Su Cónyuge no lo Completa

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ESJ-2017 0519-001

Su Cónyuge no lo Completa

Por Dave Dunham

Gran parte del mundo moderno ha desarrollado una verdadera resistencia e incluso desagrado del matrimonio. El matrimonio comprometido, perpetuo y monogámico es ridiculizado, despreciado y criticado por el mundo más amplio. Tal vez en respuesta a esta reacción cultural, los cristianos a veces han tendido a exagerar e incluso idolatrar el matrimonio. Hemos convertido algo bueno en algo grande. Esto es particularmente evidente en la creencia popular de que un cónyuge "nos completa". Su cónyuge, sin embargo, no le completa, Jesús lo completa.

¿Cuál es la definición de estar completo? El lenguaje, aplicado a los cónyuges, da la idea de que no somos una persona completa hasta que encontremos nuestra "otra mitad". Esto sugiere que somos insuficientemente humanos porque somos solteros. Es cierto, por supuesto, que la Biblia habla de que "los dos serán una sola carne" (Génesis 2:24, Marcos 10:8), pero eso no implica que aparte de un cónyuge eran dos mitades. Considere, como ejemplo de contrapunto, la persona de Jesús. Jesús nunca fue casado y sin embargo era la persona más plenamente humana que alguna vez existió. Él era mucho más "completo" como hombre que cualquier otro humano. No le faltaba nada, y no tenía pecado o imperfección en Él. Jesús es el ser humano modelo, y Su plenitud no tiene nada que ver con el matrimonio.

La Biblia nos da un concepto diferente de "completo". Pablo, escribiendo a Timoteo, afirma que la Palabra de Dios es capaz de hacer “el hombre de Dios …perfecto” (2 Timoteo 3:16-17). Es en nuestra creciente conformidad con el carácter de Cristo, tal como está delineado y potenciado por la Palabra, que llegamos a ser completos. Aparte de Cristo estamos fragmentados y fracturados. Estamos incompletos por causa del pecado. Es a través de Cristo que nos movemos en la dirección de la plenitud. La plenitud se encuentra en la relación con el Dios por el cual fuimos creados. Estar completo se encuentra en el realineamiento de nosotros mismos y nuestras vidas con la misión, la visión y la intención de Dios nuestro Creador. El matrimonio era, en sí, destinado a ser un reflejo de esta realidad (Efesios 5:32). El matrimonio no es el cumplimiento de estar completo, sino más bien un indicador de la verdadera plenitud.

Hay varios peligros al perder esta distinción. Si hacemos del matrimonio el indicador de lo completo, finalmente haremos daño a la verdad, a los solteros y al matrimonio. Vale la pena explorar brevemente estos puntos.

Hacer del matrimonio el indicador de estar completo dañará la verdad -> Si estar completo se encuentra verdaderamente en relación con Dios, entonces enseñar cualquier cosa menos será una distorsión de la verdad. Apuntamos a la gente a esperar en el matrimonio en lugar de esperar en Cristo. Haremos del matrimonio un salvador más que Jesús. Estar completo es acerca de las relaciones espirituales, no de las relaciones maritales. El matrimonio es maravilloso, y puede ser una inmensa bendición y gracia santificante. Pero el matrimonio no es salvación.

Hacer del matrimonio el indicador de estar completo dañará a los solteros -> Si decimos que una persona no está completa hasta que encuentre su "otra mitad", entonces no cuidaremos bien a los hombres y mujeres solteros entre nosotros. Las personas solteras pueden ser personas maduras, piadosas y sanas que contribuyen grandemente a nuestra iglesia y a nuestra comunión, no tienen que estar casadas tener importancia. No necesitan hacer que el matrimonio sea su meta principal en la vida. Les haremos un pobre favor de sugerirles que lo hagan. Para algunos, el matrimonio nunca puede suceder. Pienso especialmente en mis amigos que luchan con una atracción del mismo sexo. Atar la integridad al matrimonio los dejará en aislamiento y decepción. Pablo nunca se casó y deseó que otros fueran como él (1 Corintios 7:7); y Jesús señaló el lugar y el papel de los solteros en el Reino (Mateo 19:12). No necesitamos preocuparnos por casar a cada cristiano soltero. Necesitamos alentarlos a seguir a Jesús.

Finalmente, hacer que el matrimonio sea el indicador de estar completo, dañará el matrimonio. Si mi cónyuge no puede verdaderamente completarme, e intento hacerle mi salvación, entonces sobrecargaré a mi cónyuge. Me encontraré confiando en mi cónyuge para que haga cosas que él o ella no pueden hacer. Me encontraré decepcionado de que mi cónyuge no me haga sentir más completo, más pleno, más feliz. Comenzaré a resentir a mi esposo y a resentir mi matrimonio. Comenzaré a entretener la idea de que me he casado con la persona equivocada. El matrimonio no puede soportar el peso de completarme. No fue diseñado para hacer eso.

Su cónyuge no le completa, amigo. Su cónyuge es importante, significativo y un regalo de Dios para su bien. Pero la integridad se encuentra en la relación con Dios a través de Jesucristo. Mantenga esto en perspectiva mientras usted vive en su matrimonio y mientras se esfuerza por seguir a Cristo. Su cónyuge no lo completa, pero Jesús lo puede hacer.

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