Pastor: Su Ministerio Es Misericordia

Posted on

ESJ-2019 0408-003

Pastor: Su Ministerio Es Misericordia

Por John MacArthur

Sólo por Su Gracia

El entendimiento profundamente arraigado de Pablo de que su llamado era una expresión totalmente inmerecida de la gran misericordia de Dios hacia él, fue en sí mismo una de las convicciones fundamentales que lo mantuvieron fiel hasta el final. Fue llamado y comisionado para el ministerio únicamente “por la misericordia de Dios” (2 Co. 4:1). Esto es por supuesto cierto para cada persona que es llamada a servir a Cristo en el ministerio. No es un privilegio que nos hayamos ganado. Dios no nos llama por ninguna aptitud o habilidad que desarrollemos por nuestra cuenta. No estamos en el ministerio porque somos de alguna manera más justos o más dignos que otros. Es misericordia.

Todos conocemos nuestros propios corazones lo suficientemente bien como para no tener nunca confianza en nuestra propia carne. Sentimos nuestra debilidad. Regularmente estamos plagados de fallas personales. Y estoy seguro que todos los creyentes genuinos se preguntarán por qué el Señor nos llamó, por qué continúa manteniéndonos en su redil. Para Pablo en particular, era alucinante pensar que Cristo, a quien una vez había perseguido ferozmente, le mostraría tal misericordia, e incluso lo convertiría en apóstol.

Escuche las propias palabras de Pablo:

12 Doy gracias a Cristo Jesús nuestro Señor, que me ha fortalecido, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio; 13 aun habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor y agresor. Sin embargo, se me mostró misericordia porque lo hice por ignorancia en mi incredulidad. 14 Pero la gracia de nuestro Señor fue más que abundante, con la fe y el amor que se hallan en Cristo Jesús. 15 Palabra fiel y digna de ser aceptada por todos: Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero. 16 Sin embargo, por esto hallé misericordia, para que en mí, como el primero, Jesucristo demostrara toda su paciencia como un ejemplo para los que habrían de creer en El para vida eterna. (1 Tim. 1: 12-16)

Todo lo bueno que nos llega es una misericordia inmerecida. Por la gran misericordia de Dios nos llama, nos equipa y nos rodea de hombres y mujeres que vienen a servir al Señor en asociación con nosotros. Es un privilegio inmerecido, y en el momento en que cualquier ministro comienza a ver su llamado de cualquier otra manera, está en el camino del desastre.

Liderazgo Humilde

En su antigua vida como fariseo, Pablo nunca se habría descrito a sí mismo como el primero de los pecadores. Considere de nuevo el testimonio que da en Filipenses 3. Tenga en cuenta en ese contexto, que el apóstol estaba refutando a algunos falsos maestros que insistían en que los gentiles conversos no podían ser justificados -contados como justos ante Dios- a menos que fueran circuncidados primero. En otras palabras, hicieron de la circuncisión el instrumento necesario de la justificación, en lugar de la fe en Cristo solamente. Pablo se refiere a ellos como “perros, … malos obreros, … falsa circuncisión” (Fil. 3:2).

Aparentemente eran el mismo culto de los trastornadores del evangelio que estaban preocupando a las iglesias de Gálatas, y que parecían señalar a Pablo a dondequiera que iba. Estos herejes ganaron adeptos al jactarse de la manera rigurosa en que observaban los puntos finos de la ley ceremonial judía, así que Pablo les contestó contándoles sus propias credenciales apostólicas: “aunque yo mismo podría confiar también en la carne. Si algún otro cree tener motivo para confiar en la carne, yo mucho más: circuncidado el octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia de la ley, hallado irreprensible.” (vv. 4-6).

Estaba contando cómo se veía a sí mismo como un fariseo, no describiendo su perspectiva como un apóstol. Antes de su encuentro con Cristo en el camino de Damasco, Pablo se consideraba “irreprensible” y, de hecho, había dominado el arte de la piedad exterior. Pero la ley exige perfección divina (Mat. 5, 48), y aun el gran Saulo de Tarso, aplicando todas sus energías y toda una vida de entrenamiento y disciplina farisaica, se quedó muy corto.

Una vez que sus ojos se abrieron a la realidad de su pecado, abandonó toda razón que había pensado que tenía para jactarse. Él lo consideró todo como “basura” (Fil. 3:8). El sustantivo griego es skubalon, que significa “estiércol”. Las mismas cosas de las que una vez se había sentido más inclinado a jactarse eran emblemas de la más vergonzosa santurronería, y recordatorios de la malvada arrogancia que lo había llevado al celo asesino contra el pueblo de Dios. Verdaderamente se veía a sí mismo como el más bajo de los pecadores, y el menos merecedor de la misericordia divina. Escribe: “Soy el más pequeño de los apóstoles, indigno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios” (1 Co. 15,9).

Por lo tanto, la gratitud profunda por la misericordia de Dios permaneció al frente de los pensamientos de Pablo durante el resto de su ministerio.

Un comentario sobre “Pastor: Su Ministerio Es Misericordia

    luzparalasnacionesinternacional escribió:
    9 abril 2019 en 11:42 am

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s