Unión Permanente

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Unión Permanente

Por GAVIN PEACOCK

En 2016, oficié la ceremonia de matrimonio de mi hijo, Jake, y su novia, Christa. En una parte del sermón hice hincapié en la naturaleza permanente de la unión. Aquí hay un extracto….

El matrimonio es el designio de Dios y la obra de Dios

En el matrimonio, Dios está uniendo a un hombre y a una mujer para toda la vida, porque el matrimonio es el designio de Dios y lo que Dios hace como toda la creación es el designio de Dios y el hacer de Dios.

Sabemos esto porque Génesis nos dice que Dios creó el universo y todo lo que hay en él, incluyendo a Adán y Eva (Génesis 1:1, 27). Los hizo a su imagen, no como producto de explosiones químicas de la evolución, sino a su semejanza divina, con la capacidad de razonar y reflejar su carácter moral y funcionalmente.

Pero Dios no los creó al mismo tiempo. Primero hizo a Adán y luego dijo: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea” (Génesis 2:18). Entonces lo puso a dormir y formó a la mujer de una de sus costillas y dice que Dios “la trajo al hombre” (Génesis 2:22). Aquí tenemos a Dios, el primer Padre de la novia, dándosela a su marido y uniéndolos. (Por eso, tradicionalmente, el padre de la novia la entrega. Así fue en la primera boda al principio).

Luego leemos la declaración:

“Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gen 2:24).

Así que el matrimonio es el designio de Dios y la obra de Dios, lo que significa que….

El matrimonio es un hombre y una mujer de por vida.

Jesús mismo se refiere a este texto como su piedra angular, su versículo fundamental para el matrimonio. En Mateo 19, Jesús está hablando a los fariseos: “¿No habéis leído que aquel que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra” (Mateo 19:4). Él está citando Génesis 1:27.

El punto es que Dios creó al hombre e hizo sólo dos sexos.

Y continúa: “Por esta razón el hombre dejara a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne”? Por consiguiente, ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe.” (Mateo 19:5-6).

Cuando una pareja hace sus votos, no es el hombre o la mujer, o el padre o el pastor quien es el actor principal. Dios lo es. Dios está haciendo la unión de un esposo y una esposa (parafraseando a John Piper). Es por eso que Jesús dice, lo que Dios ha unido no permite que el hombre lo separe – la permanencia.

Dios ordenó el matrimonio en la creación del mundo antes de que el pecado entrara. Y fue entre un hombre y una mujer: no dos hombres o dos mujeres, o un hombre con muchas mujeres, o una mujer con muchos hombres. El matrimonio es la unión de dos personas con igual valor ante Dios, pero que son diferentes física y funcionalmente. Un hombre y una mujer fueron hechos para encajar físicamente en una unión de una sola carne. Sin embargo, eso está apuntando a algo más elevado – una unión espiritual permanente entre dos personas, y en última instancia una unión relacional con Dios.

Así que cuando una pareja hace votos hacen una promesa o un pacto entre ellos y ante Dios para permanecer juntos. Este es un pacto, no un contrato (en el cual usted tiene advertencias para escapar). Este es un pacto de compañerismo ordenado por Dios. Es un acto final solemne. Es por eso que en la licencia de matrimonio se llama la solemnización del matrimonio. Por eso el pastor pregunta si alguien conoce alguna causa por la cual una pareja no deba casarse. Le pregunta a la pareja lo mismo. ¿Por qué? Porque esto es algo de peso, que tiene un significado sagrado.

El matrimonio se trata de hacer votos. Muchas parejas hoy en día quieren escribir sus propios votos. Pero a menudo se basan en sentimientos, no en promesas, en emociones, no en actos de voluntad. En ninguna parte de la Biblia vemos los sentimientos como la base para el matrimonio. Cuando el sentimiento se desvanece o se va y el cuerpo se somete a los efectos de la gravedad y la salud cede, ¿en qué se basará el matrimonio, en qué sentimientos o promesas? Cuando un matrimonio se basa en la amistad comprometida, el compañerismo y un pacto permanente, las posibilidades de supervivencia son buenas. Las promesas, los votos, proporcionan la base y la protección para el matrimonio cuando las tormentas azotan. La unión de un hombre y una mujer en sagrado matrimonio no es un arreglo tenue que pueda ser cambiado o abandonado.

El matrimonio es el designio de Dios y la obra de Dios de tal manera que lo hace una unión permanente en esta vida. “Hasta que la muerte nos separe”.

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