6 Razones Por Las Cuales Los Pastores Esquivan La Enseñanza Sobre El Llamado De Dios A Las Madres

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6 Razones Por Las Cuales Los Pastores Esquivan La Enseñanza Sobre El Llamado De Dios A Las Madres

Por Jesse Johnson

La semana pasada, el New York Times publicó una fascinante columna de Heather Andrews en la que lamentaba la ausencia de mujeres conservadoras que luchaban por defender a la “familia tradicional” (también conocida como la capacidad de una mujer de ser una madre que se queda en casa). La esencia del artículo era que la composición de la familia estadounidense está en crisis: debido a la afluencia de madres en el lugar de trabajo, los salarios se reducen, los gastos del hogar aumentan, y esto crea una “trampa de dos ingresos” en la que las familias sienten que no tienen otra opción que la de tener a ambos padres trabajando. El resultado final del movimiento feminista es una herida trágica (¿mortal?) de lo que significa ser madre.

El punto de vista de Andrew era en gran parte político y sociológico; pero puedo decir por experiencia que también es religioso. Ella ha encontrado una verdad devastadora y triste dentro del evangelicalismo. Hay un ataque a la maternidad desde el mundo, sin duda. Pero el mayor peligro es que la enseñanza de la Biblia sobre los roles de género en el matrimonio también está muriendo dentro de la iglesia. Y a menos que haya un cambio de rumbo, la próxima generación de evangélicos no podrá culpar al mundo o al diablo por el cambio, porque la culpa será directamente de los que están dentro de la iglesia.

Mi percepción fue que durante mucho tiempo (al menos durante gran parte de la década de 1990/2000), las iglesias hicieron series de sermones sobre el papel de la familia. Los pastores escribieron libros sobre la crianza de los hijos y sobre el matrimonio. Obviamente, hubo un retroceso por parte de aquellos que pensaban que cualquier enseñanza sobre el papel principal de la madre en el hogar era sexista y discriminatoria. Pero al menos (en mi experiencia) eso fue un empujón que la iglesia aceptó. Entendimos que nuestra visión de la familia se suponía que era diferente al mundo, y también entendimos que aquellos en el mundo rechazarían esa distinción.

Sin embargo, poco a poco he visto un cambio dentro de la iglesia, en lugares como el plan de estudios prematrimonial, los libros sobre el matrimonio y las series de sermones. Recientemente tomé seis libros prematrimoniales relativamente nuevos (de la estantería de una librería cristiana que pronto cerrará), y noté que sólo dos de ellos tenían una sección sobre las distinciones de género en el matrimonio. La mayoría de los libros eran sobre planes financieros, principios de comunicación y prioridades espirituales. Tal vez incluso una o dos preguntas sobre las “expectativas” una vez que llegan los niños. Pero más allá de eso, muy poca enseñanza sobre los principios bíblicos reales para el matrimonio.

Esta ausencia se ha ido abriendo paso a través de la iglesia. Su interés puede que tenga mucho que ver con esto, pero de nuevo mi percepción es que los pastores se sienten intimidados por este tema, y no están dispuestos a decir verdades básicas como “Dios llama a las mamás a estar en casa con los niños pequeños, y llama a los maridos a mantener a sus familias para que sus esposas puedan dedicarse a la casa.” Puede haber una callada mayoría de madres y pastores que creen que esta diversidad de llamado es bíblica, pero por amor a aquellos que no comparten esa convicción, eligen permanecer callados. Es una especie de “cada mamá puede tomar su propia decisión sobre el trabajo, y no quiero imponer mis puntos de vista a otros que eligen de manera diferente.”

Pero el problema con este enfoque es que si se sigue durante unos 10 años más o menos, entonces toda una generación de madres vendrá a la iglesia a las que nunca se les ha enseñado sobre esta parte básica del matrimonio. Luego se encuentran trabajando para mantener a su familia, sintiéndose desgarradas por el tiempo que pasan lejos de sus hijos, y sus maridos tienen una actitud de laissez faire [dejen hacer, dejen pasar,], porque de la misma manera nunca se les han enseñado estos principios.

¿Por qué la enseñanza sobre los roles matrimoniales -o lo que a menudo se llama una “familia tradicional”- está decayendo en la iglesia? Aquí hay seis razones por las que veo que contribuyen a una disminución en la enseñanza sobre el llamado de un padre a trabajar y proveer y el llamado de una madre a nutrirse y cuidar:

  1. Se arriesga a ofender a los que no tienen hijos. Cualquier enseñanza que resalte el papel único de la madre en el cuidado de los hijos corre el riesgo de ofender a las mujeres solteras que desean casarse, o que están casadas y no tienen hijos. Al declarar que Dios tiene un gran llamado para las mujeres dentro o fuera del matrimonio, algunas se sienten aisladas o excluidas en virtud de la providencia de Dios. Así que los pastores dudan en hablar de las bendiciones únicas de la maternidad para evitar esta ofensa.
  2. Se arriesga a ofender a aquellos que no lo han oído antes. Para las madres que simplemente no han sido enseñadas o persuadidas por la Biblia sobre este tema, cualquier intento de hacerlo puede ser visto como una confrontación. Así que es más fácil para el pastor no enseñar sobre ello. Sin embargo, la triste verdad es que la falta de enseñanza sobre este tema no hace más que exacerbar el problema.
  3. Se arriesga a ofender a las madres cuyos maridos quieren que trabajen. Puedo pensar en varios ejemplos de mamás que quisieran concentrarse en criar a sus hijos pequeños, pero cuyos maridos quieren que trabajen para ayudar a mantener económicamente a la familia. Estoy seguro que en algunos casos hay un problema de costo de vida, o falta de confianza en la provisión futura de Dios. En otros casos, puede haber un marido que no quiera o no pueda cubrir las necesidades de su familia (o que no pueda vivir con sus propios recursos). Así que cualquier enseñanza sobre este tema causa conflicto en un matrimonio donde la esposa quiere someterse a su marido, pero su marido quiere que ella trabaje.
  4. Se arriesga a ofender a las madres cuya identidad está en su trabajo. Aunque obviamente este no es el caso de todas las madres que trabajan, ciertamente hay algunas madres que tienen tal sentido de identidad en el trabajo que no pueden imaginar tomarse unos años para criar a sus hijos pequeños. La sugerencia les suena a confrontación. Y la idea de que esta podría ser la manera en que Dios diseñó el matrimonio para que funcionara sería un serio golpe a la forma en que se ven a sí mismos. Creo que los pastores y los autores son conscientes de esto, y por eso (incluso con buenos motivos) todos en conjunto quieren evitar el tema.
  5. Se arriesga a ofender a las personas que provienen de una cultura cada vez más neutral en cuanto al género. Uno de los efectos secundarios pasados por alto de la normalización del matrimonio entre personas del mismo sexo es la pérdida cultural de las distinciones de género….punto. Cualquier lenguaje específico del sexo se considera arbitrario y opresivo, retrógrado y desencadenante. Esto se ha abierto paso en la iglesia, hasta el punto de que me temo que la actual generación de jóvenes que se casan no son conscientes de lo mucho que lo han absorbido. Así que si un pastor entonces enseña una diferencia en el llamado al matrimonio, parece como un regreso a la era de piedra.
  6. Se arriesga a ofender a quienes lo confunden con estereotipos hiperbólicos. He oído que la gente equipara la enseñanza sobre la vocación única de una madre comparada con la vocación única de un padre con el apoyo a todo, desde leyes discriminatorias hasta la defensa de maridos abusivos. Como en: “¿Crees que la Biblia llama a las madres a criar a sus hijos pequeños? Bueno, también debes pensar que las mujeres no deberían ir a la universidad, o que deberían estar descalzas y embarazadas.”

Para muchos pastores, creo que estos obstáculos se acumulan, y eventualmente se dan por vencidos.

Si ese eres tú, lee el artículo de Andrew en el New York Times, y mira si ves los mismos peligros de los que ella advierte dentro de la iglesia también. Si tienes la suerte de que te hayan enseñado los distintos llamados de Dios para los maridos y las esposas, agradece a aquellos que te enseñaron (sabiendo cómo cada vez es más raro que esto se está volviendo) y devuélvele el favor pasándoselo a la siguiente generación.

Un comentario sobre “6 Razones Por Las Cuales Los Pastores Esquivan La Enseñanza Sobre El Llamado De Dios A Las Madres

    luzparalasnacionesinternacional escribió:
    14 mayo 2019 en 12:06 pm

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