Cómo Manejar El Rechazo

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ESJ-2019 0730-002

Cómo Manejar El Rechazo

Por Michael Riccardi

El rechazo es difícil sin importar las circunstancias en las que se produzca. Pero como creyentes en Jesús, estamos en una larga fila de aquellos que, de una u otra manera, han enfrentado el rechazo por su compromiso de seguir a Cristo. Algunos han perdido a sus familias, otros su reputación, e incluso otros su vida. [1]

El rechazo es, en muchos sentidos, nuestra herencia. Como nuestro Señor mismo dijo, si el mundo lo odiaba, no es sorprendente que el mundo nos odie a nosotros, sus esclavos (Juan 15:18-21). Si estamos viviendo fielmente la vida cristiana y proclamando el evangelio con nuestras palabras, estamos seguros de encontrar el rechazo. A pesar de esto y de otras certezas de las Escrituras, muchos de nosotros todavía rehuimos del evangelismo por temor a ser rechazados.

Entonces, ¿qué hacemos cuando los incrédulos rechazan el evangelio que les proclamamos? ¿Nos alejamos? Pero sus almas eternas están en juego. ¿Presionamos con rudeza la conversación? ¿Pero en qué momento estamos echando perlas a los cerdos? Necesitamos tener un plan de qué hacer cuando el evangelio que predicamos es rechazado.

Cuándo Alejarse

Somos responsables de presentar el evangelio de manera clara y comprensible. Si usted ha sido fiel en hacer esto, no ha fallado en su evangelismo, sin importar la respuesta del incrédulo. Dios sigue siendo soberano. Él puede considerar apropiado usar su proclamación y ejemplo para atraer a alguien al arrepentimiento en el futuro. Sin embargo, puede ser que, en este caso, su predicación del evangelio sea ordenada sólo para endurecer al incrédulo y para acrecentar su responsabilidad ante Dios (Isaías 55:10-11). En cualquier caso, debemos permanecer fieles a nuestro papel como heraldos, mientras confiamos en que Dios salvará como Él crea conveniente.

Pero para aquellos que están fijos en su rechazo, ¿cuánto tiempo debemos continuar predicándoles el evangelio?

He aquí una útil regla empírica: Váyase cuando se burlen abiertamente del mensaje y lo rechacen resueltamente.

Tanto Mateo 10:14 como Lucas 10:1-16 relatan las instrucciones de Cristo al enviar a los setenta a proclamar el evangelio. Él les dijo a sus discípulos que en cualquier lugar que fueran, debían irse cuando el mensaje del evangelio fuera rechazado. Cuando una persona no salva permanece en su rechazo del evangelio, cuando es claro que no tiene ningún deseo de arrepentirse, debemos ser buenos administradores de nuestro tiempo y enfocar nuestros esfuerzos en otra parte.

Debemos exhortar a los hombres a arrepentirse (2 Corintios 5:20). Dios es longánimo y paciente con nosotros, no quiere que nadie perezca (2 Pedro 3:9). Debemos perseverar mientras haya un rayo de esperanza. Pero cuando se burlan del mensaje de Dios y te rechazan como su mensajero, déjalos que el Señor se ocupe de ellos de la manera que Él crea conveniente.

Pero tenga en cuenta esto: esta no es una licencia para ser crítico o santurrón. Por el contrario, esto es un llamado a la humildad, a reconocer que no somos soberanos para salvar, no importa cuán inteligente o astuta sea nuestra presentación. Este es un llamado a orar persistente y dolorosamente por ellos (Lucas 19:41-42) y a agradecer al Señor que en Su gracia nos ha abierto los ojos ciegos.

Pero si somos rechazados, ¿qué debemos hacer ahora?

Qué Hacer A Continuación

No Discutir

No ponga en peligro su testimonio (y potencialmente construya barreras para otros creyentes que puedan comprometer a esta persona en el futuro) con argumentos innecesarios simplemente para probar un punto. Que el evangelio, no tu personalidad, sea la única ofensa para el incrédulo.

Recuerde, la Palabra de Dios no ha fallado (Isaías 55:10-11). Incluso puede usar tu respuesta mansa y gentil para aguijonear la conciencia de la persona. Sólo nos corresponde ser fieles al mensaje. Los resultados son obra de Dios.

No Tome Su Rechazo Como Algo Personal.

Si usted está siendo fiel para confrontar con el evangelio, debemos recordar que ellos no nos están rechazando a nosotros, sino a Cristo (1 Tesalonicenses 2:13). Sea paciente y amable, y no abandone la amistad. Sea fiel en presentar correctamente el mensaje, y luego deje el resto a Dios. Tener este entendimiento evitará que te desanimes, porque no depende de ti salvar a alguien. Ese es el papel de Dios solamente.

Continúe Orando Por Su Arrepentimiento.

Su responsabilidad es ahora pedirle a Dios por la salvación de esta persona. Pídale al Señor que ponga su mano sobre la conciencia de la persona y que la atraiga hacia Él. Deje que el rechazo le lleve sobre sus rodillas, no a la amargura o a la autocompasión.

Continuar Viviendo A Semejanza De Cristo Y Estar Disponible Para Futuras Referencias.

Hágales saber cómo ponerse en contacto con usted si alguna vez tienen preguntas sobre asuntos espirituales. Asegúreles que seguirá orando por ellos, y luego sea fiel en hacerlo.

Termine Con Una Advertencia.

Todo encuentro con el evangelio es peligroso para el incrédulo, ya que una mayor exposición al mensaje sólo aumenta su responsabilidad (Lucas 12:47-48). Es algo temible escuchar el evangelio proclamado claramente y luego seguir rechazándolo (Mateo 11:21-24). Por lo tanto, debemos poner fin a estos encuentros con una advertencia amable pero firme.

He aquí algunas opciones sobre qué decir en una advertencia:

  • “Has hecho fuertes declaraciones en contra de lo que te mostré en las Escrituras, y quiero que sepas que lo que te mostré es la única manera en que puedes ser perdonado de tu pecado…”
  • “Al no arrepentirte estás tomando la decisión de rechazar el único medio de salvación…”
  • “Por lo que has dicho, es claro que no te preocupas por tu propia alma. Pero, ¿qué podría ser más valioso que tu alma eterna? Seguiré orando por tu salvación.”
  • “La Biblia nos dice que el castigo será mayor para aquellos que han escuchado el evangelio pero lo rechazan. Por favor, siga pensando en estas cosas. Oraré para que lo reconsideres.”

Conclusión

Responder bien al rechazo requiere discernimiento, gracia y práctica. Pero debería motivarnos a recordar que nosotros también rechazamos el evangelio una vez, y que nuestros ojos se abrieron sólo por la gracia de Dios. Nuestra oración es que Dios abra también los ojos de los perdidos a nuestro alrededor.

Fuente

  1. Porciones de este artículo han sido adaptadas de Grace Evangelism.

Michael Riccardi es profesor asociado en el departamento de teología del Master’s Seminary. También es el pastor de los ministerios de alcance local y pastor del grupo de compañerismo GraceLife en la Iglesia Community Church.

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