La obra pasada, presente y futura de salvación de Dios

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ESJ_BLG_20260218 - 1La obra pasada, presente y futura de salvación de Dios

por Robb Brunansky

Como hemos visto en las publicaciones recientes, 1 Corintios 1:18 establece el fundamento para una filosofía bíblica del ministerio.

En este versículo, Pablo nos ayuda a entender cómo hacer ministerio de tal manera que Cristo, y no el hombre, sea preeminente; que la Palabra de Dios, y no la sabiduría humana, sea proclamada; que la unidad, y no la rivalidad, sea promovida; que la humildad, y no el orgullo, sea buscada; y que la fidelidad, y no el pragmatismo, sea valorada.

Con este propósito, Pablo nos mostró el contenido de la predicación, que es la palabra de la cruz — y todo lo que fluye del evangelio. Luego explicó la condición de los que se pierden, lo cual fue central en su ministerio, al reconocer que no tenía poder para convertir a los incrédulos ni cambiar su naturaleza.

Finalmente, Pablo revela la confianza de los que perseveran. Tenemos confianza en que, ya que Dios nos salvó cuando estábamos inconversos, Él puede salvar a otros que aún se encuentran en esa condición. Ese mismo evangelio que parecía tan irrelevante y necio, de repente se convirtió en el mensaje más hermoso y significativo que jamás habíamos escuchado.

Cuando Pablo describe a los creyentes en Cristo, usa una expresión interesante: los que están siendo salvos, una descripción bastante inusual en el Nuevo Testamento. Normalmente encontramos referencias a la salvación en tiempo pasado, a diferencia de la referencia de Pablo en tiempo presente como un proceso continuo.

¿Por qué Pablo describe a los creyentes como quienes están siendo salvos? Para comprender esta descripción y ubicarla en su contexto adecuado, debemos considerar tres aspectos de la obra integral de salvación de Dios en los cristianos.


La primera fase: la obra completa de salvación de Dios

Usualmente pensamos en la salvación en términos de la obra completa que Dios ha realizado en nuestras vidas. Hay tres aspectos que debemos entender.

Primero, la regeneración, que se menciona una vez en el contexto de la salvación personal en Tito 3:5. Pablo habla de un aspecto particular de la salvación que está completo: el lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo. Este es el momento en que Dios nos da nueva vida. En este acto único y definitivo, el Espíritu de Dios imparte vida a quienes estaban espiritualmente muertos.

Es importante notar que somos totalmente pasivos en el nuevo nacimiento. No hacemos nada para iniciar ni completar la obra de regeneración de Dios en nosotros.

Segundo, la justificación, que a menudo es mal entendida. La justificación incluye dos cosas: el perdón de nuestros pecados y la declaración de que somos justos. La teología católica romana, y otras perspectivas erróneas, consideran la justificación como un proceso de ser hechos justos, pero eso no es bíblico. La justificación no es un proceso, sino una obra terminada. En Romanos 5:1, Pablo deja claro que la justificación por la fe es un evento pasado, una obra divina realizada en nuestras vidas. No es un proceso continuo, sino una declaración de Dios que ya ha sido hecha.

La justificación es diferente de la regeneración. Mientras que en la regeneración somos pasivos, en la justificación somos activos por medio de la fe. Creemos en Cristo, y mediante la fe somos justificados. La obra de regeneración de Dios nos capacita por su gracia para creer el evangelio, asegurando que confiemos en Cristo y seamos justificados.

Tercero, Dios ha completado la obra de adopción. Dios ha hecho a los creyentes parte de su familia al adoptarnos. 1 Juan 3:1 nos dice que ahora somos hijos de Dios. No estamos ganando un lugar en la familia ni esperando que Dios nos haga sus hijos si actuamos lo suficientemente bien. Más bien, quienes están en Cristo Jesús son ahora sus herederos. Podemos descansar en la seguridad del amor paternal de Dios porque Él nos ha adoptado irrevocablemente como sus hijos.

Así, la obra completa de salvación de Dios incluye regeneración, justificación y adopción.


La segunda fase: la obra continua de salvación de Dios

Como señala Pablo en 1 Corintios 1:18, estamos siendo salvados ahora. Hay dos aspectos continuos de esta obra.

El primero es la santificación, el proceso mediante el cual Dios continúa haciéndonos más semejantes a su Hijo hasta nuestra muerte o hasta el regreso de Cristo. En 2 Pedro 3:18, Pedro exhorta a crecer en la gracia y el conocimiento de Cristo. Debemos estar creciendo constantemente, nunca estancados ni retrocediendo. En 1 Tesalonicenses 4:1, Pablo dice que la santificación consiste en aprender a andar y agradar al Señor. Todos los cristianos tenemos áreas en las que necesitamos crecer.

El segundo aspecto es la perseverancia. La Biblia nunca presenta la perseverancia en la fe como algo opcional. En Colosenses 1:22–23, Pablo afirma que hemos sido reconciliados si permanecemos en la fe. No podemos ser salvos sin perseverar. En Filipenses 1:6, Pablo también enseña que Dios comenzó la obra y la perfeccionará. La obra continua de santificación y perseverancia garantiza que quienes verdaderamente han confiado en Cristo serán salvos al final.


La tercera fase: la obra futura de salvación de Dios

La salvación no pertenece solo al pasado o al presente. Hay una obra futura que Dios realizará para llevarla a su consumación: la glorificación.

En Romanos 8:17–18, 23–25, Pablo afirma que la glorificación aún está por venir, y esperamos con certeza porque sabemos que Dios la cumplirá.

Existe un paralelo asombroso entre la regeneración y la glorificación. Así como no hicimos nada en la regeneración, tampoco haremos nada en la glorificación. Nuestros cuerpos estarán en la tumba, o quizás aún vivos si estamos presentes cuando Cristo regrese. En un instante, todos los que están en Cristo serán glorificados por el poder divino de Dios, transformados de nuestro estado humilde al cuerpo glorioso de Cristo.


Pablo pudo haber usado cualquier tiempo verbal en 1 Corintios para describir a los creyentes que confían en el poder de la Palabra de Dios. ¿Por qué entonces el Espíritu inspiró la expresión:
“Pero para nosotros los que se salvan, esto es poder de Dios”?

La respuesta es que Dios quiere que entendamos que los únicos que han sido salvos y que serán salvos son aquellos que están siendo salvados ahora. La iglesia en Corinto luchaba con mucho pecado, por lo que Pablo les recordó que la salvación pasada y futura no puede existir sin una salvación presente.

Existen movimientos e iglesias que creen que alguien puede tener salvación pasada y futura sin experimentar la obra continua de Dios en el presente. Millones creen que serán glorificados por algo que ocurrió en el pasado, aunque no haya evidencia de salvación presente en sus vidas. Este es un grave error que costará la eternidad a muchos. Se sorprenderán al descubrir que Cristo nunca los conoció.

Cuando nos preguntamos: “¿Seré salvo?”, no basta con preguntar: “¿Fui salvo en el pasado?”, sino:
“¿Estoy siendo salvado en el presente?”

Nuestra confianza no radica en una experiencia pasada, sino en el poder vivo de la Palabra de Dios obrando en nosotros ahora. Solo aquellos que perseveran en la fe por la gracia de Dios tienen seguridad de su obra salvadora en sus vidas.

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