Homosexualismo

Homosexualidad: Una Perspectiva Bíblica

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clip_image002Homosexualidad: Una perspectiva bíblica


por
Gil Rugh Pastor

PRÓLOGO

¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.” (1 Corintios 6:9-11).

No es de extrañar que el mundo incrédulo practique tales pecados. Sin embargo, hay que señalar que este tipo de comportamiento está siendo cada vez más aceptado, y en algunos casos, alentado dentro de la Iglesia. ¿Qué dice esto acerca de la condición espiritual de la Iglesia de hoy? ¿Apoya la Biblia las afirmaciones de aquellos que dicen que el comportamiento como la homosexualidad ya no debe ser considerado pecado? ¿Son estas simplemente afirmaciones de aquellos que han torcido las Escrituras “para su propia perdición” (2 Pedro 3:16)?

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Matrimonios Entre el Mismo Sexo

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Matrimonios Entre el Mismo Sexo

¿Se encuentra ahí?  Hay muchos  opiniones  sobre los ‘temas de actualidad’ en nuestra cultura que parecen difíciles de encontrar en las páginas de la Escritura.  Va a ser difícil que encuentres “Matrimonios Entre el Mismo Sexo” en la concordancia de tu Biblia.  Tal vez es la razón por la que estamos comenzando a ver que en algunas iglesias supuestamente “cristianas” están ordenando a clérigos homosexuales y realizando matrimonios del mismo sexo.  Los teólogos y denominaciones liberales, a veces intentan argumentar que la homosexualidad no está prohibida por la Biblia, así que el matrimonio entre personas del mismo sexo, es igualmente permisible.  Sin embargo, la Biblia es clara en cuanto a lo que Dios dice acerca de la homosexualidad; así que los esfuerzos por aceptar la homosexualidad deben provenir más de nuestra cultura secular que de nuestras iglesias cristianas. 

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La Esperanza, la Santidad, y la Homosexualidad

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La Esperanza, la Santidad, y la Homosexualidad

Miércoles, Feb 11, 2009

(Por John Street)

El post de hoy es adaptado del capítulo del Dr. Street sobre el aconsejar a aquellos en la iglesia que la luchan con la tentación homosexual. El artículo completo puede ser encontrado en nuestro nuevo libro, Right Thinking in a World Gone Wrong.

La identidad debe formarse “en Cristo”.

La comprensión teológica del ser cristiano “en Cristo” es crítica para aquellos que luchan contra la homosexualidad (cf. Gal. 3:26–29; Rom. 8:1; Efes. 1:1; Fil. 1:1; 2 Tim. 1:1). Algunas veces, al principio del discipulado, expresarán en pocas palabras, “soy un homosexual”. Se han convencido por su lucha infructífera con sus debilidades sexuales o por el ritmo implacable del mundo de que son genéticamente de nacimiento así y no pueden cambiar.  Por supuesto, ésta es una mentira cultural que despoja de esperanza a su aconsejado.

Lo que son “en Cristo” debe ser el planeta alrededor del cual todos sus pensamientos y sus acciones giren. Esto es más que simplemente una metáfora, tiene que ver con cómo los cristianos se ven a sí mismos – como pecadores indignos que disfrutan de las provisiones misericordiosas y de la justicia de Cristo con el fin de tener la plena aceptación con Dios Padre. Es fundamental establecer desde el principio el asesoramiento centrado en el evangelio y el discipulado.

Cuando el pensamiento de vida es practicado “en Cristo” trae esperanza y cambio a los pensamientos, los deseos y los comportamientos. Piensan y actúan en nuevos maneras de abandonar el vestido homosexual y afeminado, las palabras y los manierismos. Es especialmente eficaz enseñar fielmente los principios de Romanos 6:1–14 y a la vez recordando el contexto anterior de Romanos 1:24–27. El cómo se ven los cristianos así mismos y a su posición en Cristo afectará enormemente su cambio y crecimiento en la santificación. ¡Un cristiano tentado por los deseos homosexuales (o lesbianos) no es un homosexual, él o ella es un cristiano! Este pensamiento y toda su riqueza teológica es vital para comprender si su aconsejado va a poseer la perseverancia para derrotar a este enemigo.