La Reprensión de Jesús a los Abusadores Espirituales (4ª. Parte)

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La Reprensión de Jesús a los Abusadores Espirituales (4ª. Parte)

POR DAVE DUNHAM

El abuso espiritual es tan tortuoso porque no se limita a oprimir a los individuos, sino que les representa mal a Dios. Muchas víctimas de un cónyuge espiritualmente abusivo han luchado para entender a Dios aparte de los juicios estrictos e inconsistentes de su abusador. Los abusadores espirituales tergiversan tanto a Dios que representan una religión totalmente diferente. De hecho, los abusadores espirituales "convierten" a sus víctimas a una religión falsa.

En Mateo 23, Jesús expone una serie de "ayes" a los líderes religiosos. En los dos primeros "ayes" clama contra los fariseos por no conducir a la gente a Dios. Jesús dice:

“Mas !!ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando… !!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.”

Jesús señala aquí, en dos frases diferentes, que estos líderes religiosos están creando conversos de una religión diferente. Primero señala que están “cerrando el Reino de los cielos delante de los hombres.” Los abusadores espirituales tienen una manera de impedir que la gente experimente la gracia, la compasión y la acogida de Dios. Distorsionan de tal manera las enseñanzas de las Escrituras y el carácter de Dios que impiden a los que "quieren entrar" en el Reino. En segundo lugar, Jesús señala que estos individuos hacen "prosélitos" o conversos que son "dos veces más hijos del infierno" que los fariseos. Los que se "convierten" a esta forma de vivir y pensar que se relacionan con Dios en términos de su rendimiento, no de la muerte de Cristo por sus pecados. Así que se consumen con el comportamiento, el legalismo, la perfección y la religiosidad. Viven una falsa religión de obras, en lugar de la religión de la gracia salvadora.

Ahora bien, ¿significa esto que todas las víctimas de abuso espiritual son falsos convertidos? No. El punto de Jesús es enfatizar la falsa enseñanza y el discipulado de los fariseos, no el estado real de sus víctimas. La realidad es que muchas víctimas de abuso espiritual aman profundamente al Señor y creen en el evangelio, pero sus mentes están nubladas por las palabras y acciones de su abusador. Entre la crítica constante y la tergiversación de las Escrituras las víctimas luchan por ver correctamente, luchan por creer correctamente. Por eso he puesto convertido entre comillas. No son necesariamente verdaderos convertidos de una falsa religión basada en las obras, sino que son discipulados en formas destructivas que desafían su verdadera fe. Son víctimas y aunque algunas de estas víctimas no sean verdaderos creyentes, muchas lo son y es la tensión entre lo que saben que es verdad y lo que escuchan de su cónyuge abusivo lo que les crea tantos problemas.

La falsa religión de estos abusadores no es el ejemplo de Cristo. Su constante actitud crítica hacia la imperfección, o incluso el pecado, no refleja la compasión de Cristo, que vino a salvar a los pecadores, no a condenarlos (Juan 3:17). Incluso en este texto, Jesús demuestra que su enfoque hacia los pecadores es muy diferente al de los fariseos. Incluso ofrece gracia y compasión a los propios fariseos si se arrepienten de su maldad. Al final del capítulo leemos que Jesús dice:

!Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! !Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! (v. 37)

Los que matan a los profetas y apedrean a los enviados son los mismos a los que Jesús reuniría. Jesús muestra gracia, compasión y perdón. Sí, también habla de juicio y castigo por el pecado, pero el contraste aquí es revelador. Jesús nos muestra la diferencia entre su evangelio y la falsa religión de los fariseos.

Los abusadores espirituales discipulan a las personas para que vivan como ellos, con un enfoque en el rendimiento y la religiosidad y con una inclinación hacia la condenación. Pero su religión es falsa y "cierra el reino de los cielos delante de los hombres". Afortunadamente, Jesús abre ese Reino a todos los que vienen a Él, especialmente a las víctimas de abusos.

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