Sesión 6:Phil Johnson – Shepherds’ Conference

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Sesión 6: Phil Jonson – Shepherds’ Conference

Viernes, Marzo 6, 2009

Tomado de Shepherds’ Fellowship – Pulpit Magazine

(Por Nathan Busenitz)

NOTA: Estas notas son muy abreviadas debido a la cantidad de información que Phil cubrió en su sesión. El audio de la sesión está disponible aquí.

Phil comienza agradeciendo a los pastores de tiempo completo por lo que hacen semana tras semana.

Esta mañana, observaremos dos versículos en Tito 2:7–8. Tito fue un joven pastor que fue sumamente valioso para Pablo. Y Pablo le escribe a Tito con las instrucciones que se hallan en vv. 7–8.

Phil escogió este texto porque él está preocupado por la tendencia entre algunos pastores a usar temas vulgares, chistes sucios, y cosas por el estilo en el ministerio hoy bajo la apariencia de contextualización cultural. Hay aquellos que afirman que esta clase de lenguaje es esencial para ser relevante para alcanzar a la cultura. Pero el apóstol Pablo dijo lo contrario.

El New York Times Magazine recientemente realizó un artículo principal sobre Mark Driscoll, y éste fue un asunto importante que fue llevado a colación por el artículo.

¿Qué lenguaje es apropiado en el púlpito? Una década o poco más o menos atrás, esto aun no habría sido una cuestión en el evangelicalismo. El número de jóvenes que están cautivando con suciedad y pláticas absurdas en el púlpito es asombroso; y a un número de líderes evangélicos están dejando de tomar una posición pública en contra de ello.

Phil nota que él afronta un dilema práctico aquí – por un lado, él quiere dar ejemplos para demostrar que él no exagera, y por otro lado él no quiere arrastrar tales obscenidades en un servicio de adoración. De forma sana, él menciona a la Iglesia X y varios otros ejemplos.

Afirmar que hay que usar tal sensualidad para llevar a las personas a Cristo en nuestra cultura es una mentira. Sin embargo, esa es la misma línea de razonamiento que está siendo utilizada. Este enfoque a la relevancia ha barrido al movimiento evangélico por una tormenta en solamente los último años. Ed Young y otros son ejemplos de la tendencia para hablar de sexo desde el púlpito.

A un grado muy grande, todo el uso de la palabra “contextualización” ha sido incautado por aquellos que quieren una excusa para llenar sus mentes, y las mentes de su pueblo, con obscenidades. Si el enfoque de uno hacia la contextualización es hacerse sentir cómodo en una cultura secular, entonces esa persona tiene una visualización al revés de las palabras de Pablo en 1 Corintios 9.

Tito fue muy querido para Pablo, le era de confianza a Pablo, y Pablo lo dejó en Creta para establecer ancianos. La cultura de Creta era perversa – mentirosos, detestables, desobedientes, bestias malignas, glotones perezosos, etc. Pablo no le dice a Tito que acepte los aspectos mundanos de la cultura cretense; ni el apóstol baja la barra del liderazgo de la iglesia para complacer a la cultura corrupta.

La tarea de Tito estaba clara. Él no debía ayudar a la cultura corrupta de los cretenses. De hecho, como un joven, él debía ser un ejemplo de pureza, integridad, dignidad, reverencia, y de sanas palabras – justo lo opuesto de la cultura cretense. Den allí, el señalamiento de Pablo en Tito 2.

El flujo de la lógica en estos versículos comienza con doctrina sana y luego se dirige hacia una idea general del comportamiento que debe dar como resultado. La doctrina es sumamente importante y algunas doctrinas son vitales. Pero hay asimismo ciertos principios de santidad y santificación personal que son tan vitales que estamos obligados a quebrantar el compañerismo con aquellos que los violan (cf. 1 Cor. 5). Si alguien profesa ser un cristiano pero su estilo de vida o el lenguaje es consistentemente incompatible con la santidad, no debemos afiliarnos con tales personas.

La san doctrina es esencial, pero la vida correcta debe ir de la mano con la sana doctrina. Éste es el punto de las listas de Pablo en Tito 2:2ff, haciendo énfasis en esas áreas de comportamiento que Tito necesita enfatizar con los creyentes cretenses.

Tito mismo es señalado (como parte de los jóvenes) en los versículos 7 y 8. Es en estos versículos que usted tiene las instrucciones de Pablo hacia un joven ministrando a aquellos en una cultura pagana. No hay nada aquí acerca de Tito adaptando su ministerio al ministerio nada intelectual de Creta. Más bien, Tito debió ser un modelo de reverencia, pureza, y santidad.

En una nota al margen, Phil tarda un momento en discutir el contexto de 9:19ff de 1 Corintios (“me hecho siervo de todos para ganar aun mayor número”). El contexto no es acerca de adoptar a cualquier y cada aspecto de una subcultura con el fin de hubiese sido considerado bueno.

De nuevo en Tito 2, la dignidad es expresamente requerida de los Cristianos de Creta tanto para joven escomo adultos. Esto habría estado en contraste directo a la cultura irreverente de Creta. Como Pablo le dijo a Tito en 1:13, Tito debió reprender a la cultura y no aceptarla.

Si el ministerio de un pastor es caracterizado por la lascivia, la sensualidad, y un discurso que no es sano y el cuál puede ser condenado, ese pastor no está calificado para el ministerio y debería bajarse de ahí. Alentando a Tito a ser caracterizados por palabras sanas, Pablo le estaba diciendo a Tito que no le dé al mundo ninguna razón para desprestigiar el evangelio.

El pastor que puede llenar su sermón con palabras muy sucias, chistes bruscos, y sensualidad sin remordimiento de conciencia necesita salirse del ministerio. El púlpito es el lugar donde las necesidades de la Palabra de Dios han de ser levantadas y exaltadas. Es el último lugar dónde las cosas sagradas deberían ser arrastrado a través de la zanja.

El mundo piensa que todo, no importa cuán vergonzoso, necesita ser sacado y aportado en exhibición incluso en audiencias mixtas. Y la última cosa que la iglesia debería hacer es pensar que el mundo tiene un punto válido.

Hay dos clases de blasfemia que cada cristiano debería evitar: La irreverencia y la conversación obscena. La Escritura no guarda silencio acerca de las cosas que caigan bajo esas dos categorías. Ésta no es un área gris. Ni es un asunto complicado. Nuestro discurso ha de ser sazonado y bueno para edificación. Ninguna palabra desagradable debe salir de nuestros labios, ninguna suciedad, charla absurda, o bromas toscas las cuáles son fuera de lugar.

Efesios 5:4 realmente define (de el lado negativo) lo que quiere decir Pablo por palabra sana e irreprochable en Tito 2:7–8. Las tres palabras en Efesios 5:4 se ocupan de malas palabras, conversación lasciva, y bromas groseras. La Escritura enfáticamente condena estas cosas.

¿Qué acerca del uso de Pablo de skubalon? Esta palabra no fue considerada prohibida en la cultura griega. Fue una palabra fuerte, pero no fue el tipo de expresión vil que alguien pudiera hacerla. Además, el uso de tales expresiones rudas fue en gran medida la excepción en el ministerio de Pablo y no la regla. El otro ejemplo está en Gálatas 5 donde Pablo apunta el argumento del judaizante sobre su cabeza. Su argumento es chocante y duro, pero él no utilizó ninguna expresión vil u obscena. Sin duda él no estaba siendo crudo simplemente para ser agradable. Ni su ministerio fue caracterizado por esta clase comentario sarcástico carnal.

Las palabras fuertes y el lenguaje profano no son lo mismo. Necesitamos palabras fuertes en el púlpito, pero el lenguaje profano no debe tener parte allí.

¿Qué acerca de Cantares de Salomón? El libro de Cantares de Salomón enardece la expresión de amor marital hablando de ella en términos bellos y poéticos. Éste es lo opuesto exacto de lo que está ocurriendo en la iglesia hoy, dónde la belleza y la dignidad de la intimidad marital están siendo llevadas por la zanja. Eclesiastés 9:10 nunca debería ser el blanco de una broma grosera.

Todos nosotros ministramos en culturas impías. Usted necesita ser reverente, dignificado, sano en doctrina y sano en el habla. Esas son las aptitudes para un ministro verdadero y ellas tienen aplicación en cada subcultura. Los labios sucios son un factor que descalifica. No hay nada verdaderamente profético acerca de una boca de basura.

Nuestras vidas y nuestros labios deben reflejar la santidad de Dios.

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