Mes: abril 2008

La Presciencia de Dios

Posted on Actualizado enn

LA PRESCIENCIA DE DIOS

Arthur W. Pink

“Pedro, apóstol de Jesucristo; a los expatriados de la dispersión en Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos conforme al previo conocimiento de Dios Padre por la santificación del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: Gracia y paz os sean multiplicadas”. (1Ped. 1,2).

Muchas controversias ha engendrado este tema en el pasado. Pero, ¿qué verdad hay en la Santa Escritura que no haya sido tomada como ocasión de batallas teológicas y eclesiásticas?

La Deidad de Cristo, su nacimiento virginal, su muerte expiatoria, su segunda venida; la justificación del creyente por la fe, su santificación, su seguridad; la iglesia, su organización, oficiales y disciplina; el bautismo, la cena del Señor, y muchísimas otras verdades preciosas que podríamos mencionar.

Con todo, las controversias sostenidas en torno a estas no cerraron la boca de los siervos fieles a Dios. Hay dos cosas, acerca de la presciencia de Dios, que muchos ignoran: el significado del término, y su alcance bíblico. Debido a que esta ignorancia está tan extendida, le resultará fácil a un predicador o maestro el defraudar con perversiones de este tema aun al pueblo de Dios.

Sólo hay una salvaguardia contra el error; estar confirmados en la fe; y para ello ha de haber estudio diligente y oración, y una recepción humilde de la asimilación de la Palabra de Dios, ya que algunos falsos maestros de la Biblia pervierten su presciencia con el fin de desechar su absoluta elección para vida eterna Sólo entonces seremos fortalecidos contra los ataques de aquellos que nos asaltan.

Cuando se expone el tema bendito y solemne de la predestinación, y el de la eterna elección por parte de Dios de ciertas personas para ser hechas conformes a la imagen de su Hijo, el enemigo envía algún hombre a contradecir que la elección se basa en la presciencia de Dios y esta “presciencia” se interpreta significando que previo que algunos serían más dóciles que otros, que responderían más prontamente a los esfuerzos del Espíritu, y que, debido a que Dios sabía que creerían, El, en consecuencia, los predestinó para salvación.

Pero tal declaración es radicalmente errónea. Repudia la verdad de la depravación total, ya que argumenta que hay algo bueno en algunos hombres. Quita a Dios su independencia, ya que hace que sus decretos descansen en lo que El descubre en la criatura. Trastorna las cosas completamente, ya que decir que Dios previo que ciertos pecadores creerían en Cristo, y que, en consecuencia, El los predestinó para salvación, es lo contrario a la verdad.

La Escritura afirma que Dios, en su absoluta soberanía, separó a algunos para que fueran recipientes de sus favores distintivos “Al oír esto, los gentiles se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron cuantos estaban designados para la vida eterna”. (Hech. 13:48), y, por tanto, determinó otorgarles el don de la fe.

La falsa teología hace del conocimiento previo que Dios tiene de nuestra fe la causa de su elección para salvación; mientras que la elección de Dios es la causa, y nuestra fe en Cristo es el efecto. Antes de seguir debatiendo este tema, hagamos una pausa y definamos los términos. ¿Qué quiere decir la palabra “presciencia”? “Conocer de antemano”, es la pronta respuesta de muchos. Pero no debemos juzgar precipitadamente, ni tampoco aceptar como definitiva la definición del diccionario, ya que esto no es un asunto de etimología del término empleado.

El uso que el Espíritu Santo hace de una expresión define siempre su significado y alcance. Lo que causa tanta confusión y error es el dejar de aplicar esta regla tan sencilla. Hay muchas personas que piensan conocer el significado de una palabra determinada usada en la escritura, pero que son reacias a poner a prueba sus suposiciones por medio de una concordancia. Ampliemos este punto.

Tomemos la palabra “carne”. Su significado parece ser tan obvio que muchos considerarán que el examinar sus varias conexiones en la Escritura es una pérdida de tiempo. Se supone precipitadamente que la palabra es un sinónimo del cuerpo físico, y no se procura indagar más. Pero, en realidad, la “carne” en la Escritura frecuentemente incluye mucho más de lo que es corporal. Sólo por medio de la comparación atenta de cada caso, y el estudio de cada contexto por separado, puede descubrirse todo lo que el término abarca.

Tomemos la palabra “mundo”. El lector de la Biblia imagina frecuentemente que esta palabra equivale a la raza humana, y, en consecuencias interpreta equivocadamente los pasajes en los que la misma aparece. Tomen la palabra “inmortalidad”. ¡Sin duda alguna, ésta no requiere estudio! Es obvio que hace referencia a la indestructibilidad del alma.

Cuando se trata de la Palabra de Dios, el dar por sentado algo sin comprobarlo es locura y error. Si ustedes se toman la molestia de examinar cuidadosamente cada pasaje en el que se encuentran las palabras “mortal” e “inmortal”, se dará cuenta que estas nunca se aplican al alma, sino al cuerpo.

Todo lo dicho acerca de “carne”, “mundo”, o “inmortalidad”, es aplicable con igual fuerza a los términos “conocer” y “preconocer” (conocer desde antes). Lejos de bastar con la simple suposición de que estas palabras no significan otra cosa que simple conocimiento, veremos que los diferentes pasajes en los que se encuentran requieren ser considerados cuidadosamente.

La palabra “preconocimiento” (traducida en la versión española por “conocer de antes”) no se encuentra en el A.T., pero si que se da frecuentemente el término “conocer”. Cuando éste es usado en relación con Dios significa a menudo mirar con favor, comunicando, no un simple conocimiento, sino un afecto por el objeto mirado. “Te he conocido por tu nombre” (Exo. 33:17). “Rebeldes habéis sido a Jehová desde el día que yo os conozco” (Deut. 9:24). “A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra” (Amós 3:2). En estos pasajes “conocer” significa amar o bien designar.

Asimismo en el N.T., se usa frecuentemente la palabra “conocer” en el mismo sentido que en el Antiguo. “Entonces yo les declararé: Nunca os he conocido. ¡Apartaos de mí, obradores de maldad!” (Mat. 7:23). “Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen”. (Juan 10:14). “Pero si alguien ama a Dios, tal persona es conocida por él”. (1Cor. 8:3). “Conoce el Señor a los que son suyos” (2Tim. 2:19).

El término “Preconocer”, o “presciencia”, tal como se usa en el Nuevo testamento, es menos ambiguo que en su simple forma “conocer”. Si todos los pasajes en los que aparece son estudiados cuidadosamente, se descubrirá que es muy discutible que el término haga referencia a una simple percepción de eventos que han de tener lugar. En realidad, este término nunca es usado en la Escritura en relación con sucesos o acciones, sino que, por el contrario, siempre se refiere a personas. Dios “conoció por anticipado” a las personas, no a sus acciones. Para demostrarlo, citaremos los pasajes en los que se encuentra esta expresión.

El primero es hechos 2:23, donde leemos de Jesús: “Entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendísteis y matásteis por manos de inicuos, crucificándole”. Si nos fijamos con atención en las palabras de este versículo, veremos que el apóstol no estaba hablando del conocimiento anticipado de Dios del acto de la crucifixión, sino de la Persona crucificada: “este, entregado por…”, etc.

El segundo es en Rom. 8:29,30. “Porque a los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a estos también llamó.” Fíjense bien en el pronombre que se usa aquí. No es lo que, sino los que antes conoció. Lo que se nos muestra no es la sumisión de la voluntad, ni la fe del corazón, sino las personas mismas. “No ha desechado Dios a su pueblo, el cual antes conoció” (Rom. 11:22). Una vez más, la referencia es claramente a personas solamente.

La última cita es 1Ped. 1:2: “Elegidos según la presciencia de Dios Padre” ¿Quienes son ellos? El versículo anterior nos lo dice: la referencia es a los “extranjeros esparcidos”, es decir, la Diáspora, los judíos creyentes de la dispersión. Aquí, también, la referencia es a personas, no a sus hechos previstos. En vista de estos pasajes ¿qué base bíblica hay para decir que Dios “Previo” los hechos de algunos, a saber, su “arrepentimiento y fe”, y que, a causa de los mismos, los eligió para salvación? Absolutamente ninguna.

La Escritura jamás habla del arrepentimiento y la fe como algo previsto o preconocido por Dios. Es verdad que Dios conocía desde toda la eternidad que algunos se arrepentirían y creerían, pero la Escritura no se refiere a esto como objeto de la “presciencia” de Dios. El término se refiere invariablemente a Dios preconociendo a personas; así pues, “retengamos la forma de las sanas palabras” (2Tim. 1:13).

Otra cosa sobre la que deseamos llamar particularmente la atención es que los dos primeros pasajes citados, muestran de manera clara, y enseñan implícitamente, que la presciencia de Dios no es cautiva, sino que, detrás de ella precediéndola, hay algo más: su propio decreto soberano. Cristo fue “entregado por el (1) determinado consejo y (2) anticipado conocimiento de Dios” (Hech. 2:23). Su “consejo” o decreto fue la base de su anticipado conocimiento.

Asimismo en Romanos 8:29. Este versículo empieza con la palabra “porque”, lo cual nos habla de lo que precede inmediatamente. ¿Qué es, entonces, lo que dice el versículo anterior? “Todas las cosas les ayudan a bien… a los que conforme al propósito son llamados” Así pues, “el anticipado conocimiento” de Dios se basa en su “propósito” o decreto (véase Salmo 2:7)

Dios conoce por anticipado lo que será, porque él ha decretado que sea. Afirmar, por lo tanto que Dios elige porque preconoce es invertir el orden de la Escritura, es como poner el carro delante del caballo. La verdad es que preconoce porque ha elegido. Esto elimina la base o causa de la elección como algo de la criatura, y la coloca en la soberana voluntad de Dios.

Dios se propuso elegir a ciertas personas, no porque hubiera algo bueno en ellas, ni porque previera algo bueno en las mismas, sino solamente, a causa de su pura buena voluntad. El por qué escogió a éstos no lo sabemos; lo único que podemos decir es: “Así, Padre, porque así te agradó”. La verdad clara de Romanos 8:29, es que Dios, antes de la fundación del mundo, separó a ciertos pecadores y los escogió para salvación (2Tes. 2:13).

Esto se ve claro en las últimas palabras del versículo: los “predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo”, etc. Dios no predestinó a aquellos que él preveía que “eran hechos conformes…”, sino que, por el contrario, predestinó a aquellos a los que “antes conoció” (es decir, amó y eligió) “para que fuesen hechos conformes…”. Su conformidad a Cristo no es la causa, sino el efecto de la presciencia y predestinación de Dios.

Dios no eligió a ningún pecador porque viera que creería, por la razón sencilla pero suficiente, de que ningún pecador cree jamás hasta que Dios le da fe; de la misma manera que ningún hombre puede ver antes de que Dios le de la vista. Ya que la vista es el don de Dios, y ver es la consecuencia del uso de su don.

Asimismo, la fe es el don de Dios “Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe” (Efe. 2:8), y creer es la consecuencia del uso de este don. Si fuera cierto que Dios eligió a algunos para ser salvos porque a su debido tiempo éstos creerían, eso convertiría el creer en un acto meritorio, y, en este caso, el pecador tendría razón de jactarse, lo cual la Escritura niega enfáticamente, (Efe. 2:9).

En verdad la Palabra de Dios es suficientemente clara al enseñar que creer no es un acto meritorio. Afirma que los cristianos son aquellos que “por la gracia han creído” (Hech. 18:27). Por lo tanto, si han creído “por gracia”, no hay absolutamente nada meritorio, el mérito no puede ser la base o causa que movió a Dios a escogerlos.

No, la elección de Dios no procede de nada que haya en nosotros, o de nada que proceda de nosotros, sino únicamente de su propia y soberana buena voluntad. Una vez más, en Romanos 11:5, leemos de “un remanente escogido por gracia”. Ahí está suficientemente claro; la misma elección es por gracia, y gracia es favor inmerecido, algo a lo que no tenemos derecho alguno.

Precisamente, se ve la importancia para nosotros, de tener ideas claras y bíblicas sobre la presciencia de Dios. Quien no solamente conoció el final desde el principio, sino que planeó, fijó y predestinó todo desde el principio. Ya que, si ustedes son cristianos verdaderos, lo son porque Dios los escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, (Efe. 1:4), y lo hizo, no porque previo que creería, sino porque, simplemente, así le agradó hacerlo; te escogió a pesar de tu incredulidad natural.

Siendo así, toda la gloria y la alabanza le pertenece solo a El. No tienes base alguna para atribuirte ningún mérito. Has creído “por la gracia”, y eso porque tu misma elección fue “de gracia” (Rom. 11:5).

La Omnisciencia de Dios

Posted on Actualizado enn

LA OMNISCIENCIA DE DIOS

Arthur W. Pink

“No existe cosa creada que no sea manifiesta en su presencia. Más bien, todas están desnudas y expuestas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”. (Heb. 4:13).

Dios es omnisciente, lo conoce todo: todo lo posible, todo lo real, todos los acontecimientos y todas las criaturas del pasado, presente y futuro. Conoce perfectamente todo detalle en la vida de todos los seres que están en el cielo, en la tierra y en el infierno (Dan. 2:22). “Conoce lo que hay en las tinieblas”.

Nada escapa a su atención, nada puede serle escondido, no hay nada que pueda olvidar. Bien podemos decir con el salmista: (Sal. 139:6). “Tal conocimiento me es maravilloso; tan alto que no lo puedo alcanzar” Su conocimiento es perfecto; nunca se equivoca, ni cambia, ni pasa por alto alguna cosa. ¡Sí, tal es Dios al que tenemos que dar cuenta!

Sal. 139:2-4; “Tú conoces cuando me siento y cuando me levanto; desde lejos entiendes mi pensamiento. Mi caminar y mi acostarme has considerado; todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y tú, oh Jehová, ya la sabes toda”. ¡Qué maravilloso ser es el Dios de la Escritura! Cada uno de sus gloriosos atributos debería de honrarle en nuestra estimación.

La comprensión de su omnisciencia debería de inclinarnos ante El en adoración. Con todo ¡Cuán poco meditamos en su perfección divina! ¿Es ello debido a que, aun el pensar en ella, nos llena de inquietud?

¡Cuán solemne es este hecho; nada puede ser escondido a Dios, (Eze. 11:5). “Diles yo he sabido los pensamientos que suben de vuestros espíritus” Aunque sea invisible para nosotros, nosotros no lo somos para él. Ni la oscuridad de la noche, ni la más espesa cortina, ni la más profunda prisión pueden esconder al pecador de los ojos de la Omnisciencia. Los árboles del huerto fueron incapaces de esconder a nuestros primeros padres.

Ningún ojo humano vio a Caín cuando asesinó a su hermano, pero su Creador fue testigo del crimen. Sara podía reír por su incredulidad oculta en su tienda, mas Jehová la oyó. Acán robó un lingote de oro que escondió cuidadosamente bajo la tierra pero Dios lo sacó a la luz (Jos. 7). David se tomó mucho trabajo en esconder su iniquidad, pero el Dios que todo lo ve no tardó en mandar uno de sus siervos a decirle: (2Sam. 12). “Tú eres aquel hombre”. Y a las tribus que quedaban al oriente del Jordán se les dice: (Núm. 32:23). “Pero si no lo hacéis así, he aquí que habréis pecado contra Jehová, y sabed que vuestro pecado os alcanzará”.

Si pudieran los hombres despojarían a la Deidad de su omnisciencia; ¡Qué prueba esta de que “la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede” (Rom. 8:7). Los hombres impíos odian esta perfección divina que, al mismo tiempo, se ven obligados a admitir.

Desearían que no existiera el Testigo de sus pecados, el Escudriñador de sus corazones, el Juez de sus acciones. Intentan quitar de sus pensamientos a un Dios tal: (Os. 7:2).“Y no dicen en su corazón que tengo en la memoria toda su maldad” ¡Cuán solemne es el octavo versículo del Salmo 90! Todo aquel que rechaza a Cristo tiene buenas razones para temblar ante él: “Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro.

Pero la omnisciencia de Dios es una verdad llena de consolación para el creyente. En la perplejidad, dice a Job: “Más él conoció mi camino” (Job 23:10). Esto puede ser profundamente misterioso para mí, completamente incomprensible para mis amigos pero, ¡él conoce nuestra condición; “se acuerda que somos polvo” (Sal. 103:14).

Cuando nos asalten la duda y la desconfianza acudamos a este mismo atributo, diciendo: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame por el camino eterno” Sal. 139:23,24.

En el tiempo de triste fracaso, cuando nuestros actos han desmentido a nuestro corazón, nuestras obras repudiado a nuestra devoción, y hemos oído la pregunta escrutadora que escuchó Pedro: “¿Me amas?”, hemos dicho como Pedro: “Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo” (Juan 21:17). Ahí hallamos estímulo para orar. No hay razón para temer que las peticiones de los justos no sean oídas, ni que sus lágrimas y suspiros escapen a la atención de Dios, ya que él conoce los pensamientos e intenciones del corazón.

No hay peligro de que un santo sea pasado por alto en la multitud de aquellos que cada día y cada hora presentan sus peticiones, porque la Mente infinita es capaz de prestar la misma atención a millones, que a uno solo de los que buscan su atención. Asimismo la falta de un lenguaje apropiado y la incapacidad de dar expresión al más profundo de los anhelos del alma no comprometerá nuestras oraciones, porque “Y sucederá que antes que llamen, yo responderé; y mientras estén hablando, yo les escucharé”. (Isa. 65:24). “Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; su entendimiento es infinito”. (Sal. 147:5).

Dios, no solamente conoce todo lo que sucedió en el pasado en cualquier parte de sus vastos dominios, y todo lo que ahora acontece en el universo entero, sino que, además, El sabe todos los hechos, desde el más insignificante hasta el más grande, que tendrán lugar en el porvenir. El conocimiento del futuro por parte de Dios es tan completo como completo es su conocimiento del pasado y el presente; y esto es así porque el futuro depende enteramente de él. Si algo pudiera en alguna manera ocurrir sin la directa agencia o el permiso de Dios, ello sería independiente de él, y Dios dejaría, por tanto, de ser Supremo.

El conocimiento Divino del futuro no es una simple idealización, sino algo inseparablemente relacionado con su propósito y acompañado del mismo. Dios mismo ha designado todo lo que ha de ser, y lo que él ha designado debe necesariamente efectuarse. Como su Palabra infalible afirma: “él hace según su voluntad con el ejército del cielo y con los habitantes de la tierra. No hay quien detenga su mano ni quien le diga: ¿Qué haces?” (Dan. 4:35), Y (Prov. 19:21): “Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová permanecerá”.

El cumplimiento de todo lo que Dios ha propuesto está absolutamente garantizado, ya que su sabiduría y poder son infinitos. Que los consejos Divinos dejen de ejecutarse es una imposibilidad tan grande como lo es que el Dios tres veces Santo mienta. En lo relativo al futuro, nada hay incierto en cuanto a la realización de los consejos de Dios. Ninguno de sus decretos, tanto los referentes a criaturas como a causas secundarias, es dejado a la casualidad. No hay ningún suceso futuro que sea solo una simple posibilidad, es decir, algo que pueda acontecer o no: “Conocidas son a Dios desde el siglo todas sus obras” (Hech. 15:18). Todo lo que Dios ha decretado es inexorablemente cierto, “porque en él no hay mudanza ni sombra de variación” (Stg. 1:17). Por tanto, en el principio de aquel libro que nos descubre tanto del futuro, se nos habla de “cosas que deben suceder pronto” (Apoc. 1:1).

El perfecto conocimiento por Dios de todas las cosas es ejemplificado e ilustrado en todas las profecías registradas en su Palabra. En el A.T., se encuentran docenas de predicciones relativas a la historia de Israel que fueron cumplidas hasta en los más pequeños detalles siglos después de que fueran hechas. Ahí, también, se hayan docenas prediciendo la vida de Cristo en la tierra, y estas también fueron cumplidas literal y perfectamente. Tales profecías sólo podían ser dadas por Uno que conocía el final desde el principio, y cuyo conocimiento descansaba sobre la certeza absoluta de la realización de todo lo preanunciado.

De la misma manera, tanto el Antiguo como el N.T., contienen muchos anuncios todavía futuros, los cuales deben cumplirse porque fueron dados por Aquel que los decretó. Pero debe señalarse que ni la omnisciencia de Dios ni su conocimiento del futuro, considerados en si mismos, son la causa. Jamás, sucedió o sucederá, algo simplemente porque Dios lo sabía. La causa de todas las cosas es la voluntad de Dios.

El hombre que realmente cree las Escrituras sabe de antemano que las estaciones continuarán sucediéndose con segura regularidad hasta el final de la tierra: (Gén. 8:22), “Mientras exista la tierra, no cesarán la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche.” pero su conocimiento no es la causa de esta sucesión.

Así, el conocimiento de Dios no proviene del hecho de que las cosas son o serán, sino de que él las ha ordenado de ese modo. Dios conocía y predijo la crucifixión de su Hijo mucho siglos antes de que se encarnara, y esto era así porque, en el propósito Divino, El era el Cordero inmolado desde la fundación del mundo, de ahí que leamos que fue “entregado por determinado consejo y providencia de Dios” (Hech. 2:23). El conocimiento infinito de Dios debería llenarnos de asombro.

¡Cuán ilimitadamente superior al más sabio de los hombres es el eterno! Ninguno de nosotros conoce lo que el día de mañana nos traerá; pero el futuro entero está abierto a su mirada omnisciente. El conocimiento infinito de Dios debería llenarnos de santo temor. Nada de lo que hacemos, decimos, o incluso pensamos, escapa a la percepción de Aquel a quien tenemos que dar cuenta: “Los ojos de Jehová están en todo lugar mirando a los malos y a los buenos” (Prov. 15:3) ¡Que freno significaría esto para nosotros si meditáramos más a menudo sobre ello!

En lugar de actuar indiferentemente, diríamos, con Agar: “Tú eres un Dios que me ve” (Gén. 16:13). La comprensión del infinito conocimiento de Dios debe llenar al cristiano de adoración y decir: Mi vida entera ha permanecido abierta a su mirada desde el principio.

El previo todas mis caídas, mis pecados, mis reincidencias; sin embargo, así y todo, fijó su corazón en mi. La comprensión de este hecho, ¡cómo debe postrarme en admiración y adoración delante de él!

La Estrategia de Satanás: El Engañador

Posted on

LA ESTRATEGIA DE SATANAS

El Engañador

 

Juan 8:44, Apocalipsis 12:9, 2ª Corintios 11:3; 2ª Juan 7; Genesis 3:1-7

 

1) El Objetivo de Satanás: Tu Mente

 

Cuando Satanás quiso conducir al primero hombre y a la primera mujer al pecado, comenzó atacando la mente de la  mujer. Esto queda claro en 2ª Corintios 11:3.

 

Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad Cristo.

 

¿Por qué le interesa a Satanás atacar tu mente? Porque la mente que tienes es la parte de la imagen de Dios mediante la cual El se comunica contigo, revelándote su voluntad. Es lamentable que algunos cristianos hayan restado importancia al papel de la mente, porque la Biblia destaca su importancia.

 

Leer: Colosenses 3:9-10;  Efesios 4:17-24; Romanos 12:2

 

Dios renueva nuestra vida mediante la renovación de nuestra mente, que a su vez se renueva mediante la verdad. Esa verdad es la Palabra de Dios. 

 

Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. (Juan 17:17)

 

Si Satanás consigue que tú creas una mentira, podrá comenzar a trabajar en tu vida para conducirte al pecado. Es por eso por lo que ataca a la mente, y por eso debemos proteger nuestra mente de los ataques del maligno.

 

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo que justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. (Filipenses 4:8)

 

Tus pensamientos afectan tus sentidos y tu voluntad.

El medico te dice “tu eres lo que comes”, La Biblia dice. “Tu eres lo que piensas”

 

Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. (Proverbios 23:7)

 

Satanás buscará tu mente, porque tu mente afecta todo tu ser. Si Satanás captura tu mente, el podrá trabajar en tu vida.

 

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.  Isaías 26:3

 

 

 

2) El Arma de Satanás: Las Mentiras

 

Satanás se acercó a Eva como la serpiente, el sutil engañador.

 

… la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. (Apocalipsis 12:9)

 

Es importante notar los pasos que Satanás siguió para convencer a Eva de que creyera su mentira.

 

  1. Cuestionó la Palabra de Dios. “Así que Dios os ha dicho…” No negó que Dios les había hablado; se limitó a cuestionar si Dios había dicho realmente lo que Eva pensaba que había dicho. La sugerencia de Satanás era: “A lo mejor habéis malentendido lo que ha dicho Dios. Tienes derecho a volver a pensar en lo que dijo.” Vale la pena darse cuenta de que mediante esta sugerencia, Satanás está también poniendo en tela de juicio la bondad  de Dios. “Si Dios te amara de verdad, no te privaría de nada”. Esta fue la misa técnica que intentó con el Señor cuando estaba en el desierto: “Si eres el Hijo amado de Dios, ¿cómo es que tienes tanta hambre?”

 

  1. Negó la Palabra de Dios. “¡No moriréis!” Hay un solo pequeño paso entre cuestionar la Palabra de Dios y negarla. Por supuesto, ni Adán ni Eva sabía por experiencia lo que era la muerte. Lo único a que podían aferrarse era la Palabra de Dios, pero eso era todo lo que necesitaban. Si Eva no hubiera escuchado a Satanás cuestionando la Palabra de Dios, jamás habría caído en la trampa, cuando éste dio el siguiente paso: negarla.

 

  1. Proporcionó una mentira sustituta. “¡Seréis como Dios!” Adán y Eva había sido creados a imagen de Dios, pero Satanás les tentó con un privilegio aún mayor: ¡ser iguales a Dios! Esta fue, por supuesto, la gran ambición de Satanás cuando aún era Lucifer, el siervo angélico de Dios.

 

Leer: Isaías 14:12-14

 

Satanás es un ser creado, una criatura, pero quería ser adorado y servido como el Creador. Fue esa actitud la que le llevó a rebelarse contra Dios e intentar establecer su propio reino. “Seréis como Dios” es la mentira gigantesca que ha controlado a la humanidad desde la caída del hombre.

 

“… ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrado y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.” Romanos 1:25

 

Satanás anhela adoración y servicio, ¡y Jesucristo no le iba a conceder una cosa ni la otra!

 

Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito esta: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Mateo 4:8-10)

La mentira de Satanás: “seréis como Dios”, motiva y controla buena parte de nuestra civilización actual. El hombre está intentando elevarse, aunque sea tirándose de los cordones de los zapatos. Intenta construir una utopía en este mundo trasladándola quizá al espacio exterior. Por medio de la educación la psiquiatría, las religiones de uno u otro tipo (la mayoría de las cuales ignoran a Jesucristo, el pecado y la salvación), por medio de un mejor entorno natural, el hombre desafía a Dios y así mismo. Está siguiéndole el juego a  Satanás.

 

¿Cómo respondió Eva a la sugerencia de Satanás? Lo hizo cometiendo tres errores que llevaron a pecar.

 

•1)      Se apartó de la Palabra de Dios. En el versículo 2, Eva omitió la expresión “de todo”. Lo que Dios había dicho, en Génesis 2:16 fue: “De todo árbol del huerto podrás comer”. Parece ser que Eva le iba atrayendo la sugerencia de Satanás, la que decía que Dios les estaba negando ciertas cosas. Cuando comenzamos a cuestionar u olvidar la gracia de Dios. Y su bondad, nos resultará mucho más sencillo desobedecer su voluntad.

 

•2)      Añadió algo ala Palabra de Dios. En el mandamiento original de Dios no encontramos la expresión “ni le tocaréis”. Puede que sí las pronunciara, pero desde luego no están registradas en el texto. Eva no sólo redujo la gracia contenida en las palabras de Dios, omitiendo el “de todo”, sino que convirtió el mandamiento en algo más insoportable añadiéndole el “ni le tocaréis”. “Y sus mandamientos no son gravosos” (1ª Jn. 5:3). Satanás quiere convencernos de que so lo son, y que él tienen algo mejor que ofrecernos.

 

•3)      Cambió la Palabra de Dios. Dios no había dicho: “para que no muráis”, Dijo: “porque el día que de él  comieres, ciertamente morirás” (Gn. 2:17). El castigo por la desobediencia, tal y como lo presentó el enemigo, no parecía tan severo; por consiguiente, Eva podía considerar la posibilidad de desobedecer a la voluntad de Dios, obedeciendo ala de Satanás.

 

Una vez que hemos tratado de este modo a la Palabra de Dios estamos abiertos de par en par para que el enemigo llevo a cabo su última jugarreta,. Se limitó permitir a que Eva pensara en aquel árbol aparte de la Palabra de Dios. “¡Échale un buen vistazo! ¡Aprécialo como es realmente!” Era “bueno para comer…codiciable para alcanzar la sabiduría” (Gn. 3:6). Eva tenía que tomar una decisión: ¿la Palabra de Dios o la palabra de Satanás? Rechazó la Palabra divina, creyó a Satanás y pecó. Usted y yo hemos estado padeciendo toda la vida las consecuencias de ese pecado, igual que el resto de la raza humana.

 

Dios cumple sus propósitos para este mundo por medio de la verdad, y Satanás los suyos por medio de las mentiras.

 

Cuando el hijo de Dios cree la verdad divina, el Espíritu de Dios puede obrar con poder; porque el Espíritu Santo es “el Espíritu de verdad” (Jn. 16:13). Pero cuando una persona se cree una mentira, Satanás comienza a trabajar en esa vida, “porque es mentiroso y padre de mentira” (Jn. 8:44). La fe en la verdad divina conduce a la victoria, la fe puesta en las mentiras de Satanás nos lleva a la derrota.

Sin embargo Satanás nunca dirá a nadie: “¡Esto es mentira!” El es la serpiente,  el engañador, y siempre disfraza sus mentiras como si fueran verdades de Dios.

 

Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. (2ª Cor, 11:13-14)

 

Satanás no se acercó a Eva manifestando su verdadera naturaleza, sino que s disfrazó usando a la serpiente. Satanás es un falsificador, un imitador

También existen:

 

  • * Cristianos falsificadores.

 

“en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos” (2ª Corintios 11:26)

 

“El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.” (Mateo 11:38)

 

Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.” (Juan 8:44)

 

  • * Imitaciones del evangelio

 

“Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.” (Galatas 1:8)

 

  • * Falsos ministros del evangelio

 

Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. (2ª Corintios 11:14-15)

 

  • * Imitación de la justicia (Romanos 10:3)

 

Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios (Romanos 10:3)

 

  • * Iglesia falsa “Iglesia de Satanás”

 

Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. (Apocalipsis 2:9)

 

  • * Doctrinas falsificadas (1ª Timoteo 4:1)

 

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,” (2ª Timoteo 4:1)

 

Todo esto acabará, por supuesto, cuando entre en escena un imitador de Cristo, el anticristo, que acaparará para Satanás la adoración y servicio de todo el mundo.

 

Y entonces se manifestará aquel inicuo… cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentiroso, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden. (2ª Tesalonicenses 2:8-10)

 

Y la adoraron a la bestia, el anticristo todos los moradores de la tierra. Apocalipsis 13:8

El objetivo de Satanás es su mente, y su arma son las mentiras ¿Cuál es su propósito?

 

3. El Propósito de Satanás: que tú ignores la voluntad de Dios.

 

 

Satanás ataca la Palabra de Dios porque ésta manifiesta la voluntad divina.

 

Lámpara es mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. (Salmo 119:105)

 

El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón. (Salmo 40:8)

 

Alejados de la Palabra de Dios, no podemos comprender bien su voluntad. Y la voluntad divina es la expresión de su amor hacia nosotros.

 

El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de sus corazón por todas las generaciones. (Salmo 33:11)

 

La voluntad de Dios nace de sui propio corazón. No se trata de algo impersonal, sino de algo que para el Señor es muy personal. El tiene una comprensión personal de cada uno de sus hijos e hijas, de su naturaleza, sus nombres, sus actos, en función de la cual obra sus planes en ellos.

 

  • * Dios desea que conozcamos su voluntad. (Hechos 22:14)
  • * Dios desea que comprendamos su voluntad. (Efesios 5:17)
  • * Dios quiere que esa comprensión de su voluntad nos llene y nos dirija, (Colosenses 1:9)

 

El resultado de todo esto es que los creyentes viven de corazón haciendo la voluntad de Dios (Efesios 6:6)

La voluntad de Dios no es una obligación, sino una delicia. El cristiano se goza en descubrir la voluntad de Dios, obedeciéndola luego de todo corazón., la voluntad de Dios es lo que nutre.

 

Mi comida es  que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. (Juan 4:34)

 

Tú y yo debemos  orar (como hizo Epafras) para que estemos:

 

Firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere (Colosenses 4:12)

 

Si Satanás consigue que tú no conozcas la voluntad de Dios, te arrebatará todas las gloriosas bendiciones que Dios ha preparado para tu vida. Tomarás decisiones equivocadas, te verás inmerso en actividades pecaminosas, y llevarás un tipo de vida erróneo. Y, por triste que sea decirlo, ¡influirás a otros para que también practiquen lo malo!

 

Los cristianos ignorantes de la voluntad de Dios se perderán de disfrutar la paz y el poder de Dios. No crecerán a su máxima potencialidad, ni podrán conseguir lo que Dios ha planeado para ellos. En lugar de viajar en primera clase, acabarán en segunda o en tercera, quejándose durante todo el viaje. Viven como mendigos, porque se han aislado de la gran riqueza de Dios. Y ven pasar sus vidas (peor aún, ¡la malgastan!) en lugar de invertirlas.

 

Pero el que hace la voluntad de Dios permanecerá para siempre (1ª Juan 2:17)

 

 

4. Tu defensa: La Palabra inspirada de Dios

 

Solo la Palabra inspirada de Dios puede revelar y derrotar las mentiras del diablo. Nosotros no podemos razonar con Satanás, ni (como Eva descubrió) conversar con él sin que nos influya. La sabiduría del hombre no es rival  para la astucia de Satanás. Nuestra única defensa es la Palabra inspirada de Dios.

 

Fue esta arma la que empleó nuestro Señor cuando fue tentado por Satanás en el desierto.

 

1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.(A)  2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.  3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.   4 El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.(B) 5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo,  6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está:  A sus ángeles mandará acerca de ti,(C) y,  En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.(D)  7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.(E)  8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. 10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.(F)  11 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían. (Mateo 4:1-11)

 

Nuestro Señor no utilizó su divino poder para derrotar a Satanás. Usó la misma arma que nosotros tenemos disponible hoy en día: La Palabra de Dios.

Si tú y yo pretendemos derrotar las mentiras de Satanás, debemos depender de la Palabra divina, este hecho nos hace asumir ciertas responsabilidades.

 

  • 1) Debemos conocer la Palabra de Dios. No existe ningún motivo por el que el creyente deba ignorar el contenido de su Biblia. Hoy día la Palabra de Dios esta disponible para todos. Tenemos al Espíritu Santo que nos enseña las verdades de la Palabra (Juan 16:13-15) Esto significa que debemos dedicar tiempo para estudiar, leer y profundizar en la Biblia. Nadie podría dominar al cien por ciento la Palabra de Dios a pesar de dedicarle toda una vida de estudio, pero deberíamos a prender todo lo que podamos. Debemos buscar voluntariamente tiempo para ello. Del mismo modo que un mecánico estudia los manuales, o el cirujano sus textos de medicina, el cristiano debe estudiar la Palabra de Dios. El estudio bíblico no es un lujo, sino una necesidad.

      Disponemos de una cantidad enorme de recursos para estudiar la Biblia:

  • * La Iglesia local, (pastores y maestros)
  • * Comentarios Bíblicos y libros de estudio de la Biblia
  • * Expositores de la Radio
  • * Seminarios
  • 2) Debemos memorizar la Palabra de Dios. Nuestro Señor cuando estuvo en el desierto, ¡no tenía a mano una concordancia! Pero recordó los libros de Moisés, seleccionó Deuteronomio y citó tres versículos de ese libro para hacer callar a Satanás.

 

En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti. (Salmo 119:11)

 

La ley de su Dios está en su corazón; por tanto, sus pies no resbalarán. (Salmo 37:31)

 

El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón. (Salmo 40:8)

 

Si no tienes un programa sistemático para memorizar la Biblia, ¡comienza a hacerlo ya!

 

  • 3) Debemos meditar en la Palabra de Dios. La meditación es para el hombre interior lo que la digestión para el exterior. Si tú no fueras capaz de digerir tus alimentos, enfermarías y morirías.

 

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. (Josué 1:8)

 

Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. (Salmo 1:2)

 

¿Realmente te deleitas en la Palabra de Dios, o la lees solo por obligación? ¿Pasas tiempo leyéndola? Reflexiona en los siguientes versículos:

 

¿Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Mas que la miel en a mi boca (Salmo 119:103)

 

Me anticipé al alba, y clamé, esperé en tu palabra. Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, para meditar en  tus mandatos. (Salmo 119:114)

 

Mejor me es la ley de tu boca que millares de oro y plata (Salmo 119:72)

 

Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro. (Salmo 119:127)

 

¡Aquí tenemos a un santo que prefería tener la Palabra de Dios antes que comida, sueño o dinero! Temprano por la mañana, y por la noche, meditaba en la Palabra y enriquecía su alma. Este tipo de cristiano es el que es capaz de usar la Palabra de Dios para derrotar a Satanás y a sus mentiras.

 

  • 4) Debemos usar la Palabra de Dios. La mente del creyente debería ser como una “computadora espiritual”. Debería estar tan saturada de las Escrituras que, cada vez que se enfrentara a una tentación, recordara automáticamente la porción de la Biblia que trata sobre este tema. El ministerio del Espíritu Santo es traer a nuestra mente la Palabra cuando lo necesitamos.

 

Mas el Consolador, El Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. (Juan 14:26)

 

¡PERO EL ESPIRITU SANTO NO NOS PUEDE RECORDAR ALGO QUE NO HEMOS APRENDIDO!

 

Debemos permitirle que, antes que nada, nos enseñe la Palabra. Debemos memorizar la Escrituras que El nos abra. Entonces el Espíritu divino podrá recordarnos lo que hemos aprendido., usando esas verdades para derrotar a Satanás. Por favor, recuerda que  ¡Satanás conoce la Biblia mejor que nosotros! ¡Y que es capaz de citarla!

            El Espíritu de Dios te ayudará a utilizar la Palabra en la lucha contra el diablo. El Espíritu te mostrará cuando Satanás esta “usando” la Biblia para promocionar sus propias mentiras, como hizo con Jesús en el desierto. Satanás citó el Salmo 91:11,12, pero adaptándolo a su propias intenciones, omitiendo el “en todos tus caminos”. Dios promete protegernos cuando estemos en sus caminos. Si nosotros, por pura tontería, nos apartamos de ellos, Dios no esta obligado a cuidar de nosotros. Esto explica porqué Jesús respondió: “También esta escrito…” (Mat. 4:7)

Jesús comparaba un pasaje de las Escrituras con otro. Tomaba en consideración el mensaje global de la Biblia, y no se ceñía (como hacia Satanás) a un `pasaje determinado. A Satanás le encanta sacar versículos fuera de su contexto y usarlos para “corroborar” sus falsas pretensiones. Usted y yo debemos tener una visión global de las Escrituras, si queremos detectar las mentiras de Satanás y superarlas.

 

También es importante que contemplemos el mundo que nos rodea usando “los ojos” de la Biblia. Debemos poder decir:

 

Porque por fe andamos, no por vista (2ª Cor. 5:7)

 

Es posible que la propuesta de un negocio “parezca buena” a la mente natural, pero si no se basa en las verdades de la Palabra de Dios, fracasará.

El matrimonio “puede estar bien” desde el punto de vista humano, pero si contradice a la Palabra de Dios, es incorrecto.

 

Haz un inventario:

 

  • 1) ¿Dedico un tiempo cada día a leer la Palabra de Dios y meditar en ella?
  • 2) ¿Intento memorizar las Escrituras de una forma sistemática?
  • 3) ¿Pienso automáticamente en algún pasaje bíblico cuando me siento tentado o cuando debo tomar alguna decisión, o cuando debo telefonear a mis amigos cristianos par a obtener una guía celestial?
  • 4) ¿Creo que soy más capaz que antes de detectar las mentiras de Satanás?
  • 5) Ahora que soy creyente ¿sigue habiendo mentira en mi mente?
  • 6) ¿Conozco la voluntad de Dios para mi vida? ¿de verdad deseo conocerla?
  • 7) ¿Me deleito en la ley de Dios y la practico de corazón?
  • 8) ¿Soy culpable de mentir? ¿Por qué lo hago?
  • 9) ¿Estoy dispuesto a aceptar como verdad todo lo que dice la Palabra de Dios sobre mi vida? ¿O pregunto de vez en cuando “¿De verdad ha dicho Dios eso?” ¿Discuto su Palabra?
  • 10) La Palabra de Dios, ¿me resulta cada día más maravillosa? ¿La disfruto más que los placeres naturales de la vida, incluyendo la comida y el sueño?

 

 Adaptado de La Estrategia de Satanás de Warren W. Wiersbe

 

 

La Vida Guiada por un Propósito

Posted on

La Vida Guiada por un Propósito
(Una Vida con Propósito – Título del libro original)

Artículo escrito por:

Paul Alexander, Ministerios 9Marks. http://www.9marks.org

 

I. Introducción 

Los libros sobre cómo vivir la vida cristiana están a diez centavos la docena. Los tramos de librerías cristianas se doblan por el peso de miríadas de títulos prometiendo liberación de la esclavitud, secretos para vivir libre de deudas, llaves para amar a otras personas y todo un conglomerado de otros asuntos prácticos. Pero el que ha penetrado más profundamente en la actualidad es la reciente publicación de Rick Warren ‘Una Vida con Propósito’. Aún más que su predecesor “Una Iglesia con Propósito”. El libro sobre La Vida se ha vuelto un fenómeno popular lleno de plumas, casi hasta el punto de volverse un movimiento en sí mismo. Así como el de la Iglesia vendió más de un millón de copias en menos de diez años, el de la vida ha reportado ventas de 11 millones de copias en menos de dos años- ¡eso es 15,068 copias todos los días por dos años! Los pastores le dan el visto bueno desde el púlpito, citándolo ampliamente y exhortando a los grupos de estudio bíblico que lo lean juntos. Pero el de La Vida ha trascendido la comunidad evangélica, elevándose a ambas listas de los bestsellers tanto del New York Times como de Wall Street Journal, y siendo presentado en las mesas de distribución de Barnes & Nobles e incluso en los pasillos de Wal-Mart. Si hay algún libro cristiano que ha sido espectacularmente popular entre ambos círculos, el evangélico y la cultura en general, es éste. 

 

II. Sumario del libro

 

‘Una vida con propósito’ está diseñado como un diario espiritual de 40 días- un capítulo por día- con la meta de contestar la pregunta “¿Para qué rayos estoy aquí?” (Pág.15). La pregunta es lo suficientemente amplia como para ser dirigida tanto al creyente como al no creyente por igual, lo que podría explicar en parte la amplitud de su atracción. La primera sección de Warren sirve como un detonador para la pregunta. Su meta es preparar al lector para responder las dos preguntas que Dios le formulará en el último día: ¿Qué hiciste con Jesús, y qué hiciste con lo que Dios te dió (p34)? Ya que la vida se trata de darle la gloria a Dios (p53), la pregunta a ser contestada es “¿Cómo puedo darle la gloria a Dios?” (Pág. 55). La respuesta es adorándolo, amando otros creyentes, ser como Cristo, servir a otros con nuestros dones y hablarles de El a otros ( Pág. 55-57). El resto de las cinco secciones encarnan estas ideas respectivamente. El sumario más útil lo da el mismo Warren en la Pág. 306, extraído del gran mandamiento (Mat. 22:37-40) y la gran comisión (Mat. 28:18-20). 

1.      

 “Ama a Dios con todo tu corazón”- Tú fuiste planificado para el placer de Dios, así que tu propósito es amar a Dios a través de la adoración.

2.       “Ama a tu prójimo como a ti mismo”- Tú fuiste formado para servir, así que tu propósito es mostrar amor a otros a través del ministerio.

3.       “Ve y haz discípulos”- Tú fuiste hecho para una misión, así que tu propósito es compartir el mensaje de Dios a través del evangelismo.

4.       “Bautizándolos…”- Tú fuiste formado para la familia de Dios, así que tu propósito es identificarte con Su iglesia a través de la confraternidad.

5.       “Enseñándoles que guarden todas las cosas…”- Tú fuiste creado para ser como Cristo, así que tu propósito es crecer hasta madurar a través del discipulado (todos los énfasis son suyos). 

La adoración no se trata de lo que nos agrada, sino de lo que hace a Dios sonreír. Dios sonríe cuando le amamos, confiamos, obedecemos y alabamos, y cuando usamos nuestras habilidades para Su gloria ( Pág. 70-76). “El corazón de la adoración es la rendición… Ofrecerte a ti mismo a Dios, de eso es que se trata la adoración” (Pág. 78, citando Rom. 12:1-2). Ya que “Dios quiere ser tu mejor amigo”, Warren da algunas sugerencias prácticas para desarrollar esa amistad a través de la oración, meditación, honestidad y obediencia ( Pág. 85-113). 

 

La confraternidad es simbolizada por el bautismo y diseñada para enseñarnos cómo amar ( Pág. 117-129). Como la vida de un cuerpo está contenida en las células, “todo cristiano necesita estar envuelto en un pequeño grupo dentro de su iglesia… Es aquí que la verdadera comunidad se lleva a cabo, no en las grandes reuniones” (p139). La verdadera confraternidad está caracterizada por autenticidad, mutualidad, simpatía y misericordia (p143). Pero cultivar este tipo de comunidad requiere honestidad, humildad, cortesía, confidencialidad y frecuencia (Pág. 145-151). También requiere una habilidad para restaurar las relaciones rotas y proteger la unidad de la iglesia (Pág. 152-167). 

 

El discipulado se trata de “tomar en serio los valores, actitudes y carácter de Dios” (Pág.172). Crecemos tomando buenas decisiones (Pág.174), permitiéndole a Dios que transforme nuestra forma de pensar a través de Su Espíritu y nuestro arrepentimiento (Pág.182), aguardando en la palabra de Dios (Pág.185-192) y perseverando a través de problemas y tentaciones (Pág.192-223).  

 

El ministerio es nuestro servicio a creyentes (ver p281). No es un extra opcional de la vida cristiana (Pág. 233), y en gran parte es lo que da sentido y significado a nuestras vidas (Pág. 228, 232). Empezamos a entender cómo Dios pretende que nosotros sirvamos cuando entendemos nuestra CONFIGURACION (forma, perfil): nuestros dones espirituales, corazón, habilidades, personalidad y experiencia (Pág. 236-256). Sin embargo, el servicio cristiano maduro entiende que Dios a menudo nos llama a ministerios secundarios basado en “donde sea que nos necesiten en el momento” más que en nuestra CONFIGURACION (Pág. 257-270). 

 

El evangelismo es nuestro servicio a los inconversos (p281). Llenar a plenitud el mandato evangelístico que Dios te ha dado requerirá abandonar tu agenda de vida por la de Dios (p286). Pero fracasar en hacerlo significará desperdiciar tu vida (p285). El evangelismo personal, entonces, debe ser acometido compartiendo el mensaje de tu vida, que incluye tu testimonio, las lecciones de tu vida, tus pasiones piadosas, y las buenas nuevas (Pág. 289-295); y debe ser acompañado por una preocupación global creciente por el inconverso, que es idealmente alcanzable participando de un corto viaje misionero. 

 

Balancear estos cinco propósitos es la clave para perseverar y tener éxito en la vida cristiana. “Bienaventurados son los balanceados; ellos durarán más que todo el mundo” (Pág. 305). Para alcanzar ese balance, necesitamos discutir estas ideas con otras, registrar las lecciones de nuestra vida a través de la disciplina de la escritura en diarios y escribir una declaración de un propósito específico en la vida que incluya cada uno de estos cinco propósitos bíblicos (Pág. 305-319). 

 

III. Datos adicionales de ayuda

 

Warren incluso da al lector cristiano cuidadoso, muchos argumentos para estar de acuerdo con él.  

 

Primero, él combate el egocentrismo y el individualismo errado, característico de los americanos hoy día. La primera oración de su primer capítulo es: “No es acerca de usted” (Pág. 17), es un respiro de aire fresco, especialmente en medio del humo de métodos evangelísticos y estrategias de mercadeo de la iglesia que vende el evangelio como baratija apelando a las masas. El señala correctamente más adelante que por naturaleza estamos absortos en nosotros y casi toda la propaganda nos anima a pensar en nosotros mismos (Pág. 299). Su prescripción de “dependencia momento-a-momento de Dios” nos exhorta a que nuestra mirada fija en el yo sea redirigida hacía Cristo. 

 

En segundo lugar, Warren se cuida de mantener la autoridad de la Escritura. El explica desde el mismo comienzo que el discernir nuestro propósito en la vida debe venir de una revelación y no de especulación (Pág.19-20). El día 24 de este diario espiritual, titulado “Transformado por la Verdad”, expone la importancia de la absorción de la Biblia para avanzar en la santificación progresiva, clamando en términos no inciertos que “la verdad me transforma” (Pág.192).  

 

Tercero, Warren muestra un nivel alentador en centralizarlo todo en Dios diciendo al lector que “la última meta del universo es mostrar la gloria de Dios” (Pág. 53) 

 

Cuarto, Warren recuerda al lector que “la adoración no es para su beneficio” (Pág. 66) ¡Tantas divisiones en la iglesia local de hoy serían enmendadas si esta verdad fuera expuesta más ampliamente! Warren promulga una visión universal bíblica que dice que “cada actividad humana, excepto el pecado, puede ser hecho para el agrado de Dios si se hace con una actitud de alabanza” (Pág. 74). El también acierta cuando dice que “el error más común que los cristianos hacen en la adoración hoy es buscar una experiencia en vez de buscar a Dios. Ellos buscan un sentimiento, y si sucede, ellos concluyen que ellos han adorado. ¡Error! De hecho, Dios muchas veces remueve nuestros sentimientos para que no dependamos de ellos. Buscar un sentimiento, aún el sentimiento de cercanía a Cristo, no es adoración” (Pág. 10). ¡Amén! 

 

Quinto, Warren entiende correctamente la centralidad de la congregación local para el crecimiento del creyente individual cuando él afirma que “el amor no puede ser aprendido en el aislamiento” (Pág. 124). Y él entiende correctamente la prioridad de la iglesia local en el plan evangelístico de Dios cuando él dice que “La iglesia es la agenda de Dios para el mundo” (Pág. 132). Sexto, en una cultura donde el confort es el rey, Warren es de ayuda al recordarnos que “La última meta de Dios para su vida en la tierra no es el confort, sino el desarrollo del carácter” (Pág. 173). Y finalmente, Warren es grandioso en la naturaleza y necesidad de una actitud de siervo en los creyentes maduros (Pág. 257-264). El explota el mito de que el servicio sin egoísmo es una parte opcional de la madurez cristiana, y despierta el lector a entender que “cumplir con su misión evangelística requerirá que usted abandone su agenda y acepte la agenda de Dios para su vida… Usted doblega sus derechos, expectaciones, sueños, planes y ambiciones delante de El” (Pág. 286). 

 

IV. Dificultades 

 

Pero hay algunos puntos de vulnerabilidad, unos pocos que podrían probar ser peligrosos al lector o dañinos al argumento de Warren. 

 

A) Dificultades Interpretativas 

 

Para comenzar por el principio, necesitamos leer el último capítulo de Warren, donde él comenta sobre Hch. 13:36 como el versículo de motivación primario para el libro. Hch. 13:36-37 es parte del argumento evangelístico de Pablo para entender a Jesús como el Mesías, que él presentó en la sinagoga judía en Antioquía de Pisidia en su primer viaje misionero. Y dice así “David, después de haber servido el propósito de Dios en su propia generación, durmió y fue puesto con sus padres y sufrió descomposición; pero Aquel a quien Dios levantó no sufrió descomposición.” Warren usa la primera parte del versículo 36 para señalar que él dedicó su vida a cumplir los propósitos de Dios sobre la tierra. ¡No hay mayor epitafio que esta declaración! Imagínelo esculpido en su tumba: Que usted sirvió al propósito de Dios en su generación. Mi oración es que las personas pueda decir esto de mí cuando yo muera. También es mi oración que las personas pueda decir lo mismo de usted. Por eso escribí este libro para usted. Esta frase es la definición última de una vida bien vivida. Usted hace lo eterno e infinito (el propósito de Dios) en una forma contemporánea (en su generación). De esto se trata una vida con propósito” (Pág. 318). 

 

Es cierto, David sirvió a los propósitos de Dios en su generación. Pero el punto del pasaje no es “David era bueno, así que sean como él.” El punto es la supremacía de Cristo sobre David como se muestra en Su resurrección, la cual probó que Jesús es el Mesías- el verdadero y eterno Rey de Israel. La aplicación, entonces, no es que nosotros debemos imitar a David, sino que debemos exaltar a Cristo. El versículo motivador se malinterpreta como un moralismo. 

 

B) Dificultades Evangelísticas

 

1. Ambiguedad de la audiencia.

 

La dificultad más significante tiene que ver con la ambigüedad de la audiencia de Warren y la manera en que él busca evangelizar al lector inconverso. Warren parece dirigir su libro a ambos, creyentes y no creyentes por igual. La pregunta “¿Para qué rayos estoy aquí?” es igualmente dirigida a cristianos y no cristianos; el hecho de que Warren intente dirigirse por lo menos a inconversos está claro partiendo de la oración para recibir a Cristo que él ofrece en Pág. 58-59. Sin embargo, Warren le dice al lector en la Pág. 44 que “la buena nueva es que Dios quiere que usted pase las pruebas de la vida, de manera que El nunca permite que las pruebas que usted enfrente sean más grandes que la gracia que El le da para manejarlas.” ¿A quién le habla Warren aquí- creyentes, no creyentes o ambos? Warren continúa: “Cada vez que usted pasa una prueba, Dios se da cuenta y hace planes para recompensarle en la eternidad.” Pero Dios no hace eso para los no creyentes, ¿o sí? U otra vez, “Si usted trata cada día como algo de mucho valor, Dios le promete tres recompensas en la eternidad” (Pág. 45). Pero esto simplemente no es cierto para aquéllos que no se han arrepentido ni han creído en el evangelio. El carruaje parece estar en frente del caballo. 

 

2. El evangelio no es claramente presentado

 

La presentación del evangelio en las Pags. 58-59 sirve de punto de apoyo para el libro, donde Warren termina su compendio sobre la pregunta del propósito de la vida en el capítulo siete y comienza exponiendo los cinco propósitos bíblicos de La Vida con Propósito en los capítulos que restan. Lo que queremos ver en este punto fundamental, entonces, es una articulación clara de ambos, tanto del evangelio como de la respuesta de salvación al mismo (arrepentimiento y fe) de manera que el no creyente continúe leyendo bajo la asunción moralísta de que ser un niño bueno llevando a cabo estos cinco propósitos, es lo que lo salvará del poder y penalidad de su pecado. Pero el arrepentimiento es tibiamente presentado en los siguientes términos: “Vivir el resto de su vida para la gloria de Dios requerirá un cambio de sus prioridades, su horario, sus relaciones, y todo lo demás. A veces significará escoger un sendero difícil en vez de uno fácil” (Pág. 57). Todo esto es cierto, por supuesto. Pero aquí no se menciona ni el pecado ni el arrepentimiento. Es cierto, Warren sí requiere el cambio. Pero el arrepentimiento bíblico es siempre apartarse específicamente del pecado, no sólo de prioridades amorales o relaciones de valores neutrales. El continúa diciéndole al inconverso que “La verdadera vida comienza por comprometerse completamente a Jesucristo. Si usted no está seguro de que lo ha hecho, todo lo que necesita hacer es recibir y creer {cita Juan 1:12}” (Pág. 58). Todavía no hay arrepentimiento. Warren puede intentar comunicar la necesidad de arrepentimiento del pecado hablando de un cambio en las prioridades y relaciones, pero el socava esa intención diciendo “TODO lo que necesita hacer es creer.” Eso no es todo- usted necesita arrepentirse también. 

 

Creer es presentado en los siguientes términos: “Crea que Dios le ha escogido para tener una relación con Jesús, quien murió en la cruz por usted. Crea que no importa lo que usted haya hecho, Dios quiere perdonarle” (Pág. 58). Sin embargo, no se hace ninguna conexión clara entre la muerte de Cristo y el perdón del lector. De hecho, no hay ni siquiera explicación alguna de por qué el no creyente necesitaría el perdón. Una vez dado, Warren dice claramente que “Jesús murió en la cruz por usted.” Pero un no creyente bíblicamente analfabeto ni siquiera sabe todavía que él merece morir por sus pecados. El todavía queda en el aire haciéndose las preguntas fundamentales del evangelio. “¿De qué necesito yo que me perdonen?” ¿Quién es Jesús? ¿Por qué Jesús tuvo que morir por mí en la cruz? ¿Realmente merezco la muerte por mis pecados? ¿Cómo pudo Jesús morir la muerte que yo merecía? ¿Por qué Dios acepta la muerte de Jesús como la mía? ¿Por qué no podía morir otra persona en vez de Jesús?” Sin responder esas preguntas, la frase “Jesús murió en la cruz por usted” queda abierta a ser interpretada por el lector post-moderno en cualquier forma que él escoja. El evangelio todavía no ha sido identificado bíblicamente. 

 

Recibir a Cristo es presentado de la siguiente manera: “Reciba a Jesús en su vida como su Señor y Salvador. Reciba Su perdón por sus pecados. Reciba Su Espíritu, quien le dará el poder de cumplir el propósito de su vida {citando Juan 3:36 MSG}” (Pág. 58). Aquí el pecado y el perdón son verbalmente mencionados, lo cual es magnífico, pero todavía no hay una explicación clara de quién es Jesús, ni por qué nuestro pecado sin arrepentimiento ofende a Dios e impide nuestra relación con El (i.e., por Su santidad), ni de la ira santa que nuestro pecado sin arrepentimiento saca de El, ni la muerte como consecuencia de esa ira, y de la penalidad por nuestro pecado, ni de la relación de la muerte de Cristo con el perdón de los pecados de otra persona para su reconciliación con Dios.  

 

Con el evangelio dejado al olvido y no arrepentimiento requerido, el resto del libro está construido en la precaria asunción de la conversión del lector. “Usted es un hijo de Dios y usted da gozo (placer) a Dios como ninguna otra cosa que El haya creado” (Pág. 63). 

 

A este punto alguien muy bien podría objetar: “¡Dale un chance al hermano, por favor! ¡El les dijo que Jesús murió por ellos! ¿Qué más tú quieres que haga, sentar al inconverso en una clase de seminario antes de que pueda convertirse?” Quizás nuestro amigo tan franco tiene algo de razón. Después de todo, nadie realmente entiende todas las implicaciones de tomar la decisión de seguir a Cristo al momento de arrepentirse y creer. Sin embargo, la persona y obra de Jesucristo son exactamente los objetos donde el inconverso debe poner su fe. La fe que salva no es ciega. No, de hecho, es una forma de fe que tiene sus ojos bien abiertos- abiertos por el Espíritu Santo a la santidad innegociable y a la indoblegable justicia de Dios; a la realidad y atrocidad de mi pecado a los ojos de Dios; a la ira justa y aterrorizante de Dios hacia mi pecado; a la necesidad de un eterno  otro que sufriera mi sentencia eterna de condenación, de modo que yo pudiera ser absuelto para siempre; y a mi necesidad de arrepentirme de mis pecados y confiar en la muerte de Cristo como la provisión de Dios para mi perdón y reconciliación con El. La presentación de Warren del evangelio simplemente no le da al inconverso suficiente para continuar. 

 

3. La seguridad de salvación es insinuada prematuramente.

 

Warren continúa: “Donde sea que usted esté leyendo esto, yo le invito a inclinar su cabeza y susurrar quietamente la oración que cambiará su eternidad. ‘Jesús, yo creo en Ti y yo Te recibo.’ Adelante. Si usted sinceramente dijo esa oración en serio, ¡felicidades! ¡Bienvenido a la familia de Dios! Usted está listo ahora para descubrir y comenzar a vivir el propósito de Dios para su vida” (Pág. 58-59). 

 

El resto del libro, entonces, asume que el lector inconverso elevó la oración y hecho esto ahora es un cristiano bona fide.  

 

Aún si el evangelio y su respuesta requerida han sido suficientemente explicados, al inconverso ahora se le dice que su seguridad interna de salvación y la afirmación de su conversión por otros dependen en la mera sinceridad de su oración. “Si usted sinceramente dijo esa oración en serio, ¡felicidades! ¡Bienvenido a la familia de Dios! Usted está listo ahora para descubrir y comenzar a vivir el propósito de Dios para su vida” (Pág. 58-59). Pero nunca se nos dice en la Escritura que si hacemos una oración una vez, debiéramos sentirnos seguros de nuestra salvación (esto no es lo que 1 Juan 1:9 enseña). Ni se nos dice jamás que una oración “cambiará nuestra eternidad.” Elevar una oración no debe ser la exhortación que demos a las personas para su seguridad de salvación. Conoceremos a otros y a nosotros mismos por nuestros frutos (Mat. 7:15-27; 1 Juan 2:3-6, Santiago 2:14-26; 2 Pedro 1:10-11). La conversión genuina sólo se discierne por el fruto que el verdadero arrepentimiento produce con el tiempo. 

 

4. Los propósitos degeneran en moralismos

 

Si todo esto es cierto, entonces el resto del libro es mero moralismo para el lector inconverso, aunque los propósitos son claramente bíblicos, porque la persona que oró la oración de Warren no está realmente convertida. El no ha escuchado una clara presentación del evangelio. El no ha escuchado cómo responder “salvíficamente” al evangelio por las gracias del arrepentimiento de pecado y confianza en Cristo. Sin embargo, está siendo invitado a que haga  de “el agradar a Dios, la meta de su vida” (Pág. 76), habiéndosenos dicho que “vivir con un propósito es la única manera de vivir” (Pág. 312). Warren le dice al inconverso cómo él debe vivir, pero no le dice claramente lo que debe hacer para ser salvo o dónde él puede encontrar el poder para vivir semejante vida. Tal ambigüedad oscurece el evangelio de la gracia y confunde a los inconversos en lo que se refiere a ser un cristiano. Hacer una oración, aunque incluya una articulación de arrepentimiento, no es lo que salva. Es la persona y el trabajo redentor de Cristo lo que salva; nuestro continuo arrepentimiento y creencia, ambos regalos de Dios (Hch. 11:18; Efe. 2:9-9; 2 Ped. 1:1), son los que nos sumergen en la corriente de la gracia redentora de Dios. Una oración- incluso una sincera- puede o no ser evidencia de la fe salvadora de la que escribe Santiago en Stgo. 2. 

 

Ciertamente, Warren está en lo correcto en su intento de compartir el evangelio antes de comenzar a exponer los propósitos de la vida cristiana. Pero, animando la seguridad de salvación, donde no hay ni siquiera el botón, mucho menos el fruto de arrepentimiento, es uno de los mayores problemas en el evangelismo americano de hoy. Los propósitos que Warren propaga son propósitos solidamente bíblicos y cada cristiano debería preocuparse con los mismos. El problema es que se convierten en moralismos en la ausencia de una presentación clara del evangelio.  

 

5. La conversión es confundida con vivir con propósito.

 

Porque la presentación del evangelio es nebulosa, la conversión es confundida facilmente con vivir con un propósito. “No hay habilidades no-espirituales, sólo mal usadas. Empiece a usar las suyas para el placer de Dios” (Pág. 75). Yo estoy seguro que Warren no intenta comunicar que usar nuestras habilidades para el placer de Dios es la esencia de la salvación, pero así es que se lee a los ojos de un inconverso sin una estructuración del evangelio más transparente. Empezando a usar mis habilidades para el placer de Dios no es una respuesta de salvación al evangelio si no está acompañada por arrepentimiento. Esto es justicia por obras. U otra vez, “¿Hará usted el agradar a Dios la meta de su vida?” (Pág. 76). Es una buena pregunta, pero porque el evangelio no ha sido presentado claramente, podría ser fácilmente entendido como implicando que yo seré salvo y mi vida mejorará si yo sólo hago del agradar a Dios la meta de mi vida, a pesar de mi corazón no arrepentido. Aún antes de su presentación del evangelio, Warren confunde la idea de vivir con propósito con la realidad de la conversión. “Nada importa más que saber los propósitos de Dios para su vida y nada puede compensar que no conozcamos estos propósitos… La peor tragedia no es la muerte, sino la vida sin propósito” (Pág. 30). Pero, ciertamente, la peor tragedia no es la muerte ni la vida sin propósito, sino ambas vida y muerte sin responder al evangelio en arrepentimiento y fe. 

Sin embargo alguien podría todavía decir, “¿No es la vida con propósito como Warren la define- adoración, evangelismo, comunión, discipulado y ministerio- realmente lo mismo que arrepentimiento? Si alguien está haciendo todas esas cosas, ¿cómo puede usted decir que no están teniendo un estilo de vida de arrepentido? ¡Deje el juego de palabras y proceda con el cumplimiento de la Gran Comisión!” Quizás nuestro amigo bocón está en lo correcto otra vez. Quizás todo esto es simplemente un asunto de terminología, y Warren solamente no está usando el vocabulario que a mí me gustaría que él usara. Sin embargo, no puedo dejar de pensar que cada uno de esos propósitos puede ser llevado a cabo hipócritamente. Las personas lo hacen todos los días. Ellos leen sus biblias, cantan himnos en la iglesia con lágrimas en sus ojos, dan dinero para las misiones, tal vez incluso comparten su fe en el trabajo y van a cortos viajes misioneros, mientras albergan y esconden años de pecados sin arrepentimiento debajo del piso de sus corazones. El arrepentimiento no es solamente hacer todas las cosas externamente. También es apartarse de todo lo malo internamente. 

 

El arrepentimiento no se trata más hasta la página 182, como parte de la santificación progresiva. “Para ser como Cristo usted debe desarrollar la mente de Cristo. El NT le llama a esto arrepentimiento de transformación mental, que en griego literalmente significa ‘cambiar su mente.’ “Usted se arrepiente cada vez que usted cambia su manera de pensar y adopta la manera de pensar de Dios” (Pág.182). Ciertamente ésta es una presentación más correcta del arrepentimiento, aunque todavía le hace falta la conexión específica con el pecado. Ahora bien ¿el arrepentimiento sólo debe suceder después de la conversión? No, el arrepentimiento es parte de la conversión; significa que llamar a los inconversos a salvación es fundamental para la fiel predicación del evangelio de Cristo (Marcos 1:14-15). El pastor cristiano, por lo tanto, está sobre terreno peligroso al seguir a Warren cuando espera llamar claramente a las personas al arrepentimiento del pecado, después que los haya convencido de que se arrepintieron sin el arrepentimiento. Cuando dilatamos el llamado al arrepentimiento, confundimos el significado de ambos, evangelismo y conversión; inconscientemente, engañando personas con la que ellos han compartido el evangelio fielmente sin requerir arrepentimiento, o que ellos han respondido moderadamente al evangelio sin entregarlo.  

 

6. La conversión es confundida con un profundo deseo de agradar a Dios.

 

“Lo que Dios mira es la actitud de tu corazón- ¿complacerlo a El es tú más profundo deseo?… ¿Harías de complacer a Dios la meta de tu vida? No hay nada que Dios no haga por la persona totalmente absorta con esta meta” (Pág. 76). Esto suena grandioso, y yo estoy de acuerdo con que Dios no mira meras apariencias externas, pero a El sí le importan nuestros afectos y actitudes. La integridad o sinceridad de mi deseo de agradar a Dios no es fundamentalmente lo que Dios busca cuando salva- de lo contrario la salvación no sería totalmente por gracia, como Warren afirmaría apasionadamente, y millones de musulmanes devotos estarían camino al cielo, lo que Warren negaría apasionadamente. Una persona puede tener un profundo deseo de agradar a Dios, pero sin arrepentimiento del pecado y la creencia en Jesucristo solamente como el único Quien ha pagado la penalidad por ese pecado, nadie es convertido. 

 

También a veces cuando Dios mira mi corazón El ve pecado- orgullo, codicia, amargura, ira, lujuria- las nueve yardas completas, a pesar de que soy un cristiano. Los elementos de mi vieja naturaleza todavía están todos dentro de mí, a pesar de que me entristece y a veces me avergüenza tener que admitirlo, y a pesar de que Dios ha dado el tiro final a mi vieja naturaleza en la muerte y resurrección de Cristo. Entonces, ¿y qué si agradar a Dios no es siempre mi más profundo deseo? ¿Qué piensa Dios de mí entonces? Lo que Dios mira en mi corazón no puede ser solamente mis deseos. Si ése fuera el caso, sería imposible para cualquier persona ser salvo. Pero gloria a Dios, lo que El mira es la justicia de Su propio Hijo perfecto, que El acreditó a mi cuenta por gracia a través de la fe, para que yo pueda ser absuelto ante la vara de Su indoblegable justicia (2Cor. 5:21). Eso es lo que significa ser convertido. Solamente ahora podemos nosotros comenzar a pensar acerca de vivir con un propósito, a la luz del evangelio de la gracia de Dios en Cristo. 

 

C) Peligros del Discipulado

 

1. Sólo el evangelio tiene el poder de empuje para el individuo cristiano.

 

El objetivo primario de Warren es mostrar al lector “cómo vivir una vida con propósito- una vida guiada, controlada y dirigida por los propósitos de Dios” (Pág. 30). La definición asume que el propósito tiene poder para llevar al creyente hacia delante en la vida cristiana. Sin embargo, aún los propósitos de Dios no tienen poder de empuje para cumplirse ellos mismos. Dios cumple sus propósitos a través del instrumental de Su palabra efectiva. Así lo leemos en Isa. 55:10-11.

 

Porque así como la lluvia y la nieve caen del cielo y no se devuelven sin mojar la tierra y hacerla concebir y germinar, y proveyendo de semilla al sembrador y de pan al que come; así será Mi palabra que sale de mi boca; no volverá a Mí vacía, sin cumplir lo que Yo deseo y sin tener éxito en los asuntos para los que Yo la envío. 

 

Este pasaje de Isaías es la razón por la que no podemos resolver la dificultad simplemente igualando los propósitos de Dios con el evangelio: la distinción entre los dos es clarificada aquí en que la palabra de Dios es lo que cumple los propósitos de Dios. Los dos son claramente distintos en la misma mente de Dios- Dios envía Su palabra para cumplir Sus propósitos. Vemos el mismo instrumental activo del evangelio en el NT (Hch. 20:32; Rom. 1:16; 1 Cor. 1:18; Col. 1:5-6; Heb. 4:12; Stgo. 1:18; 1 Ped. 1:23-25). 

 

Lo que esto significa, sin embargo, es que el evangelio es lo que habilita nuestra participación en los propósitos de Dios. La vida cristiana no es, por lo tanto, llevada (guiada) por propósito; es llevada (guiada) por el evangelio. 

 

2. La primacía del evangelio es sustituida por la primacía del propósito.

 

La definición de La Vida con Propósito (la vida guiada por propósito) (Pág. 30) también asume que no hay nada más fundamental por lo que un cristiano debe ser guiado que los propósitos de Dios como los entiende y define Warren. Sin embargo, detrás de todos esos propósitos está el evangelio. 

 

El evangelio no solamente capacita nuestra participación en los propósitos de Dios; también regula e informa nuestra participación en esos propósitos, determinando con quién buscamos unidad, por quién somos discipulados, con quién cooperamos en el evangelismo, cómo andamos en la tarea del evangelismo, y la forma en que vamos cumpliendo ambos el Gran Mandamiento y la Gran Comisión. Cuando la primacía del evangelio es sustituida (reemplazada) por el propósito, el evangelio cesa de regular nuestra participación en esos propósitos. Nos arriesgamos a adquirir esa clase de ecumenismo errado que viene de unirnos con otras iglesias alrededor del propósito del evangelismo, sin asegurarnos primero que se comparte un entendimiento bíblico común, ambos dentro de las iglesias que cooperan con los asuntos de nuestro evangelismo.  

 

Nos arriesgamos a ofrecer una adoración que desagrada a Dios porque viene ante Su presencia con la mala percepción de nuestro mérito más que con el reconocimiento de nuestra rebelión. Nos arriesgamos a tener una comunión basada más en asuntos demográficos comunes o incluso metas en común que en un entendimiento y experiencia comunes en el poder transformador del evangelio. Nos arriesgamos a llevar a cabo un discipulado que enseña santidad a través del esfuerzo en vez de la gracia. Nos arriesgamos a adquirir un amor que es demasiado tolerante para ofender. 

 

Nada de esto es para insinuar en lo más mínimo que ya sea Warren o Saddleback ha cometido cualquiera de estos errores haciendo el propósito primario. Pero no es difícil ver el potencial por estos errores en comentarios como éste: “Si nos concentramos en amarnos el uno al otro y cumplir los propósitos de Dios, tenemos como resultado la armonía” (p162). Hasta cierto punto esto es verdad; pero es reduccionista. Warren obviamente intenta fomentar la unidad aquí, pero ni el amor ni la unidad es distintivamente cristiano si no está regulada por un entendimiento correcto y común de lo que el evangelio cristiano es y de la respuesta que éste acarrea. 

 

3. La adoración se malinterpreta como rendición.

 

Warren articula una vista fuertemente activa de la adoración en la Pág.74. Pero en la Pág. 75 él iguala ofrecerse uno mismo a Dios con rendición, y en Pág. 77 él dice “El corazón de la adoración es la rendición” (citando Rom. 12:1-2). Sin embargo, ofrecerse uno mismo como específicamente un sacrificio vivo es diferente a la idea totalmente pasiva de la rendición. Warren clama que “rendirse a Dios no es una resignación pasiva, fatalismo, o una excusa para la holgazanería” (Pág. 80). Pero sólo una página más adelante él elabora que “Usted déjelo todo y permita que Dios trabaje” (Pág. 81), como un sumario de lo que significa depender (confiar en) del Señor sin sentir como si usted necesitara sentirse en control. Warren sí dice al final del capítulo que a veces la rendición significará “hacer tareas inconvenientes, desagradables, con un alto costo o aparentemente imposibles” (Pág. 84). Pero usar el lenguaje de rendición para hablar acerca de cosas que requieren actividad es más confuso que de ayuda. 

 

4. “La verdadera comunión” se descentraliza de la congregación reunida.

 

“El cuerpo de Cristo, como su propio cuerpo, es en realidad una colección de muchas células pequeñas. La vida del cuerpo de Cristo, como su cuerpo, está contenida en las células. Por esta razón, cada cristiano necesita estar involucrado en un pequeño grupo dentro de su iglesia… Aquí es donde la verdadera comunión toma lugar, no en las grandes reuniones” (Pág.139). Sin embargo ekklesia, la palabra griega para iglesia, significa “reunión”. La iglesia es la comunidad de Dios, el programa de Dios para ambos evangelismo y discipulado. Jesús pudo haber reunido doce discípulos, pero no se nos manda en ningún sitio en la escritura a formar pequeños grupos, ni se nos dice que la “verdadera comunión” sucede en ningún otro sitio que no sea donde se reúne la iglesia, la ekklesia. La participación en pequeños grupos puede ser sabia y de ayuda, pero la estructura de estos grupos no es mandada bíblicamente. La ekklesia es donde crecemos, en parte, tal vez, porque es ahí donde aprendemos a amar personas muy diferente a nosotros, personas con quien tal vez hemos compartido poca cosa fuera del evangelio. Cuando rompemos la iglesia en células o pequeños grupos, son casi siempre basados en afinidad o geográficamente. Pero fomentar la idea de que la “verdadera” comunión sólo pasa en grupos basados en afinidad o geografía ignora y casi parece contradecir el poder de unidad del evangelio en medio del pueblo que comparte poco o nada en común excepto la fe salvadora en Cristo.  

 

La autenticidad, mutualidad, simpatía y misericordia son todas ingredientes indispensables de la comunidad cristiana. Pero la responsabilidad- confrontación y confesión de pecado conocido, junto con la exhortación a arrepentirse y crecer- está extrañamente ausente. Entonces se nos dice que la comunidad requiere compromiso, honestidad, humildad, cortesía, confidencialidad y frecuencia     (Pág. 145-151); pero nunca se nos dice que nuestra comunión es distintivamente en el evangelio de Jesucristo. Puedo encontrar lo que sea desde autenticidad hasta frecuencia en un club rotario si yo quisiera. Sin el evangelio- sin el arrepentimiento perseverante del pecado y creencia continua en la muerte y resurrección expiatoria sustitutiva como la que me absuelve de mi pecado delante de Dios- no hay nada distintivamente cristiano acerca de ninguna comunidad- o aún acerca de aquéllos que la hacen. 

 

5. El discipulado es reducido a decisiones.

 

“Permitimos a Cristo que viva a través de nosotros. ‘Este es el secreto: Cristo vive en ti.’ ¿Cómo sucede esto en la vida real? A través de las decisiones que tomamos. Escogemos hacer lo correcto en situaciones y entonces confiamos en el Espíritu de Dios para que nos dé Su poder, amor, fe y sabiduría para hacerlo… Dios espera que usted actúe primero” ( Pág. 174, 175). Estoy de acuerdo que las buenas decisiones son parte de nuestro avance en la santificación progresiva. Pero si Dios esperara que nosotros actuemos primero, El estuviera esperando un tiempo bien largo. Nosotros necesitamos la gracia hasta para tomar la decisión, y la gracia viene de Dios que actúa primero en y para nosotros. Dios nunca espera que usted actúe primero (Eze. 36:26-27; Rom. 5:8-10; Efe. 2:1-6; Fil. 2:12-13). 

 

6. El ministerio es identificado erróneamente como el sendero al significado (o a la importancia).

 

“En el reino de Dios, usted tiene un lugar, un propósito, un rol y una función qué cumplir. Esto le da a su vida un gran significado y valor” (Pág. 228). “El servicio es el sendero para el verdadero significado” (Pág. 232). Warren parece estar insinuando que vivir una vida centrada en los demás es la manera de vivir que más vale la pena. Sin embargo hablando en términos de significado personal es engañoso. El significado personal en la vida cristiana viene de nuestro estatus inmutable como hijos de Dios, no de la tarea que Dios nos da para hacer o el éxito cambiante con que nos topamos. Una vez empezamos a buscar nuestro sentido o significado en nuestro ministerio, somos más susceptibles a un orgullo nauseabundo o un profundo desaliento. El significado personal viene del evangelio y de lo que Dios ha hecho por nosotros- perdón, reconciliación a Dios, Su amor sacrificial por nosotros- no de lo que Dios nos da para que “hagamos por El” en el ministerio. 

 

7. Los dones son identificados como garantías de los deseos de Dios para nosotros.

 

“Lo que yo puedo hacer, Dios quiere que yo lo haga… Dios nunca le pedirá que dedique su vida a una tarea para la cual no tiene talento. Por otra parte, las habilidades que usted sí tiene son un fuerte indicativo de lo que Dios quiere que usted haga con su vida” (Pág. 243-244). “Usar su ‘forma’ es el secreto para ambos plenitud de frutos y realización en el ministerio… Usted será lo más efectivo cuando usted use sus dones y habilidades espirituales en el área que su corazón desee, y de la manera que mejor exprese su personalidad y experiencias. Mientras mejor le quede, más exitoso será usted” (Pág. 248). Tal vez, pero ¿y qué de Moisés y Jeremías (Ex. 3:11; 4:10; Jer. 1:6)? De seguro que ellos eran buenos haciendo otras cosas. Pero esas cosas no eran a las que Dios los había llamado para hacer. Yo entiendo lo que Warren quiere decir- usualmente Dios trabaja de acuerdo a los dones y pasiones que El nos hadado; de acuerdo. Pero decir sin calificación que Dios quiere que yo haga lo que yo puedo hacer es engañoso- no deja lugar ya sea para esperar en el tiempo de Dios para hacer aquello en lo que soy bueno, o hacer algo en lo que me siento totalmente incapacitado pero que como quiera tiene que ser hecho. A veces Dios nos llama a hacer precisamente esas cosas en las que nos sentimos totalmente incapacitados sólo para probar que El es El Unico que merece el crédito. 

 

8. El evangelismo es separado de la predicación.

 

Warren dice que “su testimonio personal es más efectivo que un sermón, porque los inconversos ven pastores como vendedores profesionales, pero lo ven a usted como un ‘cliente satisfecho’, así que le dan a usted más credibilidad. Las historias personales también son más fáciles de relatar que principios (o reglamentos) y a las personas le encanta escucharlas. Ellas capturan nuestra atención y las recordamos por más tiempo… Otro valor de su testimonio es que traspasa la defensa intelectual” (p290). Sin embargo, Pablo no puede concebir el compartir el evangelio fuera de la predicación del evangelio (Rom. 10:14). El testimonio personal bien podría ser una manera efectiva de compartir el evangelio, si de hecho el evangelio es la parte más prominente de nuestro testimonio, si es explicado suficientemente para que sea entendido por el inconverso de una manera bíblicamente inerrante, y si la respuesta apropiada de arrepentimiento y creencia es tanto explicada como implicada. Pero si el testimonio personal es apenas una historia personalizada de cómo mi vida mejoró después de que yo oré una oración ambigua, o si el evangelio no es explicado y el arrepentimiento y la creencia no son traídos, entonces el testimonio es tan ineficaz como golpear las personas en la cabeza con una biblia de estudio. 

 

Warren también lamenta aquí que “los inconversos ven los pastores como vendedores profesionales.” Sin embargo el mismo Warren perpetúa esta percepción presentando todos los beneficios de la Vida Guiada por Propósito y siendo ligero con el arrepentimiento. La introducción es representante del libro, prometiendo al inconverso que la perspectiva de la Vida Guiada por Propósito “reducirá su estrés, simplificará sus decisiones, aumentará su satisfacción, y lo más importante, lo preparará para la eternidad” (Pág. 9). Un poco más adelante, en una sección titulada “Los Beneficios de una Vida con Propósito,” Warren anuncia el paradigma de ser guiado por propósito como capaz de dar significado a su vida, simplificar su vida, enfocar su vida, motivar su vida y prepararlo para la eternidad (Pág. 30-33). Al final del día, el acercamiento al evangelismo se trata de vender a los inconversos el evangelio mostrándoles cómo suplir a sus necesidades a medida que ellos las perciben y las definen, en vez de predicarles la cruz de Cristo y llamar a las personas al arrepentimiento y a la fe. 

 

V. Conclusión

 

Otra vez, nada de esto es para menospreciar los cinco propósitos que Warren promueve. Los propósitos mismos son sólidamente bíblicos. Ni tampoco es nada de esto para impugnar los motivos de Warren para escribir el libro {1}. La dificultad es que a pesar de que el evangelio no es presentado claramente al lector inconverso que Warren presume alcanzar, cualquier persona que “ore la oración” is después de todo inmediatamente afirmado en su conversión y exhortado en su seguridad. Sin embargo aún si el evangelio ha sido presentado claramente, el efecto del método evangelístico de Warren es producir convertidos cuestionables, y el efecto del modelo ser guiado por propósito es reemplazar la primacía del evangelio con la primacía del propósito. El resultado es una confusión de conversión con vivir con propósito, dando al libro entero un sabor moralizado que encaja con la hermenéutica que lo dio a luz. 

 

El evangelio solo capacita e informa nuestra participación en los propósitos de Dios. Solamente el evangelio, entonces, debe ser proclamado como el que tiene el poder de guiar la vida cristiana y solamente el evangelio debe gozar la primacía en la vida cristiana. Lo que necesitamos es una Vida Guiada por el Evangelio

 

{1} En sus palabras, él quiere “explicar los propósitos de Dios para nuestras vidas en las maneras más simples” (“Una Fenómeno con Propósito: Una Entrevista con Rick Warren” {ModRef: Enero/Febrero 2004, vol. 13, #1}). 

Evidencia Bíblica de la Pluralidad del Liderazgo

Posted on Actualizado enn

Evidencia Bíblica de la Pluralidad del Liderazgo

Evidencia de Pluralidad entre Pastores/Ancianos/Apacentadores

A. Donde un Anciano/Superintendente/pastor es mencionado en el Nuevo testamento, es predominantemente referenciado en la forma plural

Iglesia de Jerusalén

  • 1. Hechos 11:30 lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo
  • 2. Hechos 15:2 Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.
  • 3. Hechos 15:4 Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos.
  • 4. Hechos 15:6 Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto.
  • 5. Hechos 15:22-23 Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos; y escribir por conducto de ellos: Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia, salud.
  • 6. Hechos 16:4 Y al pasar por las ciudades, les entregaban las ordenanzas que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que las guardasen.

 Iglesia de Listra, Iconnio y Antioquía

  1. Hechos 14:23 Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.
  2. 1ª Timoteo 4:14 No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.

 Iglesia de Efeso

  1. Hechos 20:17 Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.
  2. Hechos 20:28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.
  3. 1 Timoteo 5:17 Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.

Iglesia de Filipos

  1. Filipenses 1:1 Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos

Iglesia de Creta

  1. Tito 1:5 Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé

Otras Iglesias

  1. Santiago 5:14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.
  2. 1ª Pedro 5:1 Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada…
  3. 1ª Pedro 5:2,3 Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.

B. No existen ejemplos donde se haga una clara indicación de un solo  Anciano/Pastor/Superintendente/Apacentador sobre la iglesia.

C. Todas las referencias singulares para Anciano/Pastor/Superintendente/Apacentador son totalmente compatibles con la pluralidad.

  • 1ª Timoteo 3:1-2 Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar
  • 1ª Timoteo 5:19 Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos.
  • Tito 1:6 el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía…
  • Tito 1:7 Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas.
  • 1ª Pedro 5:1 Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada.

Evidencia de Pluralidad Entre Diáconos

 A. Donde un diácono (s) es mencionado en el Nuevo Testamento, el oficio es predominantemente referenciado en la forma plural.

  • 1. Hechos 6:1-7 En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. 3Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos. Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.
  • 2. Filipenses 1:1 Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos…
  • 3. 1ª Timoteo 3:8 Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas.
  • 4. 1ª Timoteo 3:10 Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.

 

 La única referencia en singular para Diácono (singular) es completamente compatible con la pluralidad.

1ª Timoteo 3:12 Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas.

Evidencia de la Pluralidad Entre los Apóstoles y Sus Delegados

A. Jesús escogió a doce apóstoles.

  • Mateo 10:2-4 2Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; 3Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, 4Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó.
  1. Marcos 3:14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar.
  2. Lucas 6:13 Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles.
  3. Juan 6:70 Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?

B. En Hechos y en las epístolas se hace a menudo referencia a los apóstoles en la forma plural.

  •  Hechos 1:2 hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido.
  • Hechos 1:26 Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.
  • Hechos 2:37; 2:42-43; 4:33; 4:35-37; 5:2; 5:12; 5:18; 5:29; 5:40; 6:6; 8:1; 8:14; 8:18; 9:27; 11:1; 14:4; 14:14; 15:2; 15:4; 15:6; 15:22-23; 16:4.
  • Rom. 16:7; 1 Cor. 4:9; 1 Cor. 9:5; 1 Cor. 12:28-29; 1 Cor. 15:7; 1 Cor. 15:9; 2 Cor., 11:13; Gal. 1:17; Gal. 1:19; Efes. 2:20; Efes. 3:5; Efes. 4:11; 1 Tes 2:6; 2 Ped. 3:2; Judas 1:17;

C. Existe una evidencia ocasional de ministerio singular, sin embargo una rendición de cuentas en curso a la pluralidad es convincentemente clara.

Referencias Singulares

  • Rom 1:1; Rom 11:13; 1 Cor 1:1; 1 Cor 9:1-2; 1 Cor. 15:9; 2 Cor. 1:1; 2 Cor. 12:12; Gal 1:1; Efes 1:1; Col. 1:1; 1 Tim 1:1; 1 Tim 2:7;  2 Tim 1:1; 2 Tim 1:11; Tito 1:1; Heb 3:1; 1 Ped 1:1; 2 Ped 1:1;

Rendición de Cuentas Explícita

  • Gálatas 2:1-15
  • Hechos 15:2 Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.
  • Hechos 15:4 Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos.
  • Hechos 15:6 Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto.
  • Hechos 15:22-23 22Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos; 23y escribir por conducto de ellos: Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia, salud.
  • Hechos 16:4 Y al pasar por las ciudades, les entregaban las ordenanzas que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que las guardasen.

D. Aun en la apariencia de un ministerio singular, permanece un contexto de equipo y referencia.

Pablo y Bernabé

  • Hechos 14:14 Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces…
  • Hechos 15:2 Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.

Pablo y Otros

  1. Hechos 16:17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.
  2. Hechos 16:19 Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades;
  3. Romanos 16:21 Os saludan Timoteo mi colaborador, y Lucio, Jasón y Sosípater, mis parientes.
  4. 2 Corintios 8:23 En cuanto a Tito, es mi compañero y colaborador para con vosotros; y en cuanto a nuestros hermanos, son mensajeros de las iglesias, y gloria de Cristo.
  5. Filip 2:25; Col 1:17; 1 Tes 3:2; Col. 4:7; Fil 1:24;

¿Atar y Desatar Qué?

Posted on

¿Atando Y desatando Qué?

Mateo 18:18

Por Pablo Santomauro

Hoy en día es muy común el escuchar en las iglesias a cristianos “atar y desatar” enfermedades, pobreza, demonios y hasta al diablo mismo. Para apoyar esta práctica se usan pasajes como el siguiente: “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo” (Mat. 18:18). Esta declaración del Señor fue dada en el contexto de disciplina dentro de la iglesia primitiva. Las palabras “atar” y “desatar” eran populares entre los rabinos de la época y equivalían a “prohibir” y “permitir”; en Mateo 18 equivalen a “disciplinar” y “restaurar”. Aquel miembro de la iglesia que persiste en pecar debe ser separado (atado) de la congregación (1 Cor. 5:5), para luego en amor ser conducido al arrepentimiento y por consiguiente ser restaurado (desatado) Gálatas 6:1. Como vemos, los demonios, las enfermedades y la pobreza son totalmente ajenos al contexto.

Otro pasaje que se usa es Mateo 12:29, donde Jesús dice: “Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa”. Esta declaración de Cristo es parte de una ilustración usada para refutar la acusación de los fariseos de que él expulsaba demonios en alianza con Satanás. Jesús expresa en contexto que él es más poderoso que Satán, y establece que sus exorcismos son hechos en el poder de Dios. Sería equivocado concluir de este pasaje que Cristo estaba estableciendo un patrón universal para ser seguido por los creyentes.

Alentamos a los cristianos a que se aparten del malentendido tan serio de Mateo 18:18 y 12:29 por las siguientes razones:

1. No es bíblico. La Escritura no enseña que “atar y desatar” es el método para combatir al diablo y sus huestes, sino a través de la oración, la lectura de la Palabra y una vida de obediencia.

2. El enfoque erróneo del cristiano es centrarse en los demonios en vez de Jesucristo; esto reduce la eficacia del creyente en el trabajo del Reino.

3. En el terreno práctico no da resultados, como la experiencia lo indica. Alguien dijo una vez: “Si en realidad ataron al diablo, debe haber sido con una cadena muy larga”.

4. En cuanto a “desatar” pobreza o enfermedad, la Biblia trae principios que pueden gravitar en nuestro bienestar físico y material, pero en última instancia es la soberanía de Dios la que determina nuestra condición. Nosotros no controlamos esos aspectos. La Escritura enseña que es Dios el que controla y limita los movimientos del diablo y sus huestes; también es él quien guarda a los creyentes del mal (Job 1:12; 2:6; Luc. 22:31,32; 2 Tes. 3:3; 1 Jn. 5:18).

Ciertamente llegará el tiempo en que Jesús mismo “atará” al diablo por 1000 años (Ap. 20:1-3); luego del milenio Satanás y sus huestes serán lanzados en el lago de fuego (Ap. 20:10). Jesucristo no necesita la asistencia del ser humano en esta área (o ninguna otra). Entre tanto, el antídoto para combatir al diablo no es “atándolo” sino resistiéndolo firmes en la fe (1 Ped. 5:9). Santiago lo expresa claramente: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Stg. 4:7).

(15 de febrero, 1997)

Reseña del Libro de Benny Hinn

Posted on

Reseña del libro de Benny Hinn

Señor, necesito un Milagro

Por Pablo Santomauro y Ricardo Becerra

 

El título es más que llamativo, ¿quién no necesita un milagro? En la portada trasera del libro Señor, necesito un Milagro, el autor nos revela un “secreto”, que por alguna razón, las grandes mentes del mundo cristiano no supieron descubrir en 2000 años de historia. El “secreto” consiste en que usted como cristiano, puede y debe recibir sanidad siempre, además de vivir en perfecta salud todo los días de su vida. Lamentablemente, el libro no cumple lo que promete.

¿Fe en Dios o en mis declaraciones?

Hinn afirma que existe un muro protector que nos protege de toda enfermedad (p. 93). Este muro protector consiste en “creer, proclamar y comenzar a vivir de tal forma que podamos decir: ‘¡La enfermedad no es mía y no la toleraré bajo ninguna circunstancia!’ Cuando este mensaje comience a moverse dentro de nuestra alma, la enfermedad tendrá que huir. . . Usted debe oírla, hablarla y confesarla” (pp. 94, 95).

Este concepto que se conoce como “la Confesión Positiva”, las sectas metafísicas por muchos años lo han enseñado a sus adeptos. La Biblia no enseña la confesión positiva. Esta forma de orar promueve una fe en su propia fe o en sus declaraciones en lugar de depender de la soberanía de Dios. Cuando Timoteo padecía de sus problemas estomacales y enfermedades, Pablo no le recetó que negara sus síntomas de enfermedad y que reclamara o confesará su sanidad. Todo lo contrario, Pablo más bien le dio un remedio para aliviar sus malestares, bebiendo un poco de vino en lugar de agua (1 Tim. 5:23).

La Salvación y Sanidad

En el libro, Benny Hinn dogmáticamente dice: “Repito, cuando el Señor perdona el pecado, siempre incluye sanidad” (p. 89, “énfasis agregado”) . Sin embargo, la Escritura y la vida real contradicen esta declaración. ¿Qué de las cantidades de personas que reciben a Cristo como su salvador estando enfermas y no son sanadas? ¿Qué de aquellos cristianos que caen enfermos y sufren por largo tiempo? Benny Hinn tiene la respuesta a estas preguntas:

1. La persona no ha seguido sus 4 leyes (pp. 94-95). 2. La persona puede estar en pecado (pp. 74-75). 3. La persona no tiene suficiente fe (pp. 97 y 102).

La absurdidad del razonamiento de Hinn es evidente, cuando recordamos al apóstol Pablo y su enfermedad (2 Cor. 12:7-9), a Timoteo con sus malestares estomacales (1 Tim. 5:23), o al profeta Eliseo que murió de una enfermedad (2 Rey. 13:14). ¿Acaso estos hombres de Dios vivieron en pecado o fueron faltos de fe? Además, si llevamos la declaración de Hinn a su conclusión lógica de que: “cuando el Señor perdona el pecado, siempre incluye sanidad” (p. 89), tendríamos que decir que si la persona que aceptó al Señor por primera vez, no sanó porque no tuvo suficiente fe para sanar, tampoco puede tener suficiente fe para ser salva, lo cual sería ¡absurdo!

¿Hágase mi voluntad?

Benny Hinn dice que nunca debemos decirle a Dios que se haga Su voluntad en nuestras peticiones: “Yo no soy de los que oran diciendo: ‘Si es tu voluntad Señor, sana a esta persona’. ¡La voluntad de Dios es sanar! Nunca me oirá orar diciendo palabras que puedan destruir la fe, tales como: Si es tu voluntad Señor, sánales. Dios quiere que se ponga de pie y sea sanado, hoy mañana y siempre!” (p. 83).

La palabra de Dios contradice categóricamente a Hinn. Jesucristo enseñó a sus discípulos a orar diciendo “hágase tu voluntad” (Mt. 6:10). En el jardín de Getsemaní Jesús mismo oró: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mt. 26:39). El apóstol Pablo oraba y pedía en oración, siempre condicionada a la voluntad de Dios (Rom. 1:10; 15:32). Además, el apóstol Juan nos dice que si oramos a Dios “conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Jn. 5:14).

En Resumen

Si necesita un milagro de Dios, ponga su vista y confianza en nuestro Señor Jesucristo, el autor y el consumador de nuestra fe (Heb. 12:2). Dependa completamente de El cuando haga su petición, aunque nuestra oración no parezca ser contestada. La verdad es que Dios siempre contesta; a veces es un “sí”, un “no” o “espera”. Cualquiera que sea la contestación debemos permanecer firmes en Sus caminos, ya que esa es la verdadera fe.

Deseamos dejar algo en claro. En el Centro de Investigaciones Religiosas creemos firmemente que Dios sana y hace milagros en las vidas de sus hijos, en su propio tiempo, en su propio plan y de acuerdo con su soberana voluntad y propósito.

Después de haber examinado, a la luz de las Escrituras, algunas de las enseñanzas del libro Señor, necesito un Milagro, creemos que éste no es muy edificante para el crecimiento del cuerpo de Cristo, ya que éste contiene principios antibíblicos y conceptos metafísicos. Estas enseñanzas pueden confundir o desviar a muchos de los caminos de Dios después de darse cuenta que el libro no cumple lo que promete.

¿Responde Dios a la Oración de los Incrédulos?

Posted on Actualizado enn

¿Responde Dios a la oración de los incrédulos?

 

 El Dios soberano puede contestar cualquier oración que a él se le haga. Pero la Escritura enseña claramente que Dios no escucha ni contesta cualquier oración. De hecho, la Escritura da por lo menos quince razones por las cuales no contesta la oración. Dios no contesta la oración de:

 Aquellos que tiene motivos personales y egoístas.

3Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. Stgo 4:3

 Aquellos que guardan iniquidad en sus corazones

Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado. Salmo 66:18

 Aquellos que permanecen en pecado

2pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Isaías 59:2

31Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye. Juan 9:31

 Aquellos que sirven indignamente a Dios

7En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. 8Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. 9Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas? dice Jehová de los ejércitos. Malaquías 1:7-9

 Aquellos que se apartan de Dios

10Así ha dicho Jehová acerca de este pueblo: Se deleitaron en vagar, y no dieron reposo a sus pies; por tanto, Jehová no se agrada de ellos; se acordará ahora de su maldad, y castigará sus pecados.11Me dijo Jehová: No ruegues por este pueblo para bien. 12Cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no lo aceptaré, sino que los consumiré con espada, con hambre y con pestilencia. Jeremías 14:10-12

24 Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, Extendí mi mano, y no hubo quien atendiese, 25 Sino que desechasteis todo consejo mío Y mi reprensión no quisisteis, …. 28 Entonces me llamarán, y no responderé; Me buscarán de mañana, y no me hallarán. Proverbios 1:24-25,28

 Aquellos que no obedecen la ley de Dios

9 El que aparta su oído para no oír la ley, Su oración también es abominable. Proverbios  28:9

11Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír; 12y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos. 13Y aconteció que así como él clamó, y no escucharon, también ellos clamaron, y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos; Zacarías 7:11-13

 Aquellos que hacen oídos sordos al clamor del pobre

13 El que cierra su oído al clamor del pobre, También él clamará, y no será oído. Proverbios 21:13

 Aquellos que son violentos

 15Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. Isaías 1:15

 2pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. 3Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua. Isaías 59:2-3

 Aquellos que rinden culto a los ídolos

 11Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo traigo sobre ellos mal del que no podrán salir; y clamarán a mí, y no los oiré. 12E irán las ciudades de Judá y los moradores de Jerusalén, y clamarán a los dioses a quienes queman ellos incienso, los cuales no los podrán salvar en el tiempo de su mal. 13Porque según el número de tus ciudades fueron tus dioses, oh Judá; y según el número de tus calles, oh Jerusalén, pusiste los altares de ignominia, altares para ofrecer incienso a Baal.14Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración; porque yo no oiré en el día que en su aflicción clamen a mí. Jeremías 11:11-14

 15Luego me dijo: ¿No ves, hijo de hombre? Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que estas.16Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente. 17Y me dijo: ¿No has visto, hijo de hombre? ¿Es cosa liviana para la casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí? Después que han llenado de maldad la tierra, se volvieron a mí para irritarme; he aquí que aplican el ramo a sus narices. 18Pues también yo procederé con furor; no perdonará mi ojo, ni tendré misericordia; y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré. Ezequiel 8:15-18

 Aquellos que no tienen fe

 6Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 7No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. Santiago 1:6-7

 Aquellos quienes viven en hipocresía

 1En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Lucas 12:1

Aquellos que guardan orgullo en su corazón

 6Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Santiago 4:6

 

5Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. 1ª Pedro 5:5

 Aquellos que se autojustifican

 11El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 12ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. 13Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. 14Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. Lucas 18:11-14

 Aquellos que maltratan al pueblo de Dios

 40  Has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, Para que yo destruya a los que me aborrecen. 41 Clamaron, y no hubo quien salvase; Aun a Jehová, pero no los oyó. Salmo 18:40-41

 2Vosotros que aborrecéis lo bueno y amáis lo malo, que les quitáis su piel y su carne de sobre los huesos; 3que coméis asimismo la carne de mi pueblo, y les desolláis su piel de sobre ellos, y les quebrantáis los huesos y los rompéis como para el caldero, y como carnes en olla. 4Entonces clamaréis a Jehová, y no os responderá; antes esconderá de vosotros su rostro en aquel tiempo, por cuanto hicisteis malvadas obras. Miqueas 3:2-4

 Entonces, ¿Responde Dios las oraciones de los incrédulos? Responder afirmativamente o no responder a esto es difícil sin considerar la respuesta en varias maneras. Sin embargo, es digno mencionar que los principios mencionados representan algunas de la características claves de un incrédulo. De esta manera podemos decir seguramente esto, en general, DIOS NO CONTESTA LAS ORACIONES DE UN INCRÉDULO.

_  John F. Macarthur

¿Qué Dice la Biblia Acerca de la Elección?

Posted on Actualizado enn

¿QUÉ DICE LA BIBLIA ACERCA DE LA ELECCIÓN?

             La elección es el acto de Dios por el cual en la eternidad pasada Él escogió a los que serían salvos. La elección es incondicional, porque esto no depende de nada fuera de Dios, tales como buenas obras o la fe prevista (Romanos 9:16). Esta doctrina es repetidamente enseñada en la Biblia, y también es demandada para nuestro conocimiento de Dios. Para empezar, vamos a mirar la evidencia bíblica.

            La Biblia dice que antes de la salvación, toda  persona está muerta en su pecado – espiritualmente muerta (Efesios 2:1-3). En este estado de muerte, el pecador es completamente incapaz de responder a cualquier estímulo espiritual y por lo tanto incapaz de amar a Dios, obedecer a Él, o agradar a Él de alguna manera. La Escritura dice que la mente de cada incrédulo es hostil hacia Dios; ya que “no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8:7-8, énfasis adicional). Esto describe un estado de desesperación total: muerte espiritual.

            El efecto de todo esto es que ningún pecador podría siquiera una vez hacer el primer movimiento en el proceso de salvación. Esto es lo que Jesús quiso dar a entender en Juan 6:44, cuando Él dijo: “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere”

            Esto explica también por qué la Biblia repetidamente acentúa que la salvación es totalmente obra de Dios. En Hechos 13:48 leemos: “Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.”

            En Hechos 16:14 se nos dice que Lidia fue salvada cuando “el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.”

            Romanos 8:29-30 establece: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.”

            En Efesios 1:4-5,11 leemos: “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,… En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad”

            Efesios 2:8 sugiere que aún nuestra fe es un regalo de Dios.

            En 2ª Tesalonicenses 2:13, el apóstol Pablo dice a sus lectores: “Dios nos escogió desde el principio para salvación.”

            2ª Timoteo 1:9 nos dice que Dios “… nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos.”

            De vez en cuando alguien sugerirá que la elección de Dios está basada en Su conocimiento previo de ciertos acontecimientos. Este argumento sugiere que Dios simplemente mira hacia el futuro para ver quien creerá, y Él escoge a todos aquellos a quienes ve de antemano escogiéndolo a Él. Notemos que 1ª de Pedro 1:2 dice que el elegido es escogido “según la presciencia de Dios Padre” y Romanos 8:29 dice: “a los que antes conoció, también los predestinó” Y si el conocimiento previo divino simplemente significa el conocimiento de Dios de lo que pasará por adelantado, entonces estos argumentos pueden parecer tener cierto peso detrás de ellos.

            Pero este no es el significado bíblico “de conocimiento previo”. Cuando la Biblia habla del conocimiento previo de Dios, se está refiriendo al establecimiento de una relación de amor entre Dios y aquella persona. La palabra “conocer”, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, se refiere a mucho más que el mero conocimiento cognoscitivo de una persona. Pasajes como Oseas 13:4-5; Amos 3:2; y Romanos 11:2 claramente indican esto. Por ejemplo, 1ª de Pedro 1:20 dice que Cristo ha sido “ya destinado desde antes de la fundación del mundo.” ¡Seguramente esto significa más que Dios Padre examinó el futuro para contemplar a Cristo! Esto significa que Él tenía una eterna relación de amor con Él. Esto mismo es una prueba de la elección, de la que nosotros decimos que Dios nos “predestinó” (Romanos 8:29). Esto significa que Él los conocía – él los amó – antes de la fundación del mundo.

            Si la elección de Dios por los escogidos es incondicional, ¿Anulará esto la responsabilidad humana? Pablo analiza y contesta esta cuestión en Romanos 9:19-20. Él dice que la elección de Dios por los escogidos es un acto de piedad. Abandonándolos, hasta el escogido persistirá en el pecado y se perderá, porque ellos son tomados del mismo terrón caído de arcilla que el resto de la humanidad. Solamente Dios es responsable de su salvación, pero esto no elimina la responsabilidad de los que persisten en el pecado y son perdidos – porque ellos lo hacen voluntariamente, y no bajo coacción. Ellos son responsables de su pecado y no Dios.

           La Biblia afirma la responsabilidad humana directamente junto a la doctrina de la Soberanía divina. Además, la oferta de piedad en el evangelio es ampliada  hacia todos. Isaías 55:1 y Apocalipsis 22:17 llama “a todo aquel que quiera salvarse” . Isaías 45:22 y Hechos 17:30 ordena que todos los hombres se vuelvan a Dios, arrepentidos y para ser salvos. 1ª Timoteo 2:4 y 2ª Pedro 3:9 nos dicen que Dios no quiere que todos perezcan, sino que todos sean salvados. Finalmente, el Señor Jesús dijo que, “el que a mí viene no le echo fuera” (Juan 6:37).

            Resumiendo, podemos decir que Dios ha tenido una relación de amor especial con el escogido desde la eternidad, y sobre la base de aquella relación de amor fue escogido para  salvación. La pregunta última de por qué Dios escogió a unos para la salvación y dejó a otros  en su estado pecaminoso es algo que en nuestra mente finita, no podemos contestar. Sabemos que los atributos de Dios siempre están en perfecta armonía el uno al otro, para que la soberanía de Dios siempre funcione en armonía perfecta con Su Santidad, Amor, Sabiduría, y Justicia.

 

© 2000 Grace to You

Musica de Adoración Contemporánea

Posted on Actualizado enn

¿Qué dice la Biblia

acerca de

la Música de Adoración Contemporánea?

 

 

John Macarthur

 

 

Tomado del Libro Fool`s Gold

 

 

Tristemente los cristianos de hoy necesitan ejercitar discernimiento en su iglesia local probablemente más que nunca. Siempre que hay predicación pobre y una filosofía errónea del ministerio, muchas iglesias locales sufren porque carecen de habilidad para distinguir sana doctrina de la falsa enseñanza. Para complicarlo mas, muchos creyentes tiene diferentes opiniones acerca de temas preferentes, algunas veces causando innecesarias divisiones en el cuerpo de Cristo. Discernimiento es necesario para estas situaciones también, y el principio bíblico y gracia cristiana debe prevalecer. Con esto en mente, este capítulo se enfoca con frecuencia en el controversial tema de la música de adoración contemporánea. ¿Debe la iglesia solo cantar himnos, debe sebe cantar coros de adoración, o debe caer en algo en medio? Y ¿Cuales son los principios bíblicos para determinar estos estándares? Este capítulo se dirige estas cuestiones.

 

Recientemente colaboré en una serie de libros acerca de algunos grandes himnos de la fe cristiana. Mi tarea en el proyecto fue escribir una sinopsis doctrinal de cada himno seleccionado. Fue fascinante y un ejercicio iluminador, causándome profundizar más que nunca antes dentro de la herencia de los himnos cristianos.

            Al ir buscando la historia de estos himnos, me hizo recordar que un profundo cambio tuvo lugar en la música de la iglesia en un tiempo cerca del siglo diecinueve. La composición de himnos  virtualmente se detuvo. Los himnos fueron reemplazados por “canciones evangélicas”, canciones que generalmente son ligeras en contenido doctrinal, con estancias cortas seguidas de un estribillo, un coro, o una línea final lírico común que es repetida después de cada estrofa. Las canciones evangélicas como regla son más evangelísticas que los himnos. La diferencia clave es que la mayoría de las canciones evangélicas son expresiones de testimonio personal que se dirigen a una audiencia de personas, mientras que la mayoría de los himnos clásicos han sido cantos de adoración dirigidas a Dios.

 

Una Nueva Canción

 

El estilo y la forma de la canción evangélica es adaptado directamente del estilo de la música popular del último siglo diecinueve. El hombre más común considerado como el padre de la canción Gospel es Ira Sankey, un dotado cantante y compositor que salto a la fama en las reuniones de D.L. Moody. Sankey fue un solista y líder de música para las campañas evangelísticas de Moody en América y en Gran Bretaña.

            Sankey quería un estilo de música que fuera simple, mas popular, y mejor apropiada para el evangelismo que los clásicos himnos de la iglesia. Así que el comenzó a escribir canciones gospel (mas cortas, simples tonadas con refranes, en el estilo de la música popular de ese día. Sankey cantaba cada verso como  un solo, y luego la congregación se unía cantando cada refrán. Aunque la música de Sankey al principio provocó alguna controversia, la forma captó al mundo entero casi inmediatamente, y para antes del siglo veinte algunos preciosos himnos nuevos fueron agregados a los himnarios modernos. La mayoría de las nuevas obras fueron canciones gospel en el género que Sankey inventó.

            Es digno de mención que en la mayoría de los himnarios aun el día de hoy, el único himno más conocido con derechos de autor después de 1940 es “Cuan Grande es El”. Y clasificar este trabajo como himno del siglo veinte es exagerar las cosas un poco. “Cuan Grande es El” no sigue necesariamente la forma de los himnos clásicos. Incluye un párrafo, que es más característico de los cantos gospel que de los himnos. Por otra parte, no es realmente una obra del siglo veinte. Las primeras tres estrofas fueron escritas originalmente en 1886 por el muy conocido pastor Sueco Carl Boberg, y traducido del Sueco por el misionero británico Stuart Hine no mucho antes del brote de la Segunda Guerra Mundial. Hine agregó la cuarta estrofa, que es el único verso en la versión popular Inglesa de este himno que es realmente escrito en el Siglo Veinte.

            En otras palabras, por más de setenta años virtualmente ningún himno fue agregado al repertorio popular de la música de la iglesia congregacional. Esto refleja el hecho que algunos pocos verdaderos himnos de calidad perdurable han sido escritos.

Mis comentarios no significan una crítica en forma general de las canciones gospel. Muchas canciones gospel familiares son maravillosamente ricas en expresiones de fe. Aunque la canción de Sankey más popular “Las Noventa y nueve” casi nunca se canta como un canto congregacional del día de hoy, fue un hit de la era de Sankey. El improvisaba la música en el spot de de una de las conferencias masivas de Moody en Edimburgo, usando las palabras de un poema que el antes extractó aquella tarde de el periódico de Glasglow. Esas letras, escritas por Elizabeth Clephane, son un simple movida adaptación de la Parábola de la oveja perdida de Lucas 15:4-7.

Y un mas perdurable favorito de la era de oro de las canciones gospel es “Grace Greater Than Our Sin” (Gracia mas grande que nuestro pecado). La canción es una celebración del triunfo de la gracia sobre el pecado. Su estrofa es familiar:

 

Gracia, Gracia, Gracia de Dios,

Gracia que perdona y limpia por dentro,

Gracia, gracia, Gracia de Dios

¡Gracia que es más grande que todos nuestros pecados!

 

Canciones como estas han enriquecido las expresiones de fe de la iglesia.

Francamente, sin embargo, muchas de las canciones gospel son terriblemente débiles en contenido en comparación con los himnos cantados en generaciones anteriores. En general, el resurgir de las canciones gospel en los cantos de la congregación, señalan una disminución de énfasis y objetivo doctrinal. El cambio central claramente ha afectado el contenido de los cantos. Vale la pena observar que algunos de canciones gospel típicas son tan insípidas y vacías que los oponentes extremos de la generación actual de la música contemporánea cristiana pudieran quejarse legítimamente sobre esto.

De hecho, las críticos tradicionalistas que atacan la música contemporánea meramente porque su estilo contemporáneo, especialmente aquellas que imaginan que la música antigua es mejor, necesitan pensar estas cuestiones nuevamente. Y por favor entienda que la preocupación que estoy resurgiendo tiene que ver con el contenido y no meramente el estilo. Juzgando las letras solamente, algunas de las más populares canciones antiguas son aun más ofensivas que las cosas modernas. No puedo puedo pensar en otra canción contemporánea que es más banal que los amados recursos antiguos “In The Garden” (En el Jardín):

 

Vengo al jardín solo,

Mientras el rocío permanece en las rosas,

Y la voz que escucho,

Cayendo en oído,

El Hijo de Dios se revela.

 

Y el camina conmigo, y el habla conmigo,

Y el me dice que soy de el,

Y la alegría que compartimos se detiene allí

Nunca nadie la ha conocido.

 

El habla, y el sonido de su voz

Es tan dulce que los pájaros silencian su cantar,

Y la melodía

Que el me ha dado

Dentro de mi corazón esta sonando

 

Me quedo en el jardín con El

Aunque la noche alrededor de mi este bajando,

Pero él me manda que vaya,

A través de la voz de la aflicción

Su voz a mí llamo.

 

Estas letras no dicen nada de cualquier sustancia real, y lo que si dicen no es particularmente cristiano. Es una rima un poco empalagosa acerca de alguna experiencia personal y sentimiento, y aún así proclama un mensaje bastante despreocupado y ambiguo. Mientras que los himnos clásicos buscan glorificar a Dios, las canciones gospel como “In The Garden” (En el jardín) están alimentando cruda sentimentalidad.

Numerosas canciones gospel sufren del mismo tipo de debilidad. De hecho, muchos de los más amados favoritos “pasados de moda” son prácticamente desprovistos de cualquier sustancia cristiana verdadera y son marcados con sentimentalidad tonta. “El amor me levantó”, “Toma mi mano, precioso Señor”, “Susurros de esperanza”, y “No es secreto lo que Dios puede hacer” con algunas ejemplos familiares que viene rápidamente a mi mente.

Obviamente, entonces, tampoco ni la antigüedad ni la popularidad de una canción gospel es una buena medida de su mérito. En el hecho que la canción gospel  es “pasada de moda” no es ninguna garantía clara para que sea apropiada para la edificación de la iglesia. Cuando se lleva la música a la iglesia, lo antiguo no necesariamente es bueno.

De hecho, esta mismas canciones gospel “pasadas de moda” a menudo ensalzadas por los críticos modernos de la música de la iglesia son realmente lo que preparó el terreno para las tendencias de las criticas que se hacen que algunas veces se denigre correctamente. En particular, la falta de substancia en mucha de la música de hoy es el fruto previsible de la manera del cambio al por mayor de himnos a canciones gospel, que comenzó en algún tiempo al final del siglo diecinueve.

No estoy sugiriendo que el estilo de música que Sankey introdujo no tiene un legítimo lugar. Las canciones gospel jugaron sin duda un papel testimonial importante y efecto evangelístico. Y por tanto ello merece un prominente lugar en la música de la iglesia. Pero es desafortunado para la iglesia que para el principio del siglo veinte, las canciones gospel fueron virtualmente todo lo que se escribió. Los músicos cristianos al final del siglo diecinueve  (como los de la era de los teólogos) estaban demasiado enamorados de todo lo “moderno”, ellos abrazaron el nuevo estilo de la música congregacional con una agresividad desenfrenada, y en el proceso todos ellos desecharon el estilo antiguo de los himnos de la iglesia. Tristemente, para el final del siglo la canción gospel tomó fuerza y le dio un codazo a los himnos clásicos. Y así la tendencia de Sankey comenzó pero terminó la rica tradición de la himnodia Cristiana que floreció desde el tiempo de Martín Lutero y aun mucho antes.

Antes de Sankey, los escritores de himnos dominantes fueron pastores y teólogos, hombres habilidosos en el manejo de la Escritura y de la sana doctrina. Con el cambio de las canciones gospel, apenas y cualquiera con el instinto para la poesía se sentía calificado para escribir música para la iglesia. Después de todo, la música nueva se suponía que debía ser testimonio personal, no un tipo de tratado doctrinal sublime.

Antes del tiempo de Sankey, los himnos fueron compuestos con un intencionado, auto conciente y didáctico propósito. Fueron escritos para enseñar y reforzar los conceptos bíblicos y doctrinales en el contexto de la adoración dirigida a Dios. En otras palabras, el tipo de adoración que ellos plasmaron hizo demandas en el intelecto humano. Esos himnos apuntaban a adorar a Dios exaltando y proclamando Su verdad en una manera que elevaba la compresión de la verdad al adorador. Ellos colocaban un estándar de adoración que era tan intelectual como emocional. Y esto era perfectamente bíblico. Después de todo, el primer y gran mandamiento nos enseña amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente (Mat. 22:37). Nunca a ha acontecido en nuestros ancestros espirituales que la adoración haya sido algo que deba hacerse con un bajo intelecto. La adoración a Dios busca adorar en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24).

Pero en el pasado siglo y a la mitad, el concepto popular de adoración ha cambiado tan radicalmente como las formas de música que cantamos. Estos días de adoración son caracterizados como algo que sucede bastante fuera de la esfera del intelecto. Esta destructiva noción ha dado un resurgimiento de algunos movimientos peligrosos en la iglesia contemporánea. Puede haber alcanzado su pináculo en el fenómeno conocido como la bendición de Toronto, donde la risa sin sentido y otras salvajes emociones se creen que constituyen la más pura forma de adoración y una prueba visible de bendición divina.

Como he expuesto en algunos de mis libros publicados, creo que la noción moderna de adoración como un ejercicio sin sentido ha tomado un pesado peaje en las iglesias. Ha conducido a un énfasis disminuido en predicación y enseñanza y un aumento de énfasis en el entretenimiento de la congregación y haciendo sentirlos bien. Todo esto deja al cristiano en la banca sin experiencia e incapaces de discernir, con frecuencia alegres  e ignorantes  de los peligros que le rodean.

Tal anti-intelectualismo ha infectado nuestra música también. O quizás la música vulgar y frívola es lo que ha engendrado mucho anti-intelectualismo en primer lugar. Efectivamente, puede ser el caso que la música de la iglesia moderna ha hecho mucho más que nadie para preparar el terreno para la predicación superficial, ligera y desnutrida que se ha plagado hoy.

 

LA ERA DE LOS COROS  DE ALABANZA

 

En el último siglo veinte, otro cambio importante ocurrió. Las canciones Gospel dieron lugar a una nueva forma: los coros de alabanza. Los coros de alabanza son versos medulosos de música pegajosa, generalmente más cortos que las canciones gospel y con menos estrofas.

            Los coros de alabanza, como los himnos, son generalmente canciones de adoración dirigidas a Dios. Así que con este mas reciente cambio vino un regreso a la adoración mas pura (mas que el testimonio y el evangelismo) así como al principal enfoque y la razón primordial del canto congregacional.

Pero distinto a los himnos, los coros de alabanza generalmente no tienen un propósito didáctico. Los coros de alabanza se intentan ser cantados como expresión de adoración personal, mientras que  los himnos son normalmente expresiones corporativas del culto. Con un énfasis en algunas verdades doctrinales. Un himno normalmente tiene algunas estrofas, cada una construye o expande el tema introducido en la primera estrofa. Por contraste, un coro de alabanza es normalmente mas corto, con uno o dos versos, y la mayoría de estos coros se hace un uso libre de repetición con el fin de prolongar el enfoque en una idea singular o expresión de adoración.

(Obviamente, estas nos son distinciones absolutas. Algunos coros de alabanza contienen instrucción doctrinal, y algunos himnos parecen ser maravillosamente expresiones personales de simple adoración. Pero como regla general, los himnos clásicos sirvieron con un propósito deliberadamente mas didáctico que lo que los coros de alabanza hacen.)

No hay ciertamente nada de malo con la simple y sencilla adoración personal que caracteriza lo mejor de los coros de alabanza del día de hoy. Ni hay nada malo con el empuje evangelístico y testimonial de los cantos Gospel del ayer. Pero es una tragedia profunda que en algunos círculos, solo los coros contemporáneos son cantados. Otras congregaciones limitan su repertorio a cantos Gospel de cien años de antigüedad. Mientras tanto, un largo y rico cuerpo de himnodia cristiana clásica corre peligro de ser  completamente y de un descuido completo.

 

CANTOS, HIMNOS Y CANTICOS ESPIRITUALES

 

            La prescripción bíblica de la música cristiana es encontrada en Colosenses 3:16: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.”

            Esta claramente llama a una variedad de formas musicales “salmos e himnos y cánticos espirituales”. Respecto a el significado de estas expresiones Charles Hodge escribe: “El uso antiguo de la palabra salmos, himnos, parece haber sido tan inexacto como a los términos que  corresponden al Inglés para salmo, himno y canción. Pero aún hay una distinción entre ellos.”

            Un salmo hablado es una canción sacra escrita para acompañamiento con un instrumento musical (Psalmos es derivado de la palabra que denota el arrancar de las cuerdas con los dedos). La palabra fue usada para designar los salmos del Antiguo Testamento (cf. Hechos 1:20, 13:33), a si como los cantos cristianos (1ª Cor. 14:26).  Un himno hablado es una canción de adoración para Dios, un peán religioso. Una canción, por el otro lado, puede ser sacra o música secular. Así que los apóstoles especifican “cantos espirituales”: cantos acerca de cosas espirituales.

            Distinciones precisas entre los términos son algo nebulosas, y así como Hodge indicó, esa nebulosidad es reflejada aun en nuestro uso diario moderno de estas palabras. Pero determinando las formas actuales de la iglesia antigua para “Salmos e himnos y cánticos espirituales” hacer una cuidadosa distinción entre las palabras no era esencial, o la Escritura lo habría recordado estas distinciones para nosotros.

            El gran significado de la expresión “salmos e himnos y cánticos espirituales” parece ser este: Pablo estaba llamado a una variedad de formas musicales y a una amplia expresión espiritual que no puede personificarse en una sola forma musical. El punto de vista “solo salmos” (que esta ganando popularidad en algunos círculos Reformados el día de hoy) no permite ninguna de esa variedad. Los puntos de vista de los tradicionalistas fundamentalistas quienes parecen querer limitar la música de la iglesia a las formas de la música gospel del pasado siglo veinte silencian la variedad que Pablo esta llamando. Más significativamente, la disposición predominante en las iglesia moderna evangélica, (donde la gente parece querer  comer una dieta constante de nada mas que coros simplistas de alabanza.) también destruye la principal variedad que Pablo pone en conjunto aquí.

            Yo creo que la comunidad protestante evangélica ha errado cientos de años hacia atrás cuando la escritura de himnos fue casi completamente abandonada a favor de los cantos gospel. El error no fue abrazar la nueva forma. Una vez mas, la forma de  la canción gospel tiene un legítimo lugar en la música de la iglesia. Pero el error cae en completamente hacer a un lado la rica herencia  de los himnos, junto con la didáctica, riqueza doctrinal de la música cristiana que ha edificado y sostenido muchas generaciones.

            Y estoy convencido  que los escritores cristianos hoy están cometiendo el mismo error al caer en dejar de escribir una himnos  substanciales y mientras purgando himnos antiguos de nuestro repertorio de música congregacional y reemplazándolos con vulgares coros de alabanza y de canciones tipo pop.

 

ENSEÑANDO Y AMONESTANDO UNO A OTRO

 

Con demasiada frecuencia es olvidado por los escritores de coros de alabanza y otras modernas músicas de iglesia que es un mandato bíblico el rol didáctico de la música de la iglesia. Se nos ordena a “enseñarnos ya amonestarnos unos a otros… en salmos e himnos y cánticos espirituales.” Algunos modernos coros de alabanza enseñan y amonestan. En cambio, la mayoría se han escrito para remover los sentimientos solamente. Son cantados con frecuencia como un Mantra místico, que tiene el propósito deliberado de poner el intelecto en un estado pasivo mientras el adorador muestra demasiada emoción cuánto más sea posible.

            El paradigma de adoración La Viña fue prácticamente establecido en este principio. Y las iglesias del mundo adoptaron este modelo. Consideremos esta descripción de un servicio típico de adoración moderno:

 

Musica… es limitada exclusivamente a adorar con coros, con líricos mostradas arriba por proyectores más que usando libros, así el adorador tiene completa libertad para responder físicamente. Cada coro es repetido varias veces, y la única señal para moverse al siguiente verso es cuando  la proyección cambia. No hay anuncio u observaciones habladas entre los cantos, es mas, no hay guía de música, así que  el canto tiene un espontáneo sentir.

            La música comienza lenta y suave y se va construyendo gradualmente pero a ritmo constante en un crescendo de  45 minutos. Cada coro sucesivo tiene  un tono más emocionalmente fuerte que el anterior. Después de los 45 minutos, el poder emocional de la música incrementa casi por grados imperceptibles de suave y dulce a poderoso, y conducción intensiva. Como al principio cada uno esta sentado. Al ir incrementando el sentir del fervor, la gente responde casi siempre como se le indica, primero levantando las manos, luego parándose, luego arrodillándose y cayendo postrado en el piso. Al final del tiempo de adoración la mita de la congregación esta en la alfombra, muchos boca abajo y retorciendo sede emoción. La música ha sido cuidadosamente y determinadamente traída a esta intensa máxima emoción. Uno presiente que esto es el propósito completo del cantar congregacionalmente, para elevar las emociones  a un candente fervor. Entre más intenso sea el sentimiento, mas gente son convencidas de que han verdaderamente “adorado”.

            Así mismo en todo esto no hay un particular énfasis en el contenido de los cantos. Cantamos acerca de “sentir” la presencia de Dios entre nosotros, al levantar nuestras emociones a la principal meta su presencia es confirmada y la fuerza de su visitación es medida. Algunas de los cantos dicen al Señor que el Es grande y digno de adoración, pero ninguno realmente dice porqué. No importa, la meta es claramente es mover nuestras emociones, enfocarnos en nuestras mentes y ninguna aspecto en particular de las grandezas de Dios. De hecho, después en el sermón, el predicador  nos advierte acercad de seguir nuestras mentes  mas que nuestros corazones en cualquiera de nuestros tratos con Dios.

            En otras palabras, la adoración aquí es intencionalmente y determinadamente anti-intelectual. Y la música lo refleja. Mientras no existe  nada erróneo acerca de de los coros de alabanza que se cantan, no hay nada de substancia en la mayoría de ellos. Fueron escritos para ser vehículos de pasión, porque la pasión (esta deliberadamente divorciada del intelecto), es lo que define este concepto de “adoración.”

 

            No toda la adoración de la música de la iglesia va tan lejos, claro, pero las más populares tienden decididamente en esta dirección. Cualquiera que sea muy cerebral es automáticamente  estimada y rechazada como no muy “adorable” del todo,  porque la noción general de adoración francamente no da muy poco lugar al intelecto. Por esto es     que los sermones del servicio típico de la iglesia se han  acortado y aligerado y mas tiempo se la ha dado a la música. La predicación, que ha sido usada para ser el centro del servicio de adoración, es ahora visto como algo distinto de la adoración, algo que realmente introduce el “tiempo de alabanza y adoración”, en que el enfoque es música, testimonio y oración, pero sobre todo música y música y el propósito primordial es mover las emociones.

            Pero si la función apropiada de la música incluye “enseñanza y amonestación”, entonces la música en la iglesia debe ser aún más que un estimulante emocional. De hecho, esto significa que la música y la predicación deben tener el mismo propósito. Ambos, adecuadamente  pertenecen a la proclamación de la Palabra de Dios. La predicación es correctamente vista como un aspecto de nuestra adoración. Y en cambio, la música es correctamente vista como un aspecto del ministerio de la Palabra, al igual que la predicación. Por tanto, el escritor de música debe ser hábil en la Escritura y preocupado por la precisión teológica así como el predicador. Y aun más, porque los cantos que escribe probablemente se canten una y otra vez (diferente al sermón que es predicado una sola vez).

Temo que esta perspectiva esta completamente perdida en el promedio de músicos de la iglesia de estos días. Como Leonard Payton ha observado:

 

Tan extrema esa la situación hoy, que cualquiera que conozca media docena de acordes en una guitarra y pueda producir rimas para las especificaciones de las tarjetas Hallmark  (tarjetas de felicitación) es considerado calificado para el ejercicio de este componente de ministerio de la Palabra sin que tenga un entrenamiento teológico.

 

Payton indica que el liderazgo del músico del Antiguo Testamento (Hemán, Asaf y Etán. 1º. Cron. 15:19) eran primero que todo sacerdotes, hombres que habían entregado sus vidas al servicio del Señor (cf. V.17), hombres entrenados en las Escrituras y habilidosos en el manejo de la Palabra de Dios. Sus nombres estaban enlistados como autores de algunos de los salmos inspirados (cf. Sal. 73-83, 88, 89). Payton escribe:

 

Era Asaf quien trono  que Dios mismo “Y los millares de animales en los collados” (Sal. 50:10). Si los músicos modernos de la iglesia escribieran un texto de adoración como este Salmo 50, el probablemente no sería publicado en la industria contemporánea de música cristiana, y el estaría en vía rápida de ser despedido de su iglesia. El salmo 88 de Hemán es incontestablemente el más desolado de todos los Salmos. Todo esto es para decir, que los músicos Levíticos escribieron Salmos, y esos Salmos no estaban obligados a las demandas emocionales y gnósticas de la música evangélica de la iglesia del siglo veinte.

 

Primero de Reyes 4:31 dice de Salomón: “Aún fue más sabio que todos los hombres, más que Etán ezraíta, y que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol; y fue conocido entre todas las naciones de alrededor” Payton observa lo significativo de tal punto:

 

Si Salomón no estaba en la tierra, dos músicos serían los hombres mas sabios. En resumen, los músicos fueron maestros del más alto orden. Esto me lleva a sospechar que los músicos Levítas, fueron aislados a través  de la tierra, sirvieron como maestros de Israel. Además, los Salmos fueron su libro de texto. Y porque este libro de texto fue el libro de música, y puede bien que los músicos Levitas catequizaron la nación de Israel a través del canto de los salmos.

 

Guste o no, los cantautores del día de hoy son maestros también. Muchas de las letras que ellos escriben pronto serán mucho más profundamente y permanentemente arraigadas en las mentes de los cristianos que cualquier cosa que oigan de la enseñanza de sus pastores desde el púlpito. ¿Cuántos escritores son suficientemente hábiles en teología  y la Escritura para calificar para tan vital rol  en la catequesis de nuestra gente?

La cuestión es respondida por la escasez de expresión  encontrada en muchos de los coros de alabanza de hoy, especialmente cuando son comparados con algunos de los himnos clásicos. Aunque no es verdad en todos los casos, la profundidad teológica que generalmente caracteriza los coros contemporáneos de adoración no es tan profunda y no tan precisa. De hecho, para algunos cantos puede ser apropiado preguntar si la iglesia contemporánea es colectivamente culpable de deshonrar a Dios con esta adoración débil.

Por contraste,  lea la estrofa final de un himno clásico de adoración,  “Inmortal, Invisible”. Después revise justamente la lista comprensiva de atributos divinos, que el escrito escribe:

 

Gran padre de gloria, Padre puro de luz,

Tus ángeles te adoran, todos velando su visión,

Toda adoración le rendimos- Oh ayúdanos a ver

¡Solo el esplendor de luz que hay en Ti!

 

            La poesía y la sensibilidad son superiores a la mayoría  de todo lo que se ha escrito hoy.

            Una vez más, mi mayor preocupación  tiene que ver más con el contenido que con el estilo de música de la iglesia. Pero el estilo y lo artístico son importantes también. ¿Porque somos más escandalizados cuando alguno interpreta música mala en la iglesia mas que cuando alguno hace un mal arte en una galería? Ofreciendo canciones cursis a Dios es ciertamente más una gran parodia que  exponer una pésima pintura en una galería de arte. No hay lugar  para la mediocridad en nuestra adoración del Mas Grande Dios. Esto significa no que cualquiera que quiera escribir o interpretar música en la iglesia debe dársele la plataforma. Alguna gente del arte no merece ser exhibidos.

            Los escritores modernos claramente necesitan tomar su tarea más seriamente. Las Iglesias deben hacer también todo lo que puedan para cultivar músicos excelentes para que sean entrenados a fondo en el manejo de las Escrituras y sean capaces de discernir la sana doctrina. Más importante, es que los pastores y ancianos necesitan comenzar a ejercitar de cerca y con mas cuidado el descuido del ministerio de música de la iglesia, conscientes de poner un alto standard para el contenido bíblico y doctrinal de lo que cantamos. Si todas estas cosas se hacen, yo creo que comenzaremos a ver una diferencia dramática y cualitativa en la música que es escrita para la iglesia.

            Por mientras, vamos no dejemos fuera los himnos clásicos. Mejor aun, recibamos algunos de los que han caído en desuso y agregarlos una vez más en nuestro repertorio.

 

            Para traer este capítulo a un cierre, quisiera incluir  un artículo corto escrito por Nathan Busenitz titulado “Una lista de comprobación para la Música de la Iglesia“. Nathan provee una lista de diez preguntas de ayuda que los cristianos puede preguntarse al buscar el discernimiento de lo bueno y lo malo en la música cristiana contemporánea.

 

ADICIÓN: UNA LISTA DE COMPROBACIÓN PARA LA MÚSICA DE LA IGLESIA

 

¿Que tipo de música es apropiada para el servicio de adoración de la iglesia? Mientras que la pregunta es bastante simple, las respuestas dadas son también complejas y controversiales. Todavía, la cuestión crucial para considerar el porque la música es una parte central en la adoración cristiana. Si nuestra música no le agrada a Dios, ni la música de unos ni de otros producirá adoración siendo esa la intención que debe producir.

            Así  que, ¿Pueden las iglesias honrar a Dios en la música que ellos usan? En orden de responder esta cuestión correctamente, debemos comenzar observando los principios de la Palabra de Dios. Ninguna preferencia personal ni ninguna tendencia cultural puede ser nuestra guía. Aun en el área de la música, La Escritura debe ser nuestra autoridad.

            Abajo hay diez preguntas que los pastores y los líderes de la iglesia (junto con toda la congregación) debe hacerse acerca de la música de adoración que se usa. Tomadas directamente los principios bíblicos, estas cuestiones pueden no responder cada caso específico, pero ellas proveen una lista de comprobación teológica para examinar la música de la iglesia.

 

1. ¿Esta la música de su iglesia enfocada en Dios? Sin esta cuestión, la verdadera adoración debe  estar centrada en Dios (Exod. 20:3-6), para El solamente debe ser digno de alabar (Sal. 148:13). El merece nuestra más ferviente devoción y nuestra máxima prioridad. El es nuestro Rey exaltado y El debe ser el centro del escenario. Cualquier adoración corta centrada en Dios es idolatría (cf. Jer.2:13, 27-28), y la falsa adoración es caramente inaceptable (Deut. 12:29-31, 16:21-22, Gal. 5:19-21).

            Porque el propósito de la música de la iglesia es proveer un vehículo para dorarle, y debe ser enfocada en Dios en vez de ser centrada en el hombre (cf. Sal.27:6, 150:3-4). Cualquier otra propósito o prioridad son secundarios.  Desde un estilo de interpretación a la audiencia y su reacción, nada debe usurpar el lugar de Dios como el supremo objeto de nuestro afecto. Porque la adoración bíblica demanda un enfoque centrado en Dios, la música de la iglesia (que es legítimo que se le llame música de adoración) debe comenzar y finalizar con El.

 

2. ¿Promociona la música de su iglesia un alta perspectiva de Dios? No es suficiente para la música de la iglesia que meramente se enfoque en Dios, y la perspectiva de Dios es presentada inadecuadamente. Muchos canciones cristianas vienen peligrosamente cerca de violar el mandamiento: “no tomarás el nombre de Dios en vano” (Ex. 20:7) al tratarle en una común y mundana moda.

            La música que es digna debe promover una correcta y exaltada perspectiva de quien es El. (cf. Isa. 40:12-26). A través de la Escritura, todos los que se han encontrado con el Dios viviente fueron radicalmente cambiados (Moisés en Exodo 33-34, Isaías en Isa. 6, Pedro, Santiago y Juan durante la transfiguración en Mateo 17). No hay nada ordinario acerca del Dios que vieron o de la temblorosa respuesta de completa adoración que ellos dieron. Nuestra música entonces, si debe facilitar la adoración sentida, debe claramente transportar la majestad la gloria, y el honor de Dios (cf. Heb. 10:31, Rom. 11:33-36, Apoc. 14:7).

 

3. ¿Es ordenada la música de la Iglesia? El Dios a quien servimos  es un Dios de orden. Esto se ve mas claramente en Su creación del mundo, cuando le dio forma y función d el masa acuosa (Gen. 1, cf. Rom. 1:20). No es sorpresa, entonces, que el apóstol Pablo mandara a los Corintios que “todas las cosas (en la iglesia) debe hacerse  decentemente y en orden” (1ª cor,. 14:40).

            Junto a estas mismas líneas, Efesios 5:18 ordena a los creyentes a que continuamente estén bajo el control del Espíritu Santo todo el tiempo. La música de la iglesia, entonces, nunca debe animar a los participantes a salirse del control del Espíritu para el control de alguno otra fuerza, sea emocional, psicológica u otra. Además, los miembros de la iglesia deben estar bajo la influencia de el Espíritu de poder de la Palabra de Dios (cf. Col. 3:16). Emocionalismo sin sentido, mas acelerado por la repetición y el “dejarse llevar”, viene muy cerca al paganismo de los gentiles (cf. Mat. 6:7) que al de cualquier forma bíblica de adoración.

 

4. ¿Suena bíblicamente el contenido de la música de su iglesia? Mientras que la música instrumental es ciertamente apropiada durante el servicio de adoración (cf. 2º. Cron. 5:13) la mayoría de la música dela iglesia incluye un contenido de letra. Por lo menos estas letras deben ser inteligentes y bíblicamente correctas, fácilmente transportando verdad Escritural hacia todo el que las cante (cf. Ef. 5:19-20)

Mas allá de ser exacto, las letras deben también ser claras y mantenerse en el contexto bíblico. Por ejemplo, cantos que vienen del Antiguo Testamento (aun cuando las letras son directamente citadas del pasaje) no deben ser hechas para aplicarlas a la iglesia el día de hoy y solo se aplican al Israel antes de Cristo. (Un excelente ejemplo de esto es cuando el Salmo 51:11 es cantado sin ninguna explicación de el contexto)

Las letras nunca deben manipularse o aligerarse en su tratamiento de los grandes temas bíblicos. En lugar de esto, la música de la iglesia (no importa el estilo que sea) profundiza el entendimiento bíblico y teológico de la congregación. Un canto que es inexacto, fuera de contexto, o ligero solo obstaculizará el crecimiento espiritual de aquellos que lo canten.

 

5. ¿Promociona la música de su iglesia la unidad? Como he anotado arriba,  la meta principal de la música de la iglesia es adorar. Aunque, la Escritura también habla de las canciones cristianas como una forma de edificación (1ª Cor. 14:26, Ef. 5:19-20). Porque la iglesia es el cuerpo de Cristo (1ª Cor. 12), nuestra adoración hacia Dios incluye nuestro servicio hacia otros (Rom 12:1-9)

La meta de la adoración corporal entonces es para glorificar a Dios mientras servimos a otros. Con esto en mente, el acercamiento correcto la música de la iglesia nunca egoístamente demanda preferencias personales, pero siempre busca los intereses de los demás (Fil. 2:1-4). Por otra parte, si algo que hacemos atenta contra el compañerismo cristiano a caer en pecado, debemos proceder con gran cuidado. (Rom. 14; 1ª Cor. 10:31).

 

6. ¿Esta realizada la música de su iglesia con excelencia?  La música de la iglesia, junto con todo lo que hacemos, debe hacerse para la gloria y el honor de Dios (1ª Cor. 10:31). Como nuestro Maestro perfecto y Padre amoroso, El ciertamente se merece lo mejor que podamos ofrecerle. Darle a El cualquier cosa que se quede corta y lejos de lo que El exige. Aun el Israel del Antiguo Testamento se esperaba que diera lo primero y lo mejor  que se pudiera. (cf. Lev. 1-7; Num. 18:32). Innecesario es decir, si lleva Su nombre, es digno de lo mejor. Mientras que la iglesia puede no tener los recursos para rentar una orquesta completa o reclutar una gran banda, la música debe ser hecha con todo el corazón y con excelencia. La música que no es sincera, de un corazón puro, no es adoración (Sal. 24:3-4, Amos 5:23). Y la música que es hecha sin excelencia esta realmente distrayendo, de tal modo que aleja de la atmósfera esencial centrada en Dios de la verdadera adoración.

 

7. ¿Prepara la música de su iglesia a la gente para la predicación de la Palabra de Dios? Segunda de Timoteo 4:2 nos ordena que encendamos la suficiencia de la Escritura y su importancia en nuestras vidas (2ª. Tim. 3:16-17). Es solo a través de la Palabra de Dios que podemos aprender acerca de El; es solo a través de la Biblia que Dios se revela asimismo a nosotros. La Escritura, entonces, debe ser la pieza central de la adoración corporal, proveyendo el concepto y el momento.

Por esta razón, los tiempos de cantar (cuando el pueblo de Dios habla con El) no deben deslucir o eclipsar la predicación (cuando Dios habla a su pueblo a través de la Palabra). En lugar de esto, a la adoración a través del canto que toma lugar antes del sermón debe preparar a la congregación a lo que El Espíritu Santo quiera que oigan. Y la música de la iglesia que sigue al sermón debe ser la respuesta apropiada para que sea recibida (cf. Col. 3:16-17).

 

8. ¿Adorna la música de la iglesia el evangelio de Jesucristo? El modelo del Nuevo Testamento de la vida de la iglesia implica que es la función primordial de la asamblea local como un lugar de adoración y edificación. (cf. Hechos 2:41-42). Evangelismo, por el otro lado, se espera de los creyentes al ir a todas partes del resto de sus actividades diarias (Mat. 28:18-20).

Al ser dicho esto, la iglesia local (como una asamblea de cristianos) debe estar presente dando buen testimonio para ser visto por el mundo (cf. 1ª. Or. 14:23-25). Después de todo, Pablo nos ordena “adornar la doctrina de Dios nuestro Salvador… en todo” (Tito 2:10), y Pedro nos exhorta a “proclamar las excelencias” de Dios (1ª. Ped. 2:9). La música de la iglesia, entonces, debe ser un testigo maravilloso de las grandezas de nuestro Señor y Salvador. Y no debe empañar su reputación o confundir a los inconversos así como el evangelio enseña.

 

9. ¿Promociona la música de su iglesia adoración apasionada? Como ya se dijo antes, la música de la iglesia debe ser enfocada en Dios, reverentemente presentándole en toda Su majestad. Al mismo tiempo, nunca debe ser aburrida, seca o anquilosado. Después de todo, Dios no es aburrido. Y el cielo (donde la primordial ocupación es la adoración) no es aburrido (cf. Apoc. 4-5)

Mientras mantengamos una apropiado respeto por Dios, la adoración bíblica es siempre rebosante con pasión personal y emoción de exaltación de Cristo (cf. 1º. Cron. 15:29, 16:4-6)). Claro, la expresión de esta pasión se manifestará por sí misma diferentemente en diferentes congregaciones. Además, esta pasión debe ser expresada en una manera  ordenada y con un Espíritu controlado. No obstante, la adoración apasionada (sonando mas como a un arrullo de cuna que a un himno glorioso), no es realmente adoración del todo (Juan 4:23)

 

10. ¿Esta la filosofía de la música de su iglesia basada en principios bíblicos? A través de numerosas preferencias y opiniones que existen, la filosofía de la música de su iglesia debe estar basada en principios bíblicos. Los líderes de la iglesia no deben simplemente apegarse a ciertos estándares porque esto siempre se ha hecho así. No deben permitir ciegamente algún tipo de música para ser tocada en sus servicios de la iglesia. No obstante, ellos deben buscar las Escrituras (como los de Berea de Hechos 17:11), determinando los principios bíblicos que ciñen una filosofía correcta de música en la adoración.

Una vez que los principios han sido establecidos, el líder de música  tiene la libertad de aplicar estos principios en maneras diferentes dependiendo en las necesidades específicas de su congregación. Al final, los pastores deben cuidadosamente, no exaltar la preferencia personal al mismo nivel como el principio bíblico, o ignorar los principios bíblicos bajo la suposición que todo acerca de la música de la iglesia es preferencial.

Contendiendo por la Fe

Posted on Actualizado enn

Contendiendo Por la Fe

Tomado del libro: Mas Alla de la Seducción

Dave Hunt

 

Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. (Judas v .3)

Con los muchos recursos del mundo moderno a nuestro alcance,  nos es muy fácil contentarnos con poner en marcha un programa de la televisión cristiana o con hojear una revista o un libro cristiano para consultar las opiniones de expertos en lugar de reflexionar cuidadosamente las  cuestiones por nosotros mismos. El cristianismo nunca tuvo la intención de devenir una secta en la que se siga ciegamente al guía. Es responsabilidad y privilegio del cristiano individual sumergirse en la Palabra de Dios, estudiarla diligentemente, meditar acera de ella, y vivir por ella. La vida cristiana es una entrega de veinticuatro horas diarias y de siete días a la semana, no un juego que jugar parte del tiempo. No es un club al que unirse y que tenga sus rutinas en ciertas horas de días especiales en unas propiedades designadas y exentas de impuestos para que aquellos que asiste de manera constante (o incluso esporádica) puedan sentir la satisfacción de haber cumplido con su deber y luego volver a vivir la vida en el mundo real.

Un depósito sagrado

Nunca fue la intención de Dios que un cuerpo de especialistas de élite fuesen los únicos propietarios de la verdad bíblica, sino que cada cristiano conociese por sí mismo lo que cree y por qué lo cree, sobre la base de sus estudio personal de la Palabra de Dios. «La Biblia,» ha dicho con razón Carl F. Henry, «ha de llegar a ser la lectura prioritaria para nosotros y para esta generación»[1]. La fe es una cuestión individual. Y no han de ser los pastores, evangelistas o teólogos los únicos «defensores de la fe»; esta es la solemne responsabilidad de cada creyente.

 Es la Palabra de Dios la que ministra una verdadera fe a nuestros corazones: «la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Rom. 10:17). Esta Palabra que Dios ha hablado al hombre, que no osaríamos descubrir ni malinterpretar, comprende la fe que todos han de creer a fin de conocer a Dios y de ser salvados de su juicio sobre los pecadores.

 Los «santos» a los que ha sido dada esta fe para que la guarden y diseminen no son una clase especial que haya recibid este honroso título por voto oficial después que hayan muerto. Las epístolas Nuevo Testamento fueron escritas a los santos que entonces vivían en Roma, Corinto, Efeso, y también a nosotros en la actualidad, porque «llamados a ser santos» es la designación de cada cristiano (Rom. 1:7; 1 Cor. 1:2; Efes. 1:1, etc.). Nosotros, por tanto, hemos de vivir vidas  santificadas, consagradas totalmente a Dios. Como nos lo recuerda J.I. Packer: “La santidad esta ordenada: Dios la quiere, Cristo la demanda, las Escrituras la prescriben. Hay un huracán de textos y una andanada de argumentos teológicos dispuestos a demostrar este punto”[2]. Y se nos ha dado a cada uno de nosotros, como santos, el sagrado depósito de defender la fe no solo del ataque de los de fuera de la Iglesia, sino también de la más peligrosa subversión de los que están dentro (Hech. 20:28-32; Apoc. 2:12-29; 2 Ped. 2:1-3).

 

Al cuestión fundamental

Todos los cristianos estarían de acuerdo en la importancia suprema que se le da la fe. La Biblia nos asegura que somos «salvos por la fe» (Efes. 2:8) y que el justo «por la fe vivirá» (Rom. 1:17), y nos recuerda que «sin fe es imposible agradar a Dios» (Heb. 11:6). Finalmente, se nos manda que tomemos «el escudo de la fe», la defensa esencial del cristiano contra todas las armas del enemigo de su alma (Efes. 6:16). Evidentemente, para el cristianismo bíblico es esencial tener una visión correcta de qué es la fe. Por consiguiente, errar o confundirse en el área de la fe es algo muy grave.

De modo que es comprensible que en sus planes para seducir a la raza humana, Satanás haga de la fe el objetivo  primordial de su ataque, intentando destruirla o al menos desacreditarla en las mentes de algunas personas, o, como el Sumo Engañador que es, adormilar a otros en una falsa seguridad, o que es ciertamente un engaño mortífero. Desafortunadamente, mucha de la actual enseñanza acerca de la fe que se da en la Iglesia ha venido a facilitar las cosas a Satanás. A menudo aquellos que ponen el énfasis sobre la fe parecen ser los menos bíblicos, y tuercen las Escrituras para que concuerden con sus ideas peculiares. El resultado de esto es que muchos cristianos están tan confundidos acerca de la fe que son incapaces tanto de ayudar a los buscadores sinceros como de refutar a los críticos.

 

Uno de los errores más básicos que se acepta no sólo en el mundo sino también dentro de la Iglesia es que la fe es una especie de fuerza. Un autor de gran difusión y maestro bíblico muy popular declara: «La Palabra de Dios en tu boca produce una fuerza llamada “fe”… genera una fuerza espiritual llamada fe.»[3] Muchos cristianos que buscan el poder de Dios para bendecirles no dejan que su Palabra les corrija y se preocupan poco de la pureza doctrinal. Chuck Swindoll se lamenta de que «La sustancia -el contenido bíblico que ha resistido el paso del tiempo – esta más y más brillando por su ausencia.»[4]

 

La idea de una fuerza impersonal es atrayente porque la podemos emplear para nuestros propios fines; pero el Dios personal de la Biblia quiere usarnos a nosotros: para nuestro bien y para su gloria. La primera gracia interior que produce la fe genuina es la obediencia, la sumisión al señorío de Cristo, y no una obsesión con el poder. David Wilkerson nos advierte: «¡Cristo es hecho un extraño en medio de nosotros, cuando queremos su poder más que su pureza!»[5] Uno de los más populares “maestros de la fe” pervierte la Gran Comisión de Cristo de ir y, bajo su autoridad, enseñar a todos los que crean «que guarden todas las cosas que os he mandado» (Mat. 28:18-20) parafraseándolo de manera que diga: «Jesús dijo: “Todo poder me ha sido dado: por tanto, tomadlo y empleadlo.”»[6] Este “maestro de la fe” que dice que “la fe es vuestra sierva” también dice que la fe es “una fuerza como la gravedad”[7] que podemos usar porque somos “parte de Dios” y tenemos todas sus “capacidades”[8]. Para reprender este error, Tozer escribió:

 

Si solo creemos con suficiente intensidad, lo conseguiremos de alguna manera. Esa es a letra de la popular canción. Lo que creas o es importante. Solamente cree.

Subyaciente a esto está la idea nebulosa de que la fe es un poder omnipotente flotando por el universo y que cualquiera puede conectarse a voluntad. Cuando entra la fe, salen el pesimismo, el temor, la derrota y el fracaso; entran el optimismo, la confianza, el dominio personal y un éxito infalible en la guerra, el amor, los deportes, los negocios y la política.

Lo que pasa por alto en todo esto es que la fe es buena sólo cuando comprende la verdad…[9]

 

El punto central es la verdad: qué y en quién  uno cree determina si la fe ha sido mal dirigida o no. “Vivir una vida de fe implica el no saber nunca a donde vas a ser llevado -dijo Oswald Chambers. Pero significa, además, amar y conocer a Aquel que está guiándote.”[10] La verdadera fe reposa  en el amor y el cuidado de Dios, y nos alivia de toda carga y produce «la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento» (Fil. 4:7). La falsificación secular de la fe recibe el nombre de «actitud mental positiva». La influencia del movimiento de AMP y de motivación al éxito ha sido potenciada con libros que han sido éxitos de librería como The Power of Positive Thinking [11](Norman Vincent Pale, Facwcett Crest, 1983), The Magic of Believing[12] (Claude Bristol, Prentice-Hall, 1948), Success Through a Posiive Mental Attitude[13] (Napoleón Hill y W. Clamen Stone, Prentice-Hall, 1960), y una multitud de otros libros del mismo género. Desafortunadamente, esta seductora mezcla de verdades y errores ha invadido la Iglesia, y la fe ha sido confundida con una actitud mental positiva. Tomemos por ejemplo los «12 Principios Mágicos» de Norman Vincent Pale:

 

Cuando venga un pensamiento negativo, practica su cancelación con un pensamiento y afirmación positivas.

Practica grandes afirmaciones: «La vida es buena.» «Creo.» «La gente es maravillosa.» «Dios me ama.» Afirmaciones como estas te elevan a un área de poder infinito.[14]

 

En esta clase de razonamiento la verdad no es un factor. Todos, tanto santos como pecadores, paganos o cristianos, sin distinción de creencias religiosas, son apremiados a «afirmar y meditar acerca de ti origen divino. Di a ti mismo… “soy hijo de Dios”»[15] en lugar de basarse en la verdad de la Palabra de Dios y de la realidad objetiva, la “magia” de Peale parece querer crear aquello que se afirma. La enseñanza de que la ferviente creencia o afirmación de que algo sucederá hace que suceda (o que no suceda) ha conducido a muchas personas a confundir el poder metafísico de la mente con la fe. Y desde luego esto es lo que Peale dice claramente: «El pensamiento positivo es sencillamente otro nombre para la fe»[16]. No es sorprendente que Charles Colson condene «el abaratado evangelio actual que nos asegura que nuestra actitud mental puede introducir significado y orden» y lo compare con la herejía de los «gnósticos del primer siglo».[17]

 

Una fe que mueve montañas

 

Muchos cristianos sinceros se imaginan que la fe es creer que aquello que piden en oración sucederá. Esto no es fe, sino presunción. Si lo que pedimos en oración acontece porque hemos creído que sucedería, entonces e realidad Dios no ha tenido parte verdadera alguna en la respuesta  a nuestra oración, sino que hemos producido los resultados por el poder de nuestra propia creencia. Hay una inmensa diferencia entre creer que aquello que pido en oración sucederá porque creo que sucederá y creer que Dios lo hará suceder como respuesta a mi fe en El. El reconocimiento de esta diferencia es de crucial importancia si vamos a comprender qué quería decir Jesús cuando declaró:

 

Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. (Marcos 11:22-24).

 

Muchos cristianos concluyen erróneamente que la fe es un poder que capacita a aquellos que lo poseen a mover montañas con solo ordenarlo y a conseguir cualquier deseo sencillamente por medio de una confesión positiva. Que esto no es así debería quedar claro en base del hecho de que Cristo introduce toda esta declaración con estas palabras: «Tened fe en Dios». En lugar de tratarse de un poder que nosotros dirigimos, la fe es confianza en Dios y en lo que El hará. El elemento clave en la fe es conocer la voluntad de Dios. Desde luego, nadie querría llevar a cabo por medio del poder de la fe nada contrario a la voluntad de Dios, aunque fuese posible. Ni daría Dios fe a nadie para creer lo que es contrario a su voluntad. El intentar creer lo que o estamos seguros que sea su voluntad sería una presunción. Evidentemente, no puedo tener fe en Dios para mandar en su nombre a una montaña que se mueva de sitio, excepto si sé cuando y a dónde es la voluntad de Dos moverla, y que yo soy su instrumento escogido para ello. Tampoco puedo creer que recibiré aquello por lo cual oro excepto si sé que es la voluntad de Dios y que estoy en una relación de pureza y obediencia que le permitirá bendecirme de esta manera (1 Jn. 3:22; 5:14, 15). Dave Wilkerson escribe: «La iglesia antes confesaba sus pecados, ahora confiesa sus derechos»[18]. Totalmente de acuerdo con esta reprensión. Charles Colson añade:

 

Un popular devocionario cita el Salmo 65:9: “El río de Dios esta lleno de aguas”, y lo parafrasea así: “Lleno mi mente hasta rebosar con pensamientos de prosperidad y éxito. Afirmo que Dios es mi fuente y Dios es ilimitado.”

Esta es solo una adaptación religiosa de la perspectiva del evangelio de nuestra cultura (se el número uno, el ganador se lo lleva todo, Dios ayuda a los que se ayudan); es una herejía.[19]

 

La fe y los medios cristianos de comunicación

 

El mortífero error de que la fe es una fuerza que explotar y emplear está ampliamente diseminado no solo en los medios de comunicación seculares, como la serie de películas de Guerra de las Galaxias, sino, sorprendentemente en la radio y televisión y en libros y revistas de línea cristiana. En toda consideración acerca de cómo la Iglesia puede volver a un cristianismo bíblico, se ha de hacer frente al enorme potencial de los medios cristianos de comunicación, bien para ayudar en este proceso de corrección, bien para acelerar en la diseminación de la herejía.

 

La televisión es la rama más poderosa de los medios de comunicación. Por ello, es alarmante observar que la mayor parte de los medios cristianos de comunicación, en lugar de estar bajo la dirección de un grupo representativo de líderes eclesiales, están controlados por un puñado de individuos. Y ellos tienen una total autoridad sobre este medio sin precedentes para diseminar bien la verdad, bien la apostasía, y están aislados de toda corrección procedente del cuerpo de Cristo. Los que querrán confrontar las posturas de estos líderes son por lo general excluidos de las redes y emisoras. (Con esto no se quiere negar que haya también excelente programación en la televisión cristiana, con un sólido contenido bíblico que alienta a los televidentes, que impulsa a la verdadera adoración y que anima a los cristianos a andar más de cerca con Dios.) Naturalmente, es responsabilidad de cada televidente individual – o del lector de libros como este – discernir por sí mismos que es de Dios y conforme a su Palabra, y qué no es de Dios.

 

Con independencia de cuanto o cuan poco tiempo pase el televidente medio mirando la televisión cristiana, ahí esta el potencial para influir sobre el cuerpo de Cristo de una manera mucho más poderosa que cualquier otro medio de comunicación. Esta es la única «iglesia» a la que asisten muchas personas, y para los que sí frecuentan un centro local de comunión, el pastor y los ancianos difícilmente pueden competir con el espectáculo de la televisión o corregir en un sermón de treinta minutos e un domingo las falsas enseñanzas que se están absorbiendo durante horas a diario. En menor grado, pero todavía significativo, la radio, los libros, las revistas y las películas de línea cristiana contribuyen a este grave problema. Si la iglesia cristiana como un todo ha de regresar al cristianismo bíblico, este regreso deberá tener lugar tanto dentro de los medios cristianos de comunicación como en las congregaciones locales.

 

La televisión cristiana y la carismanía

 

La mayoría de los televidentes no son conscientes de que la Confesión Positiva y la enseñanza del Rhema, que dominan tanto en la televisión cristiana, bien lejos de ser representativos del cristianismo bíblico, no son aceptadas por ninguna denominación principal. Además, esta falsa enseñanza ha sido también rechazada por las principales denominaciones pentecostales (como las Asambleas de Dios)[20]. La fe es desde luego predicada, pero casi siempre como un poder para conseguir salud, riqueza y bendición personal. La fe que tiene un contenido moral – que demanda santidad y obediencia y que produce paz y gozo – es demasiadas veces descuidada. Y aunque la Palabra es enfatizada, también es a menudo retorcida y maltratada por aquellos que pretenden ser sus principales proponentes.

 

La enseñanza carismática extremista que domina en la mayor parte de la televisión cristiana no debería ser confundida con el pentecostalismo de la línea antigua, que generalmente se opone a ella. En su excelente tesis para obtener el grado de maestría en la Universidad Oral Roberts, Daniel Ray McConell explicaba el meollo del problema:

 

Uno busca en vano la llamada «teología carismática». Sencillamente, no existe (ni jamás ha existido). Se ha cortado el cordón umbilical con la Madre iglesia y el bebé carismático esta yendo de acá para allá, buscando en lugares extraños y peligrosos y de algunos individuos bastante peculiares el sostenimiento doctrinal necesario para su propia supervivencia. Innecesario es decir que el proceso de destete podría ser verdaderamente peligroso[21].

 

Cuando las exóticas enseñanzas y prácticas de lo que Chuck Smith ha dado en Lamar «Carismanía»[22] dominan las ondas, la situación se vuelve extremadamente peligrosa para toda la iglesia. Mucha de la televisión cristiana sigue derramando a diario un diluvio de enseñanza que la mayoría de los líderes eclesiales consideran que está en un serio error. Las protestas de preocupados pastores y televidentes no han dado lugar a ningún cambio. Y reina la confusión en el cuerpo de Cristo a nivel mundial. Se trata de una cuestión tan importante que exige una cuidados consideración de las principales herejías involucradas. Para ello, será necesario examinar unas enseñanzas específicas de los que pretenden adherirse tanto a la Biblia que se llaman a sí mismos maestros de la «Palabra». El propósito de esta breve pero necesaria digresión que quiere documentar estos errores es el de potenciar nuestra consideración del cristianismo bíblico, que destacará  una forma mucho más delineada en contraste con las erróneas interpretaciones de las Escrituras que predominan en el movimiento de la Confesión Positiva.

 

La «confesión positiva de la Palabra de Dios»

 

El segmento del cristianismo de crecimiento más rápido en los últimos años ha tenido lugar entre las iglesias relacionadas con el movimiento de la Confesión Positiva o el Movimiento de Fe. No constituye todavía una nueva denominación, pero desde luego representa enseñanzas innovadoras fuera de la corriente central del cristianismo. McConell señala que «cualquier nuevo movimiento religioso [dentro del protestantismo] ha de soportar el escrutinio en base de dos criterios: la fidelidad bíblica y la ortodoxia histórica»[23]. Lamentablemente, el movimiento de la Confesión Positiva falla en ambos criterios. Las raíces históricas de este movimiento (designados por Charles Farah como «Teología de la Fórmula de la Fe»[24]) arrancan del ocultismo y más recientemente en el Nuevo Pensamiento y su brote, las sectas de la Ciencia de la Mente. Su base bíblica se encuentra solo en las peculiares interpretaciones de sus propios líderes, o en la teología cristiana generalmente aceptada. Sus creencias básicas se pueden resumir de forma breve tal como sigue:

 

  1. La fe es una fuerza que tanto Dios como el hombre pueden usar. «La fe es una fuerza como la electricidad o la gravedad»[25] y es la sustancia de la que Dios crea todo lo que existe[26]. Dios usa la fe, y el mismo modo nosotros podemos, exactamente de la misma manera producir los mismos resultados obedeciendo las mismas «leyes de la fe»[27] que Dios aplicó en la creación. «Tú tienes la misma capacidad [que Dios] morando o residiendo en tu interior.»[28] «Tenemos todas las capacidades de Dios. Tenemos su fe.»[29]
  2. La fuerza de la fe se libera pronunciando palabras. «Las palabras son la cosa más poderosa del universo»[30] porque son  que «transportan fe o temor y producen conforme a su naturaleza».[31] Dios opera por medio de estas mismas leyes. «Dios tenía fe en sus propias palabras… Dios tenía fe en su fe, porque El pronunció palabras de fe y se cumplieron.»[32] «Esta fuerza de fe fue transportada por palabras…»[33] «…la fe como la de Dios… es liberada por las palabras de tu boca.»[34] «El poder creativo estaba en boca de Dios. Está también en la tuya.»[35]
  3. El hombre es un «pequeño dios» de la especie de Dios. «El hombre fue designado o creado por Dios para que fuese el dios de este mundo.»[36] «Adán era el dios de este mundo… [pero] se vendió a Satanás, y Satanás vio a serlo en su lugar.»[37] «Fuimos creados para ser dioses sobre la tierra, pero recordad que se debe escribir con una “d” minúscula.»[38] «Adán fue creado de la especie de Dios… para gobernar como un dios… pronunciando palabras.»[39] «El hombre fue creado en la clase de Dios… Somos una clase de Dios… Dios mismo nos engendró de lo más interior de su ser.»[40] «Estamos en Dios; de modo que esto nos hace parte de Dios (2 Cor. 5:17).»[41]
  4. Cualquiera, sea ocultista o cristiano, puede emplear la fuerza de la fe. Debido a que el hombre es un pequeño dios «de la especie de Dios: muy capaz de operar al mismo nivel de fe que Dios»[42] y «debido a que todos los hombres son seres espirituales,»[43] por ello cualquiera, sea cristiano o pagano, puede liberar esta «fuerza de la fe» pronunciando palabras si tan sólo cree en sus palabras tal como Dios cree las suyas[44]. «Dios es un Dios de fe. Dios liberó su fe en Palabras»[45] y nosotros debemos hacer lo mismo: «Todo lo que tu digas [positivo o negativo] acontecerá»[46] «Las cosas espirituales son creadas mediante palabras. Incluso  las cosas naturales, físicas, son creadas mediante palabras.»[47]
  5. Consigues lo que confiesas. La clave vital es la confesión, o hablar en voz alta, y por ello liberar la fuerza de la fe. «Recibes lo que dices»[48]. «Solo por la confesión de la boca puede liberarse el poder de la fe, permitiendo que sucedan cosas tremendas»[49]. «Recuerda, la clave para recibir los deseos de tu corazón es hacer que las palabras de tu boca concuerdan con lo que deseas.»[50] «Todo lo que salga de tu boca se producirá en tu vida»[51]. «Son [sus dos hijos] de unos treinta y pico de años en la actualidad, y no creo haber orado por ellos más de una docena de veces en todo estos años. ¿Por qué? Porque puedes tener lo que digas -¡y yo lo había dicho!»[52]
  6. Nunca hagas una confesión negativa. Le lengua «puede matarte, o puede liberar en ti la vida de Dios… tanto, si crees correcta como incorrectamente, sigue siendo la ley.»[53] Hay poder en «la diabólica cuarta dimensión.»[54] Si confiesas enfermedad, la recibes, si confiesas salud, la recibes; todo aquello que dices, recibes.[55] «La fe es como una semilla… las plantas pronunciándola.» [56]«La palabra hablada… libera poder -poder para bien o poder para mal.» [57]Por ello, es muy importante no decir nunca nada negativo sino sólo hacer una confesión positiva; de ahí el nombre del movimiento de la Confesión Positiva.

 

Puntos de vista distorsionados.

 

Aunque los líderes de la Confesión Positiva parece ser sinceros cristianos y en ocasiones predican un evangelio claro y bíblico, no puede abrigarse duda alguna de que sus errores son sumamente graves y que podrían ciertamente ser fatales, si no para ellos, ciertamente entonces para algunos de sus seguidores que los llevan a sus conclusiones lógicas. Tienen una perspectiva falsa de la fe: en lugar de confiar en Dios como su objeto, se trata de una fuerza metafísica. Tienen una perspectiva falsa de Dios: el no es suficiente en Sí mismo, sino que sólo puede hacer lo que hace empleando esta fe-fuerza universal en obediencia a ciertas leyes cósmicas. Tienen una perspectiva errada del hombre: es un pequeño dios  de la especia de Dios y que tiene los mismos poderes que Dios y que puede emplear  la misma fuerza de la fe obedeciendo las mismas leyes que Dios también ha de obedecer. Tienen también una perspectiva errada de la redención y de la cruz de Cristo, como veremos más adelante. Evidentemente, es cosa sumamente grave estar errado en unas cuestiones tan vitales. Lloyd-Jones nos recuerda:

 

El hombre como una doctrina inestable será inestable en toda su vida. Uno descubre casi invariablemente que si un hombre está errado en las grandes verdades centrales de la fe, está errado en todos los demás puntos.[58]

                                  

La enseñanza de que somos diese está creciendo entre los evangélicos y está dejando en su estela una devastadora confusión. Aunque algunos de los que enseñan esta doctrina parecen a la vez proclamarla y rechazarla, otros líderes del movimiento de la Confesión Positiva afirman esta enseñanza más y más abiertamente en la radio y en la televisión[59]. En su último libro, uno de los autores de más venta en este movimiento declara:

 

¿De donde sacó Satanás el título de ser el dios de este mundo? Lo consiguió de Adán… Adán era dio sobre la tierra, pero lo escribimos con una “d” minúscula…

Algunas personas tienen una imagen de Dios como de más de cien metros de altura y con los brazos tan grandes como un edificio. Pero, ¿por qué iba Dios a hacer al hombre de un tamaño diferente al suyo? Estoy convencido de que El hizo al hombre tal como El es…

Fuimos creados para ser dioses sobre la tierra, pero recordad que se debe escribir con una “d” minúscula.[60]

 

Solo hay un Dios verdadero. El ha dicho: «Yo soy Dios, y o hay más» (Isa. 45:22). Naturalmente, hay muchos falsos dioses. Esto es lo que se significa cuando se escribe dios con una «d» minúscula. Y ninguno de ellos escapará al juicio de Dios, porque El ha dicho de todos los dioses:

 

Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos (Jer. 10:11)

 

Torcimiento de las Escrituras y universalismo

 

¿Cómo puede ser posible un error así cuando los líderes en este movimiento afirman poner tanto énfasis en la Palabra de Dios? Ello se ha conseguido torciendo la Palabra de Dios para hacer que se acomode a sus creencias. Por ejemplo, la frase «dijo Dios», que aparece con cada acto de creación (GN. 1:3, 6, 9, 11, 14, 20, 24, 26) es citada como prueba de que hay poder en la pronunciación de las palabras.[61] Al contrario, lo que Dios dijo (“Sea la luz… Produzca la tierra hierba verde”, etc.) sucedió no porque Dios  lo dijera, sino porque fue Dios quien lo dijo. Cualquiera otro que no fuese Dios podría repetir estas palabras todas las veces que quisiera y no se crearía nada. Además, Dios podría crear o llevar a la acción simplemente ordenándolo; El no tiene siquiera que decirlo. El poder está en Dios, no en las palabras. Pero al poner el énfasis en las palabras, se sigue que el hombre podría emular las poderosas obras de Dios. Si Dios lo hace todo por la fe en el poder de las palabras que El pronuncia, entonces claro que el hombre puede hacer lo mismo, porque igualmente tiene a disposición palabras que pronunciar con « fe ». El líder reconocido del movimiento de la Confesión Positiva escribe:

 

Dios tenía fe en sus propias palabras… Jesús tenía fe también en sus propias palabras….

El tenía aquella fe de la clase de Dios, y luego les dijo a los discípulos -y a nosotros -: Tened vosotros esa clase de fe.[62]

 

Salomón escribió: “La muerte y la vida están en poder de la lengua” (Pro. 18:21). Un rey como Salomón -y él estaba escribiendo a su hijo, que llegaría ser rey en su puesto -tenían el poder de condenar o de perdonar. A menudo, un testigo ante el tribunal tiene el mismo poder un chismoso puede hacer la vida desgraciada e incluso destruir matrimonios y empleos. Sin embargo, los “maestros de la fe” interpretan las palabras de Salomón como significando que hay algún poder metafísico inherente en as palabras que es liberado cuando son pronunciadas, y que inevitablemente llevarán a su cumplimiento lo que se diga, sea positivo o negativo.

 

En el mundo del ocultismo, el «poder mental» metafísico de la propia creencia se refuerza pronunciándolo en voz alta. Este acto libera lo que los ocultistas denominan el «poder creativo de la palabra hablada» y trae a la existencia todo lo que uno dice o decreta., esta idea ocultista es la base de los mantras, encantamiento y maleficios. No obstante, los maestros de la fe siguen exponiendo esta tesis antibíblica y oculista y la hacen pasar como enseñanza de las Escrituras en sus ministerios en el púlpito, la radio y la televisión, y en libros como The Tongue -A Creative Force[63] y You Can Have What You Say.[64]

 

Hebreos 11:3 dice: «Por al fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios», peor los maestros de la fe tuercen esta declaración así: «Entendemos que fue por la fe que Dios  constituyó el universo» Con este simple retorcimiento, la fe deja de ser la creencia del hombre en Dios y en lo que El ha revelado, y se transforma en una fuerza que Dios empleó para hacer el universo, fuerza que el hombre también puede emplear siguiendo la misma «le de la fe». La atención s e aparta sutilmente de Dios dirigiéndola hacia la fe, y los resultados son devastadores. Entre las miles de cartas recibidas de lectores de La Seducción de la Cristiandad, la siguiente es típica:

 

No es sorprendente que mi Confesión Positiva fallase. Pasé tantos años de mi vida cristiana intentando conseguir la fe que moviese una montaña, cuando todo el tiempo lo que necesitaba era ¡fe en el Dios que mueve montañas![65]

 

El elemento más herético involucrado es la enseñanza de que el poder de la fe es una fuerza universal que funciona para cualquiera que siga “la ley de la fe”. Que uno tenga o no una relación con Dios por medio de Jesucristo es irrelevante cuando se trata de obrar “milagros” por medio de las “leyes de la cuarta dimensión (esto es, del espíritu).” Así, los no cristianos, e incluso los ocultistas, [66]pueden enseñar esta universal “ley de fe” del mismo modo que se pretende que lo hizo Dios al crear el cosmos. El líder reconocido de la Confesión Positiva escribe:

 

Jesús dijo que tenía la clase divina de fe; alentó a sus discípulos a que ejercieran esta clase de fe; y dijo que “cualquiera” podría hacerlo.

¿Porqué dijo “cualquiera“?… La razón es que los hombres son eres espirituales…

Solía inquietarme cuando veía a la gente inconversa consiguiendo resultados, y los miembros de mi iglesia no los conseguían. Luego me di cuenta de qué era lo que estaban haciendo los pecadores. Estaban cooperando con esta ley de Dios, la ley de la fe.[67]

 

Depositando fe en tu fe

 

Esta versión carismática de la metafísica de la Ciencia de la Mente está logrando una creciente credibilidad en la Iglesia. Es una herejía sumamente grave. El objeto de la fe viene a ser la fe misma como fuerza cósmica. Se centra la atención en depositar la fe en la fe y se desarrollan técnicas para ello en lugar de tener fe en Dios, que es lo que enseñó Jesús. Para funcionar como los dioses que Dios quiso  fuésemos, hemos de desarrollar fe en nuestra fe tal como Dios, según se afirma, tienen fe en su fe.

 

En ninguna parte de la Biblia se nos dice que  tengamos «fe en nuestra fe». Tenemos fe en Dios -una confianza total absoluta, incuestionable -debido a que El es digno de confianza y todo poderoso. Tal como dice W.H. Griffith Thomas en su excelente comentario sobre Romanos: «No hay valor ni mérito en la fe, porque deriva su eficacia no de la persona que confía sino de la persona en quien se confía»[68]. La “fe en la fe” no es sólo un concepto antibíblico y un absurdo carente de lógica, sino que además destruye la fe en Dios. A. W. Tozer advirtió:

 

La fe en la fe es una fe desviada. Esperar el cielo por medio de una fe así es conducir en las tinieblas para atravesar un profundo abismo por un puente que no llega al otro lado.[69]

 

En un libro de 1986 titulado How to Have Faith in Your Faith (Como tener fe en su Propia Fe), uno de los líderes del movimiento de la fe explica que debido a que “la fe en Dios viene por el oír la palabra de Dios”, así “la fe en tu fe viene de oírte a ti mismo hablar tu fe”[70]. En  su folleto titulado Having Faith in Your Faith (Teniendo fe en tu fe), el principal líder en el movimiento de la Confesión Positiva escribe:

 

Esto es lo que has de aprender a hacer para conseguir cosas de Dios Tener fe en tu fe.

Para conseguir fe en tu espíritu te serviría de ayuda decir en voz alta: “Fe en mi fe”. Sigue diciéndolo hasta que penetre en tu corazón. Se que sonará a extraño la primera vez que lo digas; tu mente casi se rebela en contra de ello[71].

 

¡Naturalmente que nuestra mente debería rebelarse contra esta enseñanza! Pero se nos apremia que echemos a un lado la razón y el sentido común y la clara verdad de la Palabra de Dios, y que en lugar de ello comencemos a repetir esta frase hasta que por fin la aceptemos. Esto es una técnica de lavado de cerebro que ha llevado a miles de cristianos al engaño y al desencanto final, y que ha llevado a muchos  a una negación de Dios y a una total pérdida de fe en El. Los tales han “confesado” una y otra vez su curación y prosperidad, no ha  recibido ni lo uno ni lo otro, se han sentido condenados por su falta de fe, y finalmente lo han abandonado todo. Muchos, en cambio, se han librado de este pernicioso engaño volviéndose de la fe en la fe a la fe en Dios. Cosa típica es el siguiente extracto de una carta que fue recibida hace poco tiempo:

 

Como anterior seguidor de las enseñanzas de la Palabra de Fe, mi vida fue un infierno sobre la tierra durante tres años. Esto quedó complicado por el hecho de que durante este tiempo estuve bajo una especie de “niebla” mística: totalmente fuera de contacto de la realidad…

Hace tres años, cuando abandoné la iglesia “de la Palabra” donde era organista, me encontraba en una librería de libros usados y compré un viejo himnario de Ciencia Cristiana. Me quedé asombrado al ver que sus cánticos serían perfectamente apropiados para una iglesia “de la Palabra”.

Desde entonces, siempre que veo a mis viejos amigos de aquella iglesia, no dudo en decirles que su religión es una forma pentecostalizada de la Ciencia Cristiana, que es la contrapartida americana del brahmanismo (hinbduismo)…[72]

 

La conexión de la ciencia cristiana

 

En ocasiones, los principales maestros de la fe enseñan el sencillo evangelio de que Cristo murió por nuestros pecados. Es esta mezcla de aparente ortodoxia y de error directo lo que hace que su enseñanza sea tan conducente a la confusión. Aunque parece ser una dura acusación designar el movimiento de la Confesión Positiva como una forma carismática de la Ciencia Cristiana, que a su vez es una versión americanizada del hinduismo, esta acusación la han hecho muchos y puede ser documentada comparando sencillamente las similitudes en las creencias que les son comunes. Los líderes en este movimiento son conscientes de estas similitudes y niegan la acusación:

 

¿Saben algo? A veces, cuando comienzo a enseñar acerca de esto, hay gente que dice que suena a Ciencia Cristiana. Una señora dio un apalmada a su marido durante un servicio en Texas y dijo (mi mujer les oyó): «Eso suena a Ciencia Cristiana…»

No es Ciencia Cristiana. Me gusta lo que dice el Hermano Hagin: ¡«Es sentido cristiano»[73]

 

La Confesión Positiva es básicamente el Nuevo Pensamiento enfervorizado y revestido de lenguaje evangélico/carismático. El Nuevo Pensamiento, que surgió en América a fines del siglo pasado, puede ser remontado a su vez a Phineas P. Quimby (1802-1866), cuyos “estudios en mesmerismo (hipnosis), espiritismo y fenómenos semejantes… constituyeron la base para una nueva estructura en el mundo del pensamiento”[74] y que “fue considerado como el fundador del movimiento  (del Nuevo Pensamiento).”[75] Este mesmerista de Nueva Inglaterra, que sanó a Mary Baker Patterson (posteriormente Hedí) en 1862[76], debe ser reconocido como el genio que revistió al antiguo chamanismo (hechicería) con términos científicos para formar lo que el llamó “La Ciencia de Cristo o Verdad”[77] y que más adelante llamó “Ciencia Cristiana”[78].

 

No puede dudarse de que la señora Hedí no solo tomó el término de “ciencia cristiana” de Quimby, sino que también derivó de él la mayoría de las ideas que más adelante pretendió haber recibido por “revelación”. Estas, posteriormente, llegaron a ser la base de la secta Ciencia de la Mente que formó que hoy día se conoce como Ciencia Cristiana.

 

La influencia de Quimby se mantiene en las muchas iglesias de la Ciencia de la Mente que ahora forman la Alianza Internacional del Nuevo Pensamiento., en su Congreso Nacional de  1986, el presidente de la Alianza, el ministro de la Iglesia Cristiana de la Unidad Blaine C. Mays, declaró:

 

Finalmente esta saliendo. Cuando un va a oírles (a Norman Vincent Peale y a Robert Schuller), lo que dan es el mensaje del Nuevo Pensamiento.

El enfoque de Schuller del pensamiento posibilista no es más que la religión del Nuevo Pensamiento, aunque el líder de la Catedral d Cristal de California del Sur no lo reconozca[79].

 

No es una mera coincidencia que la Confesión Positiva, lo mismo que el pensamiento Positivo/Posibilista, suene de una manera tan semejante a la Ciencia Cristiana. Sus raíces son innegablemente las mismas. Como lo observa McConnel, E.W. Kenyon, el verdadero fundador de la Confesión Positiva, “se adherió a un cientificismo religioso peligrosamente cercano a la Ciencia Cristiana”[80]. No solo Charles Capps, sino también Frederick Price [81]y Kenneth Hagin admiten también las perturbadoras similitudes, pero no parecen comprender la razón., Hagin escribe:

 

Cuando predico acerca de la mente, algunas congregaciones se asustan. Inmediatamente piensan en la Ciencia Cristiana.[82]

 

Contendiendo por la fe

 

En tanto que busquemos la fe como un poder que podemos emplear para lograr bendiciones para nosotros y para otros, estamos negando la verdadera fe y poniéndonos a merced de aquel que vendrá “con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Ts. 2:9).

 

Pablo nos advierte de que la oposición a la verdad de Dios contra la que tenemos que guardarnos y confrontar en los últimos días no provendrá  primariamente de los que rechazan lo sobrenatural, sino de los que parecen obrar milagros. Refiriéndose a Janes y Jambres, los magos de faraón que “resistían a Moisés” duplicando con poderes satánicos los milagros que Dios hacía por medio de Moisés y Aarón, Pablo afirma que habrá similares obradores de milagros que “residen a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe” (2 Tim. 3:8).

 

Es evidente por las Escrituras que los milagros genuinos también continuarán en los últimos años. En caso contrario, lo que pareciese milagroso sería automáticamente  identificado como procedente de Satanás, por cuando los milagros han cesado, se nos ha advertido que necesitaremos discernimiento parta distinguir entre los verdaderos milagros de Dios y las astutas falsificaciones de Satanás., esta advertencia es solemne, y no osaremos ignorarla. Una vez más Pablo nos recuerda que la verdad es primordial. La cuestión es lo que creemos, no simplemente que creamos. Esto nos debe a que causemos que ocurra o que venga a existir aquello que creemos, sino porque o bien creeremos la  verdad de Dios (la fe), o la mentira de Satanás.

 

Hemos de ser muy cuidadoso en no torcer la Palabra de Dios para ajustarla a nuestros deseos o teoría egoístas o incluso bienintencionadas, sino que debemos dejar que ella nos esneñe y conduzca. Y debemos apartarnos de todo aquel mensaje que centre su mensaje primario en el hombre y no en Dios, que busque más conseguir bendiciones para el yo que crucificar el yo y glorificar a Dios. Con pasión, Charles Colson escribe lo siguiente:

 

Para la iglesia, ésta debería ser una hora de oportunidad. Solo la iglesia puede dar una visión moral a unas personas sin rumbo; sólo la iglesia puede llenar el vacío y demostrar que hay un Dios viviente y soberano que es la fuente de la Verdad.

Pero, la iglesia presenta casi tantos problemas como la cultura, porque la iglesia ha comprado el mismo sistema de valores: fama, éxito, materialismo y celebridad… El ensimismamiento en estos valores ha pervertido también el mensaje de la iglesia. El ayudante de un célebre pastor de los medios de comunicación dijo sin vacilar, al preguntársele la clave del éxito de su director: “Les damos a la gente lo que quieren”.

Esta herejía se encuentra en la raíz del más peligroso mensaje que se predica en la actualidad: el evangelio de lo que a mí me conviene.[83]

 

No osaremos mantenernos en silencio -¡no debemos! -, ni nos dejaremos llevar del miedo a hablar por temor a ofender o a causar divisiones, mientras se falsea la fe una vez dada a los santos. No debemos contemporizar, porque ello no ayuda sino que estorba la causa de la verdad. Dejar de contender ardientemente por la fe deshonra a Dios, y aunque puede evitar que surjan sentimientos heridos y egos dañados, destruye almas por las que Cristo murió. Si el amor de Cristo gobierna nuestros corazones, entonces contendremos ardientemente por la fe que El nos ha dado.

 


[1] “Shall We Fear God?”, Una entrevista con el teólogo Carl F, Henry en Cornestone Vol. 12, no. 69, p. 13.

[2] J.I. Packer, “Put Holiness First”, en Christian Life, mayo, 1985, p. 47.

[3] Charles Capps, Seedtime and Harvest (Harrison House, 1986), p. 23.

[4] Charles R. Swindoll, Growing Deep in the Christian Life (Multnomah Press, 1986), p. 406.

[5] David Wilkerson, Last Day Ministries, Tratado LD #45, Lindale, TX.

[6] Kenneth Copeland, “Questions and Ansers, n Believer’s Voice of Victory, junio 1986, p. 14.

[7] Kenneth Copeland, en una entrevista en Trinity Broadcasting Network (TBN) con Paul y Jan Crouch, 5 de febrero de 1986.

[8] Kenneth Copeland, Believer’s Voice, op. cit.

[9] Tozer, Gems From Tozer (Christian Publications, 1969), p. 54.

[10] Oswald Chambers, En Pos de lo Supremo (Terrasa: Editorial CLIE, 1993), lectura para el 19 de marzo.

[11] Norman Vincent Peale The Power of Positive Thinking (Fawcett Crestm 1983).

[12] Charles Bristol, The Magiz Of Believing (Prentice-Hall, 1948).

[13] Napolen Hill y W. Clement Stone, Success Through a Positive Mental Attitude (Prentice-Hall, 1960).

[14] Norman Vincent Peale, “Confident Living”, en Salesman-s Opportunity, mayo, 1974, p. 63.

[15] Ibid.

[16] Norman Vincet Pale, “What Dies It Take to Be a Christian?”, en Plus. The Magazine of Positive Thinking, abril, p. 3.

[17] Charles Colson¸ Who Speaks for God?, (Crossway, 1985), p. 36.

[18] Wilkerson, Last Days.

[19] Colson, Who Speaks?, p. 36.

[20] The Believer and Positive Confession, publicado en 1980 por Las Asambleas de Dios (Springfield, MO: Gospel Publishing House).

[21] Daniel Ray McConell, “The Kenyon Connection: A Theological and Historical análisis of the Cultic Origin of the Faith Movement” (tesis sometida a la Facultad de Teología, Oral Roberts University, Tulsa, Oklahoma, mayo de 1982), p. 2.

[22] Check Smith, Charisma vs Charismania (Harvest House, 1983).

[23] McConell, Connection, p. 1.

[24] Charles Farah, Jr., «A Critical Análisis: The “Roots and Fruits” of Faith-Formula Theology» (trabajo leído ante la Society of Pentecostal Studies [Sociedad de Estudios Pentecostales], otoño de 1980).

[25] Kenneth Copeland en una entrevista en Trinity Broadcasting Network (TB) con Paul y Jan Crouch, 5 de febrero de 1986.

[26] Charles Capps, The TongueA Creative Force (Harrison House, 1976), pp. 12, 19, 129; Kenneth Copeland, The Power of the Tongue (KCP Publications, 1980), pp. 4, 5.

[27] Capps, The Tongue, pp. 131, 132.

[28] Ibid., pp, 17, 26.

[29] Coppeland, Believer’s Voice, op. cit.

[30] Capps, The Tongue, pp. 7, 129.

[31] Ibid., p. 135; Copeland, The Power, p. 3.

[32] Kenneth Hagin, Having Faith in Your Faith (Rhema, 1980), pp. 2, 4; Keneth Copeland’s Reference Bible, pp. XLVII, LVI; Capps, The Tongue, pp. 131, 132. etc.

[33] Capps, Seedtime, p. 53.

[34] Capps, The Tongue, p. 30.

[35] Ibid., p. 56.

[36] Robert Milton, God’s Laws of Success (Word of Faith Publishing, 1983), pp. 170, 171; Kenneth E. Hagin, Plead Your Case (Tulsa, 1985), p. 3. Charles Capps, God’s Image of You (Harrison House, 1985), p. 34; y muchos otros.

[37] Hagin, Faith, p. 3.

[38] Capps, Image, p. 34.

[39] Copeland, The Power, pp. 5, 7.

[40] Kennet Copeland en una entrevista en Trinity Broadcasting Network (TBN) con Paul y Jan Crouch, 5 de febrero de 1986.

[41] Copeland, Believer’s Voice, op., cit.

[42] Capps, The Tongue, p. 130.

[43] Hagin, Faith, p. 3; Paul Yonggi Cho, The Fourth Dimension, Volume Two (Brisge Publishing, 1983), pp. 37-39.

[44] Hagin, Faith, p. 3, 4.

[45] Capps, The Tongue, p. 132.

[46] Ibid., p. 24.

[47] Kenneth E. Hagin, Words (Faith Library, 1979), p. 12.

[48] Hagin, Words, p.10; Don Gossett, What You Say Is What Yu Get (Revell, 1976), pp. 12, 13, etc.: Frances Hunter, How to Develop Your Faith (Hunter Books, 1979), pp. 17-20; Capps, Tongue, pp. 139-143.

[49] Cho, Fourth, Volume Two, p. 32.

[50] Gloria Copeland, God’s Will Is Prosperity (Harrison House, 1976), p. 85.

[51] Milton, Laws, p. 114.

[52] Hagin, Words, pp. 9, 10.

[53] Capps, The Tongue, pp. 128, 141.

[54]Cho, Fourth, Volume Two, p. 36; Capps, Tongue, p. 137.

[55] Kenneth E. Hagin, New Thresholds of Faith (Kenneth Hagin Ministries, 1974), p. 51; Capps, The Tongue, pp. 55-78; 90-92; Capps, Seedtime, pp. 18-21, etc.

[56] Capps, Seedtime, p. 16.

[57] Don Basham, “On the Tip of My Tongue: How your words can curse and destroy, or bless and restore”, en New Wine, junio, 1986, p. 6.

[58] «The Wisdom of Martín-Lloyd Jones» (seleccionado por Dick Alderson), en The Banner of Truth, agosto/septiembre, 1986, p. 7.

[59] Kenneth Copeland, programa «Praise the Lord» d ela Trinity Broadcasting Network (TBN), 5 de febrero de 1986.

[60] Capps, Image, p. 28-34.

[61] New Wine, junio de 1986. este número completo de esta revista fue dedicado a promover este error; Capps, The Tongue, pp. 13-16, etc.

[62] Hagin, Faith in Faith, pp. 2, 3.

[63] Capps The Tongue

[64] Kenneth  E. Hagin, You Can Have What You Say (Faith Library Publications, 1980).

[65] Carta en Archivo

[66] Cho, Fourth, Volume Two, pp. 36-41, 64.

[67] Hagin, Faith in Faith, pp.3 ,4.

[68] W.H. Griffith-Thomas, St. Paul´s Epistle to the Romans (Eerdmans, 1974), p.64.

[69] Tozer, Of God and Men (Christian Publications, 1960), p.57.

[70] Charles Capps, How To Have Faith in Your Faith (Harrison House, 1986), p. 64.

[71] Hagin, Faith in Faith, p. 5

[72] Carta en archivo

[73] Capps, The Tongue, p. 27.

[74] Horatio W. Dresse, ed., The Quimby Manuscrits (Citadel, 1980), p.9.

[75] Charles S. Braden, Spirits in rebellion: The Rise and Development of New Though (SMU Pres, 1966), p. 20.

[76] Edwin Franden Dakin, Mrs. Hedí: The Biography of a Virginal MInfçd (Scribner, edición 1929-1968), pp. 35-37, 43, 44.

[77] Dresser, Quimby, p. 131.

[78] Ibid, pp. 388-391.

[79] Houston Chronicle, 2 agosto 1986, Sección 6, p.2.

[80] McConnell, Connection, p. 95.

[81] Frederick Price, Faith, Foolishness or Presumption? (Tulsa, 1979), p.16.

[82] Hagin, Right and Wrong Thinking (Tulsa, 19866), p.30.

[83] Colson, Who Speaks?, p. 36.

¿Cuando Debe una Persona Dejar una Iglesia?

Posted on Actualizado enn

 

La Siguiente pregunta fue hecha a John Macarthur, Jr, pastor de Grace Community Church, Sun Valley, California.

 

Pregunta

 

¿Cuando debe una persona dejar una iglesia?

 

Respuesta

 

El salir de una iglesia no es algo que deba hacer a la ligera. Demasiadas personas abandonan las iglesias para razones insignificantes. Los desacuerdos sobre asuntos sencillos de preferencia nunca son una razón buena para retirarse de una iglesia sana y que cree en la Biblia. A los cristianos se les ordena respetar, honrar, y  obedecer a aquellos a quienes Dios ha colocado en posiciones de liderazgo en la iglesia (Heb.13:7, 17). Sin embargo, a veces llega a ser necesario dejar una iglesia por conciencia propia  o fuera deber de obedecer a Dios antes que a los hombres. Tales circunstancias incluirían:

 

  • Si una herejía en alguna verdad fundamental es enseñada desde el púlpito (Gal. 1:7-9).
  • Si los líderes de la iglesia toleran seriamente doctrina errada de cualquiera que se le haya dado autoridad para enseñar la confraternidad (Rom. 16:17).
  • Si la iglesia es caracterizada por una indiferencia insensible por la Escritura, tales como el negarse a disciplinar a miembros que han estado pecando evidentemente (1 Cor. 5:1-7)
  • Si una vida sin santidad es tolerada en la iglesia (1 Cro. 5:9-11).
  • Si la iglesia esta seriamente fuera del paso de un modelo bíblico para la iglesia (2 Tes. 3:5, 14)
  • Si la iglesia esta marcada por una gran hipocresía, dando servicio de labios a un cristianismo bíblico pero negándose a reconocer su poder verdadero (2 Tim. 3:5)

 

Esto no es sugerir que estas son solo las únicas circunstancias bajo las cuales las personas son permitidas a dejar una iglesia. Ciertamente o hay nada malo en moverse su membresía solo porque otra iglesia ofrece mejor enseñanza y más oportunidades para crecer y servir. Pero aquellos quienes transfieren su membresía por tales razones deben tener un gran cuidado en no sembrar discordia o división en la iglesia que están dejando. Y tales cambios deben hacerse escasamente. La membresía en la iglesia es una comisión que debe tomarse muy seriamente.

 

 

Tomado de:

www.biblebb.com y

www.gospelgems.com