Gary Gilley

La voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 3

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Por Gary E. Gilley

En nuestro tratado sobre la voluntad de Dios, el asunto no es si Dios tiene un plan específico para nuestras vidas. Deuteronomio 29:29 nos dice, “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.” Este versículo resume una buena cantidad de entendimiento profundo sobre cómo quiere Dios que nosotros vivamos. Las “cosas reveladas,” las Escrituras, nos han sido dadas para que podamos vivir según la voluntad revelada de Dios (algunas veces llamada moral). Pero ¿qué acerca de las cosas secretas – las cosas escondidas, las cosas que no se nos dan a conocer en la Palabra?  Esas cosas le pertenecen a Dios – son el plan de Dios, oculto a nosotros. El punto es, en vez de tratar de penetrar en los cielos para buscar a fondo los misterios ocultos de Dios, deberíamos concentrarnos en lo que Dios nos ha revelado. Son las cosas reveladas las que nos permiten vivir en conformidad a los caminos de Dios. 

Pero ¿qué acerca de las cosas escondidas? Hay cosas que no se hallan en las páginas de la Escritura, cosas que a menudo queremos saber. La Biblia no me dice si debería casarme y ciertamente no me dice con quién me case. ¿No necesitamos información adicional de Dios aparte de la Escritura? Y si es así, ¿no necesitamos alguna metodología ó alguna técnica para descubrir esta información? En respuesta, podríamos explorar un par de asuntos:

 ¿Nos ha dado a Dios instrucciones de ir en busca de Su voluntad específica? Creo que la respuesta es “no”. No existen enseñanzas, órdenes o ejemplos para, o del, Espíritu Santo morando en nosotros y de cristianos del Nuevo Testamento de buscar la voluntad individual de Dios acerca de alguna cosa. Ni donde vivir o con quién a casarse, ni aun si alguien debería estar en el ministerio cristiano “de tiempo completo”. En el Nuevo Testamento, encontramos creyentes ocupados sirviendo y viviendo para el Señor cualquiera sean las circunstancias. No los encontramos apurándose en buscar una instrucción de Dios antes de tomar decisiones. Por otra parte, si Dios eligiese reencauzar a alguien, él lo hizo y no hubo nunca alguna ambigüedad acerca de lo que él decía. Por ejemplo, al comenzar Pablo su segundo viaje misionero, no lo encontramos a él y a Bernabé buscando la voluntad del Señor. En lugar de eso Pablo dijo a Bernabé, “regresemos y visitemos a los hermanos” (Hechos 15:36). En medio del viaje, Dios eligió intervenir y envió a Pablo a Macedonia (Hechos 16:6-10). Lo importante a notar es que este cambio de planes fue iniciado por Dios. Pablo no buscaba la voluntad de Dios en el asunto; él estaba ocupado ministrando. Fue Dios quien decidió intervenir y, claro está, Pablo fue obediente inmediatamente. Creo que éste es el mismo tipo de cosa que encontramos en Santiago 4:13-17. Santiago no condenaba a aquellos hombres de negocios cristianos de hacer planes o querer ganar dinero. Él les advirtió de su actitud impertinente que sacaban a Dios del asunto. En el versículo quince Santiago instruye: “En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.” Que ocasión perfecta para Santiago escribir: “Antes de que ustedes planeen negocios primero deberían buscar la voluntad del Señor”. Pero él no lo hace. Él quiere que ellos sólo sean conscientes y abiertos a la mano soberana de Dios que puede alterar sus planes. Creo que éste es el patrón bíblico para la época de la iglesia cristiana. 

 Si mi tesis está en lo correcto, deberíamos esperar encontrar en el Nuevo Testamento numerosos ejemplos y amonestaciones para que los creyentes tomen decisiones que estén en conformidad con la voluntad revelada de Dios. Y eso es exactamente lo que nosotros encontramos. Para probar con un texto este hecho debería servir de prueba todo el texto del Nuevo Testamento, pero aprovecharemos esta oportunidad para fijar la atención en algunos pasajes.

Libertad para Escoger

Estrechemos nuestra búsqueda para aquellas decisiones en la vida para las cuales los cristianos comúnmente buscan una palabra extrabíblica del Señor.

Las Preferencias Personales

Al igual que hoy, los cristianos antiguos tuvieron problemas en aceptar el concepto de que otros cristianos podrían ver las cosas de manera diferente. Estamos más cómodos cuando todo el mundo está de acuerdo con nosotros – después de todo, nuestras preferencias se basan esperanzadamente en principios sacados de la Escritura. Así pues, ¿qué sucede cuando los demás no aceptan nuestra lógica y eligen rechazar nuestras preferencias?  En pocas palabras: conflicto. Pablo escribe Romanos 14 para tratar de esta misma situación. El consejo inspirado del apóstol no es buscar la paz de Dios ni recomendar un método para discernir que es lo correcto, sino el aceptar el uno al otro (v. 2) y dejar a Dios ser el juez (v. 4).  Enmarquemos esto con un ejemplo de hoy en día. Primero la iglesia necesita un nuevo edificio – acerca de esto todos estamos de acuerdo, pero allí la unanimidad llega al final. El hermano Joe quiere mudarse a la Tercera Calle, pero el Hermano Bill cree que Dios los esta dirigiendo a mudarse hacia el campo. La hermana Suzy, tesorera y profesional proyectista financiero, cree que la iglesia fácilmente puede maniobrar una hipoteca de $500,000, pero la hermana Jane no tiene paz acerca de una deuda. ¿Cómo se puede decidir todo de esto? El pastor Jim está orando por una palabra del Señor que traiga de nuevo a su pueblo, pero en la época en que él piensa que Dios le ha hablado a él, el diácono principal George afirma una palabra contraria de Dios. La discusión tiene lugar. ¿Nos ha dejado el Señor a tal medio subjetivo para determinar lo mejor en tal situación? Creo que no. Romanos 14 establece los principios eternos para manejar diferencias de opinión. El pasaje no nos va a decir si la Primera Iglesia deba construir, donde, con o sin deuda, pero le dirá a la congregación cómo el cuerpo de Cristo debe manejar el desacuerdo y las diversas preferencias.

Ofrendar

¿Cuánto deberíamos dar para la obra del Señor? ¿Deberíamos diezmar simplemente y sería todo? Si es así, ¿debemos diezmamos del neto o del bruto (si usted viene de mi trasfondo usted sabe a que me refiero con eso)? ¿Debe ir todo nuestro diezmo a nuestra iglesia local (algunos lo llaman “la bodega del diezmo”) o lo podemos distribuir? Si nosotros no aceptamos el sistema de diezmo, ¿a dónde nos dirigimos?  ¿Qué pastor no ha dicho: “queremos que usted Dé como el Señor le ponga en su corazón?”  ¿Es esto un principio bíblico? ¿Debemos nosotros esperar que el Señor coloque una cierta cantidad sobre nuestros corazones y, mientras El está en eso, que nos diga a quién dárselo también? Para encontrar respuestas a todas estas preguntas haríamos bien en recurrir a 2 Corintios 8-9, la sección más extensa en la Escritura sobre el dar. Allí no encontramos ninguna de las sugerencias de arriba sino un paquete diferente de instrucciones. Muchas instrucciones y motivaciones son dadas pero el meollo del asunto es: “cada uno de cómo propuso en su corazón” (9:7). Ninguna oración es hecha para que Dios coloque una carga sobre nuestros corazones. No se da ninguna demanda para diezmar – simplemente “como propuso en su corazón”. Por supuesto que Dios ama a un dador alegre (9:7), la ofrenda es un gran privilegio (8:2-6), la ofrenda debe ser liberal (8:2), dar debe estar motivado por el don indescriptible de Cristo (8:9, 9:15) y la ofrenda dar debe ser proporcionada a nuestra bendición financiera (1 Corintios 16:2). Aun así damos como propuso en nuestro corazón.

El matrimonio

Pocas decisiones en la vida pueden compararse a la decisión que tomamos concerniente a un conyugue. Si acaso alguna vez podemos necesitar una palabra del Señor, sería con relación a quién casarse. Recuerdo, durante mi año de novato en la universidad Bíblica, cuando uno de los ancianos, un “gigante” espiritual en el cuerpo estudiantil, tomó a una estudiante de primer año joven y atractiva en una cita y prontamente le informó a ella que Dios le había dicho que ella sería su esposa. Ella estaba en estado de choque pero este joven, después de todo, era un gigante espiritual, muy respetado por los estudiantes y por la facultad igualmente; ¿Quién era ella para interponerse en el camino del Señor? Si fuese la voluntad de Señor entonces ella debía aceptar. Pero presumiblemente el Señor cambió de idea a alguna parte en el futuro, pues el gigante espiritual se casó con otra persona, mucho alivio, podría agregar, del joven estudiante de primer año. 

¿Si el Señor tiene un compañero(a) ideal escogido para nosotros cómo debemos nosotros saberlo? Si hay un área en la cual no queremos perder la voluntad perfecta de Dios esta tiene que serla. Sin embargo, en ninguna parte del Nuevo Testamento se nos enseña algo sobre el encontrar a nuestra “media naranja” de la mano de Dios. En 1 Corintios capítulo siete, en el cual el Señor discute numerosas preocupaciones y problemas relatados en el matrimonio, recibimos realmente instrucciones diferentes. Pablo escribe en el versículo treinta y nueve: “La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.” (Énfasis mío). De nuevo, si hubiese un lugar para diseñar los pasos para encontrar la pareja perfecta sería justo aquí. Pero Pablo dice que ella tiene libertad de casarse con quienquiera que ella desee, con tal de que él sea un creyente. Eso no quiere decir que no haya criterios bíblicos para escoger a una pareja, pero el punto es que la elección es dejada al creyente. No hay mención en la Escritura de que Dios tenga “uno” seleccionado para usted y, que si usted se casa con alguien más, usted estará extraviado en el plan perfecto de Dios para su vida.

La Toma De Decisiones en General

Este patrón es normativo en el Nuevo Testamento. Pablo le dijo a Tito: “Cuando envíe a ti a Artemas o a Tíquico, apresúrate a venir a mí en Nicópolis, porque allí he determinado pasar el invierno” (Titus 3:12), no “el Señor me ha conducido a hacer eso”.  Pablo permaneció en Atenas por sí mismo al enviar Timoteo a Tesalónica porque “nos pareció bien” (1 Tesalonicenses 3:1-2 RVA), no porque el Señor le había dado paz acerca de eso. Cuando Pablo devolvió a Epafrodito a los filipenses él hizo eso porque él tuvo “por necesario” (Filipenses 2:25), no porque el Señor se lo había puesto en su corazón. Los corintios eligieron a “a quienes hubiereis designado por carta” para acompañara a Pablo con su donativo financiero porque él lo vio como “si fuere propio que yo también vaya” (1 Corintios 16:3-4). Ninguna mención es hecha acerca de buscar la voluntad de Señor en esto. ¿Y cómo es acerca del ministerio cristiano?  Seguramente si uno debe entrar en el ministerio uno primero debe recibir una llamado del Señor. Pero no sólo nunca es utilizada la palabra “llamado” en esta forma en el Nuevo Testamento sino, en 1 Timoteo, cuando el Señor nos dice la clase de hombre que debería ser un anciano, El hace a Pablo escribir: “Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.” (1 Timoteo 3:1) (Énfasis mío). Los ancianos deberían ser hombres que deseen el oficio (así como el cumplir los otros requisitos). Ninguna mención se hace del ser llamado se encuentra en ningún lugar.

La Toma De Decisiones

Cuando nosotros nos acercamos al Nuevo Testamento buscando cómo Dios nos hace tomar decisiones, ¿qué categorías encontramos? En vez de instrucciones en relación a la forma de discernir la voluntad de Dios individual para nosotros se nos dan principios de toma de decisiones. En vez de señalarnos corazonadas, voces internas y pensamientos, se nos señalan líneas directivas bíblicas que nos permiten hacer elecciones sabias para la gloria de Dios. El Nuevo Testamento ilustra un cuadro de un creyente que sabe y obedece la Escritura, con la morada y capacitado por el Espíritu Santo, y quien ha recibido una mente por medio de la cual puede pensar, razonar, percibir y escoger. Él es un individuo que es realmente capaz de (debido a la regeneración, las Sagradas y la renovación de su mente) hacer decisiones sabias que agraden a Dios. Es por estas razones que Dios no llama a cristianos a tomar elecciones subjetivas basadas en lo que “sienten” que Dios les este diciendo. Mas bien debemos ser estudiantes de la Palabra, conocer cómo quiere Dios que nosotros razonemos y escojamos basados en los principios él nos ha dado. Sería mucho más fácil, y para algunos parecería ser más espiritual, tener a Dios diciéndonos todo nuestros movimientos. ¿Por qué estudiar la Biblia para percibir la senda más prudente cuando podemos simplemente cerrar el Libro, nuestros ojos y escuchar la voz interna de Dios?  Por supuesto, si el Nuevo Testamento nos informase que esto es así como nos guía Dios hoy, entonces lo haríamos. Pero usted irá en vano en busca de tal enseñanza.

Entonces, ¿qué dice el Nuevo Testamento acerca de la toma de decisiones? 

Siempre comience con la Escritura.  Una plétora de problemas, los errores, los errores y la vida falsa podrían ser evitados si justamente comenzaríamos con Sagrada Escritura.  Éste es un principio simple que es muy a menudo es ignorado. El hábito de muchos, aun de muchos líderes cristianos, comienza con una idea, una filosofía, una preferencia personal, manía u observación, y luego van a la Escritura para encontrar algunos versículos para apoyar su teoría. Si hacemos eso, podríamos poder convencernos de casi cualquier cosa. Pero si todo lo que hacemos y creemos emerge de la misma Palabra, podremos discernir el valor, o la falta de ello, de todas los demás ideas. Si pudiese resumir mi filosofía de ministerio en una frase sería: “comience con la Escritura.”

Cuando usted comienza con la Escritura, en el área de toma de decisiones, usted podrá hacer sus decisiones con base a los preceptos bíblicos bien fundados, órdenes y principios. La Biblia no le dirá qué casa usted debe comprar, pero a ella encerrará esa decisión con líneas directivas financieras, ministeriales y familiares. No le puede decir que se mude a la calle Sur 334 Grant, pero presentará asuntos tales como: ¿Son sus prioridades financieras bíblicas o usted solo esta pensando en su comodidad? ¿Cuánto puede permitirse usted verdaderamente? ¿Es para su prestigio o para cubrir las necesidades de su familia y servir mejor al Señor? ¿Será esta maniobra la mejor para su cónyuge?, etc. Son conceptos bíblicos como éstos los que nos permiten tomar las decisiones que honran a Cristo.

Ore por sabiduría (Santiago 1:5-8). Este pasaje en Santiago está principalmente en el contexto de las pruebas; muchas de las decisiones que hacemos son durante solo tales ocasiones. Santiago nos dice que Dios contestará nuestra oración por sabiduría, cuando se le es pedida en verdad, pero él no dice cómo. Si la sabiduría es definida como la aplicación del conocimiento de la Palabra de Dios, entonces quizá el Señor abra nuestras mentes para la comprensión de Su verdad en una forma única cuando oramos.  No podemos estar seguros de la metodología pero nosotros podemos tener la seguridad de que Dios contestará. De nuevo, no se nos ha dicho que el Señor específicamente tomará la decisión por nosotros a través de alguna forma de corazonada, sólo que él proveerá sabiduría para tomar una decisión sensata.

El consejo sabio.  Las Escrituras están repletas con aliento para que nosotros busquemos el consejo de personas sabias y piadosas (Proverbios 12:15; 13:10; 15:22; 20:18).  Adicionalmente, Pablo le dice a los creyentes que deberían involucrarse en aconsejar el uno al otro (Romanos 15:14). El consejo de personas sabias, piadosas y con conocimiento bíblico es una fuente importante para tomar decisiones sabias, pero debemos recordar que tal consejo no es infalible. Es una parte pero eso no soluciona el acertijo.

Las circunstancias y la oportunidad. Lo mismo puede decirse concerniente a estas dos cosas.  Las circunstancias y las oportunidades nos ofrecen opciones – opciones que deberían ser cuidadosamente examinadas. Pero estas opciones no son mandatos obligatorios de Dios. Puesto que se nos ofrece un trabajo en Indiana no quiere decir que lo debamos tomar. Porque Dios nos ha “abierto la puerta” a enseñar en la escuela intermedia a los niños no quiere decir que tenemos que hacer eso. 

El deseo. Dios a menudo obra a través de nuestros deseos.  ¿Qué es lo que queremos hacer? Es una buena pregunta para considerar cuidadosamente.  En 1 Timoteo 3:1 Pablo escribe que aquellos que deseen ser ancianos desean una cosa buena. Pero note cuidadosamente, Pablo no le dijo a Timoteo que tome a todo aquel que desee el oficio de anciano y lo establezca.  Más bien, él establece a Timoteo los requisitos que un anciano debe cumplir (3:2-7; Vea también a Tito 1:5-9).

Esto sería un buen momento para decirle un poco más acerca del “llamada” al ministerio. Sólo tres veces en el Nuevo Testamento alguien es llamado al ministerio: Pablo es llamado a ser apóstol (Romanos 1:1; 1 Corintios 1:1); Bernabé y Saulo para ir a su primer viaje misionero (Hechos 13:2) y Pablo para llevar el evangelio a Macedonia (Hechos 16:9-10). Estos tres llamados únicos no establecen una norma. ¿Qué hay acerca de todos los demás ministros en el Nuevo Testamento que no recibieron tal llamado – cómo supieron que debían ser ancianos (pastores) o misioneros o a donde debían ir? No encontramos alguna enseñanza definitiva sobre un llamado para el ministerio en el Nuevo Testamento. Así que, ¿cómo una persona tomaría la decisión al respecto con respecto a si debía estar o no en el ministerio? Pienso que John Newton (el autor de “Sublime Gracia”) dio en el punto cuando él ofreció estas tres pruebas: 1) El Deseo – tiene usted “un deseo candente y fervoroso para ser empleado en este servicio?”  2) Los dones – “Debe a su debido tiempo aparecer una cierta suficiencia, dones, conocimiento y expresión. Seguramente, si el Señor envía a un hombre a enseñarle a otros, El le proveerá con los medios”.  3) Oportunidad1 –   He escuchado que si usted se siente llamado a predicar pero nadie parece ser “llamado” a escucharle usted tiene un problema. Para los comentarios de Newton, agregaría los requisitos espirituales necesarios descritos en 1 Timoteo 3 y Tito 1. Aquellas listas contienen en su mayor parte características espirituales pero también incluyen la habilidad para “que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen.” (Tito 1:9).  En otras palabras, deben poder enseñar la Palabra así como también oponerse y corregir a aquellos que no lo hacen.

 Libertad. Rodeados por estos principios, y otros encontrados dentro del Nuevo Testamento, recibimos libertad para hacer decisiones que creemos glorificarán a Dios (1 Corintios 10:31). Muchos cristianos están incómodos con tal libertad, habiendo sido enseñados que la voluntad perfecta de Dios podría ser encontrada a través de algún medio extrabíblico. Pero las buenas noticias son que Dios, dentro de los parámetros bíblicos, nos ha dado a nosotros la libertad y la capacidad para tomar decisiones sabias que le honren.

[1] Leadership Vol. VI #3, “How Do I Know I Am Called”; Pp. 55-56.

La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 2

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Gary E. Gilley

En el práctico libro de Dave Swavely, Decisions Decisions escribe:

Muchos cristianos, que dirían que no creen en una revelación nueva, esencialmente buscan revelación nueva en su toma de decisiones. Pueden tener una teología de “cesacionismo” en su perspectiva de la revelación, pero en su práctica diaria contradicen esa teología intentando escuchar a Dios decir algo que no está en la Biblia. Y sugeriría que su teología es correcta, así es que le deberían permitir que esta forjara su vida práctica. Dios habla hoy, pero él habla a través de su Palabra.1

 

¿Pero no podemos contar con ambas alternativas?  ¿No podemos tener la revelación completa de Dios en la Biblia y revelaciones extrabíblicas, que no se acerquen totalmente a la revelación y a la par?  O. Palmer Robinson sugiere que:

¿Y por qué no ambos? ¿Por qué no la iluminación de la Escritura combinada con revelaciones nuevas del Espíritu? Simplemente porque si usted dice necesitar para ambos, usted ha dado a entender la insuficiencia de la misma. Usted se ha posicionado en la estructura del antiguo pacto, en un tiempo donde nuevas revelaciones se requerían debido a lo incompleto del antiguo.  Pero Cristo es la última palabra.2

 

Por el otro lado de la cerca están aquellos que dicen que tal teología es un Deísmo práctico, despojándonos de un Dios personal que está obrando en nosotros individualmente. La Escritura, dirían, es incuestionablemente la Palabra inspirada de Dios – pero es la Palabra de Dios para todo el mundo igualmente. Cuando leo que el “Señor es mi pastor” o que Cristo murió por nuestros pecados, éstas son declaraciones verdaderas, pero son ciertas para cada creyente no sólo para mí. Preguntan ¿Qué le parece a usted si su esposa dijese que ella le ama pero ella ama igualmente a todos los que ella conoce?  ¿Le haría eso sentirse especial o justo? Así los es Dios y nosotros. Él sostiene que ama al mundo y El ha hablado en general a todos (a través de la Biblia), pero también necesitamos palabras personales – las palabras solo para nosotros, para afirmar nuestra relación personal. Y la parte de esa palabra personal incluye la dirección. Si el Señor realmente me ama y El es infinitamente sabio, entonces necesito Sus instrucciones íntimas. No es suficiente, de nuevo, que él le haya dado instrucciones amplias, principios y la orientación a todo el mundo.  Necesito algo más, algo solamente para mí, algo privado. Las Escrituras me dicen que Dios me guía en los caminos de rectitud – y eso es bueno.  Pero necesito de Su dirección en asuntos más específicos como la selección de un trabajo, con que persona se casaré, qué casa he de comprar y docenas de otras preocupaciones. No necesito Su ayuda para escoger qué ropa he de llevar puesta o que ruta he debería tomar hacia la iglesia (aparentemente hay un umbral debajo del cual soy capaz de hacer mis propias elecciones), pero para las decisiones grandes de la vida necesito un mensaje personal.

Lo que estas personas están diciendo parece tener sentido pero ¿están en lo correcto? Parecería que un número de pasajes de la Escritura señalan que no lo son.  Lo que si, como Garry Friesen dice, las impresiones no son autoritativas pero ¿son realmente son solo impresiones?3 ¿Qué si no son mensajes de Dios del todo?, es decir, los incrédulos tienen impresiones, ¿no es así?  ¿Cuál es la fuente de sus impresiones?  Veamos lo que la Biblia dice.

Pero ¿Qué Acerca de Aquellos Textos Bíblicos?

El salmo 19 nos enseña hay dos fuentes de revelación: de naturaleza (vv. 1-6) y de la Escritura (vv. 7-14).  La “revelación general” de la naturaleza, hablando a rostro firme de la gloria de Dios, aun tiene serias limitaciones. Romanos 1:20 confirma que la naturaleza es capaz de revelar al género humano el poder eterno y la naturaleza divina de Dios; por consiguiente aun aquellos que no saben nada de Jesucristo están sin excusa cuando rechazan a Dios. Pero la revelación general es incapaz de exponer una multitud de cosas incluyendo a Jesucristo, la cruz, la gracia, la vida eterna, etc. Para cosas así necesitamos la “revelación específica” de la Escritura. Estas dos revelaciones generales y específicas, han sido reconocidas por el pueblo de Dios a todo lo largo de las épocas como los medios normales en los cuales Dios se comunica con nosotros. Ocasionalmente, el Señor se abre paso en otras formas, ya sea por ángeles, visiones, sueños y aun burros, pero éstas son excepciones raras como hemos explorado en artículos previos. Pero estos han estado agregados en otra forma de comunicación, uno que no es encontrada en la Palabra – eso de la voz interna de Dios en una forma u otra. Mientras que ya hemos encontrado que esta voz interior está ausente en la Escritura (la “voz aun pequeña” que Elías escuchó en 1 Reyes 19:12-13 a menudo es presentada como evidencia de la voz interior de Dios, pero aun una mirada rápida al pasaje demuestra que ésta fue una voz “externa” literal, no una impresión interna), aun hay un número de textos que parecerían señalar que Dios guía en esta época del Nuevo Testamento aparte de la Escritura. Es decir, para ser claro, Dios parece en estos pasajes comunicar instrucciones específicas acerca de nuestras vidas individuales a través de fuentes extrabíblicas, la mayoría a través de las circunstancias, impresiones y consejo divino. Que en la toma de decisiones debería ser sabio el cristiano en poner atención cuidadosa a estos asuntos no está en debate. La pregunta es si Dios realmente comunica Su voluntad autoritativa particular a un individuo en particular a través de esta manera en particular. Creo que la respuesta es un claro “no”.

Pero ¿qué acerca de los textos que parecen implicar que Dios tiene una voluntad específica y que El nos guiará en ella si encontramos ciertas condiciones? Estos textos bíblicos incluyen: Proverbios 3:5, 6; Colosenses 1:9-10; 3:15; Filipenses 4:6, 7; Romanos 8:14, 16; Salmo 32:8; Juan 16:12-14; Efesios 5:17. Echemos una ojeada rápida a lo que predomina en estos para ver lo que realmente enseñan en contexto. 

Romanos 8:14 – “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” Una interpretación común de este versículo es que una de las formas en que sabemos que somos hijos de Dios es a través de la guía interior del Espíritu Santo en nuestras vidas. Si hemos nacido de nuevo deberíamos esperar que el Espíritu Santo confirme nuestra condición espiritual por la constante recepción de la guía extrabíblica y sobrenatural del Espíritu Santo acerca de las decisiones personales. Pero el contexto del pasaje no tiene nada que ver con la toma de decisiones y todo lo que tiene que ver con la vida piadosa. La prueba de nuestra conversión, dice Pablo, es la guía del Espíritu Santo en nuestras vidas – pero esa guía está hacia la vida justa y no hacia la toma de decisiones (vv. 9-13).

Romanos 8:16 – “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.” Pero ¿no habla este versículo de un testimonio interno del Espíritu Santo?  Aun si nosotros reconocemos que el contexto tiene que ver con la evidencia de una vida espiritual y no a la toma de decisiones, ¿no estará diciendo Pablo que un cristiano sabrá que él es salvo porque el Espíritu Santo en cierta forma le habla a su corazón? Bueno en primer lugar, aun si eso fuera cierto, no es nos dice cómo es que el Espíritu Santo nos “da testimonio a nuestro espíritu”. Muchos llegan a la conclusión de que este testimonio es una impresión o voz interna por la cual sentimos la presencia de Dios a través del Espíritu Santo y así sabemos que somos salvos. Pero no creo que la interpretación pueda ser confirmada de este versículo. Para empezar, el versículo no dice que el Espíritu Santo testifica a nuestro espíritu sino “con” nuestro espíritu (nota: en inglés es “con” en lugar de “a”, en la versión Actualizada [RVA] dice: “El Espíritu mismo da testimonio juntamente con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios”). En otras palabras, cuando el Espíritu Santo y nuestro espíritu están de acuerdo, sabemos que nos salvamos. Cuando el testimonio del espíritu del creyente, en lo que se refiere a por qué cree él que es un hijo de Dios, está de acuerdo con el testimonio del Espíritu Santo (el evangelio inspirado en espíritu como es registrado en la Biblia), entonces él sabe que él es un hijo de Dios. Estoy de acuerdo con Don Matzat en este versículo:

Los maestros de la Biblia generalmente están de acuerdo que cuando el apóstol Pablo nos dice que seamos guiados por el Espíritu, él no está hablando de alguna invasión externa momentánea del Espíritu Santo en nuestra conciencia, diciéndonos qué hacer y cómo hacerlo. Ni se esta refiriendo a nuestro esfuerzo de llamar por medios mágicos el Espíritu en algún encuentro místico. Pablo simplemente nos dice que vivamos según nuestra vida nueva en Cristo, la cual es Cristo morando en nosotros por Su Espíritu Santo, o ser “guiados por el Espíritu” en oposición a el vivir según nuestra antigua naturaleza pecaminosa, o sea “guiado por la carne”.4

 

Salmo 37:4 – Con Base en este versículo, “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón,” algunos concluyen que los creyentes viviendo en conformidad con el Señor pueden confiar en sus deseos para guiarlos. Se registra que Calvino dice: “ama a Dios y actúa como te plazca”. Pero esta interpretación presiona el versículo demasiado lejos y está en contra de otros textos bíblicos. La comprensión normal de este versículo es que, cuando nos deleitamos en el Señor, dará como resultado un cambio de nuestros deseos a fin de que estén en armonía con los deseos de Dios para con nosotros. Pero el Salmo no sigue diciendo que nuestros deseos son ahora completamente confiables. Nuestra carne está en guerra con el Espíritu mientras estemos en estos cuerpos humanos (Gálatas 5:16-18), haciendo siempre difícil saber que los deseos de nuestro corazón son puros. Pablo pareció luchar contra estar en deseos conflictivos en una base normal (Romanos 7:14-25) y él quiso ir a España, pero nunca lo hizo (Romanos 15:24, 28). Aun Jesús quiso evitar la Cruz pero eligió someterse por sí mismo a la voluntad del Padre (Mateo 26:36-46). Los deseos del cristiano comprometido pueden ser un buen punto de partida en nuestro proceso de toma de decisiones, pero bíblicamente no podemos afirmar que nuestros deseos hayan sido implantados por el Espíritu, o que son guías infalibles.

Filipenses 4:6-7 comparado con Colosenses 3:15 son versículos que han sido usados por multitudes de creyentes que buscan la “paz de Dios” en su toma de decisiones. El argumento va como sigue: El juez final (gobernante) para conocer la voluntad de Dios es la paz de Dios. Si el Señor quiere que nosotros tomáramos acción él indicará Su aprobación dándonos Su paz. Por otra parte, si no estamos en la voluntad de Dios, el Señor hará evidente esto a través de una intranquilidad en nuestros corazones.

Como joven intentando aplicar la teoría de la “paz de Dios” a mi vida, me encontré con algunos problemas muy prácticos. Por ejemplo, nunca podría obtener la paz de Dios cuando hacía compras grandes. “Deseaba” un coche nuevo (¿era esto un deseo de Dios o no?) pero era demasiado para un avariento tener “paz” en gastar grandes cantidades de dinero. Estaba paralizado. No tuve paz acerca en comprar el coche pero ninguna paz en no comprándolo también. En cierta forma la teoría de paz (y aun la teoría del deseo respecto a esto) no funcionaba para mí. Asumí que era demasiado estúpido y demasiado pecaminoso también discernir la paz de Dios. Entonces observé personas clamando la paz de Dios sobre lo más estúpida de las decisiones – las decisiones que regresarían a obsesionarlos. No fue sino hasta años más tarde que fui aliviado al regresar a estos pasajes y descubrir que no estaban en el contexto de la toma de decisiones en absoluto. Ambos pasajes hablaban de paz (o la falta de conflicto) entre el creyente y otras personas y/o Dios, no alguna paz interna que indicaría cuándo hemos hecho las decisiones correctas. La armonía con nuestro prójimo y con Dios viviendo Su voluntad revelada es el contexto y no la toma de decisiones.

2 Corintios 2:12-13 – ¿Y qué acerca de aquellas puertas abiertas? En este pasaje se lee: “Cuando llegué a Troas para predicar el evangelio de Cristo, aunque se me abrió puerta en el Señor, no tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado a mi hermano Tito; así, despidiéndome de ellos, partí para Macedonia.” Los versículos que hablan de puertas abiertas (vea también, Hechos 14:27; 1 Corintios 16:8, 9; Colosenses 4:3) nos “abren la puerta” para examinar el papel que jugaban las circunstancias en la voluntad específica de Dios. ¿Son las circunstancias la manera de Dios de comunicarnos Su voluntad? La Escritura no señala que lo sean. Uno de los problemas con las circunstancias es su naturaleza subjetiva; es decir, podemos leer en ellas simplemente acerca de alguna cosa que deseamos. Si no podemos encontrar un buen trabajo en nuestra ciudad natal, es esta una manera de Dios de decirnos que nos mudemos o Su manera de sacar el materialismo de nuestras almas? ¿Si interpretamos que es la voluntad de Dios que nosotros debamos movernos, simplemente donde me está dirigiendo El?  Ciertamente el Señor fue directo con llamar a Pablo para Macedonia, pero esa fue una maniobra única por parte del Señor de incluir una visión, no simplemente un cambio en las circunstancias. Por supuesto, si el Señor abre una puerta, o cierra una (algo nunca mencionado en la Biblia), necesitamos fijarnos bien. Pero aun estas puertas abiertas no son autoritativas. Pablo oró por puertas abiertas para el evangelio, pidiendo oportunidad para propagar las buenas noticias, pero en 2 Corintios 2:12-13 Dios le había dado una puerta abierta que él decidió ignorar porque él tenía otras cosas en mente. En el mejor de los casos, las circunstancias representan oportunidades (o la falta de ellas) que nos pueden ayudar a en nuestras decisiones pero no son mandatos de Dios. Si yo creo que he sido “llamado” a predicar pero nadie parece ser llamado (o dispuesto) para escuchar, el examen de esa circunstancia puede resultar ser más útil. Pero eso ni confirma ni invalida si debo ser un pastor, aunque podría suministrar datos útiles en mis elecciones vocacionales.

Proverbios 3:5-6 – “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos,

Y él enderezará tus veredas.

Esto es seguramente uno de los pasajes más amados en la Palabra y con razón. Durante los grandes momentos de estrés y duda ¿que creyente no ha leído o citado estas palabras con gran consuelo? Pero ¿simplemente qué se les ofrece a aquellos que confían y reconocen el Señor? La comprensión del pasaje es torcida por la KJV (Versión Rey Jaime) traduciendo la frase final, la cual dice: “y él guiará tus caminos”. La implicación, al menos para muchos, es que el Señor nos dirigirá en Su voluntad perfecta y específica para nuestras vidas si nosotros confiamos en El. El problema con esta comprensión del pasaje es que la palabra “caminos” no se refiere no a la voluntad específica en el uso del Antiguo Testamento, pero habla del camino general de la vida. En Proverbios 4:18 se nos habla de la “senda de los justos”. Y en Proverbios 15:19 se nos dice que “Mas la vereda de los rectos, como una calzada.” Proverbios 11:5 da una promesa similar 3:6 cuando dice: “La justicia del perfecto enderezará su camino.” Lo que tenemos entonces no es una promesa de una dirección individual a través del confiar en Dios, sino una descripción del tipo de vida que conduce el confiar. Es una vida en conformidad a la voluntad moral o revelada de Dios. Aquellos que se apoyan en El van en dirección correcta en el camino de la vida. Viven como Dios quiere que el justo viva. Friesen dice esto bien: “el punto de Proverbios 3:5-6, entonces, es que aquellos que confían en Dios, y confían en Su sabiduría en vez de su propio entendimiento mundano, y reconocen a Dios en cada parte de su vida, cosecharán una vida que tiene éxito mediante los estándares de Dios.5

Juan 14:26 – “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

John 16:12-14 – “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Muchos toman estos versículos como teniendo aplicación universal. Pero ¿debemos nosotros leer estos pasajes como una promesa para todos los creyentes en todo momento, o son estas promesas peculiares para los apóstoles e indicadores de que la revelación del Nuevo Testamento pronto la recibirían a través del Espíritu Santo? Juan 14:12 especialmente ha sido usado por muchos para dar apoyo ya sea a una revelación permanente o a una iluminación única, pero tal interpretación es dificultosa por la frase final que promete: “él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” Jesús claramente hablaba de instrucciones dadas a los apóstoles mientras él andaba entre ellos. Mucho de lo que él les enseñó trascendía su comprensión. Este discurso encontrado en Juan 14-16 contiene cierta teología de la más profunda alguna vez dada por nuestro Señor y trascendió fácilmente la comprensión de los apóstoles. Él por consiguiente les promete que en el futuro un Ayudante vendría: el Espíritu Santo, quien traerá estas cosas de vuelta a su memoria y aun los guiaría a una revelación nueva (16:13-14). No creo que Jesús esté estableciendo referencias para la toma de decisión individual con respecto a las áreas de rutina de la vida. Sino mas bien, creo que él habla del método por el cual el Señor transmitiría la verdad del Nuevo Testamento para la iglesia (vea a 1 Corintios 2:9-10).

Una Aplicación Personal

Al escribir este artículo estoy sentado sobre una terraza en Brasil. Algunos meses atrás fui invitado por algunos pastores brasileños a venir a su país y ministrar en una conferencia de pastores, predicar en varias iglesias y enseñar temas teológicos contemporáneos en un seminario. Cuando se me invitó, tuve que tomar una decisión. Las oportunidades para presentar la Palabra, enseñar y animar el liderazgo brasileño de la iglesia y a otros creyentes fueron enormes. Pero por otra parte el viaje era costoso y tendría que apartarme de mi iglesia y de mi familia por 17 días. ¿Cómo debía yo decidir “la voluntad del Señor” sobre este punto? Una puerta de oportunidad estaba abierta, pero perdería el derecho a otras oportunidades. Podría buscar la paz del Señor pero yo estaba entre la espada y la pared de mi dilema usual – cualquier cara de la moneda de la paz era difícil de encontrar. Busqué el consejo de mis ancianos de la iglesia y ellos dijeron: “haga cualquier cosa que usted desee” – de gran ayuda fueron. Si sólo el Señor me dijera qué hacer, o mínimo me diera algunas corazonadas fuertes, entonces podría saber qué hacer, pero ninguna de las corazonadas aparecía. Al fin tomé la decisión de venir a Brasil, una decisión que creo que fue una que honró al Señor. Pero si el Señor no me estaba “guiando” a venir a Brasil, ¿cómo sabría yo si estaba en Su voluntad? Sin presentimientos, sin corazonadas, sin la paz de Señor, o circunstancias definitivas, ¿cómo sé que hice la decisión correcta? O ¿podía haber permanecido en casa y aun estar en Su voluntad?  Hasta la próxima.

[1] Dave Swavely, Decisions, Decisions, (Phillipsburg, New Jersey: P&R Publishing, 2003), p. 65.

[2] As quoted in Swavely, pp. 30-31.

[3] Garry Friesen, Decision Making and the Will of God (Portland, Oregon: Multnomah Press, 1983), p. 131.

[4] Don Matzat, The Lord Told Me, I Think, (Eugene, Oregon: Harvest House, 1996), p. 64.

[5] Garry Friesen, p. 98.

La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 1

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clip_image002La Voluntad de Dios, Perdida o Encontrada – Parte 1

Por Gary E. Gilley

Una escuela universitaria de graduados evangélica prestigiosa le pidió al Profesor X que aceptara una posición como decano. Al tratar de determinar la voluntad de Dios al respecto, el Profesor X escribe: “Al leer Hechos 10 en El Mensaje de Peterson, leí las palabras, ‘Si Dios dijo que está bien, entonces está bien.’  Sentí al Señor aplicando esta Escritura a mi situación; supe entonces que estaba autorizado para ir”. Un autor cristiano muy respetado escribe: “cuándo sentimos la mano del Maestro y oímos Su voz en nuestras habitaciones, le deberíamos seguir” (énfasis mío). Un escritor de devocionales clásicos en uno de sus libros, acopió una historia sobre la historia del Señor llevando la delantera a través de impresiones internas y de voces audibles. Él escribe: “es positivamente estimulante, y al mismo tiempo humillante, estar en la compañía de hombres tan íntimamente familiarizados con Dios que esperan en El y aun dirigirlos hasta en que casa han de visitar, qué corriente tomar, o a qué desconocido hablarle en la calle”. 

Este concepto de cómo guía el Señor es muy común hoy de que los ejemplos anteriores citados probablemente no conmocionen a ninguno de mis lectores.  Y éste no es simplemente un fenómeno moderno – tales puntos de vista pueden ser rastreados a todo lo largo de la historia de la iglesia.  Por ejemplo tome al pastor Puritano Cotton Mather (1663-1728), una de las figuras religiosas más influyentes en la historia americana. Mientras doctrinalmente sano en su mayoría, Mather tuvo una creencia extraña en lo que él llamó “fe particulares”.  Él quiso decir por el término: “un grado pequeño de Espíritu de Profecía concedida por Dios para la elite devocional para abundar en la oración secreta” (el énfasis es de él).1 Mather creía que los ángeles administraban estas “fes particulares” las cuales garantizarían respuestas a la oración y a proveer una dirección divina infalible. Por largos años él tuvo una fe absoluta en “las direcciones divinas,” hasta que un gran número de mensajes supuestamente de Dios probaron ser falsos. Esto incluyó la muerte de su esposa y la condición espiritual de su hijo.  Debido a la desilusión con las “fe particulares” la propia fe de Mather casi desmayó. Él supuso por un tiempo que el problema realmente recaía en los ángeles (quiénes él creía que transmitían estos mensajes de Dios). Quizá, él meditaba, que ellos mismos realmente pueden desconocer el futuro. Por supuesto, esto no solucionó el problema. Si Dios lo dirigía mediante ángeles y aun esa dirección era falible, ¿de quien era la dirección? Finalmente él se dio cuenta que él había interpretado mal estas impresiones, se volvió cuidadoso y las abandonó como si no tuviesen valor.2

 

Somos confrontados con el mismo dilema.  ¿Dirige Dios a sus hijos por medios extrabíblicos o no? ¿Hasta qué punto sería tal dirección fidedigna? ¿Pudieron ser las direcciones extrabíblicas (si existiesen) ser completamente, parcialmente o de ningún modo confiables?  ¿Cómo lo sabríamos?  Nuestra única esperanza para una respuesta comprensiva, como siempre, no está en los testimonios y en las experiencias de las personas sino en un examen de la suficiente Palabra de Dios.

La Voluntad de Dios para Mi Vida

Constantemente oímos sin intención en círculos cristianos que alguien está buscando la voluntad de Dios para su vida. Es más probable hablar de las decisiones importantes – con quién casarse, a que escuela asistir, qué vocación a de seguir, etc. Otros buscan la voluntad de Dios para preocupaciones menores: Qué coche o casa han de comprar, a cual iglesia asistir, tomar vacaciones. Hemos sido enseñados que la voluntad de Dios puede ser comprobada a través sentimientos divinos directos, corazonadas, impresiones o sueños. Si estos fallan podemos volvernos hacia los ayunos, lanzar moneda al aire o abrir la Biblia al azar y seguir el primer versículo que nos de sentido. Para estar seguro, estos métodos están usualmente acoplados con un análisis de circunstancias, un consejo sabio, y la paz de Dios. Pero, he aquí surge una pregunta seria – ¿formula la Biblia tales métodos?  ¿Es así cómo dice Dios que debemos discernir Su voluntad?

El primer paso en contestar estas preguntas es descubrir lo que las Escrituras tienen que decir acerca de la voluntad de Dios.  La mayoría de los cristianos usan el término “la voluntad de Dios” en tres maneras bien definidas. Primero, está la voluntad soberana de Dios en el cual nuestro Señor se reconoce como quien está en control de todas las cosas en el universo. Efesios 1:11 dice: “…habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad”. Mientras ciertos aspectos de la soberanía de Dios nos son revelados en la Escritura, otras partes no se nos dan revelado en este tiempo (Deuteronomio 29:29). No obstante, la Palabra es clara en que Dios gobierna sobre todas las cosas y Sus planes nunca pueden ser frustrados. Descansar en esta verdad trae una paz duradera a los corazones de los hijos de Dios no obstante las circunstancias.

En segundo lugar, la Escritura habla de la voluntad revelada de Dios que se nos da a conocer a nosotros sobre cómo espera Dios que nosotros vivamos. Pablo escribe: “Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Tesalonicenses 4:1-3). Éste es simplemente un ejemplo de la voluntad revelada de Dios para las vidas. Es la voluntad revelada de Dios que seamos santificados o, en este contexto, vivir en pureza. Es Su voluntad revelada que le amemos y que amemos nuestro prójimo. Es la voluntad revelada de Dios que le adoremos y le obedezcamos, y así sucesivamente. La Biblia claramente enseña tanto la voluntad soberana y la voluntad revelada de Dios.

Es en la tercera comprensión de la voluntad de Dios, la específica o individual, en la cual exige nuestra atención. Esto está definido por Garry Friesen como “el plan ideal, detallado de la vida de Dios excepcionalmente diseñado para cada creyente”.3 El va más allá en este asunto escribiendo: “Este plan de vida abarca cada decisión que hacemos y es la base de la guía diaria de Dios. Esta guía es dada a través del Espíritu Santo residiendo en el interior quien progresivamente le revela el plan de vida de Dios al corazón del creyente en particular. El Espíritu usa muchas medios para revelar este plan de vida como veremos, pero él siempre da confirmación al punto de cada decisión”.4 La mayoría de los que adoptan este punto de vista están contentas en suponer que Dios revela Su voluntad sólo para las decisiones principales, pero otros llevan esto hasta el extremo de creer de que Dios tiene una voluntad, la cuál debemos encontrar, para incluso la cosa mas diminuta, como cuáles zapatos debemos ponernos hasta qué ruta tomar para llegar al trabajo. 

La pregunta sobre la mesa es que si la “teoría de la voluntad individual de Dios” puede ser apoyada por la Escritura. Que Dios está obrando detrás de las escenas, llevando la delantera y dirigiendo nuestras vidas, no es la pregunta. La pregunta es si la Biblia enseña que Dios tiene voluntades específicas para cada uno de nosotros – las elecciones específicas que él quiere que nosotros tomemos en toda clase de cosas – y ya sea que si ésta voluntad(es) deberán ser percibidas de diversos medios extrabíblicos. Creo, en contra de la mayoría de los cristianos, que la respuesta a esta pregunta es un rotundo “No”.

La Evidencia Bíblica

Creo que el apoyo para mi posición puede ser encontrada primero desde el silencio de la Escritura. La Biblia en ninguna parte enseña que Dios tiene una voluntad específica para la vida de cada creyente que ha de ser encontrada a través de medios extrabíblicos. Sí, tenemos numerosos ejemplos en la Palabra en los cuales Dios específicamente dirigió a Su pueblo a tomar un curso de acción. Pero yo haría algunas de objeciones en este punto:

· El hecho de que algunos individuos recibieron una guía directa de Dios no quiere decir que dicha guía fuese normativa entonces, y ahora. Si ciertas cosas ocurriesen en la Santa Palabra ¿significaría que ellas sucederán en todo tiempo o que necesariamente nos ocurrirán? La burra de Ballam habló con él pero yo no espero que mi perro me hable. Pedro caminó sobre el agua por algún momento pero yo no lo intentaría. Elías anunció hizo llamar fuego del cielo, pero aun no puedo encender mi parrilla del gas a la mitad de tiempo. Aun si pudiese ser probado que fue usual para Dios revelar Su voluntad específica a las personas en tiempos bíblicos, necesariamente no prueba que algo semejante sea el plan de Dios par hoy. La evidencia por el ejemplo es una evidencia débil en el mejor de los casos.

· En segundo lugar, estos ejemplos son tan lejanos de lo que la mayoría de la gente piensa. Sí, Dios habló y se dirigió a Moisés en forma regular, David y Pedro en ocasiones, Salomón dos o tres veces y un montón de otros en una instancia singular. Pero no hay prueba, en cualquier Testamento, que el vasto número de creyentes alguna vez recibió tal guía. Con raras excepciones, sólo los personajes principales en la historia bíblica disfrutaron de la supervisión directa de Dios – las masas, aun los piadosos, vivieron sus vidas enteras sin una palabra personal del Señor. 

· Aun la guía dada a los personajes cruciales de la Escritura fue rara y reservada a un puñado de decisiones. Dios habló más a menudo en tiempos bíblicos a través de los profetas, pero aun los principales profetas podrían andar por años sin una palabra de Dios. Muchos que caminaron poderosamente con Dios y lograron mucho para Su gloria nunca escucharon una sola vez a Dios, para nuestro conocimiento. Pienso acerca de Nehemías, Esdras, Ester, Rut, el gran hombre David y miles de otros – la lista parece casi no tener fin. De hecho, la inmensa mayoría de los santos encontrados en la Escritura nunca personalmente escucharon de Dios respecto a sus vidas individuales y decisiones. De los únicos que sabemos fueron las excepciones y no la regla.

· Aun las excepciones recibieron guía sólo para las asuntos más importantes – casi exclusivamente asuntos relacionados con el gran esquema del plan de Dios.  Exceptuando lecciones y/o mensajes pretendidos para una audiencia más amplia, no escuchamos acerca de ningún ejemplo en las cuales a un personaje bíblico le fuere dicho específicamente qué decisiones tomar concerniente a las asuntos normales de la vida como el comprar casa, inversiones, o aun con quien casarse excepto por el caso de Isaac (y eso fue indirecto) y Oseas como una lección objetiva para Israel. No fue simplemente la norma en la Biblia para el pueblo de Dios que recibiera instrucción específica de forma regular del Señor. La mayoría nunca recibió tal instrucción una sola vez – y aparentemente nunca la esperó.

· Mientras que Dios eligió ocasionalmente dar especial dirección a unos cuantos líderes importantes del Nuevo Testamento, nunca encontramos a esos individuos buscando tal guía (o siéndoles ordenado a hacer eso).   Pedro estaba durmiendo en el techo, Pablo fue llevado a un país diferente, Felipe estaba involucrado en una campaña de predicación. Todos ellos estaban ocupados sirviendo al Señor cuando el Señor eligió reencauzarlos.  De hecho, la última vez que encontramos un ejemplo del pueblo de Dios buscando Su voluntad específica está en Hechos 1:24-26 con la elección de Matías para ser un apóstol. Y aquí no escucharon la voz de Dios, o aun sintieron impulso sino confiaron en un juego de azar. Es enteramente cuestionable para mí que la decisión correcta fue hecha a través de esta metodología. Posteriormente Cristo escogería con cuidado a Pablo como el reemplazo de Judas, dejándole poco lugar a que Matías fuese parte de los Doce.5

Dios Dando Dirección

Suponiendo por el momento que Dios, en esta era del Nuevo Testamento, hubiese cambiado de planes y hubiese hecho la dirección extrabíblica por medio del Espíritu Santo la norma, exactamente ¿cómo deberíamos esperar que esto tuviese?  La mayoría de los evangélicos fuera de los círculos carismáticos no esperan que Dios se comunique con ellos a través de profetas, voces audibles, visiones, sorteos, visitas angélicas o del Urim y Thumim  (Exodo 28:30), aún éstos fueron instrumentos usados en los tiempos bíblicos cuando Dios eligió dar dirección desde la Palabra escrita. Hoy la mayor parte de los evangélicos creen que Dios guía a través de otros medios, usualmente altamente subjetivos como las corazonadas, recordatorios, puertas abiertas o paz (o una falta de ella). En la Escritura, cuando Dios eligió comunicarse, la transmisión fue objetiva. Mientras hubo ocasiones cuando la interpretación de estos mensajes fue complicada, no hubo nunca ninguna duda de que Dios había hablado (a través de algún medio comprensible). No escuchamos acerca de Isaías, por ejemplo, diciendo: “Dios me habló anoche, me parece, y creo que él quiere que ustedes los israelitas hagan tal y tal cosa, pero de todas formas, no estoy absolutamente seguro de esto. Después de todo, es a menudo difícil de decir cuando la voz de Dios se aparta de mi y aparecen mis pensamientos. Y, claro está, hay siempre ese problema molesto de interpretación. Sé lo que oí, pero posiblemente puedo confundir el mensaje. Mi profecía entonces puede ser 50% de Dios y 50 % de mi imaginación, pero colocaré las líneas ante ustedes y les dejaré que disciernan si son de El y que tanto realmente ha dicho el Espíritu Santo a través de mí”.6

Nunca escuchamos acerca de Dios hablando de esta manera en la Biblia pero a nosotros se nos ha dicho que es común hoy, especialmente en círculos carismáticos y místicos. Y el problema se pone aun más complicado en trasfondos poco carismáticos, puesto que los no-carismáticos a menudo esperan a Dios guiarles y hablarles en formas que nunca son mencionadas en la Escritura.  Iremos en vano en busca de ejemplos en las cuales Dios condujo a Su pueblo por corazonadas y señales. E igualmente, iremos en vano en busca de ocurrencias de creyentes del Nuevo Testamento preguntándole a Dios por Su voluntad individual o, respecto a eso, explicando sus decisiones como producto de la voluntad individual de Dios comunicada a ellos a través de los sentimientos. Tome el ejemplo de los individuos de Santiago 4:13-17 que arrogantemente anunciaron sus planes comerciales sin hacer caso de la voluntad de Dios. Santiago no reprende a estos creyentes por tener el descuido de no buscar primero la voluntad de Dios sobre el asunto; él simplemente dice que nuestros planes siempre deben estar sujetos a la voluntad soberana de Dios. El Señor está en libertad de ajustarle o cancelarle cualquiera de nuestros planes y el creyente debe vivir en reconocimiento de este hecho. La implicación es que, puesto que ninguno de nosotros puede saber la voluntad de Dios por adelantado, humildemente debemos aceptar Su voluntad cuando queda de manifiesto. Éste es el patrón encontrado en el Nuevo Testamento. En 1 Corintios 7, el apóstol Pablo se ocupa de una de las decisiones más importantes en la vida – el matrimonio.  Qué oportunidad tan perfecta para diseñar los pasos para el discernimiento de la voluntad de Dios. En lugar de eso el apóstol inspirado por el Espíritu Santo, después de algún consejo relacionado con la situación actual, deja la decisión de con quien debería uno casarse ala creyente individual (vv. 8-9, 20-21).  Entonces para completar las cosas, él aun deja la decisión en lo que se refiere a con quien él debe casarse al individuo, con tal de que él se case con otro creyente (v. 39). ¿Por qué el apóstol no aprovechó esta excelente oportunidad para dar los principios para encontrar la voluntad individual de Dios?  Quiero decir, fuera de nuestra relación con el Señor, ¿qué podría ser más importante que el con quien (si alguien fuera) deberíamos casarnos?  Pero encontramos esta decisión dejada al creyente dentro de los parámetros bíblicos.

Conclusión:

Buscar la voluntad individual del Señor está fuera del alcance de la enseñanza del Nuevo Testamento que el Professor Bruce K. Waltke escribió un libro sugiriendo que es básicamente una noción pagana en vez de una bíblica.7 El escribe:

Cuando tratamos de “encontrar” la voluntad de Dios, tratamos de descubrir un conocimiento oculto por actividad sobrenatural. Si vamos a encontrar Su voluntad en una elección específica, tendremos que penetrar la mente divina para obtener Su decisión.  “El descubrimiento” en este sentido es realmente una forma de adivinación. La idea fue común en religiones paganas. De hecho, fue la preocupación de los reyes paganos. Pero esa clase de comportamiento pagano es de la que nos salvó Cristo.8

 

¿Está en lo correcto Waltke o ha exagerado su caso?  Eso puede ser resuelto sólo por un examen de la Escritura. ¡Hasta la próxima!

Traducción: Armando Valdez

[1] Kenneth Silverman, The Life and Times of Cotton Mather (New York: Harper & Row, 1984) p. 173. 

[2] Ibid., pp. 173-190.

[3] Garry Friesen, Decision Making and the Will of God (Portland, Oregon: Multnomah Press, 1983), p. 35.

[4] Ibid.

[5] Vea Apocalipsis 21:14 el cual fuertemente implica que el círculo íntimo de los apóstoles del Cordero fue limitado a doce.  Los otros individuos mencionados en el Nuevo Testamento como apóstoles (e.g. Bernabé), creo que fueron apóstoles (o enviados) de la iglesia y no fueron al mismo nivel de los Doce.

[6] Vea el artículo previo de Think on These ThingsThe Lord Told Me, I Think,” tratando con esta forma de profecía moderna de hoy.

[7] Mientras que el libro de Waltke Encontrando la Voluntad de Dios,¿ una Noción Pagana? Tiene un número de comentarios penetrantes que no obstante lo encontré en conjunto decepcionante con Waltke a menudo apoyando las mismas cosas que él se dispuso a desmentir.

[8] Bruce K. Waltke, Encontrando la Voluntad de Dios,¿ una Noción Pagana? (Grand Rapids: William B. Eerdmans, 1995),   p. 11.

El Señor Me Dijo – ¡Me parece!

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El Señor Me Dijo – ¡Me Parece!

Por Gary E. Gilley

En un boletín de prensa publicado por una denominación bautista conservadora, es presentada una historia refiriéndose a uno de sus miembros. Destacado en Irak, este soldado de edad media reveló que a menudo, cuando él luchaba con problemas de diversos tipos, “Dios simplemente me revelaba la respuesta.”  Un líder de su iglesia de regreso a casa también sostiene haber escuchado del Señor. “El Señor me dijo,” dice él, “que este joven va a ser conocido como un constructor y no un destructor en Irak”.  Hasta ahora su profecía parece haberse hecho realidad porque, aunque el soldado ha estado involucrado en combate, su “trabajo diario” es reconstruir escuelas y plantas de tratamiento de agua. Simplemente esta semana recibí un correo electrónico de un caballero que escribió: “Jesús me ha ordenado a través del Espíritu Santo que le enseñe a las personas a cómo orar, enseñarles la verdad acerca de sus sueños, y guiarlos a la presencia de Dios (utilizando la Escritura en una metodología casi paso a paso para hacer eso)”.

Parece que el Señor ha estado realmente ocupado últimamente hablándoles a sus hijos. Algunos años atrás Alistair Begg citó una encuesta manifestando que uno de tres norteamericanos adultos dicen que Dios les habla directamente.1 Y escuchar la voz de Dios no es aislado a la persona común tampoco. Un montón de líderes evangélicos afirman escuchar al Señor, algunos de ellos muy regularmente. Henry Blackaby, un proponente ávido de la revelación extrabíblica de este tipo, cuando se le pregunta cómo supo él que él estaba escuchando a Dios y no a otra fuente, da esta respuesta: “Usted viene a conocer su voz como usted le experimenta en una relación de amor. Cuando le habla Dios y usted responde, usted llegará al punto en que usted reconoce Su voz cada vez más claro”.2

 

¿Está Hablando Dios Hoy?

Por supuesto, eso deja colgada la pregunta importante, “¿en primer luggar, cómo sabe uno que esta escuchando la voz del Señor?” ¿No será posible que la voz que muchos creen estar “escuchando” sea la voz de sus pensamientos, sus imaginaciones, sus deseos, o algo más por el estilo? 

En la moda de mucho del evangelicalismo está la constante plegaria de  cristianos que escuchan a Dios, experimentar a Dios y sentir a Dios. D. A. Carson citando la crítica penetrante de un libro titulado Listening to God (Escuchando a Dios) de un amigo, escribió: “Si alguien hubiese escrito un libro treinta años atrás con ese título, usted habría esperado que este tratara de un estudio de la Biblia, no acerca de la oración. Muchos [Christians] ahora confían mucho más en corazonadas que en su conocimiento de la Biblia para decidir lo que van a hacer en determinada situación”.3 Parece haber sucedido un cambio poderoso de pensamiento entre los cristianos conservadores durante los últimas pocas décadas.

¿Qué Enseña el Nuevo Testamento?

La corte final de apelación en determinar la identidad de la voz de Dios, si existe algo semejante, deben ser las instrucciones directas o al menos los ejemplos encontrados en la Escritura. Las Escrituras afirman ser la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16, 17; 2 Pedro 1:20, 21). Son inspiradas, de una vez por todas, por el Espíritu Santo, facultando a los profetas y a los apóstoles, usando sus personalidades, a escribir las palabras de Dios como él se propuso (Hebreos 1:1,2; 2:3,4; Hechos 5:12; 2 Corintios 12:12). Creo con el cierre de la Escritura, la revelación directa, infalible y autoritativa de Dios ha cesado para esta época (Apocalipsis 22:18, 19; Efesios 2:20; 3:5; Judas 3, 4; 2 Pedro 3:2). Es instructivo notar que cuándo escribió Pablo su última epístola para el pastor/amigo Timoteo acerca de guiar a la iglesia de Dios, él no alentó a Timoteo a enfocar la atención en nuevas revelaciones, impresiones, sentimientos o corazonadas. Más bien, él continuamente acudía a la Palabra de Dios y a las doctrinas contenidas en ella (2 Timoteo 2:2-14, 15; 3:15-17; 4:2-4).

Encuentro esto que es un énfasis del Nuevo Testamento. Como Donald S. Whitney nos recuerda:

El método evangelístico de Jesús y los apóstoles no nos hace instar a las personas a buscar experiencias directas con Dios; en lugar de eso se ocupa de predicar y enseñar las Escrituras (vea, por ejemplo, Marcos 1:14-15). Y Jesús no dijo que una vez que tenemos vida espiritual vivamos de acuerdo a una experiencia mística directa con Dios; más bien, “vivirá…de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16-17). Eso incluye la buena obra de crecer en el conocimiento de Dios y semejanza de Cristo. De esta manera en la Escritura el método normativo de conocer a Dios es a través de la Escritura.4

Otros Asuntos a Considerar

Aún, este tipo de encuentro Divino es considerado insípido por muchos creyentes hoy. Muchos insisten que si Dios quiere llevarse bien con nosotros en formas profundas, personales, íntimas, seguramente El nos debe hablar directa e individualmente, con la excepción de la Escritura. Si no tenemos tales experiencias, entonces no somos nada más que “deístas prácticos”. ¿Qué es lo que ha conducido a esta disposición mental que enseña que las Escrituras son inadecuadas para nuestras vidas – que alguna revelación adicional es necesaria? Permítame listar a tres competidores que ahora desafían las Escrituras como autoridad final en nuestras vidas.

La Experiencia Subjetiva

En relación a nuestro tema debemos luchar a fondo con la pregunta sobre cómo sabemos quién o lo que nos hemos encontrado en nuestras experiencias subjetivas. Toda la información que tenemos acerca de Dios y nuestra relación para con El se halla en la Biblia.  Cualquier “encuentro” aparte de la Escritura debe verificarse por la Escritura. Si eso es así entonces, ¿qué nos dice la Palabra a nosotros que esperemos en un encuentro con Dios?  Pienso que usted buscará en vano por información sobre como se puede “sentir” a Dios; en lugar de eso el registro bíblico habla de transformación. Cuando nos encontramos con Dios en el momento de la salvación somos nacidos de nuevo (Juan 3). Como cristianos encuentran a Dios, a través de la presencia internamente morando del Espíritu Santo, la marca es una vida transformada (2 Pedro 1).

D. Martin Lloyd Jones estaba al tanto de algo cuando él escribió:

Imaginemos que sigo la forma mística. Comienzo a tener experiencias; pienso que Dios me habla; ¿Cómo sé que es Dios quien me habla? ¿Cómo puedo saberla si no estoy hablando al hombre?; ¿Cómo puedo tener la seguridad de que no soy víctima de alucinaciones, puesto que esto le ha ocurrido muchos de los místicos? ¿Si yo creo en el misticismo como tal sin la Biblia, cómo sé que no estoy siendo engañado por Satanás como ángel de luz para alejarme del Dios vivo y verdadero?  No tengo un estándar…. La doctrina evangélica me dice a mí que no mire a mí mismo sino a mirar a la Palabra de Dios; no examinarme a mí mismo, sino a mirar en la revelación que me ha sido dada. Me dice que Dios sólo puede ser conocido en Su propia manera, la manera en que ha sido revelado en las Escrituras mismas.5

Por supuesto, la corriente inclinada hacia lo subjetivo en vez de lo bíblico no es nada nuevo. En cada época parece que existen bolsas de pueblo de Dios (algunas veces bolsas más grande que otras) que quieren ir más allá de la Escritura para sus experiencias espirituales. 

Sinclair Ferguson escribe, en el día de Calvino: “los Espirituales” fueron un aguijón en la carne para la reforma bíblica. ¡Calvino desesperándose de ayudar a las personas quiénes sentían la necesidad de mencionar el Espíritu en cada frase que hablaban! Para los Puritanos, el movimiento de la “luz interna” constituyó un peligro similar. En ambos casos “lo que el Espíritu decía” y “lo que el espíritu [humano] escuchaba” estaba divorciado y entonces exaltado sobre la Palabra. Poniéndolo más brutalmente, el sentimiento subjetivo y la emoción dominaron sobre la revelación objetiva de la Escritura. De modo semejante, hoy lo subjetivo, lo experimental, que se orienta solo, la mente secular “confianzuda” de los 1960s ha venido a hacer nido en el mundo evangélico.6

Udo W. Middelmann lamenta: “Nuestra época, grandmente ha reemplazado debates verdaderos de contenido teológico, filosófico, y cultural con testimonios ‘personales’, experiencias anecdóticas, y visiones privados”.7

Una Clase Nueva de Revelación – Profecía del Nuevo Testamento

En Colosenses 2:18,19 Pablo se dirige a personas confundidas por experiencias místicas. Los precursores de los gnósticos enseñaron que algunas elites habían recibido el regalo de la inspiración directa a través del Espíritu Santo. Estos momentos de inspiración tuvieron lugar a través de visiones, sueños y encuentros con ángeles.8 Esto había dividido la iglesia en dos clases, los ricos y los pobres (aquellos que se creían verdaderamente espirituales y que aquellos que no habían tenido estas experiencias).

Esta clase de problema no se ha desvanecido en el pasado y es casi idéntico a las enseñanzas encontradas dentro de los diversos elementos del movimiento carismático hoy. Por ejemplo, compare lo qué Jack Deere, un teólogo líder de la Viña escribe:

Dios puede da palabras personales de dirección a los creyentes hoy eso no pueden ser encontradas en la Biblia. No creo que él dé dirección que contradiga la Biblia, pero es una dirección que no se encuentra en la Biblia.9

Pero cómo sabe una persona si él realmente está escuchando a Dios, Wayne Grudem, otro teólogo de la Viña que es un creyente mayorista en revelaciones extrabíblicas de todas clases, responde:

La revelación tiene apariencia de ser algo del Espíritu Santo; parece ser similar a otras experiencias del Espíritu Santo que el dado a conocer previamente en la adoración. Más allá de esto es difícil de especificar aún más, salvo decir que con el tiempo una congregación probablemente será más hábil en hacer evaluaciones….y ser más experto en el reconocimiento de una revelación genuina del Espíritu Santo y distinguirla de sus pensamientos (énfasis mío).10

Grudem es discutiblemente el teólogo más cuidadoso y respetado carismático en el país. Él le enseñó Teología Bíblica y Sistemática en la Universidad Trinity International en Deerfield, Illinois, por veinte años (la cuál está afiliada a las Iglesias Libres Evangélicas de América). Pero, lo mejor que él puede idear en respuesta a nuestra preocupación es: “parece ser del Espíritu Santo” y, “una congregación probablemente podría mejorar en el discernimiento con el paso del tiempo. Mientras andamos a tientas tratando de decidir si algo se parece que es del Espíritu Santo (nada en la Biblia nos ayuda aquí) y esperar que mejoraremos en discernir la voz de Dios, otros, como Henry Blackaby nos dicen que no nos atrevamos ni aun a dar un paso hasta que tengamos la seguridad de que lo hayamos escuchado de Dios. Lástima del pobre cristiano atrapado en esta confusión – él está irremediablemente echado un mar de subjetividad y misticismo.

En este punto, Blackaby, Deere y Grudem protestarían. Afirmarían que mientras ellos creen que Dios habla hoy a Su pueblo aparte de la Biblia, estas revelaciones no están a la altura de la Escritura. Es decir, Dios habla hoy pero no con la misma autoridad como él lo hizo en Su Palabra. Así que no nos acusen de agregar a la Escritura, dirían. Curiosamente, esto trae a colación otro asunto. ¿Ha hablado Dios alguna vez en una manera no autoritativa?  En el registro bíblico nos encontramos con que Dios habló, ya sea oralmente (incluyendo a través de Sus profetas) o a través de la Palabra escrita. Pero siempre, Su Palabra fue autoritativa. ¡No fue nada menos que una palabra de Dios – una que podría ser comprendido y debía ser obedecida y debe ser acatada! Pero se nos dice hoy que Dios habla en una forma diferente, menos autoritaria, aun impura.

Esto es cómo le explica Wayne Grudem:

Hay casi un testimonio uniforme de todas las secciones del movimiento carismático que la profecía es imperfecta e impura, y contendrá algunos elementos que no deben ser obedecidos o confiables. Los líderes carismáticos anglicanos Dennis y Rita Bennett escriben: “no se espera que aceptemos cada palabra hablada a través de los dones de expresión…pero somos debemos aceptar lo que es viene rápidamente a nosotros por el Espíritu Santo y está de acuerdo con la Biblia… una manifestación puede ser 75% de Dios, pero 25 % del propio pensamiento de la persona. Debemos percibir entre los dos.11

Pero ¿cómo? ¿A dónde nos lleva Grudem? La argumentación de Grudem es que la profecía del Nuevo Testamento es diferente a la profecía del Antiguo Testamento. La verdadera profecía del Antiguo Testamento fue una revelación directa de Dios y de esta manera infalible, incluyendo que el profeta perdiera el derecho a vivir si él estuviese en un error (Deuteronomio 13:5; 18:20-22). Pero la profecía del Nuevo Testamento, incluyendo esfuerzos del día moderno, así dice Grudem, puede ser falible. Una profecía del Nuevo Testamento pudo ser parcialmente de Dios y parcialmente de nosotros mismos.  Así, el cristiano debe tratar de discernir dónde termina Dios y donde comienza el hombre. Y debemos hacer esta determinación sin algún entendimiento profundo del Nuevo Testamento que guarda total silencio sobre el tema. Creo que Grudem está en serio error, dejando al creyente sin una “palabra segura de profecía”. No obstante, su punto de vista gana popularidad aun entre líderes y teólogos conservadores.

Una Clase Nueva de Revelación – la Voz “interna”

La Cristiandad evangélica No-carismática definitivamente ha tomado una inclinación mística en los días recientes también. Mientras que nunca niegan la autoridad de la Escritura como tal, muchos, desde personas en la banca de iglesia hasta líderes evangélicos claves, regularmente señalan experiencias místicas como la base para mucho de lo que hacen y creen. Debemos de preocuparnos de que esta perspectiva débil de las Escrituras finalmente causará un daño grande en el cuerpo de Cristo. Estamos de acuerdo con la valoración de David Wells: “Conceder el estatus de revelación a cualquier cosa aparte de la Palabra de Dios inevitablemente tiene como consecuencia remover ese estatus de la Palabra de Dios. Lo que puede comenzar como una autoridad adicional a lo largo de la Palabra de Dios eventualmente suplantará su autoridad totalmente”.12 John Armstrong concurre: “la comunicación directa de Dios, por definición, constituye alguna forma de revelación nueva. Tal revelación, al menos en principio, señalaría que las Escrituras no fueron suficientes o decisivas”.13

En el asunto está el tema de la revelación. Más pertinente, ¿Está Dios hablando hoy, directamente, infaliblemente, e independientemente de las Escrituras Sagradas? ¿Se revela El Mismo, Su voluntad, Su verdad, parte de la Biblia? Los críticos de la posición presentada en este artículo nos dirán que consideremos los ejemplos encontrados en la Escritura. Dios parece estar hablando todo el tiempo a toda clase de personas, parte de la Palabra escrita. Ésta es una exageración clara, aunque hay seguramente cierta verdad para ser encontrada. Hagamos algunas observaciones. Primero, Dios habló aparte de la Palabra escrito ocasionalmente. Cuando leemos la Biblia algunas veces se nos olvida que lo que leemos en cuestión de minutos pueden cubrir vastos períodos de tiempo originalmente. Abraham, por ejemplo, definitivamente escuchó la voz de Dios a veces. Dios le habló en Génesis 15 y de nuevo en Génesis 17. Pero hubo al menos un intervalo de 14 años entre las dos expresiones de Dios y posiblemente 20 años o más (compare 16:16 con 17:1). Nos parece que Dios hablaba con Abraham todo el tiempo pero la realidad es que muchos años pasaron sin comunicación de parte de Dios – aun para Abraham el amigo de Dios y el padre de la raza judía. Esto conduce a la siguiente observación: Cuando Dios habló fue casi siempre a los profetas y a los personajes claves en la historia bíblica, no para el hombre ó mujer común. Pudo haber habido algunas excepciones para esto, pero si es así, fue raro. Aún, muchos hoy hacen como que Dios habla a todo el mundo todo el tiempo, y tratan de sostener esta perspectiva a través de los relatos bíblicos. Pero las Escrituras simplemente no apoyan esta idea. 

Hay una tercera observación que creo hace a menudo falta y es de gran importancia para este debate. Cuando Dios habló en la Escritura, ya sea directamente o a través de Sus profetas, él hizo eso con palabras audibles. Usted irá en vano en busca de alguna voz interna de Dios hablándole al corazón de Su pueblo. Ni encontrará usted a Dios comunicándose a través de pensamientos o corazonadas. Nadie dijo: “siento al Señor conduciéndome a hacer tal y tal cosa”. Nadie dijo: “tengo la paz de Dios en esta decisión”.  En otras palabras, el pueblo de Dios ha creado medios de comunicación de Dios no se encuentran en la Biblia. Dios nunca habló en esta manera en la Escritura, pero nosotros ahora debemos creer que ésta es la norma hoy. En un capítulo por demás excelente sobre este mismo tema, R. Fowler White, quien toma una perspectiva cesacionista (con el cierre del canon de las Escrituras, Dios ya no da revelación para esta época) abre la puerta para esta forma de comunicación escribiendo: “Dios guía y dirige a Su pueblo por Su Espíritu en la aplicación de Su Palabra escrita a través de impulsos, impresiones, percepciones y cosas por el estilo”.[14] El teólogo de la Viña Jack Deere, en uno de sus pocos aciertos, ve claramente la debilidad en la declaración de White:

Primero, que él no ofrece un solo texto de la Escritura para apoyar su aseveración de que la dirección práctica de Dios es cuidadosamente distinguida de la obra de revelación del Espíritu… White simplemente afirma una distinción que no sólo no puede ser apoyada por la Escritura, sino que de hecho, contradice la Biblia…[Segundo], ¿cómo sabe White que Dios guía a través de impulsos, impresiones, percepciones, y cosas por el estilo?  Él no puede usar la Biblia para probar esta aseveración… ¡White nos pide a nosotros que creamos en una forma de guía que aun no puede ser encontrada en la Biblia!15

Deere está en lo correcto. Muchos nos dicen que Dios habla en un tercera manera hoy, una manera nunca encontrada, descrita o sugerida en la Biblia: Dios habla hoy pero Su Palabra no es autoritaria, y lo que pensamos que oímos puede ser evaluada y examinada y aun descartada. No estamos incluso seguros si cuando él habla lo sea El. Y aquellos que sienten que de verdad escuchan a Dios todavía creen que la revelación puede en parte estar en un error.

Permanece un misterio para mí por qué las personas son atraídas por esta perspectiva de la Palabra de Dios. Sin duda alguna no es una mejora sobre: “así dice el Señor”. Seguramente la incertidumbre de este sistema decrece en importancia en contraste con la certeza de las Escrituras (2 Pedro 1:19-21).

Traducción: Armando Valdez

[1] Alistair Begg, What Angels Wish They Knew (Chicago: Moody Press, 1998), p. 13.

[2] Henry Blackaby, Experiencing God: How to Live the Full Adventure of Knowing and doing the Will of God (Tennessee: Broadman and Holman Publisher, 1994), p. 88.

[3] D. A. Carson, The Gagging of God (Grand Rapids: Zondervan, 1996), p. 506.

[4] Donald S. Whitney, “Unity of Doctrine and Devotion,” in The Compromised Church, ed. John H. Armstrong (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1998), p. 246.

[5] D. Martyn Lloyd-Jones, Fellowship with God (Wheaton, IL: Crossway Books, 1993), p. 95.

[6] Sinclair B. Ferguson, “The Evangelical Ministry: the Puritan Contribution,” in The Compromised Church, ed. John H. Armstrong (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1998), p. 272.

[7] Udo W. Middelmann, The Market Driven Church ( Wheaton, IL: Crossway Books, 2004), p. 61.

[8] Elaine Pagels, The Gnostic Gospels (New York: Vintage Books, 1981), pp. 49, 139-142, 163-166).

[9] Jack Deere, “Vineyard Position Paper #2,”  p. 15.

[10] Wayne Grudem, The Gift of Prophecy in the New Testament and Today (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1988), pp. 120-121.

[11] Ibid., p. 110.

[12] David Wells, God in the Wasteland (Grand Rapids: William B. Eerdmans, 1994), p. 109.

[13] John H. Armstrong, ed., The Compromised Church, “The Evangelical Ministry: a Tragic Loss,” (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1998), p. 272.

[14] R. Fowler White, “Does God Speak Today Apart from the Bible?” in The Coming Evangelical Crisis, ed.  John H. Armstrong (Wheaton, IL.: Crossway Books, 1996), p. 79.

[15] Jack Deere, Surprised by the Voice of God (Grand Rapids: Zondervan, 1996), pp. 283-384.

El Evangelio Según Warren

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church_14a El Evangelio Según Warren

Por Gary E. Gilley

Nadie ha ejemplificado el enfoque dirigido por el mercado mejor que Rick Warren, pastor de la enorme iglesia Saddleback al Sur de California y autor de La Iglesia Con Propósito y La Vida Con Propósito. Mientras que Warren es abierto y franco acerca de su filosofía, estrategia y métodos, sin embargo, las cosas no siempre son como parecen ser. Por ejemplo, “con propósito” suena mejor que “dirigida por el mercado” pero es básicamente la misma cosa. En su libro La Vida con Propósito, su declaración inicial es: “No es acerca de usted”; Warren luego escribe todo un libro acerca de “usted”. El desprecia la psicología popular pero repetidamente la promueve a través del libro. Públicamente el rompe lazos con Robert Schuller, pero reitera algunas de las cosas detestables que Schuller ha estado enseñando por treinta años. El afirma un compromiso con las Escrituras pero las socava casi a cada momento. El les dice a sus seguidores que el no esta manipulándolos con el mensaje sino solo reorganizando los métodos, cuando de hecho el ha alterado el mensaje tanto que ya no es reconocible.

Esto nos lleva a su alteración más inquietante: el evangelio mismo. Acusar a Warren de modificar el evangelio es una acusación seria, uno no debería tomarlo a la ligera. ¿Cuál es la evidencia para tal acusación? Considere lo siguiente:

En el video que acompaña a los “40 Días de Propósito”, Warren guía a sus oyentes en oración al final de la primera sesión. La oración dice de esta forma:

Querido Dios, quiero conocer tu propósito para mi vida. No quiero basar el resto de mi vida en cosas equivocadas. Quiero tomar el primer paso en prepararme para la eternidad conociéndote. Jesucristo, no entiendo como, pero aunque sepa como, quiero abrir mi vida a ti. Hazte real a mí. Y usa estas series en mi vida para ayudarme a conocer para que me hiciste.

Warren continúa diciendo:

Ahora si usted ha hecho esta oración por primera vez quiero felicitarle. Usted se ha convertido parte de la familia de Dios.

Warren se vería en apuros en encontrar apoyo bíblico para esta presentación del evangelio. No encontramos nada aquí acerca del pecado, la gracia, el arrepentimiento, la persona de Cristo, el calvario, la fe, el juicio o la resurrección. Este es el peor mutilado evangelio del buscador sensible: el buscador viene a Cristo con el fin de encontrar su propósito en la vida, no para recibir perdón de pecados y la justicia de Dios. Entonces, declarar a alguien como miembro pleno de la familia de Dios debido a que ha hecho tal oración (basándose en un mínimo, si acaso, entendimiento de la persona y la obra de Cristo), es trágico.

¿Hará Warren algo mejor en su libro: La Vida Con Propósito? Un poco, pero no mucho. Con respecto ala eternidad el dice a sus lectores: “Si usted aprende a amar y confiar en el Hijo de Dios, Jesús, usted estará invitado a pasar el resto de la eternidad con El. Por el otro lado, si usted rechaza su vida, el perdón, y la salvación, usted pasará la eternidad separado para siempre” (p. 37). Hay suficiente verdad aquí para ser confundida, pero el Nuevo Testamento nunca nos dice que aprendamos a amar y confiar en Cristo con el propósito de ser salvos. Se nos dice que nos arrepintamos (Hechos 17:30) y pongamos nuestra fe en Cristo (Ef. 2:8-9), y no “aprender a amar y a confiar”. ¿Cómo es que el incrédulo va a aprender a amar y a confiar en Jesús? Estos son frutos de la regeneración, y no medios para la regeneración.

En la página 58, Warren nos da quizás su más completa presentación del evangelio encontrada en La Vida con Propósito. Allí dice a sus lectores que deben primero creer que Dios los ama y los ha escogido para tener una relación con Su Hijo quien murió en la cruz por ellos. Warren escribe: “la vida real comienza al someternos completamente a Jesucristo”. Yo no discutiría es, pero ¿Cómo podríamos someternos a Cristo? Warren declara: “Ahora mismo, Dios le esta invitando a vivir para su gloria al cumplir los propósitos para los cuales fue usted creado… todo lo que usted necesita es recibir y creer… ¿Aceptará la oferta de Dios?” Una vez más, el da un ejemplo de una oración: “Le invito a inclinar su cabeza y haga la oración en silencio que cambiara su eternidad, “Jesús, creo en Ti y te recibo.”” El promete: “Si usted ha hecho sinceramente esa oración, ¡felicidades! ¡Bienvenido a la familia de Dios! Usted está ahora esta listo para descubrir y comenzar a vivir el propósito de Dios en su vida”. Es digno de notar que esta presentación del evangelio es encontrada en el día 7 (de la jornada de los 40 días). Se nos hace asumir que el contenido de los días 1-6 nos ha llevado a esta invitación para recibir a Cristo. Lo que cree Warren que un pecador necesita es conocer que ser parte de la familia de Dios has sido supuestamente presentado en la primera semana de la jornada. Pero Warren no ha mencionado nada acerca de quien es Jesús, porque murió en la cruz, en que manera El es nuestro Salvador, el poder limpiador de la sangre de Cristo, el arrepentimiento la confesión de pecados, las consecuencias del pecado, o de nuevo, la resurrección de Cristo.

En una época pos-cristiana de analfabetismo bíblico, no puede ser asumido que un incrédulo tiene algún concepto de cualquiera de estas cosas. Esto es especialmente preocupante a la luz del mensaje central de Warren: encuentre a Dios y usted se hallará a sí mismo (propósito). Cuando esto es sin duda la tesis de La Vida Con Propósito, y la campaña de los “Cuarenta Días de Propósito”, el incrédulo naturalmente concluye que el esta haciendo una oración lo capacitará para resolver el problema de la falta de propósito en su vida. ¿Dónde encontramos en las Escrituras que el evangelio sea presentado como Warren lo presenta? Esperamos que Warren no niegue personalmente cualquiera de los elementos esenciales del evangelio, pero el ciertamente no esta proporcionándolos con el peso debido y deja a sus lectores con mucho a la imaginación.

John Macarthur escribe: “Escuchando a los predicadores del evangelio del buscador-sensible es posible pensar que es fácil ser cristiano. Tan solo diga unas cuantas palabras, eleve esta oracioncita y ¡zas! Ya esta en el club”[i]. Hay que reconocer, que la salvación es recibida por la fe solamente en Cristo solamente, pero no es recibida al repetir una pequeña oración con falta de contenido bíblico y entendimiento, con las esperanza de que usted encontrará el propósito en su vida. De hecho, un líder evangélico informa haber titulado un sermón en respuesta al evangelio del buscador-sensible: “Como Llenar su Iglesia con Cizaña”.

Macarthur advierte: “La gente está entrando a fácilmente por la puerta ancha, cómoda e invitadora, con todo su equipaje, sus propias necesidades, su autoestima y se deseo de realización y satisfacción. Lo más horrible de esto es que piensan que van a ir al cielo.”[ii]

Ladies Home Journal

La popularidad de Warren con las masas ha surgido a tales niveles que se la pedido escribir en una columna mensual para el Ladies Home Journal (Revista de la Dama de Hogar). Mientras que algunos puedan cuestionar porque una revista secular estaría interesada en que tiene que decir un pastor evangélico, ciertamente podemos regocijarnos de que Warren ha pasado a un foro de debate mundial (los lectores se estiman en 14.5 millones) en el cual proclamar la verdad de Dios, incluyendo el evangelio, a una audiencia extensa de incrédulos. Que privilegio. A el se le ha dado una plataforma en la cual puede anunciar las excelencias de Cristo. Pero, desafortunadamente, Warren no lo ha hecho. Mas que predicar el mensaje de Cristo, el mensaje de Warren, como se muestra en el título de su artículo es: “Aprender a Amarse uno Mismo”. En su artículo de Marzo 2005, el hombre que abrió su libro con las palabras: “No es acerca de usted”, muestra que el realmente piensa que sí. El dice a sus lectores: “Para verdaderamente amarse así mismo, usted necesita conocer las cinco verdades que forman la base de una sana auto-imagen” ¿Cuáles son? (Las siguientes son citas directas del artículo de Warren):

Acéptese a Sí Mismo

Dios lo acepta incondicionalmente, y en su perspectiva todos somos preciados y de un valor incalculable. Enfóquese en esto y usted no perderá tiempo en esforzarse tratando de ser alguien que usted no es.

Ámese a Usted Mismo

(Afirmaciones de la esposa de Warren), Dios realmente me ama sin compromiso. (Sobre esta base aparentemente se nos da la libertad de amarnos a nosotros mismos).

Sea Leal a Usted Mismo

Descubra, acepte y disfrute su “forma” única (la cual se refiere al programa de Warren llamado S.H.A.P.E.)… Este contento con ello (nuestra debilidad).

Perdónese a Sí Mismo

Dios no espera perfección pero El insiste en la honestidad. Cuando honestamente admito mis errores y pido perdón en fe, el no tiene rencor, ni tendrá más, y no lo sacará a colación de nuevo. Debemos practicar tal actitud de perdón con nosotros mismos.

Crea en Usted Mismo

¡Comience afirmando la verdad acerca de usted mismo! La verdad es que Dios lo ha creado con talentos, habilidades, personalidad y trasfondo con una combinación que es excepcionalmente usted. E su decisión. Usted puede creer lo que otros divagan acerca de usted, o usted puede creer en usted mismo como Dios lo hace, quien dice que usted es verdaderamente aceptable, adorable, valioso y capaz.

¡Que decepción! Warren no solo no comparte el evangelio, la gloria de Cristo o cualquier otra verdad teológica, el confunde el agua ofreciendo una psicología popular anémica, ninguna de la cual es apoyada con la Escritura. Brevemente, recuerde que Warren no esta escribiendo a creyentes sino a la gente en general, de la cual él esta asumiendo que no es salva. Con esto en mente considere:

Primero, a esta audiencia el les dice que Dios los acepta incondicionalmente. Nada puede ser más alejado de la verdad. Somos inaceptables para Dios en nuestro estado natural. Tuvo que tomar la muerte de el Hijo de Dios para proveer los medios por los cuales pudiésemos ser aceptados por Dios y solo aquellos que están en Cristo son aceptables al Padre (Efesios 1:3-14).

Segundo, en ningún lugar de la Escritura se nos dice que nos amemos a nosotros mismos. Se nos dice que amemos a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente. Se nos dice también que amemos a los demás como nos amamos a nosotros mismos (Mat. 22:37-40). Algunos saltan en esta frase, “como a ti mismo”, como una prueba de que Dios nos manda amarnos a nosotros mismos. Esto no es cierto. Las Escrituras nos dicen que ya nos amamos a nosotros mismos (Efes. 5:28-29); no necesitamos que se nos anime a un amor propio desmedido que aumenta nuestro egocentrismo. De hecho, el único pasaje en el Nuevo Testamento que realmente habla de amor propio lo considera como una señal pecaminosa de los postreros tiempos (2 Tim. 3:2). Cristo nos llama a negarnos a nosotros mismos (Lucas 9:213) y no a amarnos a nosotros mismos.

Tercero, decirle a un incrédulo que se acepte y sea leal a sí mismo es condenarlo eternamente. ¿Debe decírsele a uno que esta muerto en sus delitos y pecados (Efes. 2:1) que esté contento con su debilidad? Warren puede estar intentando aliviar los corazones preocupados de sus lectores, pero él no esta señalándoles al Salvador.

Cuarto, ninguna palabra puede ser hallada en la Escritura acerca de perdonarse a sí mismos. Esta es una invención de la psicología moderna, y no un principio bíblico. Dios nos llama a confesar nuestros pecados a El y El entonces nos perdonará (1 Juan 1:9). Carecemos de la capacidad y autoridad de perdonarnos a nosotros mismos; esa es la prerrogativa de Dios.

Quinto, mas que creer en nosotros, se nos dice que “creamos en el Señor Jesús” (Hechos 16:31). Mas que creer en uno, Pablo confirma que somos incompetentes en nosotros mismos (2 Cor. 3:5), siendo simples vasijas de barro (2 Cor. 4:7). Mas que creer en nosotros se nos dice que cualquier cosa que logremos es por la fortaleza de Dios (Fil. 4:13). Mas que creer en nosotros, Pablo dice: “me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Cor. 12:9).

¿Como puede este pastor evangélico, quien ha surgido como el líder protestante más reconocido en el mundo, uno que es visto como alguien con perspicacia espiritual y guía de millones, perder la huella ampliamente? Quizá la clave está en su perspectiva de la doctrina. En La Vida Con Propósito, Warren quiere que no tengamos duda de que cuando nos pongamos delante del Señor “Dios no nos cuestione acerca de nuestro trasfondo religioso o nuestras opiniones doctrinales. La única cosa que importa es, ¿has aceptado lo que Jesús hizo por ti y aprendiste a amarlo y a confiar en el” (p. 34)? Por el contrario, lo que creamos es de gran importancia. ¿Inspiró el Espíritu Santo la Biblia para nosotros ignorando lo que ella enseña? ¿Son insignificantes las palabras de Jesús? ¿Son las verdades doctrinales de las epístolas del Nuevo Testamento nada más que un relleno? Con respecto a la salvación, si importa lo que usted crea acerca de Jesús, la cruz, la resurrección, el pecado, el juicio, el evangelio, etc. Warren esta realmente perjudicando a la iglesia de Dios. Al minimizar el contenido del evangelio, trivializando la Escritura, despreciando la doctrina y reemplazándola con psicología, misticismo y sabiduría del mundo, nos hace recordar la advertencia de Pablo en Colosenses 2:8: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo”.

Una Alternativa a los Métodos y Mensaje de Warren

Mi esposa y yo recientemente asistimos a un servicios de adoración en una iglesia evangélica la cual había adoptado el modelo de la Vida con Propósito popularizada por Warren. El servicio era preocupante en varios puntos, incluyendo una adoración irreverente, selecciones musicales antibíblicas y una actitud general de apatía. Pero lo que fue más preocupante fue el sermón. El pastor, seguramente un siervo de Dios bien intencionado y sincero, no tenía pista de cómo hacer exégesis de las Escrituras. En su mensaje tópico el señaló a la congregación mediante presentaciones de PowerPoint, docenas de pasajes. Pero en un modo asombroso se las arregló en malinterpretar, espiritualizando, perdiendo el contexto, leyendo una pobre traducción, etc. Ni una sola vez proporcionó la interpretación correcta de algún verso de la Escritura, pero cuanto mas pude observar ninguno parecía darse cuenta o tener cuidado.

Esto me dio una mayor percepción dentro de lo que había estado sospechando y observando. La filosofía de ministerio de Warren, con mal uso de la Escritura, con un mensaje del evangelio débil, con infiltración de la psicología e indiferente a la teología esta siendo aceptada por el evangelicalismo debido a que mucho de eso ya esta residiendo en el evangelicalismo. Warren no es tanto un iniciador como un producto de su tiempo. Yo creo que el ha caído en la ola de lo que ya esta sucediendo en el evangelicalismo. Lo que el ha hecho es conectar los puntos –desarrollando métodos, programas y un mensaje que parece funcionar. El pragmatismo se ha convertido en el árbitro final en nuestra sociedad incrementándose en nuestras iglesias. “Si funciona debe ser de Dios”, así va la sabiduría convencional. Pero el pragmatismo es un pionero poco fiable. En nuestros momentos mas reflexivos algunos de nosotros estaríamos dispuestos a creer que el éxito puede siempre tener la ultima palabra. Por ejemplo, el mormonismo es la “iglesia” más exitosa del mundo hoy en día. Pero, ninguno de nosotros estaría dispuesto a creer que Dios esta bendiciendo a la Iglesia Mormona. Si el pragmatismo es nuestra guía, entonces seremos llevados desesperanzadamente a todo viento de doctrina (Efes. 4:14). Necesitamos algo más estable: un verdadero fundamento.

De Regreso a la Biblia

1 Timoteo 3:15 describe la misión de la iglesia como siendo el pilar y soporte de la verdad. Cualquier cosa que haga la iglesia, debe tomar seriamente esta comisión por parte de Dios. Nadie más que la iglesia de Dios esta interesada en tal proyecto –recae en el pueblo de Dios, la verdadera iglesia, ser el único lugar donde la verdad es creída, sostenida y proclamada gloriosamente. Claro, la verdad que la iglesia tiene que ofrecer tiene una fuente: la Palabra de Dios. Todo lo que la iglesia hace debe emerger de las Escrituras. Cada método, programa, esfuerzo evangelístico y mensaje que declare la iglesia debe hallar sus raíces firmemente plantadas en la verdad bíblica.

Esto nos guía al taló de Aquiles de Warren y sus imitadores: Warren no inicia con la Biblia. A primera vista, el mensaje y los programas “Dirigidos con Propósito” son muy atractivos. Parecen hablar el lenguaje de las personas; son exitosos; son saturados con la Escritura, mucha de su enseñanza dan en el blanco. Además, muchos de los que promueven La Vida Con Propósito son sinceros y bien intencionados. Pero en un examen más de cerca hallamos una mosca en la sopa. No es una mosca ordinaria es un monstruo inmenso, lleno de veneno mortal. Podemos intentar ignorar la mosca, esperando que todo esta bien, peor finalmente debemos enfrentar a la mosca o permitir que altere nuestra sopa a algo totalmente diferente.

¿Qué es la mosca? Es esto: Warren no inicia con la Escritura, el comienza con las personas. Su iglesia comenzó sobre la base de una encuesta preguntando a la gente que es lo que querían de una iglesia. El encuesta a la congregación sobre la clase de música secular les gusta y les proporciona esa clase de música. El comienza con las necesidades de la gente y luego crea un mensaje para satisfacer esas necesidades. El determina lo que el cree que las personas quieren escuchar y luego va a la Escritura para encontrar apoyo a su filosofía de ministerio.

Es justo aquí donde necesitamos retroceder y examinar cuidadosamente la filosofía guiada con propósito. He encontrado que si usted pasa por alto el fundamento que subyace en cualquier sistema para que la superestructura puede parecer bella –por un tiempo. Una vez más tome al mormonismo. Su énfasis externo sobre los valores familiares y morales es ciertamente cautivador. Es un fundamento que esta defectuoso. Por la misma moneda necesitamos examinar el fundamento de La Vida Con Propósito. ¿Ha sido colocado bajo un estudio cuidadoso de las Escrituras? O ¿Son sus ladrillos hechos con modas seculares, filosofías y pragmatismo, bombardeado junto con un descuido en el uso de la Escritura? Si la última es su conclusión, como lo es la mía, ¿Qué tenemos que hacer?

Créalo a no, hay una alternativa a LVP y a otros programas similares. Suena simplista y chapado a la antigua pero tiene la estampa de aprobación de Dios. Es regresar a la Biblia. Nuestros púlpitos necesitan regresar a la exposición imperturbable de la Escritura. Nuestras clases de escuela dominical y estudios bíblicos necesitan hojear los manuales y guía escritos acerca de la Biblia y abrir la Biblia misa. En nuestra iglesia local hemos desechado todos los programas de estudios comerciales de escuela dominical –los cuales han sido diluidos hasta el punto de ser inútiles –y simplemente enseñar la Biblia. Nuestros niños de 4 a 5 años están siendo enseñados con historias seleccionadas de la Biblia. Los de edades de 6 a 7 años van a través de la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis en esos dos años. Los de edad de 8 a 9 años van una vez más a través de toda la Biblia. Las edades de 10 a 11 están siendo enseñados acerca de la hermenéutica y métodos de estudio bíblico y aplicando esos métodos para estudiar las epístolas. A los de 12 a 13 años se les enseñan cursos bíblicos a nivel colegio en teología sistemática. A los estudiantes de secundaria se les enseña la Biblia con énfasis en el discernimiento bíblico. A este nivel muchos de ellos comienzan a enseñar a niños al ir ellos escudriñando. Todos los cursos de adultos están enfocados al estudio de la Escritura, junto con clases sobre historia de la iglesia, teología y vida cristiana. Todos los sermones son exposiciones versículo por versículo de la Palabra. Ciertamente nuestros maestros usan comentarios y ayudas de estudio de la Biblia pero son las Escrituras mismas las que son estudiadas.

He encontrado algo asombrosos –cuando las personas son alimentadas con una dieta firme de verdad bíblica tienen muy poco antojo del algodón de azúcar de las modas pasajeras. ¿Por qué cambiarían la fuente de la vida por cisternas rotas (Jer. 2:13)? Por supuesto muchos las tienen y lo hacen, pero la solución no es andar a gatas dentro de la cisterna, es exhibir la fuente.

Pero este enfoque de “regreso a la Biblia” tiene un problema fatal –estamos en medio de una crisis de confianza en la suficiencia y autoridad de la Escritura. Si no creemos que la Palabra de Dios es suficiente, entonces no las exhibiremos si no creemos en la autoridad final de la Palabra entonces buscaremos alternativas. Lo que el mundo y la iglesia necesitan hoy son hombres y mujeres de Dios que crean con todo su corazón en la suficiencia de Su Palabra. Necesitamos una iglesia que no se avergüence de Cristo y de Su Palabra (Lucas 9:26), una iglesia que audazmente proclame la verdad desde los tejados. Se registra que una vez Charles Spurgeon dijo: “Usted no necesita defender a un león cuando esta siendo atacado. Todo lo que usted necesita es abrir la puerta y dejarlo salir”. Junto con Spurgeon, yo creo que es tiempo de una vez más abrir la puerta y dejar a la Palabra hacer su obra.

Traducido por Armando Valdez


[i] John Macarthur, Jr. Difícil de Creer, (Nashville: Thomas Nelson Publishers, 2003), p.12.

[ii] Ibíd.., p.13.

La Autoridad y la Suficiencia de la Escritura

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images La Autoridad y la Suficiencia de la Escritura

Por Gary E. Gilley

(Agosto del   2005 – el Volumen 11, Tema 8)

Quizá el asunto más importante que esta enfrentando la iglesia hoy es el asunto de la autoridad.  ¿Quién o qué tiene el derecho y la autoridad de determinar qué creemos y cómo debemos vivir?  La respuesta a esa pregunta, no mucho tiempo atrás, fue muy elemental – al menos para los cristianos evangélicos.  La Palabra de Dios era la autoridad final sobre todas las áreas de fe y práctica. Uno de los gritos de guerra de la Reforma fue sola Scriptura – la Escritura solamente. Esto simplemente quiere decir que la base final de autoridad y verdad es la Escritura.  La Escritura tiene la última palabra sobre todo lo que creemos y cómo vivimos esas creencias. Más que eso, la Biblia fue vista como suficiente. Es decir, lo que la Palabra tiene que decir es útil para equiparnos para toda buena obra (2 Timoteo 3:17).  Nadie afirma que la Escritura es exhaustiva en todos los temas – o aun señala alguno (e.j., las matemáticas).  Pero donde no da instrucciones directas proporciona principios por los cuales podríamos examinar y evaluar todas las cosas “que pertenecen a la vida y la piedad” (2 Pedro 1:3).  Que la Escritura afirma de sí mismo tal autoridad y suficiencia es ampliamente aceptado basada en numerosos pasajes (e.g., Juan 17:17; Marcos 12:24; Lucas 11:25; 16:27-31; Hebreos 4:12; Santiago 1:25; 1 Pedro 2:2; Hechos 20:20-32; Salmo 19, 119; 2 Timoteo 3:15-17; 2 Pedro 1:3; Mateo 5:17-20; 12:18-27; 26:52-54; Lucas10:25-26; 16:17).  Pero, en la mayoría de los casos, la iglesia evangélica hoy no cree esto.  La autoridad y la suficiencia de la Palabra de Dios están siendo suplantadas a cada paso. Sin embargo, antes de que observemos la iglesia moderna, demos marcha atrás y consideremos el pasado reciente.  Lo que esta transcurriendo hoy tiene un anillo familiar a eso. Esto ya ha sucedido antes – y esto no hace mucho tiempo. 

LA EPISTEMOLOGÍA

El asunto de la autoridad mayormente se ocupa de la epistemología, es decir, el cómo descubrimos y determinamos la verdad.  Sin correr a velocidad de conejo filosófico de los cuales hay muchos, la respuesta es que nuestro conocimiento de la verdad debe venir de una fuente. Estando reducidas las posibilidades «básicas», las fuentes de la verdad están limitadas a tres:

Los Seres Humanos

Si uno cree que los seres humanos son la fuente final de la verdad quedamos todavía con la pregunta epistemológica de cómo descubrimos esta verdad.  James Draper y Kenneth Keathley dan esta visión general útil:

La persona manteniéndose firme en la razón humana (o el racionalismo) cree que ella misma es su autoridad final.  La pregunta entonces es ¿cuál es el método que el individuo usará para probar sus afirmaciones de la verdad.  Las opciones disponibles para él pueden ser clasificadas bajo tres encabezamientos: El racionalismo, el empirismo, y el misticismo. El racionalista cree que él o ella pueden determinar cuál es la verdad por la razón solamente, por habilidades innatas o naturales dentro de la mente humana. El empírico coloca su confianza en la experimentación y en la observación de fenómenos de sentido, afirmando como verdad sólo aquello que puede ser físicamente demostrado. Finalmente, tenemos al místico, quien niega el racionalismo y empirismo porque él reconoce que el individuo no es capaz de conseguir la verdad final tampoco por la razón o la observación.  El místico, sin embargo, cree que el individuo posee habilidades extra-racionales que le permiten intuir la verdad. La verdad, según el místico, no puede ser conocida objetivamente; solo puede ser encontrada subjetivamente. No importa cuál de los tres enfoques sean empleados por la razón humana, todos ellos tienen en común esto: Hacen al individuo el árbitro final de la verdad. [1]

La Religión

Dentro de la tradición cristiana esto es mejor representado por la Iglesia Romana.  Según la teología católica, es la Iglesia la que nos ha dado la Biblia y, por consiguiente, la autoridad final descansa en la Iglesia. La Iglesia Romana técnicamente no afirmaría sostener puntos de vista en contra de la Escritura, pero es la Iglesia la que interpreta la Escritura y tiene libertad de agregarle. Por consiguiente, cualquier contradicción aparente, decir por ejemplo el rezarle a María o a los santos, se resuelve con la afirmación de Roma respecto a la autoridad. 

La Revelación

Si Dios existe, no es difícil de creer que él se haya comunicado a la humanidad. La Biblia mantiene ser esa revelación. Los cristianos conservadores a todo lo largo de las épocas, y especialmente desde la Reforma, han reconocido la afirmación exclusiva de que las Escrituras son la Palabra de Dios completa y final para esta era. Esto no es decir que no han existido muchos usurpadores para esta afirmación. 

El Ayer y el Hoy

Uno de los grandes retos enfrentados por los cristianos en el pasado no tan distante se basó en varias fuentes: El racionalismo alemán, la alta crítica, la iluminación del pensamiento, etc., Finalmente evolucionando en lo que nosotros llamamos hoy el liberalismo cristiano. El padre del liberalismo es usualmente reconocido como Friedrich Schleiermacher (1768-1834), profesor de teología en la Universidad de Berlín. Uniéndosele a muchos sistemas filosóficos populares con la Cristiandad, Schleiermacher vino a desconfiar de cualquier forma de autoridad. Pero él no quiso negar el cristianismo, reconociendo que el género humano necesita religión. Él sacó en conclusión que la revelación proposicional acerca de Dios puede ser defectuosa o aún inexistente pero, puesto que el hombre necesita una experiencia religiosa, el caparazón del cristianismo debe ser retenido. La Biblia puede ser poco fiable, con errores, poco confiable para desarrollar entorno de vida, pero aún es posible experimentar a Dios a través de expresiones religiosas.  El fundamento puede estar ausente, pero en cierta forma las paredes aun están firmes.  Tales personas están convencidas de que encuentran a Dios cuando se conectan con la “chispa sagrada” encontrada en cada ser humano, a través de prácticas místicas, o través de experiencias subjetivas. Son indiferentes con la autoridad la Escritura – para ellos la Biblia está plagada de errores, pero eso no tiene importancia con tal de que puedan tener una relación existencial con Dios – o al menos, así es lo que piensan. William James, ciertamente no es cristiano evangélico, hizo de nuevo una observación astuta cien años atrás acerca de la invasión del pensamiento liberal dentro de la Cristiandad: 

El avance del liberalismo, así llamado, en el cristianismo, durante los últimos cincuenta años, medianamente puede ser llamado una victoria de conciencia sana dentro de la iglesia sobre la morbosidad con la cual la antigua teología de las llamas del infierno estaba más armoniosamente relacionada. Tenemos ahora a congregaciones enteras cuyos predicadores, lejos de exagerar nuestra conciencia de pecado, parecen dedicarse más bien a menospreciarlo. Ignoran, o aun niegan, el castigo eterno, e insisten en la dignidad en vez de la depravación del hombre.  Consideran la preocupación continua del cristiano anticuado con la salvación de su alma como algo enfermizo y reprensible en vez de admirable; y una actitud sanguínea y ‘muscular’, la cuál para nuestros antepasados habría parecido puramente pagana, se ha convertido ante sus ojos un elemento ideal del carácter cristiano.  No estoy cuestionando si son correctos o no lo son, sólo señalo el cambio. [2]

La valoración de James hace a un moderno tocar el timbre para ella.  El liberalismo antiguo ha estado disminuyendo en las últimas décadas, pero ciertamente no se ha desvanecido. Más bien, se ha combinado con otros hilos teológicos errantes y se ha transformado en varias formas. Tome por ejemplo los comentarios recientes el columnista afiliado y el sacerdote Episcopal liberal, Tom Ehrich, escribe:

Describa a una congregación suburbana próspera, colóquela entre casas grandes y colegios privados, poblado por profesionales y jóvenes familias, una vez conocida por su vitalidad intelectual, ahora agréguele su adhesión a la ortodoxia de la Biblia. La predicación allí, dice un miembro, raras veces se desvía de una palabra por la explicación palabra por palabra de textos asignados. Las clases de educación de adultos tienden a ser “conducidas por personas que consideran que la Biblia es “inerrante” y no permiten cuestionar.  Nunca escuchamos una exploración abierta y honesta de lo que significa vivir como un cristiano en el mundo de hoy”. Claramente, alguna suerte de retirada está en proceso.  Al igual que todas las retiradas, afirma base moral elevada. Pero lo que veo en la “tierra del libre y la casa del valiente” es la conformidad dogmática (miedo a la libertad) y la intolerancia (miedo al otro).  Lo que me preocupa es el surgimiento de un grupo base de liderazgo religioso que no vacila en convertir el miedo en furia, el odio y echándole toda la culpa a. Ellos, de todas las personas, deberían tener mejor criterio. Deberían saber que la respuesta al miedo es fe, no odio. Deberían saber que Jesús no señaló a los enemigos, ni lanzó cruzadas de moral o guerras de cultura de salario. Él no ejercitó un control mental con sus discípulos. Él no insistió en una forma de pensar o de creer, él no fue legalista, rígido o conformista (énfasis mío). [3]

¡Esto suena como a los discursos rimbombantes del liberalismo pasado de moda – pero ¡espere!  Muchos dentro del evangelicalismo hacen eco de la misma tonada. Declararse a favor de la verdad es tanto como fuera de moda.  John MacArthur señala el punto: “ya no se estima necesario luchar por la verdad. De hecho, muchos evangélicos ahora lo consideran maleducado y falto de amor afirmar cualquier punto de doctrina “. [4]

El liberalismo ha unido fuerzas con el posmodernismo para desafiar las enseñanzas de la Biblia.  Entretanto, muchos en el evangelicalismo están sentados al lado queriendo ser tolerantes y tratando de amedrentar e intimidar a cualquiera que defienda el discernimiento.  Es poco admirable entonces que una ola nueva de liberalismo esté pasando sobre el cristianismo. La iglesia sensible al buscador es vista por muchos como simplemente el liberalismo antiguo disfrazado, pero eso no es totalmente cierto.  La iglesia sensible al buscador tiene evade muchas verdades bíblicas, [5] pero aún acepta las doctrinas más cardenalicias y aún busca proclamar el evangelio, aunque su mensaje a menudo está fuera de balance con el Nuevo Testamento. Pero la iglesia sensible al buscador ha dado a luz a un movimiento nuevo llamado la iglesia emergente.  La iglesia emergente toma en conclusión lógica lo qué la iglesia sensible al buscador inició. Vistiendo todo en un atuendo religioso postmoderno la iglesia emergente rápidamente está rechazando y socavando casi toda la teología bíblica. En otras palabras la iglesia emergente es el nuevo liberalismo nuevo.  El evangelicalismo cosecha lo que ha sembrado.

Pero qué acerca de todo el interés espiritual que es evidente.  Libros cristianos y éxitos musicales.  Mega-iglesias llenas a reventar.  Algunos proclaman que podemos estar en el centro del máximo avivamiento desde Pentecostés. En respuesta, estoy de acuerdo con una evaluación de la encuesta Gallup de hace algunos años atrás. “Tenemos un avivamiento de sentimientos, pero no del conocimiento de Dios. La iglesia de hoy está siendo dirigida más por sentimientos que por convicciones.  Valoramos más el entusiasmo que el compromiso informado”. [6]

¿Si esto es cierto por qué pocos están notándolo?  Déjeme hacer algunas sugerencias:

1. Porque los comercializadores de este acercamiento al cristianismo se han vuelto expertos en dar a las personas lo que desean. Michael Horton escribe: “a todo lo largo de la literatura profética, notamos un tema común – los falsos profetas dicen a las personas lo que quieren oír, bautizandolo con nombre de Dios, y sirviéndolo como la última palabra de Dios hacia Su pueblo”. [7]

2. Porque la centralidad de la Palabra de Dios ha estado sutilmente reemplazada con substitutos inferiores pero agradables. La enseñanza y la predicación sistemática de la Biblia han sido desplazadas en muchas iglesias por el entretenimiento, el drama, los conciertos, los actos cómicos, y cosas por el estilo. Por una cantidad de décadas la teoría psicológica ha estado usurpando la autoridad de la Escritura. El propósito de muchas iglesias ya no es la santificación y la salvación sino más bien la terapia. Y, progresivamente, el misticismo y las revelaciones extra-bíblicas reemplazan la Biblia.

3. Porque tantos dentro del evangelicalismo van a la deriva con la marea de opinión y pensamiento mundano. Pascal dijo: “Cuándo todo está se mueve a la vez, nada parece moverse, tal como en buque de tabla. Cuando todo el mundo se mueve hacia la depravación, nadie parece moverse, pero si alguien se detiene, éste pone de manifiesto a los demás que se apresuran actuando como un punto fijo”.[8] Comentando sobre esta declaración Douglas Groothious escribió: “El punto fijo en un mundo que cambia es la verdad bíblica y todo lo que está de acuerdo con ella” [9] Precediendo a esta declaración de Pascal, Groothuis dice esto: “se nos ha dicho que los cristianos deben intercambiar su énfasis de la verdad objetiva a la experiencia común, de la discusión racional a la recurso subjetivo, de la ortodoxia doctrinal a las prácticas relevantes. He razonado… que esta maniobra es ni más ni menos que fatal para la integridad cristiana y el testimonio bíblico. Es también filosóficamente ilógica. Tenemos algo mucho mejor por ofrecer”. [10]

Pedro nos dice: “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder” (2 Pedro 1:3a). ¿Cómo son encontradas esta vida y esta piedad?  “mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia” (1:3b).  ¿Y dónde es encontrado el conocimiento de Cristo?  En la preciosa Palabra de Dios. No es extraño que Pedro nos alentó a “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 Pedro 2:2). ¿Por qué alimentarse en el abrevadero de la sabiduría mundana o de la experiencia mística cuando tenemos la revelación final, completa e infalible de Dios que puede “hacernos sabios para la salvación” (2 Timoteo 3:15), y prepararos “para toda buena obra” (2 Timoteo 3:17)?  Estoy de acuerdo con Groothuis, nosotros los cristianos creyentes de la Biblia tenemos algo mejor que ofrecer. 

[1] James T. Draper Jr. & Kenneth Keathley, Biblical Authority (Nashville: Broadman & Holman Publishers, 2001) pp. 2-3.

[2] William James, The Varieties of Religious Experiences (New York: Longmans, Green, and Co., 1922) p. 91.

[3] Tom Ehrich, “Fear-based Faith Helps No One,” (Springfield, IL: The State Journal Register, May 22, 2005) p. 15.

[4] John MacArthur, Why One Way? (Word Publishing Group, 2002) pp. 47-48.

[5] Vea mi libro, This Little Church Went to Market.

[6] J. P. Moreland, Love Your God with All Your Mind (Colorado Springs: NavPress, 1997) p. 19.

[7] Don Kistler, General Editor, Sola Scriptura! Michael Horton, Forward (Soli Deo Gloria Publications, 2000) P. XV.

[8] Citado por Douglas Groothuis, Truth Decay (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2000) p. 265.

[9] Ibid.

[10] Ibid.

Traducido por Armando Valdez

La Suficiencia de la Escritura – Parte 2

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MPj04003010000[1] La Suficiencia de la Escritura – Parte 2

por Gary E. Gilley

(Septiembre de  1995 – Volumen 1, Numero 11)

En nuestro último artículo, tratamos de demostrar que a través de la influencia del neo-gnosticismo, en forma de Movimiento Carismático, aun muchos en los rangos fundamentales/conservadores han ajustado sutilmente su perspectiva de las Escrituras. Estos individuos defenderían a muerte su creencia en la infalibilidad y la inerrancia de la Palabra, pero se han suavizado, como veremos, en el área de la suficiencia. Cuando hablamos de la suficiencia de la Biblia, queremos decir que ella por si sola es adecuada para capacitarnos en la devoción a Dios. Sólo la Palabra revela la verdad de Dios para vivir. En el lado negativo, esto naturalmente significa que nada necesita ser añadido a las Escrituras por  nosotros para que conozcamos la verdad. Por consiguiente, cuando cualquier cosa, ya sea la sabiduría del hombre, la experiencia personal, el pragmatismo, la tradición, o la revelación directa es recomendada como un medio para conocer la verdad de Dios, entonces la suficiencia Bíblica se ha negado. Por esta definición encontramos que el panorama cristiano conservador literalmente se ha inundado con aquellos que afirman la creencia en la autoridad de la Escritura, negándola en la práctica por sus fuentes extra-bíblicas para obtener verdad y dirección. Antes de ir más allá, tal vez deberíamos hacer la pregunta: “¿Es Bíblica la suficiencia de la Biblia? ¿La Palabra dice ser suficiente?” En respuesta, se nos recuerda en 2 Ped 1:3, “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia” ¿Cómo se obtiene la vida y la santidad? Es consumada a través del conocimiento verdadero de Cristo, lo cual es encontrado sólo en la Palabra. 2 Tim 3:16,17 nos recuerda que las Escrituras son inspiradas por Dios y son útiles para la enseñanza, la amonestación, la corrección, y el entrenamiento en la justicia. ¿Por qué? Para poder ser aptos, preparados para toda buena obra. Tenemos que preguntarnos, si las Escrituras son adecuadas equiparnos para TODA buena obra, y si pueden conducirnos a TODO lo relacionado con la vida y la piedad, ¿qué más es necesario? ¿Por qué ir más allá de las Escrituras por las cosas de las cuales Dios dice que solamente las Escrituras nos suplen? En nuestro apoyo de la doctrina de la suficiencia Bíblica podemos hacer más que el texto de prueba. Todo el empuje de la Escritura implica que la Palabra por si sola nos enseña cómo vivir la vida y encontrar dirección. De hecho, la responsabilidad de presentar pruebas de que algo más allá de las Escrituras (visiones, sabiduría humana, tradición, etc.) es necesario, recae en aquellos que dudan de la suficiencia. Note la perspectiva de la Palabra de Dios como es encontrada en el Salmo 19. Se nos dice que es perfecta y convierte el alma. Es segura, haciendo sabio al sencillo. Es recta, alegrando el corazón. Es pura, iluminando los ojos. Es limpia, permanece por siempre. Es verdadera y justa totalmente. Es más deseable que el oro, es más dulce que la miel. No hay indicio aquí de que la Palabra es inadecuada para equiparnos para cualquier cosa que la vida nos traiga. El Salmista al alabar a las Escrituras  implica que no hay necesidad de ayuda de ninguna fuente externa. Éste es el cuadro que obtenemos a todo lo largo de la Biblia entera. La sabiduría humana, las observaciones y la experiencia no agregan nada a las Escrituras.

El misticismo es una de las fuerzas más sutiles que socava la suficiencia en la iglesia evangélica actual. La definición de John MacArthur es de ayuda: “el Misticismo busca la verdad internamente, evaluando el sentimiento, la intuición, y otras sensaciones internas más que las objetiva, observable información externa. …Su fuente de verdad son sentimientos espontáneos más que el hecho objetivo, … o la interpretación Bíblica sana” (Nuestro Suficiencia en Cristo; p.32).

El misticismo encontrado en lugares como el Vineyard Movement (el cuál examinaremos la próxima vez) es muy obvio, puesto que afirman una revelación directa de Dios. Por ejemplo, en Power Evangelism, John Wimber, el líder del VM dice que la misma base para el evangelismo de poder (un empuje principal del VM) es la creencia de que Dios directamente nos revela a nosotros cierta información. Por ejemplo, en un avión Wimber vio claramente escrito a través de la cara de un hombre, “en palabras bien definidas,” las palabras, “adulterio”. Al testificarle al hombre, el Espíritu le habló directamente a Wimber y le dijo: “Dile que si él no se aparta de su adulterio, voy a llevármelo” (pp75-82). Otros en el VM son igualmente claros: John White nos asegura que “Dios quiere hablarnos individualmente” (Some Said It Thundered PXIX). Paul Caín dijo que el Señor le apareció al lado de él en el asiento delantero de su coche y dijo: “si tú en realidad quieres el tipo de comunión íntima conmigo que tu profesas querer, debes recordar que camino a solas” (Ibid P39). Es por esto que Caín nunca se casó. Bob Jones (el profeta de VM) fue llevado al cielo donde él fue puesto ante el mismo trono de Dios en una visión (Ibid p70).

La mayor parte de nosotros descartamos tales relatos por la fuente. Nos damos cuenta de que los Carismáticos y las personas de la Viña tienen una perspectiva defectuosa de la revelación y ese es su problema principal. Pero ¿cómo manejamos el mismísimo tipo de misticismo por algunos en nuestro campo? Aquí es donde algunos se molestarán, pero le alentamos a leer lo que los siguientes hombres están diciendo y pregúntarse si su perspectiva de la Escritura es fundamentalmente diferente a la de los carismáticos. Sólo podemos tomarnos el tiempo para examinar a tres individuos, pero son tres de los nombres más grandes en el cristianismo. Más importante aún, son hombres que representan la línea principal del evangelicalismo. Para mí, su perspectiva de la revelación, que está dirigiendo a evangélicos cuyos ministerios son seguidos por millones, es absolutamente aterrador.

BILL HYBELS

Hybels es Pastor de Iglesia Willow Creek Community cerca de Chicago, probablemente la iglesia más grande en América. Él es también el cerebro detrás del movimiento de crecimiento de la iglesia “sensible al buscador” que ha redefinido cómo la iglesia debe funcionar. Su influencia es masiva. En el libro de Hybels, Honest to God, él cuenta que “publicando” es cómo se mantiene “conectado” a Dios. Ciertamente no hay nada erróneo con poner por escrito sus pensamientos acerca de Dios, o los entendimientos profundos de la Escritura. Pero es cuando Hybel decide escuchar a Dios cuando él entra en problemas. Después de que él ora, Hybels le pide a Dios que le hable. Él dice, “Señor, tu has hablado a tus hijos a través de la historia, y tú has dicho que Tú eres un Dios que no cambia. Habla conmigo ahora. Escucho. Soy accesible”. Él luego le hace a Dios cuatro preguntas y seguido, “obtengo impresiones que son tan fuertes y verdaderas que los pongo por escrito.” Su primera pregunta es, “¿Cuál es el siguiente paso en mi relación contigo?” Si él no siente nada él interpreta que esto quiere decir que todo está bien. En otras ocasiones Dios específicamente le cuenta sobre algún movimiento que hay que hacer y él lo toma. Sus otras preguntas son con relación al desarrollo del carácter, la vida familiar y el ministerio, Dios siempre da sugerencias específicas. Dios aun a menudo le pedirá que escriba o llame a alguien, o que regale una posesión, o empezar un ministerio nuevo. Hybels asegura que estos recordatorios no tienen que ser comprendidos, pero deben ser obedecidos. Él promete que estos “momentos de inspiración se convertirán en memorias preciosas” (vea a pp 20-26).

Debería ser notado que la metodología de Hybels es usada por cultos diversos (por ejemplo el Movimiento de Oxford) y aun el espiritismo. Esto no quiere decir que Hybels es un fanático religioso o un espiritista pero él usa sus métodos. La idea en estas religiones falsas es abrir la mente para la comunicación directa de Dios (o de los dioses). Lo que siempre ha hecho al cristianismo único es que ya tenemos la comunicación con Dios, no necesitamos más. En lugar de eso, debemos estudiar y obedecer lo que ya ha revelado Dios.

JAMES DOBSON

Me percato que en muchos círculos Dobson es virtualmente un intocable. Él ha hecho mucho bien a las familias, y él ciertamente respalda principios fuertes y grandes virtudes. Estaríamos de acuerdo con él en muchos asuntos, pero no con su perspectiva de la Biblia.

Dobson tiene el cuidado de evitar asuntos teológicos siempre que le sea posible. Él cree que su organización Enfoque a la Familia, es un ministerio para las familias y como tal, no tiene mucha necesidad de la doctrina. Por supuesto, esto es un error. Cómo una organización cristiana puede esperar instruir a los creyentes en asuntos familiares sin extraer sus principios de la Biblia. Ah, pero ese es el punto. Mientras que Dobson ciertamente limita el uso de las Escrituras, sus fuentes primarias son la psicología (su  enseñanza clave se preocupa de la necesidad de una buena autoestima, un concepto no bíblico y antibíblico, sacado directamente de la psicología humanística), la experiencia, el sentido común, y especialmente pertinente para nuestro tema de hoy: la revelación directa de Dios.

Esto es más obvio en su libro Straight Talk to Men and Their Wives. En el segundo capítulo de ese libro, Dobson discute la fuente de mucho de su ministerio. No proviene de las Escrituras, sino de las revelaciones directas del Señor hacia Dobson.

El Señor primero le habló al padre de Dobson haciéndole ver un proyecto unido entre él y su hijo que sería de importancia extrema. Sin embargo, lo que ese proyecto sería no fue revelado. Luego años más tarde, al apresurarse Dobson a la cama del hospital de su padre moribundo, el Señor le habló. Aunque la voz no fue audible, en cierta forma el Señor le dijo: “Tú vas a escribir un libro para maridos y padres, basados en la vida de tu papá. La inspiración sería derivaba de sus valores, sus dedicaciones, su andar Conmigo. Ésta es la empresa en conjunto de la cual hablé dos años atrás”. Luego Dobson le pidió al Señor más especificaciones. Él dijo al Señor: “¿Por qué debería depender de mi propio e insignificante entendimiento y sabiduría, cuándo puedo contactar los recursos del Creador de las familias. Dame los conceptos que tú quieres que yo comunique “. Es obvio hasta ese punto que el Dr. Dobson no cree que las Escrituras sean suficientes como para comunicar la voluntad de Dios acerca de las familias. Algo más fue necesario, y ese “algo” fue una palabra directa del Señor para Dobson. Dobson vuelve a escribir: “experimenté uno de esos momentos de quietud de conciencia cuándo supe que el Señor me había hablado”. He aquí las instrucciones de Dios: “¡si EE.UU. va a sobrevivir los increíbles peligros y estreses que ahora enfrenta, ha de ser porque los maridos y los padres otra vez coloquen a sus familias en el nivel más alto de su sistema de prioridades, reservando una porción de su tiempo y energía para el liderazgo dentro de su casa!” El énfasis del ministerio de Dobson desde ese tiempo se ha basado en esta revelación extra-bíblica, y no en la Palabra de Dios.

Otra vez podemos simpatizar con el ministerio básico de Dobson. Le damos apoyo en la batalla por la familia. Pero ¿debemos nosotros ignorar su perspectiva de las Escrituras? Sus conceptos no emergen de la Biblia, sino de sus experiencias místicas, entrenamiento clínico y así sucesivamente. ¿Debemos nosotros colocar la revelación de Dobson en el canon? Claro que no. Aun Dobson estaría de acuerdo que no. Pero, ¿escuchó él a Dios o no? Si así fue, entonces esa revelación debería conllevar una autoridad divina. Si no fue así, entonces él ha agregado a las Escrituras, algo que Juan nos advierte a nosotros que no hagamos (Apoc 22:18,19). Lo que nos preocupa aun más, es que hay poca protesta del pueblo de Dios en relación a tales cosas. ¿Por qué no ha de pedírsele cuentas a Dobson por tales puntos de vista? ¿Es posible que la comunidad evangélica se ha quedado dormida que ya no estamos alarmados cuando nuestros líderes reclaman revelación directa?

CHARLES STANLEY

El ministerio de Stanley y su influencia son inmensos. Él tiene un ministerio de televisión grande y de radio, él es el autor de numerosos libros, y es pastor de una de las iglesias Bautistas del Sur más grandes en el mundo. Él es muy respetado en los círculos evangélicos y ha tenido un impacto positivo en miles de vidas. Sin embargo, creo que Stanley está al borde del misticismo no-carismático. Él es con facilidad el más consistentemente místico de los tres líderes que estamos tratando.

En Su libro, Cómo Escuchar la Voz de Dios, Stanley, utiliza el mismo razonamiento de Hybels, declara que él cree que Dios nunca cambia, y puesto que él habló en el pasado, entonces él ha prometido hablarnos hoy (p133). Una declaración clara de cómo hace esto Dios es encontrada en la p. 128: “Muchas personas no creen totalmente que Dios hable hoy. Si pensamos obtener dirección sólo a través de la Escritura, entonces nos perdemos mucho de lo que Dios tiene para compartir, porque él hablará tantas veces a través de Su Espíritu, las circunstancias, y de otras personas. Debemos asegurarnos de quedar completamente convencidos y persuadidos de que Dios nos habla personalmente…”

¿Simplemente hasta dónde Stanley lleva esta idea de que Dios nos habla a nosotros hoy? Por poner un ejemplo, en una ocasión él estaba involucrado en un trato financiero. Cuando a él se le preguntó cuánto pagaría por la propiedad, “el Espíritu de Dios inmediatamente le habló Y dijo, ‘No Contestes eso.’” Stanley dice que “El Espíritu de Dios me habló muy claramente e inconfundiblemente, dándome la dirección correcta que necesitaba. …Cuando digo que el Espíritu Santo ‘habla,’ no quiero decir audiblemente. Más bien, él imprime Su voluntad en mi espíritu o mente, y le oigo en mí ser interior. Sin embargo aunque no es audible, la comunicación es precisa” (pp16,17). En otra ocasión un amigo, “me informó que Dios le había hablado esa mañana en oración y le había dado un mensaje en particular para mí. Tuve que pasar el día siguiente ayunando y orando antes de que tomara mi decisión” (p34).

No sólo Stanley y sus amigos reciben comunicación “precisa” de Dios en sus mentes, al menos en una de parte Dios a sus mentes, al menos en una ocasión Dios fue aun más directo. “Había estado más que inquieto en mi espíritu y supe que Dios estaba planeando algo, pero no sabía exactamente qué. Luego una noche, desesperado clamé a Dios, pediéndole que revelara Su propósito. Dios contestó rápidamente y sin rodeos, ‘voy a moverte’ Dije, ‘¿Cuándo?’ En un dos por tres la palabra septiembre brilló repentinamente a través de mi mente, e inmediatamente mi carga fue levantada”. Ese septiembre él se mudó a Atlanta. Él dice, “Dios se reveló a Sí mismo, no porque buscaba una visión o un sueño, sino porque buscaba Su mente. No obstante, fue una visión…” (p11).

Si existe una diferencia entre lo que Stanley dice y lo que Wimber dice, estamos muy perdidos en saber lo que es. Ambos reciben visiones e instrucción directa más allá de las Escrituras. ¿Reciben ambos visiones e instrucción directa del Señor? De hecho, Wayne Grudem, un teólogo de VM, escribió un libro entero, El Don de Profecía en el Nuevo Testamento y Hoy, promoviendo la misma visión exacta de revelación como la de Stanley, en casi las mismas palabras.

¿Cómo podrían los individuos a los cuales estamos comentando tener la seguridad de que no estén siendo engañados por lo que ellos piensan que es la dirección de Dios? Después de todo, la Biblia no ofrece técnicas para determinar la voz de Dios. Ellos dirían que la experiencia misma es la que le da autenticidad. Si uno cree que ha escuchado de Dios, y especialmente si las cosas dan resultado (pragmatismo), entonces aparentemente Dios ha hablado. ¿Es correcto? ¿Quiénes somos para cuestionar tales experiencias? ¿Y si asi es cómo reciben nuestros líderes la dirección de Dios, entonces por qué no nosotros? Más importante aún, ¿cómo tomarán tales puntos de vista de revelación la iglesia evangélica en los años venideros?

Irónicamente, Stanley da una advertencia a la que todos nosotros debiésemos prestar atención. “Satanás no da un golpe a la puerta principal y dice: ‘Hola, soy Satanás.’ Él viene por la puerta trasera usando el lenguaje más astuto, convencedor y persuasivo posible. La mejor manera en el mundo para engañar a los creyentes es encubrir un mensaje en un lenguaje religioso y declarar que contiene un nuevo y profundo entendimiento de Dios” (p56). Sólo podríamos orar para que hombres como Stanley se dieran cuenta de que ellos han sido engañados, y engañan a millones con respecto a la revelación de Dios.

La cristiandad evangélica no carismática definitivamente ha cobrado una inclinación mística en días recientes. Mientras que nunca niegan la autoridad de la Escritura como tal, muchos de nuestros nombres más grandes regularmente señalan experiencias místicas como la base para mucho de lo que hacen y creen. Mientras que documentaremos nuestras preocupaciones directamente de los escritos de estos líderes, le alentamos a examinarlos por usted mismo. Por favor recuerde que no estamos necesariamente en contra de los individuos que mencionaremos. Muchos son buenos cristianos que han sido grandemente usados por el Señor de muchas formas. Pero estamos preocupados de que su perspectiva débil de las Escrituras finalmente causará un daño grande en el cuerpo de Cristo. Estamos de acuerdo con la valoración de David Wells: “Conceder el estatus de revelación a cualquier cosa fuera de la Palabra de Dios inevitablemente tendrá como consecuencia el remover ese estatus de la Palabra de Dios. Lo que puede comenzar como una autoridad adicional paralela a la Palabra de Dios eventualmente suplantará su autoridad enteramente (“God in the Wasteland p.109). Recordemos también el compromiso de Martin Lutero: “si yo declaro con la voz más fuerte y con la exposición más clara cada porción de la verdad de Dios excepto por el único pedacito que el mundo y el diablo estén atacando en el momento, no estaré confesando a Cristo no importa cuán atrevidamente yo puedo profesar de Cristo” (Protestantes y Católicos,¿Están de Acuerdo? p165).

La Suficiencia de la Escritura – Parte 1

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La Suficiencia de la Escritura – Parte 1

Gary E. Gilley

(Agosto de 1995 – Volumen 1, Numero 10)

La infalibilidad es la creencia de que las Escrituras no contienen errores en el original. La infalibilidad garantiza la exactitud de los mensajes registrados contenidos en la Palabra.

Las Escrituras hoy están bajo ataque. Por supuesto, esto no es nada nuevo; podemos rastrear tales ataques hasta el Jardín del Edén. Lo que es nuevo en los círculos evangélicos es el paquete. Echemos un vistazo atrás a la historia reciente de la iglesia.

En los 1920 y 1930 las diferencias entre iglesias conservadoras y liberales encabezaron los Estados Unidos. Luego de esta controversia vinieron nuevas denominaciones, comunidades, escuelas, misiones, etc., que se separaron de aquellos que ya no creían en el cristianismo Bíblico. Estas organizaciones estaban fundadas por creyentes que querían mantenerse firmes y “contender ardientemente por la fe” (Judas 3). Uno de los grandes problemas en aquel entonces (al igual que hoy), es el desarrollar consensos en relación a lo  que es esencial en la fe. Es decir, ¿qué verdades doctrinales están más allá de la negociación? ¿Qué es lo que deben creer todos los cristianos que dicen ser ortodoxos, e inversamente qué es lo que puede dejarse a las convicciones individuales? En otras palabras, ¿qué es lo no negociable en la fe? Una serie de volúmenes, publicados originalmente en 1909, conocida como Los Fundamentos para Hoy (Fundamentals for Today) fue un intento de contestar estas preguntas. Escrito por algunos de los estudiosos conservadores más distinguidos y líderes de la iglesia del día, Los Fundamentos se ocuparon de las doctrinas de la Cristología y la Soteriología, pero casi la tercera parte de los ensayos se referían a la fiabilidad de la Escritura. Lo que emergió de esto fue lo que se vino a conocer como el movimiento fundamentalista. Un fundamentalista era uno que se apegaba a los fundamentos de la fe, primordialmente descritos en Los Fundamentos. Uno de aquellos fundamentos fue la creencia en una Biblia infalible e inerrante. Al pasar el tiempo aquellos conocidos como evangélicos se separaron completamente del fundamentalismo. Los evangélicos todavía se mantenían en los fundamentos de la fe, pero creían que había más lugar para negociar y trabajar con aquellos que negaban algo de lo esencial. Por supuesto, hoy hay muchos subgrupos bajo estos títulos, pero ese no es nuestro tema. Nuestro punto es que por definición, todo los fundamentalistas y evangélicos supuestamente se apegan a la creencia de que la Biblia es la misma Palabra de Dios, sin error en el original, y está en lo correcto en todo lo que afirma.

Sin embargo, mientras el campo fundamentalista ha continuado firmemente sosteniendo esta posición, ha habido cierta evidencia de debilitamiento en el lado evangélico. Por ejemplo, en 1976 Harold Lindsell, antiguo editor de Christianity Today y típico evangélico, escribió un libro llamado La Batalla por la Biblia. En este libro, él documentó la concesión que estaba teniendo lugar con respecto a la infalibilidad e inerrancia Bíblica en organizaciones evangélicas tales como el Seminario Fuller, la Convención Bautista del Sur, y la Iglesia Luterana –Sínodo Missouri. El libro no tuvo una buena acogida. Por ello, él continúo con La Biblia en la Balanza en un intento por mostrar el peligro que el mundo evangélico estaba enfrentando por su erosionada perspectiva de la Escritura. Él escribió, “hoy un número creciente de evangélicos no tienen el deseo de hacer a la inerrancia una prueba para la comunión” (p303). Su lamento a todo lo largo del libro es que el evangelicalismo estaba lentamente perdiendo su convicción de una Biblia inerrante. Sin embargo, él también creía que los fundamentalistas se mantenían firmes en las Escrituras. Pocos prestaron atención a las advertencias de Lindsell, y como consecuencia fue cada vez más difícil definir a un evangélico. Recientemente, en un esfuerzo inútil de definir el término, una publicación no admitio que un evangélico de hoy es alguien que dice serlo. Ya no hay más definiciones. Lindsell sugirió en 1979 que todos los cristianos que tienen el deseo de mantener una perspectiva ortodoxa de las Escrituras pueden querer regresar al término “fundamentalista” aun con todas sus connotaciones negativas (Ibid P320). Con esto felizmente estamos de acuerdo, si por el término queremos decir uno que sostiene lo esencial de la fe incluyendo una Biblia inerrante e infalible.

Sin embargo, nosotros que aceptamos la etiqueta fundamentalista tenemos nuestros problemas con relación a las Escrituras igualmente. Mientras firmemente sostenemos la infalibilidad e inerrancia, tristemente hemos transigido en la suficiencia. Por la suficiencia de la Escritura, queremos decir que la Biblia es adecuada para guiarnos a toda verdad relacionada con la vida y la santidad. Basados en pasajes tales como 2 Ped. 1:3; 2 Tim 3:15-4:2 y el Salmo 19 creemos que las Escrituras solas (a través del poder del Espíritu Santo) son capaces de enseñarnos cómo vivir la vida, cómo madurar en la santidad, cómo manejar los problemas y cómo conocer la verdad. La Biblia no necesita ayuda de la sabiduría y las experiencias de los hombres. Aún así, la inmensa mayoría tanto de evangélicos como fundamentalistas creen que las Escrituras son ya inadecuadas e incompletas en comunicar lo que el cristiano necesita saber para tratar con los asuntos de la vida. De esta forma creen que es necesario algo adicional a las Escrituras.

Una vez más, no hay nada nuevo acerca del pueblo de Dios creyendo que la Biblia es insuficiente para enfrentar sus necesidades. Col 2 describe una iglesia durante la era del NT que sintió que fue necesario añadirle varias cosas a las Escrituras para crecer hacia la madurez. La iglesia en Colosas aparentemente había caído bajo la influencia de las etapas iniciales del gnosticismo. El gnosticismo enseña que ciertos cristianos están al tanto de una fuente mística de conocimiento más allá de las Escrituras. Si uno quería avanzar hacia la madurez, según los gnósticos, tenía que contactarse con aquella fuente de conocimiento extra Bíblico a través de los métodos que enseñaban. Los colosenses, bajo esta influencia, estaban dejando atrás su instrucción inicial con respecto a la vida cristiana (v. 1-7) y estaban siendo engañados para añadir al menos cinco cosas a la Palabra de Dios:

LA FILOSOFÍA:

Colosenses 2:8-15 advierte del peligro de ser tomado cautivo a través de la filosofía y el engaño vano. “Filosofía” quiere decir “amor a la sabiduría” y el libro de Proverbios nos dice que el amor a la sabiduría es una búsqueda digna (Prov 4:6). Entonces, Dios no está en contra del amor a la sabiduría; Él está en contra del tipo de sabiduría errónea. Pablo advierte de una seudo-sabiduría que se identifica por tres características: 1) es de acuerdo a las tradiciones de los hombres. Es decir, ésta es una sabiduría que proviene de la mente de los hombres y no de la mente de Dios. 2) es de acuerdo a los principios elementales del mundo. Ésta es probablemente una referencia al intento de ganar sabiduría esotérica a través de un medio místico, algo que los gnósticos amaron (vea v.18). 3) No es de acuerdo a Cristo. La sabiduría verdadera es encontrada en Cristo, “en quién están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento” (v.3). Los Colosenses iban en busca de sabiduría en el lugar equivocado. Lo que estaban buscando lo encontrarían en Cristo, a través de la Palabra, no en las filosofías de los hombres. La iglesia de lo 1990 una vez más ha caído al pozo de la filosofía humana para descubrir cómo vivir la vida. Esto es más obvio en el intento por integrar la psicología humanística con las Escrituras. La así llamada psicología cristiana es la perspectiva de que la Biblia no es adecuada para satisfacer las necesidades personales y emocionales más profundas de las personas. La Biblia es suficiente para las preocupaciones espirituales y dificultades menores, pero las personas que tienen verdaderos problemas necesitan la ayuda de la psicología. Nos ocuparemos a fondo de este asunto en el futuro.

El LEGALISMO:

Todo el mundo piensa que sabe lo que es el legalismo, y nadie, incluyendo los fariseos, piensa que es legalista. Col. 2:16-17 describe el legalismo como especializarse en los menores. Es vivir de las sombras en lugar de la sustancia. Es la creencia de que el guardar ciertas reglas y rituales puede ganar el favor de Dios. Estas reglas y estos rituales casi siempre son cosas que no emergen directamente de la Palabra. Por consiguiente, el peligro recae en el hecho de que le hemos añadido nuestras ideas a las de Dios para madurar en la santidad. Nosotros, en esencia, declaramos que la Palabra de Dios es insuficiente para instruirnos sobre como vivir la vida; por lo tanto le debemos echar una mano.

El ASCETISMO:

El ascetismo se basa en un malentendido acerca de nuestros cuerpos humanos. Es la idea de que Dios quedará impresionado y nos haremos más santos si privamos nuestros cuerpos humanos de aun aquellas cosas que son buenas. La falla principal, como Pablo dice, es que es una “religión lograda por esfuerzo propio,” y así una vez más es una adición a la revelación de Dios (Col 2:20-23).

El PRAGMATISMO:

El pragmatismo no es específicamente mencionado en Col 2, pero no obstante impregna el pasaje entero. El pragmatismo es el error de determinar la verdad por lo que parece surtir efecto. Si algún método, o concepto parece ser exitoso, si las personas se sienten mejor, si responden al evangelio o van a la iglesia más a menudo, entonces debe ser de Dios. En lugar de que la Palabra de Dios determine cómo vivimos y lo que hacemos, el pragmatismo interviene y domina. Quizá, esto es más evidente en el movimiento de igle-crecimiento de hoy. Como John MacArthur dice, “los asistentes de la Iglesia son vistos como consumidores a los que tienen que vender algo que les agrade. Los pastores deben predicar lo que quieren las personas escuchar en vez de lo que Dios quiere que sea proclamado” (Nuestra Suficiencia en Cristo). Muchas más iglesias y líderes de iglesia están más preocupados acerca de qué es lo que funciona en vez de que es lo Bíblico.

El MISTICISMO:

La adición final a la Palabra de Dios es una acerca de la cual nos gustaría pasar más tiempo intercambiando opiniones. Pablo describe el misticismo/experiencia en Col 2:18,19. Los gnósticos enseñaron que ciertas elites habían recibido el don de inspiración directa a través del Espíritu Santo. Estos momentos de inspiración dieron lugar a las visiones, sueños, y encuentros con ángeles (vea Gnostic Gospels Pp49, 139-142, 163-166). Esto dividió la iglesia en dos clases, los ricos y los pobres (lo verdaderamente espirituales y lo no espirituales). Los paralelos con el movimiento moderno Carismático de nuestros días son difíciles de perder. Desde los 1960′s, la iglesia ha estado dividida en dos campos: Aquellos que poseen dones sobrenaturales y reciben revelación especial de Dios y aquellos que no los tienen. Mientras que hay numerosos errores en el movimiento Carismático, el corazón de sus problemas es encontrado directamente en estas palabras: Basan su teología en las experiencias en vez del fundamento de Jesucristo que es encontrado en Su Palabra. El resultado final es que tales personas son “defraudadas”. Pasan por alto la verdadera vida Bíblica debido a sus creencias. Desafortunadamente, la influencia del movimiento Carismático ha infiltrado a muchos que negarían cualquier participación en ese sistema. En nuestra siguiente carta, queremos documentar cómo la perspectiva de las Escrituras del movimiento Carismático sutilmente ha cambiado la perspectiva de la revelación de Dios de muchos evangélicos y fundamentalistas.

La Persectiva Bíblica de la Imagen Propia

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 La Perspectiva Bíblica de la Imagen Propia

The Biblical View of Self-Image

(September 1996 – Volume 2, Issue 11)

Tomado de www.svchapel.org

La realidad es que el movimiento de la imagen propia no es ni Bíblico ni científico. Es una moda pasajera que eventualmente pasará después de hacer un daño increíble en nuestra sociedad y desafortunadamente en muchas iglesias. Por la gracia de Dios y la verdad de Su Palabra, los creyentes necesitan no dejarse engañar por las mentiras de Satanás. ¡Podemos elegir vivir de acuerdo con la infalible e inmutable Palabra de Dios!

Pocos estarían en desacuerdo con la siguiente declaración: Cómo piensan las personas de sí mismas en alto grado determinará el cómo pensarán acerca de otros, cómo pensarán acerca de Dios, cómo obtendrán y mantendrán todas sus relaciones, y cómo tomarán decisiones. No hay un área de la vida que no sea directa o indirectamente afectada por la forma en que nos veamos a nosotros mismos. Sin embargo, hay dos puntos de vista vastamente diferentes en el asunto de la imagen propia:

La Perspectiva Anti-bíblica de la Imagen Propia, La Autoestima, y La Valía Personal

La enseñanza básica en la psicología popular de hoy es que las personas en general tienen una baja autoestima, baja imagen propia, bajo ego, etc. No piensan que son muy buenas, no se aman a si mismos, no se aceptan en la forma que son, les falta confianza en sí mismos, etc. Las personas se comportan pobremente porque se miran de esta manera. Si las personas pudiesen mejorar su imagen propia, entonces se sentirían mejor acerca de ellos mismos y actuarían mejor en la vida. Todo el mundo, claro está, tiene una imagen propia mala, hay sin embargo, varios grados. También, puesto que las personas no quieren que los otros sepan qué tan mal se perciben, tienden a esconder su pobre imagen propia con métodos diferentes: Una cierta cantidad de timidez – a fin de que las personas no perciban qué tan malas realmente son. Otros pueden presumir intentando probar que ellos están realmente bien.

Para obtener una percepción de lo que realmente está siendo enseñado, veamos lo que algunos de los  proponentes de la imagen propia de hoy , tanto en círculos seculares como en cristianos, están diciendo:

“Si pudiese escribir una receta para las mujeres del mundo, proveería a cada uno de ellas una sana dosis  de autoestima y de valor personal… No tengo duda de que ésta es su máxima necesidad (James Dobson, What Wives Wish Their Husbands Knew About Women, p35).

“Sentirse bien acerca de nosotros mismos de hecho, puede ser la piedra angular de todo nuestro bienestar” (Barnett, Baruch and Rivers, “The Secret of Self Esteem,” The Ladies Home Journal, Feb. 1984, p54).

“Las madres que eligen abortar lo hacen por una muy pequeña autoestima, no por demasiada autoestima” (Philip A. Captain, Eight Stages of Christian Growth).

“La falta de autoestima realmente puede extinguir el deseo de seguir viviendo (James Dobson, High or Seek, p80).

“Una vez que una persona cree que él es un ‘pecador indigno’ es dudoso que él  pueda honestamente aceptar la gracia salvadora que Dios ofrece en Cristo” (Robert Schuller, Self-Steem, p98).

“La depresión siempre tiene una pérdida de autoestima en primer plano….Sea cuidadoso en dirigir a una persona deprimida a la Sagrada Escritura…. Sin predicación. Yo recomendaría un receso de la iglesia si hay predicación en la iglesia” (Jeff Boer, “Is Self-Esteem Proper for a Christian?The Journal of Pastoral Practice, Vol 5, #4, p78).

“Bajo la influencia de los psicólogos humanistas como Carl Rogers y Abraham Maslow, muchos de nosotros  los cristianos hemos comenzado a ver nuestra necesitad de autoamor y autoestima” (Bruce Narramore, You’re Someone Special, p22).

“El autoestima es el prerrequisito y el criterio para nuestra conducta hacia nuestro prójimo… Sin autoestima no puede haber amor hacia los demás…Usted no puede amar a su prójimo, usted no puede amar a Dios a menos que usted primero se ame a sí mismo” (Walter Trobishch, Love Yourself, p11).

“Realmente, nuestra capacidad para amar a Dios y amar a nuestro prójimo es limitada por nuestra capacidad de amarnos a nosotros mismo. No podemos amar más a Dios de lo que amemos a nuestro prójimo y nosotros no podemos amar más a nuestro prójimo de lo que nos amamos a nosotros mismos”(Captain, Eight Stages of Christian Growth, p157).

“Una baja autoestima puede conducir a la depresión y a otras enfermedades emocionales y físicas, abuso de sustancias, promiscuidad sexual, e incluso al suicidio” (Shirley Sherrif, Contact, Vol. II #1; Enero. 1991).

“Usted tiene que pensar que usted es alguien si quiere mantener una buena salud mental” (Arthur Rounder, You Can Learn To Like Yourself, p3).

“La autoestima o el orgullo existente en un ser humano es la única y máxima necesidad que enfrenta la raza humana el día de hoy” (Robert Schuller, Self-Steem, p19).

“Las personas tienen una necesidad personal básica que requiere dos clases de imputación para su satisfacción. La necesidad más básica es un sentido de valor personal, y la aceptación de uno mismo como una persona completa y verdadera” (Lawrence Crabb, Effective Biblical Counseling, p80).

Según los proponentes de la imagen propia: La promiscuidad sexual, el suicidio, el crimen, el aborto, la depresión, la pobre salud mental, el estrés, la infelicidad, la falta de éxito en la vida, la incapacidad para amar a Dios y aceptar Su regalo gratuito de la salvación, la incapacidad para amar a los demás, y la incapacidad de amarse así mismo, son todos resultados de una pobre imagen propia o una baja autoestima.

¿Cuál es la cura entonces para todos estos problemas? Según los defensores de la imagen propia, es construir una buena imagen propia (y un sentido fuerte de autoestima) en las vidas de todas las personas. Si lo que dicen es cierto, entonces nosotros como cristianos deberíamos dar un salto al partido triunfador de la imagen propia. De hecho, si las personas son incapaces de amar a Dios y a los demás por una pobre imagen propia, entonces construir una autoestima en nuestros niños, nuestros conyugues, nuestros amigos no salvos, en nosotros y en el mundo entero debería convertirse en una meta primaria de la iglesia.

La Perspectiva Bíblica de la Imagen propia, Autoestima, y la Valía Personal

El poder de la mente humana para engañarse parece infinito. Necesitamos orar el Salmo 139:23,24 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.” ¡a menudo! Un estudio de doscientos criminales reveló que ninguno de esos criminales creía que fuera malo. Cada criminal pensaba acerca de sí mismo que era básicamente una buena persona incluso en el momento en que planeaban un crimen (El Washington Star, agosto. 15, 1976).

Una de las metas principales de la Biblia es corregir la perspectiva elevada del hombre acerca de sí mismo; no obstante,  ahora es interpretado por líderes cristianos para probar justo lo contrario. ¿Cómo pueden las criaturas a quienes constantemente se les dice (en la Palabra de Dios) que tienen un demasiado alto concepto de sí mismos, ser convencidos de que su problema está de hecho en su baja autoestima? Dejados a nuestras observaciones y nuestras imaginaciones tal cosa es posible (Jer. 17:9: “Engañoso es el corazón, más que todas las cosas…”), Pero la Biblia no alimenta nuestro engaño, sino que trata de corregirlo.

C.S. Lewis, escribiendo antes de que la moda pasajera de la autoestima despegara, hizo esta interesante observación, “el niño que es palmeado al dorso por hacer una lección bien, la mujer cuya belleza es alabada por su amante, el alma salvada de quien Cristo dice, ‘bien hecho,’ está agradecida y debería. Pues aquí el placer recae no en lo que usted es sino en el hecho de que usted ha complacido a alguien a quien usted quería (y correctamente quiso) complacer. El problema comienza cuando usted pasa de pensar, ‘le he complacido; todo está bien,’ a pensar, ‘qué buena persona debo ser para haber hecho eso.’” Si Lewis escribiera tales palabras hoy, ¿serían bien recibidas? ¡Lo dudo!

¿Qué tienen que decir las Escrituras sobre como nos vemos a nosotros mismos?

Jesús enseñó la virtud de la humildad (Luc 18:14), y la importancia de la auto-negación, en vez del auto-amor (Mat. 16:24).

Las epístolas están fuertemente de acuerdo con las palabras de Jesús (cp. 1 Tim. 1:15; Rom. 7:24; 12:3; y Filip. 2:3-8). De hecho, en ninguna parte de la Biblia nos advierte sobre no pensar menos de nosotros mismos de lo que deberíamos. Pero, debería haber muchas Sagradas Escrituras si nuestro problema fuera la falta de autoestima. Hay, sin embargo, cinco hojas y media en la Biblia de Tópicos Nave acerca del orgullo, incluyendo a Prov. 16:5,18 y 19. Además, hay tres páginas sobre la autonegación. No hay referencias a la imagen propia o a cualquier palabra que pretenda decir algo semejante. Sólo 2 Tim. 3:2 hace aparecer el concepto del autoamor, y es un vicio (ver abajo). Claramente, la Biblia no presenta la autoestima como el problema del hombre. De hecho, lo opuesto a la autoestima, el orgullo, es ciertamente indicado como un problema.

En el Nuevo Testamento, ni Juan el Bautista (Luc. 3:16) ni el hijo Pródigo (Luc. 15:21) fueron corregidos cuando se  declararon a sí mimos como indignos. Pero Norman Wright dice, “el merecimiento es un sentimiento de ‘yo soy bueno.’”Si esto es cierto, entonces ¿que haremos con la declaración de Jesús,: ‘no hay ninguno bueno sino solo Dios.’?

Note los ejemplos del Antiguo Testamento sobre Gedeón (Jud. 6:15); Isaías (Isa. 6:5); Amos (Amos 7:14); Job (Job 42:6); y Moisés (Exod. 3:11; 4:10-13). Cada uno de estos hombres fue usado por Dios cuando reconocieron la grandeza del Señor y su propia insignificancia. 2 Cor. 12:9,10 también nos enseña que encontramos la fortaleza de Dios sólo cuando reconocemos nuestra debilidad.

2 Tim. 3:16,17 y 2 Pedro 1:3 explica que la Palabra de Dios es suficiente para equiparnos para ser personas piadosas, y que todo lo concerniente a la vida y a la piedad  se encuentra en Su Palabra. Siendo este el caso, debemos hacer la pregunta: “¿por qué no hay mención alguna de la autoestima en toda la Escritura?”

La respuesta a esa pregunta seguramente recae en el hecho de que nuestra relación con Dios no se basa en nuestra rectitud o nuestro valor hacia El, sino en Su gracia (Tito 3:4-7). Más bien, somos pecadores que no podemos hacer nada para impresionar o agradar a Dios (Rom. 3:23; 5:6-8).

(Esta gráfica sin duda fue tomada prestada de una fuente, la cuál no puedo localizar. Mis disculpas para el autor.)

DIFERENCIAS CLAVE ENTRE LA IMAGEN PROPIA Y LA IMAGEN BÍBLICA:

DIOS EN SU PALABRA:

  1. Ame a Dios y a los demás (Mt. 22:37)
  2. Edifique a los demás (Heb. 10:24,25)
  3. Nadie es justo (Rom. 3:23)
  4. El Corazón es engañoso (Jer. 17:9)
  5. Ponga otros primero (Filip. 2:1-4)
  6. Sea Humilde (Rom. 12:3)
  7. Somos pecadores (Rom. 3:10,11)
  8. Camine en el Espíritu (Gal. 5:16)
  9. Niéguese a Sí Mismo (Mt. 16:24-26)
  10. Ponga su confianza en Dios (Fil. 4:13)
LOS DEFENSORES DE LA IMAGEN PROPIA DICEN:

  1. Ámese a usted mismo
  2. Edifique su autoestima
  3. Usted es bueno
  4. Crea en usted mismo
  5. Póngase usted primero
  6. Tenga Un Alto Concepto de sí mismo
  7. Usted es de gran valor
  8. Haga lo que usted quiera hacer
  9. Encuéntrese a sí mismo
  10. Tenga confianza en sí mismo

RESPUESTA A ALGUNOS ENGAÑOS

Nos debemos amar a nosotros mismos

Los defensores de la imagen propia afirman que la Sagrada Escritura nos ordena que nos amemos. El verso principal que usan para apoyar esta afirmación es Mateo 22:39b que dice, “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Basado en una interpretación defectuosa de este pasaje muchos maestros – de la teoría de la imagen propia – ven esto como un mandato Bíblico evidente para que nosotros nos amemos a nosotros mismos. Sin embargo, en ninguna parte de este pasaje (Mat. 22:36-40) existe una orden del Señor para que nosotros nos amemos a nosotros mismos.

De hecho, no hay ningún lugar en las Escrituras dónde se nos diga que debemos amarnos a nosotros mismos. En lugar de eso, siempre se asume que ya nos amamos a nosotros mismos (Nota: “como a ti mismo” en el pasaje en estudio). No obstante, se nos dice que lo que Jesús quiso decir es que tenemos que aprender a amarnos a nosotros mismos primero, antes de que podamos amar a otros. En otras palabras, hay realmente tres mandatos dados aquí (aún cuando Jesús dijo que hay “dos”). Se nos ordena a amar a Dios y nuestro prójimo; luego, Jesús llega a una conclusión diciendo: “De estos dos mandamientos depende toda la Ley. . .” Si Jesús dice que hay dos mandamientos aquí ¡cómo es que nos atrevemos a afirmar que hay tres!

Efesios 5:28,29 es otro pasaje usado por los maestros de la filosofía de la imagen propia para promover la autoestima. Se nos dice que primero debemos aprender a amarnos nosotros mismos antes de que podamos amar a nuestro cónyuge, pero el pasaje claramente manifiesta que nunca ha existido una persona que no se ame a sí misma. Nuestro problema nunca ha sido la falta de autoestima, sino la mucha preocupación por el ego. Hay sin embargo una vez en las Escrituras donde la autoestima es mencionada: 2 Tim. 3:2. Allí encontramos el amor al ego en el primer lugar de una lista de pecados que caracterizarán a los postreros días. Es interesante notar, igualmente, que la palabra griega utilizada para el amor en este verso (phileo) habla de amor emocional a diferencia del amor abnegado (agapao) en otros pasajes. En otras palabras, el único verso en el Nuevo Testamento que habla de amarnos a nosotros mismos emocionalmente (sintiéndonos bien acerca de nosotros mismos, etc.) es una advertencia de que éste es un pecado que debemos evitar.

Somos dignos del Amor de Dios

William Kirwin en Biblical Concepts of Christian Christian Counseling (p107) dice: “Pareciera que Cristo hubiera dicho, ustedes son de tal valor para mí que voy a morir; aun experimentaré el infierno a fin de que ustedes puedan ser adoptados como mis hermanos y hermanas”. Donna Faster escribió: “Por supuesto que la demostración más grande del valor  de una persona para Dios fue mostrada al darnos a Su Hijo” (Building a Child’s Self-Steem, p6). Incorrecto, el envío del Hijo de Dios no es una comprobación de nuestro valor, sino la máxima comprobación del amor, la gracia, la misericordia y la bondad de nuestro Dios. La verdad es que Dios no nos salva porque él vea alguna cosa de valor en nosotros, sino que a pesar de que no hay nada en nosotros digno de salvar (Rom. 5:6-10; Tito 3:4-7; Efes. 2:4-9). Tal declaración hiere nuestro orgullo, pero no obstante es cierto.

Los defensores de la autoestima destruyen el concepto de la gracia. La misma definición de gracia es que Dios nos da lo que no merecemos. Si somos dignos de Su salvación entonces la vida eterna no es un regalo de la gracia sino una recompensa basada en nuestro valor, o las buenas obras. Éste es un concepto completamente refutado en la Sagrada Escritura (Efes. 2:8,9). Para que una persona venga a Cristo, primero debe reconocer su necesidad de la salvación. Enseñarles que son dignos a los ojos de Dios es cometerles una injusticia terriblemente cruel y no bíblica. Entre más nos veamos bíblicamente a nosotros mismos, más precioso se vuelve el amor, la gracia y la misericordia de nuestro Dios. Si nos consideramos dignos de cualquiera de las bendiciones de Dios habremos groseramente abaratado Su regalo gratuito de amor y de gracia.

A Satanás Le gusta Cuando Tenemos una Mala Imagen de Nosotros Mismos

A los maestros de la imagen propia les gustaría que nosotros creyésemos que debemos tener una buena imagen propia o de lo contrario el diablo tendrá un punto de apoyo firme en nuestra vida. Creen que una pobre imagen propia nos impedirá reconocer nuestro valor para Dios y por consiguiente no aceptaremos Su regalo de salvación. En verdad a Satanás no le importa lo que pensamos acerca de nosotros mismos con tal de que estamos preocupados con el EGO. Si él puede mantenernos atrapados en nuestro ego él nos puede mantener sin estar ocupados en Dios y en los demás tal y como se nos instruye en las Escrituras (Fil. 2:3-8).

El problema del hombre siempre ha sido el orgullo. Desde el principio el hombre ha querido ser como Dios (Gen. 3:5). El diablo mismo, es el autor del orgullo pecaminoso (Isa. 14:13,14). Esta clase de actitud y opinión elevada de sí mismo no sólo echó fuera a Satanás del cielo y condenó al castigo eterno, sino también se convirtió en su herramienta favorita para abstenerse de confiar en Dios.

LA PERSPECTIVA BIBLICA DEL EGO

Jay Adams en The Biblical View of Self-Steem, Self-Love and Self-Image dice: “mientras no hay una preocupación evidente en la Biblia acerca del tener muy poca autoestima, y por consiguiente ninguna instrucción para elevar la autoestima, Dios señala que él quiere que nosotros nos evaluemos – hasta donde sea posible hacerlo – correctamente” (p113). En Romanos 12:3 Pablo instruye a sus lectores sobre como evaluarse con respecto a los diferentes dones que Dios les ha dado. Al hacer esto, él provee el principio que deberíamos usar para evaluarnos a nosotros mismos con respecto a cada área de nuestras vidas. En ese pasaje, “un juicio sano” quiere decir (y demanda) que un juicio razonable, basado en la evidencia, sea hecho. Note que la advertencia de Pablo va en contra tener un concepto demasiado alto de nosotros mismos. Él no dice nada acerca de cuidarse de no pensar en bajo concepto de nosotros mismos, puesto que éste nunca es un problema discutido en la Sagrada Escritura.

Cuando nos evaluamos a nosotros mismos de acuerdo a un sano juicio ¿qué encontramos? ¡Como creyentes nos encontraremos con que Dios se ha acercado a nosotros completamente por gracia para salvar a pecadores indignos, haciéndonos verdaderamente hijos de Dios! Hemos sido hecho dignos por Dios (cp Apoc. 3:4), no porque lo merezcamos sino por el amor de Dios. También ahora conocemos, por las Escrituras, que Dios únicamente nos ha equipado para servir y ministrar para Él en este mundo y en Su iglesia. Nuestro valor no se basa en una comparación de nosotros mismos con los demás (de hecho eso está prohibido, 2 Cor. 10:12), sino en la posición que tenemos en Cristo y en los dones con los cuales él nos ha equipado para vivir para él.

Como cristianos, ¿se supone que debemos pensar mal acerca de nosotros mismos? ¡De ningún modo! La posición Bíblica es que debemos enfocar la atención en Dios y en los demás, no en nosotros mismos (Mat. 22:36-40; Fil. 2:3-8). Cualquier preocupación por el ego (ya sea en pensar demasiado elevado o demasiado bajo), es una respuesta no bíblica a la Palabra de Dios. La Sagrada Escritura comienza desde la posición de que ya nos amamos a nosotros mismos y nos ordena a amar a los demás de igual forma. De hecho, debemos anteponer los intereses de los demás al de los nuestros (Fil. 2:3,4).

INVESTIGACION

La mayoría asumiría que como  los segmentos seculares y cristianos de nuestra sociedad se han subido al tren de la imagen propia, aparentemente la investigación científica ha revelado que la baja autoestima se ha extendido y la necesidad de edificar una buena imagen propia es de suprema importancia. Tal no es el caso. De hecho, la mayoría de la investigación ha mostrado que tanto niños como adultos en nuestra sociedad realmente se estiman demasiado así mismos. Además, parece no haber correlación entre la imagen propia y el comportamiento. Lo siguiente son algunos de tales ejemplos:

* Las conclusiones del Consejo Universitario (a través de las encuestas tomadas de millones de estudiantes de la escuela secundaria que tomaron sus pruebas) se encontraron con que setenta por ciento se evaluaba así mismo por encima del promedio; dos por ciento por debajo del promedio. Sesenta por ciento de veían por encima del promedio en “habilidad atlética”; sólo seis por ciento dijeron que se veían así mismos por debajo del promedio. En “habilidad para llevarse bien con los demás” cero por ciento se evaluó por debajo del promedio; sesenta por ciento se evaluó a sí mismo en el diez por ciento superior y veinticinco se veía sí mismos en el uno por ciento superior (The Inflated Self, p.23,24).

* En un estudio, noventa y cuatro por ciento de los miembros de la facultad universitaria se creen mejor que su colega promedio (“A New Look At Pride” en You Better Self, p.90).

* En una publicación reciente de Phychological Review, hecha por la Asociación Psicológica Americana, un artículo fue escrito con el subtítulo: “El Lado Oscuro de la Elevada Auto-estima”. Los autores indicaron, después de estudiar numerosos estudios empíricos serios: “en nuestro punto de vista, los beneficios de una opinión propia favorable se incrementan primordialmente para el ego, y son, si algo,  una carga y problema potencial para todos los demás”. (Registrado en Fortune, 29 de abril de 1996, pp. 211-212). Newsweek afirmó que aunque más de diez mil estudios científicos sobre la autoestima se han realizado, los expertos aun no pueden estar de acuerdo en lo que es (Newsweek, feb. 17, 1992, “Hey, I am Terrific,” pp. 48-51).

* Quizás el estudio más integral en su género fue el que se hizo por la California State Task Force sobre la Autoestima. U.S. News and World Report (2 de abril, 1990), dice con respecto a este estudio: “La era del Presidente Bush resultó en un tiempo perfecto para los programas sobre autoestima. Cuestan poco. Ofrecen la luz del optimismo expuesto al sol de California en un tiempo de gran pesimismo. Son simples – comprendidos fácilmente, extendidos fácilmente. Y en los sistemas de escuelas públicas rotos por grupos de presión irreconciliables, no tenían enemigos naturales. Tienen sólo un desperfecto: Son una idea terrible. Ante todo, a pesar de los informes de primera mano de muchos maestros, no hay casi ninguna prueba de investigación de que estos programas funcionan. El libro Social Importante of Self-Steem, elcuál es básicamente toda la investigación levantada por la fuerza de trabajo de California, dice francamente, ‘Uno de los aspectos decepcionantes de cada capítulo en este volumen… es qué tan baja es la asociación entre la autoestima y el problema potencial a todos los demás” (Reportado en la Fortune, 29 de abril, 1996, pp211-212).

Por Gary E. Gilley

El Arrepentimiento

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El Arrepentimiento

Gary Gilley

Si hay un elemento del mensaje del evangelio que es minimizado hoy en día es la doctrina del arrepentimiento. Algunos lo han eliminado totalmente; otros han distorsionado y suavizado su significado. Algunos lo han hecho sobre fundamentos teológicos, otros por razones más pragmáticas. En el nivel pragmático tenemos que admitir que el arrepentimiento no se desarrolla muy bien en una sociedad narcisista y orientada al yo. Muchos están muy contentos en recibir a Cristo obteniendo vida eterna sin ninguna interferencia fundamental en sus estilos de vida pecaminosos. Si el arrepentimiento es echado a la mezcla, todo cambia. Si el mensaje del evangelio es que Jesucristo murió por nuestros pecados, nuestra respuesta al evangelio es creer y poner nuestra fe en El para perdón de pecados. Pero, ¿es posible confiar en nuestro Señor para perdón y la justicia correspondiente de Dios (2 Cor. 5:21) y al mismo tiempo continuar aferrándonos a nuestros pecados e ídolos? En otras palabras, ¿podemos volvernos a Cristo para perdón y no tener ninguna intención de volvernos del pecado? Pablo no lo creía (Hechos 26:18-20). La palabra bíblica para volvernos del pecado es “arrepentimiento”, la cual, como intentaré demostrar, es esencial para la experiencia de la salvación. El arrepentimiento no es un paso adicional de fe, representa los dos lados de la misma moneda.

El entendimiento de que la salvación es el resultado de la sola gracia de Dios, recibida a través de solo la fe en Cristo solamente, fue la piedra angular de la reforma y es universalmente reconocida por todos los verdaderos cristianos fundamentales/evangélicos. Sin embargo, todos los aspectos de esta triple declaración de las solas están bajo ataque hoy dentro de los círculos evangélicos. Por ejemplo, el evangelio son las buenas noticias que Dios ha provisto el regalo del perdón, la redención y la reconciliación, solo por gracia. Pero, mientras que todas las ramas cristianas defienden la idea de la gracia, se está haciendo cada vez más popular el entendimiento de que la gracia puede ser administrada a través de ciertos sacramentos u obtenida como resultado de ciertos esfuerzos de nuestra parte. Por consecuencia, algunos negarían que la salvación esta basada en Cristo y su sangre derramada, pero algunos afirman que aun aquellos que nunca han escuchado acerca de Cristo o de la cruz pueden encontrar la redención. Afortunadamente, aun cuando estas herejías están ganando popularidad aun se mantienen al margen de la iglesia conservadora. Aun no han penetrado profundamente al corazón del cristianismo que cree en la Biblia.

De una naturaleza más divisiva es la batalla reciente sobre la segunda de las “solas”- una vez más, todos los verdaderos evangélicos están de acuerdo que la gracia de Dios es recibida a través de la fe sin obras de ningún tipo. El debate es sobre la naturaleza de la fe salvadora. Exactamente, ¿Qué es la fe? En el pasado, desde la reforma hasta la mitad del siglo veinte, había solo la cuestión entre los creyentes conservadores de que la fe salvadora incluía un volver del pecado y volverse a Dios. Algunas citas representativas de un amplio rango de perspectivas teológicas pueden ayudar a demostrar este hecho. No aprueba la teología de cada individuo mencionado abajo: Ellos solamente sirven para mostrar el amplio rango de acuerdo sobre el tema entre líderes cristianos importantes del pasado:

Charles Spurgeon (Bautista Reformado)

“Cristo Jesús ni vino con el fin de que usted pudiera continuar en el pecado y escapar de su penalidad; el no vino tampoco para prevenir la enfermedad mortal, sino para alejar lejos esa enfermedad… Cristo ni vino para salvarnos en nuestros pecados, sino para salvarnos de nuestros pecados”[i]

William Booth (Metodista)

“El principal peligro del siglo veinte será: la religión sin el Espíritu Santo, el cristianismo son Cristo, el perdón sin arrepentimiento, la salvación sin la regeneración, y el cielo sin el infierno”.[ii]

A.W. Tozer (Evangélico – Alianza Cristiana Misionera)

“Los cuasi-cristianos siguen un cuasi-Cristo. Ellos quieren Su ayuda pero no Su intervención. Lo halagarán pero nunca lo obedecerán.”[iii]

“Es totalmente dudoso que un hombre pueda ser salvo quien venga a Cristo pidiendo Su ayuda, pero sin la intención de obedecerle en absoluto”.[iv]

Benjamín Warfield (Anglicano)

“No podemos decir que creemos en aquello que desconfiamos demasiado para comprometernos a ello”[v]

J.I. Packer (Anglicano)

“El arrepentimiento que Cristo demanda a Su pueblo consiste en una negación firme de poner limites a los reclamos que El pueda hacer sobre sus vidas… El no tiene ningún interés en reunir una vasta muchedumbre de profesantes quienes se dispersen tan pronto como se enteren lo que realmente demanda seguirle.”[vi]

Más recientemente, sin embargo, algunos se han levantado un desafío de este entendimiento de nuestra gran salvación. El Catecismo Menor de Westminster de 1647 (el cual representa el entendimiento teológico de los cristianos conservadores de esa época y aun permanece representativo de muchos el día de hoy) declara: “El arrepentimiento para vida es una gracia evangélica… Y al comprender la misericordia de Dios en Cristo, para aquellos que se arrepienten, el pecador se aflige y aborrece sus pecados, de manera que se aparta de todo ellos y se vuelve hacia Dios.” Y, “EL arrepentimiento para vida principalmente consiste en dos cosas: volverse del pecado y abandonarlos”.[vii]

Algunos, como Charles Ryrie, por el otro lado, han declarado que el arrepentimiento no es nada más que un cambio de mente acerca de Cristo y no tiene nada que ver con el cambiar nuestras mentas acerca del pecado[viii]. Otros, como Zane Hodges, van más allá y dicen que la predicación del arrepentimiento a un crédulo es agregar obras al evangelio[ix]. Mientras que ambos hombres estarían de acuerdo en que la salvación es salvación no solo para justicia y vida eterna sino también salvación (liberación, rescate) del pecado, no creen que cuando un incrédulo se vuelve a Dios este debe también por lo tanto y de acuerdo a estos hombres, pueda volverse a Cristo, confiar en El para salvación, y pedir perdón y aun no tener una intención ni desear absolutamente volverse del pecado. Ya aun ser salvos del pecado y declarados justos.

Algo seriamente esta mal aquí. ¿Es parte del mensaje del evangelio el volverse del pecado así como el volvernos a Dios o no lo es? Como hemos visto, hombres piadosos están formados en ambos lados del tema. Pero las declaraciones de hombres, mientras que sirven como un punto de referencia, no son la fuente final de la verdad. Por esto debemos volvernos a las Escrituras.

La Conversión

Hay tres palabras griegas, epistrepho, metamelomai y metanoeo, encontradas en el Nuevo Testamento que tratan con el concepto de volverse del pecado y volverse a Dios. La primera de estas palabras es episthrepho a menudo traducida “dar la vuelta, regresar o ser convertido”. Alrededor de la mitad de sus usos involucran un cambio físico o secular. Por ejemplo, el demonio exorcizado de un hombre dice: Volveré (epistrepho) a mi casa de donde salí (Mat. 12:44). El resto de los usos de epistrepho tienen una implicación teológica o espiritual –es este el que queremos examinar.

“El significado básico de epistrepho es volverse en el sentido físico, mental o espiritual del término; y esto por lo tanto cuando la palabra se mueve en el mundo del pensamiento y de la religión, significa un cambio de perspectiva y una nueva dirección dada ala vida o a la acción”[x]. Un cambio de cualquier clase involucra dos cosas: volverse de algo y volverse hacia algo. En la esfera de la conversión espiritual (epistrepho) significa, por una parte, un cambio hacia Dios. “Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron (epistrepho) al Señor.” (Hechos 9:35). “Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió (epistrepho) al Señor.” (Hechos 11:21). “Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten (epistrepho) a Dios” (Hechos 15:19). “Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto (epistrepho) al Pastor y Obispo de vuestras almas.” (1 Ped. 2:25). Aun en el evangelio de Juan, donde a menudo encontramos el concepto del arrepentimiento, si no la palabra, nos topamos con epistrepho. “Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; Para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, Y se conviertan (epistrepho), y yo los sane.” (Juan 12:40). A mi entender, pocos tendrían problema con la idea de que la fe salvadora involucra un cambio hacia Dios.

Por el otro lado, una persona no puede volverse a alguien o a algo sin antes volverse de algo. Es en este punto que mucho de la controversia irrumpe. Cuando una persona se convierte a Dios por la gracia salvadora ¿de se convierte ella? Un examen de los textos clave claramente revela que cuando uno se convierte a Dios, simultáneamente se convierte del pecado. Miremos las Escrituras: En 1 Tesalonicenses 1:9 Pablo escribe: “porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis (epistrepho) de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero”. Al convertirse a Dios, los tesalonicenses se convirtieron de sus ídolos. ¿Puede uno convertirse a Dios y aun continuar y aun aferrase a sus ídolos? Pablo no lo creía. Convertirse a Dios de los ídolos es un paquete –ligado inseparablemente.

Cuando Pablo predicaba el evangelio en Iconio el fue claro: “Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis (epistrepho) al Dios vivo” (Hechos 14:15). Es obvio que Pablo no preveía a alguien convirtiéndose a Dios sin antes convertirse de “estas vanidades”. Y recuerde, esto fue en el contexto de la predicación del evangelio, no dando instrucciones sobre la santificación.

En la conversión de Pablo el fue comisionado a los gentiles con el propósito de “para que abras sus ojos, para que se conviertan (epistrepho) de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.” (Hechos 26:18). El evangelio predicado, a través del poder del Espíritu Santo, preparará a las personas a ver la verdad con el fin de que puedan convertirse de algo hacia algo. Se convertirán de la oscuridad (pecado, maldad) a la luz (justicia), del dominio o señorío de Satanás al dominio o señorío de Dios. Y justo cuando no malentendamos la comisión de Pablo, note como él lo aplica a su propio ministerio: el fue a los gentiles predicando: “anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen (metanoeo- vea el significado de esta palabra) y se convirtiesen (epistrepho) a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento (metanoeo)” (Hechos 26:20). Pablo no vaciló en llamar al arrepentimiento y a la conversión. El no veía incongruencia entre la fe y el arrepentimiento del pecado. No había pasos separados, sino que eran parte y conjunto de una misma cosa: el evangelio.

El Diccionario de Teología del Nuevo Testamento (una fuente y estándar valioso para el estudio de palabras) dice esto: “Cuando un hombre es llamado en el Nuevo Testamento para conversión, significa fundamentalmente una nueva conversión de la voluntad humana hacia Dios, un retorno a casa de la ceguera y error hacia el Salvador de todos (Hechos 26:18; 12 Ped. 2:25)… La conversión involucra un cambio de señores. Uno quien hasta entonces había estado bajo el señorío de Satanás (Efesios 2:1-2) viene hacia el señorío de Dios, se lleva a cabo una rendición de vida a Dios en fe incluyendo toda su ser (Hechos 26:20).”[xi]

Un Lamento

La siguiente palabra griega que debemos considerar es metamelomai, una palabra que es a menudo confundida con el verdadero arrepentimiento. No lleva la idea de un cambio de mente o de arrepentimiento, sino más bien un nivel de sentir que de un nivel cognitivo. La idea básica de metamelomai parece ser un lamento, un lamento que puede o no puede llevar a alguien a convertirse a Dios. Por ejemplo, Judas “sintió remordimiento” (metamelomai) de su traiciona Jesús pero el no se arrepintió (Mat. 27:3). Es importante señalar que muchos usan el relato de Judas para probar que el arrepentimiento no es parte de la fe salvadora. Ellos dicen: “Miren a Judas, el se “arrepintió”, pero obviamente no se hizo cristiano”. Sin embargo, la palabra no es metanoeo (arrepentimiento) sino metamelomai (lamento). Judas estaba triste por sus acciones –por cosas que no resultaron como las había esperado. Pero el no estaba arrepentido –el no se volvió de sus pecados hacia Dios para perdón. Ni tampoco se convirtió (epistrepho) en el sentido de convertirse a Dios. El simplemente sintió remordimiento.

En 2 Corintios 7:8, 9 la distinción es clara. Pablo escribe: “Porque aunque os contristé con la carta, no me pesa (metamelomai), aunque entonces lo lamenté (metamelomai); porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os contristó. Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento (metanoia)”.

El verdadero arrepentimiento puede incluir aspectos de lamento y remordimiento y lo más probable que así será, pero estrictamente hablando, el arrepentimiento es un cambio de mente acerca de algo.

Arrepentimiento

El verbo más importante en nuestro estudio es la palabra griega metanoeo. Esta es la palabra mas a menudo traducida como “arrepentimiento” en el Nuevo Testamento. El uso secular significa el cambio de mente acerca de algo –que es algo que depende del contexto. En el uso del Nuevo Testamento, como lo veremos, metanoeo siempre tiene una referencia al cambio de mente acerca del pecado en tal manera que el individuo realmente se vuelve del pecado.

El Arrepentimiento en el Antiguo Testamento

Un número de palabras en los registros del Antiguo Testamento son traducidos o llevan el significado de “arrepentirse” o “arrepentimiento”. Walter Kaiser escribe que “el uso antiguo profético del término “arrepentimiento” “volverse” al Señor, aparece en 1 Samuel 7:3:[xii]

“Habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a él servid, y os librará de la mano de los filisteos.”

Note que Samuel llama al pueblo no solo a volverse a Dios sino también a volverse de sus ídolos. Este es el entendimiento típico del Antiguo Testamento del concepto del arrepentimiento y el mensaje constante de los profetas. “Jehová amonestó entonces a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos” (2 Reyes 17:13). Al arrepentimiento del Antiguo Testamento incluye un volverse del pecado y volverse a Dios. Este tema es llevado al Nuevo Testamento y es también un mensaje constante y consistente.

El Arrepentimiento en el Nuevo Testamento

Antes de que exploremos el significado y uso del arrepentimiento en el Nuevo Testamento debemos primero examinar el pasaje favorito de aquellos que niegan que el arrepentimiento tiene lugar en el momento de la salvación. En Hechos 16 tenemos el relato del carcelero de Filipos quien, debido a una poderosa manifestación de Dios, pide a Pablo y a Silas: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” (vv. 30, 31). Puesto que Pablo dice “cree” y no menciona el arrepentimiento o el convertirse del pecado a Dios, la conclusión es que el arrepentimiento es un acto innecesario, de hecho es una agregar obras para la salvación. Si el arrepentimiento fuera necesario Pablo lo hubiera mencionado. ¡Caso cerrado!

Peor no tan rápido. De acuerdo, la salvación es través de la fe solamente en Cristo solamente, pero hay un ciertos de asuntos que tenemos que investigar aquí. Esta simple respuesta de Pablo: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo” hacen surgir una serie de preguntas: “¿Qué quiere decir con creer? ¿Quién es el Señor Jesucristo? ¿Qué quiere decir son ser salvo? El carcelero quería ser salvo, pero, ¿salvo de que?

La salvación significa “rescate” o “liberación”. Podemos asumir que el carcelero quiso ser salvo de su pecado y de sus consecuencias. Implícitamente, si no que explícitamente, esto es arrepentimiento. Pero más relacionado a esta discusión es que información adicional con respecto al evangelio ha sido proporcionada. Es cierto que Pablo no menciona el arrepentimiento, peor también es cierto que el no menciona la gracia, la cruz, la resurrección, la muerte substitutoria de Cristo, y muchos otros aspectos del mensaje del evangelio. ¿Significa esto que estos temas no están relacionados y son innecesarios? Prácticamente hablando puedo ir con un incrédulo y decirle “cree en el Señor Jesucristo” y el puede afirmar fe en Cristo. Pero sin más información el nunca podría conocer quien es Cristo o que es lo que ha hecho. El podría “creer” pero no ser salvo.

Seguramente en nuestros esfuerzos evangelísticos bien podemos no pedirle a alguien que crea en Cristo sin antes primero explicarle todo el evangelio –y tampoco lo hizo Pablo. En el siguiente versículo se nos dice: “Y le hablaron la palabra del Señor a él” (v. 32). No sabemos el contenido de esta instrucción, pero podemos confiar que antes que el carcelero verdaderamente colocara su fe en Cristo el conoció el evangelio desde el principio hasta el fin. El punto es que es muy difícil e incorrecto, basar una doctrina en un pasaje sencillo, tal como este lo es, en el cual no conozcamos exactamente que fue lo que se dijo.

Por el otro lado, mientras que no sabemos los detalles de lo que se le dio al carcelero, no sabemos el contenido de algunos sermones apostólicos. En Pentecostés, en el primero sermón de Pedro concluye con esta invitación: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38). Pedro no perdió el tiempo, en su siguiente oportunidad el demandó: “arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados” (Hechos 3:19). Ni es solo una doctrina de los labios de Pedro. Pablo proclamó en el Areópago: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). Después cuando Pablo estaba defendiendo su comisión apostólica al Rey Agripa el explica que el Señor lo envió “para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí (Cristo), perdón de pecados y herencia entre los santificados.” (Hechos 26:18). El evangelio que Pablo predicó llamaba a los hombres a convertirse (epistrepho), por la fe, de las tinieblas a la luz y del dominio de Satanás al dominio de Dios. Ahora, antes de que comencemos a decir lo que esto significa, todo o que tenemos que hacer es ir a los versos 19 y 20 y ver lo que Pablo quiere decir. “…no fui rebelde a la visión celestial, sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen (metanoeo) y se convirtiesen (epistrepho) a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.” Sin preguntar Pablo veía su ministerio llamando a hombres y mujeres a arrepentirse y convertirse a Dios el cual resultaba en una vida transformada.

Pero ¿qué significa arrepentimiento?

Seguramente nadie puede estar en desacuerdo con las palabras claras de la Escritura. Así que ¿cuál es el problema? El debate recae ampliamente en el área de la definición. La palabra griega más importante (metanoeo) significa cambio de mente acerca de algo. Charles Ryrie y los demás como él enseñan que el arrepentimiento es un cambio de mente acerca de quien es Jesucristo. Al arrepentimiento, en su entendimiento, no tiene nada que ver con el pecado. Cambiar nuestras mentes acerca de Cristo es parte de la fe salvadora, pero cambiar nuestras mentes acerca del pecado y de su señorío sobre nuestras vidas son “obras”, como ellos dicen. ¿Es esto cierto? ¿El arrepentimiento no tiene ninguna referencia al pecado? Bueno, la única manera de saberlos es estudiando la Escritura misma.

Examinando el uso del verbo “arrepentirse” (metanoeo) y el sustantivo “arrepentimiento” (metanoia) podemos determinar como es usada la palabra en el Nuevo Testamento. No todas las referencias que examinaremos están en el contexto de la salvación o del evangelio, porque no es nuestra intención en este punto unir el arrepentimiento y la fe salvadora (lo haremos después). En este punto simplemente queremos ver como los escritores del Nuevo Testamento usaron las palabras metanoeo/metanoia. Cuando los lectores originales del Nuevo Testamento encontraron la palabra “arrepentirse” ¿Qué creyeron que significaba?

Metanoeo y Metanoia en los Evangelios

Anteriormente señalé el concepto del Antiguo Testamento del arrepentimiento (y la conversión). Esta más allá de la duda que cuando los profetas del Antiguo Testamento llamaron al arrepentimiento, estaban llamando al pueblo a convertirse de sus pecados. La idea de “cambiar su mente” acerca de Cristo sería completamente extraña para los escritores del Antiguo Testamento. Esto debemos tenerlo en mente al irnos al los evangelios. Cuando Juan el bautista y Jesús vinieron predicando el arrepentimiento ¿Qué fue lo que su audiencia entendió acerca de su significado? Seguramente la primer cosa que cruzó por sus mentes fue arrepentirse del pecado y convertirse a Dios. A menos que Juan, Jesús o los escritores de los evangelios específicamente redefinieran el arrepentimiento en otros términos, podríamos esperar que el arrepentimiento llevara la misma connotación que había tenido por siglos. Pero no vemos tal cambio.

En el Nuevo Testamento el significado de metanoeo/metanoia no es definido por el contexto en numerosos pasajes. En otras palabras, las palabras mismas son usadas pero su significado específico es discutible (Mat. 3:2; 3:8, 11; 4:17; Mar. 1:15; Luc. 3:8; 16:30). Como ejemplo, Juan el bautista llamó al pueblo a “arrepentíos por que el reino de los cielos se ha acercado” (Mat. 3:2). Jesús aun no había venido a escena cuando Juan pronunció estas palabras, entonces, podríamos esperar que el pueblo judío vieran de la misma manera lo que veían en mensajes similares de los profetas del Antiguo Testamento, i.e., volverse del pecado y volverse a Dios. Dando el beneficio de la duda, no podemos probar que esto fue lo que quiso decir Juan.

Por el contrario, en muchos otros casos el contexto en el cual metanoeo/metanoia son usados, el sujeto es claramente el pecado y la necesidad de convertirse de ello (Mat. 9:13; 11:20; 12:41; Mar. 1:4; 2:17; Luc. 3:3; 5:32; 6:12; 10:13; 11:32; 13:3, 5; 15:7, 10; 17:3). Algunos pasajes representativos dicen: “Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento” (Lucas 15:7); “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.” (Luc. 15:10); “Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.” (Luc. 17:3, 4). En la Gran Comisión, Jesús informa a sus discípulos: “que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones” (Luc. 24:47). En cada uno de estos casos es irrefutable que el arrepentimiento/arrepentirse significa un cambio de mente o convertirse del pecado. Ni una sola vez es definido el arrepentimiento como un cambio de mente acerca de Jesús.

Metanoeo y Metanoia en el Libro de los Hechos

Al dejar la escena Jesús, encontramos a los apóstoles, en obediencia a la Gran Comisión, predicando arrepentimiento. De los once usos de mentanoeo/metanoia en el libro de los Hechos, dos (5:31; 8:22) están en el contexto del pecado en general. Hablando a Simón el mago, por ejemplo, quien decía ser un creyente pero había cometido un gran pecado, Pedro dice: “Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón” (hechos 8:22). Simón debía convertirse de su pecado si quería ser perdonado.

En Hechos 11:18; 13:24; 19:4 el contexto no es suficientemente específico para determinar dogmáticamente que el arrepentimiento significa convertirse del pecado, sin embargo esto sería la conclusión más probable en cada caso.

Las otras cinco referencias son todos en el contexto de la salvación. Hemos visto en algunas de ellas antes pero note cuidadosamente cada contexto. En Hechos 2:38 los judíos se les dice que se arrepientan para el perdón de pecados. En Hechos 3:19 se les dice que se arrepientan para que sus pecados sean borrados. Hechos 17:30 dice que Dios llama a hombres en todo lugar a arrepentirse. En Hechos 20:21 Pablo dice que el predicó tanto a judíos como a griegos la necesidad del “arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo”. En Hechos 26:20 esta la declaración de la misión de Pablo la cual es llamar a hombres a arrepentirse y convertirse a Dios. En ninguno de estos ejemplos el arrepentimiento es redefinido como un cambio de mente acerca de quien es Jesús. En el menos tres de los casos metanoeo/metanoia están definitivamente en el contexto del pecado y el perdón de pecados. Nuestra conclusión a través del libro de los Hechos es que nada ha cambiado –el arrepentimiento aun significa lo que siempre ha significado: convertirse de pecado.

Metanoeo y Metanoia en Apocalipsis

Cada mención de metanoeo/metanoia en Apocalipsis esta en el contexto inmediato del pecado (2:5, 16, 21, 22; 3:3, 19; 9:20, 21; 16:19,11). Apocalipsis 2:21 dice: “Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.” Apocalipsis 9:21 dice así: “y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos.”. Esto es instructivo puesto que Apocalipsis es el último libro del Nuevo Testamento escrito y encontramos que el significado del arrepentimiento ha permanecido constante. En cada pasaje claramente definido en el Nuevo Testamento, el arrepentimiento tiene siempre el significado de convertirse del pecado. Metanoeo/metanoia no son siempre usados en referencia a la salvación sino siempre conlleva la connotación de convertirse del pecado.

Metanoeo y Metanoia en las Epístolas

En las epístolas metanoia es encontrada varias veces. Ocasionalmente, su significado es indeterminado (Rom. 2:4; 2 Tim. 2:25; Heb. 6:1, 6). En otros casos el pecado es indiscutiblemente el contexto (2 Cor. 7:9, 10; Heb. 12:17). El único uso de metanoeo en las epístolas es 2 Corintios 12:21; “que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido”. Aquí, una vez más, el arrepentimiento es usado en el contexto del pecado. Ninguna vez encontramos lo contrario. Ninguna vez encontramos arrepentimiento haciendo alguna referencia a cambiar nuestras mentes acerca de quien es Cristo. El contexto, cuando puede ser determinado, siempre esta en la esfera del pecado; en ningún pasaje esta la idea de convertirse del pecado extraña a su contexto.

Con esto en mente 2 Pedro 3:9 debe ser considerado cuidadosamente: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (metanoea).” Si, cuando las Escrituras nos llaman al arrepentimiento, significa convertirse del pecado y volverse a Dios como hemos demostrado, entonces, decir a los pecadores que no deben volverse del pecado (solo deben cambiar su mente acerca de Cristo para ser salvos) es un evangelio falso. La salvación es a través de la fe solamente. La fe salvadora significa que nos hemos convertido de nuestros ídolos y del pecado en el cual hemos confiado siendo salvos habiendo sido esclavos por mucho tiempo y convertirnos a Cristo en fe, con el fin de recibir el perdón y la libertad de esos pecados (Rom. 6:12-14) y la justicia de Dios (2 Cor. 5:21). Ser salvos seguramente significa que somos salvos de algo para algo. Somos salvos del pecado para la justicia encontrada en Cristo.

Sin embargo, los oponentes del arrepentimiento rápidamente notan que metanoeo/metanoia es rara vez usada en referencia a la salvación en las epístolas. Por tanto, ellos concluyen, que no es parte del evangelio. ¿Cómo refutamos esto? De varias maneras:

1) El libro de los Hechos registra el mismo período de tiempo durante el cual muchas de las epístolas fueron escritas. Por ejemplo cuando Pablo hablo las palabras registradas en Hechos 26:20 diciendo que su ministerio había sido llamar a las personas a “arrepentirse y convertirse a Dios”, el ya había escrito 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Corintios, Gálatas, y similarmente Romanos. Mientras que el menciona el arrepentimiento solo cuatro veces en estas cinco epístolas. Sin embargo él proclama en Hechos 26:18-20 que llamar a los hombres y mujeres al arrepentimiento siempre había sido su ministerio por todo el tiempo.

2) El Nuevo Diccionario Internacional de Teología del Nuevo Testamento tiene un excelente comentario en este punto:

El hecho de que este grupo de palabras no ocurre a menudo en los escritos Paulinos (solo 5 veces) y no todos en los Joanianos (aparte de Apocalipsis), no significa que la idea de la conversión no esté presente ahí sino que solamente que mientras tanto se ha desarrollado una terminología mas especializada. Tanto Pablo como Juan están de acuerdo en la idea de la conversión mediante esa fe. Pablo habla de la fe como “siendo de Cristo”, como “la muerte y resurrección del hombre junto con Cristo”, como “la nueva creación”, como “vistiéndose del nuevo hombre”. La literatura joanina representa la nueva vida en Cristo como el “nuevo nacimiento”, como pasando de la muerte a la vida y de la oscuridad a la luz, o como la victoria de la verdad sobre la falsedad y el amor sobre el odio.[xiii]

3) Puesto que la Escritura nunca contradice la Escritura es un precedente peligroso marcar una parte de la Escritura en contra de otra. Debemos reconocer las distinciones de su contexto, pero rechazar una enseñanza cara de doctrina solo porque no es encontrado en ciertos pasajes favoritos es un serio error. Por ejemplo, nuestro Señor ni una sola vez utilizó la palabra “gracia” (y es solamente encontrada cuatro veces en los cuatro evangelios, y nunca es usada en la primera epístola de Juan) pero ¿quien lo descartaría de su lugar de prominencia en el mensaje del evangelio? Es posible aislar las Escrituras. Si, Es cierto que las epístolas fueron escritas principalmente para enseñar doctrina a la iglesia –pero esto no significa que la doctrina no pueda ser encontrada en otras partes de la Escritura. El arrepentimiento, definido como convertirse del pecado como parte de la fe salvadora, es claramente enseñado en muchos pasajes de las Escrituras. Quienes somos para redefinir esa palabra, o eliminarla totalmente, solo porque no es encontrada en pasajes en los cuales algunos dicen que debe estar (tales como el evangelio de Juan)

Estudios de Palabras

En realidad el peso de la prueba están en aquellos quienes deben luchar con los llamados claros al arrepentimiento encontrados en la Escritura (e.g. Hechos 2:38; 3:19; 26:18, 20). Hay solo en realidad tres opciones cuando es examinada la evidencia. Pedro y pablo sabía de que estaban hablando y llamaban a las personas a la fe a convertirse de sus pecados y volverse a Dios. O, estos hombres y otros más estaban en un error en lo que enseñaban (una posición impensable). O, el arrepentimiento significa algo más, i.e. cambiar la mente acerca de quien es Jesús. ¿Cuál de estas es?

Creemos que hemos mostrado una prueba conclusiva de que en cada caso, donde puede ser determinado su significado, metanoeo/metanoia en el Nuevo Testamento significa convertirse del pecado. Por el otro lado, no hay ni un solo uso claro de cualquier palabra para arrepentimiento que específicamente y exclusivamente cambie la mente acerca de Cristo. ¡Ni uno!

Sigamos adelante y examinemos las definiciones dadas por los expertos sobre estudio de palabras:

Estudio de Palabras de West: El Arrepentimiento en el Nuevo Testamento “incluye no solo el acto de cambiar la actitud hacia una opinión sobre el pecado sino también renunciar a él… El acto de arrepentimiento es basado primero que todo principalmente sobre una comprensión de el carácter del pecado, la culpa del hombre con respecto a ellos, y el deber del hombre de apartarse de ellos”[xiv]

Vines: “En el NT el asunto tiene referencia principalmente al “arrepentimiento” del pecado, y este cambio de mente incluye tanto volverse del pecado como volverse a Dios.”[xv]

El Nuevo Diccionario Internacional de Teología del Nuevo Testamento: “convertirse (en el OT) significa dar completamente una nueva dirección al hombre como un todo y volverse a Dios. Esto incluye apartarse de la maldad… (en el NT) el entendimiento intelectualmente predominante de metanoia como cambio de mente juega un apequeña parte en el NT. Más aún la decisión del hombre a darle la vuelta es enfatizada. Es claro que no estamos preocupados por un cambio externo simplemente ni con un simple cambio intelectual de ideas.”[xvi]

Kittel: el arrepentimiento es una “conversión radical, una transformación de naturaleza, un volverse definitivo de la maldad, un cambio decidido a Dios en obediencia total”.

Conclusión

Algunos han concluido que incluir el arrepentimiento como parte de la fe salvadora es “obras de justicia”. Esto es, es un acto en el que un hombre deben agregar a la fe con el fin de ser salvo. Hemos mostrado desde la Escritura que ese no es el caso. Además, de acuerdo a la Escritura, el arrepentimiento es un don de Dios (vea Hechos 11:18; 2 Tim. 2:25). As1= nadie puede confiar en Cristo para salvación a menos que Dios lo capacite para hacerlo, así, nadie se arrepiente si Dios no le concede el arrepentimiento. El arrepentimiento no es una obra más de lo que lo la fe es.. El punto es, cuando una persona verdaderamente se convierte a Cristo el también se convierte del pecado. Esto es claro en la enseñanza de la Palabra de Dios.

Tomado del libro:

This Little Church Went To Market


[i] Charles Spurgeon, Metropolitan Tabernacle Pulpit Vol. 11, (Banner of Truth 1992), p. 138.

[ii] Como se cita en The Day Drawing Near, Vol. 2 no. 2, p. 4.

[iii] A.W. Tozer, Man: The Dwelling Place of God (Harrisburg: Christian Publications, 1966), p. 143.

[iv] A.W. Tozer, The Root of Righteous (Harrisburg: Christian Publications, 1955), p. 85

[v] Benjamin B. Warfield, Biblical and Theological Studies (Presbyterian & Reformed, 1952), p. 403.

[vi] J.I. Packer, Evangelism and the Sovereignty of God (Downers Grove: Inter-Varsity Press, 1961), p. 403.

[vii] The Westminster Shorter Catechism section LXXXVII

[viii] Vea Charles Ryrie, So Great Salvation (Chicago: Moody Press, 1997), pp. 96-99.

[ix] Vea Zane Hodges, The Gospel Under Siege (Dallas: Redención Viva, 1981).

[x] William Barclay, Turning to God (Philadelphia: The Westminster Press, 1964), p. 20.

[xi] Colin Brown (Editor General), The New International Dictionary of New Testament Theology, Vol. 1 (Grand Rapids: Zondervan, 1979), p. 355.

[xii] Walkter C. Kaiser, Jr. Toward an Old Testament Theology (Grand Rapids: Zondervan, 1978), p. 137.

[xiii] Ibíd., p. 359.

[xiv] Kenneth Wuest, Studies in the Vocabulary of the Greek New Testament (Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans, 1976), p. 28.

[xv] Vines Complete Expository Dictionary of Old and New Testament (Grand Rapids: Eerdmans, 1985), pp. 1002-1003.

[xvi] Gerhard Kittle, Theological Dictionary of the New Testament (Grand Rapids: Eerdmans, 1985), pp. 1002-1003