Don Carson

¿Cómo Podemos Saber si Dios Nos Está Disciplinando?

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por D.A. Carson

Es fácil pensar en pasajes en los que Dios envía juicio catastrófico de una manera puramente retributiva, sin una pizca de disciplina limpiadora (por ejemplo, la destrucción y la muerte de Saúl, a quien Samuel recibió la orden de dejar de orar). Es fácil pensar en pasajes en los que un ser humano, experimenta años de sufrimiento por completo ajeno a cualquier pecado humano inmediato (por ejemplo, el hombre que nació ciego en Juan 9) – y en este caso hay que suponer, por un lado, que la ceguera es parte de vivir en un mundo caído (él no hubiera nacido ciego si Génesis 3 nunca hubiese ocurrido), y, por otra parte, en la providencia de Dios, el sufrimiento, según Jesús, ofreció una ocasión para que Dios fuese glorificado por medio de la manifestación del poder milagroso de Jesús. Es fácil pensar en pasajes en los que el sufrimiento a largo plazo (por ejemplo, el hombre paralizado por 38 años, Juan 5) e incluso la muerte (1 Cor 11) es el resultado directo, no de las implicaciones de la caída, sino de pecados en particular. En el primero de estos dos casos, la parálisis conduce al milagro de sanidad de Jesús, y la instrucción posterior de Jesús de dejar de pecar por temor a sufrir algo peor al hombre sugiere que hubo una función de disciplinar, en el segundo de estos dos casos, por lo que el registro continua, no sabemos cuántos de los corintios atendieron las advertencias de Pablo y se arrepintieron, pero para algunos era claramente demasiado tarde (ya habían “dormido”).

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Manteniendo las Prioridades de Hogar a la Vista

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clip_image002Manteniendo las Prioridades del Hogar a la Vista

Por Tony Reinke

El Estudioso de la Biblia Don Carson nos advierte sobre la hipocresía paternal al recordar el impacto duradero del ejemplo de oración de sus padres:

Mi padre fue un plantador de iglesias en Québec, en los años difíciles, cuando hubo una fuerte oposición, algunas de ellas brutal. Los ministros Bautistas pasaron un total de ocho años en la cárcel entre 1950 y 1952. Las congregaciones de papá no eran grandes, estaban generalmente en el extremo inferior del rango de dos dígitos.

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