Evangelización en la Pandemia: Difundiendo el Evangelio, no el virus (Paso uno)

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ESJ-2020 0421-002

Evangelización en la Pandemia: Difundiendo el Evangelio, no el Virus (Paso uno)

Por Peter Cushman

Nuestro pastor bromeó el domingo (22/03) que, durante la crisis actual, deberíamos difundir el evangelio, no el virus. Este es un momento realmente extraño para el ministerio en general y el evangelismo en particular. Durante la próxima semana o así (¡mientras todos nos quedamos en nuestras casas!), quiero desarrollar algunas formas de seguir esta directiva durante este tiempo sin precedentes. Siga a continuación para ver el desarrollo de esta serie.

Paso 1: Orar Fervientemente Por Los Perdidos

Comencemos con la fruto que cuelga más baja. La primera y obvia forma de avanzar en el evangelio durante la pandemia es la oración. Aquí está el primer paso del evangelismo en la pandemia: ¡orar fervientemente por los perdidos! En general, subestimamos el poder de la oración en todas las áreas de la vida, incluyendo el evangelismo. Cuando oramos, no sentimos que estamos haciendo nada, pero realmente estamos haciendo lo más efectivo. La oración impacta directamente en la realidad. Dios usa la oración para cumplir sus propósitos en el tiempo y el espacio. Moisés levantó sus brazos en oración de intercesión mientras Israel derrotaba a los amalecitas (Ex 17:8-13); Dios retuvo la lluvia de la tierra de Israel durante 3 ½ años por petición de Elías (Js 5:16-18); Pablo amonestó a los corintios para que le ayudaran en la persecución por medio de la oración (2 Cor 1:11), y la lista podría continuar. En pocas palabras, la oración funciona.

Aquí hay algunas peticiones por las que podría orar.

  • Ore por las oportunidades de contarles a los perdidos sobre Cristo. (Col 4:3) [más sobre las oportunidades apropiadas para la pandemia más adelante]
  • Ore por una comunicación clara. (Col 4:4)
  • Ore por que la semilla del evangelio encuentre buena tierra en el corazón de la gente. (Marcos 4:14-20)
  • ¡Ore para que los perdidos se salven! (Rom 10:1)

En tiempos de amenaza, es fácil fijarse en nuestras propias necesidades y preocupaciones; sin embargo, también debemos recordar la eterna necesidad de los perdidos. Jesús dijo, “Y no temáis a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma. Más bien temed a aquel que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno”. Hay algo mucho peor que la muerte física, el coronavirus o cualquier circunstancia temporal. Los perdidos están en peligro de una eternidad sin Cristo. Tenemos que poner la pandemia en perspectiva. No importa lo que suframos en esta vida, tenemos a Cristo. Los perdidos están separados de Cristo. Supliquemos por su salvación.

Tal vez estas señales te ayuden a orar por los perdidos.

  • Incorpore la oración para el avance del evangelio en sus tiempos de oración regulares (comidas, devociones, etc.)
  • Mantenga una lista de personas perdidas por las que estés orando en familia, y ore por ellas cuando hagas devociones familiares.
  • Mientras camina o conduce por su vecindario, ore por los nombres de sus vecinos que necesitan a Cristo.
  • Cuando sienta miedo y ansiedad por el coronavirus, ore por alguien que esté perdido.

Creo que hay algunas razones por las que no oramos por los perdidos como deberíamos. La razón número uno es porque hemos olvidado el poder de la oración. Las peticiones de salvación son a menudo peticiones a largo plazo. Probablemente has orado por los mismos seres queridos perdidos durante años, incluso décadas. Con el paso del tiempo, perdemos de vista el poder de la oración. Pero Jesús nos enseñó a orar con perseverancia (Lucas 18:1-8). La razón número dos me asusta. Tal vez no oramos fervientemente por los perdidos porque simplemente no nos preocupamos por ellos. No los amamos lo suficiente como para buscar diligentemente a Dios, tomarlo en oración (Is 64:7), y suplicar urgentemente por sus almas. A veces, nos preocupamos más por nuestro bienestar personal que por la salvación eterna de los pecadores. Este es el fracaso final de amar al prójimo como a uno mismo.

Como esta crisis erosiona la confianza y la autoconfianza del mundo, ¡oremos fervientemente para que la gente se vuelva a Cristo! La gente es vulnerable en este momento. Dios puede usar este tiempo para despertar a los perdidos a su desesperada necesidad de él. Oremos con ese fin.

2 comentarios sobre “Evangelización en la Pandemia: Difundiendo el Evangelio, no el virus (Paso uno)

    luzparalasnacionesinternacional escribió:
    22 abril 2020 en 10:15 am

    […] hacer evangelismo durante la pandemia. Pueden ver los posts anteriores en los siguientes enlaces: Paso 1, Paso 2, Paso 3a, Paso 3b, Paso […]

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