Principios Hermenéuticos Y La Historia Bíblica: Un Enfoque Dispensacional
Principios Hermenéuticos Y La Historia Bíblica: Un Enfoque Dispensacional
Michael J. Vlach
Shepherds Theological Seminary, Cary, NC¹
Este artículo aborda el asunto de los principios de interpretación para entender la historia bíblica desde una perspectiva dispensacional. Las cuestiones específicas que se tratan son: (1) el uso consistente de la hermenéutica gramático-histórica en toda la Escritura; (2) la interpretación contextual consistente de las profecías del Antiguo Testamento; (3) la prioridad del pasaje; y (4) Jesús como el medio del cumplimiento del Antiguo Testamento. La aplicación de estos principios conduce a una comprensión correcta de la gran narrativa de la Biblia, desde Génesis 1 hasta Apocalipsis 22.
Introducción
La historia bíblica y la hermenéutica están intrínsecamente conectadas. Como bien señala Mark Yarbrough: «Al enseñar la historia de la Biblia, las personas inevitablemente preguntan, y con razón, acerca de la hermenéutica, es decir, sobre la naturaleza de la interpretación».² Esto significa que «uno debe proponerse contar la historia de la Biblia con apego a los principios básicos de la interpretación».³ Yarbrough tiene razón.
El dispensacionalismo es un sistema teológico que aborda cómo se desarrolla la historia bíblica desde Génesis 1 hasta Apocalipsis 22. Se enfoca en el plan de Dios de establecer un reino terrenal justo por medio de Jesús, el Último Adán y Mesías, quien cumple el mandato del reino dado al hombre en Génesis 1:26–28 de gobernar y sojuzgar la tierra para la gloria de Dios. El dispensacionalismo también enfatiza el papel de los pactos bíblicos en todas sus dimensiones, así como el lugar de Israel, las naciones y la iglesia en los planes de Dios. En el corazón de la teología dispensacional está su enfoque hermenéutico de la Escritura.
Este artículo explica cuatro principios clave asociados con la hermenéutica dispensacional que contribuyen a la comprensión que el dispensacionalismo tiene de la historia bíblica: (1) el uso consistente de la hermenéutica gramático-histórica en toda la Escritura; (2) la interpretación contextual consistente de las profecías del Antiguo Testamento; (3) la prioridad del pasaje; y (4) Jesús como el medio del cumplimiento del Antiguo Testamento. Estos no son los únicos principios asociados con la hermenéutica dispensacional, pero son importantes para la manera en que los dispensacionalistas entienden la gran narrativa de la Biblia.
Antes de examinar estos cuatro principios, queremos aclarar que el dispensacionalismo cree que sus principios hermenéuticos están arraigados en el carácter de Dios y en la manera en que Dios creó el lenguaje para que funcionara para Sus portadores de imagen. Estos principios también se relacionan con la autocomprensión de la Biblia y con la manera en que los escritores bíblicos usaron y citaron otras Escrituras. Así, los dispensacionalistas creen que los principios hermenéuticos que observan surgen de Dios y de la Escritura, y no son impuestos sobre la Escritura. Al final, lo más importante es tener la hermenéutica correcta para entender la Palabra de Dios. Nos referimos a la “hermenéutica dispensacional” porque los principios discutidos resumen cómo los dispensacionalistas creen que la Biblia debe interpretarse. Esta designación categoriza los principios de interpretación del dispensacionalismo y cómo estos difieren de los sistemas no dispensacionales.
Uso Consistente de la Hermenéutica Gramático-Histórica en Toda la Escritura
El dispensacionalismo cree que el enfoque correcto para entender un texto bíblico y toda la Biblia es mediante el uso consistente de la hermenéutica gramático-histórica, también conocida como hermenéutica literal. Este punto es fundamental para los demás puntos.
Ha habido mucho debate sobre el significado de la interpretación gramático-histórica, de modo que explicaremos lo que el dispensacionalismo entiende por esto. Hay varios componentes en una interpretación gramático-histórica adecuada.
Interpretación
Un asunto clave es la interpretación. La interpretación implica discernir el sentido original que un hablante o escritor pretendió comunicar.⁴ Y la interpretación bíblica tiene que ver con captar la intención original de un autor bíblico. Mark Snoeberger se refiere a un “método originalista de hermenéutica” que concede autoridad vinculante a las “intenciones” del autor de un documento.⁵ En un nivel fundamental, entender la Biblia consiste en la interpretación: discernir la intención autoral de un escritor bíblico en su texto.
Gramática, Historia, Género
La interpretación involucra los contextos de la gramática, la historia y el género. Estos son vitales para entender la intención de un autor en un texto. La gramática tiene que ver con las palabras y la sintaxis. Como señala Blaising, «las palabras son matizadas por la gramática para combinarse en estructuras sintácticas mayores». Y la sintaxis implica «reconocer que las oraciones y los párrafos son el nivel primario de significado».⁶ Así, entender la intención de un autor en un texto implica entender la gramática y cómo se usan las palabras, las oraciones y los párrafos.
En cuanto a la historia, los autores humanos escriben dentro de contextos históricos específicos, y usan el lenguaje y las normas de escritura de su época. Por lo tanto, es necesario estar consciente de las situaciones históricas de los escritores bíblicos, porque ese es el contexto en el cual escribieron.⁷
El género tiene que ver con el tipo de literatura que los escritores bíblicos usaron en sus respectivos libros. Blaising señala: «La interpretación de un texto requiere una comprensión del tipo de literatura en el que se ubica un pasaje y la relación literaria que tiene con su contexto circundante».⁸ Así, la interpretación adecuada implica entender los diversos géneros usados por los escritores bíblicos: narrativo, legal, sapiencial, profético, apocalíptico, evangelio, epístola, etc.
En resumen, los contextos de la gramática, la historia y el género son centrales para la interpretación gramático-histórica. El dispensacionalismo toma en cuenta estos elementos. Dado que la interpretación bíblica es una destreza, considerar apropiadamente estos elementos requiere gran esfuerzo.
El Vínculo con la Interpretación Literal
La interpretación gramático-histórica ha estado estrechamente vinculada con la «interpretación literal». El no dispensacionalista Vern Poythress señala: «Además, en la historia de la teoría hermenéutica, el término sensus literalis (“sentido literal”) ha sido asociado con la interpretación gramático-histórica».⁹ Esto es cierto para el dispensacionalismo. El dispensacionalismo vincula la «interpretación gramático-histórica» con la «interpretación literal». Elliott Johnson observa: «Hoy, los dispensacionalistas concordarían en que la interpretación literal es una interpretación gramatical e histórica».¹⁰
Este asunto de la «interpretación literal» ha sido controvertido en el debate con el no dispensacionalismo. Como señala Poythress: «En cierto sentido, casi todos los problemas asociados con el conflicto entre dispensacionalistas y no dispensacionalistas están sepultados bajo la cuestión de la interpretación literal».¹¹ Algunos han argumentado que «interpretación literal» es una designación resbaladiza que puede significar cosas diferentes. Otros piensan que puede conducir a un literalismo rígido o a otros errores, como dar a las palabras significados al margen del contexto. Pero esto no es lo que el dispensacionalismo cree. Johnson señala que lo «literal» en la interpretación literal «es lo que un autor pretende comunicar mediante un texto».¹² Ryrie añade: «Los dispensacionalistas afirman que su principio de hermenéutica es el de la interpretación literal. Esto significa una interpretación que da a cada palabra el mismo significado que tendría en el uso normal, ya sea empleada al escribir, al hablar o al pensar».¹³
Para el dispensacionalismo, la interpretación literal significa interpretación gramático-histórica.¹⁴ El dispensacionalismo concuerda con el Artículo XV de la Declaración de Chicago sobre la Hermenéutica Bíblica, que afirma: «El sentido literal es el sentido gramático-histórico, es decir, el significado que el escritor expresó».¹⁵ En resumen, el dispensacionalismo usa «interpretación literal» para referirse a la intención original de un autor, y se emplea como sinónimo de «interpretación gramático-histórica».
Figuras Retóricas
El lenguaje es colorido, con muchas maneras diferentes de expresar una idea. Esto incluye las figuras retóricas. El dispensacionalismo afirma que la interpretación literal da cuenta de todas las figuras retóricas y formas literarias. Como señala Ryrie:
Los símbolos, las figuras retóricas y los tipos se interpretan todos de manera sencilla en este método, y de ningún modo son contrarios a la interpretación literal. Después de todo, la existencia misma de cualquier significado para una figura retórica depende de la realidad del significado literal de los términos involucrados. Las figuras a menudo hacen el significado más claro, pero es el significado literal, normal o llano lo que transmiten al lector.¹⁶
El dispensacionalismo, por tanto, afirma el Artículo XV de la Declaración de Chicago sobre la Hermenéutica Bíblica, que dice: «La interpretación según el sentido literal tomará en cuenta todas las figuras retóricas y formas literarias que se encuentran en el texto».¹⁷
Para aclarar, la interpretación literal no es «interpretación literalista» ni «literalismo rígido». Da cuenta de metáforas y símiles. Cuando Jesús se comparó a Sí mismo con una «puerta» en Juan 10:7, no estaba afirmando ser una puerta de madera de dos metros de altura. Cuando Juan el Bautista dijo a las multitudes: «Camada de víboras» en Lucas 3:7, no estaba diciendo que las multitudes fueran reptiles que se arrastraban por el suelo. Si un escritor o una persona bíblica usa una figura retórica y un intérprete la toma de manera rígidamente literal, eso no es verdadera interpretación. ¿Por qué? El intérprete no interpretó correctamente lo que el autor pretendía. Cuando Jesús se refiere a Sus seguidores como ovejas, usa una metáfora. Si alguien dice que Jesús se refiere al animal —la oveja—, esto no es interpretación literal. El dispensacionalismo rechaza el literalismo rígido y la interpretación literalista. Estos no son equivalentes a la «interpretación literal», la cual sí entiende las figuras retóricas.
Símbolos, Tipos, Analogías
La interpretación literal, gramático-histórica, considera adecuadamente recursos de comunicación como los símbolos, los tipos y las analogías. Como afirma Paul Feinberg: «La interpretación histórico-gramatical da lugar a símbolos, tipos y analogías».¹⁸ Esos recursos son parte del lenguaje, y detrás de cada uno hay un significado único y específico que puede discernirse mediante la interpretación gramático-histórica.
Según el dispensacionalismo, los símbolos en la Biblia representan cosas literales que pueden entenderse. Los símbolos tienen referentes literales específicos. Por ejemplo, el sol, la luna y las once estrellas en Génesis 37:9–10 se refieren a Jacob, Raquel y los once hermanos de José. El contexto inmediato lo da a conocer. La estatua con la cabeza de oro en Daniel 2 representa a Nabucodonosor, el rey de Babilonia: «Tú [Nabucodonosor] eres la cabeza de oro» (Dan. 2:38). El simbolismo de los siete candelabros de oro en Apocalipsis 1:12 se refiere a las siete iglesias de Asia Menor (ver Ap. 1:20). Unas treinta veces en Apocalipsis, «el Cordero» se refiere metafóricamente a Jesús. La Escritura a menudo explica el significado de un símbolo en el contexto inmediato. La interpretación literal, gramático-histórica, discierne los significados de estos símbolos.
Un enfoque gramático-histórico consistente también da cuenta de los tipos, los cuales revelan patrones divinamente intencionados en el Antiguo y el Nuevo Testamento. Por ejemplo, Adán es un tipo de Cristo según Romanos 5:14. Discutiremos los tipos con mucho más detalle más adelante, pero el dispensacionalismo cree que los tipos y sus significados pueden descubrirse y entenderse mediante el método literal de interpretación.
El dispensacionalismo capta la importancia de las analogías. Jesús es comparado con una puerta en Juan 10:7 y con un pastor en Juan 10:11. En Apocalipsis 1:14–16 se usan varios símiles referidos a Jesús. La cabeza y los cabellos de Jesús eran «blancos como blanca lana, como la nieve». Sus ojos eran «como llama de fuego». Los pies de Jesús eran «como bronce bruñido». Su voz era «como el ruido de muchas aguas». El rostro de Jesús era «como el sol cuando brilla con toda su fuerza».
La interpretación literal, gramático-histórica, considera los símbolos, los tipos y las analogías en la Escritura, ya que todos los símbolos, tipos y analogías apuntan a referentes específicos que pueden discernirse por el contexto. Por eso no hay necesidad de una «interpretación simbólica», «interpretación metafórica», «interpretación por símil», «interpretación tipológica», «interpretación por analogía» u otras interpretaciones. No tenemos que crear una nueva categoría hermenéutica para cada figura retórica, símbolo u otro recurso lingüístico de la Escritura. En su crítica al dispensacionalismo, Samuel Waldron se equivoca cuando afirma: «Bueno, por favor, uno habría pensado que la presencia de símbolos significaría precisamente que es necesaria alguna interpretación simbólica».¹⁹ Pero la presencia de símbolos no exige una interpretación simbólica; más bien, exige una interpretación contextual de los símbolos.
Géneros Profético y Apocalíptico
El método gramático-histórico reconoce apropiadamente los géneros profético y apocalíptico en la Biblia. Hay pasajes bíblicos que predicen o profetizan eventos, personas y cosas venideras. A veces los pasajes proféticos usan un lenguaje directo para describir eventos venideros. Deuteronomio 30, por ejemplo, predice la futura posesión de Israel de la tierra prometida, su expulsión de la tierra, y luego su salvación y restauración con un corazón nuevo. Zacarías 14 predice un asedio venidero de Jerusalén por parte de las naciones, que es derrotado por el Mesías que regresa, quien rescata a Israel y establece Su reino en la tierra. El Nuevo Testamento también contiene muchas profecías.
A veces las predicciones sobre el futuro vienen en forma de símbolos. Los libros y pasajes proféticos con símbolos a menudo se vinculan con el género conocido como apocalíptico. Daniel, Ezequiel y Apocalipsis son ejemplos de esto. Hay mucho debate sobre qué constituye realmente la literatura apocalíptica, pero para nuestros propósitos estamos vinculando lo apocalíptico con las profecías en forma de símbolos. Por ejemplo, las bestias de Daniel 7 representan potencias gentiles venideras (Babilonia, Medo-Persia, Grecia, Roma). El «rollo que vuela» de Zacarías 5:2 se refiere a la Ley de Moisés. Los símbolos en estos textos pueden entenderse contextualmente con el método gramático-histórico. No existe razón alguna para abandonar la interpretación gramático-histórico-literal a causa de los símbolos. El dispensacionalismo da cuenta de los símbolos, y si usamos el método literal correctamente, podemos entender las secciones apocalípticas.
El dispensacionalismo, sin embargo, no cree que los símbolos deban interpretarse de manera rígida o literalista. Por ejemplo, la bestia que sube del mar en Apocalipsis 13:1 no es un monstruo marino real que sale del océano. La mujer sobre la bestia en Apocalipsis 17 no es un ser humano femenino real, sino un símbolo que representa la religión falsa conectada con Babilonia. Las críticas al dispensacionalismo a menudo se enfocan en la supuesta falta de comprensión de los géneros de la Biblia por parte del dispensacionalismo. Pero el dispensacionalismo entiende los diferentes géneros de la Biblia, incluyendo el género apocalíptico con sus símbolos.
Tipos
La Biblia contiene varias conexiones tipológicas entre realidades del Antiguo y del Nuevo Testamento (personas, eventos, lugares, cosas). Estas revelan patrones en la Escritura y conectan los mensajes del Antiguo y el Nuevo Testamento. El dispensacionalismo cree que la interpretación gramático-histórica detecta estos tipos y conexiones tipológicas. Adán fue un tipo de Jesús (ver Ro. 5:14). La Ley Mosaica fue una sombra del Nuevo Pacto (ver He. 10:1). Las fiestas de Israel apuntan a Jesús y a eventos de Su vida. Por ejemplo, Jesús es la Pascua definitiva (ver 1 Co. 5:7). Además, eventos en la vida de David corresponden a eventos en la vida de Jesús. La traición de Judas a Jesús corresponde a un traidor en la vida de David (ver Jn. 13:18).
El dispensacionalismo da cuenta de los tipos y de sus significados en la Biblia. No hay necesidad de una «hermenéutica tipológica» o «interpretación tipológica» para entender los tipos. Una hermenéutica gramático-histórica descubrirá los tipos que existen en la Escritura.
El Método Literal y Jesús
Algunos no dispensacionalistas creen que usar el método gramático-histórico por sí solo significa pasar por alto a Jesús. Supuestamente, uno debe adoptar una hermenéutica cristocéntrica o algo similar que vaya más allá de la hermenéutica gramático-histórica para ver plenamente a Jesús en la Biblia. Pero el dispensacionalismo no concuerda con esta perspectiva. Usar apropiadamente el método literal de interpretación significa captar la importancia de la persona y la obra de Jesús. Esto incluye ver a Jesús en las muchas predicciones mesiánicas del Antiguo Testamento (ver Gn. 3:15; 49:8–12; Is. 9:6–7; Salmo 110; Mi. 5:2). Él es el Siervo Sufriente de Isaías 52–53 y el Último Adán que cumplirá el mandato del reino para que el hombre gobierne la tierra (ver Gn. 1:26, 28). La sesión de Jesús a la diestra de Dios antes de que gobierne a las naciones desde Jerusalén está predicha en el Salmo 110. Todas las promesas y los pactos de la Escritura se relacionan con Jesús.
Si uno aplica una hermenéutica contextual sólida a toda la Escritura, verá a Jesús en ella y percibirá cómo todos los propósitos de Dios están relacionados con Él. Más se dirá sobre este asunto más adelante.
El Método Literal y la Consistencia
¿Es la interpretación literal exclusiva del dispensacionalismo? En un sentido, la respuesta es «No», puesto que los no dispensacionalistas también usan el método gramático-histórico para gran parte de la Escritura. Lo aplican a las narrativas históricas, la literatura legal, la literatura sapiencial, los evangelios y las epístolas. Pero la respuesta es «Sí» en otro sentido. Los no dispensacionalistas a menudo abandonan la hermenéutica literal o gramático-histórica en cuanto a las profecías del Antiguo Testamento, particularmente las profecías de restauración acerca de Israel. Con frecuencia exigen una «interpretación simbólica» o «interpretación tipológica» o «un tipo diferente de literal» o «espiritualización» de las profecías del Antiguo Testamento.
Lo que hace único al dispensacionalismo es su intento de ser consistente con el método literal de interpretación, incluso con las profecías del Antiguo Testamento acerca del Israel nacional. El dispensacionalismo cree que estas deben tomarse literalmente, como otros textos de la Escritura. No existe necesidad de cambiar a otro método hermenéutico para los textos proféticos del Antiguo Testamento. Ryrie señala que lo que hace único al dispensacionalismo es su intento de aplicar consistentemente la hermenéutica literal a toda la Escritura:
Por supuesto, la interpretación literal no es propiedad exclusiva de los dispensacionalistas. La mayoría de los conservadores concordarían con lo que se acaba de decir. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre el uso que el dispensacionalista hace de este principio hermenéutico y el del no dispensacionalista? La diferencia radica en la pretensión del dispensacionalista de usar el principio normal de interpretación de manera consistente en todo su estudio de la Biblia. Además, sostiene que el no dispensacionalista no usa el principio en todas partes. Admite que el no dispensacionalista es un literalista en gran parte de su interpretación de las Escrituras, pero lo acusa de alegorizar o espiritualizar cuando se trata de la interpretación de la profecía. El dispensacionalista sostiene ser consistente en su uso de este principio, y acusa al no dispensacionalista de ser inconsistente en su uso de él.²⁰
Respondiendo a las Críticas
A veces se critica la hermenéutica literal o gramático-histórica por poner la «letra» sobre el «Espíritu». O se la vincula con una hermenéutica histórico-crítica o ilustrada que elimina la participación del Espíritu Santo con la Escritura. Tal razonamiento es defectuoso. La interpretación gramático-histórica no es un invento de la Ilustración. Es la manera en que Dios diseñó a Sus portadores de imagen para entender la comunicación. Y es la manera en que Dios quiere que las personas entiendan Su Palabra. Los dispensacionalistas usan la hermenéutica gramático-histórica porque así es como Dios hizo que funcionara el lenguaje humano y esa es la manera de entender las Escrituras. Abandonar la interpretación gramático-histórica abre la puerta a la subjetividad interpretativa.
Las realidades de la inspiración de la Biblia y de la hermenéutica gramático-histórica son compatibles. Los dispensacionalistas afirman el papel del Espíritu Santo para entender y recibir lo que la Escritura dice. Una hermenéutica contextual adecuada no eleva la razón del hombre por encima de la revelación de Dios; la respeta. También honra el elemento divino en la Escritura.
El concepto de «interpretación literal» es controvertido. Algunos se burlan de él. Otros piensan que debería abandonarse. Algunos piensan que es demasiado simplista para ser útil. También entendemos y damos la bienvenida a discusiones matizadas sobre cómo funciona el lenguaje y cómo esto involucra las categorías de autor-texto-lector. Pero la designación «literal» o «interpretación literal» no debería descartarse ni evitarse. Esta expresión comunica la idea de que el significado de un pasaje se encuentra en la intención autoral original de ese pasaje. Y significa que el significado de un pasaje no debe espiritualizarse, alegorizarse ni reinterpretarse por otros pasajes. Aunque se pueden añadir diversos matices a esta explicación, estos puntos están en el corazón de lo que el dispensacionalismo entiende por «interpretación literal».
Como dispensacionalista, Yarbrough hace un comentario que muchos dispensacionalistas afirmarían: «Abordo la hermenéutica desde una perspectiva histórica, gramatical y literaria que me lleva a mi convicción, en el plano técnico, de abrazar una comprensión dispensacional premilenial de la Escritura».²¹
Interpretación Contextual Consistente de las Profecías del Antiguo Testamento
El punto de esta sección se relaciona con la discusión anterior sobre la importancia de la interpretación gramático-histórica para toda la Escritura. Aquí enfatizamos la importancia de la interpretación contextual consistente para las profecías del Antiguo Testamento. Esto, también, es una parte clave de la hermenéutica dispensacional.
Muchos reconocen la necesidad de una hermenéutica contextual para la mayor parte de la Escritura, incluyendo las narrativas del Antiguo Testamento, los evangelios, Hechos y las epístolas. Pero muchos no creen que la interpretación literal deba aplicarse a las secciones proféticas del Antiguo Testamento, particularmente a las profecías sobre la restauración de Israel. Supuestamente, estas deberían estar sujetas a diferentes principios de interpretación e interpretarse tipológica, simbólica o cristológicamente. Benjamin Merkle afirmó «…que ciertas profecías, especialmente las profecías de restauración del Antiguo Testamento respecto a la nación de Israel, deberían interpretarse simbólicamente».²² Anthony Hoekema argumentó que, aunque «muchas profecías del Antiguo Testamento en efecto deben interpretarse literalmente, muchas otras deben interpretarse de manera no literal».²³
Un enfoque dispensacional, sin embargo, exige una interpretación contextual consistente de las secciones proféticas del Antiguo Testamento. Así como usamos principios literales y contextuales para otras porciones de la Escritura, deberíamos usar principios literales y contextuales para las profecías del Antiguo Testamento, incluyendo las profecías de restauración acerca de Israel. No existe buena razón para evitar esto. Después de todo, las profecías sobre las maldiciones y la dispersión de Israel corporativo ocurrieron literalmente. ¿Por qué, entonces, las profecías sobre las bendiciones y la restauración venideras de Israel corporativo no habrían de tomarse literalmente?
Al aplicar el método literal-contextual a las profecías del Antiguo Testamento, captaremos los significados autorales pretendidos de estos textos. Como lo expresa Paul Feinberg: «El sentido de cualquier predicción del AT debe determinarse mediante la aplicación de la hermenéutica histórico-gramatical a ese texto».²⁴
¿Qué significa esto en la práctica? Si los pasajes del Antiguo Testamento predicen ciertos eventos respecto a Israel, las naciones, la tierra, etc., debemos esperar su cumplimiento literal. Esos asuntos no son «tipos» que necesiten transformación, ni deberían interpretarse «simbólicamente». Cuando Isaías 2 y Miqueas 4 predicen que el Señor reinará desde Jerusalén y tomará decisiones por las naciones durante un tiempo de armonía internacional, entonces debemos esperar que esto suceda. Cuando Ezequiel 20:33–38 revela que Dios se encontrará con Israel en el desierto para juicio, como lo hizo en el Monte Sinaí (ver Éxodo 19), para ver quién entra en las bendiciones del reino, entonces debemos esperar que eso ocurra. Cuando Daniel 9:27 predice una figura venidera del anticristo que cometerá una abominación en un templo judío pero luego será destruido, debemos aceptar esto. En referencia a la venidera Abominación de la Desolación, Jesús señaló a Daniel: «Por tanto, cuando ustedes vean la ABOMINACIÓN DE LA DESOLACIÓN, de que se habló por medio del profeta Daniel, colocada en el lugar santo (el que lee, que entienda)» (Mt. 24:15).
Un enfoque dispensacional exige tomar las profecías del Antiguo Testamento por lo que parecen decir. Este principio, explicado por J. C. Ryle en referencia a Israel y la tierra, es afirmado por los dispensacionalistas:
El tiempo me faltaría si intentara citar todos los pasajes de la Escritura en los que se revela la historia futura de Israel. Isaías, Jeremías, Ezequiel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Miqueas, Sofonías y Zacarías declaran todos lo mismo. Todos predicen, con mayor o menor particularidad, que al final de esta dispensación los judíos serán restaurados a su propia tierra y al favor de Dios. No pretendo infalibilidad en la interpretación de la Escritura en este asunto. Bien sé que muchos excelentes cristianos no pueden ver el tema como yo lo veo. Solo puedo decir que, a mis ojos, la salvación futura de Israel como pueblo, su regreso a Palestina y su conversión nacional a Dios, aparecen tan clara y llanamente revelados como cualquier profecía en la Palabra de Dios.²⁵
Saucy representa la perspectiva dispensacional cuando señala que «cuando se interpretan sobre la base de los principios anteriores, el significado llano de las profecías del Antiguo Testamento se retiene en sus cumplimientos del Nuevo Testamento».²⁶
La Naturaleza Ética de las Promesas y los Pactos
Una hermenéutica de interpretación literal, contextual y consistente de toda la Escritura detecta correctamente la seriedad de las promesas de Dios respecto al contenido y a los destinatarios de las promesas. Los enfoques no dispensacionales a menudo ven las promesas que involucran a Israel, la tierra y las bendiciones físicas como tipos que se transforman en el Nuevo Testamento. La iglesia supuestamente se convierte en el nuevo o verdadero Israel en Jesús que reemplaza o cumple al Israel nacional. Y las promesas de la tierra y físicas se espiritualizan o se realizan de una manera diferente. Los no dispensacionalistas podrían llamar a esto un cumplimiento «mejor», pero esto no es un cumplimiento real. Este enfoque viola el contenido de las promesas de Dios y elimina la importancia del destinatario original. Si Dios promete la tierra y bendiciones físicas a Israel, pero los teólogos reinterpretan estas para que sean algo diferente, esto viola la integridad de las promesas de Dios.
Entender la naturaleza de las promesas es importante y algo que el dispensacionalismo toma en serio. Las promesas involucran tres cosas: (1) el que hace la promesa; (2) el contenido de una promesa; y (3) el destinatario a quien se hace una promesa. Las promesas también contienen un componente ético. El que hace una promesa está éticamente obligado a cumplir el contenido de la promesa con el destinatario a quien se hizo la promesa.
Estos tres componentes de una promesa se relacionan con las promesas de Dios. Dios es un hacedor de promesas que promete un contenido específico a destinatarios específicos. Con el Pacto Noético de Génesis 8–9, por ejemplo, Dios estableció un pacto con toda la creación que involucra la estabilidad de la naturaleza y el gobierno humano en un mundo posterior al diluvio. En Génesis 15, Dios se comprometió con el Pacto Abrahámico cuando pasó por entre los pedazos ensangrentados de los animales mientras Abraham dormía. Esto mostró cuán serio era Dios en cuanto a cumplir los detalles del pacto, un pacto que involucraba promesas de tierra, descendencia y bendiciones tanto para Israel como para los gentiles. Con el Pacto Davídico, Dios prometió a David una línea real que conduciría a un reino mundial sobre Israel y todas las naciones del mundo. El Nuevo Pacto promete a Israel un corazón cambiado y la capacitación para obedecer a Dios, junto con bendiciones físicas y espirituales en la tierra de Israel. Estas bendiciones también involucrarían bendiciones gentiles (ver Is. 52:15) y la incorporación de los gentiles al pueblo de Dios (ver Is. 19:24–25).
Estas promesas son multidimensionales, e involucran muchos asuntos y bendiciones espirituales y físicas. Los destinatarios de estos pactos involucran a personas como Noé, Abraham y David. Y también incluyen a la entidad corporativa y nacional de Israel. Todos los aspectos de estas promesas y los destinatarios de estas promesas importan. En Gálatas 3:15 Pablo dijo que los pactos no pueden cambiarse una vez que se hacen: «Hermanos, hablo en términos humanos; aunque un pacto sea de hombre, una vez que ha sido ratificado, nadie lo invalida ni le añade condiciones».
Pablo apeló a la autoridad de los textos del Antiguo Testamento en sus propios contextos cuando afirmó: «Así que, habiendo recibido ayuda de Dios, hasta el día de hoy doy testimonio, tanto a pequeños como a grandes, no declarando más que lo que los Profetas y Moisés dijeron que sucedería» (Hch. 26:22). En Mateo 5:17–18, Jesús declaró que todo en la Ley y los Profetas debe «cumplirse». Una hermenéutica dispensacional permite que el Antiguo Testamento y sus profecías contribuyan a la historia bíblica. No las desdienta ni les quita su voz.
Prioridad del Pasaje: El Significado de Cualquier Pasaje Bíblico se Encuentra en Ese Pasaje
¿Dónde radica el significado de un pasaje bíblico? ¿Se encuentra en ese pasaje o en otros pasajes? Los no dispensacionalistas a menudo afirman que el verdadero significado de los pasajes del Antiguo Testamento se encuentra en el Nuevo Testamento. Supuestamente, el Nuevo Testamento y el «canon más amplio» dan los verdaderos significados de los textos del Antiguo Testamento, los cuales pueden ser diferentes de los significados originales. Esto conduce al asunto de la «prioridad del testamento». ¿Hay una prioridad del Nuevo Testamento sobre el Antiguo Testamento? ¿Hay una prioridad del Antiguo Testamento sobre el Nuevo Testamento? ¿O hay una prioridad del pasaje, en la cual el significado de un pasaje se encuentra en ese pasaje sin importar dónde se encuentre?
El dispensacionalismo afirma la «prioridad del pasaje». Esto significa que el significado de cualquier pasaje bíblico se encuentra en ese pasaje. El significado de Joel 3 se encuentra en Joel 3. El significado del Salmo 2 se encuentra en el Salmo 2. El significado de Mateo 17 se encuentra en Mateo 17. El significado de Apocalipsis 20 se encuentra en Apocalipsis 20, y así sucesivamente. Dondequiera que se encuentre, un pasaje contribuye a los propósitos de Dios en su propio contexto. Por eso Dios colocó ese texto en la Biblia. La revelación posterior podría comentar un pasaje, extraer principios o significados de él, o conectar una promesa del Antiguo con su cumplimiento en el Nuevo, pero la revelación posterior no reinterpreta ni cambia el significado de la revelación anterior. El significado de un texto se encuentra en ese texto, mediante la interpretación gramático-histórica que descubre la intención autoral original. Y cuando todos los significados de todos los pasajes bíblicos se entienden correctamente, hallaremos que armonizan. La inspiración divina lo garantiza.
Esto tiene implicaciones para cómo el dispensacionalismo ve la relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. El dispensacionalismo afirma la integridad y la autoridad de ambos testamentos. El dispensacionalismo no cree que un testamento determine el significado del otro. El Antiguo Testamento no determina el significado de los textos del Nuevo Testamento, ni el Nuevo determina el significado de los pasajes del Antiguo Testamento. Por supuesto, el Nuevo Testamento ofrece información nueva, pero ambos testamentos armonizan entre sí. El Nuevo se edifica sobre el Antiguo, pero no cambia el Antiguo. También, a veces, la revelación posterior ofrecerá comentario sobre textos bíblicos previos, o extraerá principios y significados de ellos. Por ejemplo, Pedro nos dice que David fue un profeta que miró hacia adelante y predijo explícitamente la resurrección del Mesías en el Salmo 16:10 (ver Hch. 2:25–32). En este caso, Pedro nos dice lo que David quiso decir en el Salmo 16:10. La unidad de la Escritura se aplica a la relación entre el Antiguo y el Nuevo.
Además, el Nuevo Testamento revela a Jesús como el Mesías y Salvador que reúne todas las promesas, profecías y pactos (ver 2 Co. 1:20). Jesús es el gozne que une los dos testamentos. El Antiguo Testamento predijo a un Salvador y Mesías, y el Nuevo Testamento muestra quién es Él y cómo obra para llevar todas las cosas a su consumación. Jesús cumple la esperanza mesiánica tan dominante a lo largo del Antiguo Testamento.
Pero, significativamente, los pasajes posteriores de la Escritura no transforman ni cambian el significado de los pasajes anteriores. Ni el Nuevo reinterpreta al Antiguo. Toda la Escritura es inspirada y contribuye a la historia de Dios. Y dado que Dios es el Autor de toda la Escritura, hay cohesión y armonía inherentes en todos los textos bíblicos. Puesto que Dios lo hizo bien con toda la Escritura la primera vez, no hay necesidad de que los pasajes bíblicos posteriores reinterpreten los textos bíblicos anteriores. No hay un «canon dentro del canon» en la Escritura. Jesús dijo que todo en la Ley y los Profetas (el Antiguo Testamento) debe «cumplirse» (ver Mt. 5:17–18). Puesto que toda la Escritura es inspirada por Dios y armoniza perfectamente, ninguna Escritura transforma a otra Escritura. Como señala Paul Feinberg: «Si a ambos Testamentos se les concede su integridad, su mensaje armonizará, ya que hay una única mente divina detrás de ambos».²⁷
El dispensacionalismo, por tanto, afirma que el significado de cualquier pasaje de la Escritura se encuentra en ese pasaje, dondequiera que se encuentre en la Biblia. Esto incluye todo el Antiguo Testamento, las profecías del Antiguo Testamento y el Libro de Apocalipsis. Este enfoque no es prioridad del Antiguo Testamento ni prioridad del Nuevo Testamento. Es «prioridad del pasaje», puesto que el significado de cualquier pasaje se encuentra dentro del pasaje en cuestión, no en otros pasajes.
Si la revelación posterior anula el significado de la revelación anterior, ¿cuál fue el propósito de la revelación anterior? ¿Cuál fue la integridad de la revelación anterior? John Feinberg observa que los escritores del Nuevo Testamento no pretenden cancelar los significados originales del Antiguo Testamento:
La aplicación que el NT hace de un pasaje del AT no necesariamente elimina el significado original del pasaje. Ningún escritor del NT afirma que su nueva comprensión del pasaje del AT cancele el significado del pasaje del AT en su propio contexto, o que la nueva aplicación sea el único significado del pasaje del AT. El escritor del NT simplemente ofrece una aplicación diferente de un pasaje del AT de la que el AT pudo haber previsto; no está afirmando que la comprensión del AT sea ahora irrelevante.²⁸
John Feinberg señala cómo el principio de la prioridad del pasaje, presente en el dispensacionalismo, contrasta con el no dispensacionalismo: «Los no dispensacionalistas comienzan con la enseñanza del NT como teniendo prioridad y luego regresan al AT. Los dispensacionalistas a menudo comienzan con el AT, pero dondequiera que comiencen, exigen que el AT se tome en sus propios términos en lugar de ser reinterpretado a la luz del NT».²⁹ Aquí es clave la afirmación de Feinberg de que el Antiguo Testamento debe entenderse por sí mismo y no ser reinterpretado. Saucy observa que es improbable que los escritores del Nuevo Testamento se vieran a sí mismos como ofreciendo reinterpretaciones del Antiguo Testamento:
No hay razón para creer que los escritores del Nuevo Testamento, cuya esperanza descansaba en estas promesas escatológicas, las vieran como ya no válidas, a menos que indiquen claramente que ya no están en vigor o que han sido reinterpretadas. En resumen, las predicciones del Antiguo Testamento sobre los tiempos futuros del Mesías, hasta la recreación cósmica total, deben entenderse como aún válidas, a menos que el Nuevo Testamento indique positivamente lo contrario. En lugar de hacer eso, veremos que los escritores del Nuevo Testamento, a grandes rasgos, dan evidencia positiva de su creencia en la validez continua de las predicciones del Antiguo Testamento.³⁰
A veces se acusa al dispensacionalismo de afirmar la prioridad del Antiguo Testamento sobre el Nuevo. Pero los dispensacionalistas no están exigiendo la prioridad del Antiguo Testamento sobre el Nuevo Testamento. Paul Feinberg afirma acertadamente: «[L]a economía del AT no debe imponerse sobre el Nuevo. Debe permitirse un genuino progreso en la revelación divina y en la historia de la salvación. Por otro lado, es un error igualmente grave imponer el NT sobre el Antiguo, como si hubiera alguna necesidad de ‘cristianizarlo’».³¹
En cambio, lo que el dispensacionalismo defiende es la «prioridad del pasaje», en la cual el significado de cada pasaje se encuentra en ese pasaje. Y cada pasaje tiene una voz. Puede hablar sobre el asunto que aborda sin necesidad de reinterpretación. En la práctica, esto significa que cuando estás estudiando un texto, sin importar dónde esté, puedes estudiarlo en su propio contexto, sabiendo que su significado se encuentra allí y que su significado contribuye a los propósitos de Dios. Además, ese significado armoniza perfectamente con la revelación posterior y con la historia bíblica en su conjunto.
Jesús como el Medio del Cumplimiento del Antiguo Testamento
Jesús es el «Sí» a todas las promesas del Antiguo Testamento (ver 2 Co. 1:20). Él cumple el Antiguo Testamento. Pero no todos concuerdan en lo que significa «el cumplimiento en Jesús». Fuera del dispensacionalismo, hay una idea común de que las promesas del Antiguo Testamento de alguna manera desaparecen o se transforman a causa de Jesús. Supuestamente, Jesús «cumple» el Antiguo Testamento de una manera que hace que los detalles proféticos sobre Israel, la tierra de Israel, un templo estructural, las bendiciones físicas, un Trono Davídico terrenal y otras cosas se desvanezcan o desaparezcan de algún modo en Jesús. Por ejemplo, el amilenialista Kim Riddlebarger escribió que las profecías del Antiguo Testamento «se desvanecen en Jesucristo, quien las ha cumplido».³² Pero ¿es esto lo que realmente significa el cumplimiento en Jesús?
El dispensacionalismo no lo cree así. Jesús no hace que las profecías del Antiguo Testamento «se desvanezcan». Paul Lee Tan señala: «Este concepto es unilateral».³³ En cambio, el dispensacionalismo cree que «el cumplimiento en Jesús» significa el cumplimiento literal de los planes de Dios. Esto incluye el cumplimiento literal de todas las profecías, pactos y promesas bíblicas. Yendo más allá, esto se relaciona con dos cosas principales. Primero, Jesús cumple literalmente las profecías mesiánicas acerca de Sí mismo. Y segundo, Jesús es el medio para el logro y el cumplimiento literal de las profecías, pactos y promesas del Antiguo Testamento.
Primero, Jesús cumple directa y literalmente las profecías mesiánicas acerca de Sí mismo. Jesús se refirió a esto en Lucas 24:44 respecto a Su sufrimiento, muerte y resurrección:
Después Jesús les dijo: “Estas son Mis palabras que Yo les hablé estando aún con ustedes: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre Mí está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos”.
Esto revela que «todo lo que está escrito acerca» de Jesús en el Antiguo Testamento debe cumplirse. El nacimiento de Jesús en Belén fue predicho en Miqueas 5:2 y se cumplió literalmente. La entrada de Jesús en Jerusalén sobre un pollino cumplió literalmente Zacarías 9:9 (ver Mt. 21:4–5). Pedro afirmó que Jesús cumplió las profecías del Antiguo Testamento sobre la muerte de Jesús: «Pero Dios ha cumplido así lo que anunció de antemano por boca de todos los profetas: que Su Cristo debía padecer» (Hch. 3:18). Con Lucas 22:37, Jesús declaró que la profecía mesiánica de Isaías 53:12 debía cumplirse en Él: «Porque les digo que es necesario que se cumpla en Mí aquello que está escrito: “Y con los transgresores fue contado”; porque lo que se refiere a Mí, tiene su cumplimiento». Así que una manera principal en que Jesús cumple el Antiguo Testamento es que Él lleva a cabo las profecías mesiánicas acerca de Sí mismo.
Segundo, Jesús es el medio para el cumplimiento de las profecías, promesas y pactos del Antiguo Testamento. Jesús es una persona, pero hay profecías y predicciones sobre otras personas, cosas, instituciones, eventos, etc. Hay predicciones sobre un anticristo venidero, un templo, Israel, las naciones, la destrucción y el rescate de Jerusalén, batallas entre naciones, el Día del Señor, el reino, la resurrección, el juicio, etc. Aunque no son Jesús, estos asuntos son importantes para los propósitos de Dios, y Jesús está involucrado en su cumplimiento. Estas cosas no se desvanecen ni se disuelven en Jesús de manera metafísica. Como Aquel que está en el centro de todo lo que Dios está haciendo en el mundo, Jesús obra para asegurar que todo lo predicho en el Antiguo Testamento suceda. Los asuntos mencionados arriba no pueden ocurrir sin Él. Jesús es el medio del cumplimiento del Antiguo Testamento, puesto que Él se asegura de que todos los planes de Dios se lleven a cabo.
Mateo 5:17–18 es relevante para este punto. Jesús dijo que no vino a abolir la Ley ni los Profetas, sino a «cumplirlos». La mención que Jesús hace de la «Ley» y los «Profetas» juntos se refiere a la totalidad de las Escrituras Hebreas. Jesús también explicó lo que significa «cumplir» cuando declaró que todo lo predicho en las Escrituras Hebreas debe «cumplirse» (Mt. 5:18). Así, «cumplir» en este contexto significa «llevar a cabo». Jesús activamente se asegura de que todo en las Escrituras Hebreas suceda tal como se declaró. Jesús es el medio para el cumplimiento literal del Antiguo Testamento. Blaising señala que el cumplimiento en Jesús puede significar «a través de Él»: «En realidad, ‘en Él’ es un concepto denso en la Escritura que incluye ‘a través de Él’. Incluye múltiples aspectos de la relación de Cristo con la creación redimida».³⁴
Jesús también cumple Su papel respecto a los pactos de promesa. Jesús es la simiente definitiva de Abraham (ver Gá. 3:16), quien trae salvación tanto a judíos como a gentiles creyentes (ver Gálatas 3). Él es el Hijo definitivo de David del Pacto Davídico, quien reinará como Rey (ver Mt. 25:31). Él es Aquel que establece el Nuevo Pacto en Su sangre (ver Lc. 22:20). La tarea del reino mediador terrenal dada primeramente a Adán (ver Gn. 1:26, 28) se llevará a cabo por medio de Jesús cuando Él gobierne desde y sobre la tierra. Así, Jesús está en el centro de todos los planes de reino y de pacto de Dios. Lo que Jesús hace con el Antiguo Testamento es mucho más grandioso que hacer que sus detalles se desvanezcan o se disuelvan. A continuación, discutimos más sobre cómo Jesús y el cumplimiento se relacionan con Israel y el templo.
Israel
Una vez escuché a alguien decir que no creía en una restauración futura del Israel nacional porque Mateo 2:15 presenta a Jesús como el verdadero «Hijo» e «Israel». Supuestamente, si el Nuevo Testamento identifica a Jesús como «Hijo» e «Israel», esto debe significar que el Israel nacional ya no era teológicamente significativo. Haciendo una afirmación similar, Robert Strimple dijo: «Es Cristo, no el pueblo hebreo, quien es el sujeto de los profetas del Antiguo Testamento».³⁵ Para Strimple, el pueblo hebreo no es un tema principal de la profecía del Antiguo Testamento porque solo Cristo es el sujeto. Estos dos ejemplos revelan una comprensión estrecha de cómo Jesús se relaciona con ciertas cosas. Representan un pensamiento de «o esto/o aquello» cuando una perspectiva de «tanto esto/como aquello» es mejor. La lógica es: «Jesús es Israel, así que el Israel nacional ya no es teológicamente significativo». Pero esto no es correcto. Esta es una teología de sustracción y reemplazo.
Con el primer ejemplo de arriba, la persona pensó que había que hacer una elección respecto a quién es Israel. Es Israel corporativo o Jesús, y él eligió a Jesús. Supuestamente, si piensas que «Israel» como entidad corporativa es significativo, entonces no le estás haciendo la debida justicia a Jesús. Después de todo, ¿quién quiere perderse a Jesús por otra cosa? En el segundo caso, Strimple presenta una falsa elección respecto a si el pueblo hebreo o Jesús es el sujeto de la profecía del Antiguo Testamento. Strimple elige a Jesús mientras que otros erróneamente eligen al Israel corporativo. Pero ¿es legítima esta elección? No lo es. Una persona puede ver correctamente todo el Antiguo Testamento como relacionado con Jesús y también captar la importancia del Israel corporativo en los planes de Dios. ¿Por qué? Porque la Escritura hace esto. Jesús es el sujeto de muchas profecías del Antiguo Testamento, y todas las cosas se relacionan con Él de alguna manera. Hay muchos pasajes mesiánicos, tales como Génesis 49:8–10; Deuteronomio 18:15–18; Salmo 2; 110; Isaías 11; Zacarías 14, etc. Pero Israel también es un tema principal de la profecía del Antiguo Testamento.
En la Escritura, «Israel» tiene tres significados, según el contexto. Primero, Israel es una entidad étnica, nacional, territorial y corporativa. La mayoría de las referencias a «Israel» abordan a Israel como una entidad corporativa. Segundo, «Israel» puede referirse al remanente creyente de Israel, como en Romanos 9:6: «porque no todos los que descienden de Israel son Israel». Y tercero, «Israel» puede referirse al representante definitivo de Israel: Jesús. Jesús no es llamado explícitamente «Israel» en la Biblia, pero Isaías 49:1–6 presenta a Jesús como el Siervo de Israel que salva al Israel nacional y trae luz a las naciones gentiles. La Escritura también vincula eventos de la historia de Israel con eventos de la vida de Jesús para mostrar que Jesús es el Mesías y Salvador de Israel. En Mateo 2:15 la salida de Jesús de Egipto se vincula con la salida de Israel de Egipto en el tiempo del Éxodo. En Mateo 2:16–18 la matanza de los niños en Belén se conecta con el cautiverio babilónico de los jóvenes de Jerusalén. Este último ejemplo revela esperanza en el contexto de un evento negativo. Jesús es el representante corporativo de Israel que trae esperanza a Israel.
Que Jesús sea el representante definitivo de Israel no pone fin a la importancia del Israel nacional. Pasajes como Zacarías 12 y Romanos 11 revelan que Jesús es la razón de la salvación y la restauración del Israel corporativo. Jesús, el Israelita definitivo, salva y restaura a la entidad nacional de Israel. En resumen, el concepto de «Israel» involucra tanto a la entidad corporativa (el remanente creyente) como a Jesús, siendo Jesús la razón de la salvación del primero. Debemos evitar los escenarios simplistas de «o esto/o aquello». Hay múltiples sentidos de «Israel», y todos los sentidos son significativos. El dispensacionalismo afirma una visión integral y bíblica de Israel y de la relación de Jesús con Israel.
Templo
Los no dispensacionalistas a veces afirman que cuando el lenguaje del templo se usa referido a Jesús, esto significa que Dios ya no tiene ningún propósito para ningún templo estructural. Strimple, por ejemplo, afirmó: «Puesto que Cristo es el verdadero templo, no debemos buscar ningún otro».³⁶ Supuestamente, dado que el lenguaje del templo se usa referido a Jesús, no hay necesidad de un templo estructural futuro. Fuertemente en contra de la idea de que pudiera haber un templo estructural futuro en los propósitos de Dios, Sam Storms declaró:
Sería una expresión atroz de la peor regresión redentora imaginable sugerir que Dios alguna vez sancionaría la reconstrucción del templo. Equivaldría a una negación de que el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Constituiría un repudio de la Iglesia como el templo de Dios y, por tanto, una afrenta a la afirmación explícita de Pablo aquí en 2 Corintios 6 y en otros lugares.³⁷
Los dispensacionalistas, sin embargo, creen que este pensamiento es demasiado simplista y no encaja con los datos bíblicos. Está en juego el pensamiento de «o esto/o aquello» cuando un «tanto esto/como aquello» es más preciso. Dos afirmaciones de este tipo, no obstante, pueden ambas ser verdaderas: (1) Jesús y la iglesia pueden compararse con el «templo»; y (2) los templos estructurales aún pueden ser parte de los planes de Dios.
Primero, Jesús aplicó «templo» a Sí mismo en Juan 2:19–21 cuando se refirió a Su muerte y resurrección:
Jesús les respondió: “Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré”. Entonces los judíos dijeron: “En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y Tú lo levantarás en tres días?”. Pero Él hablaba del templo de Su cuerpo.
Y 2 Corintios 6:16a compara a los creyentes con este templo: «Porque nosotros somos templo del Dios vivo».
Sin embargo, dos décadas después de la Primera Venida de Jesús, Pablo se refirió a un templo estructural: «el templo de Dios», en conexión con el venidero Día del Señor (2 Ts. 2:4). Un venidero «hombre de iniquidad» entrará en este templo estructural de Dios y se declarará a sí mismo ser Dios. Jesús entonces destruirá a este individuo que habrá violado el templo de Dios (2 Ts. 2:8). Así, con 2 Tesalonicenses 2, Pablo se refiere tanto a un «templo de Dios» estructural como a Jesús en el mismo contexto. Esto significa que un templo estructural futuro de Dios existirá junto a Jesús. También se hace referencia a un «templo de Dios» futuro en Apocalipsis 11:1–2. Aquí el «templo de Dios», en la «ciudad santa» de Jerusalén, ha de ser medido y será pisoteado por cuarenta y dos meses. De nuevo, un templo estructural de Dios es significativo en la profecía del Nuevo Testamento.
Aunque Jesús es mayor que cualquier templo estructural (ver Mt. 12:6), los templos estructurales aún tienen un propósito. No tenemos el derecho de decirle a Dios: «Jesús es el templo, así que no hay otros templos», si Dios todavía tiene propósitos relacionados con un templo estructural venidero. La Escritura, no la opinión de alguien sobre lo que debería ser el caso, es lo que importa. La afirmación de Strimple de que no deberíamos esperar otro templo a causa de Jesús no es consistente con el Nuevo Testamento. Y la declaración de Storms sobre una «regresión redentora» no le corresponde hacerla a él si Dios ha determinado lo contrario.
Hay muchas áreas en las que Jesús es la realidad «definitiva» o «verdadera» en la Escritura, pero esto no siempre evapora el significado de otras cosas. Jesús es el Rey definitivo, pero los santos también reinarán como reyes (ver Ap. 5:10; 22:5). Jesús es el Sacerdote definitivo, pero nosotros somos un sacerdocio (ver Ap. 5:10). Jesús es el Hombre definitivo (ver 1 Co. 15:45), pero nosotros somos parte de la humanidad. También, Jesús es el verdadero Hijo, pero nosotros somos hijos en Él. Del mismo modo, Jesús es el Templo definitivo, pero también existen otros templos en los planes de Dios. No tenemos que hacer distinciones falsas entre Jesús y otras cosas. Jesús puede ser la representación definitiva de algo, pero eso no disuelve la importancia de otras cosas si Dios quiere que tengan importancia.
El cumplimiento en Jesús debe entenderse con precisión. Jesús no debe usarse para negar el cumplimiento literal de las profecías y los pactos bíblicos. Jesús mismo no hace esto. Jesús cumple las profecías mesiánicas y es el medio del cumplimiento literal de otras profecías, promesas y pactos.
El Dispensacionalismo y la Interpretación Centrada en Cristo
Mucha de la discusión y el debate sobre la hermenéutica hoy tiene que ver con el asunto de la interpretación «centrada en Cristo» o «cristocéntrica» y cómo se relaciona el dispensacionalismo con ella. Una discusión completa de este tema está más allá de nuestros propósitos,³⁸ pero son necesarios algunos comentarios.
Algunos piensan que la interpretación gramático-histórica no es suficiente para entender el papel central de Cristo en la Escritura. Supuestamente, la vía gramático-histórica no permitirá que uno vea a Cristo lo suficiente. Debe usarse un enfoque cristocéntrico para ver a Cristo en cada pasaje bíblico, incluso si el contexto no lo indica. Y negarse a interpretar la Biblia de manera «cristocéntrica» significa deshonrar a Cristo, promover el moralismo, elevar a Israel por encima de Jesús, o alguna otra cosa.
Tres Afirmaciones
El dispensacionalismo a menudo es criticado por no usar una hermenéutica centrada en Cristo. Entonces, ¿cuál es la perspectiva dispensacional sobre la interpretación centrada en Cristo? La perspectiva dispensacional puede resumirse en tres puntos. Primero, el dispensacionalismo proclama el papel central de la persona y la obra de Cristo en la Escritura y en los planes de Dios. Segundo, el dispensacionalismo afirma que la manera adecuada de ver el papel central de Cristo es mediante el uso consistente de la hermenéutica gramático-histórica. Tercero, el dispensacionalismo cree que el enfoque cristocéntrico no dispensacional puede conducir a malentendidos de los pasajes bíblicos, tanto al leer en los textos bíblicos significados que no están allí como al pasar por alto el significado real de los pasajes bíblicos.
En cuanto al primer punto, el dispensacionalismo afirma la centralidad de Cristo. Como dice Abner Chou: «Nadie debería decir que los dispensacionalistas no creen en la centralidad de Cristo simplemente porque insistimos en sostener consistentemente una hermenéutica literal-gramático-histórica. De hecho, es lo contrario».³⁹ La Biblia Anotada de Scofield declaró: «El Tema Central de la Biblia es Cristo».⁴⁰ Paul Lee Tan también representa la perspectiva dispensacional: «Cristo es la figura central y el foco de toda la historia y la profecía».⁴¹ Blaising señala que «el primer principio» del dispensacionalismo estadounidense, surgido de la Conferencia Bíblica de Niágara, «fue la cristocentricidad».⁴² Lo cual significa que «toda la Escritura apunta a Cristo y se interpreta correctamente solo con respecto a Cristo».⁴³ Así, el dispensacionalismo cree que toda la Escritura se relaciona con Cristo. Jesús está en el centro del reino y los pactos de Dios, así como de las promesas y profecías de la Escritura. El dispensacionalismo rechaza la afirmación de que pasa por alto a Cristo en la Escritura.
Con el segundo punto, el dispensacionalismo cree que la mejor manera de captar el papel central de Cristo es mediante la aplicación consistente de la hermenéutica gramático-histórica a todos los pasajes de la Escritura. Muchos textos del Antiguo Testamento expresan una esperanza mesiánica de una Simiente, un Removedor de la maldición, un Rey y un Salvador venideros (ver Gn. 3:15; 5:28–29; 49:8–12; Isaías 11; 49; Zacarías 12:10; 14). Muchos textos también muestran cómo Jesús está en el centro del reino y de los planes de pacto de Dios (ver Salmos 2; 72; 89; 110; Gá. 3:16). Él desata el Día del Señor, que conduce al juicio de los impíos y luego a Su reino terrenal justo (ver Isaías 24–25; Ap. 6:1; 19:15; 20).
Además de las profecías específicas sobre Jesús, los planes de Dios involucran muchas entidades como el universo, la tierra, el suelo, los pactos, las personas, los ángeles, Israel, las naciones, el reino animal y muchas otras cosas. La Biblia también registra muchos eventos históricos como la creación, la caída, el diluvio, la dispersión de las naciones, la carrera de los patriarcas de Israel, el éxodo, la conquista de la tierra por Israel, los cautiverios de Israel, y los ministerios de Jesús y de los apóstoles. Debido a que la creación de Dios es multidimensional y la historia involucra estos asuntos, la Escritura aborda muchas de estas cosas aunque no sean Jesús. Así que sí, un pasaje sobre diversas personas, cosas y eventos históricos del Antiguo Testamento puede no ser específicamente acerca de Cristo, pero todos se relacionan con Él. Estas entidades y eventos son parte de la historia de Dios, y todos se relacionan con Jesús, quien eventualmente restaura todas las cosas (ver Hch. 3:20–21).
El dispensacionalismo promueve una visión cristocéntrica de la interpretación si se entiende correctamente. Pero puesto que «cristocéntrico» ha llegado a significar leer a Jesús dentro de cada texto bíblico, quizás la designación más útil hoy sea «cristotélico». El término griego telos significa «propósito» o «fin». Así, un enfoque cristotélico afirma que toda la Escritura se relaciona con la persona y la obra de Cristo, aunque Cristo no se encuentre en cada pasaje. No toda la Escritura es Jesús, pero toda la Escritura se relaciona con Él. El dispensacionalismo es cristotélico, puesto que cree que el uso correcto de la hermenéutica gramático-histórica llevará a ver la importancia de Jesús para todos los aspectos de la creación y la historia. ¡Si alguien está preocupado de que la visión dispensacional de la hermenéutica gramático-histórica conducirá a «perderse a Jesús», no necesita preocuparse! El dispensacionalismo capta la importancia de la persona y la obra de Jesús para todos los aspectos de la creación, el reino y los propósitos de pacto de Dios.
Tercero, el dispensacionalismo cree que el enfoque centrado en Cristo de los no dispensacionalistas puede conducir a comprensiones erróneas o artificiales de los pasajes bíblicos. Insertar a Jesús en un pasaje que no se refiere a Él no es dar gloria a Cristo. Es un malentendido de ese texto. Uno podría pasar por alto el significado real que Dios pretendió en un pasaje. En resumen, el enfoque centrado en Cristo puede conducir a (1) leer en los textos significados que no están allí, y luego (2) pasar por alto los significados reales de los pasajes bíblicos.
Además, la interpretación centrada en Cristo, cuando se aplica erróneamente, a menudo niega realidades tangibles en la Biblia que no deberían negarse. Esto incluye entidades como Israel, la tierra de Israel, los templos estructurales, un trono literal de David en Jerusalén y otros asuntos. No es coincidencia que quienes más fuertemente propugnan la interpretación cristocéntrica a menudo niegan la significación bíblica continua del Israel nacional, la tierra de Israel, un trono davídico terrenal y un reino terrenal venidero. La interpretación centrada en Cristo no es útil cuando se usa para pasar por alto, sustraer o reemplazar realidades que aún son relevantes en los propósitos de Dios. Irónicamente, el enfoque cristocéntrico del no dispensacionalismo puede resultar en la eliminación de realidades importantes en las que Cristo está involucrado.
Una Comprensión Adecuada de Cristo y la Interpretación Bíblica
El dispensacionalismo afirma que cuando cada pasaje bíblico se interpreta apropiadamente y se armoniza con otros pasajes, uno verá el papel central de Cristo en los planes de Dios. Así, hay un elemento «centrado en Cristo» en la interpretación con el dispensacionalismo, si se entiende correctamente. Pero «centrado en Cristo», para el dispensacionalismo, no significa añadir un movimiento hermenéutico más allá de la hermenéutica gramático-histórica para encontrar a Cristo. No es cierto que la interpretación gramático-histórica solo llegue hasta cierto punto y luego la hermenéutica «cristocéntrica» deba tomar el control para realmente encontrar a Jesús en la Biblia. En cambio, una hermenéutica gramático-histórica, aplicada apropiadamente, descubre a Jesús y Su importancia en ambos testamentos. Abner Chou plantea la pregunta pertinente: «Entonces, si uno desea predicar a Cristo en Su plena gloria, ¿cómo debería hacerlo?». Luego afirma correctamente: «La respuesta es la hermenéutica gramático-histórica. Esta es la hermenéutica prescrita por la Escritura, y esta es la hermenéutica que conduce a una plena exposición del mensaje de la Escritura que honra a Cristo».⁴⁴
Para evitar malentendidos de la perspectiva dispensacional, ofrecemos algunas aclaraciones adicionales. Un verdadero enfoque centrado en Cristo significa interpretar toda la Biblia con presuposiciones cristianas. No abordamos el Antiguo Testamento como un incrédulo, ni dejamos de lado nuestra comprensión de Cristo. Vivimos en la era del Nuevo Pacto, y eso debe afectar cómo vemos el Antiguo Testamento. Por ejemplo, cuando estudiamos la Ley Mosaica en el Antiguo Testamento, sabemos que la Ley fue un tutor que conduce a Cristo (ver Gá. 3:24). También sabemos que las profecías mesiánicas sobre un Siervo Sufriente y un Rey Reinante se cumplen en Jesús. Nos damos cuenta de que Jesús es Aquel que lleva a cumplimiento todas las profecías y todos los detalles de los pactos Abrahámico, Davídico y Nuevo. Y Jesús es el Último Adán que gobernará desde y sobre la tierra en cumplimiento del mandato de Dios de que el hombre gobierne y sojuzgue la tierra (ver Gn. 1:26–28).
Un enfoque adecuado «centrado en Cristo» también considera los detalles de lo que Dios está llevando a cabo por medio de Cristo. Mientras que la visión no dispensacional de la hermenéutica cristocéntrica se enfoca casi exclusivamente en el pecado y en la salvación individual, el dispensacionalismo detecta el papel de Jesús en la restauración de todas las cosas. Esto incluye profecías sobre la tierra, el suelo, el reino animal, Israel, las naciones, las bendiciones físicas, las bendiciones espirituales, los templos, etc. La visión dispensacional da cuenta de todo lo que Jesús está haciendo. Tan afirma correctamente: «El concepto apropiado de la centralidad de Cristo toma en consideración todo el aspecto de la persona y la obra de Cristo en la historia y la profecía».⁴⁵ También: «Cristo es central en el sentido de que en Su persona la profecía y la historia llegan a fructificar. Su persona posibilita que todos los eventos futuros ocurran y se realicen».⁴⁶
Una hermenéutica dispensacional evita una falsa hermenéutica cristocéntrica y abraza una bíblica. Horner tiene razón cuando dice que necesitamos «Una Hermenéutica Cristocéntrica para las Escrituras Hebreas», y no «Una Hermenéutica Cristocéntrica contra las Escrituras Hebreas».⁴⁷ Cuando Horner dice que necesitamos una hermenéutica cristocéntrica para las Escrituras Hebreas, quiere decir que debemos captar todo lo que las Escrituras Hebreas abordan, incluyendo Israel, la tierra, las bendiciones físicas y otros asuntos tangibles. Jesús está involucrado también en el cumplimiento de todos estos asuntos.
Chou ofrece una perspectiva conclusiva adecuada respecto a la hermenéutica cristocéntrica del no dispensacionalismo y la necesidad de la hermenéutica gramático-histórica promovida por el dispensacionalismo:
Contrario a la hermenéutica cristocéntrica, uno no necesita una nueva cuadrícula para ver las conexiones entre la revelación previa y el Salvador, sino para ver lo que los autores han establecido. Esto está en el corazón de la hermenéutica gramático-histórica, y al hacer esto, podemos predicar a Cristo.⁴⁸
Conclusión
El dispensacionalismo usa ciertos principios hermenéuticos que guían su comprensión de la historia bíblica desde Génesis 1 hasta Apocalipsis 22. Cuatro de estos principios son: (1) el uso consistente de la hermenéutica gramático-histórica en toda la Escritura; (2) la interpretación contextual consistente de las profecías del Antiguo Testamento; (3) la prioridad del pasaje; y (4) Jesús como el medio del cumplimiento del Antiguo Testamento. Cuando se aplican con precisión, estos principios contribuyen a una comprensión adecuada de toda la Escritura de una manera que honra lo que Dios está llevando a cabo por medio de Jesús en la historia.
NOTAS
1. El contenido de este artículo se encuentra en Michael J. Vlach, Dispensational Hermeneutics: Principles that Guide Dispensationalism’s Understanding of the Bible’s Storyline (Cary, NC: Theological Studies Press, 2023). Usado con permiso.
2. Mark Yarbrough, “Israel and the Story of the Bible”, en Israel the Church and the Middle East, ed. Darrell L. Bock y Mitch Glaser (Grand Rapids: Kregel, 2018), 56.
3. Ibíd.
4. Ver Paul Lee Tan, The Interpretation of Prophecy (Dallas, TX: Paul Lee Tan, 2010), 29.
5. Mark A. Snoeberger, “Traditional Dispensationalism”, en Covenantal and Dispensational Theologies: Four Views on the Continuity of Scripture, ed. Brent E. Parker y Richard J. Lucas (Downers Grove, IL: IVP Academic, 2022), 153. Énfasis en el original.
6. Craig A. Blaising, “Israel and Hermeneutics”, en The People, The Land, and The Future of Israel: Israel and the Jewish People in the Plan of God (Grand Rapids: Kregel, 2014), 154.
7. Ibíd.
8. Blaising, 154–55.
9. Vern S. Poythress, Understanding Dispensationalists (Phillipsburg, NJ: P&R, 1994), 84.
10. Elliott E. Johnson, “A Traditional Dispensational Hermeneutic”, en Three Central Issues in Contemporary Dispensationalism: A Comparison of Traditional and Progressive Views, ed. Herbert W. Bateman IV (Grand Rapids: Kregel, 1999), 64.
11. Poythress, Understanding Dispensationalists, 78.
12. Johnson, “Dispensational Hermeneutic”, 67.
13. Charles C. Ryrie, Dispensationalism Today (Chicago: Moody Press, 1965), 86.
14. Ryrie dice: “A veces se le llama [a la interpretación literal] el principio de la interpretación gramático-histórica, ya que el significado de cada palabra se determina por consideraciones gramaticales e históricas”. Dispensationalism Today, 86–87.
15. Ver “The Chicago Statement on Biblical Hermeneutics”, consultado el 30 de septiembre de 2022, https://library.dts.edu/Pages/TL/Special/ICBI_2.pdf.
16. Ryrie, Dispensationalism Today, 87.
17. “The Chicago Statement on Biblical Hermeneutics”.
18. Paul D. Feinberg, “Hermeneutics of Discontinuity”, en Continuity and Discontinuity: Perspectives on the Relationship Between the Old and New Testaments, ed. John S. Feinberg (Wheaton, IL: Crossway, 1988), 123. Énfasis en el original.
19. Samuel E. Waldron, MacArthur’s Millennial Manifesto: A Friendly Response (Owensboro, KY: Reformed Baptist Academic Press, 2008), 77. Énfasis en el original.
20. Ryrie, Dispensationalism Today, 89. “Aunque la hermenéutica gramático-histórica es usada por todos los evangélicos, muchos creen que solo los dispensacionalistas intentan aplicarla consistentemente desde Génesis hasta Apocalipsis”. Thomas Ice, “Dispensational Hermeneutics”, Article Archives 115, 2009, https://digitalcommons.liberty.edu/pretrib_arch/115.
21. Yarbrough, “Story of the Bible”, 56.
22. Benjamin L. Merkle, “Old Testament Restoration Prophecies Regarding the Nation of Israel: Literal or Symbolic?”, The Southern Baptist Journal of Theology 14, no. 1 (2010): 15. Esta afirmación se presentó como el propósito de dicho artículo.
23. Anthony A. Hoekema, “Amillennialism”, en The Meaning of the Millennium: Four Views (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1977), 172.
24. Feinberg, “Hermeneutics of Discontinuity”, 123.
25. J. C. Ryle, Are You Ready for the End of Time? (Fearn, Escocia: Christian Focus, 2001), 9; reimpresión de Coming Events and Present Duties, 9. No estamos afirmando que Ryle fuera dispensacionalista, aunque sus perspectivas escatológicas son consistentes con el dispensacionalismo. Énfasis en el original.
26. Robert L. Saucy, “The Progressive Dispensational View”, en Perspectives on Israel and the Church, ed. Chad O. Brand (Nashville: B&H Academic, 2015), 165.
27. Feinberg, “Hermeneutics of Discontinuity”, 127.
28. Feinberg, “Systems of Discontinuity”, 77.
29. Feinberg, “Systems of Discontinuity”, 75.
30. Saucy, “The Progressive Dispensational View”, 161.
31. Feinberg, “Hermeneutics of Discontinuity”, 127.
32. Kim Riddlebarger, A Case for Amillennialism: Understanding the End Times (Grand Rapids: Baker, 2003), 70. Énfasis mío. Su declaración completa es: “Los escritores del Nuevo Testamento afirmaron que Jesús era el verdadero Israel de Dios y el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento. Entonces, ¿qué queda del argumento de los dispensacionalistas de que estas profecías aún se cumplirán en un milenio futuro? Se desvanecen en Jesucristo, quien las ha cumplido”.
33. Tan, The Interpretation of Prophecy, 105.
34. Craig A. Blaising, “A Critique of Gentry and Wellum’s, Kingdom Through Covenant: A Hermeneutical-Theological Response”, The Master’s Seminary Journal 26, no. 1 (Primavera 2015): 124.
35. Robert B. Strimple, “Amillennialism”, en Three Views on the Millennium and Beyond, ed. Darrell L. Bock (Grand Rapids: Zondervan, 1999), 87.
36. Strimple, “Amillennialism”, 99. Énfasis en el original.
37. Sam Storms, Kingdom Come: The Amillennial Alternative (Ross-shire, Reino Unido: Christian Focus, 2013), 21. Énfasis en el original.
38. Para una explicación dispensacional robusta y una respuesta a la comprensión no dispensacional de la hermenéutica cristocéntrica, ver Abner Chou, “A Hermeneutical Evaluation of the Christocentric Hermeneutic”, The Master’s Seminary Journal 27, no. 2 (Otoño 2016): 113–39.
39. Abner Chou, “‘They Were Not Serving Themselves, But You’: Reclaiming the Prophets’ Messianic Intention”, The Master’s Seminary Journal 33, no. 2 (Otoño 2022): 212.
40. The Scofield Reference Bible, ed. C. I. Scofield (Nueva York: Oxford University Press, 1909), vi.
41. Tan, The Interpretation of Prophecy, 104.
42. Craig A. Blaising, “Dispensationalism: The Search for Definition”, en Dispensationalism, Israel and the Church: The Search for Definition, ed. Craig A. Blaising y Darrell L. Bock (Grand Rapids: Zondervan, 1992), 18.
43. Ibíd.
44. Chou, “Christocentric Hermeneutic”, 135.
45. Tan, The Interpretation of Prophecy, 105. Énfasis en el original.
46. Ibíd.
47. Barry E. Horner, Future Israel: Why Christian Anti-Judaism Must Be Challenged (Nashville: B&H Academic, 2007), 186, 195.
48. Chou, “Christocentric Hermeneutic”, 135.