La Ofrenda Después de la Cruz – 7

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El Diezmo Después de la Cruz

Por David Croteau

· Introducción y Definición

· Argumentos del Antiguo Testamento para el Diezmo – 2

· Argumentos del Nuevo Testamento para El Diezmo

· Argumentos Teológicos para El Diezmo – 4

· Argumentos Históricos para El Diezmo – 5

· Argumentos Basados en la Experiencia Para El Diezmo – 6

La Ofrenda Después de La Cruz -7

Introducción

¿Hay alguna norma para dar hoy? ¿Están los cristianos abandonados a sus sentimientos, emociones, impulsos o experiencias místicas? ¡Ni mucho menos! Dios ha provisto generosamente muchos principios para dar en las Escrituras. La categoría más importante para dar es el elemento fundamental que se encuentra en la Biblia que tiene que ver con la mentalidad correcta que un cristiano debe tener. Una segunda categoría consiste en la evaluación de las motivaciones para dar. Si la motivación es errónea, entonces todo el proceso puede ser sesgado. Los principios fundamentales son los que parecen "presionarnos" en dar, mientras que los principios de motivación parecen "impulsarnos." En tercer lugar, ciertos detalles con respecto a dar son importantes a considerar antes de que la cantidad sea decidida. En cuarto lugar, la actitud de un cristiano hacia el dar (y sus posesiones) afectará significativamente su forma de dar. La categoría en la que la mayoría de la gente está interesada, la cual se discutirá en el quinto, es la cantidad para dar: ¿cuánto debe dar un cristiano? Se trata de un importe determinado o un porcentaje determinado? Yo le prevengo: no espere una respuesta estereotipada.

La ofrenda cristiana es un acto de adoración. Adorar a Dios y darle la gloria a él en todo lo que hacemos debe penetrar en cada área de nuestras vidas. Algunas personas me han expresado que cuando se bautizaron, dejaron su cartera en casa. Los cristianos no deben tener áreas segmentadas, desconectados de su vida, donde se retienen ciertas áreas del señorío de Cristo. Él es el Señor de toda nuestra vida, y toda nuestra vida debe ser vivida en adoración a El.

La Fuerza Impulsora de la Ofrenda

¿Qué es lo que debe conducir la ofrenda de recursos financieros de un cristiano a un ministerio? Estaba yo en una iglesia donde se envió un correo electrónico la última semana de diciembre para recordar a los miembros de la iglesia que el 31 de diciembre era el último día para dar y seguir recibiendo una rebaja de impuestos para ese año fiscal.¡Las aportes que surgieron durante esa semana hizo la mayor ofrenda que la iglesia tomó todo el año! Aunque no hay nada malo en conseguir una deducción fiscal para las donaciones caritativas, ¿es eso un fundamento bíblico para dar? ¡No en en la Biblia! Hay tres principios que deben conducir todos los aspectos de la ofrenda, tres principios que deben informar todas las categorías de que se trataran en este capítulo, y las tres se encuentran en 2 Corintios 8-9. Estos son el fundamento para la ofrenda.

En primer lugar, la ofrenda cristiana debe ser impulsada por la gracia: dar es una respuesta a la gracia de Dios mostrada a los creyentes. La gracia y la ofrenda son temas predominantes unidos en 2 Corintios 8-9. Pablo usa la palabra griega para gracia (charis) dieciocho veces en 2 Corintios, y diez de los dieciocho se encuentran en estos dos capítulos. En 8:1, Pablo comienza enmarcando toda la discusión sobre el sacrificio y la ofrenda generosa entre los macedonios al referirse a ella como “la gracia de Dios.” Se refiere a sus contribuciones por ayudar a los santos pobres de Jerusalén como un “acto de gracia” tres veces (2 Corintios 8:6, 7, 19). Pero, ¿cómo la gracia se convierte en una fuerza impulsora en la generosidad cristiana?

Necesitamos tomar más tiempo para meditar en la gracia de Dios. Cuanto más reconocemos que no hemos hecho nada para merecer la salvación, nada que hacer por nuestros esfuerzos para una relación correcta con Dios, que estábamos completamente muertos en delitos y pecados antes de Dios iniciare una relación con nosotros, más agradecidos debemos estar. Dios no derramó una pequeña gota de gracia sobre nosotros. Tenga en cuenta que 2 Corintios 9:14 se refiere a la “sobreabundante gracia de Dios.” La palabra griega para sobreabundante se refiere a “un grado que supera extraordinariamente un punto en una escala de medida.”[7] Pablo usa una frase similar en Efesios 2:7 cuando se refiere a las “abundantes riquezas de su gracia.” La misma palabra griega que se usa para “abundantes", pero añade que “las riquezas,” en referencia a la abundante naturaleza de la gracia de Dios. Cuando empezamos a venir a aferrarnos a la gracia de Dios, debe crear tal agradecimiento que deseamos adorar a Dios a través de dar. La gracia debe ser una fuerza impulsora de ofrendar.

En segundo lugar, la ofrenda cristiana debe ser impulsada por relación: dar se basa en la relación de uno con el Señor. En 2 Corintios 8:5, Pablo describe a los macedonios como primero entregándose “al Señor.” Esto no es simplemente una referencia a una secuencia temporal, sino principalmente a prioridad o importancia. Debemos poner nuestra relación con Cristo por encima de todos los demás aspectos de nuestras vidas. Cuando pasamos tiempo con el Señor, buscando al Señor por sabiduría, alabando al Señor por todas las bendiciones que ha derramado sobre nosotros, adorando al Señor por lo que es, nosotros seremos transformados. Mientras que nuestros deseos fueron consumidos con pensamientos egoístas y arrogantes cavilaciones, Dios ha derramado su gracia sobre nosotros, para que podamos caminar en las buenas obras que Dios ha preparado para nosotros hacer (cf. Efesios 2:10). Es por eso que Pablo puede decir que la ofrenda generosa demuestra la autenticidad del amor de un cristiano por Dios (2 Corintios 8:8). Una relación íntima con el Señor conducirá a la ofrenda cristiana generosa.

En tercer lugar, la ofrenda cristiana debe ser impulsada por amor: dar es una demostración del amor de un cristiano. Pablo desarrolla el concepto del amor en 2 Corintios 8:8 y continúa en el versículo 9, proporcionando un ejemplo de la ofrenda que es impulsada por el amor: Jesús se dio a Sí mismo. La referencia de Pablo al amor en 8:8 es lo que impulsó a este ejemplo. Dar todo lo que uno tiene sin amor no sirve de nada (cf. 1 Corintios 13:3). La muerte de Jesús en la cruz fue la manifestación máxima del amor (cf. 1 Juan 4:9-10). Al meditar en la gracia de Dios y mientras buscamos a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas, Dios nos llena de Su amor para que entonces podamos verter este amor a los que nos rodean. Una de las manifestaciones del amor cristiano es dar generosamente, por lo que el Nuevo Testamento tiene una gran preocupación por el pecado de la avaricia.[8] El clérigo luterano y teólogo John Mueller concluye: “Sólo a los pies de la cruz manchada de sangre del Calvario es que el creyente aprende el arte de la ofrenda cristiana.”[9] La ofrenda cristiana debe ser impulsado por el amor.

Las Motivaciones para La Ofrenda

Las motivaciones que subyacen en la ofrenda cristiana son importantes a considerar. Jesús mismo abordó la cuestión en Mateo 6:1-4. En esa sección del Sermón del Monte, Jesús enseña a sus discípulos ya la multitud que no deben ser motivados para dar a los necesitados, a fin de sean vistos por otros. El principio que subyace en el pasaje no es que si los demás descubren cuanto ha dado (ya sea si usted les dice o por otros medios), no va a tener ninguna recompensa, sino que si la motivación de su corazón es para ser visto por ellos, entonces no tendréis recompensa. Así que, ¿cuáles son algunas motivaciones positivas para dar? Hay cuatro principios que motivan la ofrenda cristiana.

En primer lugar, el agradecimiento a Dios Padre y al Señor Jesucristo debe motivar la ofrenda: mientras el cristiano crece en su agradecimiento a Dios, su ofrenda debe crecer también. Es difícil imaginar que tenemos un corazón verdaderamente agradecido por todo lo que tenemos, por todo lo que Dios nos ha dado, pero entonces seguimos siendo mezquinos en nuestro dar. Mientras que Pablo está persuadiendo a la iglesia en Corinto a cumplir sus palabras con una generosa contribución para ayudar a los santos pobres de Jerusalén, el describe la ofrenda en términos de “muchas acciones de gracias a Dios” (2 Corintios 9:12). Pablo ordenó que seamos agradecidos (Colosenses 3:15, 1 Tesalonicenses 5:18). Y en Filipenses 4:18 Pablo vive estas palabras al mostrar su agradecimiento a la iglesia en Filipos por su generosa dadiva a él.

En segundo lugar, dado que los cristianos deben desear crecer espiritualmente, sabiendo que la ofrenda provoca un crecimiento ens buenas obras, debe motivar a ofrendar más abundante. Según Efesios 2, Dios derramó su gracia sobre nosotros con propósito de que él reciba la gloria y la alabanza (2:7) y con el fin de caminar en las buenas obras que Dios preparó para que anduviésemos en ellas. Mientras seamos obedientes a los principios de ofrenda del Nuevo Testamento, vamos a crecer en las buenas obras. En 2 Corintios 9:8, Pablo menciona el concepto de la siembra y la cosecha: si un agricultor cree que es una pérdida sembrar la semilla, entonces ese agricultor tendrá muy poco para cosechar. Aplicado a la ofrenda, entre más generoso y sacrificiales seamos en nuestra ofrenda, más abundante será la cosecha. ¿Se refiere a una cosecha espiritual o material? ¿Es para ahora o más tarde? Segunda Corintios 9:8 referencias “toda buena obra” y 9:9 habla de “justicia.” Estos indicios parecen sugerir que a medida que ofrendamos generosamente, Dios aumentará nuestra justicia y estaremos mejor preparados para servirle fielmente. Por lo tanto, los cristianos obtendrán una cosecha espiritual ahora al obedecer los principios del Nuevo Testamento acerca de la ofrenda. Por lo tanto vamos ser “conforme a la imagen de su Hijo” (Romanos 8:29, NVI), que debería ser el deseo del corazón de cada cristiano.

En tercer lugar, el cristiano debe estar motivado por la gloria de su Dios. Escuchar las palabras “Bien, siervo bueno y fiel” (Mateo 25:21) debe ser un motivador para toda la vida cristiana. Es preciso insistir en la idea de que Dios alaba la ofrenda sacrificial. En Marcos 12:42-44, la viuda dio “dos blancas,” lo que equivale a menos de diez minutos de un promedio diario a los trabajadores. La cantidad que ella puso es significativo porque Jesús dice que echó todo lo que tenía. Por lo tanto, esta pobre viuda no tenía mucho, pero dio con sacrificio, y estas ofrenda sacrificial es alabado por Jesús. Otro ejemplo de ofrenda sacrificial es visto en 2 Corintios 8:2-3. Pablo alaba a las iglesias de Macedonia al dar “más allá de su capacidad.” Alaba no el porcentaje ni la cuantía de su dádiva, sino la naturaleza del sacrificio y el corazón (o disposición), con la que dieron. Por esto, Pablo los alaba. Al igual que un niño le encanta escuchar los elogios de su padre amoroso, así debemos estar motivados para dar con el fin de escuchar los elogios de nuestro Padre celestial.

En cuarto lugar, el cristiano debe estar motivadO por las recompensas futuras: Las ofrendas cristianas almacenan recompensas eternas para el que da. Tenemos que ser conscientes de que a pesar de que se puede hacer un sacrificio en esta vida con respecto a los deseos o comodidades, se esta realizando una inversión eterna. Mateo 6:19-21 parece [10] contener una motivación por discutir el concepto de almacenar tesoros en el cielo. Por lo tanto, es apropiado considerar la posibilidad de ofrendar como una forma de recibir recompensas en el futuro; Jesús mismo da esto como una motivación.

Los Detalles de la Ofrenda

Algunos principios específicos pueden extraerse del Nuevo Testamento que nos informarán acerca de algunos aspectos de la ofrenda. Estos datos responden a muchas de las preguntas que me hacen en las sesiones de PyR. Estos tres principios deben recordarse cuando se considera quien debe ofrendar, cuando alguien debe dar, y cómo la colecta de llearse a cabo.

El apoyo a la iglesia local es la obligación de cada creyente.[11] La obligación de ofrendar no se limita a sólo los ricos, sino que se extiende a todos los cristianos. En 1 Corintios 16:2, cada creyente es exhortado a estar involucrado con la ofrenda para los santos pobres de Jerusalén. La iglesia en Corinto probablemente incluía mujeres y esclavos, y estaban incluidos en esta exhortación. Pablo no ordena que se ofrendara una cierta cantidad, pero anima a todos a participar, sin importar el monto de la donación. Recuerde la dádiva de la viuda en Marcos 12:42-44: la naturaleza sacrificial y el corazón del donante es importante, no la cantidad de la donación. La exhortación a dar es universal, incluso si la cantidad es muy mínima.

En el mismo versículo, Pablo anima a la ofrenda sistemática: “El primer día de cada semana.” Al apartar una contribución en forma regular, ya sea semanal, bimensual o mensual, el cristiano está dando de acuerdo con la exhortación de Pablo. ¿Tiene que ser cada semana? En primer lugar, hay que recordar que las iglesias tienen cuentas por pagar con regularidad, por lo que debemos considerar al menos las cuentas de la iglesia en la decisión sobre la frecuencia con la que daremos. En segundo lugar, el principio subyacente es el concepto de sistemático: una ofrenda regular. Es probablemente una buena idea por varias razones. Por ejemplo, el concepto de dar alegremente (que se discutirá más adelante) podría fácilmente verse comprometida si el donante se encuentra poniendo una cantidad tan grande que cubre el valor de meses de ofrenda. Además, es increíble lo rápido que dar puede sumar cuando se hace con regularidad. Ofrendar una modesta cantidad semanal o mensual se convierte en una cantidad significativa al final del año. Por lo tanto, todo cristiano debe participar en la contribución a su iglesia local sobre una base regular y sistemática.

Por último, ciertas precauciones deben utilizarse con el manejo de dinero. Algunos cristianos me han comunicado sus dudas acerca de dar a su iglesia local debido al mal uso de los fondos. Nótese que en 2 Corintios 8:16-21, Pablo señala que Tito y otro hermano, que es conocido por su trabajo “en el evangelio,” están siendo enviados para recoger las aportaciones. El dinero puede ser un tema delicado, por lo que se tomaron las precauciones necesarias para asegurar que todo lo que se recogía se utilizara para los fines previstos. La transparencia por aquellos que están solicitando las contribuciones es un concepto muy importante.

La Actitud de Dar y las Posesiones

Cuatro principios deben acompañar a nuestra adoración a través de la ofrenda. A medida que estos cuatro conceptos se unen para ofrendar, crean un fuerte impacto en la vida del cristiano, ya que aseguran que la ofrenda se realiza con la actitud correcta.

La ofrenda nunca tendría que ser obligada, sino que se debe hacerse de nuestra libre voluntad. El concepto de las contribuciones voluntarias es rico en la historia de la investigación de la mayordomía, pero fácilmente se puede despreciar cuando las finanzas están apretadas en una iglesia. En cualquier caso, Pablo describe claramente la ofrenda macedonia de esta manera: por su propia voluntad o voluntariamente (2 Corintios 8:3). Esta palabra rara también ocurre más adelante en el mismo capítulo en el que describe el afán de Tito en participar en la colecta. Si bien la descripción de Pablo es convincente, su instruccioón en 2 Corintios 9:7 es más directa: la ofrenda no debe hacerse bajo presión o fuerza, sino voluntariamente. Esto conduce al siguiente concepto.

En lugar de tener que ser obligado a dar, la ofrenda debe ser intencional: el cristiano debe buscar oportunidades y dar deliberadamente con el fin de satisfacer una necesidad real, no por sentido de culpa o simplemente para calmar una petición urgente. Volviendo a 2 Corintios 8, Pablo describe a los macedonios en el versículo 4, rogándoles por una oportunidad de participar en las contribuciones que se levantaban para los santos en Jerusalén. Los macedonios son alabados por estar ansiosos y ser intencionales en sus ofrendas (cf. Romanos 15:26-28). En 2 Corintios 9:2, Pablo ahora alaba a los corintios por su afán, por su celo en participar en la colecta. Debemos buscar oportunidades para dar, y no simplemente esperar a que la situación nos encuentre. Sea intencional en la ofrenda.

Un tercer principio en la actitud de ofrendar es dar alegremente: Los cristianos son como su Dios cuando encuentran gozo y alegría en el dar.[12] Debe ser un gozo, una alegría interior, cuando se presenta la oportunidad de ofrendar. Hay un contraste implícito entre “no con tristeza… [sino alegremente].” La palabra griega para tristeza (“de mala gana”) típicamente se refiere a pena o tristeza, y en este texto se refiere a dar a regañadientes. El contraste de dar tristeza es dar alegremente. Deberíamos centrarnos en el honor que tenemos que se nos permite participar en la colecta, que Dios nos ha bendecido para que podamos dar para ayudar a la causa de Cristo. Es un momento de alegría, no tristeza de que el dinero está dejando nuestra cuenta bancaria.

El último concepto es la disposición: todas las posesiones de un cristiano deben estar a disposición del Señor. El problema que tenia el gobernante en Lucas 18:18-24 [13] es que no quería usar sus posesiones para la gloria de Dios, sino por la comodidad y la gloria de sí mismo. Pablo da a Timoteo un mandamiento de enseñar a los ricos sobre algunos de los peligros asociados con la riqueza acumulada, como la tentación de tener esperanza en las riquezas de este mundo (1 Timoteo 6:17-19). Debemos ser un buen mayordomo de nuestras posesiones, pero al mismo tiempo estar dispuestos a utilizarlas todas para la gloria de Dios

La Cantidad de la Ofrenda

Aquí es punto culminante, el momento de la verdad en que todos los principios mencionados anteriormente se aplican adecuadamente a nuestras vidas o se ignoran. La pregunta que todo el mundo parece querer hablar es: “¿Cuanto tengo  que dar?” Sin embargo, ¡responder a esa pregunta es responder a una mala pregunta! A veces, una pregunta puede revelar la disposición del corazón del que pregunta. En esta cuestión, la disposición parece ser: “¿Cuánto es lo menos que puedo dar y no estar pecando?” ¿Por qué alguien incluso querría saber la respuesta?

El cristianismo no es muy formulista. Una persona no se salva por la repetición de palabras especiales, y la cantidad determinada que un cristiano debe dar no puede ser respondida por el simple uso de una calculadora. De hecho, la cuestión de “cuánto” ha sido la dirección de todo este capítulo, ya que antes de el “cuánto” pueda ser respondido, hay que comprender los principios relacionados con la fuerza motriz de la ofrenda, las motivaciones para la ofrenda, los detalles de la ofrenda, y la actitud correcta de la ofrenda. Sólo entonces se habrán sentado las bases adecuadas para responder apropiadamente a la pregunta de “cuanto.”

Hay cuatro principios que deben seguirse. Ahora, algunos lectores pueden terminar esta sección y ser decepcionados. ¿Por qué? ¡Debido a que no existe una fórmula! Sin embargo, cuando estos cuatro conceptos se combinan con la enseñanza anterior de este capítulo, el impacto sinérgico general conduce a los cristianos preguntar: ¿dónde puedo reducir mi presupuesto de manera que pueda dar más a la obra de Dios?

En primer lugar, la cantidad dada se basa en los ingresos. Se espera que el valor de la contribución este relacionado con los ingresos del que la da.[14] Este principio se puede ver en unos pocos pasajes. En el Antiguo Testamento, Moisés dijo que cada uno debe dar algo cuando comparezca ante el Señor durante las tres fiestas principales (Pascua, Pentecostés y Tabernáculos). Sin embargo, la dadiva específica no fue prescrita, sino que debía ser “de acuerdo con la bendición que el Señor tu Dios te haya dado” (Deuteronomio 16:17 LBLA). Pablo lo dice de manera muy similar en 1 Corintios 16:2, declarando que la cantidad de la donación se basará “según haya prosperado”. En 2 Corintios 8:12, Pablo declara que una dadiva es aceptable en base a lo que el oferente cuenta ya que Dios no espera que den de lo que El no los ha bendecido.

Por lo tanto, cuanto mas uno haya sido bendecido, de mayor proporción debe ser la dadiva. El porcentaje de los ingresos dado por alguien que gana $ 20.000 por año debe ser inferior a una persona que gana $ 60.000 por año. Sin embargo, un análisis útil recopilado por la Empty Tomb sobre los ingresos del 2005 muestra que esto no está sucediendo en los Estados Unidos. La tendencia general es que cuanto mayor sea el nivel de ingresos, menor es el porcentaje que se da a causas benéficas.[15] Esta tendencia demuestra exactamente lo contrario del principio de la ofrenda basada en el ingreso. Por lo tanto, antes de decidir sobre una cantidad para dar, reconozca que a medida que aumentan sus ingresos, el porcentaje para dar debe aumentar también.

Una segunda consideración al decidir sobre la cantidad para dar es las necesidades de aquellos que le sirven a usted y las necesidades de los demás santos. 1 Corintios 9:1-14 explica que los predicadores del evangelio tienen el derecho de ser apoyados (cf. Gálatas 6:6). Por lo tanto, las necesidades del personal pastoral [16] en su iglesia se deben considerar al dar. Sin embargo, tenga en cuenta que "necesidades" y "deseos" no son lo mismo. Este principio no justifica un ministro tomando una cantidad exorbitante de dinero, que no es requerida por 1 Corintios 9. De hecho, uno de los requisitos de un anciano es que no sea un amante del dinero (1 Timoteo 3:3) o no codicioso de ganancias deshonestas (Tito 1:7). En muchas iglesias en los Estados Unidos, el liderazgo de la iglesia presenta un presupuesto a la congregación para su aprobación. Una vez aprobado el presupuesto, cada cristiano en esa iglesia está de acuerdo en ayudar a satisfacer las necesidades de ofrenda requeridas en ese presupuesto.

Las necesidades de los otros santos deben ser consideradas también. Dos veces en 2 Corintios Pablo menciona este concepto. En primer lugar, en 8:13-14, Pablo dice que Dios suministra una gran cantidad de recursos a los corintios para que puedan cumplir las necesidades de los santos en Jerusalén. En segundo lugar, en 9:12, se refiere explícitamente a la colecta que se utiliza para “suplir las necesidades de los santos.” Por lo tanto, al decidir sobre una cantidad para dar, considere aquellos que le ministran a usted, el presupuesto de la iglesia, y las necesidades de los hermanos cristianos.

El tercer principio a tener en cuenta es la generosidad: el cristiano debe dar generosamente, pero no hasta el punto de la aflicción personal. Hay una línea muy fina para caminar en este principio, mientras Pablo hace elogios a los macedonios ya que dieron "aun más allá de sus posibilidades" (2 Corintios 8:3 LBLA). La palabra traducida como "generosidad" en 8:2 se traduce generalmente “sinceridad” o “simplicidad.” El estudioso del Nuevo Testamento David Garland explica muy bien su significado en este contexto: “Viene a significar la generosidad como aquellos que con una sencillez de preocupación por la necesidad de otro están dispuestos a ayudar.” [17] Este es sin duda una dadiva generosa y sacrificial. Sin embargo, el concepto de generosidad debe ser moderado con sabiduría, como Pablo dice que él no quiere “que otros encuentren alivio mientras que ustedes [los Corintios] sufren escasez” (2 Corintios 8:13, NVI). Yo personalmente he visto amigos dando tanto a las personas necesitadas que se dirigieron a su propia iglesia en busca de ayuda financiera. Pablo advierte en contra de este tipo de donaciones imprudentes. Por lo tanto, tenga en cuenta lo generoso que es su ofrenda a la hora de decidir sobre una cantidad de contribuir.

El último principio es que la cantidad debe ser basada en el corazón: dar se determina sobre la cantidad decidida en el corazón. Varios textos pueden ser considerados aquí, pero uno del Antiguo Testamento y uno del Nuevo será suficiente. En Éxodo 25, Dios le dice a Moisés que levante una contribución del pueblo de Israel con el fin de hacer un santuario. Cuando Moisés le habla a Israel, le pide a las personas “que sea de corazón generoso” (Éxodo 35:5, LBLA) para participar en la contribución. La descripción de la generosidad de los hijos de Israel dice: “Y todo aquel a quien impulsó su corazón y todo aquel a quien movió su espíritu… odos aquellos de corazón generoso” (Éxodo 35:21-22, LBLA). Esta contribución, que vino desde el corazón de los hijos de Israel, era tan abrumadoramente abundante, que en Éxodo 36:6 Moisés ordenó detener todas las contribuciones para el santuario. En 2 Corintios 9:7, Pablo dice a su audiencia que un cristiano debe dar “como propuso en su corazón” (LBLA). El léxico griego estándar explica esta frase en el sentido de “lo que ha hecho en su mente.” [18] Como estudioso del Nuevo Testamento Paul Barnett ha concluido: “Una cuidadosa deliberación previa por el donante está implícita en estas instrucciones.” [19] Dios quiere que nos dediquemos a Él primero (2 Corintios 8:5), y Dios entonces moverá nuestros corazones y nos llevara a una ofrenda generosa y con sacrificio.

Conclusión

La fuerza motriz de la ofrenda es la gracia de Dios, nuestra relación con Dios, y el amor de Dios por nosotros. Las motivaciones para dar incluyen expresar nuestra gratitud a Dios por todo lo que ha hecho, el deseo de crecer espiritualmente y ser como Su Hijo, Jesucristo, el gozo de la escuchar la alabanza de nuestro Padre Celestial, y el conocimiento de que una recompensa futura nos espera en Cristo Jesús. Algunos detalles que deben tenerse en cuenta al dar incluyen la idea de que todos los cristianos deben estar involucrados en la ofrenda, que debemos dar sistemáticamente, y que se deben tomar precauciones con el manejo de la colecta. La actitud de dar es muy importante, ya que debemos dar voluntariamente, no por obligación. Debemos ser intencionales en nuestro dar, y se debe hacer alegremente y de buena gana. Una vez que todos estos principios se tienen en cuenta, la cantidad puede ser decidida. En este punto, debemos estar dispuestos a renunciar a la comodidad, dispuestos a renunciar a los lujos, y listos para demostrar nuestro agradecimiento absoluto por todo lo que Dios ha hecho por nosotros a través de la obra de Jesús en la cruz. La cantidad debe ser decidida al mirar nuestro nivel de ingresos, las necesidades de aquellos que sirven a nosotros y de otros santos, lo que sería una dadiva generosa y sacrificial, y debe venir del corazón.

Tal vez se pregunte si tengo alguna sugerencia específica alguna en cuanto a una cantidad o un porcentaje de los ingresos. La razón de cualquier vacilación es que si yo fuera a sugerir que todos los cristianos que ganan más de $ 100.000 dólares al año deben dar el 20 por ciento de sus ingresos, podría estar limitando su generosidad. Tal vez algunos podrían buscar al Señor y orar al respecto y decidir darle 40 por ciento de sus ingresos, pero no consideramos que sea necesario, ya que sólo el 20 por ciento se sugirió. Una pareja me dijo después de escuchar esta enseñanza que el Señor movió su corazón para aumentar sus donaciones del 10 por ciento a 30 por ciento.

Algunos podrían considerar su situación de deuda, reconociendo que están en deuda debido a las decisiones pecaminosas, materialistas, y decidieron cambiar su estilo de vida. Pueden decidir que no han realmente demostrado su gratitud a Dios por la forma en que contribuyen a su iglesia local. Estos principios se pueden aplicar de forma diferente para ellos que para los demás.

Además, otro grupo podría estar en deuda debido a una tragedia, tal vez una emergencia médica o tal vez fueron defraudados por una gran suma de dinero. Conocí a un hombre que se enfrentó a un millón de dólares en gastos médicos con el fin de salvar la vida de su hijo, y eso fue después de que la aseguradora había pagado su porción. ¿Como seria una ofrenda de sacrificio generoso, basada en el corazón, en alguien con ese ese tipo de deuda? Aunque ningún porcentaje o cantidad específica podrían ser prescritos, la sabiduría, la confianza en el Señor, y la obediencia a los principios de la Escritura son de suma importancia en estas situaciones. Por lo tanto, examine su corazón, vea cómo se está gastando actualmente el dinero,[20] medite en la gracia y el amor de Dios, y pida sabiduría y la dirección de Dios mientras le busca y, a continuación, trate de darle gloria a Él por medio de la ofrenda .

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[1]   Ralph S. Cushman and Martha F. Bellinger,Adventures in Stewardship (New York: Abingdon, 1919), 11; see also the anonymous I Tithe Joyfully! A Book of Letters from Those Who Do (Chicago: Moody, 1960).

[2]   This connects the Concession Argument with some of the historical arguments from the previous chapter.

[3]   Sharp, “Tithes,” 1964. Jerome also commends Christians to tithe in his Commentary on Matthew 2.22(cited by Stuart Murray, Beyond Tithing [Carlisle, UK: Paternoster, 2000], 117).

[4]   Augustine, On the Psalms: Psalm 147 13 (NPNF18:668). In Augustine’s writings, he discussed the scribes and Pharisees, for the most part, as if they gave only 10 percent. See comments in Augustine, Sermon 35 (NPNF16:367-68); Sermon 56 (NPNF1 6:435-36). See also comments in Justo Gonzalez, Faith and Wealth (San Francisco: Harper, 1990), 219.

[5]   See Stein, Luke, 456.

[6]   Williams, Financing the Kingdom, 42; Dillard, Good Stewards, 90-91; Powell, Money and the Church, 224-25.

[7]   Walter Bauer, A Greek-English Lexicon of the New Testament and other Early Christian Literature, 3d ed, rev. and ed. F. W. Danker, W. F. Arndt, and F. W. Gingrich (Chicago: University of Chicago Press, 2000), 1032.

[8]   See Matthew 23:25; Luke 11:39; 1 Corinthians 5:10, 11; 6:10; Ephesians 4:19; 1 Timothy 3:8; Titus 1:7; 2 Peter 2:3.

[9]   John Theodore Mueller, Christian Dogmatics: A Handbook of Doctrinal Theology for Pastors, Teachers, and Laymen (St. Louis: Concordia, 1934), 415.

[10] Hay diferentes puntos de vista sobre la interpretación de estos versículos. Para dos puntos de vista opuestos, consulte Randy Alcorn, Law of Rewards: Giving What You Can’t Keep to Gain What You Can’t Lose (Wheaton: Tyndale, 2003); Craig L. Blomberg, “Degrees of Reward in the Kingdom of Heaven,” JETS 35 (1992): 159-72.

[11] James Edward Anderson, “Priorities in Christian Giving” (Th.M. thesis, Dallas Theological Seminary, 1967), 4, concluye el siguiente orden en las prioridades de dar: “(1) parientes indigentes, (2) ministerios espirituales y (3) personas necesitadas.” Su análisis ha sido beneficioso en la formación de algunos de mis pensamientos sobre la prioridad de dar.

[12] Hay algunas cuestiones legítimas en cuanto a lo que significa que Dios "ama" esta actitud en la ofrenda. Véase David E. Garland, 2 Corinthians, New American Commentary, vol. 29 (Nashville: Broadman & Holman, 1999), 407..

Cf. [13] Cf. pasajes paralelos de Mateo 19:16-21 y Marcos 10:17-22.

[14] Normalmente, esto se llama "dar proporcionalmente."

[15] See Empty Tomb, Inc., “Income Bracket Highlights,” < http://www.emptytomb.org/05cesincome.html > (consultado el 31 de julio de 2012).

[16] La idea de que el “personal pastoral” se debe considerar es una aplicación de este texto, que generalmente se refiere a “los que predican el evangelio” (1 Corintios 9:14). Algunos intérpretes pueden concluir que la referencia es más estrecha (por ejemplo, sólo a evangelistas viajeros), pero creo que es más general.

[17]  Garland, 2 Corinthians, 367.

[18] Bauer, Greek-English Lexicon, 865.

[19] Paul Barnett, The Second Epistle to the Corinthians,NICNT (Grand Rapids: Eerdmans, 1997), 437.

[20] Tal vez incluso preguntar a un amigo de confianza y sabio revisar con ustedes cómo se gasta su dinero para ver si hay algo que él cree que es imprudente.

Categories of Application

La Fuerza Motriz de la Ofrenda

Principio

Descripcion

Lugar

Impulsado por la Gracia

La ofrenda es una respuesta a la gracia de Dios mostrada a los creyentes

2 Cor 8-9

Impulsada por una Relacion

La Ofrenda es basada sobre la relacion de uno con el Señor y el receptor de la ofenda

2 Cor 8:5

Impulsada por Amor

La ofrenda es una demostracion del amor del cristiano

2 Cor 8:8-9

Las Motivaciones de la Ofrenda

Principio

Descripcion

Lugar

Gratitud

La ofrenda es una expresion de gratitude a Diosd

2 Cor 9:12

Crecimiento espiritual

La Ofrenda hace que uno crezca en buenas obras

2 Cor 9:6, 8

Alabanza de Dios

Reconocer que Dios alaba el sacrificio

Marcos 12:42-44;

2 Cor 8:2-3

Recompensas

No almacenar para reocmensas aqui, sino para recompensas eternas

Mat 6:19-21


Los Detalles de la Ofrenda

Principio

Descripcion

Lugar

Universal

Todo creyente debe dar

1 Cor 16:2;

Rom 1:20-21

Sistematico

Dar sobre una base regular, es decir, semanal, quincenal, o mensual

1 Cor 16:2

Precauciones

Debe tomarse precauciones adecuadas con el manejo del dinero

2 Cor 8:20-21


La Actitud de la Ofrenda y las Posesiones

Principio

Descripcion

Lugar

Voluntaria

La ofrenda debe realizarse en libre voluntad

2 Cor 8:3; 9:7

Intencional

Buscar oportunidades y dar deliberadamente con el fin de satisfacer una necesidad genuina, no por culpabilidad para aliviar una necesidad urgente

2 Cor 8:4; 9:2

Alegremente

Dios ama al dador alegre

2 Cor 9:7

Voluntariamente

Todas las posesiones del Cristiano deben estar a disposicion del Señor

Mat 19:16-21


La Cantidad de la Ofrenda [1]

Principioe

Descripcion

Lugar

Basada en el ingreso86

El valor de la dadiva se espera este relacioanda al ingreso del oferente

Deut 16:16-17; 1 Cor 16:2;

2 Cor 8:3, 12

Basado en las Nececidades

Satisfacer las necesidades de aquellos que ministrant y compañeros santos

1 Cor 9:1-14; 2 Cor 8:13-14; 2 Cor 9:12

Generosa

Da generosamente, pero no hasta el punto de la aflicción personal

2 Cor 8:2-3, 13;

Fil. 4:17-18

De corazón

El dar se basa en la cantidad determinada en el corazón de uno

Exod 25:1; 35:5, 21-22; 36:6; 2 Cor 9:7


[1] Normalmente se conoce como el principio de dar proporcionalmente.

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