El Premilenarismo Puritano en la América Colonial
El premilenarismo puritano en la América colonial
La obra histórica fundamental sobre la Nueva Inglaterra colonial es The New England Mind, de Perry Miller, la cual planteaba que los primeros colonos tenían como meta “establecer una comunidad piadosa que sirviera de ejemplo religioso al Viejo Mundo”. [595] Esta era la “Ciudad sobre un monte” de John Winthrop, pero fue cuestionada en “Apocalypticism in Colonial North America”, de Reiner Smolenski, quien afirmó que “ninguna ideología milenarista inspiró el éxodo puritano durante la primera ola de emigración”. [596] En este capítulo intentaremos resolver esta cuestión.
Uno de los primeros predicadores de Nueva Inglaterra fue John Cotton, quien se ganó la enemistad de los clérigos anglicanos más tradicionales por sus críticas a la jerarquía episcopal. William Laud había llegado a ser arzobispo de Canterbury con el propósito de alejar a Inglaterra del calvinismo y promover un sistema sacerdotal más sacramental, semejante al de Roma. Cuando Laud comenzó a purgar a los puritanos de la iglesia establecida, Cotton decidió trasladarse a la nueva colonia de la bahía de Massachusetts. Estaba firmemente convencido de que en asuntos religiosos uno debía seguir la propia conciencia y no los dictados de un obispo, e incluso habló a favor de la libertad de Anne Hutchinson para promover sus ideas más radicales. Solo más tarde, cuando ella se radicalizó aún más, estuvo de acuerdo en que se trasladara a Rhode Island. Era tan grande el respeto que gozaba entre los puritanos, que se le invitó a volver a Londres para participar en la Asamblea de Westminster, pero el gobernador Winthrop lo convenció de quedarse en Nueva Inglaterra y escribir en apoyo de la revolución puritana en Inglaterra.
Su primera obra escatológica, sobre Apocalipsis 16, se publicó en 1642: The Powring out of the Seven Vials. Creía que las siete copas de la ira de Dios serían derramadas sobre los católicos, su culto, sus sacerdotes, Austria, la supremacía papal, el gobierno episcopal y sus supersticiones. [597] Creía que Roma era Babilonia, que el papa era el Anticristo y que quienes adoraban a la manera católica “tenían la marca de la bestia” y “adoraban la imagen” de la bestia. [598] Estaba seguro de que
Cuando los hombres comiencen a ver con claridad cuál es la verdadera Iglesia de Dios, que no es la catedralicia… sino solamente la congregacional, cuyos oficiales son pastores y maestros piadosos, y ancianos gobernantes y diáconos… al fin caerá Roma, y todas las ciudades de las naciones que se adhieren a ella… Oremos, pues… por nuestros hermanos en nuestra patria… para que no perezcan por falta de conocimiento, ni confundan una Iglesia falsa con una verdadera (y falsa es, si es catedralicia… o diocesana)… para que vean quiénes son papistas, y quiénes son verdaderos santos de Dios, y quiénes son falsificados… para que los hombres no hagan un remiendo de parte Reforma y parte superstición, parte papismo y parte protestantismo… [599]
Ese mismo año Cotton publicó The Churches Resurrection, un poderoso argumento contra la postura preterista de que las profecías bíblicas ya se habían cumplido. Apocalipsis 20 habla de un ángel que arrojará a Satanás a un abismo sin fondo por mil años, dando así comienzo al milenio. Cotton señaló que los católicos romanos creían que el ángel representaba a Cristo, a Constantino o a Teodosio, con lo que el milenio sería el tiempo del gobierno de Cristo por medio de su iglesia en Roma. Cotton consideraba que esto no era posible, porque
Este arrojar a Satanás al abismo tenía como fin que no engañara más a las naciones; pero mil años después de Constantino engañó al mundo con religiones más corruptas y supersticiosas que antes; …ninguna diferencia entre el paganismo papista y el paganismo gentil. …No se sostiene, pues nunca se levantó él [Satanás] más a perseguir al pueblo de Dios que después de aquello; y en cuanto a guerras, más perecieron por la bestia [Roma] que por la espada de los paganos. Además… tómense mil años desde Cristo, o desde Constantino, o desde Teodosio; aunque mil años desde entonces expiraron hace mucho, hasta ahora no se ha concedido a los santos reinar. Por tanto, estos mil años comienzan con toda propiedad a partir del derrocamiento del Anticristo y la destrucción de Roma… toda religión papista y pagana, y atarlo con la cadena… [600]
En honor a la honestidad académica, hay que decir que Cotton sí espiritualizó la primera resurrección como un despertar espiritual, insinuó que los santos podían atar a Satanás mediante la buena predicación y la salvación de almas, creía que Dios usaría “al pueblo de Dios para arruinar a Roma y al Anticristo”, y que “el abismo” quizás no fuera literal, sino que simplemente significaba lo que sucedería tras la destrucción del Anticristo romano. Entonces Satanás sería impedido de perseguir a los santos durante mil años. [601] Una vez que Roma caiga, los judíos se convertirán en masa, porque “hasta ahora el papismo ha sido la gran piedra de tropiezo que ha impedido la entrada de los judíos; pero cuando esta sea quitada, si no entran ahora, no tendrán semejante ventaja: si no entran cuando Satanás esté atado…” [602]
Debe notarse que Cotton no estaba convencido de que este milenio espiritualizado de atadura total ya hubiera comenzado, al menos no con la Reforma
de Lutero, y Calvino, y Bucero, etc., en Alemania, e Inglaterra, y Escocia, etc. … Esta reforma no se ha elevado a una resurrección tal que el Espíritu Santo la llamara resurrección… si uno mirara el rostro de esas iglesias en general (sin exceptuar ninguna)… ¿no está la mayor parte de los miembros muerta en delitos y pecados? Si recorrieran Inglaterra (pues debo saberlo), encontrarían un estado de muerte en la generalidad de los miembros de las iglesias… [603]
Puesto que Roma no había caído y la iglesia aún no había experimentado una resurrección, el milenio era futuro.
John Cotton publicó una tercera obra apocalíptica, sobre Apocalipsis 13, acerca de la bestia de siete cabezas y diez cuernos que sube del mar y la bestia de dos cuernos que sube de la tierra y que hablaba como dragón. Creía que la primera bestia era toda la “iglesia visible católica romana”, siendo el papa solo una de las cabezas, y las demás cabezas, los gobiernos romanos anteriores (reyes, cónsules, dictadores, tribunos, césares, etc.). Era la segunda bestia, que vino después de la tierra con solo un par de cuernos de cordero pero hablaba como dragón, la que era el Anticristo. Mientras que la primera bestia con diez cuernos representaba todos los gobiernos romanos anteriores, paganos y papales, la segunda bestia “debe necesariamente ser un tercer estado romano… que les sucede en su lugar…” [604] Cotton concluye implorando a sus lectores que “renuncien no solo a la bestia, sino a sus imágenes, y a su marca, y al nombre católico… que no tengan nada más que ver con la bestia, y su imagen, y su nombre, y el número de su nombre”. [605] Se alegraba de que Inglaterra estuviera “fuera de las fauces del Anticristo”, pero lamenta que “mientras que antes los asuntos eclesiásticos se remitían al papa, ahora se remiten al rey como cabeza suprema y gobernador, pero los cánones del papa son el gobierno de la Iglesia… pensaron que era lícito tomar las leyes de la Iglesia romana… pero la verdad es que ni el papa ni el rey tienen poder para hacer leyes que gobiernen la Iglesia, sino que debe ser por las leyes de Cristo”. [606]
Ephraim Huit (Hewitt) emigró después de que el arzobispo Laud iniciara procesos contra él en 1638 “por descuido de las ceremonias”. Ayudó a fundar Windsor (en lo que más tarde sería Connecticut) en 1639, pero murió cinco años después. Su lápida es la más antigua del estado. Antes de su muerte se publicó en Londres su única obra, The Whole Prophecie of Daniel Explained, que anticipaba “el glorioso llamamiento y conversión de los judíos”. Esto le trajo problemas en Inglaterra, hasta que “el Señor en su misericordia… nos envió un Parlamento… para aliviar a los oprimidos”. [607] Aseguraba a sus lectores que Dios no había terminado con los judíos:
Habiendo escogido el Señor a la descendencia de Abraham como herencia particular, estableció con ellos un pacto de santidad y de felicidad, el cual, aunque lo violaron a menudo… aun así su remanente continuó siendo amado del Señor, al menos por causa de los padres, y su incredulidad no anuló la fidelidad de Dios: el Señor seguía teniendo para ellos pensamientos de paz. [608]
Luego trató las cuatro monarquías de Daniel: Babilonia, Persia, Grecia y Roma (no los seléucidas). Creía que se trataba de Roma, porque “en el versículo 44 se dice: En los días de esos reyes; ahora bien, es bien sabido que el nacimiento de nuestro Señor fue después del derrocamiento de Egipto y Siria, pero [bajo] los cónsules romanos”. Después especuló sobre el cuerno pequeño que sale de la cuarta bestia de diez cuernos de Daniel 7:8, que suele interpretarse como el Anticristo. Los preteristas lo identifican con Antíoco Epífanes, los historicistas con el papado, pero Huit creía que era
el estado turco… primero sometió a tres de los diez estados romanos, arrancándolos por completo, mediante abierta hostilidad, de los emperadores romanos, a saber, Asia, Grecia, Siria… En segundo lugar, es un hereje blasfemo… cuyo Alcorán está repleto de mentiras desvergonzadas… En tercer lugar, es el único de todos los estados romanos que tiraniza a los judíos, a quienes mantiene bajo la más servil esclavitud… En cuarto lugar, al quebrarse este cuerno, el dominio, según piensan algunos, es restituido a los judíos… siendo él su opresor, su derrocamiento debe necesariamente preceder a su llamamiento… cuya ruina da lugar y libertad a su regreso… [609]
Daniel 7:18 declara: “los santos del Altísimo recibirán el reino”. Los hombres de la Quinta Monarquía creían que esos santos eran ellos mismos, gentiles, pero Huit insistía en que tenían que ser judíos en un futuro reino terrenal:
mientras que la Iglesia de Dios, como una novia regiamente ataviada, desciende del cielo. …con todo, los santos judíos bien sabían que nadie sino los llamados del Señor eran esos santos. …no hemos de pensar que Daniel considere santos a otros que a los judíos, por cuya causa en toda esta profecía se confunden santos y judíos, y nunca se toma a los santos en otro sentido. [610]
Huit insistía en que los judíos “sacudirán su dura esclavitud turca”, pero recordaba a sus lectores: “Es costumbre del Señor llevar a su pueblo a un punto muy bajo antes de su liberación”. [611] Veía un doble cumplimiento en Daniel 11, donde el rey del norte y el rey del sur invaden Judá. Puede que hayan sido los seléucidas y los ptolomeos en el siglo II a. C., pero Huit creía que en los últimos días serían los turcos y los árabes:
El siguiente rey del sur designa al siguiente tirano sobre los judíos… que, según el consenso de toda la historia, resulta ser el estado de los sarracenos, llamado aquí el rey del sur, ya sea porque surgieron de Arabia, que estaba al sur de Judea al igual que Egipto, o bien porque se establecieron en Egipto… Estos sarracenos, siendo descendencia de Agar… perros arábigos… bajo el mando de Mahoma, su capitán… los opresores de los judíos, especialmente al retenerles el reino, el cual, en su restauración, ha de serles restituido. Ahora bien, el título de Judea pasó primero a los sarracenos cuando el emperador romano lo perdió, por lo cual con razón podían llamarse opresores. …El tercer opresor de los judíos bajo el Imperio romano es llamado aquí el rey del norte… que era el estado turco, del que se dice que es el rey del norte, ya sea porque eran escitas que surgieron de las regiones septentrionales del mundo, o bien porque poseían Siria, la cual, estando al norte de Judea, es así llamada en todo este capítulo… [612]
Huit luego desarrolló los acontecimientos proféticos que esperaba que tuvieran lugar en Judea:
Los judíos serán reunidos en uno desde los lugares de su dispersión, Ro 11:26. …en estos tiempos de la invasión turca, ellos [los judíos] serán santos para el Señor… El turco es ahora el terror del mundo… mientras se enfurece contra los santos, hallará para su escarmiento que Jerusalén resultará ser una copa de vértigo y una piedra pesada para todas las naciones que vengan contra ella, de modo que perecerá con una caída pesada e irreparable. [613]
Huit incluso parecía insinuar una tribulación, al menos para los judíos restaurados a su tierra: “El estado de los judíos, aun en esos tiempos de su restauración, se dice que será muy turbulento, porque 1. Guerra… 2. Además, el adversario con quien se enfrentan es el estado turco, cuya furia y terror son bien conocidos… [614] Huit concluyó fijando una fecha para estos acontecimientos: 1650 para el llamamiento de los judíos (360 d. C. + 1290 años) y 1695 para el fin de la era (creyendo en una tribulación de 45 años, para que Jerusalén fuera asaltada y para que el Mesías regresara triunfante). [615]
Thomas Parker emigró a Nueva Inglaterra después de estudiar en Dublín bajo Ussher y de ayudar a Twisse en su parroquia de Berkshire. Poco después de llegar a Boston en 1635, encabezó a una congregación para fundar Newbury, Massachusetts, y siguió siendo su pastor hasta su muerte en 1677. En 1646 se publicó en Londres su obra Visions and Prophecies of Daniel Expounded. La primera sección del libro demuele la postura preterista de que las profecías mencionadas en Daniel ya se han cumplido, de que el cuarto reino de la profecía de Daniel se refería a los seléucidas y de que el quinto reino fue establecido por Cristo en su primera venida.
Las razones de Parker para rechazar el preterismo
“Primero, el reino de los seléucidas pertenece a la tercera bestia… el reino griego fue dividido después de Alejandro…
“Segundo, estas cuatro bestias surgieron sucesivamente… pero los seléucidas y otros sucesores… ya habían sido sometidos por él.
“Tercero, el cuarto reino es mucho mayor y más asombroso que cualquiera de los anteriores, y por tanto no puede ser… los seléucidas.
“Cuarto, se dice que la cuarta bestia es espantosa… en comparación con las bestias que la precedieron… [el reino de] los seléucidas era más débil… y los judíos, contra los seléucidas… se defendieron suficientemente, de no haber venido los romanos sobre ellos
“Quinto, se dice que esta bestia es diferente de las bestias que la precedieron… [el reino de] los seléucidas era como los demás reinos. …
“Sexto, la cuarta bestia tiene diez cuernos, y un cuerno pequeño que surge después de ellos… ¿Cómo puede Antíoco Epífanes ser a la vez el cuerno pequeño y también el último de los diez…? La bestia cae con la destrucción del cuerno pequeño, pero el reino de los seléucidas no cayó con Antíoco Epífanes.
“Séptimo, este cuarto reino se extiende hasta el juicio final por fuego y la apertura de los libros…
“Octavo, se extiende hasta la venida de Cristo en las nubes del cielo, que es la segunda venida…
“Noveno, se extiende hasta el tiempo en que todos los reinos de la tierra serán del Señor y de su Cristo… [616]
Como premilenarista histórico, Parker situaba el comienzo del reinado del Anticristo papal ya fuera en 606 (cuando “fue entronizado abiertamente”), en 755 (cuando “le fue dado dominio temporal por Pipino”) o en 1073 (cuando “su autoridad se elevó… hasta sobrepasar y mandar a su antojo a los reyes y emperadores”). [617] Descubrir la fecha en que el Anticristo comenzó a gobernar era esencial para fijar una fecha para el fin de la era:
La duración del Anticristo está determinada por un tiempo, tiempos y medio tiempo, [Daniel 7] vers. 25; es decir, mil doscientos sesenta años, según se expone en Ap 12:6, 14. El surgimiento del Anticristo ha de fijarse al comienzo de la caída del Imperio romano y del surgimiento de los diez cuernos. [618]
Parker concluyó que los 1260 años del Anticristo comenzaron en el año 390 d. C., poco antes de la muerte del emperador romano Teodosio, lo cual significaba que el fin llegaría en 1649, tres años después de la publicación de su libro. Sin embargo, también especuló que podrían haber comenzado en 570, cuando los lombardos invadieron Italia, o en el 600 d. C., cuando “comenzó el papa Gregorio a deformar la Iglesia con ritos y supersticiones”, lo cual (si se suman 1290 o 1260 según la numerología de Daniel) significaría que el fin ocurriría en 1859. [619] Creía que las copas de Apocalipsis 16 se derramaron sobre el Anticristo papal: la primera y la segunda por medio de los árabes, la tercera por medio de los
turcos, la cuarta por los valdenses, la quinta por Wycliffe, la sexta por Lutero y la séptima por
la resurrección general y la conclusión final de todo juicio. … Ahora bien, si las copas comienzan desde 620, entonces en consecuencia la sexta copa terminará, y con ella los mil años, en 1620. Luego, tras tres días y medio de triunfo final, su disolución expirará en el año 1649, precisamente junto con los 1260 años del Anticristo… Pero si las copas comienzan desde 840, entonces en consecuencia la sexta copa terminará, y con ella los 1000 años, unos 20 años antes de 1860. [620]
Parker sí tenía un concepto de la tribulación, pues escribió que el fin podría llegar dentro de tres años o no hasta dentro de otros 113, y sugirió una tribulación de tres años y medio: “Si el tiempo del fin no ha llegado aún, podemos esperar una aflicción más leve… Si el tiempo del fin ha llegado, entonces debemos esperar el triste tiempo de los tres años y medio aún futuros, y prepararnos para él, Ap 11:8; y después seguirá la restauración perfecta, que se completará en perfecciones celestiales”. [621]
Parker creía que de los mártires “se dice que resucitan, viven y reinan… para traer el juicio constante de las copas sobre los anticristianos… hasta el fin de los 1000 años”, mientras que “los anticristianos… no volverían a vivir hasta que se cumplieran los mil años… el remanente de los anticristianos se levantará al fin de los 1000 años y de los años del Anticristo”, pero admitía que algunos creían en una resurrección parcial después del fin del Anticristo pero antes del milenio:
la opinión de muchos hombres dignos, que afirman que el reinado de los santos por 1000 años ha de esperarse en la gloria de la Nueva Jerusalén al fin de los años del Anticristo: no puedo de ninguna manera inclinar mi juicio hacia ella. Porque esta opinión está cargada de dificultades inextricables y afirmaciones extrañas acerca de una resurrección parcial de los muertos antes de la general… es claro, por Daniel 12 y Apocalipsis 11:18, que el último juicio o copa sobre el Anticristo ha de unirse con la resurrección general. [622]
John Davenport era un destacado vicario de Londres hasta que el arzobispo Laud comenzó a perseguir al clero puritano, lo cual lo llevó a emigrar a Nueva Inglaterra, donde fue cofundador de la colonia de New Haven. En su sermón sobre Mateo 24 enseñó “que la venida personal de Cristo para juicio será visible y gloriosa, y mucho antes del fin del mundo… no por hombres que levanten tumultos contra el gobierno… sino por su propia aparición personal: los ejércitos del cielo siguen a Cristo, no van delante de Él”. [623]
William Hooke, pastor en New Haven y colega de John Davenport, en el prefacio a The Mystery of Israel’s Salvation (1669), de Increase Mather, escribió que la profecía se entiende mejor cuando está cerca de su cumplimiento, y que debemos procurar entender que las “porciones más oscuras de la Escritura, como las profecías”, tienen que ver principalmente con Israel, no con Inglaterra ni con América, puesto que se trata de Escritura hebrea:
escudriñando las Escrituras con diligencia, con ferviente oración, para recibir la iluminación del Espíritu de verdad, a fin de hallar esos tesoros espirituales que yacen escondidos en estas ricas minas… en las porciones más oscuras de la Escritura, como lo son las profecías de tiempos y cosas futuras; y entre ellas, las que conciernen al llamamiento eficaz y a la salvación de Israel… esta profecía, aunque antes sea oscura, cuando se acerque el tiempo de su cumplimiento, muchos serán movidos a indagar con toda diligencia su significado… escudriñando las Escrituras para descubrir lo que antes estaba oculto para muchos… [624]
Hooke era premilenarista e insistía en “que la grande y establecida gloria de la Iglesia en la tierra no será antes de la venida de Cristo para juicio”; advierte contra el “orgullo del entendimiento”, por el cual algunos muestran “desprecio hacia otros cuyas comprensiones difieren de sus conceptos”, y tienen un respeto indebido por la “tradición no respaldada por la Escritura”. [625] Reconocía que algunos defendían la postura amilenarista, pero es claro en cuanto a su propia perspectiva premilenarista:
Con todo, en cuanto a esta su segunda venida para establecer su reino en la tierra, algunos no reconocen ningún reino de Cristo en la tierra sino el espiritual e invisible en el corazón de los elegidos… Pero hay otro, un reino político de Cristo que ha de establecerse en los últimos tiempos, predicho por [Daniel, el ángel Gabriel a la virgen María, el apóstol Juan en el Apocalipsis]. Sí, y todos los profetas desde Samuel y los que le siguieron. [626]
Sin embargo, Hooke también advirtió sobre las implicaciones peligrosas y radicales de la postura posmilenarista:
Los que recientemente han sido llamados hombres de la Quinta Monarquía erraron, por otro lado, especialmente de dos maneras. Primero, al anticipar el tiempo, que no será sino hasta el derramamiento de la sexta y séptima copas. Segundo, al encargarse de una obra que no será hecha por hombres, sino por Cristo mismo. [627]
Hooke también condenó la postura historicista de que el milenio comenzó con Constantino:
Ellos también señalan que los mil años en que Satanás fue atado comienzan en el año 300 después de Cristo, cuando cesaron las persecuciones de los cristianos por parte de los emperadores paganos; pero esto no concuerda con la atadura de Satanás… pues es manifiesto que desde ese tiempo Satanás, por medio de sus instrumentos, ha seducido y perseguido a los santos tanto, por lo menos, como en cualquier tiempo anterior. …que los 1000 años predichos en Ap 20 están aún por venir; y para evitar toda apariencia de simbolizar… [628]
Hooke también esperaba el regreso de todo Israel “a su propia tierra”, rechazando la postura preterista de que toda profecía no se refiere a acontecimientos futuros, sino a hechos que ocurrían en el tiempo en que se escribió: “Algunos han pensado que no habrá otro llamamiento de ellos que su regreso de la cautividad babilónica… pero Isaías habla de un remanente que quedaría, el cual sería recobrado por segunda vez. Cap. 11:11. [629]
El prefacio escatológico de Hooke se lee como obras semejantes del siglo XX. Creía que “el Señor aparecerá pronto… edificará a Sion y salvará a todo Israel”. Identificó a los 144 000 del libro de Apocalipsis como “las tribus de los hijos de Israel”. Citó los pasajes de 1 Corintios 15 y 1 Tesalonicenses 4 donde Cristo viene “como un ladrón en la noche”, descendiendo “a la final trompeta”, cuando “todos seremos transformados”. Identifica al Anticristo como “el hombre de pecado” y “el inicuo”; sostiene que los “ojos” de los judíos “comienzan a abrirse para ver que Cristo es el verdadero Mesías”; interpreta que las aguas del gran río Éufrates “se secaron para que fuera preparado el camino para los reyes del oriente” como el poder menguante del Imperio otomano, de modo que “el poder del turco será disminuido… para abrir camino a que los judíos tomen de nuevo posesión de su propia tierra”; habla de la batalla de Armagedón, que será “el lugar donde los reyes de la tierra y de todo el mundo serán reunidos”, y de “la caída de Babilonia… la gran ramera”, identificada como Roma. [630]
Hooke insistía en que lo que escribía
es una verdad que, en alguna medida, ha sido conocida y creída en todas las épocas de la Iglesia de Dios desde los días de los apóstoles… hay muchas cosas que pesan e influyen en mí, de modo que me hacen muy lento para condenar el quiliasmo como erróneo… hallo que pasaba por verdad corriente e incuestionable en la época inmediatamente posterior a los apóstoles. Aunque ahora hay quienes se atreven a afirmar que la noción del quiliasmo es herética, en los tiempos primitivos no leemos de nadie, sino de herejes, que cuestionara su verdad. Justino Mártir… creía firmemente en la restauración de Jerusalén y en los mil años, conforme a la doctrina de los santos profetas y apóstoles; y además dice que ningún cristiano cabalmente ortodoxo dudó jamás de ello… Ahora bien (como observa el señor Mede), este es un testimonio de la antigüedad que es absoluto. [631]
Increase Mather, en su propio prefacio a la misma obra, citó las creencias milenaristas de padres de la Iglesia como Justino Mártir, Ireneo, Tertuliano, Orígenes, Cipriano, Lactancio y Papías. A Eusebio y a otros que acusaban a los milenaristas de “novedad”, es decir, de inventar una idea nueva ajena a la tradición, Mather respondió:
Los paganos alegaban la antigüedad contra los cristianos… Los papistas suelen acusar a los reformadores de novedad. ¿Qué importa que estas verdades hayan permanecido oscurecidas largo tiempo, durante las edades oscuras del Anticristo? Con todo, Dios tiene su tiempo para sacar a la luz sus verdades, y no suele hacerlo todo de una vez, ni todo en una sola época, sino por grados. Ciertamente, los nuevos descubrimientos de verdades antiguas no deben ser tachados con el odioso nombre de opiniones novedosas. [632]
En el discurso, Increase Mather vinculó el tiempo de “la plenitud de los gentiles” con “la conversión de los judíos”. En este tiempo, cuando “todo Israel será salvo”, todo Israel se refiere a “aquellas diez tribus que se rebelaron contra la casa de David… a menudo llamadas Samaria… Efraín… las diez tribus fueron llevadas por los asirios a perpetua cautividad. Las mismas personas que a veces son llamadas judíos, otras veces son llamadas israelitas”. De ninguna manera pensaba Mather que “todo Israel” pudiera referirse a los cristianos gentiles. Recordó que Jesús dijo a sus discípulos: “No vayan por el camino de los gentiles… sino vayan más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel”. [633] Para Increase Mather, la profecía de que “todo Israel será salvo” estaba ligada a las profecías del Antiguo Testamento sobre la reunificación del “Israel natural”, el “Israel según la carne”, “la descendencia natural de Jacob”. [634]
En un libro posterior, Dissertation Concerning the Future Conversion of the Jewish Nation (1709), Increase Mather insistió en que lo que enseñaba era “lo que los cristianos de todas las épocas han creído”, a pesar de que “unos pocos, últimamente, se han opuesto a la doctrina comúnmente recibida como una noción sin fundamento en la Escritura”. [635] Procuró refutar a Baxter, quien afirmaba que la conversión de los judíos tuvo lugar en el siglo I, citando Juan 1:11, “A lo Suyo vino, y los Suyos no lo recibieron”, y la “tristeza” de Pablo en Romanos 9:3, porque sus “parientes según la carne” habían rechazado a Jesús. [636] También refutó la afirmación de Baxter de que “la plenitud de los gentiles”, mencionada por Jesús en Lucas 21:24 y por Pablo en Romanos 11:25, tuvo lugar en las conversiones masivas bajo Constantino en el siglo IV, sosteniendo que el cuarto de los reinos gentiles continuó desde la Roma pagana hasta la Roma papal. [637] Mather creía que preteristas como Grocio estaban “esforzándose por persuadir al mundo de que él [el papa] no es el Anticristo… Coinciden con los papistas en creer que el Anticristo es un hombre en particular, Simón el Mago o Calígula”. [638] Grocio resultaba especialmente sospechoso, pues más tarde se convirtió al catolicismo romano, lo cual, para Mather, era resultado de su previo rechazo de un Anticristo papal. [639]
William Torrey, pastor de Weymouth, Massachusetts, durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo XVII, escribió A Brief Discourse concerning Futurities or Things to come en 1687, obra que se publicó póstumamente. Creía “que hay más venidas de Cristo que dos. Hay una venida espiritual en el ministerio… una venida providencial de Cristo en providencias asombrosas [y] una venida personal… en las nubes del cielo”, [640] pero será en un tiempo que es desconocido para los hombres y los ángeles. Por eso se dice que viene como ladrón… Esta venida será secreta, repentina, inesperada e ineludible. Además, será un tiempo de seguridad general y profunda, cuando los hombres digan: Paz y seguridad; un tiempo de sensualidad, como en los días de Noé y de Lot, comiendo y bebiendo, casándose… lo cual no es en el juicio general. [641]
Luego Torrey intenta armar una cronología de los acontecimientos que conducen a la batalla de Armagedón:
¿cuándo será esto? Será en los postreros días… pero mucho antes del último día. Será en el tiempo del llamamiento de los judíos, o alrededor de él… inmediatamente antes de esta gran destrucción… al comienzo de la cual Cristo vendrá visiblemente en las nubes del cielo… para juzgar al hombre de pecado… Y estos mil años deben situarse entre esta aparición de Cristo y el juicio general, que será después de la última resurrección. [642]
Después de citar a Jeremías y a Ezequiel sobre la restauración de Israel, Torrey insistió en que habrá “un tiempo en que Dios los reunirá (es decir, a los judíos) de todos los países y los traerá a su propia tierra… lo cual es aún futuro”. [643] Tras citar a Zacarías y a Daniel, Torrey preguntaba:
¿Cuándo será la venida del Hijo del Hombre? Será cuando el cuerno pequeño, a saber, la bestia, sea muerto… y no es otra cosa que su venida con las nubes… en ese tiempo en que el turco sea destruido… por la restauración de todas las cosas… la conversión o restauración de la nación judía… para restaurarlos a su propia tierra; para restaurar el reino de Israel… un período de tiempo entre la trompeta del tercer ay y el juicio general… los mil años del reino de Cristo en este mundo.” [644]
De esto podría suponerse que Torrey se inclinaba por un arrebatamiento postribulacional y por la restauración de Israel al comienzo del milenio; pero unas páginas después dice que Israel es restaurado antes de la batalla de Armagedón, cuando “mirarán a Aquel que traspasaron” (Zacarías 12:10), y que su regreso provoca que las naciones del mundo invadan una Judea restaurada, pero son derrotadas por la venida del Mesías y el milenio:
Ap 16:14… la guerra del gran día del Dios Todopoderoso… la misma batalla de la que habla el profeta Ezequiel, caps. 38 y 39, pues esa había de ser en los postreros días… en el regreso de los judíos a su propia tierra, o después de él; lo cual es aún futuro. Y el profeta Joel también habla de la misma batalla, cap. 3:2… reuniré a todas las naciones y las haré bajar al valle de Josafat… todo esto será al mismo tiempo, el llamamiento de los judíos; en el mismo lugar, Judea… en Armagedón. …Pero ¿cuándo será? Cuando miren a Aquel que traspasaron… Pero ¿cuándo? Cuando sean reunidos de todos los países y traídos a su propia tierra. [645]
Aunque no dice cuánto tiempo están en el cielo los santos resucitados, es por lo menos lo suficiente para que Judea sea establecida, para que los ejércitos del mundo organicen la invasión, para que se libre la batalla y para que ocurra la conflagración:
¿Por qué no podrían algunos hombres buenos ser arrebatados en esta destrucción general por fuego, en cuanto a sus cuerpos, y ser elevados al cielo, como lo fue Elías, en carros de fuego, y ser salvas sus almas…? El Señor sabe rescatar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos bajo castigo para el día del juicio, 2 P 2:9… cuando Dios destruyó el mundo antiguo por agua, halló la manera de preservar a Noé y a su familia… así sabrá cómo preservar a su Iglesia en este tiempo… [646]
Después de este período no revelado, los santos descienden del cielo para dar inicio al milenio:
La nueva Jerusalén… indagaremos qué es y de dónde viene… Entiendo que es una sociedad distinta de santos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida, que desciende del cielo, de Dios; totalmente libre de pecado, tristeza y sufrimiento; que han alcanzado la perfección… que han de reinar con Cristo mil años, y eso en la tierra…” [647]
Acerca de la batalla de Armagedón, Torrey escribe:
Gog y Magog, de quienes habla Ezequiel, han de ser contemporáneos de los judíos, ya sea en el tiempo de su regreso a su propia tierra o no mucho después… ”cuando esta batalla haya terminado, habrá un estado pacífico y próspero de la Iglesia. [648]
El orden de los acontecimientos de Torrey se repite varias veces en su conclusión: los judíos regresan a su tierra y una nación nace en un día; luego “habrá un tiempo de angustia cual nunca hubo”; después invaden Gog y Magog; luego Dios destruye a las naciones que han venido contra Israel, pone sus pies sobre el monte de los Olivos y establece los mil años de paz. [649]
Figura 44: John Cotton (1585-1652)
Figura 45: Increase Mather (1639-1723)
Figura 46: Samuel Willard (1640-1707)
Samuel Willard, pastor de la Third Church de Boston y presidente interino de Harvard (1701-1707), publicó un tratado sobre Zacarías en el que “probó que habrá un llamamiento nacional de los judíos”. A partir de la promesa del profeta judío Zacarías, “En aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para lavar el pecado y la impureza”, Willard concluyó que esto aún era futuro:
Aún no ha habido un cumplimiento pleno de ello, sino que ha de esperarse para cuando comience aquel llamamiento general de los judíos, del cual tenemos un relato satisfactorio en Ro 11. …aquel tiempo feliz que espera la Iglesia de Dios, cuando todo Israel será salvo. [650]
Willard concluyó su tratado con una cita de Thomas Goodwin, presidente del comité encargado de redactar la Confesión de Westminster más de cincuenta años antes y también autor apocalíptico, en la que consideraba que el regreso de los judíos sería milagroso, aun cuando pareciera tan improbable:
El llamamiento de los judíos, que va unido a esta muerte y resurrección de los testigos: así como no depende de medios ordinarios para efectuarse, tampoco es probable que haya preparativos que conduzcan a él hasta que llegue, sino que una nación nacerá en un día, como dice el profeta… Y por tanto, nuestra fe no tiene por qué apartarse de esto al no ver todavía ningún movimiento ni impulso en absoluto hacia ello. Y la verdad es que tanto la muerte y resurrección de los testigos como el llamamiento de los judíos pueden acontecer antes de lo que pensamos. [651]
Joseph Palmer publicó su Discourse of the Latter Day Glory en 1709, afirmando a partir de Ezequiel 38 que Gog y Magog invadirían “cuando las tribus de Israel sean otra vez restauradas”, y entonces Dios “hará llover sobre ellos… grandes piedras de granizo, fuego y azufre”. [652] Creía primero en una venida mística en las nubes, “permaneciendo o sentado a la diestra de Dios”, y después en una venida física en Armagedón:
en la última y personal venida de Cristo, la cual, en sentido literal, será en las nubes. Los judíos y las tribus de la tierra ciertamente verán a Cristo cuando venga personalmente en las nubes en el último día; y así como esto lo verán con sus ojos corporales, antes de eso lo verán venir en las nubes místicas… una venida de Cristo en las nubes, compatible con que Él permanezca o esté sentado entonces a la diestra de Dios… Cristo vendrá entonces personalmente, porque se dice que en aquel día Sus pies se posarán sobre el monte de los Olivos. [653]
Palmer especuló entonces que el fin llegaría pronto, puesto que “un día es como mil años” y, “tomando un día por mil años”, los 6000 años de la historia humana estaban casi por concluir y los últimos 1000 años serían un descanso milenial, un “sabatismo”, “el séptimo día místico”. [654] Especuló que “un día puede significar una dispensación, o mil años”, y luego calculó que el fin llegaría en 1760, pues eso “completará 6000 años solares”. [655]
Cotton Mather, hijo de Increase Mather, continuó con las creencias apocalípticas de su padre durante la mayor parte de su vida. Según Eugen Weber, creía en lo que hoy llamaríamos el arrebatamiento: “los santos serían arrebatados en el aire para escapar de la destrucción y el tormento de la conflagración final”. [656] Su primera obra que abordó el fin del mundo fue Meditations upon the Ark as a Type of the Church, predicada en Boston en 1689. Tras hablar del diluvio de Noé, advirtió a sus oyentes que “una desolación igual de terrible ha de venir todavía sobre el mundo, por un diluvio de fuego”. Luego abordó la secuencia de los acontecimientos del día del juicio: primero la destrucción del Anticristo, luego la conflagración y después una tierra refinada y purificada:
¿Será al principio, a la mitad o al final de aquel día? Lo más probable es que venga antes del final. Sí, la destrucción final del Anticristo parece ser el momento en que comenzará. Con todo, el mundo no será aniquilado; solamente será refinado y purificado, para que pueda servir a algunos fines gloriosos. [657]
Dos años después, Cotton Mather publicó un discurso detallado sobre “los postreros días” en el que rechazaba el preterismo:
Que alguien piense que esto ya ha acontecido es tan ridículo como decir que los mil años de la atadura de Satanás comenzaron en los días de Constantino. La mera propuesta de una interpretación tan cruel y absurda basta para engendrar en nosotros desagrado por todos los esquemas que nos presentan. No, es un estado futuro el que se nos presenta aquí. [658]
y en el que enseñaba “un reino triple”, con un cuarto reino aún por venir:
“un reino espiritual, en el cual… su Palabra y su gracia gobiernan sobre la conciencia de los hombres; …
un reino providencial, en el cual Él gobierna todos los asuntos y movimientos del mundo, …
un reino eclesiástico, en el cual Él establece y prospera las ordenanzas de un estado de Iglesia…
además y más allá de todo esto, hay un reino davídico… que pertenece a nuestro Señor Jesucristo.” [659]
También vio un futuro glorioso para el pueblo judío:
La nación judía es exaltada sobre las demás naciones… un cuerpo distinto de la nación judía será exaltado a un conocimiento muy particular de nuestro Señor Jesucristo; en verdad… (tendrán una aparición visible de Él; consideren 2 Ti 1:16; Zac 12:10; Mt 24:30 y Ap 1:7), entonces lo conocerán; sí, entonces serán de tal manera convertidos y enaltecidos por nuestro Señor Jesús en el mundo… los judíos ya no tendrán luna, es decir, ningún turco, que los aflija en y con una noche de opresión… [660]
También creía en la antigüedad de su sistema milenarista:
Si se ha de creer a hombres como Justino Mártir, que floreció en el siglo II [sí, o a Ireneo, discípulo de Policarpo], es muy cierto que algunas cosas acerca del reino de nuestro Señor Jesús fueron abrazadas en los tiempos primitivos por todos los ortodoxos, las cuales fueron olvidadas, y quizás prohibidas, cuando el reino del Anticristo subió al escenario; ni serán bien entendidas o recibidas hasta que aquel inicuo sea destruido aún más por el amanecer del día en que el sol de justicia se levante para los que temen Su nombre. [661]
Cotton Mather creía en un Anticristo papal:
El hijo mayor del diablo, es decir, el hombre de pecado, es el gran incendiario del universo. Es la sede de Roma la que ha derramado más que un mar de sangre por las guerras a las que ha… empujado a las naciones. Vemos una bestia horrible retratada en Ap 13:7… las papistas, horrendas e infames cruzadas… por más de estos mil años ha habido muchas persecuciones semejantes contra los seguidores del Cordero… la mayoría de las espadas y lanzas del mundo han sido forjadas a martillo con esas llaves infernales que el papa lleva en sus manos. El terror de los Armagedones papistas… Todos los hombres pronto desdeñarán y rechazarán la copa de abominaciones que ofrece la Iglesia de Roma… Todas las órdenes del clero romano serán echadas a silbidos del trato humano; y particularmente, la ardiente prole ignaciana… no habrá consistorio de cardenales que dé gracias por la masacre de treinta mil protestantes en Francia y por la carnicería de doscientos mil en Irlanda, como lo hicieron hace algunos años. …el reino del Anticristo debe entrar primero en escena, el cual ha de permanecer, como nos dice Daniel, hasta que llegue el tiempo en que los santos tomen posesión del reino. …el reinado y la furia del Anticristo están a muy poco tiempo de ese fin… el papa de Roma es el Anticristo. [662]
Cotton Mather procuró determinar, mediante cálculos de los años bíblicos, cuándo llegaría el fin:
Olvidan aquella solemne reprensión de nuestro Salvador a los antiguos, en Mt 16:3: ¡Hipócritas! ¿No pueden discernir las señales de los tiempos? … Si no hubieran estado profundamente dormidos, sus cálculos podrían haberles enseñado que las setenta semanas, o los cuatrocientos noventa años, prefijados por Daniel para la aparición del Mesías, estaban casi cumplidos; pero fue su hipocresía la que los hizo descuidados… Los hombres alegan que el conocimiento de los tiempos es prerrogativa solo de Dios… y así descuidan toda indagación sobre las arenas que aún quedan en el reloj del tiempo… la duración del imperio anticristiano ha de ser de 1260 años. Por tanto, si podemos saber cuándo comenzar esos 1260 años, podremos conjeturar cuándo concluirlos… cuando vean aparecer diez reyes soberanos en el Imperio romano, pueden dar por sentado que el poder del Anticristo ha comenzado cabalmente. Ahora bien, todos saben que en los siglos IV y V las naciones bárbaras hicieron sus violentos asaltos e incursiones contra el Imperio romano… para el año 456, a más tardar, se había completado el número de diez… el apóstol Pablo en 2 Ts 2:7-8: Aquel que por ahora lo detiene, lo hará hasta que Él mismo sea quitado de en medio. Y entonces será revelado ese inicuo. …Si desde entonces cuentan 1260 años, verán razón para pensar que quien viva veinticinco años más en el mundo verá caer sobre el Anticristo una humillación más terrible que cualquiera que haya sufrido jamás. …los tiempos del Anticristo parecen haberse agotado tanto… que dentro de una veintena de años es posible que veamos al papismo arrojado al gran lagar del furor de Dios. … Estoy verdaderamente persuadido de que gran parte de esta asamblea puede vivir para ver esos golpes asestados al hombre de pecado… [663]
También creía en los 6000 años de historia seguidos de 1000 años de paz sabática. Usando la cronología de Ussher, calculó que “los seis días en que el mundo fue hecho fueron un tipo de los seis mil años, después de los cuales la Iglesia ha de gozar de un bendito sabatismo… nos contamos ya adelantados por lo menos 5678 años en esa línea…” [664] Como los últimos mil años serían un sábado, los otros milenios eran:
Las dispensaciones de Cotton Mather
“Este mundo de la humanidad tuvo un primer día, desde Adán hasta Abraham, en el cual los hombres por primera vez… tuvieron noticia del Mesías
El mundo tuvo un segundo día, desde Abraham hasta Moisés. Dios comenzó entonces a apartar a su propio pueblo…
El mundo tuvo un tercer día, desde Moisés hasta Jesús. La separación del pueblo de Dios… quedó entonces completada
El mundo tuvo un cuarto día, desde Jesús hasta el Anticristo. Ahora nuestro Señor Cristo, el sol de justicia
El mundo tiene un quinto día, desde el surgimiento hasta el apogeo del Anticristo; o sea, del siglo V al XI
El mundo tiene un sexto día, desde el apogeo hasta la caída del Anticristo, que abarca entre 700 y 800 años” [665]
Cotton Mather siguió el premilenarismo histórico de Joseph Mede:
Los sellos apocalípticos de Cotton Mather: “se detienen en aquel reino [la cuarta monarquía de Daniel]
1.er sello/caballo: Vespasiano y Tito “conquistaron Judea, y el cristianismo fue establecido por conquista”
2.º sello/caballo: Trajano
3.er sello/caballo: Severo, “edictos sobre el trigo, el vino y el aceite”
4.º sello/caballo: Maximino
5.º sello: “almas debajo del altar… persecución dirigida por Diocleciano”
6.º sello: “la caída del paganismo hasta los días de Constantino; hasta los días de Teodosio”
7.º sello: “Los emperadores cristianos proporcionaron un disfraz al Anticristo, que ahora había de surgir” [666]
Las trompetas apocalípticas de Cotton Mather, “calamitosas para el Imperio romano”
1.ª trompeta: “Los sarracenos eran árabes… muy apropiadamente llamados langostas, [tomaron] aquella tercera parte del Imperio que estaba en el Oriente, donde se cometían obstinadamente las abominaciones del anticristianismo”
2.ª trompeta: “Los turcos… en los siglos X y XI, y finalmente… se apoderaron de Constantinopla… rondando el río Éufrates hasta que todos se unieron… haciéndose un ay temible para el Imperio romano… según la cifra profética de días por años… dentro de menos de siete años a partir de este tiempo, el turco estaría bajo tales humillaciones que le impedirían volver a causar problemas a Europa”. [667]
Las copas apocalípticas de Cotton Mather: “llevan a cabo las últimas plagas del Anticristo”
1.ª copa: “se derramó mientras la sede de Roma caía en aquella infinita corrupción de los siglos X y XI, que la han hecho para siempre odiosa y despreciable”.
2.ª copa: “se derramó durante las sangrientas cruzadas de los siglos XI y XII”
3.ª copa: “se derramó durante las cruzadas menores que siguieron… valdenses y albigenses”
4.ª copa: “se derramó mientras el poder papal crecía hasta tal altura… siglos XIII y XIV”
5.ª copa: “se derramó… con el traslado de los papas a Aviñón. Esto causó entonces el cisma de dos papas”
6.ª copa: “se derramó mientras los turcos cruzaban el Bósforo… hasta que Carlos V les hizo levantar el sitio que habían puesto a Viena; fue un período de derecho canónico… espíritus inmundos”
También esperaba una tribulación antes del fin, y que el pueblo de Dios sería librado de ella:
En Daniel 12:1: Será un tiempo de angustia cual nunca hubo desde que existen las naciones hasta entonces; y en ese tiempo tu pueblo será librado. Así que, cuanto más negras vean crecer las tribulaciones de la época, tanto más pronta y segura podrá ser la paz que esperamos… Nuestro Señor nos ha dicho que estos días, o años, de tribulación serán acortados por causa de los escogidos [668]
Cotton Mather conocía a quienes negaban el valor de los estudios apocalípticos:
Que las buenas investigaciones de la profecía sagrada no encuentren más resentimientos entre el pueblo de Dios. En cuanto a las personas profanas, no es de extrañar que no se interesen por ninguna de estas cosas. … 2 P 3:3-4: En los últimos días vendrán burladores… diciendo: “¿Dónde está la promesa de Su venida?”… Pero que personas piadosas desacrediten estas cosas es un mal del que apenas puede darse cuenta… como los primeros opositores del quiliasmo, [que] niegan toda autoridad divina al Apocalipsis de Juan… ¿Qué es esto sino una parte del sueño que ha de sobrecoger a las vírgenes en estos días? …ni es probable que quienes beben del veneno romano… [crean otra cosa sino] que el presente reinado del papa es el prometido reinado de nuestro Señor. [669]
Cotton Mather concluyó su obra sobre “los postreros días” con un extenso ataque contra “el lamentable títere del Anticristo de Grocio” y con las razones por las que el papa debe ser el Anticristo. [670] Sin embargo, dos décadas más tarde, después de la muerte de su padre Increase y de pasada la fecha que había fijado para el fin, 1716, parece haber abandonado el milenarismo por el esquema preterista de Grocio. Esto se trata en el capítulo doce, sobre el crecimiento del preterismo en la Ilustración británica.
La hipótesis de Perry Miller del “Errand into the Wilderness” no se sostiene. La mayoría de los predicadores coloniales del siglo XVII y de principios del XVIII no veían a América como “la Nueva Jerusalén”, sino que esperaban que los judíos regresaran a la Jerusalén bíblica como preparación para los últimos días. [671] Hubo algunos que aplicaron un tema apocalíptico a su experiencia colonial, pero se trataba de la Iglesia como la mujer que huye al desierto por un tiempo, no de una nueva Sion milenial. Smolenski tiene razón al afirmar que “ninguna ideología milenarista inspiró el éxodo puritano”, pero eso no significaba que no tuvieran “ninguna ideología milenarista” en absoluto. Más bien, la aplicaban a los judíos que regresarían a su tierra, con Cristo y sus santos estableciendo allí un reino.
Sin embargo, sí había un lugar para América en cierto pensamiento profético. Thomas Reader creía que la Iglesia sería la mujer de Apocalipsis 12, que huiría al desierto por tres años y medio para escapar del Anticristo. Reader veía ese desierto como América, donde el remanente del pueblo de Dios se escondería de la ira de la bestia durante la tribulación, mientras esperaba el regreso de Cristo a Jerusalén para establecer su reino milenial. [672]
Notas
[595] Jeffrey Jue, Heaven Upon Earth , 175; en referencia a Perry Miller, The New England Mind: The Seventeenth Century (1939). Miller lo reiteró en una reelaboración posterior, The New England Mind: From Colony to Province (Harvard, 1953), especialmente en el capítulo 6, “Children of the Covenant”, y en su libro posterior Errand into the Wilderness (Harvard, 1956), especialmente en el capítulo 10, “The End of the World”.
[596] Reiner Smolenski, “Apocalypticism in Colonial North America” en Steven Stein (ed.), The Encyclopedia of Apocalypticism: Volume 3, Apocalypticism in the Modern Period and the Contemporary Age (New York, 1998), 37; en Jeffrey Jue, 176-177.
[597] Iohn Cotton, The Powringovt of the Seven Vials: or an Exposition of the 16. Chapter of the Revelation (London,1642), portada
[598] Ibid.,1.
[599] Ibid.,16.
[600] Iohn Cotton, The Churches Resurrection, or the Opening of the Fift and sixt verses of the 20 th Chap of Revelation (London, 1642), 5.
[601] Ibid., 8-11
[602] Ibid., 13.
[603] Ibid., 18.
[604] John Cotton, An Exposition upon the Thirteenth Chapter of the Revelation (London, 1656), 4-7.
[605] Ibid., 258.
[606] Ibid., 260-261.
[607] Epraim Huit, The whole Prophecie of Daniel Explained, by a Paraphrase, Analysis and briefe Comment (London, 1643), prefacio.
[608] Ibid., 1.
[609] Ibid., 187-189.
[610] Ibid., 204-207.
[611] Ibid., 207-208
[612] Ibid., 332-333.
[613] Ibid., 331-334.
[614] Ibid., 347.
[615] Ibid., 348-356 (por segunda vez, pues un error de paginación causó una repetición).
[616] Thomas Parker, The Visions and Prophecies of Daniel Expounded: Wherin Mistakes of Former Intepreters… (London,1646), 1-13.
[617] Ibid., 27-28.
[618] Ibid., 31.
[619] Ibid., 138-141. Parker también mencionó que fue seis años después de que el emperador bizantino Focas hiciera al papa Gregorio “el obispo universal”, según una cita en Nathaniel Homes, Resurrection Revealed (London, 1653), 559.
[620] Ibid., 152-153.
[621] Ibid., prefacio.
[622] Ibid., 146-147.
[623] El sermón de Davenport se ha perdido, pero se menciona en Samuel Hutchinson’s Declaration of a Future Glorious Estate (London, 1667), 22.
[624] W[illiam] H[ooke], “An Epistle to the Reader” prefacio a Increase Mather, The Mystery of Israel’s Salvation (n.p.[Boston], 1669), sin paginación.
[625] Ibid. Hooke mencionó a “aquel hombre docto, el señor Mede (que no era fanático, como los mismos prelados lo concederán)… Este reino de Cristo debe situarse (como él dice) entre la aparición de Cristo en su reino y la última resurrección de todo el mundo para el juicio general”.
[626] Ibid., sin paginación.
[627] Ibid., sin paginación.
[628] Ibid.
[629] William Hooke, “To the Reader” en Ibid.
[630] Ibid.
[631] Increase Mather, The Mystery of Israel’s Salvation (n.p.[Boston or New Haven], 1669), prefacio del autor.
[632] Ibid.
[633] Ibid, 3-4.
[634] Ibid., 4-7.
[635] Increase Mather, Dissertation Concerning the Future Conversion of the Jewish Nation , (1709), 1.
[636] Ibid., 2.
[637] Ibid., 7.
[638] Ibid. 8. Cita a Brightman para respaldar su postura; discrepa de Baxter y de Lightfoot, pero en general los respeta.
[639] Ibid., 8
[640] William Torrey, A Brief Discourse concerning Futurities or Things to come, viz. The next , or second Coming (Boston, 1757), 2.
[641] Ibid., 6.
[642] Ibid., 5-6,9.
[643] Ibid., 10.
[644] Ibid., 11,15.
[645] Ibid., 19-21.
[646] Ibid., 40-41.
[647] Ibid., 50, 52.
[648] Ibid., 55.
[649] Ibid., 56-59.
[650] Samuel Willard, The Fountain Opened: or, The Great Gospel Priviledge of having Christ exhibited to Sinfull Men. Wherein also is proved that there shall be a National Calling of the Jews from Zech. XIII. I (Boston in New England, 1700), 4-5.
[651] Ibid., 166.
[652] Joseph Palmer, A Discourse of the Latter Day Glory, of the Thousand Years Reign: to which is added a Modest Calculation of the Mystical Numbers in Daniel and Revelation (London, 1709), 5. Incluyo esta obra en el capítulo sobre la Nueva Inglaterra colonial porque el único Joseph Palmer que pude encontrar vivió toda su vida en Stonington, Connecticut, era congregacionalista y teniente de la milicia de Connecticut.
[653] Ibid., 76-77.
[654] Ibid., 143-144.
[655] Ibid., 155-158.
[656] Eugen Weber, Apocalypses: Prophecies, Cults, and Millennial Beliefs through the Ages (Harvard University Press, 1999), 170.
[657] Cotton Mather, Meditations upon the Ark as a Type of the Church; Delivered in a Sermon at Boston (Boston, 1689), 47-48.
[658] Cotton Mather, Things to be look’d for. Discourses on the Glorious Characters, Conjectures…the Latter Dayes (Boston, 1691), 6.
[659] Ibid., 8-9.
[660] Ibid., 9,12.
[661] Ibid. 15-16.
[662] Ibid., 20-21,28.
[663] Ibid., 24-25,28-30.
[664] Ibid., 34.
[665] Ibid., 59-61.
[666] Ibid., 35-37.
[667] Ibid., 31-33,40.
[668] Ibid., 25.
[669] Ibid., 49.
[670] Ibid., 65-68.
[671] Jeffrey Jue, Heaven Upon Earth , 208-209.
[672] Thomas Reader, Remarks on the Prophetic Part of the Revelation of St. John: especially Three Last Trumpets (London, 1778), 43.
