Celebración de la Disciplina por Richard Foster

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Por Gary Gilley

Escrito hace más de veinticinco años, y proclamado por la revista Christianity Today como uno de los diez mejores libros del siglo XX, la influencia de la Celebración de la Disciplina es casi incalculable. Foster es un cuáquero, por lo que su vida espiritual se basa en la presuposición subjetiva de “luz interior” de los Amigos. Él está muy inmerso en la mística católica, basándose en docenas de ellos por su teología. Más que eso, Eugene Peterson nos informa de que Foster ha “encontrado las disciplinas espirituales [en los místicos] que el mundo moderno ha almacenado y olvidado” (p. 206). Los puntos de vista de Foster también se forman por místicos Quakeros e incluso del pensamiento secular, y del más sorpresivamente de Carl Jung, auto-confesado psicólogo de posesión demoniaca.

Sin lugar a dudas estas fuentes extra-bíblicas están detrás de fomentar la comprensión de la vida cristiana. Esto no quiere decir que no se refiera a la Escritura y en ocasiones las interprete correctamente. Sin embargo, es asombroso ver con qué frecuencia se mutila la Palabra de Dios (por ejemplo, pp 16, 17, 55, 83, 114, 156, 170 y 177).

Como resultado de sus rutas no bíblicas y el desprecio por el significado de la Escritura, no debe sorprendernos que Foster se haya convertido en un Pied Piper [Metafóricamente hablando, se le llama "Pied Piper" a una persona que induce a los demás a imitar su ejemplo, un hombre persuasivo, un líder que hace promesas irresponsables.] de multitudes que se alejan del cristianismo bíblico. Desde el punto de vista de veintiséis años desde la publicación de la Celebración de la Disciplina, vemos hasta qué punto ha extraviado Foster a sus seguidores. Estos incluyen:

· Dirección Subjetiva de Dios como una norma.

· El diario y la oración como formas en que Dios nos habla.

· El movimiento de oración contemplativa, que ha llevado a muchos a los pies del misticismo oriental.

· Centrar la oración en la que uno se mueve hacia el centro de Dios o de uno mismo –una práctica mística oriental.

· Un uso bíblico de la imaginación que lleva a la visualización ocultista.

· La apertura a todos los dones carismáticos, incluyendo las lenguas, visiones, revelaciones y la profecía.

· El uso de rosarios y ruedas de oración.

· Adoptar puntos de vista psicológicos, tales como la auto-realización, el potencial interno, amarnos a nosotros mismos, la sumisión mutua, y la curación de las heridas internas.

· Propagación de la visión católica de las instrucciones de confesión, penitencia y espiritual.

· Promover patrones carismáticos de adoración, incluyendo el pedir la presencia de Dios y la risa santa.

En general el libro de Foster es una enciclopedia de enseñanza anti-bíblica, que lleva al lector desprevenido lejos de Cristo y dentro del misticismo o algo peor. Es un indicador revelador de la situación de la iglesia encontrar como son aceptadas las enseñanzas de Foster.

5 comentarios sobre “Celebración de la Disciplina por Richard Foster

    OSWALD escribió:
    20 marzo 2012 en 2:40 pm

    EL MAYOR PELIGRO EN LA ENSEÑANZA ES MEZCLAR E INTERCALAR VERDADES Y MENTIRAS. EN OTRO LIBRO DE FOSTER, EL RECOMIENDA RECURRIR A LA MASTURBACION PARA LIBERARSE DE LA TENSION SEXUAL Y NO TENER QUE COMETER FORNICACION O ADULTERIO. ESTE TEMA (MASTURBACION)ES CONTROVERSIAL.
    MI PREGUNTA SERIA SI EL CUAQUERISMO (IGLESIA DE LOS AMIGOS)SU TEOLOGIA ES SUSCEPTIBLE DE SER INFLUENCIADA DEL MISTICISMO TANTO PAGANO COMO CATOLICO. EN ALGUNAS LIBRERIAS CRISTIANAS EVANGELICAS SE VENDE LIBROS DE MISTICOS CATOLICOS. ¿HAY ALGO DE POSITIVO EN ELLOS PARA AYUDAR EN UNA VIDA CRISTIANA MAS ESPIRITUAL?. GRACIAS Y SALUDOS.

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    gustavo giletta escribió:
    22 noviembre 2013 en 8:38 pm

    Mis saludos a todos los lectores de este sitio. Advierto que pasó mucho tiempo del último comentario, pero igualmente me atrevo a escribir en el ánimo de que sea un aporte constructivo. En los últimos años he aprendido a cuidarme de juzgar y condenar en base a «la sana doctrina» a quienes piensan distinto y muestran una experiencia de fe particular, diferente a la mía. Por más conocimientos bíblicos y teológicos ordenados que tengamos, siempre nuestro análisis pecará de insuficiente, pobre y errado, porque hemos perdido la habilidad de penetrar hacia la sustancia misma de las cosas, a su esencia primera, y tan sólo conocemos por meras apariencias. Luego, he llegado a concluir que emitir juicios de tal manera es algo así como una «mala praxis» del evangelio y que -a decir verdad- en nada nos distingue de quienes lo mismo hacen pero desde diferentes paradigmas. Con barniz cristiano, mormón o el que fuera, no deja de ser una expresión más de religiosidad estéril, de la que precisamente el Señor ha querido librarnos. En mi humilde apreciación, la doctrina y conocimientos teológicos -como cualquier otro- han de servirnos para prepararnos y encauzar un genuino conocimiento de Dios (que nos es dado por su Gracia), conocimiento que trasciende lo puramente intelectual, conocimiento que compromete, involucra a la totalidad del ser humano, conocimiento entrelazado con apasionado amor, deseo, búsqueda, encuentro, gratitud, alabanza, quebrantamiento, conocimiento que es respuesta incontable a la revelación de su Amor. Tal conocimiento, Vida Eterna en palabras del Señor, no puede dejarnos igual, sino que nos transforma verdaderamente. No esa transformación que se declara solamente desde planos teológicos, sino aquella por la que ciertamente morimos al egocentrismo, y nacemos a una nueva vida en Dios, aquella por la que damos auténtico fruto. Creo que desde esa dimensión de vida, unidos propiamente a Dios, quedamos habilitados para mirar y juzgar todas las cosas, pues ya no será la lectura desde argumentos religiosos (por los que no podemos indagar más allá de lo que se nos presenta y comprendemos), sino la mirada del mismo Espíritu, donde los argumentos de los entendidos muchas veces son desbaratados, mirada en la que la lógica declara en no pocas ocasiones su incompetencia, mirada ante la cual los religiosos se escandalizan y rasgan sus vestidura, donde ceden las vanas pretensiones apologéticas y el Amor prevalece. Puedo dar fe de que en ese extraordinario proceso de conocimiento del Señor acontecen cosas asombrosas, muchas fuera de toda explicación. También de la privación de otras tantas que al principio fueron de gran estímulo, en la preparación de nuestro corazón para una mayor profundidad en su conocimiento. Y no es que haya un camino, método, técnica o disciplina que garantice un arribo exitoso en nuestra búsqueda. No, no es así. Pero invariablemente, la persona que ama a Dios y decide navegar mar adentro, reflejará su pasión y determinación (suscitada por el Espíritu) en disciplinas, orden, reglas, aplicación esforzada… Y su estudio, tiempos de reflexión y vida de oración experimentan un cambio radical, pues el Espíritu le guía a descubrir la Palabra detrás de cada palabra, a vivenciar cada pasaje, a hablar lo preciso, a exaltar su Nombre, a cantar, danzar y a gustar de silencios y momentos de recogimiento. En realidad, ninguno de los grandes místicos de la Cristiandad, sean de tiempos antiguos o contemporáneos, Católicos, Ortodoxos o Protestantes, ha pregonado algún sistema, técnica o forma, bíblica o no bíblica, que nos conduzca a Dios. Todos, en extremo, fueron consciente de la sola Gracia, todos -sin excepción- comprendieron la gravedad y radicalidad del pecado; todos respondieron en Amor sobrenatural el llamamiento del Señor, soportando críticas, persecuciones, encarcelamientos, torturas y muerte, en manos -no pocas veces- de la misma «iglesia» que en nombre del decoro y recto entendimiento de las enseñanzas bíblicas, veían en ellos parámetros inalcanzables de sencillez, santidad y pasión, como la imposibilidad eclesial de control y manipulación.- Con amor, Gustavo.-Córdoba, 22 de Noviembre de 2013.-

    Aarón Leví Gómez Álvarez escribió:
    28 julio 2015 en 12:27 am

    excelente el libro, me ha ayudado a buscar a Dios y a disfrutarle genuínamente. Y el autor del libro comparte sus experiencias y sabiduría sin pretender ser dueño de la verdad tal como el autor de este artículo, de esos si hay que cuidarse, aunque tengan buenas intenciones…

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