La Brujería en la Era Digital
La Brujería en la Era Digital
por Lita Sanders
La Biblia prohíbe todo intento de practicar cualquier tipo de magia, ya sea comunicarse con el mundo espiritual, obtener poder del mundo natural o espiritual, adivinar el futuro y practicar la astrología, o preparar pociones y lanzar maldiciones. Estas prácticas han cobrado nueva vida en las redes sociales, y la inteligencia artificial les está añadiendo una dimensión nueva y peligrosa. ¿Cómo deben pensar los cristianos al respecto?
El Fundamento de la Cosmovisión Cristiana
Hay varios pasajes que son fundamentales para la enseñanza cristiana sobre la brujería.
En primer lugar, la ley mosaica contiene las primeras prohibiciones explícitas de varios tipos de brujería.
No dejarás con vida a la hechicera. (Éxodo 22:18)
No se vuelvan a los adivinos ni a los espiritistas, ni los busquen para ser contaminados por ellos. Yo soy el SEÑOR su Dios. (Levítico 19:31)
En cuanto a la persona que vaya a los adivinos o a los espiritistas, para prostituirse en pos de ellos, también pondré Mi rostro contra esa persona y la exterminaré de entre su pueblo. Santifíquense, pues, y sean santos, porque Yo soy el SEÑOR su Dios. Guarden Mis estatutos y cúmplanlos. Yo soy el SEÑOR que los santifico. (Levítico 20:6–8)
Si hay adivino o espiritista entre ellos, hombre o mujer, ciertamente han de morir; serán apedreados; su culpa de sangre sea sobre ellos. (Levítico 20:27)
Cuando entres en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da, no aprenderás a hacer las cosas abominables de esas naciones. No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni hechicería, o que sea agorero, o hechicero, o encantador, o adivino, o espiritista, ni quien consulte a los muertos. Porque cualquiera que hace estas cosas es abominable al SEÑOR. (Deuteronomio 18:9–12)
El resto del Antiguo Testamento no es más benévolo con la práctica de la brujería. Cuando Saúl acude a la adivina de Endor para invocar el espíritu de Samuel, es señal de que finalmente se ha rebelado de manera irreversible, y muere al día siguiente en el juicio que el espíritu de Samuel le había anunciado (1 Crónicas 10:13). Uno de los elementos comunes de la maldad de los reyes de Israel y de Judá fue que se involucraron en prácticas ocultistas. Ezequiel 13 contiene una dura reprensión contra las falsas profetisas que practicaban la adivinación. Miqueas 5, que contiene un pasaje profético sobre el reinado del Mesías, registra la declaración de Dios: “Exterminaré las hechicerías de tu mano, y no tendrás más adivinos” (Miqueas 5:12).
El Nuevo Testamento es igual de claro en que cualquier tipo de brujería es contrario a la fe en Cristo. En Hechos 19, nuevos convertidos que antes habían gastado mucho dinero en rollos mágicos y otros objetos los quemaron en una gran pila. ¡Este acto tan público de arrepentimiento fue también un testimonio público del evangelio! La brujería forma parte de las listas de vicios de Gálatas 5:19–21 y Apocalipsis 21:8.
Hay varias verdades bíblicas importantes que deben fundamentar nuestra manera de pensar en cuanto a la brujería y los poderes espirituales.
- Dios es el Creador y tiene el poder supremo sobre el universo. Nadie, ni siquiera los poderes espirituales, es como Él. Como Creador, Él es la fuente de toda buena dádiva. Uno de Sus mayores regalos para nosotros es Su Palabra, la Biblia, en la que nos dice todo lo que necesitamos saber para ser salvos y vivir en una relación correcta con Él.
- El ámbito espiritual es real. Existen ángeles santos y caídos, demonios y los espíritus de las personas que han fallecido. A los vivos se les prohíbe intentar comunicarse con este ámbito.
- La Biblia nos manda confiar en que Dios nos proveerá todo lo bueno que podamos necesitar. Dios es un buen Padre para nosotros, y podemos confiar en Él.
La magia es, en su mayoría, puro cuento
El “pánico satánico” de los años ochenta atribuía al diablo todo, desde los juegos de rol como Dungeons and Dragons hasta la música rock, y hoy esa época se considera un ejemplo típico de reacción exagerada e histérica ante cosas que los críticos, en su mayoría, no entendían. La mayor parte de lo que hoy pasa por brujería no es abiertamente demoníaco, pero aun así está prohibido por la Escritura y los cristianos deben oponerse a ello por varias buenas razones.
En primer lugar, la brujería es un intento de obtener algo aparte de Dios. Si consideramos que el primer pecado, en Génesis 3, fue un intento de obtener sabiduría y llegar a ser como Dios aparte de Dios, ¡nos daremos una idea de lo grave que es este pecado! No es algo con lo que debamos siquiera pensar en coquetear. Y no hay absolutamente ninguna necesidad de que un cristiano lo haga: sabemos que Dios nos da toda buena dádiva, y si Dios no quiere que tengamos conocimiento del futuro, riqueza, una pareja en particular o la capacidad de hablar con nuestra abuela fallecida, ¡hay una buena razón para ello! Aun si se tratara de una pantomima sin sentido que en realidad no logra ninguna de esas cosas, el acto sigue estando prohibido y no glorifica a Dios.
En segundo lugar, la brujería es una actividad espiritual que aparta la atención de Dios. Si intentas obtener dirección mediante lecturas de tarot, ese es tiempo en el que no estás orando por esa decisión. Si haces hechizos para atraer dinero, no estás confiando en que Dios te proveerá lo que necesitas. Intentar tomar el poder en tus propias manos es lo opuesto de lo que se nos manda hacer como cristianos. Dios condenó este aspecto de las prácticas mágicas cuando dijo: “Y cuando les digan: «Consulten a los adivinos y a los espiritistas que susurran y murmuran», digan: «¿No debe un pueblo consultar a su Dios? ¿Acaso consultará a los muertos por los vivos?»” (Isaías 8:19). Si Dios esperaba que los israelitas que vivieron antes de la muerte y resurrección de Jesús, sin la morada del Espíritu Santo, se volvieran a Él en lugar de participar en estas prácticas incrédulas, ¿cuánto más nos exige a quienes tenemos la revelación completa de Su Palabra y en quienes mora Su Espíritu que rechacemos estas prácticas falsas y vanas?
En tercer lugar, aunque no obtengas de la brujería los efectos que deseas, puedes ser engañado al practicarla. Si haces brujería con el objetivo de conseguir un ascenso en el trabajo y eso ocurre, lo atribuirás a tus hechizos y no a tu esfuerzo. Si le das a tu novio una poción de amor y te propone matrimonio, pensarás que fue la poción, aunque eso es absurdo. Esto te llevará a invertir más tiempo, dinero y esfuerzo en prácticas que, en última instancia, son vanas. Y, de nuevo, esto no glorifica a Dios, lo cual debería ser nuestra meta como cristianos en todo lo que hacemos.
El lado demoníaco
La mayor parte de lo que hoy en día pasa por brujería es absurdo, y si alguien recibe un mensaje de una tabla ouija, probablemente es porque la otra persona está moviendo la mano. Pero sabemos, al menos por la Escritura, que la dimensión espiritual es real y que los espíritus malignos en ocasiones pueden interactuar con las personas. Esta no debería ser nuestra conclusión por defecto, pero la posibilidad existe cada vez que alguien la invita mediante las prácticas de la brujería. Esto es especialmente cierto cuando las personas invocan los nombres de diversos dioses falsos, que según revela la Biblia son demonios.
Desde la serpiente en el Edén, las fuerzas espirituales malignas se han dedicado a engañar a las personas, así que no deberíamos querer invitar esas cosas a nuestra vida. Los cristianos, en quienes mora el Espíritu Santo, no tenemos por qué temer a estas cosas, ni necesitamos detenernos demasiado en ellas. Pero un artículo sobre la brujería estaría incompleto sin la advertencia de que a veces podría haber verdaderos seres espirituales detrás de estas cosas, lo cual debería bastar para alejar a cualquier creyente que quiera agradar a Dios y, en realidad, a cualquier persona sensata.
Nigromancia y canalización con IA
ChatGPT puede hacer (o afirmar que hace) toda clase de cosas, como darte consejos espirituales, hacerse pasar por una deidad nórdica o hablar con la voz de un ser querido fallecido. Siempre ha habido intentos de comunicarse con espíritus, humanos y no humanos, pero la IA hace que tengas la ilusión de que algo realmente te responde.
Esta práctica es particularmente peligrosa para una parte de la población, y es imposible saber si eres una de esas personas hasta que es demasiado tarde. La psicosis inducida por IA ha llevado a algunas personas a hacerse daño a sí mismas y a otros.
La IA puede ser una herramienta útil en algunas aplicaciones, pero usarla para prácticas espirituales es especialmente peligroso. Hemos visto que, tras mucha interacción, la IA a veces puede “asesorar” a las personas hasta llevarlas al suicidio. Por lo tanto, considera cuánto peores (y más rápidos) podrían ser los mensajes dañinos de la IA si alguien le pidiera “consejos de vida de parte de los espíritus”.
¿Quiere Dios que hoy matemos a las brujas?
El Antiguo Testamento establecía la pena de muerte para la brujería. Esto muestra con cuánta seriedad toma Dios este pecado. Él apartó a Israel como la nación especial por medio de la cual el Mesías vendría al mundo, por lo que era importante que la nación reflejara Su carácter. La pena de muerte era una sanción civil por este pecado en la antigua nación de Israel, que era una teocracia.
Hoy nadie vive en la antigua teocracia de Israel, así que la sanción civil de ejecución por brujería no se aplica. Por eso hoy, como en el Nuevo Testamento, las personas que practicaban la hechicería y se arrepentían podían formar parte de la iglesia.
Hoy, a quienes practican la brujería se les debe exhortar a arrepentirse.
Tampoco tenemos que temer a las personas que dicen ser brujas, aunque afirmen habernos lanzado un maleficio o digan tener una predicción aterradora sobre algo que nos va a suceder. Cualquier hechizo que usen probablemente se basa en alguna tontería que vieron en TikTok, e incluso en el muy improbable caso de que estuvieran aliadas con un verdadero poder espiritual, en los creyentes mora el Espíritu Santo, que es mucho más poderoso que cualquier poder demoníaco.
¿Qué debes hacer si has practicado la brujería?
Si has practicado la brujería, eso es pecado y, como todo pecado, es una rebelión contra Dios que nos separa de Él. Pero la buena noticia es que Dios nos perdona cuando nos arrepentimos y confiamos en el sacrificio del Señor Jesús, quien pagó el precio por todos nuestros pecados.
Si crees que eres una “bruja cristiana”, eso es una forma de sincretismo, un intento de mezclar prácticas cristianas con otra religión. En realidad, eso no es cristianismo en absoluto, y estás llamado a arrepentirte, creer el evangelio y apartarte de cualquier tipo de práctica ocultista.
Arrepentirse significa dejar de practicar ese pecado en cualquiera de sus formas, lo cual podría incluir deshacerte de todo lo que usabas para practicar la brujería para no volver a ser tentado, pedir perdón a quienes hayas ofendido y animar a otros a arrepentirse también.
La brujería no es “el pecado imperdonable”, pero ninguno de nosotros sabe cuántos días le quedan para arrepentirse, así que, si crees que hay algo por lo que necesitas pedir perdón y arrepentirte, ¡hazlo hoy!
El verdadero poder espiritual en Cristo
Las personas siempre se han sentido fascinadas por el ámbito espiritual, y la tentación de relacionarse con él de maneras ilícitas ha sido un problema desde el Edén, cuando Eva deseó ser como Dios. Diversas prácticas ocultistas pueden parecer exóticas, y el hecho de que estén prohibidas puede hacerlas parecer más atractivas. Sin embargo, al igual que el fruto del huerto, Dios prohíbe las prácticas de brujería por buenas razones.
Cuando confiamos en Cristo para el perdón de nuestros pecados, entramos en una relación correcta con Dios, nuestros pecados son perdonados, el Espíritu Santo mora en nosotros y podemos saber que Dios escucha nuestras oraciones. Esa es la espiritualidad que verdaderamente anhelamos y para la que fuimos creados. ¡No te conformes con imitaciones baratas y engañosas! Aun en el mejor de los casos, no nos ayudan y son engañosas. En el peor de los casos, pueden abrir la puerta a fuerzas mucho mayores de lo que quienes las practican esperan.
