¡Una CIta a la Cual No Faltarás!

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¡UNA CITA A LA CUAL NO FALTARÁS!

Por Joel R. Beeke

Estimado lector:

Quizá usted y yo no nos conocemos; posiblemente nunca nos veamos. Sin embargo, quiero escribirle una carta personal.

Le escribo porque usted y yo tenemos más cosas en común de las que usted puede percatarse. Aunque nunca nos lleguemos a conocer en este mundo, un día estaremos en la presencia uno del otro porque ambos poseemos un alma inmortal. Con esta alma debemos presentarnos ambos delante de Dios, Creador suyo y mío, en el gran día del juicio final. “Tal como está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después el juicio.” (Heb. 9:27)

Usted podrá intentar todo lo posible por alejar de usted el pensamiento de la muerte. Pero ni así podrá usted escapar del hecho de que usted debe morir. Usted sabe que debe morir y encontrarse con Dios. Quizá usted rehúse pensar sobre la muerte porque usted también sabe que tras la muerte viene el juicio tan cierto como tras el día viene la noche. Por tanto, con toda seriedad, podría acaso hacerle una pregunta más significativa que ésta: ¿Qué sucederá con usted cuando muera?

La Biblia, la conciencia, el sentido común, todos le declaran que existe una eternidad a la cual usted debe enfrentarse. Por ello, por su propio bien no evada este pregunta: ¿Estoy preparado para morir y encontrarme con Dios para ser juzgado?

Siento tener que decirle que millones de personas actualmente piensan que están preparados para encontrarse con Dios, los cuales terminarán en el infierno tras el gran día del juicio final. Esto es lo que Dios nos dice en Su Palabra Santa: “Muchos me dirán en aquel día: ‘¡Señor, Señor! ¿no profetizamos en Tu Nombre? ¿en Tu Nombre no echamos demonios? ¿y en Tu Nombre no hicimos muchas obras poderosas?’ Entonces yo les declararé: ‘Nunca os he conocido. ¡Apartaos de Mí, obradores de maldad!’” (Mat. 7:22-23)

Alguna vez ha considerado que terrible despertar les espera a todos aquellos que transitan por esta vida pensando que todo está bien con ellos y que ese día escucharán al estar presentes delante del Dios Altísimo, “Nunca os he conocido”? No hay palabras que describan la angustia del alma para aquellos que recibirán esta sentencia: “Apartaos de Mí, obradores de maldad”.

Estaremos también usted y yo entre los “muchos” decepcionados de quienes Cristo habla en Mateo capítulo 7?

Estimado lector, concédame por favor 5 minutos de su tiempo para intentar mostrarle quienes terminarán en el infierno y quienes en el paraíso.

La senda ancha a la destrucción eterna

En primer lugar, honestamente debo decirle que la Biblia nos informa en Mateo 7 que la vasta mayoría de la gente será enviada al infierno. “Ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la destrucción, y son muchos los que entran por ella. Pero cuan estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y son pocos los que la hallan.” Quizá esto le suene cruel, pero este triste hecho es cierto no porque Dios es cruel; mas bien, somos crueles con nosotros mismos. Desafiamos a nuestro Creador en forma deliberada y despreciamos Su amor, a la vez que quebrantamos Sus mandamientos los cuales nos han sido dados para nuestro verdadero bienestar. Por tal rebelión y perversidad, todos hemos ganado la muerte y el infierno. Estas son las únicas dos cosas que merecemos, “porque todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios” (Rom. 3:23), y “la paga del pecado es muerte” (Rom. 6:23).

¿Que clase de personas están incluidas en esta vasta multitud destinada al infierno?

(1)Toda persona impía terminará en el infierno. Esto incluye a aquellos que abiertamente viven en perversión, haciendo cosas tales como:

pasar el tiempo en tabernas y gastar el dinero en bebidas alcohólicas y drogas,

involucrarse en relaciones sexuales ilícitas,

emplear el Domingo como cualquier otro día de la semana,

ver diariamente la manifestación gráfica del pecado a través de la televisión,

jurar contra Dios al emplear Su Santo Nombre en vano,

vivir una vida de rebelión en contra de los padres y toda autoridad dada por Dios.

Tales personas impías terminarán en el infierno a menos de que el Señor los lleve a un verdadero arrepentimiento y conversión mediante el poder de Su gracia. Pertenece usted a este grupo? Si es así, le urjo a que busque la gracia que produce arrepentimiento, confesión y conversión, antes de que sea tarde para siempre para buscar al Señor!.

(2)Toda persona mundana terminará en el infierno. Me refiero a aquellos que se abstienen de pecar deliberadamente, pero cuyas vidas están estrechamente unidas al mundo, quienes viven sin pesar alguno cuando en forma continua hacen cosas tales como:

ponerse a si mismo antes y por encima de Dios

estimar las posesiones y riquezas mundanas más que a las riquezas de la gracia de Dios,

promover los deseos de otras personas por encima de la voluntad de Dios conforme es revelada en Su Palabra,

valorar las necesidades de la vida cotidiana por encima de la necesidad de un Salvador para sus almas inmortales,

considerar los resultados del pecado como más trágicos que ofender y pecar contra su santo Creador quien les colma de bendiciones,

creer que es más importante lo que sus vecinos y amigos piensan de ellos que lo que Dios piensa de ellos.

Los tales terminarán en el infierno a menos de que el Señor los lleve a un verdadero arrepentimiento y conversión mediante el poder de Su gracia. Pertenece usted a este grupo?

Si es así, debo decirle: si usted llegase al cielo no tendría felicidad en él, porque el Señor del cielo no es su amigo -lo que a El le place a usted no le agrada; lo que a El le disgusta a usted no le ocasiona problema. Su Palabra no es su consejero; Su luz no es delicia para usted; Su ley no es su guía. A usted poco le importa escuchar de El; mucho menos hablar con El. Estar para siempre en Su compañía sería algo que usted no podría soportar; la convivencia con santos y ángeles le fastidiaría. En relación a su vida cotidiana, la Biblia poco significa para usted, Cristo menos aún, y la salvación es una cuestión innecesaria. “¡Despiértate, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo!”… “No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Efe. 5:14; Mat. 6:24).

(3) Muchas personas religiosas terminarán en el infierno. Es posible ser condenado al infierno a pesar de acudir a iglesias fieles, de ser maestros de escuela dominical, o inclusive ministros. La religión puede ser nuestro tema favorito, nuestra conversación puede versar sobre Dios y Jesucristo, y nuestro diario caminar puede parecer intachable -todo esto sin que nuestra alma sea salvada de la destrucción.

Podemos ser tan religiosos como las 5 vírgenes insensatas en Mateo 25, poseyendo la misma confesión, la misma expectativa, las mismas lámparas, y la misma apariencia externa de las 5 vírgenes prudentes -y aún así perecer. Podemos ser tan religiosos como Acab, del cual la Palabra dice, “…rasgó sus vestiduras, puso cilicio sobre su cuerpo, ayunó y se acostó con el cilicio; y andaba humillado” (I Reyes 21:27) -y aún así ser inconverso.

Es posible experimentar convicciones comunes de pecado e impresiones de Dios y de Sus santos atributos -inclusive reconocer el pecado y en cierta formar humillarse, gemir y orar por el mismo, temer cometer pecado de nuevo- y aún así no poder entrar en el reino de los cielos. Piense en Caín, Saúl, y Judas.

Necesitamos más que una religión sentida a medias y que acudir a una iglesia. Necesitamos de la obra irresistible y regeneradora del Espíritu Santo para poder nacer de nuevo y ser convertido. Solo entonces es cuando podemos amar a Dios con todo nuestro ser -el ingrediente faltante en los ejemplos previos- y ansiar tener a Dios como el hombre sediento ansia agua fría. Solo entonces la gracia de Dios nos permite prepararnos para encontrar al Señor. “Mira, pues, no sea que la luz que hay en ti sea tinieblas” (Lucas 11:35).

Como puedo saber si estoy incluido entre aquellos que irán al cielo?

 

La senda angosta a la vida eterna

Todos aquellos que han de ir al cielo confesarán que su salvación ha sido un gran milagro de la gracia gratuita del Señor. Serán almas que verdaderamente han nacido de nuevo por el poder del Espíritu Santo (ver Juan 3). Serán personas que han sido convertidas por Dios, lo cual implica que experimentan tres cosas: (1) una pena profunda por su propia iniquidad, (2) una inmensa alegría por la salvación en Cristo Jesús, y (3) una sincera gratitud a Dios por Su gran salvación (ver Rom. 7:24-25; Salmos 50:15).

(1) Cuando el Espíritu Santo comienza a obrar la salvación en un pecador El no empieza revelándole a Cristo. Por naturaleza no hay cabida para Cristo en nuestros corazones. Mas bien El le confronta cara a cara con su trágica miseria y peligroso estado de pecaminosidad delante de Dios. El pecador es llevado a experimentar:

una pena sentida desde el fondo de su corazón sobre sus innumerables pecados actuales en sus pensamientos, palabras y acciones contra Dios que todo lo sabe;

una pena sentida desde el fondo de su corazón sobre el vivir sin Dios, sin Cristo, y sin esperanza en el mundo;

una pena sentida desde el fondo de su corazón sobre su terrible pecado original adquirido al caer juntamente con Adán, comprendiendo que su corazón es una fuente de contaminación y corrupción en su totalidad;

una pena sentida desde el fondo de su corazón no solo porque la carga del pecado es muy pesada para ser llevada, sino también porque encuentra imposible liberarse por si mismo de esta carga.

una pena sentida desde el fondo de su corazón cuando el es traído al punto en que se da cuenta de que el no puede salvarse a si mismo pero aun así el debe ser salvo, por lo cual implora “Señor, tu eres justo y tienes todo el derecho de separarme de ti para siempre, pero será posible que haya algún camino en Ti para escapar de Tu castigo divino y ser restaurado en Tu misericordia?”

Se considera usted también un pecador miserable, despreciable, consternado, culpable y perdido -un pecador que por experiencia sabe que no hay esperanza de salvación en usted mismo?

(2) Cuando el pecador experimenta que no tiene futuro alguno más que la condenación, y que el Espíritu Santo le habilita a abandonarse a Dios como único refugio, ese mismo bendito Espíritu le ha de mostrar el indescriptiblemente rico y magnífico camino de salvación y liberación de Dios mediante la sangre y sacrificio completo del Señor Jesucristo. El pecador es llevado a experimentar:

una necesidad de Cristo;

una visión hermosa, completa y pertinente de la obra redentora de Cristo;

una revelación de Cristo en su alma mediante la Palabra y Espíritu, a través de la cual comprende la forma en que Cristo enteramente obedeció la ley y llevó por completo el castigo del pecado en sustitución de pecadores caídos y despreciables;

una aplicación de Cristo mediante la cual puede ceñir a Cristo con gozo indecible como su Salvador y su salvación.

Ha experimentado usted también algo de Cristo como el gran camino de liberación mediante el poder del Espíritu Santo aplicando la Palabra de Dios a su alma? Le ha provocado un deseo de conocer a Cristo más y más como su Todo-en-Todo -conocerle experimentalmente como el Salvador único y diligente que salva hasta lo imposible?

(3) Finalmente, aquellos que verdaderamente experimentan el camino de salvación del Señor en Jesucristo expresarán también una sentida gratitud por tan gran liberación: “¿Qué daré a Jehová por todas sus bendiciones para conmigo?” (Salmos 116:12). Ellos desean entregar todo, alma y cuerpo, en las manos del Señor por toda la eternidad, yacer a Sus pies en sumisión verdadera, y confesar, “Sea hecha Tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra.” A pesar de nuestras transgresiones, deseamos vivir para la gloria de Dios por sobre todas las cosas, y servir a nuestro prójimo con amor para su bienestar espiritual y temporal.

Estimado lector, examínese a usted mismo.

 

Por cual senda camina usted?

Transita usted por la senda ancha a la destrucción eterna o por la senda angosta a la vida eterna? En este mundo hay muchos caminos diferentes, pero en el mundo espiritual solamente existen dos, los cuales nunca se cruzan. Son tan opuestos uno del otro como la oscuridad es de la luz, Satanás de Dios, lo natural de la gracia, y el infierno del cielo. Solo Dios, en Su gracia gratuita, nos puede remover de la senda ancha que lleva a la destrucción y colocarnos en la senda angosta que lleva a la vida eterna.

Pecador, rogamos a usted, apártese de sus caminos de pecado y maldad. Implore a Dios por una verdadera conversión, quien no solo dijo, “os es necesario nacer de nuevo”, sino que también dio testimonio de Si mismo, “el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.” Su alma está perdida y su condición es miserable; por ello, ruegue al Señor que le muestre esto, para que pueda haber lugar dentro de usted para el mensaje del evangelio de Jesucristo y El crucificado.

Permítame dejarle una última advertencia. En los veintisiete libros del Nuevo Testamento se menciona al infierno 234 veces. Si el camino de la vida fuera de 27 millas, y hubiera 234 anuncios a lo largo de este camino que leyeran, “Este camino lleva al infierno”, permanecería usted en dicho camino? Mientras usted permanezca un pecador incrédulo, sin arrepentimiento, sin Cristo, autosatisfecho, usted continúa en este camino al infierno. El infierno es el fin de una vida religiosa o mundana que permanece sin Cristo.

Este corto mensaje es también otro anuncio enviado a usted por el Señor para advertirle que todos los caminos del hombre terminan en la muerte. “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” (Isaías 55:6).

¿Cuántos anuncios más le enviará el Señor a su camino antes de que Su paciencia se agote, y cumpla Su propia Palabra: “tal como está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después el juicio”?

Apresúrese, pecador, por su propia vida. El hilo de su existencia aún no ha sido cortado, pero cada vez es más delgado y frágil. El Señor aún le está llamando: “Vivo yo, que no quiero la muerte del impío, sino que el impío se aparte de su camino y viva, dice el Señor Jehová; apartaos, apartaos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis?” (Ezeq. 33:11)

La puerta de la gracia aún está abierta. El trono de Cristo aún no se cierra. Escuchará usted Su voz antes de que sea demasiado tarde? “Besad al Hijo, no sea que se enoje y os perdáis del camino; pues se enciende de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en El se refugian” (Salmos 2:12).

Todos aquellos que han vivido sin Dios en la tierra estarán sin Dios en el infierno. Qué terrible será experimentar junto con el hombre rico en Lucas 16, “en el infierno, estando en tormentos, alzó sus ojos… y gimiendo, dijo:…estoy atormentado en esta llama.”

Querido amigo, deseo advertirle con amor. Ni usted ni yo podemos escapar de la muerte. Es una cita a la cual no faltaremos… pase lo que pase.

Está usted preparado para morir?

Sinceramente,

Joel R. Beeke

 

El Arrepentimiento Bíblico

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EL ARREPENTIMIENTO BIBLICO

 

La Necesidad de esta Hora

 

L.R. SHELTON JR.

(1923-2003)

 

 

 

1. La Necesidad de Arrepentimiento

 

¿Por qué es el arrepentimiento bíblico la necesidad  de esta hora? Porque vivimos en una época en que la mayoría de los líderes religiosos realmente niegan la necesidad de arrepentimiento. Si es que lo predican lo debilitan como el presidente de un seminario que dijo que el arrepentimiento no significa mas que “un caballero decirle a Dios que lamenta haber hechos lo que hizo”. Otros dicen que el arrepentimiento es únicamente para los judíos y no para nosotros en la actualidad. Algunos dicen que el arrepentimiento es sólo para los hijos de Dios y que no tienen nada que ver con los pecadores perdidos, mientras que otros predican justo lo contrario: ¡dicen que el arrepentimiento es sólo para pecadores perdidos pero no para los hijos de Dios! ¡Y aún otros afirman que arrepentimiento es meramente una forma de obras y que ningún grupo lo necesita! Por lo tanto, mi propósito es refutar estos errores fatales que están engañando a las almas preciosas para su destrucción eterna.

            Ahora escuchemos el testimonio de la Palabra de Dios. Veamos las palabras de nuestro Señor en Lucas 13:3 y 5,: Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente”. Lo que esta diciendo es esto: “A menos que renunciéis a vuestras armas de rebelión contra Dios, moriréis en el infierno porque permanecéis bajo la ira de Dios. ¡Confesad vuestros pecados y no los cometáis más o moriréis para siempre!”

            Por lo tanto, para empezar, tengo que presentar el efecto del pecado sobre la raza humana, especialmente sobre ti y sobre mí. ¿Qué es el pecado?

 

Pecado: Su definición

            En esencia, el pecado es rebelión contra Dios[i]. Esto significa creer que tenemos el derecho de hacer con nuestra vida lo que nos da la gana y de actuar independientemente de Dios y su santa ley. Como dice el apóstol Juan: “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción a de la ley” (1ª Juan 3:4). De hecho, el pecado es una manera de decirle a Dios: “No te metas con mi vida; no te necesito”.

 

Pecado: sus serias consecuencias

 

La doctrina del efecto del pecado sobre ti y sobre mí y sobre toda la raza humana es muy seria. Así como ningún corazón lo puede concebir apropiadamente, así la boca no puede expresar adecuadamente el estado de perdición y ruina que el pecado ha causado al hombre culpable y desdichado.  Te preguntas: “¿Qué ha hecho?” ¡Oh, mi amigo, nos ha separado de Dios! ¡Ha desfigurado y arruinado  nuestro cuerpo, alma y espíritu! El pecado ha llenado nuestro cuerpo de enfermedades y dolencias. El pecado ha desfigurado la imagen de Dios en nuestra alma. ¡El pecado ha cortado nuestra comunión con él quien nos hizo a su propia imagen moral! El pecado ha hecho que por naturaleza tú y yo seamos amantes del pecado y aborrecedores de Dios, quien es el único bien. ¡Si, es cosa muy seria considerar el pecado a la luz de la Palabra de Dios, ver lo que le ha hecho al hombre, a Dios y su Cristo, y a la creación de Dios! El pecado nos ha desligado de Dios y ha abierto las puertas del infierno. Es serio porque el pecado le ha costado al hombre su bien más precioso: su alma imperecedera.

 

Pecado: humillante para el hombre

 

Además,  la doctrina del pecado revelada en la Palabra de Dios es una muy humillante. ¿Por qué? Porque la Biblia no nos presenta meramente como ignorantes y necesitados de enseñanza. Ni nos presenta como débiles y necesitados de un tónico. En cambio, revela que tú y yo estamos espiritualmente muertos y que carecemos de cualquier justicia y rectitud que nos dé algún mérito ante Dios.

Esto significa que espiritualmente carecemos de fuerza, somos totalmente incapaces de mejorarnos a nosotros mismos, estamos expuestos a la ira de Dios y no podemos realizar ni una obra que sea aceptable para un Dios santo (Rom 3:10-18).

La imposibilidad de que alguno pueda ganarse la aprobación de Dios por medio de sus propias obras resulta claro en el caso del joven rico que se acercó a Jesús (Mat. 19). Cuando juzgamos a este joven según las normas humanas, era un modelo de virtudes y de logros religiosos. Pero, como tantos otros que confían en sus propios esfuerzos y su propia justicia, desconocía la espiritualidad y lo estricto de la ley de Dios. Cuando Cristo le mostró la codicia de su corazón, se fue triste, porque poseía muchos bienes. Era humillante descubrir que sus mejores estudios religiosos no eran más que trapos de inmundicia al olfato de Dios (Isa. 64:6). Este joven no quiso confesar que su moralidad y que sus mejores acciones no eran más que obras de tinieblas condenatorias por las que necesitaba sentir pesar y a las que tenía que renunciar.

 

Pecado: nuestra naturaleza.

 

¡Que humillante es descubrir que Dios requiere  la verdad en lo íntimo (Salm. 51:6)! ¡Que humillante es que no podemos librarnos nosotros mismos del pecado en nuestro corazón y en nuestra mente! Qué humillante es que nosotros, como todos los demás, tenemos que comparecer ante Dios como pecadores y declararnos culpables ante él. No queremos confesar que somos pecadores – perdidos, descarriados, indefensos y culpables – ante Dios. ¡El moral y farisaico no quiere confesar que está en la misma situación ante Dios que el violador, la prostituta y el borracho! No obstante, somos pecadores por naturaleza y en la práctica.

No podemos librarnos del pecado por medio de una resolución, una orden, un sacrificio ni por medio de apararnos totalmente del mundo, porque  es nuestra naturaleza. Jeremías 13:23 dice: “¡Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?

Este hecho humilló al apóstol Pablo. Lo llevó a arrepentirse y confesar que ante Dios era un pecador merecedor del infierno. En Romanos 7 nos cuenta que en una época vivía sin la ley; pero que cuando conoció el mandamiento de que no debía codiciar, se llenó de codicia. Comprendió que era carnal[ii], que se había vendido al pecado. Confesó que era humillante enterarse de que lo que quería hacer –vivir justa y rectamente—no podía hacer. Y lo que no quería hacer –pecar contra  un Dios santo, recto y justo—eso es lo que hacía. Confesó tener la voluntad de hace lo bueno, pero no el poder para hacerlo. Su voluntad estaba depravada, y su naturaleza pecaminosa lo tenía cautivo: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago” (Rom. 7:19). Por más que luchaba contra él, tomaba resoluciones contra él, lo denunciaba y hacía todo lo que podía en su contra –no se podía librar de él.

De la misma manera, cuando nosotros, por el pode iluminador del Espíritu de Dios, vemos el terrible poder del pecado en nuestra vida, es humillante.

 

Pecado: Como ve Dios Nuestro Corazón

 

¡La Biblia declara el efecto del pecado sobre el hombre es tal que nuestro corazón es comparable a algunas de las cosas más repugnantes que nos podamos imaginar! Se vale de estas descripciones para mostrarnos cómo considera Dios nuestros pecados.

¡Sabes que la Palabra de Dios nos describe como gusanos? Lo hace en Job 25:4-6: “¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios? ¡Y cómo será limpio el que nace de mujer? He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente, ni las estrellas sin limpias delante de sus ojos; ¿Cuánto menos el hombre, que es un gusano, y el hijo de hombre, también gusano?”[iii] EL significado de la raíz de la palabra usada aquí como gusano en el hebreo es “gusano de podredumbre”[iv]. Esta es la forma como Dios nos ve; en proceso de putrefacción, fuera de Cristo.

Además, ¿sabías que Dios nos describe en nuestra naturaleza depravada como una “podrida llaga”. Así lo hace en Isaías 1:4-6:

“¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás.¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.”

Las Escrituras también muestran que el pecado ha hecho al hombre como bestias ignorantes y estúpidas. Leemos en el Salmo 73:22: “Tan torpe era yo, que no entendía; era como una bestia delante de ti”. También leemos en el Salmo 49:20: “El hombre que está en honra t no entiende, semejante es a las bestias que perecen”. Si todavía estás jugando con el pecado, condenas tu alma al infierno. Y eres como las bestias que perecen porque no entiendes.

Alguien me dice: “¡Esta no es una manera agradable de decir las cosas!” Lo sé, pero es lo que dice la Palabra de Dios. Tenemos que despojarnos de todo nuestro orgullo y fariseísmo y renunciar para siempre a querer algo en nosotros que nos recomiende a Dios.

¡Qué cuadro del hombre depravado! ¡Qué imagen de ti y de mí por naturaleza! Viéndonos en este estado de putrefacción, Dios tiene que ordenar que nos arrepintamos.

Quiero razonar contigo: Si no te ocupas de la eternidad y no piensas en el mundo venidero, entonces de seguro la Palabra de Dios te retrata con exactitud en estas descripciones. Eres un gusano, como una llaga podrida y como una bestia que perece. ¡Oh que supieras tu final (Deut. 32:29) y acudieras ya mismo a Dios arrepentido, y te encomendaras a su misericordia  en Cristo! ¡Oh que te presentaras hoy ante el Dios Santo, humillándote ante él, y clamando a él como verdadero arrepentimiento!

 

 

 

 

2. El Significado del Arrepentimiento

 

Definición de Arrepentimiento

 

Entonces ya ves que el hombre está en una posición de rebeldía contra la soberanía y la autoridad de Dios. Por eso es que nuestro Señor Jesús vino al mundo predicando: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). Ordena a cada pecador que abandone sus armas de rebelión y enarbole la bandera blanca de rendición para entrar al Reino de Dios. En otras palabras, el pecador tiene que cambiar de parecer en lo que respecta al pecado.

Y esto es exactamente lo que significa arrepentirse: cambiar de parecer en lo que respecta al pecado y a Dios, lo cual da como resultado el apartarse del pecado y acercarse a Dios[v] ¡Y qué apartarse es éste! El arrepentimiento afecta la totalidad de la vida del pecador.

Arrepentimiento incluye que el pecador asuma la culpa de su condición pecaminosa ante Dios y ponerse del lado de él en contra de sí mismo. El penitente no culpa a ningún otro de su condición, sino que se condena a sí mismo bajo la ira eterna de Dios porque se lo merece.

Arrepentimiento incluye sentir gran tristeza por el pecado. Segunda Corintios 7:10 dice que “la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse”. Y mateo 5:4 dice: “bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.”

El arrepentimiento lleva a confesar los pecados. No escondiendo nada el pecador se hace responsable de sus pecados y abre su corazón pecaminoso a Dios.

Además, el arrepentimiento lleva a renunciar al pecado. El pecador arrepentido toma la determinación de no volver a él. por lo tanto, en el arrepentimiento bíblico, el pecador convicto y convencido asume su lugar ante Dios como un condenado con justicia. Aborrece su pecado, anhela ser libre de él. siente gran tristeza por su pecado, anhela ser libre de él. siente gran tristeza por su pecado y toma la determinación de no volver a él. Y demuestra  que su arrepentimiento es real  andando en la senda de justicia y en auténtica santidad. “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento” es la evidencia de que ha ocurrido un cambio radical en nuestra vida (Mat. 3:8)

 

Arrepentimiento y Juicio

 

En Hechos 17:30 leemos estas palabras: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan”. Dios dice que todos los hombres –no sólo los gentiles, sino todos los hombres, lo cual incluye a todo pueblo, lengua, nación y tribu. Y en el v.31 encontramos porqué Dios ha ordenado que todos los hombres en todas partes se arrepientan: ¡El juicio se acerca! “¡Arrepentíos!” dice Dios. “El Rey viene para juzgar! Arrepentíos si valoraís vuestra alma” ¿Por qué? “Por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó (Jesucristo), dando fe a todos con haberle levantado de los muertos”. Sí, Dios ordena que todos los hombres en todas partes se arrepientan y produzcan fruto digno de su arrepentimiento lo cual es una vida santa. ¡o se enfrentará con ellos en un juicio sin misericordia!

La cuestión es que Dios es soberano en su salvación. Sólo él establece los términos bajo los cuales recibe a pecadores rebeldes en su reino. Su Palabra declara que él es amante, gentil, misericordioso y generoso; pero es también santo, recto y justo. Por lo tanto, ordena a los hombres que se arrepientan. A menos que el pecador rebelde se arrepienta y crea el evangelio, no hay perdón. Pero ¡alabado sea su nombre precioso, es a este tipo de pecador que él mirará! El Señor dice en Isaías 66:2 “Pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra”. También el Salmo 51:17 nos dice: “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”.

¡Alabado sea el Señor! Nunca rechazará al pecador arrepentido y creyente. Cristo vino a buscar y salvar a justamente este tipo de pecador. Esucha a Isaías 55:6,7: “Buscad a Jehová mientras pueda ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”. Nota que en estos versículos hay nuevamente un mandato de que dejemos nuestro propio camino y nos volvamos a Dios. ¡Deja tu camino y vuélvete a Dios![vi]

 

El Arrepentimiento es Perpetuo

 

Debo recalcar también otra verdad: el arrepentimiento bíblico es perpetuo –el hijo de Dios se arrepentirá hasta que Dios lo lleva a su morada. El arrepentimiento es un modo de pensar permanente, un aborrecimiento continuo del mal.

¡Oh, cuantas almas preciosas han sido condenadas aquí mismo! Parecen arrepentirse por un tiempo. Dejan sus antiguas compañías y dejan los lugares donde competían sus pecados: el bar, el salón de baile, la casa de la prostituta. Parecen aceptar a Cristo. aun predican, enseñan y testifican de él. pero porque son “oidores pedregales” (Mar. 4:5, 6, 16, 17), solo duran un tiempo. Empiezan a enfriarse, volviendo gradualmente a sus costumbres de antes. Vuelven al pecado, vuelven a aquello a lo que habían renunciado. Uno a uno vuelven a sus antiguos pecados y compañeros, y vuelven al mundo. Eso es porque su arrepentimiento no era perpetuo: no surgió del nuevo nacimiento sino de la carne. La Palabra de Dios los describe:

 

Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno. (2ª Pedro 2:20-22)

 

En muchos casos, ese volver es lento. ¡Pocos vuelven una sola vez! Primero, anhelan la “libertad”; escudriñan la Palabra de Dios para averiguar cuanta libertad tienen, para poder vivir lo más cerca posible al pecado. Luego, poco a poco vuelven a este pecado y a aquel otro. Por último, ya no tienen un testimonio para Cristo, sino solo una confesión de fe externa. El pecado ya no los molesta. No lo aborrecen ni están en contra de él. se dicen así mismos que Dios ya no quiere que se arrepientan y aborrezcan al pecado, piensan que están en el camino de vida, no obstante, ¡el pecado ya no los molesta! Entonces vuelven a esos pecados de los cuales una vez se habían arrepentido, diciendo: “¡Ahora tenemos libertad para andar en estos caminos!” Pero, ¡oh, amigos, esto no es libertad, sino un permiso  para hacer lo que siempre has querido hacer, permiso para andar en el pecado sin restricciones! ¡Has jugado con fuego y tu corazón está ahora endurecido por el engaño del pecado! (Heb. 3:12).

También te advierto: ¡cuídate del arrepentimiento que no continúa! No es un arrepentimiento bíblico auténtico, tu corazón volverá a estar satisfecho con la basura del mundo: “De ceniza se alimenta; su corazón engañado le desvía, para que no libre su alma, ni diga: ¿No es pura mentira lo que tengo en mi mano derecha?” (Isa. 44:20). Por lo tanto, nunca lo olvides: el verdadero arrepentimiento es perpetuo. Si te has convertido de verdad, aborrecerás y dejaras tus pecados por el resto de tu vida[vii]. Y anhelarás ser santo, ser como Cristo y agradar a Dios.

Yo te pregunto: “¿Alguna vez has poseído tú el arrepentimiento bíblico auténtico que Dios ordena de todos los hombres?”

 

El Arrepentimiento es un Regalo

 

Ahora debo agregar que el arrepentimiento es un don de la gracia que obra en el corazón por el poder de Dios el Espíritu Santo[viii]. Hechos 11:18 nos dice: “De manera que también a los gentiles a dado Dios arrepentimiento para vida!” El Espíritu Santo nos muestra nuestra condición pecaminosa ante Dios y pone en nosotros la voluntad de renunciar a nuestro odio de Dios y su autoridad. Y por su gracia nos da el anhelo d andar con él en novedad de vida y santidad.

Como ya hemos visto, nos ordena arrepentirnos porque tú y yo somos rebeldes contra Dios por naturaleza. Todo hombre aparte de Cristo es un rebelde contra el trono de Dios (Rom. 8:7). Debido a nuestra naturaleza pecaminosa hemos determinado vivir nuestra vida apartados de Dios. Por eso tenemos que cambiar radicalmente nuestra manera de pensar con respecto a vivir independientemente de él. ¡Esto lo demostramos por medio de nuestro clamor a Dios pidiéndole que sea nuestro Señor y el Soberano de nuestra vida!

Porque le hemos escupido en el rostro, blasfemado su nombre, inclinado ante los dioses del oro y del placer, pasado su día como nos place y andado con orgullo y arrogancia contra él. Dios nos manda arrepentirnos y creer en el Señor Jesucristo. Tenemos que cambiar nuestra manera de pensar acerca del orgullos y la arrogancia, acerca de la codicia y los placeres mundanos y acerca de andar por nuestro propio camino. Tenemos que clamar a él para que obre su amor e santidad en nosotros.

Sí, mi amigo, porque no lo hemos amado a él con todos nuestro corazón, alma, mente y fuerzas y hemos derrochado nuestro amor en el yo y en el mundo, Dios nos ordena arrepentirnos y confiar en el Señor Jesús para remisión de nuestros pecados. Porque, fíjate bien, el arrepentimiento auténtico quita el yo del trono y entroniza a Cristo como Señor sobre cada área de la vida.

 

3. La Conexión de Arrepentimiento con la Fe

 

En la Palabra de Dios, el arrepentimiento y la fe se hallan conectados inseparablemente, y deben ser predicados juntos. No separemos lo que Dios a juntado (Mat. 21:32; Mar. 1:15; Hech. 2:38; 5:31; 20:21; 2ª Tim. 2:25).

La Palabra de Dios enseña claramente que Dios ordena “a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). Además, la Biblia enseña claramente que el arrepentimiento es tan necesario como la fe en el Señor Jesucristo. Pablo les dijo a sus oyentes en Hechos 20:20,21: “y como nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las a casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo”. Por lo tanto, el arrepentimiento y la fe son ordenados por Dios en el llamado del evangelio[ix].

¡Escucha estos versículos en que estas grandes verdades son presentadas juntas en la Palabra de Dios! En Marcos 1:15: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios e ha acercado, arrepentíos, y creed en el evangelio” “Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle” (Mat. 21:32). Dios da este testimonio de su ministerio: “Testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hech. 20:21). La epístola a los Hebreos dice: “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios” (Heb. 6:1). Y uno de los últimos mandatos de nuestro Señor a sus discípulos antes de ascender al cielo se encuentra en Lucas 24:46-48: “y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas.”

La Biblia nos da ilustraciones de los que se acercaron a Cristo con arrepentimiento y fe; estos acudieron a él para que los perdonara de sus pecados. El ladrón en la cruz se arrepintió y creyó, el hijo pródigo se arrepintió y creyó, y por lo tanto pedimos a los hombres hoy que se arrepientan y crean.

 

El Arrepentimiento y El Perdón del Pecado Deben Ser Predicados Juntos[x]

Nuestro Señor les dijo a sus discípulos, así como a nosotros también, que siguieran su ejemplo en la predicación del arrepentimiento y la remisión[xi] de pecados por medio de la fe en Cristo porque esto muestra realmente su ministerio mientras estaba en la tierra. Su primer mensaje según lo registra Marcos 1:15 fue “el tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. Y sus últimas palabras a sus discípulos y a nosotros fueron que el arrepentimiento y la remisión de pecados por medio de la fe en Cristo debían ser predicados en su nombre entre todas las naciones comenzando en Jerusalén (Luc. 24:46-48). Pero parece que muchos en la actualidad tienen miedo de predicar el arrepentimiento. Nuestro Señor no tenía miedo de llamar a los hombres a arrepentirse, y nos ha comisionado a nosotros para que hagamos lo mismo. Entonces anhelamos proclamar a todos los hombres que deben arrepentirse y creer en el nombre de Cristo para la remisión de sus pecados.

“Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Luc. 24:47). Estas son palabras llenas de significado que necesitan ser proclamadas hoy tal como en aquel entonces. Hay una verdadera remisión de los pecados por medio de la fe e Cristo para los que se consideran a sí mismo pecadores. El pecador impío –perdido, sin Dios y sin esperanza, lleno de pecado, lleno de perversidad- debe acudir a Cristo, renunciando a las armas de rebelión y enarbolando la bandera blanca de rendición. A él Dos le brinda la remisión de los pecados. Lo invita a venir, como al hijo pródigo, de regreso a su hogar.

Arrepentimiento y remisión están entrelazados, de modo que cuando encontramos uno, encontramos el otro. Donde no hay arrepentimiento, podemos estar seguros que no hay fe en Cristo. Pero donde hay arrepentimiento auténtico, podemos estar seguros de que hay una fe que confía en Cristo para el perdón total y gratuito de todos los pecados. Nuestro Señor Jesucristo declaró con autoridad que “todo pecado … será perdonado a los hombres” (Mat. 12:31). Está escrito en los Hechos de los Apóstoles.

“A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados” (Hechos 5:31)

“Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree.” (Hechos 13:38-39)

Y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.” (Hechos  20:20-21)

Los apóstoles lo declararon, y nosotros hoy declaramos esta misma verdad.

 

El Arrepentimiento Es un Don de la Gracia

Ahora, basado en la autoridad de la Palabra de Dios, quiero declarar que el arrepentimiento debe ser predicado en el nombre del Señor Jesús como una gracia otorgada desde lo Alto.. es otorgada por Dios. Sí, por lo tanto, el arrepentimiento ha sido dado a los gentiles igual que a los judíos porque es un don de la gracia (Hech. 11:18). No nos lega por las obras de la ley, sino que nos llegar total y completamente del corazón generoso de Dios. No debe ser predicado en el nombre de Moisés como una obligación legal, sino que debe ser predicado como lo predicó Jonás, sin ninguna esperanza –porque éste proclamó que Nínive sería destruida en solo 40  días- sino que debe ser predicado en el nombre de Jesús como la gracia de Dios.

El arrepentimiento es un don dado por la gracia de Dos, igual como la fe es dada por la gracia de Dios. Nuestro Dios generoso y Padre celestial ha exaltado grandemente a su Hijo y le ha dado un nombre que es sobre todo nombre., habiéndolo puesto a su diestra para ser “Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados” (Hech. 5:31). Por lo tanto, es la gracia de Dios, la bondad de Dios lo que lleva al arrepentimiento (Rom. 2:4)

Dondequiera que haya verdadera tristeza por el pecado, dondequiera que haya un cambio radical en la manera de pensar con respecto al pecado, puedes estar seguro de que esto ha sido producido por el Espíritu de  Dios. Es un don del pacto de gracia tanto como lo es el perdón que lo acompaña. Y recuerda, Dios otorga esta gracia únicamente a pobres pecadores. Lo hace tener conciencia de que lo necesitan. El escritor del canto[xii] lo expresó así:

 

Venido, necesitados, venid y bienvenidos,

Venid, la dádiva de Dios glorificad;

Verdadera fe y verdadero arrepentimiento.

Son gracias que a él os acercan;

Sin dinero, venid a Jesucristo y comprad.

 

Por si gracia, Dios usa la Ley para mostrarle lo que eres y luego te acerca a Cristo. Su Espíritu con su gracia usa la Ley para darte conocimiento del pecado (Rom. 3:19, 20; 7:7-25). Por lo tanto, ¡nunca descartes la Ley de Dios! Sí, te coloca bajo la ira de Dios y te condena al infierno. Pero, alabado sea Dios, por la Ley de Dios ves, admites y comprender tu estado pecaminoso, tu gran distanciamiento de Dios y tu gran necesidad de un Salvador. Gálatas 3:24 dice que la Ley es el ayo que te conduce a Cristo como tu única esperanza. Entonces, es la gracia de Dios lo que produce arrepentimiento en ti corazón y fe en el Señor Jesucristo.

El Espíritu Santo te enseñará cuan terriblemente sufrió Cristo por tus pecados, y esta verdad será el medio que te lleve a aborrecer el pecado. Comprenderás  que el Espíritu Santo, al luminar tu entendimiento e influenciar tus sentimientos, produce en ti arrepentimiento -¡aún en ese corazón que parecía tan duro y estéril que no se podría producir nada en él! Tu corazón será quebrantado y hecho fértil al caer sobre tu alma el suave rocío de la lluvia de gracia sobre tu alma. Entonces, por el Espíritu de Dios obrando en ti, verás una hermosura y una gloria en el Señor Jesucristo que causará que lo desees (2ª Cor. 4:4, 6; Job 23:3). No solo aborrecerás el pecado y sentirás gran tristeza por él (2ª Cor. 7:10, 11) sino que voluntariamente te volverás de él por fe en Cristo al comprender lo que le ha hecho a él.

Entonces, Dios da arrepentimiento al pecador, es uno de los dones gratuitos de su gracia. Y quien quiere lo posea pede estar seguro de que la mano del Señor está sobre él para siempre.

Pero vayamos mas adelante. ¡Dondequiera que ay un arrepentimiento real, es evidencia de la fe en Cristo operando en el corazón! ¡Esto es evidencia de que estás vivo en Cristo! Si tu corazón se ha apartado del pecado, si te postras en el polvo ante Dios debido a tus pecados, si acudes a Cristo en el cruz realmente penitente[xiii] clamando “¡Señor, acuérdate de mí! ¡Señor, sálvame! Señor, ten misericordia de mí y líbrame de caer en el pozo”, entonces hay en tu corazón arrepentimiento y fe. no puedes separarlos, donde encuentras uno, encuentras el otro.

Tenemos esto bellamente ilustrado en el caso del publicano que encontramos en Lucas: “Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.” (18:13, 14). Fíjate bien, las palabras del  salmista siguen siendo ciertas: “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu” (Sal. 34:18). Fue por pecadores como estos que nuestro Señor Jesús sufrió en la cruz.

Por lo tanto, salga y sea proclamado el mensaje en todos los pueblos debajo del cielo: dondequiera un alma se arrepiente y se vuelve a Jesucristo con fe, la gracia de Dios ya está obrando y les es otorgado perdón.

 

Arrepentimiento por la Autoridad de Jesucristo

Sigamos adelante. Nuestro Señor nos enseñó que el arrepentimiento predicado en el nombre de Jesús es predicado por la autoridad de Jesús como Señor. ¡Escucha! “Toda potestad [autoridad] me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones… en mi nombre” (Mat. 28:19,20).  Lo que esta diciendo es esto: En el nombre de Jesús es que se postra todo pecador arrepentido, y todas las fortalezas amuralladas de su corazón se derrumban ante Dios. En el nombre de Jesús la legión de demonios fue sacada del hombre que vivía en los sepulcros de Gadara. En el nombre, y la autoridad del rey Jesús. El pecador es librado por medio de la fe en su sangre. Todos los pecados son perdonados, su poder es quebrantado y si dominio desaparece. En la autoridad de su nombre tienes que acudir a ese Trono de gracia, que ha sido colocado por Dios mismo pata el pobre pecador (Heb. 4:16).

 

Dios Promete Perdón Total al Pecador Arrepentido

El evangelio promete al pecador un perdón total de todos los pecados que jamás haya cometido, ya sea un pecado de pensamiento, palabra o acción; ya sea un pecado de omisión o comisión[xiv]. Este perdón es tan grande como lo es total. Es perdón de las ofensas más horribles y más repetidas: impureza, robo, blasfemia, violación, borracheara, sí, prostitución, adulterio y aun homicidio. Es un perdón de los crímenes del peor tipo, un perdón comprado con la sangre preciosa de Cristo. Cuando nos volvemos a Dios con un arrepentimiento auténtico y confiamos en Jesucristo que nos limpie por fe, ¡seremos salvos!

Esto es el evangelio, la esperanza que Dios nos dice que ofrezcamos al pecador. Esto no es Jonás, quien dijo “¡De aquí a cuarenta días Nínive será destruida!” –no dijo nada de arrepentimiento. Pero yo te digo que la ira de Dios viene. Y enseguida te digo también que si te arrepientes y te vuelves a Dios con un corazón quebrantado y un espíritu contrito, creyendo la verdad del evangelio. Entonces ha para ti perdón y remisión absolutos en la sangra del Salvador. Porque “la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1ª Juan 1:7). Por que todos los que se arrepienten y creen en él, esta sangre les limpia todos los pecados que prohíben a los hombres estar en la presencia del Dios tres veces santo. Sí, proclamo perdón en el nombre de Jesús para pecados como éstos. Nos son demasiado negros para ser perdonados por Dios. ¡No están arraigados tan profundamente que no puedan ser lavados por la sangre preciosas de nuestro Señor Jesús!

 

¿Es el Perdón de Dios Para Ti?

Pero alguien puede decir: “no dudo que el arrepentimiento y la remisión de los pecados deben ser predicado en el nombre de Cristo, y que tales cosas sean enseñanzas de Cristo. mi problema es: ¿son para mí?” pues bien, ésta e suna cuestión que tienes que determinar bajo la dirección del Espíritu Santo. Pero déjame hacerte algunas preguntas: ¿Te arrepientes de tus pecados? ¿Sientes gran pesar por los pecados porque son la plaga de tu corazón y la maldición de tu vida? ¿Aborreces el pecado? ¿Te vuelves del pecado queriendo vivir como el Santo Dios quiere que vivas?

Entonces te digo a ti: si tienes este arrepentimiento, entonces cuentas también con esta remisión de tus pecados. Cristo los puso juntos: “arrepentimiento y el perdón de pecados” (Luc. 24:47). Y recuerda: Cristo te ha ordenado arrepentirte y creer (Mar. 1:15). Lo que él ha ordenado, tú por su gracia puedes llevar acabo.

Pero si en realidad no has sabido por experiencia lo que es el arrepentimiento, ¿quisieras elevar esta oración? “Oh Señor, muéstrame la culpa de mi pecado, y hazme ver a tu Hijo amado pagando esta culpa en mí lugar. Enséñame a sentir gran pesar mis pecados y a aborrecerlo, y dame la seguridad, por la enseñanza de tu Palabra y por la gracia de tu Espíritu de que todos han sido perdonados en el nombre e Jesús. Haz que pueda seguir mi camino regocijándome por ser un pecador salvado por tu gracia soberana”. ¿Elevarás al Señor esta oración?

 

4. El Medio del Arrepentimiento

 

Consideremos ahora el medio por el cual el arrepentimiento obra en el corazón.

 

La Palabra de Dios es el Instrumento del Arrepentimiento

En el arrepentimiento auténtico vemos un cambio radical en la manera de pensar y en el corazón que lleva a una transformación total de la vida; esto sucede en el alma por el poder del Santo Espíritu que convence de pecado. Pero, ¿qué instrumento usa? Mi amigo, usa la Palabra de Diosm de ka cual

L es autor, para convencer “de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). Fíjate bien: aparte de la Palabra de Dios no puede haber salvación, ya que leemos en Romanos 10:17: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios” Y 1ª Pedro 1:23 dice: “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre”.

Ahora, con la Biblia en la mano, leamos Hebreos 4:12,13:

 

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.”

 

Fíjate bien, en el arrepentimiento auténtico, la Palabra de Dios penetra nuestro corazón por obra del Espíritu Santo quien nos constriñe con su poder a fin de que podamos ser salvos. Pablo, escribiendo a la iglesia de los Tesalonicenses sobre este tema, dice: “Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección”. ¿Cómo? “Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre” (1ª Tes. 1:4, 5). Y en la salvación, éste es exactamente el modo como la Palabra de Dios penetra el corazón de cada pecador por quien murió Cristo.

¿Notaste la descripción que nuestro texto, Hebreos 4:12, 13, hace de la Palabra de Dios? Dice que es “viva”, una Palabra Viva. Nuestro bendito Señor la describe de la misma manera en Juan 6:63: “Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”. Sí, la Palabra de Dios crea conciencia en el pecador de que necesita volverse a Dios dejando sus caminos rebeldes. Arrojará al suelo sus armas de rebelión, enarbolará la bandera blanca de la rendición, y pondrá sus ojos con fe en el Señor Jesucristo para que lo salve, lo limpie del pecado y lo libre de la ira venidera. Fíjate bien, el Espíritu vivificador de Dios usa la Palabra para dar al alma el conocimiento de su impiedad ante Dios y el conocimiento del Dios Santo contra quien ha pecado.

“Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz”, ¡no es meramente un montón de letras muertas que pronto desaparecerán! ¡No, vive en la mente de Dios! ¡Vive en los decretos del cielo! Y vive y vivirá para siempre en el corazón y la mente de todos los redimidos de Dios porque es la Palabra viva de Dios. Opera en la mente y los sentimientos y no te dejará tranquilo. Es realmente la ley de Dios en las manos del Espíritu Santo el ayo que te trae a Cristo (Gál, 3:24).

 

La Palabra de Dios es Poderosa

Nuestro texto sugiere que esta Palabra es poderosa. Escucha el llamado que Dios mismo te hace en Jeremías 23:29 con respecto a su Palabra: “¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?” ¡Y yo digo que si lo es! Sí, creo y se que todo hijo de Dios dirá que la Palabra de Dios entró como un fuego en su alma, y que no hubo tranquilidad hasta hacer a los pies de Dios con auténtico arrepentimiento. ¡El corazón realmente fue quebrantado por la Palabra poderosa de Dios.

¡La Palabra de Dios en manos del Espíritu Santo es tan poderosa que da muerte al alma! Pablo dice en Romanos 7:9: “Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí”. La Palabra de Dios le dio muerte, porque como nos dice 2 Corintios 3:7, la Ley es el ministerio de la muerte. Da muerte a los pecados que amas, a tus ambiciones que amas, a tus planes que amas, tu fariseísmo, tu egoísmo, tu orgullo, y te deja a los pies del Dios soberano clamando: “¡Ten misericordia de mí, pecador!”

Fíjate bien, el Espíritu Santo pone esta Palabra poderosa y viva en tu mente y la escribe en tu corazón (Heb. 8:10; 10:16). No puedes zafarte de ella, te persigue y clama tu alma: “¡Tu eres el hombre, tu eres el pecador!” Te pregunto: ¿Alguna vez has tenido la experiencia de la obra de muerte de la Palabra de Dios? Si no, te encuentras todavía en la hiel de la amargura y la esclavitud de la iniquidad. El Espíritu Santo usa la Palabra para dar muerte al alma antes de volver a levantarla para andar en novedad de vida en Cristo Jesús. Tienes que morir por su mano antes de poder ser levantado a la vida.

Primera de Pedro 1:23 describe esta palabra preciosa como una Palabra viva. ¿Por qué? Porque por el poder del Espíritu Santo da vida. ¡Y, alabado sea el Señor, nunca puede ser destruida ni exterminada! Cielo y tierra pasarán, pero la Palabra de Dios permanecerá para siempre (Mat. 24:35)

 

La Palabra de Dios es Eficaz

Hebreos 4 también nos dice que esta Palabra de Dios, en las manos del Espíritu Santo, no solo es viva sino también eficaz. Es activa, operativa, vigorizante y efectiva. Trae convicción –convicción de pecado y de la impiedad de la incredulidad- porque discierne entre el bien y el mal en el pensamiento aun más santo del mejor de los hombres y le muestra lo que es: ¡un pecador ante Dios!

El Espíritu Santo usará la Palabra para darte la convicción de que eres espiritualmente ciego a causa del pecado. No puedes ver el peligro en que te encuentras ni puedes ver ninguna hermosura en Cristo. “Pero si nuestro evangelio esta aun encubierto, entre los que se pierden esta encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos” (2 Cor. 4:3, 4)

Luego la Palabra te dará convicción de que eres sordo a causa del pecado. No puedes oír la voz de Dios fuera de su llamado eficaz (Mar. 8:18). Te dará la convicción de que eres vil, corrupto y moralmente enfermo por causa del pecado (Gen. 6:5; Rom. 3:10-12). Y te dará la convicción de que te encuentras en un estado de parálisis espiritual por causa del pecado. El pecado ha paralizado tu voluntad, de modo que no tienes poder para levantarte de tu condición impotente. Romanos 5:6 dice: “Cuando aun éramos débiles…”

La Palabra te dará la convicción de que tus pecados te han separado de Dios (Isa. 59:1, 2) y lo han convertido en tu enemigo. Te dará la convicción de que el pecado ha llenado tu corazón y tu mente de rebelión, de manera que reconozcas que Romanos 6:7 es verdad: eres carnal, enemistado contra Dios, y necesitas un arrepentimiento auténtico.

¡Oh mi amigo, necesitas desesperadamente la obra poderosa del Espíritu Santo para que escriba en tu corazón la Palabra eterna de Dios! ¡Necesitas clamar con gran pesar por el pecado, pidiendo misericordia ante Dios en Cristo!

También, Hebreos 4 nos dice que la Palabra de Dios en las manos del Espíritu Santo es más cortante que toda espada de dos filos. Fíjate que la Palabra de Dios abarca tanto que no hay pensamiento o propósito en toda la creación que no esté dentro de su alcance: Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos…Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.” (Sal. 139:2, 4). Porque su autor es espiritual, la Palabra es espiritual. Y escudriña a los hombres espiritualmente. Cuando el Espíritu Santo hace penetrar la Palabra en el alma del hombre, lo convence de sus pecados que antes ni siquiera percibía.

 

La Palabra de Dios Hiere y Da Vida

La Palabra de Dios hiere y da vida. Da muerte al fariseísmo, al pecado y la incredulidad. Te tare a Idos clamando: “¡Ay de mí porque estoy desecho! ¡Estoy perdido! ¡Dios, se propicio a mí, pecador!” Escucha el clamor de David en el Salmo 51 cuando la Palabra de Dios penetró forzadamente en su corazón bajo la convicción de su pecado:

 

“Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio. He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre. He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí”

 

David no culpó de sus pecados a otro, no culpó a las circunstancias ni al ambiente. Se hizo cargo absoluto de sus pecados y se arrepintió de ellos ante Dios. Clamó a El pidiendo misericordia y perdón. Oh, eso es lo que necesitas hoy –un arrepentimiento bíblico auténtico. Tú tienes que hacerte cargo de tu culpa ante Dios por tu condición espiritual. Tu tienes que confesar: “He pecado y soy culpable. Necesito la misericordia de Dios en Cristo”.

 

La Palabra de Dios No Ofrece Atajos

Muchas gentes con las que me encuentro en la actualidad buscan “la vida mas profunda”, cuando en realidad lo que necesitan tan desesperadamente es encontrar su camino a la cruz de Cristo con un corazón verdaderamente quebrantado por su pecado. Están tratando de circunvalar la convicción del Espíritu Santo; por lo tanto, ¡han errado totalmente Quiero decirte de lo profundo de mi corazón que te brindo como compasión: ¡no existen atajos para superar la vida! Cuando el Señor te confronta con tus pecados, tienes que arrepentirte. El Espíritu tiene que abrir tu corazón para que, por medio de la Palabra de Dios, puedas ver tu condición perdida, desdichada y pecaminosa. Se que no te gusta oír esto porque amas el pecado. ¡Tu orgullo no te deja admitir que eres un pecador hipócrita, un pecador merecedor del infierno y el más grande  de los pecadores! Pero recuerda, ¡o vienes por este camino o mueres!

Prueba lo que quieras, blanquea tu exterior, límpiate todo lo que puedas, asiste a la iglesia, ora, predica, enseña, da testimonio, ten grandes experiencias y sentimientos religiosos. Pero todo esto de nada te servirá si el fundamento de tu vida cristiana no esté puesto en el fundamento del arrepentimiento dirigido a Dios y de la fe en el Señor Jesucristo. Volvemos a las palabras del Señor en Lucas 13:5: “Antes si nos os arrepentís, todos pereceréis igualmente” ¡No hay vuelta que darle! Tienes que hacerle frente: si no te arrepientes, no tienes salvación en Cristo. ¡Tiene que haber ese cambio radical en tu manera de pensar y en tu corazón que te lleve a la transformación completa de tu vida! Esas palabras en Lucas 13 no son palabras mías. Estas son las Palabras de Aquel que habla desde el cielo. Tienes que prestarle atención o morirás en tus pecados (Heb. 12:25)

Déjame preguntarte también: ¿Alguna vez has tomado tu lugar ante Dios como David, implorando su misericordia al confesar tus pecados, doliéndote arrepentido por ellos? Si desconoces estos ejercicios del alma, no importa la fe que profesas o que practicas, no importa en la alta estima en que te tengas a ti mismo o en la que los demás te tengan, ¡Dios dice que sigues muerto en tus pecados!

Pero si, por la gracia de Dios su Palabra ha penetrado tu corazón y levantado el velo de modo que puedes ver lo que Dios ha estado viendo todo el tiempo, entonces sé que clamarás pidiendo misericordia. Implorarás que te vista en su manto perfecto de justicia para poder presentarte ante el santo Dios. Entonces valorarás al Cristo del Calvario. Entonces dejarás todo lo demás y serás encontrado en él, vestido únicamente de su justicia.

Este es el modo en que Dios llama a pecadores para ser salvos en Cristo. Por su Espíritu y la Palabra, él obra arrepentimiento hacia Dios y fe en el Señor Jesucristo en sus corazones. Te pregunto nuevamente: ¿Alguna vez ha tratado Dios a tu corazón de este modo? ¿O desconoces la convicción que da el Espíritu Santo y el arrepentimiento y la fe que da Dios?

 

5 Los Frutos del Arrepentimiento

 

En conclusión consideremos los frutos que siempre son el resultado del arrepentimiento bíblico auténtico.

Juan el Bautista advirtió a sus oyentes: “Haced, pues frutos dignos[xv] de arrepentimiento” (Mat. 3:8). Y el apóstol Pablo le dijo al rey Agripa que su mensaje a los judíos y los gentiles era “que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento” (Hech. 26:20). Entonces, por estos dos pasajes aprendemos que el arrepentimiento bíblico auténtico se demuestras en la vida del creyente por sus frutos. Por lo tanto, consideremos algunos de estos frutos. Al hacerlo, oremos pidiendo que el Espíritu Santo abra nuestro entendimiento para poder comprender su Palabra preciosa y que abra y escudriñe nuestros corazones. Quiera el Señor mostrarnos si estos frutos son producidos en nuestra vida por el Espíritu del Dios viviente.

 

El Arrepentimiento da como Resultado un Verdadero Aborrecimiento por el Pecado

Primero, el fruto del arrepentimiento bíblico auténtico en nuestra vida es un verdadero aborrecimiento por el pecado como pecado como pecado y no meramente aborrecimiento por sus consecuencias[xvi], la cual es la separación de Dios en el infierno para siempre. Este aborrecimiento no es contra ese o aquel pecado, sino aborrecimiento por todo pecado, y particularmente por la raíz misma que es la obstinación. En Ezequiel 14:6 leemos: “Y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis”. Fíjate bien, el cambio de parecer que Dios requiere, el cambio de parecer que complace a Dios, es un aborrecimiento por el pecado como pecado contra Dios. Por lo tanto, te pregunto: ¿Tenemos tú y yo un aborrecimiento así por el pecado? En caso contrario, entonces no hemos dado los frutos del arrepentimiento bíblico autentico.

 

El Arrepentimiento da como Resultado un Gran Pesar Santo por el Pecado

En segundo, el fruto del arrepentimiento bíblico auténtico es una gran tristeza santa por el pecado. Segunda Corintios 7:9, 10 dice: “Fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios… porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación” Esta gran tristeza es el pesar por haber despreciado a un Dios tal, por habernos rebelado contra su autoridad, y por haber sido indiferentes a su gloria. Fue un gran pesar como éste lo que causa que Pedro saliera y llorara amargamente por haber negado a su Señor (Mat. 26:75). Y un gran pesar como éste es la que causa que nosotros lloremos amargamente por nuestros pecados porque son contra Dios. Nos vemos obligados a clamar como David: “Porque yo reconozco mis rebelio9s, y i pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos” (Sal. 51:3,4).

¿Has sentido este pesar porque tus pecados son contra Dios? Este fruto del arrepentimiento bíblico auténtico es el que nos causa que crucifiquemos “la carne con sus pasiones y deseos” (Gal. 5:24) y que sigamos a Dios en Cristo de todo corazón. Este tipo de gran pesar por el pecado es el único genuino.

 

El Arrepentimiento da como Resultado la Confesión de los Pecados

Tercero, el fruto del arrepentimiento bíblico auténtico es la confesión de los pecados. Leemos en Proverbios 28:13 “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”. Sí, tiene que haber el fruto de confesar y no esconder nada. Fíjate bien, tú y yo sabemos que es nuestra naturaleza negar directa o indirectamente nuestros pecados, y restarles importancia o justificarlos. Pero cuando el Espíritu Santo obra en nuestra alma y saca a luz nuestros pecados, tenemos que reconocerlos delante de Dios.

Si el arrepentimiento bíblico auténtico está obrando en nuestro corazón, no encontraremos alivio hasta confesar nuestros pecados y exponerlos ante Dios. El Salmo 32:3,4 destaca esto en la siguientes palabras: “mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en sequedades de verano”. Fíjate bien, la confesión de nuestros pecados hecha de todo corazón es lo único que puede darnos paz con Dios es Cristo. Y, mi amigo, esto continúa en nuestra vida hasta que lleguemos a la gloria. La confesión cotidiana del creyente cuando reclama la promesa de 1 Juan 1:9 ante el Trono de Gracia: “Si confesamos nuestro pecados, é es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

 

El Aborrecimiento da como Resultado un Verdadero Volverse del Pecado

Cuarto, el fruto del arrepentimiento bíblico auténtico es un verdadero volverse del pecado. El arrepentimiento auténtico es un cambio radical en la manera de pensar y en el corazón que lleva a una transformación completa de nuestra vida. “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Prov. 28:13). Si yo realmente aborrezco el pecado y siento gran pesar por él, entonces  renunciaré a él. Tomaré en serio Isaías 55:7 que dice: “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”. Tal es el cambio de rumbo que Dios. Se verá en el hecho de que el pecador arrepentido y creyente haga caso a la Palabra de Dios que dice: “Huid de la fornicación” (1 Cor. 6:18), “Huid de la idolatría” (1 Cor. 10:14) “Huid del amor al dinero” (1 Tim. 6:10, 11), “Huye también de las pasiones juveniles” (2 Tim. 2:22). Y también se verá en la práctica de las gracias positivas de seguir “la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor” (2 Tim. 2:22). Mi amigo, la pregunta que enfrentamos es: Tú y yo, ¿nos hemos vuelto verdaderamente del pecado a Dios de todo corazón?

 

El Arrepentimiento da como Resultado el Deseo de Justicia y Santidad

Quinto, los frutos del arrepentimiento bíblico auténtico se verán en el deseo de poner en práctica las Escrituras que nos enseñan que hemos de andar en justicia y santidad (Ef. 4:24) y de ser cuidadosos en ocuparnos de buenas obras (Tit. 3:8). Esto, para mí, es una de las señales que distinguen al arrepentimiento bíblico auténtico: el deseo de andar en un nuevo camino –de tomar un rumbo diferente del que andábamos antes en la vida. Leemos en Hebreos 12:14: “Seguid la paz con todos, y la santidad sin la cual nadie verá al Señor”. Así es que por la gracia de Dioa anhelamos procurar esta paz y santidad porque Dios nos ha dado un nuevo corazón. En Mateo 1:21 leemos que Cristo vino para salvar a su pueblo de sus pecados, no en sus pecados. Entonces el penitente verdadero implora a Dios diariamente para que lo libre del pecado y del yo. Además, en Efesios 1:4 leemos: “nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él”. Entonces por la gracia de Dios anhelamos ser santos, libres de nuestros pecados y nuestra obstinación. Y en 1 Tesalonicenses 4:7 leemos “Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación”. Así es que, por la gracia de Dios, anhelamos andar dignos de este llamado a la santidad.

Y en 1 Tesalonicenses 4:3 leemos que la voluntad de Dios para nuestra vida es que seamos santificados –apartados para el uso santo de Dios. Entonces anhelamos por la gracia de Dios estar separados del pecado y unidos con Cristo. Al desear justicia, andar en verdadera santidad y cuidadosos de realizar buena sobras, manifestamos los frutos del arrepentimiento bíblico en nuestra vida. Porque leemos en Tito 2:11, 12:

 

“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciado a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente.”

 

¡Y este es el deseo de nuestro corazón! Nuestra plegaria es: “¡Oh Señor, ayúdame a comprender tu Palabra y por tu gracia ayúdame a comprender tu Palabra y por tu gracia ayúdame a andar en el camino que te agrada a ti”. O, como la del salmista: “Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día” (Sal. 25:4, 5). Y “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra” (Sal. 73:25), enséñame de tal manera tu camino, y llévame por sendas claras de modo que te siga todos los días de mi vida.

Estos, pues, son los frutos del arrepentimiento bíblico auténtico:

 

·         Un anhelo profundo de haber terminado con el pecado, porque es la plaga y el gran pesar de nuestro corazón.

·         Un anhelo por pelear la buena batalla de la fe.

·         Un anhelo profundo de nunca volver a un camino de obstinación y egoísmo, sino anunciar las alabanzas de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.

·         Un anhelo profundo de seguir al Señor en una senda de santidad todos los días de nuestra vida.

·         Un deseo profundo de complacerle a él e todos nuestros caminos.

·         Un anhelo profundo de juzgarnos cada día a nosotros mismos ante el Señor y vivir a sus pies con un corazón quebrantado y un espíritu contrito.

 

Conclusión

            El arrepentimiento bíblico auténtico no puede ser separado de la fe salvadora verdadera; ambos van siempre juntos. Aquel que realmente se arrepiente, realmente cree, porque el mismos Espíritu Santo que nos da arrepentimiento de manera que reconocemos nuestra conducta pecaminosa delante de Dios, y que nos da el anhelo de confesar y renunciar a ella con verdadero pesar santo, también volverá nuestros ojos hacia el hermoso Señor que murió en nuestro lugar. La Palabra de Dios revela que el Espíritu Santo nunca separa el arrepentimiento y la fe. Donde encuentras al uno, encuentras la otra en la vida del alma salvada. ¡Alabado sea el nombre de nuestro Dios tres veces santo! ¡El, que da fe, también da arrepentimiento!

La fe encuentra en Cristo un Salvador completo. En Cristo encontramos paz porque él hizo las paces por la sangre en su cruz. En Cristo encontramos esperanza y la esperanza no es avergonzada porque el Espíritu Santo ha derramado el amor de Dios en nuestro corazón. En Cristo encontramos una posición perfecta delante de Dios quien hace a Cristo sabiduría, justicia, santificación y redención para nosotros (1 Cor. 1:30). En Cristo encontramos un refugio perfecto de la ira de Dios contra nuestros pecados porque el juicio de todos nuestros pecados ha caído sobre Cristo (Isa. 53). En Cristo encontramos todo lo que Dios da al pobre pecador arrepentido y que cree; porque sabemos que estamos completos en él, el salvador de nuestra alma, el Señor Jesucristo.

El arrepentimiento aparta la vista del o y la fija en Cristo con fe, y encuentra en él un Salvador suficiente para cada necesidad. Confiemos en él con un arrepentimiento bíblico auténtico. Tal es la necesidad de esta hora.

 

 

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[i] La palabra pecado significa “errar el blanco”. 1ª Juan 5:17 declara que “toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte”; esto significa cualquier cosa que no está en armonía con el carácter justo y recto de Dios.  1ª Juan 3:4 nos dice que pecado es quebrantar la ley de Dios, lo cual es la violación de la voluntad revelada de Dios. Estas definiciones bíblicas ponen en claro que pecado es todo pensamiento, palabra, actitud y acción que son contrarios  ala revelación del carácter y la voluntad de Dios presentados en su palabra.

[ii] Carnal – dado a los placeres sensuales.

[iii] Matthew Henry comenta sobre este versículo: “Tan sórdido y mugriento. El hombre no es puro porque es un gusano nacido en podredumbre y por lo tanto aborrecible a Dios”. Matthew Henry, en E4´s Matthew Henry´s Complete 6  Volume Commentary. Comentario de 6 tomos de Matthew Henry) (Edición electrónica).

[iv] Harris, R.L. Archer, G.L. y Waltke, B.K. (199, c1980), Theological Wordbook of the Old Testament (Glosario Teológico del Antiguo Testamento), p. 850. Chicago: Moody Press.

[v] El vocabulario bíblico relacionado con el arrepentimiento es realmente rico. Encontramos el tema del arrepentimiento a través de toda la Biblia y expresa su idea aun cuando no se usa la palabra misma. En el A.T., dos palabras hebreas, los verbos nacham y shub son traducidos con frecuencia como arrepentimiento. The Hebrew and Aramic  Lexicon of the Old Testament (Lexico hebreo y arameo del Antiguo Testamento) por Koehler, Baumgartner, Richardson y Stamm dice que nacham significa: “lamentarse, llegar a deplorar algo , arrepentirse” como en Job 42:6: “Por tanto  me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza.” En su Commentary of the Old Testament, (Comentario del Antiguo Testamento) Keil y Delitzsch comentan: “Nacham es la expresión exacta de metanoeo, el dolor santo del arrepentimiento del que no se arrepiente. Se arrepiente  (sentado) en polvo y cenizas al estilo de los que sufren el dolor profundo por al pérdida de un ser querido”. Con respecto a shub, que significa “volverse”, The Theological Wordbook of the OT dice: “La Biblia abunda en expresiones idiomáticas que describen la responsabilidad del hombre en el proceso del arrepentimiento. Tales frases incluyen los siguientes: “inclinad vuestro corazón a Jehová Dios de Israel” (Jos. 24:23), “circuncidaos a Jehová” (Jer. 4:4), “lava tu corazón de maldad” (Jer. 4:14), “haced para vosotros barbecho” (Os. 10:12), etc. No obstante, todas las expresiones de la actividad penitencial del hombre se suman y resumen en este verbo único: shub. Porque combina en sí, mejor que ningún otro verbo, los dos requisitos del arrepentimiento; volverse del mal y volverse hacia lo bueno”. Concluyen diciendo: “Es cierto que no hay en el Antiguo Testamento una definición sistemática de la doctrina del arrepentimiento. Mayormente, la Biblia lo describe (Salmo 51). No obstante, el hecho de que las personas son llamadas a “volverse”, ya sea “a” o “de” implica que el pecado no es una mancha indeleble, sino que por volverse, lo cual es un poder dado por Dios, el pecador puede encaminar en otra dirección su destino. Hay dos maneras de comprender la conversión, como el acto soberano gratuito de la misericordia de Dios y el acto del hombre por medio del cual va más allá de la contrición y el lamentarse a una decisión consciente de volverse a Dios. Esto último incluye el repudio de todo el pecado y una confirmación de la voluntad total de Dios sobre la vida de uno”. En el NT, tres palabras griegas expresan arrepentimiento: los verbos metanoeo, metamelomai y el sustantivo metanoia, 1) Según el Analytical Lexicon of the Greek New Testament (Léxico analítico del Nuevo Testamento) por Friberg y Miller, metanoeo es usado “predominantemente en relación con un cambio religioso y ético en el modo de creer en cuanto a dos actos: arrepentirse, cambiar de idea, convertirse (Mat, 3:2)”. También puede expresar un elemento emocional: “como sentir remordimiento y contrición, sentirse compungido (Luc. 17:3,4)”. 2) A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature (Un léxico griego-inglés del Nuevo Testamento y otra literatura cristiana primitiva) por Anrndt, Gingrich, Danker y Bauer dice que metamelomai significa “sentir remordimiento, arrepentirse”. El Greek-English Lexicon of the new Testament Based on Semantic Domains (Léxico griego-inglés del Nuevo Testamento basado en el campo semántico) por J.P. Luw y E.A. Nida dice que metamelomai significa “cambiar de idea acerca de algo, con la probable inferencia de un remordimiento- “cambia de idea, pensar de un modo diferente”. 3) “Metanoia significa “un cambio de idea que leva a un cambio en la conducta”. Louw y Nida dicen acerca de metanoeo y metanoia: “Cambiar la manera de vivir de uno como resultado de un cambio completo de sus pensamientos y actitudes con respecto al pecado y la justicia –“arrepentirse, cambiar su manera de ser, arrepentimiento”. Metanoeo: “Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen (Mar. 6:12). Metanoia: “¿ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” (Rom. 2:4) Aunque en español uno de los componentes centrales del arrepentimiento es el dolor o contrición que la persona experimenta debido al pecado, el énfasis en metanoeo y metanoia parece ser más específicamente el cambio total, tanto en el pensamiento como en la conducta, con respecto a cómo una debe pensar al igual que actuar”. La importancia de estas definiciones es que aunque el énfasis principal en el arrepent9miento es el cambio de idea que lleva al cambio de conducta, no se puede descartar el elemento emocional de contrición o remordimiento.

[vi] Esto no significa que uno tiene que dejar todo acto de pecado antes  de acudir a Cristo. esto es imposible. Significa que cambia de parecer, se aparta de él en su corazón, y luego se aparta más y más del pecado conocido en su vida a medida que madura en Cristo.

[vii] Aunque el arrepentimiento bíblico es perpetuo, esto no significan que los hijos de Dios no tenga una lucha con el pecado o períodos de “sequedad”. Pablo escribe: “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.” (Gal. 5:17). Pero los verdaderos hijos de Dios nunca pueden estar satisfechos o conforme con sus pecados. El Espíritu Santo dará al auténtico creyente la convicción de que lo está entristeciendo, iluminará su corazón y le dará arrepentimiento y una restauración de su comunión con el Señor (Sal. 51).

 

[viii] El arrepentimiento como un “don de gracia” surge de la obra milagrosa del Espíritu Santo, que Jesús llamó “nacer de nuevo” (Juan 3:3; 1ª Ped. 1:23). Este nuevo nacimiento también es descrito como”nacer del Espíritu” (Juan 3:5, 6, 8), “nacido de Dios” (Juan 1:13; 1ª Juan 2:29; 3:9; 4:7; 5:1, 4, 18), concebidos por Dios (1ª Ped. 1:3; 1ª Juan 5:1, 18) y regeneración (Tit. 3:5). La Biblia usa también otros diversos términos. Ningún pecador se arrepiente auténticamente a menos que primero haya recibido vida por medio del Espíritu Santo.

[ix] El arrepentimiento y la fe son “dos lados de una misma moneda” que llamamos conversión. El arrepentimiento es el lado negativo y la fe es el positivo. El arrepentimiento se vuelve del pecado, la fe se vuelve a Dios. Como dijo el apóstol Pablo: “testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo (Hechos 20:21). El arrepentimiento y la fe están tan estrechamente unidos que existen algunos pasajes que hablan de arrepentimiento sin mencionar la fe: “y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Luc. 24:47). Pablo, el apóstol de la gracia, describió su ministerio de este modo: “anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.” (Hechos 26:20). Por otro lado, existe pasajes que ordenan creer sin mencionar el arrepentimiento: “Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hech. 16:31). Estos y muchos otros pasajes demuestran que arrepentimiento y fe están vitalmente entrelazados.

[x] A través de los siglos ha existido un debate entre los hijos del Señor en cuanto a cual viene primero: el arrepentimiento o la fe. ambos lados tienen sus defensores entre cristianos creyentes de la Biblia. Pero la regeneración es un milagro que no puede ser examinada bajo un microscopio. Aunque el milagro del nuevo nacimiento siempre se manifiesta en la vida de Dios en el alma del hombre, hemos de cuidarnos deponer un orden demasiado estricto en la manera como Dios obra ese milagro en la vida del pecador. Dado que tanto el arrepentimiento como la fe surgen de la regeneración, ambos se manifestarán claramente en los hijos del Señor. Ningún pecador cree en Cristo para salvación a menos que haya cambiado de parecer en cuanto al pecado, Dios y Cristo. Tampoco ningún pecador se arrepiente auténticamente a menos que crea la Palabra de Dios en cuanto a su condición perdida y el poder salvador de Jesucristo. Enfatizar demasiado la fe o el arrepentimiento puede dar como resultado por lo menos cuatro errores: 1) Enfatizar demasiado el arrepentimiento como algo separado de la fe puede dejar al pecador con la impresión que debe sentir cierto dolor o derramar cierta cantidad de lágrimas antes de poder creer en Cristo. 2) Enfatizar demasiado el arrepentimiento como algo separado de la fe puede dar al pecador la idea de que tiene que dejar todo pecado antes de poder creer en Cristo. 3)Enfatizar demasiado en la fe sin arrepentimiento puede dejar al pecador con la impresión que puede “creer en Jesús” sin tener que preocuparse por una vida cambiada. El evangelio llama a pecadores a acudir a Jesús como un Salvador del pecado. Jesús no vino para asegurar al pecador de que irá al Cielo aunque siga en una vida pecaminosa y egoísta; en cambio, Jesús vino para llamar “a pecadores al arrepentimiento” (Mat. 9:13; Mar. 2:17; Luc. 5:32). El pecador nunca se apresurará para acudir a Jesús como Salvador del pecado a menos que vea al pecado como una maldad que ofende a Dios y lo condena con justicia ante él. Su nombre es “JESÚS, porque él salvará  a su pueblo de sus pecados” (Mat. 1:21). 4) Enfatizar demasiado ya sea el arrepentimiento o la fe puede llevar a un concepto erróneo en cuanto al fundamento correcto para la justificación. El arrepentimiento aparta la vista del pecado y el yo a la vez que la fe recibe la justicia perfecta de Jesús. Ni el arrepentimiento ni la fe ameritan justificación.

[xi] Remisión – indulto, perdón.

[xii] Joseph Hart, 1759.

[xiii] Penitente –  lamentarse por haber hecho lo malo.

[xiv] Los pecados de omisión son las cosas que el Señor nos ordena hacer que o hacemos: Santiago 4:17: “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.” Los pecados de comisión son las maldades que hacemos y que el Señor nos ordena no hacer.

[xv]  Digno– adecuado

[xvi] Es importante comprender la diferencia entre un deseo de “escapar del infierno”, lo cual es sencillamente un anhelo por evitar el castigo por nuestros pecados, y el anhelo del alma de ser libre del pecado mismo: “Y llamarás su nombre JESUS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mat. 1:21). Temer el infierno y querer evitar sus tormentos no es malo en sí: “Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres” (2 Cor. 5:11). Pero la redención bíblica no es simplemente nuestra liberación de la pena del pecado, sino de lo que nos condena –el pecado mismo.

Los Cinco Puntos del Calvinismo

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Los Cinco Puntos Del Calvinismo

por W.J.Seaton

Prefacio

Escasamente hay otra palabra que promueva semejante sospecha, desconfianza, y aun animosidad entre Cristianos profesantes como es la palabra Calvinismo.  Y sin embargo mucho del celo que es asestado en contra de este sistema y a esos que lo sostienen y predican es muy seguramente un celo el cual no es conforme a conocimiento.  Los siguientes artículos han sido escritos con la esperanza de que mucho del abuso que es lanzado al sistema teológico Calvinista sea retirado, y qué la verdad de esa grandiosa   enseñanza, la cual era el apoyó de nuestros padres en la fe, y la fuerza de la iglesia en una era mucho más gloriosa que la de nosotros, sea vista claramente.

Introducción

Debemos de tener nuestro punto de empiece en Holanda en el año 1610. Santiago Arminio, un profesor Holandés, se acababa de morir y sus enseñanzas se habían formulado en cinco puntos principales de doctrina por sus seguidores- conocidos como Arminianos.  Hasta este punto, las iglesias de Holanda, en común con las otras  Iglesias Protestantes principales en Europa, se habían subscrito a las Confesiones de fe de Belga, y de Heidelberg, las  cuales fueron establecidas firmemente en las enseñanzas de la Reforma. Sin embargo, los Arminianos querían cambiar esta posición, y ellos presentaron sus cinco puntos en forma de demostración o protesta al parlamento Holandés.  Los cinco puntos del Arminianismo fueron, hablando ampliamente, como siguen:

I. Libre albedrío o habilidad humana.  Esto enseñaba que El Hombre aunque afectado por la caída, no estaba totalmente incapaz de escoger bienes espirituales, y era capaz de ejercitar fe en Dios en orden para recibir el evangelio y así-traerse asimismo a la posesión de la salvación.

II. Elección condicional- Esto enseñaba que Dios tendía sus manos sobre aquellos individuos que El sabia-o previo- que responderían al evangelio.  Dios eligió aquellos que salvados por su libre voluntad y en su estado natural caído- que era, por supuesto, de acuerdo con el primer punto del Arminianismo, no completamente caído de todos modos.

III. Redención Universal, o Expiación Universal- Esto enseñaba que Cristo murió para salvar a todo hombre; pero solamente en manera potencial.  La muerte de Cristo hacia posible  a Dios  perdonar a los pecadores, pero solamente con la condición de que creyeran.

IV. La obra del Espíritu Santo en la regeneración limitada por la voluntad humana.  Esto enseñaba que El Espíritu Santo, cuando empezaba a obrar para traer a una persona a Cristo, podía ser resistido eficazmente, y Su propósito frustrado.  El no podía impartir vida al menos que el pecador estuviera dispuesto a que esta vida fuera impartida.

V. Caerse de la gracia.  Esto enseñaba que un hombre salvo podía perder finalmente la salvación.  Esto es, por supuesto, la consecuencia lógica, y natural del sistema. Si el hombre tiene que tomar la iniciativa en su salvación, tiene que retener la responsabilidad para la consecuencia final.

Los cinco puntos del Arminianismo fueron presentados al Estado y un Sínodo  Nacional de la iglesia, fue llamado a reunirse  en Dort en 1618 para examinar las enseñanzas de Arminio a la luz de las Escrituras.  El Sínodo de Dort se reunió por 154 sesiones por un periodo de siete meses, pero al final no pudo encontrar terreno en cual reconciliar el punto de vista Arminiano con el  expuesto en la Palabra de Dios.  Reafirmando la posición inconfundible propuesta en la Reforma, y formulada por el teólogo Francés Juan Calvino, el Sínodo de Dort formulo sus Cinco Puntos Calvinistas para contradecir el sistema Arminano.  Estos a veces son puestos en la forma de un acróstico en la palabra  ‘TULIP’ así como sigue:

T   Total Depravity  –  Depravación Total (esto es Inhabilidad Total)

U   Unconditional Election  –  Elección Incondicional

L   Limited Atonement  –  Expiación Limitada

I    Irresistible Calling  –  Llamamiento Irresistible

P   Perseverance of the Saints  –  Perseverancia de los Santos

Así como ya se puede ver, estos asimismo se asientan en completa oposición a los cinco puntos del Arminianismo.  El hombre es totalmente incapaz de salvarse asimismo a cuenta de la caída en el Jardín del Edén siendo una caída total.  Si siendo incapaz de salvarse asimismo, entonces Dios debe salvar.  Si Dios debe salvar, entonces Dios debe de ser libre para salvar al que Él desea.  Si Dios a decretado de salvar a quien Él desea, entonces es por esos por quien Cristo hizo expiación en la Cruz.  Si Cristo murió por ellos, entonces el Espíritu Santo los llamara efectivamente a esa salvación.  Si la salvación entonces desde el principio ha sido de Dios, el final también será de Dios  y los santos perseveraran un gozo eternal.

Estos son los así-llamados cinco puntos del Calvinismo.  Ahora proseguiremos a examinarlos con mas detalle, firmemente basados como lo son en la Palabra de Dios,  y sostenidos tenasmente, por nuestros antepasados en ‘la fe una vez entregada a los santos’.  Por esa fe debemos contender ardientemente.  Veremos la verdad de la que Charles Haddon Spurgeon quiso decir cuando declaro, ‘No es una novedad, entonces, lo que estoy predicando; no una nueva doctrina.  Amo proclamar esas fuertes, antiguas doctrinas que tienen por sobre nombre Calvinismo, pero las cuales son de seguro y verdaderamente la verdad revelada de Dios así como lo es en Cristo Jesús.

I.  Depravación Total:

Cuando venimos a considerar el primero de los cinco puntos principales del Calvinismo, seguramente lo que nos debe impresionar es el hecho de que este sistema empieza con algo que debe ser fundamental en el asunto de la salvación, y esto es, una evaluación correcta de la condición del individuo que se debe salvar. Si tenemos vistas  deficientes y ligeras sobre el pecado; entonces estamos propensos a tener vistas defectuosas para la salvación del pecador.  Si creemos que la caída del hombre en el Huerto del Edén era meramente parcial, entonces lo mas seguro es de que estaremos satisfechos con una salvación que es atribuible, parte al hombre, y parte a Dios.  !Que tan llenas de sentido común están las palabras de J. C. Ryle en este asunto! “Hay muy pocos errores y doctrinas falsas”, dijo él, “de las cuales el principio no pueda ser rastreado a vistas erróneas sobre la corrupción de la naturaleza humana.  Vistas erróneas de una enfermedad siempre traerán, con ellas vistas erróneas del remedio.  Vistas erróneas de la corrupción de la naturaleza humana siempre traerán consigo vistas erróneas del gran antidote y cura de esa corrupción”.

Enteramente apercibidos de que esto era el caso, los teólogos de la Reforma y esos que formularon las enseñanzas Reformadas en estos cinco puntos en el Sínodo de Dort, basando sus datos firmemente en las Escrituras, pronunciaron que el estado natural del hombre es un estado de depravación total y por consiguiente,  había inhabilidad total de parte del hombre para ganar, o contribuir, a su salvación.

Cuando los Calvinistas hablan de depravación total, sin embargo no se refieren a que cada hombre es tan malvado como pueda ser, ni que el hombre sea incapaz de reconocer la voluntad de Dios; ni tampoco de que sea incapaz de hacer algún bien hacia su prójimo o aun dar lealtad externa a la adoración de Dios.  Lo que sí quieren decir es que cuando el hombre cayo en el Huerto del Edén cayo en su ‘totalidad’.  La personalidad completa del hombre ha sido afectada por la caída, y el pecado se extiende al completo de las facultades- la voluntad, el  entendimiento, el afecto y todo lo demás.  Creemos que esto es irrefutablemente enseñado por la Palabra de Dios a la cual ahora nos referimos.  Lo siguiente es meramente una selección de las Escrituras que confirman la enseñanza Calvinista de la depravación total.

La Biblia enseña con  absoluta claridad que el hombre, por naturaleza, esta MUERTO! “ Así que como por un hombre el pecado entro en el mundo, y la muerte por el pecado; y así la muerte paso a todos los hombres, porque todos han pecado”. [Rom. 5:12]  Nos enseña de que los hombres están ESCLAVIZADOS: “Que con mansedumbre corrija a los que se oponen: si quizás Dios les dé que se arrepientan para conocer la verdad; y se zafen del lazo del diablo en que están cautivos a voluntad de el [II Tim. 2:25].  Nos enseña que el hombre esta CIEGO, y SORDO: ‘ … mas  a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; Para que viendo, vean y no echen de ver; y oyendo oigan y no entiendan [Marcos 4:11].  Nos enseña que NO ESTAMOS INSTRUIDOS, “mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios porque le son locura; y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente” [I Cor. 2:14].  La Biblia habla de nosotros que somos PECAMINOSOS POR NATURALEZA: (i)  Por  Nacimiento: “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre” [Salmos 51:5].  (ii)  Por Practica: “Y vio Jehová que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” [Gen. 6:5].

Esto entonces, es el estado natural del hombre.  Entonces debemos preguntar; ¿pueden los muertos levantarse a sí mismos?  ¿Pueden los ciegos darse vista a sí mismos, o los sordos darse el oír? ¿ Pueden los esclavos redimirse a sí mismos?  ¿Puede el no instruido enseñarse a sí mismo? ¿ Puede el naturalmente pecaminoso cambiarse a sí mismo?  Seguro que no!  “¿Quién puede sacar  algo limpio de lo impuro?” pregunta Job; y el contesta, “Nadie!”  [Job 14:4].  “¿Puede el Etiope cambiar su piel o el leopardo sus manchas?”  pregunta Jeremías; “Si pueden” él concluye, “entonces también vosotros podéis hacer el bien, estando habituados a hacer el mal.”  [Jer. 13:23].

¿Puede la Palabra de Dios mostrar mas plenamente de lo que ya lo hace de que la depravación es total?  ¿Y que nuestra inhabilidad de desear o procurar la salvación es también total?  El retrato es uno de muerte- muerte espiritual.  Somos como Lázaro en la tumba; estamos ceñido de manos y pies; la corrupción se ha apoderado de nosotros.  Así como  cuando no había ni vislumbre de vida en el cuerpo muerto de Lázaro, así no hay ‘una chispa receptiva interna’  en nuestros corazones.  Pero el Señor hace el milagro- con ambos los físicamente muertos, y los espiritualmente muertos; porque han sido restituidos-hechos vivos que estaban muertos en delitos y pecados. [Efesios 2:1]. La  salvación, por su mera naturaleza debe “ser del Señor.”

II.               Elección Incondicional

Nuestro aceptamiento o rechazo de la depravación total como una declaración Bíblica de la  condición natural del hombre determinara mayormente nuestra actitud hacia el siguiente punto que se reviso en el Sinodo de Dort.  Elección incondicional ha sido bien declarado en la Confesión de Fe Bautista de 1689, la cual aquí citamos como un sumario conveniente.  También esta declarado  en casi términos idénticos en la Confesión de Westminister y en los Treinta y Nueve Artículos de la Iglesia de Inglaterra y en todas las confesiones mayores.

“Esos de la humanidad que han sido predestinados a vida” dice la Confesión Bautista, “Dios antes que la fundación del mundo fuera puesta, de acuerdo con Su eterno e inmutable propósito, y el consejo secreto y buen placer de Su voluntad, había escogido en Cristo a Gloria sempiterna, por Su mera  gracia gratuita y amor sin ninguna otra cosa en la criatura como condición o causa moviéndolo a hacerlo’.  [Capitulo 3, Articulo 5].

La doctrina de elección incondicional sigue naturalmente de la doctrina de depravación completa.  Si el hombre ,si en verdad, esta muerto y prisionero , y ciego etc., entonces el remedio para todas estas condiciones debe descansar fuera del hombre mismo (Esto es, con Dios).  Nos preguntamos en él ultimo capitulo; “puede el muerto levantarse así mismo?”  Y la respuesta inevitablemente debe ser:  “por supuesto que no”.  Sin embargo hombres y mujeres son levantados de su muerte espiritual- “nacidos de nuevo” como lo pone el evangelio según San Juan; y como son incapaces de llevar a cabo esta obra por ellos mismos, entonces tenemos que concluir que era Dios quien los levanto.  Por el otro lado como muchos hombres y mujeres no han sido vivificados, tenemos que igualmente concluir que eso es porque Dios no los ha levantado.  Si el hombre es incapaz de salvarse a sí mismo teniendo en cuenta que la caída de Adán siendo una caída total, y si solo Dios puede salvar, y si no todos son salvos, entonces la conclusión debe ser que Dios no ha escogido salvar a todos.

Esta no es una filosofía siega, pero es sacada, construida sobre, apoyada por, y revelada en las Escrituras de Dios.  El tema es uno que es tan vasto como el océano mismo; pero no podemos hacer mas que citar solo unos pocos versos claves y escritos que actúan  como mapas y compás a través de estos poderosos mares.

La historia de la Biblia es la historia de elección incondicional. Es extraño que los que se oponen a esta doctrina fallan en reconocer esto.  Algunos creyentes tienen dificultad en creer que Dios pueda pasar a algunos y escoger a otros, y sin embargo no parecen tener dificultad en creer que Dios llamo a Abraham del pagano Ur de los Caldeos y dejo a los otros en su paganismo.  ¿Porque debería Dios escoger a la nación de Israel como Su “gente peculiar”? No hay necesidad de especular, porque Deuteronomio 7:7 nos da la prepuesta: “No por ser vosotros mas que todos los pueblos os ha querido Jehová, y os ha escogido; porque vosotros erais los mas pocos de todos los pueblos: Sino porque Jehová os amo,…’ porque debería Dios, completamente desatendiendo las leyes familiares de Israel, escoger al hijo menor Jacob, en lugar de Esau el mayor?  Otra vez, “a  la ley y al testimonio”.  Rom. 9:11-13 “…para que el propósito de Dios conforme a la elección, .. A Jacob ame mas a Esau aborrecí.”

¿Cuál era la doctrina que Jesús predico en la sinagoga en Nazaret sino la doctrina de elección incondicional? “Mas en verdad os digo, que muchas viudas había en Israel en los tiempos de Elías, … Pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a Sarepta de Sidon a una mujer viuda.”  [Lucas 4:25-27].  Sabemos los resultados de la predicación de nuestro Señor de ese mensaje.  “Y le llevaron hasta la cumbre del monte para despenarle.”

Falta de espacio prohíbe un relato completo de la selección soberana de Dios de Su pueblo; pero la verdad es clara: “No me elegisteis vosotros a mí mas yo os elegí a vosotros;  [Juan 15:6];  O no tiene potestad el alfarero para hacer de la misma masa un vaso para honra, y otro par vergüenza?” [Rom. 9:21]  “Tendré misericordia del que tendré misericordia, [Rom 9:15].  “Según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo,”  habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos [Efesios 1:4-5]; y así sucesivamente (etcétera).

Concecionamos que hay una “clase de elección” que es sostenida por muchos creyentes hoy día.  Hablando bastamente esta basada en Rom. 8:29; “Porque a los que antes conoció, también predestino, etc.? El caso corre algo así:  Dios previo a esos que iban a aceptar a Cristo, y por consiguiente los “eligió” para vida eterna.  En contra de esta mira señalamos que:

1.                  El preconocimiento de Dios del que aquí se habla esta en conexión a la  gente y no en conexión a  alguna acción que la gente hizo.  La Escritura indica; ‘A los que conoció’…etc.. Otra vez Dios habla así por medio de Amos:  “Solo a ti he conocido de todas las naciones de la tierra? Esto quiere decir, irrespectivamente de alguna acción buena o mala obrada por ellos, Dios los “conoció”  en el sentido que Los amo y escogió para ser de Él.  Así es como El previo a sus escogidos.

2.                  No hará nada el decir que Dios nos eligio porque vio algo que íbamos a hacer- eso es, aceptar a Su Hijo.  No somos escogidos porque obramos tal obra santa de “aceptar” a Cristo, sino somos escogidos para que podamos estar capacitados para ‘aceptarlo’ a Él.   “Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparo para que anduviésemos en ellas.” [Efe. 2:10]

3.                  Tampoco hará el decir que Dios previo a los que iban a creer.  Hechos 13:48 hace esto lo abundantemente claro: ‘Y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.  La elección no es a causa de nuestro creer, pero nuestro creer es a causa de haber sido elegidos- “ordenados para vida eterna”.

4.                  Otra vez, el decir que ejercemos fe al aceptar a Cristo, y que Dios previo esta fe, y por eso nos eligió, solo nos lleva a un paso mas atrás; porque, ¿de donde agarramos esa fe, para ejercer?  La Escritura nos da la respuesta: “Es un don de Dios, y no de nosotros mismos.”

Seguramente, en lugar de discutir en contra de estas cosas, deberíamos estar haciendo lo que El Espíritu Santo por el Apostal Pedro nos ordeno a hacer: “da diligencia hacer tu llamado y elección segura.”

III.             Expiación Limitada

Este tercer punto no solamente nos trae al punto central de los cinco, pero también a la verdad central del evangelio, esto es,  al propósito de la muerte de Cristo en la cruz.  Esto no es accidental.  Los teólogos que se  han puesto la tarea de defender las verdades de la Reforma Protestante en contra de los ataques del partido Arminiano estaban siguiendo una línea Bíblica y lógica en sus formulaciones y habían llegado ya al mero punto de vuelta de la salvación.  Primero que todo sé habían preguntado ¿“A quien se va a salvar”?  La respuesta fue “Al Hombre”.  Pero la enseñanza de la Biblia concerniendo al hombre mostraba que el hombre, en su estado natural, es totalmente incapaz de salvarse a sí mismo.  De este modo, tenemos la enseñanza de la Biblia que ha puesto al  hombre debajo del titulo general de depravación total, o inhabilidad total.  Segundo como algunos hombres y mujeres son indudablemente salvos, entonces tiene que haber sido Dios Mismo quien los salvo en contra-distinción del resto de la humanidad.  Esto es elección:  “Para que él propósito de Dios conforme a la elección,  permaneciese…” [Rom 9:11].  Sin embargo, esta elección no mas “marco la casa, a la cual la salvación debe viajar”, así como lo pone Spurgeon, y una expiación completa, y perfecta y satisfactoria todavía era requerida, para los pecados de los elegidos, para que Dios fuera, no solamente un Salvador,  sino un Dios justo, y un Salvador”.  Esta expiación, como todos confesamos, fue realizada por la sumisión voluntaria de Cristo a la muerte en la cruz donde sufrió bajo la justicia de este Dios justo, y procuro la salvación que el cómo Salvador había ordenado.  En la cruz, entonces,- y sin duda todos aceptamos esto- Cristo soporto el castigo, y procuro la salvación.

La pregunta ahora se levanta: por quien soporto el castigo, y por quien procuro la salvación?  Hay tres avenidas por las cuales podemos viajar respecto a esto:

1.                  Cristo murió para salvar a todo hombre, sin distinción.

2.                  Cristo murió para salvar a nadie en particular.

3.                  Cristo murió para salvar a cierto numero

El primer punto de vista es el sostenido por “Universalistas” a saber, Cristo murió para salvar a todos los hombres, y así, muy lógicamente asumen, todos los hombres serán salvos.  Si Cristo ha pagado la deuda del pecado, ha salvado, rescatado, dado Su vida por todos los hombres, entonces todos los hombres serán salvos.  El segundo punto de vista es la “Arminiana”, que Cristo procuro una salvación potencial para todos los hombres.  Cristo murió en la cruz, este parecer dice, pero aunque pago la deuda de nuestros pecados, su obra en la cruz no es eficaz hasta que el hombre se “decida por” Cristo y así de ese modo ser salvo.  La tercera vista de la Expiación es la “Calvinista”, y dice que Cristo murió positivamente y efectivamente para salvar a cierto numero de pecadores que merecían él infiernó en quienes El Padre había puesto su libre elegible amor.  El Hijo paga la deuda por estos elegidos, hace satisfacción por ellos a la justicia del Padre, y imputa Su propia justicia a ellos para que sean completos en Él.

La muerte de Cristo, entonces, no mas pudo haber sido por una de estas tres rezones:  para salvar a todos; para salvar a nadie en particular; para salvar a un numero en particular.  La tercera vista es la que sostienen los Calvinistas. Y generalmente es llamada expiación limitada, o redención particular.  Cristo murió para salvar a un numero particular de pecadores; esto es, aquellos “según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo”  [Efe. 1:4] aquellos a quien el Padre  “Le ha dado del mundo [Juan 17:9]; aquellos por quien El mismo dijo derramaba su sangré: “Porque, esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados.” [Mat. 26:28

Esta ultima vista, afirmamos, hace justicia al propósito de Cristo de venir a esta tierra a morir en  la cruz.  “Llamaras su nombre Jesús, porque salvara a su gente de sus pecados.”  No a los Judíos, seguramente, porque los Judíos no son salvos como gente. Jesús “amo a la Iglesia y se entrego a sí mismo por ella”. [Efe 5:25].  “El cual fue entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación. [Rom. 4:25].  A quienes El Espíritu Santo se refiere cuando dice, “Nuestro”.  El mundo?  Si es así, entonces los Universalistas están correctos, porque Cristo fue, entonces, “Entregado por los delitos [del mundo] y resucitado para justificación [del mundo]; así el mundo esta justificado ante Dios.  “Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados.  [I Cor. 15:22].  Esto otra vez solo puede significar que toda la posteridad de Adán muere en Adán, que a la verdad así es, porque “la muerte a pasado a todos los hombres”.  Pero toda la posteridad de Cristo- la Iglesia que se dio a sí mismo por ella- son vivificados en Él.  Por que es esto?  Seguramente, es porque se dio a sí mismo por ellos!  “Con su conocimiento justificara mi siervo justo a muchos, y él llevara las iniquidad de ellos [Is. 53:11].  Y cuando efectúa esto, mientras cuelga en la cruz, dice el profeta Isaías en ese grandioso capitulo 53 de su profecía, “del trabajo de su alma vera y será saciado”.  El trabajo de su alma mientras derrama su alma en ofrenda por nuestros pecados produce hijos espirituales a la gloria de su Nombre, y será satisfecho cuando vea esta obra completada.

No pasamos por alto el hecho de que hay algunos Escritos los cuales se refieren al “mundo”, y muchos han tomado esto como su punto de empiece en la cuestión de redención.  Sin embargo, cuando comparamos escritura con escritura, vemos que el uso de la palabra “mundo” no necesita implicar “cada hombre y mujer en el mundo”.  “Miren el mundo a ido en pos de Él” dijeron de Jesús; cada persona, sin embargo, no había ido en pos de Cristo.  La expresión significa “cada clase de persona” y normalmente Gentiles como Judíos.  La cuestión prevaleciente siempre debe ser la intención Divina; intentó Dios salvar a todo hombre, o no?  Si El no intenta salvar a todo hombre sin excepción sino no mas a los elegidos, entonces, la obra de Cristo en la Cruz es un glorioso éxito, y bien creemos:  “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí…” [Juan 6:37].  Sí, por otra parte, era la intención de Dios salvar al mundo entero, entonces la expiación de Cristo ha sido un gran fracaso, porque vastos números de humanidad no han sido salvos.  Cristo pago nuestra deuda!  Deuda de qué?  Del mundo o de los elegidos? Seguramente, si un hombre a sido redimido por un redentor, entonces la ley que ha quebrado tiene que ser satisfecha por causa del trabajo del Fiador a su favor.

Si Tu has procurado mi descargo

Y libremente soportado en mi lugar

La completa ira Divina;

Dios no demandara dos veces el pago

Primero de la sangrienta mano de mi Fiador,

Y después otra vez de la mía.

IV.           Gracia Irresistible

Este cuarto punto de la creencia del sistema Calvinista es, otra vez, el resultado lógico de todo lo que ha pasado antes que esto.  Si los hombres son incapaces de salvarse a sí mismos a causa de su naturaleza caída, y si Dios ha propuesto salvarlos, y Cristo a realizado su Salvación, entonces lógicamente sigue que Dios también debe proveer los medios para llamarlos a los beneficios de esa salvación que Él a procurado para ellos.  El sistema teológico Calvinista, sin embargo, aunque lógicamente cuerdo, es mas que un sistema de pura lógica.  Es un sistema de pura creencia Bíblica que se sostiene firmemente en la Palabra de Dios.  Su doctrina de gracia irresistible, entonces, no es ideada por los hombres que redactaron los cinco puntos de Calvinismo en el Sínodo de Dort, sino es la revelación revelada en la Palabra Santa de Dios.  Por ejemplo, Romanos 8:30:  “y los que predestinó a estos también llamó”,  Dios no solamente, eligió hombres y mujeres para salvación; Él también llamó a esos a quien le plació elegir.

Que quiere decir gracia irresistible?  Sabemos que cuando el evangelio sale afuera en una Iglesia, o al aire libre, o por medio de leer la Palabra de Dios, no todos atienden a ese llamado.  No todos son convencidos del pecado y de su necesidad de Cristo.  Esto explica el hecho de que hay dos llamamientos.  No nomás hay un llamamiento externo; también hay un llamamiento interno.  El llamamiento externo puede ser descrito como “palabras del predicador”; y este llamamiento, cuando sale, puede obrar un resultado de diferentes formas en un numero de diferentes corazones produciendo un numero de diferentes resultados,  No obstante una cosa no hará; no obrara una obra de salvación en el alma de un pecador.  Porque una obra de salvación para ser labrada, el llamamiento externo debe ser acompañado por el llamamiento interior del Espíritu Santo de Dios.  Porque Él es quien, “redarguye de pecado,  justicia y juicio”.  Y cuando el Espíritu Santo llama a un hombre, o mujer, o una persona joven por su gracia, ese llamamiento es irresistible: no puede ser frustrado; es la manifestación de la gracia irresistible de Dios.

Esto es probado una y otra vez, en la Palabra de Vida de Dios, como por ejemplo en los siguientes versos y porciones.

1.                  “Todo lo que el Padre me da vendrá a mí; y  al que a mí viene no le echo fuera” [Juan 6:37]. Nótese que son aquellos a quien El Padre a “dado a Cristo”- los elegidos- que “vendrán” a el; y cuando vienen a El no serán “rechazados”.

2.                  Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere.  [Juan 6:44]  Aquí nuestro Señor simplemente esta diciendo que es imposible que el hombre venga a Él por ellos mismos; el Padre los debe traer.

3.                  Todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene a mí [Juan 6:45].  El hombre puede oír el llamamiento externo; pero son esos los que han “aprendido del Padre” que responderán y vendrán a Cristo:  Así que, con Simón Pedro:  “Bienaventurado eres Simón hijo de Jonás, porque no te lo revelo sangre ni carne sino mi Padre que esta en el Cielo?”

4.                  “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.” [Rom. 8:14]

5.                  Mas cuando plugó a Dios, que me aparto desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia…”  [Gal. 1:15]

6.                  “Mas vosotros sois linaje escogido… para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.”  [1 Ped. 2:9]

7.                  “Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su Gloria eterna por Jesús Cristo…” [1. Ped. 5:9]

Una sobresaliente ilustración de esta enseñanza de gracia irresistible, o llamamiento eficaz, es ciertamente el incidente que leemos en Hechos 16, El apóstol Pablo predica el evangelio a un grupo de mujeres a las orillas  del rió en Filipo; y así cuando lo hace, “una cierta mujer llamada Lidia estaba oyendo; el corazón de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.” Pablo, el predicador, hablo al oído de Lidia- el llamamiento externo; pero el Señor hablo al corazón de Lidia- el llamamiento interno de gracia irresistible.

Los Arminianos creen que los hombres y mujeres pueden y lo hacen, resistir al llamamiento del evangelio de Dios, y, por eso contienden, que no puede haber semejante doctrina como gracia irresistible.  Nosotros creemos que no nomás los hombres y mujeres pueden resistir el evangelio de Dios, pero lo hacen, y deben por sus mismas naturalezas, resistirlo.  Por eso debe de haber tal doctrina como la doctrina de gracia irresistible.  En otras palabras, alguna influencia mayor qué nuestra naturaleza- mayor que nuestra resistencia- debe ser traída para producir sobre nuestras almas, si no para siempre la perdición, porque “El hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios”.  Hay tres grandes fuerzas trabajando en el asunto de la salvación del hombre:

1.                  La voluntad del hombre

2.                  La voluntad del diablo

3.                  La voluntad de Dios

¿Cuál voluntad será la vencedora?  Si la voluntad de Dios no es

victoriosa en el asunto de nuestra salvación, entonces, la voluntad del Diablo tiene que ser porque el Diablo es mas fuerte que nosotros.  Tomas Watson, un viejo Puritano del siglo 17, pone el asunto vivido en estas palabras, “Dios cabalga hacia adelante conquistando en el carruaje de su Evangelio… Conquista el orgullo del corazón, y hace a la voluntad que se levanto como un Fuerte Real en contra de Él, rendirse y inclinarse a su gracia; Hace al corazón de piedra sangrar.  O!  Es un llamamiento poderoso!  ¿Porque entonces algunos hombres parecen hablar de una persuasión moral?  ¿Que Dios en la conversión de un pecador solo persuade moralmente y no mas?  ¿Si Dios en la conversión solo persuadiera moralmente y no mas, entonces no pone tanto poder en el salvar al hombre como el diablo lo hace al destruirlos.  ¿Cuál voluntad será la vencedora?  ¿Nuestra voluntad? ¿Pero acaso no sobresale, a la verdad, como un “fuerte real” en contra del Señor; “Y no queréis venir a mí para que tengáis vida”. ¿La voluntad del diablo?  Entonces quien será salvo jamás, porque su voluntad siempre deberá  ser mas fuerte que la nuestra.  Pero seguramente este es el evangelio, que “él mas fuerte que el fuerte aparezca, conquistando, y para conquistar en el carruaje de su Evangelio; y Él si conquista!  Él conquista a satanás, y Él conquista al hombre débil también para la alabanza de Su gracia irresistible.

V.              Perseverancia De Los Santos

Y ahora, el punto final- la perseverancia de los santos.  Otra vez, por vía de sumario, vamos a referirnos a la Confesión Bautista, la cual esta de acuerdo a este punto con las otras confesiones históricas de fe. ‘A esos quienes Dios a aceptado en El Amado’, así dice, ‘efectivamente llamados y santificados por su Espíritu, y habiéndoles sido dado la preciosa fe de Sus elegidos, ni puedan totalmente ni finalmente caer del estado de gracia, pero ciertamente perseveraran en ella hasta el fin, y ser eternamente salvados, viendo que los dones y llamamientos de Dios son sin arrepentimiento…”.

Otra vez permítanos enseñar que esto es exactamente lo que la Escritura nos enseña.  “Porque a los que antes conoció, también predestino, para que fuesen hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos”; y aun más, “y a los que predestino a estos también llamo; y a los que llamo a estos también justifico, y a los qué justifico, a estos también glorificó. ¿Pues que diremos a esto?  ¿Sí Dios por nosotros  quien contra nosotros?…Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida… ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” [Rom. 8:27].

Y otra vez, vamos a reconocer el hecho que todo lo que los hombres en el Sínodo de Dort ( y esos que enseñan igualmente) estaban haciendo, estaban poniendo en compás chico en una forma sistemática, la enseñanza del evangelio de Dios de la gracia libre y soberana. Si el hombre no se puede salvar a sí mismo, entonces, Dios tiene que salvarlo.  Si todos no son salvos, entonces Dios no ha salvado a todos.  Si Cristo ha hecho satisfacción por los pecados, entonces es por los pecados de aquellos que son salvos.  Si Dios intenta revelar esta salvación en Cristo a los corazones de esos a quien él escogió salvar, entonces, Dios proveerá el medio de hacerlo efectivamente.  Si, por consiguiente, habiendo ordenado para salvar, murió para salvar, y llamó a la salvación a esos quienes nunca podrían salvarse a sí mismos, El también preservara a los salvos para la vida eterna para la Gloria de Su Nombre.

Así siguiendo la depravación total, y elección incondicional, y expiación limitada, y un llamamiento eficaz, tenemos- la perseverancia de los santos.  “El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” [Fil. 1:6].  La palabra de Dios esta repleta con referencias a esta bendita verdad.  “Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre:  Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero”.  [Juan 6:39]  “Y yo les doy vida eterna, y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano” [Juan 10:28].  “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho mas estando reconciliados, seremos salvos por su vida. [Rom. 5:10].  “Ahora pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.” [Rom. 8:1]

Este es el distintivo del creyente, que el pertenece a Cristo; que esta perseverando en las cosas de Cristo; “qué esta dando toda diligencia para hacer su llamado y elección segura”.  El creyente en Cristo puede caer en tentación, pero el Señor no lo dejara ser tentado mas de lo que no pueda resistir, sino con la tentación dará también la salida; para que el creyente venga adelante, y siga adelante otra vez en las cosas pertenecientes a su salvación para la gloria de Cristo.  Esos versos incomparables de Romanos 8:28-39 enseñan la lógica Divina en la salvación eterna de Dios; la lógica que el Calvinismo simplemente declara.  La salvación que empieza en la mente y propósito de Dios debe terminar en el cumplimiento de Su infrustrable propósito que esos “a quien antes conoció” están eternamente unidos con su Salvador.

Conclusión

Esto, entonces, en un muy amplio bosquejo, es la enseñanza que es a veces llamada Calvinismo.  Lejos de ser una innovación del hombre, es la doctrina de la Palabra de Dios claramente formulada, y expuesta.

La pregunta perenne, sin embargo, es seguro que se levantara:  “Acaso no este Calvinismo estorba a la obra del evangelio?”  El vistazo más casual a la historia de la Iglesia de Cristo en este mundo es suficiente para invalidar semejante opinión.  El evangelio de Cristo a florecido mas donde y cuando la gente del Señor han sostenido estas doctrinas de gracia cerca de sus corazones.  Pensamos en el celo de William Carey que lo trajo de su zapatería a evangelizar para Cristo en la India.  Carey era un Calvinista sólido, como también Fuller, otro gran Bautista que ayudó a formar la Asociación Bautista Misionera.  Considere estas palabras del pió David Brainerd, el hombre que creyó que los Indios Rojos de América así como los hombres blancos tenían almas; “yo entonces tengo dos deseos”, escribe él en su diario, “mi propia santificación, y la reunión de los elegidos de Dios”.  Uno de los más grandes evangelistas de los tiempos modernos era el Calvinista George Whitefield, sin embargo su Calvinismo nunca estorbó su predicación del evangelio de Cristo: ‘Con ese divino patetismo’, se decía de el, ‘exhortaba al pecador a volver a Cristo!’.

El Calvinismo, si podemos usar la palabra sin ser malentendidos, era el evangelio de Robert Murray  M’Cheyne, como lo era de Andre Bonar, y William Burns, ese gran líder de avivamiento, y misionero a China.  Mártires, Reformadores, lideres de la iglesia de Cristo aquí en la tierra, cuando dicen del evangelio que predicaron y murieron por él, hablan  del evangelio de la gracia salvadora de Dios a su rebaño escogido.  ¿Cómo puede uno empezar a ponerlos en lista?  Lutero, Calvino, Tyndale, Latimer, Knox, Wishart, Perkins, Putherford, Bunyan, Owen, Charnock, Goodwin, Flavel, Watson, Henry, Watts, Edwards, Whitefield , Newton, Spurgeon, son sino pocos de la noble armada de testigos  de Dios  de la verdad de la gracia soberana. Fue algo de su obra para el Señor estorbada por lo que ellos creían?  Y que es lo que creían?  Ellos creían que Dios era Señor Soberano.  Se atrevieron a creer que adoraban y servían a un Rey que “obra todas las cosas según el consejo de su voluntad”.  Bien lo puso ese príncipe de predicadores, Charles Haddon Spurgeon, cuando dijo, “eh conocido  hombres morderse  el labio, y fruncir los dientes en rabia cuando eh estado predicando la soberanía de Dios… los doctrinarios de ahora  permitirán un Dios, pero no debe ser Rey!” Estorbó Spurgeon al evangelio?  Y sin embargo, cuantos se levantaron en contienda  en contra de el por su doctrina!  “Se nos menosprecia como hiper’s” él podría decir, “escasamente un ministro nos mira o habla favorablemente  de nosotros; porque sostenemos vistas fuertes sobre la divina soberanía de Dios, y Sus escogimientos divinos y amor especial hacia Su gente”.

Tal vez una palabra de ese mismo gigante de la iglesia deba establecer una exhortación de cierre ante nosotros para tomar agarre firme sobre estas benditas verdades de la Palabra de Dios, y decirlas en adelante para la Gloria de Su Nombre.  “ La antigua verdad que Calvino predicó, que Agustin predicó, que Pablo predicó, es la verdad que debo yo predicar ahora, de otra manera seré falso a mi conciencia y a mi Dios.  No puedo moldear la verdad, yo no sé de tal cosa como de mondar las orillas ásperas de una doctrina.  El evangelio de John Knox es mi evangelio; ese que retumbo por Escocia, deberá retumbar por Inglaterra otra vez”.  Amen y Amen.



Un Sentido de Propósito

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EVALUANDO LAS AFIRMACIONES DE UNA VIDA CON PROPÓSITO1
por Nathan Busenitz

Fuera de la esfera de la iglesia local, seguramente no hay lugar en la comunidad con más influencia espiritual que la librería cristiana local. Para muchos creyentes, los libros ofrecen el suplemento principal a lo que escuchan los domingos. Pero el mero hecho de encontrar algo en la estantería no significa que sea doctrinalmente correcto o espiritualmente beneficioso. Después de todo, el discernimiento bíblico no es sólo para las predicaciones. También ha de ser aplicado a los capítulos y a los artículos. Incluso los best-seller han de someterse al escrutinio de la Escritura. Este capítulo compara el libro de no ficción más rápidamente vendido de la historia, Una Vida Con Propósito, con la Palabra de Vida – y valora cómo da la talla.
Con unas 500.000 ventas previas a la publicación, Una Vida Con Propósito por Rick Warren era un mega best-seller aún antes de ser publicado. Su lanzamiento en el 2002 fue recibido con una marejada de entusiasmo y anticipación al ser recomendado vivamente por líderes evangélicos tan reconocidos como Billy Graham, Bruce Wilkinson, Max Lucado y Lee Strobel. Las ventas pronto se elevaron hasta millones, y ambos The New York Times y la Asociación de Libreros Cristianos (Christian Booksellers Association) reconocieron rápidamente su éxito. Lo que empezó como top-seller en su categoría se ha convertido ahora en el best-seller de todos los best-seller. Como una sensación del marketing, el libro es sin lugar a dudas un fenómeno sin precedentes. Mientras tanto, incontables iglesias—ambos evangélicas y de otras convicciones—se han sumado a la campaña de “40 días de Propósito” de Warren, y se han fundado nuevos ministerios para ayudar a las iglesias una vez terminados aquellos cuarenta días. En vista de la respuesta, no es difícil ver por qué el autor cree haber encendido una nueva reforma.2

VISIÓN GENERAL
Una Vida Con Propósito afirma ser “la guía de una jornada espiritual de 40 días que te permitirá encontrar la respuesta a la pregunta más importante de la vida: ¿Para qué estoy aquí, en la tierra?” (pág. 7) Sosteniendo que el periodo de cuarenta días es el precedente bíblico a la transformación de vida (págs. 7-8), Warren responde a la pregunta: “¿Por qué estoy aquí?” dando a sus lectores cinco propósitos de vida:

1. Fuiste planeado para agradar a Dios [Adoración].
2. Fuiste hecho para la familia de Dios [Comunión].
3. Fuiste creado para ser como Cristo [Crecimiento Espiritual].
4. Fuiste formado para servir a Dios [Servicio Espiritual].
5. Fuiste hecho para una misión [Evangelismo].
1
Rick Warren, Una Vida Con Propósito (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2002). “Conducidos Con Propósito” es una marca registrada.
2
William Lobdell, “Pastor with a Purpose,” [“Pastor con un Propósito”] The Seattle Times (September 29, 2003): A3.

Pero ¿es este “nuevo e innovador manifiesto…[que] libertará a millones de personas para que vivan la vida que Dios quiere” (contraportada) en verdad todo cuando afirma ser? ¿Es, incluso, Una Vida Con Propósito la mejor herramienta para las iglesias en su labor de presentar los principios básicos del cristianismo a la gente? ¿O puede que haya alguna deficiencia en el mensaje del libro que los cristianos entendidos necesitan tener en cuenta? Con estas preguntas en mente, vamos a considerar algunas de las virtudes y las debilidades de Una Vida Con Propósito.

VIRTUDES
Sería injusto evaluar la obra best-seller de Rick Warren sin antes elogiar el libro en varios aspectos. Por ejemplo, el libro empieza haciendo una pregunta importante—concretamente, ¿cuál es el propósito de la vida? Esta es la misma pregunta con la que luchaba Salomón en Eclesiastés, y es una pregunta con la que millones de personas siguen luchando hoy (cosa que salta a la vista por el número de ejemplares vendidos).
Warren no solamente empieza con una pregunta perspicaz, sino que también busca responder bíblicamente a esta pregunta. Afirma acertadamente que “Dios es tu punto de partida” (pág. 16), “todo es para él” (pág. 54), “fuiste planeado para agradar a Dios” (pág. 65), y “agradar a Dios es el principal propósito de nuestra vida” (pág. 71). Denunciando cualquier tipo de enfoque “autoayuda” al cristianismo, sostiene que en lugar de eso sólo la Palabra de Dios puede revelar el verdadero propósito de la vida. “Necesitas fundamentar tu existencia en las verdades eternas”, expone el autor, “y no en la psicología de moda, la motivación del éxito
o en testimonios emotivos” (págs. 18-19). Por este motivo hace referencia a la Biblia más de 1.200 veces—lo que significa que se cita la Escritura con una media de cuatro veces por página. Desde luego, el deseo que expresa Warren de apelar repetidamente a la Palabra de Dios es elogiable.
Una Vida Con Propósito también repasa muchos temas cristianos claves—subrayando la importancia de glorificar a Dios (Día 7), de desarrollar una vida devocional consistente (Días 11 y 25), de amar a otros cristianos (Día 16), de servir en la iglesia local (Día 17), y de testificar a los inconversos (Día 37). Siguiendo sus propósitos principales (bosquejados anteriormente), Warren ofrece mucha sabiduría práctica para la vida cristiana diaria.
La habilidad de Warren también de comunicarse eficazmente es una de las ventajas más claras de Una Vida Con Propósito. Desde el Día 1 hasta el Día 40, el libro es fácil de leer y fácil de entender. Completo con ilustraciones claras, frases llamativas y preguntas de coloquio útiles, el formato de Una Vida Con Propósito es de un manejo increíblemente fácil. Como resultado, sus breves capítulos intiman menos (y son más accesibles) para los que son novatos con la literatura evangélica.
Desde el punto de vista de la publicación cristiana, Warren ha conseguido lo que pocos autores son capaces de hacer—concretamente, producir un libro considerado relevante por los lectores contemporáneos, aún estando saturado de Escritura, y a la vez, fácil de leer y de entender. Dadas estas virtudes, no es de extrañar que Una Vida Con Propósito haya sido tan bien recibido.

DEBILIDADES
Por supuesto, como cualquier otro libro humano, Una Vida Con Propósito no es perfecto. Aún así, su increíble popularidad le ha dado un puesto de influencia de la que rara vez disfrutan las obras humanas. Esta prominencia es especialmente significativa ya que el libro afirma ofrecer a sus lectores la mismísima razón de su existencia. Así es que, a la luz de tanto su popularidad como su tema, Una Vida Con Propósito merece un examen cuidadoso desde una perspectiva bíblica.
Hay que destacar desde un principio, que el propósito de esta crítica (al tratar con varias debilidades del libro) no es sugerir que Una Vida Con Propósito sea herético. Al mismo tiempo, creemos que establece varios precedentes peligrosos para sus partidarios. Nuestro objetivo, entonces, es sencillamente advertir a los lectores de algunos de los escollos considerados.

1. Un enfoque informal de la Escritura
La preocupación más grande que nos sucita Una Vida Con Propósito es que aunque hace frecuente referencia a la Biblia, lo hace a menudo de forma incorrecta. La afirmación inicial de Warren suena, desde luego, estupenda: “La mejor manera de descifrar el propósito de Dios para tu vida es permitir que la Escritura hable por sí misma. Por eso la Biblia se menciona muchas veces en este libro” (pág. 10). Una examinación más detallada, sin embargo, revela que Una Vida Con Propósito cita la Biblia repetidamente de manera abiertamente informal.
Con nada menos que quince traducciones y paráfrasis diferentes de la Biblia, Warren ofrece textos de apoyo para gran parte de su discusión, normalmente sin ningún apoyo exegético ni contextual. El autor explica sus razones por esto en la página 356, argumentando que su “modelo para esto es la manera cómo Jesús y los apóstoles citaron al Antiguo Testamento. A menudo sólo citaron una frase para destacar lo que querían decir.” Desafortunadamente, esta forma de pensar (que es discutible de todos modos) permite a Warren arrancar pasajes completamente fuera de contexto para aplicarlos como a él le parece (usando el paráfrasis flojo que más parece ajustarse a su argumento). Sin embargo, a diferencia de Jesús y los apóstoles, Warren no está inspirado por el Espíritu Santo—lo que significa que no posee la autoridad para usar la Palabra de Dios como le plazca.
Varios ejemplos bastarán (aunque se podrían dar numerosos otros):
En la página 17, Warren cita Mateo 16:25 de “un paráfrasis de diferentes versiones” (“La autoayuda no es eficaz en todo. El sacrificio es el camino, mi camino, para encontrarte a ti mismo, a tu verdadero yo”) para argumentar que para tener éxito en la vida, necesitas más que asesoramientos de autoayuda. Sin embargo, una traducción más literal de Mateo 16:25 rápidamente manifiesta que Cristo no está hablando de asesoramientos de autoayuda en este contexto, sino de la naturaleza esencial del evangelio que salva (Reina Valera 1960: “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará”). Al no dar el contexto del versículo, y al usar un paráfrasis muy flojo, Warren cambia todo el sentido clave de la declaración de Jesús.
En la página 149, hablando de la comunión en la iglesia, Warren declara, “Dios ha hecho una promesa increíble con respecto a los pequeños grupos de creyentes: ‘Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.’” Sin embargo, Mateo 18:20, en su contexto, no tiene nada que ver con pequeños grupos de comunión dentro de la iglesia, sino con la autoridad de la iglesia para disciplinar a sus miembros.
En la página 178, el autor anima a sus lectores a no divulgar ni escuchar los chismes. Entonces dice, “Si prestas atención a los chismes, Dios te llama alborotador. ‘Los alborotadores escuchan a los alborotadores.’ [Pr. 17:4] ‘Estos son los que dividen las iglesias, pensando sólo en ellos mismos.’[Jud. 16]” Pero Proverbios 17:4 no menciona directamente los chismes, y Judas 16 no habla en absoluto de los chismosos, sino de los falsos maestros (en cuanto a sus murmuraciones, su soberbia y sus adulaciones). Mientras que puede ser válido el punto que quiere comunicar (que el chisme es pecado), no puede ser apoyado con honestidad combinando arbitrariamente Proverbios 17:4 con Judas 16. Al manejar esos versículos de esta manera (sobre todo en el caso de Jud. 16), Warren no saca el verdadero sentido del texto.
En otros lugares el autor aplica pasajes del Antiguo Testamento directamente a los creyentes del Nuevo Testamento sin ningún tipo de explicación del contexto original o el sentido intencionado. Por ejemplo, Warren cita Jeremías 29:11 cuando dice: “Si te has sentido desmoralizado, ¡hay esperanza! Experimentarás cambios positivos en tu vida al empezar a vivirla con propósito. Dios dice: ‘Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes … planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza’”
(p. 30). El hecho de que esta profecía en realidad se dio al Israel del Antiguo Testamento respecto a la Cautividad Babilónica se pasa por alto sin comentario.
No se tarda mucho en llegar a la conclusión de que este tipo de irresponsabilidad interpretativa está destinada al desastre. Mientras que los cinco propósitos de vida que Rick Warren desarrolla en Una Vida Con Propósito son todos conceptos bíblicos, no siempre utiliza los textos adecuados para apoyar sus conclusiones. En lugar de eso, escoge rutinariamente cualquier versículo (o fragmento de versículo) que quiere, de la traducción o paráfrasis que cree que mejor destaca sus ideas. Haciendo esto, pone un ejemplo peligroso—insinuando a sus lectores que este tipo de interpretación bíblica (donde parecen ignorarse la precisión y el contexto) es perfectamente aceptable.
Incluso la premisa del libro se basa sobre una interpretación defectuosa de la Escritura. Warren insiste en que la estrategia de los cuarenta días es la forma mejor y más bíblica de inculcar un cambio espiritual significativo. Dice: “Es evidente en la Biblia, que Dios considera los 40 días como un período espiritual significativo. Siempre que Dios quiso preparar a alguien para llevar a cabo sus propósitos, usó 40 días” (pág.
7, énfasis añadido). A continuación cita ejemplos, como el de Noé (y el Diluvio), Moisés (en el monte Sinaí), los doce espías (que espiaron en Canaan), David (y Goliat), Elías (en el desierto), la ciudad de Nínive (después de la predicación de Jonás), Jesús (en el desierto), y los discípulos (después de la resurrección). La conclusión del autor es inequívoca: el método preferido—si no exclusivo—de Dios para suscitar cambios de vida en Su pueblo es el programa de cuarenta días. Luego añade esta garantía incondicional: “Los próximos 40 días transformarán tu vida” (pág. 8).
Pero al afirmar esto, Warren ha confundido lo descriptivo con lo normativo. Jamás se les manda a los creyentes a seguir un programa de cuarenta días. Para ser justos, el número cuarenta sí parece tener cierto significado en la Escritura, pero nunca se presenta como un modelo que hemos de imitar.
Consideremos algunos de los ejemplos que cita Warren. El Diluvio no fue un período en que Noé descubrió su propósito en la vida. Más bien fueron cuarenta días de juicio sobre la tierra. Noé había descubierto su propósito 120 años antes, cuando Dios le mandó construir el arca. Los cuarenta días que Moisés pasó en el monte Sinaí tampoco fueron un período de descubrimiento de propósito. A Moisés ya se le había revelado su propósito cuando fue comisionado por Dios en la zarza ardiente. El ejemplo de los doce espías también es pobre, sobre todo siendo que diez de ellos continuaron sin cambiar y sin creer. David ni siquiera había oído hablar de Goliat hasta haber terminado los cuarenta días. Su encuentro con Goliat no tuvo lugar en ningún momento de esos cuarenta días. Se podrían dar más ejemplos, pero está claro: al examinarse en su contexto, el apoyo bíblico para la fórmula de Warren es menos que convincente.
Podríamos también añadir algunos ejemplos que Warren no utilizó. Por ejemplo, Abraham aprendió paciencia mientras que esperaba la simiente prometida por Dios (Isaac)—una espera que duró muchos años, no cuarenta días (véase Gn. 21:2-3). Jacob aprendió humildad, siendo obligado a confiar en Dios, en una sola noche al luchar con un ángel. Esto fue después de trabajar catorce años para Labán (Gn. 32:24-30). José fue encarcelado por dos años enteros antes de ser exaltado a una alta posición en Egipto (Gn. 41:1, 43). La vida del apóstol Pablo fue transformada en tan sólo unos minutos en el camino a Damasco (Hch. 9:1-9). La lista podría seguir y seguir.
Antes que enseñar que “siempre que Dios quiso preparar a alguien para llevar a cabo sus propósitos, usó 40 días”, es más acertado decir que a veces Dios usó 40 días, pero no siempre, y ni siquiera casi siempre. Más bien, siempre que Dios quiso preparar a alguien para llevar a cabo Sus propósitos, usó el tiempo que Él consideró necesario para preparar a esa persona. Mientras que un programa de cuarenta días podría ser útil como una herramienta organizativa, afirmar que es el método preferido de Dios se aleja mucho de la realidad. Esto puede parecerle a alguno una queja insignificante, pero las exageraciones de Warren sobre el significado de los cuarenta días son más que típicas de un enfoque poco serio, cada vez más popular, a la Escritura, que está desprovisto de la precisión y el cuidado correctos (cf. 2 Ti. 2:15; Stg. 3:1).
www.twincityfellowship.com/cic/articles/issue80.htm
Warren suena notablemente psicológica. Por ejemplo, su plan para vencer el pecado incluye volver “a enfocar nuestra atención” (pág. 228), unirnos a un “grupo de apoyo” (págs. 231 y 232), y percatarnos de nuestra “vulnerabilidad” (pág. 234). De hecho, los patrones de comportamiento pecaminoso (o “errores,” pág. 160) se reducen a un “círculo vicioso de buenas intenciones, fracaso y culpa” en el que las personas necesitan “ser sanad[as]” porque “estás tan enfermo como tus secretos” (pág. 231, énfasis añadido). En otros momentos el libro presenta figuras no evangélicas como ejemplos a seguir. Así, los monjes benedictinos (pág. 94) y la Madre Teresa (págs. 134 y 251), ambos representantes del catolicismo romano, junto con Bernie Siegel, líder de la Nueva Era (pág. 30), son presentados como modelos positivos a imitar. A fin de cuentas, estas personas están en sintonía con la línea general del libro, en donde se enfatizan el amor, la comunidad y la realización personal. Los desacuerdos doctrinales, por otra parte, toman un segundo plano.
En contraste, la enseñanza de Cristo y los apóstoles ponía el énfasis apropiado en todo el consejo de Dios, no sólo sus facetas más aceptables. Jesús, por ejemplo, habló más del infierno que del cielo, exigió que se arrepintiesen los incrédulos (Mt. 4:17, Lc. 5:32), insistió en que los creyentes tomasen pasos radicales para tratar con el pecado (Mt. 5:29-30; 18:8-9), y argumentó que el discipulado puede costarle todo a una persona (Mt. 10:32-39, Mr. 8:34-38). A través del Nuevo Testamento, los apóstoles hacen eco de los mismos temas (véanse Mr. 6:12, Hch. 2:38; 20:21, He. 5:11-14), incluyendo la importancia de la pureza doctrinal (Gá. 1:6-10, Stg. 3:17, Jud., 2 P. 2). Mientras que Warren no niega necesariamente estos temas, no parece darles el peso y la explicación que la Escritura indica que se merecen, sobre todo en una disertación sobre el propósito general de la vida.
En vista de estas críticas, Warren responde:
Sabía que al simplificar la doctrina para crear un formato devocional para la persona normal y corriente, corría el riesgo de o minimizar o exagerar algunas verdades. Estoy seguro de haberlo hecho. También sabía que sería criticado por lo que omití en el libro y por haber usado quince traducciones y paráfrasis para transmitir el mensaje. Pero cuando fundé Saddleback en 1980 decidí que prefería alcanzar grandes números de personas para Cristo que buscar la aprobación de los tradicionalistas religiosos. En los últimos ocho años hemos bautizado más de 11,000 nuevos creyentes adultos en nuestra iglesia. Soy un adicto de las vidas cambiadas.6
Pero el cambio que carece de profundidad doctrinal ¿es en realidad un cambio bíblico? La Escritura enseña que la doctrina y el deber van de la mano. Una vida correcta siempre va ligada a una forma de pensar correcta y una teología correcta. Por eso, en tantas de sus epístolas, Pablo ocupa la primera parte del libro enseñando sana doctrina, y luego en la segunda mitad discute su aplicación apropiada.7 Sin una estructura teológica sólida, los cristianos no están capacitados para llevar vidas que son bíblicamente sanas.
www.Amazon.com lo expresó de esta manera:
Nuestro pastor nos pidió que reemplazáramos nuestro devocional normal con un estudio de 40 días a través de Una Vida Con Propósito. No estoy seguro por qué nos parece bien reemplazar la Palabra de Dios con un libro humano, pero lo estoy leyendo de todos modos.
Bob DeWaay, en su extensa crítica, añade esto:
El bestseller de Rick Warren con sus once millones de copias ha reemplazado la predicación de la Biblia en
6
Rick Warren, “An Interview with Rick Warren,” [Una Entrevista con Rick Warren] Modern Reformation, 13/1 (enero/febrero 2004);
www.modernreformation.org
7
Se reconoce que esta distinción (entre la doctrina y el deber en las epístolas de Pablo) es algo artificial. En este caso, sin embargo, parece una descripción apropiada de la estructura paulina de prioridades – en donde una vida correcta es el resultado de una teología correcta.
miles de púlpitos y ha reemplazado la Biblia en muchos miles de grupos de estudio bíblico … Lo más asombroso es que miles y miles de grupos por todo el mundo han obedecido el consejo de Warren [“Te insto seriamente a que te reúnas en un grupo pequeño de amigos y formes un círculo de lectura de Una Vida Con Propósito para revisar estos capítulos semanalmente” (pág. 334).] y han empezado a estudiar su libro, dejando sus Biblias en casa. Los pastores están usando los materiales de Warren para sus predicaciones en lugar de la Palabra de Dios. Warren también dice: “Después de haber ido a través de este libro juntos, como un grupo, puedes continuar con el estudio de Una Vida Con Propósito que ya está disponible para clases y grupos” (pág. 334). El mensaje del evangelio ha sido reemplazado por el método de Rick Warren. La Biblia ha sido suplantada por la sabiduría del hombre.8
Incluso un miembro de la plantilla de una iglesia Metodista tradicional está de acuerdo:
Mi iglesia se ha lanzado sobre lo que parece ser la última moda en las iglesias, Una Vida Con Propósito por Rick Warren. Más de 70 miembros se han apuntado a clases de Una Vida Con Propósito. Como miembro de la plantilla, se me animó encarecidamente a que me apuntara. Estoy empezando ahora el libro, pero me está haciendo oír sirenas de alarma … En parte [es] el hecho de que la gente parece estar abrazándolo como si fuera la Biblia.9
Por supuesto que no creemos ni por un momento que Rick Warren realmente contempla su propio libro con estos ojos, pero es difícil evadir la fuerza del lenguaje de auto promoción que contiene el libro. Por ejemplo, en la página 10, Rick Warren dice:
Puesto que sé cuáles son los beneficios, deseo desafiarte a que prosigas esta jornada espiritual en los próximos 40 días, sin pasar por alto ni una lectura diaria. Es valioso para tu vida que tomes tiempo para pensarlo. Anótalo como una cita diaria en tu agenda. Si te comprometes a hacerlo, firmemos un pacto. Es más significativo cuando pones tu nombre en un compromiso.
En efecto, a los lectores se les anima a firmar un pacto formal a leerlo diariamente (cf. Stg. 5:12, Mt. 5:34-37, Dt. 23:21-22); es casi como si sus devocionales personales deberían girar en torno a Una Vida Con Propósito. Sí, es verdad que los buenos libros cristianos pueden tener un papel maravilloso en la vida devocional del creyente—como plato adicional al plato principal de la Escritura. Pero cuando un libro se convierte en el sustituto de “la leche espiritual no adulterada” (1 P. 2:2), ya sea en los devocionales privados
o en las predicaciones, algo no funciona bien.
Parte del problema puede brotar de las promesas asombrosas que hace el libro. Desde el mismo principio, Una Vida Con Propósito les garantiza a sus lectores que, si lo leen y lo digieren correctamente, el libro (y su programa de cuarenta días) cambiará sus vidas de manera significativa y beneficiosa.
En la página 7 el autor declara:
Esto, más que un libro, es la guía de una jornada espiritual de 40 días que te permitirá encontrar la respuesta a la pregunta más importante de la vida: ¿Para qué estoy aquí, en la tierra? Al terminar esta jornada sabrás el propósito de Dios para tu vida y entenderás el cuadro completo: cómo encajan todas las piezas de tu vida. Con esta perspectiva, tu estrés disminuirá, tus decisiones serán menos complicadas, tendrás más satisfacciones y más importante aún, te preparará para la eternidad.
La página 10 hace eco de esta afirmación:
Al escribir este libro, oré mucho para que experimentaras el maravilloso sentimiento de esperanza, fortaleza y gozo que viene de saber para qué te puso Dios en este planeta. Es incomparable. Me emociona anticipar las cosas extraordinarias que te acontecerán. Lo mismo ocurrió conmigo al descubrir el propósito de mi vida; desde entonces no he vuelto a ser el mismo.
8DeWaay, “A Method or a Message?” [¿Un Método o un Mensaje?]
9
“Purpose-Driven Life,” [Una Vida Con Propósito] Internet Discussion Forum (10 de junio 2004);
www.livejournal.com/community/christianleft/51855.html
Claramente, Una Vida Con Propósito afirma que no solamente informará a sus lectores de la razón de su existencia, sino que también mejorará dramáticamente sus circunstancias actuales. Disfrutarán de un crecimiento espiritual y un cambio de vida significativos, y nunca volverán a ser los mismos, al haber sido impresionados positivamente por todas “las cosas extraordinarias” que les están reservadas.
Pero ¿son realistas estas promesas? En un sentido, el libro parece prometer lo que tan sólo Dios verdaderamente puede prometer; casi parece sugerir que un libro o programa producidos por los hombres pueden hacer lo que tan sólo puede hacer el Espíritu de Dios. Como resultado, a los lectores les prepara un desencanto desde el mismo principio. Otro crítico que escribió en
www.Amazon.com lo expresó de esta manera:
La contraportada de este libro afirma que es “un nuevo e innovador manifiesto” sobre el significado de la vida. La introducción afirma que “esto, más que un libro [en inglés es más explícito y reza así: “Esto es más que un libro”], es la guía de una jornada espiritual de 40 días que te permitirá encontrar la respuesta a la pregunta más importante de la vida.” El libro no cumplió tal promesa.

CONCLUSIÓN
Recalcamos de nuevo: Una Vida Con Propósito no es herejía descarada. De hecho, subraya muchos conceptos bíblicos, como la importancia de la adoración, la comunión, el crecimiento espiritual, el ministerio
10
Nota: la expresión “seeker-sensible” (inglés: “seeker sensitive”) pertenece a la filosofía del marketing. “Seeker” es el que busca, el interesado en algo, en este caso, Dios o religión. La expresión “seeker-sensible” significa aquello que está orientado hacia los oyentes nuevos, atractivo a los visitantes; parecido a la expresión “a gusto del consumidor”.
11
Aunque están fuera del ámbito de esta crítica, existen evaluaciones más completas de Una Iglesia Con Propósito, así como del movimiento “seeker-sensible”, que están a disposición de aquellos que quieran saber más. Hacemos una breve mención de ellos aquí simplemente como advertencia. El autor ha escrito otros dos artículos con relación a este: “A Review of The Purpose-Driven Church” [“Una Crítica de Una Iglesia Con Propósito”], Pulpit (septiembre/octubre 2003) y “The Gospel According to Hybels and Warren” [“El Evangelio Según Hybels y Warren”], Pulpit (noviembre/diciembre 2003). Los
.www.shepherdsfellowship.org
dos están disponibles en internet en
espiritual y el evangelismo. Es por eso que a tanta gente le encanta este libro.
A la vez, su enfoque parece típico de las tendencias evangélicas contemporáneas: liviano, orientado al bienestar, y diluido. En nuestra opinión, su trato de la Escritura es demasiado informal, su estructura doctrinal es demasiado superficial, sus promesas auto-confeccionadas son demasiado elevadas, y su relación con otros productos impulsados por el marketing es demasiado estrecha para ser ignorada. Por eso, a la luz de sus debilidades, creemos que Una Vida Con Propósito ha de ser leído con mucho discernimiento.
Traducido por Emily Knott de González

Con esto como base, Warren avanza sistemáticamente a través de sus cinco áreas de propósito— demostrando consistentemente a sus lectores los beneficios de vivir con estas metas en mente. Desde esta posición de ventaja, Una Vida Con Propósito pinta muy bien. A fin de cuentas, ¿qué puede ser mejor que instruir a millones de personas sobre temas claves de la Biblia tales como la adoración y el crecimiento espiritual?
Nos alegramos, desde luego, de ver un libro importante de una editorial evangélica siendo leído por cientos de miles que nunca habían escuchado las demandas de Cristo. Y nos alegramos de que el libro haya brindado muchas oportunidades a los cristianos para hablar del Señor con amigos y vecinos inconversos que nunca antes se habían planteado seriamente ningún tema espiritual.

2. Un enfoque incompleto a la teología
Además de un enfoque demasiado informal a la Escritura, Una Vida Con Propósito también ofrece a sus lectores una estructura teológica incompleta. Esto resulta algo sorprendente en una explicación evangélica del propósito principal de la vida. A fin de cuentas, para que nuestro propósito sea verdaderamente bíblico, debería reflejar el alcance completo de la enseñanza bíblica.
Aún así, a pesar de su amplia premisa, Una Vida Con Propósito parece teológicamente desequilibrado—restando importancia a ciertos temas de la Escritura (como la ira de Dios) y a la vez enfatizando considerablemente otros (como el amor de Dios). Como resultado, la importancia de la doctrina en sí se minimiza (véase p. 34), mientras que ciertos áreas claves de la enseñanza bíblica parecen recibir un tratamiento gravemente insuficiente. Por ejemplo, consideremos la presentación de Warren del evangelio en la página 60:
Primero: cree. Cree que Dios te ama y que te creó para sus propósitos. Cree que no eres un ser nacido por accidente. Cree que te crearon para durar para siempre. Cree que Dios te eligió para que tuvieras una relación con Jesús, quien murió en la cruz por ti. Cree que, sin importar lo que hayas hecho, Dios quiere perdonarte. Segundo: acéptalo. Acepta a Jesús como tu Señor y Salvador. Acepta el perdón de tus pecados. Acepta su Espíritu, que te dará poder para cumplir el propósito de tu vida. La Biblia dice que “el que acepta y confía en el Hijo, participará de todo, tendrá una vida plena y para siempre.” Dondequiera que te encuentres leyendo esto, te invito a inclinar tu cabeza y susurrar la oración que cambiará tu destino eterno: “Jesús, creo en ti y te acepto.” Vamos, hazlo ahora mismo. Si tu oración fue sincera, ¡felicitaciones! ¡Bienvenido a la familia de Dios! Ahora estás listo para comenzar a descubrir y vivir el propósito que Dios tiene para tu vida.
La invitación de Warren incluye, desde luego, varios aspectos claves del evangelio. A la misma vez, parece que faltan otros elementos esenciales. Por ejemplo, el arrepentimiento y la negación de uno mismo brillan por su ausencia (cf. Lc. 9:23-24), igual que una explicación clara de las consecuencias eternas del
3
pecado, o por qué Jesús murió en la cruz. El hecho de que Warren espera hasta más adelante en el libro para explicar el arrepentimiento (bajo sus enseñanzas sobre el crecimiento espiritual, pp. 104 y 197) casi sugiere una perspectiva pietista (o de “vida abundante”)—donde el arrepentimiento y el “rendirse a Dios” (véanse pp. 83-86) se consideran erróneamente como experiencias separadas y posteriores a la conversión.4
La definición de Warren de las “Buenas Nuevas” hacía el final del libro (Día 37) apenas profundiza más, enfatiza los beneficios de la gracia sin llegar a explicar realmente la condición desesperada del hombre. Dice: “Las buenas nuevas significan que cuando confiamos en la gracia de Dios para salvarnos por medio de lo que Jesús hizo, nuestros pecados son perdonados; tenemos un propósito para vivir y nos es prometido un hogar futuro en el cielo” (pág. 319). Sin embargo, el resto del capítulo nunca llega a explicar las malas noticias—omitiendo una vez más una parte crucial del mensaje de salvación. Para hacerle justicia, Warren sí hace mención breve del infierno (págs. 36 y 120), pero lo hace casi de paso, sin enfatizar la gravedad de la condenación eterna.
La doctrina de Dios también parece sufrir en Una Vida Con Propósito. Por una parte, Warren asevera con razón: “No podemos simplemente crear nuestra propia imagen de Dios, la que nos resulta cómoda y políticamente correcta, y adorarla … ‘Adorar en verdad’ significa adorar a Dios como la Biblia verdaderamente lo revela” (pág. 107). Por otra parte, el libro parece enfocarse tanto en el amor, benignidad y cuidado de Dios que a la vez minimiza Sus características menos “amigables” (como la santidad, ira y juicio).
Con las palabras de un crítico:
Warren continuamente nos cuenta lo que siente Dios cuando hacemos ciertas cosas. Dice: “Como un padre orgulloso de sus hijos, Dios disfruta de manera especial viéndonos usar los talentos y habilidades que nos dio” (pág. 77). También dice: “Sólo puedes agradar a Dios si eres tú mismo” (pág. 77). De alguna manera, Warren es conocedor de una relación de causa y efecto entre las varias cosas que hacemos y las emociones de Dios. Dice: “¡Dios incluso disfruta mirándote dormir!” (pág. 78). Ha descubierto seis secretos para ser “mejores amigos de Dios” (págs. 89 y 91). La explicación de Warren de Dios omite muchas importantes verdades y enfatiza aquellas cualidades que hacen que Dios parezca cercano y seguro. Esto no resulta en un entendimiento pleno y bíblico de Dios. Nunca oirás a Warren hablar sobre la ira de Dios contra el pecado. Nunca escucharás las advertencias de la Biblia sobre el juicio divino venidero. Warren no te enseñará acerca de la santidad de Dios. No oirás textos como éste: “Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos” (He. 12:25).5
Dicho de otra manera, el retrato de la naturaleza de Dios que ofrece Warren no es completo. Sí, Dios es infinitamente amoroso, cuidadoso, benigno y compasivo. Pero también es perfectamente santo, justo y recto. Al desequilibrar su presentación del carácter de Dios, Warren no representa plenamente quién es Él. Y un enfoque correcto de Dios es fundamental para encontrar el verdadero propósito de la vida.
En otros casos, el libro raya en la negligencia teológica. Hay momentos en que la terminología de
3Warren sí comenta algunas de estas cuestiones más adelante en el libro. Sin embargo, es sorprendente que no las incluya aquí (en el Día 7), ya que esta es la presentación principal del evangelio del libro.
4Este énfasis de “vida abundante” parece perfilarse en el Capítulo 10 donde Warren dice: “La Biblia no podría ser más clara con respecto a los beneficios que trae una vida completamente entregada a Dios” (pág. 85, énfasis añadido).
5
Bob DeWaay, “The Gospel: A Method or a Message?” [“El Evangelio: ¿Un Método o un Mensaje?”] Critical Issues Commentary (enero/febrero 2004);

3. Una posición inflada de prominencia
En tercer lugar, parece ser que algunos lectores de Una Vida Con Propósito han elevado el libro a una posición de prominencia que ha de ser reservada sólo para la Escritura. Por ejemplo, un crítico que escribió en

4. Su familia “seeker-sensible”10
Antes de concluir, hay que plantear un último motivo de preocupación. Es éste: al ser parte de la familia “Conducidos Con Propósito”, Una Vida Con Propósito sirve de respaldo a los otros escritos de Rick Warren (específicamente Una Iglesia Con Propósito), ciertos programas eclesiales (como “La Campaña de los 40 Días de Propósito”), y un fenómeno evangélico más amplio conocido como el movimiento “seeker-sensible”.
Mientras que no es el propósito de esta crítica el desgranar cada uno de estos temas relacionados, sí habría que hacer unos breves comentarios:
El movimiento “seeker-sensible” (que se encuentra encerrado en Una Vida Con Propósito) enfatiza técnicas del marketing y estrategias comerciales como el método principal para el crecimiento sano de las iglesias.
Como resultado, las iglesias “seeker-sensible” tienden a minimizar el mensaje del evangelio para suavizar temas tales como el pecado, el arrepentimiento, la ira divina y el castigo eterno. La meta es conseguir que los incrédulos se sientan cómodos hasta que estén preparados para aceptar a Jesús. De ahí que se reemplazan las predicaciones bíblicas con charlas breves, videos, y representaciones de teatro, cualquier cosa que el público encuentre más divertida y entretenida.
El éxito en el ministerio se mide en términos de los números de personas que asisten. Mientras que el éxito bíblico se define como fidelidad a Dios, el éxito “seeker-sensible” se define como un edificio abarrotado. A los que predican con fidelidad, pero sin nunca producir una congregación grande (parecido al profeta Jeremías), se les dice que están haciendo algo mal.
Al abrazar Una Vida Con Propósito, algunos lectores e iglesias pueden verse envueltos inconscientemente en el movimiento “seeker-sensible”—un sistema filosófico que es intrínsecamente antibíblico.11

La Manera en que Los Buscadores-Amigables Tienen Iglesia

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LA MANERA EN QUE LOS BUSCADORES-AMIGABLES TIENEN IGLESIA
Autor: T. A. McMahon

El nuevo movimiento que existe en las iglesias evangélicas consiste en buscar en forma amigable a potenciales congregantes y exhibir cierta sensibilidad cuando uno establece una relación con tales personas.

Este movimiento en Estados Unidos es llamado “The Seeker-Friendly Way of doing Church” (La Manera de Busquedores-Amigables Tener Iglesia). Este movimiento ha revolucionado las iglesias evangélicas las cuales están aplicando éstas últimas técnicas del mercado. Típicamente se empieza con una encuesta de los “perdidos” (término usado en referencia a los que no están afiliados a ninguna iglesia). Esta encuesta empieza haciendo preguntas a éstos “perdidos” acerca de su iglesia local o una iglesia que está localizada cerca de donde ellos viven y lo que podría hacer tal iglesia para motivarlos a que ellos asistan. Los resultados de éstas encuestas indican areas de cambios posibles en las operaciones y servicios de la iglesia, que serían efectivos para atraer a los que no tienen iglesia, mantenerlos asistiendo y ganarlos para Cristo. Aquellos que han desarrollado éste sistema, garantizan el aumento de congregantes a las iglesias que adoptan y practican tales métodos. Hablando en forma práctica ¡Ésto da resultado!Dos iglesias se pueden citar como modelos de ésta tendencia, moda o movimiento: Willow Creek Community Church (La Iglesia de la Comunidad de la ciudad de Willow Creek) cerca de Chicago, cuyo pastor es Bill Hybels y Saddleback Valley Community Church (La Iglesia de la Comunidad de la ciudad de Saddleback Valley) al sur de Los Angeles, cuyo pastor es Rick Warren. La influencia de éstas iglesias es extraordinaria, es para dejar atónita a la gente. La iglesia de Willow Creek ha formado su propia asociación de iglesias con 9,500 miembros. El año pasado 100,000 líderes de iglesias atendieron por lo menos a una de las conferencias auspiciadas por la iglesia de Willow Creek. Más de 250,000 pastores y líderes de iglesias de 125 países han atendido a los seminarios de “Iglesias con un Propósito Definido” auspiciadas por Rick Warren. Más de 60,000 pastores se subscriben a su carta electrónica (e-mail) semanal.

Nosotros visitamos la iglesia de Willow Creek no hace mucho tiempo atrás y nos pareció que los organizadores de tal iglesia no habían escatimado ninguna clase de gasto en su misión de atraer a las masas. Cuando uno entra a la propiedad de la iglesia, pasa primero por un lago cristalino con un desfile de cisnes, lo cual uno podría confundir a este lugar con oficinas centrales de una compañía gigante, un centro, ó lujosa galería comercial. Junto al santuario hay una inmensa librería y una tremenda area para comer, con varios centros de vendedores semejantes a los que existen en las galerías comerciales. Una inmensa pantalla permite que la multitud que está entrando y saliendo, al igual que aquellos que están disfrutanto de su almuerzo o cena, puedan ver lo que está sucediendo en el santuario principal. El santuario en sí, es inmenso, con los últimos adelantos tecnológicos, cuenta con tres pantallas gigantes con lo último en sonido y sistema electrónico para las obras dramáticas y presentaciones musicales, y también para otros medios de difusión fuera de la iglesia.
Aunque impresionante, la iglesia de Willow Creek, no es la única entre las super-iglesias que han tomado la actitud y el enfoque de atraer a las masas sin importarles el costo. Estas super-iglesias que existen aquí en Estados Unidos, han también añadido salones para jugar bolos, canchas de reglamentación profesional de baloncesto con tribunas, gimnasios, camerinos, auditorios para conciertos y producciones dramáticas y concesiones comerciales de Starbucks y McDonald’s. Todo ésto con el propósito, según ellos, de propagar el evangelio. Y aunque es verdad que los que atienden a éstas iglesias son numerosos, éso no quiere decir que ésta sea la forma más indicada de conducir una iglesia.

La meta de éstas iglesias es alcanzar a los perdidos. En el mundo secular de la “oferta” y la “demanda,” las compañías identifican las nececidades de los consumidores y fabrican o producen el producto o productos para satisfacer tales nececidades. El resultado que uno espera es que el consumidor compre y consuma el producto. George Barna, a quien Christianity Today (Cristianismo de Hoy) llama “el maestro’ o el causante principal de producir crecimiento en las iglesias, dice que tal enfoque es imprescindible para una iglesia en éste mercado tan competitivo como el hoy existente. Los líderes de las iglesias evangélicas donde éstos métodos son aplicados están confiados que el evangelio no va a ser comprometido ni diluído. ¿En serio? Primero que nada, el evangelio y, más significativamente, la persona de Cristo Jesús no cabe en ninguna estrategia de comercialización. No son “productos” que “esten a la venta.” Estos no pueden ser reacondicionados o ajustados a tono de los gustos deseados por la cultura del feliz cosumidor. Cualquier tentativa de hacer tales cosas comprometen, en cierto grado, la verdad de quien Cristo es y lo que él ha hecho por nosotros. Por ejemplo, si los perdidos son considerados consumidores y el “mandamiento” básico de comercialización dice que el cliente debe reinar supremamente, entonces todo lo que pueda ser ofensivo para los perdidos debe ser deshechado, refaccionado o diluido. Las Escrituras nos dicen claramente que el mensaje de la cruz es “locura para aquellos que se pierden” y que Cristo mismo es la “roca de ofensa” (1 Cor. 1:18; 1 Pedro 2:8). Algunas iglesias de buscadores-amigables, por lo tanto, buscan evitar este ‘aspecto negativo’ haciendo su punto de venta principal las ventajas temporales del hacerse uno cristiano. Aunque esto apela a nuestra generación, la cual está orientada para la satisfacción, esto no es el evangelio ni la meta en la vida de un creyente en Cristo.

En segundo lugar, si usted desea atraer a los perdidos en base a lo que pueda interesarles, por la mayor parte usted abrogará y acomodará su carnalidad. Voluntaria o involuntariamente, este parece ser el procedimiento de funcionamiento normal de las iglesias de ‘buscadores-amigables.’ Ellos copian lo que es típico en nuestra cultura: los cuarenta primeros del ranking en la música y el estilo musical actual, producciones teatrales, presentaciones multi-media que estimulan, y treinta-minutos-o-menos de mensajes positivos. Lo último, a menudo, es tópico, terapéutico, y centrado en la satisfacción de uno mismo — cómo el Señor puede resolver sus necesidades y ayudar a solucionar sus problemas.

Estas consideraciones se pueden perder en el cada día mayor número de pastores evangélicos pero, ironicamente, no pasa esto inadvertido en algunos observadores seculares. En su libro de perspectiva, Esta Pequeña Iglesia Fue al Mercado (véase los materiales de recursos), el pastor Gary Gilley observa que el diario profesional de la comercialización, American Demo-graphics, reconoce que la gente es: …en espiritualidad, no religión….Detrás de esta cambio está la búsqueda por una fe experimental, una religión del corazón, no de la cabeza. Es una expresión religiosa que diluye dogma y doctrina, y se revela en la experiencia directa de lo divino — sea llamado el ‘Espíritu Santo’ o la ‘consciencia cósmica,’ o ‘el verdadero yo.’ Esto es práctico y personal, más sobre la reducción de la tensión que la salvación, más terapéutico que teológico. Es sobre sentirse bien, no sobre ser bueno. Es tanto sobre el cuerpo como del alma….Algunos gurúes de la comercialización han comenzado a llamarlo ‘la industria de la experiencia.’ “(pp. 20-21)Hay otro punto en que muchos pastores parecen perderse, en su excitante entusiasmo sobre “haciendo crecer su iglesia con la atracción del perdido.” Aunque los números parecen gobernar en esta mania de buscadores-amigables (las 841 iglesias que en este país han alcanzado categoría “mega”, con 2.000 a 25.000 asistentes el fin de semana), pocos se han dado cuenta que el considerado aumento de asistencia a la iglesia no es debido a la afluencia de los que ‘no son de la iglesia.’ Durante los 70 años últimos, el porcentaje de asistencia a la iglesia en este país ha sido relativamente constante en aproximadamente el 43 por ciento. Se mantuvo un 49 por ciento en 1991 (años antes que comenzara el entusiasmo de los ‘buscadores-amigables’ de hoy) y gradualmente declinó, regresando al 42 por ciento en el 2002 (www.barna.org). ¿De donde, entonces, estas mega-iglesias, las cuáles se han equipado para acomodar los que ‘no son de la iglesia,’ a conseguir sus miembros? Mayormente, de pequeñas iglesias que no están interesadas o que no pueden permitirse las atracciones carnales. ¿Y cuál es la supuesta avalancha de los Juanes y Marias que ‘no son de la iglesia’ y que se están congregando? Ellos constituyen una pequeña parte de las congregaciones de la mega-iglesia. Durante este año Willow Creek, G.A. Pritchard, en su libro, Buscadores de Culto (Seeker Services, Baker Book House, 1996), ¡estimó que los identificados como ‘no parte de la iglesia,’ llegan a ser solamente de un 10 a un 15 por ciento de los 16.000 que asisten a los cultos los fines de semana!

Si este porcentaje es típico entre iglesias ‘buscadores-amigables,’ lo cual parece ser el caso, es mas bien una situación perturbadora que se ha desarrollado. Millares de iglesias aquí y en el exterior se han reestructurado completamente como centros conquistadors de los que ‘no son la iglesia.’ Esto, a propósito, no es bíblico. La iglesia está para madurar y equipar a los santos, quiénes entonces salen a alcanzar al perdido. Sin embargo, las iglesias de ‘buscadores-amigables’ han vuelto al entretenimiento y conveniencias, en orden de atraer a los Juanes y las Marías para hacerlos sentir cómodos en su nuevo ambiente de la iglesia. En orden de mantenerlos regresando a la iglesia, han evitado la cuidadosa enseñanza de las Escrituras en favor de un positivo, renovante mensaje, diseñado a hacerlos sentir bien acerca de ellos mismos. Mientras que los Juanes y las Marías continúen asistiendo, solamente obtendrán una vaga información de la verdad bíblica que pueda traer convicción de pecado y verdadero arrepentimiento. Peor todavía, ellos reciben un entendimiento psycológico de sí mismos, que degrada la verdad. Sin embargo, tan penoso como esa situación es, no termina allí.
La gran mayoría de los que asisten a las reunions de los ‘buscadores-amigables’ profesan ser creyentes. Con todo la mayoría fueron atraídos a estas iglesias por el mismo encantamiento mundanal que fue usado para atraer a los que ‘no son de la iglesia,’ y ellos continúan asistiendo, siendo alimentados por la misma dieta anémica biblica creada para la seducción de los no-creyentes. En el mejor de los casos, reciben la leche desnatada de la Palabra; en el peor de los casos, la contaminación de la cual habla Pablo diciendo que usan, “profanas y vanas habladurías, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia “(1 Tim. 6:20). Ciertamente una iglesia puede crecer numéricamente sobre esta base, pero no espiritualmente. Sin ir mas lejos, no hay oportunidad para los creyentes madurar en la fe en tal medio. En defensa de las iglesias de los ‘buscadores-amigables,’ algunos dicen que los cultos a mitad de la semana son especiales para discipulos y los que buscan ‘la comida solida de las Escrituras.’ Si ciertamente ese es el caso, esta es una rara excepción mas que una norma.
Como hemos observado, la mayoría de las iglesias de los ‘buscadores-amigables,’ enfocan gran parte de su tiempo, energía, y recursos en acomodar a los Juanes y las Marías que ‘no son de la iglesia.’ Cosecuentemente, semana tras semana, la congregación en su totalidad está sujeta a un mensaje diluido y leudado. Entonces, cuando el culto de los miércoles, que generalmente se reduce a un cuarto o un tercio de su tamaño normal, ¿ sería de asumir que este remanente está para nutrirse con la comida sólida de la Palabra, enseñanza expositoria y enfasis sobre la sana doctrina y discipulado? Dificilmente. Todavía estamos buscando una iglesia de los ‘buscadores-amigables en donde esto suceda. Las comidas espirituales ofrecidas en los cultos de mitad de semana son generalmente reuniones en grupos y clases para discernir los dones espirituales de cada uno, o el utilizar el ultimo libro de éxito en psicología ‘cristiana,’ tal como Wild at Heart/ Salvaje de Corazón, a cambio del studio de las Escrituras.

Quizás el aspecto más insidioso del acercamiento de los ‘buscadores-amigables’ es la actitud de impresionar a los que ‘no son de la iglesia,’ tratando y mencionando con aquellos considerados expertos en resolver todos sus problemas mentales, emocionales, y problemas de conducta: los psiquiatras y los psicólogos. Nada como esto en la historia de la iglesia ha perjudicado mas la verdad suficiente en la Palabra de Dios por “todas las cosas que pertenecen a vida y a la santidad” (2 Pedro 1:3) más que la introducción de la llamada falsamente ciencia de la psicoterapia. Sus millares de conceptos y centenares de metodologías están sin comprobar, son contradictorias, no-científicas, y completamente antibiblicas, como hemos documentado en nuestros libros y previos artículos. Pritchard observó que en Willow Creek “Hybels no solo enseña principios psicologicos, sino que frecuentemente usa los principios psicológicos como guías interpretativas para su exégesis de las Escrituras….el Rey David tenía una crisis de identidad, Timoteo era alentado por el apostol Pablo para hacerse autoanálisis, y Pedro tenía un problema con el tema de las limitaciones. El punto es, que los principios psicológicos son regularmente utilizados en las enseñanzas de Hybels “(p. 156).

Durante mi última visita a Willow Creek, El pastor Hybels dio un mensaje que comenzando con la Escritura y presentando los problemas que acontecen cuando la persona miente. Sin embargo, él recolectó su punto principal concerniente a las consecuencias dañosas de la mentira del siquiatra M. Peck De Scott, autor de El Camino Menos Transitado (Simon y Schuster, 1978), quién declarada en ese libro (pp. 269-70), “¡Dios quiere que lleguemos a ser Uno, Una o Ello mismo!” (or Herself or Itself)”! La iglesia de la Comunidad de Saddlelback de igual manera está envuelta en la psicoterapia. Aunque declara ser más Cristocentrica que psicológica, tiene una de las conglomeraciones más grandes de los programas Alcohólicos Anónimos, basados en la recuperación 12-pasos, en el país. La iglesia patrocina más de una docena de grupos, tales como Adultos, Hijos de los Químicamente Adictos, Codependencia, Mujeres Co-Adictas en una Relación Sexual con los Hombres Adictos, Alimentación Desordenada, y así sucesivamente. Cada grupo generalmente es dirigido por alguien “en recuperación de la adicción,” y los materiales de recursos para entender el “desorden ” incluyen libros cuyos autores mayormente son psiquiatras y el psycólogos (www.celebraterecovery.com). Aunque “en la negación” sobre su uso de la “psicología en boga,” en gran parte esta se infiltra en el trabajo de Rick Warren, incluyendo su libro mas vendido, (siete millones) titulado, El Propósito de una Vida Definida, en el cuál mayormente se refiere al logro de si mismo, promueve Celebrate Recovery/Celebrar Recuperación, y es rociado con referencias psiquicas tales como “Sanson era co-dependiente” (p. 233).

El mensaje psicológico sobresaliente de Willow Creek y Saddelback es que la Palabra de Dios y el poder del Espíritu Santo son insuficientes para librar a una persona de su pecado habitual y para transformar su vida en lo que es fructífero y agradable a Dios. Una vez más, lo que estas iglesias dicen y hacen es exportado a centenares de millares de líderes de las iglesias alrededor del mundo.Una gran parte de la iglesia evangélica ha desarrollado un plan cargado de placer, mentalidad barco crucero, pero con resultados espirituales tipo Titanic. Los pastores de las iglesias ‘buscadores-amigables’ (y aquellos animandose a subir a bordo) necesitan ponerse de rodillas y leer las palabras de Jesús a la iglesia del Laodicea (Apoc. 3:14-21). Ellos decian “yo soy rico, y me he enriquecido,” con todo no pudieron reconocer que a los ojos de Dios cada uno era “desventurado, y miserable, pobre, ciego, y desnudo.” Jesús, parado fuera de esta iglesia, donde lo habían desplazado involuntariamente, Él les ofrece su consejo, la verdad de Su Palabra, la única que puede capacitarlos a vivir una vida que sea de Su agrado. No puede haber nada mejor aquí en la tierra, y para toda la eternidad. TBC

La Manera de Buscadores-Amigables Tener Iglesia

Título en inglés: “The Seeker-Friendly Way of doing Church” © Periódico Editado en marzo, 2004 por T. A. McMahon Publicación: “The Berean Call” P.O. Box 7019, Bend, Oregon 97708-7019, Estados Unidos “[Los Bereanos]…escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.” Hechos 17:11
Traducción: José V. Delgado © Permiso de traducción por el Departamento Editorial TBC, Abril 2003 Para más información o preguntas, dirigirse por correo: Entendiendo los Tiempos, P.O. Box 1213, Fort Lee, New Jersey 07024, USA
A menos que se indique de otra manera, las citas de las Escrituras en este periódico se han tomado de la Nueva Versión Internacional, revisión de 1999.

 

 

 

Diezmar o NO Diezmar

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En una reciente columna de First Person column en Baptist Press, Mark Coppenger emitió una corrección de algo que dijo mientras hablaba en Southern Seminary (El Seminario del Sur en Louisville, estado norteamericano de Kentucky): el diezmo de las personas no debería esta basado en sus ingresos netos sino en sus ingresos brutos. En esto, Coppenger propone extensamente la respuesta (afirmativa) a más de un aspecto fundamental: ¿Deberían, en primer lugar, los creyentes diezmar? En esta creencia Coppenger no está solo. De hecho, un diezmo mínimo de diez por ciento es el requerimiento regularmente asumido a nivel popular y en muchas de nuestras iglesias. Sin embargo, como gente del Libro, deberíamos tomar el patrón de las Escrituras, adecuadamente interpretadas, la cual requiere un examen cuidadoso de las enseñanzas escriturales en el área de diezmos y, más ampliamente, en la mayordomía cristiana y la disciplina de dar.

La palabra “diezmo”significa literalmente “un décimo” y es comúnmente usada para referirse a dar el diez por ciento del ingreso a Dios. Sin embargo, desde el comienzo, debe hacerse notar que en ningún sitio fue el dinero diezmado. El diezmo en el Antiguo Testamento siempre se refería al producto de la tierra y de las crías. Algunos podrían responder que este es el caso porque la gente vivía en una sociedad agrícola. Aunque esto es verdad, sin embargo, “el dinero” es mencionado, al menos treinta veces en el libro de Génesis solamente (Gen. 17: 12, 13, 23, 27; 31:15; 33:19; etc.). Por lo tanto, antes que el diezmar se mencionara en la ley de Moisés (Levítico. 27:30), ya se había mencionado el dinero cerca de cuarenta veces. ¡La última referencia al dinero antes de mencionar el acto de diezmar en la ley de Moisés provee incluso reglas para un antiguo sistema bancario (Levítico 25:37)!

Ambos Testamentos ven los diezmos en el marco de referencia del acto de dar y la alabanza. Antes de dar en la ley de Moisés, diezmar no era algo sistemático, una práctica continua u ocasional, incluso excepcional, forma de dar (Génesis 14:20; comparar con Hebreos 7:4; Génesis 28:22). La ley de Moisés incluye estipulaciones acerca de los diezmos (Levítico 27:30-33; Números 18:21; Deuteronomio 14:22-29), los levitas, los festivales y los pobres (o bienestar welfare). Al sumarlos todos, el diezmo anual de los israelitas sobrepasaba el diez por ciento de su ingreso anual. De las siete referencias al diezmo en los libros históricos y proféticos del Antiguo Testamento, la más importante está en Malaquías 3:8 al 12 (comparar con 2do de Crónicas 31:5-6, 12; Nehemías 10:38–39; 12:44–47; 13:5, 12; Amós 4:4), donde se le dice a la gente que traigan sus “diezmos y ofrendas” (levíticos) al “almacén” o alfolí de Dios y se les promete bendiciones agrícolas a aquellos que cumplan.

Debe notarse que en Malaquías, el retener los diezmos era una señal de un patrón extenso de desobediencia. El diezmo mencionado por el profeta es el diezmo levítico (Números 18:21). Las ofrendas a las cuales se hace referencia es hecha era una fuente principal de ingresos de los sacerdotes y era una ofrenda requerida (no era voluntaria). La Invitación a probar a Dios está limitada al contexto de Malaquías 3 y no debe ser universalizada. Por esta razón, la recompensa agrícola prometida no se puede continuar a la gente de hoy día. Más aún, si este pasaje fuera aplicado consistentemente hoy, las ofrendas, las que quienes abogan por diezmar se refieren a la porción en que se da por libre voluntad de dar que ocurre después que uno ha diezmado, no son por voluntad propia, sino que son requeridas tal y como lo son los diezmos. Por lo tanto, si alguien debiera dar solamente el 10% (no que los judíos dieran solamente diez por ciento), esta persona aún estaría en pecado por robar las “ofrendas”de Dios.

Las referencias a diezmar en el Nuevo Testamento están limitadas a tres pasajes. En Mateo 23:23, el diezmo del Antiguo Testamento requerido es sobreentendido por la audiencia de Jesús. Los escribas y fariseos están escoriados por priorizar la minuciosidad de la ley por encima de asuntos más relevantes. Jesús no estaba hablando a los miembros de una iglesia, sino a judíos que aún estaban bajo el Antiguo Pacto y por lo tanto, obligados a dar. De la misma manera, Jesús en Lucas 18:9-14 denuncia el orgullo religioso inapropiado basándose en el solo cumplimiento de la ley. Finalmente, Hebreos 7, explica la entrega de Abraham de los diezmos a Mequisedec en el contexto de la supremacía del sacerdocio de Melquisedec con respecto al sacerdocio levítico. Ninguno de estos pasajes tiene el diezmar como tema principal, y ninguno ordena diezmar para la nueva era del pacto. El caso de diezmar basado en un sistema teológico mayor o sus consideraciones pragmáticas caen en que, al igual que la circuncisión, Jesús cumplió los requerimientos de diezmar y los reemplazó con una orden para los creyentes del Nuevo Testamento de entregarse a sí mismos a Dios y dar abundantemente de sus recursos (1ra Corintios. 9:1–23; 16:1–4; 2da Corintios. 8–9; Filipenses. 4:15–17).

¿Dónde deja eso a los creyentes del Nuevo Testamento? No estamos aceptando que esté bien dejar de dar. De hecho, el Nuevo Testamento tiene suficiente guía acerca del tema de dar. Segunda a los Corintios 8 nos dice que dar debe ser impulsado por una relación, por gracia y por amor. Sin embargo, no se menciona nada con respecto al diez por ciento. Más aún, 1ra a los Corintios 16 nos enseña que cada creyente debería dar; en forma consistente o sistemática (aunque allí la referencia es a una colección especial); y que la cantidad es relativa al ingreso de cada quien.

La segunda carta a los Corintios 9 estipula que la cantidad debe basarse en la disposición del corazón de cada quien (v.7); que debemos dar a fin de suplir las necesidades de otros creyentes; y que nuestra motivación debe ser la gratitud a Dios por todo lo que él ha hecho por nosotros. Esto es solo un ejemplo de los muchos principios que el Nuevo Testamento da a los creyentes a fin de dirigirlos en el tema de dar.

Si desea mayor profundización, ver el estudio en inglés en serie de dos partes “¿Robará el hombre a Dios? (Malaquías 3:8): Un estudio de los diezmos en el Antiguo y Nuevo Testamentos” y “Reconstruir un modelo Bíblico de dar: una discusión de asuntos sistemáticos relevantes y de principios del Nuevo Testamento,” Bulletin of Biblical Research 16/1 (2006): 53–77 y 16/2 (2006): 237–60, presentados aquí y aquí.

Las Condiciones del Discipulado

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LAS CONDICIONES DEL DISCIPULADO
“El Verdadero Discipulado”

William McDonald
El verdadero cristianismo consiste en una entrega absoluta al Señor Jesucristo. El Salvador no está buscando personas que le dediquen sus tardes libres, sus fines de semana o sus años de jubilados… El busca personas dispuestas a darle el primer lugar en su vida. “El busca, y siempre ha sido así, no multitudes que van a la deriva y sin propósito en su senda, sino hombres y mujeres que individual y espontáneamente se consagran a su servicio por haber reconocido que Él necesita personas dispuestas a seguir en el sendero de la negación personal por el que Él caminó primero”.
La única respuesta adecuada al sacrificio de Cristo en el Calvario es la rendición incondicional a Él. El amor divino tan maravilloso no puede ser satisfecho con algo menos que la entrega de nuestra vida, nuestra alma, nuestro todo…
El Señor Jesús planteó exigencias rigurosas a los que iban a ser sus discípulos, demandas que han sido totalmente olvidadas en estos días de vida materialista. Con mucha frecuencia consideramos el cristianismo como un escape del infierno y una garantía del cielo. Aún más, pensamos que tenemos perfecto derecho a disfrutar de lo mejor de esta vida. Sabemos que en la Biblia hay muchos versículos que hablan fuerte acerca del discipulado, pero nos parece difícil conciliarlos con nuestras ideas a cerca de lo que debe ser el cristianismo.
Aceptamos que los soldados entreguen sus vidas por razones patrióticas. No nos extraña que los hombres pongan su vida por ideologías políticas. Pero que la característica de la vida de un seguidor de Cristo sea “sangre, sudor y llanto”, nos parece remoto y difícil de asimilar. Sin embargo, las palabras del Señor Jesús, son bastante claras. No hay el más mínimo lugar para malinterpretarlas si las aceptamos en su verdadero valor. Estas son las condiciones del discipulado tal como las dió el Salvador al mundo:
1. Amor Supremo Por Jesucristo
Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y a su madre, y mujer e hijos, y hermanos, y aún también su vida, no puede ser mi discípulo Lc 14:26. Esto no quiere decir que debamos tener indisposición o mala voluntad en nuestro corazón hacia nuestros familiares, sino que nuestro amor a Cristo debe ser tan denotado que en comparación, todos los demás afectos parezcan odio. En realidad, la parte más difícil de este pasaje es la expresión “y aún su propia vida”. El amor propio es uno de los obstáculos más persistentes para el discipulado. Mientras no estemos dispuestos a ofrecer voluntariamente nuestra vida a disposición de Cristo, no estaremos en el lugar donde Él desea que estemos.
2. Negación Del YO
“Si alguno viene en pos de mí, niéguese a sí mismo…” La negación del Yo, no es lo mismo que la abnegación. Esto último significa privarse de algunas comidas, placeres o posesiones. La negación del Yo es una sumisión tan completa al Señorío de Cristo, que el Yo no tiene derechos ni autoridad alguna. Significa que el Yo abdica del trono. Henry Martin lo expresa así “Señor, no permitas que tenga voluntad propia ni considere que mi felicidad depende en lo más mínimo de las cosas que pueden sucederme exteriormente, sino que descanse completamente en tu voluntad”.
3. Elección Deliberada De La Cruz
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo y tome su cruz” Mt 16:24. Tomar la cruz no se refiere a una enfermedad física o angustia mental, puesto que estas cosas son comunes a todos los hombres. La cruz es una senda escogida deliberadamente. Es “un camino que tal como el mundo lo considera es una dashonra y un reproche”.
La cruz es el emblema de la persecución, la verguenza y el abuso que el mundo cargó sobre el Hijo de Dios y que el mundo cargará sobre todos aquellos que elijan ir contra la corriente. Cualquier creyente puede evitar la cruz conformándose a este mundo y a sus caminos.
4. Una Vida Invertida En Cristo
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo y tome su cruz, y sígame”. Para comprender lo que esto significa conviene preguntarse: ¿Cuál fue la principal característica de la vida del Señor Jesús? Fue una vida de obediencia a la voluntad de Dios, una vida de servicio desinteresado a los demás, una vida de paciencia y tolerancia ante los más graves errores. Fue una vida llena de celo y desgaste, templanza, mansedumbre, bondad, fidelidad y devoción. Para ser sus discípulos debemos andar como Él anduvo. Debemos mostrar el fruto de nuestra semejanza con Cristo Jn 15:8.
5. Amor Ferviente Por Todos Aquellos Que Son De Cristo
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviéreis amor los unos con los otros” Jn 13:35. Este es el amor que considera a los demás como mejores a uno mismo. Este es el amor que cubre multitud de pecados. Este es el amor que es sufrido y es benigno; no es jactancioso, no se envanece, no es injurioso, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta 1Cor 13:4-7. Sin este amor el discipulado sería un ascetismo frío y legalista. Sería un címbalo que retiñe.
6. Permanencia Continua En Su Palabra
“Si vosotros permaneciéreis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” Jn 8:31. El verdadero discipulado se caracteriza por la estabilidad. Es fácil empezar bien y lanzarse adelante en un deslumbramiento de gloria. Pero la prueba de la realidad del discipulado es la resistencia hasta el fin. “Ninguno que poniendo su mano en el arado y mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” Lc 9:62. La obediencia ocasional a las Escrituras no sirve. Cristo desea que los que le siguen lo hagan obedeciendo en forma constante y continuada.

No permitas, ¡Oh, Padre! que vuelva atrás,
Mis lágrimas ya mojan las asas de mi arado,
Mis otras herramientas corruptas he dejado;
No permitas, Dios Padre, que vuelva atrás.
7. Rechazo De Todo Por Seguir A Cristo
“Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” Lc 14:33. Esta es, tal vez, la menos apreciada de las condiciones de Cristo para el discipulado, y se podría probar que es el texto menos apreciado de la Biblia. Los teólogos y entendidos pueden dar mil razones para probar que el versículo no quiere decir lo que parece decir, pero los discípulos sencillos lo reciben con ardor, aceptando que el Señor Jesús sabía lo que quería decir. ¿Qué quiso decir con renunciar a todo? Significa el abandono de todas las posesiones materiales que no nos sean absolutamente necesarias y que se puedan usar en la extensión del Evangelio.
El que renuncia a todo no se convierte en un despreocupado holgazán. Trabaja arduamente para proveer a las necesidades comunes de su familia y de sí mismo. Pero, como el fin de su vida es extender la obra de Cristo, invierte en el trabajo del Señor todo lo que sobrepase sus inmediatas necesidades y deja el futuro en las manos de Dios. Buscando primeramente el Reino de Dios y Su justicia, él cree que nunca le faltará nada, ni comida ni vestido. El no puede poner su confianza en dinero ahorrado cuando hay almas que están pereciendo por falta del evangelio. No quiere malgastar su vida acumulando riquezas que caerán en manos del Diablo cuando Cristo regrese por sus santos. Desea obedecer el precepto del Señor en contra del almacenar tesoros en la tierra, renunciando a todo, ofrece lo que de todos modos no puede conservar y que ya ha dejado de amar.
Entonces tenemos que estas son las siete condiciones del Discipulado cristiano. El que esto escribe, comprende que al señalarlas se condena a sí mismo como un siervo inútil que es. Pero, ¿se suprimirá la verdad de Dios por la incompetencia de su pueblo? ¿No es verdad que el mensaje es más grande que el mensajero? ¿No es más correcto que Dios permanezca como un ser veraz y todo hombre sea considerado mentiroso? ¿No diremos como aquel anciano, siervo fiel del Señor: “Haz tu voluntad, aún cuando para ello tengas que quebrantarme”?
Cuando hayamos confesado nuestro fracaso pasado, enfrentemos decididamente lo que Cristo pretende de nosotros y procuremos ser verdaderos discípulos de nuestro glorioso Señor.

“Maestro mío, llévame hasta tu puerta,
para que perfores mi oído,
que voluntario te entrego.
Tus prisiones son mi libertad;
déjame quedar contigo, para sufrir,
soportar y obedecerte”.
H.G.C.Moule
Tomado del libro “El Verdadero Discipulado”, CLC

Los Terrores del Infierno

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La doctrina del infierno es una de las más olvidadas de toda la Escritura. Cuando hoy se menciona el infierno, generalmente es ridiculizado, como si toda la idea del infierno estuviera tan pasada de moda que sólo los ingenuos e ignorantes pudieran creer que un lugar así realmente exista. Esto no es difícil de entender. El hombre natural aborrece la idea de tener que dar cuenta de su vida delante de un Dios santo, él (el hombre natural), ama el pecado y no quiere vivir sin él. La mente no regenerada presenta una objeción tras otra con tal de no encarar la realidad del infierno. El ser humano vive su vida pensando que si ignora una dificultad por un determinado tiempo puede que ésta desaparezca. Hasta los líderes religiosos tenidos por conservadores comienzan ahora a atacar la idea del infierno. Dejemos que los hombres hagan lo que les plazca, seguros de que las frívolas objeciones de los necios no conseguiran destruir la realidad del infierno.
En medio del clamor que busca aniquilar el infierno están aquellos que creen que la Biblia es verdad, estos deben pararse y hablar. Meditar en los terrores del infierno puede ser uno de los ejercicios mas importantes que puedas hacer en esta vida. Si “el que oye el sonido de la trompeta no se da por advertido, y viene una espada y se lo lleva, su sangre recaerá sobre su cabeza” (Ezequiel 33:4). Pido el favor de que el lector se tome el tiempo de leer este librito hasta el final.
¿Por qué debería uno preocuparse por el infierno? ¿Por qué gastar tiempo leyendo sobre el infierno? Son varias las razones que nos muestran el beneficio de hacerlo:
Oir de los terrores del infierno puede chocar a la consciencia y despertarle de su falsa seguridad.
Saber del infierno contribuye a detener al hombre de su camino de pecado. Tanto el piadoso como el malvado son persuadidos de no pecar cuando recuerdan regularmente los terrores del infierno.
Conocer los terrores del infierno puede ayudar a despertar a aquellos que piensan que son salvos solo porque creen en Cristo o en los hechos del Evangelio, pero que no son realmente salvos sino que están camino del infierno, sin saberlo.
Predicar la doctrina del infierno es beneficioso tanto para creyentes e incrédulos por igual, como será demostrado.
¿Por qué las personas no tienen miedo del infierno? Parece que hoy hay una real carencia de miedo a la realidad del infierno. Esto afecta tanto a aquellos que asisten a la iglesia como a los que viven en el mundo. La gente no teme el infierno, ¿por qué?
Una persona no tendrá miedo de un león cuando es un cuadro en la pared. ¿Cómo es ésto? Bueno, se trata solo de una pintura. Sabe que no es real. Pero si esa persona fuera dejada sola en la jungla y se topara cara a cara con una león real, rugiendo ferozmente, entonces se llevaría un susto de muerte. La consciencia del ser humano tocante al infierno es semejante a la del hombre que sólo ve un león pintado en un cuadro. Sin embargo, oímos del infierno en la Biblia. Sabemos que el Señor Jesús habló del infierno. De hecho, Cristo habló más del infierno que de ninguna otra cosa en las Escrituras. ¿Cómo es que los hombres no creen que el infierno es real? Porque no han escuchado lo suficiente sobre él. No han estudiado todo lo que la Biblia enseña sobre el tema. No es lo que oímos solamente lo que contribuye a forjar nuestra creencia, lo que no oímos también contribuye a formar nuestro sistema de creencias. Unicamente el Espíritu Santo puede presentar a nuestros corazones los terrores del infierno de tal modo que los sintamos tan reales como nunca antes. La doctrina del infierno ha sido usada por Dios en la conversién de pecadores más que ninguna otra de las Escrituras. Ora para que, mientras lees este tratado, el Espíritu Santo pueda mostrarte el infierno tan auténticamente real como es.
 

William C. Nichols

LA NECESIDAD DEL INFIERNO
Muchos de los que hoy día se burlan del infierno, probablemente lo hacen por varias razones. Primariamente se trata de un deseo de estos de continuar en sus propios caminos de pecado sin tener sus conciencias preocupadas con la idea de las consecuencias de sus acciones. No quieren oír que lo que están haciendo está mal. No quieren oír que sus pecados serán castigados. Alguien pudiera objetar: “El tormento eterno en el infierno, ¿no es inconsistente con un Dios misericordioso y amante? ¿Cómo puede un buen Dios castigar a la gente en el infierno para siempre?” Un malentendido del carácter de Dios y de la naturaleza del pecado puede llevar fácilmente a este tipo de preguntas. ¿Por qué es necesario el infierno? Examinemos algunas razones que nos hablan de su necesidad.
La pecaminosidad del pecado y la santidad de Dios. La dificultad que la mayoría de la gente tiene a la hora de comprender la necesidad del infierno está relacionada con su incompleto e inadecuado entendimiento de lo terrible que es el pecado y de lo glorioso que es Dios. No vemos el mal tan grande que hay en el menor de los pecados ni entendemos la santidad de Dios, su justicia y su ira. Si viéramos el pecado como la maldad más grande en el mundo y nos diéramos cuenta de que cada pecado es un rechazo del gobierno de Dios sobre nosotros, una burla, una bofetada en su rostro, lanzarle estiércol a Él, comenzaríamos a comprender un poco de lo que nuestro pecado representa para Dios. Cada vez que pecamos erigimos un dios rival en nuestro corazón, en la forma de nosotros mismos o de nuestro vicio más querido. El pecado rechaza al Creador como Dios y pone la criatura en su lugar.
Si pudiéramos entender la santidad de Dios y lo que significa ser santo, puro, perfecto, justo, incontaminado, limpio hasta del menor pecado, tendríamos una idea mejor de por qué Dios aborrece tanto el pecado. La santidad absoluta no puede tolerar el menor de los pecados. “Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio” (Habacuc 1:13). Si pudiéramos comprender la gloriosa santidad de Dios y su pureza, así como la abominable naturaleza del pecado, entonces no tendríamos problemas con la necesidad absoluta del infierno.
“Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?” (Jeremías 17:9). El corazón humano está enfermo, es malvado, engañoso. La corrupcion del corazón hace que el ser humano sea engañado respecto a la fealdad del pecado y muchas otras cosas mas.
La naturaleza infinita de Dios. Para entender lo que el pecado es realmente tenemos que verlo a través de los ojos de Dios. Dios es un ser infinito y eterno. Cada acto pecaminoso es cometido contra un Dios infinito y santo. Con cada pecado destronamos a Dios y nos colocamos a nosotros mismos por encima de Él. En cada pecado se encierra esta cuestión: “¿Cuál es la voluntad a cumplirse, la de Dios o la del hombre? Mediante el pecado, el hombre coloca su voluntad por encima de la del Señor, de tal modo que pone a Dios como basura bajo sus pies”. Un solo acto pecaminoso cometido contra un Dios santo e infinito merece castigo infinito. Es un mal infinito ofender a un Dios infinito, incluso una sola vez.
La justicia divina. Un solo pecado contra Dios obliga a Dios a vindicar su nombre y su justicia mediante un castigo tan completo como sea debido. Dios puede y quiere vindicar su justicia. Lo promete en Romanos 12:19, donde se dice: “Amados, nunca os venguéis vosotros mismos, sino dar lugar a la ira de Dios, porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”. Uno de los predicadores más grandes que jamás haya existido, Jonathan Edwards, escribió: “La gloria de Dios es el mayor bien; es el fin supremo de la creación, es de más importancia que cualquier otra cosa. Pero hay un modo mediante el cual Dios se glorificará a si mismo, a saber, la destrucción eterna de los impíos, que glorificará Su justicia. Entonces se presentará como un gobernador justo de este mundo. La justicia vindicativa de Dios se presentará estricta, puntual, asombrosa, terrible y por tanto gloriosa”.

UNA DESCRIPCION DEL INFIERNO
El infierno es un horno de fuego inextinguible, un lugar de tormento eterno, donde sus víctimas son atormentadas tanto en sus cuerpos como en su mentes, conforme a sus naturalezas pecadoras, los pecados actuales cometidos y la cantidad de luz espiritual ofrecida y rechazada por ellos. El infierno es un lugar de donde la misericordia y la bondad de Dios han sido retiradas; donde la ira de Dios es revelada como un fuego consumidor, terrorífico; donde los impíos viven con sus vicios sin poder realizarlos en un tormento sin fin.
En Mateo 13:47-50, el Señor Jesús narró una parábola sobre el juicio. En los versículo 49 y 50, el Señor describe el destino de los malvados: “Así será el fin del mundo; los ángeles saldrán y sacarán a los malos de entre los justos, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes”.
Al examinar las palabras del Señor lo primero que deberíamos notar es que el infierno se describe como un horno de fuego. El horno de Nabuconodosor (del que se nos habla en el Antiguo Testamento) fue calentado siete veces más de lo acostumbrado y es descrito como “un horno de fuego ardiente” (Daniel 3:23). Juan el Bautista hablé de “fuego inextinguible” (Lucas 3:17) y Apocalipsis describe el infierno como “lago de fuego que arde con azufre” (Apocalipsis 19:20). ¿Podemos, realmente, imaginarnos el horror del cual hablan estas palabras? Imagina cada parte de tu cuerpo expuesta al fuego al mismo tiempo, de modo que cada fibra de tu ser sienta el intenso tormento de ser quemado. ¿Cuánto tiempo aguantarías semejante castigo? Cristo dice que “allí será el llanto y crujir de dientes”. Los impíos llorarán y crujirán los dientes al tener que soportar el dolor y el sufrimiento más intenso que jamás hayan sentido de unas llamas que les consume constantemente cada parte de su cuerpo. No habrá alivio.
Jonathan Edwards describe en lenguaje gráfico cémo serán las llamas del infierno: “Algunos de ustedes han visto edificios incendiados; imaginen, por lo tanto, cuán poca ayuda a la hora de sofocar las llamas podrían ofrecen si se encontraran en medio de tan grande y voraz fuego. Han visto a menudo una araña o cualquier otro insecto arrojado en pleno fuego y observado lo rápido que sucumbe a la fuerza de las llamas. No se presenta una larga batalla, no hay lucha contra el fuego, ninguna fuerza puede oponerse al calor o escapar de él, el insecto inmediatamente se rinde y cede, el fuego toma posesion de él, y enseguida se convierte en una chispa de fuego. Aquí tenemos una pequeña imagen de lo que tú serás en el infierno, a menos que te arrepientas y acudas a Cristo. Consolarte a ti mismo imaginando que podrías Soportar los tormentos del infierno tanto como puedas sería como si un gusano, a punto de ser arrojado a un horno candente, se preparara y fortaleciera a sí mismo, dispuesto a combatir las llamas”.
El infierno también se describe como un lugar de tinieblas. El Señor Jesús habla de un invitado que se presentó a una boda sin traje y fue arrojado a “las tinieblas de afuera” (Mateo 22:13). judas escribe de aquellos que están en el infierno, “para quienes la oscuridad de las tinieblas ha sido reservada para siempre” (Judas 13). Christopher Love dice en su libro Hell’s Terrors (Los terrores del infierno): “La oscuridad es terrible y los seres humanos están preparados para temer más las tinieblas que la luz: el infierno, por consiguiente, es descrito con esta imagen terrible para hacer que los corazones tiemblen, pues se trata no solo de tinieblas, sino de la más oscura de las tinieblas”.
El infierno es comparado a Tofet en Isaías 30:33. Tofet era el lugar donde los judíos idólatras sacrificaban a sus hijos al dios pagano Moloch, arrojándolos al fuego dispuesto para ello. Día y noche se oían en ese lugar quejidos y lamentos, como dia y noche se oirán quejidos, lamentos y llanto en el infierno.
Isaías habla de “el soplo del SEÑOR, como torrente de azufre” encendiendo el infierno. Hay suficiente evidencia en la Escrituras para demostrar que Dios mismo será el fuego del infierno. Hebreos 12:29 dice: “Nuestro Dios es fuego consumidor”. Los impíos de la tierra ignorantemente bailan de alegría cuando el predicador habla del amor y misericordia de Dios, pero no se beneficiarán ni de lo uno ni de lo otro si no se arrepienten. Para ellos Dios será fuego consumidor. Hebreos 10:30-31 advierte: “Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo pagaré. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!” ¡Es horrendo, terrible, caer en las manos del Dios vivo! Pecador, tú no escaparás del infierno. Dios será tu infierno y su ira te consumirá y será derramada sobre ti todo el tiempo que El exista. “¿Quién conoce el poder de tu ira?” (Salmos 90:11). Por cuanto Dios mismo será el fuego del infierno, las palabras no pueden expresar los terrores de los condenados al infierno. “No hay razón para temer que, quizá, los ministros del Evangelio expongan este asunto más allá de lo que realmente es; semejante posibilidad no es tan temible como se pretende… Más bien, tenemos motivos para suponer que después de haber dicho todo lo que es posible, todo lo que hemos dicho o pensado no es sino una pálida sombra de la realidad”.
En Lucas 16:19-26 Cristo habla de dos hombres. Uno de ellos era rico (tradicionalmente conocido por Divas o Epulón); el otro era pobre (por nombre Lázaro). Ambos murieron. El pobre fue llevado por ángeles al cielo y el rico fue al infierno. El rico no fue a tal lugar por ser rico, ni el pobre al cielo por ser pobre. El Señor muestra mediante esta historia de contrastes que nuestras circunstancias pueden cambiar drásticamente cuando pasamos del tiempo a la eternidad. No debemos ser tan tontos como para pensar que porque Dios no nos haya tratado duramente en esta vida no lo vaya a hacer después de la muerte. El lugar de morada eterna de ambos hombres fue el resultado de la condición de sus corazones delante de Dios mientras vivían en la tierra. Lázaro fue un verdadero seguidor de Dios, no así Divas. Queremos notar cuidadosamente lo que la Escritura dice acerca de Divas y su condición, pues tenemos mucho que aprender de él sobre el infierno.
Los versículos 23 y 24 indican que Divas estaba “en tormento”. ¿Cuál es el significado de estar en tormento? Este tormento, se refiere por igual al tormento padecido por el cuerpo como por el alma. Como hemos visto, el cuerpo humano será atormentado en un horno de fuego. Cada parte del cuerpo sentirá el dolor ocasionado por ese fuego. Personas con fuerte dolor de estómago pueden sentir gran agonía debido a ello, pero el dolor del infierno será mucho más grande. Se dice que a veces la muerte por cáncer causa dolor supremo en el cuerpo, pero el dolor en el infierno será peor todavía. Si tu cuerpo padeciera varios y dolorosos males al mismo tiempo, aún no comenzarías a acercarte al dolor de los condenados en el infierno.
La consciencia del ser humano también será atormentada en el infierno. La consciencia es el gusano que no muere, del cual habla la Escritura (Marcos 9:48; Isaías 66:24). A Divas se le dice: “recuerda que durante tu vida”. Los hombres serán atormentados físicamente con un dolor intenso, pero también serán atormentados por su propia memoria. Recordarán las veces que escucharon la alarma y, no haciéndole caso, se burlaron de ella. Recordarán las veces que fueron advertidos y llamados a arrepentirse, o que se les dijo que era imposible recibir las bendiciones del cielo sin someterse a Cristo como Señor, pero no hicieron caso. Serán atormentados al ver, a distancia (tal como lo hizo Divas), las glorias del cielo y saber que están condenados para toda la eternidad. Serán atormentados por deseos insatisfechos (Divas no puede recibir ni siquiera una gota de agua que refresque su lengua). Serán atormentados por el hecho de saber que nunca escaparán del infierno (a Divas se le dice: “de modo que los que quieran pasar de aquí a nosotros no puedan”). Serán atormentados por los gritos, lamentos y maldiciones de los condenados a su alrededor. El tormento más cruel que un hombre pueda experimentar aquí en la tierra es como la picada de una mosca comparado a los tormentos del infierno.
Jonathan Edwards, en un sermón sobre El castigo futuro de los impíos, habla de cómo éstos son incapaces de encontrar un solo momento de descanso en el infierno: “No hallarán nada que alivie sus penas en el infierno. Nunca encontrarán un lugar de reposo allí; ningún rincón secreto que sea más fresco que los demás, donde puedan tener un poco de reposo, una pequeña reducción de la gravedad de su tormento. Jamás encontrarán un arroyo o fuente de agua fría en ninguna parte de aquel mundo de tormento; no, ni siquiera una gota de agua que calme sus gargantas. No tendrán compañero que les dé un mínimo de consuelo, u ofrezca un mínimo bienestar. No encontrarán lugar donde puedan estar y descansar y tomar aliento, siquiera por un minuto, porque serán atormentados con fuego y azufre. No tendrán descanso ni de día ni de noche por los siglos de los siglos”.

LA ETERNIDAD DEL INFIERNO
El aspecto más terrorífico del infierno es el de su duración. El infierno es eterno, es decir, para siempre, sin fin. ¿Puedes entender la eternidad? Ninguna fórmula o ecuación matemática puede explicarla. Tu mente no puede concebir la eternidad, y, sin embargo, es real pesar de todo. Este solo aspecto del infierno debería hacer que los hombres gritarán en arrepentimiento. No es extraño que los escépticos de todos los tiempos hayan atacado la naturaleza eterna del infierno, sustituyéndola por doctrinas como la aniquilación de los incrédulos. Echemos una mirada más a las Escrituras para verificar la naturaleza eterna del infierno y tratar de entender mejor la eternidad. Después miraremos por qué tiene que ser eterno el infierno.
“Y el diablo que los engañaba fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde también está la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 20:10). Este versículo nos muestra con claridad la duración del infierno. El infierno es por los siglos de los siglos. ¿Podría usarse una afirmación más tajante que esta? Si el Espíritu de Dios quiso comunicar a los seres humanos la naturalezaeternadel infierno, ¿que puede comunicar esto mejor que la expresión “por los siglos de los siglos”? La Escritura no contiene otra mayor expresión que denote eternidad sino “por los siglos de los siglos”, porque es la misma afirmación que se aplica a la existencia eterna de Dios mismo: “Al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 4:9). ¿Hay quien dude de que Dios vivirá por toda la eternidad? ¿Por qué, entonces, dudas que el infierno permanecerá toda la eternidad siendo que se utiliza la misma expresión para ambos?
“No es mucha la idea que podemos hacernos de esta cuestión, pero, para ayudarles en su manera de concebirla, imagínense en medio de una hoguera o de un gran horno, donde su dolor sea mucho más grande que el ocasionado por el roce accidental de un carbón ardiendo, puesto que su calor es superior. Imaginen también que sus cuerpos sean retenidos en ese lugar durante un cuarto de hora, en plena consciencia, cuán grande el horror de entrar en semejante horno! ¡Y que largo les parecería ese cuarto de hora! Después de haberlo soportado durante un minuto, que insufrible sería pensar que todavía faltaban otros catorce. Pero, ¿cuál sería el efecto producido en sus almas, si ustedes supiesen que tendrían que permanecer en ese tormento durante veinticuatro horas… o un año entero… o miles de años? Oh, entonces, cómo se hundirían sus corazones si supieran que habrían de sufrirlo año tras año, ¡qué no habría final! Sin llegar nunca al final! ¡Que después de un millón de millones de siglos, su tormento no estaría más cerca de su final que al principio, y que nunca serán liberados! Pero el tormento en el infierno será inmensamente superior a lo que esta ilustración representa.”
El Señor Jesús, describiendo el día del gran juicio final, se refiere a la separación de los impíos de los justos con estas palabras: “Y éstos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna” (Mateo 25:46). ¿Hay alguien que niegue que el cielo exista eternamente? ¿Tendrá fin algún día futuro, la bendición de losjustos en el cielo? Naturalmente que no; sin embargo, la misma palabra griega empleada en este versículo para la vida eterna de los justos es la que se utiliza para el castigo eterno de los injustos. El infierno durará tanto como el cielo.
En el infierno habrá diferentes grados de castigo determinado para cada ser humano según indican algunos pasajes de la Escritura. Lucas 12:47-48 dice: “Y aquel siervo
que sabía la voluntad de su señor, y que no se preparó ni obró conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que no la sabía, e hizo cosas que merecían castigo, será azotado poco. A todo el que se le haya dado mucho, mucho se demandará de él; y al que mucho le han confiado, más le exigirán”. En Mateo 11:24 Cristo dice: “Os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma que para ti”. Los versículos de Mateo indican que la gente de Capernaúm recibirá mayor castigo en el día del juicio que aquellos que vivieron en la depravada Sodoma. Los versículos de Lucas hablan de una distinción en el juicio basada en la cantidad de luz recibida: algunos recibirán muchos azotes mientras que otros recibirán pocos.
Quienes cometen mayores o más pecados que otros recibirán mayor castigo en el infierno (Juan 19:11). Los hipócritas religiosos, aquellos que profesan la fe cristiana, pero no son realmente cristianos, serán más severamente castigados que el resto (Mateo 23:14-15). El Señor dijo de Judas Iscariote: “Mejor le fuera a ese hombre no haber nacido” (Mateo 26:24). ¿Cómo se podrían hacer estas afirmaciones si fuera cierto que la aniquilación es lo único que hay después de la muerte? La presencia de diferentes grados de castigo sólo tiene sentido a la luz de la capacidad de sentir el castigo. ¿De qué modo puede decirse que hubiera sido mejor para Judas no haber nacido si la aniquilación es todo lo que le esperaba? La aniquilación o extinción no es castigo en absoluto.
Cada vez que el incrédulo peca aumenta el nivel de su tormento en el infierno. La persona que peca el doble que otra con similar luz, recibirá el doble de castigo. Cada día que el pecador continúa viviendo y respirando aquí en la tierra sin arrepentirse añade a su castigo en el infierno. Romanos 2:5 dice: “Mas por causa de tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira para ti en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios”. El Señor Jesús exhortó a los justos a hacerse tesoros en el cielo antes que en la tierra. Los impíos aumentan su ira y tormento futuro en el infierno cada momento que continúan pecando. Añaden a su castigo diariamente. En el infierno los hombres desearán no haber nacido.
Charles Haddon Spurgeon dijo: “En el infierno no hay esperanza. Ni siquiera la esperanza de morir: la esperanza de ser aniquilados. ¡Están perdidos por los siglos de los siglos! En cada eslabón de la cadena del infierno está escrito: “para siempre”. En las llamas del infierno se iluminan estas palabras: “para siempre”. Encima de sus cabezas ellos pueden leer: “para siempre”. Su mirada está desencajada y sus corazones dolorido con la idea de que es “para siempre”. Oh, si pudiera decirles esta noche que el infierno se apagará un día y que aquellos que están perdidos podrán ser salvos, habría una verdadera fiesta en el infierno de solo el pensarlo. Pero no puede ser; es “para siempre” que han sido arrojados a las tinieblas de afuera”.
Christopher Love emplea una ilustración para tratar de ayudarnos a entender lo que significa la eternidad: “Supongan que todas las montañas de la tierra fueran montañas de arena, y que más y más montañas fueran añadidas hasta alcanzar el cielo, y que un pajarito puede tomar un grano de arena cada mil años de esa gigantesca montaña. Serían necesarios innumerables millones de años antes de que toda esa masa de arena desapareciera, y aun así este proceso de tiempo llegaría a un final, y sería una dicha para el hombre si el infierno no durara más que ese tiempo; pero esta es la miseria del hombre en el infierno, no tendrá más oportunidad de salir después de haber transcurrido millones de años que cuando fue arrojado allí al principio; porque su tormento se prolongará por la eternidad, sin fin, por cuanto el Dios que castiga es eterno”.
Anteriormente consideramos la necesidad del infierno o la razón de que tuviera que existir un lugar como ése. Ahora analizaremos la razón por la que el infierno no sólo tiene que existir sino que debe existir eternamente. ¿Cuál es la necesidad por la que el infierno tenga que ser eterno? Son varias las respuestas que podemos explorar brevemente.
La primera razón a considerar es la que Christopher Love acaba de mencionar. El Dios que condena es un Dios eterno. “La eternidad del infierno se basa en la naturaleza de Dios”.10 ¿Es eterna la Palabra de Dios? ¿Es la naturaleza de Dios eterna? La Escritura dice: “Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8). “Esplendor y majestad es su obra, y su justicia permanece para siempre” (Salmo 111:3). “La Palabra del Señor permanece para siempre” (1 Pedro 1:24). Si la Palabra de Dios es eterna, si la justicia de Dios es eterna y si Dios mismo es eterno, ¿por qué, entonces, no va a ser eterna su ira también? Como eternamente existente, todos los atributos de Dios son eternos e inmutables; por consiguiente, el infierno, como expresión de la ira divina, debe ser eterno.
El infierno debe ser eterno porque la justicia de Dios nunca quedaría satisfecha por el castigo finito de los pecadores, no importa lo mucho que durara. Cristo aclara esta cuestión cuando habla de hacer las paces con el adversario antes de ir al magistrado si no serías arrojado a la cárcel y, “Te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado aun el último centavo” (Lucas 12:59). Los hombres no pueden dar nada a cambio de su pecado. Ninguna cantidad de castigo en el infierno, no importa lo mucho que dure, puede nunca expiar los pecados. Es imposible, por tanto el infierno debe ser eterno.
En tercer lugar, el infierno ha de ser eterno porque las Escrituras dicen que el gusano que corroe la consciencia del hombre en el infierno nunca muere. “Su gusano no morirá, ni su fuego se apagará” (Isaías 66:24). Si el gusano nunca muere, entonces aquellos que son atormentados por el gusano nunca morirán.
Por último, el infierno será eterno porque los hombres continuarán pecando en el infierno. Aumentarán y agravarán su culpabilidad allí. El infierno es un lugar donde los condenados maldecirán a Dios y a ellos mismos, y se quejarán y lamentarán con lenguaje blasfemo de los hombres alrededor de ellos. Los malvados se aumentarán el tormento entre si, al acusarse y condenarse unos a los otros. Los hombres no se arrepentirán en el infierno porque el carácter de los pecadores no cambia. Continúan siendo pecadores todavía. Pecarán durante toda la eternidad, por tanto Dios los castigará eternamente.

APLICACION PARA LOS CREYENTES Y LOS NO CREYENTES
Los profetas del Antiguo Testamento nos avisan constantemente de los peligros del infierno: “¿Quién de nosotros habitará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?” (Isaías 33:14). “En presencia de su indignación, ¿quién resistirá? ¿Quién se mantendrá en pie ante el ardor de su ira? Su furor se derrama como fuego” (Nahúm 1:6). Pecador, ¿eres tan arrogante como para pensar que puedes soportar la ira de Dios cuando sea derramada en toda su capacidad sobre ti? Es posible que pienses que el infierno no es tan caliente como se pinta y que podrás soportarlo bastante bien. Si crees ésto eres algo más que un necio. Los terrores del infierno hacen que hasta los mismos demonios tiemblen, ¿eres tú tan necio como para permanecer inmóvil ante estos o tomarlos a la ligera?
No pienses que simplemente porque vas a la iglesia, o crees en Dios, o aceptas intelectualmente las verdades del cristianismo, escaparás del infierno. La mayoría de los que asisten a la iglesia regularmente cada semana alrededor del mundo irán al infierno. Thomas Shepard, pastor y fundador de la Universidad de Harvard (EE.UU.), escribió: “Creyentes nominales y hombres que creen ser salvos que tienen algo parecido a la fe, al pesar, al verdadero arrepentimiento, a los buenos deseos; pero solo son imágenes; engañan a otros y a sí mismos… la mayoría de los que viven en la iglesia perecerán”.
Tú, que dices ser cristiano pero que no lees mucho la Biblia y oras poco: ¿cómo piensas escapar del castigo del infierno? Tú, que no te preocupas mucho de los pequeños pecados ni de los pensamientos vanos y sucios que te pasan por la mente: ¿estás preparado para ir al infierno? Tú, que piensas que el reino de Dios consiste en una confesión verbal de fe en Cristo o aceptación intelectual de que Jesús murió por tus pecados, pero que no te interesas por llevar una vida santa, piadosa, ni dedicar algún pensamiento a Dios durante la semana: ¿estás preparado para soportar los tormentos del infierno, día y noche, por los siglos de los siglos? Deberías estarlo, pues si estas cosas son ciertas de ti, estás en camino derecho al infierno, a menos que te arrepientas. ¡No te engañes a ti mismo! El cristianismo no consiste en palabras o afirmaciones piadosas o creencias intelectuales, sino en un corazón nuevo y una nueva vida apartada del pecado y dedicada a la gloria de Dios. Si tu corazón y tu vida no han sido cambiados por Dios, aún estás en tus pecados. Si estás viviendo en abierta desobediencia a la Palabra de Dios y eres indiferente a ello, no tienes ningún derecho a creer que vas a ir al cielo, por el contrario, estás en camino del infierno. Arrepiéntete de todos tus pecados y vuélvete a Jesucristo y ríndete a él como Señor. Presta atención a las palabras de Cristo: “Si tu ojo te es ocasión de pecar, arráncatelo y échalo de ti. Te es mejor entrar en la vida con un ojo, que teniendo dos ojos, ser echado en el infierno de fuego” (Mateo 18:9). “Nada menos que el negarse por completo a uno mismo, abandonar el ídolo más acariciado, abandonar el hábito pecaminoso más acariciado -figurativamente representado como cortar la mano oarrancar un ojo- es lo que Cristo exige de todo aquel que quiere tener comunión con él”. Recuerda que la dificultad que conlleva abandonar todo por Cristo no es nada comparada con pasar toda la eternidad en el infierno.
No creo que nadie se espante por la idea de ir al cielo, pero sí de ir al infierno, de tal modo que pudiera comenzar a buscar a Dios de todo corazón y a implorar la misericordia divina. El ser humano está en el borde mismo del abismo del infierno, pronto a caer precipitardo en él, y aún así, completamente inconsciente de semejante peligro. Si oír hablar del infierno puede conseguir que personas insensibles a su real situación consideren las verdades eternas, entonces, predicar sobre el infierno es bastante beneficioso. Es mejor considerar ahora el infierno, mientras vivas; y ser aterrorizado por esto, que no tener que soportarlo luego.
No quisiera que estuvieras más atemorizado del infierno como de pecar. El pecado es tu real enemigo. El pecado es peor que el infierno porque el pecado dió a luz el infierno. ¿Estás dispuesto a ir al infierno por toda la eternidad a cambio de unos cuantos placeres y lujuria aquí en la tierra? ¡Huye del pecado! Deja de vivir para el yo y la autogratificación y acude a Jesucristo. Cuando mueras será demasiado tarde. Toda oportunidad de arrepentimiento se limita a la vida en la tierra.
Esta doctrina es tan beneficiosa para el justo como para el injusto. La doctrina del infierno debería llevar al justo a temer a Dios. Un temor santo es útil de muchas maneras. Aquel que teme a Dios en su corazón tiene un mayor respeto por los mandamientos de Dios. Quien realmente teme a Dios no temerá a los hombres y preferirá enemistarse con los hombres que con Dios (Isaías 8:12-13). Esta doctrina debería aumentar la fidelidad y el gozo del justo en Cristo, puesto que ha sido salvado de los tormentos del infierno y, del mismo modo, debería aumentar su amor por Cristo que soportó la ira de Dios en la cruz en su lugar.
La doctrina del infierno tendría que producir en ti temor al pecado. Tendría que hacer que temieras hasta los pecados más pequeños y ser diligente de confesarlos, tanto de corazón como de pensamiento y vida. Deja que la doctrina del infierno te guarde de practicar el pecado.
La doctrina del infierno debería ayudar al creyente a ser paciente en los días de aflicción. No importa lo grande que sean tus tribulaciones en este mundo, son mucho más pequeñas que los tormentos del infierno, de los cuales el Señor ha salvado a los santos. Puede que tengas que atravesar tormentos menores en este mundo, pero recuerda que son meramente temporales y que has sido liberado del más grande de todos ellos de modo que puedas regocijarte aún en el tiempo de la aflicción.
Esta doctrina ayuda a motivarte a testificar a otros de Cristo y su mensaje. Eryl Davies escribió en su libro The Wrath of God (La ira de Dios): “La eternidad de los sufrimientos del infierno deberían hacernos más celosos y prontos a hablar a la gente del único que puede salvarles. ¿Rehuimos declarar estas solemnes verdades? ¿Nos disgusta la idea del infierno? Recuerda que Dios será glorificado incluso por medio de los castigos eternos de los incrédulos en el infierno. Su majestad ofendida será vindicada… Lo que es supremo en el propósito de Dios a la hora de elegir y reprobar a los hombres es su propia gloria, y el infierno también glorificará su justicia, su poder y su ira por toda la eternidad. Mientras tanto es nuestra responsabilidad orar y procurar la salvación de los pecadores antes que castigo tan horrendo caiga sobre ellos”.
No puedo terminar sin una palabra final dirigida a aquellos que se creen convertidos pero que no lo están, y también para aquellos que saben que no están convertidos. ¿Puedes concebir la eternidad? Detente un momentoytrata de imaginar ser atormentado incesantemente, para siempre, sin final. ¿Esto no te aterroriza? Jamás una oportunidad de descanso; o una gota de agua fría que refresque la garganta. Piensa de nuevo la duración de la eternidad. Trata de imaginártela: día y noche, por los siglos de los siglos, ardiendo con fuego como una araña en una hoguera. Gritos, lamentos, dolor, maldiciendo el día de haber nacido; y siendo maldecido eternamente por los demonios y condenados alrededor. Recordando, siempre recordando las veces que fuiste advertido en la tierra y cómo ignorastes todos aquellos avisos: autosatisfecho y autoengañado, creyendo que todo estaba bien con tu alma. La mujer de Job le dijo a éste que maldijera a Dios y muriera. A no ser que te arrepientas y vayas a Cristo, quien es tu única esperanza, serás maldito por Dios y eternamente atormentado por Él en su presencia, en la terrible plenitud de su ira, sin que nunca puedas morir. Nunca morirás. ¡Tú no morirás jamás! ¡La eternidad es para siempre!

Un Sentido de Propósito

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UN SENTIDO DE PROPÓSITO:
EVALUANDO LAS AFIRMACIONES DE UNA VIDA CON PROPÓSITO

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por Nathan Busenitz

Fuera de la esfera de la iglesia local, seguramente no hay lugar en la comunidad con más influencia espiritual que la librería cristiana local. Para muchos creyentes, los libros ofrecen el suplemento principal a lo que escuchan los domingos. Pero el mero hecho de encontrar algo en la estantería no significa que sea doctrinalmente correcto o espiritualmente beneficioso. Después de todo, el discernimiento bíblico no es sólo para las predicaciones. También ha de ser aplicado a los capítulos y a los artículos. Incluso los best-seller han de someterse al escrutinio de la Escritura. Este capítulo compara el libro de no ficción más rápidamente vendido de la historia, Una Vida Con Propósito, con la Palabra de Vida – y valora cómo da la talla.

Con unas 500.000 ventas previas a la publicación, Una Vida Con Propósito por Rick Warren era un mega best-seller aún antes de ser publicado. Su lanzamiento en el 2002 fue recibido con una marejada de entusiasmo y anticipación al ser recomendado vivamente por líderes evangélicos tan reconocidos como Billy Graham, Bruce Wilkinson, Max Lucado y Lee Strobel. Las ventas pronto se elevaron hasta millones, y ambos The New York Times y la Asociación de Libreros Cristianos (Christian Booksellers Association) reconocieron rápidamente su éxito. Lo que empezó como top-seller en su categoría se ha convertido ahora en el best-seller de todos los best-seller. Como una sensación del marketing, el libro es sin lugar a dudas un fenómeno sin precedentes. Mientras tanto, incontables iglesias—ambos evangélicas y de otras convicciones—se han sumado a la campaña de “40 días de Propósito” de Warren, y se han fundado nuevos ministerios para ayudar a las iglesias una vez terminados aquellos cuarenta días. En vista de la respuesta, no es difícil ver por qué el autor cree haber encendido una nueva reforma.2

VISIÓN GENERAL

Una Vida Con Propósito afirma ser “la guía de una jornada espiritual de 40 días que te permitirá encontrar la respuesta a la pregunta más importante de la vida: ¿Para qué estoy aquí, en la tierra?” (pág. 7) Sosteniendo que el periodo de cuarenta días es el precedente bíblico a la transformación de vida (págs. 7-8), Warren responde a la pregunta: “¿Por qué estoy aquí?” dando a sus lectores cinco propósitos de vida:

1.                  1. Fuiste planeado para agradar a Dios [Adoración].

2.                  2. Fuiste hecho para la familia de Dios [Comunión].

3.                  3. Fuiste creado para ser como Cristo [Crecimiento Espiritual].

4.                  4. Fuiste formado para servir a Dios [Servicio Espiritual].

5.                  5. Fuiste hecho para una misión [Evangelismo].

 

Con esto como base, Warren avanza sistemáticamente a través de sus cinco áreas de propósito— demostrando consistentemente a sus lectores los beneficios de vivir con estas metas en mente. Desde esta posición de ventaja, Una Vida Con Propósito pinta muy bien. A fin de cuentas, ¿qué puede ser mejor que instruir a millones de personas sobre temas claves de la Biblia tales como la adoración y el crecimiento espiritual?

Nos alegramos, desde luego, de ver un libro importante de una editorial evangélica siendo leído por cientos de miles que nunca habían escuchado las demandas de Cristo. Y nos alegramos de que el libro haya brindado muchas oportunidades a los cristianos para hablar del Señor con amigos y vecinos inconversos que nunca antes se habían planteado seriamente ningún tema espiritual.

1

 Rick Warren, Una Vida Con Propósito (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2002). “Conducidos Con Propósito” es una marca registrada.

2

William Lobdell, “Pastor with a Purpose,” [“Pastor con un Propósito”] The Seattle Times (September 29, 2003): A3.

Pero ¿es este “nuevo e innovador manifiesto…[que] libertará a millones de personas para que vivan la vida que Dios quiere” (contraportada) en verdad todo cuando afirma ser? ¿Es, incluso, Una Vida Con Propósito la mejor herramienta para las iglesias en su labor de presentar los principios básicos del cristianismo a la gente? ¿O puede que haya alguna deficiencia en el mensaje del libro que los cristianos entendidos necesitan tener en cuenta? Con estas preguntas en mente, vamos a considerar algunas de las virtudes y las debilidades de Una Vida Con Propósito.

VIRTUDES

Sería injusto evaluar la obra best-seller de Rick Warren sin antes elogiar el libro en varios aspectos. Por ejemplo, el libro empieza haciendo una pregunta importante—concretamente, ¿cuál es el propósito de la vida? Esta es la misma pregunta con la que luchaba Salomón en Eclesiastés, y es una pregunta con la que millones de personas siguen luchando hoy (cosa que salta a la vista por el número de ejemplares vendidos).

Warren no solamente empieza con una pregunta perspicaz, sino que también busca responder bíblicamente a esta pregunta. Afirma acertadamente que “Dios es tu punto de partida” (pág. 16), “todo es para él” (pág. 54), “fuiste planeado para agradar a Dios” (pág. 65), y “agradar a Dios es el principal propósito de nuestra vida” (pág. 71). Denunciando cualquier tipo de enfoque “autoayuda” al cristianismo, sostiene que en lugar de eso sólo la Palabra de Dios puede revelar el verdadero propósito de la vida. “Necesitas fundamentar tu existencia en las verdades eternas”, expone el autor, “y no en la psicología de moda, la motivación del éxito

o en testimonios emotivos” (págs. 18-19). Por este motivo hace referencia a la Biblia más de 1.200 veces—lo que significa que se cita la Escritura con una media de cuatro veces por página. Desde luego, el deseo que expresa Warren de apelar repetidamente a la Palabra de Dios es elogiable.

Una Vida Con Propósito también repasa muchos temas cristianos claves—subrayando la importancia de glorificar a Dios (Día 7), de desarrollar una vida devocional consistente (Días 11 y 25), de amar a otros cristianos (Día 16), de servir en la iglesia local (Día 17), y de testificar a los inconversos (Día 37). Siguiendo sus propósitos principales (bosquejados anteriormente), Warren ofrece mucha sabiduría práctica para la vida cristiana diaria.

La habilidad de Warren también de comunicarse eficazmente es una de las ventajas más claras de Una Vida Con Propósito. Desde el Día 1 hasta el Día 40, el libro es fácil de leer y fácil de entender. Completo con ilustraciones claras, frases llamativas y preguntas de coloquio útiles, el formato de Una Vida Con Propósito es de un manejo increíblemente fácil. Como resultado, sus breves capítulos intiman menos (y son más accesibles) para los que son novatos con la literatura evangélica.

Desde el punto de vista de la publicación cristiana, Warren ha conseguido lo que pocos autores son capaces de hacer—concretamente, producir un libro considerado relevante por los lectores contemporáneos, aún estando saturado de Escritura, y a la vez, fácil de leer y de entender. Dadas estas virtudes, no es de extrañar que Una Vida Con Propósito haya sido tan bien recibido.

DEBILIDADES

Por supuesto, como cualquier otro libro humano, Una Vida Con Propósito no es perfecto. Aún así, su increíble popularidad le ha dado un puesto de influencia de la que rara vez disfrutan las obras humanas. Esta prominencia es especialmente significativa ya que el libro afirma ofrecer a sus lectores la mismísima razón de su existencia. Así es que, a la luz de tanto su popularidad como su tema, Una Vida Con Propósito merece un examen cuidadoso desde una perspectiva bíblica.

Hay que destacar desde un principio, que el propósito de esta crítica (al tratar con varias debilidades del libro) no es sugerir que Una Vida Con Propósito sea herético. Al mismo tiempo, creemos que establece varios precedentes peligrosos para sus partidarios. Nuestro objetivo, entonces, es sencillamente advertir a los lectores de algunos de los escollos considerados.

1. Un enfoque informal de la Escritura

La preocupación más grande que nos sucita Una Vida Con Propósito es que aunque hace frecuente referencia a la Biblia, lo hace a menudo de forma incorrecta. La afirmación inicial de Warren suena, desde luego, estupenda: “La mejor manera de descifrar el propósito de Dios para tu vida es permitir que la Escritura hable por sí misma. Por eso la Biblia se menciona muchas veces en este libro” (pág. 10). Una examinación más detallada, sin embargo, revela que Una Vida Con Propósito cita la Biblia repetidamente de manera abiertamente informal.

Con nada menos que quince traducciones y paráfrasis diferentes de la Biblia, Warren ofrece textos de apoyo para gran parte de su discusión, normalmente sin ningún apoyo exegético ni contextual. El autor explica sus razones por esto en la página 356, argumentando que su “modelo para esto es la manera cómo Jesús y los apóstoles citaron al Antiguo Testamento. A menudo sólo citaron una frase para destacar lo que querían decir.” Desafortunadamente, esta forma de pensar (que es discutible de todos modos) permite a Warren arrancar pasajes completamente fuera de contexto para aplicarlos como a él le parece (usando el paráfrasis flojo que más parece ajustarse a su argumento). Sin embargo, a diferencia de Jesús y los apóstoles, Warren no está inspirado por el Espíritu Santo—lo que significa que no posee la autoridad para usar la Palabra de Dios como le plazca.

Varios ejemplos bastarán (aunque se podrían dar numerosos otros):

En la página 17, Warren cita Mateo 16:25 de “un paráfrasis de diferentes versiones” (“La autoayuda no es eficaz en todo. El sacrificio es el camino, mi camino, para encontrarte a ti mismo, a tu verdadero yo”) para argumentar que para tener éxito en la vida, necesitas más que asesoramientos de autoayuda. Sin embargo, una traducción más literal de Mateo 16:25 rápidamente manifiesta que Cristo no está hablando de asesoramientos de autoayuda en este contexto, sino de la naturaleza esencial del evangelio que salva (Reina Valera 1960: “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará”). Al no dar el contexto del versículo, y al usar un paráfrasis muy flojo, Warren cambia todo el sentido clave de la declaración de Jesús.

En la página 149, hablando de la comunión en la iglesia, Warren declara, “Dios ha hecho una promesa increíble con respecto a los pequeños grupos de creyentes: ‘Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.’” Sin embargo, Mateo 18:20, en su contexto, no tiene nada que ver con pequeños grupos de comunión dentro de la iglesia, sino con la autoridad de la iglesia para disciplinar a sus miembros.

En la página 178, el autor anima a sus lectores a no divulgar ni escuchar los chismes. Entonces dice, “Si prestas atención a los chismes, Dios te llama alborotador. ‘Los alborotadores escuchan a los alborotadores.’ [Pr. 17:4] ‘Estos son los que dividen las iglesias, pensando sólo en ellos mismos.’[Jud. 16]” Pero Proverbios 17:4 no menciona directamente los chismes, y Judas 16 no habla en absoluto de los chismosos, sino de los falsos maestros (en cuanto a sus murmuraciones, su soberbia y sus adulaciones). Mientras que puede ser válido el punto que quiere comunicar (que el chisme es pecado), no puede ser apoyado con honestidad combinando arbitrariamente Proverbios 17:4 con Judas 16. Al manejar esos versículos de esta manera (sobre todo en el caso de Jud. 16), Warren no saca el verdadero sentido del texto.

En otros lugares el autor aplica pasajes del Antiguo Testamento directamente a los creyentes del Nuevo Testamento sin ningún tipo de explicación del contexto original o el sentido intencionado. Por ejemplo, Warren cita Jeremías 29:11 cuando dice: “Si te has sentido desmoralizado, ¡hay esperanza! Experimentarás cambios positivos en tu vida al empezar a vivirla con propósito. Dios dice: ‘Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes … planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza’

(p. 30). El hecho de que esta profecía en realidad se dio al Israel del Antiguo Testamento respecto a la Cautividad Babilónica se pasa por alto sin comentario.

No se tarda mucho en llegar a la conclusión de que este tipo de irresponsabilidad interpretativa está destinada al desastre. Mientras que los cinco propósitos de vida que Rick Warren desarrolla en Una Vida Con Propósito son todos conceptos bíblicos, no siempre utiliza los textos adecuados para apoyar sus conclusiones. En lugar de eso, escoge rutinariamente cualquier versículo (o fragmento de versículo) que quiere, de la traducción o paráfrasis que cree que mejor destaca sus ideas. Haciendo esto, pone un ejemplo peligroso—insinuando a sus lectores que este tipo de interpretación bíblica (donde parecen ignorarse la precisión y el contexto) es perfectamente aceptable.

Incluso la premisa del libro se basa sobre una interpretación defectuosa de la Escritura. Warren insiste en que la estrategia de los cuarenta días es la forma mejor y más bíblica de inculcar un cambio espiritual significativo. Dice: “Es evidente en la Biblia, que Dios considera los 40 días como un período espiritual significativo. Siempre que Dios quiso preparar a alguien para llevar a cabo sus propósitos, usó 40 días” (pág.

7, énfasis añadido). A continuación cita ejemplos, como el de Noé (y el Diluvio), Moisés (en el monte Sinaí), los doce espías (que espiaron en Canaan), David (y Goliat), Elías (en el desierto), la ciudad de Nínive (después de la predicación de Jonás), Jesús (en el desierto), y los discípulos (después de la resurrección). La conclusión del autor es inequívoca: el método preferido—si no exclusivo—de Dios para suscitar cambios de vida en Su pueblo es el programa de cuarenta días. Luego añade esta garantía incondicional: “Los próximos 40 días transformarán tu vida” (pág. 8).

Pero al afirmar esto, Warren ha confundido lo descriptivo con lo normativo. Jamás se les manda a los creyentes a seguir un programa de cuarenta días. Para ser justos, el número cuarenta sí parece tener cierto significado en la Escritura, pero nunca se presenta como un modelo que hemos de imitar.

Consideremos algunos de los ejemplos que cita Warren. El Diluvio no fue un período en que Noé descubrió su propósito en la vida. Más bien fueron cuarenta días de juicio sobre la tierra. Noé había descubierto su propósito 120 años antes, cuando Dios le mandó construir el arca. Los cuarenta días que Moisés pasó en el monte Sinaí tampoco fueron un período de descubrimiento de propósito. A Moisés ya se le había revelado su propósito cuando fue comisionado por Dios en la zarza ardiente. El ejemplo de los doce espías también es pobre, sobre todo siendo que diez de ellos continuaron sin cambiar y sin creer. David ni siquiera había oído hablar de Goliat hasta haber terminado los cuarenta días. Su encuentro con Goliat no tuvo lugar en ningún momento de esos cuarenta días. Se podrían dar más ejemplos, pero está claro: al examinarse en su contexto, el apoyo bíblico para la fórmula de Warren es menos que convincente.

Podríamos también añadir algunos ejemplos que Warren no utilizó. Por ejemplo, Abraham aprendió paciencia mientras que esperaba la simiente prometida por Dios (Isaac)—una espera que duró muchos años, no cuarenta días (véase Gn. 21:2-3). Jacob aprendió humildad, siendo obligado a confiar en Dios, en una sola noche al luchar con un ángel. Esto fue después de trabajar catorce años para Labán (Gn. 32:24-30). José fue encarcelado por dos años enteros antes de ser exaltado a una alta posición en Egipto (Gn. 41:1, 43). La vida del apóstol Pablo fue transformada en tan sólo unos minutos en el camino a Damasco (Hch. 9:1-9). La lista podría seguir y seguir.

Antes que enseñar que “siempre que Dios quiso preparar a alguien para llevar a cabo sus propósitos, usó 40 días”, es más acertado decir que a veces Dios usó 40 días, pero no siempre, y ni siquiera casi siempre. Más bien, siempre que Dios quiso preparar a alguien para llevar a cabo Sus propósitos, usó el tiempo que Él consideró necesario para preparar a esa persona. Mientras que un programa de cuarenta días podría ser útil como una herramienta organizativa, afirmar que es el método preferido de Dios se aleja mucho de la realidad. Esto puede parecerle a alguno una queja insignificante, pero las exageraciones de Warren sobre el significado de los cuarenta días son más que típicas de un enfoque poco serio, cada vez más popular, a la Escritura, que está desprovisto de la precisión y el cuidado correctos (cf. 2 Ti. 2:15; Stg. 3:1).

 

2. Un enfoque incompleto a la teología

Además de un enfoque demasiado informal a la Escritura, Una Vida Con Propósito también ofrece a sus lectores una estructura teológica incompleta. Esto resulta algo sorprendente en una explicación evangélica del propósito principal de la vida. A fin de cuentas, para que nuestro propósito sea verdaderamente bíblico, debería reflejar el alcance completo de la enseñanza bíblica.

Aún así, a pesar de su amplia premisa, Una Vida Con Propósito parece teológicamente desequilibrado—restando importancia a ciertos temas de la Escritura (como la ira de Dios) y a la vez enfatizando considerablemente otros (como el amor de Dios). Como resultado, la importancia de la doctrina en sí se minimiza (véase p. 34), mientras que ciertos áreas claves de la enseñanza bíblica parecen recibir un tratamiento gravemente insuficiente. Por ejemplo, consideremos la presentación de Warren del evangelio en la página 60:

Primero: cree. Cree que Dios te ama y que te creó para sus propósitos. Cree que no eres un ser nacido por accidente. Cree que te crearon para durar para siempre. Cree que Dios te eligió para que tuvieras una relación con Jesús, quien murió en la cruz por ti. Cree que, sin importar lo que hayas hecho, Dios quiere perdonarte. Segundo: acéptalo. Acepta a Jesús como tu Señor y Salvador. Acepta el perdón de tus pecados. Acepta su Espíritu, que te dará poder para cumplir el propósito de tu vida. La Biblia dice que “el que acepta y confía en el Hijo, participará de todo, tendrá una vida plena y para siempre.” Dondequiera que te encuentres leyendo esto, te invito a inclinar tu cabeza y susurrar la oración que cambiará tu destino eterno: “Jesús, creo en ti y te acepto.” Vamos, hazlo ahora mismo. Si tu oración fue sincera, ¡felicitaciones! ¡Bienvenido a la familia de Dios! Ahora estás listo para comenzar a descubrir y vivir el propósito que Dios tiene para tu vida.

La invitación de Warren incluye, desde luego, varios aspectos claves del evangelio. A la misma vez, parece que faltan otros elementos esenciales. Por ejemplo, el arrepentimiento y la negación de uno mismo brillan por su ausencia (cf. Lc. 9:23-24), igual que una explicación clara de las consecuencias eternas del

3

pecado, o por qué Jesús murió en la cruz. El hecho de que Warren espera hasta más adelante en el libro para explicar el arrepentimiento (bajo sus enseñanzas sobre el crecimiento espiritual, pp. 104 y 197) casi sugiere una perspectiva pietista (o de “vida abundante”)—donde el arrepentimiento y el “rendirse a Dios” (véanse pp. 83-86) se consideran erróneamente como experiencias separadas y posteriores a la conversión.4

La definición de Warren de las “Buenas Nuevas” hacía el final del libro (Día 37) apenas profundiza más, enfatiza los beneficios de la gracia sin llegar a explicar realmente la condición desesperada del hombre. Dice: “Las buenas nuevas significan que cuando confiamos en la gracia de Dios para salvarnos por medio de lo que Jesús hizo, nuestros pecados son perdonados; tenemos un propósito para vivir y nos es prometido un hogar futuro en el cielo” (pág. 319). Sin embargo, el resto del capítulo nunca llega a explicar las malas noticias—omitiendo una vez más una parte crucial del mensaje de salvación. Para hacerle justicia, Warren sí hace mención breve del infierno (págs. 36 y 120), pero lo hace casi de paso, sin enfatizar la gravedad de la condenación eterna.

La doctrina de Dios también parece sufrir en Una Vida Con Propósito. Por una parte, Warren asevera con razón: “No podemos simplemente crear nuestra propia imagen de Dios, la que nos resulta cómoda y políticamente correcta, y adorarla … ‘Adorar en verdad’ significa adorar a Dios como la Biblia verdaderamente lo revela” (pág. 107). Por otra parte, el libro parece enfocarse tanto en el amor, benignidad y cuidado de Dios que a la vez minimiza Sus características menos “amigables” (como la santidad, ira y juicio).

Con las palabras de un crítico:

Warren continuamente nos cuenta lo que siente Dios cuando hacemos ciertas cosas. Dice: “Como un padre orgulloso de sus hijos, Dios disfruta de manera especial viéndonos usar los talentos y habilidades que nos dio” (pág. 77). También dice: “Sólo puedes agradar a Dios si eres tú mismo” (pág. 77). De alguna manera, Warren es conocedor de una relación de causa y efecto entre las varias cosas que hacemos y las emociones de Dios. Dice: “¡Dios incluso disfruta mirándote dormir!” (pág. 78). Ha descubierto seis secretos para ser “mejores amigos de Dios” (págs. 89 y 91). La explicación de Warren de Dios omite muchas importantes verdades y enfatiza aquellas cualidades que hacen que Dios parezca cercano y seguro. Esto no resulta en un entendimiento pleno y bíblico de Dios. Nunca oirás a Warren hablar sobre la ira de Dios contra el pecado. Nunca escucharás las advertencias de la Biblia sobre el juicio divino venidero. Warren no te enseñará acerca de la santidad de Dios. No oirás textos como éste: “Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos” (He. 12:25).5

Dicho de otra manera, el retrato de la naturaleza de Dios que ofrece Warren no es completo. Sí, Dios es infinitamente amoroso, cuidadoso, benigno y compasivo. Pero también es perfectamente santo, justo y recto. Al desequilibrar su presentación del carácter de Dios, Warren no representa plenamente quién es Él. Y un enfoque correcto de Dios es fundamental para encontrar el verdadero propósito de la vida.

En otros casos, el libro raya en la negligencia teológica. Hay momentos en que la terminología de

3Warren sí comenta algunas de estas cuestiones más adelante en el libro. Sin embargo, es sorprendente que no las incluya aquí (en el Día 7), ya que esta es la presentación principal del evangelio del libro.

4Este énfasis de “vida abundante” parece perfilarse en el Capítulo 10 donde Warren dice: “La Biblia no podría ser más clara con respecto a los beneficios que trae una vida completamente entregada a Dios” (pág. 85, énfasis añadido).

5

Bob DeWaay, “The Gospel: A Method or a Message?” [“El Evangelio: ¿Un Método o un Mensaje?”] Critical Issues Commentary (enero/febrero 2004); www.twincityfellowship.com/cic/articles/issue80.htm

Warren suena notablemente psicológica. Por ejemplo, su plan para vencer el pecado incluye volver “a enfocar nuestra atención” (pág. 228), unirnos a un “grupo de apoyo” (págs. 231 y 232), y percatarnos de nuestra “vulnerabilidad” (pág. 234). De hecho, los patrones de comportamiento pecaminoso (o “errores,” pág. 160) se reducen a un “círculo vicioso de buenas intenciones, fracaso y culpa” en el que las personas necesitan “ser sanad[as]” porque “estás tan enfermo como tus secretos” (pág. 231, énfasis añadido). En otros momentos el libro presenta figuras no evangélicas como ejemplos a seguir. Así, los monjes benedictinos (pág. 94) y la Madre Teresa (págs. 134 y 251), ambos representantes del catolicismo romano, junto con Bernie Siegel, líder de la Nueva Era (pág. 30), son presentados como modelos positivos a imitar. A fin de cuentas, estas personas están en sintonía con la línea general del libro, en donde se enfatizan el amor, la comunidad y la realización personal. Los desacuerdos doctrinales, por otra parte, toman un segundo plano.

En contraste, la enseñanza de Cristo y los apóstoles ponía el énfasis apropiado en todo el consejo de Dios, no sólo sus facetas más aceptables. Jesús, por ejemplo, habló más del infierno que del cielo, exigió que se arrepintiesen los incrédulos (Mt. 4:17, Lc. 5:32), insistió en que los creyentes tomasen pasos radicales para tratar con el pecado (Mt. 5:29-30; 18:8-9), y argumentó que el discipulado puede costarle todo a una persona (Mt. 10:32-39, Mr. 8:34-38). A través del Nuevo Testamento, los apóstoles hacen eco de los mismos temas (véanse Mr. 6:12, Hch. 2:38; 20:21, He. 5:11-14), incluyendo la importancia de la pureza doctrinal (Gá. 1:6-10, Stg. 3:17, Jud., 2 P. 2). Mientras que Warren no niega necesariamente estos temas, no parece darles el peso y la explicación que la Escritura indica que se merecen, sobre todo en una disertación sobre el propósito general de la vida.

En vista de estas críticas, Warren responde:

Sabía que al simplificar la doctrina para crear un formato devocional para la persona normal y corriente, corría el riesgo de o minimizar o exagerar algunas verdades. Estoy seguro de haberlo hecho. También sabía que sería criticado por lo que omití en el libro y por haber usado quince traducciones y paráfrasis para transmitir el mensaje. Pero cuando fundé Saddleback en 1980 decidí que prefería alcanzar grandes números de personas para Cristo que buscar la aprobación de los tradicionalistas religiosos. En los últimos ocho años hemos bautizado más de 11,000 nuevos creyentes adultos en nuestra iglesia. Soy un adicto de las vidas cambiadas.6

Pero el cambio que carece de profundidad doctrinal ¿es en realidad un cambio bíblico? La Escritura enseña que la doctrina y el deber van de la mano. Una vida correcta siempre va ligada a una forma de pensar correcta y una teología correcta. Por eso, en tantas de sus epístolas, Pablo ocupa la primera parte del libro enseñando sana doctrina, y luego en la segunda mitad discute su aplicación apropiada.7  Sin una estructura teológica sólida, los cristianos no están capacitados para llevar vidas que son bíblicamente sanas.

 

3. Una posición inflada de prominencia

En tercer lugar, parece ser que algunos lectores de Una Vida Con Propósito han elevado el libro a una posición de prominencia que ha de ser reservada sólo para la Escritura. Por ejemplo, un crítico que escribió en www.Amazon.com lo expresó de esta manera:

Nuestro pastor nos pidió que reemplazáramos nuestro devocional normal con un estudio de 40 días a través de Una Vida Con Propósito. No estoy seguro por qué nos parece bien reemplazar la Palabra de Dios con un libro humano, pero lo estoy leyendo de todos modos.

Bob DeWaay, en su extensa crítica, añade esto:

El bestseller de Rick Warren con sus once millones de copias ha reemplazado la predicación de la Biblia en

6

Rick Warren, “An Interview with Rick Warren,” [Una Entrevista con Rick Warren] Modern Reformation, 13/1 (enero/febrero 2004); www.modernreformation.org

7

Se reconoce que esta distinción (entre la doctrina y el deber en las epístolas de Pablo) es algo artificial. En este caso, sin embargo, parece una descripción apropiada de la estructura paulina de prioridades – en donde una vida correcta es el resultado de una teología correcta.

miles de púlpitos y ha reemplazado la Biblia en muchos miles de grupos de estudio bíblico … Lo más asombroso es que miles y miles de grupos por todo el mundo han obedecido el consejo de Warren [“Te insto seriamente a que te reúnas en un grupo pequeño de amigos y formes un círculo de lectura de Una Vida Con Propósito para revisar estos capítulos semanalmente” (pág. 334).] y han empezado a estudiar su libro, dejando sus Biblias en casa. Los pastores están usando los materiales de Warren para sus predicaciones en lugar de la Palabra de Dios. Warren también dice: “Después de haber ido a través de este libro juntos, como un grupo, puedes continuar con el estudio de Una Vida Con Propósito que ya está disponible para clases y grupos” (pág. 334). El mensaje del evangelio ha sido reemplazado por el método de Rick Warren. La Biblia ha sido suplantada por la sabiduría del hombre.8

Incluso un miembro de la plantilla de una iglesia Metodista tradicional está de acuerdo:

Mi iglesia se ha lanzado sobre lo que parece ser la última moda en las iglesias, Una Vida Con Propósito por Rick Warren. Más de 70 miembros se han apuntado a clases de Una Vida Con Propósito. Como miembro de la plantilla, se me animó encarecidamente a que me apuntara. Estoy empezando ahora el libro, pero me está haciendo oír sirenas de alarma … En parte [es] el hecho de que la gente parece estar abrazándolo como si fuera la Biblia.9

Por supuesto que no creemos ni por un momento que Rick Warren realmente contempla su propio libro con estos ojos, pero es difícil evadir la fuerza del lenguaje de auto promoción que contiene el libro. Por ejemplo, en la página 10, Rick Warren dice:

Puesto que sé cuáles son los beneficios, deseo desafiarte a que prosigas esta jornada espiritual en los próximos 40 días, sin pasar por alto ni una lectura diaria. Es valioso para tu vida que tomes tiempo para pensarlo. Anótalo como una cita diaria en tu agenda. Si te comprometes a hacerlo, firmemos un pacto. Es más significativo cuando pones tu nombre en un compromiso.

En efecto, a los lectores se les anima a firmar un pacto formal a leerlo diariamente (cf. Stg. 5:12, Mt. 5:34-37, Dt. 23:21-22); es casi como si sus devocionales personales deberían girar en torno a Una Vida Con Propósito. Sí, es verdad que los buenos libros cristianos pueden tener un papel maravilloso en la vida devocional del creyente—como plato adicional al plato principal de la Escritura. Pero cuando un libro se convierte en el sustituto de “la leche espiritual no adulterada” (1 P. 2:2), ya sea en los devocionales privados

o en las predicaciones, algo no funciona bien.

Parte del problema puede brotar de las promesas asombrosas que hace el libro. Desde el mismo principio, Una Vida Con Propósito les garantiza a sus lectores que, si lo leen y lo digieren correctamente, el libro (y su programa de cuarenta días) cambiará sus vidas de manera significativa y beneficiosa.

En la página 7 el autor declara:

Esto, más que un libro, es la guía de una jornada espiritual de 40 días que te permitirá encontrar la respuesta a la pregunta más importante de la vida: ¿Para qué estoy aquí, en la tierra? Al terminar esta jornada sabrás el propósito de Dios para tu vida y entenderás el cuadro completo: cómo encajan todas las piezas de tu vida. Con esta perspectiva, tu estrés disminuirá, tus decisiones serán menos complicadas, tendrás más satisfacciones y más importante aún, te preparará para la eternidad.

La página 10 hace eco de esta afirmación:

Al escribir este libro, oré mucho para que experimentaras el maravilloso sentimiento de esperanza, fortaleza y gozo que viene de saber para qué te puso Dios en este planeta. Es incomparable. Me emociona anticipar las cosas extraordinarias que te acontecerán. Lo mismo ocurrió conmigo al descubrir el propósito de mi vida; desde entonces no he vuelto a ser el mismo.

8DeWaay, “A Method or a Message?” [¿Un Método o un Mensaje?]

9

“Purpose-Driven Life,” [Una Vida Con Propósito] Internet Discussion Forum (10 de junio 2004);

www.livejournal.com/community/christianleft/51855.html

Claramente, Una Vida Con Propósito afirma que no solamente informará a sus lectores de la razón de su existencia, sino que también mejorará dramáticamente sus circunstancias actuales.  Disfrutarán de un crecimiento espiritual y un cambio de vida significativos, y nunca volverán a ser los mismos, al haber sido impresionados positivamente por todas “las cosas extraordinarias” que les están reservadas.

Pero ¿son realistas estas promesas? En un sentido, el libro parece prometer lo que tan sólo Dios verdaderamente puede prometer; casi parece sugerir que un libro o programa producidos por los hombres pueden hacer lo que tan sólo puede hacer el Espíritu de Dios. Como resultado, a los lectores les prepara un desencanto desde el mismo principio. Otro crítico que escribió en www.Amazon.com lo expresó de esta manera:

La contraportada de este libro afirma que es “un nuevo e innovador manifiesto” sobre el significado de la vida. La introducción afirma que “esto, más que un libro [en inglés es más explícito y reza así: “Esto es más que un libro”], es la guía de una jornada espiritual de 40 días que te permitirá encontrar la respuesta a la pregunta más importante de la vida.” El libro no cumplió tal promesa.

 

4. Su familia “seeker-sensible”10

Antes de concluir, hay que plantear un último motivo de preocupación. Es éste: al ser parte de la familia “Conducidos Con Propósito”, Una Vida Con Propósito sirve de respaldo a los otros escritos de Rick Warren (específicamente Una Iglesia Con Propósito), ciertos programas eclesiales (como “La Campaña de los 40 Días de Propósito”), y un fenómeno evangélico más amplio conocido como el movimiento “seeker-sensible”.

Mientras que no es el propósito de esta crítica el desgranar cada uno de estos temas relacionados, sí habría que hacer unos breves comentarios:

El movimiento “seeker-sensible” (que se encuentra encerrado en Una Vida Con Propósito) enfatiza técnicas del marketing y estrategias comerciales como el método principal para el crecimiento sano de las iglesias.

Como resultado, las iglesias “seeker-sensible” tienden a minimizar el mensaje del evangelio para suavizar temas tales como el pecado, el arrepentimiento, la ira divina y el castigo eterno. La meta es conseguir que los incrédulos se sientan cómodos hasta que estén preparados para aceptar a Jesús. De ahí que se reemplazan las predicaciones bíblicas con charlas breves, videos, y representaciones de teatro, cualquier cosa que el público encuentre más divertida y entretenida.

El éxito en el ministerio se mide en términos de los números de personas que asisten.  Mientras que el éxito bíblico se define como fidelidad a Dios, el éxito “seeker-sensible” se define como un edificio abarrotado. A los que predican con fidelidad, pero sin nunca producir una congregación grande (parecido al profeta Jeremías), se les dice que están haciendo algo mal.

Al abrazar Una Vida Con Propósito, algunos lectores e iglesias pueden verse envueltos inconscientemente en el movimiento “seeker-sensible”—un sistema filosófico que es intrínsecamente antibíblico.11

 

CONCLUSIÓN

Recalcamos de nuevo: Una Vida Con Propósito no es herejía descarada. De hecho, subraya muchos conceptos bíblicos, como la importancia de la adoración, la comunión, el crecimiento espiritual, el ministerio

10

Nota: la expresión “seeker-sensible” (inglés: “seeker sensitive”) pertenece a la filosofía del marketing. “Seeker” es el que busca, el interesado en algo, en este caso, Dios o religión. La expresión “seeker-sensible” significa aquello que está orientado hacia los oyentes nuevos, atractivo a los visitantes; parecido a la expresión “a gusto del consumidor”.

11

Aunque están fuera del ámbito de esta crítica, existen evaluaciones más completas de Una Iglesia Con Propósito, así como del movimiento “seeker-sensible”, que están a disposición de aquellos que quieran saber más. Hacemos una breve mención de ellos aquí simplemente como advertencia. El autor ha escrito otros dos artículos con relación a este: “A Review of The Purpose-Driven Church” [“Una Crítica de Una Iglesia Con Propósito”], Pulpit (septiembre/octubre 2003) y “The Gospel According to Hybels and Warren” [“El Evangelio Según Hybels y Warren”], Pulpit (noviembre/diciembre 2003). Los

 .www.shepherdsfellowship.orgdos están disponibles en internet en

espiritual y el evangelismo. Es por eso que a tanta gente le encanta este libro.

A la vez, su enfoque parece típico de las tendencias evangélicas contemporáneas: liviano, orientado al bienestar, y diluido. En nuestra opinión, su trato de la Escritura es demasiado informal, su estructura doctrinal es demasiado superficial, sus promesas auto-confeccionadas son demasiado elevadas, y su relación con otros productos impulsados por el marketing es demasiado estrecha para ser ignorada. Por eso, a la luz de sus debilidades, creemos que Una Vida Con Propósito ha de ser leído con mucho discernimiento.

Traducido por Emily Knott de González

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sabiduría Practica para Calvinistas

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Sabiduría Práctica para Calvinistas

Pautas Prácticas y Teológicas
para Aquellos que Abrazan las “Doctrinas de la Gracia”

Los siguientes puntos prácticos y teológicos, puede ser aplicados a cada creyente con respecto a su tradición teológica en particular, son especialmente dirigidos a aquellos que se adhieren a la teología Reformada/ Calvinista.

 

I. Reconozca que la Salvación es mas Amplia que el Campo Calvinista

1. Todos nosotros, en algún tiempo o en otro, fuimos arminianos en nuestro pensamiento. Un arminiano profesante puede ser tan no regenerado como un Calvinista profesante, pero la afiliación a la teología arminiana no necesariamente lo excluye del reino de Dios. Es preocupante escuchar algunos calvinistas llevar a todos los arminianos al abismo más profundo, mientras se olvidan que ellos también, al mismo tiempo, eran arminianos. Aunque el gran evangelista del siglo XVIII, George Whitefield, tuviera sus diferencias con el fiel arminiano John Wesley, él pudo ver la mano de Dios en el ministerio de Wesley y contarlo como un hermano en Cristo. Así, debemos tener paciencia con nuestros hermanos y reconocer que tanto la madurez ética como la teológica llevan tiempo. De hecho, hay algunas verdades, que por el motivo que sea, nosotros podemos aún no estar listos para recibir – como Jesús dijo a Sus propios discípulos, “tengo muchas más cosas que decirles, pero aun no las podéis sobrellevar ahora” (Juan 16:12).

2. Dios nos manda que nos aceptemos uno al otro en Cristo, a pesar de nuestras diferencias (Romanos 14:1; 15:7). Si Cristo ha aceptado a nuestros hermanos arminianos, ¿Quiénes somos nosotros para rechazarlos? El predicador bautista del siglo 19 Charles H. Spurgeon una vez dijo:

Nosotros le damos la mano a cada hombre que adora al Señor a Jesucristo, sea quien sea  o pueda ser. La doctrina de la elección, como el gran acto de elección mismo, tiene la tendencia a dividir, no entre Israel mismo, sino entre Israel y los egipcios – no entre santos, sino entre santos y los hijos del mundo. Un hombre puede ser evidentemente de la familia elegida de Dios, y aun siendo elegido, pueden no creer en la doctrina de la elección. Creo que hay muchos que son llamados a la salvación, que no creen en el llamamiento eficaz, y hay muchos que perseveran hasta el fin, que no creen en la doctrina de la perseverancia final. Esperamos que los corazones de muchos sean mucho mejores que sus cabezas. Nosotros no dejamos sus falacias a ninguna oposición voluntariosa a la verdad como lo es en Jesús, sino simplemente al error en sus juicios, que oramos que Dios corrija. Esperamos que si ellos nos cree erróneamente también, ellos intercambiarán la misma cortesía cristiana; y cuando nos encontramos alrededor de la cruz, nosotros esperamos que nosotros nos sentiremos como siempre de que somos uno en Jesucristo (New Park Street Pulpit [London: Passmore & Alabaster, Vol.6] p.303).

En otro lugar, el dijo también:

Sea lejos de mí imaginarme que Sion no contenga a ninguno sino solo cristianos calvinistas dentro de sus paredes, o a ningún salvo que no sostenga nuestros puntos de vista (citado en Ian Murray, The Forgotten Spurgeon [Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1966] p.65).

3. La Mayoría de los Arminianos rechazan las Doctrinas de la Gracia fuera de una gran ignorancia, malentendido o tergiversación por parte de un sincero pero mal informado Calvinista. Pero, a menudo no están rechazando el calvinismo genuino, sino distorsiones del mismo. Su corazón puede estar correcto, mientras su cabeza puede estar equivocada.

 

 

 

 

4. El Calvinismo no es el Evangelio. Uno no es salvo mediante un adecuado entendimiento de la elección, la soberanía divina, o el alcance de la expiación. Estos temas, sin duda, son importantes, pero no son la base del Evangelio; están indirectamente relacionadas al Evangelio (como muchas de las otras enseñanzas del Evangelio) pero no son su esencia. El puritano John Bradford, declaró: “Deje a un hombre ir a la escuela gramática de la fe y el arrepentimiento, antes de que vaya a la universidad de la elección y la predestinación.” En la misma manera que es erróneo quitarle al evangelio, así es incorrecto agregar al mensaje del evangelio su teología particular. Una vez más, esto no es negar que los cinco puntos del Calvinismo no son asuntos importantes; sino simplemente señalar que el hacer mandatorio para la salvación el tener un correcto entendimiento de la elección, el llamado eficaz o el alcance de la expiación (sin importar que tan ciertas puedan ser), los hacen culpables de agregarle al evangelio. Este es normalmente el error de los jóvenes y celosos calvinistas (aunque no siempre), y en  las palabras de Santiago: “Hermanos míos, esto no debe ser así” (Santiago 3:10).

II. No Cometa el Error de Aceptar Todo lo “Reformado” o “Calvinista”.

1. La Sola Escritura es el estandar final de autoridad para doctrina y práctica (Isaías 8:20; Hechos 17:11; 1 Tesalonicenses 5:21), no Lutero, Calvino, Owen, o muchos de los otros grandes teólogos reformados. Esto no es negar que estos hombres –y hombres de otras tradiciones teológicas –han hecho grandes contribuciones espirituales a la iglesia, sino solamente que ellos no son los jueces finales de la verdad. Yo se que muchos reformadores pueden asentir esto, pero ¿cuantos verdaderamente lo practican? Si aceptamos todo lo que este bajo la bandera “Reformada” o “Calvinista”, sin ninguna investigación seria de la Biblia, ¿estaremos verdaderamente practicando la “Sola Scriptura”?  No hagamos un papa de Calvino, Lutero o de cualquier otro simple mortal (Jeremías 17:5).

2. Sea cuidadoso al aceptar todo un sistema de teología (e.g., teología del Pacto, Dispensacionalismo). A menudo, la verdad es encontrada en el medio –y normalmente, un sistema de teología contiene partes de la verdad, pero no toda. Parece que Dios ha esparcido Su verdad a través de varias tradiciones teológicas (Bautista, Presbiteriano, Luterano, etc.) para que no pongamos nuestra confianza en hombre so instituciones sino en el testimonio de la Palabra de Dios.

3. La verdad es que, algunos aspectos de la teología Reformada son erróneos..

A. El Bautismo Infantil. Para una evaluación y refutación de esta doctrina, vea, Paul K. Jewett, Infant Baptism & The Covenant of Grace (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1978); T.E. Watson, Baptism Not For Infants (Worthing, England: Henry E. Walter, 1962); Alexander Carson, Baptism: Its Mode and Subjects (Grand Rapids: Kregel Publications [Reprint]); Greg Welty, A Critical Evaluation of Infant Baptism (Fullerton, CA: Reformed Baptist Publications, n.d.).

B. El Pacto de Gracia.Para una crítica sobre esta perspectiva, vea, see Jon Zens, “Is There A ‘Covenant of Grace’?” Baptist Reformation Review (Autumn – 1977, Vol.6/No.3), pp.43-53; Richard L. Mayhue, “Hebrews 13:20: Covenant of Grace or New Covenant: An Exegetical Note,” The Master’s Seminary Journal (Fall – 1996, Vol.7/No.2), pp.251-257.

C. La Perspectiva Reformada de la Ley.Para una evaluación y crítica de la perspectiva tradicional de la Ley y sus relación con el creyente bajo el Nuevo Pacto, vea Douglas J. Moo, “The Law of Christ as the Fulfillment of the Law of Moses: A Modified Lutheran View,” [Chapter 5] in The Law, The Gospel, and the Modern Christian (Grand Rapids: Zondervan, 1993); “‘This is My Beloved Son, Hear Him!’: The Foundation for New Covenant Ethics and Ecclesiology,” [ed. Jon Zens] Searching Together (Summer – Winter, 1997, Vol.25/1,2,3); Fred G. Zaspel, “Divine Law: A New Covenant Perspective,” Reformation & Revivial [Journal] (Summer – 1997, Vol.6/No.3); Stephen Westerholm, Israel’s Law and the Church’s Faith (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1988); John G. Reisinger, Tablets of Stone (Southbridge, MA: Crowne Publications, 1989).

D. Teonomía.Para ser justo, no todo quien es reformado acepta la Teonomía  o el Reconstruccionimso Cristiano. He notado, sin embargo, que muchos quienes abrazan las Doctrinas de la Gracia, cometen un desafortunado error al  aceptar la Teonomía. Para una crítica de este sistema antibíblico, vea Jon Zens, “Moses in the Millennium: An Appraisal of Christian Reconstructionism,” Searching Together (Vol. 17:2,3,4 – 1988); [eds. William S. Barker & W.R. Godfrey] Theonomy: A Reformed Critique (Grand Rapids: Zondervan, 1990).

E. Los Reformadores Protestantes Persiguieron a los Anabautistas y a los Católicos  así como sancionaron el uso de la Espada en Contra de sus Oponentes. Los Reformadores no tenían ninguna autoridad bíblica para maldecir, perseguir, y aun asesinar a tales grupos como los Anabautistas y los Católicoromanos. Puesto que esto ya no es una práctica entre aquellos que son reformados, muchos son los teólogos reformados prominentes quienes piensan que esto fue perfectamente aceptable –aun hasta el punto de citar la Escritura para su justificación (e.g., Lutero, Zwinglio, Calvino, etc.). Esto,  una vez más, demuestra cuan importante es no aceptar todo lo que viene de la pluma de nuestros héroes reformados puesto que no solo erraron en su interpretación de la Escritura en partes, sino que algunas veces se comprometieron en grandes actos de pecado. El último historiador William Warren Sweet, estaba en lo correcto cuando dijo:

Hay una noción esparcida entre los grupos protestantes de que la separación de la iglesia y el estado y así como la libertad religiosa, era uno de los productos inmediatos de la reforma, que los protestantes antiguos fueron defensores de una tolerancia grande y que la libertad religiosa solamente un desarrollo lógico de los principios sostenidos por todos los reformadores. Justo en donde esta noción surgió es difícil decirlo, y ningún historiador acreditado de nuestros tiempos lo aprobaría. Lo cierto es  que el resurgimiento del protestantismo fue acompañado un arrebato sin precedente de intolerancia (Religion in Colonial America, p.320).

J.C. Ryle, un auto favorito entre muchas personas reformadas, es absolutamente sincero en indicar:

Cualquier religión, tal la Mahometana, quienes hicieron convertidos con la espada, no son de arriba sino de abajo. Cualquier forma de cristianismo que haga quemar a hombres en la estaca, con el propósito de promover sus propios éxitos, lleva sobre ella el sello de apostasía. Eso es lo que hace verdadero y cierto a una religión la cual hace la mayoría para esparcir la paz verdadera (Expository Thoughts on the Gospels [Vol.4], pp.387-388).

A la luz de estas declaraciones, uno se pregunta ¿que pensaría Ryle y que pensarían aun los reformadores el día de hoy,  de Calvino, quien quemó en la estaca a Michael Servetus, o de la complicidad de Zwinglio en ahogar a los anabautistas? Estos hombres, verdaderamente, ¡debieron haber sabido mejor que nada, del cometer tales actos malignos en contra de otros seres humanos –particularmente en el nombre del Príncipe de Paz! Pero, como el viejo adagio dice: “EL mejor de los hombres, es a lo mucho hombre”. Para más de esto, vea Leonard Verduin, The Reformers and Their Stepchildren (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1964); Leonard Verduin, The Anatomy of A Hybrid (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1976); William R. Estep, The Anabaptist Story (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans [Revised], 1996).

F. Clericalismo Rígido / Eclesiología Antibíblica. Los reformadores protestantes así como la mayoría de las iglesias reformadas de hoy, han sido incapaces de romper con el clericalismo estricto el cual han heredado tanto de Roma como de Constantino. Los reformadores estaban en lo correcto en su soteriología (doctrina de la salvación), pero estaban equivocados en su eclesiología (doctrina de la iglesia). Ellos redescubrieron el evangelio, pero fueron incapaces de recuperar completamente la eclesiología del Nuevo Testamento. Así en muchos aspectos, la reforma fue solamente una reforma parcial. No solo los reformadores fracasaron en romper con el clericalismo rígido de su pasado (incluyendo el error del bautismo infantil), sino la asistencia de la iglesia en los territorios protestantes fue obligatoria. Así, los creyentes y los incrédulos fueron forzados a reunirse juntos bajo la misma membresía de la iglesia:

Es una de las increíbles paradojas de la historia que los reformadores, quienes recapturaron efectivamente y bravamente el evangelio de la gracia de su distorsión medieval y restauraron el mensaje central de la justificación por la fe, debieron haber retenido la iglesia masiva de la multitud mezclada, l iglesia territorial del compromiso Constantino, el la cual la fe verdadera no fue un requisito para la membresía (H. Bender, These Are My People, p.70).

Desafortunadamente, mucho de la eclesiología dentro de nuestras denominaciones Reformadas históricas está cargado de prácticas y tradiciones abrigadas que corren en contra de Nuevo Testamento. Para un estudio adicional, vea Alexander Strauch, Biblical Eldership (Littleton, CO: Lewis & Roth Publishers, 1986); William A. Beckham, The Second Reformation (Houston, TX: Touch Publications, 1995); Greg Ogden, The New Reformation (Grand Rapids: Zondervan, 1990); Frank A. Viola, Rethinking the Wineskin (Brandon, FL: Present Testimony Ministry, 1997); Alex R. Hay, The New Testament Order for Church and Missionary (Published by the New Testament Missionary Union, 1947).

III. No vea Ningún Período de la Historia de la Iglesia como Perfecta (e.g., la Reforma Protestante del siglo 16), Ni a ningún grupo en Particular de cristianos (e.g., los Reformadores, Puritanos, Anabautistas).

1. Debemos valorar las contribuciones espirituales de los diferentes hombres y diferentes períodos de tiempo dentro de la historia de la iglesia, pero nunca idolatrarlos..

2. Debemos desear mirar tanto lo bueno como los fracasos de nuestros héroes teólogos espirituales.

3. Debemos procurar buscar protegernos del error de un espíritu dividido así como también del crear un papa virtual de Calvino o de Lutero –algo que, a propósito, el apóstol Pablo nos dijo explícitamente que no hiciéramos (1 Corintios 1:10-13; 3:1-6; 4:1).

4. Cuando fracasemos en darnos cuenta de los defectos de nuestros héroes espirituales y teólogos, o cuando seamos culpables de idolatrar el pasado, nosotros acabamos por:

A. Hacer del hombre la medida o estándar de justicia en lugar del Señor Jesucristo.

B. Fracasamos en ver el progreso de la historia de la iglesia y terminamos encadenados al pasado –no reconociendo que cada período de la historia tiene su única contribución y bendición (incluyendo la nuestra en el siglo veintiuno).

C. Hacer romance con el pasado (“los viejos buenos tiempos”). Terminamos viendo a la historia desde una perspectiva romántica, más que de la realidad, la cual incluye tanto grandes logros como grandes caídas. Si aun en la Biblia registra los fracasos y pecados de los más grandes santos (ej.,Calvino, Lutero, etc.), ¿Porqué nosotros deberíamos ignorar los fracasos de los santos menos grandes a través de la historia de la iglesia (ej. Calvino, Lucero, etc)? Quizás uno de las razones principales de porque Dios permitió el registro los fracasos de carios personajes bíblicos, es que no debemos idolatrar tales personas ni tomar partidos teológicos alrededor de ellos. Para aquellos que deseen echar un vistazo a nuestros héroes puritanos y reformados –no con el propósito de desacreditarlos, sino con el propósito de ver un cuadro real –recomiendo los siguientes: Thomas N. Smith, “The Perils of Puritanism,” Reformation & Revivial [Journal]: Puritanism I (Spring – 1996, Vol.5/No.2), pp.83-99; Jon Zens, “What Can We Learn From Reformation History?” Baptist Reformation Review (Autumn – 1978, Vol.7/No.3), pp.1-13; Leonard Verduin, The Reformers and Their Stepchildren (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1964).

IV. Debido a que Hemos Sido Dados a un Entendimiento Bíblico más Grande, los Calvinistas Deben ser Modelos de Humildad y Amor.

1. Considere la gracia y las bendiciones las cuales Dios ha prodigado sobre usted: El habría podido escoger crearlo como un ratón o aun una cucaracha, pero en lugar de eso, eligió crearlo como miembro de raza humana; El pudo elegir plantarle en el lugar más alejado y más áspero de este planeta pero, en lugar de eso, eligió redimirlo y adoptarlo como Su hijo a través de Cristo Jesús; y El pudo haberlo dejado en su confusión arminiana, pero en lugar de eso, eligió revelarle en su gracia las Doctrinas de la Gracia. Por tanto, ¿Tiene usted alguna excusa para el orgullo y arrogancia hacia los demás-especialmente sus hermanos arminianos? Como el apóstol Pablo dijo: “Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?” (1 Corintios 4:7)

2. A causa de la tendencia de convertirse en orgullos respecto a las Doctrinas de la Gracia (1 Corintios 8:1), debemos continuamente recordarnos las palabras de nuestros Señor: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” (Juan 13:34-35), cf. Juan 15:12,17; Romanos 123,10; 1 Corintios 13:4,13; Efesios 4:1-3, 32; Filipenses 2:1-4; Colosenses 4:6; 1 Pedro 3:8; 1 Juan 3:14-18; 4:11). Para un estudio adicional, recomiendo sumamente: Jonathan Edwards, Charity and its Fruits (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust [Reprint], 1969).

3. Procure cultivar y mejorar características espirituales tales como la paciencia, la bondad, y la no venganza. Robert Chapman, a quien Spurgeon consideró ser el hombre más santo que el conoció, una vez dijo: “Hay muchos que predican de Cristo, pero no muchos que vivan a Cristo. MI gran objetivo sería vivir como Cristo” (Robert L. Peterson, Robert Chapman: A Biography [Neptune, NJ: Loizeaux Brothers, 1995] p.29). Esto, de igual manera, debe ser la meta de el calvinista (o cualquier creyente en cuanto a esto).

4. La única manera de invertir la suposición común de que los calvinistas son altaneros y orgullosos, es simplemente no comportarse de esta manera.

5. Aunque lo que se apegan a las preciosas Doctrinas de la Gracia deben estar listos siempre para articular y explicar sus creencias, debemos ser cuidadosos en no buscar debates o disputas con nuestro hermanos arminianos –como Pablo nos recuerda en Efesios 4:3, “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.” Permítame recordar que no siempre tendremos que tener la última palabra, ni es necesario siempRe “ganar el debate” –como Spurgeon sabiamente advierte a sus estudiantes en el Colegio Pastoral:

Con toda probablidad, la conversación sensata llevará algunas veces a la controversia, y aquí muchos buenos hombres corren sobre un gancho. El ministros sensible debe ser particularmente amable en argumentos. El, sobre todos los hombres, no debe cometer el error de imaginarse que hay fuerza en su temperamento y poder en hablar molesto. Un pagano que se paró en una multitud en Calcuta, escuchando a un misionero disputar con un brahmán, dijo que él sabia quien estaba en lo correcto pero el no entendía el lenguaje –el sabía que el que estaba mal era el que había perdido la calma primero. Pero la mayor parte, esa es una manera segura de juzgar. Tratar de evitar debatir con las personas. Establezca su opinión y deje que los demás lo hagan también. Si usted ve que un palo esta torcido, y usted quiere que las personas vea cuan torcido esta, coloque una barra recta bajo ella; eso será suficiente. Pero si usted esta entrando en controversia, use argumentos fuertes y palabras muy suaves. Frecuentemente usted no podrá convencer a los hombres estirando su razón, pero usted puede persuadirlos ganando su afecto (Lectures to My Students [Grand Rapids: Baker Book House Reprint, 1977] Vol.1, p.188).

6. el amor cristiano, sin embargo, no excluye una audacia apropiada y humilde. Proverbios 28:1 nos recuerda que: Mas el justo está confiado como un león. (cf. hechos 4:29,31; Filipenses 1:14).


V. No Haga Mayor en los Menores. Sea cuidadoso Donde Planta su Bandera.

1. Hay algunos asuntos o controversias no dignas de involucrarse –al menos no al punto de interrumpir la unidad y la paz de la iglesia.

2. Si usted termina enfatizando sobre cosas no esenciales en verdad, usted ignorará aquellas que son importantes y dignas de sus esfuerzos – o las personas tenderán a no tomarlo en serio en asuntos vitales debido a su propensión a excederse en asuntos insignificantes. Estos será la contraparte espiritual o teológica del “aullido del lobo”. Estoy asombrado de como muchos cristianos están obsesionados en aclamar a Estados Unidos como una “nación cristiana” o quienes ocupa la mayor parte de su tiempo advirtiendo a otros cristianos de la amenaza del humanismo secular o de la última teoría de conspiración, y aun no poder definir la doctrina de la justificación (Martin Lutero creía que la justificación era un artículo del cual la iglesia se mantiene de pie o cae). Muchas de estas mismas personas quieren que los diez mandamientos sean la base moral de nuestro país, ¡pero no pueden ni siquiera nombrarlos! Para ser sinceros, si el diablo lo puede desviar a perseguir asuntos no edificantes o no esenciales, el ha ganado el día.

3. No permita que los demás lo arrastren a controversias teológicas personales..

4. En muchos casos, aquellos quienes están en constante fricción con los demás sobre asuntos teológicos relativamente menores, lo hacen porque: (1) Espiritualmente son inmaduros; (2) Les falta discernimiento en reconocer lo que es esencial o no esencial; y (3) Están comprometidos a disputas sin importancia porque no están verdaderamente comprometidos en una guerra espiritual genuina. Semejante a soldados, durante un tiempo de descanso, quienes se concentran en pequeños detalles insignificantes como sacarle brillo a los zapatos o hacer algo para que sus uniformes siempre estén almidonados porque en realidad no existe una guerra real. Por tanto, ellos pasan mucho de su tiempo concentrándose en deberes insignificantes. Realmente, el cristiano quien persigue “vanas palabrerías” (1 Timoteo 1:3-7) pasan bajo la mano disciplinadora de Dios puesto que, a diferencia de un soldado quien sirve durante su tiempo de descanso, nuestra guerra aun no termina, sino que continua rugiendo hasta que Cristo regrese (2 Corintios 10:3-4; Efesios 6:10-18; 1 Pedro 5:8-9)

VI. Reconozca Que Usted Puede Aprender de Aquellos que Están Fuera del Campo Reformado.

Hace algunos años, un joven calvinista me dijo: “¡Yo solo leo autores reformados!” Mi inmediata respuesta fue: “¿Por qué se limita?” Aparentemente, el pensaba que Dios solo enseña a través de aquellos que son reformados o que ellos son los únicos quienes tienen algo digno que decir. La verdad es que, Dios puede usar al santo más pequeño o menos educados para enseñar Su verdad –incluyendo a los hermanos arminianos. Esto no necesariamente significa que estemos de acuerdo con todo aquel con el que conversemos. Significa, sin embargo,  que debemos estar dispuestos a escuchar a aquellos que están fuera de nuestra tradición teológica y aceptar lo que esté de acuerdo con la Escritura y rechazar lo que no este de acuerdo. No limite los caminos de los cuales estén disponibles para su instrucción y santificación.

VII.  Busque ser un Hombre/Mujer del Texto de la Escritura.

Aquello que separa a los hombres de los jóvenes, teológicamente hablando, es la capacidad de definir y defender su propia teología del texto bíblico. Algunos cristianos afirman su punto en base a la filosofía o afirmaciones teológicas generales, pero el cristiano quien es capaz de articular sus puntos de vista desde la Escritura misma se mantendrá por delante de los demás porque, no solo tiene un adecuado punto de partida, sino que sus argumentos llevaran un mayor peso debido a que provienen de la Palabra de Dios. En lugar de hablar en vagas generalidades acerca de asuntos espirituales y teológicos, serán capaces de apoyar sus opiniones exegéticamente y con precisión porque están diariamente estudiando el contenido de la Escritura. A sus propios estudiantes, Spurgeon sabiamente les advertía:

Hay un solo libro que ustedes tienen, y ese es su Biblia; y un ministro con su Biblia es como David con su onda y su piedra, totalmente equipado para la batalla. Ningún hombre puede decir que no tiene nada que trazar mientras que las Escrituras están a su alcance.  En la Biblia tenemos una biblioteca perfecta, y aquel que la estudia profundamente será un mejor estudioso que si hubiera devorado toda la biblioteca de Alejandría. Para entender la Biblia debe haber ambición, debemos familiarizarnos con ella, tan familiar como el ama de casa con su aguja o el marinero con su nave. Debemos conocer su función general, e contenido de cada libro, los detalles de sus historias, sus doctrinas, sus preceptos y todo acerca de ella… Un hombre que no tiene su Biblia entre sus dedos y en centro de su corazón es campeón de nuestro Israel; usted no puede competir con él: usted puede tener un arsenal, pero su conocimiento Bíblico le vencerá; porque es como la espada de Goliat de la que David dijo: “No hay ninguna como esa” (Lectures to My Students [Vol.1], pp.195-196).

VIII. Al Comprar Libros, Sea Selectivo y Compre Solo los Mejores.

La biblioteca de un hombre es un buen indicador de sus pensamientos y teología. El creyente sabio, por tanto, no debe desperdiciara su dinero o tiempo en lo sensacional o superficial. Aunque las palabras de Salomón en Eclesiastés 12:12 son ciertas (“No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne”), esto no minimiza el valor de asegurar libros valiosos los cuales ayudarán a documentar nuestras mentes y a aclarar el significado de la Escritura (2 Timoteo 4:13)

IX. El Calvinista, Por Sobre Todos, Debe Buscar Ser Productivo en Su Andar por Cristo.

1. El Conocimiento conlleva responsabilidad. Entre mas conocimiento obtiene uno de la Palabra de Dios, mas responsable se hace en vivir en obediencia a ello y a manifestar  los frutos de los cuales surgen de ese conocimiento. Por tanto, no hay excusa para un calvinista improductivo y perezoso. ¡No sea una vaca gorda espiritual!

2. No coloque niveles bajo de gracia dentro de su vida. Busque la excelencia en su andar cristiano –como Pablo nos urgió en Romanos 12:11 “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” (cf. 1 Corintios 15:58; 1 Tesalonicenses 4:9-10; Hebreos 6:10-12).

3. Practique el Discipulado. Me sorprende cuanta personas crecen en las Doctrinas de la Gracia y sobresalen en el su apego a la revelación de Dios, pero nunca hacen un esfuerzo en discipular a otros. Piense en los muchos experimentados y más viejos cristianos que nunca comparten su sabiduría y conocimiento a los jóvenes. En mi opinión, esto es un desperdicio de riqueza espiritual y recursos intelectuales los cuales Dios a dado a cada uno de nosotros, así como un mal servicio al cuerpo de Cristo. Para más sobre tutoría y disicpulado, vea Paul D. Stanley & J. Robert Clinton, Connecting (Colorado Springs, CO: NavPress, 1992); Bill Hull, The Disciple Making Church (Grand Rapids: Fleming H. Revell, 1990).

4. Sea optimista acerca de su futuro y servicio a Cristo – al igual que Guillermo Carey, el fundador de las misiones modernas, quien dijo: “espere grandes cosas de Dios, procure grandes cosas para Dios”

5. El Calvinista debe buscar ser un modelo de hospitalidad y amor (Romanos 12:13; 1 Pedro 4:9).

6. Sea generoso y liberal en darse a otros (Deuteronomio 15:10; 2 Corintios 8:1-4; 9:7). William S. Plumer, “L que no es liberal con lo que tiene, hace pero se engaña a sí mismo cuando piensa que sería mas liberal si tuviera más” Henry Ward Beecher, “En este mundo lo que nos hace ricos no es lo que tomamos sino lo que damos.”

X. Desarrolle una Teología De Escuchar.

1. Tan a menudo como platiquemos con otros creyentes, tendemos a hablar sin poner atención al otro porque no hemos aprendido el valor y la disciplina de saber escuchar. Santiago 1:19 nos dice,”Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse”.

2. Estoy persuadido que la mayoría de nuestras controversias doctrinales a través de la historia de la iglesia pudieron haberse resuelto o podían quizás haberse a los cristianos si hubieran estado mas dispuestos a escuchar cuidadosamente el uno al otro.

3. Aprenda a ser paciente con las equivocaciones verbales de otros – “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo”. (Santiago 3:2).

4. Tan difícil como pueda parecer, aprenda a valorar de la crítica que usted reciba de otro. Spurgeon sabiamente advirtió a sus estudiantes del Colegio Pastoral de Londres a no ver la crítica tan necesariamente mala::

Usted debe poder soportar la crítica, o no es conveniente que usted sea la cabeza de una congregación; y usted debe permitir al crítico que lo haga sin tener que contarlo entre sus enemigos mortales, o usted se mostrará ser muy delicado. Es siempre sabio mostrar una doble bondad en donde usted ha sido severamente manejado por uno que piensa que es su deber hacerlo, porque el  probablemente sea un hombre honesto y digno de ganar… Las mejores personas están a veces fuera de nuestro alcance y dicen cosas poco amables; debemos sentirnos contentos si nuestros amigos pudieran olvidar lo que dijimos cuando éramos tercos e irritables, y seríamos como Cristo actuar sobre los demás de esta forma como desearíamos que lo hicieran con nosotros… Un amigo sensato que lo critique ampliamente semana tras semana sería un mayor bendición para usted que miles de admiradores indiscriminados si usted tiene un amplio sentido en sobrellevar este trato, y suficiente gracia para estar agradecido por ello. Cuando estaba predicando en Surrey Gardens, un desconocido censor muy capaz me enviaba semanalmente una lista de mis malas pronunciaciones y otros tropiezos en mis discursos. El nunca firmó con su nombre, y esta era mi única razón de queja en contra de el, porque me dejó en deuda con quien no podía reconocerle. Tome esta oportunidad de confesarle mis obligaciones a él, por mi genio afable y un evidente deseo de beneficiarme, el me marcó implacablemente todo lo que el suponía que había dicho incorrectamente. Con respecto a algunas de estas correcciones el estaba equivocado, pero en la mayor parte estaba en lo correcto, y sus observaciones me permitieron percibir y evitar muchos errores. Busqué sus memorándums semanales con mucho interés, y confié en todo lo mejor de el (Lectures to My Students [Vol.2], pp.169-170,175).

5. La Crítica:

A. Le mantendrá humilde. La crítica ayuda a desinflar los egos hinchados.

B. Le informará y lo educará.

C. Le mantendrá dependiente de su padre celestial.

D. Le ayudará a confirmar que usted no es un hombre que busque agradar a los demás – como Jesús advirtió a sus discípulos: “!Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas”. (Lucas 6:26).

XI. No Permita que Sus Faltas Pasadas Obstaculicen Su Servicios a Dios.

1. Es importante recordar que al más grande de los hombres dentro de la historia redentora tuvo sus faltas y defectos, pero aun fueron usados por Dios. Por lo tanto, “vamos adelante a la perfección (Hebreos 6:1; cf. Filipenses 3:12,14).

2. No permita fijarse en los fracasos y pecados de vida cristiana, sino mire la gran obra de santificación que Dios esta haciendo en su vida. ¡Los soldados no se detienen! John Owen, “Piense en la culpa del pecado, para que pueda ser humilde. Piense en el poder del pecado, para que pueda buscar fortaleza en contra de el. No Piense mas en le pecado… a fin de que no se enrede más en el”

3. Mientras que es posible que un cristiano pueda actuar hipócritamente por ocasiones, un creyente genuino no vivirá continuamente una vida de hipocresía (1 Juan 3:9-10). Henry Scudder, en su clásico obra, El Diario Vivir del Cristiano, escribe:

La rectitud que forma parte de la santificación, no es completamente perfecta en esta vida; pero es mezclado con alguna hipocresía, oponiéndose una contra la otra. Tiene grados, a veces más, a veces menos. . . Un hombre no debe ser llamado a un hombre recto, ni un hipócrita, a causa de unos pocas actos en donde él puede mostrar la rectitud o la hipocresía: un hipócrita puede hacer algunos actos justos, en los cuales él no disimule, aunque él no puede decirse que las haga en rectitud; como Jehu destruyó la casa malvada de Ahab, y de los sacerdotes idólatras de Baal, con todo el corazón (2 Reyes 10). Y el mejor hombre puede cometer ciertos actos hipócritas y engañosos, como hizo David en el asunto de Urías, (1 Reyes 15:5). No es el tener hipocresía lo que denota a un hipócrita, sino el reinar de ello, lo cual es, cuando no es visto, confesado, lamentado, y opuesto. Un hombre debe juzgar su rectitud  más que su voluntad, y la inclinación de su alma, y sus buenos deseos y verdaderos esfuerzos de hacer el bien en el curso de su vida, más que por un acto en especial, o por su poder para hacerlo. David fue estimado como un gran hombre conforme al corazón de Dios, contaminó su alma y estropeó su reputación. (pp. 159-160)

 

 

XII. Reconozca que Su Más Grande Poder es encontrado en la Oración.

 

E.M. Bounds una vez dijo: “Darle a la oración un lugar secundario es hacer a Dios secundario en los asuntos de la vida” En su libro: The Weapon of Prayer (Grand Rapids: Baker Book Houser Reprint, 1991), el dice aun más:

 

El hombre a quien Cristo encomendó las fortunas y destino de SU iglesia fueron hombres de oración. A ninguna otra clase de hombres Dios se ha comprometido en este mundo. Los apóstoles fueron prominentemente hombres de oración. Ellos se dieron así mismos a la oración. Ellos hicieron de la oración su función principal. Fue primero su punto de importancia y primero en sus resultados. Dios nunca ha y no comprometerá los intereses de peso de Su reino a hombres que no oren, a quienes no hagan de la oración un factor destacado y controlador de sus vidas. Los hombres que no oran nunca alcanzarán eminencia de devoción. Los hombres piadosos son siempre hombres de oración. Los hombres que no sean hombre prominentemente de oración nunca se hacen notar pro una simplicidad o fuerza en su fe. La piedad no florece en ningún lugar tan rápidamente y tan completamente como en lo secreto. En lo secreto es el jardín de la fe (p.33).

 

Escrito por Darryl M. Erkel

Practical Wisdom for Calvinists

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Practical Wisdom For Calvinists

Practical & Theological Guidelines for Those
Who Embrace the “Doctrines of Grace”

The following practical and theological items, although they apply to every believer regardless of their particular theological tradition, are especially directed to those who adhere to Reformed/Calvinistic theology.

I. Recognize that Salvation is Broader than the Calvinist Camp.

1. All of us, at one time or another, were Arminian in our thinking. A professing Arminian may be just as unregenerate as a professing Calvinist, but one’s adherence to Arminian theology does not necessarily exclude them from the kingdom of God. It is disturbing to hear some Calvinists assign all Arminians to the lowest abyss while conveniently forgetting that they too, at one time, were Arminians. Although the great 18th century evangelist, George Whitefield, had his differences with the staunch Arminian John Wesley, he was able to see the hand of God in Wesley’s ministry and count him as a brother in Christ. Thus, we must be patient with our brethren and recognize that both ethical and theological maturity takes time. In fact, there are some truths that, for whatever reason, we may not yet be ready to receive – as Jesus told His own disciples, “I have many more things to say to you, but you cannot bear them now” (John 16:12).

2. God commands us to accept one another in Christ, in spite of our differences (Romans 14:1; 15:7). If Christ has accepted our Arminian brethren, who are we to reject them? The 19th century Baptist preacher, C.H. Spurgeon, once said:

We give our hand to every man that loves the Lord Jesus Christ, be he what he may or who he may. The doctrine of election, like the great act of election itself, is intended to divide, not between Israel and Israel, but between Israel and the Egyptians – not between saint and saint, but between saints and the children of the world. A man may be evidently of God’s chosen family, and yet though elected, may not believe in the doctrine of election. I hold there are many savingly called, who do not believe in effectual calling, and that there are a great many who persevere to the end, who do not believe the doctrine of final perseverance. We do hope that the hearts of many are a great deal better than their heads. We do not set their fallacies down to any willful opposition to the truth as it is in Jesus, but simply to an error in their judgments, which we pray God to correct. We hope that if they think us mistaken too, they will reciprocate the same Christian courtesy; and when we meet around the cross, we hope that we shall ever feel that we are one in Christ Jesus (New Park Street Pulpit [London: Passmore & Alabaster, Vol.6] p.303).

In another place, he also said:

Far be it from me to imagine that Zion contains none but Calvinistic Christians within her walls, or that there are none saved who do not hold our views (cited in Iain Murray, The Forgotten Spurgeon [Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1966] p.65).

3. Most Arminians reject the Doctrines of Grace out of gross ignorance, misunderstanding, or misrepresentation on the part of sincere, but misinformed Calvinist’s. Thus, often they are not rejecting genuine Calvinism, but distortions of it. One’s heart may be right, while one’s head may be wrong.

4. Calvinism is not the Gospel. One is not saved by a proper understanding of election, Divine sovereignty, or the extent of the atonement. These issues, no doubt, are important, but they are not the core of the Gospel; they indirectly relate to the Gospel (as do many other Biblical teachings), but are not the essence of it. The puritan, John Bradford, stated: “Let a man go to the grammar school of faith and repentance, before he goes to the university of election and predestination.” In the same way that it is wrong to detract from the Gospel message, so it is wrong to add to the Gospel message one’s particular theology. Once again, this is not to deny that the five-points of Calvinism are not important matters; but simply to point out that the minute one makes mandatory for salvation a correct understanding of election, effectual calling, or the extent of the atonement (regardless of how true they might be), they are guilty of adding to the Gospel. This is usually the error of young, zealous Calvinists (although not always), but to use the words of James, “My brethren, these things ought not to be this way” (James 3:10).

II. Don’t Make the Mistake of Accepting Everything “Reformed” or “Calvinistic.”

1. Scripture alone is the final standard of authority for doctrine and practice (Isaiah 8:20; Acts 17:11; 1 Thessalonians 5:21), not Luther, Calvin, Owen, or any other great Reformed theologian. This is not to deny that these men – and men from other theological traditions – have made great spiritual contributions to the church, but only that they are not the final arbiters of truth. I know that many Reformed people would assent to this, but how many truly practice it? If we accept everything under the banner of “Reformed” or “Calvinistic,” without serious scriptural investigation, are we truly practicing “Sola Scriptura”? Let us not make a pope out of Calvin, Luther, or any other mere mortal (Jeremiah 17:5).

2. Be very careful about accepting entire systems of theology (e.g., Covenant theology, Dispensationalism). Most often, the truth is found somewhere in the middle – and usually, a system of theology contains a part of the truth, but not the whole of it. It appears that God has spread His truth throughout various theological traditions (Baptist, Presbyterian, Lutheran, etc.) so that we might not put our trust in men or institutions, but in the testimony of God’s Word.

3. The truth is, some aspects of Reformed theology are erroneous.

A. Infant Baptism. For a thorough evaluation and refutation of this doctrine, see Paul K. Jewett, Infant Baptism & The Covenant of Grace (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1978); T.E. Watson, Baptism Not For Infants (Worthing, England: Henry E. Walter, 1962); Alexander Carson, Baptism: Its Mode and Subjects (Grand Rapids: Kregel Publications [Reprint]); Greg Welty, A Critical Evaluation of Infant Baptism (Fullerton, CA: Reformed Baptist Publications, n.d.).

B. The Covenant of Grace. For a critique of this view, see Jon Zens, “Is There A ‘Covenant of Grace’?” Baptist Reformation Review (Autumn – 1977, Vol.6/No.3), pp.43-53; Richard L. Mayhue, “Hebrews 13:20: Covenant of Grace or New Covenant: An Exegetical Note,” The Master’s Seminary Journal (Fall – 1996, Vol.7/No.2), pp.251-257.

C. The Reformed View of the Law. For an evaluation and critique of the traditional view of the Law and its relationship to the believer under the New Covenant, see Douglas J. Moo, “The Law of Christ as the Fulfillment of the Law of Moses: A Modified Lutheran View,” [Chapter 5] in The Law, The Gospel, and the Modern Christian (Grand Rapids: Zondervan, 1993); “‘This is My Beloved Son, Hear Him!’: The Foundation for New Covenant Ethics and Ecclesiology,” [ed. Jon Zens] Searching Together (Summer – Winter, 1997, Vol.25/1,2,3); Fred G. Zaspel, “Divine Law: A New Covenant Perspective,” Reformation & Revivial [Journal] (Summer – 1997, Vol.6/No.3); Stephen Westerholm, Israel’s Law and the Church’s Faith (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1988); John G. Reisinger, Tablets of Stone (Southbridge, MA: Crowne Publications, 1989).

D. Theonomy. In fairness, not everyone who is Reformed accepts Theonomy or Christian Reconstructionism. I have noticed, however, that many who embrace the Doctrines of Grace, make the unfortunate mistake of accepting Theonomy. For a critique of this unscriptural system, see Jon Zens, “Moses in the Millennium: An Appraisal of Christian Reconstructionism,” Searching Together (Vol. 17:2,3,4 – 1988); [eds. William S. Barker & W.R. Godfrey] Theonomy: A Reformed Critique (Grand Rapids: Zondervan, 1990).

E. The Protestant Reformers Persecuted the Anabaptists and Catholics as Well as Sanctioned the Use of the Sword Against their Opponents. The Reformers had no scriptural authority to malign, persecute, and even kill such groups as the Anabaptists and Roman Catholics. While this is no longer a practice among those who are Reformed, there were many prominent Reformation theologians who thought it was perfectly acceptable – even to the point of citing Scripture for its justification (e.g., Luther, Zwingli, Calvin, et al.). This, once again, demonstrates how important it is to not accept everything that comes from the pen of our Reformation heroes since, not only did they err in their interpretation of Scripture at points, but they sometimes engaged in great acts of sin. The late historian, William Warren Sweet, was correct when he said:

There is a widespread notion among Protestant groups that the separation of church and state, and thus religious liberty, was one of the immediate products of the Reformation, that the early Protestants were advocates of a large tolerance, and that religious liberty was but the logical development of the principles held by all the Reformers. Just where this notion arose is difficult to say, and no reputable historian of our times would endorse it. The fact is that the rise of Protestantism was accompanied by an unprecedented outburst of intolerance (Religion in Colonial America, p.320).

J.C. Ryle, a favorite author among many Reformed people, was quite candid in stating:

Any religion, like that of Mahomet, who made converts with the sword, is not from above but from beneath. Any form of Christianity which burns men at the stake, in order to promote its own success, carries about it the stamp of an apostasy. That is the truest and best religion which does most to spread real, true peace (Expository Thoughts on the Gospels [Vol.4], pp.387-388).

In light of these statements, one wonders what Ryle, and even Reformed people today, would think of Calvin, who had Michael Servetus burned at the stake, or of Zwingli’s complicity in the drowning of the Anabaptists? These men, indeed, should have known better than to commit such evil deeds against other humans – particularly in the name of the Prince of Peace! But, as the old adage goes, “The best of men are men at best.” For more on this, see Leonard Verduin, The Reformers and Their Stepchildren (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1964); Leonard Verduin, The Anatomy of A Hybrid (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1976); William R. Estep, The Anabaptist Story (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans [Revised], 1996).

F. Rigid Clericalism/Unscriptural Ecclesiology. The Protestant Reformers as well as most Reformed churches today, have been unable to break with the strict clericalism which they have inherited from both Rome and Constantine. The Reformers were right in their soteriology (doctrine of salvation), but wrong in their ecclesiology (doctrine of the church). They rediscovered the Gospel, but were unable to fully recover the ecclesiology of the New Testament. Thus, in many respects, the Reformation was only a partial reformation. Not only did the Reformers fail to break with the rigid clericalism of their past (including the error of infant baptism), but church attendance in Protestant territories was compulsory. Thus, believers and unbelievers were forced to gather together under the same church membership:

It is one of the incredible paradoxes of history that the Reformers, who so boldly and effectively recaptured the Gospel of grace from its medieval distortion and restored the central message of justification by faith, should have retained the mass church of the mixed multitude, the territorial church of the Constantinian compromise, in which real faith was not a requirement for membership (H. Bender, These Are My People, p.70).

Unfortunately, much of the ecclesiology within our historic Reformed denominations is fraught with practices and cherished traditions which run counter to the New Testament. For further study, see Alexander Strauch, Biblical Eldership (Littleton, CO: Lewis & Roth Publishers, 1986); William A. Beckham, The Second Reformation (Houston, TX: Touch Publications, 1995); Greg Ogden, The New Reformation (Grand Rapids: Zondervan, 1990); Frank A. Viola, Rethinking the Wineskin (Brandon, FL: Present Testimony Ministry, 1997); Alex R. Hay, The New Testament Order for Church and Missionary (Published by the New Testament Missionary Union, 1947).

III. Don’t View Any Period of Church History as Perfect (e.g., the Protestant Reformation of the 16th Century), Nor Any Particular Group of Christians (e.g., the Reformers, Puritans, Anabaptists).

1. We must value the spiritual contributions of different men and different periods of time within church history, but never idolize them.

2. We must be willing to look at both the good as well as the faults of our spiritual and theological heroes.

3. We must seek to guard ourselves from the error of a party-spirit as well as from making a virtual pope out of Calvin or Luther – something which, by the way, the apostle Paul explicitly told us not to do (1 Corinthians 1:10-13; 3:1-6; 4:1).

4. When we fail to realize the faults of our spiritual/theological heroes, or when we are guilty of idolizing the past, we end up:

A. Making man the measure or standard of righteousness, instead of the Lord Jesus Christ.

B. We fail to see the progression of church history and end up chained to the past – not recognizing that each period of history has its own unique contribution and blessing (including ours in the twenty-first century).

C. Romanticizing the past (“the good-old days”). We end up viewing history from a romanticized perspective, rather than from reality, which includes both great achievements as well as great down-falls. If even the Bible records the failures and sins of the greatest saints (e.g., David, Peter, et al.), why should we then ignore the faults of lesser saints throughout church history (e.g., Calvin, Luther, et al.)? Perhaps one of the major reasons why God allowed the failures of various biblical characters to be recorded, is so that we would not idolize such persons nor form theological parties around them. For those willing to look at the faults of our Reformation and Puritan heroes – not for the purpose of discrediting them, but for the purpose of seeing a true picture – I recommend the following: Thomas N. Smith, “The Perils of Puritanism,” Reformation & Revivial [Journal]: Puritanism I (Spring – 1996, Vol.5/No.2), pp.83-99; Jon Zens, “What Can We Learn From Reformation History?” Baptist Reformation Review (Autumn – 1978, Vol.7/No.3), pp.1-13; Leonard Verduin, The Reformers and Their Stepchildren (Grand Rapids: Wm.B. Eerdmans, 1964).
 

IV. Because We Have Been Given Greater Scriptural Insight, Calvinists Should Be the Model of Humility and Love.

1. Consider the grace and blessings which God has lavished upon you: He could have chosen to create you into a mouse or even a cockroach but, instead, chose to make you into a member of the human race; He could have chosen to plant you in the most remote and harshest place on this planet but, instead, chose to plant you in the free and prosperous land of America; He could have left you in sin and darkness but, instead, chose to redeem you and adopt you as His child through Christ Jesus; And He could have left you in your Arminian confusion but, instead, chose to graciously reveal the Doctrines of Grace to you. Therefore, do you have any excuse for pride or arrogance toward others – particularly toward our Arminian brethren? As the apostle Paul says, “For who regards you as superior? And what do you have that you did not receive? But if you did receive it, why do you boast as if you had not received it?” (1 Corinthians 4:7).

2. Because of the tendency to become prideful over the Doctrines of Grace (1 Corinthians 8:1), we must continually remind ourselves of the words of our Lord: “A new commandment I give to you, that you love one another, even as I have loved you, that you also love one another. By this all men will know that you are My disciples, if you have love for one another” (John 13:34-35; cf. John 15:12,17; Romans 12:3,10; 1 Corinthians 13:4,13; Ephesians 4:1-3,32; Philippians 2:1-4; Colossians 4:6; 1 Peter 3:8; 1 John 3:14-18; 4:11). For further study, I highly recommend: Jonathan Edwards, Charity and its Fruits (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust [Reprint], 1969).

3. Seek to cultivate and improve such spiritual characteristics as patience, kindness, and non-retaliation. Robert Chapman, whom Spurgeon considered to be the most saintliest man he ever knew, once said: “There are many who preach Christ, but not so many who live Christ. My great aim will be to live Christ” (Robert L. Peterson, Robert Chapman: A Biography [Neptune, NJ: Loizeaux Brothers, 1995] p.29). This, likewise, should be the goal of the Calvinist (or any believer for that matter).

4. The only way to reverse the common assumption that Calvinists are haughty and proud, is to simply not behave in this way.

5. Although those who adhere to the precious Doctrines of Grace should be ready always to articulate and explain their beliefs, we must be careful to not go looking for debates or disputes with our Arminian brethren – as Paul reminds us in Philippians 4:3, “being diligent to preserve the unity of the Spirit in the bond of peace.” Let us also remember that we do not always have to have the last word, nor is it necessary to always “win the debate” – as Spurgeon wisely warned his own students at The Pastor’s College:

In all probability, sensible conversation will sometimes drift into controversy, and here many a good man runs upon a snag. The sensible minister will be particularly gentle in argument. He, above all men, should not make the mistake of fancying that there is force in temper, and power in speaking angrily. A heathen who stood in a crowd in Calcutta, listening to a missionary disputing with a Brahmin, said he knew which was right though he did not understand the language – he knew that he was in the wrong who lost his temper first. For the most part, that is a very accurate way of judging. Try to avoid debating with people. State your opinion and let them state theirs. If you see that a stick is crooked, and you want people to see how crooked it is, lay a straight rod down beside it; that will be quite enough. But if you are drawn into controversy, use very hard arguments and very soft words. Frequently you cannot convince a man by tugging at his reason, but you can persuade him by winning his affections (Lectures to My Students [Grand Rapids: Baker Book House Reprint, 1977] Vol.1, p.188).

6. Christian love, however, does not exclude a proper and humble boldness. Proverbs 28:1 reminds us that “the righteous are bold as a lion” (cf. Acts 4:29,31; Philippians 1:14).
 

V. Don’t Major on the Minors. Be very Careful Where You Plant Your Flag.

1. There are some issues or controversies not worth getting involved in – at least not to the point of disrupting the unity and peace of the church.

2. If you end up majoring on things not truly essential, you will either ignore those that are important and worthy of your efforts – or – people will tend to not take you seriously on vital matters because of your propensity to make a big deal over insignificant issues. This would be the spiritual or theological counterpart of “crying wolf.” I am amazed at how many Christians are obsessed with reclaiming America as a “Christian Nation” or who spend most of their available time warning other Christians of the threat of secular humanism or the latest conspiracy theory, yet cannot define the doctrine of justification (Martin Luther believed that justification was the article by which the church stands or falls). Many of these same people want the Ten Commandments to be the moral basis for our country, yet cannot even name them! Quite frankly, if the Devil can divert you to endlessly chase unedifying or non-essential issues, he has won the day.

3. Don’t allow others to drag you into their personal theological controversies.

4. In many cases, those who are in constant friction with others over relatively minor theological issues, do so because: (1) They are spiritually immature; (2) Lack discernment in recognizing what is essential or non-essential; and (3) They engage in unimportant disputes because they’re not truly engaged in genuine spiritual warfare. It’s akin to soldiers, during peace-time, who concentrate on the relatively petty details of shining shoes or making certain that their uniforms are always starched because there’s no real war to fight. Thus, they spend much of their time concentrating on insignificant duties. Actually, the Christian who pursues “fruitless discussions” (1 Timothy 1:3-7) stands under the disciplining hand of God since, unlike the soldier who serves during peace-time, our war is not over, but continues to rage on until Christ returns (2 Corinthians 10:3-4; Ephesians 6:10-18; 1 Peter 5:8-9).
 

VI. Recognize That You Can Learn From Those Who Are Outside of the Reformed Camp.

A number of years ago, a young Calvinist fellow told me, “I only read Reformed authors!” My immediate response was, “Why limit yourself?” Apparently, he thought that God only teaches those who are Reformed or that they are the only ones who have anything worthy to say. The truth is, God can use the lowliest or most uneducated saint to teach us His truth – including our Arminian brethren. This doesn’t necessarily mean that we have to agree with everyone we converse. It does mean, however, that we must be willing to listen to those outside of our theological tradition and to accept that which agrees with Scripture and reject that which doesn’t. Don’t limit the avenues which are available for your instruction and sanctification.
 

VII.  Seek to Be A Man/Woman of the Text of Scripture.

That which separates the men from the boys, theologically speaking, is the ability to define and defend one’s theology from the biblical text. Some Christians argue their case from philosophy or general theological assumptions, but the Christian who is able to articulate his views from Scripture itself will stand head over everyone else because, not only does he have a proper starting-point, but his arguments will carry greater weight because they come from God’s Word. Instead of speaking in vague generalities about spiritual or theological matters, they are able to precisely and exegetically support their opinions because they are daily studying the contents of Scripture. To his own students, Spurgeon wisely advised:

There is one book which you all have, and that is your Bible; and a minister with his Bible is like David with his sling and stone, fully equipped for the fray. No man may say that he has no well to draw from while the Scriptures are within reach. In the Bible we have a perfect library, and he who studies it thoroughly will be a better scholar than if he had devoured the Alexandrian Library entire. To understand the Bible should be our ambition; we should be familiar with it, as familiar as the housewife with her needle, the merchant with his ledger, the mariner with his ship. We ought to know its general run, the contents of each book, the details of its histories, its doctrines, its precepts, and everything about it . . . A man who has his Bible at his fingers’ ends and in his heart’s core is a champion in our Israel; you cannot compete with him: you may have an armory of weapons, but his Scriptural knowledge will overcome you; for it is a sword like that of Goliath, of which David said, “There is none like it” (Lectures to My Students [Vol.1], pp.195-196).

VIII. In Purchasing Books, Be Selective and Purchase Only the Best.

A man’s library is a good indicator of his thinking and theology. The wise believer, therefore, should not waste his money or time on the sensational and shallow. Although the words of Solomon in Ecclesiastes 12:12 are true (“the writing of many books is endless, and excessive devotion to books is wearying to the body”), this does not undermine the value of securing profitable books which help to inform our minds and clarify the meaning of Scripture (2 Timothy 4:13).

IX. The Calvinist, Above All Others, Should Seek to Be Productive in His Walk For Christ.

1. Knowledge brings accountability. The more knowledge that one has of the Word of God, the more accountable they are to live in obedience to it and to manifest the fruits which spring from that knowledge. Thus, there is no excuse for an unproductive and lazy Calvinist. Don’t be a spiritual fat cow!

2. Don’t settle for low levels of grace within your life. Seek to excel in your Christian walk – as Paul urges us in Romans 12:11, “not lagging behind in diligence, fervent in spirit, serving the Lord” (cf. 1 Corinthians 15:58; 1 Thessalonians 4:9-10; Hebrews 6:10-12).

3. Practice disciple-making. It amazes me how many people grow in the Doctrines of Grace and who excel in their grasp of God’s revelation, but who never make any effort to disciple others. Think of the many experienced and older Christian men who never impart their wisdom and knowledge to younger men. In my opinion, this is a waste of the rich spiritual and intellectual resources which God has given to each one of us, as well as disservice to the body of Christ. For more on mentoring and disciple-making, see Paul D. Stanley & J. Robert Clinton, Connecting (Colorado Springs, CO: NavPress, 1992); Bill Hull, The Disciple Making Church (Grand Rapids: Fleming H. Revell, 1990).

4. Be optimistic about your future and service unto Christ – as was William Carey, the founder of modern missions, who said: “Expect great things from God; attempt great things for God.”

5. The Calvinist should seek to be the model of hospitality and charity (Romans 12:13; 1 Peter 4:9).

6. Be generous and liberal in your giving to others (Deuteronomy 15:10; 2 Corinthians 8:1-4; 9:7). William S. Plumer, “He who is not liberal with what he has, does but deceive himself when he thinks he would be more liberal if he had more.” Henry Ward Beecher, “In this world it is not what we take up but what we give up that makes us rich.”
 

X. Develop A Theology of Listening.

1. So often, when we converse with other believers, we tend to talk past each other because we have not learned the value and discipline of listening. James 1:19 tell us, “But let everyone be quick to hear, slow to speak, and slow to anger.”

2. I am persuaded that most of our doctrinal controversies throughout church history could have been solved or perhaps eased had Christians been more willing to listen carefully to one another.

3. Learn to be patient with the verbal blunders of others – “For we all stumble in many ways. If anyone does not stumble in what he says, he is a perfect man, able to bridle the whole body as well” (James 3:2).

4. As hard as it may seem, learn to value the criticism that you receive from others. Spurgeon wisely advised his own students at the Pastor’s College in London to not view criticism as necessarily a bad thing:

You must be able to bear criticism, or you are not fit to be at the head of a congregation; and you must let the critic go without reckoning him among your deadly foes, or you will prove yourself a mere weakling. It is wisest always to show double kindness where you have been severely handled by one who thought it his duty to do so, for he is probably an honest man and worth winning . . . The best of people are sometimes out at elbows and say unkind things; we should be glad if our friends could quite forget what we said when we were peevish and irritable, and it will be Christ-like to act towards others in this matter as we would wish them to do towards us . . . A sensible friend who will unsparingly criticize you from week to week will be a far greater blessing to you than a thousand undiscriminating admirers if you have sense enough to bear his treatment, and grace enough to be thankful for it. When I was preaching at the Surrey Gardens, an unknown censor of great ability used to send me a weekly list of my mispronunciations and other slips of speech. He never signed his name, and that was my only cause of complaint against him, for he left me in a debt which I could not acknowledge. I take this opportunity of confessing my obligations to him, for with genial temper, and an evident desire to benefit me, he marked down most relentlessly everything which he supposed me to have said incorrectly. Concerning some of these corrections he was in error himself, but for the most part he was right, and his remarks enabled me to perceive and avoid many mistakes. I looked for his weekly memoranda with much interest, and I trust I am all the better for them (Lectures to My Students [Vol.2], pp.169-170,175).

5. Criticism Will:

A. Keep you humble. Criticism helps to deflate swollen-egos.

B. Inform and educate you.

C. Keep you dependent upon your heavenly Father.

D. Help to confirm that you are not a man-pleaser – as Jesus warned His own disciples: “Woe to you when all men speak well of you” (Luke 6:26).

XI. Don’t Allow Your Past Failures to Hinder Your Service to God.

1. It’s important to remember that the greatest of men within redemptive history have had their short-comings and failures, yet we still used by God. Therefore, “Let us press on to maturity” (Hebrews 6:1; cf. Philippians 3:12,14).

2. Don’t allow yourself to fixate on the failures and sins of your Christian life, but look to the greater work of sanctification that God is doing in your life. Soldiers don’t quit! John Owen, “Think of the guilt of sin, that you may be humbled. Think of the power of sin, that you may seek strength against it. Think not of the matter of sin . . . . lest you be more and more entangled.”

3. While it is granted that a Christian may act hypocritical at times, a genuine believer will not continuously live a life of hypocrisy (1 John 3:9-10). Henry Scudder, in his classic work, The Christian’s Daily Walk, writes:

Uprightness being part of sanctification, is not fully perfect in this life; but is mixed with some hypocrisy, conflicting one against the other. It has degrees, sometimes more, sometimes less . . . A man is not to be called an upright man, or a hypocrite, because of some few actions wherein he may show uprightness or hypocrisy: for a hypocrite may do some upright actions, in which he does not dissemble, though he cannot be said to do them in uprightness; as Jehu destroyed the wicked house of Ahab, and the idolatrous priests of Baal, with all his heart (2 Kings 10). And the best man may do some hypocritical and guileful actions, as in the matter of Uriah, David did (1 Kings 15:5). It is not the having of hypocrisy that denotes a hypocrite, but the reigning of it, which is, when it is not seen, confessed, bewailed, and opposed. A man should judge of his uprightness rather by his will, bent, and the inclination of his soul, and good desires, and true endeavors to well doing in the whole course of his life, than by this or that particular act, or by his power to do. David was thus esteemed a man according to God’s own heart, no otherwise; rather by the goodness of the general course of his life, than by particular actions: for in many things he offended God, and polluted his soul, and blemished his reputation (pp.159-160).

XII. Recognize That Your Greatest Power is Found in Prayer.

E.M. Bounds once said, “To give prayer the secondary place is to make God secondary in life’s affairs.” In his book, The Weapon of Prayer (Grand Rapids: Baker Book House Reprint, 1991), he further stated:

The men to whom Jesus Christ committed the fortunes and destiny of His church were men of prayer. To no other kind of men has God ever committed Himself in this world. The apostles were preeminently men of prayer. They gave themselves to prayer. They made praying their chief business. It was first in point of importance and first in results. God never has, and He never will, commit the weighty interests of His kingdom to prayerless men, who do not make prayer a conspicuous and controlling factor in their lives. Men who do not pray never rise to any eminence of piety. Men of piety are always men of prayer. Men who are not preeminently men of prayer are never noted for the simplicity and strength of their faith. Piety flourishes nowhere so rapidly and so rankly as in the closet. The closet is the garden of faith (p.33).

Written by Darryl M. Erkel (1998)

 

Declaración Doctrinal

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Las Santas Escrituras
Dios
Enseñamos que la Biblia es la revelación escrita de Dios al hombre, y de esta manera los sesenta y seis libros de la Biblia que nos han sido dados por el Espíritu Santo constituyen la Palabra de Dios plenaria (inspirada en todas sus partes por igual) (1 Corintios 2:7-14; 2 Pedro 1:20-21).
Enseñamos que la Palabra de Dios es una revelación objetiva, proposicional (1 Tesalonicenses 2:13; 1 Corintios 2:13), verbalmente inspirada en cada palabra (2 Timoteo 3:16), absolutamente inerrante en los documentos originales, infalible, y exhalada por Dios. Enseñamos la interpretación literal, gramatical-histórica de la Escritura la cual afirma la creencia de que los capítulos de apertura de Génesis presentan la creación en seis días literales (Génesis 1:31; Exodo 31:17).
Enseñamos que la Biblia constituye el único estándar infalible de fe y práctica (Mateo 5:18; 24:35; Juan 10:35; 16:12-13; 17:17; 1 Corintios 2:13; 2 Timoteo 3:15-17; Hebreos 4:12; 2 Pedro 1:20-21).
Enseñamos que Dios habló en Su Palabra escrita mediante un proceso dual de autores. El Espíritu Santo guió de tal manera a los autores humanos que, a través de sus personalidades individuales y diferentes estilos de escritura, compusieron y escribieron la Palabra de Dios para el hombre (2 Pedro 1:20-21) sin error en el todo ó en la parte (Mateo 5:18; 2 Timoteo 3:16).
Enseñamos que, mientras que puede haber varias aplicaciones de algún pasaje en particular de la Escritura, no hay más que una interpretación verdadera. El significado de la Escritura debe ser encontrado al aplicar de manera diligente el método de interpretación literal gramatical-histórico bajo la iluminación del Espiritu Santo (Juan 7:17; 16:12-15; 1 Corintios 2:7-15; 1 Juan 2:20). La responsabilidad de los creyentes consiste en estudiar para llegar a la verdadera intención y significado de la Escritura, reconociendo que la aplicación apropiada es obligatoria para todas las generaciones. Sin embargo la verdad de la Escritura está en una posición en la que juzga a los hombres; quienes nunca están en una posición de juzgarla.Enseñamos que no hay más que un Dios vivo y verdadero (Deuteronomio 6:4; Isaías 45:5-7; 1 Corintios 8:4), un Espíritu infinito, que todo lo sabe (Juan 4:24), perfecto en todos Sus atributos, uno en esencia, existiendo eternamente en tres Personas—Padre, Hijo, y Espíritu Santo (Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14)—mereciendo adoración y obediencia cada uno por igual.


Dios el Padre
Enseñamos que Dios el Padre, la primera persona de la Trinidad, ordena y dispone todas las cosas de acuerdo a Su propósito y gracia (Salmo 145:8-9; 1 Corintios 8:6). El es el Creador de todas las cosas (Génesis 1:1-31; Efesios 3:9). Como el único Gobernante absoluto y omnipotente en el universo, El es soberano en la creación, providencia, y redención (Salmo 103:19; Romanos 11:36). Su paternidad involucra tanto Su designación dentro de la Trinidad como Su relación con la humanidad. Como el Creador El es Padre de todos los hombres (Efesios 4:6), pero El únicamente es el Padre espiritual de los creyentes (Romanos 8:14; 2 Corintios 6:18). El ha decretado para Su propia gloria todas las cosas que suceden (Efesios 1:11). El continuamente sostiene, dirije, y gobierna a todas las criaturas y a todos los acontecimientos (1 Crónicas 29:11). En Su soberanía El no es ni el autor de ni El que aprueba el pecado (Habacuc 1:13; Juan 8:38-47), ni tampoco anula la responsabilidad de criaturas morales e inteligentes (1 Pedro 1:17). En Su gracia El ha escogido desde la eternidad pasada a aquellos a quienes El ha determinado que sean suyos (Efesios 1:4-6); El salva del pecado a todos los que vienen a El por medio de Jesucristo; El adopta como suyos a todos aquellos que vienen a El; y El se convierte, al adoptarlos, en Padre de los Suyos (Juan 1:12; Romanos 8:15; Gálatas 4:5; Hebreos 12:5-9). 

Dios el Hijo
Enseñamos que Jesucristo, la segunda Persona de la Trinidad, poseé todos los atributos divinos, y en estos El es igual a Dios, cosubstancial, y coeterno con el Pdre (Juan 10:30; 14:9).
Enseñamos que Dios el Padre creó de acuerdo a Su propia voluntad, a través de Su Hijo, Jesucristo, por medio de Quien todas las cosas continúan existiendo y operando (Juan 1:3; Colosenses 1:15-17; Hebreos 1:2).
Enseñamos que en la encarnación (Dios hecho hombre) Cristo rindió o hizo a un lado únicamente las prerrogativas de deidad pero nada de la esencia divina, ni en grado ni en tipo. En Su encarnación, la segunda Persona de la Trinidad, existiendo eternamente, aceptó todas las características esenciales del ser humano y de esta manera se volvió el Dios-Hombre (Filipenses 2:5-8; Colosenses 2:9).
Enseñamos que Jesucristo representa a la humanidad y deidad en una unidad indivisible (Miqueas 5:2; Juan 5:23; 14:9-10; Colosenses 2:9).
Enseñamos que nuestro Señor Jesucristo nació de una virgen (Isaías 7:14; Mateo 1:23, 25; Lucas 1:26-35); que El era Dios encarnado (Juan 1:1, 14); y que el propósito de la encarnación fue revelar a Dios, redimir a los hombres, y gobernar sobre el reino de Dios (Salmo 2:7-9; Isaías 9:6; Juan 1:29; Filipenses 2:9-11; Hebreos 7:25-26; 1 Pedro 1:18-19).
Enseñamos que, en la encarnación, la segunda persona de la Trinidad hizo a un lado Su derecho a todas las prerrogativas de coexistencia con Dios y se atribuyó una existencia apropiada a un siervo mientras que nunca se despojó de Sus atributos divinos (Filipenses 2:5-8).
Enseñamos que nuestro Seños Jesucristo llevó a cabo nuestra redención por medio del derramamiento de Su sangre y de Su muerte sacrificial en la cruz y que Su muerte fue voluntaria, vicaria, sustitucionaria, propiciatoria, y redentora (Juan 10:15; Romanos 3:24-25; 5:8; 1 Pedro 2:24).
Enseñamos que debido a que la muerte de nuestro Señor Jesucristo fue eficaz, el pecador que cree es liberado del castigo, la paga, el poder, y un día de la presencia misma del pecado; y que él es declarado justo, se le otorga vida eterna, y es adoptado en la familia de Dios (Romanos 3:25; 5:8-9; 2 Corintios 5:14-15; 1 Pedro 2:24; 3:18).
Enseñamos que nuestra justificación es asegurada por Su resurrección literal, física de los muertos y que El ahora, después de haber ascendido, está a la diestra del Padre, en donde ahora El es nuestro mediador como Abogado y Sumo Sacerdote (Mateo 28:6; Lucas 24:38-39; Hechos 2:30-31; Romanos 4:25; 8:34; Hebreos 7:25; 9:24 1 Juan 2:1).
Enseñamos que en la resurrección de Jesucristo de la tumba, Dios confirmó la deidad de Su Hijo y demostró que Dios ha aceptado la obra expiatora de Cristo en la cruz. La resurrección corporal de Jesús también es la garantía de una vida de resurrección futura para todos los creyentes (Juan 5:26-29; 14:19; Romanos 1:4; 4:25; 6:5-10; 1 Corintios 15:20-23).
Enseñamos que Jesucristo regresará para recibir a la iglesia, la cual es Su cuerpo, en el rapto, y al regresar con Su iglesia en gloria, establecerá Su reino milenial en la tierra (Hechos 1:9-11; 1 Tesalonicenses 4:13-18; Apocalipsis 20).
Enseñamos que el Señor Jesucristo es Aquel a través de Quien Dios juzgará a toda la humanidad (Juan 5:22-23):
a. Creyentes (1 Corintios 3:10-15; 2 Corintios 5:10)
b. Habitantes de la tierra que estén vivos cuando El regrese en gloria (Mateo 25:31-46).
c. c. Muertos incrédulos en el Gran Trono Blanco (Apocalipsis 20:11-15).
Como el Mediador entre Dios y el hombre (1 Timoteo 2:5), la Cabeza de Su Cuerpo que es la iglesia (Efesios 1:22; 5:23; Colosenses 1:18), y el Rey universal venidero, Quien reinará en el trono de David (Isaías 9:6; Lucas 1:31-33), El es el Juez que tiene la última palabra de todos aquellos que no confían en El como Señor y Salvador (Mateo 25:14-46; Hechos 17:30-31). 

Dios el Espíritu Santo
Enseñamos que el Espíritu Santo es una Persona divina, eterna, no derivada, que poseé todos los atributos de personalidad y deidad incluyendo intelecto (1 Corintios 2:10-13), emociones (Efesios 4:30), voluntad (1 Corintios 12:11, eternalidad (Hebreos 9:14), omnipresencia (Salmo 139:7-10), omnisciencia (Isaías 40:13-14), omnipotencia (Romanos 15:13), y veracidad (Juan 16:13). En todos los atributos divinos y en sustancia El es igual al Padre y al Hijo (Mateo 28:19; Hechos 5:3-4; 28:25-26; 1 Corintios 12:4-6; 2 Corintios 13:14; y Jeremías 31:31-34 con Hebreos 10:15-17).
Enseñamos que el Espíritu Santo ejecuta la voluntad divina en relación a toda la humanidad. Reconocemos Su actividad soberana en la creación (Génesis 1:2), la encarnación (Mateo 1:18), la revelación escrita (2 Pedro 1:20-21), y la obra de salvación (Juan 3:5-7).
Enseñamos que la obra del Espíritu Santo en esta época comenzó en Pentecostés cuando El descendió del Padre como fue prometido por Cristo (Juan 14:16-17; 15:26) para iniciar y completar la edificación del Cuerpo de Cristo, el cual es Su iglesia (1 Corintios 12:13). El amplio espectro de Su actividad divina incluye convencer al mundo de pecado, de justicia, y de juicio; glorificando al Señor Jesucristo y transformando a los creyentes a la imagen de Cristo (Juan 16:7-9; Hechos 1:5; 2:4; Romanos 8:9; 2 Corintios 3:6; Efesios 1:13).
Enseñamos que el Espíritu Santo es el Maestro divino, Quien guió a los apóstoles y profetas en toda la verdad conforme ellos se entregaban a escribir la revelación de Dios, la Biblia. Todo creyente poseé la presencia del Espíritu Santo Quien mora en él, desde el momento de la salvación, y el deber de todos aquellos que han nacido del Espíritu, consiste en ser llenos del (controlados por) el Espíritu (Juan 16:13; Romanos 8:9; Efesios 5:18; 2 Pedro 1:19-21; 1 Juan 2:20,27).
Enseñamos que el Espíritu Santo administra dones espirituales a la iglesia. El Espíritu Santo no se glorifica a Sí Mismo ni a Sus dones por medio de muestras ostentosas, sino que glorifica a Cristo al implementar Su obra de redención de los perdidos y edificación de los creyentes en la santísima fe (Juan 16:13-14; Hechos 1:8; 1 Corintios 12:4-11; 2 Corintios 3:18).
Enseñamos, con respecto a esto, que Dios el Espíritu Santo es soberano en otorgar todos Sus dones para el perfeccionamiento de los santos en el día de hoy y que hablar en lenguas y la operación de los milagros de señales en los primeros días de la iglesia, fueron con el propósito de apuntar hacia y certificar a los apóstoles como reveladores de verdad divina, y su propósito nunca fue el de ser característicos de las vidas de creyentes (1 Corintios 12:4-11; 13:8-10; 2 Corintios 12:12; Efesios 4:7-12; Hebreos 2:1-4). 

El Hombre
Enseñamos que el hombre fue directa e inmediatamente creado por Dios a Su imagen y semejanza. El hombre fue creado libre de pecado con una naturaleza racional, con inteligencia, voluntad, determinación personal, y responsabilidad moral para con Dios (Génesis 2:7, 15-25; Santiago 3:9).
Enseñamos que la intención de Dios en la creación del hombre fue que el hombre glorificara a Dios, disfrutara de la comunión con Dios, viviera su vida en la voluntad de dios, y de esta manera cumpliera el propósito de Dios para el hombre en el mundo (Isaías 43:7; Colosenses 1:16; Apocalipsis 4:11).
Enseñamos que en el pecado de desobediencia de Adán a la voluntad revelada de Dios y a la palabra de Dios, el hombre perdió su inocencia, incurrió en la pena de muerte espiritual y física; se volvió sujeto a la ira de Dios; y se volvió inherentemente corrupto y totalmente incapaz de escoger o hacer aquello que es aceptable a Dios fuera de la gracia divina. Sin poder alguno para tener la capacidad en sí mismo de restauracións, el hombre está perdido sin esperanza alguna. Por lo tanto, la salvación es en su totalidad la obra de la gracia de Dios por medio de la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo (Génesis 2:16-17; 3:1-19; Juan 3:36; Romanos 3:23; 6:23; 1 Corintios 2:14; Efesios 2:1-3; 1 Timoteo 2:13-14; 1 Juan 1:8).
Enseñamos que debido a que todos los hombres de todas las épocas de la historia estaban en Adán, se les ha transmitido una natrualeza corrompida por el pecado de Adán, siendo Jesucristo la única excepción. Por lo tanto todos los hombres son pecadores por naturaleza, por decisión personal, y por declaración divina (Salmo 14:1-3; Jeremías 17:9; Romanos 3:9-18, 23; 5:10-12).
Salvación
Enseñamos que la salvación es totalmente de Dios por gracia basada en la redención de Jesucristo, el mérito de Su sangre derramada, y que no está basada en méritos humanos u obras (Juan 1:12; Efesios 1:7; 2:8-10; 1 Pedro 1:18-19).
Regeneración
Enseñamos que la regeneración es una obra sobrenatural del Espíritu Santo mediante la cual la naturaleza divina y la vida divina son dadas (Juan 3:3-7; Tito 3:5). Es instantanea y es llevada a cabo únicamente por el poder del Espíritu Santo a través de la Palabra de Dios (Juan 5:24), cuando el pecador en arrepentimiento, al ser capacitado por el Espíritu Santo, responde en fe a la provisión divina de la salvación. La regeneración genuina es manifestada en frutos dignos de arrepentimiento que se demuestran en actitudes y conducta justas. Las buenas obras serán su evidencia apropiada y fruto (1 Corintios 6:19-20; Efesios 2:10), y serán experimentadas hasta el punto en el que el creyente se somete al control del Espíritu Santo en su vida a través de la obediencia fiel a la Palbra de Dios (Efesios 5:17-21); Filipenses 2:12b; Colosenses 3:16; 2 Pedro 1:4-10). Esta obediencia hace que el creyente sea conformado más y más a la la imagen de nuestro Señor Jesucristo (2 Corintios 3:18). Tal conformidad llega a su clímax en la glorificación del creyente en la venida de Cristo (Romanos 8:17; 2 Pedro 1:4; 1 Juan 3:2-3). 

Elección
Enseñamos que la elección es el acto de Dios mediante el cual, antes de la fundación del mundo, El escogió en Cristo a aquellos a quienes El en Su gracia regenera, salva, y santifica (Romanos 8:28-30; Efesios 1:4-11; 2 Tesalonicenses 2:13; 2 Timoteo 2:10; 1 Pedro 1:1-2).
Enseñamos que la elección soberana no contradice o niega la responsabilidad del hombre de arrepentirse y confiar en Cristo como Salvador y Señor (Ezequiel 18:23, 32; 33:11; Juan 3:18-19, 36; 5:40; Romanos 9:22-23; 2 Tesalonicenses 2:10-12; Apocalipsis 22:17). No obstante, debido a que la gracia soberana incluye tanto el medio para recibir la dádiva de salvación como también la dádiva misma, la elección soberana resultará en lo que Dios determina. Todos aquellos a quienes el Padre llama a Sí Mismo vendrán en fe y todos los que vienen en fe, el Padre los recibirá (Juan 6:37-40, 44; Hechos 13:48; Santiago 4:8).
Enseñamos que el favor inmerecido de Dios que otorga a pecadores totalmente depravados no está relacionado ni a alguna iniciativa de su parte ni a que Dios sepa lo que puedan hacer de su propia voluntad, sino que es absolutamente a partir de Su gracia soberana y misericordia, sin relación alguna a cualquier otra cosa fuera de El (Efesios 1:4-7; Tito 3:4-7; 1 Pedro 1:2).
Enseñamos que la elección no debe ser vista como si estuviera basada meramente en la soberanía abstracta. Dios es verdaderamente soberano pero El ejercita esta soberanía en armonía con Sus otros atributos, especialmente Su omisciencia, justicia, santidad, sabiduría, gracia, y amor (Romanos 9:11-16). Esta soberanía siempre exaltará la voluntad de Dios de una manera que es totalmente consistente con Su persona como se revela en la vida de nuestro Señor Jesucristo (Mateo 11:25-28; 2 Timoteo 1:9). 

Justificación
Enseñamos que la justificación delante de Dios es un acto de Dios (Romanos 8:33) por medio del cual El declara justos a aquellos a quienes, a través de la fe en Cristo, se arrepienten de sus pecados (Lucas 13:3; Hechos 2:38; 3:19; 11:18; Romanos 2:4; 2 Corintios 7:10; Isaías 55:6-7) y lo confiesan como Señor soberano (Romanos 10:9-10; 1 Corintios 12:3; 2 Corintios 4:5; Filipenses 2:11). Esta justicia es independiente de cuaquier virtud u obra del hombre (Romanos 3:20; 4:6) e involucra la imputación de nuestros pecados a Cristo (Colosenses 2:14; 1 Pedro 2:24) y la imputación de la justicia de Cristo a nosotros (1 Corintios 1:30; 2 Corintios 5:21). Por medio de esto Dios puede ser “el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús” (Romanos 3:26). 

Santificación
Enseñamos que todo creyente es santificado (apartado) para Dios por la justificación y por lo tanto declarado santo y por lo tanto identificado como un santo. Esta santificación es posicional e instantanea y no debe ser confundida con la santificación progresiva. Esta santificación tiene que ver con la posición del cryente, no con su vida práctica actual o condición (Hechos 20:32; 1 Corintios 1:2, 30; 6:11; 2 Tesalonicenses 2:13; Hebreos 2:11; 3:1; 10:10, 14; 13:12; 1 Pedro 1:2).
Enseñamos que por la obra del Espíritu Santo también hay una santificación progresiva mediante la cual el estado del creyente es traído a un punto más cercano a la posición que disfruta por medio de la justificación. A través de la obediencia a la Palabra de Dios y la capacidad dada por el Espíritu Santo, el creyente es capaz de vivir una vida de mayor santidad en conformidad a la voluntad de Dios, volviéndose más y más como nuestro Señor Jesucristo (Juan 17:17, 19; Romanos 6:1-22; 2 Corintios 3:18; 1 Tesalonicenses 4:3-4; 5:23).
Con respecto a esto, enseñamos que toda persona salva está involucrada en un conflicto diario—la nueva naturaleza en Cristo batallando en contra de la carne—pero hay provisión adecuada para la victoria por medio del poder del Espíritu Santo Quien mora en el creyente. No obstante la batalla permanece en el creyente a lo largo de esta vida terrenal y nunca es terminada en su totalidad. Toda afirmación de que un creyente puede erradicar el pecado en su vida en esta vida, no es Bíblica. La erradicación del pecado no es posible, pero el Espíritu Santo proveé lo necesario9 para la victoria sobre el pecado (Gálatas 5:16-25; Efesios 4:22-24; Filipenses 3:12; Colosenses 3:9-10; 1 Pedro 1:14-16; 1 Juan 3:5-9). 

Seguridad
Enseñamos que todos los redimidos, una vez que han sido salvos, son guardados por el poder de Dios y de esta manera están seguros en Cristo para siempre (Juan 5:24; 6:37-40; 10:27-30; Romanos 5:9-10; 8:1, 31-39; 1 Corintios 1:4-8; Efesios 4:30; Hebreos 7:25; 13:5; 1 Pedro 1:5; Judas 24).
Enseñamos que el privilegio de los creyentes es regocijarse en la certidumbre de su salvación por medio del testimonio de la Palabra de Dios, el cual, no obstante, claramente nos prohibe el uso de la libertad Cristiana como una ocasión para vivir en pecado y carnalidad (Romanos 6:15-22; Gálatas 5:13, 25-26; Tito 2:11-14). 

Separación
Enseñamos que a lo largo del Antiguo y Nuevo Testamento claramente se llama a la separación del pecado, y que las Escrituras claramente indican que en los últimos días la apostasía y la mundanalidad se incrementarán (2 Corintios 6:14-7:1; 2 Timoteo 3:1-5; 1 Timoteo 4:1-5).
Enseñamos que a partir de una profunda gratitud por la gracia inmerecida de Dios que se nos ha sido otorgada y debido a que nuestro Dios glorioso es tan digno de nuestra consagración total, todos los salvos deben de vivir de tal manera que demostremos nuestro amor reverente a Dios y de esta manera no traer deshonra a nuestro Señor y Salvador. También enseñamos que Dios nos manda a que nos separemos de toda apostasía religiosa y prácticas mundanas y pecaminosas (Romanos 12:1-2; 1 Corintios 5:9-13; 2 Corintios 6:14-7:1; 1 Juan 2:15-17; 2 Juan 9-11).
Enseñamos que los creyentes deben de estar separados para nuestro Señor Jesucristo (2 Tesalonicenses 1:11-12; Hebreos 12:1-2) y afirmar que la vida Cristiana es una vida de justicia obediente que refleja la enseñanza de las Bienaventuranzas (Mateo 5:2-12) y una búsqueda continua de santidad (Romanos 12:1-2; 2 Corintios 7:1; Hebreos 12:14; Tito 2:11-14; 1 Juan 3:1-10). 

La Iglesia
Enseñamos que todos los que confían en Jesucristo son inmediatamente colocados por el Espíritu Santo en un Cuerpo espiritual unido, la iglesia (1 Corintios 12:12-13), la novia de Cristo (2 Corintios 11:2; Efesios 5:23-32; Apocalipsis 19:7-8), de la cual Cristo es la cabeza (Efesios 1:22; 4:15; Colosenses 1:18).
Enseñamos que la formación de la iglesia, el Cuerpo de Cristo, comenzó en el Día de Pentecostés (Hechos 2:1-21, 38-47) y será completada cuando Cristo venga por los Suyos en el rapto (1 Corintios 15:51-52; 1 Tesalonicenses 4:13-18).
Enseñamos que la iglesia es un organismo espiritual único diseñado por Cristo, constituido por todos los creyentes que han nacido de nuevo en la época actual (Efesios 2:11-3:6). La iglesia es distinta a Israel (1 Corintios 10:32), un misterio no revelado sino hasta esta época (Efesios 3:1-6; 5:32). 

Enseñamos que la autoridad suprema de la iglesia es Cristo (1 Corintios 11:3; Efesios 1:22; Colosenses 1:1 y que el liderazgo, dones, orden, disciplina, y adoración son determinados por medio de Su soberanía como se encuentra en las Escrituras. Las personas bíblicamente designadas sirviendo bajo Cristo y sobre la asamblea son los ancianos (también llamados obispos, pastores, y pastores-maestros; Hechos 20:28; Efesios 4:11) y diáconos. Tanto ancianos como diáconos deben de cumplir con los requisitos bíblicos (1 Timoteo 3:1-13; Tito 1:5-9; 1 Pedro 5:1-5).
Enseñamos que estos líderes guían o gobiernan como siervos de Cristo (1 Timoteo 5:17-22) y tienen Su autoridad al dirigir la iglesia. La congregación debe someterse a su liderazgo (Hebreos 13:7, 17). 

Enseñamos la importancia del discipulado (Mateo 28:19-20; 2 Timoteo 2:2), responsabilidad mutua de todos los creyentes los unos a los otros (Mateo 18:5-14), como también la necesidad de disciplina de miembros de la congregación que están en pecado de acuerdo con los estándares de la Escritura (Mateo 18:15-22; Hechos 5:-11; 1 Corintios 5:1-13; 2 Tesalonicenses 3:6-15; 1 Timoteo 1:19-20; Tito 1:10-16). 

Enseñamos la autonomía de la iglesia local la cual es libre de cualquier autoridad externa o control, con el derecho de gobernarse a sí misma y con libertad de interferencias de cualquier jerarquía de individuos u organizaciones (Tito 1:5). Enseñamos que es escritural que las igelsias verdaderas cooperen entre ellas para la presentación y propagación de la fe. No obstante, cada iglesia local, a través de sus ancianos y su interpretación y aplicación de la Escritura, debe ser el único juz de la medida y método de su cooperación. Los ancianos deben determinar todos los demás asuntos de membresía, políticas, disciplina, benevolencia, como también gobierno (Hechos 15:19-31; 20-28; 1 Coritnios 5:4-7; 13:1; 1 Pedro 5:1-4). 

Enseñamos que el propósito de la iglesia es glorificar a Dios (Efesios 3:21) al edificarse a sí misma en la fe (Efesios 4:13-16), al ser instruida en la Palabra (2 Timoteo 2:2, 15; 3:16-17), al tener comunión (hechos 2:47; 1 Juan 1:3), al guardar las ordenanzas (Lucas 22:19; Hechos 2:38-42) y al estender y comunicar el evangelio al mundo entero (Mateo 28:19; Hechos 1:8; 2:42). 

Enseñamos el llamado de todos los santos a la obra del servicio (1 Corintios 15:58; Efesios 4:12; Apocalipsis 22:12).
Enseñamos la necesidad de que la iglesia coopere con Dios conforme El lleva a cabo Sus propósitos en el mundo. Para ese fin, El da a la iglesia dones espirituales. En primer lugar, El da hombres escogidos con el propósito de equipar a los santos para la obra del ministerio (Efesios 4:7-12), y El también da capacidades únicas y especiales a cada miembro del Cuerpo de Cristo (Romanos 12:5-8; 1 Corintios 12:4-31; 1 Pedro 4:10-11).
Enseñamos que hubieron dos clases de dones dadas en la iglesia primitiva: dones milagrosos de revelación divina y sanidad, dados tamporalmente en la era apostólica con el propósito de confirmar la autenticidad del mensaje de los apóstoles (Hebreos 2:3-4; 2 Coritnios 12:12); y dones de ministerio, dados para equipar a los creyentes para edificarse los unos a los otros. Con la revelación del Nuevo Testamento ya terminada, la Escritura se vuelve la única prueba de autenticidad del mensaje de un hombre, y los dones de confirmación de una naturaleza milagrosa ya no son necesarios para certificar a un homre ó a su mensaje (1 Corintios 13:8-12). Los dones mlagrosos pueden llegar a ser falsificados por Satanás al punto de engañar aún a creyentes (1 Corintios 13:13-14:12); Apocalipsis 13:13-14). Los únicos dones en operación en el día de hoy son aquellos dones no revelatorios para equipar y edificar (Romanos 12:6-8). Enseñamos que nadie poseé el don de sanidad en el día de hoy pero que Dios oye y responde a la oración de fe y responderá de acuerdo a Su propia voluntad perfecta por los enfermos, los que están sufriendo, y que están afligidos (Lucas 18:1-6; Juan 5:7-9; 2 Corintios 12:6-10; Santiago 5:13-16; 1 Juan 5:14-15).
Enseñamos que a la iglesia local se le han dado dos ordenanzas: bautismo y la Cena del Señor (Hechos 2:38-42). El bautismo Cristiano por inmersión (Hechos 8:36-39) es el testimonio solemne y hermoso de un creyente mostrando su fe en el Salvador crucificado, sepultado, y resucitado, y su unión con El en su muerte al pecado y resurrección a una nueva vida (Romanos 6:1-11). También es una señal de comunión e identificación con el cuerpo visible de Cristo (Hechos 2:41-42). 

Enseñamos que la Cena del Señor es la conmemoración y proclamación de Su muerte hasta que El venga, y siempre debe ser precedida por una solemne evaluación personal (1 Corintios 11:28-32). También enseñamos que mientras que los elementos de la Comunión unicamente representan la carne y la sangre de Cristo, la Cena del Señor es de hecho una comunión con el Cristo resucitado Quien está presente de una manera única, teniendo comunión con Su pueblo (1 Corintios 10:16). 

Angeles

Angeles Santos
Enseñamos que los angeles son seres creados y por lo tanto no deben ser adorados. Aúnque son un orden más alto de creación que el hombre, han sido creados para servir a Dios y para adorarlo (Lucas 2:9-14; Hebreos 1:6-7, 14; 2:6-7; Apocalipsis 5:11-14; 19:10; 22:9).

Angeles Caídos
Enseñamos que Satanás es un angel creado y el autor del pecado. El incurrió en el juicio de Dios al rebelarse en contra de su Creador (Isaías 14:12-17; Ezequiel 28:11-19), al llevar a varios ángeles con él en su caída (mateo 25:41; Apocalipsis 12:1-14), y al introducir el pecado a la raza humana por su tentación de Eva (Génesis 3:1-15).
Enseñamos que Satanás es el enemigo abierto y declarado de Dios y el hombre (Isaías 14:13-14; Mateo 4:1-11; Apocalipsis 12:9-10), el príncipe de este mundo, quien ha sido derrotado a través de la muerte y resurrección de Jesucristo (Romanos 16:20); y que será eternamente castigado en el lago de fuego (Isaías 14:12-17; Ezequiel 28:11-19; Mateo 25:41; Apocalipsis 20:10).
Las Ultimas Cosas (Escatología)

Muerte
Enseñamos que la muerte física no involucra la pérdida de nuestra consciencia inmaterial (Apocalipsis 6:9-11), que el alma de los redimidos pasa inmediatamente a la presencia de Cristo (Lucas 23:43; Filipenses 1:23; 2 Coritnios 5:8), que hay una separación entre el alma y el cuerpo (Filipenses 1:21-24), y que, prar los redimidos, tal separación continuará hasta el rapto (1 Tesalonicenses 4:13-17), el cual inicia la primera resurrección (Apocalipsis 20:4-6), cuando nuestra alma y cuerpo se volverán a unir y serán glorificados prar simpre con nuestro Señor (Filipenses 3:21; 1 Corintios 15:35-44, 50-54). Hasta ese momento, las almas de los redimidos en Cristo permanecerán en comunión gozosa con nuestro Señor Jesucristo (2 Corintios 5:8).
Enseñamos la resurrección corporal de todos los hombres, los salvos a vida eterna (Juan 6:39; Romanos 8:10-11, 19-23; 2 Corintios 4:14), y los inconversos a juicio y castigo eterno (Daniel 12:2; Juan 5:29; Apocalipsis 20:13-15).
Enseñamos que las almas de los que no son salvos en la muerte son guardadas bajo castigo hasta la segunda resurrección (Lucas 16:19-26; Apocalipsis 20:13-15), cuando el alma y el cuerpo de resurrección serán unidos (Juan 5:28-29). Entonces ellos aparecerán en el juicio del Gran Trono Blanco (Apocalipsis 20:11-15) y serán arrojados al infierno, el lago de fuego (Mateo 25:41-46), separados de la vida de Dios para siempre (Daniel 12:2; Mateo 25:41-46; 2 Tesalonicenses 1:7-9). 

El Rapto de la Iglesia
Enseñamos el regreso personal, corporal de nuestro Señor Jesucristo antes de la tribulación de siete años (1 Tesalonicenses 4:16; Tito 2:13) para sacar a Su iglesia de esta tierra (Juan 14:1-3; 1 Corintios 15:51-53; 1 Tesalonicenses 4:15-5:11) y, entre este acontecimiento y Su regreso glorioso con Sus santos, para recompensar a ls creyentes de acuerdo a sus obras (1 Corintios 3:11-15; 2 Corintios 5:10). 

El Periodo de Tribulación
Enseñamos que inmediatamente después de sacar a la iglesia de la tierra (Juan 14:1-3; 1 Tesalonicenses 4:13-1 los justos juicios de Dios serán derramados sobre un mundo incrédulo (Jeremías 30:7; Daniel 9:27; 12:1; 2 Tesalonicenses 2:7-12; Apocalipsis 16), y que estos juicios llegarán a su clímax para el tiempor del regreso de Cristo en gloria a la tierra (Mateo 24:27-31; 25:31-46; 2 Tesalonicenses 2:7-12). En ese momento los santos del Antiguo Testamento y de la tribulación serán resucitados y los vivos serán juzgados (Daniel 12:2-3; Apocalipsis 20:4-6). Este periodo incluye la 70a. semana de la profecía de Daniel (Daniel 9:24-27; Mateo 24:15-31; 25:31-46).
La Segunda Venida y el Reino Milenial
Enseñamos que después del periodo de tribulación, Cristo vendrá a la tierra a ocupar el trono de David (Mateo 25:31; Lucas 1:31-33; Hechos 1:10-11; 2:29-30) y establecerá Su reino mesiánico por mil años sobre la tierra (Apocalipsis 20:1-7). Durante este tiempo los santos resucitados reinarán con El sobre Israel y todas las naciones de la tierra (Ezequiel 37:21-28; Daniel 7:17-22; Apocalipsis 19:11-16). Este reinado será precedido por el derrocamineto del Anticristo y el Falso Profeta, y deposición de Satanás del mundo (Daniel 7:17-27; Apocalipsis 20:1-7).
Enseñamos que el reino mismo va a ser el cumplimiento de la promesa de Dios a Israel (Isaías 65:17-25; Ezequiel 37: 21-28; Zacarías 8:1-17) de restaurarlos a la tierra que ellos perdieron por su desobediencia (Deuteronomio 28:15-68). El resultado de su desobediencia fue que Israel fue temporalmente hecho a un lado (Mateo 21:43; Romanos 11:1-26) pero volverá a ser despertado a través del arrepentimiento para entrar en la tierra de bendición (Jermías 31:31-34; Ezequiel 36:22-32; Romanos 11:25-29).
Enseñamos que este tiempo del reinado de nuestro Señor será caracterizado por armonía, justicia, paz, rectitud, y larga vida (Isaías 11; 65:17-25; Ezequiel 36:33-38), y será llevado a un fin con la libertad de Satanás (Apocalipsis 20:7). 

El Juicio de los Perdidos
Enseñamos que después de que Satanás sea soltado después del reinado de Cristo por mil años (Apocalipsis 20:7), Satanás engañará a las naciones de la tierra y las reunirá para combatir a los santos y a la ciudad amada, y en ese momento Satanás y su armada serán devorados por fuego del cielo (Apocalipsis 20:9). Después de esto, Satantás será rrojado al lago de fuego y azufre (Mateo 25:41; Apocalipsis 20:10) y entonces Cristo, Quien es el Juez de todos los hombres (Juan 5:22), resucitará y juzgará a los grandes y pequeños en el Juicio del Gran Trono Blanco.
Enseñamos que esta resurrección de los muertos no salvos a juicio será una resurrección física, y después de recibir su juicio (Romanos 14:10-13), serán entregados a un castigo eterno consciente en el lago de fuego (Mateo 25:41; Apocalipsis 20:11-15). 

Eternidad
Enseñamos que después de la conclusión del milenio, la libertad temporal de Satanás, y el juicio de los incrédulos (2 Tesalonicenses 1:9; Apocalipsis 20:7-15), los salvos entrarán al estado eterno de gloria con Dios, después del cual los elementos de esta tierra se disolverán (2 Pedro 3:10) y serán reemplazados con una tierra nueva en donde sólo mora la justicia (Efesios 5:5; Apocalipsis 20:15; 21-22). Después de esto, la ciudad celestial descenderá del cielo (Apocalipsis 21:2) y será el lugar en el que moren los santos, en donde disfrutarán de la comunión con Dios y de la comunión mutua para siempre (Juan 17:3; Apocalipsis 21-22). Nuestro Señor Jesucristo, habiendo cumplido Su misión redentora, entonces entregará el reino a Dios el Padre (1 Corintios 15:24-2 para que en todas las esferas el Dios trino reine para siempre (1 Corintios 15:28).