Sabiduría Practica para Calvinistas

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Sabiduría Práctica para Calvinistas

Pautas Prácticas y Teológicas
para Aquellos que Abrazan las “Doctrinas de la Gracia”

Los siguientes puntos prácticos y teológicos, puede ser aplicados a cada creyente con respecto a su tradición teológica en particular, son especialmente dirigidos a aquellos que se adhieren a la teología Reformada/ Calvinista.

 

I. Reconozca que la Salvación es mas Amplia que el Campo Calvinista

1. Todos nosotros, en algún tiempo o en otro, fuimos arminianos en nuestro pensamiento. Un arminiano profesante puede ser tan no regenerado como un Calvinista profesante, pero la afiliación a la teología arminiana no necesariamente lo excluye del reino de Dios. Es preocupante escuchar algunos calvinistas llevar a todos los arminianos al abismo más profundo, mientras se olvidan que ellos también, al mismo tiempo, eran arminianos. Aunque el gran evangelista del siglo XVIII, George Whitefield, tuviera sus diferencias con el fiel arminiano John Wesley, él pudo ver la mano de Dios en el ministerio de Wesley y contarlo como un hermano en Cristo. Así, debemos tener paciencia con nuestros hermanos y reconocer que tanto la madurez ética como la teológica llevan tiempo. De hecho, hay algunas verdades, que por el motivo que sea, nosotros podemos aún no estar listos para recibir – como Jesús dijo a Sus propios discípulos, “tengo muchas más cosas que decirles, pero aun no las podéis sobrellevar ahora” (Juan 16:12).

2. Dios nos manda que nos aceptemos uno al otro en Cristo, a pesar de nuestras diferencias (Romanos 14:1; 15:7). Si Cristo ha aceptado a nuestros hermanos arminianos, ¿Quiénes somos nosotros para rechazarlos? El predicador bautista del siglo 19 Charles H. Spurgeon una vez dijo:

Nosotros le damos la mano a cada hombre que adora al Señor a Jesucristo, sea quien sea  o pueda ser. La doctrina de la elección, como el gran acto de elección mismo, tiene la tendencia a dividir, no entre Israel mismo, sino entre Israel y los egipcios – no entre santos, sino entre santos y los hijos del mundo. Un hombre puede ser evidentemente de la familia elegida de Dios, y aun siendo elegido, pueden no creer en la doctrina de la elección. Creo que hay muchos que son llamados a la salvación, que no creen en el llamamiento eficaz, y hay muchos que perseveran hasta el fin, que no creen en la doctrina de la perseverancia final. Esperamos que los corazones de muchos sean mucho mejores que sus cabezas. Nosotros no dejamos sus falacias a ninguna oposición voluntariosa a la verdad como lo es en Jesús, sino simplemente al error en sus juicios, que oramos que Dios corrija. Esperamos que si ellos nos cree erróneamente también, ellos intercambiarán la misma cortesía cristiana; y cuando nos encontramos alrededor de la cruz, nosotros esperamos que nosotros nos sentiremos como siempre de que somos uno en Jesucristo (New Park Street Pulpit [London: Passmore & Alabaster, Vol.6] p.303).

En otro lugar, el dijo también:

Sea lejos de mí imaginarme que Sion no contenga a ninguno sino solo cristianos calvinistas dentro de sus paredes, o a ningún salvo que no sostenga nuestros puntos de vista (citado en Ian Murray, The Forgotten Spurgeon [Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1966] p.65).

3. La Mayoría de los Arminianos rechazan las Doctrinas de la Gracia fuera de una gran ignorancia, malentendido o tergiversación por parte de un sincero pero mal informado Calvinista. Pero, a menudo no están rechazando el calvinismo genuino, sino distorsiones del mismo. Su corazón puede estar correcto, mientras su cabeza puede estar equivocada.

 

 

 

 

4. El Calvinismo no es el Evangelio. Uno no es salvo mediante un adecuado entendimiento de la elección, la soberanía divina, o el alcance de la expiación. Estos temas, sin duda, son importantes, pero no son la base del Evangelio; están indirectamente relacionadas al Evangelio (como muchas de las otras enseñanzas del Evangelio) pero no son su esencia. El puritano John Bradford, declaró: “Deje a un hombre ir a la escuela gramática de la fe y el arrepentimiento, antes de que vaya a la universidad de la elección y la predestinación.” En la misma manera que es erróneo quitarle al evangelio, así es incorrecto agregar al mensaje del evangelio su teología particular. Una vez más, esto no es negar que los cinco puntos del Calvinismo no son asuntos importantes; sino simplemente señalar que el hacer mandatorio para la salvación el tener un correcto entendimiento de la elección, el llamado eficaz o el alcance de la expiación (sin importar que tan ciertas puedan ser), los hacen culpables de agregarle al evangelio. Este es normalmente el error de los jóvenes y celosos calvinistas (aunque no siempre), y en  las palabras de Santiago: “Hermanos míos, esto no debe ser así” (Santiago 3:10).

II. No Cometa el Error de Aceptar Todo lo “Reformado” o “Calvinista”.

1. La Sola Escritura es el estandar final de autoridad para doctrina y práctica (Isaías 8:20; Hechos 17:11; 1 Tesalonicenses 5:21), no Lutero, Calvino, Owen, o muchos de los otros grandes teólogos reformados. Esto no es negar que estos hombres –y hombres de otras tradiciones teológicas –han hecho grandes contribuciones espirituales a la iglesia, sino solamente que ellos no son los jueces finales de la verdad. Yo se que muchos reformadores pueden asentir esto, pero ¿cuantos verdaderamente lo practican? Si aceptamos todo lo que este bajo la bandera “Reformada” o “Calvinista”, sin ninguna investigación seria de la Biblia, ¿estaremos verdaderamente practicando la “Sola Scriptura”?  No hagamos un papa de Calvino, Lutero o de cualquier otro simple mortal (Jeremías 17:5).

2. Sea cuidadoso al aceptar todo un sistema de teología (e.g., teología del Pacto, Dispensacionalismo). A menudo, la verdad es encontrada en el medio –y normalmente, un sistema de teología contiene partes de la verdad, pero no toda. Parece que Dios ha esparcido Su verdad a través de varias tradiciones teológicas (Bautista, Presbiteriano, Luterano, etc.) para que no pongamos nuestra confianza en hombre so instituciones sino en el testimonio de la Palabra de Dios.

3. La verdad es que, algunos aspectos de la teología Reformada son erróneos..

A. El Bautismo Infantil. Para una evaluación y refutación de esta doctrina, vea, Paul K. Jewett, Infant Baptism & The Covenant of Grace (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1978); T.E. Watson, Baptism Not For Infants (Worthing, England: Henry E. Walter, 1962); Alexander Carson, Baptism: Its Mode and Subjects (Grand Rapids: Kregel Publications [Reprint]); Greg Welty, A Critical Evaluation of Infant Baptism (Fullerton, CA: Reformed Baptist Publications, n.d.).

B. El Pacto de Gracia.Para una crítica sobre esta perspectiva, vea, see Jon Zens, “Is There A ‘Covenant of Grace’?” Baptist Reformation Review (Autumn – 1977, Vol.6/No.3), pp.43-53; Richard L. Mayhue, “Hebrews 13:20: Covenant of Grace or New Covenant: An Exegetical Note,” The Master’s Seminary Journal (Fall – 1996, Vol.7/No.2), pp.251-257.

C. La Perspectiva Reformada de la Ley.Para una evaluación y crítica de la perspectiva tradicional de la Ley y sus relación con el creyente bajo el Nuevo Pacto, vea Douglas J. Moo, “The Law of Christ as the Fulfillment of the Law of Moses: A Modified Lutheran View,” [Chapter 5] in The Law, The Gospel, and the Modern Christian (Grand Rapids: Zondervan, 1993); “‘This is My Beloved Son, Hear Him!’: The Foundation for New Covenant Ethics and Ecclesiology,” [ed. Jon Zens] Searching Together (Summer – Winter, 1997, Vol.25/1,2,3); Fred G. Zaspel, “Divine Law: A New Covenant Perspective,” Reformation & Revivial [Journal] (Summer – 1997, Vol.6/No.3); Stephen Westerholm, Israel’s Law and the Church’s Faith (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1988); John G. Reisinger, Tablets of Stone (Southbridge, MA: Crowne Publications, 1989).

D. Teonomía.Para ser justo, no todo quien es reformado acepta la Teonomía  o el Reconstruccionimso Cristiano. He notado, sin embargo, que muchos quienes abrazan las Doctrinas de la Gracia, cometen un desafortunado error al  aceptar la Teonomía. Para una crítica de este sistema antibíblico, vea Jon Zens, “Moses in the Millennium: An Appraisal of Christian Reconstructionism,” Searching Together (Vol. 17:2,3,4 – 1988); [eds. William S. Barker & W.R. Godfrey] Theonomy: A Reformed Critique (Grand Rapids: Zondervan, 1990).

E. Los Reformadores Protestantes Persiguieron a los Anabautistas y a los Católicos  así como sancionaron el uso de la Espada en Contra de sus Oponentes. Los Reformadores no tenían ninguna autoridad bíblica para maldecir, perseguir, y aun asesinar a tales grupos como los Anabautistas y los Católicoromanos. Puesto que esto ya no es una práctica entre aquellos que son reformados, muchos son los teólogos reformados prominentes quienes piensan que esto fue perfectamente aceptable –aun hasta el punto de citar la Escritura para su justificación (e.g., Lutero, Zwinglio, Calvino, etc.). Esto,  una vez más, demuestra cuan importante es no aceptar todo lo que viene de la pluma de nuestros héroes reformados puesto que no solo erraron en su interpretación de la Escritura en partes, sino que algunas veces se comprometieron en grandes actos de pecado. El último historiador William Warren Sweet, estaba en lo correcto cuando dijo:

Hay una noción esparcida entre los grupos protestantes de que la separación de la iglesia y el estado y así como la libertad religiosa, era uno de los productos inmediatos de la reforma, que los protestantes antiguos fueron defensores de una tolerancia grande y que la libertad religiosa solamente un desarrollo lógico de los principios sostenidos por todos los reformadores. Justo en donde esta noción surgió es difícil decirlo, y ningún historiador acreditado de nuestros tiempos lo aprobaría. Lo cierto es  que el resurgimiento del protestantismo fue acompañado un arrebato sin precedente de intolerancia (Religion in Colonial America, p.320).

J.C. Ryle, un auto favorito entre muchas personas reformadas, es absolutamente sincero en indicar:

Cualquier religión, tal la Mahometana, quienes hicieron convertidos con la espada, no son de arriba sino de abajo. Cualquier forma de cristianismo que haga quemar a hombres en la estaca, con el propósito de promover sus propios éxitos, lleva sobre ella el sello de apostasía. Eso es lo que hace verdadero y cierto a una religión la cual hace la mayoría para esparcir la paz verdadera (Expository Thoughts on the Gospels [Vol.4], pp.387-388).

A la luz de estas declaraciones, uno se pregunta ¿que pensaría Ryle y que pensarían aun los reformadores el día de hoy,  de Calvino, quien quemó en la estaca a Michael Servetus, o de la complicidad de Zwinglio en ahogar a los anabautistas? Estos hombres, verdaderamente, ¡debieron haber sabido mejor que nada, del cometer tales actos malignos en contra de otros seres humanos –particularmente en el nombre del Príncipe de Paz! Pero, como el viejo adagio dice: “EL mejor de los hombres, es a lo mucho hombre”. Para más de esto, vea Leonard Verduin, The Reformers and Their Stepchildren (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1964); Leonard Verduin, The Anatomy of A Hybrid (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1976); William R. Estep, The Anabaptist Story (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans [Revised], 1996).

F. Clericalismo Rígido / Eclesiología Antibíblica. Los reformadores protestantes así como la mayoría de las iglesias reformadas de hoy, han sido incapaces de romper con el clericalismo estricto el cual han heredado tanto de Roma como de Constantino. Los reformadores estaban en lo correcto en su soteriología (doctrina de la salvación), pero estaban equivocados en su eclesiología (doctrina de la iglesia). Ellos redescubrieron el evangelio, pero fueron incapaces de recuperar completamente la eclesiología del Nuevo Testamento. Así en muchos aspectos, la reforma fue solamente una reforma parcial. No solo los reformadores fracasaron en romper con el clericalismo rígido de su pasado (incluyendo el error del bautismo infantil), sino la asistencia de la iglesia en los territorios protestantes fue obligatoria. Así, los creyentes y los incrédulos fueron forzados a reunirse juntos bajo la misma membresía de la iglesia:

Es una de las increíbles paradojas de la historia que los reformadores, quienes recapturaron efectivamente y bravamente el evangelio de la gracia de su distorsión medieval y restauraron el mensaje central de la justificación por la fe, debieron haber retenido la iglesia masiva de la multitud mezclada, l iglesia territorial del compromiso Constantino, el la cual la fe verdadera no fue un requisito para la membresía (H. Bender, These Are My People, p.70).

Desafortunadamente, mucho de la eclesiología dentro de nuestras denominaciones Reformadas históricas está cargado de prácticas y tradiciones abrigadas que corren en contra de Nuevo Testamento. Para un estudio adicional, vea Alexander Strauch, Biblical Eldership (Littleton, CO: Lewis & Roth Publishers, 1986); William A. Beckham, The Second Reformation (Houston, TX: Touch Publications, 1995); Greg Ogden, The New Reformation (Grand Rapids: Zondervan, 1990); Frank A. Viola, Rethinking the Wineskin (Brandon, FL: Present Testimony Ministry, 1997); Alex R. Hay, The New Testament Order for Church and Missionary (Published by the New Testament Missionary Union, 1947).

III. No vea Ningún Período de la Historia de la Iglesia como Perfecta (e.g., la Reforma Protestante del siglo 16), Ni a ningún grupo en Particular de cristianos (e.g., los Reformadores, Puritanos, Anabautistas).

1. Debemos valorar las contribuciones espirituales de los diferentes hombres y diferentes períodos de tiempo dentro de la historia de la iglesia, pero nunca idolatrarlos..

2. Debemos desear mirar tanto lo bueno como los fracasos de nuestros héroes teólogos espirituales.

3. Debemos procurar buscar protegernos del error de un espíritu dividido así como también del crear un papa virtual de Calvino o de Lutero –algo que, a propósito, el apóstol Pablo nos dijo explícitamente que no hiciéramos (1 Corintios 1:10-13; 3:1-6; 4:1).

4. Cuando fracasemos en darnos cuenta de los defectos de nuestros héroes espirituales y teólogos, o cuando seamos culpables de idolatrar el pasado, nosotros acabamos por:

A. Hacer del hombre la medida o estándar de justicia en lugar del Señor Jesucristo.

B. Fracasamos en ver el progreso de la historia de la iglesia y terminamos encadenados al pasado –no reconociendo que cada período de la historia tiene su única contribución y bendición (incluyendo la nuestra en el siglo veintiuno).

C. Hacer romance con el pasado (“los viejos buenos tiempos”). Terminamos viendo a la historia desde una perspectiva romántica, más que de la realidad, la cual incluye tanto grandes logros como grandes caídas. Si aun en la Biblia registra los fracasos y pecados de los más grandes santos (ej.,Calvino, Lutero, etc.), ¿Porqué nosotros deberíamos ignorar los fracasos de los santos menos grandes a través de la historia de la iglesia (ej. Calvino, Lucero, etc)? Quizás uno de las razones principales de porque Dios permitió el registro los fracasos de carios personajes bíblicos, es que no debemos idolatrar tales personas ni tomar partidos teológicos alrededor de ellos. Para aquellos que deseen echar un vistazo a nuestros héroes puritanos y reformados –no con el propósito de desacreditarlos, sino con el propósito de ver un cuadro real –recomiendo los siguientes: Thomas N. Smith, “The Perils of Puritanism,” Reformation & Revivial [Journal]: Puritanism I (Spring – 1996, Vol.5/No.2), pp.83-99; Jon Zens, “What Can We Learn From Reformation History?” Baptist Reformation Review (Autumn – 1978, Vol.7/No.3), pp.1-13; Leonard Verduin, The Reformers and Their Stepchildren (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1964).

IV. Debido a que Hemos Sido Dados a un Entendimiento Bíblico más Grande, los Calvinistas Deben ser Modelos de Humildad y Amor.

1. Considere la gracia y las bendiciones las cuales Dios ha prodigado sobre usted: El habría podido escoger crearlo como un ratón o aun una cucaracha, pero en lugar de eso, eligió crearlo como miembro de raza humana; El pudo elegir plantarle en el lugar más alejado y más áspero de este planeta pero, en lugar de eso, eligió redimirlo y adoptarlo como Su hijo a través de Cristo Jesús; y El pudo haberlo dejado en su confusión arminiana, pero en lugar de eso, eligió revelarle en su gracia las Doctrinas de la Gracia. Por tanto, ¿Tiene usted alguna excusa para el orgullo y arrogancia hacia los demás-especialmente sus hermanos arminianos? Como el apóstol Pablo dijo: “Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?” (1 Corintios 4:7)

2. A causa de la tendencia de convertirse en orgullos respecto a las Doctrinas de la Gracia (1 Corintios 8:1), debemos continuamente recordarnos las palabras de nuestros Señor: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” (Juan 13:34-35), cf. Juan 15:12,17; Romanos 123,10; 1 Corintios 13:4,13; Efesios 4:1-3, 32; Filipenses 2:1-4; Colosenses 4:6; 1 Pedro 3:8; 1 Juan 3:14-18; 4:11). Para un estudio adicional, recomiendo sumamente: Jonathan Edwards, Charity and its Fruits (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust [Reprint], 1969).

3. Procure cultivar y mejorar características espirituales tales como la paciencia, la bondad, y la no venganza. Robert Chapman, a quien Spurgeon consideró ser el hombre más santo que el conoció, una vez dijo: “Hay muchos que predican de Cristo, pero no muchos que vivan a Cristo. MI gran objetivo sería vivir como Cristo” (Robert L. Peterson, Robert Chapman: A Biography [Neptune, NJ: Loizeaux Brothers, 1995] p.29). Esto, de igual manera, debe ser la meta de el calvinista (o cualquier creyente en cuanto a esto).

4. La única manera de invertir la suposición común de que los calvinistas son altaneros y orgullosos, es simplemente no comportarse de esta manera.

5. Aunque lo que se apegan a las preciosas Doctrinas de la Gracia deben estar listos siempre para articular y explicar sus creencias, debemos ser cuidadosos en no buscar debates o disputas con nuestro hermanos arminianos –como Pablo nos recuerda en Efesios 4:3, “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.” Permítame recordar que no siempre tendremos que tener la última palabra, ni es necesario siempRe “ganar el debate” –como Spurgeon sabiamente advierte a sus estudiantes en el Colegio Pastoral:

Con toda probablidad, la conversación sensata llevará algunas veces a la controversia, y aquí muchos buenos hombres corren sobre un gancho. El ministros sensible debe ser particularmente amable en argumentos. El, sobre todos los hombres, no debe cometer el error de imaginarse que hay fuerza en su temperamento y poder en hablar molesto. Un pagano que se paró en una multitud en Calcuta, escuchando a un misionero disputar con un brahmán, dijo que él sabia quien estaba en lo correcto pero el no entendía el lenguaje –el sabía que el que estaba mal era el que había perdido la calma primero. Pero la mayor parte, esa es una manera segura de juzgar. Tratar de evitar debatir con las personas. Establezca su opinión y deje que los demás lo hagan también. Si usted ve que un palo esta torcido, y usted quiere que las personas vea cuan torcido esta, coloque una barra recta bajo ella; eso será suficiente. Pero si usted esta entrando en controversia, use argumentos fuertes y palabras muy suaves. Frecuentemente usted no podrá convencer a los hombres estirando su razón, pero usted puede persuadirlos ganando su afecto (Lectures to My Students [Grand Rapids: Baker Book House Reprint, 1977] Vol.1, p.188).

6. el amor cristiano, sin embargo, no excluye una audacia apropiada y humilde. Proverbios 28:1 nos recuerda que: Mas el justo está confiado como un león. (cf. hechos 4:29,31; Filipenses 1:14).


V. No Haga Mayor en los Menores. Sea cuidadoso Donde Planta su Bandera.

1. Hay algunos asuntos o controversias no dignas de involucrarse –al menos no al punto de interrumpir la unidad y la paz de la iglesia.

2. Si usted termina enfatizando sobre cosas no esenciales en verdad, usted ignorará aquellas que son importantes y dignas de sus esfuerzos – o las personas tenderán a no tomarlo en serio en asuntos vitales debido a su propensión a excederse en asuntos insignificantes. Estos será la contraparte espiritual o teológica del “aullido del lobo”. Estoy asombrado de como muchos cristianos están obsesionados en aclamar a Estados Unidos como una “nación cristiana” o quienes ocupa la mayor parte de su tiempo advirtiendo a otros cristianos de la amenaza del humanismo secular o de la última teoría de conspiración, y aun no poder definir la doctrina de la justificación (Martin Lutero creía que la justificación era un artículo del cual la iglesia se mantiene de pie o cae). Muchas de estas mismas personas quieren que los diez mandamientos sean la base moral de nuestro país, ¡pero no pueden ni siquiera nombrarlos! Para ser sinceros, si el diablo lo puede desviar a perseguir asuntos no edificantes o no esenciales, el ha ganado el día.

3. No permita que los demás lo arrastren a controversias teológicas personales..

4. En muchos casos, aquellos quienes están en constante fricción con los demás sobre asuntos teológicos relativamente menores, lo hacen porque: (1) Espiritualmente son inmaduros; (2) Les falta discernimiento en reconocer lo que es esencial o no esencial; y (3) Están comprometidos a disputas sin importancia porque no están verdaderamente comprometidos en una guerra espiritual genuina. Semejante a soldados, durante un tiempo de descanso, quienes se concentran en pequeños detalles insignificantes como sacarle brillo a los zapatos o hacer algo para que sus uniformes siempre estén almidonados porque en realidad no existe una guerra real. Por tanto, ellos pasan mucho de su tiempo concentrándose en deberes insignificantes. Realmente, el cristiano quien persigue “vanas palabrerías” (1 Timoteo 1:3-7) pasan bajo la mano disciplinadora de Dios puesto que, a diferencia de un soldado quien sirve durante su tiempo de descanso, nuestra guerra aun no termina, sino que continua rugiendo hasta que Cristo regrese (2 Corintios 10:3-4; Efesios 6:10-18; 1 Pedro 5:8-9)

VI. Reconozca Que Usted Puede Aprender de Aquellos que Están Fuera del Campo Reformado.

Hace algunos años, un joven calvinista me dijo: “¡Yo solo leo autores reformados!” Mi inmediata respuesta fue: “¿Por qué se limita?” Aparentemente, el pensaba que Dios solo enseña a través de aquellos que son reformados o que ellos son los únicos quienes tienen algo digno que decir. La verdad es que, Dios puede usar al santo más pequeño o menos educados para enseñar Su verdad –incluyendo a los hermanos arminianos. Esto no necesariamente significa que estemos de acuerdo con todo aquel con el que conversemos. Significa, sin embargo,  que debemos estar dispuestos a escuchar a aquellos que están fuera de nuestra tradición teológica y aceptar lo que esté de acuerdo con la Escritura y rechazar lo que no este de acuerdo. No limite los caminos de los cuales estén disponibles para su instrucción y santificación.

VII.  Busque ser un Hombre/Mujer del Texto de la Escritura.

Aquello que separa a los hombres de los jóvenes, teológicamente hablando, es la capacidad de definir y defender su propia teología del texto bíblico. Algunos cristianos afirman su punto en base a la filosofía o afirmaciones teológicas generales, pero el cristiano quien es capaz de articular sus puntos de vista desde la Escritura misma se mantendrá por delante de los demás porque, no solo tiene un adecuado punto de partida, sino que sus argumentos llevaran un mayor peso debido a que provienen de la Palabra de Dios. En lugar de hablar en vagas generalidades acerca de asuntos espirituales y teológicos, serán capaces de apoyar sus opiniones exegéticamente y con precisión porque están diariamente estudiando el contenido de la Escritura. A sus propios estudiantes, Spurgeon sabiamente les advertía:

Hay un solo libro que ustedes tienen, y ese es su Biblia; y un ministro con su Biblia es como David con su onda y su piedra, totalmente equipado para la batalla. Ningún hombre puede decir que no tiene nada que trazar mientras que las Escrituras están a su alcance.  En la Biblia tenemos una biblioteca perfecta, y aquel que la estudia profundamente será un mejor estudioso que si hubiera devorado toda la biblioteca de Alejandría. Para entender la Biblia debe haber ambición, debemos familiarizarnos con ella, tan familiar como el ama de casa con su aguja o el marinero con su nave. Debemos conocer su función general, e contenido de cada libro, los detalles de sus historias, sus doctrinas, sus preceptos y todo acerca de ella… Un hombre que no tiene su Biblia entre sus dedos y en centro de su corazón es campeón de nuestro Israel; usted no puede competir con él: usted puede tener un arsenal, pero su conocimiento Bíblico le vencerá; porque es como la espada de Goliat de la que David dijo: “No hay ninguna como esa” (Lectures to My Students [Vol.1], pp.195-196).

VIII. Al Comprar Libros, Sea Selectivo y Compre Solo los Mejores.

La biblioteca de un hombre es un buen indicador de sus pensamientos y teología. El creyente sabio, por tanto, no debe desperdiciara su dinero o tiempo en lo sensacional o superficial. Aunque las palabras de Salomón en Eclesiastés 12:12 son ciertas (“No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne”), esto no minimiza el valor de asegurar libros valiosos los cuales ayudarán a documentar nuestras mentes y a aclarar el significado de la Escritura (2 Timoteo 4:13)

IX. El Calvinista, Por Sobre Todos, Debe Buscar Ser Productivo en Su Andar por Cristo.

1. El Conocimiento conlleva responsabilidad. Entre mas conocimiento obtiene uno de la Palabra de Dios, mas responsable se hace en vivir en obediencia a ello y a manifestar  los frutos de los cuales surgen de ese conocimiento. Por tanto, no hay excusa para un calvinista improductivo y perezoso. ¡No sea una vaca gorda espiritual!

2. No coloque niveles bajo de gracia dentro de su vida. Busque la excelencia en su andar cristiano –como Pablo nos urgió en Romanos 12:11 “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” (cf. 1 Corintios 15:58; 1 Tesalonicenses 4:9-10; Hebreos 6:10-12).

3. Practique el Discipulado. Me sorprende cuanta personas crecen en las Doctrinas de la Gracia y sobresalen en el su apego a la revelación de Dios, pero nunca hacen un esfuerzo en discipular a otros. Piense en los muchos experimentados y más viejos cristianos que nunca comparten su sabiduría y conocimiento a los jóvenes. En mi opinión, esto es un desperdicio de riqueza espiritual y recursos intelectuales los cuales Dios a dado a cada uno de nosotros, así como un mal servicio al cuerpo de Cristo. Para más sobre tutoría y disicpulado, vea Paul D. Stanley & J. Robert Clinton, Connecting (Colorado Springs, CO: NavPress, 1992); Bill Hull, The Disciple Making Church (Grand Rapids: Fleming H. Revell, 1990).

4. Sea optimista acerca de su futuro y servicio a Cristo – al igual que Guillermo Carey, el fundador de las misiones modernas, quien dijo: “espere grandes cosas de Dios, procure grandes cosas para Dios”

5. El Calvinista debe buscar ser un modelo de hospitalidad y amor (Romanos 12:13; 1 Pedro 4:9).

6. Sea generoso y liberal en darse a otros (Deuteronomio 15:10; 2 Corintios 8:1-4; 9:7). William S. Plumer, “L que no es liberal con lo que tiene, hace pero se engaña a sí mismo cuando piensa que sería mas liberal si tuviera más” Henry Ward Beecher, “En este mundo lo que nos hace ricos no es lo que tomamos sino lo que damos.”

X. Desarrolle una Teología De Escuchar.

1. Tan a menudo como platiquemos con otros creyentes, tendemos a hablar sin poner atención al otro porque no hemos aprendido el valor y la disciplina de saber escuchar. Santiago 1:19 nos dice,”Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse”.

2. Estoy persuadido que la mayoría de nuestras controversias doctrinales a través de la historia de la iglesia pudieron haberse resuelto o podían quizás haberse a los cristianos si hubieran estado mas dispuestos a escuchar cuidadosamente el uno al otro.

3. Aprenda a ser paciente con las equivocaciones verbales de otros – “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo”. (Santiago 3:2).

4. Tan difícil como pueda parecer, aprenda a valorar de la crítica que usted reciba de otro. Spurgeon sabiamente advirtió a sus estudiantes del Colegio Pastoral de Londres a no ver la crítica tan necesariamente mala::

Usted debe poder soportar la crítica, o no es conveniente que usted sea la cabeza de una congregación; y usted debe permitir al crítico que lo haga sin tener que contarlo entre sus enemigos mortales, o usted se mostrará ser muy delicado. Es siempre sabio mostrar una doble bondad en donde usted ha sido severamente manejado por uno que piensa que es su deber hacerlo, porque el  probablemente sea un hombre honesto y digno de ganar… Las mejores personas están a veces fuera de nuestro alcance y dicen cosas poco amables; debemos sentirnos contentos si nuestros amigos pudieran olvidar lo que dijimos cuando éramos tercos e irritables, y seríamos como Cristo actuar sobre los demás de esta forma como desearíamos que lo hicieran con nosotros… Un amigo sensato que lo critique ampliamente semana tras semana sería un mayor bendición para usted que miles de admiradores indiscriminados si usted tiene un amplio sentido en sobrellevar este trato, y suficiente gracia para estar agradecido por ello. Cuando estaba predicando en Surrey Gardens, un desconocido censor muy capaz me enviaba semanalmente una lista de mis malas pronunciaciones y otros tropiezos en mis discursos. El nunca firmó con su nombre, y esta era mi única razón de queja en contra de el, porque me dejó en deuda con quien no podía reconocerle. Tome esta oportunidad de confesarle mis obligaciones a él, por mi genio afable y un evidente deseo de beneficiarme, el me marcó implacablemente todo lo que el suponía que había dicho incorrectamente. Con respecto a algunas de estas correcciones el estaba equivocado, pero en la mayor parte estaba en lo correcto, y sus observaciones me permitieron percibir y evitar muchos errores. Busqué sus memorándums semanales con mucho interés, y confié en todo lo mejor de el (Lectures to My Students [Vol.2], pp.169-170,175).

5. La Crítica:

A. Le mantendrá humilde. La crítica ayuda a desinflar los egos hinchados.

B. Le informará y lo educará.

C. Le mantendrá dependiente de su padre celestial.

D. Le ayudará a confirmar que usted no es un hombre que busque agradar a los demás – como Jesús advirtió a sus discípulos: “!Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas”. (Lucas 6:26).

XI. No Permita que Sus Faltas Pasadas Obstaculicen Su Servicios a Dios.

1. Es importante recordar que al más grande de los hombres dentro de la historia redentora tuvo sus faltas y defectos, pero aun fueron usados por Dios. Por lo tanto, “vamos adelante a la perfección (Hebreos 6:1; cf. Filipenses 3:12,14).

2. No permita fijarse en los fracasos y pecados de vida cristiana, sino mire la gran obra de santificación que Dios esta haciendo en su vida. ¡Los soldados no se detienen! John Owen, “Piense en la culpa del pecado, para que pueda ser humilde. Piense en el poder del pecado, para que pueda buscar fortaleza en contra de el. No Piense mas en le pecado… a fin de que no se enrede más en el”

3. Mientras que es posible que un cristiano pueda actuar hipócritamente por ocasiones, un creyente genuino no vivirá continuamente una vida de hipocresía (1 Juan 3:9-10). Henry Scudder, en su clásico obra, El Diario Vivir del Cristiano, escribe:

La rectitud que forma parte de la santificación, no es completamente perfecta en esta vida; pero es mezclado con alguna hipocresía, oponiéndose una contra la otra. Tiene grados, a veces más, a veces menos. . . Un hombre no debe ser llamado a un hombre recto, ni un hipócrita, a causa de unos pocas actos en donde él puede mostrar la rectitud o la hipocresía: un hipócrita puede hacer algunos actos justos, en los cuales él no disimule, aunque él no puede decirse que las haga en rectitud; como Jehu destruyó la casa malvada de Ahab, y de los sacerdotes idólatras de Baal, con todo el corazón (2 Reyes 10). Y el mejor hombre puede cometer ciertos actos hipócritas y engañosos, como hizo David en el asunto de Urías, (1 Reyes 15:5). No es el tener hipocresía lo que denota a un hipócrita, sino el reinar de ello, lo cual es, cuando no es visto, confesado, lamentado, y opuesto. Un hombre debe juzgar su rectitud  más que su voluntad, y la inclinación de su alma, y sus buenos deseos y verdaderos esfuerzos de hacer el bien en el curso de su vida, más que por un acto en especial, o por su poder para hacerlo. David fue estimado como un gran hombre conforme al corazón de Dios, contaminó su alma y estropeó su reputación. (pp. 159-160)

 

 

XII. Reconozca que Su Más Grande Poder es encontrado en la Oración.

 

E.M. Bounds una vez dijo: “Darle a la oración un lugar secundario es hacer a Dios secundario en los asuntos de la vida” En su libro: The Weapon of Prayer (Grand Rapids: Baker Book Houser Reprint, 1991), el dice aun más:

 

El hombre a quien Cristo encomendó las fortunas y destino de SU iglesia fueron hombres de oración. A ninguna otra clase de hombres Dios se ha comprometido en este mundo. Los apóstoles fueron prominentemente hombres de oración. Ellos se dieron así mismos a la oración. Ellos hicieron de la oración su función principal. Fue primero su punto de importancia y primero en sus resultados. Dios nunca ha y no comprometerá los intereses de peso de Su reino a hombres que no oren, a quienes no hagan de la oración un factor destacado y controlador de sus vidas. Los hombres que no oran nunca alcanzarán eminencia de devoción. Los hombres piadosos son siempre hombres de oración. Los hombres que no sean hombre prominentemente de oración nunca se hacen notar pro una simplicidad o fuerza en su fe. La piedad no florece en ningún lugar tan rápidamente y tan completamente como en lo secreto. En lo secreto es el jardín de la fe (p.33).

 

Escrito por Darryl M. Erkel

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