La Reprensión de Jesús a los Abusadores Espirituales (3ª. Parte)

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La Reprensión de Jesús a los Abusadores Espirituales (3ª. Parte)

Por Dave Dunham

El abuso es increíblemente difícil de identificar, especialmente el abuso espiritual/emocional. Es difícil no sólo porque no hay marcas visibles en las personas que indiquen que el abuso está ocurriendo, sino también porque los abusadores son expertos en engañar. Las personas que abusan espiritualmente, en particular, esconden su comportamiento abusivo detrás de una imagen de santidad.

Hemos estado explorando cómo Jesús reprende a las personas que abusan espiritualmente, y hemos explorado, en particular, las palabras de Mateo 23. Aquí Jesús enumera una serie de comportamientos de los que eran culpables los líderes religiosos y que son descripciones adecuadas del tipo de abuso espiritual de poder, posición y doctrina. Una de las características clave de los abusadores es que no parecen en absoluto abusadores, al menos a simple vista. Este concepto también aparece en este texto. Jesús habla de los fariseos como aquellos que:

… Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. (Mat. 23:5-7)

A estos líderes les encanta ser vistos como santos y justos, pero su "santidad" es una fachada. El punto de Jesús, en particular, es que no son genuinos y su deseo es el de ser muy grande, de ser exaltado, no de servir al Señor o a los demás. Así que contrasta a estos líderes religiosos con sus propios discípulos diciendo:

Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. (Mat. 23:8-12)

El contraste pretende no sólo ayudar a los discípulos de Cristo a vivir de forma diferente, sino también poner de manifiesto la manipulación espiritual de los fariseos.

Las personas espiritualmente abusivas son muy "conscientes de su imagen", dice Darby Strickland. La razón por la que el comportamiento abusivo es a menudo impactante cuando se revela, y la razón por la que es difícil de creer para muchos, es porque el abusador es a menudo muy respetado, amigable y aparentemente piadoso. Se hace un nombre como conocedor de las Escrituras, un servidor de los demás y una especie de autoridad espiritual respetada (aunque sólo sea en su pequeño círculo de influencia). Otros se sorprenderían si supieran cómo piensan y viven realmente en privado, porque han adaptado su imagen para que encaje en una determinada imagen. Strickland escribe que los abusadores:

se esfuerzan por mantener una imagen de rectitud cuando están en público. Niegan o encubren sus propios pecados y defectos. Y son buenos para realizar actos que parezcan justos y para llamar la atención sobre su santidad” (Is It Abuse?, 214)

Su imagen les permite salirse con la suya con su comportamiento espiritualmente abusivo, lo que hace que mantener esa imagen sea una prioridad clave.

Mantener esta imagen "santa" requiere, como dice Strickland, negar, encubrir o minimizar sus pecados y defectos. El abusador nunca se equivoca, o rara vez se equivoca, o se equivoca mínimamente. A menudo utilizarán pasajes de las Escrituras, tergiversados fuera de contexto, para justificar su comportamiento, o utilizarán incluso la confesión como una forma de mantener el control, es decir, "he pedido perdón, así que ahora tienes que perdonarme y no puedes volver a sacar mi comportamiento". Si quieren ser percibidos como santos, entonces no pueden asumir la culpa y el fracaso genuinos.

Jesús tiene palabras fuertes de reprensión para tales abusadores espirituales. Su imagen no tiene valor. A los fariseos en particular, Jesús les dice que son como sepulcros blanqueados. Parecen buenos por fuera, pero están muertos por dentro, llenos de huesos: eso es hipocresía y maldad (Mateo 23:27-28).

Es importante que conozcamos estas verdades porque la aparente santidad de algunas personas es lo que nos hace dudar de nuestra evaluación, o dudar de la evidencia, o negar nuestra experiencia, o minimizar el testimonio de otra persona. Después de todo, pensamos, ¡esta persona piadosa no puede ser realmente un abusador espiritual! La apariencia de piedad, sin embargo, puede ser parte del barniz que les permite seguir controlando a otros. No permitas que la imagen de una persona te disuada de buscar la verdad. La "apariencia de piedad" no es lo mismo que la piedad genuina (2 Tim. 3:5).

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