La Centralidad de la Gratitud

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Por John MacArthur

Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho. Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado.. (1 Corintios 14:16-17)

La iglesia primitiva hizo de la acción de gracias una parte esencial de su comunión. No era algo que hacían de vez en cuando; era algo que hacían continuamente.

Sin entrar en todos los detalles del versículo anterior, Pablo está describiendo un servicio en la iglesia primitiva. Esta describiendo algunas de las cosas que debían hacerse y algunas de las cosas que no debían hacerse. Pero entre esas cosas, define un momento en el servicio en el que se da gracias.

Así que Pablo afirma que una parte del servicio de la iglesia primitiva era dar gracias, y esto era algo bueno. La iglesia se dedicaba a dar gracias; y así debe ser, ya que es parte de lo que significa tener una respuesta adecuada y apropiada a la bondad de Dios. Como dice Pablo en su otra carta grabada a los Corintios,

Porque todo esto es por amor a vosotros, para que la gracia que se está extendiendo por medio de muchos, haga que las acciones de gracias abunden para la gloria de Dios. (2 Corintios 4:15)

En otras palabras, Pablo dice: «Todo lo que hago en mi ministerio como representante de Dios, todo lo que Dios me manda hacer, es con el propósito de causar gratitud. Y esta gratitud abunda para honra y gloria de Dios, que es el dador».

Pablo puede decirnos que demos gracias en todo, porque todo lo que llega a nuestras vidas encaja en el propósito de Dios de extendernos gracia. Pablo dice más adelante en esta misma carta

Y el que suministra semilla al sembrador y pan para su alimento, suplirá y multiplicará vuestra sementera y aumentará la siega de vuestra justicia; seréis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual por medio de nosotros produce acción de gracias a Dios. (2 Corintios 9:10-11)

Dios te va a dar todo lo que necesitas. Él te va a enriquecer en todo, y lo va a hacer con liberalidad, para que puedas ser liberal al compartir estas bendiciones espirituales. Y Dios nos bendice así para que produzca acción de gracias.

Encontramos otra referencia a la centralidad de la acción de gracias en Efesios:

Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos; ni obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracia. (Efesios 5:3)

Parece un contraste extraño, ¿verdad? Pablo dice que nunca debemos dedicarnos a la inmoralidad, la impureza, la avaricia o la obscenidad. En cambio, debemos ser agradecidos. Es casi como si Pablo resumiera la vida de la rectitud en esa cualidad: la gratitud.

Este es un principio muy importante. Vivir una vida justa significa caracterizarse por la gratitud incesante, porque la gratitud incesante significa que tienes un control sobre la bondad de Dios en tu vida. Es un síntoma inequívoco de un enfoque hacia Dios en tu vida.

Es normal que la persona salva y llena del Espíritu dé gracias. Cuando tienes una vida espiritual correcta, cuando estás bajo el control de la Palabra de Dios y del Espíritu de Dios, cuando dominan tu pensamiento y tu vida, lo primero que ocurre es el gozo que se expresa en gratitud a Dios. Así que siempre darás gracias a Dios por todo, en el nombre del Señor Jesucristo. Así es como actúan las personas llenas del Espíritu.

Se puede resumir la vida de una persona piadosa diciendo que está llena de gozo y gratitud. Eso no es una exageración. Considera cómo vamos a ser cuando seamos perfeccionados en la gloria. ¿Por qué nos caracterizaremos? Cuando lleguemos al cielo, vamos a pasar toda la eternidad expresando gozo y gratitud – el gozo más puro y la gratitud sin fin. Eso es, en cierto sentido, el resumen de la espiritualidad.

La persona espiritualmente madura es alguien que no puede dejarse vencer por las circunstancias o las decepciones, porque está tan llena del Espíritu y controlada por la verdad como para estar incesantemente agradecida.


Este post está basado en un sermón que el Dr. MacArthur predicó en 2002, titulado «Dad Gracias en Todo».

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