J. C. Ryle y los Puntos Esenciales del Dispensacionalismo

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ESJ-2019 1103-001

J. C. Ryle y los Puntos Esenciales del Dispensacionalismo

POR MISKA WILHELMSSON

Introducción

En las últimas décadas, ha habido un resurgimiento del interés en los escritos del Obispo J.C. Ryle. Particularmente su libro, La Santidad es ampliamente conocido y amado por muchos cristianos, y con razón. Mucho de este renovado interés ha sido promovido por Banner of Truth, la principal editorial que ha puesto los escritos de Ryle a disposición de una nueva generación de creyentes. De hecho, casi todas las obras principales de Ryle han sido reeditadas por Banner of Truth[1], excepto un libro, Coming Events and Present Duties: Being Plain Papers on Prophecy que es el único que trata específicamente con sus puntos de vista con respecto a la escatología. Ryle mismo describió este libro como un manual compacto sobre sus puntos de vista acerca de la profecía futura[2] Afortunadamente, este libro ha sido reeditado por otras editoriales más pequeñas, pero dado que Banner of Truth es mucho más conocido, y considerado como la autoridad en todas las cosas de Ryle, el libro ha permanecido en gran medida en las sombras de la generación actual. No se puede afirmar con certeza, pero parece muy probable que la razón por la que Banner of Truth no reedita este libro de Ryle, se deba a los puntos de vista no pre-mileniales (amilenial y pos-milenial) representados por la editorial, y dado que el libro de Ryle presenta un caso claro de premilenarismo, es comprensible que el editor no esté demasiado ansioso por promover esto. Cualquiera que sea la razón de Banner Of Truth, hay que reconocer que esta decisión de no publicar esta obra escatológica de Ryle, mientras que todavía publica todas sus otras obras, ha contribuido a la ignorancia que existe entre los cristianos, especialmente en los círculos teológicamente reformados, con respecto a los puntos de vista escatológicos algo controvertidos de J. C. Ryle. Es también irónico, que ya durante su propia vida, el mismo Ryle notó cuando reeditó este libro en 1879 después de su impresión inicial 12 años antes (1867), que algunos de los capítulos que él sostenía que tenían valor real, habían recibido poca atención.[3] Más importante aún, Ryle declaró que en su opinión uno de los mayores defectos de la iglesia moderna era que los pastores no predicaban lo suficiente acerca de la segunda venida de Cristo y su reino futuro. Él desafió fuertemente a los lectores de su tiempo, que los cristianos modernos se han vuelto muy diferentes a los cristianos primitivos, en el sentido de que tienden a ignorar completamente la doctrina de la segunda venida de Cristo, convirtiéndola en un asunto periférico, mientras que la iglesia primitiva la colocó como un asunto de primera importancia[5] Por lo tanto, es muy desafortunado que el libro, que Ryle escribió específicamente con respecto a esta doctrina tristemente desatendida, continúe siendo en gran medida desconocida y descuidada hasta el día de hoy. Cuando se habla de Ryle, incluso en las biografías sobre él, muy raramente se menciona la importancia que él le dio a la comprensión correcta de la segunda venida de Cristo y la naturaleza de su reino.

El propósito de este artículo es identificar lo puntos esenciales de la escatología de Ryle, y luego compararlo con los puntos esenciales del dispensacionalismo moderno, para ver si Ryle puede ser descrito como dispensacional en sus puntos de vista relacionados con la verdad profética.

Panorama De Las Opiniones Proféticas De Ryle

Con el propósito de entender los puntos de vista escatológicos y eclesiológicos (en lo que se relaciona con la iglesia y el futuro de Israel como nación) de Ryle, él proporciona un resumen muy útil de sus propias “opiniones proféticas” en el prefacio de su libro.[6] Al principio, él declara su evasión intencional de cualquier cosa “especulativa o conjetural”, limitándose a expresar sólo aquellos “principios proféticos” de los cuales está completamente convencido. Ryle también explica su fuerte aversión por el exceso de dogmatismo con respecto a asuntos proféticos que no son tan claros, ya que esto ha sido la causa de mucho descrédito para el estudio escatológico. Estas declaraciones de precaución deben ser tenidas en cuenta, ya que cuando Ryle más tarde expresa sus puntos de vista sobre diferentes asuntos de estudio profético, no pueden ser rechazados como algo menor, ya que Ryle ya se ha limitado a presentar sólo aquellos grandes principios, de los cuales tiene una convicción inquebrantable.[7] Cuando el lector desee indagar más acerca de los detalles menores de los puntos de vista escatológicos de Ryle, se aconseja recordar este propósito de Ryle, para presentar sólo las doctrinas muy claras y firmes con respecto a la segunda venida de Cristo, evitando cualquier especulación de asuntos secundarios.

Al presentar los artículos principales de su credo profético, Ryle enumera 11 puntos diferentes. En los tres primeros, comienza explicando su punto de vista con respecto a que su era eclesiástica actual es una “dispensación de la elección, y no de la conversión universal.” En los artículos cuatro al seis, explica que la segunda venida de Cristo es “el gran acontecimiento que acabará con la presente dispensación” y que, por tanto, será objeto de la nostalgia y de la oración diaria de todos los creyentes. Él declara que los creyentes no sólo deben mirar hacia atrás a la cruz, sino que también deben esperar su venida otra vez, orando para que su reino venga. Con respecto al reino mesiánico de Cristo, Ryle declara claramente que su creencia es que no habrá milenio antes de que Cristo venga, por lo tanto, rechazando fuertemente tanto el amilenarismo como el posmilenarismo. Además, Ryle afirma que a la venida de Cristo “la tierra será renovada y la maldición quitada”, indicando su creencia en lo que podría llamarse un Nuevo Modelo de Creación, en lugar de un Modelo de Visión Espiritual comúnmente aceptado[10].

En el artículo siete, Ryle presenta su creencia en la futura restauración y salvación de Israel como nación. Afirma claramente que los judíos serán “reunidos de nuevo como una nación separada, restaurada a su propia tierra”. También aclara que esta salvación vendrá por el hecho de ser “convertidos a la fe de Cristo”, lo cual es obviamente una referencia a la verdad de que tanto los judíos como los gentiles son salvos por la fe en Cristo. También es notable que aquí no describe su salvación como parte de la `iglesia’ sino simplemente `la fe de Cristo’, sugiriendo que Ryle parecía tener alguna distinción entre la `iglesia’, y el futuro Israel convirtiéndose como una `nación separada’ a `la fe de Cristo”. Esto contrasta con la visión común de que Israel es salvado como parte de la iglesia, en lugar de que el futuro Israel reciba la salvación mesiánica como Israel nacional y sea de alguna manera distinto de la iglesia de la era presente. Ryle concluye este punto explicando que esta salvación del futuro Israel vendrá después de que ellos “pasen por una gran tribulación”[11] Sin embargo, también hay que señalar que Ryle a veces se refería a los creyentes en el Antiguo Testamento como la “Iglesia del Antiguo Testamento”, y por lo tanto no reservaba la palabra `iglesia’ exclusivamente para la iglesia de esta época presente[12].

Un tema estrechamente relacionado con una visión correcta del futuro Israel, es el enfoque que uno toma con respecto a la interpretación de la profecía del Antiguo Testamento. En el artículo ocho, Ryle presenta su fuerte convicción de entender el “sentido literal” de las profecías del AT, una práctica que ha sido grandemente descuidada por la iglesia cristiana. También expresa gran preocupación por el mal uso que hace la iglesia de la profecía del AT, debido a la práctica común de “espiritualizar” el lenguaje de la Biblia. Describe esto como un sistema erróneo de interpretación, que a menudo ha dado lugar a que se pierda por completo el verdadero significado de las Escrituras[13].

En el artículo nueve, expresa su cautela con respecto a la interpretación del libro del Apocalipsis, afirmando que no seguiría plenamente los esquemas preteristas (casi totalmente cumplidos) ni futuristas (casi totalmente incumplidos), sino que más bien espera que la verdad se encuentre en algún lugar entre los dos puntos de vista. Luego sigue con el artículo diez, describiendo su punto de vista de que la Iglesia Católica Romana es la Babilonia y el anticristo, mientras que al mismo tiempo aclara que él cree que “es altamente probable que un desarrollo más completo del anticristo aún no se exhiba al mundo”. Finalmente, Ryle termina su resumen con una exhortación a los creyentes “a esperar lo menos posible de las Iglesias o Gobiernos bajo la presente dispensación”, animándoles a poner su esperanza y expectativa de todas las cosas buenas en la segunda venida de Cristo[14].

Al final de su resumen sobre sus opiniones proféticas, Ryle recuerda al lector que se ha abstenido a propósito de expresar sus opiniones sobre temas menores (tales como el rapto, la atadura de Satanás, la destrucción de Gog y Magog, etc.), lo cual sería más una conjetura de su parte, en lugar de presentar las verdades incuestionables de la Escritura. A lo largo de su libro, el propósito de Ryle es atraer al lector a una mayor apreciación y anticipación de la segunda venida de Cristo, algo que tan a menudo es descuidado por la iglesia moderna.

LOS ASPECTOS ESENCIALES DE LA ESCATOLOGÍA DE RYLE

Aunque la lista de 11 puntos de Ryle resulta ser un resumen muy útil de sus creencias con respecto a la escatología, hay tres aspectos que se elevan por encima del resto en importancia a lo largo del libro, especialmente con respecto a la discusión más amplia sobre la escatología. Los temas de la interpretación literal, la salvación futura del Israel nacional, y el reino mesiánico de Cristo, son cubiertos extensamente por Ryle en los diferentes capítulos de Coming Events y Present Duties. La importancia de la interpretación literal, funciona como la verdad fundamental, sobre la cual se construye el resto de la escatología de Ryle. Y aunque admite que hay muchas cosas sobre las profecías incumplidas que todavía son difíciles de interpretar y entender, afirma claramente que hay dos grandes verdades que en su mente “sobresalen tan claramente como si estuvieran escritas por un rayo de sol”, siendo verdades bíblicas claras, en lugar de simplemente conjeturas. Estas dos verdades fundamentales son el advenimiento premilenial de Cristo y la salvación futura del Israel nacional. Incluso afirma que estas dos verdades están tan claramente expuestas en las Escrituras, que “su negación es tan asombrosa e incomprensible para mi propia mente como la negación de la divinidad de Cristo.” La comparación de Ryle con la divinidad de Cristo es en realidad una declaración muy fuerte, que muestra su convicción inquebrantable de que estas grandes verdades son en realidad la verdadera enseñanza de la Escritura[15].

1. La Importancia De La Hermenéutica Literal

Con respecto a los puntos de vista escatológicos de Ryle, el aspecto más fundamental del cual fluyen sus otros puntos de vista, es su fuerte insistencia en la interpretación literal de las Escrituras, las profecías del Antiguo Testamento en particular. Declaró que la importancia de los principios correctos de interpretación se encuentra en la raíz misma de la cuestión, siendo de tal importancia que “no puede ser sobrevalorada”[16] Ryle no dudó en exhortar claramente al lector a abrazar plenamente la hermenéutica literal, llamándolo a “adherirse al sentido literal de las palabras bíblicas y a tener cuidado de no apartarse de ella, excepto en caso de necesidad absoluta”. También advirtió fuertemente en contra de la práctica de alegorizar y espiritualizar la Biblia, afirmando que es un hecho muy desafortunado que esta escuela de interpretación introducida por Orígenes haya encontrado tanta aceptación dentro de la Iglesia de Cristo[17].

Ryle reconoció que su punto de vista con respecto a la escatología estaba en conflicto con la gran mayoría de los comentaristas cristianos, particularmente aquellos de la herencia Puritana y Reformada a quienes él estimaba muy altamente[18], sin embargo, él audazmente llamó al rechazo de todas las tradiciones Protestantes que no estaban de acuerdo con la Biblia. Encargó a la iglesia que rechazara el método tradicional de ‘espiritualizar’ las profecías del Antiguo Testamento, y que en su lugar abrazara “el antiguo principio de que las Escrituras generalmente significan lo que parecen significar.” Sorprendentemente, Ryle incluso mencionó nombres de comentaristas bíblicos muy queridos (como Pool, Henry, Scott y Clark), afirmando que ya es hora de que la iglesia renuncie a su “obediencia ciega a las opiniones de tales escritores”. También llamó a la iglesia a ser consistente con su interpretación de las Escrituras, declarando que, así como nosotros interpretamos las profecías de la primera venida de Cristo literalmente, así también debemos hacerlo con respecto a las profecías de su segunda venida. [19] Ryle critica a la iglesia gentil en general por ser culpable de una gran inconsistencia, en el sentido de que los pasajes relacionados con la primera venida de Cristo han sido interpretados literalmente, mientras que los pasajes relacionados con su segunda venida son interpretados espiritualmente. Describe esta práctica como un “hábito arbitrario e imprudente de interpretación”. Compara este error con el de los judíos, argumentando que, así como ellos se han enfocado demasiado exclusivamente en el futuro reino del Mesías, así también la iglesia gentil se ha enfocado demasiado exclusivamente en la primera venida de Cristo en humillación. En cuanto a la gravedad de este error, afirma que, aunque las consecuencias no son tan fatales como ignorar la primera venida del Mesías, son aún más inexcusables, ya que a los cristianos se les ha dado aún más luz en el progreso de la revelación[20].

Con respecto al evangelismo judío, Ryle enfatizó la importancia de tener un entendimiento correcto de la profecía del AT, exhortando al creyente gentil a tener cuidado de no cometer el error de tratar de explicarle al judío que todas las profecías del AT con respecto a Israel y al reino del Mesías han sido espiritualizadas y están siendo cumplidas en la iglesia cristiana. Él declaró con franqueza que mientras más podamos promover el hábito de tomar toda la Escritura en su sentido literal simple, más probable será que los creyentes puedan influenciar a los judíos y alcanzarlos con el evangelio de Cristo.

Si uno se siente tentado a pensar que la insistencia de Ryle en la interpretación “literal” suena como si no entendiera la naturaleza del lenguaje que se usa figurativa o simbólicamente, Ryle responde diciendo que “cuando hablo de interpretación literal, no requiero que ningún hombre niegue el uso del lenguaje figurativo,” explicando que entiende completamente el uso de diferentes símbolos, incluso al describir la gloria de Cristo. Sin embargo, cuando se trata de interpretar la profecía literalmente, afirma que “todo lo que sostengo es que siempre que Dios dice que hará o dará ciertas cosas a Israel y a Jerusalén en este mundo, debemos creer completamente que al Israel y a Jerusalén literales esas cosas serán dadas y hechas” (cursivas en el original)[22].

2. El Advenimiento Premilenial de Cristo

En cuanto a su comprensión de la naturaleza del reino de Cristo, Ryle estaba firme en su creencia de que el milenio se establecería después de la segunda venida de Cristo, en contra de las opiniones prevalecientes de amilenarismo y posmilenarismo. Exhorta con firmeza a la iglesia cristiana y afirma con franqueza que “abundan los engaños sobre el tema del reino de Cristo”, y advierte específicamente a su lector que no deje que ningún hombre lo engañe con “enseñanzas puramente tradicionales” sobre el reino y otras verdades proféticas[23].

Ryle a menudo recuerda a sus lectores el importante principio de interpretar las profecías de la segunda venida de la misma manera que se llenaron los pasajes de la primera venida, afirmando que tan cierto como que Cristo nació de una virgen y caminó en esta tierra, “así también vendrá con nubes de gloria, y reinará sobre la tierra como un rey.” También encarga explícitamente al lector que entienda que una de las grandes verdades del cristianismo es que Cristo gobernará un día sobre todo este mundo, y que aunque “su reino aún no está establecido… se establecerá en el día de su regreso”[24].

Al dar esperanza a los creyentes, Ryle los dirige específicamente a buscar su paz en la cruz de Cristo, y a esperar el reino venidero para su gozosa esperanza.[25] También advierte a los creyentes sobre los peligros de la enseñanza cristiana, que trata de adaptar las promesas de la gloria futura a “la dispensación presente”, incluso si vienen en forma de hermosa poesía, que Ryle describió como una “infección traviesa” de tergiversar el texto de la profecía[26].

En cuanto a la pregunta, si Cristo está sentado actualmente en el trono de David en el cielo, Ryle declara claramente que aunque en verdad es ungido como el verdadero rey mesiánico, no se sentará en su trono hasta que haya establecido su reino milenario sobre la tierra[27], que aunque Cristo tiene la promesa segura del reino venidero, no ha “recibido aún la corona y el trono”[28].

3. La Futura Restauración Del Israel Nacional

Debido a su compromiso inquebrantable con la interpretación literal de la profecía del Antiguo Testamento, Ryle estaba firmemente convencido de la futura salvación y restauración del Israel nacional. Y es por esto que él también protestó fuertemente contra el hábito de ignorar las profecías sobre el futuro Israel debido a un método de interpretación erróneo. Ryle habló fuertemente en contra de reinterpretar a Israel como la iglesia, o de afirmar que la iglesia ha reemplazado a Israel, como afirman muchos de los que se aferran al amilenarismo.[29] Explicó que su protesta era contra “el hábito de alegorizar los dichos claros de la Palabra de Dios sobre la historia futura de la nación de Israel” (cursivas en el original), y que acomodar estas promesas a la iglesia gentil es un hábito penoso “injustificado por cualquier cosa en las Escrituras”.[30] Al describir los propósitos de Dios para los judíos en la era actual, Ryle comenta que han sido separados por Dios, para “que finalmente puedan ser salvos, convertidos y restaurados a su propia tierra”[31].

Con respecto a la enseñanza de los profetas del AT, Ryle explica que todos predicen en un grado u otro “que al final de esta dispensación los judíos deben ser restaurados a su propia tierra y al favor de Dios”. Y al defender su punto de vista a este respecto, contra aquellos que buscan contradecirse, Ryle responde que, “sólo puedo decir que a mis ojos, la futura salvación de Israel como pueblo, su retorno a Palestina, y su conversión nacional a Dios, aparecen tan clara y llanamente reveladas como cualquier profecía en la Palabra de Dios” (cursivas en el original)[32].

Los Contemporáneos Premilenaristas de Ryle

Después de repasar las creencias escatológicas de Ryle, una pregunta que surge naturalmente, ¿fue completamente único entre sus contemporáneos e incluso entre los que lo precedieron? Específicamente, con respecto al premilenarismo y la creencia en la futura restauración del Israel nacional, ¿otros hombres de la tradición reformada se aferraron a los mismos puntos de vista? Mucho se podría decir al repasar las creencias escatológicas de los cristianos durante la época de Ryle y antes, pero como simple resumen, se mencionarán aquí algunos nombres notables, para mostrar que, si bien Ryle se opuso a la mayoría de los comentaristas y maestros de la Biblia reformada, no estaba solo.

La primera persona cercana a Ryle a este respecto fue Horatius Bonar, el calvinista escocés y muy querido escritor de himnos, cuya literatura fuertemente premilenial[33] influyó en Ryle y cuyas obras Ryle recomienda a sus propios lectores, si desean aprender más sobre asuntos proféticos.[34] Otro amado escritor de himnos con convicciones escatológicas similares, fue Augustus Toplady, también un fuerte calvinista.[35] El joven, probablemente más conocido por su plan de lectura bíblica, es Robert Murray M’Cheyne, cuya fuerte creencia en la futura salvación y restauración del Israel nacional era un reflejo de las mismas creencias que tenían Ryle y Bonar. [36] Otro contemporáneo de Ryle fue el conocido predicador bautista Charles Spurgeon, quien también se aferró a una visión fuertemente premilenial sobre la segunda venida de Cristo. [37]

Durante la vida de Ryle, hubo también muchos otros dentro de la Iglesia de Inglaterra, que también se aferraron a fuertes convicciones premilenaristas. Uno de ellos fue el obispo Edward Bickersteth, que tras convencerse del premilenarismo, se convirtió en un respetado promotor del pensamiento premilenial en Gran Bretaña. Muchos líderes evangélicos anglicanos también fueron introducidos a los sólidos argumentos para la perspectiva premilenial por eminentes eruditos premileniales como Edward Greswell y Edward Bishop Elliott[38].

Curiosamente, cuando se trata de la tradición reformada en su conjunto, establecida mucho antes de Ryle, la mayoría sin duda no se dará cuenta de que muchos de los propios eruditos de Westminster (como Thomas Goodwin) eran innegablemente premileniales en su escatología[39], muchos de ellos influenciados por las obras de Joseph Mede (1586-1638), el llamado padre del premilenarismo inglés[40].

LOS ASPECTOS ESENCIALES del DISPENSACIONALISMO MODERNO

Existe mucha confusión, especialmente en la tradición reformada, con respecto a la naturaleza precisa del dispensacionalismo. Algunos parecen sugerir que, como sistema teológico, se ocupa también de cuestiones relacionadas con la soteriología[41], y no sólo de escatología y eclesiología, como afirman los propios dispensacionalistas. Otros parecen equiparar comúnmente el pretribulacionismo con el dispensacionalismo,[42] y aunque ciertamente ha sido una característica del dispensacionalismo, todavía no debe ser considerado como un aspecto esencial incuestionable sobre el cual el sistema se apoya o cae.

Al responder a la pregunta “¿Qué es lo que distingue a un hombre como dispensacionalista? Charles Ryrie presenta los rasgos definitorios del dispensacionalismo como tres categorías principales: (1) una distinción entre Israel y la Iglesia; (2) un compromiso con la interpretación literal; y (3) un entendimiento de la gloria de Dios como el propósito principal de Dios en el mundo. Después de exponer cada uno de estos aspectos, Ryrie concluye afirmando que “la esencia del dispensacionalismo es, pues, la distinción entre Israel y la Iglesia. Esto surge del empleo constante del dispensacionalista de una interpretación normal o sencilla, y refleja un entendimiento del propósito básico de Dios en todos sus tratos con la humanidad como el de glorificarse a sí mismo a través de la salvación y otros propósitos también”[45].

Estos mismos elementos esenciales del dispensacionalismo también son presentados por John S. Feinberg, quien expande los tres elementos esenciales de Ryrie en seis encabezamientos principales: (1) múltiples sentidos de términos como “judío”, “simiente de Abraham”; (2) una comprensión correcta con respecto a la hermenéutica literal; (3) las promesas de pacto a Israel; (4) un futuro distinto para el Israel étnico; (5) la iglesia como organismo distintivo; y (6) la gloria de Dios como filosofía de la historia[46] Incluso con algunas aclaraciones matizadas añadidas a los tres elementos esenciales de Ryrie, la definición básica sigue siendo la misma.

Los dispensacionalistas progresivos, Craig Blaising y Darrell Bock también ofrecen su comprensión de las características comunes de la tradición dispensacional. Aunque su lista también incluye creencias de los no dispensacionalistas (como la autoridad de las Escrituras y la creencia en las dispensaciones, entre otras), todavía presentan los mismos elementos esenciales, como ya lo han articulado Ryrie y Feinberg[47].

Más recientemente, Michael Vlach ha resumido de forma útil los rasgos comunes que se encuentran en todas las listas de Ryrie, Feinberg, y Blaising y Bock, afirmando que todas ellas comparten tres creencias esenciales. El primero es el rechazo de la teología de reemplazo, y la comprensión de la distinción entre la iglesia e Israel. La segunda se refiere a la creencia en una futura salvación y restauración para el Israel nacional. El tercer aspecto relacionado con la importancia de la interpretación literal, especialmente en lo que se refiere a la profecía del Antiguo Testamento.[48] Vlach procede entonces a presentar su propia articulación con respecto a los elementos esenciales del dispensacionalismo, y aunque justamente afina la definición para que sea aún mejor, la premisa básica sigue siendo la misma en lo que respecta a los tres elementos esenciales presentados por los que le precedieron.

Conclusión

Después de examinar lo esencial de la escatología de J. C. Ryle y luego las definiciones modernas con respecto a lo esencial del dispensacionalismo, la pregunta sigue siendo: ¿Ryle era dispensacionalista? Pues bien, es cierto que Ryle nunca se describió a sí mismo como un dispensacionalista (aunque a menudo hablaba de dispensaciones diferentes) y no podía ser descrito como un dispensacionalista real, ya que no parecía aferrarse a una forma desarrollada de dispensacionalismo[49]. Su fuerte cautela a la hora de hacer declaraciones sobre temas como el rapto y el templo de Ezequiel, también hace improbable que sea conformable como parte de un sistema teológico que a menudo se conoce fuertemente por las opiniones de sus seguidores con respecto a estos detalles escatológicos más menores. Sin embargo, es necesario reconocer claramente que, si se compara con lo esencial del dispensacionalismo presentado por los dispensacionalistas modernos mismos, Ryle es apenas indistinguible, ya que sus tres esenciales con respecto a la verdad profética son virtualmente los mismos que los presentados como aspectos esenciales dispensacionales. Por lo tanto, parece mejor entender que la hermenéutica, escatología y eclesiología de Ryle están en acuerdo esencial con el dispensacionalismo moderno, aunque no puede ser descrito estrictamente como un dispensacionalista.

NOTAS:

[1] Andrew Atherstone, ed. Bishop J. C. Ryle’s Autobiography: The Early Years (Edinburgh: Banner of Truth Trust, 2016), 361.

[2] J. C. Ryle. Coming Events and Present Duties: Being Plain Papers on Prophecy (London: William Hunt and Company, 1879), vii.

[3] Ibid., vii.

[4] Ibid., 16.

[5] Ibid., 10-11.

[6] Ibid., vii-xiv.

[7] Ibid., vii-viii.

[8] Ibid., ix.

[9] Ibid., x.

[10] Craig A. Blaising, “Premillennialism” in Three Views on the Millennium and Beyond, ed. Darrell L. Bock (Grand Rapids: Zondervan, 1999), 161.

[11] Ryle, Coming Events and Present Duties, x.

[12] Ibid., 103.

[13] Ibid., x-xi.

[14] Ibid., xi.

[15] Ibid., 133.

[16] Ibid., 127.

[17] Ibid., 128.

[18] Barry Horner. Future Israel: Why Christian Anti-Judaism Must Be Challenged. (Tennessee: B&H Academic, 2004), 343.

[19] Ibid., 49.

[20] Ibid., 45-46.

[21] Ibid., 46-47.

[22] Ibid., 51.

[23] Ibid., 54.

[24] Ibid., 56.

[25] Ibid., 59.

[26] Ibid., 55.

[27] Ibid., 12.

[28] Ibid., 54.

[29] William Cox. Amillennialism Today (Philadelphia: Presbyterian and Reformed Publishing, 1975), 45-46.

[30] Ibid., 126.

[31] Ibid., 186.

[32] Ibid., 189.

[33] Horatius Bonar. Prophetical Landmarks: Containing Date for Heling to Determine the Question of Christ’s Pre-Millennial Advent (London: James Nisbet and Co., 1847).

[34] Ryle, Coming Events and Present Duties, 52.

[35] Augustus Toplady. The Works of Augustus Toplady. (Virginia: Sprinkle Publications, 1987), 447.

[36] Andrew A. Bonar, Memoir and Remains of Robert Murray M’Cheyne (Edinburgh: Banner of Truth, 1844), 196-197.

[37] Dennis Swanson. Charles H. Spurgeon and Eschatology: Did He Have a Discernable Millennial Position? (M.Div. diss., The Master’s Seminary, Los Angeles, 1994), 111.

[38] Iain Murray. The Puritan Hope: A Study in Revival and The Interpretation of Prophecy (Edinburgh: Banner of Truth, 1971), 196.

[39] John Warwick Montgomery “Millennium” in The International Standard Bible Encyclopedia. Volume Three, edited by Geoffrey W. Bromiley, 356-361. (Grand Rapids: Eerdmans, 1986), 359.

[40] Edward Hindson. “Mede, Joseph” in Dictionary of Premillennial Theology, edited by Mal Couch, 250-251 (Grand Rapids: Kregel Publications, 1996).

[41] Keith A. Mathison. Dispensationalism: Rightly Dividing the People of God? (New Jersey: P&R Publishing, 1995), 45-106.

[42] R. C. Sproul. The Last Days According to Jesus (Grand Rapids: Baker Books, 1998), 196-198.

[43] Michael Vlach. Dispensationalism: Essential Beliefs and Common Myths. Revised and Updated. (Los Angeles: Theological Studies Press, 2017), 99.

[44] Charles, Ryrie. Dispensationalism Today (Chicago: Moody Press, 1965), 43-47.

[45] Ibid., 47.

[46] John S. Feinberg, “Systems of Discontinuity,” in Continuity and Discontinuity: Perspectives on the Relationship Between the Old and New Testaments, ed. John S. Feinberg, 63–86 (Wheaton, IL: Crossway, 1988), 67-85.

[47] Craig A. Blaising, Darrell L. Bock. Progressive Dispensationalism. (Wheaton, IL:Bridgepoint, 1993), 13-21.

[48] Vlach, 25-26.

[49] Steven L. McAvoy. “Ryle, John Charles” in Dictionary of Premillennial Theology, edited by Mal Couch, 383-385 (Grand Rapids: Kregel Publications, 1996), 385.

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