¿Fue Jesús siempre “Agradable”?
¿Fue Jesús siempre “Agradable”?
Martes, 29 de septiembre 2009
(Por John MacArthur)
El post de hoy viene del nuevo libro de John M., El Jesús que No Puedes Ignorar.
El mismo Gran Pastor nunca se alejó de la polémica abierta con los habitantes más religiosos más notables de Israel. Casi todos los capítulos de los evangelios hacen alguna referencia a su lucha continua con los principales hipócritas de su día y El no hizo esfuerzo alguno para ser atractivo en sus encuentros con ellos. No los invitó a participar en un diálogo o un intercambio amistoso de ideas.
El ministerio público de Jesús apenas comenzaba cuando invadió lo que creían era su territorio-los terrenos del templo en Jerusalén, y lanzó una campaña justa contra su control mercenario de la adoración de Israel. Él hizo lo mismo otra vez durante la última semana antes de su crucifixión, inmediatamente después de su entrada triunfal en la ciudad. Uno de sus últimos discursos públicos más importantes fue la pronunciación solemne de los siete males contra los escribas y fariseos. Estas fueron las maldiciones formales contra ellos. Ese sermón fue de lo más lejano a un diálogo amistoso. Pero es un resumen perfecto de los tratos de Jesús con los fariseos. Es una denuncia abrasadora -una diatriba franca sobre la gravedad de su error. No hay conversaciones, ni buenas relaciones, no hay diálogo, y no hay cooperación. Sólo la confrontación, la condena, y (como Mateo 23 registra) maldiciones contra ellos.
La compasión de Jesús es ciertamente evidente en dos hechos que engloban esta declaración. En primer lugar, Lucas dice que al llegar cerca de la ciudad y al observar su panorama completo de esta última vez, hizo una pausa y lloró por ella (Lucas 19:41-44). Y en segundo lugar, Mateo registra un lamento similar al final de los siete problemas (23:37). Así que podemos estar absolutamente seguros de que, cuando Jesús pronunció esta diatriba, Su corazón estaba lleno de compasión.
Sin embargo, esa compasión se dirige a las víctimas de la falsa enseñanza, no a los falsos maestros en sí. No hay ningún indicio de simpatía, ninguna propuesta de clemencia, ni rastro de amabilidad, ningún esfuerzo por parte de Jesús de ser “amable” hacia los fariseos. En efecto, con estas palabras Jesús pronuncia formalmente y rotundamente su destino y luego los soportó públicamente como una advertencia a los demás.
Este es el polo opuesto de cualquier invitación al diálogo. Él no dice, “Ellos son básicamente buenos. Tienen intenciones piadosas. Tienen algunas ideas espirituales válidas. Vamos a tener una conversación con ellos. En cambio, dice, “Mantengan su distancia. Estén en guardia en contra de su estilo de vida y su influencia. Síganlos, y que se dirigirán a la misma condenación que ellos”.
Este enfoque sin duda habría ganado a Jesús un torrente sonoro de fuerte desaprobación de los guardianes de hoy del protocolo evangélico. De hecho, su acercamiento a los fariseos desacredita totalmente los puntos cardinales de la sabiduría convencional entre los evangélicos modernos y post-modernos-la afición neo-evangélica de eterna amabilidad, y el entusiasmo emergente empleando todos los puntos de vista en una conversación sin fin. Según los estándares de hoy, las palabras de Jesús acerca de los fariseos y Su TRATAMIENTO de ellos son asombrosamente severos.
Tomado de Shepherds´ Fellowship Pulpit Magazine
29 septiembre 2009 en 9:22 pm
Uuuuyyyy!!! Excelente.Tengo este libro y es una maravilla.De verdad que cambia drásticamente la imagen que tenemos de Jesús.Gracias a Dios por libros como éstos!
30 septiembre 2009 en 11:49 am
Me surge una inquietud.
Dentro lo que estamos viendo en la actualidad de mentiras y falsos evangelios se viene levantando una comunidad critica y señaladora de falsos profetas siguen la verdad bíblica el verdadero evangelio y el amor de Cristo… pero así como surgen modas dentro del cristianismo «la moda de predicar autoestima, campeones, abundancia económica, moralidad etc» parece coger forma la moda de la critica y el señalar los falsos profetas, desviando quizá el Evangelio de Cristo… aun así aquí plantea Jhon mcArthur un rechazo total de Cristo a los hipócritas y es una verdad bíblica, como contrasta este versículo con las bienaventuranzas las cuales son características de los herederos del reino de los cielos…
Bienaventurados los pobres en espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los que lloran,
porque recibirán consolación.
Bienaventurados los mansos,
porque recibirán la tierra por heredad.
Bienaventurados los que tienen hambrey sed de justicia,
porque serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos,
porque alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los de limpio corazón,
porque verán a Dios.
Bienaventurados los pacificadores,
porque serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los que padecenpersecución por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados seréis cuando por micausa os insulten, os persigan y digantoda clase de mal contra vosotros,mintiendo.
Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos, pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes de vosotros.
MATEO 5:3 -12
El rechazo a los falsos profetas hipócritas… tiene que ser evidente, pero ahora esto ha generado orgullo y poder de sabiduría humana, y nos encontramos con iglesias que predican el verdadero evangelio enfrentadas, convencidas de su verdad, acostumbradas a señalar y juzgar se tiran lenguaje peyorativo, ahora todos son herejes y apostatas.
Debo decir que esto me aflige de sobre manera, peor ahora corro el riesgo d e que me llamen, hereje.
¿Que ocurre?
5 octubre 2009 en 8:49 pm
Todavía existen fariseos e hipócritas en la Iglesia de Jesucristo, solo que ahora toman el nombre de los cinco ministerios que menciona Efesios 4:11. Es lamentable ver como el lugar desde donde se supone que se predique un mensaje que confronte a quienes los escuchen, a abandonar el pecado y a seguir el ejemplo de Jesús, se ha convertido en un centro a donde acuden las personas a limpiar sus conciencias religiosas, para sentirse bien con ellos mismos, sin importar cómo traten a sus hermanos en la fe, o su conducta fuera del escenario eclesiástico. ¿En donde ha quedado la regeneración y la santificación, producto de la salvación?
Por otro lado, los autollamados “ungidos” reclaman desde sus púlpitos que nadie puede tocarlos, y resisten la corrección, olvidándose que son tan falibles como cualquier otro laico. Ciertamente, la conducta de los pastores, antes de ser imitada, hay que evaluarla, como lo dice en Hebreos 13:7 …”considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe”. Sin embargo, sin importar cuánta contaminación herética esparzan desde el lugar de donde se supone, corrijan y exhorten y alimenten a su rebaño, alguien ose evaluar o cuestionar su conducta o su mensaje, es tildado de rebelde, insurrecto, o de que no se somete a la autoridad, aun cuando su comportamiento haya sido muy distante del modelo que Jesús nos dejó. Si Jesús hubiese vivido para este tiempo, ¿Cómo les hubiera llamado? ¿Cuál hubiese sido su respuesta?
Como bien señala este excelente artículo, Jesús no invitó al diálogo a los fariseos, los confrontó. No será diferente el Espíritu Santo con aquellos que hoy día se han dedicado a rebajar el Evangelio a una religión hueca que no transforma. Al igual que en aquel tiempo, Jesús sigue esperando cambios internos genuinos, que nos lleven a expresar externamente Su carácter.
4 noviembre 2009 en 5:49 pm
Excelente articulo, tengo muchos libros del Pastor Macarthur, pero este aun no, lo voy a comprar y leerlo que creo sera como los otros, excelente. Andres Mora, perdona que trate de contestarte y perdona mi atrevimiento, pero creo que aun estas indeciso, y quizas aun no entiendes la verdad de «verdad en guerra», te recomiendo, haste de un lado, pero no estes en medio.
Saludos