Música
6 Razones Por las Que el Canto Congregacional está Disminuyendo
6 Razones Por las Que el Canto Congregacional está Disminuyendo
Por Thom Rainer
Aquí está la clara realidad en muchas congregaciones: el canto congregacional está menguando en muchas iglesias. En algunas iglesias parece haber desaparecido por completo.
Trataré de discutir esta realidad desde una perspectiva desapasionada, al menos en su mayor parte. Y no me considero el experto en esta área, así que le pedí al gurú de adoración de la iglesia, Mike Harland, que me ayudara a entender algunas de las decisiones técnicas que tomamos.
3 Errores del Estilo Musical que Ahogan a la Comunidad
3 Errores del Estilo Musical que Ahogan a la Comunidad
´por Tim Challies
Es irónico que la música, un elemento destinado a unir a los cristianos en amor y servicio mutuo (ver Colosenses 3:16) se ha convertido en una fuerza significativa para la división dentro de la iglesia. Simplemente demuestra, supongo, de que podemos hacer un lío de casi cualquier cosa. En su libro The Compelling Community , Mark Dever y Jamie Dunlop señalan 3 errores comunes que el estilo musical puede sofocar la comunidad de la iglesia local:
Tres Razones de Porque Cantar es Esencial en la Vida del Discípulo
Tres Razones de Porque Cantar es Esencial en la Vida del Discípulo
Por Michael Kelley
Hay ciertos hábitos que son sinónimo de crecimiento espiritual. Llamamos a estas cosas disciplinas espirituales, y estas son cosas como leer la Biblia, orar, ayunar, y otros. Pero un hábito que no se pone en la lista muy a menudo es cantar. Eso es un poco sorprendente, dado el número de veces en las Escrituras que se nos pide cantar, sino ordenado que lo hagamos. De hecho, parece que en la Biblia, el canto no es una opción; se trata de un mandamiento. Y puede que incluso más que ser ordenado, el canto es esencial para la vida del discípulo. Déjeme darle algunas razones breves por las que creo que esto es cierto:
15 Decisiones Adoración de las Que Te Arrepentirás
15 Decisiones Adoración de las Que Te Arrepentirás
Por David Manner
1. Dividir a las congregaciones por líneas de edad y de afinidad.
2. Eliminar expresiones corales en adoración.
3. Discriminación de edad del Líder de adoración.
4. Elevar la música por encima de las Escrituras, la oración y la Cena del Señor.
5. Hacer de la adoración y la música exclusivamente sinónimos.
6. Tratar de recrear la adoración con cada nueva generación.
7. Ignorar el calendario cristiano y adoptar el calendario Hallmark.
8. La adoración como inspiración se detiene con el himnario.
9. La adoración como inspiración comienza con canciones de adoración modernas.
10. No proporcionar un lugar para los creativos para expresar su arte como adoración.
11. Permitir que las canciones acerca de Dios reemplacen la Palabra de Dios.
12. Elevación la reunión de adoración por encima la adoración dispersa.
13. Dejar de lado el tradicionalismo del mundo, pero no a través del pasillo.
14. Adorar por nostalgia o novedad.
15. Servicios de adoración, a expensas del servicio de adoración.
Dr. David W. Forma ( @dwmanner ) se desempeña como Director Ejecutivo Adjunto de la Convención de Kansas-Nebraska de los Bautistas del Sur con responsabilidades en las áreas de Adoración, Liderazgo y Administración.
Tu No Eres una Estrella de Rock: 4 Instrucciones para Líderes de Alabanza
Tu No Eres una Estrella de Rock: 4 Instrucciones para Líderes de Alabanza
Por Clint Archer
Yo uso "líder de adoración" en el sentido común de la persona que dirige la música. Por supuesto, la adoración musical es sólo una pizca de la adoración que sucede el domingo. Es una vela en la matriz de la adoración de la predicación, comunión, servir, dar, y estacionarte lejos, para que los ancianos puedan estacionarse cerca.
Pero cuando la gente habla de se le gusta o no "la adoración" por lo general significa "la banda." Una feligrés que debería evitar esto es la líder de alabanza.
Cinco Cualidades de un Canto Congregacional
Cinco Cualidades de un Canto Congregacional
Por Matt Boswell
Los cristianos son un pueblo que canta.
Los musulmanes no se reúnen para cantar. Tampoco hindúes, budistas, o rastafaris. Los cristianos si lo hacen. Asimismo, si bien no todo el mundo predica, o dirige en la oración, o lee la Escritura en público, todos cantamos. [1]
Pero, ¿qué podemos decir acerca de la naturaleza de canto cristiano corporativa? ¿Cómo debe ser? ¿Podemos cantar cualquier tipo de canto cuando nos reunimos?
COMO DEBE SER UN CANTO CONGREGACIONAL
Si nuestra adoración colectiva está sujeta al principio regulativo o simplemente al principio de la conciencia, el ejercicio del canto debe ser considerado seriamente a la luz de la Escritura. Y el Salmo 96 ofrece algunas perspectivas importantes sobre la naturaleza de un canto correcto y sus efectos. Originalmente escrito para el pueblo del pacto de Dios para la entrada del arca del pacto a Jerusalén (véase 1. Cron. 16), este salmo nos ofrece mucho en cuanto a la práctica de cantar hoy.
Teología y Doxología
Por Gerrit Scott Dawson
Los seres angélicos se acercan al trono del Dios trino. Llegan en su presencia inmediata, porque no tienen necesidad de mediador. Ningún pecado les impide entrar, y Dios le dio a estas criaturas la capacidad de acercarse sin ser incinerados por Su gloria. ¿Es seguro decir que estos ángeles conocen mejor que nosotros? Pero, ¿qué hacen estos conocimientos en la presencia de Dios? De acuerdo con Apocalipsis 4:10, caen, echan sus coronas, y cantan. En resumen, ellos adoran a Dios con todo su ser.
He leído un montón de libros de teología. Ese es mi trabajo y mi pasión. Pero cada vez que tomo uno, levanto un desafío silencioso: “Hazme cantar” Yo voy a una gran cantidad de servicios de adoración. Eso también es mi trabajo y mi pasión. Mi reto es: “Llévame más profundo.” El conocimiento de Dios y la gloria de Dios, la teología y la doxología, van de la mano. Son parejas de baile en el cumplimiento de nuestro fin principal: glorificar a Dios y disfrutarle para siempre.
¿Cómo Debemos Cantar?
¿Cómo Debemos Cantar?
Una Iglesia que Malentiende la Adoración
Gary E. Gilley
Nuestra adoración debe estar centrada en Dios al adorarle a través de la Palabra, el canto y la oración, y al edificar a los santos a través de la enseñanza de las Escrituras para que puedan estar preparados para vivir vidas que le honren. Para honrar y adorar a Dios por eso, todo lo que debemos hacer debe emerger de la verdad. La mayoría podría estar de acuerdo con eso, al menos en teoría si no es en la práctica, cuando viene a la predicación y enseñanza de las Escrituras, porque esto es claramente enseñado en la Palabra (1 Tim. 4:13; 2 Tim. 2-4; Hechos 2:42; Tito 1:9; Col. 1:25). La música, desafortunadamente a menudo toma una exención. Pero ¿tenemos más derecho de cantar herejía que el que tenemos en predicar herejía? Una vez más, Macarthur esta en lo correcto cuando escribe:
“La música misma, aparte de la verdad contenida en las letras, no es incluso un trampolín legítimo para la verdadera adoración. Similarmente, una historia conmovedora puede ser emocionante, pero amenos que el mensaje que transmite sea puesto en el contexto de una verdad bíblica, cualquier emoción pueda envolver no debe usarse para incitar ala adoración genuina. Pasiones excitantes no son necesariamente evidencia de que una verdadera adoración este dándose a lugar. Es apasionada porque hace echar fuera nuestro amor por Dios”.[i]
Porque la Teología Tiene Importancia
POR QUE LA TEOLOGIA TIENE IMPORTANCIA
Bob Kauflin
¿Por qué hablar acerca de la teología en esta convención? Ésta es la Cumbre de los Músicos Cristianos y no la Cumbre de los Teólogos Cristianos. Las personas pasean llevando guitarras. Usted puede asistir a los talleres para vocalistas, para teclados, bajo y batería. No hay clases sobre panorama del Antiguo Testamento o de Escatología o de la Doctrina de Dios. La meta es inspirarle y equiparle en el área de la música.
Aun en la Cumbre de los Músicos Cristianos, la teología tiene importancia.
La teología no es el tema más popular entre los cristianos, especialmente los músicos cristianos. La palabra misma evoca imágenes de hombres viejos orgullosos estudiando libros gruesos, discutiendo acerca de temas secundarios que nadie alguna vez comprenderá de alguna forma.
La teología literalmente quiere decir “el estudio de Dios,” en particular como él se ha revelado a sí mismo en la Escritura. Incluye no sólo el estudiar la Biblia, sino el entender cómo las diferentes partes de la Biblia encajan.
Los músicos cristianos necesitan saber teología. Pero déjeme citarle 4 objeciones antes de decirle el por qué.
1. Las personas solo discuten acerca de la teología.
Sí. En parte porque somos pecaminosos. Pero en su mayor parte porque hay algunas verdades que son dignas de defender y pelear por ellas. Aun hasta morir por ellas.
2. La teología solo hace la vida complicada.
Depende de lo que usted quiere decir por complicado. Si usted piensa que el conocer cómo tocar sus instrumentos lo hace complicado, entonces sí, la teología hace la vida complicada. Y le puedo decir que el conocer bien a Dios implica más trabajo que conocer su guitarra o su teclado. Pero si pudiésemos llegar a comprender a Dios completamente, él no sería mucho de un dios. Si Dios es realmente Dios, nuestras mentes serán expandidas hasta sus límites al intentar comprenderle mejor.
La teología no lo hace complicado. Realmente hace la vida más simple. Nos protege de leer en voz alta versículos fuera de su contexto o leer sólo nuestros pasajes favoritos. La teología nos dice qué le importa a Dios y nos ayuda a evitar hacer decisiones basadas en el impulso en vez de la verdad. La teología nos dice qué significan palabras tales como gloria, evangelio, salvación, y amor. La teología nos ayuda a comprender lo que estamos realmente haciendo cada domingo. Lo que complica la vida no es la teología sino la ignorancia de la teología.
3. Estudiar Teología Enorgullece a las personas.
No debería. Mientras mejor conozcamos a Dios, más humilde deberíamos ser. Entre más nos percatemos de lo que sabemos siempre nos encontraremos más pequeños por lo que no sabemos. Escuche al teólogo Pablo:
!!Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! !!Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.
4. De Cualquier Manera nunca lo Sabremos Todo.
Justo porque no podemos saber todo acerca de Dios, no quiere decir que no podamos saber algunas cosas verdaderamente. Dios se ha revelado a nosotros en su Palabra y nos ha dado su Espíritu a fin de que le podamos conocer.
La Escritura es la revelación divina. No es una colección de opiniones sobre como diferentes personas ven las cosas y que nos dicen más acerca de las personas que de las cosas. No. Nos da el conocimiento perfecto de Dios de sí mismo y de toda verdad. Nos es dado en una forma en que podemos comprender. La razón por la que Dios nos lo dio es que él quiere que nosotros le conozcamos. Para no adivinar. Para no tener impresiones ambiguas. Y seguramente no para ser conducidos al error. Él quiere que nosotros conozcamos. (David Wells, The Courage to Be Protestant)
En lugar de causar problemas, la teología, correctamente aplicada, soluciona los problemas. Les dice a nuestras mentes que piensen para que nuestros corazones puedan saber qué sentir y nuestras voluntades pueden saber qué hacer, todo para que podamos amar más a Dios completamente y apasionadamente.
He aquí tres razones de porque la teología debería tener importancia para los músicos cristianos:
1. Usted es ya un teólogo.
Cada cristiano, músico u otra cosa, es ya un teólogo. La pregunta es, ¿es usted un buen teólogo o uno malo?
Somos buenos teólogos si lo que decimos y pensamos acerca de Dios se ajusta con lo que la Escritura dice y afirma. Somos malos teólogos si nuestra visión de Dios es ambigua, o si pensamos que Dios realmente no presta atención al pecado, o si vemos a Jesús como un buen ejemplo y no como un Salvador, o si nuestro dios es muy pequeño para superar el mal o demasiado grande para preocuparnos por nosotros.
¿Cómo se convierte usted en un buen teólogo? Primero, leyendo, estudiando, y meditando en la Biblia, la auto-revelación de Dios. Muchos de nosotros estudiamos nuestras Biblias como si hiciésemos ejercicio. Sabemos que es bueno para nosotros. Intentamos hacerlo. Hablamos como si nosotros en realidad tuviésemos una rutina normal. Y la mayoría de las veces olvidamos hacerlo.
Usted también se convierte en un buen teólogo por los libros de texto escritos por aquellos que han leído, estudiado, y han meditado en la Biblia.
He conocido a las personas que no leen los libros de teología porque no quieren que su comprensión de la Biblia sea influenciada por alguien más. Lo que dicen es: “Dios posiblemente no podría usar a otra persona para ayudarme a comprender su Palabra con más claridad.” Eso es ridículo. Necesito toda la ayuda que puedo obtener. Así es que hágalo.
- El Conocimiento del Dios Santo — A.W. Tozer
- Conociendo a Dios y Teología Concisa — J.I. Packer
- Teología Sistemática—Wayne Grudem
- Worship Matters –Escribí este libro como “Teología 101” para músicos y líderes de adoración.
2. Dios se revela a sí mismo primordialmente a través de palabras, no por música.
Al igual que yo, usted probablemente ha tenido encuentros profundos con Dios durante el culto musical.
2 Cron. 5:13 “cuando sonaban, pues, las trompetas, y cantaban todos a una, para alabar y dar gracias a Jehová, y a medida que alzaban la voz con trompetas y címbalos y otros instrumentos de música, y alababan a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, porque su misericordia es para siempre; entonces la casa se llenó de una nube, la casa de Jehová.”
O ¿qué tal cuando David tocó la lira para el Rey Saúl (1 Samuel 16:23)? ¿No ha experimentado usted una paz inusual o ha sentido la cercanía de Dios en una forma inesperada mientras la música se toca? Cuando eso ocurre es un don de Dios.
Pero equivocadamente podemos empezar a asumir que las palabras restringen el Espíritu, mientras que la música nos permite experimentar a Dios en formas frescas y poderosas. Somos atraídos por ese mundo excitante de emociones, incertidumbre e impulsos espontáneos que son difíciles de definir definitivamente experimentadas.
Si Dios hubieses querido que nosotros le conociéramos primordialmente a través de la música, la Biblia sería una banda sonora, no un libro.
Ser movido emotivamente por la música es diferente de ser transformado espiritualmente por la verdad absoluta. La música nos afecta y nos ayuda de muchas formas, pero no reemplaza la verdad acerca de Dios. Por sí misma, la música nunca nos puede ayudar a comprender el significado de la auto-existencia de Dios, la naturaleza de la Encarnación, o la expiación substitutoria de Cristo.
Para ponerlo de manera simple, la verdad excede a las melodías. Si queremos conocer a Dios mejor, tendremos que estudiar su Palabra.
¿Qué sucedería si fuésemos tan dedicados para estudiar y escuchar a Dios como lo somos para estudiar y escuchar música? Los resultados podrían ser radicales.
3. Ser buenos teólogos nos hace mejores a los músicos.
No digo que debiésemos estudiar teología a fin de que podamos convertirnos en mejores músicos. Sino que ser un mejor músico es simplemente un fruto de ser una buen teólogo. He aquí algunas de las cosas que la teología nos enseña:
- La teología nos enseña qué se quiere decir con la música.
Se quiere decir que la música prolonga y expresa emociones fuertes para Dios. La música quiere decir ofrecer palabras, no minimizarlas o eliminarlas. La música quiere decir edificar y expresar unidad en la iglesia, no desalentarla o dividirla. La música, con todos sus estilos, variaciones, y géneros, significa darnos un cuadro de la gloria y la creatividad de Dios. La música no derriba a Dios, o en cierta forma manipular la presencia de Dios sino que hace a Dios surgir,. Esa es la obra del Espíritu Santo, y él nos hace estar concientes de la presencia de Dios con o sin música.
- La teología nos enseña que el culto es más que música.
Las palabras que usamos para traducir “adoración” en el Antiguo y Nuevo Testamento tiene que ver con postrarse, mostrar reverencia, y servir a Dios en toda vida. Sólo pocas veces es asociada la adoración con la música. La música es una expresión de mi adoración a Dios, no la suma total de él o aun la mejor parte de él. Dios es adorado cuando los esposos aman a sus esposas, cuándo los niños obedecen y honran a sus padres, cuando compartimos el evangelio, cuando nos comprometemos a una iglesia local, cuándo servimos a los demás, cuándo somos generosos y alegres en medio de las pruebas. Adoramos a Dios cuando echamos mano de su gracia para resistir la murmuración, la pornografía, y la ira.
- La teología nos enseña que Jesús es mejor que la música.
La música me puede dar comodidad temporal. Jesús me puede dar comodidad duradera.
2 Timoteo 2:16 Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia.
La música no me puede llevar a la presencia de Dios – Jesús si puede y lo hizo.
Heb. 10:19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo.
La música no murió por mis pecados para reconciliarme con Dios. Jesús lo hizo.
1 Pedro 3:18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;
La música no es mediadora entre Dios y yo. Jesús si.
1Tim 2:5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.
La música sólo puede hacerme SENTIR esperanzador. Jesús resucitó de entre los muertos para darme una esperanza VERDADERA POR SIEMPRE.
1 Pedro 1:3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos.
Así es que practiquemos nuestros instrumentos, desarrollemos nuestras habilidades, busquemos nuestra excelencia en la música con pasión. Pero recordemos que somos músicos cristianos, llamados para amar a Dios con todos nuestros corazones, almas, MENTES, y fuerzas.
Tratemos de no ser sólo los mejores músicos que podamos ser, sino los mejores teólogos que podamos ser. Y que el nombre de Jesús sea honrado en nuestras vidas al utilizar nuestros sones para Su gloria.
Traducido por Armando Valdez
Musica de Adoración Contemporánea
¿Qué dice la Biblia
acerca de
la Música de Adoración Contemporánea?
John Macarthur
Tomado del Libro Fool`s Gold
Tristemente los cristianos de hoy necesitan ejercitar discernimiento en su iglesia local probablemente más que nunca. Siempre que hay predicación pobre y una filosofía errónea del ministerio, muchas iglesias locales sufren porque carecen de habilidad para distinguir sana doctrina de la falsa enseñanza. Para complicarlo mas, muchos creyentes tiene diferentes opiniones acerca de temas preferentes, algunas veces causando innecesarias divisiones en el cuerpo de Cristo. Discernimiento es necesario para estas situaciones también, y el principio bíblico y gracia cristiana debe prevalecer. Con esto en mente, este capítulo se enfoca con frecuencia en el controversial tema de la música de adoración contemporánea. ¿Debe la iglesia solo cantar himnos, debe sebe cantar coros de adoración, o debe caer en algo en medio? Y ¿Cuales son los principios bíblicos para determinar estos estándares? Este capítulo se dirige estas cuestiones.
Recientemente colaboré en una serie de libros acerca de algunos grandes himnos de la fe cristiana. Mi tarea en el proyecto fue escribir una sinopsis doctrinal de cada himno seleccionado. Fue fascinante y un ejercicio iluminador, causándome profundizar más que nunca antes dentro de la herencia de los himnos cristianos.
Al ir buscando la historia de estos himnos, me hizo recordar que un profundo cambio tuvo lugar en la música de la iglesia en un tiempo cerca del siglo diecinueve. La composición de himnos virtualmente se detuvo. Los himnos fueron reemplazados por «canciones evangélicas», canciones que generalmente son ligeras en contenido doctrinal, con estancias cortas seguidas de un estribillo, un coro, o una línea final lírico común que es repetida después de cada estrofa. Las canciones evangélicas como regla son más evangelísticas que los himnos. La diferencia clave es que la mayoría de las canciones evangélicas son expresiones de testimonio personal que se dirigen a una audiencia de personas, mientras que la mayoría de los himnos clásicos han sido cantos de adoración dirigidas a Dios.
Una Nueva Canción
El estilo y la forma de la canción evangélica es adaptado directamente del estilo de la música popular del último siglo diecinueve. El hombre más común considerado como el padre de la canción Gospel es Ira Sankey, un dotado cantante y compositor que salto a la fama en las reuniones de D.L. Moody. Sankey fue un solista y líder de música para las campañas evangelísticas de Moody en América y en Gran Bretaña.
Sankey quería un estilo de música que fuera simple, mas popular, y mejor apropiada para el evangelismo que los clásicos himnos de la iglesia. Así que el comenzó a escribir canciones gospel (mas cortas, simples tonadas con refranes, en el estilo de la música popular de ese día. Sankey cantaba cada verso como un solo, y luego la congregación se unía cantando cada refrán. Aunque la música de Sankey al principio provocó alguna controversia, la forma captó al mundo entero casi inmediatamente, y para antes del siglo veinte algunos preciosos himnos nuevos fueron agregados a los himnarios modernos. La mayoría de las nuevas obras fueron canciones gospel en el género que Sankey inventó.
Es digno de mención que en la mayoría de los himnarios aun el día de hoy, el único himno más conocido con derechos de autor después de 1940 es «Cuan Grande es El». Y clasificar este trabajo como himno del siglo veinte es exagerar las cosas un poco. «Cuan Grande es El» no sigue necesariamente la forma de los himnos clásicos. Incluye un párrafo, que es más característico de los cantos gospel que de los himnos. Por otra parte, no es realmente una obra del siglo veinte. Las primeras tres estrofas fueron escritas originalmente en 1886 por el muy conocido pastor Sueco Carl Boberg, y traducido del Sueco por el misionero británico Stuart Hine no mucho antes del brote de la Segunda Guerra Mundial. Hine agregó la cuarta estrofa, que es el único verso en la versión popular Inglesa de este himno que es realmente escrito en el Siglo Veinte.
En otras palabras, por más de setenta años virtualmente ningún himno fue agregado al repertorio popular de la música de la iglesia congregacional. Esto refleja el hecho que algunos pocos verdaderos himnos de calidad perdurable han sido escritos.
Mis comentarios no significan una crítica en forma general de las canciones gospel. Muchas canciones gospel familiares son maravillosamente ricas en expresiones de fe. Aunque la canción de Sankey más popular «Las Noventa y nueve» casi nunca se canta como un canto congregacional del día de hoy, fue un hit de la era de Sankey. El improvisaba la música en el spot de de una de las conferencias masivas de Moody en Edimburgo, usando las palabras de un poema que el antes extractó aquella tarde de el periódico de Glasglow. Esas letras, escritas por Elizabeth Clephane, son un simple movida adaptación de la Parábola de la oveja perdida de Lucas 15:4-7.
Y un mas perdurable favorito de la era de oro de las canciones gospel es «Grace Greater Than Our Sin» (Gracia mas grande que nuestro pecado). La canción es una celebración del triunfo de la gracia sobre el pecado. Su estrofa es familiar:
Gracia, Gracia, Gracia de Dios,
Gracia que perdona y limpia por dentro,
Gracia, gracia, Gracia de Dios
¡Gracia que es más grande que todos nuestros pecados!
Canciones como estas han enriquecido las expresiones de fe de la iglesia.
Francamente, sin embargo, muchas de las canciones gospel son terriblemente débiles en contenido en comparación con los himnos cantados en generaciones anteriores. En general, el resurgir de las canciones gospel en los cantos de la congregación, señalan una disminución de énfasis y objetivo doctrinal. El cambio central claramente ha afectado el contenido de los cantos. Vale la pena observar que algunos de canciones gospel típicas son tan insípidas y vacías que los oponentes extremos de la generación actual de la música contemporánea cristiana pudieran quejarse legítimamente sobre esto.
De hecho, las críticos tradicionalistas que atacan la música contemporánea meramente porque su estilo contemporáneo, especialmente aquellas que imaginan que la música antigua es mejor, necesitan pensar estas cuestiones nuevamente. Y por favor entienda que la preocupación que estoy resurgiendo tiene que ver con el contenido y no meramente el estilo. Juzgando las letras solamente, algunas de las más populares canciones antiguas son aun más ofensivas que las cosas modernas. No puedo puedo pensar en otra canción contemporánea que es más banal que los amados recursos antiguos «In The Garden» (En el Jardín):
Vengo al jardín solo,
Mientras el rocío permanece en las rosas,
Y la voz que escucho,
Cayendo en oído,
El Hijo de Dios se revela.
Y el camina conmigo, y el habla conmigo,
Y el me dice que soy de el,
Y la alegría que compartimos se detiene allí
Nunca nadie la ha conocido.
El habla, y el sonido de su voz
Es tan dulce que los pájaros silencian su cantar,
Y la melodía
Que el me ha dado
Dentro de mi corazón esta sonando
Me quedo en el jardín con El
Aunque la noche alrededor de mi este bajando,
Pero él me manda que vaya,
A través de la voz de la aflicción
Su voz a mí llamo.
Estas letras no dicen nada de cualquier sustancia real, y lo que si dicen no es particularmente cristiano. Es una rima un poco empalagosa acerca de alguna experiencia personal y sentimiento, y aún así proclama un mensaje bastante despreocupado y ambiguo. Mientras que los himnos clásicos buscan glorificar a Dios, las canciones gospel como «In The Garden» (En el jardín) están alimentando cruda sentimentalidad.
Numerosas canciones gospel sufren del mismo tipo de debilidad. De hecho, muchos de los más amados favoritos «pasados de moda» son prácticamente desprovistos de cualquier sustancia cristiana verdadera y son marcados con sentimentalidad tonta. «El amor me levantó», «Toma mi mano, precioso Señor», «Susurros de esperanza», y «No es secreto lo que Dios puede hacer» con algunas ejemplos familiares que viene rápidamente a mi mente.
Obviamente, entonces, tampoco ni la antigüedad ni la popularidad de una canción gospel es una buena medida de su mérito. En el hecho que la canción gospel es «pasada de moda» no es ninguna garantía clara para que sea apropiada para la edificación de la iglesia. Cuando se lleva la música a la iglesia, lo antiguo no necesariamente es bueno.
De hecho, esta mismas canciones gospel «pasadas de moda» a menudo ensalzadas por los críticos modernos de la música de la iglesia son realmente lo que preparó el terreno para las tendencias de las criticas que se hacen que algunas veces se denigre correctamente. En particular, la falta de substancia en mucha de la música de hoy es el fruto previsible de la manera del cambio al por mayor de himnos a canciones gospel, que comenzó en algún tiempo al final del siglo diecinueve.
No estoy sugiriendo que el estilo de música que Sankey introdujo no tiene un legítimo lugar. Las canciones gospel jugaron sin duda un papel testimonial importante y efecto evangelístico. Y por tanto ello merece un prominente lugar en la música de la iglesia. Pero es desafortunado para la iglesia que para el principio del siglo veinte, las canciones gospel fueron virtualmente todo lo que se escribió. Los músicos cristianos al final del siglo diecinueve (como los de la era de los teólogos) estaban demasiado enamorados de todo lo «moderno», ellos abrazaron el nuevo estilo de la música congregacional con una agresividad desenfrenada, y en el proceso todos ellos desecharon el estilo antiguo de los himnos de la iglesia. Tristemente, para el final del siglo la canción gospel tomó fuerza y le dio un codazo a los himnos clásicos. Y así la tendencia de Sankey comenzó pero terminó la rica tradición de la himnodia Cristiana que floreció desde el tiempo de Martín Lutero y aun mucho antes.
Antes de Sankey, los escritores de himnos dominantes fueron pastores y teólogos, hombres habilidosos en el manejo de la Escritura y de la sana doctrina. Con el cambio de las canciones gospel, apenas y cualquiera con el instinto para la poesía se sentía calificado para escribir música para la iglesia. Después de todo, la música nueva se suponía que debía ser testimonio personal, no un tipo de tratado doctrinal sublime.
Antes del tiempo de Sankey, los himnos fueron compuestos con un intencionado, auto conciente y didáctico propósito. Fueron escritos para enseñar y reforzar los conceptos bíblicos y doctrinales en el contexto de la adoración dirigida a Dios. En otras palabras, el tipo de adoración que ellos plasmaron hizo demandas en el intelecto humano. Esos himnos apuntaban a adorar a Dios exaltando y proclamando Su verdad en una manera que elevaba la compresión de la verdad al adorador. Ellos colocaban un estándar de adoración que era tan intelectual como emocional. Y esto era perfectamente bíblico. Después de todo, el primer y gran mandamiento nos enseña amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente (Mat. 22:37). Nunca a ha acontecido en nuestros ancestros espirituales que la adoración haya sido algo que deba hacerse con un bajo intelecto. La adoración a Dios busca adorar en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24).
Pero en el pasado siglo y a la mitad, el concepto popular de adoración ha cambiado tan radicalmente como las formas de música que cantamos. Estos días de adoración son caracterizados como algo que sucede bastante fuera de la esfera del intelecto. Esta destructiva noción ha dado un resurgimiento de algunos movimientos peligrosos en la iglesia contemporánea. Puede haber alcanzado su pináculo en el fenómeno conocido como la bendición de Toronto, donde la risa sin sentido y otras salvajes emociones se creen que constituyen la más pura forma de adoración y una prueba visible de bendición divina.
Como he expuesto en algunos de mis libros publicados, creo que la noción moderna de adoración como un ejercicio sin sentido ha tomado un pesado peaje en las iglesias. Ha conducido a un énfasis disminuido en predicación y enseñanza y un aumento de énfasis en el entretenimiento de la congregación y haciendo sentirlos bien. Todo esto deja al cristiano en la banca sin experiencia e incapaces de discernir, con frecuencia alegres e ignorantes de los peligros que le rodean.
Tal anti-intelectualismo ha infectado nuestra música también. O quizás la música vulgar y frívola es lo que ha engendrado mucho anti-intelectualismo en primer lugar. Efectivamente, puede ser el caso que la música de la iglesia moderna ha hecho mucho más que nadie para preparar el terreno para la predicación superficial, ligera y desnutrida que se ha plagado hoy.
LA ERA DE LOS COROS DE ALABANZA
En el último siglo veinte, otro cambio importante ocurrió. Las canciones Gospel dieron lugar a una nueva forma: los coros de alabanza. Los coros de alabanza son versos medulosos de música pegajosa, generalmente más cortos que las canciones gospel y con menos estrofas.
Los coros de alabanza, como los himnos, son generalmente canciones de adoración dirigidas a Dios. Así que con este mas reciente cambio vino un regreso a la adoración mas pura (mas que el testimonio y el evangelismo) así como al principal enfoque y la razón primordial del canto congregacional.
Pero distinto a los himnos, los coros de alabanza generalmente no tienen un propósito didáctico. Los coros de alabanza se intentan ser cantados como expresión de adoración personal, mientras que los himnos son normalmente expresiones corporativas del culto. Con un énfasis en algunas verdades doctrinales. Un himno normalmente tiene algunas estrofas, cada una construye o expande el tema introducido en la primera estrofa. Por contraste, un coro de alabanza es normalmente mas corto, con uno o dos versos, y la mayoría de estos coros se hace un uso libre de repetición con el fin de prolongar el enfoque en una idea singular o expresión de adoración.
(Obviamente, estas nos son distinciones absolutas. Algunos coros de alabanza contienen instrucción doctrinal, y algunos himnos parecen ser maravillosamente expresiones personales de simple adoración. Pero como regla general, los himnos clásicos sirvieron con un propósito deliberadamente mas didáctico que lo que los coros de alabanza hacen.)
No hay ciertamente nada de malo con la simple y sencilla adoración personal que caracteriza lo mejor de los coros de alabanza del día de hoy. Ni hay nada malo con el empuje evangelístico y testimonial de los cantos Gospel del ayer. Pero es una tragedia profunda que en algunos círculos, solo los coros contemporáneos son cantados. Otras congregaciones limitan su repertorio a cantos Gospel de cien años de antigüedad. Mientras tanto, un largo y rico cuerpo de himnodia cristiana clásica corre peligro de ser completamente y de un descuido completo.
CANTOS, HIMNOS Y CANTICOS ESPIRITUALES
La prescripción bíblica de la música cristiana es encontrada en Colosenses 3:16: «La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.»
Esta claramente llama a una variedad de formas musicales «salmos e himnos y cánticos espirituales». Respecto a el significado de estas expresiones Charles Hodge escribe: «El uso antiguo de la palabra salmos, himnos, parece haber sido tan inexacto como a los términos que corresponden al Inglés para salmo, himno y canción. Pero aún hay una distinción entre ellos.»
Un salmo hablado es una canción sacra escrita para acompañamiento con un instrumento musical (Psalmos es derivado de la palabra que denota el arrancar de las cuerdas con los dedos). La palabra fue usada para designar los salmos del Antiguo Testamento (cf. Hechos 1:20, 13:33), a si como los cantos cristianos (1ª Cor. 14:26). Un himno hablado es una canción de adoración para Dios, un peán religioso. Una canción, por el otro lado, puede ser sacra o música secular. Así que los apóstoles especifican «cantos espirituales»: cantos acerca de cosas espirituales.
Distinciones precisas entre los términos son algo nebulosas, y así como Hodge indicó, esa nebulosidad es reflejada aun en nuestro uso diario moderno de estas palabras. Pero determinando las formas actuales de la iglesia antigua para «Salmos e himnos y cánticos espirituales» hacer una cuidadosa distinción entre las palabras no era esencial, o la Escritura lo habría recordado estas distinciones para nosotros.
El gran significado de la expresión «salmos e himnos y cánticos espirituales» parece ser este: Pablo estaba llamado a una variedad de formas musicales y a una amplia expresión espiritual que no puede personificarse en una sola forma musical. El punto de vista «solo salmos» (que esta ganando popularidad en algunos círculos Reformados el día de hoy) no permite ninguna de esa variedad. Los puntos de vista de los tradicionalistas fundamentalistas quienes parecen querer limitar la música de la iglesia a las formas de la música gospel del pasado siglo veinte silencian la variedad que Pablo esta llamando. Más significativamente, la disposición predominante en las iglesia moderna evangélica, (donde la gente parece querer comer una dieta constante de nada mas que coros simplistas de alabanza.) también destruye la principal variedad que Pablo pone en conjunto aquí.
Yo creo que la comunidad protestante evangélica ha errado cientos de años hacia atrás cuando la escritura de himnos fue casi completamente abandonada a favor de los cantos gospel. El error no fue abrazar la nueva forma. Una vez mas, la forma de la canción gospel tiene un legítimo lugar en la música de la iglesia. Pero el error cae en completamente hacer a un lado la rica herencia de los himnos, junto con la didáctica, riqueza doctrinal de la música cristiana que ha edificado y sostenido muchas generaciones.
Y estoy convencido que los escritores cristianos hoy están cometiendo el mismo error al caer en dejar de escribir una himnos substanciales y mientras purgando himnos antiguos de nuestro repertorio de música congregacional y reemplazándolos con vulgares coros de alabanza y de canciones tipo pop.
ENSEÑANDO Y AMONESTANDO UNO A OTRO
Con demasiada frecuencia es olvidado por los escritores de coros de alabanza y otras modernas músicas de iglesia que es un mandato bíblico el rol didáctico de la música de la iglesia. Se nos ordena a «enseñarnos ya amonestarnos unos a otros… en salmos e himnos y cánticos espirituales.» Algunos modernos coros de alabanza enseñan y amonestan. En cambio, la mayoría se han escrito para remover los sentimientos solamente. Son cantados con frecuencia como un Mantra místico, que tiene el propósito deliberado de poner el intelecto en un estado pasivo mientras el adorador muestra demasiada emoción cuánto más sea posible.
El paradigma de adoración La Viña fue prácticamente establecido en este principio. Y las iglesias del mundo adoptaron este modelo. Consideremos esta descripción de un servicio típico de adoración moderno:
Musica… es limitada exclusivamente a adorar con coros, con líricos mostradas arriba por proyectores más que usando libros, así el adorador tiene completa libertad para responder físicamente. Cada coro es repetido varias veces, y la única señal para moverse al siguiente verso es cuando la proyección cambia. No hay anuncio u observaciones habladas entre los cantos, es mas, no hay guía de música, así que el canto tiene un espontáneo sentir.
La música comienza lenta y suave y se va construyendo gradualmente pero a ritmo constante en un crescendo de 45 minutos. Cada coro sucesivo tiene un tono más emocionalmente fuerte que el anterior. Después de los 45 minutos, el poder emocional de la música incrementa casi por grados imperceptibles de suave y dulce a poderoso, y conducción intensiva. Como al principio cada uno esta sentado. Al ir incrementando el sentir del fervor, la gente responde casi siempre como se le indica, primero levantando las manos, luego parándose, luego arrodillándose y cayendo postrado en el piso. Al final del tiempo de adoración la mita de la congregación esta en la alfombra, muchos boca abajo y retorciendo sede emoción. La música ha sido cuidadosamente y determinadamente traída a esta intensa máxima emoción. Uno presiente que esto es el propósito completo del cantar congregacionalmente, para elevar las emociones a un candente fervor. Entre más intenso sea el sentimiento, mas gente son convencidas de que han verdaderamente «adorado».
Así mismo en todo esto no hay un particular énfasis en el contenido de los cantos. Cantamos acerca de «sentir» la presencia de Dios entre nosotros, al levantar nuestras emociones a la principal meta su presencia es confirmada y la fuerza de su visitación es medida. Algunas de los cantos dicen al Señor que el Es grande y digno de adoración, pero ninguno realmente dice porqué. No importa, la meta es claramente es mover nuestras emociones, enfocarnos en nuestras mentes y ninguna aspecto en particular de las grandezas de Dios. De hecho, después en el sermón, el predicador nos advierte acercad de seguir nuestras mentes mas que nuestros corazones en cualquiera de nuestros tratos con Dios.
En otras palabras, la adoración aquí es intencionalmente y determinadamente anti-intelectual. Y la música lo refleja. Mientras no existe nada erróneo acerca de de los coros de alabanza que se cantan, no hay nada de substancia en la mayoría de ellos. Fueron escritos para ser vehículos de pasión, porque la pasión (esta deliberadamente divorciada del intelecto), es lo que define este concepto de «adoración.»
No toda la adoración de la música de la iglesia va tan lejos, claro, pero las más populares tienden decididamente en esta dirección. Cualquiera que sea muy cerebral es automáticamente estimada y rechazada como no muy «adorable» del todo, porque la noción general de adoración francamente no da muy poco lugar al intelecto. Por esto es que los sermones del servicio típico de la iglesia se han acortado y aligerado y mas tiempo se la ha dado a la música. La predicación, que ha sido usada para ser el centro del servicio de adoración, es ahora visto como algo distinto de la adoración, algo que realmente introduce el «tiempo de alabanza y adoración», en que el enfoque es música, testimonio y oración, pero sobre todo música y música y el propósito primordial es mover las emociones.
Pero si la función apropiada de la música incluye «enseñanza y amonestación», entonces la música en la iglesia debe ser aún más que un estimulante emocional. De hecho, esto significa que la música y la predicación deben tener el mismo propósito. Ambos, adecuadamente pertenecen a la proclamación de la Palabra de Dios. La predicación es correctamente vista como un aspecto de nuestra adoración. Y en cambio, la música es correctamente vista como un aspecto del ministerio de la Palabra, al igual que la predicación. Por tanto, el escritor de música debe ser hábil en la Escritura y preocupado por la precisión teológica así como el predicador. Y aun más, porque los cantos que escribe probablemente se canten una y otra vez (diferente al sermón que es predicado una sola vez).
Temo que esta perspectiva esta completamente perdida en el promedio de músicos de la iglesia de estos días. Como Leonard Payton ha observado:
Tan extrema esa la situación hoy, que cualquiera que conozca media docena de acordes en una guitarra y pueda producir rimas para las especificaciones de las tarjetas Hallmark (tarjetas de felicitación) es considerado calificado para el ejercicio de este componente de ministerio de la Palabra sin que tenga un entrenamiento teológico.
Payton indica que el liderazgo del músico del Antiguo Testamento (Hemán, Asaf y Etán. 1º. Cron. 15:19) eran primero que todo sacerdotes, hombres que habían entregado sus vidas al servicio del Señor (cf. V.17), hombres entrenados en las Escrituras y habilidosos en el manejo de la Palabra de Dios. Sus nombres estaban enlistados como autores de algunos de los salmos inspirados (cf. Sal. 73-83, 88, 89). Payton escribe:
Era Asaf quien trono que Dios mismo «Y los millares de animales en los collados» (Sal. 50:10). Si los músicos modernos de la iglesia escribieran un texto de adoración como este Salmo 50, el probablemente no sería publicado en la industria contemporánea de música cristiana, y el estaría en vía rápida de ser despedido de su iglesia. El salmo 88 de Hemán es incontestablemente el más desolado de todos los Salmos. Todo esto es para decir, que los músicos Levíticos escribieron Salmos, y esos Salmos no estaban obligados a las demandas emocionales y gnósticas de la música evangélica de la iglesia del siglo veinte.
Primero de Reyes 4:31 dice de Salomón: «Aún fue más sabio que todos los hombres, más que Etán ezraíta, y que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol; y fue conocido entre todas las naciones de alrededor» Payton observa lo significativo de tal punto:
Si Salomón no estaba en la tierra, dos músicos serían los hombres mas sabios. En resumen, los músicos fueron maestros del más alto orden. Esto me lleva a sospechar que los músicos Levítas, fueron aislados a través de la tierra, sirvieron como maestros de Israel. Además, los Salmos fueron su libro de texto. Y porque este libro de texto fue el libro de música, y puede bien que los músicos Levitas catequizaron la nación de Israel a través del canto de los salmos.
Guste o no, los cantautores del día de hoy son maestros también. Muchas de las letras que ellos escriben pronto serán mucho más profundamente y permanentemente arraigadas en las mentes de los cristianos que cualquier cosa que oigan de la enseñanza de sus pastores desde el púlpito. ¿Cuántos escritores son suficientemente hábiles en teología y la Escritura para calificar para tan vital rol en la catequesis de nuestra gente?
La cuestión es respondida por la escasez de expresión encontrada en muchos de los coros de alabanza de hoy, especialmente cuando son comparados con algunos de los himnos clásicos. Aunque no es verdad en todos los casos, la profundidad teológica que generalmente caracteriza los coros contemporáneos de adoración no es tan profunda y no tan precisa. De hecho, para algunos cantos puede ser apropiado preguntar si la iglesia contemporánea es colectivamente culpable de deshonrar a Dios con esta adoración débil.
Por contraste, lea la estrofa final de un himno clásico de adoración, «Inmortal, Invisible». Después revise justamente la lista comprensiva de atributos divinos, que el escrito escribe:
Gran padre de gloria, Padre puro de luz,
Tus ángeles te adoran, todos velando su visión,
Toda adoración le rendimos- Oh ayúdanos a ver
¡Solo el esplendor de luz que hay en Ti!
La poesía y la sensibilidad son superiores a la mayoría de todo lo que se ha escrito hoy.
Una vez más, mi mayor preocupación tiene que ver más con el contenido que con el estilo de música de la iglesia. Pero el estilo y lo artístico son importantes también. ¿Porque somos más escandalizados cuando alguno interpreta música mala en la iglesia mas que cuando alguno hace un mal arte en una galería? Ofreciendo canciones cursis a Dios es ciertamente más una gran parodia que exponer una pésima pintura en una galería de arte. No hay lugar para la mediocridad en nuestra adoración del Mas Grande Dios. Esto significa no que cualquiera que quiera escribir o interpretar música en la iglesia debe dársele la plataforma. Alguna gente del arte no merece ser exhibidos.
Los escritores modernos claramente necesitan tomar su tarea más seriamente. Las Iglesias deben hacer también todo lo que puedan para cultivar músicos excelentes para que sean entrenados a fondo en el manejo de las Escrituras y sean capaces de discernir la sana doctrina. Más importante, es que los pastores y ancianos necesitan comenzar a ejercitar de cerca y con mas cuidado el descuido del ministerio de música de la iglesia, conscientes de poner un alto standard para el contenido bíblico y doctrinal de lo que cantamos. Si todas estas cosas se hacen, yo creo que comenzaremos a ver una diferencia dramática y cualitativa en la música que es escrita para la iglesia.
Por mientras, vamos no dejemos fuera los himnos clásicos. Mejor aun, recibamos algunos de los que han caído en desuso y agregarlos una vez más en nuestro repertorio.
Para traer este capítulo a un cierre, quisiera incluir un artículo corto escrito por Nathan Busenitz titulado «Una lista de comprobación para la Música de la Iglesia«. Nathan provee una lista de diez preguntas de ayuda que los cristianos puede preguntarse al buscar el discernimiento de lo bueno y lo malo en la música cristiana contemporánea.
ADICIÓN: UNA LISTA DE COMPROBACIÓN PARA LA MÚSICA DE LA IGLESIA
¿Que tipo de música es apropiada para el servicio de adoración de la iglesia? Mientras que la pregunta es bastante simple, las respuestas dadas son también complejas y controversiales. Todavía, la cuestión crucial para considerar el porque la música es una parte central en la adoración cristiana. Si nuestra música no le agrada a Dios, ni la música de unos ni de otros producirá adoración siendo esa la intención que debe producir.
Así que, ¿Pueden las iglesias honrar a Dios en la música que ellos usan? En orden de responder esta cuestión correctamente, debemos comenzar observando los principios de la Palabra de Dios. Ninguna preferencia personal ni ninguna tendencia cultural puede ser nuestra guía. Aun en el área de la música, La Escritura debe ser nuestra autoridad.
Abajo hay diez preguntas que los pastores y los líderes de la iglesia (junto con toda la congregación) debe hacerse acerca de la música de adoración que se usa. Tomadas directamente los principios bíblicos, estas cuestiones pueden no responder cada caso específico, pero ellas proveen una lista de comprobación teológica para examinar la música de la iglesia.
1. ¿Esta la música de su iglesia enfocada en Dios? Sin esta cuestión, la verdadera adoración debe estar centrada en Dios (Exod. 20:3-6), para El solamente debe ser digno de alabar (Sal. 148:13). El merece nuestra más ferviente devoción y nuestra máxima prioridad. El es nuestro Rey exaltado y El debe ser el centro del escenario. Cualquier adoración corta centrada en Dios es idolatría (cf. Jer.2:13, 27-28), y la falsa adoración es caramente inaceptable (Deut. 12:29-31, 16:21-22, Gal. 5:19-21).
Porque el propósito de la música de la iglesia es proveer un vehículo para dorarle, y debe ser enfocada en Dios en vez de ser centrada en el hombre (cf. Sal.27:6, 150:3-4). Cualquier otra propósito o prioridad son secundarios. Desde un estilo de interpretación a la audiencia y su reacción, nada debe usurpar el lugar de Dios como el supremo objeto de nuestro afecto. Porque la adoración bíblica demanda un enfoque centrado en Dios, la música de la iglesia (que es legítimo que se le llame música de adoración) debe comenzar y finalizar con El.
2. ¿Promociona la música de su iglesia un alta perspectiva de Dios? No es suficiente para la música de la iglesia que meramente se enfoque en Dios, y la perspectiva de Dios es presentada inadecuadamente. Muchos canciones cristianas vienen peligrosamente cerca de violar el mandamiento: «no tomarás el nombre de Dios en vano» (Ex. 20:7) al tratarle en una común y mundana moda.
La música que es digna debe promover una correcta y exaltada perspectiva de quien es El. (cf. Isa. 40:12-26). A través de la Escritura, todos los que se han encontrado con el Dios viviente fueron radicalmente cambiados (Moisés en Exodo 33-34, Isaías en Isa. 6, Pedro, Santiago y Juan durante la transfiguración en Mateo 17). No hay nada ordinario acerca del Dios que vieron o de la temblorosa respuesta de completa adoración que ellos dieron. Nuestra música entonces, si debe facilitar la adoración sentida, debe claramente transportar la majestad la gloria, y el honor de Dios (cf. Heb. 10:31, Rom. 11:33-36, Apoc. 14:7).
3. ¿Es ordenada la música de la Iglesia? El Dios a quien servimos es un Dios de orden. Esto se ve mas claramente en Su creación del mundo, cuando le dio forma y función d el masa acuosa (Gen. 1, cf. Rom. 1:20). No es sorpresa, entonces, que el apóstol Pablo mandara a los Corintios que «todas las cosas (en la iglesia) debe hacerse decentemente y en orden» (1ª cor,. 14:40).
Junto a estas mismas líneas, Efesios 5:18 ordena a los creyentes a que continuamente estén bajo el control del Espíritu Santo todo el tiempo. La música de la iglesia, entonces, nunca debe animar a los participantes a salirse del control del Espíritu para el control de alguno otra fuerza, sea emocional, psicológica u otra. Además, los miembros de la iglesia deben estar bajo la influencia de el Espíritu de poder de la Palabra de Dios (cf. Col. 3:16). Emocionalismo sin sentido, mas acelerado por la repetición y el «dejarse llevar», viene muy cerca al paganismo de los gentiles (cf. Mat. 6:7) que al de cualquier forma bíblica de adoración.
4. ¿Suena bíblicamente el contenido de la música de su iglesia? Mientras que la música instrumental es ciertamente apropiada durante el servicio de adoración (cf. 2º. Cron. 5:13) la mayoría de la música dela iglesia incluye un contenido de letra. Por lo menos estas letras deben ser inteligentes y bíblicamente correctas, fácilmente transportando verdad Escritural hacia todo el que las cante (cf. Ef. 5:19-20)
Mas allá de ser exacto, las letras deben también ser claras y mantenerse en el contexto bíblico. Por ejemplo, cantos que vienen del Antiguo Testamento (aun cuando las letras son directamente citadas del pasaje) no deben ser hechas para aplicarlas a la iglesia el día de hoy y solo se aplican al Israel antes de Cristo. (Un excelente ejemplo de esto es cuando el Salmo 51:11 es cantado sin ninguna explicación de el contexto)
Las letras nunca deben manipularse o aligerarse en su tratamiento de los grandes temas bíblicos. En lugar de esto, la música de la iglesia (no importa el estilo que sea) profundiza el entendimiento bíblico y teológico de la congregación. Un canto que es inexacto, fuera de contexto, o ligero solo obstaculizará el crecimiento espiritual de aquellos que lo canten.
5. ¿Promociona la música de su iglesia la unidad? Como he anotado arriba, la meta principal de la música de la iglesia es adorar. Aunque, la Escritura también habla de las canciones cristianas como una forma de edificación (1ª Cor. 14:26, Ef. 5:19-20). Porque la iglesia es el cuerpo de Cristo (1ª Cor. 12), nuestra adoración hacia Dios incluye nuestro servicio hacia otros (Rom 12:1-9)
La meta de la adoración corporal entonces es para glorificar a Dios mientras servimos a otros. Con esto en mente, el acercamiento correcto la música de la iglesia nunca egoístamente demanda preferencias personales, pero siempre busca los intereses de los demás (Fil. 2:1-4). Por otra parte, si algo que hacemos atenta contra el compañerismo cristiano a caer en pecado, debemos proceder con gran cuidado. (Rom. 14; 1ª Cor. 10:31).
6. ¿Esta realizada la música de su iglesia con excelencia? La música de la iglesia, junto con todo lo que hacemos, debe hacerse para la gloria y el honor de Dios (1ª Cor. 10:31). Como nuestro Maestro perfecto y Padre amoroso, El ciertamente se merece lo mejor que podamos ofrecerle. Darle a El cualquier cosa que se quede corta y lejos de lo que El exige. Aun el Israel del Antiguo Testamento se esperaba que diera lo primero y lo mejor que se pudiera. (cf. Lev. 1-7; Num. 18:32). Innecesario es decir, si lleva Su nombre, es digno de lo mejor. Mientras que la iglesia puede no tener los recursos para rentar una orquesta completa o reclutar una gran banda, la música debe ser hecha con todo el corazón y con excelencia. La música que no es sincera, de un corazón puro, no es adoración (Sal. 24:3-4, Amos 5:23). Y la música que es hecha sin excelencia esta realmente distrayendo, de tal modo que aleja de la atmósfera esencial centrada en Dios de la verdadera adoración.
7. ¿Prepara la música de su iglesia a la gente para la predicación de la Palabra de Dios? Segunda de Timoteo 4:2 nos ordena que encendamos la suficiencia de la Escritura y su importancia en nuestras vidas (2ª. Tim. 3:16-17). Es solo a través de la Palabra de Dios que podemos aprender acerca de El; es solo a través de la Biblia que Dios se revela asimismo a nosotros. La Escritura, entonces, debe ser la pieza central de la adoración corporal, proveyendo el concepto y el momento.
Por esta razón, los tiempos de cantar (cuando el pueblo de Dios habla con El) no deben deslucir o eclipsar la predicación (cuando Dios habla a su pueblo a través de la Palabra). En lugar de esto, a la adoración a través del canto que toma lugar antes del sermón debe preparar a la congregación a lo que El Espíritu Santo quiera que oigan. Y la música de la iglesia que sigue al sermón debe ser la respuesta apropiada para que sea recibida (cf. Col. 3:16-17).
8. ¿Adorna la música de la iglesia el evangelio de Jesucristo? El modelo del Nuevo Testamento de la vida de la iglesia implica que es la función primordial de la asamblea local como un lugar de adoración y edificación. (cf. Hechos 2:41-42). Evangelismo, por el otro lado, se espera de los creyentes al ir a todas partes del resto de sus actividades diarias (Mat. 28:18-20).
Al ser dicho esto, la iglesia local (como una asamblea de cristianos) debe estar presente dando buen testimonio para ser visto por el mundo (cf. 1ª. Or. 14:23-25). Después de todo, Pablo nos ordena «adornar la doctrina de Dios nuestro Salvador… en todo» (Tito 2:10), y Pedro nos exhorta a «proclamar las excelencias» de Dios (1ª. Ped. 2:9). La música de la iglesia, entonces, debe ser un testigo maravilloso de las grandezas de nuestro Señor y Salvador. Y no debe empañar su reputación o confundir a los inconversos así como el evangelio enseña.
9. ¿Promociona la música de su iglesia adoración apasionada? Como ya se dijo antes, la música de la iglesia debe ser enfocada en Dios, reverentemente presentándole en toda Su majestad. Al mismo tiempo, nunca debe ser aburrida, seca o anquilosado. Después de todo, Dios no es aburrido. Y el cielo (donde la primordial ocupación es la adoración) no es aburrido (cf. Apoc. 4-5)
Mientras mantengamos una apropiado respeto por Dios, la adoración bíblica es siempre rebosante con pasión personal y emoción de exaltación de Cristo (cf. 1º. Cron. 15:29, 16:4-6)). Claro, la expresión de esta pasión se manifestará por sí misma diferentemente en diferentes congregaciones. Además, esta pasión debe ser expresada en una manera ordenada y con un Espíritu controlado. No obstante, la adoración apasionada (sonando mas como a un arrullo de cuna que a un himno glorioso), no es realmente adoración del todo (Juan 4:23)
10. ¿Esta la filosofía de la música de su iglesia basada en principios bíblicos? A través de numerosas preferencias y opiniones que existen, la filosofía de la música de su iglesia debe estar basada en principios bíblicos. Los líderes de la iglesia no deben simplemente apegarse a ciertos estándares porque esto siempre se ha hecho así. No deben permitir ciegamente algún tipo de música para ser tocada en sus servicios de la iglesia. No obstante, ellos deben buscar las Escrituras (como los de Berea de Hechos 17:11), determinando los principios bíblicos que ciñen una filosofía correcta de música en la adoración.
Una vez que los principios han sido establecidos, el líder de música tiene la libertad de aplicar estos principios en maneras diferentes dependiendo en las necesidades específicas de su congregación. Al final, los pastores deben cuidadosamente, no exaltar la preferencia personal al mismo nivel como el principio bíblico, o ignorar los principios bíblicos bajo la suposición que todo acerca de la música de la iglesia es preferencial.
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