Preocupación
¿Preocuparme Yo?
¿Preocuparme Yo?
Por Gary E. Gilley
(Febrero de 1998 – Volumen 4, Tema 2)
En un pequeño folleto de Jay Adams Qué hacer con la Preocupación, él comienza con este cuento humorístico:
– Joe solía preocuparse todo el tiempo por todo, de hecho, sus amigos le conocían como un preocupado. Un día Bill caminaba por la calle cuando vio a su amigo preocupado yendo rebosando de felicidad como nadie podría ser. Joe realmente estaba silbando, cantando y llevando una sonrisa enorme; él se veía como si nada le preocupara en el mundo. Bill apenas lo podría creer lo veía – era obvio que una transformación radical había sucedido. Él detuvo a Joe diciéndole: “Joe, ¿qué te ha sucedido? Ya no pareces preocupado más; nunca vi a un hombre más feliz”. Joe contestó: “es maravilloso, Bill. No me he preocupado por varias semanas ahora”. Bill continuó: “Eso es genial – ¿cómo lo manejaste? ¿Qué causó el cambio?” Joe explicó: “para que veas, contraté a un hombre para que llevara toda mi preocupación por mí». “Bien,” Bill reflexionó, “debo decir que eso esla go nuevo para mí; ¿Cuánto te cuesta eso?” “Mil Dólares a la semana”. “¿Mil dólares a la semana? ¿Cómo puedes conseguir mil dólares a la semana para pagarle?” Joe contestó: “esa es su preocupación”. –
¡Realmente sería genial si algo fuera realmente posible! Sin embargo según 1ª Pedro 5:7, tenemos un privilegio aun más maravilloso: Somos invitados, incluso ordenados por Dios a “echar sobre el nuestras cargas”; ¡Además, el servicio es gratis!