Comprometerse Sin Imbuir

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ESJ-2019 0516-001

Comprometerse Sin Imbuir

Por John MacArthur

Cada cristiano a lo largo de la historia de la iglesia se ha enfrentado al desafío de vivir fielmente en una sociedad pecaminosa: estar en el mundo pero no ser parte de él.

Las Escrituras advierten fuertemente contra la exposición a la cultura carnal y mundana. El apóstol Pablo nos manda: “No os conforméis a este mundo” (Romanos 12,2). Juan también nos advierte: “No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15). Y Santiago advierte severamente: “El que quiere ser amigo del mundo, se hace enemigo de Dios” (Santiago 4,4).

Obviamente, el aislamiento del mundo exterior no es una solución para aquellos de nosotros que queremos agradar a Dios. Después de todo, ¿cómo podemos “ir y hacer discípulos de todas las naciones” (Mateo 28:19) si permanecemos en cuarentena del mundo exterior?

El desafío entonces, para todos los cristianos, es cómo llegar a este mundo pecaminoso sin ser seducidos por él: comprometerse con la cultura sin imbuirla. Los esfuerzos misioneros del apóstol Pablo nos proveen con el último plan bíblico para navegar ese desafío.

¿Relevancia cultural?

Aquellos que creen que la “relevancia cultural” es el secreto de una predicación poderosa a menudo señalan el ministerio de Pablo en Atenas como un ejemplo de cómo Pablo acomodó su mensaje y su metodología a la cultura en la que ministraba. Ellos sugieren que el sermón de Pablo en la colina de Marte es un paradigma para el ministerio impulsado por el mercado.

Y a primera vista, puede parecer que tienen un argumento. Pablo predicaba entre la élite intelectual de la ciudad. Les hablaba en su propio idioma, citaba extemporáneamente a sus propios poetas y filósofos, y utilizaba su método de discurso -el debate público- como el vehículo a través del cual se comunicaba con ellos. ¿No es éste un prototipo adecuado para la “contextualización” y una metodología impulsada por el mercado?

Hechos 17:16-33 se convierte así en un texto clave para abordar las innovaciones y fijaciones modernas con respecto al evangelio y la asimilación cultural:

16 Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía dentro de él al contemplar la ciudad llena de ídolos. 17 Así que discutía en la sinagoga con los judíos y con los gentiles temerosos de Dios, y diariamente en la plaza con los que estuvieran presentes. 18 También disputaban con él algunos de los filósofos epicúreos y estoicos. Y algunos decían: ¿Qué quiere decir este palabrero? Y otros: Parece ser un predicador de divinidades extrañas —porque les predicaba a Jesús y la resurrección. 19 Lo tomaron y lo llevaron al Areópago, diciendo: ¿Podemos saber qué es esta nueva enseñanza que proclamas? 20 Porque te oímos decir cosas extrañas; por tanto, queremos saber qué significan. 21 (Pues todos los atenienses y los extranjeros de visita allí, no pasaban el tiempo en otra cosa sino en decir o en oír algo nuevo.) 22 Entonces Pablo poniéndose en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, percibo que sois muy religiosos en todo sentido. 23 Porque mientras pasaba y observaba los objetos de vuestra adoración, hallé también un altar con esta inscripción: AL DIOS DESCONOCIDO. Pues lo que vosotros adoráis sin conocer, eso os anuncio yo. 24 El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay, puesto que es Señor del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos por manos de hombres, 25 ni es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, puesto que El da a todos vida y aliento y todas las cosas; 26 y de uno hizo todas las naciones del mundo para que habitaran sobre toda la faz de la tierra, habiendo determinado sus tiempos señalados y los límites de su habitación, 27 para que buscaran a Dios, si de alguna manera, palpando, le hallen, aunque no está lejos de ninguno de nosotros; 28 porque en El vivimos, nos movemos y existimos, así como algunos de vuestros mismos poetas han dicho: “Porque también nosotros somos linaje suyo.” 29 Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la naturaleza divina sea semejante a oro, plata o piedra, esculpidos por el arte y el pensamiento humano. 30 Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Dios declara ahora a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan, 31 porque El ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres al resucitarle de entre los muertos. 32 Y cuando oyeron de la resurrección de los muertos, algunos se burlaban, pero otros dijeron: Te escucharemos otra vez acerca de esto. 33 Entonces Pablo salió de entre ellos.

Las experiencias ministeriales de Pablo antes de Atenas equivalían a una larga crónica de persecución y rechazo. Ahora estaba solo en una ciudad vasta, muy culta pero muy pagana. Su familiaridad con la cultura griega podría haberle dado el lujo de infiltrarse en su sociedad virtualmente sin ser notado – ciertamente sabía lo suficiente para encajar y evitar más persecución.

Pero como lo revela Hechos 17:16-33, Pablo procedió a usar su conciencia cultural para confrontar la idolatría burda que era rampante en Atenas. Y como veremos en los próximos días, el sermón de Pablo en la colina de Marte es un ejemplo de confrontación cultural, no de acomodación.

(Adaptado de “Avergonzados del Evangelio”)


Disponible en línea en: https://www.gty.org/library/blog/B190513
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