Lógica falsa: La necedad de afirmar que el NT es necesario para interpretar correctamente el AT — Parte 1

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ChatGPT Image 3 jul 2026, 09_56_23Lógica falsa: La necedad de afirmar que el NT es necesario para interpretar correctamente el AT — Parte 1

POR PAUL MARTIN HENEBURY

“Solo se permiten nuestras interpretaciones del NT”

Entre quienes gustan de criticar el premilenialismo dispensacional, uno se encuentra con un mantra popular: que el AT necesita ser interpretado por el NT. La lógica parece bastante directa. Puesto que el NT presenta a Jesucristo, y los escritos apostólicos desarrollan la doctrina de Cristo, entonces uno debe volver al AT con la enseñanza del NT en mano para así descubrir el significado de Dios.

Este razonamiento parece tan evidente para sus promotores que, según ellos, una persona tendría que ser un “troglodita teológico” para estar en desacuerdo. Y, sin embargo, yo sí estoy en desacuerdo.

Habiendo leído este mantra en cientos de libros y artículos, y en innumerables publicaciones en X y comentarios provocadores en YouTube, creo que la motivación principal es deshacerse de las promesas del pacto de Dios a Israel como su tesoro especial (*segulla*). No acuso a la mayoría de estas personas de antisemitismo. No creo que esa sea su motivación. Creo que, en su mayoría, quienes insisten en que el NT es necesario para interpretar el AT simplemente no pueden concebir la existencia de dos o más pueblos de Dios. Tropiezan con la idea de que la Iglesia exista escatológicamente junto al reino de Israel después de la segunda venida de Cristo. En sus mentes, tiene que haber un solo pueblo de Dios: la Iglesia, aunque con frecuencia no son tan transparentes al respecto como uno esperaría.

¿No nos dice la Biblia que interpretemos el AT con el NT?

El NT nunca nos dice explícitamente que deba utilizarse para reinterpretar el sentido llano del AT. Pero se puede argumentar que el NT, de alguna manera, anima a sus lectores a reinterpretar la Biblia hebrea de una forma nueva. ¿No nos dice Mateo 21:43 que Dios pondrá a un lado al Israel nacional para dar lugar a la Iglesia venidera? ¿No nos informa el apóstol Pablo en Romanos 2:28–29 que un verdadero judío no es un descendiente étnico de Abraham, Isaac y Jacob, sino cualquier persona, judía o gentil, que tenga “la circuncisión del corazón” por el Espíritu? ¿No es el mismo apóstol completamente claro cuando declara que la Iglesia es “el Israel de Dios” en Gálatas 6:16? ¿Y qué hay de 1 Pedro 2:9–10? ¡Seguramente uno puede ver cómo Pedro emplea descripciones del AT aplicadas a Israel y las aplica directamente a la Iglesia, señalando así que la Iglesia es el verdadero Israel!

Pero ese es precisamente el punto. Mi argumento, y el argumento de todos los que comparten mi postura sobre este asunto, es que todas las referencias anteriores están mal interpretadas, y que no enseñan lo que se supone que enseñan. Ahora bien, si ese es el caso, entonces la primera objeción a la idea de que el NT reinterpreta el AT sería que solo cierta comprensión del NT —una interpretación particular de él— es la que plantea esa noción desde el principio. Existen otras interpretaciones plausibles del NT que no requieren que el lector interprete el AT a través del NT.

Ahora, antes de que alguien objete que el NT nos da revelación adicional, permítanme afirmar claramente que estoy totalmente de acuerdo en que sí lo hace. Por ejemplo, identifica al Mesías prometido como Jesús. Describe su ministerio, su sacrificio y su resurrección de tal manera que los cuatro Evangelios aumentan y aclaran sustancialmente nuestro conocimiento. Pero no altera en lo más mínimo el significado del AT. Hay una expansión de datos, pero no un cambio de significado. Cuando el significado del AT es cambiado, sabemos que se está empleando cierto tipo de hermenéutica; que ciertos pasajes del NT están siendo entendidos de maneras cuestionables.

Para empezar, llegar a la idea de que Pablo pensaba que la Iglesia era “el Israel de Dios” en Gálatas 6:16 requiere que el *kai*, que normalmente se traduce como “y” en el versículo, de repente signifique “es decir” o “aun”, alterando todo el sentido del pasaje. Muchos eruditos han señalado que la traducción “aun” solo es necesaria si uno ya cree que la Iglesia es ahora Israel. Deje que *kai* signifique “y”, y el problema desaparece. Sin embargo, si se permite que permanezca la postura de que la Iglesia = Israel en Gálatas 6:16, uno se ve obligado a reinterpretar docenas de pasajes del AT como “tipos y sombras” en lugar de tomarlos en su sentido natural.

Lo mismo puede decirse de Mateo 21:43, donde interpretar el “de vosotros” (*apo hymon*) como una referencia a los líderes judíos y no a toda la nación hace que el problema desaparezca. La “teología del reemplazo” del pasaje nunca levanta la cabeza. Y así, la inclinación de convertir las promesas del pacto del AT, entendidas en su sentido llano, en tipos y sombras, nunca surge. Sin embargo, esta solución sencilla —y precisa— es ignorada por quienes nos dicen que el AT debe ser interpretado por el Nuevo. Ellos quieren que Mateo 21:43 les dé permiso para tomar todas esas claras promesas del AT que Dios dio al Israel étnico y nacional en el escatón, y convertirlas en promesas para la Iglesia, compuesta mayormente por gentiles.

Nuevamente, si simplemente tomamos Romanos 2:28–29 —véase también Romanos 9:6–8— como una referencia a algunos israelitas en contraste con otros israelitas, no sentiremos la tentación de convertir a los judíos espirituales en gentiles salvos. Pero se nos dice que este pasaje realmente trata sobre “israelitas” carnales versus espirituales, quienes en realidad son gentiles dentro de la Iglesia. Esto significa que luego uno puede regresar al AT y convertir las promesas del pacto de Dios a Israel en promesas del pacto para la Iglesia.

Finalmente, 1 Pedro parece haber sido escrito a judíos salvos —1 Pedro 1:1, 18—, lo cual significa que el lenguaje de 1 Pedro 2:9–10 es apropiado dentro de los entendimientos judíos.

¿Qué está sucediendo?

Es esencial entender lo que está sucediendo aquí. En realidad, quienes adoptan estas interpretaciones de pasajes del NT y “tipologizan” el AT son culpables de malinterpretar el NT al servicio de sus propias conclusiones preconcebidas. Todos los pasajes anteriores son debatidos, y existen interpretaciones alternativas muy sólidas disponibles para estos hombres, pero son ignoradas porque no producen el resultado final requerido. Lo que está ocurriendo, entonces, es una interpretación incorrecta del NT que causa una interpretación incorrecta del AT. Y todo esto queda oculto bajo el estandarte de que “el NT debe reinterpretar el AT”. Siempre que escuchemos este mantra, deberíamos responder inmediatamente: “¿Quieres decir que tus interpretaciones de ciertos textos del NT te están obligando a reinterpretar muchísimos textos del AT mediante una hermenéutica tipológica?”. Eso es, en realidad, lo que está ocurriendo.

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