Diez Breves Verdades Sobre El Salmo Más Corto

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Diez Breves Verdades Sobre El Salmo Más Corto

Por Barry York

El salmo 117 es el salmo más corto de solo dos versículos.

Alabad al Señor, naciones todas; alabadle, pueblos todos. Porque grande es su misericordia para con nosotros, y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya!

Este pequeño salmo está lleno de alabanza al Señor. Como dice Spurgeon en su Tesoro de David : “Este Salmo, que es muy poco en sus letras, es muy grande en su espíritu; porque, estalla más allá de todos los límites de raza o nacionalidad, llama a toda la humanidad a alabar el nombre del Señor.” Tres veces el salmista nos llama a alabar o ensalzar al Señor.

El Salmo 117 se encuentra en el corazón de la Biblia. Curiosamente, la Biblia tiene 1189 capítulos, lo que significa que el capítulo 595 es el capítulo central de la Biblia. ¿Qué capítulo es ese? ¡Salmo 117! Aunque ciertamente las divisiones de los capítulos no están inspiradas, ya que los textos originales no las contenían, aun así el Señor estaba providencialmente en control de ellas.

La presencia de Dios se experimenta en este capítulo al igual que en cualquier otro capítulo de las Escrituras. Una vez más Spurgeon dice: “El mismo Espíritu divino que se expande (escribe extensamente) en el Salmo 119, aquí condensa sus expresiones en dos versículos cortos, pero la misma infinita plenitud está presente y es perceptible.”

El Salmo 117 es parte del Hallel del Salterio. El Salterio tiene varias colecciones de canciones, y los Salmos 113-118 forman una sección conocida como Hallel, que significa “Alabanza”. Estos salmos alaban a Dios por su salvación del pecado y la muerte, y hablan de alguien que traerá esta salvación. El salmo anterior, Salmo 116, dice: “Pues tú has rescatado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas, mis pies de tropezar. Andaré delante del Señor en la tierra de los vivientes.” El siguiente salmo dice: “La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser la piedra principal del ángulo. Obra del Señor es esto; admirable a nuestros ojos. Este es el día que el Señor ha hecho; regocijémonos y alegrémonos en él.” Estas claramente son profecías de la muerte y resurrección de Cristo.

Este salmo hace eco de las promesas del pacto entregadas a Abraham. Dios le había prometido a Abraham que sería una bendición para todas las naciones de la tierra, incluso cambiando su nombre a Abraham, que significa “Padre de muchas personas.” En Génesis 18:18, el Señor dijo: “puesto que ciertamente Abraham llegará a ser una nación grande y poderosa, y en él serán benditas todas las naciones de la tierra?” Estos salmos nos recuerdan la promesa de Dios hecha a Abraham y cumplida en su simiente de Jesucristo (Mateo 1:1).

El salmo 117 fue cantado por Jesús y los apóstoles la noche antes de su muerte. Mateo nos dice que al concluir el Señor y los discípulos observando la Pascua y la primera Cena del Señor, cantaron “un himno” antes de partir hacia el Monte de los Olivos (Mateo 26:30). La mayoría de los comentaristas nos dicen que este himno habría sido en realidad estos salmos particulares, cantados especialmente por los judíos en la Pascua. En medio de los salmos que Jesús estaba cantando la noche antes de su muerte, llama a todas las naciones a alabar al Señor por su gran amor.

El Salmo 117 se cita en el Libro de Romanos. Pablo cita este salmo en Romanos 15. En esta parte de Romanos, él es una sección que explica que el evangelio es para todas las personas, tanto judíos como gentiles. “Pues os digo que Cristo se hizo servidor de la circuncisión para demostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia; como está escrito: (aquí está la cita del Sal. 117), “Alabad al Señor todos los gentiles, y alábenle todos los pueblos.” Así que la iglesia primitiva vio este salmo cumplido en Dios manifestando el evangelio a los gentiles.

Este salmo encuentra su verdadero cumplimiento en la Iglesia del Nuevo Testamento. Aunque se les dio a los judíos, este salmo ciertamente no está limitado a ellos. Más bien, es un llamado a todas las naciones y pueblos de la tierra, en otras palabras, los gentiles, a alabar a Dios.

El Salmo 117 testifica el amor eterno que Dios tiene por la iglesia en todo el mundo. La razón dada para alabar al Señor es por su gran amor que permanece en su verdad para siempre. Aquellos redimidos por Cristo conocerán de ese amor ahora y para siempre.

¡Cuánto la iglesia en el mundo debe regocijarse y cantar estas palabras juntos!

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