolada. … Los habitantes… serán expulsados de su propia tierra y buscarán dónde habitar en lugares extraños; el padre será separado del hijo, el marido de la mujer… La irreligión y la profanación serán generales… sacerdotes irreligiosos, pueblo ignorante… los amos malvados no querrán tener ningún siervo que sea religioso, sino solo a los que sean como ellos… El comprador defraudará al vendedor, y el vendedor procurará engañar al comprador, porque los comerciantes tratarán injustamente por ganancia; el que presta dinero buscará oprimir al que pide prestado, y el que pide prestado no se preocupará por devolverle al que le prestó… No se oirá en el mundo otra cosa que quejas… porque el mundo parecerá volverse débil y viejo… [686]
William Hooke ayudó a fundar New Haven, Connecticut, en las décadas de 1630 y 1640; luego regresó a Inglaterra para ser capellán de Oliver Cromwell y director del Savoy, hasta que fue destituido con la restauración de la monarquía. Ya retirado, publicó dos obras escatológicas: una sobre la transición del «día del evangelio» a la «nueva Jerusalén», y otra sobre los testigos de Apocalipsis 11. Jesús vino la primera vez para que la antigua «Jerusalén fuera derribada, el templo quemado y el culto del templo abolido… a fin de establecer Su reino del evangelio». Ahora «no queda sino esta última y gran venida de Cristo» para establecer la nueva Jerusalén. [687] Hooke reconocía que algunos habían fijado fechas equivocadas: «ha habido errores acerca del tiempo de la ruina del Anticristo y del llamamiento de los judíos… pero Dios conoce perfectamente la época del reinado de la bestia y su número, 666. Así, este día es conocido por el Señor, y solo por el Señor». [688] Pero cuando ese tiempo llegue en verdad, entonces «los reyes de la tierra… serán reunidos para la guerra del gran día del Dios Todopoderoso». [689] Hooke concluía que los cristianos deben «orar por la conversión del antiguo pueblo de Dios, la descendencia de Abraham, Isaac y Jacob, por causa de los cuales son amados». [690]
Thomas Burnet, que llegó a ser capellán de Guillermo y María en 1689, había escrito casi una década antes Sacred Theory of the Earth [Teoría sagrada de la Tierra]. Agrupó todos los acontecimientos apocalípticos en un solo momento repentino: la «venida de Cristo», la «destrucción del Anticristo», el Juicio Final y la «conflagración», que traería «los cielos nuevos y la tierra nueva», los cuales confundía con el descenso de «la nueva Jerusalén» y con el Milenio. [691]
Una fuente que apoya la postura premilenarista y filosemita es The State of the Church in Future Ages [El estado de la Iglesia en las edades futuras], de William Alleine (a veces escrito Allen), redactada a principios de la década de 1670 pero publicada póstumamente. Comenzaba citando a Mede: «este dogma del reino de los mil años fue la opinión general de todos los cristianos ortodoxos en la época inmediatamente posterior a los apóstoles… y no se sabe de nadie que lo negara entonces, salvo los herejes y los que negaban la resurrección». [692] Esperaba pronto «la ruina final de la bestia» y «el llamamiento y la conversión de los judíos, y su regreso de la dispersión…». [693] Luego trató lo que sucederá con la Iglesia:
Hay algunas profecías que parecen indicar que el tiempo de la dispersión de los judíos llegará a su fin más o menos al mismo tiempo en que se acaben los tiempos en que los enemigos de la Iglesia gobiernan y dominan en el mundo. Nuestro bendito Salvador predijo… que «Jerusalén será pisoteada por los gentiles hasta que se cumplan los tiempos de los gentiles» (Lucas 21:24). Con esto nuestro Salvador parece indicar que el tiempo de los gentiles y los tiempos de la dispersión de los judíos entre todas las naciones terminarán juntos, o más o menos al mismo tiempo. [694]
En otras palabras, alrededor del tiempo de la muerte de Cristo terminó la primera edad de los judíos y comenzó la edad de los gentiles; y cuando termine la edad de los gentiles, comenzará la segunda edad de los judíos. Según Alleine, «la providencia especial de Dios para que los judíos regresen… de su dispersión, y la caída del reino de la bestia, se cumplirán más o menos al mismo tiempo…». [695]
Alleine observó luego el orden de Apocalipsis 19: primero «la cena de las bodas del Cordero», y después «la batalla del jinete del caballo blanco y su ejército sigue rápidamente a esto, en la cual la bestia y el falso profeta serán apresados, y los demás muertos…». [696] Se preguntaba cómo podría el fin de la dispersión judía suceder tan de repente, pero luego cita Isaías 66:8: «¿Quién ha oído cosa semejante? … ¿Nace una nación de una sola vez? Pues en cuanto Sión estuvo de parto, dio a luz a sus hijos». Su conclusión:
La conversión de esa nación, como un nuevo nacimiento, será extraordinaria y causará gran admiración y asombro por lo repentino y breve del tiempo… tantas veces ha prometido Dios hacerlos volver otra vez a esta tierra que les dio por un pacto eterno. [697]
El orden de los acontecimientos de los últimos días según Alleine
Llamamiento milagroso de los judíos desde la dispersión (derramamiento del Espíritu, señal del Hijo del Hombre en el cielo) [698]
La cena de las bodas del Cordero; la esposa se ha preparado (Apocalipsis 19:7-10)
La batalla del jinete del caballo blanco, que trae la ruina final de la bestia (Apocalipsis 19:11-16)
Alleine trata también otro elemento esencial de la restauración de Israel: el conflicto en el Medio Oriente:
¿Podrán entrar en paz a poseer su tierra? ¿O acaso no encontrarán una oposición muy grande en este intento después de su conversión? … Cuando consultamos las Escrituras sobre este asunto, nos inclinan a pensar que los judíos serán resistidos y enfrentados de manera hostil, con ejércitos y grandes multitudes de hombres… el reino de la bestia, que antes estaba lleno de tinieblas, se alarmará ahora aún más ante el temor de un peligro mayor que se acerca. … El dragón, la bestia y el falso profeta enviarán emisarios «a los reyes de todo el mundo, a reunirlos para la guerra del gran día del Dios Todopoderoso»: … se dice que… Dios mismo «los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón» (Apocalipsis 16:16). Y con esto parece concordar bien lo dicho por el profeta Joel en el capítulo 3:1-2: … «reuniré a todas las naciones, y las haré bajar al valle de Josafat. Allí entraré en juicio con ellas a favor de Mi pueblo y Mi heredad, Israel, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron Mi tierra». [699]
Según Alleine, en la batalla de Armagedón habrá un grupo de personas que todavía estará a favor de Israel:
Gran parte de la oposición que probablemente encontrarán los judíos, después de su conversión, al regresar a su propia tierra, y la oposición que probablemente encontrarán los gentiles cristianos de las iglesias reformadas al unirse a ellos y ayudarlos… Dios Todopoderoso, al manifestarse así visiblemente mediante alguna señal de Su poder y presencia a favor de Su Iglesia y Su pueblo, y en contra de sus enemigos, servirá a otro gran propósito… será un medio para convencer al mundo en general de que el Dios de aquellos cristianos por quienes Él se manifiesta tan maravillosamente es el único Dios verdadero… [700]
En su Discourse of the Nature, Ends, and Difference of the Two Covenants [Discurso sobre la naturaleza, los fines y la diferencia de los dos pactos], Alleine distingue entre el pacto de Dios con Abraham y Su pacto con Moisés. Dios le prometió a Abraham «el pacto de gracia», es decir, que «daría a su descendencia natural la tierra de Canaán», mientras que el pacto con Moisés «prometía solo beneficios temporales a quienes lo guardaran estrictamente [la Ley] y amenazaba con calamidades temporales a quienes no lo hicieran». [701]
Alleine concluyó que, cuando los judíos regresaran para restaurar Israel, encontrarían una gran oposición. Aunque recibirían la ayuda de «los gentiles cristianos», se les opondrían las fuerzas del Anticristo.
El dragón, la bestia y el falso profeta enviarán emisarios a los reyes de la tierra y de todo el mundo, «a reunirlos para la guerra del gran día del Dios Todopoderoso»: … esfuerzos extraordinarios de los propios enemigos por juntar enormes multitudes en varios ejércitos… «los reunieron en el lugar que en hebreo se llama Armagedón»… [pero] se dice que los ejércitos del dragón, de la bestia y del falso profeta «fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo»… [702]
La perspectiva más futurista del siglo XVII fue la de The Meaning of Revelation [El significado del Apocalipsis] (1675), de Richard Hayter, reeditada al año siguiente como The Apocalyps Unveyl’d [El Apocalipsis develado]. Cansado de lo que llamaba «interpretaciones místicas», buscó entender el libro de Apocalipsis de manera literal (no mística), con los acontecimientos centrados en Jerusalén (no en Occidente), suponiendo que los sucesos del libro siguen un orden cronológico (los números ordinales aparecen en todo el libro: primera copa, segunda copa, tercera copa, etc.) y que todo el libro, salvo las cartas a las iglesias de los primeros capítulos, describe acontecimientos futuros (con lo cual rechazaba la postura preterista). [703] Hayter se pregunta cómo se podía interpretar el Apocalipsis como acontecimientos de la época de Juan, cuando Ireneo (c. 200) lo veía como futuro, al igual que Jerónimo y Eusebio (c. 300). No fue sino hasta Epifanio, que escribió contra los montanistas apocalípticos (c. 400), que se promovió la postura preterista. [704] También se opone a centrar el Apocalipsis en Inglaterra, o incluso en Europa, como muchos lo habían hecho. Cuando el Apocalipsis dice que las naciones paganas invadirán Judea, debemos entender que se trata realmente de Judea restaurada al pueblo judío, y no de Inglaterra ni de Francia. Es más probable que esas naciones paganas sean «turcos y sarracenos». Cuando dice que el Éufrates se secará, no hay que entenderlo como el oro español que abastecía al papado y que se agotará, sino que el propio río Éufrates se secará. Esto preparará «el camino para los reyes del oriente», lo cual debe referirse a los pueblos de Asia oriental, que vienen del otro lado del Éufrates. [705] Su argumento decisivo para refutar la postura preterista, según la cual los acontecimientos del Apocalipsis ya ocurrieron, era que, si así fuera, entonces
¿cuál es la razón por la que Cristo no ha venido a juzgar en todo este tiempo? ¿No es acaso porque las profecías del Apocalipsis que lo preceden todavía no se han cumplido? Porque, si se hubieran cumplido, Cristo vendría a juzgar en seguida, y no demoraría Su venida ni un momento más… pero mi opinión es que está más lejos de lo que muchos suponen; puede ser que primero hayan de cumplirse seis mil años desde la creación del mundo [el año 2000 d. C.], y que el séptimo milenio sea el día del juicio. Y el que viva dentro de doscientos o trescientos años y vea que Cristo todavía no ha venido a juzgar, sepa que la razón es que las profecías del Apocalipsis que preceden a ese día aún no se han cumplido, y que Cristo demorará Su venida hasta que se cumplan. [706]
Hayter enumeró después los acontecimientos que precederían al juicio: la «destrucción de Babilonia», la «destrucción de la bestia y del falso profeta», «los mil años» y la «destrucción de Gog y Magog». Creía que la bestia del Apocalipsis era el turco, no el papa. [707] Esperaba que los judíos restauraran Israel y reconstruyeran su templo en Jerusalén, [708] pero que el turco marcharía contra Jerusalén, donde cometería grandes blasfemias, [709] exigiría adoración y se aseguraría de que «nadie pudiera comprar ni vender» si no había «recibido una marca visible en la mano derecha o en la frente… 666». [710] Atacando la postura preterista, Hayter preguntaba: «¿Cuándo se cumplió esto en el papado?». Acerca de la marca de la bestia, 666, preguntaba: «¿Qué tiene esto que ver con el papado? Cuenten el número cuanto quieran, y vean si pueden encontrar en él al papado». [711] Concluyó que la bestia no era el papa, sino «un rey o emperador pagano levantado por el diablo para hacer guerra contra los judíos después de su conversión». [712] Mientras otros expositores entendían que Roma era la sede del Anticristo, «la ciudad de las siete colinas» con un puerto para que los barcos navegaran los mares, Hayter recordaba a sus lectores que la capital turca, Constantinopla, que fue la segunda Roma, también tiene siete colinas, y que de hecho tiene puertos, mientras que Roma está a cierta distancia del mar. [713] Hayter concluyó su obra con una advertencia contra la fijación de fechas:
Conocí a un teólogo… que estaba persuadido, mientras vivía, de que el papa llegaría a su fin en el año 1654. Y estaba dispuesto a apostar la mitad de sus bienes a que así sucedería; pero vivió para ver que su profecía quedó en nada. Lo mismo les pasó a los que pensaban que la bestia llegaría a su fin en el año 1666. Y los que esperan la destrucción de la ramera en nuestros días, pensando que vivirán para verla, pueden mirar hasta que se les salgan los ojos, y no la verán suceder. [714]
y con una recomendación de que consideremos al turco, y no al papa, como el Anticristo:
¿No es el turco tan grande enemigo de la religión como el papa, y tan poderoso como él? … El papa no es la bestia, porque la bestia será destruida en último lugar… las aflicciones de las iglesias no terminan cuando muere el papa, porque el turco sigue vivo, y ha causado más estragos entre las iglesias de Oriente que los que jamás causó el papa en Occidente. … Si los cristianos hacen guerra contra los cristianos y se destruyen unos a otros, el turco podría llegar a ser señor de Occidente, como ya lo es de Oriente… ¿Y si el turco tomara la ciudad de Roma…? ¿Pensarían entonces que ella es Babilonia y que el turco es la bestia? [715]
Después de Joseph Mede, nadie fue tan citado en este periodo como Henry More. More estuvo en el Christ’s College de Cambridge junto con Mede: llegó en 1631 y seguía allí cuando Mede murió en 1643. Permaneció en ese colegio durante la mayor parte del siglo XVII. Tanto Mede como More son considerados parte del movimiento de los platónicos de Cambridge, teólogos moderados en un siglo de extremistas. [716] En Apocalypsis Apocalypseos (1680), Henry More reconocía que le debía mucho a Mede, y su esquema apocalíptico era bastante parecido al de este. En Apocalypsis elaboró un diagrama del Apocalipsis semejante al de Mede. Según su escatología premilenarista histórica, la historia de la Iglesia y el Apocalipsis se dividían en periodos que seguían el orden del libro de Apocalipsis:
Clave del diagrama de historia de la Iglesia y escatología de Henry More:
Z 7 sellos
R 7 trompetas
L Los primeros seis sellos: la mujer (la verdadera Iglesia de Cristo) con dolores de parto; Constantino transforma la Iglesia
M Las primeras seis trompetas: la mujer en el desierto; el atrio pisoteado por los gentiles (Roma); la ramera de Babilonia (el papado) montada sobre la bestia (el Anticristo romano); los testigos predican y son muertos; la Reforma: los testigos resucitan para volver a predicar
N Las siete copas: el lagar del furor de la ira de Dios
H La venida de Cristo en un caballo blanco con los santos
P Satanás atado y arrojado al abismo; desciende la nueva Jerusalén
Z Los mil años del reinado de Cristo en la tierra
Q Satanás es soltado
R La batalla de Gog y Magog
T La conflagración final [717]
En el espíritu de Brightman y Mede (también hombres de Cambridge), siguió entendiendo el Apocalipsis al modo premilenarista histórico. Habló contra quienes afirmaban que el libro de Apocalipsis era «sencillamente ininteligible», y advirtió: «tengan cuidado los que desprecian este libro del Apocalipsis… no sea que se encuentren en el número de los que han pisoteado al Hijo de Dios», los que «se burlan de cualquiera, tratándolo de necio, por pretender esforzarse en entender… las profecías de este libro». [718]
More consideraba que la bestia era el Imperio romano; la ramera que montaba la bestia, «la jerarquía romana»; [719] y los que «adoran a la bestia y a su imagen, y reciben su marca en la frente o en la mano», los que permanecen en «la Iglesia de Roma». [720] Creía en «la primera resurrección, privilegio propio de los mártires al comienzo del reinado milenario de Cristo sobre la tierra; que esta fue la opinión general de la Iglesia primitiva lo demuestra de manera notable el señor J. Mede». [721] More creía también que Dios todavía tenía planes para los judíos, pues «no parece probable que se les haya preservado como un pueblo distinto del resto del mundo todo este tiempo para nada». [722] Atacó asimismo el preterismo de Hugo Grocio, porque «interpreta [las profecías] de cosas que sucedieron antes de que se escribiera la profecía, lo cual es lo más disparatado y absurdo que puede haber». [723]
Como premilenarista histórico, More creía que los acontecimientos del Apocalipsis estaban ocurriendo en su propia época. Afirmaba que «las profecías ya se han cumplido o están cumpliéndose… unas han de venir antes y otras después, pero todas en breve, con respecto a ciertas sucesiones de edades en la Iglesia». [724] Siguiendo a Brightman en el reinado de Isabel y a Mede en el de Carlos I, trazó el recorrido del libro de Apocalipsis a lo largo de
la historia cristiana. El siguiente diagrama lo ilustra:
El premilenarismo histórico de Henry More consideraba los capítulos 1 a 10 del Apocalipsis como parte de la historia de la Iglesia
Apocalipsis 6: siglo III. Emperadores paganos: Trajano, Adriano, Galerio, Juliano el Apóstata (los cuatro jinetes del Apocalipsis)
Apocalipsis 7: siglo IV. Emperadores cristianos: Constantino, Teodosio, etc. (la multitud de los 144 000 que adoran a Dios)
Apocalipsis 8: siglo V. Invasiones bárbaras: Alarico y los godos, Atila y los hunos, Odoacro, Teodorico y los visigodos (cuatro trompetas)
Apocalipsis 9: siglos VI al X. Conquista sarracena o árabe (las langostas-escorpiones del infierno que «se extendieron por la tierra») y siglos XI al XV: conquista turca (atados junto al Éufrates hasta 9:14); tomaron Asia Menor y Constantinopla [725]
More creía que la mujer que huyó al desierto, donde la sustentaron durante 1260 días (que en realidad eran 1260 años, según More), era la Iglesia verdadera y fiel de Cristo, empujada al desierto entre Constantino y la Reforma para huir del «paganocristianismo idólatra» de Roma. En consonancia con otros premilenaristas históricos, como Brightman y Mede, More creía que los dos testigos de Apocalipsis 11 eran los valdenses y albigenses, precursores del protestantismo, masacrados por orden de Roma a finales del siglo XII, y que su resurrección tres días y medio (siglos) después fue la Reforma de principios del siglo XVI. [726]
Walter Garrett, vicario de Titchfield, estaba de acuerdo en que Roma era la ramera, pero sostenía que el Anticristo eran los obispos de la Iglesia romana. Citaba a Tertuliano, según el cual había que «esperar al Anticristo con la disolución del Imperio romano». [727] Puesto que Tertuliano y muchos otros expositores consideraban que el Imperio romano era lo que detenía al Anticristo (2 Tesalonicenses 2), una vez quitado de en medio, el Anticristo tomaría el poder. Y como la curia romana había sustituido al Imperio romano, ella debía ser el Anticristo. A quienes pensaban que Garrett estaba innovando, les respondió:
En cuanto a quienes tienen prejuicio contra la exposición protestante de esta profecía por considerarla una novedad, estos muestran, por otra parte, igual torpeza y falta de juicio. Porque, según el esquema protestante, las copas se están derramando ahora… Así, nosotros, que esperamos el pronto cumplimiento de esa gran revolución… actuamos tan coherentemente con nuestra hipótesis como ellos incoherentemente con la suya. Porque es cierto que la nuestra tiene que ser nueva, si es verdadera; pero la de ellos, si es verdadera, no puede ser nueva. [728]
A finales del siglo XVII, durante el reinado de Guillermo y María, el premilenarismo histórico seguía siendo popular. Digby Bull pensaba que Apocalipsis 12 describía acontecimientos de su propia época:
aquella gran batalla entre Miguel y el dragón, estoy convencido más allá de toda duda de que ha de librarse ahora, y no se libró en tiempos de los mártires primitivos… que por el dragón debemos entender aquí no el [Imperio romano] pagano, sino el imperio papista y al diablo que obra en él. [729]
Propuso que la fecha de la caída del papado y del comienzo del Milenio sería 1826, es decir, 666 años después de que Roma comenzó a ejercer el poder temporal persiguiendo a los albigenses y valdenses, sectas del siglo XII en el sur de Francia. [730] Bull resumió así el esquema premilenarista histórico: «Los siete ángeles con las siete trompetas, en los capítulos 8, 9, 10 y 11 de Apocalipsis, significan también otras tantas escenas sucesivas de los acontecimientos… desde el comienzo de la Iglesia cristiana hasta el fin del mundo». [731]
Benjamin Keach, predicador bautista de la misma congregación de Southwark que Charles Spurgeon pastorearía doscientos años después, creía en su obra Antichrist Stormed [El Anticristo asaltado] que estaba cerca el tiempo del derrumbe del anticristo
romanista. Observaba que
casi en todas partes el pueblo de Dios se dedica mucho a escudriñar las profecías de la Escritura y el Apocalipsis de san Juan acerca del tiempo del fin. Hemos dado algunas breves indicaciones acerca de los siete sellos, las trompetas y las siete copas o últimas plagas… [732]
Al típico estilo premilenarista histórico, Keach concluyó que «los primeros seis sellos» ocurrieron durante el periodo anteniceno, y que Constantino introdujo «aquella terrible apostasía del… verdadero cristianismo», la cual se consumó plenamente bajo Teodosio. «Bajo el séptimo sello vinieron los ángeles con sus siete trompetas»; las primeras seis trompetas abarcaron el periodo del papado medieval y de las conquistas musulmanas. Keach esperaba en cualquier momento la séptima trompeta, que daría comienzo al reino de Cristo. [733]
De hecho, Keach fijó 1697 como la fecha del regreso de Cristo, pues creía que serían 1222 años después de la caída del Imperio romano de Occidente, que según él ocurrió en 475. [734] Aunque los teólogos contemporáneos niegan tan a menudo la existencia de autores escatológicos en el siglo XVII, Keach no tuvo ningún problema en citar a los ya mencionados: Brightman, Mede, Goodwin, More, Jurieu, Du Moulin y muchos otros.
Figura 47: Benjamin Keach (1640-1704)
Figura 48: Monumento a John Mason (1637-1694)
Figura 49: Robert Fleming hijo (1660-1716)
Otro premilenarista histórico que siguió a Mede y a More fue Drue Cressener. En 1690 publicó First Principles of the Protestant Applications of the Apocalypse [Primeros principios de las aplicaciones protestantes del Apocalipsis], en el que criticaba a los expositores que eran «incongruentes con el sentido protestante del Apocalipsis» al especular que el Anticristo podía ser alguien distinto del papa. «La acusación de Babilonia contra la Iglesia de Roma es la confesión constante de la Iglesia de Inglaterra… todos los más doctos de la Iglesia se han dedicado a acusar a la Iglesia de Roma de idolatría formal…». [735] Cressener reconocía que estos expositores criticaban al premilenarismo histórico por ser «tan fantasioso que aplica la profecía a tiempos y lugares cercanos a nosotros… sin que la profecía los determine de manera clara y expresa». Pero el premilenarismo histórico le parecía evidente: «si la Iglesia de Roma es el asunto principal de esta profecía, entonces tanto los tiempos como la parte del mundo en que vivimos deben ser la materia de algunas de sus predicciones». [736] Puesto que los últimos días comenzaron con la Reforma, debemos:
fijar la primera fecha de las copas en el tiempo poco después de la Reforma, por ser esta la primera victoria sobre la bestia, después de la cual comenzaron las plagas que habían de humillar a la Iglesia romana en orden a su ruina final. Y estando de acuerdo en que las copas no terminan antes de la ruina de Babilonia, por eso mismo miden las principales humillaciones de la Iglesia romana desde la Reforma hasta ese tiempo. [737]
Enumeró las tres escuelas de interpretación escatológica, todas vigentes en su tiempo:
Algunos aplican estas visiones a los asuntos de la Roma pagana, y sostienen así que el tiempo al que se refieren estas visiones ya pasó [la postura preterista]. Otros las aplican a los tiempos del Anticristo, cerca del fin del mundo, y sostienen que su contenido todavía no ha comenzado a cumplirse [la postura futurista]. Y otros las interpretan de los tiempos presentes en que vivimos, y de muchas edades pasadas desde el tiempo de la Roma pagana [la postura historicista]. [738]
Cressener identificó como preteristas a ciertos eruditos católicos romanos recientes, junto con el teórico neerlandés del derecho natural Hugo Grocio, el clérigo realista Henry Hammond y el pastor presbiteriano de Londres Richard Baxter (este solo en sus últimos años). Mostró que la mayoría de los primeros padres de la Iglesia fueron premilenaristas (esperaban el regreso de Cristo para dar comienzo al Milenio); que el catolicismo medieval fue amilenarista (lo veía como una alegoría ya iniciada mediante el gobierno del papado); que los reformadores y la mayoría de los protestantes del siglo XVI no se apartaron demasiado del consenso medieval (salvo en identificar al papa como el anticristo), pero que, por influencia de Mede, el siglo XVII estaba volviendo al premilenarismo. Entre los acontecimientos significativos que Cressener consideraba cumplimientos de profecías bíblicas que probaban su postura estaban: la revocación del Edicto de Nantes por Luis XIV en 1685, la derrota otomana y la pérdida de Hungría en 1686, la Revolución Gloriosa de 1688 y la «Gran Alianza» organizada por Guillermo III en 1689 contra la expansión francesa. [739]
Figura 50: El obispo William Lloyd (1627-1717)
Figura 51: Pierre Jurieu (1637-1713)
Figura 52: Richard Baxter (1615-1691)
La influencia más destacada a favor del premilenarismo histórico en la Inglaterra de los últimos Estuardo fue el obispo William Lloyd, quien vivió noventa años y fue obispo de la Iglesia de Inglaterra durante 37 años, en los reinados de Carlos II, Jacobo II, Guillermo III y María II, Ana y Jorge I. Fue un ávido estudioso del Apocalipsis desde sus días en Oxford durante la guerra civil inglesa. Poco después de la Restauración Estuardo tuvo la oportunidad de predicar ante Carlos II, a quien le insistió en que Mahoma no podía ser el falso profeta del libro de Apocalipsis, porque nunca hizo milagros, pero que la Iglesia de Roma muy probablemente sí lo era, pues «Cristo nos ha advertido acerca de alguien que pretenderá hacer milagros, y no conocemos a ningún otro sino a la Roma papal, que pretende hacerlos». [740] Luego pasó a ridiculizar la transustanciación como uno de esos falsos milagros, lo cual era peligroso, ya que Carlos era un católico encubierto que, antes de morir, pidió los últimos ritos a un sacerdote católico.
Como Lloyd era obispo, tuvo la oportunidad de difundir sus pronósticos apocalípticos entre los círculos más altos de la vida inglesa. Apenas unos meses después de la Revolución inglesa de 1688, Lloyd fue con el diarista y miembro fundador de la Royal Society, John Evelyn, al palacio del arzobispo de Canterbury, donde pasaron la velada «conversando acerca de la destrucción final del Anticristo», y tanto Lloyd como el arzobispo Sancroft «concluyeron que la tercera trompeta y la tercera copa se estaban derramando ahora». El obispo Lloyd
consideraba que la muerte de los dos testigos era, por una parte, la destrucción total de los protestantes de las Cevenas a manos de los franceses y del duque de Saboya, y, por otra, la de los valdenses y los cristianos de los Pirineos, quienes… habían guardado la fe primitiva desde el mismo tiempo de los apóstoles hasta ahora. … [741]
Al año siguiente Evelyn visitó de nuevo al obispo Lloyd, y Lloyd seguía preocupado por el sufrimiento de los protestantes franceses, a quienes identificaba con los dos testigos de Apocalipsis 11. Esa noche ambos visitaron al célebre químico Robert Boyle, y el obispo Lloyd profundizó aún más en sus predicciones acerca de:
qué acontecimientos habrían de seguir de inmediato, a saber, la ruina del rey de Francia [Luis XIV], que el llamamiento de los judíos estaba cerca, pero que el reino del Anticristo no sería destruido por completo sino hasta dentro de treinta años, cuando Cristo daría comienzo al Milenio, no reinando personal y visiblemente sobre la tierra, sino haciendo que la verdadera religión y la paz universal prevalecieran en todo el mundo. Mostró cómo el señor Brightman, el señor Mede y los demás intérpretes de estos acontecimientos se equivocaron al calcular [según el calendario latino]… mientras que el Apocalipsis calcula según la cuenta persa, como lo hizo Daniel… [742]
Unos meses después, el obispo Lloyd expuso sus profecías a Samuel Pepys (miembro del Parlamento, secretario del Almirantazgo y presidente de la Royal Society), [743] pero no todos aceptaban el énfasis apocalíptico de Lloyd. Fue ridiculizado en su propio tiempo, y todavía hoy sufre a manos de los historiadores. Cuando Humphrey Prideaux, deán de Norwich, oyó «su esquema de las setenta semanas de Daniel», «objetó que había muchas cosas en el libro de Nehemías con las que [este] es incompatible». [744] Su amigo Henry Dodwell le aconsejó
que deje en paz sus estudios apocalípticos, o que sea más reservado en ellos. Me inquieta oír a la gente mencionar sus errores en cuanto a los tiempos pasados. En esta época de incredulidad… eso lo expondría al desprecio. Y hemos llegado a esa desdichada y ligera manera de pensar según la cual, aun en asuntos serios y de gran importancia, una burla llega más lejos que un argumento para predisponer a los hombres contra todo lo que usted pueda decir. [745]
A pesar de esto, Lloyd siguió ocupándose en las últimas décadas de su vida de entender las profecías de Daniel y del Apocalipsis, y sus amigos lo animaban a hacerlo: el arzobispo John Sharp, el obispo Gilbert Burnet, Isaac Newton y William Whiston. [746] Según Whiston, Lloyd «entendía la cronología sagrada, las Sagradas Escrituras y particularmente las profecías… mucho mejor… que cualquier judío o cristiano en el mundo antes que él». Lloyd publicó dos obras escatológicas, A Dissertation on Daniel’s 70 Weeks [Disertación sobre las setenta semanas de Daniel] y Explications of some of the Prophecies in the Revelations [Explicaciones de algunas de las profecías del Apocalipsis], décadas antes de Observations upon the Prophecies of Daniel and the Apocalypse of St. John [Observaciones sobre las profecías de Daniel y el Apocalipsis de san Juan], de Newton. La obra de Newton estuvo fuertemente influida por la de Lloyd; ambos eran premilenaristas históricos y daban por sentado que estaban viviendo los acontecimientos de Apocalipsis 11, siendo los testigos muertos los protestantes de Francia que sufrían bajo la revocación del Edicto de Nantes por Luis XIV.
Una hoja volante anónima publicada en 1692 hablaba de un anciano que profetizaba por las calles de Roma una ruina inminente si la ciudad no se arrepentía. Llamaba a Roma una segunda Sodoma, y decía que «dentro de tres años la ciudad sería completamente destruida y consumida por el fuego». Andaba descalzo, afirmaba tener más de mil años, ser de Galilea y apóstol de Jesucristo. Las autoridades le ordenaron callar, pero él siguió. Lo ataron con cadenas, pero las rompió. Luego declaró que «hacia el año 1699 ciertamente llegaría el fin de toda maldad en el mundo: todas las naciones vivirán en el temor del Señor… el turco se hará cristiano… todo el mundo estará en paz [y] los judíos serán llamados». [747] Sin embargo, esta hoja volante se parece notablemente a un folleto de 1660 que informaba que dos ancianos, a quienes sin duda se identificaba con los dos testigos de Apocalipsis 11, afirmaban lo mismo, pero fijaban el fin del mundo en 1670. [748]
En 1700 se publicó un libro anónimo, The Visions and Prophecies of Daniel [Las visiones y profecías de Daniel]. El propósito del autor era
vindicar las visiones de Daniel sobre el cuarto y el quinto reino de… las falsas aplicaciones que se han hecho de ellas… para tropiezo de los judíos… Porque si el cuarto reino es el romano (como hemos probado), como se creía generalmente en la antigüedad, y como ahora vuelven a creerlo y reconocerlo muchos, … los judíos entendían correctamente el reino romano en todos sus diversos estados: pagano, cristiano y anticristiano, … y continúa hasta el día de hoy en el mundo. … tal estado futuro del reino de Cristo, como el que defendemos, es lo que Daniel quiso decir. [contra los preteristas, que ven el cuarto reino como el seléucida y al Anticristo como Antíoco Epífanes] … sea el cuarto reino el romano… y sea el quinto aquel estado del reino de Cristo que nunca ha existido todavía, sino que ha de establecerse en lo futuro… [749]
También en 1700, un tal T. F. publicó Eclectical Chiliasm [Quiliasmo ecléctico], en el que atacaba la postura preterista y presentaba la premilenarista histórica, elogiando repetidamente tanto a Joseph Mede como a Henry More:
ellos hacen comenzar el Milenio con Constantino, lo cual queda suficientemente refutado por el estado de las cosas… Qué poco satisfactoria es su exposición de Gog y Magog, [quienes] perecen en su intento contra «el campamento de los santos y la ciudad amada». Pero los turcos… tuvieron éxito en su empresa contra los cristianos, tomaron Constantinopla y la han poseído por casi doscientos cincuenta años. … Pero estoy persuadido de que la mayoría de estas profecías nunca se han cumplido todavía, en particular las que se refieren al estado pacífico del reino de Cristo, el regreso y la reincorporación de las doce tribus y el ejército de Gog, y de que todavía hemos de esperar su cumplimiento en los últimos tiempos del mundo. [750]
Mientras que la Iglesia primitiva era premilenarista histórica (esperaba el Milenio en el futuro), hacia el siglo IV se volvió dominante el preterismo/amilenarismo (las profecías ya se habían cumplido y el Milenio se hacía realidad en el gobierno del vicario de Cristo en la tierra, el papa), debido a la influencia de Agustín y del poder papal, que predominó durante todo el periodo medieval. En el siglo XVI, los reformadores no se alejaron demasiado de ese consenso medieval, salvo para rebajar la condición del papa de vicario de Cristo a Anticristo, sin ningún intento serio de fundamentarlo en la Escritura. El primer estudio serio de Daniel y del Apocalipsis, que restauró el premilenarismo histórico de la Iglesia primitiva y apoyó bíblicamente la idea de un anticristo papal, comenzó con los primeros eruditos puritanos de Cambridge (Joseph Mede y Henry More), y fue desarrollando una perspectiva más futurista a medida que avanzaba el siglo XVII.
Notas
[673] Richard Bauckham, Tudor Apocalypse: Sixteenth Century Apocalypticism, Millennarianism and the English Reformation (Oxford, 1978); Katherine Firth, The Apocalyptic Tradition in Reformation Britain, 1530- 1634 (Oxford, 1979); Peter Toon, ed., Puritans, the Millennium and the Future of Israel (Cambridge, 1970); Paul Christianson, Reformers in Babylon: English apocalyptic visions from the reformations to the eve of the civil war (Toronto, 1978); Bryan Ball, A Great Expectation: Eschatological Thought in English Protestantism to 1660 (Leiden, 1975); Bernard Capp, Fifth Monarchy Men (Londres, 1972).
[675] Correo electrónico recibido el 25/09/2006.
[677] J[ohn] B[irchensha], The History of the Scripture (Londres, 1660), prefacio.
[678] Ibid., portada.
[679] Ibid., índice.
[680] Ibid., iii, 4-8.
[687] William Hooke, A short Discourse of the Nature and Extent of the Gospel-Day, Reaching from the Destruction (Londres,1673), 122.
[691] Thomas Burnet, Sacred Theory of the Earth: Containing an Account of the Original Earth and all the General Changes which it hath already Undergone…and…Paradise (en latín: Londres, 1681; en inglés: Londres, 1684, 1691) libro 3, capítulo 10; citado en Thomas Broughton, A Prospect of Futurity, in Four Dissertation on the Nature and Circumstances of the Life to Come (Londres, 1768), 290.
[692] W[illiam] A[lleine], Of the State of the Church in Future Ages: or an Inspection into the Divine Prophecies, touching The State of the Church, in the latter Ages of the World (Londres, 1684), prefacio.
[700] Ibid., 127, 140.
[703] Richard Hayter, The Apocalyps Unveyl’d; or a Paraphrase in the Revelation… (Londres, 1676), prefacio; la primera edición, del año anterior, se tituló The Meaning of Revelation . Para un análisis más extenso de los números ordinales del Apocalipsis, véanse las pp. 95-96.
[704] Ibid., 12-13.
[705] Ibid., 32. Para un estudio a fondo de los reyes del oriente, véanse las pp. 206-207 y 243-244.
[716] Jeffrey Jue, Heaven on Earth , 39-40.
[717] Henry More, Apocalypsis, 256-259.
[718] Henry More, Apocalypsis Apocalypseos; or the Revelation of St. John the Divine unveiled (Londres,1680), vi-ix.
[721] Ibid., xii. Más adelante especula que estos «mártires» quizá en realidad «reinen con Cristo en el cielo». Ibid., xxvi.
[722] Ibid., xiii.
[723] Ibid., xx. La postura preterista fue desarrollada por los jesuitas de la Contrarreforma, pero Grocio fue el primer protestante en apoyarla. Véase Hugo Grotius, Commentary on Certain Texts Which Deal with Antichrist (1640).
[724] Ibid., xxviii, 1.
[725] Ibid., 40-94. Elaboré el diagrama con base en la extensa explicación de More.
[726] Ibid., 105. Véase también: Anón., Remarks on Dr. Henry More’s Expositions of the Apocalypse and Daniel… (Londres, 1690), prefacio. Parece probable que la manera en que Mede entendía a estos grupos proviniera de una obra del siglo XVI, el Libro de los mártires de Foxe.
[727] Tertullian, Apology for Christians , xxxii, en Walter Garrett, A Discourse concerning Antichrist, grounded upon the Angel’s Interpretation of the Vision, Rev xvii (Londres,1680), 17.
[728] Walter Garrett, A Persuasive to the Study of the Revelation (Londres,1699), 8.
[729] Digby Bull, A Letter of a Protestant Clergy-man to the Reverend Clergy of the Church of England, and to all other good Protestants, advertising them from the sacred Revelation of St. John of the Evil which he apprehends to be coming upon the Protestant Church (Londres, 1695), 60. Véase también: Digby Bull, The Watch-man’s Voice, Giving Warning to all Men of the Dreadful Day of the Lord, Which he apprehends to be at hand; That they may take due Care to save their Souls and Lives that they Perish not therein, and that their Blood may not be required at his Hand (Londres, 1695). Digby era un non-juror (clérigo que se negó a jurar lealtad a Guillermo y María) que abogaba por la unidad protestante frente a la amenaza de Roma.
[732] Benjamin Keach; Antichrist Stormed: or, Mystery Babylon the great Whore, and great City, …Rome (Londres, 1689), prefacio.
[733] Ibid., prefacio e índice.
[734] Ibid., 137.
[735] Drue Cressener, A Demonstration of the First Principles of the Protestant Applications of the Apocalypse (Londres,1690), iii-iv.
[740] William Lloyd, A Sermon preached before the King at Whitehall, on Dec 1 1668 (Londres, 1668), 25-26.
[742] Evelyn, Diary , iii, 87 (18 de junio de 1690); en el apéndice 2 del capítulo VIII de Hart, 246.
[743] Evelyn, iii, 90 (15 de agosto de 1690). Véase también J.R. Tanner, Private Correspondence of Samuel Pepys , I, 33; en Hart, 246.
[744] The Life of Humphrey Prideaux , 237-238; en Hart, 230-231.
[745] Cherry MSS., 22, ff. 37-41; en Hart, 236.
[747] Anón., Strange and Wonderful News from Rome: Giving an Account of an old Man lately…in the City of Rome (Londres, [1692]).
[748] Anón., A true Narration of the two wonderful Prophets at Rome, Presaging the end of the World to be in 1670 (Londres, 1660).
[749] Anón., The Visions and Prophecies of Daniel Explained, According to the Measure of the Gift of Christ (Londres, 1700), prefacio.
[750] T.F., Eclectical Chiliasm; or, a Discourse concerning the State of Things from the Beginning of the Millennium to the end of the World (Londres, 1700), prefacio.
