5 Razones Por Las Cuales Jesús No Quiere Que Seamos Como El Buen Samaritano

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5 Razones Por Las Cuales Jesús No Quiere Que Seamos Como El Buen Samaritano

Por Jordan Standridge

El buen samaritano es quizás la parábola más incomprendida de la Biblia. Decenas de ministerios se han iniciado con el deseo de emular al buen samaritano.

Cientos de teólogos han tratado de extraer verdades ocultas de esta parábola y han presentado ideas completamente diferentes.

Algunos enseñan que Jesús desea exponer el camino de Jericó y que viviríamos en un día donde los buenos samaritanos ya no son necesarios. Otros exponen la necesidad de derribar muros entre enemigos, y otros, probablemente el típico cristiano evangélico, ven en el buen samaritano un llamado a amar a otras personas y participar en la justicia social.

Pero ¿es eso es lo que Jesús está diciendo en esta parábola?

En resumen, el objetivo del buen samaritano no es salir y tratar de amar a alguien como lo hizo el buen samaritano. El objetivo de esta historia es señalar el hecho de que no puedes salvarte a ti mismo. Simplemente no puedes amar perfectamente como Jesús puede hacerlo.

Jesús está haciendo evangelismo personal aquí, pero, en la forma típica de Jesús, Él conoce el corazón del hombre y sabe exactamente cómo exponer el pecado de la persona con quien está hablando no está dispuesto a renunciar.

Aquí hay cinco razones por las cuales esta parábola no es un llamado a seguir al Buen Samaritano, sino más bien un recordatorio de que simplemente no podemos salvarnos a nosotros mismos.

La Autocomplacencia Del Intérprete de la Ley

Y he aquí, cierto intérprete de la ley se levantó, y para ponerle a prueba dijo: Maestro, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

Al buen samaritano le sigue una pregunta de un intérprete de la ley. Es fascinante leer por qué hizo la pregunta. Este hombre hizo la pregunta para poner a Jesús a prueba. La arrogancia de esto es sorprendente. Poner a Jesús a prueba es en sí mismo el colmo de la arrogancia, pero este hombre lo lleva a otro nivel. Él se usa como prueba. Lo que en realidad está haciendo es decir que es capaz de ganarse entrada al cielo, por supuesto. Que Jesús no podrá demostrar que no puede salvarse a sí mismo.

Este hombre es como todas las personas con las que hablo cada día que evangelizo. La gran mayoría cree que son buenas personas. Cuando les preguntas por qué creen que van al cielo, actúan como mini buenos samaritanos. Dicen ‘soy una buena persona. Nunca he hecho nada tan malo. Amo a la gente y ayudo a los que me rodean.’ Lo que no se dan cuenta es los requisitos que Dios tiene para obtener la salvación.

Jesús no responde la pregunta, responde con una pregunta suya. El pregunta al hombre qué dice la ley. Y el intérprete de la ley conoce la ley y dice: “Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.”

La respuesta de Jesús es fascinante. Él le dice: “Has respondido correctamente; haz esto y vivirás “. En otras palabras, ¡hay dos maneras de Cielo! Una forma es ser perfecto. La otra es arrepentirse de la autojustificación y confiar en el Perfecto. Como nadie puede lograr el primero, todos necesitamos lo segundo.

La Necesidad De Racionalización Del Intérprete De La Ley

Pero queriendo él justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?

Hay algo muy interesante en este intercambio. Cuando leemos la respuesta del interprete, decimos: Por supuesto, nadie puede amar a Dios con todo su corazón, alma, fuerza y ​​mente. Pero todos los no cristianos con los que hablo todavía creen que pueden hacerlo. ¡Este hombre respondió la pregunta con la confianza de que lo estaba siguiendo perfectamente!

Pero debe haber habido algo en la forma en que Jesús respondió su declaración. Jesús debe haber tenido sarcasmo en Su voz, o era obvio en Su rostro que no creía que el intérprete pudiera hacerlo porque el intérprete sintió la necesidad de justificarse.

Debemos recordar que Jesús cuenta la historia del buen samaritano para exponer la arrogancia del intérprete y demostrar que es incapaz de amar a su prójimo perfectamente. Y Él cuenta las historias más escandalosas.

Jesús Destruye La Religión Del Interprete.

Por casualidad cierto sacerdote bajaba por aquel camino, y cuando lo vio, pasó por el otro lado del camino.

Si recordamos que Jesús está haciendo esta historia, entonces debemos preguntarnos por qué hace todo lo posible para derribar a los héroes religiosos del intérprete. Este interprete, que cree que tiene aquello para llegar al Cielo, ciertamente cree que los sacerdotes y los levitas también son lo suficientemente santos, y sin embargo, Jesús los aparta de Su camino para condenarles y a sus reglas.

Tal vez sea por su deseo de no tocar un cadáver o por alguna otra regla absurda que tenían, pero estos dos hombres no están dispuestos a ayudar a sus compañeros judíos en un momento de necesidad. Jesús incluso agrega las palabras “por casualidad” para dramatizar la historia. Obviamente, Jesús no está diciendo que no había ningún sacerdote o levita en todo Israel que ayudara a alguien que estaba sangrando al lado del camino. Él está entrando en el corazón del interprete y exponiendo la idolatría de su religión, su odio hacia los samaritanos y, finalmente, su orgullo. Y lo hace brillantemente destrozando el amor idólatra del interprete por su religión.

Jesús Usa El Rival Del Intérprete

Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión…

No hay nadie más a quienes los judíos odiaran más que los samaritanos. Parece como si los odiaran aún más que los romanos. O los amalecitas, los cananeos y los parásitos combinados. Jesús expone brillantemente el odio de este intérprete al usar a su rival más odiado como el héroe de su historia.

Los fariseos y los sacerdotes en realidad pensaban que estaban obedeciendo a Dios en su odio por cualquier persona que no fuera un fariseo. Pensaron que estaban siguiendo el Salmo 139:21-22. Ellos odiaban tanto a los samaritanos que cuando querían ofender a Jesús en Juan 8:48, lo acusaron de tener un demonio y ser un samaritano, un doble golpe en sus mentes.

Por supuesto, nosotros en el siglo XXI no entendemos este odio, así que perdemos el sentido de lo que Jesús está haciendo aquí. Si odiamos a alguien tanto como los judíos odiaban a los samaritanos, nos daríamos cuenta de que sería imposible para nosotros amar de esta manera. El intérprete de la ley, que ya se está justificando, se irá amargamente como el joven rico. El rico joven gobernante amaba demasiado su dinero para seguir a Cristo, y este hombre odiaba demasiado a los samaritanos. Se alienta al lector del buen samaritano a ponerse en los zapatos de este interprete y darse cuenta de su incapacidad para amar de esta manera.

el Amor Del Samaritano Es Osado

y acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al mesonero, y dijo: “Cuídalo, y todo lo demás que gastes, cuando yo regrese te lo pagaré.”

Jesús está describiendo un amor osado aquí. Este es un hombre que simplemente no se preocupa por sí mismo. Él le da su ropa. Vierte aceite y vino costosos en sus heridas. Toca su cuerpo sucio y ensangrentado. Lo coloca en su animal. Lo lleva a un hospital y paga dos meses de estadía. Y luego le dice al hospital, voy a pagar por cualquier cosa que cargues más allá de eso.

Una vez le pregunté a un dueño de un restaurante italiano que trajera a nuestro grupo lo que pensara que quisiéramos, y aunque la comida era buena, me arrepentí en cuanto recibí la factura. De manera similar, esto es osado: ¡se está abriendo a la extorsión! Esto es imposible de emular, a la gente le sería difícil hacer esto por alguien que les agrada, y mucho menos a alguien a quien considere su enemigo. Jesús está describiendo un amor que va más allá de la capacidad humana.

La historia del buen samaritano, como cada parábola, nos enseña algo sobre la salvación. No hay significados ocultos ni alegorías. Simplemente tiene la intención de exponer el corazón de este interprete y su incapacidad para amar perfectamente. Debería ponernos de rodillas y hacer que dependamos del único que puede amar como este buen samaritano, y ese es Jesús mismo. Obviamente, todos debemos esforzarnos por amar a nuestro prójimo y enemigos como a nosotros mismos, pero debemos recordar por qué Jesús contó esta parábola en su contexto apropiado.

También debemos reconocer lo que esta parábola nos enseña acerca del evangelismo. Se nos llama, lo mejor que podamos, a exponer el orgullo en el corazón del incrédulo. Debemos hacer preguntas y mostrarle a la persona que estamos evangelizando que ellos dependen de ellos mismos en lugar de Aquel que murió en la cruz porque no podemos salvarnos a nosotros mismos.

Si ves que alguien muere al lado del camino, por supuesto, te ruego que ayudes a esa persona, pero recuerda que la razón por la que Jesús dio la historia del buen samaritano fue para exponer nuestros corazones orgullosos y arrogantes.

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