Cómo Orar Cuando Eres Tentado Por El Pecado Sexual

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ESJ-2020 0922-001

Cómo Orar Cuando Eres Tentado Por El Pecado Sexual

Por Paul David Tripp

El Pecado es un Problema Personal

Debes confesar que tu comportamiento siempre revela más sobre ti que sobre tu situación, ubicación o relaciones. Creo que es aquí donde la iglesia evangélica ha tendido a carecer de honestidad, integridad y exactitud bíblica. Cuando se trata de la creciente locura sexual que existe en nuestras iglesias (pornografía en Internet, adulterio conyugal, y solteros teniendo sexo), hemos tendido a apuntar nuestros dedos en la dirección equivocada. Hemos hablado mucho sobre la escandalosa degradación sexual y la tosquedad de la cultura circundante.

Y es chocante. Hablamos de las imágenes sexuales de las que es casi imposible proteger a nuestros hijos. Apuntamos a la sexualización de las industrias de la moda y el entretenimiento. Y deberíamos hablar de esas cosas. Hablamos de cómo Internet ha sido moralmente secuestrada por un imperio global de pornografía multimillonario. Hablamos de la locura moral de las clases de salud en la secundaria. Hablamos de cómo el humor sexual infecta incluso la comedia familiar. Todas estas cosas son temas que necesitan discusión y acción, pero el autoengaño y la autojustificación hacen que la conversación sea difícil y nos pone en una situación más difícil.

La locura sexual que vive en los asientos de nuestros servicios dominicales expone y acusa la verdadera condición de nuestros corazones. La deuda y el materialismo que viven en nuestras congregaciones revelan más sobre nosotros que sobre la cultura que nos rodea. Esto es lo importante de este capítulo: cuando te dices a ti mismo que el problema no eres tú, cuando niegas la centralidad de tu corazón en cada elección y acción que haces, y cuando minimizas la peligrosa impureza que aún vive dentro de ti, no buscas la ayuda que necesitas desesperadamente, y no estableces las protecciones que claramente se requieren. Como resultado, te preparas para ser seducido y engañado una vez más.

¿Y Ahora Que?

Bueno, todos debemos enfrentar el hecho de que los cambios en nuestra vida sexual personal no empiezan con el análisis cultural, sino con la confesión personal. El cambio no comienza con señalar la dificultad de tu situación o el comportamiento de la gente que te rodea. El cambio comienza en un lugar: con una confesión profunda. Cuando se trata de sexo, todos necesitamos decir que el mayor problema de nuestra vida sexual somos nosotros.

Te desafío a orar conmigo la oración de David de confesión humilde (Salmo 51).

Hazlo aquí y ahora.

1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones.
2 Lávame por completo de mi maldad,
y límpiame de mi pecado.
3 Porque yo reconozco mis transgresiones,
y mi pecado está siempre delante de mí.
4 Contra ti, contra ti solo he pecado,
y he hecho lo malo delante de tus ojos,
de manera que eres justo[b] cuando hablas[c],
y sin reproche[d] cuando juzgas.

5 He aquí, yo nací en iniquidad,
y en pecado me concibió mi madre.
6 He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo,
y en lo secreto me harás conocer sabiduría.
7 Purifícame con hisopo, y seré limpio;
lávame, y seré más blanco que la nieve.
8 Hazme oír gozo y alegría;
que se regocijen los huesos que has quebrantado.
9 Esconde tu rostro de mis pecados,
y borra todas mis iniquidades.

10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11 No me eches de tu presencia,
y no quites de mí tu santo Espíritu.
12 Restitúyeme el gozo de tu salvación,
y sostenme con un espíritu de poder].
13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
y los pecadores se convertirán a ti.

14 Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación;
entonces mi lengua cantará con gozo tu justicia.
15 Abre mis labios, oh Señor,
para que mi boca anuncie tu alabanza.
16 Porque no te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecería;
no te agrada el holocausto.
17 Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito;
al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.

18 Haz bien con tu benevolencia a Sión;
edifica los muros de Jerusalén.
19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
el holocausto y el sacrificio perfecto;
entonces se ofrecerán novillos sobre tu altar.

Un Asunto del Corazón

Si nuestros problemas sexuales son un asunto de nuestros corazones, si es verdad que hacemos lo que hacemos por lo que hay en nuestros corazones, entonces necesitamos algo más que un análisis cultural, información bíblica y reglas. Dale a un hombre adicto a la pornografía en Internet un conjunto de reglas y veamos hasta dónde lo lleva eso.

El pecado sexual es un asunto del corazón.

Nuestra única esperanza de pureza personal y de defensa contra la locura cultural se encuentra en la transformación de nuestros corazones, y para ello necesitamos la misma misericordia por la que David clama en este hermoso y desgarrador salmo. ¿No te detendrás ahora mismo y clamarás por la misma gracia? La necesitas ahora mismo tanto como David, lo admitas o no.

Adaptado de Sex in a Broken World: How Christ Redeems What Sin Distorts por Paul David Tripp.

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