El Liderazgo es Trabajo

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Por John MacArthur

¿Puede usted imaginar la reconstrucción de los muros de Jerusalén –como está escrito en Nehemías– en los modelos de liderazgo moderno?

Usted podría ir con el líder ‘¿usted que opina?’. El sostendría una reunión para determinar cuál es la opinión de la mayoría sobre las opciones de diseño y elección de materiales de construcción.

Usted puede optar por el líder ‘no me importa lo que usted piensa.’ Él tomaría sus decisiones al vacío, dejando los inevitables problemas a los demás.

Y siempre está el líder que dice ‘necesito tiempo para pensar’. Su indecisión podría retrasar el progreso y frustrar a aquellos que tratan de ayudar.

Por supuesto, ninguno de estos modelos de liderazgo son exclusivos de nuestro tiempo. De hecho, existían en una forma u otra –en el tiempo de Nehemías.

Sin embargo, Nehemías no era un líder así. Él no era pasivo, arrogante, o indeciso. Los buenos líderes nunca lo son. No pedir a los demás a hacer lo que no están dispuestos a hacer por sí mismos. Nehemías se arremangó la camisa y trabajó tan diligentemente como cualquier otra persona. “Nosotros trabajábamos en la obra”, dijo Nehemías (4:21). Él no tenía miedo de ensuciarse sus propias manos.

De hecho, mientras Nehemías describe la obra, hizo largos días de trabajo duro sin parar hasta que la tarea estaba completa: “Ni yo, ni mis hermanos, ni mis mozos, ni los hombres de la guardia que me seguían, ninguno de nosotros se quitó la ropa; cada uno llevaba su arma aun en el agua.” (4:23). El dijo en Nehemías 5:16, “También yo me dediqué a la obra en esta muralla, y no compramos terrenos, y todos mis siervos estaban reunidos allí para la obra.” Toda su otro negocio fue puesto en espera mientras él trabajaba.

Él fue implacable. Se dedicó a la obra. Y la gente de Jerusalén siguió su liderazgo contra la burla, la conspiración, el desaliento, el engaño, y contra toda forma de oposición viciosa. Los capítulos 4 a 6 registran en detalle cómo los enemigos de Nehemías trataron desesperadamente de detener su trabajo.

Y a pesar de todo eso, debido a la iniciativa de este hombre, toda la pared alrededor de Jerusalén se completó en sólo cincuenta y dos días (6:15).

Nehemías era el epítome de un líder eficaz. Era un motor de arranque. Él estaba muy motivado. Él sabía cómo organizar y motivar a los seguidores. Él venció los obstáculos. Era práctico y sabio, y determinado. Él era un hombre de acción, pero reflexivo, también.

Y ya que justamente debemos estimar a Nehemías por estas características, él sería el primero en decir que el “secreto” de su éxito era el Señor. Él dijo lo mismo cuando se dio cuenta de que incluso los enemigos de Israel reconocieron que la obra había sido realizada con la ayuda del Dios de Israel (6:16).

Dios bendijo a Nehemías con los rasgos de liderazgo que necesitaba para la tarea en cuestión. El desarrolla los mismos rasgos –sabiduría, tenacidad, organización, motivación, por decir algunos– en los líderes que Él da a la iglesia.

Si usted disfruta de la bendición de ese tipo de liderazgo, de gracias a Dios. Y de gracias a sus líderes, ellos están trabajando diligentemente para su beneficio.

Si los líderes a su alrededor necesitan crecer, ore por ellos (1 Tesalonicenses 5:25), anímelos y estímelos (1 Tesalonicenses 5:12-13), porque su salud espiritual y la salud de la iglesia de Cristo, está ligada a sus líderes.

(Adaptado de Called to Lead )


Disponible en línea en: http://www.gty.org/resources/Blog/B120524
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