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Los Cinco Puntos del Calvinismo
Los Cinco Puntos Del Calvinismo
por W.J.Seaton
Prefacio
Escasamente hay otra palabra que promueva semejante sospecha, desconfianza, y aun animosidad entre Cristianos profesantes como es la palabra Calvinismo. Y sin embargo mucho del celo que es asestado en contra de este sistema y a esos que lo sostienen y predican es muy seguramente un celo el cual no es conforme a conocimiento. Los siguientes artículos han sido escritos con la esperanza de que mucho del abuso que es lanzado al sistema teológico Calvinista sea retirado, y qué la verdad de esa grandiosa enseñanza, la cual era el apoyó de nuestros padres en la fe, y la fuerza de la iglesia en una era mucho más gloriosa que la de nosotros, sea vista claramente.
Introducción
Debemos de tener nuestro punto de empiece en Holanda en el año 1610. Santiago Arminio, un profesor Holandés, se acababa de morir y sus enseñanzas se habían formulado en cinco puntos principales de doctrina por sus seguidores- conocidos como Arminianos. Hasta este punto, las iglesias de Holanda, en común con las otras Iglesias Protestantes principales en Europa, se habían subscrito a las Confesiones de fe de Belga, y de Heidelberg, las cuales fueron establecidas firmemente en las enseñanzas de la Reforma. Sin embargo, los Arminianos querían cambiar esta posición, y ellos presentaron sus cinco puntos en forma de demostración o protesta al parlamento Holandés. Los cinco puntos del Arminianismo fueron, hablando ampliamente, como siguen:
I. Libre albedrío o habilidad humana. Esto enseñaba que El Hombre aunque afectado por la caída, no estaba totalmente incapaz de escoger bienes espirituales, y era capaz de ejercitar fe en Dios en orden para recibir el evangelio y así-traerse asimismo a la posesión de la salvación.
II. Elección condicional- Esto enseñaba que Dios tendía sus manos sobre aquellos individuos que El sabia-o previo- que responderían al evangelio. Dios eligió aquellos que salvados por su libre voluntad y en su estado natural caído- que era, por supuesto, de acuerdo con el primer punto del Arminianismo, no completamente caído de todos modos.
III. Redención Universal, o Expiación Universal- Esto enseñaba que Cristo murió para salvar a todo hombre; pero solamente en manera potencial. La muerte de Cristo hacia posible a Dios perdonar a los pecadores, pero solamente con la condición de que creyeran.
IV. La obra del Espíritu Santo en la regeneración limitada por la voluntad humana. Esto enseñaba que El Espíritu Santo, cuando empezaba a obrar para traer a una persona a Cristo, podía ser resistido eficazmente, y Su propósito frustrado. El no podía impartir vida al menos que el pecador estuviera dispuesto a que esta vida fuera impartida.
V. Caerse de la gracia. Esto enseñaba que un hombre salvo podía perder finalmente la salvación. Esto es, por supuesto, la consecuencia lógica, y natural del sistema. Si el hombre tiene que tomar la iniciativa en su salvación, tiene que retener la responsabilidad para la consecuencia final.
Los cinco puntos del Arminianismo fueron presentados al Estado y un Sínodo Nacional de la iglesia, fue llamado a reunirse en Dort en 1618 para examinar las enseñanzas de Arminio a la luz de las Escrituras. El Sínodo de Dort se reunió por 154 sesiones por un periodo de siete meses, pero al final no pudo encontrar terreno en cual reconciliar el punto de vista Arminiano con el expuesto en la Palabra de Dios. Reafirmando la posición inconfundible propuesta en la Reforma, y formulada por el teólogo Francés Juan Calvino, el Sínodo de Dort formulo sus Cinco Puntos Calvinistas para contradecir el sistema Arminano. Estos a veces son puestos en la forma de un acróstico en la palabra ‘TULIP’ así como sigue:
T Total Depravity – Depravación Total (esto es Inhabilidad Total)
U Unconditional Election – Elección Incondicional
L Limited Atonement – Expiación Limitada
I Irresistible Calling – Llamamiento Irresistible
P Perseverance of the Saints – Perseverancia de los Santos
Así como ya se puede ver, estos asimismo se asientan en completa oposición a los cinco puntos del Arminianismo. El hombre es totalmente incapaz de salvarse asimismo a cuenta de la caída en el Jardín del Edén siendo una caída total. Si siendo incapaz de salvarse asimismo, entonces Dios debe salvar. Si Dios debe salvar, entonces Dios debe de ser libre para salvar al que Él desea. Si Dios a decretado de salvar a quien Él desea, entonces es por esos por quien Cristo hizo expiación en la Cruz. Si Cristo murió por ellos, entonces el Espíritu Santo los llamara efectivamente a esa salvación. Si la salvación entonces desde el principio ha sido de Dios, el final también será de Dios y los santos perseveraran un gozo eternal.
Estos son los así-llamados cinco puntos del Calvinismo. Ahora proseguiremos a examinarlos con mas detalle, firmemente basados como lo son en la Palabra de Dios, y sostenidos tenasmente, por nuestros antepasados en ‘la fe una vez entregada a los santos’. Por esa fe debemos contender ardientemente. Veremos la verdad de la que Charles Haddon Spurgeon quiso decir cuando declaro, ‘No es una novedad, entonces, lo que estoy predicando; no una nueva doctrina. Amo proclamar esas fuertes, antiguas doctrinas que tienen por sobre nombre Calvinismo, pero las cuales son de seguro y verdaderamente la verdad revelada de Dios así como lo es en Cristo Jesús.
I. Depravación Total:
Cuando venimos a considerar el primero de los cinco puntos principales del Calvinismo, seguramente lo que nos debe impresionar es el hecho de que este sistema empieza con algo que debe ser fundamental en el asunto de la salvación, y esto es, una evaluación correcta de la condición del individuo que se debe salvar. Si tenemos vistas deficientes y ligeras sobre el pecado; entonces estamos propensos a tener vistas defectuosas para la salvación del pecador. Si creemos que la caída del hombre en el Huerto del Edén era meramente parcial, entonces lo mas seguro es de que estaremos satisfechos con una salvación que es atribuible, parte al hombre, y parte a Dios. !Que tan llenas de sentido común están las palabras de J. C. Ryle en este asunto! “Hay muy pocos errores y doctrinas falsas”, dijo él, “de las cuales el principio no pueda ser rastreado a vistas erróneas sobre la corrupción de la naturaleza humana. Vistas erróneas de una enfermedad siempre traerán, con ellas vistas erróneas del remedio. Vistas erróneas de la corrupción de la naturaleza humana siempre traerán consigo vistas erróneas del gran antidote y cura de esa corrupción”.
Enteramente apercibidos de que esto era el caso, los teólogos de la Reforma y esos que formularon las enseñanzas Reformadas en estos cinco puntos en el Sínodo de Dort, basando sus datos firmemente en las Escrituras, pronunciaron que el estado natural del hombre es un estado de depravación total y por consiguiente, había inhabilidad total de parte del hombre para ganar, o contribuir, a su salvación.
Cuando los Calvinistas hablan de depravación total, sin embargo no se refieren a que cada hombre es tan malvado como pueda ser, ni que el hombre sea incapaz de reconocer la voluntad de Dios; ni tampoco de que sea incapaz de hacer algún bien hacia su prójimo o aun dar lealtad externa a la adoración de Dios. Lo que sí quieren decir es que cuando el hombre cayo en el Huerto del Edén cayo en su ‘totalidad’. La personalidad completa del hombre ha sido afectada por la caída, y el pecado se extiende al completo de las facultades- la voluntad, el entendimiento, el afecto y todo lo demás. Creemos que esto es irrefutablemente enseñado por la Palabra de Dios a la cual ahora nos referimos. Lo siguiente es meramente una selección de las Escrituras que confirman la enseñanza Calvinista de la depravación total.
La Biblia enseña con absoluta claridad que el hombre, por naturaleza, esta MUERTO! “ Así que como por un hombre el pecado entro en el mundo, y la muerte por el pecado; y así la muerte paso a todos los hombres, porque todos han pecado”. [Rom. 5:12] Nos enseña de que los hombres están ESCLAVIZADOS: “Que con mansedumbre corrija a los que se oponen: si quizás Dios les dé que se arrepientan para conocer la verdad; y se zafen del lazo del diablo en que están cautivos a voluntad de el [II Tim. 2:25]. Nos enseña que el hombre esta CIEGO, y SORDO: ‘ … mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; Para que viendo, vean y no echen de ver; y oyendo oigan y no entiendan [Marcos 4:11]. Nos enseña que NO ESTAMOS INSTRUIDOS, “mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios porque le son locura; y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente” [I Cor. 2:14]. La Biblia habla de nosotros que somos PECAMINOSOS POR NATURALEZA: (i) Por Nacimiento: “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre” [Salmos 51:5]. (ii) Por Practica: “Y vio Jehová que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” [Gen. 6:5].
Esto entonces, es el estado natural del hombre. Entonces debemos preguntar; ¿pueden los muertos levantarse a sí mismos? ¿Pueden los ciegos darse vista a sí mismos, o los sordos darse el oír? ¿ Pueden los esclavos redimirse a sí mismos? ¿Puede el no instruido enseñarse a sí mismo? ¿ Puede el naturalmente pecaminoso cambiarse a sí mismo? Seguro que no! “¿Quién puede sacar algo limpio de lo impuro?” pregunta Job; y el contesta, “Nadie!” [Job 14:4]. “¿Puede el Etiope cambiar su piel o el leopardo sus manchas?” pregunta Jeremías; “Si pueden” él concluye, “entonces también vosotros podéis hacer el bien, estando habituados a hacer el mal.” [Jer. 13:23].
¿Puede la Palabra de Dios mostrar mas plenamente de lo que ya lo hace de que la depravación es total? ¿Y que nuestra inhabilidad de desear o procurar la salvación es también total? El retrato es uno de muerte- muerte espiritual. Somos como Lázaro en la tumba; estamos ceñido de manos y pies; la corrupción se ha apoderado de nosotros. Así como cuando no había ni vislumbre de vida en el cuerpo muerto de Lázaro, así no hay ‘una chispa receptiva interna’ en nuestros corazones. Pero el Señor hace el milagro- con ambos los físicamente muertos, y los espiritualmente muertos; porque han sido restituidos-hechos vivos que estaban muertos en delitos y pecados. [Efesios 2:1]. La salvación, por su mera naturaleza debe “ser del Señor.”
II. Elección Incondicional
Nuestro aceptamiento o rechazo de la depravación total como una declaración Bíblica de la condición natural del hombre determinara mayormente nuestra actitud hacia el siguiente punto que se reviso en el Sinodo de Dort. Elección incondicional ha sido bien declarado en la Confesión de Fe Bautista de 1689, la cual aquí citamos como un sumario conveniente. También esta declarado en casi términos idénticos en la Confesión de Westminister y en los Treinta y Nueve Artículos de la Iglesia de Inglaterra y en todas las confesiones mayores.
“Esos de la humanidad que han sido predestinados a vida” dice la Confesión Bautista, “Dios antes que la fundación del mundo fuera puesta, de acuerdo con Su eterno e inmutable propósito, y el consejo secreto y buen placer de Su voluntad, había escogido en Cristo a Gloria sempiterna, por Su mera gracia gratuita y amor sin ninguna otra cosa en la criatura como condición o causa moviéndolo a hacerlo’. [Capitulo 3, Articulo 5].
La doctrina de elección incondicional sigue naturalmente de la doctrina de depravación completa. Si el hombre ,si en verdad, esta muerto y prisionero , y ciego etc., entonces el remedio para todas estas condiciones debe descansar fuera del hombre mismo (Esto es, con Dios). Nos preguntamos en él ultimo capitulo; “puede el muerto levantarse así mismo?” Y la respuesta inevitablemente debe ser: “por supuesto que no”. Sin embargo hombres y mujeres son levantados de su muerte espiritual- “nacidos de nuevo” como lo pone el evangelio según San Juan; y como son incapaces de llevar a cabo esta obra por ellos mismos, entonces tenemos que concluir que era Dios quien los levanto. Por el otro lado como muchos hombres y mujeres no han sido vivificados, tenemos que igualmente concluir que eso es porque Dios no los ha levantado. Si el hombre es incapaz de salvarse a sí mismo teniendo en cuenta que la caída de Adán siendo una caída total, y si solo Dios puede salvar, y si no todos son salvos, entonces la conclusión debe ser que Dios no ha escogido salvar a todos.
Esta no es una filosofía siega, pero es sacada, construida sobre, apoyada por, y revelada en las Escrituras de Dios. El tema es uno que es tan vasto como el océano mismo; pero no podemos hacer mas que citar solo unos pocos versos claves y escritos que actúan como mapas y compás a través de estos poderosos mares.
La historia de la Biblia es la historia de elección incondicional. Es extraño que los que se oponen a esta doctrina fallan en reconocer esto. Algunos creyentes tienen dificultad en creer que Dios pueda pasar a algunos y escoger a otros, y sin embargo no parecen tener dificultad en creer que Dios llamo a Abraham del pagano Ur de los Caldeos y dejo a los otros en su paganismo. ¿Porque debería Dios escoger a la nación de Israel como Su “gente peculiar”? No hay necesidad de especular, porque Deuteronomio 7:7 nos da la prepuesta: “No por ser vosotros mas que todos los pueblos os ha querido Jehová, y os ha escogido; porque vosotros erais los mas pocos de todos los pueblos: Sino porque Jehová os amo,…’ porque debería Dios, completamente desatendiendo las leyes familiares de Israel, escoger al hijo menor Jacob, en lugar de Esau el mayor? Otra vez, “a la ley y al testimonio”. Rom. 9:11-13 “…para que el propósito de Dios conforme a la elección, .. A Jacob ame mas a Esau aborrecí.”
¿Cuál era la doctrina que Jesús predico en la sinagoga en Nazaret sino la doctrina de elección incondicional? “Mas en verdad os digo, que muchas viudas había en Israel en los tiempos de Elías, … Pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a Sarepta de Sidon a una mujer viuda.” [Lucas 4:25-27]. Sabemos los resultados de la predicación de nuestro Señor de ese mensaje. “Y le llevaron hasta la cumbre del monte para despenarle.”
Falta de espacio prohíbe un relato completo de la selección soberana de Dios de Su pueblo; pero la verdad es clara: “No me elegisteis vosotros a mí mas yo os elegí a vosotros; [Juan 15:6]; O no tiene potestad el alfarero para hacer de la misma masa un vaso para honra, y otro par vergüenza?” [Rom. 9:21] “Tendré misericordia del que tendré misericordia, [Rom 9:15]. “Según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo,” habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos [Efesios 1:4-5]; y así sucesivamente (etcétera).
Concecionamos que hay una “clase de elección” que es sostenida por muchos creyentes hoy día. Hablando bastamente esta basada en Rom. 8:29; “Porque a los que antes conoció, también predestino, etc.? El caso corre algo así: Dios previo a esos que iban a aceptar a Cristo, y por consiguiente los “eligió” para vida eterna. En contra de esta mira señalamos que:
1. El preconocimiento de Dios del que aquí se habla esta en conexión a la gente y no en conexión a alguna acción que la gente hizo. La Escritura indica; ‘A los que conoció’…etc.. Otra vez Dios habla así por medio de Amos: “Solo a ti he conocido de todas las naciones de la tierra? Esto quiere decir, irrespectivamente de alguna acción buena o mala obrada por ellos, Dios los “conoció” en el sentido que Los amo y escogió para ser de Él. Así es como El previo a sus escogidos.
2. No hará nada el decir que Dios nos eligio porque vio algo que íbamos a hacer- eso es, aceptar a Su Hijo. No somos escogidos porque obramos tal obra santa de “aceptar” a Cristo, sino somos escogidos para que podamos estar capacitados para ‘aceptarlo’ a Él. “Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparo para que anduviésemos en ellas.” [Efe. 2:10]
3. Tampoco hará el decir que Dios previo a los que iban a creer. Hechos 13:48 hace esto lo abundantemente claro: ‘Y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. La elección no es a causa de nuestro creer, pero nuestro creer es a causa de haber sido elegidos- “ordenados para vida eterna”.
4. Otra vez, el decir que ejercemos fe al aceptar a Cristo, y que Dios previo esta fe, y por eso nos eligió, solo nos lleva a un paso mas atrás; porque, ¿de donde agarramos esa fe, para ejercer? La Escritura nos da la respuesta: “Es un don de Dios, y no de nosotros mismos.”
Seguramente, en lugar de discutir en contra de estas cosas, deberíamos estar haciendo lo que El Espíritu Santo por el Apostal Pedro nos ordeno a hacer: “da diligencia hacer tu llamado y elección segura.”
III. Expiación Limitada
Este tercer punto no solamente nos trae al punto central de los cinco, pero también a la verdad central del evangelio, esto es, al propósito de la muerte de Cristo en la cruz. Esto no es accidental. Los teólogos que se han puesto la tarea de defender las verdades de la Reforma Protestante en contra de los ataques del partido Arminiano estaban siguiendo una línea Bíblica y lógica en sus formulaciones y habían llegado ya al mero punto de vuelta de la salvación. Primero que todo sé habían preguntado ¿“A quien se va a salvar”? La respuesta fue “Al Hombre”. Pero la enseñanza de la Biblia concerniendo al hombre mostraba que el hombre, en su estado natural, es totalmente incapaz de salvarse a sí mismo. De este modo, tenemos la enseñanza de la Biblia que ha puesto al hombre debajo del titulo general de depravación total, o inhabilidad total. Segundo como algunos hombres y mujeres son indudablemente salvos, entonces tiene que haber sido Dios Mismo quien los salvo en contra-distinción del resto de la humanidad. Esto es elección: “Para que él propósito de Dios conforme a la elección, permaneciese…” [Rom 9:11]. Sin embargo, esta elección no mas “marco la casa, a la cual la salvación debe viajar”, así como lo pone Spurgeon, y una expiación completa, y perfecta y satisfactoria todavía era requerida, para los pecados de los elegidos, para que Dios fuera, no solamente un Salvador, sino un Dios justo, y un Salvador”. Esta expiación, como todos confesamos, fue realizada por la sumisión voluntaria de Cristo a la muerte en la cruz donde sufrió bajo la justicia de este Dios justo, y procuro la salvación que el cómo Salvador había ordenado. En la cruz, entonces,- y sin duda todos aceptamos esto- Cristo soporto el castigo, y procuro la salvación.
La pregunta ahora se levanta: por quien soporto el castigo, y por quien procuro la salvación? Hay tres avenidas por las cuales podemos viajar respecto a esto:
1. Cristo murió para salvar a todo hombre, sin distinción.
2. Cristo murió para salvar a nadie en particular.
3. Cristo murió para salvar a cierto numero
El primer punto de vista es el sostenido por “Universalistas” a saber, Cristo murió para salvar a todos los hombres, y así, muy lógicamente asumen, todos los hombres serán salvos. Si Cristo ha pagado la deuda del pecado, ha salvado, rescatado, dado Su vida por todos los hombres, entonces todos los hombres serán salvos. El segundo punto de vista es la “Arminiana”, que Cristo procuro una salvación potencial para todos los hombres. Cristo murió en la cruz, este parecer dice, pero aunque pago la deuda de nuestros pecados, su obra en la cruz no es eficaz hasta que el hombre se “decida por” Cristo y así de ese modo ser salvo. La tercera vista de la Expiación es la “Calvinista”, y dice que Cristo murió positivamente y efectivamente para salvar a cierto numero de pecadores que merecían él infiernó en quienes El Padre había puesto su libre elegible amor. El Hijo paga la deuda por estos elegidos, hace satisfacción por ellos a la justicia del Padre, y imputa Su propia justicia a ellos para que sean completos en Él.
La muerte de Cristo, entonces, no mas pudo haber sido por una de estas tres rezones: para salvar a todos; para salvar a nadie en particular; para salvar a un numero en particular. La tercera vista es la que sostienen los Calvinistas. Y generalmente es llamada expiación limitada, o redención particular. Cristo murió para salvar a un numero particular de pecadores; esto es, aquellos “según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo” [Efe. 1:4] aquellos a quien el Padre “Le ha dado del mundo [Juan 17:9]; aquellos por quien El mismo dijo derramaba su sangré: “Porque, esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados.” [Mat. 26:28
Esta ultima vista, afirmamos, hace justicia al propósito de Cristo de venir a esta tierra a morir en la cruz. “Llamaras su nombre Jesús, porque salvara a su gente de sus pecados.” No a los Judíos, seguramente, porque los Judíos no son salvos como gente. Jesús “amo a la Iglesia y se entrego a sí mismo por ella”. [Efe 5:25]. “El cual fue entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación. [Rom. 4:25]. A quienes El Espíritu Santo se refiere cuando dice, “Nuestro”. El mundo? Si es así, entonces los Universalistas están correctos, porque Cristo fue, entonces, “Entregado por los delitos [del mundo] y resucitado para justificación [del mundo]; así el mundo esta justificado ante Dios. “Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados. [I Cor. 15:22]. Esto otra vez solo puede significar que toda la posteridad de Adán muere en Adán, que a la verdad así es, porque “la muerte a pasado a todos los hombres”. Pero toda la posteridad de Cristo- la Iglesia que se dio a sí mismo por ella- son vivificados en Él. Por que es esto? Seguramente, es porque se dio a sí mismo por ellos! “Con su conocimiento justificara mi siervo justo a muchos, y él llevara las iniquidad de ellos [Is. 53:11]. Y cuando efectúa esto, mientras cuelga en la cruz, dice el profeta Isaías en ese grandioso capitulo 53 de su profecía, “del trabajo de su alma vera y será saciado”. El trabajo de su alma mientras derrama su alma en ofrenda por nuestros pecados produce hijos espirituales a la gloria de su Nombre, y será satisfecho cuando vea esta obra completada.
No pasamos por alto el hecho de que hay algunos Escritos los cuales se refieren al “mundo”, y muchos han tomado esto como su punto de empiece en la cuestión de redención. Sin embargo, cuando comparamos escritura con escritura, vemos que el uso de la palabra “mundo” no necesita implicar “cada hombre y mujer en el mundo”. “Miren el mundo a ido en pos de Él” dijeron de Jesús; cada persona, sin embargo, no había ido en pos de Cristo. La expresión significa “cada clase de persona” y normalmente Gentiles como Judíos. La cuestión prevaleciente siempre debe ser la intención Divina; intentó Dios salvar a todo hombre, o no? Si El no intenta salvar a todo hombre sin excepción sino no mas a los elegidos, entonces, la obra de Cristo en la Cruz es un glorioso éxito, y bien creemos: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí…” [Juan 6:37]. Sí, por otra parte, era la intención de Dios salvar al mundo entero, entonces la expiación de Cristo ha sido un gran fracaso, porque vastos números de humanidad no han sido salvos. Cristo pago nuestra deuda! Deuda de qué? Del mundo o de los elegidos? Seguramente, si un hombre a sido redimido por un redentor, entonces la ley que ha quebrado tiene que ser satisfecha por causa del trabajo del Fiador a su favor.
Si Tu has procurado mi descargo
Y libremente soportado en mi lugar
La completa ira Divina;
Dios no demandara dos veces el pago
Primero de la sangrienta mano de mi Fiador,
Y después otra vez de la mía.
IV. Gracia Irresistible
Este cuarto punto de la creencia del sistema Calvinista es, otra vez, el resultado lógico de todo lo que ha pasado antes que esto. Si los hombres son incapaces de salvarse a sí mismos a causa de su naturaleza caída, y si Dios ha propuesto salvarlos, y Cristo a realizado su Salvación, entonces lógicamente sigue que Dios también debe proveer los medios para llamarlos a los beneficios de esa salvación que Él a procurado para ellos. El sistema teológico Calvinista, sin embargo, aunque lógicamente cuerdo, es mas que un sistema de pura lógica. Es un sistema de pura creencia Bíblica que se sostiene firmemente en la Palabra de Dios. Su doctrina de gracia irresistible, entonces, no es ideada por los hombres que redactaron los cinco puntos de Calvinismo en el Sínodo de Dort, sino es la revelación revelada en la Palabra Santa de Dios. Por ejemplo, Romanos 8:30: “y los que predestinó a estos también llamó”, Dios no solamente, eligió hombres y mujeres para salvación; Él también llamó a esos a quien le plació elegir.
Que quiere decir gracia irresistible? Sabemos que cuando el evangelio sale afuera en una Iglesia, o al aire libre, o por medio de leer la Palabra de Dios, no todos atienden a ese llamado. No todos son convencidos del pecado y de su necesidad de Cristo. Esto explica el hecho de que hay dos llamamientos. No nomás hay un llamamiento externo; también hay un llamamiento interno. El llamamiento externo puede ser descrito como “palabras del predicador”; y este llamamiento, cuando sale, puede obrar un resultado de diferentes formas en un numero de diferentes corazones produciendo un numero de diferentes resultados, No obstante una cosa no hará; no obrara una obra de salvación en el alma de un pecador. Porque una obra de salvación para ser labrada, el llamamiento externo debe ser acompañado por el llamamiento interior del Espíritu Santo de Dios. Porque Él es quien, “redarguye de pecado, justicia y juicio”. Y cuando el Espíritu Santo llama a un hombre, o mujer, o una persona joven por su gracia, ese llamamiento es irresistible: no puede ser frustrado; es la manifestación de la gracia irresistible de Dios.
Esto es probado una y otra vez, en la Palabra de Vida de Dios, como por ejemplo en los siguientes versos y porciones.
1. “Todo lo que el Padre me da vendrá a mí; y al que a mí viene no le echo fuera” [Juan 6:37]. Nótese que son aquellos a quien El Padre a “dado a Cristo”- los elegidos- que “vendrán” a el; y cuando vienen a El no serán “rechazados”.
2. Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere. [Juan 6:44] Aquí nuestro Señor simplemente esta diciendo que es imposible que el hombre venga a Él por ellos mismos; el Padre los debe traer.
3. Todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene a mí [Juan 6:45]. El hombre puede oír el llamamiento externo; pero son esos los que han “aprendido del Padre” que responderán y vendrán a Cristo: Así que, con Simón Pedro: “Bienaventurado eres Simón hijo de Jonás, porque no te lo revelo sangre ni carne sino mi Padre que esta en el Cielo?”
4. “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.” [Rom. 8:14]
5. Mas cuando plugó a Dios, que me aparto desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia…” [Gal. 1:15]
6. “Mas vosotros sois linaje escogido… para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.” [1 Ped. 2:9]
7. “Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su Gloria eterna por Jesús Cristo…” [1. Ped. 5:9]
Una sobresaliente ilustración de esta enseñanza de gracia irresistible, o llamamiento eficaz, es ciertamente el incidente que leemos en Hechos 16, El apóstol Pablo predica el evangelio a un grupo de mujeres a las orillas del rió en Filipo; y así cuando lo hace, “una cierta mujer llamada Lidia estaba oyendo; el corazón de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.” Pablo, el predicador, hablo al oído de Lidia- el llamamiento externo; pero el Señor hablo al corazón de Lidia- el llamamiento interno de gracia irresistible.
Los Arminianos creen que los hombres y mujeres pueden y lo hacen, resistir al llamamiento del evangelio de Dios, y, por eso contienden, que no puede haber semejante doctrina como gracia irresistible. Nosotros creemos que no nomás los hombres y mujeres pueden resistir el evangelio de Dios, pero lo hacen, y deben por sus mismas naturalezas, resistirlo. Por eso debe de haber tal doctrina como la doctrina de gracia irresistible. En otras palabras, alguna influencia mayor qué nuestra naturaleza- mayor que nuestra resistencia- debe ser traída para producir sobre nuestras almas, si no para siempre la perdición, porque “El hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios”. Hay tres grandes fuerzas trabajando en el asunto de la salvación del hombre:
1. La voluntad del hombre
2. La voluntad del diablo
3. La voluntad de Dios
¿Cuál voluntad será la vencedora? Si la voluntad de Dios no es
victoriosa en el asunto de nuestra salvación, entonces, la voluntad del Diablo tiene que ser porque el Diablo es mas fuerte que nosotros. Tomas Watson, un viejo Puritano del siglo 17, pone el asunto vivido en estas palabras, “Dios cabalga hacia adelante conquistando en el carruaje de su Evangelio… Conquista el orgullo del corazón, y hace a la voluntad que se levanto como un Fuerte Real en contra de Él, rendirse y inclinarse a su gracia; Hace al corazón de piedra sangrar. O! Es un llamamiento poderoso! ¿Porque entonces algunos hombres parecen hablar de una persuasión moral? ¿Que Dios en la conversión de un pecador solo persuade moralmente y no mas? ¿Si Dios en la conversión solo persuadiera moralmente y no mas, entonces no pone tanto poder en el salvar al hombre como el diablo lo hace al destruirlos. ¿Cuál voluntad será la vencedora? ¿Nuestra voluntad? ¿Pero acaso no sobresale, a la verdad, como un “fuerte real” en contra del Señor; “Y no queréis venir a mí para que tengáis vida”. ¿La voluntad del diablo? Entonces quien será salvo jamás, porque su voluntad siempre deberá ser mas fuerte que la nuestra. Pero seguramente este es el evangelio, que “él mas fuerte que el fuerte aparezca, conquistando, y para conquistar en el carruaje de su Evangelio; y Él si conquista! Él conquista a satanás, y Él conquista al hombre débil también para la alabanza de Su gracia irresistible.
V. Perseverancia De Los Santos
Y ahora, el punto final- la perseverancia de los santos. Otra vez, por vía de sumario, vamos a referirnos a la Confesión Bautista, la cual esta de acuerdo a este punto con las otras confesiones históricas de fe. ‘A esos quienes Dios a aceptado en El Amado’, así dice, ‘efectivamente llamados y santificados por su Espíritu, y habiéndoles sido dado la preciosa fe de Sus elegidos, ni puedan totalmente ni finalmente caer del estado de gracia, pero ciertamente perseveraran en ella hasta el fin, y ser eternamente salvados, viendo que los dones y llamamientos de Dios son sin arrepentimiento…”.
Otra vez permítanos enseñar que esto es exactamente lo que la Escritura nos enseña. “Porque a los que antes conoció, también predestino, para que fuesen hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos”; y aun más, “y a los que predestino a estos también llamo; y a los que llamo a estos también justifico, y a los qué justifico, a estos también glorificó. ¿Pues que diremos a esto? ¿Sí Dios por nosotros quien contra nosotros?…Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida… ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” [Rom. 8:27].
Y otra vez, vamos a reconocer el hecho que todo lo que los hombres en el Sínodo de Dort ( y esos que enseñan igualmente) estaban haciendo, estaban poniendo en compás chico en una forma sistemática, la enseñanza del evangelio de Dios de la gracia libre y soberana. Si el hombre no se puede salvar a sí mismo, entonces, Dios tiene que salvarlo. Si todos no son salvos, entonces Dios no ha salvado a todos. Si Cristo ha hecho satisfacción por los pecados, entonces es por los pecados de aquellos que son salvos. Si Dios intenta revelar esta salvación en Cristo a los corazones de esos a quien él escogió salvar, entonces, Dios proveerá el medio de hacerlo efectivamente. Si, por consiguiente, habiendo ordenado para salvar, murió para salvar, y llamó a la salvación a esos quienes nunca podrían salvarse a sí mismos, El también preservara a los salvos para la vida eterna para la Gloria de Su Nombre.
Así siguiendo la depravación total, y elección incondicional, y expiación limitada, y un llamamiento eficaz, tenemos- la perseverancia de los santos. “El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” [Fil. 1:6]. La palabra de Dios esta repleta con referencias a esta bendita verdad. “Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero”. [Juan 6:39] “Y yo les doy vida eterna, y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano” [Juan 10:28]. “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho mas estando reconciliados, seremos salvos por su vida. [Rom. 5:10]. “Ahora pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.” [Rom. 8:1]
Este es el distintivo del creyente, que el pertenece a Cristo; que esta perseverando en las cosas de Cristo; “qué esta dando toda diligencia para hacer su llamado y elección segura”. El creyente en Cristo puede caer en tentación, pero el Señor no lo dejara ser tentado mas de lo que no pueda resistir, sino con la tentación dará también la salida; para que el creyente venga adelante, y siga adelante otra vez en las cosas pertenecientes a su salvación para la gloria de Cristo. Esos versos incomparables de Romanos 8:28-39 enseñan la lógica Divina en la salvación eterna de Dios; la lógica que el Calvinismo simplemente declara. La salvación que empieza en la mente y propósito de Dios debe terminar en el cumplimiento de Su infrustrable propósito que esos “a quien antes conoció” están eternamente unidos con su Salvador.
Conclusión
Esto, entonces, en un muy amplio bosquejo, es la enseñanza que es a veces llamada Calvinismo. Lejos de ser una innovación del hombre, es la doctrina de la Palabra de Dios claramente formulada, y expuesta.
La pregunta perenne, sin embargo, es seguro que se levantara: “Acaso no este Calvinismo estorba a la obra del evangelio?” El vistazo más casual a la historia de la Iglesia de Cristo en este mundo es suficiente para invalidar semejante opinión. El evangelio de Cristo a florecido mas donde y cuando la gente del Señor han sostenido estas doctrinas de gracia cerca de sus corazones. Pensamos en el celo de William Carey que lo trajo de su zapatería a evangelizar para Cristo en la India. Carey era un Calvinista sólido, como también Fuller, otro gran Bautista que ayudó a formar la Asociación Bautista Misionera. Considere estas palabras del pió David Brainerd, el hombre que creyó que los Indios Rojos de América así como los hombres blancos tenían almas; “yo entonces tengo dos deseos”, escribe él en su diario, “mi propia santificación, y la reunión de los elegidos de Dios”. Uno de los más grandes evangelistas de los tiempos modernos era el Calvinista George Whitefield, sin embargo su Calvinismo nunca estorbó su predicación del evangelio de Cristo: ‘Con ese divino patetismo’, se decía de el, ‘exhortaba al pecador a volver a Cristo!’.
El Calvinismo, si podemos usar la palabra sin ser malentendidos, era el evangelio de Robert Murray M’Cheyne, como lo era de Andre Bonar, y William Burns, ese gran líder de avivamiento, y misionero a China. Mártires, Reformadores, lideres de la iglesia de Cristo aquí en la tierra, cuando dicen del evangelio que predicaron y murieron por él, hablan del evangelio de la gracia salvadora de Dios a su rebaño escogido. ¿Cómo puede uno empezar a ponerlos en lista? Lutero, Calvino, Tyndale, Latimer, Knox, Wishart, Perkins, Putherford, Bunyan, Owen, Charnock, Goodwin, Flavel, Watson, Henry, Watts, Edwards, Whitefield , Newton, Spurgeon, son sino pocos de la noble armada de testigos de Dios de la verdad de la gracia soberana. Fue algo de su obra para el Señor estorbada por lo que ellos creían? Y que es lo que creían? Ellos creían que Dios era Señor Soberano. Se atrevieron a creer que adoraban y servían a un Rey que “obra todas las cosas según el consejo de su voluntad”. Bien lo puso ese príncipe de predicadores, Charles Haddon Spurgeon, cuando dijo, “eh conocido hombres morderse el labio, y fruncir los dientes en rabia cuando eh estado predicando la soberanía de Dios… los doctrinarios de ahora permitirán un Dios, pero no debe ser Rey!” Estorbó Spurgeon al evangelio? Y sin embargo, cuantos se levantaron en contienda en contra de el por su doctrina! “Se nos menosprecia como hiper’s” él podría decir, “escasamente un ministro nos mira o habla favorablemente de nosotros; porque sostenemos vistas fuertes sobre la divina soberanía de Dios, y Sus escogimientos divinos y amor especial hacia Su gente”.
Tal vez una palabra de ese mismo gigante de la iglesia deba establecer una exhortación de cierre ante nosotros para tomar agarre firme sobre estas benditas verdades de la Palabra de Dios, y decirlas en adelante para la Gloria de Su Nombre. “ La antigua verdad que Calvino predicó, que Agustin predicó, que Pablo predicó, es la verdad que debo yo predicar ahora, de otra manera seré falso a mi conciencia y a mi Dios. No puedo moldear la verdad, yo no sé de tal cosa como de mondar las orillas ásperas de una doctrina. El evangelio de John Knox es mi evangelio; ese que retumbo por Escocia, deberá retumbar por Inglaterra otra vez”. Amen y Amen.
Sabiduría Practica para Calvinistas
Sabiduría Práctica para Calvinistas
Pautas Prácticas y Teológicas
para Aquellos que Abrazan las “Doctrinas de la Gracia”
Los siguientes puntos prácticos y teológicos, puede ser aplicados a cada creyente con respecto a su tradición teológica en particular, son especialmente dirigidos a aquellos que se adhieren a la teología Reformada/ Calvinista.
I. Reconozca que la Salvación es mas Amplia que el Campo Calvinista
1. Todos nosotros, en algún tiempo o en otro, fuimos arminianos en nuestro pensamiento. Un arminiano profesante puede ser tan no regenerado como un Calvinista profesante, pero la afiliación a la teología arminiana no necesariamente lo excluye del reino de Dios. Es preocupante escuchar algunos calvinistas llevar a todos los arminianos al abismo más profundo, mientras se olvidan que ellos también, al mismo tiempo, eran arminianos. Aunque el gran evangelista del siglo XVIII, George Whitefield, tuviera sus diferencias con el fiel arminiano John Wesley, él pudo ver la mano de Dios en el ministerio de Wesley y contarlo como un hermano en Cristo. Así, debemos tener paciencia con nuestros hermanos y reconocer que tanto la madurez ética como la teológica llevan tiempo. De hecho, hay algunas verdades, que por el motivo que sea, nosotros podemos aún no estar listos para recibir – como Jesús dijo a Sus propios discípulos, «tengo muchas más cosas que decirles, pero aun no las podéis sobrellevar ahora» (Juan 16:12).
2. Dios nos manda que nos aceptemos uno al otro en Cristo, a pesar de nuestras diferencias (Romanos 14:1; 15:7). Si Cristo ha aceptado a nuestros hermanos arminianos, ¿Quiénes somos nosotros para rechazarlos? El predicador bautista del siglo 19 Charles H. Spurgeon una vez dijo:
Nosotros le damos la mano a cada hombre que adora al Señor a Jesucristo, sea quien sea o pueda ser. La doctrina de la elección, como el gran acto de elección mismo, tiene la tendencia a dividir, no entre Israel mismo, sino entre Israel y los egipcios – no entre santos, sino entre santos y los hijos del mundo. Un hombre puede ser evidentemente de la familia elegida de Dios, y aun siendo elegido, pueden no creer en la doctrina de la elección. Creo que hay muchos que son llamados a la salvación, que no creen en el llamamiento eficaz, y hay muchos que perseveran hasta el fin, que no creen en la doctrina de la perseverancia final. Esperamos que los corazones de muchos sean mucho mejores que sus cabezas. Nosotros no dejamos sus falacias a ninguna oposición voluntariosa a la verdad como lo es en Jesús, sino simplemente al error en sus juicios, que oramos que Dios corrija. Esperamos que si ellos nos cree erróneamente también, ellos intercambiarán la misma cortesía cristiana; y cuando nos encontramos alrededor de la cruz, nosotros esperamos que nosotros nos sentiremos como siempre de que somos uno en Jesucristo (New Park Street Pulpit [London: Passmore & Alabaster, Vol.6] p.303).
En otro lugar, el dijo también:
Sea lejos de mí imaginarme que Sion no contenga a ninguno sino solo cristianos calvinistas dentro de sus paredes, o a ningún salvo que no sostenga nuestros puntos de vista (citado en Ian Murray, The Forgotten Spurgeon [Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1966] p.65).
3. La Mayoría de los Arminianos rechazan las Doctrinas de la Gracia fuera de una gran ignorancia, malentendido o tergiversación por parte de un sincero pero mal informado Calvinista. Pero, a menudo no están rechazando el calvinismo genuino, sino distorsiones del mismo. Su corazón puede estar correcto, mientras su cabeza puede estar equivocada.
4. El Calvinismo no es el Evangelio. Uno no es salvo mediante un adecuado entendimiento de la elección, la soberanía divina, o el alcance de la expiación. Estos temas, sin duda, son importantes, pero no son la base del Evangelio; están indirectamente relacionadas al Evangelio (como muchas de las otras enseñanzas del Evangelio) pero no son su esencia. El puritano John Bradford, declaró: «Deje a un hombre ir a la escuela gramática de la fe y el arrepentimiento, antes de que vaya a la universidad de la elección y la predestinación.» En la misma manera que es erróneo quitarle al evangelio, así es incorrecto agregar al mensaje del evangelio su teología particular. Una vez más, esto no es negar que los cinco puntos del Calvinismo no son asuntos importantes; sino simplemente señalar que el hacer mandatorio para la salvación el tener un correcto entendimiento de la elección, el llamado eficaz o el alcance de la expiación (sin importar que tan ciertas puedan ser), los hacen culpables de agregarle al evangelio. Este es normalmente el error de los jóvenes y celosos calvinistas (aunque no siempre), y en las palabras de Santiago: “Hermanos míos, esto no debe ser así” (Santiago 3:10).
II. No Cometa el Error de Aceptar Todo lo “Reformado” o “Calvinista”.
1. La Sola Escritura es el estandar final de autoridad para doctrina y práctica (Isaías 8:20; Hechos 17:11; 1 Tesalonicenses 5:21), no Lutero, Calvino, Owen, o muchos de los otros grandes teólogos reformados. Esto no es negar que estos hombres –y hombres de otras tradiciones teológicas –han hecho grandes contribuciones espirituales a la iglesia, sino solamente que ellos no son los jueces finales de la verdad. Yo se que muchos reformadores pueden asentir esto, pero ¿cuantos verdaderamente lo practican? Si aceptamos todo lo que este bajo la bandera “Reformada” o “Calvinista”, sin ninguna investigación seria de la Biblia, ¿estaremos verdaderamente practicando la “Sola Scriptura”? No hagamos un papa de Calvino, Lutero o de cualquier otro simple mortal (Jeremías 17:5).
2. Sea cuidadoso al aceptar todo un sistema de teología (e.g., teología del Pacto, Dispensacionalismo). A menudo, la verdad es encontrada en el medio –y normalmente, un sistema de teología contiene partes de la verdad, pero no toda. Parece que Dios ha esparcido Su verdad a través de varias tradiciones teológicas (Bautista, Presbiteriano, Luterano, etc.) para que no pongamos nuestra confianza en hombre so instituciones sino en el testimonio de la Palabra de Dios.
3. La verdad es que, algunos aspectos de la teología Reformada son erróneos..
A. El Bautismo Infantil. Para una evaluación y refutación de esta doctrina, vea, Paul K. Jewett, Infant Baptism & The Covenant of Grace (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1978); T.E. Watson, Baptism Not For Infants (Worthing, England: Henry E. Walter, 1962); Alexander Carson, Baptism: Its Mode and Subjects (Grand Rapids: Kregel Publications [Reprint]); Greg Welty, A Critical Evaluation of Infant Baptism (Fullerton, CA: Reformed Baptist Publications, n.d.).
B. El Pacto de Gracia.Para una crítica sobre esta perspectiva, vea, see Jon Zens, «Is There A ‘Covenant of Grace’?» Baptist Reformation Review (Autumn – 1977, Vol.6/No.3), pp.43-53; Richard L. Mayhue, «Hebrews 13:20: Covenant of Grace or New Covenant: An Exegetical Note,» The Master’s Seminary Journal (Fall – 1996, Vol.7/No.2), pp.251-257.
C. La Perspectiva Reformada de la Ley.Para una evaluación y crítica de la perspectiva tradicional de la Ley y sus relación con el creyente bajo el Nuevo Pacto, vea Douglas J. Moo, «The Law of Christ as the Fulfillment of the Law of Moses: A Modified Lutheran View,» [Chapter 5] in The Law, The Gospel, and the Modern Christian (Grand Rapids: Zondervan, 1993); «‘This is My Beloved Son, Hear Him!’: The Foundation for New Covenant Ethics and Ecclesiology,» [ed. Jon Zens] Searching Together (Summer – Winter, 1997, Vol.25/1,2,3); Fred G. Zaspel, «Divine Law: A New Covenant Perspective,» Reformation & Revivial [Journal] (Summer – 1997, Vol.6/No.3); Stephen Westerholm, Israel’s Law and the Church’s Faith (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1988); John G. Reisinger, Tablets of Stone (Southbridge, MA: Crowne Publications, 1989).
D. Teonomía.Para ser justo, no todo quien es reformado acepta la Teonomía o el Reconstruccionimso Cristiano. He notado, sin embargo, que muchos quienes abrazan las Doctrinas de la Gracia, cometen un desafortunado error al aceptar la Teonomía. Para una crítica de este sistema antibíblico, vea Jon Zens, «Moses in the Millennium: An Appraisal of Christian Reconstructionism,» Searching Together (Vol. 17:2,3,4 – 1988); [eds. William S. Barker & W.R. Godfrey] Theonomy: A Reformed Critique (Grand Rapids: Zondervan, 1990).
E. Los Reformadores Protestantes Persiguieron a los Anabautistas y a los Católicos así como sancionaron el uso de la Espada en Contra de sus Oponentes. Los Reformadores no tenían ninguna autoridad bíblica para maldecir, perseguir, y aun asesinar a tales grupos como los Anabautistas y los Católicoromanos. Puesto que esto ya no es una práctica entre aquellos que son reformados, muchos son los teólogos reformados prominentes quienes piensan que esto fue perfectamente aceptable –aun hasta el punto de citar la Escritura para su justificación (e.g., Lutero, Zwinglio, Calvino, etc.). Esto, una vez más, demuestra cuan importante es no aceptar todo lo que viene de la pluma de nuestros héroes reformados puesto que no solo erraron en su interpretación de la Escritura en partes, sino que algunas veces se comprometieron en grandes actos de pecado. El último historiador William Warren Sweet, estaba en lo correcto cuando dijo:
Hay una noción esparcida entre los grupos protestantes de que la separación de la iglesia y el estado y así como la libertad religiosa, era uno de los productos inmediatos de la reforma, que los protestantes antiguos fueron defensores de una tolerancia grande y que la libertad religiosa solamente un desarrollo lógico de los principios sostenidos por todos los reformadores. Justo en donde esta noción surgió es difícil decirlo, y ningún historiador acreditado de nuestros tiempos lo aprobaría. Lo cierto es que el resurgimiento del protestantismo fue acompañado un arrebato sin precedente de intolerancia (Religion in Colonial America, p.320).
J.C. Ryle, un auto favorito entre muchas personas reformadas, es absolutamente sincero en indicar:
Cualquier religión, tal la Mahometana, quienes hicieron convertidos con la espada, no son de arriba sino de abajo. Cualquier forma de cristianismo que haga quemar a hombres en la estaca, con el propósito de promover sus propios éxitos, lleva sobre ella el sello de apostasía. Eso es lo que hace verdadero y cierto a una religión la cual hace la mayoría para esparcir la paz verdadera (Expository Thoughts on the Gospels [Vol.4], pp.387-388).
A la luz de estas declaraciones, uno se pregunta ¿que pensaría Ryle y que pensarían aun los reformadores el día de hoy, de Calvino, quien quemó en la estaca a Michael Servetus, o de la complicidad de Zwinglio en ahogar a los anabautistas? Estos hombres, verdaderamente, ¡debieron haber sabido mejor que nada, del cometer tales actos malignos en contra de otros seres humanos –particularmente en el nombre del Príncipe de Paz! Pero, como el viejo adagio dice: “EL mejor de los hombres, es a lo mucho hombre”. Para más de esto, vea Leonard Verduin, The Reformers and Their Stepchildren (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1964); Leonard Verduin, The Anatomy of A Hybrid (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1976); William R. Estep, The Anabaptist Story (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans [Revised], 1996).
F. Clericalismo Rígido / Eclesiología Antibíblica. Los reformadores protestantes así como la mayoría de las iglesias reformadas de hoy, han sido incapaces de romper con el clericalismo estricto el cual han heredado tanto de Roma como de Constantino. Los reformadores estaban en lo correcto en su soteriología (doctrina de la salvación), pero estaban equivocados en su eclesiología (doctrina de la iglesia). Ellos redescubrieron el evangelio, pero fueron incapaces de recuperar completamente la eclesiología del Nuevo Testamento. Así en muchos aspectos, la reforma fue solamente una reforma parcial. No solo los reformadores fracasaron en romper con el clericalismo rígido de su pasado (incluyendo el error del bautismo infantil), sino la asistencia de la iglesia en los territorios protestantes fue obligatoria. Así, los creyentes y los incrédulos fueron forzados a reunirse juntos bajo la misma membresía de la iglesia:
Es una de las increíbles paradojas de la historia que los reformadores, quienes recapturaron efectivamente y bravamente el evangelio de la gracia de su distorsión medieval y restauraron el mensaje central de la justificación por la fe, debieron haber retenido la iglesia masiva de la multitud mezclada, l iglesia territorial del compromiso Constantino, el la cual la fe verdadera no fue un requisito para la membresía (H. Bender, These Are My People, p.70).
Desafortunadamente, mucho de la eclesiología dentro de nuestras denominaciones Reformadas históricas está cargado de prácticas y tradiciones abrigadas que corren en contra de Nuevo Testamento. Para un estudio adicional, vea Alexander Strauch, Biblical Eldership (Littleton, CO: Lewis & Roth Publishers, 1986); William A. Beckham, The Second Reformation (Houston, TX: Touch Publications, 1995); Greg Ogden, The New Reformation (Grand Rapids: Zondervan, 1990); Frank A. Viola, Rethinking the Wineskin (Brandon, FL: Present Testimony Ministry, 1997); Alex R. Hay, The New Testament Order for Church and Missionary (Published by the New Testament Missionary Union, 1947).
III. No vea Ningún Período de la Historia de la Iglesia como Perfecta (e.g., la Reforma Protestante del siglo 16), Ni a ningún grupo en Particular de cristianos (e.g., los Reformadores, Puritanos, Anabautistas).
1. Debemos valorar las contribuciones espirituales de los diferentes hombres y diferentes períodos de tiempo dentro de la historia de la iglesia, pero nunca idolatrarlos..
2. Debemos desear mirar tanto lo bueno como los fracasos de nuestros héroes teólogos espirituales.
3. Debemos procurar buscar protegernos del error de un espíritu dividido así como también del crear un papa virtual de Calvino o de Lutero –algo que, a propósito, el apóstol Pablo nos dijo explícitamente que no hiciéramos (1 Corintios 1:10-13; 3:1-6; 4:1).
4. Cuando fracasemos en darnos cuenta de los defectos de nuestros héroes espirituales y teólogos, o cuando seamos culpables de idolatrar el pasado, nosotros acabamos por:
A. Hacer del hombre la medida o estándar de justicia en lugar del Señor Jesucristo.
B. Fracasamos en ver el progreso de la historia de la iglesia y terminamos encadenados al pasado –no reconociendo que cada período de la historia tiene su única contribución y bendición (incluyendo la nuestra en el siglo veintiuno).
C. Hacer romance con el pasado (“los viejos buenos tiempos”). Terminamos viendo a la historia desde una perspectiva romántica, más que de la realidad, la cual incluye tanto grandes logros como grandes caídas. Si aun en la Biblia registra los fracasos y pecados de los más grandes santos (ej.,Calvino, Lutero, etc.), ¿Porqué nosotros deberíamos ignorar los fracasos de los santos menos grandes a través de la historia de la iglesia (ej. Calvino, Lucero, etc)? Quizás uno de las razones principales de porque Dios permitió el registro los fracasos de carios personajes bíblicos, es que no debemos idolatrar tales personas ni tomar partidos teológicos alrededor de ellos. Para aquellos que deseen echar un vistazo a nuestros héroes puritanos y reformados –no con el propósito de desacreditarlos, sino con el propósito de ver un cuadro real –recomiendo los siguientes: Thomas N. Smith, «The Perils of Puritanism,» Reformation & Revivial [Journal]: Puritanism I (Spring – 1996, Vol.5/No.2), pp.83-99; Jon Zens, «What Can We Learn From Reformation History?» Baptist Reformation Review (Autumn – 1978, Vol.7/No.3), pp.1-13; Leonard Verduin, The Reformers and Their Stepchildren (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1964).
IV. Debido a que Hemos Sido Dados a un Entendimiento Bíblico más Grande, los Calvinistas Deben ser Modelos de Humildad y Amor.
1. Considere la gracia y las bendiciones las cuales Dios ha prodigado sobre usted: El habría podido escoger crearlo como un ratón o aun una cucaracha, pero en lugar de eso, eligió crearlo como miembro de raza humana; El pudo elegir plantarle en el lugar más alejado y más áspero de este planeta pero, en lugar de eso, eligió redimirlo y adoptarlo como Su hijo a través de Cristo Jesús; y El pudo haberlo dejado en su confusión arminiana, pero en lugar de eso, eligió revelarle en su gracia las Doctrinas de la Gracia. Por tanto, ¿Tiene usted alguna excusa para el orgullo y arrogancia hacia los demás-especialmente sus hermanos arminianos? Como el apóstol Pablo dijo: “Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?” (1 Corintios 4:7)
2. A causa de la tendencia de convertirse en orgullos respecto a las Doctrinas de la Gracia (1 Corintios 8:1), debemos continuamente recordarnos las palabras de nuestros Señor: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” (Juan 13:34-35), cf. Juan 15:12,17; Romanos 123,10; 1 Corintios 13:4,13; Efesios 4:1-3, 32; Filipenses 2:1-4; Colosenses 4:6; 1 Pedro 3:8; 1 Juan 3:14-18; 4:11). Para un estudio adicional, recomiendo sumamente: Jonathan Edwards, Charity and its Fruits (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust [Reprint], 1969).
3. Procure cultivar y mejorar características espirituales tales como la paciencia, la bondad, y la no venganza. Robert Chapman, a quien Spurgeon consideró ser el hombre más santo que el conoció, una vez dijo: “Hay muchos que predican de Cristo, pero no muchos que vivan a Cristo. MI gran objetivo sería vivir como Cristo” (Robert L. Peterson, Robert Chapman: A Biography [Neptune, NJ: Loizeaux Brothers, 1995] p.29). Esto, de igual manera, debe ser la meta de el calvinista (o cualquier creyente en cuanto a esto).
4. La única manera de invertir la suposición común de que los calvinistas son altaneros y orgullosos, es simplemente no comportarse de esta manera.
5. Aunque lo que se apegan a las preciosas Doctrinas de la Gracia deben estar listos siempre para articular y explicar sus creencias, debemos ser cuidadosos en no buscar debates o disputas con nuestro hermanos arminianos –como Pablo nos recuerda en Efesios 4:3, «solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.» Permítame recordar que no siempre tendremos que tener la última palabra, ni es necesario siempRe “ganar el debate” –como Spurgeon sabiamente advierte a sus estudiantes en el Colegio Pastoral:
Con toda probablidad, la conversación sensata llevará algunas veces a la controversia, y aquí muchos buenos hombres corren sobre un gancho. El ministros sensible debe ser particularmente amable en argumentos. El, sobre todos los hombres, no debe cometer el error de imaginarse que hay fuerza en su temperamento y poder en hablar molesto. Un pagano que se paró en una multitud en Calcuta, escuchando a un misionero disputar con un brahmán, dijo que él sabia quien estaba en lo correcto pero el no entendía el lenguaje –el sabía que el que estaba mal era el que había perdido la calma primero. Pero la mayor parte, esa es una manera segura de juzgar. Tratar de evitar debatir con las personas. Establezca su opinión y deje que los demás lo hagan también. Si usted ve que un palo esta torcido, y usted quiere que las personas vea cuan torcido esta, coloque una barra recta bajo ella; eso será suficiente. Pero si usted esta entrando en controversia, use argumentos fuertes y palabras muy suaves. Frecuentemente usted no podrá convencer a los hombres estirando su razón, pero usted puede persuadirlos ganando su afecto (Lectures to My Students [Grand Rapids: Baker Book House Reprint, 1977] Vol.1, p.188).
6. el amor cristiano, sin embargo, no excluye una audacia apropiada y humilde. Proverbios 28:1 nos recuerda que: Mas el justo está confiado como un león. (cf. hechos 4:29,31; Filipenses 1:14).
V. No Haga Mayor en los Menores. Sea cuidadoso Donde Planta su Bandera.
1. Hay algunos asuntos o controversias no dignas de involucrarse –al menos no al punto de interrumpir la unidad y la paz de la iglesia.
2. Si usted termina enfatizando sobre cosas no esenciales en verdad, usted ignorará aquellas que son importantes y dignas de sus esfuerzos – o las personas tenderán a no tomarlo en serio en asuntos vitales debido a su propensión a excederse en asuntos insignificantes. Estos será la contraparte espiritual o teológica del “aullido del lobo”. Estoy asombrado de como muchos cristianos están obsesionados en aclamar a Estados Unidos como una “nación cristiana” o quienes ocupa la mayor parte de su tiempo advirtiendo a otros cristianos de la amenaza del humanismo secular o de la última teoría de conspiración, y aun no poder definir la doctrina de la justificación (Martin Lutero creía que la justificación era un artículo del cual la iglesia se mantiene de pie o cae). Muchas de estas mismas personas quieren que los diez mandamientos sean la base moral de nuestro país, ¡pero no pueden ni siquiera nombrarlos! Para ser sinceros, si el diablo lo puede desviar a perseguir asuntos no edificantes o no esenciales, el ha ganado el día.
3. No permita que los demás lo arrastren a controversias teológicas personales..
4. En muchos casos, aquellos quienes están en constante fricción con los demás sobre asuntos teológicos relativamente menores, lo hacen porque: (1) Espiritualmente son inmaduros; (2) Les falta discernimiento en reconocer lo que es esencial o no esencial; y (3) Están comprometidos a disputas sin importancia porque no están verdaderamente comprometidos en una guerra espiritual genuina. Semejante a soldados, durante un tiempo de descanso, quienes se concentran en pequeños detalles insignificantes como sacarle brillo a los zapatos o hacer algo para que sus uniformes siempre estén almidonados porque en realidad no existe una guerra real. Por tanto, ellos pasan mucho de su tiempo concentrándose en deberes insignificantes. Realmente, el cristiano quien persigue “vanas palabrerías” (1 Timoteo 1:3-7) pasan bajo la mano disciplinadora de Dios puesto que, a diferencia de un soldado quien sirve durante su tiempo de descanso, nuestra guerra aun no termina, sino que continua rugiendo hasta que Cristo regrese (2 Corintios 10:3-4; Efesios 6:10-18; 1 Pedro 5:8-9)
VI. Reconozca Que Usted Puede Aprender de Aquellos que Están Fuera del Campo Reformado.
Hace algunos años, un joven calvinista me dijo: “¡Yo solo leo autores reformados!” Mi inmediata respuesta fue: “¿Por qué se limita?” Aparentemente, el pensaba que Dios solo enseña a través de aquellos que son reformados o que ellos son los únicos quienes tienen algo digno que decir. La verdad es que, Dios puede usar al santo más pequeño o menos educados para enseñar Su verdad –incluyendo a los hermanos arminianos. Esto no necesariamente significa que estemos de acuerdo con todo aquel con el que conversemos. Significa, sin embargo, que debemos estar dispuestos a escuchar a aquellos que están fuera de nuestra tradición teológica y aceptar lo que esté de acuerdo con la Escritura y rechazar lo que no este de acuerdo. No limite los caminos de los cuales estén disponibles para su instrucción y santificación.
VII. Busque ser un Hombre/Mujer del Texto de la Escritura.
Aquello que separa a los hombres de los jóvenes, teológicamente hablando, es la capacidad de definir y defender su propia teología del texto bíblico. Algunos cristianos afirman su punto en base a la filosofía o afirmaciones teológicas generales, pero el cristiano quien es capaz de articular sus puntos de vista desde la Escritura misma se mantendrá por delante de los demás porque, no solo tiene un adecuado punto de partida, sino que sus argumentos llevaran un mayor peso debido a que provienen de la Palabra de Dios. En lugar de hablar en vagas generalidades acerca de asuntos espirituales y teológicos, serán capaces de apoyar sus opiniones exegéticamente y con precisión porque están diariamente estudiando el contenido de la Escritura. A sus propios estudiantes, Spurgeon sabiamente les advertía:
Hay un solo libro que ustedes tienen, y ese es su Biblia; y un ministro con su Biblia es como David con su onda y su piedra, totalmente equipado para la batalla. Ningún hombre puede decir que no tiene nada que trazar mientras que las Escrituras están a su alcance. En la Biblia tenemos una biblioteca perfecta, y aquel que la estudia profundamente será un mejor estudioso que si hubiera devorado toda la biblioteca de Alejandría. Para entender la Biblia debe haber ambición, debemos familiarizarnos con ella, tan familiar como el ama de casa con su aguja o el marinero con su nave. Debemos conocer su función general, e contenido de cada libro, los detalles de sus historias, sus doctrinas, sus preceptos y todo acerca de ella… Un hombre que no tiene su Biblia entre sus dedos y en centro de su corazón es campeón de nuestro Israel; usted no puede competir con él: usted puede tener un arsenal, pero su conocimiento Bíblico le vencerá; porque es como la espada de Goliat de la que David dijo: “No hay ninguna como esa” (Lectures to My Students [Vol.1], pp.195-196).
VIII. Al Comprar Libros, Sea Selectivo y Compre Solo los Mejores.
La biblioteca de un hombre es un buen indicador de sus pensamientos y teología. El creyente sabio, por tanto, no debe desperdiciara su dinero o tiempo en lo sensacional o superficial. Aunque las palabras de Salomón en Eclesiastés 12:12 son ciertas (“No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne”), esto no minimiza el valor de asegurar libros valiosos los cuales ayudarán a documentar nuestras mentes y a aclarar el significado de la Escritura (2 Timoteo 4:13)
IX. El Calvinista, Por Sobre Todos, Debe Buscar Ser Productivo en Su Andar por Cristo.
1. El Conocimiento conlleva responsabilidad. Entre mas conocimiento obtiene uno de la Palabra de Dios, mas responsable se hace en vivir en obediencia a ello y a manifestar los frutos de los cuales surgen de ese conocimiento. Por tanto, no hay excusa para un calvinista improductivo y perezoso. ¡No sea una vaca gorda espiritual!
2. No coloque niveles bajo de gracia dentro de su vida. Busque la excelencia en su andar cristiano –como Pablo nos urgió en Romanos 12:11 “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” (cf. 1 Corintios 15:58; 1 Tesalonicenses 4:9-10; Hebreos 6:10-12).
3. Practique el Discipulado. Me sorprende cuanta personas crecen en las Doctrinas de la Gracia y sobresalen en el su apego a la revelación de Dios, pero nunca hacen un esfuerzo en discipular a otros. Piense en los muchos experimentados y más viejos cristianos que nunca comparten su sabiduría y conocimiento a los jóvenes. En mi opinión, esto es un desperdicio de riqueza espiritual y recursos intelectuales los cuales Dios a dado a cada uno de nosotros, así como un mal servicio al cuerpo de Cristo. Para más sobre tutoría y disicpulado, vea Paul D. Stanley & J. Robert Clinton, Connecting (Colorado Springs, CO: NavPress, 1992); Bill Hull, The Disciple Making Church (Grand Rapids: Fleming H. Revell, 1990).
4. Sea optimista acerca de su futuro y servicio a Cristo – al igual que Guillermo Carey, el fundador de las misiones modernas, quien dijo: “espere grandes cosas de Dios, procure grandes cosas para Dios”
5. El Calvinista debe buscar ser un modelo de hospitalidad y amor (Romanos 12:13; 1 Pedro 4:9).
6. Sea generoso y liberal en darse a otros (Deuteronomio 15:10; 2 Corintios 8:1-4; 9:7). William S. Plumer, “L que no es liberal con lo que tiene, hace pero se engaña a sí mismo cuando piensa que sería mas liberal si tuviera más” Henry Ward Beecher, “En este mundo lo que nos hace ricos no es lo que tomamos sino lo que damos.”
X. Desarrolle una Teología De Escuchar.
1. Tan a menudo como platiquemos con otros creyentes, tendemos a hablar sin poner atención al otro porque no hemos aprendido el valor y la disciplina de saber escuchar. Santiago 1:19 nos dice,”Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse”.
2. Estoy persuadido que la mayoría de nuestras controversias doctrinales a través de la historia de la iglesia pudieron haberse resuelto o podían quizás haberse a los cristianos si hubieran estado mas dispuestos a escuchar cuidadosamente el uno al otro.
3. Aprenda a ser paciente con las equivocaciones verbales de otros – “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo”. (Santiago 3:2).
4. Tan difícil como pueda parecer, aprenda a valorar de la crítica que usted reciba de otro. Spurgeon sabiamente advirtió a sus estudiantes del Colegio Pastoral de Londres a no ver la crítica tan necesariamente mala::
Usted debe poder soportar la crítica, o no es conveniente que usted sea la cabeza de una congregación; y usted debe permitir al crítico que lo haga sin tener que contarlo entre sus enemigos mortales, o usted se mostrará ser muy delicado. Es siempre sabio mostrar una doble bondad en donde usted ha sido severamente manejado por uno que piensa que es su deber hacerlo, porque el probablemente sea un hombre honesto y digno de ganar… Las mejores personas están a veces fuera de nuestro alcance y dicen cosas poco amables; debemos sentirnos contentos si nuestros amigos pudieran olvidar lo que dijimos cuando éramos tercos e irritables, y seríamos como Cristo actuar sobre los demás de esta forma como desearíamos que lo hicieran con nosotros… Un amigo sensato que lo critique ampliamente semana tras semana sería un mayor bendición para usted que miles de admiradores indiscriminados si usted tiene un amplio sentido en sobrellevar este trato, y suficiente gracia para estar agradecido por ello. Cuando estaba predicando en Surrey Gardens, un desconocido censor muy capaz me enviaba semanalmente una lista de mis malas pronunciaciones y otros tropiezos en mis discursos. El nunca firmó con su nombre, y esta era mi única razón de queja en contra de el, porque me dejó en deuda con quien no podía reconocerle. Tome esta oportunidad de confesarle mis obligaciones a él, por mi genio afable y un evidente deseo de beneficiarme, el me marcó implacablemente todo lo que el suponía que había dicho incorrectamente. Con respecto a algunas de estas correcciones el estaba equivocado, pero en la mayor parte estaba en lo correcto, y sus observaciones me permitieron percibir y evitar muchos errores. Busqué sus memorándums semanales con mucho interés, y confié en todo lo mejor de el (Lectures to My Students [Vol.2], pp.169-170,175).
5. La Crítica:
A. Le mantendrá humilde. La crítica ayuda a desinflar los egos hinchados.
B. Le informará y lo educará.
C. Le mantendrá dependiente de su padre celestial.
D. Le ayudará a confirmar que usted no es un hombre que busque agradar a los demás – como Jesús advirtió a sus discípulos: “!Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas”. (Lucas 6:26).
XI. No Permita que Sus Faltas Pasadas Obstaculicen Su Servicios a Dios.
1. Es importante recordar que al más grande de los hombres dentro de la historia redentora tuvo sus faltas y defectos, pero aun fueron usados por Dios. Por lo tanto, “vamos adelante a la perfección (Hebreos 6:1; cf. Filipenses 3:12,14).
2. No permita fijarse en los fracasos y pecados de vida cristiana, sino mire la gran obra de santificación que Dios esta haciendo en su vida. ¡Los soldados no se detienen! John Owen, «Piense en la culpa del pecado, para que pueda ser humilde. Piense en el poder del pecado, para que pueda buscar fortaleza en contra de el. No Piense mas en le pecado… a fin de que no se enrede más en el”
3. Mientras que es posible que un cristiano pueda actuar hipócritamente por ocasiones, un creyente genuino no vivirá continuamente una vida de hipocresía (1 Juan 3:9-10). Henry Scudder, en su clásico obra, El Diario Vivir del Cristiano, escribe:
La rectitud que forma parte de la santificación, no es completamente perfecta en esta vida; pero es mezclado con alguna hipocresía, oponiéndose una contra la otra. Tiene grados, a veces más, a veces menos. . . Un hombre no debe ser llamado a un hombre recto, ni un hipócrita, a causa de unos pocas actos en donde él puede mostrar la rectitud o la hipocresía: un hipócrita puede hacer algunos actos justos, en los cuales él no disimule, aunque él no puede decirse que las haga en rectitud; como Jehu destruyó la casa malvada de Ahab, y de los sacerdotes idólatras de Baal, con todo el corazón (2 Reyes 10). Y el mejor hombre puede cometer ciertos actos hipócritas y engañosos, como hizo David en el asunto de Urías, (1 Reyes 15:5). No es el tener hipocresía lo que denota a un hipócrita, sino el reinar de ello, lo cual es, cuando no es visto, confesado, lamentado, y opuesto. Un hombre debe juzgar su rectitud más que su voluntad, y la inclinación de su alma, y sus buenos deseos y verdaderos esfuerzos de hacer el bien en el curso de su vida, más que por un acto en especial, o por su poder para hacerlo. David fue estimado como un gran hombre conforme al corazón de Dios, contaminó su alma y estropeó su reputación. (pp. 159-160)
XII. Reconozca que Su Más Grande Poder es encontrado en la Oración.
E.M. Bounds una vez dijo: “Darle a la oración un lugar secundario es hacer a Dios secundario en los asuntos de la vida” En su libro: The Weapon of Prayer (Grand Rapids: Baker Book Houser Reprint, 1991), el dice aun más:
El hombre a quien Cristo encomendó las fortunas y destino de SU iglesia fueron hombres de oración. A ninguna otra clase de hombres Dios se ha comprometido en este mundo. Los apóstoles fueron prominentemente hombres de oración. Ellos se dieron así mismos a la oración. Ellos hicieron de la oración su función principal. Fue primero su punto de importancia y primero en sus resultados. Dios nunca ha y no comprometerá los intereses de peso de Su reino a hombres que no oren, a quienes no hagan de la oración un factor destacado y controlador de sus vidas. Los hombres que no oran nunca alcanzarán eminencia de devoción. Los hombres piadosos son siempre hombres de oración. Los hombres que no sean hombre prominentemente de oración nunca se hacen notar pro una simplicidad o fuerza en su fe. La piedad no florece en ningún lugar tan rápidamente y tan completamente como en lo secreto. En lo secreto es el jardín de la fe (p.33).
Escrito por Darryl M. Erkel
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